lunes, 13 de julio de 2015

Europa, el usurero de Grecia


Supongamos que consideras a Tsipras un imbécil incompetente. Supongamos que quieres ver a Syriza fuera del poder a toda costa. Supongamos que, incluso, ves con buenos ojos la idea de empujar a esos griegos molestos fuera del euro.

Incluso si todo eso fuera cierto, esta lista de exigencias del Eurogrupo es una locura. La etiqueta de Twitter ThisIsACoup es exactamente correcta. Esto va más allá de la venganza pura, la destrucción completa de la soberanía nacional y la falta de esperanza de alivio. Probablemente pretende ser una oferta que Grecia no pueda aceptar; pero aun así, es una traición grotesca de todo lo que el proyecto europeo se suponía que representa.

¿Puede algo sacar a Europa del borde del abismo? Se dice que Mario Draghi está tratando de volver a introducir un poco de cordura, que Hollande está finalmente retrocediendo un poco frente a la economía de la moralidad alemana que fracasó tan rotundamente en el pasado. Pero gran parte del daño ya está hecho. ¿Quién va a volver a confiar en las buenas intenciones de Alemania después de esto?

En cierto modo, la economía casi se han convertido en secundaria. Pero aun así, seamos claros: lo que hemos aprendido estas últimas semanas es que ser un miembro de la zona euro significa que los acreedores pueden destruir su economía si se sale del redil. Esto no tiene nada que ver con la economía subyacente de la austeridad. Es tan cierto como siempre que la imposición de duras medidas de austeridad y sin alivio de la deuda es una política condenada al fracaso sin importar lo dispuesto que esté el país a aceptar el sufrimiento. Y esto a su vez significa que incluso una capitulación completa de Grecia sería un callejón sin salida.

¿Puede Grecia lograr una salida exitosa? ¿Intentará Alemania bloquear una recuperación? (Lo siento, pero ese es el tipo de cosas que ahora debemos preguntar.)

El proyecto europeo (un proyecto que siempre he alabado y apoyado) simplemente ha sufrido un golpe terrible, tal vez fatal. Y piense lo que piense de Syriza, o Grecia, no fueron los griegos los que lo han dado.

Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton y Premio Nobel de Economía de 2008.

España, paraíso de la usura gracias a las leyes


La buena suerte de Ernesto Soriano se acabó convirtiendo en un cúmulo de infortunios. En 2007, el Instituto de la Vivienda de Madrid le adjudicó un piso un 40% más barato de lo que costaba en el mercado. Soriano, de 22 años, vivía con su abuela, de 72. Ambos acudieron al Banco Santander para pedir una hipoteca con la que poder pagar los 19.000 euros de entrada, pero la entidad se lo denegó a los dos.

Su abuela vio entonces un anuncio de Punto Financiero, una empresa de préstamos que se ofrecía a darles el dinero que podrían devolver en pequeñas cuotas. Para abonarles el préstamo les pidieron las escrituras del piso que poseía la mujer.

Ante el notario Joaquín Delibes, abuela y nieto recibieron un sobre con los 19.000 euros. También estaba presente el prestamista César Ibáñez. Pero la cantidad que firmaron haber recibido era mucho mayor: 37.000 euros y, además, con un recargo del 30% de intereses por cada día de retraso en el pago.

Con los reveses de la crisis y abrumados por deudas que no podían pagar, miles de familias picaron en el anzuelo. En televisión, en Internet, los anuncios de dinero fácil y rápido les llevaron directamente a determinados prestamistas. A veces eran incluso los mismos bancos que les cerraban el grifo los que les hablaban de las empresas de “capital privado” que podrían prestarles para salir del apuro.

Al principio los prestamistas les tranquilizaban y ofrecían una cantidad hasta que consiguieran “una hipoteca en un banco de primer orden”, con la que poder saldar todas las deudas y quedarse con una cuota mensual asumible. Pero una cosa es lo que les decían verbalmente y otra lo que firmaban en la notaría.

La firma ante notario de la escritura y letras de cambio hacía que no sospecharan nada y que creyeran que lo prometido verbalmente era lo que figuraba en los numerosos folios, de difícil comprensión, que firmaban también sin consultar con nadie, y siempre presionados para que lo hicieran rápido con diferentes excusas. Lo habitual es que firmaran, sin darse cuenta, que habían recibido una cantidad mucho mayor que la que realmente les daban. Esa era la comisión que se llevaban el prestamista o los intermediarios.

El préstamo que recibieron Ernesto Soriano y su abuela acabó convirtiéndose en una losa. Cuando quisieron darse cuenta, la situación pasó a ser angustiosa porque no podían afrontar el pago de las cuotas. “Un día llegó la empleada de Punto Financiero con un empleado de Bancaja para que firmase un crédito de 85.000 euros a riesgo de perder la vivienda. Me comprometí a pagar 450 euros al mes hasta 2038. En 2011 me quedé sin trabajo y no podía pagar. Le iban a quitar la casa a mi abuela y tuve que refinanciarlo con Bankia (que había absorbido a Bancaja). Hasta 2060 tengo que pagar 261 euros al mes cuando ya llevo devueltos más de 40.000 euros. En resumen, recibí 19.000 euros pero estoy pagando un crédito de 85.000 euros que no he visto en mi vida. Pagar esa cuota supone, entre otras cosas, que no puedo tener hijos porque no podría mantenerlos”.

Todo eso sigue ocurriendo. Los prestamistas hacen dos cosas. Por un lado pedirles como garantía algún inmueble, habitualmente su vivienda o la de sus padres, y, después, darles un préstamo a un tipo de interés tan desorbitado, sobre todo en caso de que se retrasen en la fecha de pago, y por un periodo de tiempo tan corto, que se aseguran de que nunca lo podrán pagar.

En el despacho de los mismos notarios van, una tras otra, víctimas que en ocasiones solo necesitan una pequeña cantidad, como en el caso de Ernesto Soriano. Él, de momento, no ha perdido la vivienda pero otros muchos sí, y en algún caso por un préstamo de solo 10.000 euros.

En España, el de determinados prestamistas es un enriquecimiento rápido, a la vista de todos y con toda impunidad. Se puede ver en los medios de comunicación y lo vive a diario el abogado del bufete Alberche, Carlos J. Galán, que colabora, entre otras, con la Asociación Stop Estafadores que preside Juan Puche.

Tenazmente, desde su blog en Internet, Puche denuncia a un prestamista muy conocido que acumula inmueble tras inmueble —detecta unos 4.000 registrados en su entorno— a cambio de prestar pequeñas cantidades.

