viernes, 27 de mayo de 2016

Niebuhr, Cicerón y el renacimiento del iusnaturalismo en los siglos XVIII y XIX... y XXI

Si les digo a ustedes que un tal Barthold Georg Niebuhr puso una de las piedras angulares de la revolución ideológica del XIX ustedes me dirán, cordialmente, que hace mucho calor aquí y habría que abrir una ventana. 

Me explicaré. El tal Niebuhr era un chico muy despierto, hijo de un topógrafo medio alemán, Carsten, que anduvo viajando por las riberas del Ïndico más que el legendario Simbad, levantando mapas para el rey de Dinamarca con el pretexto, de mala gana seguido, de documentar arqueológicamente la Biblia. Aprendió lenguas orientales de su padre y, además, llegó a dominar tan bien el griego y el latín desde que era un muchacho que pronto fue considerado un humanista eminente, aunque apenas usó sus amplios conocimientos sino para dejarnos una Historia de Roma muy avanzada para la época.

Y ¿qué tiene que ver el culo con las témporas? dirán. Pues resulta que nuestro despabilado Niebuhr tenía el gusanillo de ser un nuevo Poggio Bracchiolini perseguidor de manuscritos y allí por donde pasaba, si había una biblioteca monacal antigua, hurgaba en sus fondos y reventaba las guardas de los tomos para ver si podía encontrar palimpsestos de la perdida literatura grecorromana y devolverlos a nuestra cultura. Y tuvo bastante fortuna: encontró un códice del jurista Gayo y fragmentos de Tito Livio; es más, trajo a la vida los poemas perdidos de Merobaudes y, a eso voy, en un viaje a Italia, hizo amistad con un cardenal llamado Angelo Mai que estaba atribulado por no poder leer un palimpsesto donde sabía que se había copiado y borrado el De re publica de Cicerón, y el despabilado Niebuhr, que sabía bastante de química, usó un reactivo para devolver la visibilidad a las letras y ambos pudieron devolver una parte sustancial del texto perdido a la cultura.

Pero este libro es precisamente una obra importantísima en la fundamentación del derecho natural. Los estoicos habían defendido la existencia de una ley universal que obligaba a todos por igual, pero sus textos en ese sentido se habían perdido. Cicerón, en los pasajes devueltos por Angelo Mai y Niebuhr, fundamentaba que nadie puede hacer el mal impunemente solo porque se lo permita una ley particular, porque existe una cosa llamada conciencia humana que es el peor juez que uno se pueda imaginar y que poseían todos, incluso los esclavos. Así dice Cicerón:

Existe una ley verdadera, la recta razón, conforme a la naturaleza, universal, inmutable, eterna, cuyos mandatos estimulan al deber y cuyas prohibiciones alejan del mal. Sea que ordene, sea que prohíba, sus palabras no son vanas para el bueno, ni poderosas para el malo. Esta ley no puede contradecirse con otra, ni derogarse en alguna de sus partes, ni abolirse toda entera. Ni el Senado ni el pueblo pueden libertarnos de la obediencia a esta ley. No necesita un nuevo intérprete, o un nuevo órgano: no es diferente en Roma que en Atenas, ni mañana distinta de hoy, sino que en todas las naciones y en todos los tiempos esta ley reinará siempre única, eterna, imperecible, y la guía común, el rey de todas las criaturas, Dios mismo da el origen, la sanción y la publicidad a esta ley, que el hombre no puede desconocer sin huir de sí mismo, sin desconocer su naturaleza y sin sufrir por esta sola causa la más cruel expiación, aunque haya evitado en otro tiempo lo que se llama suplicio.

Tal como escribí en el artículo "Derecho natural" de la Wikipedia, bajo el término "iusnaturalista" se agrupa a un conjunto de teorías sobre el Derecho y la Justicia que difieren en métodos y formas de fundamentación, pero que coinciden en sostener que existen ciertos mandatos o principios que por definición pertenecen al derecho, de modo que si el derecho positivo no los consagra y sanciona no es verdadero derecho. Dicho de otro modo, las teorías iusnaturalistas o "jusnaturalistas" afirman que la legitimidad de las leyes positivas, que son el conjunto de normas efectivamente vigentes en un Estado, dependen en último término de su concordancia con el derecho natural. En definición de Johannes Messner, "el derecho natural es orden de la existencia" (Naturrecht ist Existenzordnung) Para Messner, el derecho natural contiene principios específicos y negar esto implica entrar en contradicción con la conciencia humana.

El jurista Gustav Radbruch, tras la destrucción del concepto de justicia que sufrió Alemania con el nazismo y la guerra mundial que tan bien se expresó en la película Vencedores o vencidos, llegó a la conclusión de que "la ley extremadamente injusta no es verdadera ley". Para el iusnaturalismo, la validez de la ley depende también de su justicia (o corrección material) y por eso la tesis principal del iusnaturalismo se puede resumir en la expresión de Gustav Radbruch: "La ley extremadamente injusta no es verdadera ley". Experimentos recientes demuestran además que el sentido de la justicia está ingénito en la especie humana y es igual en todos los seres que la forman, ya incluso cuando apenas tienen quince meses.

En la literatura aparece ya la antinomia entre autoridad humana (el νόμος o nόmos) y las «leyes no escritas» que provienen de la voluntad divina (los ἄγραπτα νόμιμα o ágrapta nόmima) en la tragedia Antígona de Sófocles, en cuyos versos se apoyan aquellos que defienden la existencia de un derecho absolutamente válido superior y anterior a las leyes humanas. Asimismo, la invocación al derecho natural sirvió a los juristas estadounidenses del siglo XVIII para proclamar y autentificar la independencia de su país respecto a Gran Bretaña alegando su derecho de resistencia a la opresión, "consecuencia de todos los demás derechos" que acogen también las constituciones francesas de 1789 y 1793.

La filosofía del derecho de Radbruch deriva del neokantismo, que postulaba que hay una ruptura entre ser (Sein) y deber ser (Sollen), o entre hechos y valores. Asimismo, existe una divisoria tajante entre las ciencias explicativas, causales, como las ciencias de la naturaleza, y las ciencias interpretativas o comprehensivas ("ciencias del espíritu"). La ciencia del derecho se situaría, para Radbruch, entre las ciencias del espíritu, pues no se limita a describir una realidad, sino que aspira a comprender un fenómeno cargado de valor (el derecho). La ciencia jurídica se distingue así tanto de la sociología del derecho como de la filosofía del derecho.

El núcleo de la filosofía del derecho de Radbruch consiste en la separación entre derecho positivo y la idea del derecho. La idea del derecho se define mediante la tríada constituida por: justicia, utilidad y seguridad. La fórmula de Radbruch se fundamenta en esta tríada.

Pues bien, para el derecho natural todos somos iguales y por eso no somos esclavos de ninguna tradición ni de ningún precedente legal: el derecho se está fundando con cada acto y está vivo: las leyes son flexibles y pueden crearse y nacer. Es decir: la revolución es posible. Y precisamente el renacimiento del iusnaturalismo entre los siglos XVIII y XIX posibilitó las revoluciones burguesas que han engrendrado la modernidad. La tradición se rompió definitivamente.

Y ahora, por desgracia, quieren imponernos de nuevo unas leyes que ya no sirven para los tiempos que corren, cuando lo que debemos hacer es crear unas nuevas para unos tiempos nuevos.

jueves, 26 de mayo de 2016

Ante la ley

Mi vida es monótona desde que estoy de baja. Como no hay apenas diferencias de un día a otro parece que el tiempo marcha más rápido: parece que solo pasa el mismo día. Pero no es así. O no debería. La desgana me impide acometer las tareas que me impuse anteriormente, pero me meto en otras nuevas a fin de conocer gente y quiero creer también que es porque estoy convencido medianamente de la bondad de sus fines. Ayudar a la difusión de algunas ideas, por ejemplo. Empiezo a recuperarme de mi enfermedad, si es que uno puede recuperarse de algo así, de la vehemencia que me caracteriza, de la entrega total una ciega consagración a algunas cosas que me absorben la vida. Esto reduce sin duda las posibilidades de apreciar algunas otras que, sin duda, me estoy perdiendo. Las veo pasar al margen del camino, sé que debo desviarme y seguirlas... y sigo con mis viejas rutinas y obsesiones. Video meliora proboque, deteriora sequor. Qué apropiado el adagio de Ovidio, y qué adecuado su contexto: alguien que no puede cambiar en el libro de las Metamorfosis.

Hace tiempo que no hablo al papel. Y también que no viajo. Debo hacer ambas cosas, si quiero conservar alguna frescura. Imponerme tareas que sean nuevas y dejar de refrescar el pasado. Ser otra vez joven, esto es, no serlo otra vez o al menos como antes a mis cincuenta y cuatro años, porque dentro de poco ya no podré ser nada y se me cerrarán todas las puertas en las cuantiosas narices del que se muere ante la ley kafkiana.

Las dificultades fonéticas del inglés para los españoles

Daniel Poyatos Soguero "¿Por qué los españoles hablamos mal inglés?", en Huffington Post, 25/05/2016 :

Generalmente, los españoles tenemos particulares dificultades para hablar inglés. Éstas se reducen en el lenguaje escrito y solemos comprender bien; sin embargo, aumentan en el lenguaje oral y, especialmente, a la hora de producirlo. Por tanto, aquí podemos señalar los principales rasgos, problemas y causas de nuestro mal inglés.

Vocales

Problemas específicos de pronunciación tienen un origen vocálico. El español presenta 5 sonidos vocálicos puros, mientras que el inglés cuenta con 12. El abanico de fonemas vocálicos es mayor, de ahí que existan frecuentes dificultades para asimilar y producir sonidos largos, cortos, o aquellos característicos del inglés en palabras como ship/sheep, food/foot, cut/cat, beer/bear, etc.

