lunes, 9 de noviembre de 2015

Evaluación de profesores

Pilar Álvarez, "Al profesor también hay que ponerle nota", El País, 9-X-2015:

El Gobierno reabre el debate sobre cómo evaluar a los docentes, un asunto que lleva estancado más de 30 años en España.

“Los buenos profesores no pueden cobrar igual que los malos”. El filósofo y profesor José Antonio Marina ha abierto la caja de los truenos en la última semana con declaraciones como esa. Este catedrático de Bachillerato es además el hombre al que el Gobierno ha encargado el Libro blanco de la función docente, una hoja de ruta que incluye aspectos como la evaluación de los profesores y cuyas conclusiones presentará a finales de noviembre.

España es uno de los países que menos examina a sus docentes, según la OCDE, aunque no por falta de intentos. Hace más de 30 años que el asunto está abierto, con propuestas políticas seguidas de debates furibundos que las han dejado en un cajón. El tema despierta recelos, principalmente por la posibilidad que ya aplican países como Estados Unidos o Inglaterra de que el profesor cobre en función de las notas de sus alumnos o hasta pueda ser despedido.

“La cuestión no es que se les evalúe, sino cómo: qué se valora, para qué y, lo más importante, si lo que se obtenga revertirá en la mejora de la calidad del sistema”, señala el decano de la Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Manuel Álvaro, que lamenta que el asunto vuelva a la actualidad jjusto al borde de unas elecciones generales.

“La evaluación no es la única medida que va a garantizar una docencia de calidad, pero es necesaria”, tercia Elena Martín, docente y catedrática de Psicología de la UAM. Trabajó con cuatro ministros socialistas de Educación de 1985 a 1996. En ese periodo, impulsaron un modelo de evaluación dentro de un plan de formación docente que dividía la carrera del profesor en distintos niveles de progresión, como ya hace Francia. “Si uno pasa 30 años trabajando sin posibilidades de desarrollarse, el asunto está mal planteado”, señala esta especialista.

La propuesta de hace casi 20 años incluía distintos indicadores. El propio docente debía elaborar un informe de su labor, responsables académicos formados expresamente para esto debían ver su trabajo y las familias y los estudiantes eran también escuchados mediante encuestas de satisfacción. “Es un proceso caro que requiere formar evaluadores durante muchos años, incluir mejoras salariales y reducir las horas de trabajo en el aula de los que tengan buenos proyectos para investigar”, considera Martín, que señala justo el aspecto económico como uno de los grandes frenos para que España lo haya puesto en marcha de forma generalizada.

La propuesta de los años 90 incluía también la evaluación de los resultados de los alumnos en el aula, el aspecto que ha incendiado las redes sociales aunque el propio Marina ha explicado que no comparte que se pague a los profesores solo en función de las notas de sus estudiantes.

A intento fallido por década

En España ha habido varias propuestas para impulsar una carrera docente que permitiera ascender a los mejores profesores, apoyadas más en incentivos que en castigos y con carácter generalmente voluntario. Ninguna ha prosperado.

En los años 80 se intentó, pero la negativa de algunos sindicatos acabó con la idea y dio paso a los sexenios, que suponen una mejora laboral automática cada seis años de ejercicio.

Un nuevo intento del Gobierno socialista, en 1997, centraba la evaluación en un informe elaborado por el profesor, la supervisión de los inspectores o la valoración de familias y alumnos.

El estatuto docente, propuesto en 2007, incluía una  vía voluntaria de ascenso con evaluaciones cada tres años. Contaba con un consenso generalizado. “Lo frenó Hacienda por cuestiones económicas”, indica una fuente conocedora de la negociación.

Modelos en otros países.

Distintos países aplican ya modelos de evaluación. En Francia, por ejemplo, los inspectores revisan el trabajo de los profesores y obtienen una nota que puede ir subiendo a lo largo de su carrera y les permite ascender en los 11 niveles laborales existentes y mejorar su sueldo. Los inspectores entran en clase para ver su funcionamiento y el director supervida cuestiones como la puntualidad o lo involucrado que está el maestro en el aprendizaje de sus chicos.

En Estados Unidos, al menos 26 estados examinan a sus profesores con las polémicas pruebas externas a sus alumnos y mediante observaciones en el aula. En Washington, por ejemplo, los docentes que quedan en el 20% de puestos en cabeza ganan hasta 20.000 dólares al año más (unos 18.500 euros); los que quedan en el 20% inferior más de dos años seguidos pueden llegar a ser despedidos. “Hasta ahora hay unos 1.000 trabajadores que han recibido  el bonus y otros 500 que han sido despedidos”, explica Eric Hanushek, economista de la Educación  de la Universidad estadounidense de Stanford. Allí el debate sobre despidos y sueldos está muy claro, como defiende Hanushek: “Si no pagas a la gente en relación con sus resultados y los mantienes en clase hagan lo que hagan, ¿cómo van a mejorar las escuelas?”.

Las notas de los alumnos.

“Que miren solo las notas de mis alumnos me parece muy peligroso”, señala María Tejeiro, profesora de Tecnología en el instituto Gerardo Diego (en el próspero municipio de Pozuelo de Alarcón, Madrid), con más de 15 años de experiencia. “Ante de venir a este centro, trabajaba en Alcorcón, un entorno socioeconómico menos desarrollado. Daba las mismas clases y era la misma profesora, pero mis alumnos allí sacaban peores notas”, relata.

