sábado, 15 de agosto de 2015

Como la informática se confabula contra los seres humanos

Carlos Carabaña, "Cuatro casos en los que el 'big data' pasó de útil a escalofriante", en El País, 13 de agosto de 2015:

Cuando las empresas aprenden a utilizar los datos de sus clientes pueden llegar, por ejemplo, a predecir un embarazo adolescente

Pese al misterio que rodea al término de moda, lo que nos referimos al decir big data es solo a una herramienta informática, extremadamente potente, que compila enormes cantidades de datos, imposibles de escrutar por la mente de un ser humano, y, con suerte, permite sacar alguna conclusión de la comparación de datos. Como el mundo no para de crear bytes en volúmenes cada vez mayores, toda esa información podría ser un tesoro estadístico para estudiar desde hábitos de compra hasta tendencias médicas como previsión temprana de suicidios. Big data es, pues, como lo define empresa IBM  “una tendencia tecnológica para entender y tomar decisiones […] aplicable a toda aquella información improcesable por procesos o herramientas tradicionales”. 

Esa es la cara bonita. La cruda realidad es que esos bytes contienen información cada vez más y más íntima y al estudiarla con cerebros tan potentes como los artificiales, se puede aprender quizá demasiado sobre una sola persona. Especialmente tajante sobre esto es la Enciclopedia Británica, en su entrada sobre este tema: “La posible invasión de intimidad, a través de los resultados de esta compilación de datos, preocupa a bastante gente, ya que las bases de datos comerciales contienen registros detallados de historiales médicos, transacciones económicas o del uso de los teléfonos”. Vaya por delante que cualquier herramienta tecnológica, no es ni buena ni mala, sino que su valor consiste en hacer predicciones estadísticas que permiten tomar mejores decisiones. Pero hay veces que esta técnica se pasa de la raya.

Una vez adivinó que una adolescente estaba embarazada antes que la propia adolescente
Fue a principios de la década del 2010. En Minneapolis, Estados Unidos, un padre entró airado en una tienda Target, exigiendo ver al responsable del establecimiento. “Mi hija ha recibido esto en el correo”, dijo esgrimiendo un sobre de publicidad con ropa premamá, muebles para habitaciones de bebé y fotos de niños sonrientes. “¿Ella todavía va al instituto y le mandáis descuentos para ropa de bebé? ¿Tratáis de animarla a quedarse embarazada?”, exclamó el progenitor. Según cuenta Charles Duhigg en un reportaje en The New York Times, el encargado, sin saber donde meterse, pidió disculpas al progenitor.

Un científico creó un algoritmo que estudiaba la ingente cantidad de datos que las tiendas almacenan sobre sus clientes, y observó que las mujeres que esperaban un bebé en secreto compraban crema sin perfume.

Cuando a los pocos días llamó al hombre para volver a pedir perdón, fue este quien comenzó a disculparse: “He hablado con mi hija y resulta que ha habido ciertas actividades en mi casa. Sale de cuentas en agosto. Le debo una disculpa”. Andrew Pole, un científico de datos, fue quien creó el algoritmo que detectó el embarazo adolescente. Con la cantidad de datos que almacenan las tiendas sobre sus clientes, observó qué compraban las mujeres que esperaban un retoño, hasta identificar 25 productos indicadores de embarazo. Como, por ejemplo, al comienzo de su segundo trimestre, crema sin perfume. De esta manera, pudo asignar una probabilidad de embarazo, una fecha aproximada de parto y enterarse antes que un involuntario abuelo de un suburbio de Minneapolis de que su hija adolescente iba a darle un nieto.

Provocó que una pareja de sexagenarios se quedara sin seguro médico.

Pongamos que usted vive en EE UU y por su trabajo no está adscrito a un seguro médico colectivo, sino que debe encontrar por su cuenta uno de esos planes prohibitivos. Lamentablemente, se lo rechazan. ¿El motivo? Sus compras de medicamentos en grandes almacenes como WalMart y Randalls. Pues esto es lo que le pasó a Walter y Paula Shelton cuando trataron de asegurarse en la compañía Humana. Tras analizar su historial de recetas médicas, les llamó por teléfono para preguntarles por los antidepresivos y la medicación para la presión arterial que habían adquirido en los últimos años. 

Walter les explicó que los antidepresivos eran para que su mujer, durante la menopausia, pudiese conciliar más fácilmente el sueño y que la medicación para la presión arterial era para una hinchazón de tobillos. No importó y no pudieron asegurarse en Humana. “No podemos tener un seguro médico debido a que estamos tomando medicinas que nos han prescrito nuestros doctores, no creo que sea justo”, declaró ella en un reportaje de Bloomberg en 2008. Según este mismo texto, dos tercios de las empresas de seguros del país usan “las enormes bases de datos de prescripciones médicas para analizar a sus futuros clientes y rechazarles basándose en ellas”. 

Permitió que una tienda física estudiara las intimidades de sus clientes.

Es habitual que las tiendas y centros comerciales ofrezcan acceso gratuito a Internet para sus clientes. Lo que ya resulta más raro fue el experimento que la cadena Nordstrom llevó a cabo, usando un software llamado Euclid. Con la intención de saber más de sus clientes, le asignó a cada smartphone un usuario y, usando las cámaras de vigilancia, puso sus ordenadores a seguir cada una de esas señales wifi. Dónde se paraban, cuánto tiempo, qué se acaban llevando y qué no, cuál era su sexo... El problema vino cuando pusieron un cartel avisando de lo que estaban haciendo, lo que llevó a quejas de algunos clientes. Tras ocho meses decidieron dejarlo, en parte debido a las críticas.

Este caso pone sobre la mesa una contradicción entre el mundo de Internet y el físico. Aunque Nordstrom aseguraba en su política de privacidad que no recolectaban información comprometida como la identidad del teléfono, las llamadas o los sitios web visitados, algunos de los afectados calificaban el experimento de orwelliano. Pero lo que Nordstrom hizo es exactamente lo mismo que tiendas online como Amazon realizan con la navegación en sus sitios web –al fin y al cabo, sus webs está diseñadas para estudiar el historial de nuestras cookies para asociar a nuestra edad, sexo, estado social o al barrio en que vivimos unos patrones de compra– desde hace años, solo que en otro formato.

Hizo que toda una clase de estudiantes de instituto suspendiera.

La educación es donde el big data parece tener un futuro más brillante. Tanto que Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Cukier, autores del canónico Big Data: A Revolution That Will Transform How We Live, Work, and Think, acaban de publicar un e-book dedicado exclusivamente a este campo. Pero, como en los casos anteriores, también puede haber grandes fallos, como este incidente que cuenta Bill Franks, jefe de analítica en la empresa Teradata, en una entrada en la web del International Institute for Analytics. 

Un nuevo profesor recomendó comenzar a utilizar un software antiplagio. Al pasar el programa por los trabajos de esa clase de sobresaliente, sin antecedentes de plagio, resultó que todos habían copiado.

“Las escuelas de mi área están entre las mejores del estado y acuden muchos niños listos y motivados”, comienza. “En una de las clases avanzadas, se les solicitó a los alumnos que realizaran un trabajo durante el verano, antes de empezar las clases”. El problema vino cuando un nuevo profesor, con toda su buena intención, recomendó al colegio comenzar a utilizar un software antiplagio. Al pasar el programa por los trabajos de esa clase de sobresaliente, sin antecedentes de plagio, resultó que todos habían copiado. Esto iba a reflejarse en su expediente, pero los padres decidieron investigar un poco más. 

La técnica que el programa usaba para detectar copias era fijarse en conjuntos de tres o más palabras. Si estos se repetían en más de un trabajo, esos dos escritos se marcaban. En caso de que un trabajo tuviera muchas marcas, el autor era identificado como tramposo. “Asumamos que los estudiantes están escribiendo sobre Guerra y paz de Tolstói”, analiza Franks, “y dos estudiantes empiezan varias frases con Tolstói se refiere a... El significado de... o El libro habla... Pues se convertían en culpables”. En el trabajo en cuestión, los chavales podían además usar diccionarios, pudiendo copiar en el texto las definiciones. Según cuenta Franks, los progenitores lograron que los profesores retiraran el término tramposo de los expedientes, pero no la nota de 0 por la entrega de un trabajo copiado. Además, como los profesores ahora creen que hicieron trampa, no están dispuestos a escribirles una recomendación para la universidad.

viernes, 14 de agosto de 2015

Españolizar a una neoyorkina

Casie Tennin, "Soy de Nueva York, viví 8 meses en un pueblo extremeño y así me cambió la vida", en el País, 11-VI-2015:

Casie Tennin trabajó como auxiliar de conversación en un colegio de Fregenal de la Sierra (5.000 habitantes)

Hace un año me enteré de que me iba a mudar a un pueblo español de 5.000 habitantes. Y después me enteré de que iba a ser la única extranjera.

Lo recuerdo como si fuera ayer. Recuerdo comprobar mi email cada 10 minutos durante dos meses seguidos, esperando con impaciencia mi destino. El siguiente año de mi vida estaba por completo en las manos del gobierno español, y me parecía bien. De hecho, mejor que bien… ¿adónde me mandarían?

