sábado, 19 de noviembre de 2011

Sesgos informativos en Ocupa Wall Street


Cristina F. Pereda "¿Cómo cubrimos Ocupa Wall Street?", El País, 

El acontecimiento dura ya dos meses. Desde Nueva York, donde nació el pasado 17 de septiembre, hasta San Francisco, Miami, Chicago, Seattle y 300 ciudades más. De las aceras de Wall Street a Twitter, Facebook y el resto de internet. Pancartas que retratan las tragedias de la clase media estadounidense, la crisis económica, los deshaucios, los recortes sociales y los rescates a los bancos  Estudiantes de posgrado endeudados de por vida y sin seguro médico. Veteranos de guerra, doctores, abogados. Y ecos de protestas en Europa que, por muchas similitudes que encontremos, no permiten trazar una línea recta entre uno y otro movimiento. Acampadas, marchas, asambleas, desalojos, detenciones, cargas policiales y vuelta a empezar.

El alcalde de Nueva York quiso poner fin a la acampada de Ocupa Wall Street en Manhattan con una orden de desalojo el pasado lunes: "Zucotti Park podrá ser ocupado con ideas, pero no con tiendas de campaña". Pero tanto Michael Bloomberg como cualquier periodista que haya seguido los acontecimientos estas semanas sabe que la protesta no acaba con un desalojo más. No lo hicieron las primeras detenciones en las inmediaciones de la bolsa de Nueva York ni otras estrategias similares en Boston, Oakland o Filadelfia. OWS nació, evolucionó y sigue avanzando en la red. Cada pancarta es un mensaje. Cada foto una semilla de la protesta. Y cada vídeo una plataforma de difusión.

Los medios norteamericanos -como ocurriera antes en España durante el 15-M- se han encontrado con protestas a tiro de piedra de su redacción pero que son tan difíciles de cubrir como un estallido revolucionario a miles de kilómetros de distancia. Ocupa Wall Street no tiene eslóganes ni líderes, la protesta en Nueva York no tiene nada que ver con la de Washington, donde dos grupos distintos tienen permiso para acampar hasta finales de año. OWS vive en la calle y en internet. En vez de portavoces tiene cuentas de Twitter y a falta de comunicados de prensa convocan eventos en Facebook.

¿Cuántos reporteros hacen falta para cubrir esto? Nadie tiene aún la respuesta, pero OWS y el trabajo de los medios de comunicación han ido dejando algunas pistas.

Volvamos al principio. La mayoría de cabeceras estadounidenses ignoraron los primeros días del movimiento. Como bien explica Alexis Madrigal en su primer ensayo sobre la relación entre OWS y la tecnología, fue aquel vídeo de un policía rociando un spray a dos mujeres en Nueva York lo que despertó su atención. "Es posible -aunque poco probable- que un equipo de televisión hubiera recogido un momento así. Es posible que en el mundo pre-internet ese instante hubiera circulado rápidamente en cintas de vídeo copiadas para los informativos. Pero es imposible que un hecho similar pudiera ser capturado tal y como ocurrió y que fuera transmitido en 24 horas a miles de personas a través de los canales de distribución del movimiento".

Lectores, espectadores y manifestantes han criticado a los medios mayoritarios por ignorar desde aquella carga policial hasta incidentes clave como la huelga general convocada en Oakland. Así lo justificó, por ejemplo, la Radio Pública Nacional. También hubo reproches por hablar más del silencio en los medios que de lo que verdaderamente ocurría en las calles. Y cuando prestaron atención, por aumentar la intensidad de la cobertura, supuestamente, en situaciones de violencia, detenciones o desalojos. Siempre hay excepciones y The Washington Post, por ejemplo, acabó explicando por qué eligió la imagen de un policía acariciando a un gato para ilustrar un desalojo.

El "agregador social" de Occupy Wall Street.

Ante las críticas, el defensor del lector de The New York Times Arthur Brisbane preguntó públicamente a lectores y expertos. "Semanas después de su nacimiento, el desafío periodístico para cubrir [Occupy Wall Street] sólo ha aumentado en complejidad. No se trata simplemente de narrar los eventos visitando cada una de las protestas en Nueva York y el resto del país, hay temas más amplios que debemos abordar. ¿Cuáles son esos temas, cómo deberíamos cubrir este movimiento sin precedentes?"
Jerry Ceppos, decano de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Luisiana, contestó que el liderazgo es una de las claves de cualquier movimiento (asumiendo que OWS sea una protesta cualquiera) "pero no puedo nombrar a ningún líder y me cuesta creer que este sea un movimiento completamente orgánico que creció sin líder. Investigaría si es así".

Tom Fiedler, de la Universidad de Boston y antiguo director de The Miami Herald, confesó que ha dejado de leer las noticias relacionadas con las protestas. "Están huecas. Sí, la economía ha afectado negativamente a mucha gente y tienen razón para enfadarse. Sí, hay muchos profesionales en Wall Street que merecen un castigo público, pero hasta que esta ira se traduzca en algo que despierte un debate político, no es especialmente noticioso".

La respuesta más interesante llegó desde fuera. Emily Bell, responsable de la edición digital de The Guardian hasta 2010 y ahora directora del programa de periodismo de la Universidad de Columbia, contestó en su propio blog que OWS -como antes el 15-M en España- es "el marco perfecto para entender lo que está ocurriendo con la difusión de información en la era de internet". Además de respaldar al Times por enviar reporteros a la calle para seguir las protestas a diario, le recomienda que asigne una especie de "controlador aéreo" para garantizar que toda la información es visible más allá de nytimes.com porque "está historia hay que cubrirla dentro de la red que la creó".

La solución para cubrir un movimiento del siglo XXI puede se una combinación del trabajos de los grandes medios con el de la página occupationalist.org. Conocido como 'el agregador social de OWS' -lo han elaborado los estudiantes de la Universidad de Colorado- recopila las cuentas de Twitter de las acampadas, convocatorias de asambleas a través de MeetUp, testimonios del 99 por ciento en Tumblr, imágenes, noticias, vídeos y todos los registros en manifestaciones a través de Foursquare, visualizados en un mapa.

Pero al final del día, ¿quién publica un retrato más completo de las protestas, The New York Times y sus 281 reportajes acumulados desde septiembre o The Occupationalist? ¿Los reporteros que acuden a diario a las concentraciones y terminan su trabajo al poner el punto final a una crónica o el periodista que twittea durante todo el día con imágenes, declaraciones y vídeos desde la manifestación? ¿Es suficiente el relato en directo? ¿Y las contribuciones de los lectores desde cada una de las protestas? ¿O basta con añadir el análisis de los expertos a la crónica diaria de los periodistas?

Unos y otros han descubierto que por primera vez no es suficiente viajar a Alaska para contar qué hace Diane McEachern sentada en el hielo como única representante de "Ocupa la Tundra"; que a una colección de imágenes tomadas durante la huelga general de Oakland siempre le faltará la voz de un experto que explique por qué el hervidero de la bahía de San Francisco estalló ahora y no durante estos últimos años de pobreza, niveles de contaminación asesinos y enfrentamientos con la policía; que al mejor análisis del mejor cronista siempre le faltará la espontaneidad de un movimiento que se mueve de Manhattan al puente de Brooklyn antes de que a la CNN le dé tiempo a conectar con un helicóptero.