“Querer llevar el debate a asuntos extremos como el despido no es bueno. Centrarlo en eso lo va a volver a quemar antes de poder ponerlo por fin en marcha”, añade la catedrática Elena Martín. Frente a eso, la experta recomienda plantear la evaluación como un sistema "garantista y de calidad en el que nadie vaya a ser avasallado". "Un alumno pasa por muchos profesores y su éxito o fracaso no se puede atribuir a una sola persona”, concluye.

"Electoralismo" con los profesores.

Los sindicatos docentes siempre han rechazado que la evaluación se relacione con los resultados de los alumnos en pruebas externas a y que tenga repercusiones negativas. “Pedimos una evaluación del sistema educativo, no solo de los profesores”, plantea Francisco García, responsable de educación en Comisiones Obreras. García critica además que el debate se abra para “hacer electoralismo con el profesorado tras cuatro años muy negros” cuando además ni siquiera está claro qu el gobierno elegido el 20 de diciembre vaya a asumir las conclusiones del Libro blanco.

La educación pública ha perdido casi 30.000 docentes en esta legislatura, se han aumentado las horas de clase y el número de alumnos por aula mientras los sueldos han caído. “Al Gobierno le viene muy bien hablar de si los profesores son buenos o malos en lugar de pararse en todo lo que se ha recortado”, valora García.

José Antonio Marina propone también otra medidas de mejora que han pasado más desapercibidas estos días: evaluar a los directores, a los inspectores educativos y “a los responsables de la Administración que deben comprometerse con objetivos educativos o dimitir”.

“Lo que plantea Marina es muy sensato, el problema es que lo tiene que poner en marcha una Administración muy politizada. Necesitamos una evaluación del profesorado transparente y objetiva y que tenga consecuencias”, reclama José Antonio Martínez, con 38 años de experiencia y expresidentes de Fedadi, la federación que aglutina a los directores de institutos españoles. Martínez fue testigo de otro intento fallido, el estatudo docente casi cerrado en 2007, que gozaba de amplio consenso y quedó en la cuneta por motivos económicos.

“Queremos unas evaluaciones que propongan planes de mejora reales, no sanciones”, reclama Eloy Garavís, profesor interino de Lengua y Literatura en Madrid. Este docente, que lleva una década saltando de un centro a otro cada curso, pone el dedo en la llaga. Los docentes quieren también cariño: "Necesitamos un poquito de ilusión y que se frenen los ataques a esta profesión”. El mismo informe Talis de la OCDE que revelaba en 2014 que los profesores españoles son los menos evaluados después de los italianos, señalaba también que solo el 8% se siente valorado por la sociedad (la media era del 31%).

Hasta 3.000 euros más al año en un instituto español

El instituto Atenea, en Mairena del Aljarafe (Sevilla) se sometió durante 12 años un sistema vountiario de evaluación docente de la Junta de Andalucía. Cada control duraba cuatro cursos.  
El programa se eliminó el curso pasado “por la crisis y la presión de los sindicatos”, explica el director del centro, Juan Francisco Santín. Entre las cuestiones a evaluar estaban una medición de la progresión de las notas de los estudiantes –se les hacía una evaluación inicial y otra final-, registraba la asistencia de los alumnos y hacía también encuestas de satisfacción a las familias. Los profesores que se apuntaban voluntariamente podían ganar desde 600 euros anuales más el primer año hasta 3.000 más el cuarto y último.

El director del centro sevillano asegura que volvería a repetir el programa si se implantara de nuevo: “La evaluación es buena porque te mantiene activo”. Su instituto ha mejorado sensiblemente, asegura: “Ahora somos el centro bilingüe con más demanda de toda la zona”.

Fascismo en la Universidad

John Carlin, "El estudiante eunuco. La juventud de hoy pertenece a una generación mimada que practica una especie de fascismo 'lite'", en El País, 9 NOV 2015:

“No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” (Voltaire)

Hace unos días hubo un debate en la BBC entre el presidente del consejo de estudiantes de una universidad británica y un señor mayor que escribe columnas para The Times de Londres. El tema era la libertad de expresión. ¿Quién estaba en contra? ¿El columnista del Times, cuyo dueño es el reaccionario Rupert Murdoch? No. El líder estudiantil.

Algo raro está ocurriendo en las universidades de Reino Unido, y en las de Estados Unidos también. El estudiante que hablaba en la BBC es síntoma de una tendencia represiva en un sector de la sociedad donde uno suponía que se daba un alto valor al principio del pensamiento libre.

El motivo del debate entre el joven y el periodista, que por edad podría haber sido su abuelo, había sido una petición firmada por 3.000 estudiantes de la Universidad de Cardiff exigiendo que a Germaine Greer, antiguo icono de la revolución feminista, se le prohibiese dar una conferencia en su campus. Greer, como algunos o algunas recordarán, es la autora del influyente y provocador libro La mujer eunuco, publicado en 1970. El libro, tan irreverente como iconoclasta, exhortaba a las mujeres a desencadenarse de los estereotipos represivos de antaño.