¿Sevilla?

¡¿Madrid?!

¡¿Barcelona?!

Y entonces me llegó el email...

¡Fregenal de la ¿QUÉ?!

SOCORRO. Resultados de Google: “Pueblo agrícola de 5.000 habitantes situado en la comunidad autónoma de Extremadura, España. Conocido por”... ¿su jamón?

Lloré un poquito. Me cuestioné mis decisiones vitales. ¡¿En qué demonios me iba a meter?! Aquí estaba yo, una chica del área metropolitana de Nueva York. Una chica que había sido becaria en la empresa de medios de comunicación más grande de Nueva York (¡un saludo a Clear Channel!), había trabajado en el backstage de conciertos en el Madison Square Garden, había asistido a la fiesta de cumpleaños del hijo de Puff Diddy (si quieres reirte, mira el minuto 4:14 de este episodio de Super Sweet Sixteen...) y me iban a mandar a VILLAOVEJA.

8 meses después y aquí estoy, intentando no llorar mientras meto mi bol de gazpacho personalizado en la maleta, envuelvo con papel de periódico las manualidades que me han hecho mis alumnos, lleno a rebosar los bolsillos de la maleta de paquetes de jamón y rezo porque a los de aduanas no les entre hambre y decidan quedárselos (y no me sorprendería que lo hicieran. Un buen español NUNCA desperdicia la oportunidad de comer un poco de jamón gratis...)

No solo he aprendido cómo es la vida en una cultura completamente distinta. He aprendido cosas sobre mí misma, sobre lo que realmente importa en la vida, y sobre las cosas de las que podría prescindir. Recuerdo justificarlo hace un año con “¡todo ocurre por alguna razón! El tipo de ahí arriba tiene que tener alguna razón...”. Pues si antes no creía en “el gran plan del Grandullón”, ahora sí. Me siento más que bendecida por haber tenido esta experiencia que ha cambiado mi vida, en la que me he sumergido en un mundo completamente opuesto al mío. Podría hablar horas y horas sobre lo increíble que ha sido mi estancia aquí, pero nadie tiene tiempo para eso. Así que he intentado condensar mi experiencia en una lista buena, bonita y a ritmo de ciudad.

9 maneras en las que mi pueblo ha cambiado pa’ siempre mi perspectiva sobre la vida

1. Saludar a desconocidos por la calle no da miedo

En la ciudad tenemos la mala costumbre de evitar por todos los medios el contacto visual con los transeúntes. Cuando vamos por la acera, no tenemos visión periférica. Solo existes tú, lo que está justo delante de ti y los cordones de tus zapatos (a los que os miráis a los pies para no tropezaros... me declaro culpable). Llegamos incluso a mirar nuestros mensajes inexistentes en el móvil o a buscar en el bolso algo que no necesitamos. Todo para evitar un potencial segundo o dos de contacto visual. Bueno, ¿quieres saber qué pasa en un mundo en el que la gente intenta establecer contacto visual? Que dices... HOLA. Una locura, lo sé. Cuando llegué a Fregenal me confundía por qué todo el mundo me decía “hola”, “adiós” o “buenas” al pasar. ¿Me conocían todos? ¿Nos habían presentado sin darme cuenta? Estaba muy confusa, y quizá hasta me resultaba un poco inquietante. Ocho meses después, le digo “hola” a todo el que se me cruza. Como si es un abuelito con un bastón al que le falta un diente (hay muchos de esos aquí), o dos adolescentes cotilleando en español a la velocidad de la luz... les caerá un gran HOLA. ¡Y hasta una sonrisa! Porque ¿sabes qué? Sí que te alegra bastante el día.

2. Lo que sea que necesites AHORA puede esperar

Los que somos de la acelerada Nueva York, si queremos algo AHORA, lo tenemos. Y si no... Bueno, mejor no te cruces con nosotros. Esa era la mentalidad tan impaciente que tenía hace tan solo 8 meses. Y fue una de las cosas que más me costó cambiar. Tanto si tardo unos dos días entre lavar y secar la ropa, como si el cajero decide ponerse al día con toda la vida de la clienta que va delante de mí, o si el camarero se olvida de mi existencia... lo que sea, lo conseguiré. Al final. La paciencia es realmente una virtud, y no vale la pena subir mis niveles de cortisona por conseguir nada 5 minutos antes.

Oh, ¿me ha llovido en el pijama? Supongo que puedo esperar 4 días más...

3. Un horario fijo de comidas es lo mejor del mundo

Y aquí, es el único horario que existe. Como te lo cuento, ¡las prioridades de la gente de aquí son las correctas! No, en serio. ¿Recuerdas cuando llevaba un mes aquí, que escribí aquel artículo sobre los horarios de las comidas y las siestas? En ese momento lo odiaba. No, lo despreciaba. Lo recuerdo como si fuera ayer -eran las 7.30 de la tarde y quería un bocadillo. Así que, como haría toda persona hambrienta con algo de lógica, fui a un restaurante y pedí un bocadillo. ¿Sabes lo que me dijeron? NO. No podía tener mi maldito bocadillo. EH PERDONA LA ÚLTIMA VEZ QUE LO MIRÉ ESPAÑA ERA UN PAÍS LIBRE. Bueno, lo es, mientras no intentes meterte con sus horarios de comidas. Porque las 7.30 es la hora “del café”, y con el café no hay bocadillos. Solo galletas. Espera a las 9.30, la hora de la cena, me dijo. Bueno, vale, si quieres ver desmayarse a una chica...

¡¿Las 7.30 de la tarde?! Supongo que me tendré que comer una galleta...

Tardé unos siete de mis ocho meses aquí en comprenderlo. Pero he llegado a apreciarlo, e incluso ha llegado a gustarme. La hora de comer es tan estricta porque comer es una actividad que las personas hacen juntas. Es un momento para sentarse con las personas a las que quieres, compartir comida, conversación, y hacerlo de forma relajada. Y el horario no te deja otra opción que hacerlo. Lo que me lleva a...

4. Si compartes comida, no te morirás de hambre

Como producto del mundo occidental que soy, era muy territorial con mi comida. Era como un animal en la selva; tocas lo que hay en mi plato, te arranco la mano de un mordisco. Y si es el mejor trozo, adiós a tu cabeza. Bueno, pues si quería hacer amigos, me di cuenta de que tenía que cambiar esta mentalidad. Y rápido... La cultura española de las “tapas” gira entorno a compartir. Por lo tanto, no hay ningún tipo de límites en cuanto a tocar el plato del otro. ¿Recuerdas cuando un camarero se comió un pescado de mi plato? Me quedé en shock total. Pero en realidad no está tan fuera de lugar en la cultura española. Compartir es querer, y la comida es un placer; así que compartir comida es un placer. ¿Y lo más increíble de todo? He llegado a creérmelo de verdad. Mi nivel de estrés ya no se dispara cuando te veo acercar la mano a mi plato. Así que, amigos americanos, buenas noticias... cuando vuelva a casa, podréis comer de mi plato. E incluso el mejor trozo. Mientras yo pueda coger el vuestro.


5. La diversión no acaba cuando cumples los 30. O tienes hijos

El verano pasado, trabajé para una campaña de márketing estadounidense cuyo eslogan era “ya dormirás a los 30”. Era una marca de licor que promocionaba la idea de los 20 son para divertirte, y a los 30 acaba la diversión. Esta es básicamente nuestra mentalidad en Estados Unidos. Después de graduarme en la universidad, recuerdo estar sentada en el sofá de mi piso con mis 4 mejores amigos. Estábamos llorando a moco tendido, lamentándonos porque se nos acababa la diversión para siempre... LOL. ¡¡¡Teníamos 22 años!!! En EE.UU. tememos hacernos mayores porque con la edad llega la responsabilidad, más “reglas sociales”, y menos diversión. ¿Pero por qué tiene una que influir en la otra? En mi pueblo es todo lo contrario. De hecho, la gente más desmadrada que he conocido aquí tiene más de 40. ¿Y el rey de las fiestas? Tiene 50 años y tres hijos. Fuera prejuicios. La vida está para divertirse. ¡Y mi vida acaba de empezar!

6. No hace falta emborracharte para divertirte

A lo mejor esto es por lo que los españoles pueden divertirse toda la vida. Me gradué en una de las universidades más fiesteras de EE.UU. La mentalidad era que si no podías beber, no salías. O chupitos o agua. Una noche de fiesta normal en América va así:

Chupitos de alcohol antes del partido. Cuando estás lo bastante borracho, ir a un bar. Beber más. Después, ir a la discoteca. Más chupitos. Al borde del desmayo. Triunfo. Ir a casa.

