sábado, 2 de julio de 2016

Entrevista a George Steiner

Borja Hermoso, "George Steiner: “Estamos matando los sueños de nuestros niños”. A sus 88 años, el gran filósofo y ensayista denuncia en una lúcida entrevista que la mala educación amenaza el futuro de los jóvenes", en El País, 1 JUL 2016 

Primero fue un fax. Nadie respondió a la arqueológica intentona. Luego, una carta postal (sí, aquellas reliquias consistentes en un papel escrito y metido en un sobre). “No les contestará, está enfermo”, previno alguien que le conoce bien. A los pocos días llegó la respuesta. Carta por avión con el matasellos del Royal Mail y el perfil de la Reina de Inglaterra. En el encabezado ponía: Churchill College. Cambridge.

El breve texto decía así:

“Querido Señor,

El año 88 y una salud incierta. Pero su visita sería un honor. Con mis mejores deseos.

George Steiner”.

Dos meses después, el viejo profesor había dicho “sí”, poniendo provisional coto a su proverbial aversión a las entrevistas.

El catedrático de literatura comparada, el lector de latín y griego, la eminencia de Princeton, Stanford, Ginebra y Cambridge; el hijo de judíos vieneses que huyeron del nazismo primero a París y luego a Nueva York; el filósofo de las cosas del ayer, del hoy y del mañana; el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2001, el polemista y mitólogo políglota y el autor de libros capitales del pensamiento moderno, la historia y la semiótica como Errata, Nostalgia del absoluto, La idea de Europa, Tolstoi o Dostoievski o La poesía del pensamiento abría a EL PAÍS las puertas de su preciosa casita de Barrow Road.

El pretexto: los dos libros que la editorial Siruela ha publicado recientemente en español. Por un lado Fragmentos, un minúsculo aunque denso compendio de algunas de las cuestiones que obsesionan al autor como la muerte y la eutanasia, la amistad y el amor, la religión y sus peligros, el poder del dinero o las difusas fronteras entre el bien y el mal. Por el otro, Un largo sábado, embriagador libro de conversaciones entre Steiner y la periodista y filóloga francesa Laure Adler.

El motivo real: hablar de lo que fuera surgiendo.

Es una mañana de lluvia en la campiña de Cambridge. Zara, la encantadora esposa de George Steiner (París, 1929), trae café y pastas. El profesor y sus 12.000 libros miran de frente al visitante.

PREGUNTA. Profesor Steiner, la primera pregunta es ¿cómo está su salud?

RESPUESTA. Oooh, muy mal, por desgracia. Tengo ya 88 años y la cosa no va bien, pero no pasa nada. He tenido y tengo mucha suerte en la vida y ahora la cosa va mal, aunque todavía paso algunos días buenos.

P. Cuando uno se siente mal… ¿es inevitable sentir nostalgia de los días felices? ¿Huye usted de la nostalgia o puede ser un refugio?

R. No, lo que uno tiene es la impresión de haber dejado de hacer muchas cosas importantes en la vida. Y de no haber comprendido del todo hasta qué punto la vejez es un problema, ese debilitamiento progresivo. Lo que me perturba más es el miedo a la demencia. A nuestro alrededor el Alzhéimer hace estragos. Así que yo, para luchar contra eso, hago todos los días unos ejercicios de memoria y de atención.

P. ¿Y en qué consisten?

R. Lo que le voy a contar le va a divertir. Me levanto, voy a mi pequeño estudio de trabajo y elijo un libro, no importa cuál, al azar, y traduzco un pasaje a mis cuatro idiomas. Lo hago sobre todo para mantener la seguridad de que conservo mi carácter políglota, que es para mí lo más importante, lo que define mi trayectoria y mi trabajo. Trato de hacerlo todos los días… y desde luego parece que ayuda.

P. Inglés, francés, alemán e italiano…

R. Eso es.

P. ¿Sigue leyendo a Parménides cada mañana?

R. Parménides, claro… bueno, u otro filósofo. O un poeta. La poesía me ayuda a concentrarme, porque ayuda a aprender de memoria, y yo siempre, como profesor, he reivindicado el aprendizaje de memoria. Lo adoro. Llevo dentro de mí mucha poesía; es, cómo decirlo, las otras vidas de mi vida.

P. La poesía vive… o mejor dicho, en este mundo de hoy sobrevive. Algunos la consideran casi sospechosa.

R. Estoy asqueado por la educación escolar de hoy, que es una fábrica de incultos y que no respeta la memoria. Y que no hace nada para que los niños aprendan las cosas de memoria. El poema que vive en nosotros vive con nosotros, cambia como nosotros, y tiene que ver con una función mucho más profunda que la del cerebro. Representa la sensibilidad, la personalidad.

P. ¿Es optimista con respecto al futuro de la poesía?

R. Enormemente optimista. Vivimos una gran época de poesía, sobre todo en los jóvenes. Y escuche una cosa: muy lentamente, los medios electrónicos están empezando a retroceder. El libro tradicional vuelve, la gente lo prefiere al kindle… prefiere coger un buen libro de poesía en papel, tocarlo, olerlo, leerlo. Pero hay algo que me preocupa: los jóvenes ya no tienen tiempo… de tener tiempo. Nunca la aceleración casi mecánica de las rutinas vitales ha sido tan fuerte como hoy. Y hay que tener tiempo para buscar tiempo. Y otra cosa: no hay que tener miedo al silencio. El miedo de los niños al silencio me da miedo. Solo el silencio nos enseña a encontrar en nosotros lo esencial.

P. El ruido y la prisa… ¿No cree que vivimos demasiado deprisa? Como si la vida fuera una carrera de velocidad y no una prueba de fondo… ¿No estamos educando a nuestros hijos demasiado deprisa?

R. Déjeme ensanchar esta cuestión y decirle algo: estamos matando los sueños de nuestros niños. Cuando yo era niño existía la posibilidad de cometer grandes errores. El ser humano los cometió: fascismo, nazismo, comunismo… pero si uno no puede cometer errores cuando es joven, nunca llegará a ser un ser humano completo y puro. Los errores y las esperanzas rotas nos ayudan a completar el estado adulto. Nos hemos equivocado en todo, en el fascismo y en el comunismo y, a mi juicio, también en el sionismo. Pero es mucho más importante cometer errores que intentar comprenderlo todo desde el principio y de una vez. Es dramático tener claro a los 18 años lo que has de hacer y lo que no.

P. Habla usted de la utopía y de su contrario, la dictadura de la certidumbre…

R. Muchos dicen que las utopías son idioteces. Pero en todo caso serán idioteces vitales. Un profesor que no deja a sus alumnos pensar en utopías y equivocarse es un muy mal profesor.

P. No se sabe bien por qué el error tiene tan mala prensa, pero el caso es que en estas sociedades exacerbadamente utilitarias y competitivas la tiene.

R. El error es el punto de partida de la creación. Si tenemos miedo a equivocarnos jamás podremos asumir los grandes retos, los riesgos. ¿Es que el error volverá? Es posible, es posible, hay algunos atisbos. Pero ser joven hoy no es fácil. ¿Qué les estamos dejando? Nada. Incluida Europa, que ya no tiene nada que proponerles. El dinero nunca ha gritado tan alto como ahora. El olor del dinero nos sofoca, y eso no tiene nada que ver con el capitalismo o el marxismo. Cuando yo estudiaba la gente quería ser miembro del Parlamento, funcionario público, profesor… hoy incluso el niño huele el dinero, y el único objetivo ya parece que es ser rico. Y a eso se suma el enorme desdén de los políticos hacia aquellos que no tienen dinero. Para ellos, solo somos unos pobres idiotas. Y eso Karl Marx lo vio con mucha anticipación. En cambio, ni Freud ni el psicoanálisis, con toda su capacidad de análisis de los caracteres patológicos, supieron comprender nada de todo esto.

P. No le cae muy simpático el psicoanálisis, es lo menos que pude decirse.

R. El psicoanálisis es un lujo de la burguesía. Para mí, la dignidad humana consiste en tener secretos y la idea de pagar a alguien para que escuche tus secretos e intimidades me asquea. Es como la confesión pero con cheque por medio. Es el secreto lo que nos hace fuertes, de ahí todos mis trabajos sobre Antígona, que dice: “Puede que me equivoque, pero sigo siendo yo”. De todas formas, el psicoanálisis está en plena crisis. Recuerde usted las magníficas palabras de Karl Kraus, el satirista vienés: “El psicoanálisis es la única cura que ha inventado su enfermedad”.

P. Y Sigmund Freud…

R… Freud es uno de los más grandes mitólogos de la historia. Pero es ficción. Era un novelista extraordinario.

En ese momento, George Steiner se levanta, avanza lentamente hacia su inmensa biblioteca y de dentro de un viejo volumen extrae una tarjeta de visita amarillenta escrita a mano en alemán: es una felicitación de boda de Sigmund Freud a los padres de Steiner. “Mi padre lo conoció, paseaban juntos por la orilla del río”.

P. Volvamos a la cuestión del poder del dinero. ¿Tiene usted una explicación válida desde un punto de vista filosófico de por qué en su día los electores de Italia y hoy de España decidieron y deciden llevar al poder a partidos políticos enfangados en la corrupción?

R. Porque hay una enorme abdicación de la política. La política pierde terreno en todo el mundo, la gente ya no cree en ella y eso es muy muy peligroso. Aristóteles nos dice: “Si no quieres estar en política, en el ágora pública, y prefieres quedarte en tu vida privada, luego no te quejes si los bandidos te gobiernan”.

