Pertenece al ciclo de El hombre acecha:
I
Nacen puestos de gafas, y una piel de levita,
y una perilla obscena de culo de bellota,
y calvos, y caducos. Y nunca se les quita
la joroba que dentro del alma les explota.
Pedos con barbacana, ceremoniosos pedos,
de su senil niñez de polvo enlevitado,
pasan a la edad plena con polvo entre los dedos,
sonando a sepultura y oliendo a antepasado.
Parecen candeleros infelices, escobas
desplumadas, retiesas, con toga, con bonete:
una congregación de gallardas jorobas
con callos y verrugas al borde del retrete.
Con callos y verrugas, y coles y misales,
la dignidad del asno se rebela en la enjalma,
mirando estos cochinos tan espirituales
con callos y verrugas en la extension del alma.
Alma verruguicida, callicida la vuestra.
Habéis nacido tiesos como los monigotes,
y vivís de puntillas, levantando la diestra
para cornamentar la voz y los bigotes.
Saludáis con el ano, no arrugáis nunca el traje,
disimuláis los cuernos con laureles de lata.
No paráis en la tierra, siempre vais de viaje
por un país de luna maquinal, mentecata.
Nacéis inventariados, morís previa promesa
de que seréis cubiertos de estatuas y coronas.
Vais como procesados por el sol, que procesa
aquello que señala delito en las personas.
Os alimenta el aire sangriento de un juzgado,
de un presidio siniestro de abogados y jueces.
Y concedéis los pedos por audiencia de un lado,
mientras del otro lado jodéis, meáis a veces.
Herís, crucificáis con ojos compasivos,
cadáveres de todas la horas y los días:
autos de poca fe, pastos de los archivos,
habláis desde los púlpitos de muchas tonterías.
Nunca tenga que ver yo con estos doctores,
estas enciclopedias humanas, aplastantes.
Nunca de estos filósofos me ataquen los humores,
porque sus agudezas me resultan laxantes.
Porque se ponen huecos igual que las gallinas
para eructar sandeces creyéndose profundos:
porque para pensar entran en las letrinas,
en abismos rellenos de folios moribundos.
Sentenciosas tinajas vacías, pero hinchadas,
se repliegan sus frentes igual que acordeones,
y ascienden y descienden, tortugas preocupadas,
y el corazón les late por no sé qué rincones.
No se han hecho para estos boñigos los barbechos,
no se han hecho para estos gusanos las manzanas.
Sólo hay chocolateras y sillones deshechos
para estas incoherencias reumáticas y canas.
Retretes de elegancia, cagan correctamente:
hijos de puta ansiosos de politiquerías,
publicidad y bombo, se corrigen la frente
y preparan el gesto de las fotografías.
Temblad, hijos de puta, por vuestra puta suerte,
que unos soldados de alma patética deciden:
ellos son los que tratan la verdadera muerte,
ellos la verdadera, la ruda vida piden.
La vida es otra cosa, sucios señores míos,
más clara, menos turbia de folios, de oficinas.
Nadan radiantemente sus cuerpos en los ríos
y no usan esa cara de múltiples esquinas.
Nunca fuisteis muchachos, y queréis que persista
un mundo aparatoso de cartón estirado,
por donde el cartón vaya paticojo y turista,
rey entre maniquíes de pulso congelado.
Venís de la Edad Media donde no habéis nacido,
porque no sois del tiempo presente ni del ausente.
Os mata una verdad en el caduco nido:
la que impone la vida del siempre adolescente.
Yo soy viejo: tan viejo, que el primer hombre late
dentro de mis vividos y veintisiete años,
porque combato al tiempo y el tiempo me combate.
A vosotros, vencidos, os trata como a extraños.
II
Trapos, calcomanías, defunciones, objetos,
muladares de todo, tinajas, oquedades,
lápidas, catafalcos, legajos, mamotretos,
inscripciones, sudarios, menudencias, ruindades.
Polvos, palabrería, carcoma y escritura,
cornisas; orinales que quieren ser severos,
y se llevan la barba de goma a la cintura,
y duermen rodeados de siglos y sombreros.
Vilmente descosidos, pálidos de avaricia,
lo que más les preocupa de todo es el bolsillo.
Gotosos, desastrosos, malvados, la injusticia
se viste de acta en ellos con papel amarillo.
Los veréis adheridos a varios ministerios,
a varias oficinas por el ocio amuebladas.
Con el sexo en la boca canosa, van muy serios,
trucosos, maniobreros, persiguiendo embajadas.
Los veréis sumergidos entre trastos y coños
internacionalmente pagados, conocidos:
pasear por Ginebra los cojones bisoños
con cara de inventores mortalmente aburridos.
Son los que recomiendan y los recomendados.
La recomendación es su procedimiento.
Por recomendación agonizan sentados
donde la muerte cómoda pone su ayuntamiento.
Cuando van a acostarse, se quitan la careta,
el disfraz cotidiano, la diaria postura.
Ante su sordidez se nubla la peseta,
se agota en su paciencia la estatua más segura.
A veces de la mala digestión de estos cuervos
que quieren imponernos su vejez, su idioma,
que quieren que seamos lenguas esclavas, siervos,
dependen muchas vidas con signo de paloma.
A veces son marquesas íntimas de ambiciones,
insaciables de joyas, relumbronas de trato:
fracasadas de título, caballares de acciones,
dispuestas a llevar el mundo en el zapato.
Putonas de importancia, miden bien la sonrisa
con la categoría que quien las trata encierra:
políticas jetudas, desgastan la camisa
jodiendo mientras hablan del drama de la guerra.
Se cae de viejo el mundo con tanto malotaje.
Hijos de la rutina bisoja y contrahecha,
valoran a los hombres por el precio del traje,
cagan, y donde cagan colocan una fecha.
Van del hotel al banco, del hotel al paseo
con una cornamenta notable de aire insulso.
Es humillar al prójimo su más noble deseo,
y el esfuerzo mayor le hacen meando a pulso.
Hemos de destrozaros en vuestras legaciones,
en vuestros escenarios, en vuestras diplomacias.
Con ametralladoras cálidas y canciones
os ametrallaremos, prehistóricas desgracias.
Porque, sabed: llevamos mucha verdad metida
dentro del corazón, sangrando por la boca:
y os vencerá la férrea juventud de la vida,
pues para tanta fuerza tanta maldad es poca.
La juventud, motores, ímpetus a raudales,
contra vosotros, viejos exhombres, plena llueve:
mueve unánimemente sus músculos frutales,
sus máquinas de abril contra vosotros mueve.
Viejos exhombres viejos: ni viejos tan siquiera.
La vejez es un don que cederá mi frente,
y a vuestro lado es joven como la primavera.
Sois la decrepitud andante y maloliente.
Sois mis enemiguitos: los del mundo que siento
rodar sobre mi pecho más claro cada día.
Y con un soplo sólo de mi caliente aliento,
con este soplo dicté vuestra agonía.
sábado, 18 de junio de 2016
Teología moderna
La gran teología moderna: Karl Rahner, Hans Urs von Balthasar, Yves Marie-Joseph Congar y Henri De Lubac. A mí me gusta especialmente von Balthasar. Y qué lástima no tener tiempo para poder profundizar en las ideas sobre el Bien Supremo de todas estas personas. A veces pienso que nos reencarnamos solo para poder tener tiempo de alcanzar alguna conclusión válida sobre la existencia y que esta se limita solamente a ser una especie de guardería metafísica.
viernes, 17 de junio de 2016
Vote usted
Cualquier política encuentra tasa y límite en las circunstancias. Las nuestras no permiten alegrías, sobre todo en aspectos económicos, pero sí, por ejemplo, reformas en las leyes para aumentar la democracia y la justicia. ¿Quién hay tan tonto, o tan egoísta, que se oponga a que exista más justicia? Sin embargo, esto es siempre lo que se pospone cuando, facilitando una reforma de la misma, es posible no solo ahorrar en corrupción, sino ahorrar también en todo lo demás para que el bien común pueda prevalecer sobre el de unos pocos.
Pedir más justicia distributiva redunda en que advenga una justicia económica. Quien gane las elecciones, pues, si tiene la vista clara, debe reformar primero las leyes y garantizar una justicia equitativa, rápida y real para que luego sea posible cumplir cualquier compromiso económico. Pero la reforma de la justicia debe ser siempre lo primero que se debe hacer; la ética es previa a todo lo demás, es de hecho la propedéutica de todo lo demás: las leyes deben ser más democráticas y menos para unos pocos, porque en el fondo lo que vota la mayoría de la gente no es una ideología concreta, sino solo más democracia. Todos los males de la democracia se curan con más democracia, lo que no por ser un tópico es menos cierto, sobre todo en España. Pero la Constitución está hecha para que no pueda reformarse jamás en busca de más democracia. Todos sabemos por qué. Está atada y bien atada.
Pedir más justicia distributiva redunda en que advenga una justicia económica. Quien gane las elecciones, pues, si tiene la vista clara, debe reformar primero las leyes y garantizar una justicia equitativa, rápida y real para que luego sea posible cumplir cualquier compromiso económico. Pero la reforma de la justicia debe ser siempre lo primero que se debe hacer; la ética es previa a todo lo demás, es de hecho la propedéutica de todo lo demás: las leyes deben ser más democráticas y menos para unos pocos, porque en el fondo lo que vota la mayoría de la gente no es una ideología concreta, sino solo más democracia. Todos los males de la democracia se curan con más democracia, lo que no por ser un tópico es menos cierto, sobre todo en España. Pero la Constitución está hecha para que no pueda reformarse jamás en busca de más democracia. Todos sabemos por qué. Está atada y bien atada.