MAL MAL MAL. GENTE. ¡¿QUÉ FUE DE DISFRUTAR DE LA COMPAÑÍA DE LOS DEMÁS?! En serio. La gente de mi pueblo bebe. Pero no para emborracharse. Para socializar. Y si pasa que te emborrachas, pues pasa. Pero a un ritmo natural y humano. Eso explica por qué la gente en EE.UU. dura hasta las 2 de la mañana, mientras que aquí la gente sale hasta el amanecer. ¿Y lo mejor? Puedes ver el amanecer con tus personas favoritas…

7. No hay nada más bonito en este mundo que una puesta de sol española

8. El español es mucho más sincero

Sí, he aprendido a hablar español con soltura. Pero lo que es mejor, he aprendido a hablar con sinceridad. No hay forma de andarse con rodeos en español. Un chico gordo es un chico gordo. No está un poco rellenito, está gordo y ya está. Lo sabe él, lo saben sus padres, y no pasa nada. Uno de mis alumnos respondió de verdad a “¿Cómo estás hoy?” con “Estoy gordo”. LOLOL. ¡Pero lo sabe! Y pasa lo mismo con los negros, que se llaman negros. No hay un nombre “políticamente correcto”, como “afroespañoles”. La gente aquí es sincera consigo misma, probablemente gracias a lo sensual del idioma. Deja de ir de puntillas culturales y simplemente dilo.

9. Lo que importa es la gente

Hay nueve restaurantes, dos bares “guays” y dos tiendas de ropa en mi pueblo. No hay cines, ni centros comerciales, ni discotecas. Mi piso no tiene secadora, ni calefacción, ni aire acondicionado, ni horno. Y he pasado uno de los años más increíbles de mi vida.

Una tarde de febrero, perdí mi cartera. En menos de 5 minutos desde que me di cuenta, el pueblo entero entró en alerta. Las madres de mis alumnos salieron pronto del trabajo para buscar por las calles, el director del colegio paró las clases para ejecutar una búsqueda y rescate, y la policía vino A MÍ. Tres meses después, todavía me paran desconocidos por la calle para preguntarme “¡Casie, hola! ¿Has encontrado tu cartera?” No, María, no he encontrado mi cartera, pero gracias por preguntar...

Esta gente es increíble de verdad. Pero INCREÍBLE. Al ser del área metropolitana de Nueva York, estoy acostumbrada a que la gente viva por y para sí misma. Si perdiese la cartera en la Gran Manzana, me llevaría muchos “¡oh, vaya, pues qué mal!”. Mi mayor shock cultural en Fregenal fue la impresionante sensación de comunidad. La gente se preocupa de verdad por los demás.

Nunca he conocido a gente tan acogedora, feliz y genuinamente atenta en mi vida. Conozco a la gente de esta comunidad desde hace 8 meses; la mitad de los cuales, podía comunicarme a duras penas. Aun así, siento como si tuviera 5.000 nuevos familiares hispanohablantes (cursi a más no poder, lo sé. ¡Pero es VERDAD!)

He forjado amistades que sé que nunca olvidaré, con mayores y pequeños; un grupo increíble de 20 mejores amigos, una pareja de casados que regenta una piscifactoría, y un mejor amigo que ha sido mi Ángel los últimos 8 meses. Y resulta que se llama Ángel... ¿no es IRÓNICO? Ah, ¿y lo más loco de todo? Todos estos lazos que he formado han sido en español.

Podría seguir hablando horas y horas. Pero voy a acabar con este (ñoño) pensamiento final:

La lección más importante que he aprendido es que la felicidad no tiene que ver con el dinero. No tiene que ver con el bar pijo o el restaurante de moda. Sino que está en la gente con la que la compartes. Está en la gente que se sienta a tu mesa. Dónde estéis no es tan importante.

Gracias, Fregenal. Me has enseñado de qué va en realidad la vida y, por eso, TE QUIERO MUCHO.

jueves, 13 de agosto de 2015

El peor tugurio de España

Se puede caer bajo, pero lo más hondo es una pensión de Barcelona que llamaremos Almerdi; si algo os suena en el nombre, apenas desfigurado: es mejor dormir en las cloacas. Como nadie se atreve a albergarse en esa infrachabola cuando todo lo demás está cogido en temporada alta de turismo, siempre dispone de plazas; por eso solo los desesperados se encierran allí. Y aunque las de la rua de ma fama de Cais do Sodré (Lisboa) te puedan hacer dudar (solo un momento); no hay rincón más infecto en los muelles de Odessa o Málaga; y que no me mencionen el Soho o Pigalle, porque la de Barcelona es el horror, el horror.

Al llegar te topas de manos a boca con una capa de mugre sedimentada de varios centímetros de grosor, ya incluso en el portero automático de la pensión; te entra grima de tocar nada, no seas que pilles la tuberculosis hiperresistente, la hepatitis o el sida. Nada más entrar te saludan paredes más desolladas que desconchadas y una escalera estrecha y lúgubre, de barandillas tambaleantes, por la que hubo que cargar con un maletón hasta el sexto piso, mientras Gollum, o más bien la desdentada momia recepcionista que lo sugería, nos indicaba en bata dónde estaba nuestro cubículo u hoyoi. Ya en la "habitación" se te cae el alma a los pies y no vuelves a recogerla: las paredes tienen sus propios estratos de guarrería, el suelo no da pie a que andes descalzo, la puerta del armario rota, y el sistema de seguridad de la habitación es un triste pestillo mal sujeto por dos tornillos sin pomo en la puerta, reservados para suites de lujo, supongo... Dormir en las tablas de la cama sería, porque nadie querría aprobar la tortura, como sobre un saco de patatas: bultos por todas partes y pinchazos a cada movimiento, pues en eso que llaman colchón los muelles padecen problemas de personalidad, nadie sabe por qué extraño magreo o maltrato. En cuanto al baño, externo, una pastilla de jabón gastada para todos los inquilinos del hostal que nadie sabe cuántos culos habrá visto y con vello púbico visible... No nos atrevimos a tocarla; es más, a la puerta del baño había que echarle ganas para abrirla, por no decir cuatro patadas para salir de allí y abrirse paso, saliendo al aire como la cabeza de la tortuga. 

En el suelo de ese baño se deben haber criado nuevas especies de moho. Lavarse los dientes con el agua de los grifos de esta pensión supone dejarlos más sucios que antes y las toallas se mueven solas, creo que no por vida paranomal, sino de la otra; son tan ásperas y sucias que te podrías exfoliar la cara...  Tal vez, sí, para pulir diamantes de sangre.

En suma, podría decirse que es de esos lugares donde sabes que no ha muerto gente, sino reside allí, o donde te despiertas, si logras dormir, confuso y dolorido en una bañera con hielo, pero con un riñón menos. No la recomiendo en absoluto; las fotos de la web más falsas no pueden ser, y cualquiera que lea los comentarios de las víctimas en Internet solo podrán hacerse una magra idea: quien entre allí, abandone toda esperanza. 

miércoles, 12 de agosto de 2015

Estadillo de títulos de FP con más contratos en 2014


FP: Administrativo y auxiliar de enfermería, los títulos con más salidas

Pilar Álvarez, en El País, 12 AGO 2015:

FP: Administrativo y auxiliar de enfermería, los títulos con más salidas. El Ministerio de Educación elabora el primer mapa laboral de Formación Profesional

  
Nueve títulos de Formación Profesional (FP) de los 172 existentes en España concentran más de la mitad de los contratos que se hicieron a los graduados en estas enseñanzas en 2014. La mayoría corresponden al sector servicios. Esa es una de las conclusiones del primer mapa de inserción laboral centrado exclusivamente en titulados de FP, elaborado por el Ministerio de Educación. Gestión Administrativa, Cuidados Auxiliares de Enfermería y Administración y Finanzas son los ciclos formativos en los que se han cerrado más contratos laborales.

Este mapa sobre las salidas laborales de la FP elaborado por el ministerio, que sigue un patrón similar al que editaron sobre universitarios, pretende ayudar a “definir” nuevas políticas y ofrecer información “imprescindible” para que los alumnos elijan sus estudios. Más de 793.000 personas cursan FP en España. Según el nuevo informe del ministerio, al que ha tenido acceso EL PAÍS, los más contratados en 2014, además de los administrativos y auxiliares de enfermería, fueron los que estudiaron Educación Infantil, Electromecánica o Peluquería, entre otros.
 

Para más información, véase el enlace superior del título a la información original.

El informe no aclara si los titulados han sido contratados para desempeñar un trabajo acorde con sus estudios, aunque, dada la especialización, es probable que ocurra en mayor proporción que en el caso de estudios universitarios donde a un tercio de los titulados les sobra formación para el desempeño de su primer empleo, según distintos estudios. El trabajo subraya que “a pesar del momento de crisis en el que ha habido menores oportunidades de inserción laboral”, los contratos a alumnos de FP de grado medio y superior se incrementaron un 14% en 2014.


El documento cruza por primera vez datos del Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y estadísticas oficiales de Educación. En España hay 172 títulos pertenecientes a 26 familias profesionales. De ellos, 28 corresponden a la FP básica (con siete en tramitación); 55 al grado medio (cuatro en tramitación) y 89 al grado superior (12).