Una de las afirmaciones más repetidas sobre OWS es que carece de líderes y de reivindicaciones claras -quizás la más sonada sea esta, en CNN. Basta revisar la colección de pancartas que portaban los manifestantes de Madrid, Barcelona, Roma, Nueva York o San Francisco para ver que no, que no había dos iguales. Pero ¿qué hace un periodista con todos esos mensajes? ¿Es suficiente crear una galería de imágenes como ésta? ¿Dedicarles una sección en The Huffington Post? ¿Publicarlas en directo como hace The Guardian?

Los participantes de OWS comparten más o menos motivos para manifestarse, y cuentan lo mismo las centenares de voces que han salido a la calles de Boston, la acampada solitaria en Alaska o las decenas de ciudadanos anónimos que retratan su experiencia posando con un folio ante la cámara de su ordenador. Hay un vínculo que los une a todos, mucho más allá de la crisis esconómica o la distribución de la riqueza, y que sostiene OWS. Y da igual si los medios prestan atención o no. Unos medios que estaban acostumbrados a encender la mecha de los acontecimientos al repetir en televisión las imágenes de un policía cualquiera rociando con un spray a los manifestantes, pero ahora resulta que OWS no les necesita. Para eso está YouTube, están las redes sociales, y están los canales de retransmisión de vídeo en directo que convierten a cualquier espectador en partícipe del movimiento.

Bell recuerda en su blog que al llegar a cualquier manifestación en Estados Unidos en los últimos años, lo más normal era encontrar decenas de pancartas preparadas por los organizadores. Todas iguales, "habían sido creadas pensando en el medio". Un minuto en televisión y el mensaje volaba solo. Pero eso ha cambiado. Los manifestantes de las más de 300 concentraciones celebradas en Estados Unidos han repetido la estrategia para que, como explica Bell, cada una de las imágenes, de cada una de las pancartas, ayuden a distribuir el mensaje en la red. Y frente a la viralidad de las fotografías y vídeos que se publican cada día desde los campamentos, las reacciones en las redes sociales o las retransmisiones en vídeo y en directo a través de la red, muchos medios de comunicación se encuentran con que este movimiento sin precedentes ha puesto en evidencia la rigidez de sus estructuras tradicionales.

"La inmediatez de las imágenes tomadas por los manifestantes tenía un aire de novedad. La rapidez con la que circulaban desde luego que lo era", reconoce Madrigal. "El ángulo y los valores de la producción de los vídeos eran diferentes de los segmentos creados por las televisiones. Las redes sociales dejaron a los medios a un lado, obligándoles a surfear una ola que podían observar, pero no controlar".

OWS es un ejemplo más de la transición que viven los medios de comunicación y demuestra que sólo acertará aquel periodista o editor que no intente aplicar los mismos métodos de siempre para cubrir un acontecimiento nuevo, sino aquel que se atreva a probar algo radicalmente distinto.

Viejos y nuevos filósofos




José Luis Pardo, "Viejos y nuevos filósofos" 18/11/2011:


Los nuevos pensadores comunistas proclaman que el capitalismo financiero es real y la socialdemocracia imposible. De esto también parecen convencidos esos socialdemócratas que se rinden frente a Goldman Sachs. Como dice acertadamente Iván de la Nuez (El comunista manifiesto, EL PAÍS, 11 de noviembre de 2011), parece que asistimos a una resurrección fantasmal del comunismo. Discreta, sin duda, pero pintoresca. ¿Se acuerdan ustedes de aquellos "nuevos filósofos franceses" que en torno a 1977 agitaban el estandarte del anticomunismo (B. H. Lévy, A. Glucksmann, A. Finkielkraut, entre otros)? A casi todo el mundo le resultaban antipáticos, y se admitía en general su mediocridad, su actitud publicitaria y su vanidad. No se les afeaba su condena del Gulag o de la complicidad de los intelectuales de izquierda con el estalinismo, pero se advertía a la legua que sus libros estaban muy lejos de la ambición teórica y de la profundidad de pensamiento que, en el mismo terreno, habían demostrado autores como Raymond Aron o Hannah Arendt: el título de "filósofos" les venía grande, ya que entonces aún no se había forjado el de "intelectuales no melancólicos", sin duda más apropiado a sus pretensiones. El negocio no les ha ido mal; filosofía no han hecho, pero hoy tienen acceso privilegiado al Eliseo y algunos de ellos se desplazan por el mundo en un cómodo jet privado, como Michael Jordan o Madonna (cosa que, obviamente, no escribo con rencor, sino solo con sana envidia).


Pues el caso es que 30 años después estamos ante un colectivo que constituye en buena medida la imagen inversa y complementaria de aquel, el de los "viejos filósofos franceses": Alain Badiou, Jacques Rancière, quizá Jean-Luc Nancy -aunque este último juega en otra liga-, liderados por el más joven, gritón y agudo de todos ellos, Slavoj Zizek, extraño caso de "filósofo francés" nacido por error en Liubliana bajo el régimen del mariscal Tito, régimen que según Zizek no debemos calificar como "totalitario" (¡qué casualidad, igual que le pasa al de Franco según los historiadores más académicos de nuestro país!), porque esa es una etiqueta ideológica inventada por la propaganda anticomunista, y todos ellos enarbolan la bandera del comunismo. Aunque solo sea por su edad (los tres primeros mencionados están en su séptima década), su bagaje teórico es muy superior al que tenían los "nuevos filósofos" cuando emergieron: Badiou ha escrito graves tratados de ontología matemática, Rancière es historiador de la clase obrera y Nancy un erudito historiador de la filosofía. Si no habían conseguido descollar antes era por la sombra que les hacían algunos gigantes próximos -Deleuze para Badiou, Althusser para Rancière, Derrida para Nancy-, de tal modo que una vez desaparecidas esas figuras ellos han aligerado aquel pesado equipaje teórico (incluido el marxismo más "pesado") igual que un globo aerostático abandona parte de su lastre para poder elevarse, pues tampoco quieren ser intelectuales melancólicos: Badiou sustituye las ecuaciones por himnos corales, Rancière cambia la historia por el panfleto de gran estilo, Nancy ha pasado de la erudición al aforismo poético, y los últimos libros de Zizek son más bien compilaciones fragmentarias, rapidísimas y diversas sobre temas variados sin demasiada ilación argumental, agradable e inteligentemente sazonadas con lúcidos comentarios cinematográficos y chistes siempre oportunos. Y, a diferencia de sus precedentes de derechas, estos le caen bien a todo el mundo.


