domingo, 3 de marzo de 2013

Didáctico ejemplo de injusticia a la española, solo la puntita del continente sumergido de la Atlántida


Jerónimo Andreu, "El precio de hacer justicia. La investigación de los procesos contra la corrupción más importantes está en manos de instructores cuyo único punto en común es la durísima presión que reciben. Este es su retrato" El País, 3 de marzo de 2013.

Pilar de Lara, una magistrada menuda y de maneras suaves, llegó en 2007 al juzgado de instrucción número 1 de Lugo y encontró una causa de la que nadie quería oír hablar. Trataba sobre un cabo de la Guardia Civil que, a cambio de favores bajo las sábanas, ofrecía a prostitutas brasileñas pasar por alto su situación irregular. De Lara, con 37 años entonces, venía de bregar en un juzgado de Mieres con el narcotráfico y casos como el de Trashorras, el exminero responsable de los explosivos del 11-M. Lugo parecía un destino tranquilo, una melancólica capital de provincia con una pertinaz lluvia desdibujando las murallas romanas.

De Lara interrogó a centenares de prostitutas, ordenó escuchas a sus clientes y registró comisarías. Levantando piedras, encontró un trazo escalofriante: una red de corrupción que desde los burdeles se extendía por la columna vertebral de Galicia como un sarcoma. La juez averiguó que mandos policiales hacían la vista gorda ante los abusos del proxeneta del Queen’s (los fundamentos del llamado caso Carioca); y desde ese mismo prostíbulo dio con una pandilla de empresarios que, sabiendo que jugaban en terreno seguro, se vanagloriaban de tener alcaldes a sueldo para conseguirles contratos y favores (la Operación Pokémon). Las pesquisas de De Lara están extendiéndose ahora a Asturias y Cataluña (Operación Manga). En total, más de un centenar de imputados por delitos de trata, abusos sexuales, tráfico de drogas, blanqueo, malversación, sobornos… Algunos de la talla de los alcaldes de Lugo, Santiago y Ourense o el jefe de Policía Municipal de esta última localidad.

El premio a la osadía de esta juez ha sido vivir aislada y rodeada de imputados que le han declarado la guerra. Amenazas, ataques políticos y confabulaciones policiales se han sucedido para intentar que De Lara abandone la ciudad.

El patrón suele repetirse: un juez recién llegado empieza a escarbar en lugares en los que no pasaba nada porque nadie removía nada. Pero resulta que sí había algo. Entonces el togado se convierte en el enemigo. Los más expuestos a estas presiones del entorno son magistrados de base que trabajan apoyándose en pocos medios y muchas tripas. Jueces que no responden a un perfil ideológico y que pueden ser tanto veteranos como bisoños. Individuos aislados que, cada uno desde su rincón del mundo, están poniendo al descubierto la corrupción que inunda todos los estamentos de un país: de sus burdeles a sus palacios.

Más detalles sobre cómo se llega a tener una ciudad en contra. El acoso empezó por las prostitutas que declararon ante la juez. Mensajes de matones: “Márchate de Lugo o la poli irá a por ti”. De Lara, implicada con las mujeres hasta el punto de avalarlas a la hora de encontrar empleo o residencia, se esforzó para que ninguna se echara atrás. Luego las amenazas llegaron a ella y a su hija. Con la policía tampoco puede trabajar después de haber imputado a parte de su cúpula; por eso se apoya en la Guardia Civil de fuera de la provincia. Un agente confesó que le habían ofrecido 22.000 euros por demandar a la juez, y los foros policiales de Internet están llenos de insultos hacia De Lara y la otra magistrada decidida a limpiar Galicia, Estela San José, responsable de la Operación Campeón y a la que la presión sobre su vida privada ha llevado a un traumático divorcio y a querellas contra agentes. Incluso la Confederación Española de Policía denunció manejos para presionar a De Lara y boicotear su investigación. Los políticos tampoco se han quedado cortos al acusarla de contemporizar con la intención de que las imputaciones más sonadas coincidan con citas electorales. El PSG se agarra a la única mácula que presenta el historial de independencia de De Lara: su matrimonio con Roberto Menéndez Mato, miembro del PP local, al que conoció en Asturias. En la Audiencia provincial a la juez tampoco le sobran aliados. Las presiones han sido tan acusadas que en 2011 un grupo de ciudadanos de Lugo (incluidos simpatizantes del 15-M e IU poco sospechosos de connivencias con el PP) organizaron una manifestación en apoyo de De Lara y San José.


PILAR DE LARA, CASOS CARIOCA, POKÉMON Y MANGA
Cartagena, 1971. Casada y con una hija.

En 1999 llegó al juzgado de instrucción 2 de Mieres. En 2007 pasó al de instrucción 1 de Lugo, su destino actual. A partir de una investigación sobre trata de blancas, imputó a empresarios y políticos que pactaban negocios ilegales en burdeles protegidos por la policía. Las tres operaciones acumulan más de 100 imputados por tráfico de drogas, cohecho, agresiones, corrupción...

Para no dejar flancos expuestos, la juez se ha construido una vida monacal: ida y vuelta de casa al trabajo en sesiones hasta la madrugada, aunque tenga la gripe A o por la fatiga llegue a desvanecerse. La prensa local la vigila hasta el punto de señalar que abusa del Red Bull en sus jornadas maratonianas. A ella esas intromisiones le molestan. En parte porque lo que de verdad le gusta es el té y en parte porque rehúye a los medios. Las únicas declaraciones que se le conocen se encuentran en un reportaje en el que pedía más medios para los juzgados. Hay quien sospecha que esa falta de recursos no es casual y que no hay demasiado interés en equiparla para investigar. En su juzgado se ha visto a funcionarios adelantar el dinero del tóner de las impresoras, en gran medida porque es una mujer cuya dedicación se aprecia. En su círculo de fieles, aparte de su amiga San José, destacan dos agentes de la Guardia Civil y una secretaria judicial. Ellos son su escudo contra la presión.

Porque la presión es la clave. “El miedo social hace que algunos jueces prefieran dedicarse a perseguir solo delitos de perfil más bajo. Eso genera una forma de corrupción”. Lo dijo en una conferencia en 2008 Miguel Ángel Torres, instructor del caso Malaya, la mayor operación contra la corrupción en España. Torres ahora dirige procesos rutinarios en un juzgado de Granada. El magistrado ha confesado a sus íntimos haberse sentido solo durante fases de la Malaya en las que se le señalaba a él como el enemigo en lugar de a los saqueadores de Marbella. Torres, un hombre impenetrable, siente que los jueces, fiscales y policías que investigan a personalidades con contactos se encuentran desprotegidos por el Estado ante la presión ambiental. Según quienes le conocen, es especialmente crítico con el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y las instancias judiciales cercanas al poder político.

A mayor contenido político, más presión. Y no solo proveniente de los implicados. Lo sabe Josep Maria Pijuan, instructor del caso Palau, el expolio de una de las mayores instituciones culturales de Cataluña a manos de su gestor, Félix Millet. Algunos medios revelaron que Pijuan, al poco tiempo de ser nombrado instructor del caso, recibió subvenciones de la Generalitat a través de una fundación que dirigía. La información sembraba la sospecha de que el dinero sirviera para que el magistrado no investigara con demasiado brío, pero los hechos no han sustentado este temor. Los indicios sobre la vertiente política del caso —el pago de comisiones de Ferrovial a Convergència a través del Palau— se han asentado durante la instrucción de Pijuan, que ha impuesto una fianza de 3,2 millones al partido dominante en Cataluña.

El caso de este juez es peculiar: no llegó y se encontró una sorpresa, sino que fue a buscarla. Pijuan, un hombre de 60 años que se dice abiertamente de izquierdas y muy catalanista, llevaba una existencia plácida en la Audiencia Provincial de Barcelona, pero pidió la plaza en cuanto quedó vacante el juzgado 30, el que investiga el saqueo del Palau. Su vuelta a las trincheras en 2011 ha impulsado la investigación después de que su antecesor, Juli Solaz, fuera criticado por su lentitud. Pijuan es dueño de una fuerte personalidad, pero exhibe un carácter abierto que en alguna ocasión le ha generado problemas por su franqueza ante los micrófonos. Su temperamento incisivo (hay quien dice inquisitorial) en los interrogatorios también es célebre.


JOSEP MARIA PIJUAN, CASO PALAU
Nacido en Balaguer (Lleida) en 1953, es padre de dos hijos. Ahora en el 30 de Barcelona, desde 1979 ha pasado por juzgados de Tremp (Lleida), Herrera del Duque (Badajoz), Olot (Girona), Figueres (Girona), Bilbao y Barcelona. De 1993 a 2011 fue magistrado de la Audiencia de Barcelona. El prohombre barcelonés Félix Millet desfalcó más de 35 millones de euros del Palau de la Música a lo largo de años. El juez estudia si parte del dinero financió partidos.