P. La vieja pero hoy tan vigente figura del idiotes aristotélico…

R. Exacto, una figura muy actual. Bien, pues yo siento vergüenza de haber gozado de este lujo privado de estudiar y escribir y de no haber querido entrar en el ágora. Me pregunto qué va a pasar con el fenómeno de las estructuras políticas en sí mismas. Triunfan por todos lados el regionalismo, el localismo, el nacionalismo… vuelve el villorrio. Cuando uno ve que alguien como Donald Trump es tomado en serio por la democracia más compleja del mundo, todo es posible.

P. ¿Cómo contempla una hipotética victoria de Trump?

R. No ocurrirá, Hillary ganará. Pero será una triste victoria, porque esta mujer está agotada, quemada interiormente. ¿Y qué me dice de Putin? La violencia de alguien como él parece tranquilizar a la gente que ya no cree en la política, les reconforta. Eso es porque el despotismo es lo contrario a la política.

P. ¿Y la política y la cultura? ¿Cómo se llevan? Y otra cuestión: ¿comparte usted la sensación –muy personal y subjetiva, por otra parte- de que la cultura, entendida como ‘las artes’, está estancada, al contrario que los avances científicos, imparables?

R. A ver cómo hablamos de esto, es delicado. Estamos usted y yo en una pequeña ciudad inglesa como Cambridge en la que, desde el siglo XII, cada generación ha producido gigantes de la ciencia. Hay ahora mismo 11 premios Nobel aquí. De aquí salieron Newton, Darwin, Hawking… Para mí, el símbolo del avance imparable de las ciencias es Stephen Hawking. Apenas mueve la esquina de una de sus cejas, pero su mente nos ha llevado al extremo del universo. Ningún novelista, dramaturgo, poeta o artista, ni siquiera el mismísimo Shakespeare, habría osado inventar a Stephen Hawking. Bien. Si usted y yo fuéramos científicos, el tono de nuestra charla sería distinto, sería mucho más optimista, porque hoy, cada lunes la ciencia nos descubre algo nuevo que no sabíamos el lunes pasado. En cambio –y esto que le digo es totalmente irracional, y ojalá me equivoque-, el instinto me dice que no tendremos un nuevo Shakespeare ni un Mozart ni un Beethoven ni un Miguel Ángel ni un Dante ni un Cervantes el día de mañana. Pero sé que tendremos nuevos Newton, Einstein, Darwin… sin duda. Esto me asusta, porque una cultura sin grandes creaciones estéticas es una cultura empobrecida. Echamos mucho de menos a los titanes del pasado. ¡Ojalá me equivoque y el próximo Proust o el próximo Joyce estén naciendo en la casa de enfrente!

P. ¿Establece usted diferencias entre “alta” y “baja” cultura, como han hecho algunos intelectuales de renombre, visiblemente incómodos ante formas de cultura popular como los cómics, el arte urbano, el pop o el rock, a los que se llegó a poner la etiqueta de “civilización del espectáculo”?

R. Yo le digo una cosa: Shakespeare habría adorado la televisión. Habría escrito para la televisión. Y no, no hago esas distinciones. A mí lo que de verdad me entristece es que las pequeñas librerías, los teatros de barrio y las tiendas de discos cierren. Eso sí, los museos están cada día más llenos, la muchedumbre colapsa las grandes exposiciones, las salas de conciertos están llenas… así que atención, porque estos procesos son muy complejos y diversos como para establecer juicios globales. El señor Mohammed Ali era también un fenómeno estético. Era como un dios griego. Homero habría entendido a la perfección a Mohammed Ali.

P. ¿Cree que asistiremos a la muerte de la cultura como contenedor de formas clásicas ya manidas y su sustitución por otras nuevas?

R. Puede… puede que esté muriendo una cultura clásica de carácter patriarcal y esté surgiendo otra de formas nuevas e intermedias, una cultura hermafrodita, bisexual, transexual y en la que desde luego la mujer contribuirá de forma muy especial a recuperar los sueños y las utopías… Por cierto, una vez más, hablando de transexuales y bisexuales… ¡Freud ni los vio venir!

P. Usted ha dicho alguna vez que se arrepentía de no haberse arriesgado a lanzarse al mundo de la creación. ¿Es una espina clavada?

R. En efecto. Hice poesía, pero me di cuenta que lo que estaba haciendo eran versos, y el verso es el mayor enemigo de la poesía. Y he dicho también –y algunos no me lo han perdonado nunca- que el más grande de los críticos es minúsculo comparado con cualquier creador. Así que hablemos claro y no nos hagamos ilusiones. Yo soy tan solo un cartero, soy Il Postino. Y estoy muy orgulloso de eso, de haber llevado el correo bien a tantos y tantos alumnos. Pero no nos hagamos ilusiones.

P. ¿Quién no le perdonó? ¿Colegas suyos de universidad?

R. Así es. Es que en la universidad hay una vanidad descomunal. Y les sienta mal que les digas claramente que son parásitos. Parásitos en la melena del león.

P. El creciente desdén político por las humanidades es desolador. Al menos en España. La filosofía, la literatura o la historia son progresivamente ninguneadas en los planes educativos.

R. En Inglaterra también pasa, aunque quedan algunas excepciones en escuelas privadas para élites. Pero el sentido de la élite es ya inaceptable en la retórica de la democracia. Si usted supiera cómo era la educación en las escuelas inglesas antes de 1914… pero es que entre agosto de 1914 y abril de 1945 unos 72 millones de hombres, mujeres y niños fueron masacrados en Europa y el oeste de Rusia. ¡Es un milagro que todavía exista Europa! Y le diré algo respecto a eso: una civilización que extermina a sus judíos no recuperará nunca lo que fue. Sé que cabrearé a unos cuantos antisemitas, pero la vida universitaria alemana nunca fue ya la misma sin esos judíos. Una civilización que mata a sus judíos está matando el futuro. Pero bueno, hoy hay 13 millones de judíos en el mundo, más que antes del Holocausto.

P. Resulta increíble, es cierto.

R. ¡Resulta escandaloso! Un magnífico escándalo.

P. Profesor Steiner, ¿qué es ser judío?

R. Un judío es un hombre que, cuando lee un libro, lo hace con un lápiz en la mano porque está seguro de que puede escribir otro mejor.

P. ¿Cómo ve el futuro del ser humano? ¿Es optimista o pesimista?

R. El futuro… no sé. Toda profecía es simplemente memoria activa, no se puede prever nada, solo mirar en el retrovisor de la historia y contarnos historias sobre el futuro. Eso sí: habrá dos tres descubrimientos científicos en el campo de la genética que van a plantear problemas morales terriblemente complejos. Por ejemplo, ¿permitiremos que se manipulen las células del feto?

P. También será un problema moral poner freno al avance científico…

R. Exactamente. ¿Qué derecho tenemos? Yo soy, por ejemplo, firme partidario de la eutanasia. Los viejos destruimos a menudo la vida de los jóvenes que tienen que cargar con nosotros. ¡Me gustaría tanto tener el derecho de decir “Gracias, todo ha sido magnífico, ahora basta”. Eso llegará. En Holanda y en Escandinavia ya está pasando… No tenemos ya recursos para mantener en vida a tanta gente senil o demente, va contra la felicidad de mucha gente, no es justo.

P. ¿Qué momentos o hechos cree que forjaron más su forma de ser? Entiendo que tener que huir del nazismo junto a sus padres y saltar de París a Nueva York –magistralmente evocado en su libro Errata- es uno de los fundamentales teniendo en cuenta que…

R. Le diré algo que le impactará: ¡Yo le debo todo a Hitler! Mis escuelas, mis idiomas, mis lecturas, mis viajes… todo. En todos los lugares y situaciones hay cosas que aprender. Ningún lugar es aburrido si me dan una mesa, buen café y unos libros. Eso es una patria. “Nada humano me es ajeno”. ¿Por qué Heidegger es tan importante para mí? Porque nos enseña que somos los invitados de la vida. Y tenemos que aprender a ser buenos invitados. Y, como judío, tener siempre la maleta preparada y si hay que partir, partir. Y no quejarse.

No obstante, Steiner se muestra extremadamente crítico con el papel jugado por las democracias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, en la creación de contextos de pobreza que han podido actuar como semillero suplementario de soldados de Dios: “El capitalismo, en cuanto industrialización de masas, la eliminación de las formas más primitivas de la comunidad local, la globalización sin freno… sí, tenemos una responsabilidad que asumir. A un lado de la barrera está el paraíso, al otro, el desierto, la miseria. Triste. El mundo vive hoy una desigualdad terrible de posibilidades de vida. En el tercer mundo, los niños mueren y la gente come basura. Y no hay respuestas para este fracaso, que es el de todos nosotros”

"NO SE PUEDE NEGOCIAR CON EL ISLAM"

B. H.

En uno de los capítulos de su libro Fragmentos, recientemente editado en España, George Steiner se hace preguntas sobre la religión, incluidas las relativas a algo tan inasible para el común de los mortales como “la demostración de Dios a través de procesos científicos como la lógica modal y la metamatemática”, o el efecto demoledor de la muerte del comunismo: “El colapso del comunismo”, escribe Steiner, “ha dado un bandazo hacia una religiosidad muchas veces fanática. El fundamentalismo avanza de manera muchas veces violenta, ya sea en el Islam o en el baptismo norteamericano”. Ese juicio no es incompatible con el hecho de que George Steiner –que se considera “no religioso y sí volteriano”, admita sentir cierta “envidia” de los fundamentalistas, para quienes las sagradas escrituras son irrebatibles por su condición de “puro dictado divino”.