Los "nuevos filósofos franceses" -que ahora están ya muy envejecidos bajo sus trajes de Armani- viajan en el avión de Sarkozy, pero necesariamente a regiones devastadas o conflictivas (Glucksman a Chechenia, Lévy a Libia, Finkielkraut a Serbia y los tres juntos a Irak), como fantasmas ellos también de un liberalismo que en aquellos pagos es, me temo, recibido con frialdad. En cambio, los "viejos filósofos" comunistas han rejuvenecido desde sus avanzadas edades: no visten ni viajan con mucho lujo, pero es por la misma razón que los dirigentes sindicales no vuelan en primera clase, es decir, no porque su estatus no se lo permita sobradamente, sino porque han de cultivar su imagen pública y cuidar coquetamente cierto desaliño indumentario que, por otra parte, incrementa su aire juvenil. Las fulminantes apariciones del fantasma comunista les llevan a reuniones informales, algo cutres a menudo, a veces al aire libre, pero siempre en los centros neurálgicos del planeta (Wall Street, la Documenta de Kassel, Wikileaks, Princeton, Brasil, China o los grandes festivales artístico-culturales del mundo), en olor de unas multitudes que les aclaman y redifunden ilimitadamente su palabra a través de YouTube y las redes sociales -que, según dicen, son el futuro y la bomba-. Su líder se codea con Julian Assange y con Lady Gaga -lo último de lo último y lo más de lo más respectivamente cada uno en lo suyo, por lo que he leído- y, aunque todavía no tiene el Príncipe de Asturias (está en ello), ya se ha llevado a casa el mismo prestigioso galardón que la Junta de Castilla y León ha otorgado a Julián Marías y a la autora de Leer 'Lolita' en Teherán (cosa que también digo, como es evidente, con admiración y manifiesta pelusa).


¿Y cómo se puede ser comunista y sin embargo tan simpático?, se preguntarán ustedes. El truco principal consiste en que su comunismo no es de este mundo; no solo corren un tupido velo sobre su pasado, sino que se desmarcan de todo lo que el comunismo ha sido realmente: la Unión Soviética, el Gulag o la Revolución Cultural de Mao, liberándose así de cualquier contaminación con el bárbaro lodazal de la historia; reclaman, sin embargo, su derecho a conservar con orgullo las insignias de Lenin, de Che Guevara o de Pol Pot, nombres que para ellos no remiten a los comunistas así llamados en este mundo, sino a otros, del otro mundo posible, igual de famosos y heroicos pero convenientemente expurgados de sus crímenes y terrores y convertidos en emblemas de una Ética superior de valores eternos situada no solo más allá del capitalismo, sino también de la democracia formal y del Estado de bienestar, a los que consideran perversos, corrompidos e irreversiblemente fracasados. Y como este comunismo ideal carece de doctrina y de programa (no es más que una apelación a la solidaridad humana y a lo que tenemos en común), ¿quién podría temerlo o refutarlo?


Pero no por ello es del todo inane. Dejando aparte que estos "viejos filósofos" cometen el mismo delito especulativo en el que han incurrido todos los teólogos -exonerar a Dios o a la Idea y cargar las culpas sobre las flaquezas de los miserables mortales que sacrificaron su vida, su felicidad y su virtud en nombre de ese Dios o de esa Idea, cuando son estos últimos los verdaderos culpables-, el efecto práctico de sus arengas solo puede ser una contribución a la globalización de la resignación política: nos enseñan que el capitalismo financiero es real y que el comunismo fantástico es posible, pero sobre todo -y por eso caen tan bien a casi todo el mundo- que la socialdemocracia es imposible (y con ella el Estado de derecho y la ciudadanía), algo sobre lo que parece existir gran consenso y que constituye un alivio para los proyectos de la derecha en el mundo entero, y algo de lo que parecen convencidos incluso los socialdemócratas, dispuestos a admitir su obsolescencia frente a los tecnócratas de Goldman Sachs.


Plantear las alternativas políticas del futuro en los términos "capitalismo / comunismo" (como era la pretensión propagandística de la Internacional estalinista), aunque se trate de un capitalismo de ficciones y de un comunismo de salones, expresa bien la situación política actual -la falta de alternativas- pero resulta equívoco si se olvida que ni el capitalismo ni el comunismo (no al menos el de los "viejos filósofos") son regímenes políticos, por muy real que sea el uno y por muy eterno que sea el otro. Es, en efecto, siniestro tener que pensar el futuro como una opción entre los brokers de la Bolsa de Nueva York y los brokers de las tiendas de campaña que ocupan la acera de enfrente. Pero lo es sobre todo porque solo en algún lugar situado entremedias de ambas aceras -ese lugar que ahora parece haber sido arrollado por el tráfico- tenía sentido lo que hasta ahora habíamos llamado "política". Y para eso, honradamente, no creo que ni los de una acera ni los de la otra, ni los viejos filósofos ni los nuevos, tengan alternativas.


José Luis Pardo es filósofo.

El fin de la banca es endeudar


Jesús García, "El 'Robin de la banca' convierte su juicio por impago en un alegato contra las entidade. Enric Duran estafó hasta 2008 medio millón de euros a 39 entidades bancarias con préstamos que no devolvió", El País,  18/11/2011:           

Enric Duran Giralt, el Robin Hood de la banca, ha convertido hoy un juicio contra él por impago en un alegato contra la banca, a la que ha acusado de provocar el endeudamiento de miles de familias. El juicio se ha celebrado en Vilanova (Barcelona) por una demanda del BBVA, que le reclama la devolución de casi 25.000 euros por unos reintegros de dinero que no devolvió. Según ha explicado Duran ante la juez, el contrato debe declararse "nulo" porque el banco no le informó de las condiciones ni de los riesgos del producto.

Entre 2006 y 2008, el Robin de la banca estafó casi medio millón a 38 entidades bancarias accediendo a distintos préstamos que nunca devolvía. Duran pretendía denunciar el sobreeendeudamiento provocado por las entidades bancarias. Media docena de entidades le denunciaron por la vía penal, lo que motivó su ingreso en prisión provisional. La causa sigue en fase de instrucción. Hoy, por primera vez, Duran se ha presentado a un juicio civil donde se le reclama la devolución de las deudas.

En una de sus últimas acciones reivindicativas, en marzo de 2008, adquirió un producto financiero, la tarjeta "tres meses sin". El contrato dejaba a las claras que no podría extraer más de 600 euros de dinero al día. Y que solo podría hacerlo una vez al mes. Sin embargo, ha explicado en la vista, se sorprendió al darse cuenta de que podía sacar dinero de forma ininterrumpida. Lo hizo durante casi un mes, a razón de entre 1.200 y 1.500 euros diarios.

"Seguí sacando dinero durante varios días y en la web del banco solo me decía que la operación había sido financiada. El banco no me reclamó nada. Solo a final de mes vi las cantidades". A preguntas de su abogada, Montserrat Serrano, Duran ha recalcado que el banco no le dio "demasiadas explicaciones" y que en ningún momento le informó de que se había excedido sobradamente en el crédito. Para poner de relieve la contradicción del banco, Duran ha dicho que, meses más tarde, en agosto, pudo contratar un crédito con el BBVA sin problemas.

El abogado del banco, Isaac Carbonell, ha alegado en el juicio que debe separarse la ley de la política. "Queda acreditado que hubo un contrato de préstamo y que este se ha de devolver. Si bien el activismo político y social es encauzable por otras vías, en la vía jurídica debemos atenernos a la ley. Y las deudas hay que retornarlas", ha explicado.