Es, en definitiva, un hombre que se enfrenta al trabajo con el aplomo de quien ha lidiado años con temas muy políticos. Y que volvió porque le gusta estar en la punta de lanza contra la corrupción, insistiendo en la necesidad de crear un equipo de especialistas que trabajen conjuntamente y alejados de la figura del juez estrella.

Son propuestas que llegan en un momento en que la misma figura del juez instructor pende de un hilo. Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia, ha dado los primeros pasos para reformar la Ley de Enjuiciamiento Criminal y que pase a ser el fiscal —teóricamente independiente, pero en la práctica nombrado por el Gobierno— quien dirija la investigación. Buena parte de la judicatura teme que el fiscal tenga aún más problemas para plantarse ante el juego político. Jacobo Pin, joven instructor del caso Fabra contra el presidente de la diputación de Castellón por cohecho, tráfico de influencias y cuatro delitos fiscales, puede dar fe sobre lo difícil que es sustraerse a esa supervisión.

Cuando llegó con 27 años al juzgado de Nules a bordo de su Jaguar, muchos de los que seguían el caso Fabra con la esperanza de que el sumario no se pudriera en un cajón torcieron el morro. El caso había conocido ya ocho togados, todos de paso en el diminuto juzgado de Nules hacia otros destinos. El presidente del PP de Castellón seguía en su cargo mientras su poderoso equipo de abogados conseguía dilatar una instrucción endemoniada en un clima de caciquismo asfixiante. Y Pin tampoco parecía el héroe dispuesto a enfrentarse a esa maquinaria. Miembro de una buena familia (un hermano diplomático y otro médico), hijo de un conocido abogado de Castellón vinculado al PP, y nacido en la localidad castellonense de Burriana, a 10 kilómetros de Nules, había elegido el destino para no alejarse de casa. Solo tenía que darle salida rápido al molesto dossier Fabra para disfrutar de una plácida vida de recién casado.

Tras los primeros días quedó claro que, por mucho que hubiera trabajado con una ONG en Bolivia —según afirmó al recoger un premio por su expediente académico, su ambición es dedicarse a los derechos humanos— el juez no reunía los atributos que se le suponen a un aventurero. Su estilo procesal era seco, muy pegado a la letra. En sus autos e interrogatorios no resultaba interpretativo ni especialmente arrojado. Pero poco a poco comenzó a abrirse camino entre los tomos de la causa. Mostró diligencia al pedir información a los bancos, activó resortes de la investigación esclerotizados, aplicó con rigor los fundamentos jurídicos… Y empezó a ganarse problemas, a desayunar con entrevistas en las que Fabra decía no tener “ninguna manía al juez Jacobo Pin”, a sufrir movimientos invasivos de Carlos Domínguez, presidente de la Audiencia de Castellón y amigo del ya exdirigente del PP.

Hasta que soltó el bombazo. Pin hizo algo tan inaudito para el juez de un pueblecito, como es pedir amparo al CGPJ contra sus superiores. Es en ese escrito al órgano de dirección de los jueces donde se le descubre una firmeza desconocida. No se aleja de los caminos en los que se siente cómodo —todos los puntos los sostienen argumentos legales—, pero sus conclusiones son apabullantes: desde Castellón están “tratando de imponer indirectamente el sobreseimiento del presunto delito del cohecho”, que Pin quería sumar a los que acumulaba Fabra. La petición de Pin es clara: “Deje de perturbar mi independencia”. Contra lo previsible, el CGPJ no archivó la petición de amparo y el Tribunal Supremo ha ordenado que el político sea juzgado también por cohecho.


JACOBO PIN, CASO FABRA
Burriana (Castellón), 1981. Casado. En 2008 llegó al Juzgado Número 1 de Nules. En su primer destino profesional, en un juzgado a 10 kilómetros de su casa, ha asumido la imputación de Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón y del PP, por cohecho, tráfico de influencias y cuatro delitos fiscales. En los nueve años que lleva instruyéndose el proceso, con nueve jueces distintos, Fabra se ha mantenido siempre al frente de todos sus cargos.

Son pequeños triunfos que los magistrados graban como muescas en la culata de sus pistolas. El juez José Castro se ha anotado ya unas cuantas. El instructor del caso Palma Arena ha adelgazado en los últimos tiempos, pero no por las mismas razones que Iñaki Urdangarin, su imputado más famoso.

Por prescripción médica, Castro, de 67 años, ha cambiado las motos de gran cilindrada por la bicicleta. Viéndole pedalear los cinco kilómetros desde el juzgado a su adosado en la playa, a este cordobés podría adivinársele una tranquila vida de jubilado. Pero que nadie se llame a engaño: le siguen gustando las emociones.

Abuelo separado y con novia, tiene un hijo abogado y otro procurador, muy aficionados al deporte, como él. Dueño de un perrito yorkshire, por ello Castro no deja de ser un lobo solitario que rehúye los actos en grupo. No se deja ver mucho por los bares y restaurantes de Palma, aunque le gusta tomar un café con todas las partes para limar asperezas tras sus interminables interrogatorios. El cordobés es un personaje cercano que se hace llamar Pepe y no deja que le traten de usted. Guarda una buena relación con funcionarios y policías, quienes aprecian que no se pierda un registro, sea en casa del expresidente de Baleares, Jaume Matas, o en las chabolas de Son Banya. No está adscrito a ninguna asociación de jueces, pero no le hace falta: Castro es una de esas raras figuras de consenso que de vez en cuando surgen en una profesión rica en puñaladas. Incluso los que no le aprecian por su vivo temperamento o su carácter inquisitivo le respetan en función de una solvencia y obsesión por la verdad que le ha ocasionado más de un disgusto. El más reseñable quizá se lo dio su amigo el inspector José Gómez Navarro Pepote, condenado a nueve años de prisión por extorsionar a la jefa de un clan de la droga. Cuando el caso llegó a su juzgado, Castro se inhibió para juzgar, pero testificó sin sentimentalismos. El proceso le dejó profundamente herido, y no solo porque se sintiera traicionado: la visión de cómo la corrupción era capaz de empapar cualquier corazón le asqueó.

Todo un veterano en el último tramo de su carrera, Castro ahora solo atiende el caso Urdangarin y cubre guardias. Conoce la Justicia desde su base porque antes de acceder a la judicatura fue funcionario de prisiones. Cumpliendo el patrón, cuando en 1990 se instaló en el juzgado de instrucción 3 de Baleares, las islas eran un destino tranquilo. Hasta que comenzó a emerger la corrupción, con Jaume Matas como protagonista indiscutible. Los poderes políticos pronto intentaron hacerle ver al juez quién mandaba. Pero él no se dio por enterado. La lucha en torno al cacique de las islas fue encarnizada, con la Fiscalía General del Estado volcada para evitar una imputación que se acabó convirtiendo en ineludible.


JOSÉ CASTRO, CASO NÓOS. Córdoba, 1945. Separado y con dos hijos.
Desde 1976 ha pasado por juzgados de Dos Hermanas (Sevilla), Arrecife (Lanzarote) y Sabadell (Barcelon). En 1985 llegó al de lo Social 2 de Palma y en 1990 pasó al de Instrucción 3. Reclamó la investigación de los fiscales, la Guardia Civil y Hacienda sobre el patrimonio de Jaume Matas y la unió a la que instruía sobre las irregularidades en el velódromo Palma Arena. De esa semilla nace el caso Nóos, por el que imputa a Iñaki Urdangarin.

De sus últimas pesquisas sobre una de las fuentes de enriquecimiento ilegal de Matas, la construcción del velódromo Palma Arena, salió en una fina labor de cruce de datos fiscales y cuentas la pieza separada que lanzó el proceso de Urdangarin. Antes de imputar al duque, cuentan sus próximos que se lo pensó mucho. Temía una tormenta ingobernable, pero algo entre el sentido del deber y el gusanillo del reto le pudo. Sus detractores dicen que ese gusanillo es toda una serpiente: el ego de un hombre al que le gusta disparar al sol.

El respeto que Castro concita en propios y extraños le ha aislado de presiones, aunque los medios de comunicación más conservadores se hayan lanzado a investigar la compra de su casa sin demasiados resultados. A pesar de su afabilidad, no concede entrevistas y no habla nunca de los casos en que trabaja. Prefiere charlar de las alineaciones del Real Madrid. Su medio de comunicación oficial son sus autos y sentencias, auténticos eventos en las islas. En un tono llano pero cargado de ironía, el magistrado se esfuerza porque el texto le resulte accesible al ciudadano. Matas aún está digiriendo algunas de las estocadas que le dejó en su auto de imputación: “Es claro que Matas ha venido a burlarse de los simples mortales”.