Sobre las relaciones entre la civilización judeocristiana y el Islam y una hipotética aspiración a puntos de encuentro, el autor del Prefacio a la Biblia hebrea se muestra rotundo: “No se puede negociar con el Islam, por dos motivos. A partir del siglo XV, el Islam rechazó la ciencia. La verdad científica no es importante para ellos. Y ahí, imposible negociar. Segundo problema: el trato a la mujer. Maltratar sistemáticamente a la mujer como hace el Islam es eliminar a la mitad de la Humanidad. Y de ahí vinieron las guerras de religión modernas que con tanta lucidez y anticipación predijo André Malraux, y creo que vienen otras, terribles”.

No obstante, Steiner se muestra extremadamente crítico con el papel jugado por las democracias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, en la creación de contextos de pobreza que han podido actuar como semillero suplementario de soldados de Dios: “El capitalismo, en cuanto industrialización de masas, la eliminación de las formas más primitivas de la comunidad local, la globalización sin freno… sí, tenemos una responsabilidad que asumir. A un lado de la barrera está el paraíso, al otro, el desierto, la miseria. Triste. El mundo vive hoy una desigualdad terrible de posibilidades de vida. En el tercer mundo, los niños mueren y la gente come basura. Y no hay respuestas para este fracaso, que es el de todos nosotros”.

domingo, 26 de junio de 2016

La lección del Reino Unido según John Carlin

John Carlin, El mundo debe dar gracias a Reino Unido, en El País, 26 de junio de 2016:

Los británicos nos han demostrado que la política no es, o no debería ser, un juego frívolo.

“Nunca tantos debieron tanto a tan pocos”, dijo Churchill sobre el sacrificio de los aviadores de la RAF en la segunda guerra mundial. Podemos decir lo mismo hoy del sacrificio que ha hecho Reino Unido por la humanidad.

El consenso casi total en el mundo es que al votar en el referéndum del jueves a favor de la salida de la Unión Europea los británicos (o, mejor dicho, los ingleses) cometieron un error incomprensible, demencial y de épicas proporciones. Tras conocerse el resultado, las caras pálidas, los tonos de voz entrecortados e incluso las palabras asombrosamente sobrias —no victoriosas— de los dirigentes conservadores de la campaña por el Brexit dieron la impresión de que se habían despertado la mañana después de una noche de alcohol y desenfreno preguntándose: “¡Dios mío! ¿Qué hemos hecho?”.

Malo esto para Reino Unido, pero bueno para todos los demás. Los británicos se encuentran de repente en una crisis económica y política sin precedentes, tan gratuita como innecesaria, y de la que solo se pueden culpar ellos mismos. Como consecuencia, la democracia parlamentaria más antigua ha dado al mundo una lección de un incalculable valor, una lección en cómo no se deben hacer las cosas en un país que aspira a la cordura y la prosperidad.

El 'Brexit' es el síntoma más alarmante hasta la fecha del fenómeno global “antiélites”

Lo que nos ha demostrado Reino Unido es que la política no es, o no debería ser, un juego frívolo; que los líderes demagogos que para alimentar su vanidad y sus ansias de poder alientan la noción de que la sabiduría de las masas es la máxima virtud de la democracia deben ser escuchados con cautela; que las decisiones de Estado son todas debatibles pero exigen que aquellos que las tomen posean un mínimo de responsabilidad cívica y un mínimo conocimiento de cómo funciona el Estado; que cuando los políticos que gobiernan o aspiran a gobernar opinan por ejemplo sobre la economía, sepan de lo que hablen, o al menos sepan más que el grueso de la población.

En resumen, los que tienen en sus manos el poder de influir en las vidas de millones y millones de personas deben ser expertos. Los expertos fueron precisamente aquellos cuyos argumentos fueron rechazados por la mayoría británica que optó por seguir las seductoras melodías de los flautistas del Brexit, conduciéndolos, como el de Hamelín, a las cuevas del infierno.

El momento más revelador de la campaña del Brexit fue cuando una de sus principales figuras, Michael Gove, declaró: “La gente de este país está harta de los expertos”. Gove, que fue ministro de educación durante cuatro años en el gobierno de David Cameron, estaba respondiendo a las advertencias del Banco de Inglaterra, de los jefes de los sindicatos obreros, de los principales empresarios británicos, de Barack Obama y de prácticamente toda la gente informada y pensante del mundo que se expresó en contra de votar por la salida británica de la UE. Escuchen a sus corazones y a sus juicios, les decía Gove a los votantes, gente que en su gran mayoría, como la gente en todo el mundo, se interesa mucho más por el futbol, o por las telenovelas, o por los concursos de talento, o por las historias de las vidas íntimas de los famosos o, por supuesto, por sus familias y sus trabajos que por la política, un deporte minoritario vaya uno donde vaya. Esto, que tanto les cuesta aceptar a los ideólogos profesionales, no es ni bueno ni malo. Es lo que es, y lo que hay.

Con suerte, hará más difícil que los  estadounidenses sucumban a Trump o los franceses a Le Pen

Y es el motivo por el cual el primer ministro Cameron pecó de una irresponsabilidad histórica y de una idiotez monumental al encomendar la decisión sobre el complejísimo tema, entendido por una ínfima fracción de la población, de si salir o permanecer en la UE era bueno o malo. Si hubiera sido fiel al principio de la democracia representativa, que los propios británicos patentaron en el siglo XVIII, hubiera dejado la decisión en las manos de los electos relativamente expertos diputados parlamentarios, más de tres cuartos de los cuales estaban a favor de la permanencia y ahora se encuentran en la surrealista tesitura de tener que obedecer el veredicto de las masas y solicitar formalmente a Bruselas la salida.

Dicen muchos de los comentaristas de élite que escriben para las élites que el Brexit es el síntoma más alarmante hasta la fecha de un fenómeno global contemporáneo “antiélites”. Se ha vuelto un tópico esto, repetido (por un columnista élite del New York Times, por ejemplo, el viernes) hasta el aburrimiento. Así explican día tras día en Estados Unidos y en Europa y en todas partes el ascenso de Donald Trump, primo hermano de los brexiters. Si tantos lo dicen algo de verdad debe tener, se supone, pero existe una explicación más sencilla de estos fenómenos, una a la que las élites opinadoras quizá se resistan por temor a ser tachadas de elitistas: que en cuestiones políticas y económicas nacionales la gente es fácilmente manipulable por los que tienen la cínica astucia de apelar a sus prejuicios y sus sentimientos más viscerales o tribales como, en el caso de los ingleses, el ancestral desdén y desconfianza que les inculcan desde la infancia hacia los deshumanizados “extranjeros”.

¿Por qué los londinenses y los escoceses, a excepción de casi todo el resto de Reino Unido, escucharon a los expertos, desoyeron a los populistas y votaron abrumadoramente a favor de la permanencia en Europa? Fácil. Porque los londinenses habitan en la ciudad más cosmopolita del mundo, conviven y trabajan con extranjeros todos los días y ven no solo que aportan mucho a la ciudad en lo económico y en lo social sino que son tan reconociblemente humanos como ellos mismos. En el caso de los escoceses, que han recibido enormes cantidades de inmigrantes en su tierra en los últimos años y que cuando son pobres son igual de pobres que los ingleses, hay una doble explicación. Una, que no se les adoctrina con sentimientos xenófobos desde una temprana edad, sino más bien todo lo contrario; y que el sistema de educación estatal en Escocia es, como el exministro Michael Gove bien sabe, muy superior al inglés. Los escoceses poseen en mayor abundancia que los ingleses las facultades mentales necesarias para saber distinguir entre los predicadores farsantes y los sinceros, entre las políticas que les convienen y las que no.

La saludable lección que el resto del mundo debe aprender del disparate en el que han caído los ingleses, entonces, es estar más alerta que nunca al populismo barato de aquellos que pretenden llegar al poder apelando a sus prejuicios y resentimientos. Con suerte, el resultado del referéndum británico, y las consecuencias desastrosas que arrastrará, hará más difícil que los votantes estadounidenses sucumban al flautista Trump, o los franceses a Marine Le Pen, del mismo modo que el apocalíptico fracaso del también disparatado proyecto chavista en Venezuela con suerte servirá de advertencia a los demás países de América Latina.

Si el mundo no aprende de estas lecciones quizá llegue el día en el que tengamos que replantearnos la idea de que la democracia es el sistema político menos malo que ha inventado la humanidad. Mi padre, que combatió en la RAF de 1939 a 1945, decía con frecuencia algo que recuerdo mucho estos días: que el mejor sistema de gobierno era la autocracia moderada por el asesinato. Siempre pensé que era una locura y que lo decía en broma. Ya no estoy tan seguro.

sábado, 25 de junio de 2016

Fernando Savater, Aun así...

Fernando Savater, "Aun así", en El País, 25 JUN 2016 

Les recuerdo una escena de Macbeth: Macduff prepara el asalto definitivo al castillo del tirano y necesita el apoyo de Malcolm, hijo del rey asesinado por Macbeth, así que le propone el trono cuando derroquen al usurpador. Malcolm quiere saber cuánto hay de noble afán o de mero oportunismo en esta propuesta: advierte a Macduff que él está tan lleno de defectos como Macbeth, porque es sumamente ambicioso, injusto, ávido de riquezas, violento, incapaz de contener su feroz lujuria... Macduff, al que le interesa ante todo vengar la muerte de su hijo, va minimizando los pecados que se atribuye falsamente el joven príncipe, dispuesto a aceptarle cualquier vicio a fin de contar con ese imprescindible aliado. Una excelente muestra de la penetración política de Shakespeare. Finalmente, Malcolm descubre la superchería y acepta acompañar a Macduff, pero queda la duda de que quizá el resultado hubiera sido igual si todas sus autoacusaciones fuesen ciertas. Lo importante era la venganza y recobrar el trono.