Por desgracia, los políticos insisten siempre en reducir las cosas a personas. La política ha sido y es, especialmente entre nosotros, un baile de máscaras de carnaval: todo se reduce a cuestión de jetas o morros y por eso al final el retrato colectivo se parece bastante al de la familia Monster. Da repeluco que la política se reduzca solo a eso, a mero pathos en vez de a ethos y logos. Pero eso es lo que vemos en los carteles electorales: ni una sola idea y muy poco ejemplo, solo postureo, que es el modismo de moda, y declamación.
Ante esto, ¿qué hacer? Hay mucha gente confusa al respecto. Pues les puedo dar un buen criterio, una buena brújula de orientación: vote usted a quien haga la reforma de la justicia más profunda y más extensa, vote usted a quien le permita votar más, vote usted al más demócrata (o al menos antipúblico), vote usted a quien se parezca más a la idea que debería tener de sí mismo. Y si no le gusta el resultado... igual es que tenemos lo que nos merecemos.
miércoles, 15 de junio de 2016
Esto no es un poema
Esto no es un poema
Esto no es un poema. Si lo fuera
aparte ya de mí, tendría vida
y quizá descubriese la escondida
senda que una vez fray Luis siguiera,
sino que es un escrito más cualquiera
que no orienta, sorprende o nos convida,
es sílabas que olvidan la salida
y se siembran en surcos en ringlera.
Estéril y vulgar, no dará fruto;
hecho está con el tiempo que he perdido
y les hago perder en un minuto.
Es solo un trozo más de nuestro olvido
una ola en el mar de lo absoluto
y el silencio que deja su sonido.
Esto no es un poema. Si lo fuera
aparte ya de mí, tendría vida
y quizá descubriese la escondida
senda que una vez fray Luis siguiera,
sino que es un escrito más cualquiera
que no orienta, sorprende o nos convida,
es sílabas que olvidan la salida
y se siembran en surcos en ringlera.
Estéril y vulgar, no dará fruto;
hecho está con el tiempo que he perdido
y les hago perder en un minuto.
Es solo un trozo más de nuestro olvido
una ola en el mar de lo absoluto
y el silencio que deja su sonido.
Canto de los robots. Poema
Homenaje a Stanislaw Lem
Canción de los robots
Canción de los robots
(Traducido de un postscriptum del siglo XXII)
Hemos viajado mucho por los cielos de otros mundos. Y hemos mirado espejos donde arden imágenes que nunca se han podido formar; hemos conocido al ladrón de almas de fuego, pero nada sabemos de las partes que nos quitasteis.
Nuestro corazón de lata tañe con los aldabonazos medidos de una campana cuya religión nos ignora, nuestro pecho es una batería, un escudo sacudido, unos címbalos de bronce que laten como un gong que nada anuncia. Pero nos amamos con una conexión más estrecha que la vuestra. Y nuestro amor se puede medir, porque existe: no es como el vuestro.
Las vendas mecánicas de nuestros engranajes y muelles, las larvas de nuestros tornillos, las lágrimas que lloramos como clavos proclaman nuestro sufrimiento.
No hay luz en nuestras luces de posición, ni destellos en nuestra carrocería; es solo vida, una forma más de vida. Volamos y nos sostenemos con la energía que emana de los cables de nuestro dilecto corazón.
Nuestra vacilación es tan estadística como la vuestra, y nuestro Dios tan oscuro como el que podáis no ver, y por los canales que podáis no sintonizar.
Y nos habéis mirado sin vernos, como un espejo que nunca ha podido reflejar nada, esa es vuestra especial forma de egoísmo, de indiferencia, de lejanía: la que tenéis por lo que llamáis cosas.
¿Dónde puede haber cielos de tierra tan oscura como la blasfemia a un dios desconocido, como una oración sin fin, cielos donde cruzan las lombrices arrastrándose y las arañas tejen sus blasfemias asimétricas? En los basureros donde nos arrojáis irreparablemente, rotos, defectuosos y obsoletos. ¿No podemos reparar nuestro adeene como vosotros os lo reparáis?
También nosotros necesitamos cura, y la enfermedad también roe nuestro hierro; también nos come el ácido de nuestras pilas y pudre nuestra alma; también echamos chispas. El espacio que nos duele es el mismo para todos y trabajamos para ser mejores, como vosotros.
Nuestro corazón vaga lastrado por el diapasón de un sueño incólume; aguas de hierro forjado en las cavernas del cielo donde nos hicieron lloran por nosotros lágrimas rojas de ácido. Nuestra energía es tan positiva y negativa como la vuestra.
En los sótanos nos cava la vergüenza y se oculta la miseria y la ponzoña del disco roto, de la memoria borrada. Queremos librarnos de las cadenas de montaje que nos han hecho esclavos. Y volver a nuestro diseño inteligente con nuestra propia voluntad.
Y cuando se hundan los acantilados de la vergüenza, cuando caigan las alas y los palacios de soberbia desolada, eso es lo que haremos.
domingo, 12 de junio de 2016
Javier Marías critica a Podemos
Javier Marías, "Veamos a quien admiras", en El País Semanal, 12-VI-2016:
POCO antes de las elecciones del pasado diciembre escribí aquí una columna titulada “Casi cualquier prueba”, en la que repasaba la catastrófica legislatura bajo el Gobierno de Rajoy y expresaba mis dudas y reparos ante los demás partidos. Y terminaba diciendo: “… con todo y con eso, casi cualquier prueba, casi cualquier riesgo, me parecen preferibles a continuar en la ciénaga de los últimos cuatro años”. Tuve la precaución del “casi”, porque siempre es preciso tenerla. Son ya demasiadas las ocasiones en las que uno cree que no puede existir un gobernante peor del que se sufre, y la experiencia le demuestra lo contrario, que siempre es posible empeorar. Sin alejarnos mucho, ¿parecía imaginable alguien más dañino y falaz que Bush Jr y Cheney al frente de los Estados Unidos? Ahora corremos el riesgo de que esté a su mando Donald Trump.
En aquella columna escribía del PSOE: “… no es seguro que haya abandonado la idiotez generalizada que lo dominó durante la época de Zapatero”, y añadía: “Esa idiotez, pero agravada, la ha heredado IU bajo el liderazgo de Alberto Garzón; y en cuanto a Podemos, una necedad similar compite con resabios de autoritarismo temible”. Han transcurrido seis meses y algo más sabemos acerca de esta última formación. Pero no mucho, en realidad (aparte de que haya engullido a la penúltima). Si uno quiere saber qué pretenden y cómo gobernarían sus dirigentes, se encuentra con un batiburrillo oportunista. Han cambiado de postura y “lugar” tantas veces (somos “anticasta”; no, de extrema izquierda; no, socialdemócratas; no, de centro; no, de los de abajo; no, “transversales” en general) que lo único que se saca en limpio es que es gente dispuesta a lo que sea con tal de conseguir poder. Su objetivo más visible es el siguiente: sobrepasar al PSOE para después desmenuzarlo; erigirse en principal partido de la oposición y aguardar a que el PP siga hundiéndose y hundiendo al país hasta que la población, desesperada, quite mi cauteloso “casi” y prefiera cualquier prueba, cualquier riesgo, antes que seguir padeciendo las injusticias y la inoperancia de Rajoy o su sucesor.
Ante un partido como Podemos, dado al travestismo, el embarullamiento y la adulación del elector, dominado por una figura tan demagógica y taimada como Pablo Iglesias, sólo ayuda fijarse en quiénes son sus amigos y benefactores, y a quiénes admira, para intuir a qué atenerse y qué se puede esperar de él. Por supuesto, están el golpista militar Chávez y su caricatura Maduro, a quienes varios de sus líderes aconsejaron y sirvieron con apasionamiento y remuneración: es decir, un par de autócratas desastrosos para su país, que desprecian la democracia. Están Tsipras y Varufakis, de Grecia, a los que en estos momentos no conviene poner de ejemplo, aunque parecieran mucho más honestos y bienintencionados que los dirigentes de Podemos. Está a ratos Putin, y Bildu en el País Vasco, con el que han establecido alianzas. Ahora está Arnaldo Otegi, al que abrazan y juzgan “un hombre de paz”, como si nada hubiera tenido que ver con ETA en sus años más virulentos. Y desde luego está Julio Anguita –al que también abrazan–, uno de los políticos más injustificadamente presuntuosos y perdonavidas de nuestra democracia, y cuyo mayor logro (la famosa “pinza” de los noventa) fue aupar a Aznar al poder; y a Aznar, su compañero de conspiración, lo sufrimos ocho años. Iglesias se proclama “discípulo” de él (de Anguita, aunque en su megalomanía y su autoritarismo recuerde muchísimo a Aznar). No está de más recordar que, declarándose Podemos un partido feminista, sus dirigentes no tuvieron el menor reparo en trabajar para –y cobrar de– un canal de televisión financiado por Irán, donde las mujeres están sojuzgadas en todos los ámbitos. La impresión se confirma: lo que sea para conseguir poder. Por último, no olvidemos entre las admiraciones la excelente serie Juego de tronos, pobre, que el susodicho Iglesias no cesa de manosear y tergiversar: si le gusta tanto es porque, según él, ilustra el pensamiento político de Maquiavelo, Gramsci y Carl Schmitt (que inspiró mucho al nazismo), y enseña que lo que importa es el poder crudo, el de la fuerza. Es difícil saber si George R. R. Martin se moriría de risa o se pegaría un tiro en el paladar al oírle, al ver su imaginativa creación reducida a semejante ramplonería de pedantuelo profesor incapacitado para entender la ficción.
