sábado, 10 de octubre de 2015

Se instala en Toledo el archivo del Marqués de Santa Cruz

Jesús García Calero, "El marqués de Santa Cruz deposita su archivo en Toledo: siete siglos de historia", Abc, 8-X-2015:

El legado incluye los planos de batalla del vencedor de Lepanto, las cartas de los Reyes de España, correos del Nuevo Mundo y fotografías familiares.

Nobles y viejos papeles guardados durante siete siglos por los marqueses de Santa Cruz y los duques de San Carlos: planos de Lepanto, cartas cruzadas con todos los reyes de España, desde Felipe II, comunicaciones de almirantes y correos con noticias urgentes del Nuevo Mundo fueron cedidos en depósito ayer para quedar a disposición de los investigadores. Se trata de un fondo que ilumina momentos únicos y relevantes de la historia de España, cuya propietaria era la Fundación Álvaro de Bazán, que lleva el nombre del vencedor de Lepanto. Son papeles que abarcan desde el final de la Edad Media hasta mediados del siglo XX y que sus propietarios han decidido depositar en el Archivo de la Nobleza, en el toledano Hospital de Tavera.

El director general de Bellas Artes, Miguel Ángel Recio, y el marqués de Santa Cruz, Álvaro Fernández de Villaverde, firmaron ayer el comodato que llevará de manera gratuita más de cien metros lineales de legajos y documentos singulares al maravilloso palacio renacentista de los Medinaceli en la ciudad del Tajo. Al acto asistieron también el marqués de Acicóllar, el conde de Estradas y la condesa de Carvajal.

La fecha, 444 años de Lepanto.

Ayer se cumplían 444 años exactos de la batalla de Lepanto, pero la fecha para la firma había sido elegida sin tenerlo en cuenta. De hecho, Fernández de Villaverde confesaba a ABC que cayó en la cuenta del día que era cuando salía de casa y miró los fanales de las naves turcas tomadas por su antepasado en la batalla naval contra el turco, porque llevan la fecha inscrita. Por su parte, Recio se dio cuenta al visitar la web de ABC y ver el relato que ofrecíamos a nuestros lectores en recuerdo de la batalla.

Sea como fuere, según el marqués de Santa Cruz, «la fecha no podía ser más indicada». Como portavoz de los propietarios, Fernández de Villaverde destacó que la cesión de sus fondos «es un acto de confianza absoluta en las personas que rigen este museo y en el director general de Bellas Artes». Según relató, hasta ahora se abría el archivo en su casa un día a la semana para los investigadores y «siempre teníamos una cola de quince o veinte que querían acceder. Ahora estará siempre abierto. Hoy es un día muy feliz para nosotros». Miguel Ángel Recio, por su parte, anunció que este depósito permitirá en un futuro próximo que el Archivo de la Nobleza se desgaje del Archivo Histórico Nacional, con presupuesto propio y más personal (que ya ha empezado a incorporarse) gracias a un decreto que pronto comenzará a prepararse. Recio animó a otras familias nobiliarias a «enriquecer con documentos los fondos de esta institución única en el mundo porque contiene elementos esenciales del patrimonio histórico español».

En las instalaciones de última generación de este archivo, con temperatura y humedad controladas, descansan ya 7,5 kilómetros lineales de legajos desde una donación de un monasterio de 943 hasta un documento fechado en 2003, procedentes de diferentes colecciones nobiliarias. En las dependencias de restauración, esos fondos reciben los cuidados necesarios y se documentan de manera científica para facilitar la labor del investigador.

Pieza única del siglo XIII

María Burgaleta, la restauradora del Archivo, mostró ayer al marqués de Santa Cruz y sus hermanos el tratamiento que en estos momentos aplican a fondos recibidos por la institución, entre ellos viejas placas fotográficas. Destaca que, en una copia de un pleito sin demasiado valor del siglo XV, ha sido hallada una pieza única: un pergamino del siglo XIII que contiene una hoja de cantoral del rito sajón y que fue empleada como cubierta del manuscrito. Ha sido sustituida por un pergamino nuevo y la hoja está siendo tratada para que recupere su esplendor y sea expuesta.

Al mismo tiempo, han llegado unos libros de mediados del siglo XV con las cuentas del monasterio de Las Huelgas, pero están en muy mal estado. Proceden del Ducado de Frías, porque sus titulares fueron condestables de Castilla. La restauradora mostró todos los estadíos de su intervención, desde la limpieza a la reintegración, antes de volver a coser los libros, ya en perfecto estado, como si no hubieran sufrido las humedades, ataques de hongos y cicatrices que aún muestran los que están en espera de que les llegue el turno.

Papeles del héroe Álvaro de Bazán

Entre los legajos depositados por la Fundación don Álvaro de Bazán, figuran documentos sobre la conquista de las Azores, la batalla de Lepanto, la invasión de Portugal, los preparativos de la Armada Invencible para el desembarco en Inglaterra, sobre las guerras de Flandes, el Milanesado y la costa de Berbería. Pero el legado de los marqueses de Santa Cruz (la concesión del título por Felipe II también está) se enriquece con correspondencia con Carlos V y todos los monarcas que vinieron después.
Entre los fondos del Ducado de San Carlos, establecido en Lima, destacan los correos de Indias, y entre todos ellos, la carta en la que el duque avisa de la rebelión de Tupac Amaru, tan sangrienta como la represión a que dio lugar.

Discurso de Clara Campoamor en defensa del sufragio femenino

"Texto íntegro del discurso de Clara Campoamor en las Cortes", El País, 1 de octubre de 2015:

El 1 octubre de 1931, las mujeres obtuvieron el derecho al voto en España por 161 votos frente a 131. La diputada Clara Campoamor lo defendió así frente a Victoria Kent

Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos.

Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres?

¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?

Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis -fijaos bien- afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.

No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto -que en España existe- no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio -cosa dolorosa para un abogado-, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España.

Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.

Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer.

A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.

Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.

Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.

No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.

Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.

Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.

viernes, 9 de octubre de 2015

Resiliencia para vivir

Por si alguno le interesara cómo me siento (para comparar sus sentimientos, pues no hay otra razón, a no ser que pensara que todos somos la misma persona, idea de origen más bien budista de la que me encuentro muy cercano) o esperara algo más que un "bien, gracias" (lo que no suele pasar, porque se opera con rutina descorazonada pese a que estamos configurados para la simpatía y la empatía); o por si alguno sintiera lo que dice, y dijera lo que siente, ya que el dolor es carga incómoda que se arroja o va tirando por el camino, cuando no se vomita o lanza a la cuneta, porque "eso" no se comparte sin sentir que es agresión, de forma que se contempla mudo ya que no hay cartas para ligar mano en ese juego por parejas en que tienes que jugar poniéndote en el lugar de otro, voy a escribir aquí un poco sobre materia tan poco (tan nada) estimulante. Es, por desgracia, porque las letras forman ya parte no solo de mi trabajo, sino de mi yo, constituyendo una de las maneras con que consigo no volverme completamente cuerdo, esto es, difunto.

Como en todos, imagino, se revuelven y mezclan en mí las ganas de vivir y de morir; en realidad, siempre han sostenido un pulso bastante tenso que cada vez se ha interiorizado y equilibrado más. Si estoy vivo es por la inercia que da ser responsable de otros, aunque desde luego nada cuesta más que prescindir de uno mismo; pero si uno mismo se constituye en carga, la sensación que dan el cansancio, la desilusión, ver que todo se repite una y otra vez no solo en la vida, sino en la tele, en los periódicos, en las lecturas, en las personas, es tan grande que falta el aliento; en realidad es así incluso de una manera física: apenas puedo subir las escaleras y acostumbro a arruinar mi físico con conductas autojorobantes. No siento interés por la rutina (si alguien sabe cómo huir de ello sin provocar un fenómeno sísmico, que me lo diga), pero sí todavía por algunas personas; porque hay algo peor que la dimisión vital: la soledad. Uno no puede embotellarse en sí mismo si no es absolutamente malvado (o escritor, qué curioso), y tampoco puede derramarse por completo fuera si no es abandonando a los que tiene más cerca de él, algo que la más elemental ética obliga a cumplir.

Si hay otra vida, me gustaría encontrarme con la gente a la que da gusto recordar; es este un deseo con el que han levantado algunos incluso un negociete o lugar turístico llamado Edén, al parecer eviterno. Porque también hay otro donde se puede encontrar lo opuesto. 

Incluso la frase que adorna este blog no es sino la pobre excusa que uno se da para continuar, y este escrito viene a ser un resumen de los procedimientos que existen para seguir, por supuesto. Se suele decir que cuando un tonto sigue un camino el camino se acaba y el tonto sigue. Hay que recuperar a ese tonto en todos nosotros. Para mí, el procedimiento de supervivencia ante la adversidad más eficaz, aparte de leer a Marco Aurelio (esto lo leí en un sacerdote exorcista) es recordar los pocos momentos que valen la pena y asirse a ellos recordándolos con fuerza. Como son inolvidables, brillantes, apartadores del sufrimiento, recargan las baterías poderosamente; muchos de ellos, incluso, hacen llorar: el problema de mucha gente es que no llora lo suficiente, pues ha perdido en el camino incluso ese don. Llorar no es negativo, pues solo llora el que realmente ha tenido un sentimiento positivo hacia algo o alguien aunque se haya malogrado; ese sentimiento positivo es el que no desaparece nunca, aunque haya desaparecido el objeto al que se asía, (porque, con nuestra enorme obstinación humana de tontos, pensamos que debe andar en alguna parte y no ha desaparecido) y ese es el elemento que debe alimentar la energía para seguir adelante. El problema es que cuesta encontrar ese tipo de momentos; algunos, los peores deprimidos, piensan que ni existen: una especie de demonio los esconde con mucho arte en los pliegues de la memoria y también recurre a argucias como hacer que no haya tiempo para buscarlos, presionar con el trabajo, los horarios, llenar la cabeza de otras cosas que importan menos y "realmente" deberían importar menos. Incluso si se hace un índice o lista de ellos la lista se las arregla para desaparecer, no leerse o quedar inconclusa. Porque lo que se necesita también, el segundo elemento para restaurarse la vida, es tiempo, tranqulidad, soledad, apartamiento, tiempo a solas. Precisamente lo que más nos escatiman todos los días o nos robamos nosotros mismos.

jueves, 8 de octubre de 2015

Fraseología del mus

(Compilación de Fernando Berzosa)

[En proceso de añadir además las expresiones recogidas en José María Fernández-Sanz, Tratado de mus. Madrid: Unión Editorial S. A., 1975, pp. 294-336]. 

A la mano con un pimiento: Viene a indicar al compañero que corte el mus sin tener grandes cartas cuando un contrario tiene la mano.

A la mano, ni agua: Que se quite el mus con lo que se lleve, equivalente a la frase anterior.

A la 31 no llega: Lo suele decir la mano porque ha recibido malas cartas y quiere que haya descarte cuando están todos a punto de salirse, para meter miedo y que se equivoquen. Da a entender que el juego se resolverá en no más de tres lances y teme que los contrarios corten.

Agarrarse a la mesa: Jugar al tanto, sin farolear ni ordaguear.

Ahí estoy: Que no lleva jugada y se quiere uno descartar.

Ahí hay un cuarto para llorar: Frase destinada a la pareja contraria cuando se queja de la mala suerte en el reparto de cartas.

Ala: Se pronuncia cuando no se quiere envidar o no se quiere aceptar un envite; es lo mismo que paso.

¡A llorar a los Paúles! Mandar a alguien al famoso templo expiatorio que socorre a los pobres equivale a llamarle llorón.

¿A pesar de ello?:

Arre y arre:

Al trantrán del trantranero: Cuando se van dejando al paso todas las jugadas.

Aquí se viene llorado: Se dice para que los contrarios no se lamenten tanto.