El problema de los estudiantes de Cardiff con Greer, que hoy tiene 76 años, es que la consideran una “misógina”. Lo cual, a primera vista, es como llamar a Martin Luther King racista. ¿Cómo se explica? De la siguiente manera. Greer escribió un texto en 2009 en el que argumentó que a las transexuales no se les podía considerar mujeres. Tal afirmación fue considerada lo suficientemente ofensiva como para declararla persona non grata en el campus. Greer se rindió, pero no sin antes declarar en la radio: “Solo porque te cortas la polla y te pones un vestido no significa que te conviertas en mujer”.

El tema aquí no es si Greer tiene razón o no. El tema es que la censura de personas cuyas ideas no confluyen con las nuevas percepciones de lo que es o no aceptable se está extendiendo por las universidades anglosajonas. Algunos ejemplos.

La semana pasada un profesor de la universidad de Yale, en Estados Unidos, fue rodeado por un grupo de estudiantes que le gritaron, entre otros improperios, “¡cállate la puta boca!”. Su pecado: haber aconsejado a sus alumnos que si veían a alguien vistiendo un disfraz de Halloween “ofensivo” que no les hicieran ningún caso.

A finales de septiembre, la Universidad de Warwick, en Inglaterra, canceló una conferencia de una mujer nacida en Irán llamada Maryam Namazie. Esta es una marxista conocida por su virulento desprecio por la religión, empezando por la suya de nacimiento, el islam. La universidad explicó que su comparecencia en el campus incitaría “el odio”.

Y un ejemplo más entre miles: una profesora de Derecho en la Universidad de Harvard escribió un artículo el año pasado lamentando la presión que recibía del cuerpo estudiantil para que no diera clases sobre cómo la ley responde a casos de violación. La profesora, Jeannie Suk, comparó esta actitud con intentar enseñar cirugía a un estudiante de medicina sin exponerle a la angustia de ver sangre.

Según Suk, los organismos estudiantiles estaban en contra de clases sobre la ley y la violencia sexual porque temían que la experiencia podría resultar “traumática”. Y aquí, aparentemente, está el grano de la cuestión. Explicaba el líder universitario que habló en la BBC que el objetivo de la censura era siempre dar prioridad a “la seguridad” de los universitarios. Un reciente artículo escrito por dos académicos en la revista estadounidense The Atlantic profundizó en el tema. Explicó que para los que se apuntan a esta nueva corriente la meta final era proteger “el bienestar emocional” de los estudiantes, convirtiendo los campus en “lugares seguros” donde “jóvenes adultos están protegidos contra palabras e ideas que les hagan sentirse incómodos”. “Se está creando una cultura”, agregaba el artículo, “en la que todo el mundo debe pensar dos veces antes de abrir la boca”.

Alguien que ha optado por no abrir la boca nunca más en foros estudiantiles es el famoso cómico estadounidense Chris Rock, que ha construido una brillante carrera a base de ridiculizar tabúes raciales, sexuales y políticos. Rock, que es negro, dijo en una entrevista reciente que ya no comparece en las universidades porque son “demasiado conservadoras”. Su principal preocupación, estimó, es “no ofender nunca a nadie”.

¿A qué se debe tanta susceptibilidad entre los estudiantes del mundo anglosajón? En parte tendrá que ver con la presión conformista ejercida por la policía religiosa de las redes sociales, el miedo a la crucifixión verbal que padecerá cualquiera que discrepe de la ortodoxia de la manada. Pero, como también sugiere el artículo de la revista The Atlantic, la juventud de hoy, especialmente la que ha tenido la suerte de ir a la universidad, pertenece a una generación mimada. Es verdad que hoy los jóvenes lo tienen difícil para conseguir trabajo pero, al menos en los países ricos de Occidente, sus padres tuvieron la mejor y más pacífica calidad de vida que ha conocido la especie humana. Estos afortunados padres se han esforzado de una manera nunca vista para no herir los sentimientos de sus hijos, para protegerles de lo feo, lo duro y lo difícil de la vida.

La consecuencia ha sido la aparición de una generación de adolescentes y veinteañeros psicológicamente delicados que detectan ofensas donde sus padres —y más aún los padres de los padres, que vivieron guerras— no se las hubieran imaginado. Antes, cuando el columnista del Times era joven, los estudiantes censuraban a los que llamaban fascistas. Para bien o para mal, lo hacían a partir de un proceso de razonamiento político. Los militantes universitarios anglosajones de hoy censuran sobre la base de lo que sienten. Practicantes de una especie de fascismo lite, ellos son los que mandarán dentro de no mucho tiempo. Si la cosa no cambia, uno tiembla por la democracia.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Rescato y publico el texto y partitura del antiguo Himno nacional republicano de 1868


El himno titulado “¡Abajo los Borbones!” fue estrenado en el Teatro de la Zarzuela, el 7 de dIciembre de 1868, formando parte de un espectáculo compuesto por El alcalde de Zalamea, unos poemas políticos alusivos a la obra de Calderón y, a propósito, uno de Luis de Eguilaz titulado “la convalecencia”. El himno del famoso poeta y autor dramático Antonio García Gutiérrez, con música del maestro Emilio Arrieta, “agradó mucho a la nutrida concurrencia y fue muv aplaudido” según Los Sucesos, núm. 669, 9 de diciembre de 1868, y se publicó íntegramente en este mismo número, en su página 536, y con la partitura en Madrid: Casimiro Martín, 1868. En el enlace azul está la partitura.