Donald Trump ha llegado a decir que él podría salir a la calle, disparar contra un transeúnte y la gente le votaría igual. Probablemente, ay, no se equivoca. Los partidarios del Brexit han seguido a un xenófobo caricaturesco como Farage, desoyendo sin inmutarse las más solventes advertencias sobre los perjuicios que traerá el abandono de la UE. En España, candidatos que veneran los regímenes menos recomendables mienten sin sonrojo en los debates, amparan la corrupción, desconocen la igualdad de los ciudadanos o prometen medidas tan democráticas como ordenar a jueces y guardias civiles que detengan a sus opositores, ni aun así ven disminuir sus apoyos electorales. ¡Son los nuestros, arrearán al enemigo! Y luego nos escandalizamos de los hooligans, esos mártires brutales de la inteligencia emocional...

miércoles, 22 de junio de 2016

Sale a la luz el cuaderno inédito de Valle-Inclán con sus notas sobre la I Guerra Mundial

Patricia Abet "Un manuscrito inédito documenta la cara más desconocida de Valle-Inclán", Abc, 22 de junio de 2016:

Sale a la luz un breve cuaderno en el que el autor anotó sus vivencias durante la I Guerra Mundial

En un vulgar cuaderno, de tapas negras y hojas rayadas, Valle-Inclán dio cuenta de su paso por el frente. Fue en 1916 cuando, como corresponsal del diario «El Imparcial», el literato viajó hasta Francia para informar de primera mano acerca de esa «guerra de trincheras» en la que por primera vez se utilizaron las armas químicas y que tanto impresionó al escritor. Las crónicas de esta vivencia bélica salieron a la luz dos meses después, a su regreso a Madrid, pero el germen de esos relatos —encerrados en una libretilla austera de 166 páginas cuyas tapas fueron decoradas por él mismo a pluma— se mantuvo oculto durante más de un siglo.

La encargada de rescatar este autógrafo inédito del olvido ha sido la profesora Margarita Santos Zas, responsable de la edición del bautizado como «Con el alba: El Cuaderno de Francia». El libro, que viene a enriquecer la nómina bibliográfica del autor, quizás no encierra un gran valor literario pero sí periodístico. Según la encargada de la edición del texto, las anotaciones de este cuaderno sirvieron como sustrato para la redacción de sus crónicas de guerra, recogidas en «La medianoche. Visión estelar de un momento de guerra (1916-1917)» y en un volumen posterior.

Un cuaderno, al revés

En cuanto a su valía, Santos Zas, doctora de la Universidad de Santiago, reconoce que se trata de un magnífico «muestrario de los mecanismos de escritura del literato», a través de los que rastrear su técnica periodística y redaccional. A este respecto, la filóloga reseña la «inmediatez» con la que Valle recogía los acontecimientos vividos, pese a que en aquel momento él ya era manco. Esperpéntico en sus formas y apariencia, Valle-Inclán ocupó el espacio gráfico de este valioso cuaderno a su manera, abriéndolo y girándolo a la derecha. Un llamativo uso que la investigadora achaca a su minusvalía y que revela que el autor plasmaba sus indicaciones desde la comodidad de una mesa, aunque mantuviese el presente como fórmula de inmediatez en todas ellas.

Al margen de la anécdota, el hallazgo de este autógrafo que se guardó durante más de un siglo junto a otros apuntes del genio gallego evidencia todas las modificaciones que Valle-Inclán imprimía a sus textos, aunque estos fuesen una memorias íntimas. «Tacha, reescribe, cambia frases, palabras, pautado siempre por la rapidez de la escritura respecto a los momentos vividos», refleja la editora.

Oficio de periodista

La datación del manuscrito, que ayer fue presentado en Santiago, permite localizarlo a medio camino entre la escritura de dos de sus obras más reseñables. La serie de sonatas «Memorias del Marqués de Bradomín (1902-1905)» y la genial «Luces de bohemia (1924)». Entre medias, Valle-Inclán evolucionó como literato pero también como periodista, oficio con el que por momentos esquivó las estrecheces económicas que marcaron parte de su vida, de tertulia en tertulia.

En íntima relación con la narrativa que caracterizó al modernista, Santos Zas resalta el carácter personal del cuaderno, lo que a su juicio «lo deja fuera de toda evidencia en cuanto a inventar o exagerar». Lejos de la naturaleza hiperbólica y exagerada que define a algunos de sus protagonistas, las notas que Valle recogía con minuciosidad cada noche describen los horrores de la guerra y una conmoción que no pasó de largo por el escritor. Su prosa, en este sentido, es desnuda y directa. «Reims es una ruina. Las estatuas de la Catedral, en su mayor parte, están hechas pedazos. Las gárgolas están rotas. Vidriera no queda ninguna», anotó Valle-Inclán un 30 de mayo de 1916. Tan solo unos días antes y, según se puede rastrear en el cuaderno, fue testigo de una breve conversación que no dudó en reproducir. «Motivo: dos damas cuchichean en la iglesia: —A mi hijo lo han citado en la orden del día del ejército/—¡El mío ha muerto!». El complejo proceso de escritura que derivó en las «Crónicas de guerra» de Valle se deja entrever ya en la pulcritud de todos los apuntes que el autor fechó con rigor para dar voz a los soldados. «Escucho el relato de las trincheras llenas de cadáveres, las cuales vuelven a ser bombardeadas durante la noche. Las balas de las ametralladores encienden la ropa de los soldados muertos. Las trincheras se tornan hogueras. Un soldado bretón exclama: —¡Madre del Señor! Ya no tengo miedo a los muertos».

Durante la presentación de esta cuidada edición —concebida en forma de tríptico y que incorpora un facsímil del cuadernillo— el nieto del escritor, Javier del Valle-Inclán Alsina, anunció la cesión de una gran parte del legado de su abuelo, que será trasladado a la Universidad de Santiago de Compostela con el objetivo de que allí esté «guarecido». Por su parte, los muebles, cuadros, retratos, ropas, objetos personales, grabados y esculturas que pertenecieron a Valle-Inclán serán llevados al Museo de Pontevedra.

La intención de la familia del autor es que la Cátedra que lleva su nombre siga desarrollando su labor, amparada en todos los manuscritos y documentos que fueron depositados para su estudio y análisis hace años. «No pueden estar en mejor lugar», opinión el nieto de Ramón María del Valle-Inclán en el 150 aniversario del nacimiento del padre de Max Estrella, sin evitar mencionar que esta celebración «está pasando con más pena que gloria».

Periodismo en la encrucijada

Juan Pedro Quiñonero

Valle-Inclán continúa creciendo: su periodismo está en la encrucijada de todos los caminos que cambiaron la historia de Europa. Como Azorín, enviado especial de ABC, en París, para cubrir una parte esencial de la Primera Guerra Mundial (1914-1919), Valle-Inclán fue un cronista excepcional de la misma y primera de las grandes crisis contemporáneas de la civilización europea.

Describiendo esa gigantesca crisis continental, la prosa de las crónicas periodísticas de ese Valle-Inclán es un crisol donde brilla con fulgor el lívido plumaje de los cisnes modernistas, tocado con la ceniza fría que caía en los campos de batalla europeos, semilla, entre otras, de la prosa atormentada e implacable que pronto desembocará en el nacimiento del esperpento y la crónica implacable de «El ruedo Ibérico».

El joven cronista que descubre las grandes matanzas militares (Verdun) –contemporáneas del terror que comienza a sembrar el arma aérea en las poblaciones civiles– contempla ese espectáculo fáustico desde la pureza inmaculada de su «Lámpara maravillosa». Esa experiencia física, social, política, cultural, contribuirá a iluminar sus visiones íntimas con una luz espectral: el fulgor del bombardeo de los campos, los pueblos y las ciudades pobladas de espectros y almas muertas. Esa experiencia de la gran crisis de la civilización europea le permitirá a Valle-Inclán descubrir en el madrileño Callejón del Gato el espejo cóncavo donde el Ángel de la historia de Klee/Benjamin contemplará más tarde el rostro lívido de la historia de Europa y España, caídas de hinojos en un campo de ruinas que el joven periodista valle-inclanesco describe con la precisión de una luz virginal.

La Nada

Miguel de Molinos, interpretando el Génesis, llegó a la conclusión de que si Dios hizo el mundo de la nada, entonces el primer acto de la creación debió ser precisamente crear el conjunto vacío, o sea la nada. En versos de Antonio Machado:

    Dijo Dios: "Sea la Nada"
y alzó su mano derecha
hasta ocultar la mirada,
y quedó la Nada hecha.

martes, 21 de junio de 2016

El PP demanda al portal humorístico Rajoy Presidente

Es este.

Lo único que ha conseguido es generar un enorme y contraproducente efecto Streisand del que este post es solo un exponente.

El Ateneo toledano de 1838

Rafael del Cerro Malagón, "El Ateneo Toledano en 1838" en Abc de Toledo, 23-V-2016:

La inauguración contó con la presencia del jefe político, el ilustre protector y una audiencia «no muy numerosa», en la sala capitular «del insigne Colegio de Santa Catalina V. y M., Universidad de esta Ciudad»

León Carbonero y Sol (Villatobas 1812-Madrid 1902) presidente y fundador del Ateneo de Toledo; Vizconde Palazuelos, alcalde de Toledo entre 1846 y 1848 y Sixto Ramón Parro, abogado, profesor, historiador y alcalde de Toledo entre 1848 y 1850 (Archivo Municipal de Toledo)

En junio de 1837, la regente María Cristina sancionaba una Constitución de matiz progresista mientras que el carlismo mantenía una rebelión generalizada que resistiría hasta 1840, ya solo, en el Maestrazgo. En nuestra región operaron agrupaciones carlistas que, para el Gobierno, eran cuadrillas facciosas, asaltantes de pueblos, bienes o personas, cuyos miembros, al ser detenidos, solían ajusticiarse públicamente. En Toledo, en 1838, se declaró el estado de sitio ante los avances de algunas partidas, como la de Jara -que bajó hasta los cigarrales-, además de verse cuerdas de presos, marchas de tropas, detenciones de clérigos carlistas, fusilamientos y ejecuciones a garrote en San Lázaro, el Tránsito o Zocodover. En aquel difícil año, en la ciudad, considerablemente mutilada desde la francesada de 1808 y con muchos cenobios ya vacíos por las recientes leyes desamortizadoras, residían poco más de 14.000 vecinos.