“¿Por qué si son tramas organizadas no prosperan las denuncias en la vía penal?”, se pregunta otro afectado, Antonio Garrido, que vive con la angustia de que su madre pierda la casa. “Es muy difícil probar los hechos cuando se enfrenta la denuncia de una víctima cualquiera con la palabra del notario”, aclara Galán.

El registrador Rafael Arnáiz explica que si se presta con usura, se puede declarar nula esa cláusula en la vía civil: el prestamista devuelve lo prestado más intereses, si le pillan y no hay más sanción. “Lo difícil es demostrar que no entregó la cantidad que consta en la escritura y que ha habido falsedad de documento público. Apenas se interponen querellas criminales”, dice.


II

Comentarios


Picardo Marrero

Parece que no coincide la cantidad firmada ante notario con la cantidad efectivamente entregada. Los notarios tienen la obligación de informar con detalle y de manera comprensible a las partes qué es lo que están firmando y las consecuencias que se derivan, y aquí parece existir una absoluta mala fe por una de las partes que los notarios no pueden obviar.

Mosquetero

Los usureros son el tiro de gracia para quien tiene dificultades.

Sixto López

Vamos a ver, estoy en contra de intereses superiores al 10%, pero cualquier tarjeta de crédito y todos estos créditos rápidos tienen normalmente un 24%. Pero todos los gobiernos lo permiten y no debería ser así. Dicho esto, que no me vengan con cuentos. Nadie es tonto y todos sabemos en el lío que nos metemos si pedimos un préstamo de estos. No queramos parecer ingenuos. Se piden en situaciones desesperadas cuando sabes que si no lo pides perderás la casa y evidentemente la acabas perdiendo porque, si no aumentan tus ingresos, ¿cómo narices piensas pagar los préstamos? Noticias como estás salen sin parar... ¿por qué algunas personas siguen pidiéndolos? ¿Por ignorancia, no?

Luis Laplaza

Es la clave el notario. Algunos se han dejado llevar también por el dinero rápido.

Yo (insisto, yo), con 22 años, no se me hubiera ocurrido jamás comprar un piso y mucho menos sin tener el dinero de la entrada (que por supuesto con 22 años, no tenía) Yo jamás hubiera metido a mis padres, ni a mis hermanos, ni a mi abuela en semejante "fregado" NO entiendo qué es lo que este buen mozo pide. ¿Quiere que seamos los demás los que le paguemos el piso? ¿Quiere que Carmena se ponga al frente de un comando antidesahucios? ¿Quiere que sea el banco el que le perdone el crédito? Independientemente de que el notario sea pelín desahogado y no le haya leído y explicado lo que iba a firmar antes de la firma, el chaval firmó sin saber lo que que firmaba... que tiene también delito.

Coloradito

Si un notario no te avisa de tal efecto, creo que esta cometiendo un delito de dejación de funciones.

Francisco Martínez

En estos temas hay muchas cosas que no me cuadran. Parece intuirse que les ofrecieron un piso de protección oficial a un precio que no podían pagar. ¿Es realmente así? ¿No hay otras opciones para quien no puede pagar? En el banco no les dieron el préstamo, por lo que se intuye que no debían tener ni un céntimo, ni ingresos estables, ni na de na. Me da la sensación de que es una mezcla de pobreza y de la mentalidad española de que hasta los muertos de hambre han de tener un piso en propiedad, de lo que una panda de aprovechados, con respaldo legal, sacan tajada. Porque no olvidemos que este tipo de préstamos usureros son legales y quien los pide no creo que sea tan tonto como para no saber dónde se mete. Culpables todos: el usurero por chorizo, el deudor por querer lo que no puede pagar y el Estado por permitirlo.

Carmen Graña

Picaresca de este país, donde todos colaboran para desplumar a los incautos. 

Fran Sánchez

Que le dé un palizón al notario. No solucionará nada, pero ¿y el gustazo?

Luis Carlos Arroyo

Cuando un Estado no actúa ante estos hechos delictivos es que a los diversos gobiernos (por algun motivo desconocido por mí) les interesa. Una vergüenza.

Jose Teido

No entiendo que, sabiendo que son tramas organizadas y que actúan con engaño y condiciones draconianas, no haya un Estado capaz de legislar medidas que impidan estas actuaciones fraudulentas y actuar motu propio sin esperar denuncias particulares difíciles de articular.

Cari Syno

Leer es bueno para la economía .... http://cort.as/N9oD

Cari Syno

Por ejem: Cofidis, pida un préstamo para lo que quieras, para hacer realidad tu deseo... vaya a la Riviera maya.... pues la verdad es que solo te llevan al huerto.

Carlos Montes

Resumiendo: a quien hay que darle la liquidación es al prestamista y al notario.

Beryl Brondal

Bueno, todo esto ya salió en la Sexta en Equipo de Investigación. Lo primero que no se entiende es por qué, si siempre exige el estafador una garantía hipotecaria de un piso libre de cargas (como el de la abuela en este caso) los bancos no conceden sobre esa misma propiedad una fruslería de apenas unos miles. No tiene el menor sentido.

Cari Syno

Una asociación de 'enteraos'... por una parte los enteraos de verdad y por otra, los otros... ¿De verdad que la gentes no saben dónde tienen la mano derecha o es que ni piensan?

Roy Batty

Yo creo que algunos notarios se llevan comisión.

Cari Syno

Pues ya te están dando dinero por avalar con tu coche. Tremendo error, no solo te darán un puñado muy pequeñito de monedas, sino que lo más probable es que te tendrás que despedir del coche.

Andréu Martínez

¿Y la ley mordaza, no dice nada sobre estos malhechores? ¡Ah, no! claro... estos individuos son buena gente, y van a misa los domingos. Y además, son amigos de los banqueros, a quienes nuestros amados políticos les deben un pastizal, en dinero y en favores. No se puede hacer ninguna ley en su contra ¿verdad?

Victoriano Gomez


Si estas estafas estuvieran prohibidas, expresamente por ley, el que estaría en peligro delante de la Justicia sería el estafador.


domingo, 12 de julio de 2015

Ha muerto Javier Krahe

El primer artista de la democracia en ser censurado... y por el PSOE, en 1986 (TV). La canción era esta: "Cuervo ingenuo"; enseña a no creerse nada de lo que dicen los políticos, se llamen PSOE o se llamen Syriza, convoquen o no convoquen referendums: siempre harán lo que les dé la gana y nunca dimitirán.


Tú decir que si te votan
tú sacarnos de la O.T.A.N.,
tú convencer mucha gente,
tú ganar gran elección,
ahora tú mandar nación,
ahora tú ser presidente.
Hoy decir que la Alianza
ser de toda confianza,
incluso muy conveniente,
lo que antes ser muy mal
permanecer todo igual
y hoy resultar excelente.