En grado medio, la mayoría de alumnos estudian ciclos relacionados con sanidad y administración y gestión. En grado superior, administración y gestión, servicios socioculturales a la comunidad y sanidad.

La previsión es facilitar la información en la web oficial del ministerio para su consulta, como ya se hizo con los datos de inserción laboral de los universitarios. “Esta información es imprescindible para que el alumnado pueda tomar decisiones fundamentadas sobre su carrera profesional”, abunda el informe.

Limitaciones

Los autores admiten “limitaciones” que esperan subsanar en ediciones posteriores. Por ejemplo, no incluye a los titulados que han acabado trabajando como autónomos ni los módulos de nueva implantación “sobre los cuales no existen datos de empleo”. En esos casos han suprimido las referencias. En la familia profesional de seguridad y medio ambiente, prosiguen, “no existen datos de ninguno de los títulos que comprende, por lo que no existe tampoco ficha de la familia profesional”. Con este informe, Educación busca “realizar un diagnóstico claro de la FP para definir adecuadamente sus políticas y planificar las líneas de actuación”.

En el curso 2014-2015 hubo:

34.728 alumnos en FP básica
346.423 alumnos en FP de grado medio
325.350 alumnos en FP de grado superior

La tabla expone cuatro datos:

a) El Ciclo formativo de grado medio y superior de que se trata
b) Posición
c) Número de contratos en el año
d) Porcentaje de contratos respecto al total de titulados

Gestión administrativa
1.ª
155.649
17,0 %

Cuidados auxiliares de enfermería
2.ª
115.761
12,6 %

Administración y finanzas
3.ª
98.913
10.8 %

Educación infantil
4.ª
30.001
3,3 %

Electromecánica de vehículos automóviles
5.ª
26.455
2,9 %

Peluquería y cosmética capilar
6.ª
23.691
2,6 %

Equipos electrónicos de consumo
7.ª
22.859
2,5 %

Desarrollo de aplicaciones multiplataforma
8.ª
16.123
1,8 %

Laboratorio clínico y biomédico
9.ª
15.294
1,7 %

Mecanizado
10.ª
14.436
1,6 %

Actividades comerciales
11.ª
14.147
1,5 %

Cocina y gastronomía
12.ª
13.776
1,5 %

Integración social
13.ª
13.338
1,5 %

Mantenimiento electrónico
14.ª
13.344
1,5 %

Administración de sistemas informáticos en red
15.ª
12.857
1,4 %

Proyectos de edificación
16.ª
12.451
1,4 %

Automoción
17.ª
11.748
1,3 %

Estética y belleza
18.ª
10.819
1,2 %

Soldadura y calderería
19.ª
10.265
1,1 %

Asistencia a la dirección
20.ª
9.834
1,1 %

Víctimas mortales del nivel de inglés de los españoles

¿Por qué será, que creo que esta es una nueva (hay otras) víctima mortal del nivel de inglés de los españoles y no al revés, del nivel de inglés de los extranjeros? Una chica holandesa ha muerto así, tal y como relata El País:

"No jump. It's important. No jump" ("No saltes. Es importante. No saltes") fueron las instrucciones que el monitor de puenting le dio a la joven de 17 años antes de que se lanzara del viaducto de Cedeja en Virgen de la Peña (Cantabria). La menor, de nacionalidad holandesa, entendió "now jump!" ("¡Salta ahora!") y se precipitó sin estar atada a los anclajes de seguridad del puente, con solo una cuerda agarrada a su arnés. Un "malentendido" lingüístico, como atribuyen algunos responsables, que acabó con la vida de la joven al impactar contra el río Cedeja desde 32 metros de altura.

Lo realmente siniestro de la I Guerra Mundial: que pudo haberse evitado

Guillermo Altares, "Los ‘Sonámbulos’ recorren Europa", en El País, 12 de agosto de 2015:

'Sonámbulos', de Christopher Clark, se ha convertido en uno de los libros de historia más influyentes de la década.

En medio de la crisis política que enfrentó al Gobierno de Alexis Tsipras con la Unión Europea sobre las condiciones del tercer rescate, tal vez la mayor que ha vivido la UE en su larga historia de divisiones y desencuentros, la prensa anglosajona utilizó de manera constante una palabra en titulares y textos: sonámbulos (sobre todo el verbo en inglés, sleepwalking, caminar sonámbulos). Incluso el líder de los liberales en la Eurocámara, Guy Verhofstadt, exclamó en el pleno en Estrasburgo: “Estoy enfadado porque estamos caminando sonámbulos hacia la salida de Grecia del euro”. En pocas ocasiones un libro ha regalado una palabra al vocabulario político: el historiador australiano Christopher Clark lo ha logrado con su ensayo Sonámbulos (Galaxia Gutenberg), en el que estudia los orígenes de la I Guerra Mundial.

“Los protagonistas de 1914 eran como sonámbulos, vigilantes pero ciegos, angustiados por los sueños, pero inconscientes ante la realidad del horror que estaban a punto de traer al mundo”, escribe al principio de este ensayo de 600 páginas (casi 800 con las notas), magníficamente escrito y muy entretenido, que analiza de manera pormenorizada los meses que llevaron a la primera gran catástrofe mundial, el desastre del que surgirían todos los otros desastres del siglo XX, como mantiene el propio Clark, nacido en Sidney en 1960 y catedrático de Historia en la Universidad de Cambridge.

Es un libro que no busca señalar culpables, sino que trata ante todo de explicar cómo se desató la guerra, mucho más que quién la desencadenó. "Esta guerra fue elegida por los hombres de Estado que la desencadenaron. Pensar en cómo explica mucho mejor como ocurrieron las cosas", dijo en una entrevista con este diario. “Todos son responsables aunque alguno es más responsable que otros. Creo que las mayores responsabilidades se reparten entre Viena, Berlín y París. Quería huir de la noción de que la culpabilidad debe ser el concepto que lo organiza todo”.

Profundo conocedor de Alemania –su estudio Prusia, Iron Kingdom. The Rise and Downfall of Prusia (1600-1947) es considerado un clásico–, Clark mantiene dos tesis en su libro que fue publicado durante el centenario del principio de la guerra: que los dirigentes europeos en 1914 –casi todos eran ellos familiares más o menos lejanos–, no eran conscientes de la gravedad de la decisiones que estaban tomando y, lo que todavía resulta más inquietante, que las cosas pudieron haber sido de otro modo, que la I Guerra Mundial –en la que murieron 20 millones de personas y que fue la causa directa de la II Guerra Mundial– pudo haberse evitado.


El origen del conflicto con el que empezó el siglo XX, las semanas que transcurrieron desde el asesinato del archiduque en Sarajevo el 28 de junio de 1914 hasta el comienzo las hostilidades, el 3 de agosto, es uno de los periodos más estudiados del siglo XX. ¿Cómo pudo ocurrir? ¿Cómo pudo empezar esa guerra que ninguno de los dirigentes de los países implicados quería? Son preguntas que han obsesionado a los historiadores y que han encontrado respuestas en libros tan importantes como Los cañones de agosto, de Barbara Tuchman (1912-1989), que ganó el Pulitzer en 1963. Este estudio, como ocurrió 50 años después con el de Clark, se convirtió en un best-seller internacional. Además, en el caso de Tuchman, tuvo una enorme influencia en su realidad inmediata: siempre se ha dicho que los hermanos Kennedy lo habían leído y, durante la crisis de los misiles que estuvo a punto de llevar al mundo al desastre nuclear, les influyó mucho en su toma de decisiones porque sabían que una guerra puede empezar sin que nadie sepa muy bien cómo.

Desde que comenzó la crisis y el debate sobre la austeridad, años antes del referéndum griego, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, un carismático socialdemócrata alemán y librero de profesión, recomendaba siempre otro libro sobre los orígenes de la I Guerra Mundial, Europe last summer (El último verano de Europa), del historiador estadounidense David Fromkin (1932). “No nos encontramos en las puertas de ninguna guerra”, explicaba en una entrevista con este diario en enero de 2014. “Pero, dicho esto, lo que Fromkin describe es un proceso que pusieron en marcha Gobiernos, pero que acabó por ser incontrolable para las mismas personas que lo empezaron. Se puso en marcha un proceso en el que, como nadie decía la verdad, al final estalló una catástrofe. Lo que ocurre ahora es que tenemos a personas en todas las instituciones que dicen una cosa, pero detrás tienen otra táctica. Es la razón por la que recomiendo ese libro. No ayudamos a los griegos porque los griegos deben resolver ellos sus problemas, pero en realidad lo que ocurre es que ayudar a los griegos no es muy popular y tengo elecciones en casa. Pones en marcha un proceso que tiene consecuencias incontrolables. Además es un ensayo histórico muy bien escrito”.