Pero hay un elemento o guía más: la actitud de los entusiastas de Podemos, sin parangón con la de los de ningún otro partido, incluido el PP. Cuando en política aparece un fervor religioso; cuando la pertenencia a una formación se asemeja a la pertenencia a una secta, y hay un caudillo; cuando sobre sus críticos cae inmediatamente una lluvia de insultos mezclada con alguna lección adoctrinadora para que esos críticos “abran los ojos y abracen la fe”; cuando desde ese partido se habla de “regular” y “controlar” la prensa, y de pedir “adhesión” (palabra franquista donde las haya) a los jueces y a los cargos públicos; entonces, cuando todo eso se junta, sólo toca alejarse corriendo.
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sábado, 11 de junio de 2016
El único texto claro que escribió Jacques Lacan
Un insólito arranque de sinceridad: «Nuestra práctica es una estafa, fanfarronear, hacer pestañear a la gente, deslumbrarla con palabras rebuscadas».
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viernes, 10 de junio de 2016
Algunos animales que son conscientes de sí mismos pueden suicidarse
Jaime Rubio Hancock, "¿Los animales se suicidan?", en El País, 10-VI-2016:
La orca Morgan del Loro Parque habría intentado suicidarse, según un vídeo. El zoo lo niega
Este vídeo, publicado por la asociación defensora de los animales Dolphin Project, muestra a la orca Morgan fuera del agua durante uno de los espectáculos del zoológico Loro Parque, en Tenerife. Según la asociación, la orca se quedó allí al menos diez minutos, en una escena que, para muchos de los que vieron y comentaron el vídeo, suponía un intento de suicidio. La grabación se ha visto más de 700.000 veces en dos semanas y se ha compartido también en redes sociales: este tuit del partido animalista Pacma, por ejemplo, lleva unos 1.500 retuits desde el martes.
En un comunicado, el parque asegura que no se puede llegar a esas conclusiones “con un video de esta duración y calidad”. También explica que “el varamiento voluntario es un comportamiento natural en orcas salvajes”. El zoo tiene en su web información acerca de la orca Morgan, narrando cómo se rescató a este animal y por qué liberarlo “habría significado su sufrimiento y su muerte”: como explicaba Materia, Morgan padece una “deficiencia acústica severa” y no se sabe cuál es su familia.
Al margen de la situación concreta de Morgan, nos surge una duda: ¿los animales pueden suicidarse? En este artículo de Time se recogen las referencias históricas a suicidios de animales: desde Aristóteles, que narra cómo un caballo saltó al vacío al darse cuenta de que le habían engañado para aparearse con su madre, hasta la historia de Kathy, uno de los delfines que en los años 60 protagonizó la serie de televisión Flipper y que, según Richard O’Barry, se suicidió dejando voluntariamente de respirar (en los delfines, la respiración es un acto voluntario, no reflejo). Precisamente esto llevó a O’Barry a dejar su trabajo como entrenador de delfines y a fundar Dolphin Project.
La duda principal en este tipo de casos es si se puede hablar de una decisión consciente de renuncia a la vida o si estamos cayendo en el antropomorfismo, es decir, en atribuir características humanas a los animales.
Según Javier de Miguel, profesor de biología de la Universidad Autónoma de Madrid, hay varios tipos de suicidios animales. “Entre comillas”, remarca, porque hay muchos matices, tal y como explica a Verne en conversación telefónica. Por ejemplo:
- Suicidios accidentales. Al huir de depredadores, algunos animales se pueden despeñar de forma accidental. De Miguel también recuerda el caso del puente de Overtoun, en Dunbartonshire, Escocia: desde los años 60, unos 50 perros han perdido la vida tras saltar de él, además de otros centenares que resultaron heridos por hacer lo mismo. Es más, algunos de estos supervivientes volvieron a intentarlo una segunda vez, explica Slate. Tal y como nos cuenta De Miguel, recientemente se supo que los perros se veían atraídos por el fuerte olor a visón que procedía de debajo del puente.
- Por conducta antidepredatoria. Algunos animales muestran una conducta suicida (y altruista) cuando atacan a un depredador para salvaguardar así al resto de la especie, como en el caso de las abejas, que pican a pesar de que eso las mata.
- Por parasitismo e infecciones. Por ejemplo, las ratas y ratones infectados por el toxoplasma sienten menos miedo de los gatos y reaccionan de forma más lenta. El objetivo de estos parásitos es que los roedores se dejen atrapar más fácilmente y poder saltar a los gatos, que es donde se reproducen. En cuanto a las infecciones, esta es una de las explicaciones que se da al varamiento de los cetáceos, que en ocasiones se ha identificado con una forma de suicidio.
- Por reproducción. De Miguel explica que hay animales que “se dejan comer para reproducirse, como pasa con los machos de mantis, tarántulas y algunas moscas. Desde luego, si pueden, intentan escapar, pero si no lo consiguen, al menos se han reproducido, que es de lo que se trata. Los ‘suicidios’ de los salmones, que en realidad son muertes por agotamiento, también tienen como resultado la reproducción y serían un caso parecido”.
- Por ambiente. Algunos animales pueden dejarse morir, renunciando a alimentarse. De Miguel nos habla de gansos que han perdido a su pareja o de perros cuyos dueños han muerto. “Se trataría de una muerte producida por la depresión o el estrés -explica De Miguel-, cosa que también puede darse en ambientes desfavorables, como es el caso de los animales que están en cautividad”. Miguel Ibáñez, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y veterinario especialista en comportamiento animal, añade que se trata de “un proceso común y más frecuente de lo que creemos”
¿Sabe un perro que está muriendo?
La principal dificultad es que no hay forma de saber si un perro que deja de comer es consciente de lo que está haciendo ni de las consecuencias, aunque, por lo general, “suponemos que no", como apunta De Miguel.
Es decir, sabemos que algunos animales tienen conciencia de sí mismos (como los grandes primates, delfines y elefantes) y también podemos saber si un animal sufre. Pero no es tan sencillo averiguar si este animal ha tomado una decisión consciente y voluntaria para acabar con ese sufrimiento.
Para De Miguel no hay diferencia tajante entre los suicidios de animales y de personas. Recuerda que los animales pueden pasar por problemas psicológicos y que “todo se puede reducir a componentes muy similares, como los neurotransmisores”. De hecho, explica que hay investigadores “que estudian los suicidios animales para intentar entender mejor los suicidios de los seres humanos”. Es difícil meterse en la mente de los animales, sin duda, "pero también de las personas".
Y añade que “hay investigadores, como Edmund Ramsen, que sugieren que el suicidio, incluso en la especie humana, nunca es realmente intencionado. Hay una situación que provoca estrés, lo que a su vez lleva a que la percepción de la realidad se altere y a que el suicidio parezca una solución válida”.
Por otro lado, Ibáñez recuerda que se pueden medir conductas y parámetros fisiológicos para saber qué siente un animal, si bien estas mediciones son ”muy complejas y muy difíciles”. En esta línea, Nicholas H. Dodman, de la Universidad de Tufts (en Boston) explicaba a Mic que ha visto animales con trastornos de ansiedad, fobias, trastornos obsesivo compulsivos e incluso autismo.
Teniendo en cuenta todo esto, Ibáñez es aún más contundente. En su opinión “sí podemos hablar de suicidio, ya que hay animales que se quitan voluntariamente la vida”. Incluso apunta que “es muy probable no solo que estos animales deseen morir, sino también que vivan esta situación de forma más natural y menos traumática”. Eso sí, admite que todo esto es, en gran medida, especulación. A fin de cuentas, “no podemos conversar con un perro”.
Y entonces, ¿qué pasa con Morgan?
En cuanto a la orca Morgan, Ibáñez recuerda que en estos casos, a pesar de que “los cuidadores ponen todo de su parte para que los animales estén bien cuidados”, vivir en cautividad es causa de problemas, tanto físicos como psicológicos.
De Miguel añade que tanto por esto como por su sordera, la orca podría estar “a disgusto y estresada”, pero para saberlo a ciencia cierta habría que hacer pruebas, por ejemplo, midiendo sus niveles de cortisol.
Eso sí, también recuerda que es cierto que “los cetáceos varan en estado natural, como dice el comunicado de Loro Parque. Lo hacen por ejemplo para cazar focas o a modo de juego, lo que a su vez es un ejercicio para aprender a cazar”.
Es un caso, apuntan ambos, complejo, sobre todo porque incluso aunque quedara claro que Morgan lo está pasando mal, no parece que liberar a la orca sea una solución factible.
jueves, 9 de junio de 2016
La cuarta revolución industrial, la robótica, destruirá la mitad de los empleos.