Sus interrogatorios también son célebres. El juez se muestra respetuoso, pero no admite componendas. Insiste hasta conseguir la respuesta más precisa posible con un lenguaje directo. No tiembla ante lances que otros considerarían temerarios. “Vamos a ver, señora”, se plantó ante las evasivas de Ana María Tejeiro, mujer del socio de Urdangarin, “lo digo para deshacer, porque dice usted: ‘no, hombre, porque como [la infanta Cristina] era quien es’, pues da la impresión de que doña Cristina no está imputada porque es quien es, y yo le digo que me ayuden a imputarla, si es que se tiene que imputar ¿eh?, si es que se tiene que imputar, para que no parezca que no lo está por ser quien es ¿entiende?”.

Pero la temeridad no suele salir gratis. Lo sabe Baltasar Garzón, juez que reunía todos los requisitos de la inexpugnabilidad: un puesto en la Audiencia Nacional, proyección pública, prestigio internacional… Nada de eso le evitó ser expulsado de la carrera judicial mientras luchaba para desenmarañar la tupida trama Gürtel, un dolor de muelas para el partido en el Gobierno. Su sucesor en el caso, Antonio Pedreira, demostró que la salud entra igualmente en la apuesta por la justicia. El juez sufre ahora en una cama, minado por la enfermedad.

Mercedes Alaya sabe también cómo puede resentirse un cuerpo sometido a presión. Su neuralgia del trigémino está relacionada con la tensión. La llamada “enfermedad del suicidio” implica indescriptibles dolores en los ojos, la mandíbula, y hasta el pelo, desencadenados por el mero roce del aire. Hace cinco meses que, cada vez que la juez de los ERE toca un papel, empieza a padecer.

A Alaya se la espera en Sevilla como una aparición mariana. “Los médicos han dado con la tecla de su enfermedad”, aseguran en los juzgados, pero el estado de salud preciso de la mujer que ha revolucionado Andalucía con una investigación que persigue la corrupción en cinco consejerías del Gobierno autonómico durante la última década es tan enigmático como ella.

La enfermedad de Alaya, como su personalidad arrolladora, brillante y ensimismada, plantea el debate de la unipersonalidad de las instrucciones. Sin su ambición y paciencia, el caso nunca habría visto la luz; ahora que la investigación parece tan pegada a ella como su propia piel, parece inimaginable que salga adelante sin ella. Dos habitaciones repletas de cajas de documentos marcados con post it escritos a mano la esperan: un laberinto para cualquier sustituto.

Los fiscales desesperan por el parón y porque la forma personalista en la que la juez ha dirigido una investigación descomunal y milimétrica dificulta la transición. Alaya, probablemente porque lleva dos años luchando contra la Junta, aseguradoras y bufetes muy preparados, no es precisamente cooperativa. Se guarda en el cajón piezas que dosifica según le parece oportuno. Los fiscales temen que esta política derive en delaciones que tumben parte de la acusación, algo similar a lo que ocurre en Galicia con la juez De Lara, a la que su exhaustividad la lleva a abrir causas sin detenerse a cerrar ninguna.

El caso de esta sevillana es distinto al de la mayoría de colegas retratados en este reportaje. A pesar de que no le falten los enemigos, no es una juez mártir. Tiene el respaldo de la Audiencia provincial, una página de fans en Facebook, y la prensa la lleva en palmas en una comunidad en la que muchos ciudadanos y poderes fácticos están quemados con las maneras del PSOE tras 30 años de hegemonía. Alaya ejerce una innegable fascinación sobre las cámaras. Coqueta, los días en los que sabe que será foco de las miradas elige sus mejores modelos. Pero no hay nadie más lejos de ser una mujer objeto. Ser madre del primero de sus cuatro hijos con apenas 20 años, y compatibilizarlo con las oposiciones y una exigente carrera, cinceló su fuerte carácter.

MERCEDES ALAYA, CASO DE LOS ERE. Sevilla, 1964. Casada y con cuatro hijos. Llegó en 1998 al Juzgado de Instrucción 6 de Sevilla tras pasar por Fuengirola (Málaga), Carmona (Sevilla) y un juzgado de primera instancia de la capital andaluza. Detectó que un supuesto empleado de la empresa pública Mercasevilla había sido prejubilado sin haber trabajado jamás allí. Descubrió así una red de fraudes por la que ha imputado a 60 personas. Investiga el papel de la Junta de Andalucía, entre otros actores.

Alaya siempre se ha movido entre la timidez y el pundonor. Se ha debatido sobre si su imagen delicada la ha obligado a escenificar una dureza extrema para hacerse respetar. La recusación de la Fiscalía en 2010 —rechazada por la Audiencia provincial— en la que se ponía en duda su capacidad para juzgar el caso Mercasevilla por su matrimonio con un importante consultor que había auditado la empresa, la convirtió en un animal herido. “Me genera pudor hablar de mi vida privada, situación en la que creo que pocos jueces se han visto”, expuso en un escrito. Que se cuestionara su validez profesional le produjo una indeleble humillación.

Alaya se sabe escrutada. Es discreta y no se deja ver por Sevilla. Pero en su juzgado no admite otra ley que la suya. Sus enfrentamientos a gritos con las partes han sido siempre sonados; por eso causó tanto estupor como admiración la estrategia que desarrolló en el interrogatorio del ex director general de Trabajo Javier Guerrero. Aquel día la conversación se desarrolló entre sonrisas y mohines a Guerrero, un personaje al que le encanta encantar. La juez dejó al interrogado sentirse a gusto y, entre chistes y requiebros, le hizo desembuchar toda la información que le implicaba en la trama fraudulenta. Cuando Alaya le entregó la imputación, las sonrisas se helaron.

La sevillana es un buen ejemplo del resbaladizo terreno que pisan los jueces que tienen en sus manos la moral de una ciudad. En determinadas situaciones parece fácil llegar a sentir que, si no es uno mismo, nadie será capaz de limpiar un horizonte emponzoñado. Una actitud que puede interpretarse como mesiánica, pero sustentada por una verdad. ¿Quién más estará dispuesto a recibir llamadas de personas importantes sugiriendo que es momento de frenarse? ¿Quién aceptará abrir el periódico para encontrar comentarios sobre su menú de batalla? Probablemente solo alguien que entienda que el premio merece la pena: pararse ante el silencio de un imputado, mirarle a los ojos y entender que hay que seguir adelante. Porque detrás hay una mentira.

Con información de Silvia R. Pontevedra, Fernando J. Pérez, Jesús García, Andreu Manresa y Javier Martín-Arroyo.

sábado, 2 de marzo de 2013

Animales que ayudan a los autistas


La chimpancé que ayudó a hablar por primera vez a un niño autista

Pablo Herreros El País, 02/03/2013 

Es común que los niños con autismo no comiencen a hablar hasta pasados varios años tras su nacimiento. En una ocasión, un grupo de chicos con esta enfermedad visitó a Gina, una hembra de chimpancé que vive en el Zoo de Sevilla, a la que ya dedicamos un blog anterior debido a su sorprendente afición a ver ciertos programas de televisión. Los padres estaban acompañando a sus hijos cuando pasado un buen rato llegó la hora de marcharse. Los chicos comenzaron a recoger, pero Gina y uno de los niños autistas se quedaron inmóviles, pegados contra el cristal sin dejar de mirarse fijamente el uno al otro.

El padre le intento apresurar:"¡Vamos, ya es hora de irnos!" Fue entonces cuando se produjo un hecho asombroso. El niño, que nunca había pronunciado palabra, giró la cabeza y le dijo al padre: "quiero quedarme un rato más papá...". En aquel instante, se erizaron los pelos de emoción a todos los asistentes y su padre comenzó a llorar de emoción. Hasta entonces nadie sabía cómo era su voz.

Esta semana se ha publicado en la revista 'Plos ONE' una investigación cuyos resultados demuestran que los niños con autismo mejoran sus interacciones sociales con otros compañeros cuando estos están en contacto con conejillos de indias (cobayas) frente a los datos obtenidos cuando solo tenían juguetes.

Otros estudio publicado en el 'Journal of Psychoneuroendocrinology' en 2010 también concluía que los perros ayudaban a estos niños a sentirse mejor, ya que se relajaban más a la hora de expresar sus sentimientos y necesidades.

Esto es fundamental para que se socialicen con su entorno familiar y de amistades, además de desarrollar habilidades psicomotrices. Los niveles de cortisona en saliva -una hormona asociada al estrés-, se medían antes y después de la interacción con los perros. Los resultados ponían de manifiesto que los niveles de esta hormona descendían enormemente gracias a la presencia de los canes.