El principio de la catástrofe

Los motivos que llevaron a las grandes potencias europeas ha meterse en la I Guerra Mundial han sido objeto de numerosos estudios históricos, incluso de una serie de la BBC.
Sonámbulos (Galaxia Gutenberg), de Christopher Clark. Un ensayo muy influyente cuya tesis principal es que los dirigentes europeos avanzaron como sonámbulos hacia el precipicio del conflicto.
1914. De la paz a la guerra (Turner), de Margaret MacMillan. Publicado también durante el centenario del inicio del conflicto, la historiadora de Oxford escribió un libro tan importante y minucioso como el de Clark, lleno de detalles apasionantes, que aporta todo el contexto histórico necesario para entender este periodo.

37 días. Serie de la BBC, que puede verse en Filmin, que relata en tres episodios los movimientos diplomáticos entre el asesinato del archiduque en junio y el principio de la guerra en agosto. La mayoría de los protagonistas son familiares entre ellos, los diplomáticos, pero también el rey de Inglaterra, el Kaiser alemán y el Zar, que eran primos.

El último verano de Europa, de David Fromkin. Este libro, que no tiene traducción castellana, realiza un sobrio recorrido por las semanas anteriores al inicio de las hostilidades.

Los cañones de agosto (RBA), de Barbara Tuchman. Ganadora dos veces del premio Pulitzer, la historiadora estadounidense logró en los años sesenta un éxito internacional y una gran influencia con este entretenido relato del arranque del conflicto.

Clark también es consciente de las interpretaciones contemporáneas a las que ha dado lugar su libro. “Es ya casi un tópico decir que el mundo en el que vivimos se parece cada vez más al de 1914”, escribió en un artículo en este diario con motivo del centenario del conflicto. “Después de haber dejado atrás la estabilidad bipolar de la Guerra Fría, nos encontramos en plena lucha para encontrar sentido a un sistema que es cada vez más multipolar, opaco e impredecible. Igual que en 1914, una potencia en ascenso se enfrenta a otra superpotencia cansada (pero no necesariamente en declive). Surgen crisis descontroladas en zonas del mundo con gran importancia estratégica. A nadie que, desde la perspectiva de los primeros años del siglo XXI, evoque el rumbo que siguió la crisis del verano de 1914, pueden dejar de impresionarle los ecos contemporáneos”.

martes, 11 de agosto de 2015

El coeficiente Gini de injusticia económica en un país

I

Carlos Yarnoz, "Informe de la OCDE: La crisis dispara la desigualdad entre ricos y pobres a un nivel récord. El 10% de los españoles menos favorecidos perdieron un 13% anual de ingresos entre 2007 y 2011, según la OCDE", en El País, 21 de mayo de 2015:

Las desigualdades entre ricos y pobres se han situado en su máximo nivel desde que la OCDE (Organización para la Cooperación el Desarrollo Económico) inició su medición hace 30 años. La diferencia se ha disparado durante la crisis en países como España, entre otras razones por los ajustes fiscales, las subidas de impuestos y los recortes sociales. En los 34 países de esa institución, el 10% de los más favorecidos posee el 50% de la riqueza, mientras el 40% de los más pobres solo tiene el 3% de la misma.

El desempleo y los ajustes son los factores que más han contribuido a las desiguldades en España

En un informe titulado Por qué menos desigualdad beneficia a todos, la OCDE destaca que “nunca fue tan elevada la diferencia entre ricos y pobres”. El pormenorizado análisis se detiene especialmente en lo ocurrido entre 2007 y 2011, los años más duros de la última crisis económica mundial. En ese periodo, los ingresos en los hogares descendieron prácticamente en todos los países de la organización, pero en mucha menor medida en las capas más privilegiadas.

Las pérdidas fueron especialmente elevadas en los países más golpeados por la crisis. En España, por ejemplo, los ingresos en las familias descendieron una media del 3,5% anual en ese periodo. Como en Irlanda o Islandia. En el caso de Grecia, llegó al 8% anual.

Pero el incremento de las desigualdades en esa época es más evidente al comparar las capas sociales más altas y las más bajas.

En España, el 10% de los hogares más desfavorecidos perdieron un 13% anual de sus ingresos entre 2007 y 2011, mientras el 10% de los que más tenían solo perdieron un 1,5% anual de sus ganancias.

En el periodo previo a la crisis, la desigualdad antes de impuestos y beneficios estaba bastante estabilizada, recuerda la OCDE, pero se disparó cuando golpeó de lleno. Y continúa haciéndolo en estos últimos tiempos de leve recuperación. La razón es doble: el elevado desempleo que apenas se reduce y los ajustes fiscales que afectan al seguro de desempleo, al sector educativo y a la escasez de inversiones. Es lo que está ocurriendo en Grecia, Irlanda o España.


Recortes laborales en España

En el caso de España, además, se han registrado otras medidas que han incrementado las desigualdades. La consolidación fiscal, señala la OCDE, incluyó aumentos de impuestos sobre los ingresos y el consumo (en 2011 y 2013), a la vez que se producían recortes sociales (2013) para las capas más bajas. El incremento de empleos temporales o las diferencias salariales entre hombres y mujeres también han contribuido. En este caso, los países con peor nota son, por este orden, Alemania, México y España.

Como consecuencia de todo ello, el documento destaca que la pobreza ha aumentado de forma preocupante entre 2007 y 2011. En toda la OCDE, la población por debajo del nivel de pobreza ha pasado del 1% al 9,4%. En España, está en 18%, casi el doble que antes de la crisis. En Grecia, en el 27%. Y un dato alarmante: quienes más caen en esta fosa ya no son ciudadanos de mayor edad, sino los jóvenes.


II

Martín Caparrós, "El amigo del Duce", en El País 10 de agosto de 2015:

Gini no había cumplido los 30 cuando hizo su gran aporte: el coeficiente que salvaría su nombre.

La desigualdad se ha vuelto –ya era hora– un asunto de moda. A nadie le importaba mucho hace bastante poco, cuando todos tenían tanto; ahora que todos tienen menos y los que menos tienen tocan fondo, la desigualdad está en todas las bocas. Así que manadas de funcionarios, políticos, académicos y asimilados varios que jamás querrían la igualdad se preocupan porque la desigualdad es excesiva: no es buena para los negocios, te perjudica en alguna elección, queda fea, solivianta. Y esa preocupación ha puesto en el candelero una palabra: Gini –como en el coeficiente.

El coeficiente de Gini existe desde hace más de un siglo.

Parece nuevo, pero no: el coeficiente de Gini existe desde hace más de un siglo. El coeficiente de Gini mide la desigualdad de un país en una escala de cero a uno (aunque permite evaluar cualquier otra forma de distribución desigual). Su principio es simple: si toda la riqueza del mundo estuviera en manos de una sola persona, el mundo tendría un coeficiente igual a 1; si toda la riqueza del mundo estuviera repartida en partes iguales, el coeficiente daría 0. La realidad está, tímida, oportunista, en algún sitio entre uno y otro. Pero, en síntesis: cuanto más alto es el coeficiente, más alto el nivel de concentración de la riqueza –de injusticia económica– de una sociedad. Y eso permite muchas medidas, mucho juego y, como habla de desigualdad, suena bien progre.

Usamos nombres que dejan de ser nombres. Decimos gilette o diesel o ­mcdonald sin pensar en que hubo hombres que pusieron sus nombres a esas cosas. Gini, modestamente, es uno de ellos. Corrado Gini nació en el Véneto en 1884, hijo de campesinos ricos, pequeño genio que entró muy joven a la Universidad de Bolonia, estudió derecho y matemáticas y se licenció, a sus 20, con una tesis sobre El sexo desde un punto de vista estadístico. Después enseñó derecho constitucional, biometría, demografía, economía política, sociología y estadística. Gini era un hombre bajito e irritable, seguro de su valor y preocupado porque todos lo notaran, superior implacable, inferior obsequioso, que no había cumplido 30 años cuando hizo su gran aporte: el coeficiente que salvaría su nombre. Corría 1912; pronto vendría la primera guerra –de la que lograría escabullirse– y un matrimonio pasablemente desdichado y, ya en los veinte, el renacimiento: un tal Benito Mussolini le devolvió las esperanzas en la grandeza de su patria.

Durante los años triunfantes del fascismo Gini siguió siendo un estudioso serio.
En 1926, el Duce en persona le encargó la dirección del Instituto Nacional de Estadística. Gini aceptó, emocionado por su encuentro con el gran hombre, y en su discurso inaugural habló de otra de sus preocupaciones: la hegemonía de la raza blanca que, dijo, estaba amenazada. “Después del maravilloso desarrollo del siglo pasado, ahora estamos en un momento estacionario”. Había que fomentar el nacimiento de los bebés adecuados: blancos, sanos, legales, muy cristianos. La disciplina se llamaba eugenesia, y nazis y fascistas la abrazaron con ansia; Gini fue su líder en Italia.

Durante los años triunfantes del fascismo Gini siguió siendo un estudioso serio y aplicado que formaba parte de la élite cultural del régimen: participaba en actos, firmaba manifiestos, dirigía revistas, acomodaba amigos, asesoraba al Duce. Su caída no lo afectó más de lo necesario: fue juzgado pero al fin conservó su cátedra en la Universidad de Roma. Para limpiar su nombre se unió al Partido Unionista, que proponía anexar Italia a Estados Unidos. Y, ahora, por esas raras vueltas de la historia, su nombre y su concepto denuncian las injusticias más tajantes.