Hombre blanco hablar con lengua de serpiente,
hombre blanco hablar con lengua de serpiente:
Cuervo ingenuo no fumar
la pipa de la paz con tú,
¡por Manitú!
¡por Manitú!

Tú no tener nada claro
cómo acabar con el paro,
tú ser en eso paciente,
pero hacer reconversión
y, aunque haber grave tensión,
tú actuar radicalmente.
Tú detener por diez días
en negras comisarías
donde mal trato es frecuente.
Ahí tú no ser radical,
no poner punto final,
ahí tú también ser paciente.

Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Cuervo ingenuo no fumar
la pipa de la paz con tú,
¡por Manitú!
¡por Manitú!

Tú tirar muchos millones
en comprar tontos aviones
al otro gran presidente.
En lugar de recortar
loco gasto militar,
tú ser su mejor cliente.
Tú mucho partido, pero
¿es socialista, es obrero?
¿O es español solamente?
Pues tampoco cien por cien
si americano también.
Gringo ser muy absorbente.

Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Cuervo ingenuo no fumar
la pipa de la paz con tú,
¡por Manitú!
¡por Manitú!

viernes, 10 de julio de 2015

Entrevista y dos reseñas sobre Karen Armstrong, historiadora de la religión como hecho antropológico

I

Ricardo de Querol, "Karen Armstrong: Nuestro laicismo está pasado de moda", en Babelia, suplemento cultural de El País, 20-VI-2015:

A los 18 años se metió a monja católica, pero admite que era “una monja muy mala”. En vez de seguir esa vocación, Karen Armstrong (Wildmoor, Worcestershire, 1944), inglesa de ascendencia irlandesa, dedicó su vida a conocer a fondo todas las creencias —cristianismo, islam, judaísmo, budismo o hinduismo— desde fuera de los dogmas. Se alejó de la fe, pero tampoco se define como agnóstica: su religión ahora es el estudio de las religiones.

Frente al activismo ateo, un laicismo que considera agresivo y los crecientes recelos contra el islam, Armstrong defiende una visión comprensiva del hecho religioso y, sobre todo, de la tendencia humana a la búsqueda de la espiritualidad. Miembro del grupo de expertos para la Alianza de Civilizaciones en la ONU, Armstrong es autora de 25 libros sobre este tema, articulista en prensa, conferenciante en foros como el TED, que le dio su premio anual en 2008, y promotora de la Carta por la Compasión, un documento que aboga por el entendimiento entre culturas y credos. Su iniciativa recabó la firma de premios Nobel de la paz como el Dalai Lama o Desmond Tutu, de la reina Rania de Jordania, el empresario Richard Branson o los músicos Peter Gabriel y Paul Simon.

Tiene dos obras traducidas al español en las estanterías de novedades. Una es la reedición de Historia de la Biblia (Debate), escrita en 2007, en la que explica el origen de los libros y la evolución de cómo se ha interpretado desde que se pusieron por escrito tradiciones orales diversas de Israel y Judea hasta hoy. La otra es Campos de sangre. La religión y la historia de la violencia (Paidós Orígenes), de este 2015, en la que combate la idea de que la intolerancia o el terrorismo vengan implícitos en la tradición religiosa. Más bien al contrario, explica cómo el nacimiento de esas creencias favoreció la solidaridad en las muy crueles sociedades agrícolas del primer milenio antes de nuestra era. No es tan reciente, pero sí imprescindible, su Islam, de 2001 (reeditado por Debate en 2013), en el que intenta combatir la ignorancia sobre esa cultura. 

Recibe en una coqueta casa adosada, situada en una tranquila calle rodeada de tiendas de antigüedades del barrio londinense de Islington. El hogar parece un museo romántico por su mobiliario tradicional. Y alberga enormes bibliotecas hasta en el hueco de la escalera.

PREGUNTA. Sostiene que las religiones hacen bien a la gente. Pero ¿están en lo cierto? ¿Existe un dios, un cielo?

RESPUESTA. En el mundo moderno, tenemos una idea muy primitiva de Dios: que hay algo allá arriba que creó el mundo y escribió un libro, que sabe las cosas y piensa como nosotros... Esa idea de los primeros libros de la Biblia es un paquete para principiantes, algo con lo que empezar. Mucha gente en Occidente oye hablar de Dios por primera vez igual que de Papá Noel. Dios refleja una capacidad de los seres humanos, de su mente, de tener experiencias trascendentes.

P. La religión ¿es una creación humana?

R. Sí.

P. ¿Y está perdiendo terreno según avanza la ciencia y el racionalismo?

R. Está perdiendo terreno en Europa, pero Europa se está quedando muy pasada de moda en su secularismo. En otros lugares la gente se está haciendo más religiosa, para bien o para mal. En la religión hay de todo, como en el arte, el sexo o la gastronomía. Hay excelente arte, o sexo, y muy malo. La idea de que la religión es dañina no es muy inteligente.

En el mundo moderno tenemos una idea muy primitiva de Dios. La gente oye hablar de él la primera vez como de Papá Noel.

P. Richard Dawkins nos dijo que no debemos educar a los niños en el pensamiento mágico, ni en dioses ni en hadas

R. Dawkins tiene una idea muy equivocada de la religión. Creo que los chicos deben ser educados no de una forma sectaria, pero sí para entender la religión porque es un hecho en la vida humana. Igual que la cultura o la economía.

P. ¿El laicismo puede ser intolerante?

R. Sí puede serlo, como la religión, porque somos gente agresiva. Hay quien dice que la religión está detrás de todas las guerras, pero aquí en Occidente tuvimos dos guerras mundiales, el Holocausto, el gulag, Hiroshima. La Revolución Francesa fue un gran momento en la historia europea pero causó miles de muertes.

P. Pero no es intolerante separar religión y política.

R. Creo que esa es una buena idea, y es una buena idea para la religión. Porque una vez que la religión tiende lazos con los aparatos del Estado pierde muchos de sus ideales. El problema es que en muchas partes del mundo la secularización se hizo de forma agresiva. El sha de Irán Reza Phalevi utilizaba a hombres armados para quitar el velo a las mujeres. Y ordenó al Ejército usar las armas contra cientos de manifestantes pacíficos. Hubo cientos de muertos. Tenemos el caso de Egipto, que tuvo campos de concentración para los Hermanos Musulmanes, o de Atatürk, relacionado con prácticas de limpieza étnica. En muchas partes del mundo el secularismo no ha sido liberador. Debemos avanzar en la secularización pero de forma gradual. A nosotros nos llevó tres siglos y se quiere hacer en unas pocas décadas, sin que se desarrolle naturalmente. No es algo que se pueda imponer desde el exterior.