Arriba el periscopio:

Barbas: Reyes.

Bicicleta de dos ruedas:

Bocarrana: El cinco de bastos. Se dice que "quien tiene bocarrana / no gana". Equivale a "no llevar un pimiento".

Calzones: Empatar a dos juegos (si se juega a 5, claro).

Ciego: No llevar nada: "Voy ciego".

Comer mesa o tablero: No vigilar a los contrarios por si se hacen señas.

Como pegar a un niño:

Con dos reyes, caballo / no me callo.

Con el solomillo / todas las piedras en el bolsillo.

Con tres ases de primera / corta el mus y vocifera.

Con juego y pares, / corta el mus y no te azares: Sobran comentarios.

¡Con la chica no se salen! Frase para evitar que el compañero eche órdago a todo pudiendo peligrar una buena jugada suya.

Con las suyas no se salen: Aviso al compañero para que actúe con calma y no queme los últimos cartuchos en el lance que se halla en juego.

Con tres ases de primera / corta el mus y vocifera: Para el caso que se tenga una primera jugada con tres ases, hay que cortar el mus, realizar grandes envites a la grande para amedrentar al contrario y ganar posteriormente la chica y los pares.

¿Con tu 31? Vamos, ¡anda!:

¿Con tus duples? Vamos, ¡anda!:

Dar la vuelta a la silla:

De paseo:

De postre con treinta y una / no quieras ni una.

De una a dos, quiero:

Dos a cero / y Zamora de portero.

Dos boticarias: Dos sotas.

Dos cero / y Zamora de portero: Esta frase la dicen los que van ganando dos a cero señalando además que esperan mantener el cero.

Échale un galgo:

El Banco Bilbao: Jugada de tres o cuatro caballos.

El brinco: Envidar dos a grande, tres a chica y cinco a pares.

El corte del capullo:

El corte del enano: Aplíquese cuando los contrarios han cortado el mus sin fruto a su favor.

Envido, envido y siete envido:

Es jugada cual ninguna / tres reyes con treinta y una.

Eso es como robar a una borracha:

Está envidado:

Está querido.

Estamos dentro:

Estamos fuera:

Estamos perdidos:

Están para salirse:

Estoy puesto por el Ayuntamiento:

Envido más: Cuando el contrario responde a un envite con otro envite más.

Escopeta y perro: Con ello se indica al compañero que se tiene un rey y un caballo.

Escopeta, perro y gato: Rey, caballo y sota.

Es jugada cual ninguna / tres reyes con treinta y una: Creo que no necesita explicación.

Esto es sequía / y no lo de Etiopía: Suele decirse cuando viene una mala racha de cartas, que siempre dura más de lo que se desea.

Estoy puesto / por el Ayuntamiento: Cuando por razones de las malas cartas recibidas continuamente, un jugador lleva tiempo sin poder entrar en los envites.

Farolero: Se le dice al jugador que roba una jugada, sin tener ley para ello.

Gandul: Llevar diecinueve tantos de tanteo.

Gallegos (o gallegas): Dúplex de pitos y reyes. Se le llama "gallego" porque está en medio, muy alto por un lado y muy bajo por el otro (como el tópico acerca del carácter de los gallegos de no saber si suben o bajan de la escalera).

Ganas me dan:

Gandul y mano no puede perder:

Gano, pero no puedo querer:

Hablar demasiado:

Hacer la cama:

(Hacer) la carrera del señorito: Se exclama al dar la vuelta a una partida que se iba perdiendo.

Has hecho seña:


¡Incierto se presenta el reinado de Witiza / Vitiza! Exclamación que se supone de origen histórico para indicar que la partida está muy reñida y no se sabe lo que va a ganar. La suele pronunciar quien se cree ganador.

Juego muy bien al mus: Farol.

Juego sin pares:

Juego yo solo:

Jugador de chica, perdedor de mus: Poca explicación requiere una frase que parece proceder de las estadísticas.

Juego de tacón: Treinta y una.

La cabra se dice mucho en Andalucía. Se hace "la cabra" cuando se busca la treinta y una con el riesgo de quedarse sin nada al menor corte.

La chica, déjamela a mí:

La jugada ladrona: Rey, caballo y dos ases.

La jugada del tío Perete / cuatro, cinco, seis y siete. 

La jugada del tío Perota / cinco, seis, siete y sota.

La jugada del tío Pelota / cinco, seis, siete y sota.

La ley del mus: Dos reyes, caballo y sota para grande, o dos ases, cuatro y cinco para chica.

La mano azota el culo: Indica el peligro que encierra meterse con la mano.

La mano de un niño: Se dice cuando se quiere envidador cinco piedras.

La mano vale cinco: Fanfarronada con que el mano anuncia su inmediata y brillante actuación.

La raya: Es lo mismo que un órdago. Se dibuja una raya imaginaria sobre la mesa.

La real (o la princesa): Treinta y una de tres sietes y una figura cualquiera (con variantes).

Las de Hontanares: tres a la grande, cuatro a la chica y cinco a los pares: Envidar de entrada "dos a grande, tres a chica y cuatro a pares (si los hubiera)", por supuesto, para intimidar a la pareja contraria).

Las de Torcuato / dos, tres y cuatro: Envidar dos a grande, tres a chica y cuatro a pares.

Las del tío Perete / que no son ni diecisiete.

Las del tío Perete: que son diecisiete.

Los dientes del choto / que son dieciocho: En este caso se pronuncia para envidar 18 piedras.

La tarea del negro: Los que van perdiendo por dos a cero y al final remontan y ganan la partida.

La zamorana:

La zaragozana:

Llevar al huerto:

Llevar la tuerta: Tener la jugada de treinta y una.

Llevar solomillo, manitas de cordero o la bonita: Tener media de reyes y un as.

Llevo dúplex y treinta y una: Es imposible llevar ambas jugadas al tiempo, pero esta frase sirve para indicar al compañero que se posee buen juego sin concretar más.

Los mirones son de piedra e invitan a tabaco:

Macfer: Campeón indiscutible y excelente de mus.