¿Qué hacer con las vidas horribles de los que hacen cosas necesarias? O, incluso: ¿qué hacer con las cosas necesarias de los que viven vidas horribles? Lo discuten, en su mesa del paraíso paradójico, Céline, Pound, Keynes, Einstein. A veces, incluso, si se aburren, invitan a un muchacho Jesucristo.

lunes, 10 de agosto de 2015

Si Grecia hubiese salido de Europa en 2010, ya habría salido de la crisis, como Islandia

J. Bradford Delong, "¿Quieren provocar otra depresión?", en El País, 9 de agosto de 2015:

Hace años decía que no sería posible que se repitieran los errores de la crisis de 1929. Me equivocaba

Guardare la actual crisis económica, solía incluir en mis discursos una línea que a veces provocaba aplausos, generalmente risas y que siempre daba a los oyentes motivos para el optimismo. Decía que vista la experiencia de Europa y Estados Unidos en la década de 1930, hoy las autoridades no cometerían los mismos errores que sus predecesores durante la Gran Depresión. Esta vez cometerían errores diferentes y (ojalá) no tantos como entonces.

Por desgracia, mi predicción resultó errada. Los funcionarios de la eurozona no sólo insistieron en repetir las torpezas de los años treinta, sino que parecen decididos a hacerlo en forma más brutal, más exagerada y más amplia. Eso no me lo esperaba.

Cuando en 2010 estalló la crisis de deuda griega, me pareció que las lecciones de la historia eran tan obvias que la solución se hallaría fácilmente. La lógica estaba clara. Si Grecia no fuera miembro de la eurozona, su mejor opción habría sido entrar en suspensión de pagos, reestructurar la deuda y depreciar su moneda. Pero como la Unión Europea no quería que Grecia abandonara el euro (hubiera sido un gran retroceso para el proyecto político europeo) se le ofrecería ayuda, apoyo, quita de deuda y asistencia con los pagos en cantidad suficiente para compensar cualquier ventaja que pudiera obtener saliendo de la unión monetaria.

En cambio, los acreedores de Grecia optaron por apretarles las tuercas. Por eso es probable que hoy Grecia esté en una situación mucho peor que si hubiera abandonado el euro en 2010. El caso griego sirve de contrapartida al de Islandia, que en 2008 se sumergió en una crisis financiera. Mientras Grecia sigue empantanada en la depresión, Islandia (que no está en la eurozona) está básicamente recuperada.

Claro que, como señaló en 2007 el economista estadounidense Barry Eichengreen, hay motivos técnicos por los que salir de la eurozona es difícil, costoso y arriesgado. Pero eso es una sola cara de la moneda.

Usando Islandia como comparación, el costo que supone a Grecia no salir de la eurozona es equivalente al 75% del PIB de un año (y en ascenso). Se me hace difícil creer que si Grecia hubiera abandonado el euro en 2010, el efecto económico hubiera llegado siquiera a la cuarta parte de eso. Además, me parece igualmente improbable que el impacto inmediato de salir de la eurozona hoy sea mayor que el coste a largo plazo de quedarse, dada la insistencia de los acreedores de Grecia en la austeridad.

Esa insistencia es reflejo del apego de los funcionarios de la UE (especialmente en Alemania) a un marco conceptual que los llevó una y otra vez a subestimar la gravedad de la situación y recomendar políticas que empeoraron las cosas.

En mayo de 2010, el PIB de Grecia registró una caída interanual del 4%. La UE y el Banco Central Europeo predijeron que el primer programa de rescate reduciría el PIB griego otro 3% por debajo de los niveles de 2010, antes de que la economía comenzara a recuperarse en 2012.

Pero en marzo de 2012 se impuso otra realidad. El PIB iba camino de ser un 12% inferior a 2010, y se implementó un segundo programa. A fin de año, había caído un 17% por debajo de 2010. Hoy está un 25% por debajo del nivel de 2009. Y aunque algunos predicen una recuperación en 2016, no veo que haya ningún análisis de la demanda potencial que justifique ese escenario.

La principal razón por la que las proyecciones erraron tanto es que sus autores subestimaron una y otra vez el impacto del gasto público en la economía, especialmente en una situación de tipos de interés cercanos a cero. Y la evidente incapacidad de las medidas de austeridad para reiniciar la economía en Grecia o el resto de la eurozona no bastó para que las autoridades repensaran la estrategia.

En cambio, parece que están redoblando la apuesta, con la teoría de que cuanto más profunda la crisis, más impulso habrá para las reformas estructurales. La idea es que estas son necesarias para fortalecer el crecimiento a largo plazo, y que sieste tarda en aparecer, es porque las reformas eran aún más necesarias de lo que se pensaba.

Lamentablemente, es la misma historia de la década de 1930. Como señala el comentarista estadounidense Matthew Yglesias, aunque en aquel momento los principales partidos europeos de centroizquierda se dieron cuenta de que las medidas aplicadas no funcionaban, no propusieron alternativas. “Se dejó a otros partidos con peores intenciones (Hitler, por ejemplo) entrar en escena y decir que si las reglas del juego llevaban a largos períodos de desempleo masivo, entonces había que cambiarlas”.

Hoy, añade Yglesias, los políticos europeos de centroizquierda “no tienen ni una estrategia para cambiar las reglas de juego ni agallas para patear el tablero”. Por ello impera la austeridad, y las voces discordantes son las de populistas como Marine Le Pen en Francia o Beppe Grillo en Italia, cuyas propuestas económicas prometen ser aún más ineficaces.

Yo creía que seríamos capaces de aprender del pasado, y que la Gran Depresión fue suficientemente importante en la historia europea para que las autoridades no repitieran los mismos errores. Y sin embargo, por ahora es precisamente lo que parece estar ocurriendo.

J. Bradford DeLong es profesor de Economía en la Universidad de California en Berkeley e investigador asociado en la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas de los Estados Unidos.

Últimas cartas de famosos escritores

Eduardo Laporte, "El último suspiro... epistolar: las últimas cartas de grandes escritores. Lo que escribieron antes de morir autores como Hemingway, Plath, Vallejo, Lorca o Faulkner", en El País, 10-VIII-2015:

Lograron la inmortalidad con sus obras, pero eso no les libró de que les llegara su hora. Antes hubo una última carta, efímero legado que todo escritor inevitablemente dejó y del que recuperamos una pequeña selección.

El paísaje es hermoso por aquí y he tenido la oportunidad de ver parte del maravilloso campo a lo largo del Mississippi, donde solían transportan los troncos en los viejos tiempos de la industria maderera, y las rutas por las que llegaron los primeros colonos del norte. (…) No sabía nada del Mississippi superior hasta ahora y realmente es un país maravilloso, que se llena de faisanes y patos cuando llega el otoño.

(…)

Mis mejores deseos para toda la familia. Me encuentro bien y estoy muy contento sobre las cosas en general y con ganas de veros pronto a todos.

Papa

Extracto de las 210 últimas palabras que Ernest Hemingway envió por correo por última vez. Iban dirigidas al hijo de un amigo, de 9 años, enfermo del corazón. Fueron escritas 17 antes de su suicidio y según Paul Hendrickson —que desarrolla el tema en su libro Hemingway's Boat: Everything He Loved in Life, and Lost— son una muestra de belleza, coraje y lucidez.

4 de febrero, 1963

Querida madre, 

(…) Yo jamás podría ser autosuficiente en Estados Unidos; aquí tengo a los mejores médicos completamente gratis y, con niños, esto es una verdadera bendición. Además, Ted [Hugues] ve a los niños una vez a la semana y esto hace que se sienta más responsable, a la hora de pagar la pensión. Sencillamente, tendré que seguir aquí arreglándomelas sola.

(…)

Ahora los niños me necesitan más que nunca, así que durante algunos más intentaré seguir escribiendo por las mañanas y dedicándome a ellos por las tardes, e iré a ver a mis amigos o leeré y estudiaré por las noches.

Empezaré a ir a la consulta de una doctora, también a cargo de la Seguridad Social, que me ha recomendado un médico del barrio muy bueno que conozco, y confío que me ayudará a sobrellevar estos tiempos difíciles. Da mis cariños a todos.

Sivvy

Una semana separa la última carta de Sylvia Plath (1932-1963) de la noche, lunes, luna casi llena, en que abrió la espita del gas del horno y metió allí la cabeza hasta morir intoxicada. Su expareja, el poeta Ted Hughes, había definido la escritura de cartas como "un excelente entrenamiento para aprender a conversar con el mundo". No sabía que también servían también para despedirse de él. Excelente escritor de cartas, a Hughes le tocó redactar textos secos y fríos, para comunicar la fatal noticia:

Querida Olwyn:

El lunes por la mañana, sobre las 6 de la madrugada, Sylvia se suicidó asfixiándose con gas. El funeral será en Heptonstall el lunes que viene. Me pidió ayuda, como hacía a menudo. Yo era la única persona que podría haberla ayudado y la única tan hastiada por sus exigencias que no fue capaz de reconocer cuándo realmente necesitaba ayuda.