P. Dice que en ausencia de religión, la gente busca experiencias místicas en la música, el sexo o las drogas.

R. Buscamos experiencias trascendentes, salir momentáneamente de nosotros mismos, en el arte, en la belleza, en el sexo. Es algo que forma parte de la humanidad. Antes de que existieran los museos o el disco compacto, la forma de buscar el arte era la religión. Como el mejor arte, la religión da la posibilidad de escapar del horror que nos rodea y buscar sentido para nuestras vidas.

P. Señala que el fundamentalismo es un fenómeno muy moderno, una reacción a la colonización, el laicismo, Darwin o la Ilustración. ¿De verdad nadie interpretaba literalmente los libros sagrados en el pasado?

R. No.

P. Y dice que a los autores de la Biblia no le importaban las incoherencias. ¿De verdad no importan?

No podemos pensar que esos libros descendieron del cielo. La Biblia es una biblioteca elaborada durante siglos. No sabemos cuál fue el uso original de esos libros. Se convirtieron en algo sagrado después de la caída del templo de Jerusalén en el siglo VI antes de Cristo. Los judíos hicieron de la Biblia su templo. Cada vez que uno se enfrentaba a los textos sagrados tenía que usar su imaginación para encontrar un sentido diferente para su comunidad. Los católicos no leen mucho la Biblia. Es una colección de libros muy difícil. Calvino vio que muchos científicos estaban preocupados porque los descubrimientos contradecían los textos; y él respondió que si Júpiter es más grande que la Luna, no había problema porque la Biblia no está hablando de astronomía. Si quieres saber de astronomía ve a otro lugar. Mucha de la gente que lee la Biblia literalmente es calvinista, pero Calvino no lo habría aprobado. La doctrina de que cada palabra de la Biblia es cierta, como el controvertido dogma católico de la infalibilidad del Papa, surgió a finales del XIX. Fue un deseo de encontrar certezas en un mundo moderno en que todo se cuestionaba, como un niño buscando seguridad.

P. Pero mucho antes de esos fundamentalismos existió, por ejemplo, la Inquisición.

R. Sí, pero eso no iba sobre la Biblia. La Inquisición iba sobre todo sobre política interna en un tiempo en que España se enfrentaba a la amenaza del imperio otomano, estaba en la línea del frente, había caído Granada y el país tenía unas comunidades musulmana y judía. Se intentó unir al país luchando contra un enemigo común. Lo que llamamos herejía es casi siempre política.

P. Tampoco fue un fénomeno limitado a España.

R. No, lo tuvimos también aquí. La Inquisición mató a menos gente que lo que los católicos y protestantes mataron en Europa tras la reforma. Pero se convirtió en un símbolo del catolicismo ante los protestantes, símbolo del horror absoluto.

P. La España de los Reyes Católicos ¿perdió una oportunidad histórica de convertirse en un ejemplo de país multicultural para Europa occidental cuando expulsó a musulmanes y judíos?

R. Absolutamente. En España había convivencia. Cuando se introdujeron esas medidas muchos españoles se horrorizaron. El antisemitismo es algo característico de Europa occidental que no tenían los musulmanes.

P. Algunos autores creen que se ha idealizado la convivencia en Al Andalus

R. Cuando la gente convive siempre hay tensiones. Era mucho mejor de lo que ocurría en el resto de Europa.

P. La cristiandad y el islam llevaban siglos guerreando. Pero ¿cuál es el origen del antisemitismo?

R. El islam era lo que hoy son los Estados Unidos. Estaba en todas partes. En un momento en que, tras la caída del imperio romano, Europa cayó en un nivel muy bajo de civilización y desarrollo, aunque no España gracias al islam. En el siglo XIV, empezó la modernización que nos transformó de una economía agraria en una comercial. Eso ocurrió en las ciudades. A los judíos se les asociaba con esa nueva economía, que fue una ruptura social.

P. Usted defiende que el Corán es un mensaje de paz.

R. Sí.

P. Y que Mahoma fue más un pacificador que un guerrero.

R. A diferencia de Jesús, Mahoma se convirtió en jefe de Estado cuando todo Estado tenía que hacer la guerra. Cuando fue atacado por La Meca, tuvo que combatir. La historia dice que Mahoma levantó un imperio sobre todo mediante la diplomacia. Nosotros en Occidente tenemos la idea de que el Corán es sobre la yihad. La yihad y sus derivadas aparecen más de 40 veces en el Corán, solo en diez referidas a la guerra. La yihad también es la mejora personal, compartir con los pobres. Mahoma llevó la paz a Arabia y gestionó la unificación mediante la diplomacia.

P. Tanto en el Corán y la vida de Mahoma como en la Biblia uno puede encontrar justificaciones para la violencia.

R. El Corán tiene una actitud mucho más positiva hacia las demás religiones que ninguna escritura hasta ese momento. Dios le dice a Mahoma que la diversidad religiosa es parte de su deseo.

P. ¿Qué piensa cuando grupos violentos como el Estado Islámico proclaman que son los auténticos musulmanes?

R. Mucha de la militancia en el Estado islámico no era particularmente religiosa sino que procede del régimen de Sadam Husein, socialista y laicista.

P. Pero ¿por qué es tan magnético el Estado Islámico para tantos jóvenes occidentales? ¿Hay una motivación religiosa en los que marchan a combatir?

Los jóvenes que van a combatir no lo hacen movidos por el Corán, sino por el sufrimiento de los musulmanes

R. Es complicado. A muchos jóvenes que fueron a la yihad contra la Unión Soviética en Afganistán, y luego a Al Qaeda, no les movía la lectura del Corán sino por las imágenes de sufrimiento en el mundo islámico, en Palestina, en Líbano. Más recientemente en Abu Ghraib. Oficiales de la CIA que han entrevistado a personas en Guantánamo, después del 11-S, descubrieron que la mayoría eran conversos que no sabían mucho del islam. Dos jóvenes que abandonaron el Reino Unido hacia Siria hace un año habían encargado en Amazon un libro: Islam for dummies (El islam para torpes), lo que dice mucho del nivel de su compromiso religioso. No es muy distinto a lo ocurrido durante la Guerra Civil española, cuando mucha gente viajó allí a combatir el fascismo. La gente joven ama el combate particularmente. Para muchos es excitante, como un videojuego, se sienten vivos. Una de las cosas que más motiva para la guerra es el aburrimiento. Lo entiendo porque cuando entré en el convento miré a mi alrededor y dije: esto parece algo grande. Quería vivir intensamente. Y muchos miembros de las comunidades musulmanas en las sociedades occidentales no se siente en casa.

P. ¿Es la democracia compatible con el islam? Algunos lo dudan porque esa religión, en teoría, aspira a dominar la vida pública.