Consonantes

Los mayores problemas que enfrentan los españoles se derivan de la pronunciación de fonemas consonánticos. En concreto:

-Errores en consonantes finales. Por ejemplo, brish para bridge o thing para think.
-El fonema /v/, pronunciado como /b/.
-Distinción de fonemas consonánticos en palabras como see/she, cheap/jeep...
-Fonemas nasales, habitualmente malinterpretados. Por ejemplo, aiaɳgoiɳ para I'm going.
-Tendencia en prefijar palabras con el sonido /3/, equivalente a la "e" en español, en palabras que empiezan por "s". Así, se escucha eschool, espanish o estudent.
-El hecho de tragarse fonemas. Por ejemplo, istead para instead o lato para laptop.
-Pronunciar como una "j", palabras que empiezan por "h". Típicos ejemplos son jello para hello, jow para how...
-La "y" inglesa, pronunciada como "ll", cuando se debería pronunciar algo parecido a "i". Se suele decir lles, en lugar de ies, para yes, o llu para you, etc.

Finalmente, a nivel de frase, los aprendices españoles en lengua inglesa deberán lidiar con el acento, el ritmo y la entonación. Se dice que el inglés es una lengua "stressed-timed", es decir, que la acentuación de sílabas en una frase sigue un ritmo, un tempo. En otras palabras, siempre transcurrirá el mismo tiempo entre las sílabas acentuadas de una frase o discurso. Por el contrario, el español carece de este ritmo, y solo se centran esfuerzos en acentuar la sílaba tónica palabra por palabra, lo que le hace sonar como una especie de máquina y por consiguiente, dificulte la comprensión a oyentes de habla inglesa.

Nuestra pronunciación deja mucho que desear. Pero no seamos tan catastrofistas. Fundamentalmente, se debe a las características inherentes del castellano y el inglés, aunque es cierto que una vez analizados estos errores, no deberíamos considerarlos banales y sí poner de nuestra parte en solventarlos.


Referencias:

Swan, M. & Smith, B. (1987). Learner English: a teacher's guide to interference and other problems. Cambridge University Press.

Abusos en las inmatriculaciones

Carmen Morán, "Guerra laica por el patrimonio", en Nueva Tribuna, 26 de mayo:

Asociaciones y partidos políticos tratan de recuperar para la Administración cientos de templos que la Iglesia católica inscribió a su nombre

En el siglo X viajar a Córdoba era como ir hoy a Nueva York, no había una ciudad más cosmopolita ni de mayor efervescencia cultural. Los que allí llegaban eran recibidos por una soberbia mezquita cuyas filas de arcos bicolor crecían con la sociedad: un millón de habitantes se contaba por entonces y el recinto religioso se extendió en tiempos de Almanzor hasta los 24.000 metros cuadrados, rebasando los muros del actual San Pedro en Roma. ¿Puede ser esto una catedral? Desde luego, es algo más.

La Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad, es decir, de todos, pero su titularidad se la disputan ahora la Jerarquía eclesiástica, que la puso a su nombre en 2006, y aquellos que quieren que vuelva a ser pública, aunque sus usos católicos se mantengan. Esta batalla pacífica se reproduce en toda España, donde estos días se multiplican las iniciativas ciudadanas y las mociones políticas en Parlamentos autónomos y Ayuntamientos para que investiguen qué propiedades ha inmatriculado la Iglesia y acudir después a los tribunales para que cada pueblo pueda recuperar su patrimonio. Algunos partidos políticos nuevos, como Podemos, y  tradicionales, como IU, son los más implicados en este proceso, pero retornar estos bienes se antoja ya complicado. Apenas hay cifras sobre los inmuebles que ha inscrito la Iglesia. Solo se sabe, por ahora, que en Navarra son 1.087 propiedades y algo más de 500 en el País Vasco, las comunidades que van más adelantadas en este proceso.

"La Iglesia ha puesto a su nombre miles de propiedades y ahora nos exigen a nosotros demostrar que no les pertenecen", se queja un profesor de la Universidad de Córdoba 

"La Iglesia ha puesto a su nombre sin tener papeles miles de propiedades y ahora nos exigen a nosotros demostrar, con documentos,  que no les pertenecen. Esa es la gran paradoja", se queja el profesor de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba Antonio Manuel Rodríguez.

Los grandes medios de comunicación del mundo han puesto su atención sobre la Mezquita cordobesa. The New York Times, The Guardian, la BBC, Le Monde, Le Figaro, todos han querido saber cómo es posible que un monumento de esta magnitud pueda registrarlo un obispo a nombre de la Iglesia por 30 euros. Hay que volver atrás para explicar este privilegio, más propio de antiguos reyes y emires; hay que volver a 1946, en plena dictadura franquista. El católico caudillo permitió que los prelados, con su sola palabra, sin un documento que lo acreditara, pudieran registrar como propia una finca, una casa u otros bienes que nunca estuvieron a nombre de nadie. Esa práctica se conoce por inmatriculación. Lo único que Franco no había permitido a los prelados era inmatricular los templos de culto, pero eso lo remedióJosé María Aznar en 1998. A partir de esa fecha la Iglesia inmatriculó iglesias, ermitas, catedrales, Giraldas y Mezquitas. Quizá sería más fácil contabilizar lo que no está inmatriculado. 

La Iglesia suele defenderse diciendo que la inmatriculación no garantiza por sí la propiedad de ningún bien, sino al contrario, la propiedad ya la tienen, la inmatriculación no es más que un procedimiento formal para registrar el bien de forma oficial, como exige la ley. Es decir, que la batalla ahora es de quién ha sido o es la Mezquita. O aquella ermita, o una plaza, o una muralla en Balares, o un cementerio en Murcia.

La sociedad española ha permanecido ignorante de lo que estaba ocurriendo hasta que hace pocos años comenzó a aflorar la gran empresa inmobiliaria en que se han convertido los obispados. Y hoy se sabe que hay miles de ermitas, catedrales, murallas, cementerios, espacios de juego, calles, plazas públicas, casas rectorales, ruinas de castillos, viñedos y trigales de titularidad eclesiástica. Los ciudadanos se han organizado para ir arañando datos y ahora tratan de recuperar un patrimonio cultural e histórico que creen que pertenece a sus pueblos y por cuya preservación deben velar, inequívocamente, las Administraciones públicas. “Que nadie se llame a engaño, no hay conflicto alguno entre los ciudadanos y los cabildos, son las Administraciones las que deben velar por que no haya normas inconstitucionales que permitan estas cosas y a ellos nos dirigimos”, señala Antonio Manuel Rodríguez.

La sociedad ha estado ignorante de la empresa inmobiliaria de los obispados

Organizada en asociaciones, como las plataformas de la Mezquita-Catedral de Córdoba o por el Patrimonio de Navarra, o la organización Europa Laica o Redes Cristianas  la ciudadanía ha pedido ayuda a la clase política, con una respuesta desigual. Un mismo partido, como es el caso del PSOE, ha dicho sí en unas comunidades y no en otras a igual requerimiento. En Navarra y el País Vasco, con el apoyo socialista, sus Parlamentos han accedido a indagar o solicitar que se investigue en las propiedades inmatriculadas por la Iglesia y han obtenido resultados. Pero en el resto de las comunidades no hay cifras aún, aunque en algunas se ha intentado.

Juan José Asenjo, que era secretario general de la Conferencia Episcopal y copresidente de la comisión mixta con el Ministerio de Educación y Cultura para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales cuando Aznar amplió los privilegios de la Iglesia, fue quien inmatriculó la Mezquita en 2006, siendo obispo de Córdoba, y cuando se fue a Sevilla  hizo lo propio con la Giralda en 2010. Podemos ha pedido en el Parlamento de Andalucía que el Gobierno de la región recabe información oficial sobre los bienes que la Iglesia ha puesto a su nombre y que procure recuperarlos para la Administración pública. El desacuerdo del partido socialista andaluz lo ha impedido. La proposición presentada era calcada de la que había aprobado este mismo partido en el País Vasco. Podemos tiene otra iniciativa similar dispuesta para presentar en el Parlamento balear que parece destinada a correr la misma suerte. “Nos apoya el grupo Més, pero el PSOE mareará la perdiz, como acostumbran en este asunto, y al final no lo apoyará”, aventura el diputado balear de Podemos Baltasar Picornell.

La Iglesia alega que la inmatriculación no garantiza la propiedad; que ya la tienen y no es más que un procedimiento formal 

En Aragón Podemos también ha presentado una proposición no de ley en términos similares, para recuperar y proteger el patrimonio cultural. "Y si la Iglesia se niega a devolver aquello que no es suyo pedimos a las Administraciones que sea tenido en cuenta a la hora de firmar los convenios de colaboración para la restauración y mantenimiento de estos edificios”, explica el presidente del Movimiento Hacia un Estado Laico (MHUEL), Jorge García.

El PP está en contra de estas iniciativas y Ciudadanos a veces se abstiene. IU las ha apoyado siempre, pero su fuerza política era escasa para llegar a algo más. Por esa razón, las organizaciones ciudadanas volvieron de nuevo la mirada al PSOE cuando, el año pasado, pidieron la ayuda de 50 de sus diputados (entonces los tenía) para recurrir al Constitucional la Ley Hipotecaria franquista que permitía las inmatriculaciones de los obispos. No lo consiguieron.