Serrano ha rechazado tajantemente ese argumento. A su juicio, el contexto social y la justicia deben ir de la mano. "A estas alturas, ha quedado demostrado de sobras que los bancos han sido corresponsables de esta crisis terrible" "Es un ejemplo clarísimo de que los bancos han promocionado exageradamente el consumo", ha insistido.

Más allá del discurso más ideológico, la abogada ha subrayado por qué, en este caso en concreto, el contrato debe ser declarado nulo. Primero, porque el contrato no permitía exceder los 600 euros al mes y, en cambio, Duran pudo obtener una cantidad muy superior. "No había límite. Duran se paró en los 20.000 euros como se podría haber parado en los 90.000". Y segundo, porque el banco reclama unos intereses de demora que, "en la publicidad del producto no aparecen".

"Cuando contraté el producto, muchas familias ya estaban endeudadas. Y los bancos seguían promoviendo, con mucha publicidad, esa clase de productos financieros. Y sabían que no se podrían devolver", ha subrayado Duran en la vista oral.

Millás, Lava volcánica



Juan José Millás, "Lava volcánica", El País, 18/11/2011

Fíjate en ese señor, quizá tu propio padre, tu hermano o el vecino de abajo. Son gente ya madura, de mediana edad, que lleva una existencia homologada, como la de cualquiera de nosotros. Gente que sale a trabajar y que vuelve de trabajar y que los sábados va al supermercado y los domingos al fútbol y que educa como buenamente puede a sus hijos, etcétera. Gente también con sus manías, claro: el que guarda los chasis de los rollos de papel higiénico, por ejemplo, o el que cada vez que escucha la palabra cáncer cruza los dedos a escondidas, o el que mete barcos en botellas de cristal. Todo eso forma parte de la normalidad, ahí el volcán no ha actuado todavía, ni siquiera sabes si hay volcán. Pero un día estás tomándote una cerveza en casa con una de estas personas y resulta que tienes la televisión encendida, con el telediario. Entonces tu padre, o tu hermano, o el vecino de abajo, quien quiera que sea aquel al que que has invitado, se vuelve y te dice: ¿por qué el locutor me acusa de haber huido? Tras recuperarte del estupor consecuente y antes de que te dé tiempo a hablar, el otro, confuso, como advirtiendo que se le ha escapado algo que no debía, cambia de conversación. He ahí una primera emisión de lava del volcán que ese hombre lleva dentro. ¿Por qué el locutor me acusa de haber huido? Quizá no se produzca en años otra manifestación de esa naturaleza. O sí, no lo sabemos. A veces el volcán de locura sobre el que permanecemos en pie estalla y no deja títere con cabeza. Tú mismo habrás notado en alguna ocasión el ascenso de materias intrusivas, al rojo vivo, en dirección a tu cerebro. Quizá hayas escuchado voces que abrasan. Vienen de las profundidades que nos constituyen. Somos de origen volcánico y estamos llenos de cráteres invisibles. Que permanezcan en reposo o no depende de variables que apenas controlamos.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Toponimia desafortunada


Hay algunas poblaciones cuya denominación ha resultado desagradecida en español. Abc publicó un artículo sobre ello, que resume Periodista Digital así:


1.-Bastardo: Esta localidad italiana, perteneciente a la comuna del Gianno dell’Umbría, en la provincia de Perugia, toma su nombre de una hostería, llamada “Ostería del Bastardo” que se estableció en el lugar hace unos tres siglos. Nada que ver, por tanto, con la filiación de sus más de 1.500 habitantes.


2.-Kagar: Es un pequeño pueblo situado a unos 100 kilómetros de Berlín y perteneciente al municipio de Rheinsberg. Se encuentra muy cerca de la pedanía de Repente, por lo que a los españoles que viajan por allí, suele prestarle la broma de ir “de Repente a Kagar”. Además, uno de sus mayores atractivos es su lago, el Kagarsee, cuyo nombre se traduce como “lago de Kagar”, ya que en alemán la partícula “see” significa lago o estanque en alemán. Se trata, sin duda, de una bonita región teutona, aunque con escatológicas reminiscencias para los castellanohablantes.


3.-Vagina: Por extraño que pueda parecer, el significado del topónimo de esta localidad rusa, ubicada en la Óblast de Tiumén en plenos montes Urales, es exactamente el mismo que en español, inglés y el resto de idiomas que han tomado esta palabra de origen latino para designar este órgano genital femenino.


4.-Salsipuedes: El origen del nombre de esta población de 6.000 habitantes situada en la provincia argentina de Córdoba se basa una leyenda. Según esta historia, un aborigen de la tribu comechingón secuestró a la esposa de otro y tiró a su marido al río. Mientras este marido se ahogaba, el otro le dijo “sal si puedes”, bautizando al río y al pueblo.


5.-Condom: Esta comuna del departamento francés de Gers y algo más de 7.200 habitantes ha sabido explotar su topónimo creando un museo del condón que abre sus puertas cada verano.


6.-Fucking: Es un pequeño pueblo austríaco situado a apenas cuatro kilómetros de la frontera con Alemania y muy cercano a la localidad germana de Kissing. Su nombre proviene del apellido Focko. Como curiosidad, hay que señalar que el cartel de entrada al pueblo está fijado con hormigón para evitar sus frecuentes robos.


7.-Guarromán: Cerramos esta peculiar clasificación con esta localidad de sello español. Su nombre procede de una deformación de “Guadarromán”, que a su vez deriva del árabe “Wadi-r-rumman” que significa “río de los granados. Con algo menos de 3.000 habitantes, este municipio de Jaén es, dicho sea de paso, la sede la Asociación Internacional de Pueblos con Nombres Feos, Raros y Peculiares.


8.-Golfa, es parte de Welshpool. Los británicos vienen a España buscando sol y alcohol en dosis masivas, y nosotros vamos allí buscando algo abundante en las islas: trabajo y mozas ligeras de cascos, no necesariamente en este orden. En Gales, más concretamente en el Condado de Powys, se encuentra este pequeño pueblo, parte del municipio más grande deWelshpool. En el lugar hay un hotel llamado Golfa Hall y unBed&Breakfast denominado Nant Golfa.


9.-Dildo, el pueblo y un islote. En realidad hay dos lugares llamados Dildo. El entretenido nombre proviene, aparentemente, del franchute l'ile de l'eau, o sea, "isla del agua". Dado el cachondeíto que la gente se trae con el nombre, se ha propuesto en alguna ocasión cambiar la toponimia del lugar, pero los lugareños, orgullosos de vivir en un pueblo tan quitapenas, se han negado.


10.-Pölla. Tiene 992 habitantes. Suena un tanto a televisión a altísimas horas de la madrugada con teléfonos de tarificación especial discurriendo por la parte inferior de la pantalla. La Pölla austríaca se encuentra en el estado federado de la Baja Austria (dónde si no) y entre sus divisiones encontramos Altpölla o Neupölla. No es la única, ejem, eso, de Europa. En Italia la tienen más grande, con nada menos que cinco mil habitantes.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Preguntas embarazosas y respuestas anticonceptivas

En Italia han descubierto asombrados que el estado funciona (este verbo es un decir, en Italia) migliore sin políticos o creativos publicitarios, tanto Monti, como el propio televisivo y futbolivo Berluscoñazo y otros corruptores de mayores y menores. Habría que remedarlos y dejar al país gobernarse solo sin niños de guardería de congreso o jefes de partido payasetes, sin pleonásticos senados ni enchufismo de ladrones ni gente tan corrupta que podría verse mordiendo panceta en algún episodio de Walking dead. 