¿Pero por qué sucede esta increíble conexión entre los animales y las personas con autismo? La profesora de conducta animal de la Universidad Estatal de Colorado, la doctora Temple Grandin, sufre de síndrome de Asperger, que es una variante de autismo. Al igual que otras personas con este diagnóstico, Grandin mantiene relaciones estrechas y afectuosas con los animales.

Sus investigaciones han provocado en el pasado cambios drásticos en algunas granjas y mataderos de Estados Unidos para convertirlos en lugares un poco menos aterradores. Ella misma probó algunos de los mecanismos que se utilizan con el ganado para comprobar qué sentían los animales. Los detalles que los que es capaz de percibir nos ayudan a desvelar algunas claves del por qué de esta habilidad para conectar con otros seres vivos.

Grandin sostiene que al igual que los autistas, los animales tienen emociones sin contradicciones, lo cual genera una comunicación sin interferencias. Los animales no son capaces de usar metáforas o dobles sentidos que los humanos solemos crear mediante el lenguaje. Estos son difíciles de interpretar para las personas con esta problemática. Es sabido que en algunos casos los niños autistas toman de manera literal expresiones que son inofensivas para el resto, como por ejemplo "te voy a comer", las cuales les aterra hasta que aprenden que no se trata de algo real.

Según Grandin, su habilidad se basa en el pensamiento visual, manera en la que probablemente piensan muchos animales. Debido a que su memoria se basa en fotografías, el pensamiento mediante imágenes le permite percibir detalles que aterrorizan o agradan a los animales, como sombras, refugios, pasadizos, reflejos metálicos o instalaciones oscuras. Esta manera de percibir la realidad de algunos autistas les sirven de puente para conectar con un mundo de criaturas de cuatro patas los cuales proporcionan confianza y seguridad.

Pero los efectos beneficiosos de los animales sobre las personas no se restringen al autismo. Del mismo modo, ya se ha probado en numerosas ocasiones que la presencia de animales provoca grandes mejoras en casos de depresión, baja autoestima o fobia social.

En la actualidad también se están llevando a cabo innovadoras investigaciones basadas en habilidades animales que hasta ahora desconocíamos, como por ejemplo el diagnóstico del cáncer. Existen perros entrenados para diagnosticar casos de cáncer mediante el olfato, siendo la eficacia sobre el 90%, incluso en fases precoces que sólo un escáner podría detectar. También son excelentes en la anticipación de ataques epilépticos e hipoglucémicos, avisando de antes de que ocurran. En la misma línea, se están entrenando a monos capuchinos para asistir a personas con parálisis total, para los cuales son capaces de calentar comida, cambiar de cd o servir un vaso de agua.

Llevamos millones de años conviviendo con animales de todo tipo. La vida humana hubiera sido imposible en muchas latitudes sin la cooperación de especies como el lobo o el camello. La capacidad de conectar con otros animales, como por ejemplo perros, gatos, grandes simios e incluso delfines abre en este siglo infinitas posibilidades para los humanos. Es por esta razón que se están entrenando a debemos un especial respeto al resto de animales con los que compartimos el planeta Tierra.

Estamos en deuda con ellos y eso debería implicar ciertos cambios en nuestra manera de tratarlos. Proporcionan satisfacción, ayudan en enfermedades graves y hacen un poco más felices a personas con y sin problemas. Como declaró la propia Grandin en más de una ocasión: "el autismo hizo que la escuela y la vida social fueran difíciles, pero los animales facilitaban mucho las cosas".

jueves, 28 de febrero de 2013

Tres grandes desvergonzados


Ambrose Bierce:

  La política es conducir los asuntos públicos al provecho de los particulares.
  El elector goza del privilegio sagrado de votar a un candidato que eligieron otros.
  Si deseas que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!
   Un egoísta es una persona que piensa más en sí misma que en mí.
    No hay nada nuevo bajo el Sol, pero ¡cuántas cosas viejas hay que no conocemos!

Oscar Wilde:

  El mundo es un teatro, pero tiene un reparto deplorable.
  El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer.
 Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche.
  No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.
  Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.
  La diferencia entre literatura y periodismo es que a la literatura no la leen, y el periodismo es ilegible.
  Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es insoportable.
 La belleza es muy superior al genio. No necesita explicación.
 Cuanto más conservadoras son las ideas, más revolucionarios los discursos.
 Nada se parece tanto a la ingenuidad como el atrevimiento.
  Adoro los placeres sencillos; son el último refugio de los hombres complicados.
  La tentación es lo único que no puedo soportar.
Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho.
  Perdona siempre a tu enemigo: no hay nada que lo enfurezca más.
Hay dos tipos de mujeres: las feas y las que se pintan.
 Que un hombre muera por una causa no significa nada en cuanto al valor de la causa.


George Bernard Shaw


   A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido... y por las mismas razones.
  Brahms es como Tennyson: un músico extraordinario con el cerebro de un mediocre policía de provincia."
  Dios no ha muerto; sencillamente, se mantiene al margen.
    El hecho de que un creyente pueda ser más feliz que un escéptico es tan cierto como decir que el borracho es más feliz que el hombre sobrio.
   El martirio es la única forma como una persona sin ningún tipo de habilidad puede convertirse en alguien grandioso.
   El nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por la virtud del hecho de que naciste ahí.
   La ciencia siempre se equivoca. Nunca resuelve un problema sin crear otros diez.
   La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos.
    La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrupta por la elección debida a una mayoría incompetente.
   La estadística es una ciencia que demuestra que, si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno.
   La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto.
  Los espejos se emplean para verse la cara; el arte, para verse el alma.
  Los poetas hablan consigo mismo y el mundo los oye por casualidad.
   Los que son capaces, crean; los que no son capaces, enseñan.
   Mi educación fue muy buena hasta que el colegio me la interrumpió.
   No hay amor más sincero que el que sentimos hacia la comida.
  No trates a los demás como te gustaría que te tratasen a ti: podrían tener otros gustos.
  ¿Por qué debemos aceptar los consejos del Papa sobre el sexo? Si él sabe algo al respecto, pues... ¡no debería!
   Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas.
   Un chisme es como una avispa; si no puedes matarla al primer golpe, mejor no te metas con ella
  Un hombre razonable es aquel que se adapta al mundo a su alrededor. El hombre no razonable espera que el mundo se adapte a él. Por lo tanto, todo progreso es hecho por los hombres no razonables.
  Un triunfador es aquel que se levanta y busca las circunstancias que desea y si no las encuentra las fabrica.
  Ves cosas y dices: ¿por qué? Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: ¿por qué no?

miércoles, 27 de febrero de 2013

Avances educativos


"En el IES 'Los Álamos' de Bormujos (Sevilla), el claustro de profesores denuncia a la Junta por aprobar a un alumno con 5 suspensos" El Mundo, 25-II-2013:

Educación le otorgó el grado de Secundaria tras la reclamación de los padres. La Consejería le aprobó las asignaturas de Lengua y Literatura e Inglés. Las otras tres no impiden al alumno 'afrontar una brillante carrera', expone. A los profesores les parece 'un ejercicio de fariseísmo de la administración'. Lamentan que no se hayan tenido en cuenta a la tutora y al equipo docente.

El claustro de profesores del IES 'Los Álamos' de Bormujos (Sevilla) ha denunciado que la Delegación de Educación de Sevilla ha otorgado la graduación en Secundaria a un alumno con cinco asignaturas suspendidas, aunque dos de ellas se las aprobó la administración en contra del criterio de los docentes.

En un escrito, el claustro de profesores de dicho instituto sevillano expresa su queja por la resolución del expediente de reclamación 170/2012, que ha dictado la Delegación Provincial de la Consejería de Educación y en el que se aprueban al reclamante las asignaturas de Lengua Castellana y Literatura e Inglés de las cinco que tenía suspendidas.

Además, la Delegación de Educación dictó una posterior resolución, de 12 de febrero del 2013, ante la reclamación interpuesta por la madre del alumno por lo no titulación de su hijo, y decidió otorgarle al reclamante el título de Graduado en Secundaria.

Para ello, la Delegación considera que las tres materias que no se le aprobaron en reclamaciones anteriores (Biología y Geología, Ciencias Sociales y Física y Química) "no impiden la titulación ni menoscaban la formación académica y las competencias necesarias que permitirán al alumno reclamante afrontar una brillante carrera en cualquiera de los objetivos académicos o laborales que se proponga".

Ejercicio de fariseísmo

A los profesores, en su escrito, les parece "un ejercicio de fariseísmo que desde los estamentos de la administración educativa y desde la sociedad se clame por la honorabilidad, el respeto y el prestigio de la labor docente, así como por la autoridad del profesorado y que, llegado el caso, todos estos valores se desprecien y ninguneen".