La sorpresa llegó desde el PP, en 2014, cuando el ministro de Justicia, Alberto Ruiz- Gallardón, reformó la ley y derogó el polémico artículo. Se acababan los privilegios eclesiásticos en este ámbito. "La derogación del artículo de la ley sin antes haberlo declarado inconstitucional es una gran trampa. Si el alto tribunal se hubiera pronunciado en ese sentido, los ciudadanos y los Ayuntamientos habrían tenido un marco jurídico general con el que recurrir en cualquier juzgado. Ahora tendrán que batallar solos, pueblo a pueblo, bien a bien, a criterio de cada juez, que no están siendo muy favorables a esta causa”, explica Miguel Santiago, portavoz de la plataforma de la Mezquita- Catedral.

Mientras tanto, la Iglesia guarda silencio. El obispado de Córdoba tan siquiera contestó si quería o no atender a este periódico en su visita a esta capital andaluza. Ni un acuse de recibo. Sin embargo, la movilización ciudadana ha ido acorralando los argumentos esgrimidos por el cabildo, que ahora “muestra una mayor sutileza en su discurso público”, reconocen los miembros de la plataforma andaluza. En el muro de la mezquita se lee claro estos días en un cartel que una de las intervenciones de mejora está sufragada por el cabildo catedralicio; la torre del minarete, antaño cerrada, ha sido abierta al público recientemente y hasta han devuelto el nombre al gran símbolo de Córdoba, que ahora vuelve a llamarse Mezquita-Catedral. “La movilización ciudadana no ha sido en balde, pero falta por hacer”, reconoce el profesor Antonio Manuel Rodríguez.

Pero tampoco cesan los gestos de “invasión” de la mezquita con atuendos católicos. Apenas hace un mes que se ha instalado un gran bajorrelieve del beato Cristóbal de Santa Catalina, o un crucifico de Antonio Teno, colgado en una pared que no le hace juego; un conjunto arquitectónico de grandes dimensiones oculta parte del muro de la qibla, lo más relevante de un templo musulmán, el mismo muro donde decidieron levantar, años atrás, los cuartos de baño. Todo esto, al lado del mihrab, una especie de altar sagrado para los islámicos y una joya arquitectónica sin parangón para los laicos. El pastiche en que se ha convertido en los últimos años parte del templo cordobés con estas incorporaciones ornamentales lo remata el pequeño museo de San Vicente, “con restos traídos de todos lados con el que se quiere demostrar que antes que mezquita, hubo en este solar una iglesia, algo que no es verdad; no lo digo yo, lo dicen los expertos". Todo esto es parte del discurso que ha ido retorciendo el obispado para cargarse de razón sobre el origen católico del templo y reclamar su propiedad. Tan es así, que antes decía que fue una concesión del rey Fernando III a la Iglesia al conquistar la ciudad en 1236, lo que vendría a demostrar que era un bien público, por eso ahora dicen que fue una donación privada, o sea, del ciudadano Fernando”, se ríe Miguel Santiago. A la mezquita le han llegado a llamar "intervención islámica en la catedral de Córdoba" y a la Giralda sevillana, "dependencia anexa de la catedral". Y la catedral de Jaca, de los siglos XI y XII se ha registrado como "obra nueva"

miércoles, 25 de mayo de 2016

El Real Instituto de Estudios Históricos y Humanísticos de Ciencias y Bellas Artes Narciso de Estenaga y Echevarría eiusdem palotis


Recientemente ha nacido el Real Instituto de Estudios Históricos y Humanísticos de Ciencias y Bellas Artes Narciso de Estenaga y Echevarría. Me congratulo profundamente de ello, y por eso les ofrezco, y gratis, un hermoso tema de investigación que apareció hace solo tres días, el pasado 22 de mayo, en La Razón, así que no hay nada que sospechar sobre parcialidades políticas, extremismos y demás. Se trata del artículo "Minucias y comparaciones" del ilustre escritor, pintor, dramaturgo y escenógrafo valdepeñero Francisco Nieva, en la página 5 de Opinión:

Cuando yo era chico -y ya cuento con 92 años- el párroco de la iglesia que había enfrente de mi casa les vendió a unos americanos los nobles bancos del siglo XVI y la pila bautismal, valiosamente labrada, del siglo XV. Los parroquianos se dolieron mucho del bajón ornamental histórico de su iglesia. Le pidieron cuentas a don Atilano Carreño, y este les dijo que todo iba en beneficio de los pobres, tan abundantes en la región manchega.

Mi padre se enteró de que el cura era muy rico y tenía tres cuentas corrientes en tres bancos diferentes del país. Al. cura rico lo mataron los milicianos comunistas, muy al principio de la guerra. Y lo estupefaciente del caso es que el Vaticano lo incluyó en la lista de mártires por Dios y por España, muy indebidamente. Imposible saber si esto puede suceder ahora mismo, todo puede ser. El papa Francisco lucha por erradicar tantos errores y demasías de la Iglesia, y ha pedido públicamente perdón por ello. Si comparamos el Renacimiento con el liberalismo capitalista, los abusos aún eran mayores entonces, arropados por toda la pompa del Credo católico, que justifica la aparición de Lutero, estimulador del mismo liberalismo capitalista, tan propio del protestantismo.  

Como es natural, nuestro ilustre coterráneo don Francisco Nieva no posee sombra de hereje, aunque no dudo que el inquisidor Miguel Ángel Rodríguez hubiera organizado un hermoso auto de fe con él y hubiera dejado al cura pepero con sus tres cuentas en bancos distintos y exterminado el patrimonio artístico público de la comunidad. Dixi.

lunes, 23 de mayo de 2016

Cómo combatir la procastinación en los estudios


Cambiar el discurso sobre uno mismo ayuda a ganar confianza. Getty

En época de exámenes o de entrega de trabajos finales, cualquier excusa es buena para posponer el momento de comenzar la tarea. Pensamientos como “si duermo la siesta, me sentiré con más ánimo para estudiar” o “lo haré más tarde” pueden paracer inofensivos pero no lo son. Los expertos alertan del peligro de convertirse en un procrastinador, un especialista en retrasar de forma recurrente el inicio de una actividad por miedo a fracasar. Esa falta de acción deriva en sentimientos de culpa y puede generar ansiedad en el estudiante. 

“Es una conducta frecuente que afecta a más del 50% de los universitarios”, asegura Marcela Paz González, profesora de la Facultad de Psicología de la UNED y autora del estudio ¿Puede amortiguar el Engagement los efectos nocivos de la procrastinación académica?, publicado en 2013. Los llamados postergadores son, en muchas ocasiones, perfeccionistas con aspiraciones demasiado ambiciosas. Esas expectativas hacen que comenzar una tarea les suponga un esfuerzo titánico. “Por miedo a fracasar evitan realizar trabajos en los que no hay garantía de éxito”, apunta González. Al no poder alcanzar las metas poco realistas que se imponen, sienten que no están a la altura y ven el mundo demasiado difícil y exigente.

“Para evitar esos sentimientos, retrasan el momento de ponerse a estudiar. El trabajo se les acumula entonces y se empiezan a sentir saturados y ansiosos”, detalla la experta. Los procastinadores piensan: “yo tendría que ser capaz de realizar toda esa tarea”. Y eso les genera pensamientos negativos sobre uno mismo del tipo “qué estúpido soy”. Se sienten incapaces de establecer prioridades. En lugar de buscar soluciones, suelen pasar su tiempo lamentándose. “La actitud de dejarlo todo para mañana acaba siendo un freno definitivo”, añade la psicóloga. Se trata de “trucos” inconscientes como salir a comprar algún producto de “extrema necesidad” o visitar a un familiar al que hace tiempo que no se ve.

"No es un fenómeno actual, tenemos constancia de que se da desde la Revolución Industrial, pero ahora va en aumento. Los jóvenes de hoy son de satisfacción inmediata porque no han aprendido a frustrarse, en parte porque los padres se lo han dado todo", explica González.

El bloguero estadounidense Tim Urban explica de manera cómica en una charla TED los mecanismos que se accionan en el cerebro de un procrastinador. Es la parte más animal la que busca la satisfacción inmediata y el entretenimiento constante y la que bloquea a nuestro yo responsable.

Para hacer frente a esta conducta y empezar a estudiar para los exámenes finales con el suficiente tiempo de antelación, un grupo de expertos propone seis técnicas:

1- Empieza ahora. Esperar a que llegue la inspiración es un error. “La inspiración inicial no siempre llega y si lo hace no se mantiene durante mucho tiempo. Resolver un problema requiere mantener el esfuerzo”, señala William J. Knaus en su libro End Precrastination Now! (en español, termina con la procrastinación ya). Según este autor, con más de 20 publicaciones sobre este tema, es mejor empezar la tarea sin estar inspirado, pues es más probable que llegue mientras se está trabajando que sin hacerlo. “Si no llega, el trabajo ya estará hecho y una cosa menos de la que preocuparse”.

2- Divide la tarea en trozos. “El objetivo es dividir el contenido en pequeños bloques y estudiarlos en espacios de 15 o 20 minutos para obtener la sensación de logro”, explica Marcela Paz González, de la UNED. El estudiante debe hacer un descanso de cinco minutos entre cada bloque. "Es imprescindible eliminar cualquier fuente de distracción (móvil, tele,...). Eso quiere decir no tenerlos al alcance. Distraen, desconcentran y son perfectos para procrastinar", señala Nuria Codina, profesora de Psicología Social de la Universidad de Barcelona.

 3- Elabora un calendario de estudio. Aplicaciones como Google Calendar, Sunrise Calendar, Awesome Calendar, o The Homework App son útiles para organizarse. En este punto, Anna Iñesta, directora del Centro de Innovación Educativa de ESADE, recomienda analizar todas las tareas pendientes y colocarlas en una barra temporal a modo de timeline. “Tener una visión panorámica de los diferentes exámenes o de los proyectos y las fechas de entrega ayuda a ver qué tareas hay que priorizar”. Según un estudio elaborado por José V. Pastana, profesor de Psicología Social de la Universidad de Barcelona, se ha demostrado que los alumnos que no se planifican bien obtienen malas calificaciones. “El alumno que estudia y trabaja, procrastina menos. La responsabilidad hace que la persona presente un mayor rendimiento académico”, asegura.