Te escribiré más después.

Con cariño,

Ted

[Cartas extraídas, respectivamente, de Cartas a mi madre, Mondadori, 2000, y Postdata: historia curiosa de la correspondencia, de Simon Garfiel, Taurus, 2015]


Adén, 30 de abril de 1891

Mi querida mamá:

(...)

Estoy postrado, con la pierna vendada, atado, reatado, encadenado de modo que no pueda moverla. Me he convertido en un esqueleto: doy miedo. La cama ha terminado por llagarme la espalda: no consigo dormir ni un solo minuto. Y aquí el calor se ha vuelto muy fuerte. La comida del hospital, a pesar del precio que pago por ella, es muy mala. No sé qué hacer.

(…)

No os asustéis con todo esto. Vendrán días mejores. Es una triste recompensa después de tanto trabajo, privaciones y penas ¡ay, qué miserable es nuestra vida!

Rimbaud

El autor de Una temporada en el infierno se enfrentaría tres semanas después a la amputación de su pierna enferma, tras llegar a Marsella. Lo de 'cortar por lo sano' no surtió efecto en su caso, porque la infección cancerosa se expandió y murió meses después, en noviembre de 1890. La víspera, en pleno delirio, dejo una nota, dirigida al director del correo marítimo de Marsella, que decía:

Estoy completamente paralizado. Por tanto, deseo encontrarme a bordo de buena mañana. Dígame a qué hora me deben trasladar a bordo.

[Cartas extraídas de Cartas de África, Gallo Nero, 2012]

París, al 15 de Marzo de 1938.

Mi distinguido y recordado amigo:

Un terrible surmenage me tiene postrado en cama desde hace un mes, y los médicos no saben aún cuanto tiempo seguiré así. Necesito una larga curación, y encontrándome sin recursos para continuarla, he pensado en usted, don Luis José, en el gran amigo de siempre, para pedirle su ayuda a mi favor. En nombre de nuestra vieja e inalterable amistad, me permito esperar que el querido amigo de tantos años me tenderá la mano, como una nueva prueba de ese noble y generoso espíritu que le ha animado siempre y que todos conocemos.

Se lo agradece de antemano, con un apretado abrazo, su firme e invariable amigo.

César Vallejo

El autor de Trilce, el peruano César Vallejo, dejó una última carta que revela sus estrecheces económicas, tan graves como para tener que pasar por la humillación de pedir prestado a un amigo. Moriría en un abril lluvioso y melancólico, víctima de un rebrote de paludismo, un 15 de abril de 1938, en París.

[Carta extraída de Correspondencia completa, Univ. Católica del Perú, 2002]

TELEGRAMA
A Linton Massey
MRS MASSEY
2 julio 1962. Oxford
TODAVÍA NO ES NECESARIA LA ENTREVISTA. SÓLO QUERÍA UNA GARANTÍA APARTE DE KLOPFER ANTES DE DECIDIR CONTINUAR. PODRÍA SOLO PERO ESTO EVITA RIESGO DE POSIBLE SACRIFICIO EN EL TRATO ACTUAL PARA CUMPLIR PLAZO. DIOS TE BENDIGA. BILL [William Faulkner]
Premio Nobel en 1949, William Faulkner no pudo redactar una última carta más literaria o sentida.No esperaba, ni intuía, que un ataque al corazón acabaría con su vida un 6 de julio de 1962.

[Carta extraída de 'Cartas escogidas, Alfaguara, 2012]


Astápovo, a 1 de noviembre de 1910,

Hijos queridos, Seriozha y Tania:

Os doy las gracias por vuestros buenos sentimientos hacia mí. No sé si me estoy despidiendo o no, pero de pronto sentí la necesidad de decir lo que acabo de decir. Quería añadir consejo para ti, Seriozha [hijo], que pienses en tu vida, en quién eres, qué eres, en cuál es el sentido de la vida humana y cómo debe vivirla todo ser razonable.

Esas ideas que has asimilado sobre el darwinismo, la evolución y la lucha por la existencia no te explicarán el sentido de tu vida ni te darán una guía para tus actos, y una vida sin explicación de su significado y su sentido, y sin la guía inalterable que de ella se desprende, es una existencia lamentable.

(…)

Adiós, intentad tranquilizad a mamá, a quien compadezco y amo sinceramente.
Tres semanas después, un 20 de noviembre de 1910, Lev Tolstói, moría en un excéntrico escondrijo, símbolo de la austeridad, habilitado para él, a petición suya, en la estación de Astápovo.

[Carta extraída de Correspondencia, El Acantilado, 2008]

En tu carta hay cosas que no debes, que no puedes pensar. Tú vales mucho y tienes que tener tu recompensa. Piensa en lo que puedas hacer y comunícamelo enseguida para ayudarte en lo que sea, pero obra con gran cautela. Estoy muy preocupado pero como te conozco sé que vencerás todas las dificultades porque te sobra energía, gracia y alegría, como decimos los flamencos, para parar un tren.

Federico García Lorca

Fechada un día fatídico, 18 de julio de 1936, está considerada la última carta del poeta granadino, un descubrimiento reciente, que incluye un poema inédito. Su destinatario, Juan Ramírez de Lucas, era un chaval de 19 años con el que Lorca pensaba fugarse a México, en una historia que ya tiene su novela. Pero al ser menor de edad, no era tan fácil y Lorca optó por esperar...

domingo, 9 de agosto de 2015

Algunas preferencias cinematográficas

Las comedias cinematográficas que más me han gustado

Noche en la tierra
Clerks
Poderosa Afrodita
Atrapado en el tiempo
Con faldas y a lo loco
La vida es bella
Amelie
La vida de Brian
Luz de Luna
¿Qué he hecho yo para merecer esto?
Forrest Gump
Aterriza como puedas
Una noche en la ópera
El gran Lebowski
El día de la bestia


Los filmes que más impresionaron

La última película, de Peter Bogdanovich
Las uvas de la ira, de John Ford
El gran Gatsby (la antigua, la de Jack Clayton)
La versión Browning (la antigua, la de Anthony Asquith, de 1951)
Los duelistas, de Ridley Scott
Blade runner, de Ridley Scott
Lawrence de Arabia, de David Lean
El séptimo sello, de Ingmar Bergman
Fresas salvajes, de Ingmar Bergman
Terciopelo azul, de David Lynch
Mulholland drive, de David Lynch
El hombre elefante, de David Lynch
La naranja mecánica, de S. Kubrick
Fahrenheit 451, de François Truffaut
La noche del cazador, de Charles Laugthon
El fantasma y la señora Muir, de Joseph Mankiewickz
Río Rojo, de Howard Hawks
Ultimatum a la tierra, de Robert Wise
El expreso de medianoche y El muro, de Alan Parker
Colegas, de Eloy de la Iglesia
Qué he hecho yo para merecer esto, de Pedro Almodóvar
El mundo sigue, de Fernando Fernán Gómez.
Cadena perpetua, de Frank Darabont
La niebla, de Frank Darabont
Noche en la tierra, de Jim Jarmush
Clerks, de Kevin Smith
La commare seca, de Bertolucci
Cosas que diría con solo mirarla, de Rodrigo García Barcha
El violín rojo, de François Girard
Los niños del paraíso, de Marcel Carné
Fotografiando hadas, de Nick Willing
El viaje de Shihiro, de Hayao Mizayaki
El tesoro de Sierra Madre, de John Huston
Moby Dick, de John Huston.
Titanic, de Cameron (no precisamente por la historia de amor)

jueves, 6 de agosto de 2015

Verso suelto

Una mirada cubierta de estrellas llora a su orilla el agua de los astros

Entrevista al historiador Joseph Pérez

Guillermo Altares entrevista al historiador Joseph Pérez: “La Europa que se está haciendo es la del dinero”, El País, 6 de agosto de 2015:

El historiador mantiene que "no podemos empezar a hablar de España hasta el siglo XVIII”

Sin el trabajo de Joseph Perez (Laroque d’Olmes, Francia, 1931) no podría entenderse uno de los momentos cruciales de la historia de España y de Europa, el nacimiento de un Imperio y, a la vez, el final de una época. Especialista sobre todo en la España de la Modernidad, ha publicado biografías del cardenal Cisneros y de Teresa de Ávila, una historia de los judíos en la Península y de la Inquisición, ha escrito también obras más generales sobre la historia del siglo XVI o sobre los reyes católicos. Uno de sus últimos libros es un ensayo sobre la Leyenda Negra. Su primera obra fue un estudio sobre el movimiento de las Comunidades de Castilla –levantamiento contra Carlos V entre 1520 y 1522–, que se publicó en 1977, en plena Transición.