R. Sí lo es. Todas las religiones son así, la idea de una religión como algo privado y personal es algo moderno. Hasta el siglo XVIII, era conceptualmente imposible para los cristianos separar la religión de la política. Sería como sacar la ginebra del cóctel. Pero el islam está lleno de tradiciones que encajan con la democracia muy bien. Durante las manifestaciones en París tras los atentados contra Charlie Hebdo y contra la comunidad judía, se pedía libertad y se defendían valores de la Ilustración, y se decía que los musulmanes no se adaptan al mundo moderno porque no han tenido una Ilustración. La Liberté era un valor de la Ilustración. Pero no había libertad para los esclavos africanos trabajando en las plantaciones americanas, ni para los nativos americanos cuando los fundadores de EE UU se inspiraban en la Ilustración. Para la Ilustración, los derechos humanos eran solo para los europeos. John Locke no solo defendía la esclavitud en las colonias, sino el derecho del amo a matar al esclavo. Otro ejemplo: la democracia en Egipto a partir de la independencia fue un chiste malo.

P. Y parece seguir siéndolo: el expresidente Morsi ha sido condenado a muerte

R. Por un gobierno secular. Esta gente es peor que Mubarak. Es una dictadura militar. Mucha gente en esa región no tiene tradición democrática, porque han vivido o en el mundo colonial o en dictaduras sostenidas por nosotros. Ellos no tienen autodeterminación.

P. ¿Necesita el Islam una reforma, como ha escrito la escritora holandesa de origen somalí Ayaan Hirsi Ali?

R. Sí, y hay movimientos en ese sentido. Pero cuidado, porque nuestra reforma en el siglo XVI fue catastrófica por las muertes que provocó. A veces la reforma puede ser dura, cruel e intolerante. Lutero no era un hombre tolerante: él odiaba a católicos, judíos, mujeres, turcos y a cualquiera que le llevara la contraria. En cuanto al islam, es muy difícil para la gente ser creativa cuando está siempre a la defensiva. Es difícil encontrar el espacio.

P. ¿Es usted Charlie?

R. Sí.

P. Algunos escritores se han opuesto al premio del PEN a Charlie Hebdo por sus ofensas a los sentimientos religiosos.

R. Es triste que tengamos que expresar nuestra libertad insultando a la gente. Tenemos que recordar que caricaturas de este tipo han sido utilizadas en el pasado contra los judíos antes de que empezara el holocausto, preparando a los alemanes para el genocidio. Es verdad que Charlie Hebdo satirizaba todo, y que gente del periódico dijo que lo último que querían era ser antimusulmanes.

P. Meterse con una religión no es exactamente lo mismo que insultar a personas.

R. De acuerdo. Pero ¿por qué hacerlo? Creo que insultar a cosas o a personas es contraproducente. No me preocupa ese tipo de crítica, pero sí que se fomenten estereotipos que hacen que la gente piense de determinada manera. En un momento en que tratamos, pero no muy en serio, de crear una sociedad global, mostrarnos arrogantes y poco respetuosos es peligroso. En Occidente debemos aprender que compartimos el planeta con iguales y no con inferiores.

Un Dios temible, un Jesús misterioso

En Historia de la Biblia, Armstrong explica como el judaísmo primitivo integró tradiciones orales de Israel y Judea, entonces dos territorios separados. Unas sobre un dios compasivo y otras sobre un dios colérico. Elohim y Yahvé.

P. Antonio Muñoz Molina ha escrito que Yahvé es “el personaje más inquietante que ha inventado nunca la literatura ”.

R. Tiene que leer sobre Indra en India, o Thor en Escandinavia. Son los dioses de la guerra. Ninguno de esos dioses era omnipotente, sino fuerzas de la naturaleza. Reflejaban el aspecto terrible de la vida, el horror, la crueldad, los desastres naturales. Gradualmente, a lo largo de los siglos, esos dioses de la guerra se convirtieron en símbolos de la trascendencia.

P. Sabemos muy poco del Jesús histórico fuera de los Evangelios, que se escribieron un siglo después de su nacimiento. ¿Fue Pablo de Tarso el fundador del cristianismo como lo conocemos?

R. Uno de ellos. El que conocemos mejor. Es el primer escritor cristiano cuyos textos han sobrevivido. Es importante saber que antes del siglo XVIII los escritores que escribían historia o biografías no pretendían ser factuales. Hoy lo esperamos, porque tenemos la habilidad de serlo. Estudiamos restos arqueológicos, textos antiguos.

P. Y usted explica cómo la idea cristiana primitiva se impregnó de filosofía de la Grecia clásica después.

R. Todas las tradiciones tienen que evolucionar constantemente para decir algo y tener sentido para la gente muchos siglos después. Las religiones tienen que evolucionar o están muertas.

P. Defiende el entendimiento interreligioso. Y sugiere a los cristianos que reconozcan a Mahoma, los judíos a Jesús, ambos a Buda…

R. No todo el mundo está preparado para eso. Pero es arrogante decir que una sola fe tiene la verdad.

P. Todas las religiones pretenden ser la única verdadera.

R. Eso es ego humano. Como cuando decimos que nuestro país es el mejor.

Palabra de Armstrong

La Alianza de Civilizaciones. “Pienso que aún es una buena idea tratar de analizar las causas del extremismo, pero ha perdido parte de su espíritu. Se hacen largos discursos, pero ¿qué vamos a hacer prácticamente? Nos queda mucho trabajo concreto por hacer.

El debate del velo. Prohibir el uso del pañuelo islámico, como en Francia, “es contraproducente. Cuando se prohíbe, muchas mujeres se lo ponen otra vez. No quiero ni que les pongan el pañuelo a las mujeres ni que les pongan ropa occidental. Tampoco nuestra forma de vestir es sagrada”.

El sexismo. “Todas las religiones son patriarcales, porque son controladas por hombres. Además, el fundamentalismo se rebela contra la modernidad, y la mayor participación de la mujer es una seña de modernidad. Pero, en su origen, el cristianismo y el islam tenían un buen mensaje para las mujeres”. Eso sí, en represión de la sexualidad "el cristianismo ha ido más lejos que ninguna otra religión que haya estudiado”.


EE UU tras el 11-S. “Allí hay una ignorancia masiva sobre el resto del mundo en general, y sobre el islámico en concreto, y eso crea tensiones. He pasado momentos terribles: decir cualquier palabra positiva sobre el islam se veía antisemita”.



II


Reseña de A. Bastenier en Babelia de Campos de sangre. Karen Armstrong. Paidós. Barcelona, 2015. 575 páginas.