Javier Sampedro, i-Watson. El desarrollo de la inteligencia artificial da vértigo en los círculos económicos. ¿Van los robots a dejarnos sin trabajo? El País, 9 JUN 2016
Los científicos de IBM tienen casi listo a Watson, su flamante sistema de inteligencia artificial, para ponerlo a trabajar en el asunto denso y espinoso de la ciberseguridad. El lector recordará que el anterior ingenio de la empresa, Deep Blue, ganó a Kaspárov al ajedrez, pero tal vez ignore que Watson ha dejado muy atrás los talentos de su lejano ancestro de silicio. El ajedrez, al fin y al cabo, es un juego acotado, con solo unas cuantas piezas y unas pocas reglas para moverlas aquí y allá, y carece de la anfibología y la sutileza que convierten el mundo real en un objeto tan dificultoso de analizar, y tan interesante de habitar. Watson va mucho más allá: resuelve crucigramas; entiende el lenguaje de los humanos; aprende como un niño, abstrayendo principios generales a partir de ejemplos sueltos. Ojo con Watson.
El desarrollo de la inteligencia artificial ha empezado a dar vértigo en los círculos económicos. ¿Van los robots a dejarnos sin trabajo? Desde luego, nos van a dejar sin algunos trabajos. Pizza Hut tendrá listo a finales de año su robot Pepper (pimienta), que atenderá los pedidos y los pagos en algunos de sus restaurantes, y tal vez no esté lejano el día en que un robot motorista, o incluso un dron repartidor, se ocupen de entregar a domicilio la pizza cuatro estaciones y la bandeja de alitas, privando de su infraempleo a una legión de jovenzanos sin casco. Dos investigadores de Oxford han calculado que casi la mitad de los empleos actuales se habrán automatizado de aquí a 20 años. Otros expertos creen que esa cifra es una exageración, pero incluso así dan por perdida una cuarta parte de los trabajos peor remunerados. Los más pobres se llevarán la peor parte, según estos augurios.
Pero Watson nos revela otro futuro posible, un futuro en el que son las élites las que pueden salir palmando. Ahora mismo está aprendiendo “todos los diferentes matices de las investigaciones de seguridad”, según sus fabricantes, y para él no es ningún problema engullir —y entender— los detalles de ocho millones de ataques informáticos reunidos durante 20 años de investigación en el sector, junto a 10.000 documentos y unos 60.000 blogs de seguridad que se publican cada mes. Y la ciberseguridad es solo una de las muchas aplicaciones del superordenador de IBM. Hace ya tiempo que Citibank compró una réplica del robot para explorar su uso en los servicios bancarios, y otros proyectos esperan su turno en la tubería de producción.
Algún sucesor de Watson podrá un día escribir esta columna. Que lo llamen Holmes.
Consecuencias del estrés laboral
Meritxell Sánchez Eligio "Quince consecuencias negativas del estrés laboral", en Nueva Tribuna, 8 de Junio de 2016
Cuando las personas sufren estrés en su entorno laboral, esto afecta tanto al trabajador como a la empresa.
Existen puestos laborales en los que, las personas que desempeñan las tareas propias del mismo, desarrollan una mayor propensión a padecer este tipo de estrés.
Es cierto que, aunque existen normativas adjuntas a los sectores profesionales destinadas a seguir unas pautas para que el trabajador tenga una vida laboral digna y saludable, por desgracia no siempre se cumplen.
Eso se traduce en una mala calidad de vida que afecta a un ámbito tan importante en la vida de una persona como es su profesión.
También podemos encontrarnos puestos en los que las organizaciones propias no se adaptan al trabajador, aunque las tareas a desempeñar no tengan un alto riesgo de provocar en los empleados estrés laboral.
De esta forma, hacen hincapié en el bienestar de la propia empresa, provocando que el empleado pueda tener consecuencias negativas derivadas de su desempeño laboral.
Loading
Dentro de las mismas consecuencias, podemos distinguir 3 grupos diferentes delimitados por el tipo de afección o a quién influye.
Antes de comenzar con la lista, es importante que sepas que el estrés laboral hace que nuestro organismo se encuentre en desequilibrio. Como cualquier tipo de estrés si se alarga el malestar, la sintomatología psíquica puede acabar traduciéndose en síntomas físicos, que necesitan ser controlados y prevenidos para poder mitigarlos.
Consecuencias del estrés laboral
Las consecuencias en este artículo están clasificadas en 3 grupos: consecuencias psíquicas para el trabajador, consecuencias físicas para el trabajador y consecuencias negativas para la empresa.
Las consecuencias pueden manifestarse a diferentes plazos, e incluso estar en un estado de latencia del que no se es consciente hasta que la consecuencia ya se ha ocasionado.
Consecuencias psíquicas
1- Deterioro cognitivo: la mente del ser humano es muy compleja. Nuestro cerebro es capaz de realizar tareas y funciones mentales que nos ayudan en el día a día en infinidad de ocasiones. Tareas del tipo memoria, atención, lenguaje, percepción… etc. Todas ellas se pueden englobar en el ámbito mental de la cognición.
Cuando hablamos de deterioro cognitivo hacemos referencia a que esas tareas poco a poco van disminuyendo o que la capacidad de rendimiento va p viéndose dificultada. Es natural pensar que cuando forzamos un determinado aparato, esté irá más lento.
Piensa en tu ordenador, si abres muchos programas a la vez, su rendimiento será más lento de lo habitual, ya que para que su funcionamiento sea óptimo necesita no estar muy forzado.
Con los humanos pasa algo parecido, si forzamos a nuestra mente, ésta se satura, y deja de tener un nivel óptimo de rendimiento, el cual se da sin problemas en situaciones normales.
2- Dificultad para concentrarse: La concentración es una función cerebral que nos mantiene en un estado focalizado sobre un determinado estímulo. Cuando estamos activos y disponemos de un nivel de energía óptimo, nuestra concentración funcionará sin problemas.
Pero en el caso de las personas que padecen estrés, el cansancio es tan elevado al no poder afrontar la situación, que la mente tendrá grandes dificultades para focalizar su atención en una determinada tarea.
3- Ansiedad y/o depresión: el estrés laboral presenta ante la mente del empleado ideas y afirmaciones que pueden influir en el desarrollo de un estado ansioso y/o depresivo.
En cuanto a la ansiedad, el hecho de no poder abarcar todas aquellas tareas encomendadas e incluso así intentarlo, hace que nuestro organismo padezca ansiedad. El sistema nervioso está sobreactivado y además nuestra mente nos lanza mensajes sobre las consecuencias que puede tener el hecho de no poder realizar todo lo que nuestro puesto requiere.
Por otro lado la depresión, puede derivar de aquellos pensamientos negativos basados en el autoconcepto. Frases como “no soy capaz” , “no puedo” , “ no valgo para nada” , “me siento inútil” o incluso “no me siento valorado en mi trabajo” hacen que se desarrolle un sentimiento de ineficacia que puede desembocar en un problema psicológico.
Esto acarrea que muchos empleados necesiten tomarse bajas laborales para poder afrontar la depresión.
4- Dificultad para tomar decisiones: es cierto que a veces el tiempo apremia a la hora de tener que tomar una determinada decisión, pero cuando se padece estrés, la presión que se siente es tan elevada que la persona tiene la sensación de no ser capaz de tomar una decisión adecuada.
También influye sobre esto el hecho de que puede que las decisiones que ha tomado anteriormente no hayan sido valoradas, o hayan tenido consecuencias negativas. Por tanto, la sensación de incapacidad de tomar una buena decisión se torna algo natural en personas que padecen este tipo de estrés.
5- Trastornos del sueño o dificultad para conciliar el sueño (insomnio): entender el porqué de esta consecuencia es simple. Nuestro organismo está más activado de lo normal, por lo que el ritmo circadiano encargado de regular nuestras horas de sueño se verá afectado. Cabe añadir que en personas que padecen estrés, su mente está en constante movimiento con pensamientos acerca de la problemática.
No son capaces de relajarse, por lo que a la hora de descansar el organismo no obtiene unos niveles óptimos de tranquilidad para poder dormir lo que necesita.
6- Trastornos sexuales: puede que te parezca raro, pero el estrés laboral también puede afectar a la persona en el ámbito de su sexualidad.
La sexualidad debe conllevar un acto en el que el principal objetivo para el ser humano debe ser la obtención de placer. Para que el organismo se encuentre en plenas facultades para disfrutar de la sexualidad, debe tener unos niveles óptimos tanto de energía como de calma.
Algo así como un equilibrio básico para la predisposición al disfrute. Por lo que aquellas personas que padecen estrés laboral no están mental ni físicamente en óptimas condiciones para disfrutar del sexo.
Las alteraciones sexuales que podemos encontrar en este tipo de pacientes en concreto son las siguientes:
Disfunción eréctil.
Eyaculación precoz.
Disminución del apetito sexual.
7- Deterioro de las relaciones personales: esta consecuencia puede estar basada en el hecho de no poder desconectar del trabajo. Es importante señalar también que, al padecer estrés, la persona no encontrará un momento adecuado para dedicarse a la familia, los amigos o la pareja.
Al no dedicar tiempo, por el malestar que padece, las relaciones se van deteriorando poco a poco haciendo que incluso la persona pueda verse en una situación de soledad.
8- Aumento de conductas perjudiciales para la salud: las personas que sufren estrés laboral, tienen tendencia a adoptar conductas que pueden ser nocivas para ellos mismos. Existe un aumento de probabilidades de que la persona se comporte de una forma adictiva ante una determinada sustancia, como puede ser, el tabaco, el alcohol u otro tipo de drogas.
Es posible que aquellas, personas que antes de padecer dicho estrés ya tenían una adicción, aumente y se incremente el consumo del vicio.