 

RECITATIVO


Después de siete siglos de luchas y de hazañas
del español ya exenta la indómita cerviz
al trono de Pelayo, nacido entre montañas
subió la casa de Austria en época infeliz.

Subió Carlos primero, verdugo de Castilla,
que su altivez heroica queriendo castigar
en la caliente sangre de Bravo y de Padilla
ahogó la independencia de España en Villalar.

Y, en pos de aquel soldado de trágica memoria,
avanza el parricida que a España despobló,
y aquellos dos Felipes de triste y pobre historia,
hasta el segundo Carlos que a Francia nos legó.

Mas resistiolo el pueblo, de su viril constancia
haciendo airada muestra y alarde singular,
y horrores de Sagunto y estragos de Numancia
en Barcelona y Játiva se vieron renovar.

Subió el Borbón al trono, pero subió dejando
la garra del leopardo clavada en Gibraltar;
predecesor fue digno del séptimo Fernando
y de esa desdichada, fanática y vulgar.

Triunfó el Borbón y ahora por despedida deja
cadalsos, sangre, luto y la miseria en pos,
y aun hoy en el destierro de ingratitud se queja
la que sucumbe herida por el rigor de Dios.

Perdiose con su raza, perdiose aquel imperio
que levantó Pelayo y engrandeció Cortés,
que ya era nuestra España sangriento cementerio
en que se alzaba un trono como fatal ciprés.

PARTE CANTADA

¡Abajo los Borbones!, exclama el pueblo entero
hirviéndole en el pecho la afrenta y el rencor, (bis)
repítelo el soldado y el duro marinero,
y todos cuantos sienten las iras del rubor.

Aquel que entre nosotros tuviere madre honrada,
esposa, hermano o hija, y estimen su virtud,
que diga si no siente la indignación sagrada
con que la España toda rompió su esclavitud

¡Abajo, abajo los Borbones,
de nuestra patria mengua y horror!
Muestre la España a las naciones
alta la frente, limpio el honor.

España, que ocultaba con silencioso lloro
su afrenta y su ignominia temiendo al mismo sol, (bis)
que ayer su sangre toda miró trocarse en oro
del crimen y del vicio fundido en el crisol.

¡Abajo los Borbones, abajo! ¡Y que les sea
la tierra ya enemiga del uno a otro confín!
¡Sin propio suelo vaguen como la raza hebrea,
y aun no es a sus delitos el merecido fin!

¡Abajo, abajo los Borbones,
de nuestra patria mengua y horror!
Muestre la España a las naciones
alta la frente, limpio el honor.

En tanto, respiremos la brisa bienhechora
y el apacible ambiente de amor y libertad,
que pronto a nuestros ojos se mostrará la aurora,
presagio venturoso de más risueña edad.
La paz con el trabajo, y el arte con la ciencia
serán desde hoy las armas que enciendan nuestra lid;
mas, si de España atacan la santa independencia,
veréis cómo retoñan los vástagos del Cid
.

¡Abajo, abajo los Borbones
de nuestra patria mengua y horror!
Muestre la España a las naciones
alta la frente, limpio el honor.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Cine sobre educación: "Profesor Lazhar"

Fran Nieto, "Profesor Lazhar, una clase magistral de buen cine social", Nueva Tribuna, 4 de Noviembre de 2015 (12:29 h.)

Pocas películas rodadas en los últimos años alcanzan el nivel de sinceridad y emoción que ésta que ahora nos ocupa.

Pocas películas rodadas en los últimos años alcanzan el nivel de sinceridad y emoción que ésta Profesor Lazhar que ahora nos ocupa. Su director, el canadiense Philippe Falardeau, ya había tratado y esbozado el lado menos agradable de la infancia en su anterior trabajo, titulado No he sido yo, ¡lo juro! (C´est pas moi, je le jure!, 2008), un film donde un muchacho se dedicaba a cometer bastantes gamberradas con el único objetivo de atraer la atención de sus padres. Aquí también se trata de hablarnos de los problemas que pueden sufrir los niños a causa de las acciones de los mayores, en el marco concreto de una escuela de primaria de Quebec en la que nada más comenzar la película, y antes de los títulos de crédito iniciales, se nos muestra una escena trágica y absolutamente demoledora que aquí no desvelaremos, pero que desencadenará una serie de situaciones y culpabilidades que servirán como piedra de toque para analizar algunos de los males que hoy en día existen en nuestra sociedad en general y en la educación en particular. Y nadie mejor que un recién llegado, Bachir Lazhar, refugiado que pide asilo político en Canadá después de haber perdido a su mujer y a sus hijos en un atentado,  para poder observar (y actuar) sobre un hecho violento que se enquista en la mente de los traumatizados alumnos e incluso del resto del profesorado que conviven en dicha escuela.