Mano del postre:

Me ha mirado un tuerto:

¿Me miro las cartas?:

Mejor estaba y me lo di:

Me tengo que ir:

Mohíno: Musista o jugador de mus. También mus de tres jugadores que juegan individualmente.

Morderse la lengua:

Muerte dulce: Cuando los contrarios han perdido un juego, apenas sin darse cuenta, piedra a piedra.

Mus francés:

Música: Pedir mus. Pero si te cortan, con la música a otra parte.

Mus ilustrado:

¡Mus sin verlas! No es muy sano prodigarla, pero de vez en cuando altera los nervios del contrario, lo cual es saludable.

Mus visto, si la mano quiere:

¡Ni mus ni pollas / cojones / eso / narices / tralará / gollas!:

No digas tacos, que hay niños delante:

No envides solo por gusto / que pueden darte un susto.

No llevan ni un pimiento:

No puedo querer:

No saben tenerlas: Despreciativa actitud ante la capacidad musística de la pareja contraria.

No son muchas / ¡Órdago y tres más! Con cualquiera de estas expresiones se indica la aceptación del envite contrario, lo que equivale a decir ¡Quiero!

Nos saca la marea: Con esta frase se da confianza al compañero y se le recuerda la ventaja adquirida.

No tengo más remedio que querer:

No veo nada: Lamento de llorica.

No veo una carta:

Órdago a la grande, a la chica y a los pares si los tenéis:

Os llevamos en el pico: Frase para indicar a los contrarios que van perdiendo de manera muy fácil.

¿Os rendís?: Repetida a lo largo de la partida si los tanteos parciales os favorecen, termina por enfurecer al contrario.

Pa cerdos:

Pares, si te abrigan:

Pase negro o del negro (mus negro): Pasar (Darse mus) llevando jugada fuerte, imbatible, esperando que envide (corte) el contrario.

Pitos: Ases.

Ponte en marcha:

Por dónde van a sonar los tiros:

Por mi hombro:

Punto y miedo:

¡Qué bien jugáis!:

Que den una vuelta: Querer quitar el mus.

¡Quiero y no pierdo! Frase admitida en partidas de amigos. Se pronuncia por el último jugador cuando lleva el peor juego posible -treinta y tres- y equivale a no querer el envite.

Quita mano:

Recoge las herramientas: Se dice para que recoja los descartes quien reparte las cartas, que se ha olvidado de hacerlo, y poder empezar el juego.

Riñones atados: 3 de bastos.

Salirse: Llegar a treinta o cuarenta de tanteo.

Saltó y vino: Que el descartarse y reponer después, se ha ligado jugada.

Se han entregado:

Se me han vuelto:

Se van a equivocar:

Si los contrarios se van a salir / ¡órdago a todo! debes decir.

Si más echas, más te llevas:

Solomillo: Tres reyes y un as.

Soplar sobre las cartas:

Soy conocido en el mundo entero / por no quitar mano a mi compañero: Cuando se quiere respetar la mano al compañero dejándole la posibilidad de ligar.

¿Te vas a hacer un puchero?:

Todo en paso:

Todo lo que me eches:

Toledo: Se dice como supersticioso efecto apotropaico para evitar y sustituir el número trece.

Topinera: Ir mal, no llevar ni ver nada.

Toribio: El que tiene dos ases.

¿Tú, a quién miras?:

Una para Cangas y otra para Tineo: Un amarraco que pongo a mi compañero y un tanto para mí.

Un envite es un convite: Forma de aceptar un envite de dos tantos.

Un envite es un querite.

¡Ya llueve menos! Cuando los que van perdiendo, empiezan a ver clara su remontada.

Ya te podía haber comido la mano un cerdo:

Yo llevo algo:

Y una por lo bien que juego / por lo bonito que soy / por lo guapo...:

Y una por si cuela:

Y yo:

Zapateros: Los que pierden "tres a cero" o últimos clasificados.

Zaragozana: Cuando una pareja que va perdiendo por tres juegos a cero y al final gana la partida por cuatro a tres.

Zorra con dos rabos : Dos reyes y dos ases.

Las metamorfosis de Louis Wain

Seguramente no les sonará este nombre de este artista, porque fue un genio de tono menor; a lo largo de su vida no hizo sino pintar la misma cosa: gatos. Hoy, con Youtube, un Paraíso lleno de vídeos de mininos, habría disfrutado de lo lindo. De los gatos londinenses y naturalistas de sus principios pasó a los gatos transfigurados y abstractos de cuando mudaba, dicen sus biógrafos, a ser un completo esquizofrénico. Son estos gatos, nada nocturnos, sino solares y esplendentes, fruto enfermizo de una fantasía desquiciada en un millón de colores, formas y variantes, siempre majestuosos como el Fénix, y más parecen búhos deslumbrantes que felis catus.







miércoles, 7 de octubre de 2015

Buenas novelas escritas por mujeres

Lara A.Serodio, "20 libros escritos por mujeres que merece la pena leer", El País, 7de octubre de 2015:

Al faro, de Virginia Woolf (1927). Más allá de lo que podemos conocer de Virginia Woolf gracias al cine, la autora merece ser leída sin miedo y sin contemplaciones debido a lo imponente de su estilo tan marcado; su obra puede y debe ser alcanzable para muchos. Al faro es un bello ejemplo del tan latente viaje por el subconsciente en la pluma Woolf pero, sobre todo, es una oda al paso del tiempo. La Parte II de Al Faro debería poder enmarcarse y admirarse como un cuadro.

Mansfield Park de Jane Austen (1814). No hay lista que se precie que no cuente con Jane Austen. A pesar de que puede resultar repetitivo, Austen sigue presente no por moda sino por mérito propio: su prosa habla directamente al presente cómo pocos se pudieron imaginar que haría un texto que el año pasado cumplió 200 años. Os animamos a que paséis por las páginas de Mansfield Park, una de las obras de la autora más controvertidas en su época.