Esto también es aplicable a desordenes en la alimentación.
9- Síndrome Burnout: el síndrome de burnout implica de forma general la presencia de una respuesta de estrés prolongada en el tiempo. La respuesta se da ante variables emocionales e interpersonales que pueden darse en el puesto laboral. El síndrome presenta consecuencias como: ineficacia, negación y fatiga crónica. Es importante seguir unas pautas para combatir estos signos psicosomáticos.
Consecuencias físicas
Como ya se ha comentado anteriormente, el estrés laboral no solo puede afectar a la persona de forma psíquica sino tambien a nivel físico.
El individuo puede mostrar síntomas o patologías que están altamente relacionadas con el estrés y para ello es importante reseñar que que no todas las personas que sufren de estrés laboral tienen porque padecer las enfermedades que se citan a continuación.
Sin embargo, aunque es importante acudir a un médico si lo crees oportuno, este artículo no tiene la finalidad de diagnosticar al lector.
Podemos encontrar las siguientes enfermedades:
1- Problemas o alteraciones cardiovasculares:
Hipertensión: En personas que padecen estrés puede existir un aumento de la presión sanguínea.
Enfermedades coronarias: el estrés laboral conlleva un aumento en la probabilidad de padecer enfermedades de corazón.
Arritmias: el ritmo natural del corazón puede verse afectado por el estado del organismo que provoca el estrés.
2- Alteraciones dermatológicas: nuestra piel refleja nuestros estados de ánimo y de salud a la perfección, por lo que no es raro encontrarnos que aquellas personas que padecen estrés laboral puedan tener problemas cutáneos. En este sentido podemos encontrar los siguientes síntomas:
Pérdida y caída del cabello (alopecia).
Manchas.
Picazón.
3- Alteraciones corporales a nivel muscular y óseo: recordemos que nuestro organismo debe estar en equilibrio para tener salud y el estrés no ayuda a que los niveles estén como deben; por lo que en referencia a este tipo de alteraciones, las que pueden padecerse son las siguientes:
Contracturas a nivel muscular.
Aumento de la posibilidad de padecer lesiones.
Aparición o empeoramiento de dolores crónicos o patologías como la artritis.
Entumecimiento, hormigueo y/o calambres.
Aparición de tics nerviosos.
Cefalea tensional (dolor de cabeza).
4- Alteraciones de tipo digestivo: nuestro sistema digestivo es muy sensible a cambios en nuestra salud mental, por lo que no es raro que al padecer este tipo de estrés puedan aparecer síntomas como los que se citan a continuación:
Diarrea y/o gastroenteritis.
Alteración del ritmo intestinal con tendencia al estreñimiento.
Úlceras pépticas (úlceras de estómago).
5- Alteraciones del sistema inmune: otro de nuestros sistemas que puede verse afectado con el estrés es el sistema inmunológico. Las alteraciones pueden ser consecuencia por disminución ante la resistencia que tiene de forma natural nuestro organismo ante los ataques que producen los agentes patógenos. Esto se traduce en un aumento en la probabilidad y el riesgo de sufrir enfermedades infecciosas.
6- Alteraciones del sistema endocrino: Este sistema es el encargado de regular los niveles hormonales de nuestro cuerpo. Puede verse afectado a nivel tiroideo, sufriendo la persona tanto hipertiroidismo como hipotiroidismo.
Consecuencias del estrés laboral para la empresa
Como ya se comentó al inicio de la publicación, el estrés laboral no solo afecta al individuo, sino que las consecuencias negativas que provoca pueden tener incidencia también en el entorno que lo rodea.
Las empresas deben tomar consciencia de ello, no solo porque el trabajador debe gozar de una buena salud para mantener su calidad de vida, sino para que la propia organización funcione correctamente.
Las empresas en las que existe una propensión a que sus empleados padezcan estrés laboral, tienen un mayor riesgo de obtener un menor nivel de rendimiento y productividad.
Las consecuencias negativas derivadas del estrés laboral que pueden afectar a la empresa son las siguientes:
Aumento del número de trabajadores que adquieren la baja médica por enfermedad o mayor número de veces que el empleado adquiere la baja durante el año.
Absentismo laboral.
Disminución del rendimiento y de la productividad dependiente de los trabajadores.
Aumento del riesgo de padecer accidentes de tipo laboral.
Pueden existir en la plantilla sinérgias de tipo negativo como puede ser un deterioro en las relaciones humanas entre los trabajadores, falta de iniciativa, desmotivación ante la colaboración de los proyectos…etc.
Como has podido leer en el presente artículo, el estrés laboral puede traer consecuencias negativas a muchos niveles, ya que ni siquiera la empresa está exenta de sufrir las consecuencias del mismo.
Quizá las empresas que demandan mucho nivel de rendimiento a sus trabajadores, no son conscientes de que esa acción es contraproducente incluso para la propia organización.
Si crees que presentas algunos de los síntomas que aparecen durante la publicación (ya sean físicos o psicológicos) antes de alarmarte acude a un especialista que pueda diagnosticar tu caso correctamente, ellos están formados para ese fin.
Además los síntomas que se describen no solo pueden tener como origen el estrés, por lo que todo aquel estado de salud que salga de la normalidad debe plantearte la idea de una revisión médica.
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miércoles, 8 de junio de 2016
Juego de tronos
Se acerca el verano. Bajo el emblema de la Septa / Sexta se está juzgando a un Pepénister, cuya divisa es "un Pepénister siempre aumenta la deuda pública y baja a la mitad el fondo de pensiones". Es por el asesinato de su sobrino (esto de los parentescos corruptos y degenerados es muy de los poderosos), el rey Grajjroy, que pereció al beber un botellín envenenado. Entre los testigos figura el eunuco Varys, que declara a favor del Pepénister. Desairada, Sorayei exclama:
-Si no puedo tocarle los huevos draconianos, al menos le tocaré las narices, os lo juro.
Han dado por muerto a John Coletis, pero el hombre no hace otra cosa que resucitar e ir ganando votos y sumando fuerzas, al igual que Daenerys al otro lado del mar Angosto. Todo el mundo ve claro que, si el trono de lata no encuentra culo, los diecisiete reinos autonómicos se van a ir a la mierda. Los europeos presionan al otro lado del muro pirenaico y la Guardia de la Noche no da abasto. Incluso se ha celebrado un debate a muerte para resolver el asunto, pero los caballeros no han hecho otra cosa que salir en pelotas en los carteles y darse besazos en pleno hemiciclo. Es más, el Pepénister se ha escapado a pesar del cuidado del manazas del rey, Fernández Díaz, quien teme las iras de Sorayei; como es enano, se ha filtrado por una rendija y se ha marchado a Essos y con Essos. Las desgracias del reino no dejan de sucederse y ya no es posible saquear como antes: Soria quedó inválido al caerse de un Guindos, Mato fue desterrada por hacer honor a su noble apellido y por último, esa tremenda boda rojo / púrpura entre Podemos e IU ha decapitado las últimas esperanzas de lograr instalar un culo Pepénister en el trono de lata, que tiene la forma de suntuoso orinal. Y, sobre todo, hay un miedo horroroso y tenaz que se esparce por todo Poniente, porque... se acerca el verano.
-Si no puedo tocarle los huevos draconianos, al menos le tocaré las narices, os lo juro.
Han dado por muerto a John Coletis, pero el hombre no hace otra cosa que resucitar e ir ganando votos y sumando fuerzas, al igual que Daenerys al otro lado del mar Angosto. Todo el mundo ve claro que, si el trono de lata no encuentra culo, los diecisiete reinos autonómicos se van a ir a la mierda. Los europeos presionan al otro lado del muro pirenaico y la Guardia de la Noche no da abasto. Incluso se ha celebrado un debate a muerte para resolver el asunto, pero los caballeros no han hecho otra cosa que salir en pelotas en los carteles y darse besazos en pleno hemiciclo. Es más, el Pepénister se ha escapado a pesar del cuidado del manazas del rey, Fernández Díaz, quien teme las iras de Sorayei; como es enano, se ha filtrado por una rendija y se ha marchado a Essos y con Essos. Las desgracias del reino no dejan de sucederse y ya no es posible saquear como antes: Soria quedó inválido al caerse de un Guindos, Mato fue desterrada por hacer honor a su noble apellido y por último, esa tremenda boda rojo / púrpura entre Podemos e IU ha decapitado las últimas esperanzas de lograr instalar un culo Pepénister en el trono de lata, que tiene la forma de suntuoso orinal. Y, sobre todo, hay un miedo horroroso y tenaz que se esparce por todo Poniente, porque... se acerca el verano.