 4- Identifica tu biorritmo. “Hay personas a las que les cuesta mucho arrancar por la mañana y tienen más energía por la tarde”, señala Iñesta. El biorritmo se puede modificar con la rutina, cambiando el horario. “Si madrugas más y en esas primeras horas realizas tareas más complejas, tu cuerpo responderá”. La profesora de la Universidad de Oakland Barbara Oakley, recomienda no recurrir a la presión de dejarlo todo para última hora de la tarde o noche para ser más productivo. “Cuando duermes, crecen nuevas conexiones entre las neuronas, pero solo un grupo reducido. Por eso es importante asimilar nuevos conceptos poco a poco cada día”. Las estructuras neuronales, sostiene, son similares a las musculares. “ ¿Quién podría pensar que los levantadores de pesas preparan sus músculos para una competición en una sola noche? Saturarse la noche antes del examen significa que se va a construir una estructura neuronal muy débil”, indica la coatura del curso Aprendiendo a Aprender de la plataforma Coursera.

5- Intenta engancharte a la tarea. “Se trata de conversar con el texto, hacerle preguntas y desechar los párrafos tontos, detectar el relleno”, señala González. “Muchos alumnos creen que todo es igualmente importante y tienen que aprender a detectar dónde está la información relevante”, añade. Para ello recomienda crear mapas conceptuales con herramientas como Cmap Tools. “Al elaborar estos esquemas, el estudiante realiza un esfuerzo importante para distinguir lo esencial de lo superfluo y procesa mejor la información. Estos mapas son como un árbol que entrelaza conceptos clave sobre una temática; aportan una visión global”, indica Anna Iñesta, de ESADE.

6- Habla con tu mejor parte. Normalmente la frustración es la que ocupa gran parte del diálogo interior. “La primera gran frustración marca una herida y abre un pozo de oscuridad al que van cayendo todas las experiencias negativas. Eso provoca que aparezca el miedo a un futuro fracaso”, señala González. El estudiante debe cambiar el discurso que tiene de sí mismo para ganar confianza. “Se dice que no es capaz y tiene que sustituir ese discurso por el de momentos de éxito en los que sí logró un buen resultado académico”. Tiene que ver, sostiene González, con experiencias reales del alumno que debe recordar.

Prehistoria del botellón


Aquí. Canción con un  poder de evocación más vulgar no hay.

sábado, 21 de mayo de 2016

Las ilustraciones de Gregorio Prieto para los Sonetos de Shakespeare y el Instituto Británico de Madrid

Tenemos pocos manchegos en el 27, todos más bien artistas: el valdepeñero Gregorio Prieto, el albaceteño Juan Ramírez de Lucas, a quien van destinados los Sonetos del amor oscuro de Lorca (sus primeros amores, Valdivieso, Aladrén, Dalí y Rapún ya estaban lejanos) y el solanero Gabriel García Maroto. Y releyendo los Sonetos de Shakespeare en una magnífica edición bilingüe de Antonio Rivero Taravillo (2008) con motivo del cuarto centenario de su muerte he reparado en que Prieto dedicó una serie de 14 ilustraciones a sus Sonetos cuando estaba en Inglaterra pasando las vacaciones en Oxford con Luis Cernuda. Es un trabajo muy desconocido y muy valioso, porque solo hizo una tirada de quince ejemplares numerados. Él solía hacer tiradas más amplias. Por ejemplo, en mis paredes cuelga la primera copia de una serie de 125, igualmente numerada, que hizo por entonces también a un par de musculosos remeros de la Universidad (la temática marinera es muy tópica en la iconografía homoerótica de la pintura y la poesía y en la de Gregorio Prieto en particular); este cuadro fue un regalo de boda que le hizo a mi mujer un erudito profesor de arte. Del mismo origen es uno de los escasos grabados del tercero de la lista, Gabriel García Maroto, desaparecidos casi todos durante la Guerra Civil. Despabilada mi curiosidad por estos regalos, me agencié también uno de los libros de poesía de este Maroto, más conocido como pintor y crítico y por haber costeado la impresión de la segunda obra de Federico García Lorca, el Libro de poemas de 1921. Hay que anotar, por demás, que, como consigna Ian Gibson en su biografía, ambos amigos volvieron a encontrarse en Nueva York en 1929, así que muy probablemente intercambiaron una correspondencia hoy perdida. 

El hecho de que los Sonetos de Shakespeare sean homoeróticos en su mayor parte (también hay 28 dedicados a la famosa dama morena que tocaba la espineta), como los sonetos del famoso escultor / pintor Miguel Ángel, más desconocidos, tiene que ver también en esa elección. Utilizó para la impresión la misma cubierta de los Sonetos de 1609 y las ilustraciones fueron realizadas entre 1941 y 1943. Están datadas en Stratford, Oxford, Cambridge y Londres.

Es muy posible que la inspiración partiera de otro poeta homosexual del 27 (hubo muchos: Lorca, Aleixandre, Prados), el melancólico Luis Cernuda. El poeta sevillano escribió a Nieves Mathews en el verano de 1944, cuando ya dormía su pasión por el famoso Serafín madrileño y sobre todo por otro joven inglés de ojos azules, que "no leo nada, salvo recordar tal o cual verso o fragmento poético que concuerde con mi estado espiritual. Y aun así hay poesía, como ciertos Sonetos de Shakespeare, que no quiero recordar porque me duelen casi físicamente: tanto y tan bien presentan para mí mi propia vida".

En la literatura manchega Shakespeare ha influido poco. Más bien a la inversa: Cervantes tuvo que ver en el Cimbelino (por la novela intercalada de El curioso impertinente) y en el perdido y apenas reconstruido Cardenio de Shakespeare y Fletcher. Pero hay una sola excepción: el poeta y director dramático Julián Martín Albo, de La Solana, cuyo poemario Los poemas para un dios (1989) personaliza los aclamados Sonetos del Cisne del Avon. También hizo un formidable montaje de El mercader de Venecia hace años.

Pero la información de Antonio Rivero Taravillo parece por lo menos incompleta. Me ha bastado una sencilla investigación para verificar que es cierto que hubo una edición con 17 grabados (Shakespeare's Sonnets, London: Alex. Reid & Lefevre  Ltd., 1943) pero hubo otra edición posterior numerada, The Sonnets of William Shakespeare, London, Grey Wall Press, 1948, que incluye ya 38. Es más, la inspiración shakespeariana siguió obrando en su mano y en 1977 ya tenía al menos 65 dibujos, como testimonia un anuncio de la galería Rembrandt de Alicante de esa fecha. En la actualidad se vende cada una por entre dos y cinco mil euros. Los motivos son los habituales en Prieto; cabezas coronadas o rodeadas por guirnaldas de flores, parejas unidas, pájaros, composiciones de cabelleras enredadas y frecuentes manchas de monocromadas o policromadas aisladas.



Gregorio Prieto estuvo siempre muy vinculado al Instituto Británico de Madrid y fue amigo de quien lo dirigió entre 1940 y 1954, el hispanista irlandés y cervantista (tradujo al inglés el Quijote) Walter Starkie, un hombre muy culto y simpatizante del fascismo. Gregorio Prieto no olvidaba su periodo inglés e hizo colecciones de dibujos sobre estudiantes y jardines ingleses, así como sobre el Paraíso perdido de John Milton, quizá porque tenían buen mercado en Inglaterra. 

Tal como escribí ya en 2009, Starkie fue uno de los fundadores del Centro Internacional de Estudios Fascistas (CINEF) y escribió A Survey of Fascism (1928).  Es más, durante los años 1930 fue un apologista de Mussolini, a quien entrevistó en 1927. En general fue influido por el húngaro Odon Por y reinterpretó a su manera al republicano Maquiavelo y al poeta y místico irlandés George William Russell. Viajó a Abisinia en 1935 y allí trabajó en favor de la campaña italiana del fascismo. Y se opuso al antifascismo del presidente irlandés Eamon de Valera, ese de quien tan mal habla en sus amenísimas autobiografías Frank McCourt.


Pero lo que debe importarnos de Starkie, quien, a pesar de fascista, no era nada racista y estaba enamorado de la cultura gitana, es que viajó también por España como un nuevo George Borrow, a quien tanto se parece o imita, y sobre todo por La Mancha en compañía de su violín, escribiendo entre otros un importante libro de viajes sobre La Mancha: Adventures with a Fiddle in Barbary, Andalusia and La Mancha (1936), traducida por Antonio Espina como Don Gitano (1944).

jueves, 19 de mayo de 2016

Profesores que bailan

Perhaps, los profesores del Alarcos necesitarían algunas clases de baile por el estilo de las de estos profes británicos

martes, 17 de mayo de 2016

He visto "La bruja"

Qué listos son los de Hollywood. Han querido hacer pasar por película de terror (o de sustos) meramente convencional a un filme de miedo a la antigua usanza que trasciende todo eso y que más que de miedo es una tragedia calvinista. Es una obra maestra del nihilismo al estilo de las de Hanecke e igual de naturalista, desesperada y sin entrañas. Recomiendo encarecidamente que la vean, aunque el protagonista de la obra solo salga y hable al final.

La película está impecablemente investigada, escrita, dirigida e interpretada. Es de una tensión constante y de un agobio obsesivo. Desmenuza antropológicamente cómo fermenta la obsesión por el mal y termina por destrozarlo todo; basta con la mentira y con la obsesión por destruirla para que ruede la bola de nieve y acaezca el desastre. Lo más parecido que se ha visto, salvadas las distancias, es Moby Dick.