Asimismo, los profesores denuncian que la "parcialidad con que se contemplan derechos y deberes -a qué se está obligado según se sea padre o profesor- raya en la prevaricación".

Tras expresar su respeto por el derecho a reclamar de cualquier ciudadano ante la administración, precisan que la labor docente "no es un mero ejercicio burocrático sino encaminada a contribuir en la formación de personas competentes para la sociedad".

Los principales motivos de la queja del profesorado son que de la resolución administrativa "se desprende que la atención al alumno y su proceso evaluador han sido deficientes, como reclaman sus progenitores".

Desprecio a la tutora y al equipo docente

En este sentido, han lamentado que no se hayan tenido en cuenta las aportaciones por parte de la tutora y del equipo educativo sobre la negligencia de los padres que, tras recibir las calificaciones de su hijo con resultados poco alentadores en las dos primeras evaluaciones, no mostraron preocupación por estos hechos.

Asimismo, denuncian que se "pone en duda la profesionalidad de los docentes" al afirmar que las copias de los exámenes de Inglés remitidas como documentación han sido manipuladas, lo que supone, además de un acto de difamación, imputar un delito a las profesoras de dicha asignatura.

Igualmente, sostiene el claustro que los argumentos de Educación sobre un "inadecuado proceso de evaluación según la normativa vigente no se sostiene" porque, entre otros motivos, los fundamentos para aprobar al demandante en Inglés y mantener el suspenso en Biología y Geología son básicamente los mismos.

Han alegado también que este centro educativo tuvo el pasado curso un proceso de "actuación prioritaria por parte de la inspección educativa" y no se requirió la supresión o corrección de los criterios de evaluación y calificación de las programaciones de los distintos departamentos didácticos.

martes, 26 de febrero de 2013

El impuesto por enfermedad.


"Soy profesor de Matemáticas en el IES Parque Goya de Zaragoza. Llevo 25 años dando clase como funcionario de carrera. He estado recibiendo directamente las toses de mis alumnos durante el pasado mes (esto va incluido en el sueldo).

Al final me ha tocado. Me he contagiado. Llevo una semana dando clase con fiebre de 38,5ºC. Desgraciadamente he podido transmitir mi gripe al menos a 15 ó 20 personas, entre estudiantes y profesores. Los dos últimos días he dado clase con mascarilla. Así seguiré la próxima semana.

Se me ocurrió quizás demasiado tarde. Por las mañanas al instituto, por las tardes a la cama, a ver si me baja la fiebre. Quiero desde aquí dar las gracias más sinceras a las personas responsables de la ley que nos castiga a los funcionarios 'pícaros' (que supone que somos todos), pagándonos la mitad por ponernos enfermos. Es una lástima que estos días mis hijos no coman la mitad".

El maestro se ve obligado a acudir a clase y a trabajar con fiebre, y por las tardes debe guardar reposo para curarse, algo que no consigue. De la Cueva debe hacerlo si quiere cobrar a final de mes lo mismo que cobra todos los meses.
Tan surrealista e indigna situación tiene su origen en una polémica disposición adicional del decreto ley de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad, aprobado el 13 de julio del año pasado y que entró en vigor tres meses después. En el primer párrafo de dicha disposición adicional –la décimoctava- se explica que los trabajadores públicos que estén de baja sólo cobrarán la mitad de sueldo los tres primeros días de convalecencia. A partir del cuarto día hasta el vigésimo, perderán el 75% de sueldo. Antes de la entrada en vigor de esta norma, los funcionarios que enfermaran recibían el mismo sueldo los 90 primeros días de baja.

Ha muerto Javier Trujillo Sánchez

Ha muerto, con 57 años, el pasado día 25 de febrero, Javier Trujillo Sánchez, mi amigo y vuestro, a quien muchos de vosotros también conocíais. La noticia ha pasado desapercibida: solo por una esquela a la puerta del Ayuntamiento, vista por casualidad, me he enterado de tan triste deceso; por lo visto padecía un tumor cerebral incurable que le tuvo hospitalizado mes y medio, sin que yo me enterase. Mientras él fallecía tuve una cierta sensación inexplicable de depresión; quién sabe si, por esas conexiones ocultas que hay entre las cosas y las personas, se me estaba revelando con un léxico desconocido que había perdido a uno de mis más fraternales amistades; un nosequé de cordial  te hacía engancharte a su amistad campechana y grata. Cantaba en el Coro de la Universidad; yo, todos lo echaremos en falta, como él mismo echaba en falta mover su brazo derecho a causa de una meningitis que lo dejó tullido a edad muy temprana; esa pérdida tuvo unas consecuencias encadenadas que una persona ignorante no podría predecir: siendo de suyo bastante apuesto, esa minusvalía le impidió andar correctamente y siempre aparecía algo desaliñado, aunque limpio, porque no podía manejar el peine y ajustarse la ropa con el arte que todos los que usamos nuestra extremidad natural damos por supuesto; también era difícil distinguir sus palabras, porque tener que acostumbrarse a usar el brazo izquierdo siendo diestro le había provocado una cierta dislexia oral que perdía al momento cuando arrancaba a cantar como los mismos ángeles. Él mismo era un ángel tullido; si antes volaba por las notas más altas alabando al Señor, él, tan devoto de la Cristo de la Buena Muerte y de la Hermandad del Silencio, a cuya procesión no faltó nunca, podrá hacer ahora toda la música que quiera en los más selectos coros de serafines e incluso tocar la guitarra celeste con un brazo nuevo. 
Su minusvalía, que podría haberle hecho  solitario y gruñón, era compensada y superada con una gran nobleza, bonhomía y facultad para hacer amigos hasta en las cloacas. Debo a esta persona quizá los mejores años de mi vida, en una época en que andaba buscando una Arcadia imposible y una amistad verdadera. En mi biografía la entrada de Javier Trujillo fue providencial: fue una ventana por la que entró a raudales un aire vivo que me hizo descubrir a muchos otros buenos amigos y fertilizó los tiempos muertos de estéril sequedad. Le dedico estas palabras de afectuoso recuerdo, donde quiera que esté, por los buenos ratos que me hizo pasar; a él, a una de esas pocas personas que siempre es grato recordar.

lunes, 25 de febrero de 2013

Los primeros derechos humanos

La violencia ha dado mucho que meditar en nuestra época. Hay tres tipos: la física, que es la que prefieren ejercer los hombres; la emocional, que es la que emplean sobre todo las mujeres, y la intelectual, que consiste en mentir arteramente y la suelen ejercitar los políticos con sus pueblos y los psicópatas con sus títeres. Esta es la violencia más difícil de combatir, porque la mentira es pegajosa como la mierda y suele congregar las otras variedades cualquiera que sea la que se manifieste en primer lugar. Por ejemplo, la violencia política acarrea los otros tres tipos y se autoriza con un derecho humano fundamental que arranca de 1789: el derecho de resistencia a la opresión, consecuencia de todos los demás derechos, esto es, el derecho a cambiar la forma política del estado cambiando la ley, que solo es la forma que inviste la fuerza para hacerse soportable. El derecho a cambiar la forma como se ejerce ese fuerza puede ser o por el estilo de Solón, quien forjaba la leyes identificando el interés común, o por el estilo de Anacarsis, quien decía que las leyes solo son una hipocresía para el derecho del más fuerte; ambos eran dos de los siete sabios de Grecia, pero se contradecían al respecto; la opinión del buen Plutarco, sin embargo, era que Anacarsis estaba más en lo cierto. Esta contradicción la revela bien el liberal Cristóbal de Beña en una de sus Fábulas políticas, escritas cuando las Cortes de Cádiz, en 1812:


Tendió la Araña, diestra tejedora,
su fuerte red un día,
y el gusano y la mosca voladora
a cientos los prendía;
mas dio un Moscón en ella que, atrevido,
sin cuidar de sus lazos,
atravesó por medio del tejido
y la hizo mil pedazos.
Las leyes suelen ser tela de araña,
que rompe cuando quiere el poderoso,
mientras sufren los débiles su saña.


Durante los primeros tiempos de la Revolución Francesa se redactaron los que se creyeron primeros Derechos del hombre; pero en África, y en concreto en un lugar tan ajetreado últimamente como Mali, un señor llamado Sundiata Keita ya los había formulado más de quinientos años antes en una constitución llamada en su lengua Kurukan Fuga, o Carta del Mandén (1235).