Sin embargo, sorprende que por entonces tratasen de funcionar dos iniciativas alejadas de aquellos conflictos: un foro de debate científico, o Ateneo, y la reactivación de la Sociedad Económica de Amigos del País de Toledo, fundada en 1776. Esta última, con el respaldo de 136 miembros vinculados a las instituciones locales, el comercio o la industria, actualizaba sus estatutos y se ratificaba en mejorar las fuentes de riqueza disponibles y elevar la instrucción de la ciudadanía, destacando especialmente la labor que efectuó Sixto Ramón Parro, en el cargo de presidente, desde 1839.

Así pues, en tanto que la «Económica» se encauzaba hacia sus metas, otro grupo de personas, con menor número de participantes, pero deseosas de hacerse oír, gestaban un ateneo, lo que se daba a conocer el 29 de mayo de 1838 en el Boletín Oficial de Toledo. El texto revela que ya existían algunos jóvenes afanosos de cultivar el saber y comunicar sus conocimientos, pero que carecían del apoyo suficiente para abrirse al público como «asociación literaria», por lo que buscaron la ayuda de una «persona notable»: Jerónimo Hierro Rojas y Roble, vizconde Palazuelos, que ocuparía la alcaldía de Toledo entre 1846 y 1848. Al verse atendidos por este prohombre le nombraron «Protector del Ateneo de Toledo», lo que les facilitaba crear una entidad como las ya implantadas en otras ciudades -por ejemplo en Madrid, desde 1835- para adentrase en la «ilustración en las bellas artes y en algunas ramas de las ciencias».

Según el organigrama que salía a la luz, como presidente y fundador, aparecía el licenciado León Carbonero y Sol (1812-1902), junto con cuatro consiliarios -Isidro Ruiz Albornoz, Jesús Rodríguez, Nicolás Magán y Juan González-, el secretario Carlos Bécker y, como vicesecretario, José Sáez. Se mencionaban las nueve cátedras que funcionarían en torno a la Religión, la Literatura, la Filosofía, la Oratoria, la Historia y el Derecho, siendo dirigidas por varios miembros orgánicos, además de Sixto Ramón Parro o el intelectual y librero Blas Hernández. También se publicaban los nombres de ocho socios ligados al ámbito universitario, entre ellos Narciso Barsi. Y es que este ramillete de personajes era el núcleo intelectual de la ciudad, formados casi todos -como señala Jesús Cobo en la revista Archivo Secreto (2002), al estudiar la figura del polifacético Parro-, en la estricta ortodoxia católica de la vieja universidad toledana.

El viernes 1 de junio de 1838 tuvo lugar la pública inauguración del Ateneo con la presencia del jefe político, el ilustre protector y una audiencia «no muy numerosa», en la sala capitular «del insigne Colegio de Santa Catalina V. y M., Universidad de esta Ciudad». Carbonero y Sol pronunció un discurso institucional seguido de la lectura de una oda de Nicolás Magán alusiva a la naciente institución. El Boletín del 21 de junio publicaba el alta de once nuevos socios vinculados esencialmente a la universidad y a la abogacía, avisándose de una sesión, el 2 de septiembre, para aprobar las «constituciones» que luego firmarían, el nuevo presidente, José Izquierdo Rey, y del secretario, Manuel Jesús de Rioja. En los estatutos se ratificaba la idea de propiciar «la mutua comunicación de ideas de manera metódica y provechosa» y de ser una sociedad literaria. Se articulaban las clases de socios (50 numerarios y un número indefinido de supernumerarios), su admisión, sus derechos y obligaciones (como el pago mensual de una cuota), el funcionamiento de las sesiones (las ordinarias, martes y sábado), las disertaciones de los catedráticos, las elecciones de cargos y sus atribuciones.

El 13 de septiembre se efectuó otra reunión para debatir sobre el impuesto decimal y otras contribuciones vigentes. El día 23, a través del dato que aporta Luis Alba, sabemos que la «Económica» y el Ateneo solicitaban el uso compartido de la Sala de Juntas a la Academia de Nobles Artes de Santa Isabel -fundada en 1817 y alojada en el palacio de los marqueses de Malpica, en la plaza de Santa Clara-, petición que fue denegada. Este dato menor revela los problemas que atravesaban ambas instituciones para mantener incluso un domicilio propio e independiente. En los meses finales de 1838, no hallamos más datos sobre la actividad del referido y joven Ateneo.

Es posible que, a la vista de las claves de su peculiar y pequeño cuerpo social, este foro debió tener una corta vida que, muy posiblemente, nunca pasaría de 1845. Y es que, en dicho año, entraría en vigor el llamado Plan Pidal que redujo a una decena de campus la vida universitaria española, quedando suprimido el de Toledo, como dijo Parro, por el «pecado de no distar de Madrid más que 12 leguas», para convertirse en un instituto provincial. La muerte administrativa de la antigua vida universitaria de la Ciudad Imperial también borraría el recuerdo del Colegio de Santa Catalina y, con él, la fugaz vida del temprano Ateneo de Toledo cuyos restos, por ahora, son pecios naufragados en las hemerotecas, los archivos o en colecciones de devotos bibliófilos.

Resumen del acto de Carolina Bescansa en Ciudad Real

En el acto convocado el 20 de junio en los jardines del Prado de Ciudad Real por Unidos Podemos intervino la Candidata al Congreso por C. Real Ana Belén Jiménez, el candidato al Senado Luis Benítez de Lugo, el diputado autonómico por Podemos José García Molina y la diputada en el Congreso Carolina Bescansa

Se repartieron sombrillas, sombreros y limonada para evitar el calor y se colocaron 120 sillas para todos los asistentes. Unos clowns atendieron a los niños. Asistieron unas trescientas personas como mínimo y antes de empezar se recogieron las preguntas de los asistentes para los invitados y se repartieron varios ejemplares del Programa de Podemos. El acto empezó a las siete y media más o menos, tras atender Carolina a diversos medios de comunicación. Asistieron además miembros de los círculos de Puertollano, Malagón, Tomelloso etcétera y el acto fue transcrito a lengua de signos simultáneamente para que pudieran enterarse los sordomudos.

Primero intervino Luis Benítez de Lugo, arqueólogo y profesor candidato al Senado por UP. Dijo que ha fracasado el bipartidismo, no la gente; Podemos ha demostrado desde 2014 que es posible hacer una nueva política.  El conjunto que forma UP (IU, EQUO y PODEMOS) se ha mostrado más fuerte que la suma de sus partes y la labor es devolver la voz de la gente a las instituciones. El Senado, según la Constitución, posee dos atribuciones importantes: cambiar la ley electoral y organizar la estructura territorial. Y es muy poco representativo: con el 40% de los votos de la provincia el PP posee el 75% de la representación en esa cámara. Eso hay que cambiarlo: el Senado tiene que servir a la gente y no a los poderosos: sirve ahora de “retiro dorado” a ellos y a los exalcaldes. La sonrisa es el emblema de Podemos: no debe haber política inspirada en el terror sino en la paz. “Cospedal, no queremos más tus políticas; PP, fuera de Castilla-La Mancha… Un gobierno de cambio es posible”

A las ocho y cinco intervino la segunda candidata al Congreso por UP, Ana Belén Jiménez. Dijo que subía a las tablas por vez primera; es valdepeñera y de familia humilde: estudió en la enseñanza pública y ha pasado 20 años de su vida trabajando en una sanidad también pública. ¿Conoce mejor esas instituciones un registrador de la propiedad? Es madre y ama de casa ¿conoce mejor la economía doméstica que un doctor en economía y empresa? Es donante de órganos, pertenece a la ACNUR y a la Asociación contra el maltrato y cederá parte de su sueldo a programas solidarios. ¿Va a hacer eso un consejero de Bankia? Le dio las gracias a Carolina Bescansa por haber cofundado Podemos: “Si no lo hubiera, habría que inventarlo”. 

No le gustan los neumáticos de Seseña, el amianto de Toledo, la central nuclear de Villar de Cañas, el TTIP, el impuesto al Sol, el proyecto de minería de tierras raras, que los manchegos vayan a curarse a Madrid en clínicas privadas y que las enfermedades extrañas las atiendan también allí, obligando a desplazarse a las familias de los enfermos; las contratas misteriosas, la falta de personal que redunda en el estrés del existente, la pobreza energética, la pobreza pura y simple y cada vez mayor, los pederastas, las inmatriculaciones, el IBI que solo pagan algunos, las tarjetas black, los minusmileuristas, la corrupción, la esclavitud sexual, el proxenetismo, la  violencia de género y el “la maté porque era mía”, que cobre menos la mujer por el mismo trabajo y que tenga que criar sola sus hijos sin ayudas volviéndose más pobre, que la mujer se pase la vida siendo una esclava de sus hijos, luego de sus mayores y por último de sus nietos porque sus hijos no tienen conciliación laboral, y, aún peor, que esto no se valore… Hace falta también una ley de educación que asegure la coeducación. Y todo eso se puede cambiar, exclamó. “¡Sí se puede! ¡Qué no os engañen!”