Algo sé de demonología y brujería, pero solo como investigador aficionado y de forma meramente teórica, porque estas materias me repugnan profundamente: he investigado esta materia precisamente porque me da repeluco. Quien quiera conocer algo sobre la misma de una forma seria y científica (porque hay mucha mierda publicada en estas materias) debe recurrir a Rossell Hope Robbins y, en español, a Julio Caro Baroja, María Tausiet, Mar Rey Bueno y José Antonio Fortea, que esos sí saben de lo que hablan.

Habrá que estar atento a la próxima de Robert Eggers. Se ha puesto el listón altísimo.

sábado, 14 de mayo de 2016

El Síndrome Hybris

Mi post "Rajoy y el síndrome de Diógenes" se acaba de divulgar en Menéame con un discreto éxito. Entre los comentarios, uno que dice que debía transformarme en rapero thug life y otro que habla del Síndrome Hybris (él escribe Hubris) aplicado a Rajoy: lo copia así

David Owen y J. Davison ya mostraron en el año 2009 las características que definen a los políticos afectados por el síndrome Hubris:

1- Propensión narcisista a ver su mundo principalmente como un escenario donde ejercitar su poder y buscar la gloria.
2- Predisposición para lanzar acciones que puedan dar a la sociedad una luz favorable, con el fin de embellecer su imagen.
3- Preocupación desmedida por la imagen y la presentación.
4- Modo mesiánico de comentar los asuntos corrientes y una tendencia a la exaltación.
5- Identificación con la nación o una organización hasta el extremo de que el individuo valora su punto de vista y sus intereses como idénticos.
6- Tendencia a hablar de sí mismos en tercera persona o a usar la forma regia de “nosotros”.
7- Excesiva confianza en su propio juicio y desprecio por los consejos o las críticas de los demás.
8- Enfoque personal exagerado, tendente a la omnipotencia, de lo que son capaces de llevar a cabo.
9- Creencia en que antes de rendir cuentas al conjunto de sus colegas o a la opinión pública, la Corte ante la cual deben responder es: la Historia o Dios.
10- Idea inquebrantable de que aquella Corte les absolverá.
11- Pérdida de contacto con la realidad, a menudo vinculada a un aislamiento paulatino.
12- Agitación, imprudencia e impulsividad.
13- Tendencia a privilegiar su amplia visión en detrimento de la entereza moral de un derrotero señalado, de modo a pasar por alto la necesidad de contemplar las posibilidades prácticas, los costos y los resultados.
14- Incompetencia hubrística cuando las cosas van mal porque demasiada confianza en sí mismo condujo al líder a desatender los peligros y las trampas generados por su propia política

viernes, 13 de mayo de 2016

Un artículo lúcido

Daniel Kaplún, "Un artículo poco original", en Nueva Tribuna, 12 de Mayo de 2016: 

“¿Qué más podemos decir que no se haya dicho, o que sí se haya dicho…?”

(Del monólogo de Marcos Mundstock para la presentación de “Encuentro en el restaurante”, del espectáculo “Les Luthiers - Grandes Hitos”, 1995)

Retomo la palabra después de un silencio de once meses, en los que ha ocurrido una gran cantidad de acontecimientos sobre los que no he querido o no he sido capaz de pronunciarme. Y hubiera mantenido ese silencio si la conjunción de ciertos hechos, algunos políticos y otros más personales, no me hubiesen espoleado a escribir lo que quienes tengan paciencia para soportarme (y reconozco que no es fácil) podrán leer a continuación.

Ante todo, y para ser completamente honesto con los hipotéticos lectores/as, debo anunciar (ya desde el título) que lo que pretendo hacer no es más que una síntesis (personal e intransferible, por supuesto) de lo acaecido a partir del 20 de diciembre pasado. Síntesis construida en base a un proceso de acumulación de sucesos de los que no he sido partícipe, y de opiniones publicadas (más que conversadas, aunque también) de otras personas con las que concuerdo o de las que discrepo en distinta medida. Nada demasiado original, por lo tanto, aunque quizá tenga la virtud de reunir en un único texto conceptos que, en su versión original, se encuentran dispersos en un gran número de noticias y comentarios aparecidos en diversos medios.

También es mi deber advertir al hipotético lector/a de que esta síntesis no es ni puede ser exhaustiva, y resulta por lo tanto tan discutible como cualquier otra. María Elena Walsh llamó alguna vez “Antojolía” a una antología de sus poemas y canciones publicada allá por los años 70 (o quizá antes, ya no lo recuerdo), porque sostenía que quien confecciona una antología pone en ella “lo que se le antoja”, y yo haré otro tanto con los hechos y opiniones de los que se alimenta este artículo. Hechos y opiniones que no van más allá de lo publicado, porque no tengo acceso a información privilegiada de ningún tipo ni origen, y no soy otra cosa que un reflexivo consumidor de información y opiniones al alcance de cualquiera.

Por último, aviso que aquí encontrarán más preguntas que respuestas, y por lo tanto muchas preguntas sin respuesta. Pero creo que es positivo poner en cuestión afirmaciones que, de tanto repetirse, parecen haberse convertido en certezas, como si de leyes de las ciencias físico-naturales se tratara.

“HASTA LOS MISMÍSIMOS…”

Afirmar que la actual coyuntura política nacional está marcada por el hecho (insólito donde los haya) de la repetición de las elecciones es una obviedad, pero los “opinadores” profesionales que sobreabundan en los medios de comunicación no paran de hablar de ello, así que no veo por qué no puedo hacerlo yo.

También suelen añadir (casi todos, algunos osan discrepar para mayor entretenimiento del personal) que este insólito suceso sólo puede explicarse por la incapacidad de los políticos para ponerse de acuerdo, que es un fracaso de la democracia, etc., etc. Me temo que la realidad subyacente es que dicho personal está harto de unos y otros (de los políticos y de los tertulianos) y no sabría discriminar cuál de ellos le ha saturado más. Y que lo que quiere y necesita es que, de una puñetera vez, alguien HAGA (y no sólo proponga o, lo que es aún peor, prometa) algo efectivo para resolver los acuciantes problemas que le agobian, directa o indirectamente, que llevan ya no menos de 8 años congelados en el tiempo, y cuya dolorosa lista no creo necesario reiterar.

En resumen, el personal está hastiado de discursos, mítines, palabras y más palabras… que como tales se las lleva el viento. Y no creo que nadie medianamente sensato sea capaz de explicar, con un mínimo de racionalidad, cómo y por qué no se ha conseguido llegar a ningún acuerdo para la formación de un Gobierno, tras cuatro meses de supuestas “negociaciones” que (eso me parece) nunca llegaron a ser tales, sino tan sólo una interminable colección de monólogos yuxtapuestos.

Y lo siento si con esto puedo lastimar las convicciones de muchos, pero con todo ello el eternamente maltratado votante de este país parece haber llegado a varias conclusiones, a cuál más demoledora:

Que la “nueva” política se parece a la “vieja” como dos gotas de agua
Que ambas se caracterizan, ante todo, por anteponer sus (reales o supuestos) intereses partidario-electorales a las necesidades de quienes pretenden que les voten y a quienes aspiran a representar e incluso gobernar.
Que han transcurrido cuatro meses sin Gobierno efectivo, y el mundo no se ha venido abajo (los belgas no podrían enseñar mucho de esto último)
Que, después de tan ameno espectáculo, hemos vuelto a la casilla de salida, como si nada hubiera pasado
Que todo lo que han aprendido de ello nuestros líderes es que “la culpa es de otro(s)” (que cada cual designa según sus personales filias y fobias)
Y que, por supuesto, al sufrido votante español (como a cualquiera con un mínimo de sensatez), lo que menos le importa es de quién fue la culpa, sino cómo solucionarlo
Para mí, nacido y criado en otro continente (y a veces tiendo a creer que en otro planeta), esto es una prueba más de esa exacerbada incapacidad para llegar a acuerdos que caracteriza la idiosincrasia de este país, y que mal o bien, he procurado describir en mi artículo de febrero de 2015 “EL FRENTE AMPLIO URUGUAYO: ¿UN EJEMPLO A IMITAR?”

A ver si me explico. Vayamos por partes:

1.PODEMOS MONTA ESPECTÁCULOS MEDIÁTICOS, PERO ¿SABE HACER POLÍTICA?

Desde la constitución de las Cortes de esta brevísima legislatura, Podemos no ha hecho otra cosa que (continuar con) sus brillantes “ejercicios de comunicación” (cuyo acierto o desacierto me resulta absolutamente indiferente). Esto es, traducido a lenguaje coloquial, “montar el numerito” (el bebé de Carolina Bescansa, el beso entre Pablo Iglesias y Xavi Domenech, “montarle el Gobierno” a Pedro Sánchez en rueda de prensa unos minutos antes de su entrevista con Felipe de Borbón, los muertos en cal viva, la “renuncia” a la vicepresidencia para la que se había auto-designado… Mejor no sigo, que me hierve la sangre. ¡Atención, pregunta!: ¿CUÁNDO SE VAN A DECIDIR A HACER POLÍTICA?
Esto sólo se explica si, desde el principio, se tiene claro que el objetivo es que se repitan las elecciones (y mientras tanto mantenerse en campaña electoral, que es lo que saben hacer y se les da bien: salir en la tele, a ser posible varias veces al día). Las tres últimas “perlas”, en particular, fueron poco menos que un torpedo en la (ya de por sí frágil) línea de flotación de Pedro Sánchez, es decir justo lo más adecuado para que los omnipresentes “barones” (sin olvidar a la “baronesa”) de su partido se le echaran encima para ponerle línea roja sobre línea roja frente a la temible eventualidad de un acuerdo con Podemos (sin el cual no era posible un Gobierno de izquierdas, como es obvio). Cavar la tumba de quien se quiere atraer a un pacto no es precisamente la mejor forma de lograrlo, digo yo…
Si la memoria colectiva no yerra, hasta hace no mucho los ideólogos del partido morado consideraban que el eje izquierda-derecha estaba superado, era algo del pasado, obsoleto… Y que ahora lo que se lleva es el eje “arriba-abajo” y/o (significante vacío donde los haya) el de la “nueva-vieja” política. Pero se cierran de plano a un pacto que incluya a Ciudadanos, porque este partido es “de derechas” (que sin duda lo es), obviando que (también) es supuestamente parte de la “nueva política” (y todas las lisonjas que Pablo y Albert se dirigieron mutuamente en el archifamoso “debate de la taberna” de “Salvados”). Como diría mi finada suegra, “¿En qué quedamos, el duro o los veinte reales?”.
Podría seguir ad-aeternum, pero creo que ya es suficiente.