Todo ello explicado de manera sosegada, sin aspavientos, mediante largas conversaciones en las que todos los implicados exponen su punto de vista desde su particular grado de madurez. Los niños son incapaces de digerir algo que se les escapa de su incipiente experiencia, mientras que los mayores no acaban de asumir el grado de responsabilidad que pueden tener en el asunto y optan por sobrevivir de la mejor manera posible, bien buscando ayuda psicológica, o bien mostrando cobardía culpando a los propios menores.  A parte de esta trama principal que afecta a todos los protagonistas de la acción, se van desarrollando otra serie de subtramas paralelas igual de interesantes en las que se nos habla de la ausencia de los padres, quienes a causa de sus múltiples ocupaciones, tanto laborales como de ocio, descuidan la atención de sus hijos a los que no pueden educar de manera completa; de la problemática de la inmigración y la dificultad de la integración en un espacio geográfico y cultural distinto; de la idoneidad de separar la psicoterapia de la psicopedagogía; e incluso de la imposibilidad de rehacer tu vida cuando las heridas del pasado son tan duras que no hay lugar para la redención. La película de Falardeau habla de abrazos y despedidas, de honestidad y de continuar el camino pese a las rutas quebradas. El actor elegido para dar vida a Monsieur Lahzar, Seddik Benslimane (en el que supone su debut en la gran pantalla, siendo un habitual hombre de teatro en la escena parisina), demuestra tener un increíble magnetismo y una presencia que llena todos los encuadres, empapándote de sensaciones con cualquier simple movimiento. Las escenas en las que debe lidiar con su ambigüedad a la hora de tener que escoger entre el camino de la humanidad o el del protocolo establecido y la forma de educar a sus alumnos a base de textos de Honoré de Balzac (más concretamente de la obra La piel de Zapa, con una trama que tiene más de un punto de conexión con el film) e incluso programando salidas para ver una representación de El enfermo imaginario de Molière son absolutamente magníficas, y todo un ejemplo para todos aquellos profesores que a causa de los recortes y la pérdida de valores ven cada día más amenazada su profesión. Este es un trabajo que debería ser proyectado en todos los centros educativos, ya que se preocupa por plantear e incluso dar algunas soluciones a temas tan difíciles de tratar como la necesidad y la obligación de hablar de la muerte cuando ésta nos ha afectado de algún modo. Merece la pena dejarse emocionar y enseñar a otros el camino de la catarsis y la paz interior en esta lección de vida dentro de un aula. Vale la pena disfrutar de hora y media de una obra sin pretensiones, pequeña en su composición pero muy grande en sus mensajes, y es que hay líneas de diálogos magistrales, momentos guionizados que alcanzan verdades como puños, como aquél momento en el que el profesor de gimnasia explica la dificultad que tiene a la hora de enseñar a sus alumnos a saltar el potro sin pode tener contacto alguno con ellos: “se trata a los niños como residuos radiactivos, si los tocas te quemas”. ¿Está justificado castigar con un pequeño azote en el culo a un niño rebelde? ¿Se debe hablar cara a cara con un niño de cuestiones que en principio sólo atañen a los adultos? Cine para la reflexión, oasis de espectadores que acuden al cine para ejercitar las neuronas y no para que se las duerman.

En definitiva, recomendada para todos aquellos que gustan de ver películas que incluyen una fuerte carga social y sobretodo emocional (ojo al momento final, tan bello como conmovedor). Apuntamos otros títulos similares que tienen al sistema educacional como eje  para quien quiera ahondar en la materia: La ola (Die Welle, 2005), de Dennis Gansel; Entre los muros (Entre les murs, 2008), de Laurent Cantet y El profesor (Detachment, 2011), de Tony Kaye.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Autodestructividad epidémica (suicidio, drogas, alcohol): mayor en EE. UU. que en cualquier otro país del mundo

(Los diagramas solo aparecen en el enlace; resulta curioso que los países con menos autodestructividad sean aquellos con más políticas sociales: Suecia, Australia, Canadá)


“Si se veta la marihuana por nociva, se debería prohibir el buceo y el boxeo”

La mortalidad de los estadounidenses blancos de mediana edad se ha disparado en las dos últimas décadas. El fenómeno, revelado este martes por un informe de dos profesores de la Universidad de Princeton, no tiene igual en ningún otro grupo demográfico de Estados Unidos, ni en ningún otro país desarrollado en la historia reciente. La mayoría de las muertes no se debe además a enfermedades cardiovasculares o diabetes, sino al suicidio, la cirrosis y el envenenamiento por alcohol y el consumo de drogas.

El fenómeno constituye una epidemia silenciosa que le ha quitado la vida a casi medio millón de personas antes de que las autoridades sanitarias hayan podido reaccionar. Los autores del informe, Angus Deaton —ganador del último Nobel de Economía— y Anne Case, solo han encontrado una situación similar en la historia reciente: el medio millón de muertos por la epidemia de Sida.

El aumento de la mortalidad de hombres y mujeres blancos entre 45 y 54 años, desde 1999 hasta 2013 “invierte décadas de progreso y es único de Estados Unidos”. Los autores relacionan este fenómeno con otro paralelo, el empeoramiento de la salud de este grupo de población, tanto física como mental, sus dificultades para “llevar a cabo tareas diarias”, el aumento del dolor crónico y la imposibilidad de trabajar.

En rojo, la tasa de mortalidad de estadounidenses blancos, frente a la de Francia, Alemania, hispanos de EE UU, Reino Unido, Canadá, Austria y Suecia. / PNAS
Entre 1978 y 1998, la mortalidad de las personas blancas entre 45 y 54 años se redujo un 2% de media anual, coincidiendo con las tendencias de este grupo en países como Francia, Alemania, Reino Unido o Canadá. Sin embargo, después de 1998, mientras que en el resto de naciones y grupos de población de Estados Unidos la tasa se mantuvo estable, en el caso de los blancos de mediana edad aumentó medio punto cada año.