Pero no hay tutía y volvemos a viejas fórmulas, ni siquiera a la nada insaculada alternancia Cánovas - Sagasta, o Mortadelo y Filemón, qué más dará la droite sauvage que la gauche caviar, sino a la recental de que a España la desgobierne con asenso generalísimo un gallego providencial tan impreciso, deleble, evanescente y nebuloide que puede difuminarse para siempre con un soplo de gaita galaica, de los que, cuando uno se los pasa por la escalera del cielo, no sabe si suben, bajan o qué hagan allí, fuera de no hacer, ni meterse, en política, y desvanecerse entre nubes o refumatas de montecristos castrinos, conjurando meigas invisibles, desaparición tan desmarianal y analgenésica como ibuprofana.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sequías de serotonina

Noviembre es un mes luctuoso; la inclinación de la luz provoca sequedades hormonales que acentúan la falta de aire de la depresión; es lo mismo que ocurre en la primavera del hemisferio sur, cuando el sol declina también la luz. Ahí se nos ha suicidado Pilar Donoso, la pobre hija adoptiva española del paranoico escritor chileno y marido maltratador, pegón y ególatra, José Donoso, y su mujer borrachuza y adicta a los fármacos. No sé qué institución le daría permiso para adoptar a esta pareja, pero desde luego no hizo nada bien confiándole esta pobre alma. Si quieren saber lo mal que lo pasó, lean la biografía, tan maravillosa como terrible, que escribió sobre su padre, algo que no recomiendo a los estómagos débiles y convulsos, utilizando materiales de los diarios de ambos, algo devastador para cualquier alma sensible. En Gerona, por el contrario, quien se nos ha suicidado es una pareja de jóvenes gitanos rumanos, ella de trece y el de veinticinco, colgándose de común acuerdo en los árboles de un bosque pirenaico, no sé por qué, aunque puedo imaginármelo. Una familia de alemanes había hecho lo mismo, poco antes, también por esos lares; el hijo se quitó la vida con treinta y tres años (la edad que más escoge la gente para tomar el tren que ya no ha de volver, oscila entre los treinta y uno y los treinta y tres, otra vez por algo relacionado con las hormonas) en la casa, y los padres ahogándose de consuno en el Ter. Eso de suicidarse, que parece un deporte de riesgo para algunos, deprime mucho a los que ni por asomo (a balcón o lugar alto) podríamos hacerlo, cuanto más que rehuimos conocerlo, esto es, saber de eso: de esas gentes no se habla, yuyu, está mal visto mencionarlo, tabú, coco, no se toca, ni por pienso, da grima, da cosa, es de mal gusto saber que se ejerce y practica el autoasesinato o  eutanasia voluntaria, el propio exterminio. Recuerdo unas fotos de El Caso en mi horrible y psicótica adolescencia en los que se veía a un padre albañil en paro, con una hoja de cuchillo ensartada en el cuello que él mismo se había embutido. Es como si las volviera a ver: esas cosas no se olvidan; ni se me olvidan las caras de sus pobres dos hijas y la de la madre y esposa suya, sus declaraciones de ibérica desdicha. Me impresionaron tanto esas fotos y ese reportaje que lo guardé para no olvidarlo jamás; un crío de esa edad no colecciona esas cosas, debo haber sido ya entonces rarito, freak si preferís. Lo hice porque leer y, sobre todo, contemplar una cosa de estas te cura de delirios ideológicos para toda la vida, si tienes alma en el cuerpo. Nadie, ningún ser humano merece sufrir tanto, ni ese padre desdichado ni su pobre familia, ni siquiera quien los veía sufrir en esas fotos, yo mismo y los como yo, que también sufrimos y no poco de forma vicaria y prestada, de esa forma llamada en griego sympatía y que los latinos tradujeron por cumpassio, o compasión. Si encima le da por publicar otra novela a Fernando Vallejo, enciende y quedémosnos.

Un momento de flaqueza para escribir el blog

Uno, que está enfermo por todo, necesita todo tipo de terapia para poder sobrevivir a la enfermedad más gorda de todas, la vida. Una de ellas es este blog, que desagua las lluvias de todas las borrascas  como caen, me caen, me hacen caer a mí o a los demás, que los demás son parientes por parte de Adán y yo tengo muchos ombligos, no como él, que no tenía, aunque los católicos lo pintan con él, por más que Dios no debía tenerlo si lo hizo a su imagen y semejanza, o Dios tendría padre si no tuviera hijo, que es uno y Él mismo y el Espíritu Santo, que esa es otra, la de Dios es Cristo, que fue la que se armó en Nicea y...


Pero, volviendo a lo que no me ocupaba, que era... ¿qué era? Ah, que este blog es expletivo, funciona como el Senado, que es pleonástico y de más, pero hace más armonioso (o enojoso, según se mire) el conjunto. No, marro, yerro, me equivoco, no acierto, no atino a decir lo que debo y donde Diego digo digo, esto es, o sea, mejor dicho, es decir, que el blog es un desahogo variado, que no repetido, porque cuando uno está inflado de letra impresa impublicable tiene que derramarla por alguna parte e irse de públicas. Los escritores imaginean en palabras y los pintores palabrifican en imágenes; industria o arte de transformación del yo parecida a la de Houdini o la de un actor: echarle no cara, sino misterio a la vida, aliño para engañar y que se diga digna de ser vivida. Con lo que volvemos a la terapia.

martes, 15 de noviembre de 2011

Trampas del pensamiento positivo


J. M. Martí Font "¿Cómo es posible que funcione el sistema si no hay consumidores? La ensayista Barbara Ehrenreich ataca la trampa del pensamiento positivo" El País, 14/11/2011

"Si tienes cáncer y no te curas es porque no tienes una actitud positiva; si te despiden de tu trabajo y no encuentras otro es por la misma razón; si eres pobre es tu culpa, porque odias la riqueza". Barbara Ehrenreich (Butte, Montana, 1941) es una representante clásica del pensamiento de izquierdas norteamericano y adora desmontar mitos y supercherías como las arriba señaladas. Bióloga de formación, pasó pronto a dedicarse al análisis político y a la crítica social. Es autora de más de una veintena de libros y acaba de publicar Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo (Turner).

Estuvo en Barcelona y dio una conferencia en el Centro de Cultura Contemporáneo (CCCB) insistiendo en que no es cierto que el vaso siempre esté medio lleno, nunca medio vacío. Ehrenreich tuvo cáncer de mama y le irritó profundamente el activismo positivo del que se vio rodeada durante su enfermedad, y descubrió que se trataba de un auténtico movimiento social, no solo relacionado con el cáncer. Su teoría es que no es más que una treta para justificar las desigualdades.