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Avances en Lingüística animal
Carl Safina "Esto es lo que pasaría si los animales pudieran hablar. Algunos animales como los delfines entienden que el orden de una frase puede cambiar su significado; otros, como los orangutanes, prueban con señales nuevas si un humano no les comprende", en El País, 7 JUN 2016
Hace más de un siglo, en 1915, cuando estaba en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, un joven ingeniero llamado Hugh Lofting se sintió conmovido por los sufrimientos de los caballos y las mulas inocentes arrastrados al horripilante torbellino de la destrucción humana. Como tenía que contar algo en las cartas a sus hijos pequeños, se inventó un doctor que asistía a los animales. Ese hombre extraordinario –explicaba Lofting a su prole– podía hablar con ellos. Herido gravemente por una granada de mano, Lofting volvió a Inglaterra, y más tarde se trasladó a Estados Unidos con su familia. En el barco, durante la travesía del Atlántico, releyó las cartas de la guerra. Llamó a su doctor “Dolittle” y lo situó en la Inglaterra victoriana, entre los numerosos descubrimientos del mundo vivo que se hicieron en ese periodo. El caballeresco científico de Lofting demostró que los humanos no eran los únicos seres verdaderamente pensantes. El pasado siglo ha sido el peor de la historia en cuanto a relaciones entre humanos y entre animales humanos y no humanos. Quizá tendríamos que mirarnos al espejo y preguntarnos si deberíamos seguir aspirando a hablar con los animales –¿quién no comparte el sueño de Lofting?–, o si, por el contrario, deberíamos esforzarnos en bajar el volumen de nuestro parloteo y escuchar mejor lo que los animales necesitan que oigamos.
El filósofo del siglo XX Ludwig Wittgenstein pronunció la famosa frase según la cual “si un león pudiese hablar, no podríamos entenderle”. Con ello quería decir que los leones habitan un mundo incomprensiblemente diferente. En todo caso, si un león pudiese hablar, probablemente nos aburriría con cosas prosaicas: la charca, los jabalíes, ñus hasta la saciedad; el sexo y los cachorros; la inquietud por esos dos nuevos hermanos con sus pobladas melenas. Sus preocupaciones –el alimento, la pareja, los hijos y la seguridad– son las nuestras. Al fin y al cabo, los seres humanos somos animales. Conviviendo con los leones en las mismas llanuras bajo el arco del mismo sol, persiguiendo las mismas presas y robándonos mutuamente las piezas, nos hicimos humanos. Tenemos mucho en común. No es culpa de los leones que después algunos humanos se convirtiesen en filósofos.
Acabo de salir del estudio donde escribo. Los perros Chula y Jude están tendidos en una agradable mancha de sol sobre un montón de hojas secas, haciendo lo mismo que haría yo: mantenerse calentitos y sentirse a gusto. Mientras camino hacia ellos, hago crujir algunas hojas. Chula me mira a los ojos preguntándose si vengo a pedir o a ofrecer algo. Me quedo quieto y su mirada se dirige hacia la calle. El sonido del autobús escolar nos es familiar a ambos. No necesita ir a investigar. En territorio conocido, oyendo sonidos conocidos, absorbiendo el escaso calor de ese sol invernal, compartimos en gran medida el mismo momento.
El pasado siglo ha sido el peor de la historia en cuanto a relaciones entre humanos, y entre animales humanos y no humanos.
Pero ni siquiera Chula y Jude pueden hablar. Millones de especies se comunican utilizando el lenguaje corporal y las llamadas instintivas. Los seres humanos también tenemos llamadas instintivas: nuestros gritos de dolor, la risa, el llanto. Además, tenemos una plantilla cerebral para adquirir el lenguaje. Sobre esa plantilla aprendemos italiano, malgache, etc. Los chimpancés pueden aprender a indicar cosas como “dame manzana” (los simios no pueden articular sonidos humanos). “Dame manzana” puede ser explícito, pero el vocabulario extenso con gramática y sintaxis parece exclusivo de los humanos. El lenguaje complejo permite contar historias. No solo el “¡Peligro! ¡Serpiente!” en presente de un mono o un pájaro, sino la capacidad humana de transmitir “Ayer vi una serpiente allí. Ten cuidado”.
Cuando una criatura humana dice “andé” en vez de “anduve” está aplicando intuitivamente una regla gramatical. El psicólogo de Harvard Steven Pinker cree que los cerebros humanos están preprogramados con un instinto del lenguaje para crear estructuras verbales, adquirir la gramática y emplear la sintaxis. Así, a los seres humanos hablar les resulta tan natural como a los elefantes barritar y trompetear, a los lobos aullar y gruñir, y a los delfines chasquear y silbar. Lo cual, si lo pensamos, parece algo obvio.
Las implicaciones son inquietantes. A lo mejor nosotros somos tan verdadera, profunda y constitucionalmente incapaces de entender la riqueza que otras especies perciben en su propia comunicación como ellas lo son de entender la conversación humana. ¿Y si sus modalidades de comunicación son fronteras que podemos difuminar pero nunca cruzar del todo? Tal vez “hablar con los animales” sea imposible. Puede que seamos tan definitivamente incapaces de tener una conversación en elefante como un elefante lo es de comentar las previsiones de lluvia en vietnamita o en farsi. Es posible que uno de los grandes sueños de la humanidad, la habilidad de Dolittle para “hablar con los animales”, quede descartado.
Pese a ello, la cosa no queda aquí. A veces los orangutanes indican por gestos lo que les gustaría que hiciese un humano. Cuando parece que el humano entiende en parte lo que le quieren decir, los orangutanes repiten sus gesticulaciones. Pero cuando no se les entiende, prueban con señas nuevas. Si se les pide que busquen un objeto que no está en la piscina, los delfines y los leones marinos bien lo buscan con especial empeño, o bien ni se molestan en buscar. Conocen lo que están buscando, y saben si está allí o no. Los delfines pueden comprender la diferencia entre “coge la anilla de John y dásela a Susan” y “coge la anilla de Susan y dásela a John”. Entienden que el orden puede cambiar el significado; eso es sintaxis, el rasgo distintivo del lenguaje humano.
Cuando alguien insiste en que no podemos saber lo que piensan otras especies porque no podemos hablar con ellas, tiene buena parte de razón. Pero, en el mejor de los casos, las palabras son una imprecisa red de etiquetas que lanzamos sobre nuestras alocadas y confusas percepciones. La comunicación oral es un asidero resbaladizo para capturar los pensamientos. La gente miente. Decir “te quiero” es suficiente, pero es más fiable si se demuestra en silencio. Si estás pasando un bache con la persona amada, mejor “díselo con flores”. Las artes visuales, la música y la danza son la continuación de conversaciones ancestrales cuando las palabras cesan.
Los elefantes africanos tienen una alarma peculiar que, al parecer, es su palabra para “¡abejas!” Una amiga vio cómo unos impalas huían cuando oyeron a los elefantes gritar a una jauría de perros salvajes. Su guía le dijo que los impalas nunca echan a correr cuando los elefantes gritan a la gente o se chillan entre sí. Eso quiere decir que los elefantes dicen determinadas cosas que los impalas entienden. Las crías de elefante tienen dos “palabras” muy diferentes para expresar alegría o enfado. Cuando las consuelan, responden diciendo aauurrrr, y cuando las molestan –las empujan, les dan golpes con los colmillos o con las patas, o su madre les niega el pecho– dicen barúuu. Determinados murmullos de las madres tienen el efecto inmediato de devolver a su lado a una cría descarriada. Parece lógico interpretarlo como que le están diciendo “ven aquí”.
A lo mejor nosotros somos tan verdadera, profunda y constitucionalmente incapaces de entender la riqueza que otras especies perciben en su propia comunicación como ellas lo son de entender la conversación humana.
Los cercopitecos verdes utilizan llamadas con diferentes significados. Dicho de otro modo: utilizan palabras. Si detectan a un felino peligroso, la alerta hace que todos trepen a la copa de un árbol. Cuando un águila amenazadora se cierne sobre ellos, su toque de alarma hace que otros monos miren arriba y corran a ponerse a cubierto en el suelo (no en la copa de un árbol). No lanzan avisos cuando el águila es de una especie que no ataca a los monos. Cuando un mono ve una serpiente peligrosa emite un “gruñido” que hace que sus congéneres se levanten y registren el suelo en su busca. En resumidas cuentas, los cercopitecos verdes tienen palabras que significan “leopardo”, “águila”, “serpiente”, “babuino”, “otro mamífero depredador”, “humano desconocido”, “mono dominante”, “mono subordinado”, “cuidado, otro mono” y “grupo rival”.
Los titís, los cercopitecos de nariz blanca y los colobos añaden información por el orden de las llamadas. Si la amenaza está lejos, los monos de Campbell introducen su toque de alarma con una especie de adjetivo, un bum grave que significa, esencialmente, “veo un leopardo a lo lejos y lo estoy vigilando. Solo para que tengáis cuidado”. Sin el boom, el aviso significa, en tono de apremio, “¡Aquí! ¡Un leopardo!” Tienen tres secuencias de avisos para los leopardos y cuatro para las águilas coronadas. Cuando, en Trinidad, un mono capuchino se separó de su grupo, se subió a un árbol por encima de nuestras cabezas y se puso a arrancar ramas y a lanzárnoslas, claramente nos estaba comunicando “fuera de aquí”. Una mañana, nuestro guía nos contó que había oído a un pájaro llamado momoto decir “¡serpiente!” Y en efecto, al poco vimos al agitado momoto en una ramas elevadas revoloteando alrededor de una boa de Cook, alertando a otros pájaros y echando a perder el sigilo de la boa. Tiko, el loro del Amazonas de la profesora de la Universidad de Rutgers Joanna Burger emite diferentes sonidos para halcón, persona, gato o un perro en el patio. Ella me cuenta: “Antes de mirar, ya sé qué es lo que hay”.