La Kurukan Fuga es de intención universal: se dirige a "las doce partes del mundo" y está redactada en verso (una prosa que ha hecho gimnasia) para ser mejor memorizada. Suprime la esclavitud y proclama los siguientes derechos:

"Toda vida es una vida"
"El daño requiere reparación"
"Practica la ayuda mutua"
"Cuida de la patria"
"Elimina la servidumbre y el hambre"
"Que cesen los tormentos de la guerra"
"Cada quien es libre de decir, de hacer y de ver"

Contiene unos cuarenta capítulos repartidos en cuatro secciones:

Organización social (1-30)
Declaración de derechos (31-36)
Protección del medio ambiente (37-39)
Declaración de deberes (40-44).


Todo esto recuerda a los ingenuos tres mandamientos del derecho romano que, para quien quiera mirar al cielo, ese lugar hacia donde dicen que huyó Astrea, la diosa de la Justicia, asqueada de esta tierra en que todos querían lincharla, para quien quiera mirar al cielo, digo, para ver si no le cae algo de él, aparecen escritos en el friso superior del antiguo palacio de justicia de Ciudad Real: honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere: "Vivir rectamente, no perjudicar a otro, dar a cada uno lo suyo".


Yo quisiera para España una constitución tan útil como la africana, pero a lo que se ve vamos a terminar haciendo otra torpona y europea o un remiendo de la anterior, que no sé qué sea peor. Una constitución de esas que proclaman la libertad, la igualdad y la fraternidad, pero no la justicia, como afirmaba un ciudarrealeño enmudecido por siglo y medio de falta de curiosidad, Félix Mejía.
Pero la existencia de la esclavitud provocó en América que resurgiera el pensamiento del rey Sundiata. En Guatemala se redactó la primera constitución que abolía la esclavitud y en los EE. UU. un peculiar personaje, el anarquista Henry David Thoreau, alérgico no solo a ella, sino al militarismo americano contra México (en 1848, EE. UU. arrebató a México el sesenta por ciento de su territorio, sus regiones más ricas: California, Texas, Arizona etc.) escribió su famosísimo ensayo Desobediencia civil. Decía en él, entre otras cosas, que cuando la ley segregada por el estado es injusta el hogar de un hombre honrado es la cárcel y que el gobierno más útil es el menos poderoso. Cervantes ya lo escribió en el Don Quijote: "Por la libertad no solo se puede, sino que se debe dar la vida"; lo sabía muy bien: ya se había jugado la vida por ella al menos seis veces. El pacifismo y su resistencia a transigir con el gobierno y pagar unos impuestos que se iban a emplear en armas llevaron a Thoreau al hogar de un hombre honrado. Pero su principio de no violencia, no cooperación y resistencia pasiva es el más noble y sagrado de los avances de la humanidad en su reclamación del derecho humano de resistencia a la opresión, consecuencia de todos los demás derechos. El derecho a hacer de la tela de araña una cadena tan fuerte e invisible como la Entrerred o Internet. 

Siempre, sin embargo, se ha interpretado la ley como ha dado la gana (eso es lo que afirmaba Mejía con lo de la falta de justicia) y, según como se interprete, el derecho de resistencia a la opresión puede ser esgrimido por cualquiera para justificar el dominio, la violencia política y el terrorismo particular o estatal; el criterio más recto es el de que ese derecho solo lo puede asumir el débil, nunca el fuerte, y por procedimientos que no vuelvan incoherente su demanda: no se puede oprimir para liberarse de la opresión, sino que se puede ignorar, rechazar y hacer ineficaz. La civilizada idea de Henry David Thoreau cundió entre débiles como Lev Tolstoy, Mahatma Gandhi, Luther King y Nelson Mandela.

jueves, 21 de febrero de 2013

Nina Simone


Julián Ruiz, "Niña Nina. Negra, rebelde, bisexual, bipolar, maravillosa... Hoy cumpliría 80 años", el Mundo, 21/02/2013

En una reciente visita de Alicia Keys a nuestro país, nos decía con pasión que su 'nirvana' llegaría cuando pudiera tocar lo que hacía Nina Simone. "Empezaba a tocar al piano una pieza de música clásica y lo convertía en algo de blues o de jazz con una facilidad asombrosa. Siempre me dejó impresionada".

Hace 53 años, tras el primer album de Nina, 'Little girl blue', el poeta y activista negro Lagnston Hughes escribió que "ella era extraña, como las obras de Jean Genet o Bertold Brecht, no tenían nada que ver con lo normal. Sus canciones eran como huevos crudos".

Desde aquello, Langston y Nina siempre fueron amigos. Y activaron una pureza activista, junto con Lorraine Hansberry, escritora y una de las grandes heroínas del movimiento afro-americano en los años 60, cuando era casi suicida.

Como resultado, hoy podemos disfrutar de aquella maravillosa canción 'Missisipi goddam', su recreación del momento en el que atacaron con disparos y mataron al abogado Medgar Evers en una iglesia en Birmingham, en Alabama.

80 años

Es uno de los momentos cruciales de la vida de Nina Simone y el que ha impulsado una nueva biografía sobre la 'princesa del soul'. Está escrita por otra mujer, Nadine Cohodas, gran especialista de Dinah Washington, otra epopeya de la música negra. Me gusta el título para Nina: 'Princess Noire', en francés.

Sí, porque Eunice Katheleen Waymon cumpliría mañana 80 años, de no haber muerto en su casa de Carry-Le-Rouet, cerca de Marsella, hace casi una década. Se hizo francesa, como decía ella misma. Prefirió luchar contra su cáncer de pecho, su bipolaridad, su "vientos de negra rara" en aquella casa de cara al mar. A veces decía en la intimidad que jamás había conocido bien su sexualidad. "He amado a todo el mundo". Una vez despejó las dudas de por qué se había cambiado el nombre. Le gustaba la palabra "niña", en 'spanish', como la llamaban en algunos tugurios más allá de Harlem, en sus inicios. Simone fue por Simone Signoret (ahí empezó su amor francés), a la que había visto en la película 'Casque d'or'

Quizá su sueño más hermoso siempre estaba destinado a un piano. Sólo tenía ocho años cuando recibió sus primeras lecciones en el Instituto Curtis de Filadelfia. Pero por ser negra, simplemente, le dijeron que se fuera, que no podía tocar. Con sólo 15 años empezó a tocar en bares, tan sólo para poder pagar sus clase de piano. Su madre no lo supo nunca.

El mismo año que se casaba con el beatnik Don Ross, grababa 'I loves you , Porgy' de Gershwin, más o menos como se lo había oído a Billie Holliday, a la que tenía aprendida de memoria. Fue un éxito en un pequeño sello discográfico y fue el final de su matrimonio. No "estaba interesada en hombres".

Por necesidades económicas puntuales, Simone vendió pronto por tan sólo 3.000 dólares los derechos de sus dos primeros álbumes, incluyendo 'My baby just care for me', que se convirtió, casi 30 años después, en un éxito enorme. Ha debido de perder más de dos millones de dólares. El caso es que Nina remontó y se casó con un policía detective de Nueva York, Adrew Stroud, que por algunos años ejerció de mánager. No duró mucho.

En 1965, Nina se enfadó muchísimo porque The Animals lograran un numero uno con una versión de 'Don't let me be misunderstood'. No le gustaba que la "hubieran robado". No le gustaba la versión.

Se politizó aún más. Escribió canciones activistas y asexuadas como 'Four women' y la excepcional 'To be young, gifted and black'. Algunas de ellas eran restos de poemas de su compañera Lorraine Hansberry, que había muerto en el año 65, con sólo 34 años. Nina la llamó "el gran amor de su vida". Fue en aquella época cuando empezó a vestir como un hombre o con 'dashikis' africanos para hombres. Era la época de mi album favorito de Nina, 'High priestess of soul', con la corona de Nefertiti en la portada y con el 'gospel' maravilloso 'Take me to the Water' entre los surcos. Era su época de la RCA.

A mediados de los años 70 le diagnostican esquizofrenia. Empezó a rondar las cercanías del suicidio y a sufrir perdidas de memoria. Los problemas los arrastraba con ella en hoteles y escenarios. Se volvió agria e insoportable con la que gente que iba a verla. Es famosa aquella frase: "Yo no llevo una sonrisa pintada en mi rostro como Louis Armstrong". En algunos momentos llegó a decir que era la mismísima reencarnación de la reina Nefertiti.

Los problemas financieros se dispararon. Tuvo que abandonar los Estados Unidos en 1973 porque no pagaba los impuestos. Se escapó a vivir a Barbados, a Liberia. Hasta que en 1993 se estableció en Francia, poco después de haber ganado algo de dinero con su autobiografía 'I put spell on you'.

Allí, Nina Simone nos recordaba que había grabado 39 albumes y que le habían pirateado nada menos que 70. Firmó su último disco en 1993, 'A single woman'. 'Marry me' es su última composición.