“Si la mortalidad entre blancos se hubiera mantenido en su valor de 1998, se hubieran evitado 96.000 muertes”, dicen los autores del informe publicado en la revista de la Academia Nacional de Ciencias. Pero la tasa no solo no se mantuvo, sino que aumentó, por lo que el estudio afirma que “se podría haber evitado la muerte de 488.500 personas entre 1999 y 2013”.

Los profesores de la Universidad de Princeton alertan de que los suicidios, sobredosis y envenenamientos responsables de estas muertes “aumentaron año tras año. Mientras que las muertes por sobredosis empezaron a disminuir entre afroamericanos e hispanos, aumentaron entre los blancos a partir de 1999. En 2006, por primera vez, las muertes por causas relacionadas con el consumo de drogas y alcohol entre blancos superaron a las de negros e hispanos.

La epidemia de dolor

En paralelo, los autores han detectado un incremento del número de personas que dicen sentir “dolor crónico”, que califican como “epidemia”. Uno de cada tres blancos en edad media asegura dolor crónico en las articulaciones, uno de cada cinco en el cuello y uno de cada siete en la espalda. Todas las categorías aumentaron entre 1999 y 2013, así como los que declararon padecer “estrés psicológico serio” o tener dificultades para caminar 400 metros, subir 10 escalones, mantenerse de pie o sentado durante dos horas o relacionarse con amigos.

La situación revelada por Deaton y Case coincide además con una de las últimas incógnitas a las que se ha enfrentado la sociedad estadounidense: el aumento del consumo de heroína y adicción a los medicamentos para paliar el dolor entre blancos de clase media. El 90% de las personas que consumieron heroína por primera vez en la última década son blancos, según un informe de la revista de psiquiatría de la Asociación Médica Americana, y tres de cada cuatro de ellos habían optado por la heroína después de consumir medicamentos recetados por un médico.

“El aumento de los controles en la prescripción de medicamentos con opiáceos derivó en que se sustituyeran por heroína”, dicen los autores, coincidiendo con una bajada de precios y aumento de calidad de esta droga en el mismo período que estudiaron. Los autores aseguran que no pueden determinar “qué ocurrió antes, si el mayor consumo de medicamentos o el incremento del dolor”, pero que el aumento del consumo de alcohol y suicidios “son síntomas de la misma epidemia y han crecido al mismo tiempo”.

Los autores del informe describen a este grupo de población como “el primero que llegará a la mediana edad y verá que no vivirá mejor que sus padres” y que se debe, en parte, a las presiones económicas y el nivel educativo de los afectados. Si las autoridades no lo remedian antes, llegarán a la jubilación en peores condiciones de salud que sus padres y pueden convertirse en “una generación perdida” 

martes, 3 de noviembre de 2015

Marte de Ridley Scott.

He visto Marte de Ridley Scott. En una palabra: vaya mierda de guion. Las estampitas paisajísticas sí están bien. Solo apto para quien le gusten las patatas y los tópicos, los niños de once años y los paletoides americanados. No da más de sí.

Hace tiempo vi Pasolini de Abel Ferrara. Esa sí que merece la pena, si se mira con humanidad, no con el consumismo que nos enfanga y materializa. 

Para los que quieran solo divertirse, los episodios de la serie El último hombre en la tierra cumplen esa función.

La reforma pedagógica de José Antonio Marina

I

Pilar Álvarez, "Entrevista a José Antonio Marina, pedagogo y filósofo", El País, 3-X-2015:

“Los profesores deben fomentar que se excluya a los malos docentes”. El filósofo y pedagogo José Antonio Marina defiende relacionar el sueldo del maestro con la evolución de sus alumnos, "la evaluación de su trabajo en el aula y lo que consigue su centro" Marina pide condicionar el sueldo de los docentes a la evaluación del centro

El filósofo y pedagogo José Antonio Marina es el responsable de trazar las líneas maestras del Libro Blanco del Docente, un documento que le ha encargado el Ministerio de Educación. Y ya tiene algunas ideas. Quiere cambiar la elección, la formación y la retribución del profesor. Entre otras medidas, Marina propone que parte del sueldo esté condicionado a los resultados.

"Los profesores buenos no deben cobrar lo mismo que los malos", ha dejado escrito en su último libro Despertad al diplodocus (editorial Ariel), en el que propone cambios "sensatos" para dar la vuelta como a un calcetín al sistema educativo español en un plazo de cinco años y con el que está de promoción estos días.

El sueldo de un docente debe relacionarse "con el efecto que causa en el progreso de sus alumnos, con la evaluación de su trabajo en el aula y con lo que consigue su centro", explica en una entrevista con este periódico. Las evaluaciones que propone tendrían en cuenta el contexto sociocultural en el que se encuentra el centro para evitar que se segregue al alumnado o se den sistemas a distintas velocidades.

"El tiempo del profesor aislado se ha terminado", señala Marina, que pide que sean los propios docentes quienes "fomenten la exclusión de los malos profesores, porque desde fuera es muy difícil de detectar". "No es que sean fiscalizadores, es que son defensores del alumno", responde cuando se le pregunta si unos deben vigilar a otros.