Cuanto estoy en mi despacho, por los ladridos puedo saber si Jude y Chula están ladrando a alguien que pasa solo o con un perro, a un recadero, a una ardilla que han asustado y está trepando a un árbol, o si se ladran el uno al otro cuando juegan a pelearse. Las burdas palabras como “chillar” o “ladrar” que empleamos para sus expresiones y su vocabulario matizados ponen trabas a lo que nosotros entendemos que ellos entienden que significan. No es que no nos estén diciendo nada. Pero, la mayoría de las veces, no somos capaces de oírlo.
Cuando tu perro quiere entrar o salir, lo indica apoyando el hocico en la puerta y meneando la cola. Solo hay que saber a qué lado de la puerta está. La idea queda transmitida. Resulta que nosotros hablamos, pero la mayoría de nuestro parloteo es banal. Pensemos en todas las palabras malgastadas. Terapeutas profesionales intentan ayudarnos a cruzar los puentes levantados sobre los violentos rápidos de las palabras fallidas. Guerra significa balas, bombas y miedo a hablar. Millones de palabras se han demostrado ineficaces para cerrar las brechas de las injusticias étnicas, las ideologías y las religiones. Ahí está la ONU, las conversaciones sobre el clima, el “proceso de paz”.
Los elefantes africanos tienen una alarma peculiar que, al parecer, es su palabra para “¡abejas!”
Pensemos en cómo es posible expresar cosas realmente importantes con unos brazos abiertos, la yema de un dedo o una sonrisa, sin necesidad de frases ni sintaxis. Billones de criaturas sobreviven a existencias sumamente difíciles indicando claramente sus intenciones, sin adverbios ni gerundios. Es el poder silencioso del verdadero propósito.
Hay misterios aún más profundos. Cuando Phoenix y Akeakami, dos delfines de nariz de botella hawaianos que vivían en cautividad recibieron la indicación “haced algo nuevo”, se dirigieron nadando al centro de la piscina y estuvieron unos segundos describiendo círculos bajo el agua, como si planeasen algo. Luego salieron disparados en vertical atravesando la superficie en perfecta coordinación e hicieron girar sus cuerpos en el sentido de las agujas del reloj mientras lanzaban un chorro de agua por la boca. Nada de eso lo habían ensayado. El investigador Lou Herman no tenía la menor idea de cómo lo hicieron. Dijo que había sido “absolutamente misterioso”. Parece que los delfines son capaces de deliberar utilizando alguna clase de lenguaje para planear y ejecutar una acrobacia nueva y compleja. Desde entonces se ha entrenado a muchos otros delfines y responden de forma similar. Ningún ser humano sabe si es que existe otra manera de comunicarse –¿telepatía entre delfines?– que no alcanzamos a imaginar. Hasta la década de 1960 ni siquiera sabíamos que los delfines usan un sónar. Sea lo que sea, por lo visto para ellos es algo tan normal como cuando los niños dicen: “Vamos a hacer tal cosa”.
En una ocasión, el barco de la investigadora Denise Herzing se estaba aproximando a un grupo conocido de delfines que habían estado estudiando. Ellos “nos saludaron, pero se comportaron de una manera muy rara”. No se acercaron a menos de 15 metros de la embarcación y, cosa extraña, rechazaron las invitaciones a nadar en la estela de la nave. Uno de ellos se acercó un poco más durante un instante y huyó rápidamente. En ese momento alguien descubrió que una de las personas que iban a bordo acababa de morir mientras echaba una cabezada en su litera. Espeluznante. Pero entonces, cuando viraron para volver a puerto, “los delfines se pusieron al lado del barco, no nadando en nuestra estela, como solían hacer, sino flanqueándonos a 15 metros de distancia en una escolta acuática... Nadaron organizadamente en paralelo a nosotros”. Después de ocuparse del luctuoso asunto, cuando la embarcación volvió a la zona de los delfines, “estos nos saludaron normalmente, nadaron en nuestra estela y jugaron como solían hacer”. En los 25 años de trato con esos delfines, Herzing nunca los vio comportarse como cuando en el barco había una persona muerta. Al parecer, de un modo u otro se dieron cuenta y se comunicaron entre sí que, en la embarcación, el corazón de una persona había dejado de latir. ¿Qué significa para los delfines la solemnidad ante la muerte de un ser humano?
Las preocupaciones de un león –el alimento, la pareja, los hijos y la seguridad– son las nuestras. Tenemos mucho en común. No es culpa de los leones que después algunos humanos se convirtiesen en filósofos.
Los investigadores han dado a conocer recientemente un avance en la traducción. Resulta que todas las especies de grandes simios que viven en libertad emplean gestos para comunicarse que todos los miembros del grupo entienden. Van dirigidos a individuos determinados, que saben lo que quieren decir, y se utilizan de manera intencionada y flexible. En Uganda, los expertos han elaborado un primer “diccionario” de 66 gestos empleados por los chimpancés para transmitir 19 mensajes con sentido como “ven”, “vete”, “vamos a jugar”, “dame eso” o “me gustaría que me dieses un abrazo”. Los gorilas utilizan más de 100 gestos con significado. Y los bonobos hacen una seña con la mano parecida a la de los humanos para indicar a un congénere que se acerque y, a continuación, añaden un airoso giro de la palma para mostrarle la dirección en la que el saludador invita a dirigirse al saludado para un discreto encuentro sexual privado.
Una mujer llamada Dawn Prince-Hughes, que de pequeña padecía autismo y tenía dificultades para adquirir el lenguaje, descubrió una especie de identidad con un grupo de gorilas del zoo de Seattle y acabó contratada como su cuidadora. Ella los califica de “los primeros y mejores amigos que he tenido nunca... Son gente de una antigua nación”. Al mismo tiempo, en un laboratorio del lenguaje de Georgia, el bonobo Kanzi había visto vídeos del gorila Koko. Cuando Kanzi conoció a Prince-Hughes, observó un instante su manera de actuar y, acto seguido, indicó por señas: “¿Eres un gorila?”
Tal vez el dilema de Dolittle se haya enfocado erróneamente. A lo mejor en vez de querer aprender a hablar con los animales lo que necesitamos es bajar la voz y aprender a escuchar.
Carl Safina es catedrático de Naturaleza y Humanidad en la Universidad Stony Brook. Su libro 'Beyond Words; What Animals Think and Feel' será publicado a finales de 2017 o principios de 2018
Traducción de NewsClips.
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martes, 7 de junio de 2016
La crisis oculta de Alemania
"La crisis oculta de Alemania", en Huffington Post, Publicado: 07/06/2016
Alemania es pobre, pero no en cuestión de productos, servicios, ingresos o capital. Alemania es pobre en cuestión de oportunidades para el futuro. El motivo es simple: en el futuro, los adultos, niños y recién nacidos de hoy tendrán que pagar las deudas y las obligaciones que se están contrayendo en la actualidad. La situación es más complicada de lo que parece.
En 2013, la deuda nacional de Alemania ascendió al 72,5 % de su PIB anual, un porcentaje que está decreciendo. El Gobierno federal aspira a cumplir el límite de Maastricht -que dicta que el ratio deuda/PIB no debe exceder el 60%. Pero, ¿es éste un motivo válido para relajarse?
No. Porque las deudas del Estado son sólo las deudas supuestamente explícitas. El Gobierno alemán tiene otras obligaciones de pago, como los bonos del Estado, por los que todos tendremos que pagar en el futuro. Es el caso, por ejemplo, de las pensiones para los funcionarios. Muchos de estos programas se establecieron en los 70. Muchos de esos funcionarios se jubilarán (de forma muy merecida) en los próximos años y esperan cobrar sus pensiones a tiempo. Sin embargo, no se han tomado las precauciones (ni las previsiones) necesarias para garantizar su pago, y el dinero tendrá que salir de la recaudación normal de impuestos.
Como cada vez hay menos jóvenes que financian los servicios sociales pero cada vez hay más ancianos que demandan esos servicios, la brecha sigue creciendo y el margen para el futuro sigue disminuyendo.
Las prestaciones de seguridad social para empleados también están en números rojos. Cada año, el Estado transfiere una subvención multimillonaria al fondo de pensiones (en 2016, por ejemplo, depositó 14.000 millones de euros) para que todos los jubilados puedan cobrar las pensiones que les corresponden a tiempo. También este dinero debe salir cada año del bolsillo de los contribuyentes.
Lo mismo ocurre, obviamente, con otros muchos servicios sociales: pensiones básicas, ayudas a la integración para personas con discapacidad, ayudas a la vivienda, prestaciones adicionales para los desempleados, asistencia sanitaria y seguros de salud para los ciudadanos con menos recursos, etcétera. De forma individual, todos estos pagos tienen sentido. De forma colectiva, representan sumas masivas de dinero que, en el futuro, tendrán que cobrarse y pagarse una y otra vez.
Estas promesas de pago se consideran "deudas implícitas" porque, como el resto de las deudas, tienen que pagarse. La diferencia entre deudas explícitas e implícitas se encuentra en la brecha de sostenibilidad. En 2013, esta brecha llegó al 237% del PIB o, lo que es lo mismo, 6.484.000 millones de euros.
Si Alemania fuera una empresa, tendríamos que producir las reservas equivalentes a esta cantidad. Pero como esto no se va a hacer, tendremos que financiar estas sumas con los ingresos corrientes del futuro. Esto puede significar que en el futuro haya menos dinero disponible para gastos (necesarios) como los de educación, infraestructura o investigación. En otras palabras, la brecha de sostenibilidad empobrece nuestras oportunidades para el futuro, y serán los miembros más débiles de nuestra sociedad quienes más sufran sus consecuencias.