¿Que más nos queda de ella?. Bueno, podría recomendar un buen documental, 'Nina Simone: la legende', hecho por los franceses. Desde hace siete años está parada una película sobre su vida, centrada en su relación sexual con su asistente Clifton Henderson, que murió hace nueve años. Pero la única hija de Nina, Simone Kelly se niega a que la actriz Zoe Saldana protagonice el filme.

Nos quedan también frases definitorias. "El talento es una carga, no una felicidad". Pero me quedo con lo que llegó a decir en un concierto en el Royal Albert Hall: "Yo no soy de este planeta. Yo no vengo de vosotros. No soy como vosotros". Cantó una oscura versión de 'I put spell on you' y se fue del escenario la maravillosa princesa negra.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Bancos

Pincho en un periodicucho de la Entretela la noticia sobre una mujer que se ha quemado a lo bonzo en un banco como protesta; pero debo esperar, porque lo primero en salirme es el anuncio animado de un banco.¿Lo habrán hecho aposta? No creo. Pero, de todas formas, la publicidad le ha estropeado el numerito a la dos veces pobre (por desgraciada y por saqueada) mujer. Vivimos en una sociedad donde la publicidad lo es todo; hasta te epitafia en la eternidad electrónica.

Es el defecto del capitalismo: todo él es interferencia, ruido, rock, contaminación; produce demasiada basura; no solo basura material, sino basura humana, gente consumible o que en sí misma es basura y hace basura de los demás. Incluso produce Féisbuk y otras malolientes peyoridades. Los inventores de la democracia estaban tan hartos de ese régimen de cosas y de la publicidad que expelían sus políticos que establecieron, por higiene, el ostracismo, la expulsión del país para el político que daba más la lata. Con semejante medida, seguro que Berlusconi, el gran corruptor, de mayores y de menores, se habría ido a tomar por el ángulo oscuro... o por el reverso tenebroso de la fuerza (que esto lo leen no ya posrománticos lectores de Larmig y malsanos intérpretes de Rachmaninoff, sino cierta especie semifriki de pádawans). Todos querrían hacerse oír en el mercadillo goebbelsiano de la opinión, y mejor que sea así, pero yo no impondría el ostracismo para quien venda el pescado más alto y sonoro, aunque sí un impuesto brutal y disuasorio. El derecho al silencio debía ser un derecho humano; los ingleses, que fueron tan educados, lo escribieron: el undécimo mandamiento es "no molestarás" (al menos sin no haber sido presentado). El primero debía haber sido "no mentirás" (cuando la Iglesia le ha reservado tan bajo lugar en el Decálogo, es que no debe merecer mucho crédito, ni siquiera en sus cuentas). La publicidad nos devora lo mismo que el otoboke GuzutaPackman, el pajarito que comía migajas de pan electrónico.

Por cierto que dicen por ahí que el Papa ha dimitido. ¿Cómo? ¿Su Santidad Gregorio XVIII dimitir de la Santa Iglesia Católica Palmariana? Eso no se puede tolerar: fundemos un Vaticano nuevo aprovechando la Torre Gorda de Miguelturra, una especie de Taj Mahal donde "la mejilla del cielo lloró una lágrima". Claro está que enseguida vendrían los aprovechados buscando canonjías, sinecuras, prestameras, congruas, diezmos, primicias, prebendas y viles empleíllos con rentas de arzobispo toledano. Como dice la seguidilla manchega:

Si la torre gorda
fuese de azúcar,
estarían los churriegos
chupa que chupa.

Porque fama de aprovechados la tuvieron desde que los pintó Cervantes en la ínsula Barataria (es una broma); el alcalaíno, de familia cordobesa, odiaba La Mancha con toda su alma; su mayor creación, sin duda, es la figura típica, clásica, modélica, del gilipollas manchego: el bachiller Sansón Carrasco, todo un "licenciado". Debían levantarle una estatua, como a Maritornes y al Ventero; pero no caerá esa breva.

lunes, 18 de febrero de 2013

Ortografía de estudiantes


Elisa Silió y Consuelo Bautista, "El que escriba ‘habrir’ no debería graduarse", El País, 16-II-2013:

Las faltas de ortografía y de comprensión lectora abundan en la Universidad.
Los profesores se plantean si además de los conocimientos deberían evaluar un lenguaje viciado por los SMS. El lenguaje de los mensajes ha contaminado la redacción de los estudiantes. 

Escribir habrir es una falta de ortografía tan descabellada e inverosímil que parece un signo de rebeldía, como quien escribe okupa. Sin embargo, cuando una profesora de Hispánicas —letras— y otra de Agrónomos —ciencias— repasan en común mentalmente las faltas más habituales de sus alumnos aparece pronto el dichoso habrir. ¿Cómo llegan a una falta tan rocambolesca? Probablemente, conjeturan las docentes, porque no distinguen “habría” del verbo haber de “abría” (casi siempre escrito sin acento) de abrir. Los fallos ortográficos y de expresión son frecuentes en unos estudiantes que con esa ortografía no hubiesen pisado la Universidad. Los profesores reconocen que el panorama es desolador, pero pocos bajan la nota de un examen por la ortografía y la expresión —menos aún en las carreras de ciencias— y no existen reglas comunes para baremar este asunto en los departamentos de las facultades.

“Hay algo de verdad y algo de tópico. Si no hubiera sido por la métrica, el poeta podría haber dicho tal vez ‘cualquier ortografía pasada / fue mejor’. Antes había un sector de la población que no estudiaba y que apenas sabía escribir. Ese sector hoy ha accedido a la enseñanza y, por supuesto, escribe mejor”, explica el académico Salvador Gutiérrez, que fue el encargado de coordinar Ortografía de la lengua española, el polémico volumen de la RAE. “Sin embargo, los que antes estudiaban debían someterse a un largo y duro aprendizaje de corrección idiomática y, como consecuencia, su ortografía alcanzaba un nivel mucho más elevado que el que tienen los que, por ejemplo, acceden hoy a la Universidad”.

“El problema no es solo de ortografía. También, o más, de prosodia. Es decir, la organización de la sintaxis: los puntos, las comas… Entiendo “baca”, pero puedo no entender el discurso si no se organiza bien. Es difícil de marcar, pero no se esfuerzan”, plantea Flor Salazar, profesora de Filología Hispánica en la Universidad Complutense. “Por ejemplo, está muy de moda no poner las sangrías después del punto y aparte. Hemos copiado a los anglosajones y eso tenía su utilidad”, prosigue. “Yo, cuando era pequeña, todos los días hacía una redacción. Y es lo que deberían de hacer ahora. Redacción, redacción, redacción. Recuerdo a una compañera de facultad que, hace 40 años, tuvo un cero por escribir disminutivo”.

Sánchez Ron: “La ortografía no es un juicio relativo, es una ley absoluta”
Amparo Medina Bocos, profesora jubilada de Lengua en secundaria, remarca también la importancia de las tildes. “No es lo mismo ‘revólver’ que ‘revolver,’ pero está socialmente mejor visto que escribir vailar. Hemos caído en la dejadez. En la calle lees cafeteria y antiguedades. Nada”.

“Si un estudiante escribe que la toma de la Bastilla tuvo lugar en 1787 es probable que no obtenga un sobresaliente, aunque quizá tampoco un suspenso. Pero si escribe que la toma de la Bastilla tuvo lugar en 1987, o —como parece que escribió una vez cierto estudiante— que lo que tuvo lugar en 1789 fue la toma de la Pastilla, entonces no necesita una calificación, sino en rigor un aviso de que no ha llegado a ponerse en condiciones de ser calificado en un examen de Historia”, opina José Luis Pardo, catedrático de Filosofía en la Complutense. “Creo que este es el mismo caso de las faltas de ortografía (cuando son graves): no es lo mismo si un alumno de primero de Filosofía escribe Witgenstein con una ‘t’ de menos que si escribe el dever ser con uve. Hay que suspenderle, claro está. No hay otra manera de hacerle notar que no cumple las condiciones, pero conviene que se entere de que ha suspendido no por falta de conocimientos, sino por no reunir las condiciones previas necesarias para poder ser calificado”. “Es como si en la escuela de ingenieros se preguntasen si hay que ser exigentes en la construcción de puentes o si se debe levantar un poco la mano, aunque algunos viaductos se caigan a la primera ventolera”.