José García Molina comenzó su intervención diciendo que “huele a flores, pero también al cambio. ¡Bienvenidos al nuevo país que vamos a construir entre todos!“ y citó a Thomas Jefferson: “Prefiero más los proyectos, ideas, sueños de futuro que las historias del pasado”, algo que, cuando es pasado es más de pesadilla que de otra cosa es preferible mil veces. Añadió que la contienda electoral era un ring donde se enfrentaban Cospedal y todos los mayores que, como sus padres andaluces analfabetos, emigraron a Cataluña a trabajar para criar una familia, de forma que su nieto pudo trabajar como profesor universitario en Talavera, algo que le hacía reflexionar cuando veía a sus alumnos salir “con título y sin trabajo” y tener que emigrar como ellos a Europa. Por eso, dijo, “a Cospedal no la echaron ni Luis ni yo, sino la gente”. Habló de lo que en el acto anterior dijo Echenique: “Hay gente que no cambia su voto, pero ha cambiado sus valores”, y se dirigió a quienes tienen aún los mismos valores, a los socialistas de corazón para que votaran a Podemos. Dijo que “ya está bien de cementerios: Seseña, el nuclear y el de Ciudad Real”, aludiendo al hecho de que se diera un pelotazo espectacular en la época de Rosa Romero cuando el ayuntamiento compró, para ampliar el cementerio, algo que después no se hizo, un terreno por cinco millones de euros, cuando su propietario lo había comprado solo tres meses antes por un millón setecientos mil. Y con esto acabó su intervención.

Habló después Carolina Bescansa. Afirmó que los representantes de Podemos sufren todo tipo de ataques continuamente. “Nos tratan mal porque tratan mal al pueblo” pero “somos mayoría y la minoría son ellos”. No se ganan votos con tertulias en televisión, sino en las tertulias familiares en la cocina. El cambio se dirime en pocos votos y según la última encuesta de Sigma 2 ya existía igualdad de votos entre PP y Podemos. Agradeció el trabajo y esfuerzos de las humildes personas que han montado el acto y especialmente de las mujeres. Indicó que su propósito era convencer sobre todo a los que todavía no son de Podemos y que había venido a este jardín como a una plaza pública, el único lugar donde nadie puede negar el derecho de reunión, como con frecuencia se hace. Que su labor era ante todo agradecer y explicar “el programa electoral más participado de la historia de la democracia”, donde se ha consultado a centenares de expertos y a toda la gente que ha sido posible para que hicieran propuestas “con la intención de escribir una ruta para sacar de la crisis a nuestro país”. Comentó que era también “el programa más leído de la historia de la democracia” y añadió que los partidos políticos del bipartidismo nunca han tenido mostrado excesivo interés en divulgar su programa. La propuesta más votada fue que “si un gobierno no cumple lo que promete, la gente tenga derecho a convocar un referéndum y echarlo”. Mencionó a los muchos expertos que se consultaron y que llegaron a la conclusión de que “la crisis y la corrupción son la misma cosa”. Los imputados se presentan a las elecciones con todo descaro. Mencionó de nuevo el pelotazo popular del cementerio de Ciudad Real, que supuso al pueblo pagar cuatro veces más de lo que valía y mencionó que los expertos aseguran que eso es incluso más de lo que es la corrupción: “El 25% de las licitaciones en España es corrupción”, un total en nuestro país de 48.000 millones de euros, justo lo que se necesita para resolver nuestro problemas. Y dijo que no se roban billetes, sino puestos de trabajo, plazas de guardería y de hospital, etcétera. Es imposible que el sector privado reinicie la economía, porque en España está formado fundamentalmente por PYMES, así que el motor para reactivar la economía debe alejarse de los cuñados y los yernos y ser el sector público. Reformar el mercado de trabajo y reactivar el consumo familiar, así como asumir una política fiscal expansiva, “echando a los chorizos de las instituciones” debe bastar para sacar al país de la crisis.  Como dijo el 15 M, “no hay pan para tanto chorizo”, y ahora están los chorizos temblando. “Que la gente tenga dinero para que las PYMES puedan funcionar” es el secreto de la reactivación económica que persigue Podemos, así como recuperar derechos y puestos de empleo en el servicio público. Es importante también reducir la factura energética para no depender tanto del petróleo. Sobran políticos en los consejos de administración de las Eléctricas que lo obstaculizan cobrando impuestos al Sol.

Mencionó el hecho de que un niño de 6 años le preguntara qué iban a hacer para crear trabajo; eso la horrorizó, y se contestó que lo necesario para que niños de seis años no tuvieran necesidad de preguntar eso. Hay que evitar que la infancia quede en riesgo de pobreza. Volvió a mencionar que “ya estamos, según encuestas, en empate técnico con el PP, Partido del no se Puede”, y mencionó la necesidad de expandir el mensaje de Podemos dejándose la piel en las “tertulias de cocina”, que son las que importan, estudiándose el programa. “Hay que estudiar”, conminó. Tiene especiales ganas de restregarle en las narices a Mariano Rajoy lo de que “debe gobernar la lista más votada”, y las encuestas internas dicen que es posible. Terminó su intervención diciendo que “¡Vamos a ganar el futuro y el presente!”

Después hubo un turno de preguntas hechas por el público. La primera fue “en qué va a afectar el TTIP a Castilla-La Mancha”; contestó Luis Benítez de Lugo: hará que las denominaciones de origen de productos por las cuales es famosa: el vino, el queso, la berenjena de Almagro, puedan ser producidas por estadounidenses sin cortapisas y no valgan para nada.

La segunda pregunta fue “cómo es el proyecto educativo de Posemos”. Contestó Molina: será una educación sin recortes, sin privilegios para la concertada y que apueste por la educación pública, cuyo propósito sea reducir el fracaso escolar y siga el modelo de Finlandia, donde el fracaso escolar se ha reducido al 0’2 %.

Por último se preguntó cuál era la política de UP para combatir el paro. Carolina Bescansa contestó que era crear inversión pública mediante la ley de dependencia, una política fiscal expansiva y un fomento y protección de las PYMES.

Y así concluyó el acto cuando eran ya las nueve de la noche.

domingo, 19 de junio de 2016

sábado, 18 de junio de 2016

Rara época

                RARA ÉPOCA

     Rara época. Llévanse a la cama
las nenas a sus móviles. Los chicos
se besan entre ellos los hocicos
y mirar su futuro es todo un drama,
     pues, ahora en que todo se programa,
el porvenir no existe: se hizo añicos
o se ha vuelto producto para ricos
como el saber (o la salud) proclama.
     Trabajar ya no es bíblico castigo
y, si exiges tenerlo, te condenan;
de poder conseguir, no vale un higo.
     Y al ver esto los jóvenes ¿se apenan?
Se divierten o se miran el ombligo
y todavía más se desenfrenan.

Errores que suelen cometer los docentes según Santiago Moll


Ser docente en estos tiempos se ha convertido en una profesión de riesgo. Sin duda, el factor vocacional es determinante a la hora de elegir una profesión exigente y que supone una enorme responsabilidad.

Lamentablemente, en las facultades no se nos prepara para una labor que a mi modo de ver marca buena parte del destino de una sociedad. Muchos de nosotros hemos ido aprendiendo a ser profesores más por nuestros errores que por nuestros aciertos.

Pues bien, en este artículo os quiero dar a conocer algunos errores que son  muy comunes en nuestra profesión y que creo que con poco esfuerzo podemos corregir y mejorar así nuestras labor docente. Siempre me gusta decir que errar nos hace humanos, y que rectificar no convierte en buenos profesionales.

¿Qué errores podemos evitar como docentes?

1. Falta de visibilidad. La presencia y visibilidad en el aula es un aspecto muy a tener en cuenta a la hora de impartir una sesión lectiva. Ya me he referido en otros artículos a la importancia de que los alumnos siempre tengan una referencia visual del profesor en el aula.

Para ello es fundamental que estemos preferentemente de pie y en constante movimiento, para que los alumnos fijen su atención hacia nosotros. Ello nos permitirá tener un mayor control del grupo clase. Sobre este aspecto os recomiendo la lectura del artículo ¿Cómo es mejor dar una clase de pie o sentado?

2. Oír sin escuchar. Un aspecto al que le doy mucha importancia en mis sesiones lectivas es intentar no sólo oír a mis alumnos, sino también escucharlos. La diferencia entre oír a una persona y escucharla es enorme, ya que cuando la escuchamos lo estamos haciendo de forma activa y les transmitimos a nuestros alumnos que aquello que nos está diciendo es importante tanto para ellos como para nosotros.

Los alumnos de una clase demandan atención en todo momento. De ahí que en la medida que nos sea posible, debemos esforzarnos para escuchar con atención aquello que nos quieran decir. Con ello aumentaremos la empatía y mejoraremos nuestra relación con ellos.

Aquellos docentes que sólo oyen a sus alumnos pero no interactúan, corren el riesgo de tener una relación distante y ello repercute negativamente en la relación del docente con el grupo.

Para saber más sobre este apartado os recomiendo la lectura del artículo 5 consejos para aumentar la empatía con tus alumnos.

3. No mantener el contacto visual. La comunicación no verbal de un docente, aquella que se transmite a través de los sentidos, resulta fundamental en el desarrollo de una sesión lectiva.

Bien es cierto que los docentes enseñamos a través de la palabra oral y escrita, pero también comunicamos a través de nuestro cuerpo y, por supuesto, con la mirada. Referente a la mirada hay un aspecto que es importante corregir y es el hecho de hablar a nuestros alumnos sin mirarlos directamente a los ojos.