Karen Armstrong, la historiadora que profesó como monja católica, ha escrito una obra monumental de recopilación y ordenación de datos que constituye una historia política de las relaciones entre violencia, política y religión, tríptico al que podríamos añadir un cuarto elemento: la guerra, desde sus más o menos remotos comienzos hasta la actualidad. Y lo ha hecho con el objetivo de desentrañar las responsabilidades causales entre esos factores, tan constitutivos del mundo contemporáneo.

Un empeño tan ambicioso plantea un problema ab origine que es dónde puede o no detenerse el autor en el discurso envolvente, la historia évenémentielle en la que se inscribe el fenómeno a estudiar. La elección de la señora Armstrong es discutible en la medida en que la narración se pierde un poco en la descripción de ese contexto, pero igualmente podría argumentarse que sin el mismo nos hallaríamos ante un ensayo puramente teórico, desgajado de los acontecimientos.

Religión y política, dice la autora, nacen indisolublemente unidas. En los comienzos del tiempo histórico, hace entre 10.000 y 12.000 años, la deidad se identifica con las fuerzas de la naturaleza que son tanto guía como justificación de los balbuceos de entidades que ya podemos llamar políticas. Y esa simbiosis genera como subproducto la guerra, que puede concebirse como la continuación de la religión no por otros, sino por los mismos medios. La religión, que más que generar vive con el recurso a la violencia, es en todo momento un factor que condiciona el disciplinado comportamiento del súbdito, y yo añadiría que un consuelo terrenal para los que en su tiempo se convertirán en ciudadanos. Hebreos y sarracenos, con el cristianismo inserto históricamente entre unos y otros, operan una mutación que el mundo occidental ha elevado por encima de cualquier otro credo: el monoteísmo. Y con lo que la historia llama el descubrimiento de América, jalón o epifanía, comienza el largo proceso de alejamiento formal del hecho religioso de la realidad política circundante.

El Estado o imperio agrario ha desaparecido ante el incipiente desarrollo del capitalismo comercial, y la industrialización, que comienza a hacerse efectiva en la segunda mitad del XVIII, hace retroceder el papel público de la religión, sin que esta por ello llegue a desvanecerse en la sociedad occidental, mientras que permanece muy vivo como elemento constituyente del mundo islámico y, de forma algo menos evidente, del judaísmo. La constitución de los Estados, que es ya reconocible tras la firma de los tratados de Westfalia (1648), y que culmina en el siglo XIX, completa esa retirada del hecho religioso que, con una venganza, se parapeta, sin embargo, en lo que llamamos Nación. Y en esa transubstanciación, que es tanto o más lingüística que una realidad sobre el terreno, se produce la mutación del hereje en disidente, otra demostración de que muchas cosas cambian para seguir (casi) igual. La propia Inquisición, con la que Armstrong se muestra, de acuerdo con el revisionismo de las últimas décadas, menos agravante que la condenación habitualmente infligida, era una institución que se movía por objetivos patentemente políticos: la eliminación de quienes consideraba enemigos potenciales o reales de la monarquía hispánica. Y el hecho de que en las guerras del XVII católicos apoyaran cuando les convenía al bando protestante y viceversa prueba el carácter politizado de la religión.

La religión, más que generar, vive con el recurso a la violencia. La causa está en la naturaleza humana. La autora llega solo en el epílogo a lo que podría entenderse como un veredicto. La guerra ha sido a todos los efectos realidad perdurable de cualquier civilización, pero ¿es la religión o la política su primus movens? Y la afirmación final, quizá algo desligada de todo lo anterior, es la de que la culpable de que así sea es la propia naturaleza humana, de la que emanan política, religión y guerra como un segregado indiferenciable. Pero también cabría señalar que esa naturaleza no es sino el precipitado de la simbiosis religión-política. Armstrong nos ha dado otra obra esencial para la comprensión de nuestro mundo, cuyos antecedentes se remontan a las primeras construcciones político-religiosas del ser humano: aquello que empezó en Sumer.

Índice de la obra

Inicios
1. Granjeros y pastores
2. India: el noble sendero 
3. China: guerreros y caballeros
4. El dilema hebreo

Segunda parte Mantener la paz
5. Jesús: ¿no era de este mundo?
6. Bizancio: la tragedia del Imperio
7. El dilema musulmán
8. Cruzada y yihad

Tercera parte Modernidad
9. La llegada de la «religión»
10. El triunfo de lo secular
11. La religión contraataca
12. Terror sagrado
13. Yihad global
Epílogo


III


Reseña por J. Sampedro de Karen Armstrong, La historia de la Biblia, en Babelia

La Biblia como organismo vivo. El trabajo de Armstrong sobre el proceso evolutivo de los libros sagrados es sólido y legible. Los corolarios, opinables.

Si cualquier libro antiguo es un organismo vivo —siendo la de Trapiello la última innovación evolutiva del Quijote—, la Biblia será seguramente el más vivo de todos. El linaje del Viejo Testamento se escindió pronto en dos géneros, judío y cristiano, y el segundo generó después los subgéneros católico y ortodoxo, por un lado, y el más selectivo y breve protestante, que considera apócrifo mucho libro y mucho párrafo de los sureños. Incluso antes de todo eso, la adición del Nuevo Testamento a las biblias occidentales se puede ver como un caso palmario de evolución por simbiosis. Más recientemente, las radiaciones de especies han sido numerosas y con rasgos de adaptación local. El libro que el lector tal vez tenga en su salita es el fruto de un milenario proceso evolutivo: un producto de la historia, en gran medida único e irrepetible. Es esa biografía de la Biblia como organismo vivo, como narración evolutiva, la que quiere acercarnos Karen Armstrong con su Historia de la Biblia. Quién escribió qué —en los no tan frecuentes casos en que se sabe tal cosa—, qué función cumplía tal libro para cuál tribu de Israel y, sobre todo, cómo llegó un mero texto, en sí mismo, a convertirse en un objeto sagrado, en la fe y la esperanza de millones de personas en su sano juicio, en una religión. También en una fuente ocasional de violencia. Es lo que tienen las religiones. El trabajo es sólido y legible. La interacción entre mito e historia, permanente. Los teoremas y corolarios, opinables. Lo que se espera de un libro de Debate. El gran problema al que se enfrenta este censor es: ¿a quién recomendarlo? Estoy razonablemente seguro de que interesará a los lectores creyentes. Pero no sé qué hacer con mis colegas descreídos. ¿Qué pueden sacar de La historia de la Biblia los agnósticos, los ateos, los apóstatas y toda esa ralea? Déjenme ponerles un ejemplo. Con la excepción de algún chiflado del desierto de Arizona, nadie cree que toda la Biblia deba entenderse como una narración literal, pero si hay algo que hasta los académicos más sobrios han considerado veraz, o al menos verosímil, durante dos milenios es que el núcleo del Viejo Testamento es una narración, más o menos dramatizada, de la migración de los judíos desde el opresor Egipto hasta su patria original, que son los actuales Israel y Palestina. Pero la documentación de la monja o exmonja Armstrong deja muy claro que esa historia no es mucho más verdadera que la narrada en el Génesis. Los arqueólogos israelíes —entre los que se cuentan algunos de los mejores de nuestro tiempo— han dedicado grandes esfuerzos en las últimas décadas a encontrar los previsibles signos de esa migración bíblica: los indicadores de un incremento de la población nutrido y súbito, los rescoldos de un cambio cultural traído de Egipto por los nómadas, las joyas, ecuaciones y percepciones nuevas que seguramente habrían introducido en las deprimidas tierras palestinas los inmigrantes llegados del país de las pirámides y la burocracia. Y no hay nada. Armstrong nos muestra de forma convincente que el éxodo no existió. Caray con la monja.