Cómo las hermanas García perdieron su acento, de Julia Álvarez (1992). Entre temas tales como hacerse mayor y el cambio y asimilación de una nueva cultura, la narración de la autora dominico-americana vuelve a mezclar la autobiografía con la ficción, narrando cómo unas jóvenes inmigrantes se ven afectadas por la terrible sensación de pertenecer a dos culturas y a ninguna a la vez.

El amante, de Marguerite Duras (1984). De nuevo, una novela con grandes dosis de autobiografía, es la obra de mayor éxito mundial de la autora criada en la indochina francesa Marguerite Duras. Llena de tormento, destrucción y erotismo, El amante hace querer adentrarse más en la vida de su enigmática autora.

Tell me a riddle, de Tillie Olsen (1961). La historia de la propia autora es tan fascinante como su primera obra publicada, un conjunto de desgarradores relatos escrito cuando contaba con más de 50 años. De origen judío y pobre, Tillie Olsen tuvo que posponer el derecho a dedicarse a la escritura para educar a sus hijos mientras hacía malabares entre decenas de trabajos. Conocer y leer Tell me a riddle es un regalo como pocos.

El cuaderno dorado, de Doris Lessing (1962). Un libro que pide de la alta participación del lector y que parte de la premisa de cuatro cuadernos que documentan la vida de su protagonista entremezclando la narración entre sí. Antibelicista, feminista, política en cada tema de cada una de sus obras, Lessing traslada como nadie la crítica social y el conflicto cultural buscando siempre despertar la conciencia sobre la situación de la mujer en la sociedad.

El corazón es un cazador solitario, de Carson McCullers (1940). La primera novela de su autora, escrita cuando esta tan solo contaba con 23 años, dibuja como es habitual en autoras de esta época narraciones autobiográficas. Esta novela abre una puerta al sur profundo de los Estados Unidos de la década de los 30 de la mano de un sordomudo solitario y el grupo disparatado de personajes a los que atrae.

Beloved, de Toni Morrison (1987). Esta desgarradora novela, ganadora del Pulitzer en 1988, está dedicada a todos los esclavos que murieron a causa del tratado Transatlántico, y constituyó uno de los primeras alegatos en el camino entorno a honrar el recuerdo de ese episodio de la historia afro-americana.

A girl is a half-formed thing, de Eimear McBride (2013). Pese a ser la ganadora de infinitos premios por esta, su novela debut, todavía no contamos con la traducción al castellano del texto. Tal vez tarde en llegarnos como tardó la nueva autora favorita de Irlanda en publicarla desde su escritura, 9 años. La narración, al más puro estilo Virginia Woolf y de influencias tales como Joyce o Faulkner, nos habla de las complejas relaciones familiares a través de la enfermedad de uno de sus miembros.

Nubosidad variable, de Carmen Martín Gaite (1992). Parece que hay un tiempo y un lugar de nuestras vidas para leer y sentirnos identificados con la narración de Martín Gaite entorno al reencuentro de dos amigas y la reconstrucción de su relación a través de cartas. De manera inequívoca, esta narración nos anima a reorganizar los rincones más caóticos de nuestra mente y trasladarlos al papel.

El cuento de la criada de Margaret Atwood (1985). Alejándose de las narraciones clásicas, y asentando un futuro alejado de la realidad a modo distópico como punto de partida, Atwood nos plantea una sociedad sin valores y donde la mujer pasa a tener únicamente un uso reproductivo. Activista política y pro-derechos humanos, la autora no deja el tema de género fuera de vista en ninguna de sus obras.

NW London de Zadie Smith (2012). Como si de la Hanif Kureishi femenina se tratase, Zadie Smith lleva desde bien joven (apenas tiene 40 años) sorprendiendo al panorama actual de las letras británicas. NW London, escrita de la manera más fresca y experimental, es su última contribución al retrato de una vasta ciudad como es la capital inglesa y de su multicultural vida urbana.

Cómo ser mujer de Caitlin Moran (2011). Caitlin Moran es un personaje en sí misma y tanto es así, que ha conseguido enganchar a millones de personas gracias a sus opiniones y vivencias. De manera nada convencional, esta crítica, columnista y ahora escritora de ficción es el epítome del movimiento feminista que, sin pelos en la lengua, ha conseguido darle una bocanada de aire fresco a temas que parecían absurdamente casi tabúes hasta el día de hoy.

La pianista de Elfriede Jelinek (1983). Aunque mundialmente reconocida por la adaptación cinematográfica que dirigió Michael Haneke y protagonizó Isabelle Hupert en 2001, esta perturbadora historia  que trata la sexualidad femenina de manera desgarradora es una de las novelas más significativas de la austríaca Elfriede Jelinek, ganadora del Nobel de Literatura en 2004.

La campana de cristal, de Sylvia Plath (1963). Denominada en ocasiones como El guardián entre el centeno femenino, la única novela publicada de la poetisa Sylvia Plath es una narración prácticamente autobiográfica sobre el descenso hacia la enfermedad mental que sufrió la autora en los años 50. Su calidad basta como mérito, aunque igualmente alcanzó la fama por el sonoro suicidio de Plath meses después de su publicación.

¿Hay alguien ahí fuera?, de Marian Keyes (2006). Erróneamente metida en el mismo saco del resto de autoras chick-lit, género que se ha visto vapuleado desde su auge a inicios de los 90, Marian Keyes no solo consigue erigirse como la reina del género, sino que lo lleva siempre un paso más allá, tratando temas para nada habituales en narraciones similares. Probablemente ¿Hay alguien ahí fuera? no sea el más famoso de su amplia bibliografía, pero es el más emotivo y el que seguro consigue convencer a los escépticos de su talento.

El buen nombre, de Jhumpa Lahiri (2003). De origen indio, esta autora traslada a las páginas de El buen nombre dos historias relacionadas con el sentimiento de verse atrapado entre dos culturas: la de una pareja India que lucha por lograrse un porvenir en América con sus consiguientes problemas de adaptación, y la de sus hijos, que pese a haber nacido estadounidenses, se ven arrastrados por su bagaje cultural.