Pardo modela a los próximos filósofos y José Manuel Sánchez Ron, en la Autónoma de Madrid, a los que un día serán físicos. Este cuatrimestre el académico de la Lengua ha decidido bajar la puntuación en Historia de la Ciencia, una asignatura optativa, por los fallos “aunque de una manera generosa, no condicionará su aprobado”. “He tomado esta decisión individual a la vista de que no conduce a nada decirles que presten atención porque saldrán mejor preparados”. El primer día de clase, el científico les recuerda la importancia de escribir bien. “Les digo que no soy su colega y, por tanto, que no pueden escribir como un SMS a los amigos”.

La organización de la sintaxis y los acentos importan tanto como las faltas
El inglés es la lengua franca en ciencias, pero se niega a que se escuden en el argumento de que lo importante es ser capaces de resolver las fórmulas y problemas. “Es la manifestación de un movimiento posmoderno. La ortografía no es un juicio relativo, es una ley absoluta”, dice Ron.

Consensuar que se valore la forma y no solo el contenido de lo escrito no parece fácil. Hace una década un grupo de profesores de Hispánicas en la Complutense propuso al decanato un reglamento común al que ampararse ante las quejas estudiantiles, pero este adujo que el asunto no era de su competencia. “Debe bajarse la nota (incluso hasta llegar al suspenso) cuando se trata de faltas graves y/o muy reiteradas. No debería ser preciso ningún reglamento, como tampoco para ir a clase completamente vestido y calzado o no entrar en el aula con mascotas, y el simple decoro (el sentimiento de vergüenza ante el reproche común) debería bastar para que se inhibieran los infractores”, sugiere Pardo. Aunque, realista, concluye: “Está claro que esto ha dejado de ocurrir, de modo que es preferible que haya una norma común, si fuera posible de Estado, porque esto sería lo más parecido a no tener que estar todo el rato advirtiendo lo que en realidad no haría falta advertir porque es de sentido común”.

Que se lo digan a un profesor de un grado en Comunicación en una prestigiosa universidad pública española enfrentado a sus alumnos por su decisión de rebajar la nota con las faltas. Eso ha supuesto el suspenso de más de uno. “La culpa es de los alumnos, claro, pero también de los docentes. Rebajamos mucho el listón y obviamos la necesidad de subrayar que se debe escribir correctamente en cualquier caso, pero más en el nuestro, porque somos profesionales de la palabra”, sostiene desde el anonimato. “Algunos alumnos te dicen que se tiene que valorar solo el conocimiento de la materia y no cómo se escriben las palabras porque para eso existen correctores. Pero en las redacciones apenas queda esa figura y ya no hay tiempo para corregir. Y, aunque los hubiera, no sería excusa”.

Es habitual leer en los rótulos de la calle ‘cafeteria’ o  ‘antiguedades’
Este docente esboza un presente y futuro negro en la Universidad: “La comunidad educativa tiene cada vez más miedo a imponerse. Los alumnos se atreven a decir y hacer cosas que en nuestra generación nunca habríamos hecho, y los profesores se asustan —en algunos casos— o, sencillamente, evitan los problemas porque, con la crisis, ven recortados sus ingresos, aumentado su trabajo y lo último que les apetece es enfrentarse a reclamaciones y quejas”.

En la Comunidad Valenciana quieren ponerle coto a las faltas en las PAU (Pruebas de Acceso a la Universidad), eso sí, solo en las asignaturas de Lengua y Literatura II. En la Selectividad se rebajará hasta tres puntos por las faltas (0,25 por las grafías y 0,15 por las tildes), un descuento que llegará a los cuatro en 2015. El recorte es paulatino para dar tiempo a los institutos a que solventen el problema. La reforma de los planes de estudio del Ministerio de Educación prevé también reválidas al terminar la primaria y la secundaria. Dos pruebas externas que quizá obliguen al profesorado a hacer hincapié en la ortografía.

“Terminar con las faltas es complicado porque el resto de profesores consideran que es un tema de Lengua que no les compete y no bajan la nota”, lamenta Javier López, periodista de formación y docente de Lengua en el instituto Serranía de Alozaina (Málaga). Existe también la queja inversa: ¿si no le suspende el de Lengua, cómo lo voy a hacer yo en Historia? “El español no es patrimonio de los profesores de Lengua. Es de todos. Y cada uno en su ámbito tiene que enseñar su léxico y en clase de Matemáticas no puedes dejar que un niño escriba hangulo. No puedes”, razona Medina Bocos.

Hace tres cursos, López, de 37 años, comenzó a ser profesor de Lengua y Literatura y le sorprendió “una didáctica del siglo XIX en el XXI”. En su opinión, para mejorar la ortografía “ya no sirve, como funcionó con generaciones anteriores, hacer dictados o copiar muchas veces una palabra mal escrita”. Él mantiene contacto a través de las redes sociales con sus alumnos y les obliga a expresarse con corrección. “Cuando escribías una carta te esforzabas, aunque fuese a un amigo, porque era algo de lo que quedaba constancia y decía mucho de ti. Por eso quiero que entiendan que en Tuenti o en Facebook también se puede escribir bien y tienen que elevar el registro. La relación alumno-profesor no puede ser la misma que entre ellos”. López saltó a los medios con su campaña Tu ignorancia me alimenta. “Por cada falta que le restaba puntos en el examen tenían que traer un producto si querían recuperar la nota”, recuerda. Y así donaron 500 kilos de comida.

No todo son malas noticias. Hay una minoría muy preocupada por la lengua. Lo constatan en el departamento de dudas de la RAE, Español al Día, que recibe un centenar de preguntas diarias. “Cada vez más gente accede a la educación media y superior y un buen dominio de la herramienta lingüística es imprescindible para acceder a puestos de trabajo cualificados. También ahora hay más medios para obtener información y resolver cuestiones lingüísticas, como los diccionarios de dudas o servicios como el nuestro, que permiten a los hablantes obtener respuesta a sus preguntas sin tener que buscarla por sí mismos en manuales de gramática u obras de referencia, a menudo, difíciles de entender y digerir”, cuentan.

José Luis Pardo: “Debe bajarse la nota, incluso hasta llegar al suspenso”
El descrédito del uso del lenguaje es tal que unas oposiciones a Policía Municipal en Las Palmas de Gran Canaria levantaron polvareda el año pasado por esta razón. Cien candidatos denunciaron ante el registro del Ayuntamiento la prueba ortográfica que solo aprobaron 17 de los 168 opositores. La prueba consistía en descubrir los fallos de 22 frases en 10 minutos. La cuestión es: ¿debe el Estado bajar el nivel requerido? “No es que las instituciones hayan de ser severas, sino justas”, matiza Gutiérrez, también catedrático de Lingüística en la Universidad de León. “Los que desean acceder a un puesto de la Administración no solo han de conocer los asuntos que atañen a la plaza a la que concursa, sino también a la lengua en que se expresan. Si los policías tienen que redactar informes o levantar actas, han de demostrar en la oposición que pueden hacerlo de forma correcta”.

El filósofo Pardo no da crédito: “Denuncian al Estado los infractores de la norma más elemental para la convivencia (el uso respetuoso y compartido de la lengua), pero si el Estado permitiese las infracciones, que es lo que sí sería un delito atroz y una dejación escandalosa, nadie pondría una denuncia. Todo un ejemplo de moralidad pública”. Y se muestra categórico: “Los organismos no deben dejar de castigar a los infractores de la ortografía como no dejan de hacerlo con los infractores de las normas de tráfico”.

Con la reforma educativa del ministro Wert, los alumnos de secundaria recibirán un 25% más de clase de Inglés, Matemáticas y Lengua. Quizá entonces el drama de las faltas se acabe o, al menos, se aminore. De alcanzarse este objetivo, será el adiós al hit del momento: ola k ase.

Se + han = 'san'

El punto final no existe y las frases no arrancan con mayúsculas. Estas se usan indistintamente.
“Haber” y “a ver” es el mayor quebradero de cabeza.
Por contagio de la manera de escribir por móvil desaparece la ch, que pasa a ser x. Mucho es muxo.
La g es hoy w. Uno no es guapo sino wapo.
Las palabras acortadas en los apuntes de clase —tb por también o pq / porque— se ven en los exámenes.
Los términos se funden: derrepente, asique, osea.
“Hecho” de hacer y “echo” de echar no se distinguen.
Aparecen nuevas palabras como el gerundio tuviendo.
Una s por una x espectativas y una n que no existe transtorno.

sábado, 16 de febrero de 2013

Teología

Dice José Cadalso en Los eruditos a la violeta, cargándose en un párrafo dieciocho siglos de Teología:

No sé por que se ha escrito tanto sobre la Teología. Esta facultad trata de Dios. Dios es incomprehensible. Ergo es inútil la Teología. Este silogismo se aprenderá de memoria, y se repetirá con sumo desprecio hacia los teólogos para que no me echéis en cara que no os enseño Teología, y así seréis tan teólogos como yo.