Ante un ejemplar de la primera edición de aquel estudio, recuerda una accidentada visita al pueblo vallisoletano de Villalar de Comuneros el 23 de abril de aquel año, día de la conmemoración de la batalla en la que las tropas de Juan Bravo, Padilla y Maldonado fueron derrotadas (sigue siendo la fiesta de Castilla y León). El recepcionista del hotel le recibió con un “usted es el de los Comuneros” y a continuación le dijo que no le iban a dejar pasar (aunque lo logró, acompañado de dos senadores de nombramiento real). Este historiador cordial, hijo de emigrantes valencianos, convertido en un jacobino militante defensor a ultranza de los valores republicanos franceses, visitó recientemente Madrid, invitado por la Fundación Banco Santander, para pronunciar una conferencia titulada “Los españoles y su historia” con la que se cerraba el ciclo “La construcción de la nación y el discurso de la historia. De leyendas negras y nacionalismos”.

Pregunta. Durante la transición, cuando Luis López Álvarez publicó el poema épico en el que luego se basó el disco del Nuevo Mester de Juglaría sobre los Comuneros, aquella rebelión era un símbolo muy poderoso en Castilla. ¿Cree usted que ahora ha perdido la memoria de los Comuneros?

Respuesta. Creo que se ha perdido mucho ya. Si tuviera que reescribir aquel libro, lo haría de una manera un poco distinta. Estoy convencido de que los Comuneros tuvieron la intuición de que, con la llegada de Carlos V a Castilla y la integración en el Imperio, se iba a perder la personalidad de Castilla, que iba a ser sacrificada. Y es lo que ocurrió. El desarrollo de Castilla no digo que se interrumpió, pero se torció, porque tuvo que defender la política imperial de Carlos V en Flandes, en Alemania, en Italia y en muchos otros lugares. Esto los Comuneros lo intuyeron muy bien. Ahora estoy convencido de que el cardenal Cisneros fue el gran último gran hombre de Estado. Si Cisneros llega a morir diez años después, el panorama cultural e histórico de Castilla hubiese cambiado totalmente. No hubiera habido Comunidades, ya que el motivo aparente de la rebelión de Toledo, Salamanca y Segovia es que Carlos V le entrega el poder a un extranjero. De estar vivo Cisneros, hubiese sido el gobernador natural. Cisneros nunca hubiera firmado el decreto contra los alumbrados de Toledo en 1525. Hubiese sido una Castilla sin persecución de los erasmistas. Cisneros no hubiera firmado el decreto del inquisidor general Valdés con el índice de libros prohibidos, porque figuraban libros que había recomendado para que se imprimieran. Creo que la gran oportunidad perdida para Castilla es la muerte de Cisneros.

P. Usted ha escrito que bajo Felipe II, España era más una monarquía católica que un país. ¿Cuándo cree que podemos empezar a hablar de España?

R. En el XVIII. ¿Cómo podemos llamar a esta monarquía? En tiempos de Carlos V se hablaba del Imperio porque era el emperador. Pero Felipe II no recoge la herencia imperial, no puede llamarse emperador porque no lo es. ¿Cómo llamar a este conjunto de territorios? Monarquía hispánica no puede ser porque esta monarquía tiene territorios fuera de la península, en Italia, en los Países Bajos, sin contar América. La mejor solución es llamarla monarquía católica. Después del testamento de Carlos II, la monarquía se queda reducida a los territorios peninsulares y América, sólo entonces la monarquía y el territorio coinciden. El Ejército de Felipe II cuando vence en la batalla de San Quintín. ¿Podemos decir que es una victoria española? El Ejército lo mandaban dos flamencos. Eso lo explica muy bien Manuel Azaña, cuando decía que en el concepto de España se confunden dos cosas, lo que pertenece a la dinastía y lo que pertenece a España; la política, el Ejército, todo esto era de la dinastía, defendía los intereses no de España sino de los Austrias. La nación era otra cosa.

P. Usted siempre se ha definido como jacobino. ¿Cree que Europa necesitaría ahora un poco de jacobinismo?

R. Se ha dicho que Francia era una excepción en Europa, el Estado nación, el jacobinismo. Lo que la Europa actual no perdona a Francia es el sentido de la República, lo que significa el jacobinismo, los servicios públicos. Lo que llegó a su cumbre en 1945 por obra del general De Gaule y el gobierno nacido de la resistencia. Servicios públicos, nacionalización de las fuentes de energía. Decía De Gaule, como buen jacobino, que no es posible que la independencia de una nación dependa de intereses privados. Tres cosas simbolizan el jacobinismo: la escuela pública, la estación de ferrocarril y la oficina de correos. En toda Francia, todos tienen los mismos derechos. He nacido en el Pirineo, en el Departamento de Arries, con poblaciones donde viven 100, 200 habitantes. La Tercera República hizo escuelas allí, no como los barracones que están haciendo ahora, sino escuelas que todavía existen. El reino no es del rey, es de la comunidad. Eso es lo que Europa no nos perdona a Francia.

P. Es muy crítico con Europa.

R. La Europa que se está haciendo ahora no es una Europa de las patrias, sino del dinero y de la explotación. No me reconozco. ¿Por qué se mete Europa cuando achaca a Francia que consienta que haya un servicio de correo público? Si esto funcionaba muy bien, ¿por qué lo vamos a quitar? Usted tiene un problema de salud, en Francia se lo solucionan. Pero también lo quieren quitar. O sea, que tienen derecho a enviar correo, a viajar, a cuidarse, sólo los que tienen dinero. Ese es el ideal Europeo, pero no el mío. Prefiero el jacobinismo, que significa que los ciudadanos, vivan donde vivan, tienen derechos iguales.

P. Mantiene que los problemas de España en el siglo de oro ya eran la deuda y el paro, lo que entonces se llamaba mendicidad. ¿Realmente las cosas han cambiado tan poco?

R. Ha puesto el dedo en la llaga. Nos están abrumando con lo de la deuda. En Francia ¿de dónde nace la Revolución? De la deuda. Francia se desarrolló antes, durante y después de la Revolución a pesar de la deuda. Carlos V y Felipe II tenían un problema de deuda enorme y, sin embargo, España era respetada, temida en toda Europa. Todo esto de la deuda me parece que en cualquier periodo ha habido problemas de deuda y la vida sigue como sigue.

P. Dos de las series que más éxito han tenido en España en los últimos tiempos, El Ministerio del tiempo e Isabel, tienen como tema la historia de España. ¿Cree que los españoles están descubriendo que les interesa su propio pasado?

R. En España, durante bastante tiempo, se ha creado un ambiente de no consideración hacia el pasado. He estudiado mucho la Leyenda Negra. Debajo de esta expresión hay tres cosas muy distintas: se entiende en el sentido originario de la palabra, la censura de Castilla como nación imperialista. Se considera que la España de Felipe II tenía vocación imperialista. Se la admiraba pero al mismo tiempo se la consideraba como enemiga, arrogante, lo mismo como en la actualidad todo lo que se ha podido decir de Estados Unidos. Luego, en el siglo XVII, aparece otro motivo más sutil. No se trata ya de España solo, sino de España como nación católica, lo mismo que Portugal o que Italia. Se considera por parte de las naciones del norte que la Reforma es la religión del progreso, de la tolerancia, de las luces y que las naciones que se han mantenido fieles al catolicismo romano son las que llevan las de perder, que han dejado pasar una oportunidad. En el siglo XIX, ha habido una tercera más sutil, que considera que las naciones superiores son los anglosajonas o los alemanas. Los mediterráneos son inferiores. Cuando leo ahora ciertos comentarios en la prensa alemana sobre la Europa mediterránea, pienso que esto se mantiene. Ningún historiador se toma esto en serio, pero quedan muchos resabios en la prensa o en la opinión pública.

P. Usted ha estudiado mucho la historia de los judíos en España. ¿Mira con preocupación el resurgimiento del antisemitismo en Europa? ¿Por qué ese sentimiento es tan resistente?

R. Las naciones democráticas no han sabido responder a los problemas de Oriente Próximo y esto alimenta un antisemitismo preocupante, porque volvemos a las andadas, algo que parecía haber desaparecido vuelve a surgir. La historia nos dice que, en el caso de España, en la Edad Media, hubo una época de convivencia pacífica entre las tres religiones, pero lo que Américo Castro llama la edad conflictiva empieza cuando hay problemas económicos, en el siglo XIV. Con la prosperidad no había problemas de razas, la edad conflictiva empieza las epidemias a mediados del XIV, que ocupan la segunda mitad de este siglo y del XV. Y hay que buscar responsables. Me preocupa también la discriminación que, por motivos religiosos, se está haciendo con los jóvenes musulmanes. Tengo un ejemplo personal: nací en Francia, de padres españoles. Mis padres llegaron en 1924, nací en 1931, mi lengua materna era el valenciano, no el castellano. A los cuatro o cinco años ingresé en la escuela. En la escuela jacobina entraba un pequeño español, un pequeño portugués y salía un francés. Eso se ha terminado. La idea jacobina es fundar una nación formada por ciudadanos con los mismos derechos, nadie me dijo nada por ser español. ¿Por qué no se hace con los árabes como se hizo conmigo?