El pedagogo rescata, para aplicarla a medio plazo, la propuesta de un MIR educativo —como la formación de los sanitarios pero para docentes— que el PSOE vuelve a incluir en su programa electoral y que también ha asumido Ciudadanos para las próximas elecciones generales del 20 de diciembre.

Pero antes, propone un sistema "flexible" para el funcionariado docente. "Debemos tender a que los nuevos funcionarios que entren sepan que están sometidos a una cierta evaluación, que no son cargos vitalicios. Si lo estás haciendo mal, no se te renueva tu condición de funcionario".

Marina, que entregará el Libro Blanco a finales de noviembre, pide colaboración ciudadana para su elaboración. Cualquier persona puede mandarle sus propuestas al correo electrónico: libroblanco@joseantoniomarina.es. El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, se mostró el lunes favorable a estudiar la propuesta de supeditar parte del sueldo del docente a la evaluación de su centro, según señaló en un desayuno informativo organizado por la agencia Europa Press. En función de los resultados de las próximas elecciones, el documento será asumido o no por el próximo Gobierno de España.

II


Méndez de Vigo es partidario de contemplar la propuesta del pedagogo Marina, que los sindicatos critican, La propuesta del filósofo y pedagogo José Antonio Marina de que una parte de la retribución del profesorado pueda "estar relacionada con la evaluación del centro entero, de manera que se fomente la implicación de todos los profesores en un proyecto educativo" ha sido recibida con buenas palabras por el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo. Este lunes aseguró que el Ministerio estudiará la idea del filósofo y pedagogo al que ha encargado la redacción del Libro Blanco de la Función pública docente.

Los profesores, sin embargo, le han cerrado las puertas. Representantes de la Enseñanza de CC OO, CSIF y ANPE critican especialmente que se haga una distinción entre profesores buenos y malos.  "Todos son profesionales suficientemente capacitados para impartir la docencia, puesto que han superado procesos selectivos y han estado controlados por la Administración como con los servicios de inspección", ha destacado el presidente de la Enseñanza del CSIF, Adrián Vivas.

"Es una posibilidad que existe en Finlandia y Singapur que hay que estudiar", argumentó el ministro este lunes en los Desayunos Informativos de Europa Press, donde dijo que si se quiere tener un debate "honesto y abierto" sobre el profesorado español, "hay que tener todas las posibilidades encima de la mesa".

Méndez de Vigo destacó que cualquier cambio "importante y significativo" en el sistema educativo depende "esencialmente del profesorado" y aseguró que, en los meses que lleva frente del Ministerio de Educación, se ha dado cuenta de que hay que contar "con la complicidad y la colaboración" de este colectivo. "Hay muchos profesores que quieren mejorar y ésta (la propuesta de Marina) es una posibilidad que habrá que estudiar", añadió.

En su reciente libro Despertad al diplodocus. Una conspiración educativa para transformar la escuela.. Y todo lo demás, el experto asegura que "los buenos profesores no pueden cobrar lo mismo que los malos". Marina reclama la formación del docente (y de toda la sociedad) a lo largo de la vida. "Nos parecería criminal que los médicos no actualizaran sus conocimientos, pero somos más condescendientes con los docentes que no lo hacen", escribe en el libro, en el que propone distintas medidas para mejorar el sistema educativo español en un plazo de cinco años. "Hay que evaluar también al profesorado (viéndole actuar dentro del aula), a los directores, a los inspectores, y también a los responsables de la administración que deben comprometerse con objetivos educativos o dimitir", apunta el autor.

Los profesores españoles son los docentes que pasan menos controles externos, junto con los italianos, según un informe de la OCDE sobre la función docente, el informe Talis publicado en 2014. Un 36% nunca ha sido sometido a una evaluación docente formal y externa de su labor.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Denuncie las empresas canallas a Hacienda


Era el contable de la empresa y le despidieron. Poco tardó en ponerse en contacto con Hacienda. No se olvidó de contar ni uno solo de los detalles sobre los métodos de anotación y registro que su excompañía utilizaba para ocultar su actividad en b. Tampoco tardó demasiado la Inspección Fiscal en personarse en la sede de la empresa: no les fue difícil, con la información que ya tenían, comprobar que efectivamente la compañía disponía de un equipo de hardware separado físicamente del “oficial” y en él se conservaba completa la contabilidad b (la que no se declara ante Hacienda) y no del último año, sino de muchos. La anterior es una historia real. La cuentan fuentes oficiales de la Agencia Tributaria que añaden con cierto orgullo que a la empresa en cuestión regularizar su situación “le supuso varios millones de euros”.

Los trabajadores despedidos no son los únicos que revelan secretos fiscales a través de las llamadas Denuncias Tributarias Públicas, cuyo objetivo es oficialmente “poner en conocimiento de la Administración tributaria hechos o situaciones que pueden ser constitutivos de infracciones tributarias o tener trascendencia para la aplicación de los tributos”. En muchas ocasiones, —así lo explica José María Mollinedo, secretario general del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha)— es un negocio quien denuncia a otro. Según él, los responsables del primero suelen estar convencidos que les hacen competencia desleal y básicamente que la empresa a la que demandan actúa sin aplicar el IVA. “No son muchos los que denuncian porque lo suelen desaconsejar los abogados” matiza Mollinedo.