No mantener un contacto visual con nuestros alumnos repercute negativamente en la relación y en el aprovechamiento de nuestras sesiones lectivas. No mirar a nuestros alumnos transmite inseguridad, duda, incomodidad, falta de empatía… No mirar a nuestros alumnos hace que exista un distanciamiento con ellos que luego repercute negativamente en nuestra relación con el propio grupo.

 4. No cumplir con lo prometido. Lo prometido es deuda. Todos sabéis el sentido de la justicia que tienen, por lo general, los alumnos. Incluso añadiría que además de sentido de la justicia tienen muy buena memoria para aquello que les conviene.

De ahí la importancia de ser muy escrupulosos con aquello que les prometemos, porque si ya de antemano sabemos que no vamos a cumplirlo, esta promesa no cumplida se volverá en nuestra contra. Esto sirve tanto para las promesas como para con las amenazas en caso de no cumplir con las normas del centro.

Un docente que no mantiene su palabra o que no cumple con sus palabra es un docente que poco a poco va debilitándose frente al grupo y puede afectarle muy negativamente en el caso de que quiera ganarse su respeto.

5. Prolongar el tiempo de corrección. Profesor, ¿tienes los exámenes corregidos? Seguro que se trata de una pregunta que si no a todos, a casi todos os habrán hecho en algún momento.

Todos somos conscientes del esfuerzo que implica la corrección de ejercicios, trabajos exámenes… Pero creo que es importante hacer un esfuerzo por entregar dicha corrección en la mayor brevedad posible. La rapidez en la corrección es algo que los alumnos valoran muy positivamente y hace que te ganes el respeto de tus alumnos, porque consciente o inconscientemente te conciben como un profesional implicado y eficaz.

El hecho de entregar con rapidez aquello que hemos corregido también le da valor a la corrección en sí en el caso de que queramos hacer algún inciso o comentario en clase. Hay docentes que tardan semanas en la corrección y ello repercute negativamente en su beneficio.

Sobre cómo ganarse el respeto de tus alumnos recomiendo la lectura del artículo 5 consejos para ganarse el respeto de tus alumnos.

6. No utilizar el mismo código. Para que exista una correcta comunicación entre dos personas, estas deben conocer y compartir el mismo código. En muchas ocasiones se producen problemas de relación entre alumno y docente porque la fractura que existe del código de cada parte es insalvable.

Los docentes tenemos la facultad de dominar todos los registros de una lengua, desde el culto hasta el vulgar, pasando por el coloquial. El error que cometemos es pensar que también nuestros alumnos dominan todos estos registros. En la medida que seamos capaces de compartir al máximo el mismo código, más fluida será la relación entre alumno y docente y mayor será el grado de comprensión.

Con ello no digo que debamos situarnos a su nivel de competencia lingüística, sino que se trata de encontrar un equilibro entre aquellos que les podré enseñar como nuevo y el registro que utilizaré para que ese conocimiento llegue a todos los alumnos.

7. No dejarnos influir por nuestro estado de ánimo. Siempre he admirado a los presentadores de noticias de la televisión porque siempre tienen el mismo semblante, pese a que seguramente tendrán como todos nosotros sus días buenos y sus días malos. A esto se le llama profesionalidad.

Pues bien, creo que esta profesionalidad también debería ser aplicable a los docentes. En muchas ocasiones nos dejamos llevar por nuestros problemas personales y los trasladamos a nuestras sesiones lectivas.

Tenemos poca paciencia, nos sentimos irritados, gritamos por cualquier nimiedad, expulsamos a alumnos de forma arbitraria. A mí me gusta pensar que cuando entro en una clase es como si entrara en un plató de televisión. Al ponerme delante de mis espectadores, los alumnos, debo dar lo mejor de mí mismo, independientemente del estado de ánimo en el que me encuentre.

Ser profesional bajo cualquier circunstancia es la mejor forma de dignificar muestro trabajo.

9. Enseñar sin educar. Los docentes solemos cometer el error de pensar que nuestra profesión consiste en la transmisión pasiva de conocimientos, en la transmisión unidireccional de contenidos a través de lo que podríamos llamar una clase magistral.

Creo que este enfoque es erróneo. Y es erróneo porque un docente es mucho más que un mero transmisor de conocimientos. Un docente es aquel que además de enseñar es capaz de invertir, repito, invertir, todo el tiempo que haga falta en educar a sus alumnos, en transmitirles valores como el de la solidaridad y la cooperación.

10. Mezclar lo profesional con lo privado. Redes sociales. En la sociedad actual la privacidad se está convirtiendo en un lujo. El ámbito privado de los docentes es algo que debemos tener muy en cuenta, porque un mal uso de nuestra privacidad puede afectarnos muy negativamente.

Me parece importante que en nuestras sesiones lectivas nos centremos en lo educativo y no en lo personal. Se trata de mantener una distancia con nuestros alumnos, en especial, por lo que a las redes sociales se refiere. De ahí que sea necesario mantener unas pautas de actuación muy estrictas.

Lo digo porque los alumnos tienen la costumbre de bombardearnos con preguntas sobre nuestra vida privada, nos envían solicitudes a nuestros perfiles sociales, preguntan a otros compañeros de profesión sobre aspectos relacionados con nuestra familia, edad, estado civil…

Es por ello que creo conveniente guardar con mucho celo nuestra vida privada, porque a corto o a medio plazo, la información personal que podamos dar a nuestros alumnos podría afectarnos negativamente. En mi caso, por ejemplo, no acepto jamás ninguna solicitud de un alumno de ninguna de las redes sociales de las que formo parte.

Revisando todos estos errores me doy cuenta de que la profesión de docente exige por nuestra parte una dedicación y una vocación extraordinarias. Siempre he pensado que los mejores docentes son aquellos que, habiéndose equivocado una y otra vez, tienen la capacidad de levantarse todas las mañanas para enfrentarse al reto apasionante que supone la docencia.

Para aquellos que amamos esta profesión tiene tanto de reto como de pasión. Aquellos que nos dedicamos a la docencia debemos dar a en cada sesión lectiva lo mejor de nosotros mismos, vaciarnos en clase, entregarnos para que nuestros alumnos adquieran valores y conocimientos, enseñarles a través de la palabra y educarles desde el corazón.

"Los hombres viejos", un poema inédito de Miguel Hernández

Pertenece al ciclo de El hombre acecha:

I

Nacen puestos de gafas, y una piel de levita,
y una perilla obscena de culo de bellota,
y calvos, y caducos. Y nunca se les quita
la joroba que dentro del alma les explota.

Pedos con barbacana, ceremoniosos pedos,
de su senil niñez de polvo enlevitado,
pasan a la edad plena con polvo entre los dedos,
sonando a sepultura y oliendo a antepasado.

Parecen candeleros infelices, escobas
desplumadas, retiesas, con toga, con bonete:
una congregación de gallardas jorobas
con callos y verrugas al borde del retrete.

Con callos y verrugas, y coles y misales,
la dignidad del asno se rebela en la enjalma,
mirando estos cochinos tan espirituales
con callos y verrugas en la extension del alma.

Alma verruguicida, callicida la vuestra.
Habéis nacido tiesos como los monigotes,
y vivís de puntillas, levantando la diestra
para cornamentar la voz y los bigotes.

Saludáis con el ano, no arrugáis nunca el traje,
disimuláis los cuernos con laureles de lata.
No paráis en la tierra, siempre vais de viaje
por un país de luna maquinal, mentecata.

Nacéis inventariados, morís previa promesa
de que seréis cubiertos de estatuas y coronas.
Vais como procesados por el sol, que procesa
aquello que señala delito en las personas.

Os alimenta el aire sangriento de un juzgado,
de un presidio siniestro de abogados y jueces.
Y concedéis los pedos por audiencia de un lado,
mientras del otro lado jodéis, meáis a veces.

Herís, crucificáis con ojos compasivos,
cadáveres de todas la horas y los días:
autos de poca fe, pastos de los archivos,
habláis desde los púlpitos de muchas tonterías.

Nunca tenga que ver yo con estos doctores,
estas enciclopedias humanas, aplastantes.
Nunca de estos filósofos me ataquen los humores,
porque sus agudezas me resultan laxantes.

Porque se ponen huecos igual que las gallinas
para eructar sandeces creyéndose profundos:
porque para pensar entran en las letrinas,
en abismos rellenos de folios moribundos.

Sentenciosas tinajas vacías, pero hinchadas,
se repliegan sus frentes igual que acordeones,
y ascienden y descienden, tortugas preocupadas,
y el corazón les late por no sé qué rincones.

No se han hecho para estos boñigos los barbechos,
no se han hecho para estos gusanos las manzanas.
Sólo hay chocolateras y sillones deshechos
para estas incoherencias reumáticas y canas.

Retretes de elegancia, cagan correctamente:
hijos de puta ansiosos de politiquerías,
publicidad y bombo, se corrigen la frente
y preparan el gesto de las fotografías.

Temblad, hijos de puta, por vuestra puta suerte,
que unos soldados de alma patética deciden:
ellos son los que tratan la verdadera muerte,
ellos la verdadera, la ruda vida piden.

La vida es otra cosa, sucios señores míos,
más clara, menos turbia de folios, de oficinas.
Nadan radiantemente sus cuerpos en los ríos
y no usan esa cara de múltiples esquinas.

Nunca fuisteis muchachos, y queréis que persista
un mundo aparatoso de cartón estirado,
por donde el cartón vaya paticojo y turista,
rey entre maniquíes de pulso congelado.

Venís de la Edad Media donde no habéis nacido,
porque no sois del tiempo presente ni del ausente.
Os mata una verdad en el caduco nido:
la que impone la vida del siempre adolescente.