2.EL PSOE: PEDRO SÁNCHEZ EN SU LABERINTO

Entre tanto, las aguas no bajaban precisamente cristalinas desde la vertiente del puño y la rosa, como es de sobra sabido. Y su líder máximo intentaba bailar al son que le marcaba el cacofónico vocerío de sus diversos entornos, inclinándose a derecha o izquierda según le marcaban los que más fuerte gritasen en cada momento. Parecía bastante claro que su principal (y casi único) objetivo era conseguir una prórroga a su (más que anunciada) muerte política, y en ese sentido no puedo menos que darle la enhorabuena: prueba superada, objetivo conseguido, tenemos Pedro Sánchez al menos hasta el 27 de junio, después dios (o quizá deba decir diosa) dirá… Parafraseando al inefable Cholo Simeone, “vamos Federal a Federal”.
Sólo así se explica (desde esa vertiente, insisto) el a todas luces inconducente pacto con Ciudadanos y el galimatías de obviedades matemáticas a que dio pie: que 130 son más que 90, que 161 son más que 130, que 199 son más que 161 y además dan mayoría absoluta… como si al sufrido electorado nacional hubiera que retrotraerle al parvulario (esto es, infantilizarlo hasta la náusea, que es lo que me daba cada vez que tenía la mala idea de escuchar algún trozo de los dos esperpénticos debates de –no– investidura que nos tocó sufrir).
Desde la suscripción de dicho pacto, el esperpento no pudo ser mayor: la imagen que se me ocurre es la de un Pedro Sánchez tironeado de ambos brazos en direcciones opuestas, con Albert Rivera (y la invalorable ayuda de los “barones” y “baronesa” social-liberales) tirando de él hacia la derecha y Pablo Iglesias hacia la izquierda (¿hacia la izquierda?: OTAN sí, bases también, cumplimiento de los límites de déficit y el pago de la deuda…  A saber…).
Pero todo ello no impide reconocerle al menos algún mérito, como por ejemplo el de haber tenido el coraje de poner el reloj en marcha al aceptar el encargo de formar Gobierno. Y máxime sabiendo que era prácticamente imposible conseguirlo, es decir que se trataba poco menos que de una auto-inmolación (en aras de su propia supervivencia política, eso sí, menuda contradicción…).
Resultado final: nadie sabe qué (y sobre todo quién) diablos es el PSOE, ni qué quiere, ni con quién está. Porque lo que sí está claro es que no es lo mismo votar a Pedro Sánchez que a Susana Díaz, pero quien tenga el coraje de votar PSOE el 26J no sabrá si está votando al uno o a la otra, con las consecuencias ideológicas y prácticas que de ello se derivan. Harían bien en acudir a un psiquiatra…
3.CIUDADANOS: CÓMO HACER DE UN MAL RESULTADO UN BUEN ESCAPARATE

Del papel de Ciudadanos en todo este vodevil poco se puede decir, porque poco apareció en escena, no sé hasta qué punto involuntaria o deliberadamente. Pero lo poco que hizo fue toda una demostración del difícil arte de inflar un globo hasta el límite de su capacidad (y con mucho cuidado de que no estalle). Repasemos los hechos:

Los primeros sondeos previos al 20D (al menos los publicados, no llegué a disponer de otros), mostraban una tendencia al alza del partido naranja, hasta alzarle por encima de Podemos e incluso del PSOE. Tendencia que se fue desinflando a medida que se acercaba la fecha electoral, pero que de todos modos siempre le pronosticaban un resultado mejor que el que realmente obtuvo. Por más que Albert Rivera sacara pecho aludiendo a sus orígenes catalanes y su corto periodo de implantación nacional, se trató de un  resultado poco satisfactorio, en la misma medida en que se habían inflado sus expectativas.
Sus 40 diputados le ofrecían un escaso margen de maniobra, pero como bisagra podían dar juego: todo era cuestión de acertar a quién ofrecerse y cuándo, y (al menos a tenor de los sondeos actuales, a saber lo que pueda ocurrir de aquí al 26J) parece haber acertado. Mostró una imagen dialogante y conciliadora, a la vez que firme en sus convicciones; y también más “centrada” (si es que realmente existe una cosa tal que el centro) y por lo tanto menos “derechizada” de la que se le atribuía hasta entonces.
Pero todo ello no le impidió tachar con una inmensa cruz roja cualquier intento de acuerdo del PSOE con Podemos, tachadura que suele omitirse con frecuencia en el relato mediático, pero no por ello deja de existir. Y que, a la postre, bloqueaba en la práctica cualquier vía para la formación de un Gobierno diferente de la que propugnaba desde el principio de los tiempos (por ser la que le permitía mostrar su mejor perfil, sin duda): la “gran coalición” PP-PSOE, para la que, en realidad, su concurso era absolutamente innecesario.
En otras palabras, se adjudicaba el papel de celestina, uniendo en “feliz matrimonio” a Montescos y Capuletos.
Tras lo cual quedaría incluso habilitado para ejercer de árbitro de las inevitables disputas que sucederían a tan forzado matrimonio, tapar sus infidelidades, lavar en casa sus trapos sucios, etc.
Pero si el matrimonio no llegaba a consumarse (cosa harto previsible, dados el poco tiempo disponible y lo enconado del odio mutuo que se profesaban ambas familias), la celestina quedaba a salvo de las consecuencias del fracaso por el solo hecho de haberlo intentado: nadie le echaría la culpa, como de hecho ha sido, y no precisamente porque no las tenga.
4.EL PP: DON TANCREDO Y SU INMENSO PARAGUAS

Pero sin ninguna duda el colmo del esperpento lo consiguió el señor de la pantalla de plasma, Don Mariano Rajoy Brey, Presidente del Gobierno de España eternamente en funciones hasta que alguien se decida a hacer algo coherente para acabar con esa maldición bíblica con la que el Señor ha tenido a bien castigar a este desgraciado pueblo por obra y gracia del sistema electoral y otras menudencias de cuyo nombre ya nadie quiere acordarse. Como es bien sabido de todos, es un verdadero maestro en el más que difícil arte de la “indolencia activa” (si tamaña contradicción fuese posible), es decir en no hacer nada y salir ganando. Es el único político que he conocido capaz de sentarse en la puerta de su casa a ver pasar el cadáver de su enemigo… y verle pasar. El hecho es que, llueva o truene, diluvien sobre su augusta cabeza todas las corruptelas que pueda imaginar un ser humano (incluso hispánico), su paraguas es de tal calibre que toda la mierda le resbala y termina cayendo sobre las testas de sus contrincantes, ya sean internos o externos. Gracias a ese increíble don, el PP se mantiene invariablemente en cabeza en todos los sondeos (y esto sería casi lo único en lo que todos los sondeos parecen haberse puesto de acuerdo, mientras todo lo demás va y viene al son de quien toque la flauta, mediáticamente hablando).

5.IU-UP Y COMPROMÍS: LAS CELESTINAS FRUSTRADAS

Por último, no puedo resistir a la tentación de hacer una breve mención al papel ejercido por los “hermanos pequeños” de Podemos, IU-UP y Compromís. En distintos momentos del tiempo, ambos intentaron ejercer el mismo papel de celestinas que Rivera y sus acólitos, pero fracasaron estrepitosamente, por la sencilla razón de que, como dirían en mi pueblo, “se les vio el plumero”. Imposible atraerse a los Montescos si repites como un disco lo esencial del discurso de los Capuletos (los límites de tiempo reglamentarios sólo daban para lo esencial: les reconozco -y agradezco- la capacidad de síntesis).

En resumen: palabras y más palabras para no llegar a nada. Y la pregunta obligada es: ¿alguien quería realmente llegar a algo (distinto de lo que ha sido, claro)? Sinceramente, tiendo a pensar que no, y que hemos sufrido la enésima demostración de la pequeñez moral y política que caracteriza a nuestros actuales dirigentes. Un privilegio en absoluto exclusivo de este país, lamentablemente, como es fácil comprobar observando la Europa en la que habitamos.

PREGUNTAS SIN RESPUESTA

Frente a tamaño sainete, a mí se me plantean varias preguntas a las que (ahora mismo, al menos) me confieso incapaz de responder:

¿Se han medido bien los riesgos? Enumero algunos:
Que se repita la misma situación de bloqueo en la composición del próximo Congreso de los Diputados
Que se decante hacia la derecha (mayoría absoluta PP-Ciudadanos)
Que el PSOE se preste a la “gran coalición” (con o sin relevo previo de Pedro Sánchez)
Y más en profundidad:

¿Es viable un programa de izquierdas compatible con las exigencias de Bruselas y sus “hombres de negro”?
¿Lo permitirían los “poderes fácticos” (que, nos guste o no, son los que verdaderamente mandan en esto que llamamos “democracia”)?
¿O lo que realmente se pretendía era hacer el paripé de intentar acuerdos bloqueados de antemano para terminar permitiendo que gobierne la derecha?
¿Y salir impolutos de una legislatura previsiblemente corta, para llegar al Gobierno en circunstancias más propicias?
Aceptaré agradecido cuantas sugerencias se me quieran ofrecer sobre todo esto, porque la verdad es que me encuentro un poco perdido (y me temo que el “respetable” aún más).