La autora cree que hay algo en la Biblia que no puede ser captado por la razón, lo que los ateos no podremos entender si en el infierno. Pese a lo anterior, no me atrevo a recomendar el libro a un ateo. Al menos no a cualquier ateo. La autora no da ningún valor a la Biblia como registro histórico, pero tampoco la considera un mero artefacto literario, que es lo que hacen los que piensan como yo. Armstrong cree —o da por hecho como simple axioma— que las Sagradas Escrituras van mucho más allá de la historia, el arte o la ciencia. Cree que sobre ese libro antiguo y vivo hay algo que explicar, algo que no puede ser captado con la razón, la inteligencia ni la creatividad. Algo que, en el fondo de nuestras almas, los ateos no podremos entender ni entre los fuegos del infierno. Si le ha irritado el tonillo de esta crítica, lea el libro. En caso contrario, siga buscando una fuente de trascendencia en las leyes de la naturaleza.
Historia de la Biblia. Karen Armstrong. Debate. Barcelona, 2015. 297 páginas. 15,90 euros.

jueves, 9 de julio de 2015

El Jabato y el filólogo

Jon Juaristi, "Jabatos", en Abc, 11/07/2010

El Mundial hace aflorar imágenes ancestrales, a contrapelo de la erosión posmoderna de la identidad nacional

Tratándose de San Fermín, eran previsibles metáforas taurinas, pero brillaron por su ausencia. Después del partido, fue José Antonio Camacho el primero en referirse a los de la Roja como «jabatos». Lo hizo a continuación Del Bosque, reiteradamente, e incluso algún jugador, no recuerdo si Alonso o Ramos, definió a Puyol con el mismo término. Mi hijo Íñigo, de ocho años, terminó por preguntarme qué significaba esa palabra.

Del Bosque, de 1950, y Camacho, cinco años más joven, crecieron seguramente, como yo, leyendo las aventuras del Jabato, aquel rebelde ibero contra Roma, que crearon, en 1958 y para los tebeos de Bruguera, el guionista de El Capitán Trueno, Víctor Mora, y el dibujante Francisco Darnís. Para mitigar la relación entre ambos héroes, Mora recurrió a un seudónimo —R.Martín—, pero resultaba demasiado obvio que el Jabato se inspiraba en su antecesor medieval, nacido para el arte secuencial en 1956, y ello a pesar de las diferencias de estilo entre Darnís y el dibujante del Capitán Trueno, Ambrós (es decir, Miguel Ambrosio Zaragoza).

El Jabato, por cierto, no habría podido llamarse así en la Hispania romana. Jabato es un derivado romance del arabismo jabalí («montés»), por analogía con voces como lobato (de lobo). No sabemos cuál era el equivalente ibérico de jabato, pero podría estar emparentado con el vasco urde («puerco» o «puerco montés»), del que proceden dos variantes como nombre de persona correspondiente a jabato: Ordoño y Urco, ambos formados sobre la raíz urde con sendos sufijos diminutivos. Urco desarrolló una forma femenina románica, Urraca. Lo malo es que dichos nombres no se documentan antes de la Edad Media.

El nombre ibérico del Jabato habría podido ser Endobeles o Indíbil, como el del cabecilla ilergete que luchó contra los romanos en el Pirineo oriental. Endobeles era también el nombre del dios más popular de la antigua Iberia, cuyo significado vendría a ser «el negrísimo», y al que se representaba como un jabalí o en figura humana acompañado de un jabalí. Adorado por gentes de toda la península, se le tenía por una divinidad infernal a la que los guerreros consagraban sus armas. En lápidas de la época romana aparece bajo la forma Endobelico, un diminutivo cariñoso que delata su reducción a diosecillo familiar. Sí: Endobelico habría podido ser el nombre totémico del Jabato, pequeño dios-jabalí.

En el folclore español, jabalíes y jabatos siguieron vinculados al trasmundo hasta tiempos muy recientes. Quizá la cercanía del latín porcus y de Orcus u Orco, la divinidad romana del infierno, propició la aparición de la figura del Huerco, el gran jabalí negro que el romancero identifica con la Muerte. La temible espada de los iberos, que los romanos denominaban falcata por encontrarle semejanza con la hoz, se parece, en realidad, a un gran colmillo de jabalí. Los guerreros ibéricos se consideraban jabatos de Endobeles, como el Camborio, de García Lorca, que clavaba sobre las botas enemigas mordiscos de jabalí. Bon colp de falç o de falcata. Es curioso que esta memoria ancestral nos rebose por las orejas al conjuro del gol de un catalán o de la dentellada de un andaluz sobre la bota de Podolski, hazaña también digna de recordación.

Don Quijote demolido

Francisco Nieva, "Don Quijote demolido", en La Razón, 8-VII-2015 (lo he copiado, no está en la red):