"Me irritó mucho esta filosofía, porque básicamente suponía que yo era responsable de mi enfermedad. Cuando empecé a investigar sobre el problema de los ejecutivos que perdían su empleo me di cuenta de que era lo mismo que con el cáncer: si te han despedido es porque no tienes un pensamiento positivo, les decían, y si no encuentras trabajo es porque no has visto lo que de positivo tiene esta oportunidad. Y sobre esto se ha creado una gigantesca industria que básicamente consiste en decir que uno puede conseguirlo todo si solo cambia su manera de pensar. Es simplemente cruel decirle a alguien que ha perdido su trabajo o a quien le han diagnosticado una enfermedad importante que debe trabajar en su actitud".

En su opinión, esta filosofía también está en el origen del desbarajuste económico y financiero que ha provocado la crisis por la que atravesamos. "A principios de la década de 1980 hubo un cambio profundo en la cultura de las grandes empresas norteamericanas, consistente en abandonar la racionalidad de manera plenamente consciente. 'No queremos pensar demasiado. Un auténtico líder no tiene que pensar demasiado porque es alguien genial que debe seguir su inspiración', decían. Todo lo que hasta entonces se había hecho: analizar los riesgos y estudiar las distintas opciones ya no servía, la palabra clave era carisma: las cualidades carismáticas del líder. Sobre este principio se creó una cultura del negocio que lleva a los empleados a retiros sobre el espiritualismo de los nativos americanos...".

Para Ehrenreich, los líderes empresariales y financieros que nos han llevado a esta situación son gente que vive en otro mundo. "Cuando vales cientos de millones de dólares no ocupas el mismo mundo que la gente corriente; no vas en vuelos comerciales, usas el helicóptero en la ciudad, te alojas solo en hoteles de cinco estrellas, vives en una burbuja en la que todo lo que deseas se hace realidad. Si estás en tu casa de Palm Beach y piensas que no tienes un buen borgoña para ofrecer a tus invitados, mandas a un empleado en tu avión privado a tu casa en la Costa Este para que traiga unas cuantas cajas a tiempo para la cena. Es mágico. Porque además esta gente es más rica que nunca y tiene auténticos poderes mágicos comparado con nosotros".

Cree que las soluciones al desbarajuste no tienen por qué ser demasiado radicales y que lo que exigen los jóvenes indignados es perfectamente razonable. "No se puede tener una economía basada exclusivamente en el juego, ni tampoco es posible mantener una proporción tan alta de pobreza en la población. Está afectando profundamente al sistema. Simplemente hay que parar y razonar. ¿Cómo es posible que funcione el sistema si no hay consumidores? Se ha olvidado el principio básico de Henry Ford, que pensaba que cualquiera de sus empleados debería ser capaz de comprarse uno de sus coches para que realmente su negocio, basado en la producción en cadena, pudiera funcionar".

¿Y cómo ha sido posible llegar a este punto? ¿No hay nadie pilotando el avión? "Esto es lo que estamos descubriendo ahora", responde, "que los grandes chicos listos, los masters del universo son gente de la que es imposible fiarse, y es precisamente a ellos a quienes les dimos nuestra confianza y nuestro dinero. Por eso ahora hay este movimiento de quienes se dan cuenta de que estos tipos son unos timadores y que esto no puede continuar".

domingo, 13 de noviembre de 2011

Mejor nos iría sin el euro.


Paul Krugman, Leyendas del fracaso, El País, 13/11/2011

Así es como acaba el euro: no con un bum, sino con un bunga bunga. Hace no mucho, los dirigentes europeos insistían en que Grecia podía y debía permanecer en el euro mientras pagase sus deudas del todo. Ahora, con Italia despeñándose, resulta difícil ver cómo puede sobrevivir siquiera el euro.

Pero ¿cuál es el significado de la eurodebacle? Como siempre pasa cuando se producen los desastres, los ideólogos se apresuran a afirmar que el desastre confirma sus opiniones. Así que es hora de empezar a desacreditarlos.

Empecemos por lo primero: el intento de crear una moneda común europea fue una de esas ideas que traspasan las fronteras ideológicas habituales. Fue aclamado por la derecha estadounidense, que lo veía como la mejor alternativa al regreso del patrón oro, y por la izquierda británica, que lo veía como un gran paso hacia una Europa socialdemócrata. Pero los conservadores británicos, que también lo veían como un paso hacia una Europa socialdemócrata, se opusieron. Y fue cuestionado por los progresistas estadounidenses, a quienes les preocupaba -con razón, diría yo (pero qué otra cosa iba a decir, ¿no?)- lo que pasaría si los países no pudiesen usar la política monetaria y fiscal para combatir las recesiones.

Así que ahora que el proyecto del euro se está yendo a pique, ¿qué lecciones podemos extraer de ello?

He estado escuchando dos afirmaciones, ambas falsas: que los males de Europa reflejan el fracaso de los Estados de bienestar en general y que la crisis de Europa justifica una austeridad fiscal inmediata en EE UU.

La afirmación de que la crisis de Europa demuestra que el Estado de bienestar no funciona proviene de muchos republicanos. Por ejemplo, Mitt Romney ha acusado al presidente Obama de inspirarse en los "demócratas socialistas" europeos y ha declarado que "Europa no está funcionando en Europa". La idea, se supone, es que los países en crisis tienen problemas porque están siendo aplastados por la carga del elevado gasto público. Pero los hechos dicen otra cosa.

Es cierto que todos los países europeos tienen prestaciones sociales más generosas -entre ellas, la asistencia sanitaria universal- y un gasto público más elevado que los de EE UU. Pero los países que están ahora en crisis no tienen Estados de bienestar más grandes que los de los países a los que les va bien (en todo caso, la correlación es la contraria). Suecia, con sus beneficios célebremente generosos, muestra unos resultados estelares; es uno de los pocos países cuyo PIB es más alto ahora que antes de la crisis. Por otro lado, antes de la crisis, el gasto en programas de bienestar social expresado como porcentaje de la renta nacional era más bajo en todos los países ahora en apuros que en Alemania, por no hablar de Suecia.

Ah, y Canadá, que tiene asistencia sanitaria universal y una ayuda a los pobres mucho más generosa que la de Estados Unidos, ha capeado el temporal de la crisis mejor que nosotros.

La crisis del euro, por tanto, no dice nada sobre la sostenibilidad del Estado de bienestar. ¿Pero supone un argumento a favor de apretarse el cinturón cuando la economía está deprimida?

Escuchamos esa afirmación continuamente. Estados Unidos, nos dicen, haría bien en recortar drásticamente el gasto ya mismo o terminaremos como Grecia o Italia. Una vez más, sin embargo, los hechos cuentan una historia diferente.

Primero, si nos fiamos en el mundo en general, vemos que el gran factor determinante de los tipos de interés no es la magnitud de la deuda pública, sino si un Gobierno obtiene préstamos en su propia moneda. Japón está mucho más profundamente endeudado que Italia, pero el tipo de interés de los bonos japoneses a largo plazo es solo de alrededor del 1%, frente al 7% de Italia. Las perspectivas fiscales de Reino Unido parecen peores que las de España, pero Reino Unido puede adquirir préstamos a poco más del 2%, mientras que España está pagando casi un 6%.