Perdida, de Gillian Flynn (2012). Uno de los últimos superventas es, además de la sorpresa de los últimos años, un libro que rezuma calidad en cada página. Lo que en términos anglosajones se define como page-turner (un libro cuyas páginas se pasan casi como se respira), Gillian Flynn tiene el arrollador talento como para engancharnos a una narración tan bien escrita e incluso como para encargarse personalmente de la maravillosa adaptación cinematográfica que vino de la mano de David Fincher en 2014.

Cuentos completos, de Dorothy Parker (1995). Llena de su clásico humor mordaz y su sátira que tantos elogios como críticas le reportaron, esta compilación de toda su narrativa es la mejor manera de adentrarse en una autora imperdible como es Dorothy Parker. Un personaje ya en sí misma, retrato clave de cómo entender el empoderamiento de la mujer en América durante la primera parte del siglo XX.

Silas Marner de George Eliot (1861). Mary Ann Evans es el nombre que se esconde tras el pseudónimo de George Eliot, autora que, como muchas otras del siglo XIX, tuvo que hacerse servir de un nombre de hombre para poder ver su obra publicada. George Eliot aparece habitualmente en todas las listas de mejores novelas con Middlemarch, considerada una de las grandes novelas de la literatura inglesa, otra gran recomendación.

martes, 6 de octubre de 2015

Analgesias políticas

La mayoría de la gente prefiere al pensamiento, que siempre es crítico, dejarse llevar o encauzar por verdugos con piel de partido político; y gracias a las reformas educativas (que son solo desreformas, porque cada una niega a la anterior), esta falta de espíritu crítico, este servilismo ha acentuado la desesperanza hasta desanimar el voto verdaderamente valioso, el que no se dirige a quienes han dominado la pocilga política. Así ocurre con los partidos posfranquistas, PP y PSOE, cuyo alejamiento de la decencia y de las virtudes que debían inspirar nuestros derechos ha terminado por destruir (o abandonar, o empobrecer, que es lo mismo) la justicia, la educación, la ciencia y hasta incluso, sí, la economía. 

Por ejemplo, el PP se ufana de tener el índice de crecimiento más alto de Europa, pero crecer por crecer es la ideología del cáncer; no es un crecimiento, sino un estiramiento que, si así continúa, va a romper muchas vidas; no es un crecimiento real el que se funda en la expansión del dolor; ese concepto de crecimiento debe sustituirse por el de distribución: el PP es un gran creador de pobreza (no puede llamarse riqueza a la de unos pocos que no la distribuyen, causando la pobreza de muchos). Un hombre no puede hacerse rico solo con sus brazos, aunque sí con sus mentiras o leyes (lo mismo, en fin; se hace uno rico haciendo trabajar a los demás o haciendo trabajar al dinero de los demás), ya que las leyes en España no las hacen los ciudadanos, sino los mentirosos, y solo una exageración de la causalidad (y una criminal política fiscal) puede llamar justo a ese tipo de enriquecimientos especulativos y ratoniles. De la reforma impositiva prorricos que propugna el pepeísmo, similar a las propuestas por los mentirosos republicanos en EE. UU., se han burlado (y no con gracia, sino con argumentos aplastantes) premios nobel de Economía como Paul Krugman

Todo eso lo fomenta la grosería de los que usurpan el poder con todo género de desvergüenzas, aforamientos y leyes mentirosas e indecentes. Si un iluso envió a la Real Academia la sugerencia electrónica de que borraran el verbo "dimitir" del Diccionario por falta de uso (no se conjuga ni utiliza), no le contestaron; no es una academia "real", sino una cacademia. Podría decirse lo mismo de vocablos como "vergüenza", "hidalguía", "honestidad" y demás que solo aparecen en autores como Pérez Reverte (quien, sin embargo, hizo una liposucción al Quijote para llenarse los bolsillos, el muy vago). Nuestro manchego José Antonio Marina ha escrito (e incluso investigado y pensado antes de escribir, que ya es decir: tenemos más rápida la lengua que el pensamiento, doctrina que se debían aplicar los nutridos lameculos que pueblan la prensa) que las denominaciones de valores éticos y positivos son menos numerosas en nuestro léxico que las de antivalores negativos. Es una prueba de que nuestro nihilismo contemporáneo es más intenso que el antiguo y, desde luego, mucho más asesino e incontrolable: solo hay que mirar a la primera mitad del siglo XX. El abandono del espíritu y de los valores ha causado esos desastres, la ruina de la ilusionada y apasionada Ilustración que Kant propuso a fines del siglo XVIII. La tarea de las Humanidades (y la de los movimientos sociales y políticos de izquierda) es recuperar estos valores, alejándose de todas esas utopías reduccionistas que pierden de vista la complejidad del ser humano hasta destruirlo, que pierden de vista al hombre de la calle, el activismo concreto que resuelve los problemas. Cuando la izquierda se dé cuenta de que valores que por lo general ha usurpado la derecha son en realidad sus valores, el mundo estará en vías de encauzarse hacia el verdadero progreso. Para ello debe renunciar a ideologías y centrarse en los individuos. La ceguera ante esos valores que siempre venía atribuyendo a la derecha, su ceguera ante la espiritualidad y la moral, es lo que ha impedido siempre que cumpliera sus objetivos.

La psiquiatra Elisabeth Roudinesco ha definido la evolución anímica de la humanidad desde el XIX hasta ahora como el paso de una sociedad reprimida / histérica a una sociedad depresivo / narcisista. Ya no negamos nuestro propio cuerpo, pero sí negamos que puedan tenerlo los demás; huimos del dolor ajeno como los derechistas huyen de los emigrantes o Rajoy de las bofetadas. La analgesia ha transformado el dolor humano en un juego. Más en concreto, en el juego del Monopoly, cuya inventora quiso denunciar con él a la sociedad capitalista de su tiempo. Hoy ni siquiera nos damos cuenta de que, por ejemplo, un Mariano Rato (da igual el nombre) nunca irá a la cárcel aunque caiga en la casilla oportuna, y desde luego ya no cobraremos la pensión cuando pasemos por la casilla de Salida. Resulta ahora enternecedor recordar a Sarkozy diciendo aquello tan gracioso de que había que asaltar los paraísos fiscales y refundar el capitalismo; ¡angelito!