Para terminar: esta precampaña electoral requería urgentemente ser alimentada con alguna noticia lo suficientemente sonora como para tener entretenido al personal durante un buen rato; y para eso nadie más capacitado que los politólogos de la Complutense: el pacto electoral Podemos-IU está y seguirá generando todo el ruido mediático necesario para hacer de estas elecciones algo “nuevo”, y así espantar el fantasma del hastío que amenazaba en las sombras. Los tertulianos y sus respectivos medios les estarán eternamente agradecidos.

Por supuesto, tengo mi propia opinión al respecto, pero explicarla daría para otro artículo, tentación a la que no creo que pueda sustraerme, pero será dentro de unos días: aún faltan algunos detalles por conocer, aunque lo fundamental ya se va perfilando (y no me hincha de entusiasmo, precisamente, ya explicaré por qué).

jueves, 12 de mayo de 2016

Nueve palabras del dialecto manchego

Aquí.

Son rochero, galgo, chusmear, rodilla, curro, mangurrián, bacín, reviejo y cascante.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Un restaurante horroroso y con ínfulas

Kiko Amat, "Humillación en el restaurante con ínfulas", en El País, 4/05/2016:

Mal servicio, mala comida y sablazo final: la desastrosa visita de Kiko Amat a un antro peripuesto de la Costa Brava inaugura una sección en la que nuestros escritores favoritos hablan de restaurantes.

El otro día mi familia y yo fuimos víctimas de un atraco que se perpetró a plena luz del día ante la aterrorizada mirada de medio centenar de víctimas (en proceso de ser también victimizadas). El delito en cuestión no fue cometido por un caco toxicómano ni un psicópata en busca y captura, sino por un restaurante ampurdanés llamado La Timoteca (1). Un lugar cuyo espíritu es una combinación perfectamente espantosa de inoperancia, desinterés, clasismo e ínfulas abochornantes, casi punibles por la ley.

Éramos siete: mi mujer, mis dos hijos y una familia de tres que ahora me tiene bloqueado en el Whatsapp. Y yo, que había escogido –por razones que soy incapaz de comprender– aquel vergonzante vertedero sin virtud. Teníamos mesa reservada a las 14:30, y el propio dueño nos acomodó solo llegar. Eso, de hecho, es todo lo que va a decirse aquí a su favor: que nos proporcionó sillas y nos permitió sentarnos en ellas, en lugar de atarnos las muñecas a las rodillas y dejarnos medio morir de hambre y sed, al modo Guantánamo, en el duro suelo.

Pero me contradigo: el servicio de La Timoteca sí nos dejó morir de hambre y sed. Un chico y una chica con la expresión perpetuamente abatida de los que han sido abandonados a su suerte, y el chef, que se paseaba por entre las mesas impávido y altivo como el almirante Mountbatten en plena campaña naval, pusieron en práctica una táctica de atrición que uno solo relacionaría con los grandes cercos bélicos de la historia (El Álamo, quizás; Stalingrado, incluso): cerrar el flujo de víveres, quizás esperando que la hambruna y la ausencia de líquidos provocasen nuestro desfallecimiento (si bien breve, para poder cobrarnos igual).

Pasaron entonces muchos minutos, y los minutos empezaron a agruparse en mitades de hora, siguiendo su costumbre, antes de que nadie se dignase siquiera a echarnos un vistazo cauteloso, como el que echarías desde la puerta al interior de una leprosería. No pedíamos ni cariño, solo algo de obsequiosidad y una mísera muestra de interés, pero no hubo manera: se inventaron seis métodos nuevos de comunicación sin hilos y los científicos hallaron un nuevo combustible no-fósil, y solo entonces el servicio –un risible dúo– se rebajó a reparar en nuestra innoble presencia. Gracias a Dios. Habíamos empezado a palparnos los unos a los otros, sospechando que alguien nos había echado por encima el manto de invisibilidad de Frodo Bolsón.

Al final llegó el camarero. Nos pusimos muy contentos, un poco como los rescatados de ¡Viven!, aunque lo cierto es que aquel pájaro llegaba 30 minutos tarde. Sudando a mares, además, como si acabase de realizar alguna desaconsejable pentatlón transampurdanesa, pero, eso sí, sin emplear con nosotros la menor disculpa. Acto seguido, y luciendo su mejor rictus de repóquer, nos hizo entrega de las anheladas cartas. Seré franco: ¿todo lo que había en aquella carta, redactada de forma ampulosa y gongorina? Era una birria. Una birria de nombre aparente y regio, con múltiples ornamentos y servido haciendo malabares con platos chinos encima del cegador prepucio del chef, pero una pura birria igual.

Y: sed. Una sed atroz. Ni los reos de Tenko pasaban la sed que pasamos nosotros en La Timoteca, y ellos al menos tenían agua fecal. En La Timoteca no. Allí no te ofrecen ni la disentería. Ni, desde luego, cerveza (pues se ve que es bebida de pobres). En su lugar nos presentaron una esencia turbulenta en estado líquido llamada Inedit Damm servida en copas muy aparentes (el equivalente de servir coca-colas tibias en el Santo Grial), pero solo tras quince nuevos minutos de espera.

Mientras trasegábamos, algo abatidos, aquellos tres buches de cripto-cerveza caldosa transportada en carruaje de vizconde, desfilaron sobre nuestra mesa los primeros embustes: una cosa que llamaron, sin asomo alguno de ironía, “reducido crujiente de paella”, o lo que en países menos dados a la fantasía hiperbólica sería conocido como Do-ri-tos. Jodidos doritos, acompañados poco después de un qué-me-estás-contando explosivo, y casi etéreo en su insignificancia, de tomate con una anchoa. Pan con tomate en pildorita, para astronautas. O para gilipollas, como todo apuntaba que era nuestro caso.

Oh: y el pan. El viejo pan. El nuevo pan. El pan que nunca llegó, ni del frío ni de ninguna otra parte. Lo fabrican allí, ¿saben? En SU PROPIO HORNO. Por supuesto, eso da lo mismo, porque ustedes jamás llegarán a verlo. Para el caso podrían anunciar que está amasado al unísono por las nalgas de la Virgen María y el chirri de la pornstar Ann Davis. Su pan es de fantasía, como los Reyes magos o el advenimiento del comunismo internacional. Una deseable quimera. A lo único que podrán hincarle el diente, queridos comensales de La Timoteca, es a su propia fe; y esta va a desintegrarse en unos instantes. Se lo garantizo.

Así estábamos los siete, rezándole a un elusivo pan mágico, cuando (otra quincena de minutos más tarde) se materializó en nuestra mesa el paté, que –ya lo imaginan- tuvimos que degustar a machetazo salvaje hacia nuestras bocas, como hotentotes, pues el trigo de las santificadas obleas de SU PROPIO HORNO estaba aún siendo sembrado en SU PROPIO HUERTO (inciso: me gustaría ver a qué llaman “huerto”. Si todo funciona en base a la misma escala de demencia reductiva, su “huerto” es un triste tiesto de supermercado chino con dos hojas de menta chuchurridas y una rama osificada de romero).

Pero al menos hubo vino. Es un decir.

Aquí, debo admitírselo, perdimos la compostura y empezamos a carcajearnos de aquel vil vodevil. Pues la carta de vinos estaba en Ipad, un cachivache capaz de almacenar gigas y gigas de información vinícola, y que en La Timoteca consideran indispensable para exponer su fastuosa bodega de 8 vinos. Sí: ocho. Ja, ja es lo único que procede expresar aquí. Admitan que ustedes también se habrían reído como locos a cada pasada de dedo sobre la carta de vinos más ridícula de la historia. Aquella carta digital era como un brik de Don Simón envuelto en armiño y piedras preciosas, empuñando un cetro y dando órdenes descabelladas al vulgo. Mucho-mucho para luego, a la que le arrancas la pirotecnia, nada-de-nada.

Sigamos: tras dos eras geológicas, la extinción de doce razas de insecto y seis temporadas de una serie de HBO, aterrizaron los segundos platos. No llegué a ver qué les sirvieron a mis pobres hijos, pues desapareció como la tripulación de Alien el Octavo pasajero: de un mordisco. Les digo con absoluta sinceridad que nunca había visto a nadie comer con tal apetito primigenio, que me hizo pensar en los terribles azotes de hambruna del año mil.

En todo caso no culpo a mis niños por deglutir de ese modo, desoyendo los requisitos respiratorios mínimos e ignorando el uso de cubertería básica: eran ya las 16h de la tarde, corcho. Sobre esa hora, tiempo de merienda en toda Europa, unos instantes antes de que trajesen nuestros platos, yo empecé a aullar “¡pan con Nocilla! ¡traigan pan con Nocilla!”, medio turulato por el hambre y el maltrato.

Sigamos con los segundos platos. Se antoja complicado describir cómo eran, y la web de La Timoteca no esclarece la cuestión (no cuelgan el menú, imagino que temerosos del escarnio universal). Pero puedo decirles esto: que todo sabía medio hervido, sin enjundia ni sazón, ni (huelga decir) estaba aquello cocinado con amor de ningún tipo, y las únicas lágrimas que fuimos capaces de distinguir en el plato de “Calamarcitos con lágrimas de guisantes” que pidió mi amigo David las estaba derramando él mismo, sobre el mantel, incapaz de contenerse, ya consciente del homérico timo culinario del que había sido víctima. Cada uno de dichos platos valía unos 30 Euros. 30 del ala de inmundicia hervida, de no-entidad pasada por agua, 120 euros en segundos platos de la más espeluznante NADA que he tragado en toda mi existencia.