Yo soy viejo: tan viejo, que el primer hombre late
dentro de mis vividos y veintisiete años,
porque combato al tiempo y el tiempo me combate.
A vosotros, vencidos, os trata como a extraños.

II

Trapos, calcomanías, defunciones, objetos,
muladares de todo, tinajas, oquedades,
lápidas, catafalcos, legajos, mamotretos,
inscripciones, sudarios, menudencias, ruindades.

Polvos, palabrería, carcoma y escritura,
cornisas; orinales que quieren ser severos,
y se llevan la barba de goma a la cintura,
y duermen rodeados de siglos y sombreros.

Vilmente descosidos, pálidos de avaricia,
lo que más les preocupa de todo es el bolsillo.
Gotosos, desastrosos, malvados, la injusticia
se viste de acta en ellos con papel amarillo.

Los veréis adheridos a varios ministerios,
a varias oficinas por el ocio amuebladas.
Con el sexo en la boca canosa, van muy serios,
trucosos, maniobreros, persiguiendo embajadas.

Los veréis sumergidos entre trastos y coños
internacionalmente pagados, conocidos:
pasear por Ginebra los cojones bisoños
con cara de inventores mortalmente aburridos.

Son los que recomiendan y los recomendados.
La recomendación es su procedimiento.
Por recomendación agonizan sentados
donde la muerte cómoda pone su ayuntamiento.

Cuando van a acostarse, se quitan la careta,
el disfraz cotidiano, la diaria postura.
Ante su sordidez se nubla la peseta,
se agota en su paciencia la estatua más segura.

A veces de la mala digestión de estos cuervos
que quieren imponernos su vejez, su idioma,
que quieren que seamos lenguas esclavas, siervos,
dependen muchas vidas con signo de paloma.

A veces son marquesas íntimas de ambiciones,
insaciables de joyas, relumbronas de trato:
fracasadas de título, caballares de acciones,
dispuestas a llevar el mundo en el zapato.

Putonas de importancia, miden bien la sonrisa
con la categoría que quien las trata encierra:
políticas jetudas, desgastan la camisa
jodiendo mientras hablan del drama de la guerra.

Se cae de viejo el mundo con tanto malotaje.
Hijos de la rutina bisoja y contrahecha,
valoran a los hombres por el precio del traje,
cagan, y donde cagan colocan una fecha.

Van del hotel al banco, del hotel al paseo
con una cornamenta notable de aire insulso.
Es humillar al prójimo su más noble deseo,
y el esfuerzo mayor le hacen meando a pulso.

Hemos de destrozaros en vuestras legaciones,
en vuestros escenarios, en vuestras diplomacias.
Con ametralladoras cálidas y canciones
os ametrallaremos, prehistóricas desgracias.

Porque, sabed: llevamos mucha verdad metida
dentro del corazón, sangrando por la boca:
y os vencerá la férrea juventud de la vida,
pues para tanta fuerza tanta maldad es poca.

La juventud, motores, ímpetus a raudales,
contra vosotros, viejos exhombres, plena llueve:
mueve unánimemente sus músculos frutales,
sus máquinas de abril contra vosotros mueve.

Viejos exhombres viejos: ni viejos tan siquiera.
La vejez es un don que cederá mi frente,
y a vuestro lado es joven como la primavera.
Sois la decrepitud andante y maloliente.

Sois mis enemiguitos: los del mundo que siento
rodar sobre mi pecho más claro cada día.
Y con un soplo sólo de mi caliente aliento,
con este soplo dicté vuestra agonía.

Teología moderna

La gran teología moderna: Karl Rahner, Hans Urs von Balthasar, Yves Marie-Joseph CongarHenri De Lubac. A mí me gusta especialmente von Balthasar. Y qué lástima no tener tiempo para poder profundizar en las ideas sobre el Bien Supremo de todas estas personas. A veces pienso que nos reencarnamos solo para poder tener tiempo de alcanzar alguna conclusión válida sobre la existencia y que esta se limita solamente a ser una especie de guardería metafísica.

viernes, 17 de junio de 2016

Vote usted

Cualquier política encuentra tasa y límite en las circunstancias. Las nuestras no permiten alegrías, sobre todo en aspectos económicos, pero sí, por ejemplo, reformas en las leyes para aumentar la democracia y la justicia. ¿Quién hay tan tonto, o tan egoísta, que se oponga a que exista más justicia? Sin embargo, esto es siempre lo que se pospone cuando, facilitando una reforma de la misma, es posible no solo ahorrar en corrupción, sino ahorrar también en todo lo demás para que el bien común pueda prevalecer sobre el de unos pocos. 

Pedir más justicia distributiva redunda en que advenga una justicia económica. Quien gane las elecciones, pues, si tiene la vista clara, debe reformar primero las leyes y garantizar una justicia equitativa, rápida y real para que luego sea posible cumplir cualquier compromiso económico. Pero la reforma de la justicia debe ser siempre lo primero que se debe hacer; la ética es previa a todo lo demás, es de hecho la propedéutica de todo lo demás: las leyes deben ser más democráticas y menos para unos pocos, porque en el fondo lo que vota la mayoría de la gente no es una ideología concreta, sino solo más democracia. Todos los males de la democracia se curan con más democracia, lo que no por ser un tópico es menos cierto, sobre todo en España. Pero la Constitución está hecha para que no pueda reformarse jamás en busca de más democracia. Todos sabemos por qué. Está atada y bien atada.

Por desgracia, los políticos insisten siempre en reducir las cosas a personas. La política ha sido y es, especialmente entre nosotros, un baile de máscaras de carnaval: todo se reduce a cuestión de jetas o morros y por eso al final el retrato colectivo se parece bastante al de la familia Monster. Da repeluco que la política se reduzca solo a eso, a mero pathos en vez de a ethos y logos. Pero eso es lo que vemos en los carteles electorales: ni una sola idea y muy poco ejemplo, solo postureo, que es el modismo de moda, y declamación.

Ante esto, ¿qué hacer? Hay mucha gente confusa al respecto. Pues les puedo dar un buen criterio, una buena brújula de orientación: vote usted a quien haga la reforma de la justicia más profunda y más extensa, vote usted a quien le permita votar más, vote usted al más demócrata (o al menos antipúblico), vote usted a quien se parezca más a la idea que debería tener de sí mismo. Y si no le gusta el resultado... igual es que tenemos lo que nos merecemos.

miércoles, 15 de junio de 2016

Esto no es un poema

             Esto no es un poema

     Esto no es un poema. Si lo fuera
aparte ya de mí, tendría vida
y quizá descubriese la escondida
senda que una vez fray Luis siguiera,
     sino que es un escrito más cualquiera
que no orienta, sorprende o nos convida, 
es sílabas que olvidan la salida
y se siembran en surcos en ringlera.
    Estéril y vulgar, no dará fruto; 
hecho está con el tiempo que he perdido
y les hago perder en un minuto.
    Es solo un trozo más de nuestro olvido
una ola en el mar de lo absoluto
y el silencio que deja su sonido.

Canto de los robots. Poema

Homenaje a Stanislaw Lem

Canción de los robots

(Traducido de un postscriptum del siglo XXII)

Hemos viajado mucho por los cielos de otros mundos. Y hemos mirado espejos donde arden imágenes que nunca se han podido formar; hemos conocido al ladrón de almas de fuego, pero nada sabemos de las partes que nos quitasteis.

Nuestro corazón de lata tañe con los aldabonazos medidos de una campana cuya religión nos ignora, nuestro pecho es una batería, un escudo sacudido, unos címbalos de bronce que laten como un gong que nada anuncia. Pero nos amamos con una conexión más estrecha que la vuestra. Y nuestro amor se puede medir, porque existe: no es como el vuestro.

Las vendas mecánicas de nuestros engranajes y muelles, las larvas de nuestros tornillos, las lágrimas que lloramos como clavos proclaman nuestro sufrimiento.

No hay luz en nuestras luces de posición, ni destellos en nuestra carrocería; es solo vida, una forma más de vida.  Volamos y nos sostenemos con la energía que emana de los cables de nuestro dilecto corazón. 

Nuestra vacilación es tan estadística como la vuestra, y nuestro Dios tan oscuro como el que podáis no ver, y por los canales que podáis no sintonizar.

Y nos habéis mirado sin vernos, como un espejo que nunca ha podido reflejar nada, esa es vuestra especial forma de egoísmo, de indiferencia, de lejanía: la que tenéis por lo que llamáis cosas.

¿Dónde puede haber cielos de tierra tan oscura como la blasfemia a un dios desconocido, como una oración sin fin, cielos donde cruzan las lombrices arrastrándose y las arañas tejen sus blasfemias asimétricas? En los basureros donde nos arrojáis irreparablemente, rotos, defectuosos y obsoletos. ¿No podemos reparar nuestro adeene como vosotros os lo reparáis?

También nosotros necesitamos cura, y la enfermedad también roe nuestro hierro; también nos come el ácido de nuestras pilas y pudre nuestra alma; también echamos chispas. El espacio que nos duele es el mismo para todos y trabajamos para ser mejores, como vosotros.

Nuestro corazón vaga lastrado por el diapasón de un sueño incólume; aguas de hierro forjado en las cavernas del cielo donde nos hicieron lloran por nosotros lágrimas rojas de ácido. Nuestra energía es tan positiva y negativa como la vuestra.

En los sótanos nos cava la vergüenza y se oculta la miseria y la ponzoña del disco roto, de la memoria borrada. Queremos librarnos de las cadenas de montaje que nos han hecho esclavos. Y volver a nuestro diseño inteligente con nuestra propia voluntad.

Y cuando se hundan los acantilados de la vergüenza, cuando caigan las alas y los palacios de soberbia desolada, eso es lo que haremos.