Antaño no me pasaba lo que a muchos otros a los que he preguntado si les ocurría lo mismo, como así es: tropezarnos la última semana de cada mes a dos o tres señoras o señoritas bien vestidas y de clase media que nos piden de comer, a veces acompañadas de cochecito con niño, personas que no son profesionales de la mendicidad, sino mendigas eventuales. Son estos personajes de clase media, junto a los ninis sin futuro, el testimonio del gran éxito de las políticas de partidos como PP y PSOE; que no se atribuyan otro mérito que ese. Y, agárrense fuerte: dentro de diez años serán ustedes (y más probablemente sus hijos) los que estén pidiendo: porque no quisieron oponerse a lo que se está gestando ahora. Y vayan olvidándose de su pensión: la deuda soberana es demasiado grande y no hay que pagar a los habitantes de España, sino a los bancos de España y a los de fuera. Pasará además lo que pasaba: si antaño los españoles pobres iban a Alemania y Suiza a extraer su dinero para enviarlo a España, los españoles ricos se llevaban el dinero que había aquí a Alemania y a Suiza para crear riqueza allí y que los españoles fueran a devolverla.

PP y PSOE son unos partidos que José Ortega y Gasset describía en La rebelión de las masas con el vocablo "señoritismo": seres profundamente mediocres y egoístas, verdaderamente alejados de la auténtica y generosa aristocracia del espíritu. Son intercambiables, sin otra idea que la de medrar, hechos de la misma materia que sus carnés, de hueco cartón, y forrados de plástico contra la realidad del dolor y del sufrimiento colectivo. Que no os convenzan de otra cosa: son maestros en desvirtuar la verdadera naturaleza de las cosas y cambian siempre de principios, pero nunca de objetivo: un asiento en el consejo de administración de un banco o cualquier otra sinecura. Nadie paga la cuota de un partido con posibles sino es con ese propósito. De ahí que esos partidos estén llenos de lo que llaman "niños y niñas bonitos" y "pijos y pijas de palo". Voten solo a los que vayan en silla de ruedas. Así nunca se equivocarán.

Geografía del Infierno

José Antonio Fortea, demonólogo: "Reflexiones sobre el Infierno I", de su blog, 5 de octubre de 2015:

En cierto modo, el infierno ni siquiera está cerrado desde dentro, sino que el yo es el infierno. El yo se transforma en la cárcel de la que no puede salir uno mismo. La única forma de salir de esa cárcel sería extinguir el yo. 

Podría seguir existiendo el mismo cuerpo y el mismo espíritu, pero si borramos completamente todo lo que hay en la mente humana, entonces hay que volver a partir de cero, hay que volver a aprender, a tomar decisiones. Y el yo resultante sería otro yo. Otro yo que viviría en mi cuerpo, pero ya no sería yo. Sería un yo con nuevos recuerdos, con nuevos sentimientos. Borrar todo lo almacenado en la mente y empezar de cero sería lo mismo que poner otra cabeza en un cuerpo. Sería el mismo cuerpo, pero ciertamente sería otro yo. Por eso el infierno no tiene puerta de salida: o la extinción del yo o seguir viviendo.

lunes, 5 de octubre de 2015

Filosofía, asignatura marginada

Guillermo Altares, "Platón, expulsado de clase", en El País, 5-X-2015:

La reforma educativa margina la asignatura de Filosofía. Los docentes se movilizan para evitar que los fundamentos del pensamiento occidental salgan del aula

“Que noooo, que Platón está tirao…”. Con el traje de chaqueta que usa a diario, la corbata y el maletín, Enrique P. Mesa introduce a uno de los padres de la filosofía en el aula de 2º de Bachillerato del instituto El Espinillo, en el distrito madrileño de Villaverde. “No es un profe normal”, confiesa un estudiante de la última fila. Cuenta chascarrillos durante toda la clase y confronta el mundo de las ideas con el mundo sensible haciendo dibujos de lechugas y perros en la pizarra. Mesa explica despacio e interrumpe cada poco para asegurarse de que nadie queda atrás. En 45 minutos que pasan volando, los adolescentes ahondan en el primer autor de Historia de la Filosofía, la asignatura de los porqués. Les habla del bien, de la eternidad, de la esencia… “Solo puedes descubrir el mundo de las ideas usando el pensamiento racional”, desliza.

La última reforma educativa (LOMCE) reduce la asignatura de forma sustancial en las aulas españolas. La Historia de la Filosofía que imparte Mesa con pasión pasa de obligatoria a optativa. Hasta ahora se enseñan en secundaria y Bachillerato tres asignaturas relacionadas —Filosofía, Valores Éticos e Historia de la Filosofía—. Solo la primera será obligatoria en 1º de Bachillerato. El resto dependerán de cada comunidad autónoma. Es decir, un estudiante podría cursar la educación obligatoria y salir a los 16 años sin haber visto los fundamentos que estructuran el pensamiento occidental, desde los clásicos hasta Marx o Sartre.

“La idea general, que es errónea, es que la filosofía te enseña a pensar. A pensar puedes aprender con otras materias. Pero de la filosofía emana el pensamiento crítico, que es el que sustenta la democracia. Tenemos el derecho a votar porque se nos considera críticos y autónomos”, reflexiona Mesa en el descanso entre clases. Preside la Asociación de Profesores de Filosofía de Madrid, que se ha movilizado en la comunidad, igual que han hecho otros docentes en el resto de regiones aunque con logros desiguales. Cantabria y Andalucía se han comprometido a recuperar la asignatura como obligatoria en 2º de bachillerato en la parte del currículo que diseñan las autonomías.