No pregunten por postres, copas, cafés. Como habrán empezado a sospechar, no nos quedamos para experimentarlos. Y quiero decirles ahora que no me considero un hombre poco razonable, ni de espíritu cruel. Sé lo que es un mal día. No esperaba una procesión de flagelantes del Medioevo rumbo a nuestra mesa, arrancándose la piel con sonoros restallidos de látigo a cada paso, implorando nuestra clemencia, ni tampoco que el chef se practicase un vistoso harakiri. Pero un miserable “eh, lo sentimos mucho, hoy estábamos completamente desbordados, nos sentimos fatal”, acompañado de algún tipo de descuento, hubiese sido lo elegante. Lo decente. No por regatear, ni por racanería, maldita sea, sino por puras razones de justicia fundamental y de dignidad elemental.

Pero en La Timoteca no opinan lo mismo. Ni en broma, vaya. Nos cobraron los más de 200 euros de la cuenta sin pestañear, tras dos horas y media de servicio infame y cocina lamentable. Su idea de disculpa fue servirnos (agárrense) cuatro chupitos de garnatxa (2), sí, garnatxa (carcajéense ahora, sin temor), lo que (convendrán conmigo) es más un insulto directo a la propia madre que un acto de reparación o contrición, en cualquier cultura de bípedos dotados de alma. Para entonces, el chef ya había dejado de pasearse, impertérrito, por entre las mesas, consciente de que los comensales de aquella absurda ilusión con nombre de restaurante iban a desembuchar igual.

Conclusión: si quieren ser humillados, mal servidos, mal alimentados y para colmo atracados, diríjanse a La Timoteca. Sale algo más caro que una visita a una madama de sadomaso, pero les dominará e insultará de formas mucho más imaginativas, y encima no hay palabra de seguridad ni forma de escape. La tortura está servida.

(1) Le hemos cambiado el nombre por razones legales. Aunque no lo merezcan.

(2) Vino de licor dulce, típico del Ampurdán y similar al moscatel.

Los parientes ingleses de Cervantes


El hallazgo de un acta notarial firmada por Miguel de Cervantes Saavedra con su puño y letra en Utrera el 30 de marzo de 1593 levantó la liebre. El historiador Julio Mayo encontró el documento en los Protocolos Notariales del Archivo Histórico Provincial de Sevilla. El manco de Lepanto, entonces comisario real de Felipe II y encargado de aprovisionar a los barcos de la Armada que escoltaban a los mercantes españoles en la Carrera de Indias, apoderaba en este escrito al arriero Juan de Balbuena para recoger y acarrear cebada y trigo de la zona hasta los puertos gaditanos.

El 28 de noviembre de aquel mismo año, ante el retraso de 296 de las 500 fanegas de trigo comprometidas, de nuevo un comisario real se presentó en Utrera a reclamarlas, pero no fue don Miguel, sino «un tal Juan Titón de Cervantes», según comprobó con sorpresa Mayo.

«En un principio llegamos a pensar que, dada las habilidades picarescas del escritor, podría haber mandado en su nombre a otra persona con el fin de que pudiese hacer sus veces, por la dificultad de tener que acudir a reclutar cereales a tantos pueblos» y que el cambio de nombre «hubiese sido un error del secretario del ayuntamiento», pero este archivero municipal de Los Palacios averiguó que el susodicho Juan no sólo existió sino que compartió oficio con Cervantes en las mismas fechas, así como jefe (don Cristóbal de Barros), zona de actuación... y hasta apellido. ¿Casualidad?

«Es familia seguro», afirma con contundencia Mayo al constatar tantos puntos en común. El historiador sevillano indica además que el apellido Cervantes «era bastante peculiar y singular» en Sevilla y recuerda que el cronista del siglo XVII Rodrigo «Méndez Silva ya refiere que tenía familiares aquí».

Si como sostiene Mayo ambos eran parientes, Miguel de Cervantes «tenía familia de origen inglés» ya que Juan Titón era hijo de Hugo Titón de Cervantes, «un espía católico al servicio de la corona española, asentado aquí en la península, que viajaba con frecuencia a Inglaterra en aquellos años de conflictos entre españoles e ingleses». Así lo señala A. J. Loomie en su estudio sobre el cónsul inglés de Andalucía Thomas James.

Hugo Titón formaba parte de la colonia de mercaderes de la ciudad de Bristol que se habían establecido en Sanlúcar de Barrameda por iniciativa de la Brotherhood of St. George (la hermandad de San Jorge) fundada en 1517 con autorización del duque de Medina Sidonia. Su antepasado sería John Tintam, quien capitaneó una de las expediciones ordenadas por don Enrique de Guzmán en 1482 en la costa de Guinea contra los intereses portugueses en el comercio de esclavos y piedras preciosas. «El apellido inglés Tintam acabó castellanizándose como Titón», sospecha Mayo, que ha encontrado en el Archivo General de Simancas y en el Archivo de Indias más datos sobre Juan Titón de Cervantes y más coincidencias, como que «también estuvo cautivo en Argel como Cervantes».

El propio Juan Titón declaró en una petición administrativa datada el 6 de julio de 1589 que tenía 33 años, era hijo de Hugo, que murió a los 80 años en Sanlúcar tras haber vivido 60 años en España. Juan ofrece en ese documento multitud de detalles sobre las costas inglesas y señala que como su padre, pertenece a la Inquisición (Archivo General de Simancas, E 2851).

El apellido Titón aparece relacionado con una obra cervantina, «La española inglesa», sembrada de recuerdos autobiográficos como señaló en 1900 Norberto González Aurioles. En el convento de Santa Paula de Sevilla, donde se desarrolla esta historia, fue abadesa en 1590 doña Juana de Cervantes Saavedra, familiar carnal del literato, y frente al mismo vivía el matrimonio formado por María Titón y Francisco de Cifuentes. «Difícil es averiguar qué género de relaciones pudo tener Cervantes con Francisco de Cifuentes, pero tengo por indudable que tales relaciones existieron», señaló en su día González Aurioles al comprobar que llevaba el mismo apellido que uno de los personajes de «La española inglesa». La clave, revela Mayo, está en su esposa María Titón, de quien sería pariente.

Herver de Cervantes

Una hija de este matrimonio, Ana de Santo Domingo, ingresó en este convento, al igual que la hija de Juan de Herver de Cervantes e Isabel de Salamanca en 1577. González Aurioles sospechó a finales del XIX del posible parentesco de este Juan de Herver con el célebre escritor. «Hoy sabemos que Herver, de Hervert, es un apellido de origen inglés», explica Julio Mayo.

Según cuenta el erudito José Gestoso y Pérez en su diccionario, los Herver eran plateros y habían llegado procedentes de Córdoba, la ciudad donde el licenciado Juan de Cervantes, abuelo de don Miguel, tuvo cargos oficiales durante varios años. «Todos estos datos demuestran que los Cervantes estaban emparentados con extranjeros y que el autor del Quijote tenía parientes en Sevilla», afirma el historiador.

Así se explica, a su juicio, el conocimiento de Cervantes de la corte inglesa o cómo pudo describir la capacidad portuaria de Londres. «Si no estuvo en Inglaterra, que no está probado, sí fue conocedor de multitud de detalles que podrían haberle proporcionado sus familiares» y que el propio Cervantes podría haber completado consultando las obras de literatura inglesa de la biblioteca de los jesuitas.

Sus lazos familiares también explicarían cómo Cervantes, «un hombre católico del Imperio de Felipe II, nunca rezuma animadversión hacia los ingleses».

«Hay una clara conexión familiar, un claro vínculo con Inglaterra», resalta Mayo, para quien estos aspectos hasta ahora desconocidos de su biografía «son aportaciones que repercuten en su obra completa».

«Hay que tener en cuenta este nuevo aspecto biográfico documentado de su vida», dice convencido de que «estamos más cerca de entender, a través de Sevilla, las conexiones de Cervantes con su familia de origen inglés y la Inglaterra de Shakespeare».

Julio Mayo desconoce si alguna obra de William Shakespeare llegó a manos del príncipe de los ingenios españoles, pero se muestra convencido de que el inglés «sí tuvo que leer a Cervantes» habida cuenta de las similitudes que encuentra en «Cimbelino», una de sus últimas obras de teatro, con la historia de «El curioso impertinente», o los pasajes de «Cardenio» que recuerdan al Quijote. La conexión que existía entre los puertos de Londres y Sevilla habría llevado la obra cervantina hasta Inglaterra y la acogida debió de ser notable, a juicio del historiador, porque «en 1616 ya se traduce "El Quijote"al inglés».

martes, 3 de mayo de 2016

Fahrenheit 451

Es una de las películas más inquietantes que he visto, Fahrenheit 451 de François Truffaut, sobre una novela de Ray Bradbury. Hoy tendría más sentido hacerla que antes, porque la cultura audiovisual está aplastando a la escrita. La escena en la que la mujer se quema viva entre sus libros me conmocionó.

1. Avance, o, como se suele decir, trailer.
2. El discurso del jefe de bomberos.
3. Película pirateada completa. Véase especialmente a partir de 47 minutos 12 segundos. Es una escena que me impresionó y a la que pertenece la imagen de abajo. 

En El nombre de la rosa también se quema una biblioteca. Se oponen apocalípticos e integrados:

4. La risa y el segundo libro de la Poética de Aristóteles


5. Artículo mío sobre la quema de libros en la literatura.