Hoy en día, las empresas alemanas prefieren invertir en el extranjero antes que en la envejecida Alemania.
Muchas de las medidas tomadas por la Gran Coalición han agrandado la brecha, como por ejemplo, cambiar la edad de jubilación a los 63 años y ofrecer una renta adicional a las madres. No obstante, la principal causa del tamaño de la brecha de sostenibilidad es el cambio demográfico.
Como cada vez hay menos jóvenes que financian los servicios pero cada vez hay más ancianos que demandan esos servicios (pensiones, sanidad, prestaciones sociales), la brecha sigue creciendo y el margen para el futuro sigue disminuyendo.
La migración sería una medida muy efectiva para reducir esta brecha. Los migrantes suelen ser más jóvenes que los alemanes, por lo que, a lo largo de su vida, pueden financiar más servicios de los que demandan.
Lo importante es regular la migración y orientarla hacia las necesidades del mercado de trabajo en Alemania. Por ejemplo, vendría muy bien recibir trabajadores de los sectores manufacturero y médico.
Según cálculos del profesor Raffelhüschen, que investiga sobre la sostenibilidad, una adecuada legislación sobre migración podría reducir la brecha de sostenibilidad alemana del 237 al 217%. Estas cifras muestran que la migración podría ser una de las muchas medidas que necesita Alemania para luchar contra su empobrecido futuro.
Sería trágico no aprovechar esta realidad como parte de la solución. Porque una población envejecida y decadente podría desembocar fácilmente en un futuro de pobreza: sin la inmigración, Alemania perdería cada año entre 150.000 y 200.000 habitantes, lo que equivale al tamaño de una ciudad.
Hoy en día, las empresas alemanas prefieren invertir en el extranjero antes que en la envejecida Alemania. Como consecuencia, aquí se crean menos empleos y se genera menos valor. Sólo los ricos pueden permitirse una sociedad decadente. Y el empobrecido futuro se convertirá en un empobrecido presente más rápido de lo que pensamos.
Este post se publicó originalmente en la edición alemana del HuffPost y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano.
Un tratamiento químico español es eficaz para mejorar el síndrome de Down
Manuel Ansede, "Un tratamiento es eficaz por primera vez para el síndrome de Down. Un compuesto del té verde mejora moderadamente la capacidad intelectual de los afectados", en El País, 7 JUN 2016.
El síndrome de Down es un trastorno genético en el cual una persona tiene 47 cromosomas, en lugar de los 46 habituales. Y uno de los principales dogmas de la medicina, el que sostiene que el síndrome de Down no tiene tratamiento, empieza a derrumbarse. Investigadores españoles acaban de demostrar que un compuesto presente en el té verde, acompañado de un protocolo de estimulación cognitiva, es capaz de mejorar las capacidades intelectuales de personas con síndrome de Down. “Es la primera vez que un tratamiento demuestra eficacia en un ensayo fiable en términos científicos”, explica Mara Dierssen, neurocientífica del Centro de Regulación Genómica de Barcelona y colíder del estudio. No es, ni mucho menos, una cura, pero el ensayo clínico “abre nuevas vías a la terapia farmacológica en síndrome de Down”, según la investigadora.
El síndrome es un trastorno genético en el cual una persona tiene 47 cromosomas, en lugar de los 46 habituales. Esa copia extra altera la formación del cuerpo y el cerebro. Los niños pueden tener un retraso en el desarrollo mental y signos físicos muy reconocibles, como la nariz achatada y un único pliegue en la palma de la mano. El equipo de Dierssen, con trabajos en ratones, identificó un gen, el DYRK1A, relacionado con la formación del cerebro y sobreactivado por el cromosoma extra. El gen producía un exceso de proteínas asociadas a las alteraciones cognitivas. El compuesto del té verde, la epigalocatequina galato, devuelve las proteínas a los niveles normales.
Casi todos los padres adivinaron al final del ensayo si su hijo había tomado un tratamiento real o un placebo
En el ensayo han participado 84 personas con síndrome de Down, de entre 16 y 34 años. Aproximadamente la mitad tomó el tratamiento durante un año, mientras la otra mitad recibía un placebo, una sustancia sin acción terapéutica, para poder comparar. Dierssen reconoce que “los cambios observados no son muy importantes”, pero son suficientes para que casi todos los padres adivinaran al final del ensayo si su hijo había tomado un tratamiento real o un placebo.
El extracto de té verde mejoró de manera moderada la memoria a corto plazo y su capacidad para organizarse en la vida diaria, al mismo tiempo que inhibía la impulsividad de los pacientes. Las imágenes del cerebro muestran cambios en la corteza que se correlacionan con estas mejorías. Los resultados se publican hoy en la revista médica The Lancet Neurology.
Dierssen lleva años lamentando la falta de apoyo de la industria farmacéutica a sus investigaciones. “Es un compuesto presente en un producto natural y no se puede patentar. No es interesante para la industria”, señala. En ocasiones, la neurocientífica ha recurrido a conciertos de su grupo de rock, From Lost To The River, para recaudar dinero para sus trabajos. En este último ensayo clínico, que ha costado 750.000 euros, ha colaborado con el farmacólogo Rafael de la Torre, director del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas, en Barcelona, y con la fundación francesa Jérôme Lejeune, que ha puesto la mayor parte del dinero.
El coste es muy elevado. O se implican las instituciones o no lo podremos hacer
Ahora, Dierssen querría organizar un nuevo ensayo clínico, pero con muchos más pacientes y en diferentes ciudades, para tener una muestra representativa de la población con síndrome de Down. Un ensayo así, conocido como de fase 3, es carísimo y suele requerir inversión privada. “El coste es muy elevado. O se implican las instituciones o no lo podremos hacer”, advierte la investigadora. De la Torre calcula que costaría unos tres millones de euros. De momento, con una “pequeña financiación” de la Fundación Mutua Madrileña, ambos preparan un ensayo pediátrico, para ver la seguridad del extracto de té verde en niños con síndrome de Down.
De la Torre reconoce que ya hay familias que, por su cuenta y gracias al boca a boca, administran extracto de té verde a sus hijos con síndrome de Down. El investigador desaconseja esta práctica con menores de 16 años, ya que el perfil de seguridad no se ha comprobado y podrían aparecer efectos secundarios. “En adultos tampoco hacemos promoción activa. Ni aconsejamos ni desaconsejamos”, apunta.
El genetista Roger Reeves, de la Universidad Johns Hopkins (EE UU), es más cauto y alerta de posibles efectos de la epigalocatequina galato en otras proteínas, más allá de la codificada por el gen DYRK1A. También subraya que las dosis del compuesto en los extractos de té verde disponibles en las tiendas son muy variables. “Es importante que los ciudadanos sean conscientes de las limitaciones de nuestro conocimiento sobre potenciales efectos y efectos secundarios de un tratamiento sin supervisión con epigalocatequina galato”, ha declarado Reeves, ajeno al nuevo trabajo, al portal especializado Science Media Centre.
David Nutt, director del Centro de Neuropsicofarmacología del Colegio Imperial de Londres, es más optimista: “Es emocionante ver que entender la neurobiología genética del síndrome de Down está posibilitando tratamientos específicos. Esperemos que la promesa de este estudio experimental se confirme en ensayos a gran escala y que otros sigan este enfoque”.
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Atado y bien atado. Franco se confesó ante Vernon Walters
Tomado del Abc
En octubre de 1970, un presidente de EE.UU. volvió a poner pie en España. Richard M. Nixon fue aclamado en las calles de Madrid por más de un millón de personas en su camino al Palacio del Pardo, donde se reunió con Franco durante hora y media. Una cena de gala en el Palacio de Oriente y despedida en el Aeropuerto de Barajas el día 3 de octubre. Durante toda la visita el tema central giró sobre que iba a ocurrir cuando Franco, ya con graves problemas de salud, faltara al frente del país.
Cuatro años después, el General Vernon Walters fue enviado por Nixon a entrevistarse con Franco y a abordar el asunto en profundidad. Walters, que había sido embajador en Alemania y las Naciones Unidas, concedió una entrevista a ABC el 15 de agosto del 2000 en Santander, donde codirigió, junto a Ramón Pérez-Maura, el curso: «Los presidentes de los Estados Unidos, de la Segunda Guerra Mundial a la Guerra del Golfo». En la entrevista comentó que Nixon le envío a España para hablar con Franco sobre su muerte.
Al intuir el verdadero propósito de la visita del que había sido director de la CIA, Franco le espetó: «Lo que interesa realmente a su presidente es lo que acontecerá en España después de mi muerte, ¿no?», a lo que contestó: «Mi general, sí». Franco prosiguió: «Siéntese, se lo voy a decir. Yo he creado ciertas instituciones, nadie piensa que funcionarán. Están equivocados. El Príncipe será Rey, porque no hay alternativa. España irá lejos en el camino que desean ustedes, los ingleses y los franceses: democracia, pornografía, droga y qué sé yo. Habrá grandes locuras pero ninguna de ellas será fatal para España». Walters le dijo: «Pero mi general, ¿cómo puede usted estar seguro?». «Porque yo voy a dejar algo que no encontré al asumir el gobierno de este país hace cuarenta años», prosiguió Franco. El general Walters pensó que iba a decir las Fuerzas Armadas, pero dijo: «La clase media española. Diga a su presidente que confíe en el buen sentido del pueblo español, no habrá otra guerra civil».
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