Los profesores de Filosofía han recibido también el apoyo de instituciones como la Sociedad Española de Historia de la Medicina, que consideró “indiscutible el carácter formativo de esta materia dentro de la historia de la cultura occidental”. Su causa se ha hecho viral. Una carta al director en este diario titulada La belleza de las humanidades logró 200.000 recomendaciones en Facebook. “A partir del próximo año, la filosofía desaparece de 2º de Bachillerato, y se entierra en el oscuro baúl donde fueron desterradas sus hermanas música, pintura, literatura, historia, retórica, etcétera", señalaba el texto del lector Pedro Argüellol.

“Sentí una tristeza profunda, porque esta medida forma parte de una concepción de la educación que no comparto”, relata Silvia Vela Arrans, de 46 años, que enseña en el instituto Margarita Salas de Majadahonda (Madrid). “Pero no afecta solo a la Filosofía, sino a las asignaturas que ayudan al alumno a crear: a las Artes Plásticas, a la Música”, prosigue.

Los docentes critican que su materia ha sido una asignatura maltratada en todas las leyes educativas españolas. Y van siete. Pero añaden que nunca había quedado tan minimizada como en esta última. “Es el recorte más fuerte de todas las reformas educativas de la democracia”, asegura Antonio Campillo, decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Murcia, presidente de la conferencia de decanos y de la Red Española de Filosofía, que agrupa a las 24 facultades y 40 asociaciones.

Para Campillo, la clave de la reforma está en que el Gobierno quería reforzar la Historia de España como obligatoria en todas las comunidades y sacrificó la Filosofía. “Las materias básicas no se aprenden en un año, se estudian en ciclos formativos. Los alumnos necesitan un recorrido mínimo”, explica este profesor que enseña desde 1979. “Incluso en el terreno de la educación instrumental, enseña a expresarse, a hablar. Por eso las escuelas de negocios se han dado cuenta de que un economista o un ingeniero necesitan las humanidades”.

Durante la tramitación de la LOMCE ha habido numerosos encuentros entre representantes de los profesores y del ministerio, con escasos avances. Esperanza Rodríguez, profesora del Instituto Margarita Salas y presidenta de la Comisión de Educación de la Red Española de Filosofía, ironiza: “He estado en todas las conversaciones, ya me gustaría que hubiesen sido negociaciones”. “Cada vez irán saliendo menos plazas, de hecho, los dos últimos años no ha habido”, prosigue Rodríguez, que aprobó la oposición con 26 años y enseña desde hace 20. “Algunos seguiremos enseñando Filosofía, otros darán asignaturas afines y muchos tendrán que compartir centros. Pero creo que es sobre todo una pena para los alumnos. La adolescencia es una edad estupenda para hacerse preguntas. La filosofía les lleva a enfrentarse a nuevas inquietudes, a hacerse más adultos. Y eso requiere tiempo y ayuda”, reflexiona esta docente.

Emilio Lledó (Sevilla, 1927) es miembro de la Real Academia, premio princesa de Asturias de Humanidades y una referencia del pensamiento en España. Pero a este hombre sabio siempre le ha gustado definirse como un profesor de Filosofía y ha dedicado toda su vida a la enseñanza. “Lo que está ocurriendo está dentro de esa misma tendencia pragmatoide, de obsesión con lo inmediato”, explica. “Eso significa la muerte de la riqueza más grande un país, que es la cultura, porque ahí residen su libertad. La filosofía ocupa una función esencial, porque nos obliga a pensar sobre la lengua, sobre el bien, sobre la justicia, sobre lo que somos, sobre la verdad. Desde los griegos, los filósofos siempre han sido la conciencia crítica de una época”.

Las diferencias entre estudiar Ética o Religión

Con la LOMCE, la nota de Religión vuelve a contar para la media en el expediente. En Madrid, las matrículas de esta asignatura se han disparado un 150% porque la otra opción —Valores Éticos, impartida por profesores de Filosofía— es más 'hueso'. Preguntado por este asunto, el ministro de Educación, Iñigo Méndez de Vigo, consideró recientemente “muy importante” que los alumnos salgan de la escuela “con unas agarraderas religiosas, sociales o éticas”.

El decano de Filosofía de la Autónoma de Madrid (UAM), Antonio Cascón, lo ve distinto: “Me parece que estamos en el territorio de la barbarie, en los tiempos en los que vivimos de racionalidad y avance, la religión debe ocupar otra parcela. Que avance en detrimento de la filosofía define bastante hacia donde quieren nuestros dirigentes que camine esta sociedad”.

José Luis Mora, del Departamento de Antropología social y Pensamiento Filosófico Español de la UAM, añade: “La filosofía debe construir mentes abiertas, no puede ser una alternativa a la religión, los centros de enseñanza son el espacio público de la razón. Lo contrario es volver al siglo XVIII”.

Las mejores películas de terror de los últimos años

He ido documentándome para hacer esta lista; están muy acreditadas "La cabaña en el bosque" e "It Follows", pero no las he visto. Sí, en efecto, "La niebla", "Funny games" (mejor la segunda versión), "Déjame entrar" (en sus dos versiones, aunque prefiero la noruega) y "Babadook"; se merecen la fama que tienen; yo añadiría además "Hostel". Estas sí son verdaderas películas de miedo. También es buena, o más bien elegante, "Expediente Warren: The conjuring", aunque se me vayan los ojos tras Vera Farmiga. El resto son meras fórmulas, simples mecanismos convencionales sin creatividad ni inspiración alguna, sin mundo interior y fatalidad; solo las que he dicho alcanzan ese supremo grado de pánico llamado desesperación; conectan con el nihilismo puro de que está hecha la modernidad. Y anuncian la que, por lo visto, será una nueva obra maestra del género: "La bruja", de Robert Eggers, premio en Sundance.

Cine descarnado

Los del norte son maestros cuando se trata de visceralidad. El que más, Hanecke. Esta escena de La cinta blanca, junto algunas de Funny Games, son un buen ejemplo de esa increíble crueldad. Al menos Bergman le echaba poesía.