Corren tiempos extraños. Mientras en una parte del mundo dinamitan monumentos históricos, aquí se "traduce" al castellano moderno y coloquial "El Quijote", ni más ni menos. ¿Para qué? ¿Para que lo conozcan los que apenas comprenden lo que leen? Se trata de descervantizar a Cervantes para que lo entiendan los jayanes y los brutos, dándoselo bien masticado. Siempre ha habido Quijotes para niños y ahora los habrá también para ignorantes. A propósito de esta traducción del Quijote al idioma paleto -o cateto-, me viene a las mientes la que hizo al francés Louis Viardot, que decidió escribir en un francés romance, algo arcaizante, para colorear de extrañeza y exotismo el texto cervantino. Para acometer semejante empeño se leyó completa la obra de Montaigne. Y dio en el clavo, sugestionando seriamente al lector con la sensación de estar descubriendo y comprendiendo una pretérita joya de la literatura universal. Y "El Quijote" se distingue por la constante cita al lenguaje pomposo y arcaico, varios capítulos comienzan ironizando y "pasticheando" aquel mismo lenguaje. Esta es su gracia y su atractivo singular, su vertebración artística, su juego. Nuestro atrevido traductor desnoveliza la novela y le rompe la espina dorsal, la flexibilidad de a lengua; rompe con su motivación principal, que es dar por inútiles los relatos caballerescos que en tiempos fueron inmensamente populares. Tanto, que hasta Teresa de Ahumada, nuestra doctora religiosa y mundialmente celebrada y venerada como Santa Teresa de Jesús, escribió, aun muy jovencita, una novela de caballerías. Cada gran escritor inventa o adopta su lenguaje con le mero propósito de subyugar al lector a favor de su cuento. "El Quijote" es todo un esforzado cálculo embaucador para dotar a su relato de un clima propio y singular, lo que persigue toda novela. Hasta Valle-Inclán en su "Ruedo Ibérico" se despacha con todo un capítulo en caló, el lenguaje propio de los gitanos. Recuerdo que en los años 30 del pasado siglo un gracioso escritor, Diego San José, hacía pastiches cervantinos muy celebrados por el público lector. Lo que hoy sería comparable a la implantación de Alatriste y su caballeresco proceder. Nada suponen para el ignorante estos antecedentes culturales y nunca sabrá el porqué de este magistral texto cervantino ni de su entrañable disposición estética, lírica y filosófica. Es como echar de comer margaritas a los puercos, además de brindarles una ruina literaria sin la menor eficacia, el total destrozo de una obra de arte de lo más ejemplar. 

Vicenç Navarro: "Pedro Sánchez no entiende qué está ocurriendo en España"

Vicenç Navarro, "La dirección del PSOE no entiende qué está pasando en España", en Público, 9 jul 2015:

En la sesión donde se nombraba al Sr. Pedro Sánchez candidato del PSOE a la Presidencia del gobierno español, este escogió una bandera española enorme para mostrar su gran patriotismo, compitiendo así con el Partido Popular, para ver quién es más patriota, midiendo, por lo visto, su patriotismo por la visibilidad y tamaño de los símbolos en sus congresos y encuentros a nivel del Estado español. Hoy, el PP, heredero de aquellos que interrumpieron el periodo democrático conocido como la II República con un golpe militar, gobernando España mediante uno de los regímenes dictatoriales más crueles que hayan existido en la Europa del siglo XX (por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000, según el profesor Malefakis, experto en el fascismo europeo en la Universidad de Columbia, de Nueva York),  que ha impuesto un enorme retraso económico, político, cultural y social a sus poblaciones, quiere ahora ganar las próximas elecciones legislativas presentándose como el gran defensor de la Unidad de España, contra los “rojos” y “separatistas”, enarbolando la misma  bandera y promoviendo el mismo himno que utilizaron los golpistas y sus sucesores.

Pero lo que continúa siendo paradójico es que los herederos de los socialistas republicanos (que fueron brutalmente represaliados por su compromiso con la libertad y la democracia) se hayan convertido, no ya por razones tácticas (cuando tuvieron que aceptar la Monarquía borbónica en el momento de la transición de la dictadura a la democracia), sino por convencimiento, en los máximos defensores de los mismos símbolos y del mismo himno, compitiendo por quién tiene la bandera más grande y el himno más alto. La justificación de esta práctica y de esta lealtad a tales símbolos es que la bandera borbónica y el himno (una marcha real) significan también la reconciliación reflejada en la Constitución Española, olvidando que tal Constitución se escribió en condiciones de enorme desequilibro de fuerzas que existía durante la Transición, debido al enorme dominio de aquel proceso por parte de las derechas (que controlaban el aparato del Estado además de los mayores medios de información) y a la gran debilidad de las izquierdas (que acababan de salir de la prisión, de la clandestinidad y/o del exilio).

Es imposible que tal desequilibrio de fuerzas creara una democracia homologable a las del resto de Europa. La Transición inmodélica dio paso a un producto inmodélico, con una democracia enormemente limitada y un Estado del Bienestar enormemente insuficiente, y con una Constitución que no reconoce la plurinacionalidad de España y que asigna al Ejército la misión de mantener por la fuerza la unidad de España, a través de un Estado central y radial. Los símbolos actuales representan este Estado, resultado de una Transición desequilibrada y que, en contra de la versión oficial promovida por el PP y por el PSOE, fue muy poco modélica (ver mi libro Bienestar Insuficiente, Democracia Incompleta. De lo que no se habla en este país. Editorial Anagrama, 2002).

La visión de la Constitución como producto modélico asume que la defensa de aquella Constitución, y de los símbolos borbónicos del Estado, significa la defensa de España, supuestamente reconciliada, llegando al extremo de que bajo el mandato de otro “superpatriota”, el Ministro socialista de Defensa, el Sr. José Bono, presentó a los vencedores del golpe militar (fascistas –la División Azul- que lucharon a favor de Hitler) al lado de los vencidos republicanos (que lucharon por la libertad y democracia no solo en España, sino también en Europa), presentando a ambos bandos con la misma autoridad moral, homologando los dos bandos del conflicto. Este “superpatriota”, con una bandera borbónica muy larga, fue también el que prohibió que los luchadores republicanos, que sufrieron una enorme represión debido a su lucha por los derechos y libertades, llevaran la bandera republicana en una reunión en las Cortes Españolas, presidida por el Sr. Bono. Y lo más deprimente y sorprendente es que este personaje casi fue elegido candidato a la Presidencia por el partido heredero del socialismo republicano.

Estamos viendo el fin del régimen del 78

Pero lo que es más preocupante es que la gran bandera utilizada como adorno central en la presentación del candidato del PSOE es un indicador más de que la nueva dirección del PSOE no entiende lo que está pasando en España. Las últimas elecciones municipales y autonómicas fueron un tsunami político que refleja el enorme rechazo hacia este Estado y hacia sus símbolos y que está ocurriendo a lo largo del territorio español. Y este rechazo no es solo hacia las políticas neoliberales impuestas (pues no estaban en sus programas electorales) del gobierno Zapatero primero y del gobierno Rajoy después, sino también hacia este Estado bipartidista, con una clara demanda para la redefinición de España, recuperando los valores republicanos y exigiendo la constitución de otro Estado que conjugue la justicia social con la aceptación y promoción de un Estado plurinacional, en el que el derecho a decidir englobe todas las áreas de actividad, incluyendo la relación que los distintos pueblos y naciones quieran tener voluntariamente entre ellos. Es obvio que la dirección del PSOE no ha entendido qué está ocurriendo en España. Y continua aferrada a esta visión uninacional y radial que un número creciente de la población en España no desea.