Otras veces son maridos o mujeres que, enfrentados por el reparto de los bienes o la cuantía de las pensiones en sus divorcios, deciden poner en conocimiento del fisco algunos bienes, empresas, contratos o ingresos no declarados. Como muestra está el caso de la familia Pujol, investigada a raíz de una denuncia de la exnovia del primogénito Jordi Pujol Ferrusola.

La barrera de los 2.500 euros

La legislación en materia tributaria (Ley 7/2012, de 29 de octubre) establece que no podrán pagarse en efectivo las operaciones en las que alguna de las partes intervinientes actúe en calidad de empresario o profesional, “con un importe igual o superior a 2.500 euros o su contravalor en moneda extranjera”. El límite es de 15.000 euros para las personas físicas sin domicilio fiscal en España, no siendo ni empresario ni profesional.

Pues bien, la AEAT tiene también en su página web un modelo específico de denuncia sobre estas operaciones. Pero, es diferente al resto. En este caso, quien denuncie debe identificarse con su NIF. No hay, por tanto, anonimato y, a cambio, sí, una especie de “recompensa”. Si Hacienda descubre una operación de este tipo, ambos, pagador y receptor, responden solidariamente de la sanción que se imponga (multa del 25% sobre la cuantía pagada). Si, antes de que transcurran tres meses, una de las partes (pagador o receptor) denuncia a la otra, entonces la primera directamente se “libra” de esa multa. Solo en ese caso: si las partes denuncian a la vez (simultáneamente o una detrás de otra), simplemente ambas pagan.

También se han registrado casos de accionistas minoritarios de determinadas empresas que utilizan la denuncia ante Hacienda, “convencidos de que dicha sociedad les priva de información veraz y que la contabilidad que les presentan no se ajusta a la realidad”. Excepcionalmente “algún alto directivo de empresa recurre a este procedimiento; tampoco son muchos porque se les puede acusar de incumplir las cláusulas de confidencialidad de sus contratos”, analiza Mollinedo. Sumando unos y otros, la Agencia Tributaria (AEAT) recibe cada año unas 10.000 denuncias tributarias (también llamadas “anónimas”), en su mayoría remitidas por correo (aunque últimamente se recurre cada vez más a Internet).

Inspección

De todas ellas, según reconocen fuentes oficiales de este organismo, aproximadamente un 10% desemboca en la apertura de un procedimiento de inspección. En concreto, hasta octubre de este año se ha abierto acta de inspección a 855 contribuyentes (sin incluir a los que han incurrido en delito fiscal) de entre los previamente denunciados ante la AEAT. En 2014 fueron 972; en 2013, 755 y en 2012, 697 contribuyentes.

El 90% de las denuncias tributarias no acaba en una inspección. Esto es así, según la AEAT, “por falta de identificación suficiente, falta de relevancia o falta de prueba, ya que se deben incluir el mayor número de datos conocidos de las personas denunciadas, tales como nombre y dos apellidos o denominación social en el caso de personas jurídicas, NIF, domicilio, razón social… “Deben concretarse suficientemente los datos y hechos denunciados y, en su caso, acompañar la documentación de que se disponga para acreditar esos hechos”, recuerdan. Pero la información que reciben en la Agencia casi nunca se pierde: “Una denuncia puede motivar una inspección, no solo al recibirse, sino también pasado el tiempo, en conjunción con otras informaciones”. Por tanto, aunque una denuncia se archive, se conserva en los sistemas informáticos de la AEAT para su posible utilización futura. En ocasiones, es la reiteración con la que se reciben denuncias de una empresa lo que llama la atención de la Inspección y desencadena una comprobación.

Por otra parte, muchas de las denuncias son derivadas a otros órganos competentes, como la Seguridad Social o las autoridades antiblanqueo. Cuando el fraude es pequeño, la denuncia se desvía para que sea tratada por otro órgano de la Agencia Tributaria (por ejemplo, Gestión Tributaria).

Recompensas

En Estados Unidos, el IRS Whistleblower Office (Oficina del Denunciante) llega a pagar hasta un 30% de los impuestos que recupera a quien ofrece información fiscal relevante. En España, hasta 1987, el denunciante percibía el 25% de las sanciones firmes y cobradas. Según Valentín Pich, presidente del Registro de Economistas y Asesores Fiscales (REAF), la actual norma tributaria es, sin embargo, clara en este sentido: quien denuncia no solo no tiene derecho a recibir información alguna sobre la posible investigación sobre su denunciado sino que tampoco tiene derecho a cobrar nada de las posibles sanciones tributarias que se pudieran imponer.

“Más que premiar a los denunciantes hay que establecer servicios de control sobre el fraude e incentivar la economía transparente”, opina Pich. “En Portugal, por ejemplo, cualquier factura con sus correspondientes datos, entra en un sorteo de coches de lujo. Es la Fatura da Sorte. En Italia, la factura electrónica es obligatoria en algunos sectores de su Administración. En Dinamarca van camino de eliminar el dinero en efectivo: en determinados comercios, los clientes deberán pagar siempre con tarjeta. Entre otras razones, porque así se reducen las posibilidades de evasión fiscal”, añade.

José María Mollinedo va más allá: “Más que pagar al denunciante que, al menos en España se mueve por venganza en muchas ocasiones, habría que educar al conjunto de la sociedad, que debe ser consciente de que quien no paga impuestos perjudica a todos. No se trata de que sean considerados héroes pero tampoco soplones, delatores, acusadores o chivatos”.