Resulta que lo que ha pasado es que, al adoptar el euro, España e Italia se han rebajado en la práctica a la categoría de países tercermundistas que tienen que solicitar préstamos en monedas de otros, con toda la pérdida de flexibilidad que ello conlleva. En particular, como los países de la eurozona no pueden imprimir dinero ni siquiera en caso de emergencia, están sujetos a interrupciones de la financiación de un modo en que no lo están los países que han conservado su moneda. Y la consecuencia es la que estamos viendo ahora mismo: Estados Unidos, que obtiene préstamos en dólares, no tiene ese problema.

La otra cosa que tienen que saber es que, frente a la actual crisis, la austeridad ha sido un fracaso en todos los lugares donde se ha probado: ningún país con deudas importantes ha conseguido congraciarse con los mercados financieros haciendo recortes drásticos. Por ejemplo, Irlanda es la niña aplicada de Europa, al haber respondido a sus problemas de deuda con una austeridad salvaje que ha disparado la tasa de paro hasta el 14%. Pero el tipo de interés de los bonos irlandeses sigue estando por encima del 8% (peor que el de Italia).

La moraleja de la historia, por tanto, es que hay que desconfiar de los ideólogos que intentan apropiarse de la crisis europea en beneficio de sus programas. Si escuchamos a esos ideólogos, todo lo que conseguiremos es que nuestros problemas -que son diferentes de los de Europa, pero posiblemente igual de graves- empeoren aún más. -

Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y fue premio Nobel en 2008. © 2011 New York Times News Service. Traducción de News Clips.

Víctimas mortales de los recortes


La sanidad catalana se pasa una pelota con forma humana hasta que fallece víctima de un recorte sanitario además de un aneurisma, que también. Y la situación en Castilla-La Mancha no está mejor; que me lo digan a mí, que tengo que operarme... cuando les dé la gana.

Pere Ríos, "Fallece una mujer con aneurisma tras deambular por cuatro hospitales. La familia se querella contra responsables del Vall d'Hebron. La paciente tardó 65 horas en ser operada." El País, 13/11/2011


Una mujer de Girona afectada de un derrame cerebral (aneurisma) realizó un periplo por cuatro hospitales públicos de Cataluña durante 65 horas hasta que fue intervenida. En este tiempo, entre el 7 y el 10 de septiembre de este año, la paciente sufrió dos nuevos sangrados que agravaron su estado y falleció al cabo de seis días de ser operada.


La familia ha presentado una querella en los juzgados de Barcelona contra el gerente del hospital Vall d'Hebron y contra el jefe del servicio de neurocirugía de ese centro, a los que imputa un delito contra los derechos individuales de los ciudadanos, por no garantizar la atención sanitaria de la paciente, y otro de denegación de asistencia sanitaria al que están obligados esos profesionales. La Generalitat de Cataluña, titular de los cuatro hospitales por los que pasó la mujer, defiende su actuación y considera que la paciente recibió el tratamiento que necesitaba y que no se produjo ninguna disfunción. El hospital Vall d'Hebron ha declinado hacer cualquier valoración al conocer que la familia estudiaba emprender acciones legales. La querella ha sido redactada por el abogado Rafael Núñez en nombre del marido y de las dos hijas de la fallecida, Natalia y Carmen Fuertes.


El aneurisma es una dilatación arterial del cerebro que pone al paciente en una situación de emergencia, según señalan los expertos. El índice de mortalidad ronda al 50% antes de la hospitalización y de los que son atendidos, depende del tratamiento que reciban y del tiempo que se tarde en ello. Según datos del departamento de Salut de la Generalitat, fallecen el 40% de los enfermos a las 24 horas de sufrir la dolencia, al cabo de 72 horas la mortalidad afecta al 46% y a los seis meses alcanza el 60%. Se calcula que esta afección afecta a entre el 1 y el 2% de los occidentales.


Los hechos de este caso se iniciaron la madrugada del pasado 7 de septiembre, cuando María del Carmen Mesa Nozal, de 65 años, se despertó con un intenso dolor de cabeza y pérdida de consciencia, dos de los síntomas habituales del aneurisma. Fue trasladada desde su domicilio de la localidad gerundense de Tossa de Mar al hospital de Blanes, donde ingresó a las 5.10. A la vista de esos síntomas y la imposibilidad de tratarla en un centro con recursos limitados como aquel, la derivaron al hospital Josep Trueta, la referencia sanitaria en la provincia de Girona. Allí ingresó a las 10.17. Se le realizaron varias pruebas y se concluyó que sufría un "aneurisma de arteria comunicante anterior roto con extensión a parénquima y coágulo intraventricular", según el parte asistencial.


Según la querella, los médicos del Josep Trueta explicaron a los familiares la urgencia de la operación, pero advirtieron de que no podían realizarla porque ese hospital "se encontraba afectado por la reciente reordenación de los servicios establecida desde el departamento de Salud de la Generalitat [popularmente conocida como política de recortes sanitarios]", según especifica el texto. Tras esa reorganización, el protocolo aplicable "obligaba a tratar este tipo de patologías agudas (con sangrado) en el centro de referencia fijado en el mapa sanitario, en este caso, el hospital Vall d'Hebron" de Barcelona, según la querella.


La paciente llegó en ambulancia a ese tercer hospital a las 17.29 del 7 de septiembre, con un diagnóstico que determinaba un grado cuatro en la tabla de Fisher, el más grave de todos. Este baremo cuantifica la afectación de la hemorragia subaracnoidea, que es como se denomina el aneurisma. Ingresó en la UCI y se le realizaron nuevas pruebas, pero no fue intervenida "porque los quirófanos del hospital del Vall d'Hebron estaban cerrados", dice la querella. Los neurocirujanos dijeron a la familia que la operación se haría al día siguiente.


Ese hospital dispone de 39 quirófanos ordinarios y seis de urgencias. Según la querella, desde el pasado abril "habían dejado de funcionar por la tarde los quirófanos ordinarios que en el hospital del Vall d'Hebron venían haciéndolo desde hacía más de una década". Esta circunstancia, "unido al hecho de haber pasado dicho hospital a ser centro de referencia en Cataluña en situaciones de urgencia como la presente, provocó el colapso asistencial que imposibilitó prestar la asistencia urgente que esa tarde necesitaba la señora Mesa", dice la querella.


La mañana del 8 de septiembre la paciente fue trasladada sedada a quirófanos para realizarle una embolización, consistente en un sellado para impedir el ingreso del flujo de sangre arterial y detener el derrame. No pudo llevarse a cabo por falta de medios, según el informe de epicrisis del hospital Vall d'Hebron que acompaña la querella. "En la sala en que podemos realizar la angiografía no disponemos del sistema road mapping por lo que no se puede realizar el tratamiento endovascular" se dice.


La querella considera que "la precariedad de medios quedó evidenciada" y se vulneraron así los derechos cívicos de la enferma, al no poder ser atendida. La familia cree que en ese momento se la debería haber trasladado, pero los médicos no lo hicieron y aplazaron la operación para el día siguiente, 9 de septiembre. La tarde del día 8 la mujer sufrió dos nuevos sangrados y los médicos informaron a la familia del riesgo.


El 9 de septiembre la operación tampoco se realizó porque no había quirófanos y fue entonces cuando se la trasladó al hospital Clínic de Barcelona "dado el riesgo de nuevo sangrado", según el informe médico del Vall d'Hebron. Al final la intervención se produjo a las 23.34 del día 9. El parte médico del Clínic recuerda que ingresó "al no ser posible tratamiento endovascular" en el centro del que procedía. A las 12.32 del 10 de septiembre volvió al Vall d'Hebron y falleció el día 16.


Un portavoz del departamento de Salud de la Generalitat explicó que el caso "no presenta ninguna anomalía ni particularidad fuera de lo que es habitual en estos pacientes". También dijo que la mujer "estuvo atendida en todo momento de acuerdo con la gravedad de su enfermedad" y que "en ningún caso la muerte se puede atribuir a una posible falta de personal o de recursos para atenderla adecuadamente".


Cronología del caso:


- Hospital de Blanes. Ingreso a las 5.10 del 7 de septiembre con pérdida de conciencia y palidez. Derivación.


- Hospital Josep Trueta de Girona. Ingreso a las 10.17. Diagnóstico de aneurisma. Derivación.


- Hospital Vall d'Herbon de Barcelona. Ingreso en la UCI a las 17.29. La operación se aplaza al día siguiente por falta de quirófano. La mañana del día 8 se vuelve a aplazar la intervención para el día siguiente por falta de medios. Esa tarde y noche la paciente sufre dos nuevos sangrados. El día 9 se aplaza otra vez la operación por falta de quirófano. Derivación.


- Hospital Clínic de Barcelona. Intervención quirúrgica a las 23.34 del día 9. Traslado.


- Hospital Vall d'Hebron de Girona. Ingreso a las 12.32 del día 10 y fallecimiento el día 16

La luz al final del túnel.


Ángel Díaz   "La luz al final del túnel", en El Mundo, 13/11/2011 

El último enigma de la mente humana. Proponen diversas explicaciones para las experiencias cercanas a la muerte. Podrían deberse a una compleja mezcla de efectos químicos en el cerebro. Otras hipótesis apuntan a la psicología o a los misterios de la física cuántica

A lo largo de la vida, la mente nos puede jugar malas pasadas o hacer ver cosas que no están allí: desde la sensación de parálisis que acompaña a algunas pesadillas hasta la percepción de haber abandonado el cuerpo. Es relativamente común recordar experiencias que tradicionalmente han sido consideradas como paranormales, aunque en realidad pueden deberse a estados profundos del sueño, la acción de ciertas drogas o a vivencias traumáticas que inducen cambios en el cerebro.

La experiencias cercanas a la muerte, tal y como las refieren algunas personas que han sufrido un paro cardiaco o han estado a punto de morir, podrían definirse como un compendio de todas estas anomalías: los pacientes perciben que su conciencia escapa de su propio cuerpo, vislumbran un túnel negro con una luz al otro lado, se sienten rodeados de presencias que identifican como espíritus, ángeles o fantasmas; y, a menudo, les acompaña una sensación de plenitud o estado de euforia.

Estos recuerdos, que se han observado y recogido en hospitales de todo el mundo, han sido interpretados habitualmente desde un punto de vista místico, religioso o paranormal, pero varios grupos de expertos opinan que deberían incorporarse al estudio académico. Algunos científicos consideran, de hecho, que la neurología y la psiquiatría actuales ya cuentan con herramientas suficientes para explicar el fenómeno, que sería la suma de una serie de experiencias cerebrales extremas provocadas por la propia cercanía de la muerte.

Los investigadores británicos Dean Mobbs, del Medical Research Council de Cambridge, y Caroline Watt, psicóloga de la Universidad de Edimburgo, elaboraron un estudio que repasaba varios de los síntomas más extendidos en las experiencias cercanas a la muerte y ofrecía una explicación biológica factible para cada uno de ellos. La percepción de encontrarse en un tunel, por ejemplo, puede deberse a fallos en la visión periférica, ocasionados por la carencia de oxígeno en el cerebro que se produce tras sufrir un paro cardiaco.

Carencia de dopamina

Las visiones de espíritus o fantasmas podrían estar relacionadas, según estos autores, con otro efecto neurológico: la escasez de dopamina. Este neurotransmisor también se encuentra en muy bajos niveles en los pacientes de Parkinson, los cuales sufren alucinaciones, delirios y otros síntomas psicóticos que podrían asociarse a la referida sensación de encontrarse rodeado de ánimas.

Sin embargo, los pacientes que han vivido una experiencia cercana a la muerte no la suelen recordar como un mal trago, sino que dicen haber sentido una calma total y un estado de plenitud, dispuestos a acoger con alegría lo que fuera que les esperara al final del túnel. Pero Mobbs y Watts recuerdan que estas sensaciones también pueden derivarse de desarreglos neuronales.

Por ejemplo, la ketamina, un anestésico veterinario que se emplea como droga recreativa, provoca entre sus usuarios sensaciones de entusiasmo y euforia -además de otros peligrosos efectos- y en ocasiones se han registrado experiencias cercanas a la muerte, incluida la percepción de abandono del propio cuerpo, por parte de los consumidores de esta sustancia.

"Pese a las creencias populares, las investigaciones sugieren que no hay nada paranormal sobre estas experiencias", concluían los autores en su estudio, publicado en 'Trends in Cognitive Sciences'. "Por el contrario, las experiencias cercanas a la muerte son la manifestación de las funciones normales del cerebro cuando se estropean, durante un suceso traumático y, a veces, inofensivo", añaden.

Una nueva ciencia de la mente

Otros expertos opinan, por el contrario, que las experiencias cercanas a la muerte son demasiado complejas para que nuestro actual -y limitado- conocimiento neurológico pueda ofrecer una explicación exhaustiva del fenómeno. Lo cual no quiere decir que deban relegarse al campo de lo paranormal.

El problema radica, más bien, en que sería necesario un nuevo paradigma científico del cerebro para poder entender cabalmente lo que sin duda es una de las experiencias más extremas a las que debe enfrentarse nuestra mente: la contemplación, desde un estado de inconsciencia, de su propia extinción física. El cardiólogo británico Sam Parnia, que ha realizado varios estudios con decenas de supervivientes a paradas cardiacas, defiende que las percepciones narradas por quienes han atravesado esta vivencia escapan al ámbito de la actual neurología.

En un informe publiacado en 2001, junto al psiquiatra Peter Fenwick, el doctor Parnia relataba una serie de experiencias que no podrían explicarse como un mero episodio de confusión o alteración neuronal. Algunos pacientes, argumentaban estos autores, daban "detalles específicos relacionados con las técnicas de resurrección, verificados por el personal del hospital, que no pueden, sencillamente, explicarse de esta forma". "Para que estas memorias se formaran", insisten, "una forma de conciencia debió estar presente durante la parada cardiaco".

Parnia y Fenwick sostienen que, pese a la reducción del flujo sanguíneo y de las funciones cerebrales que sufren los pacientes, las experiencias cercanas a la muerte que relatan "no son confusas". Por el contrario, manifiestan "elevados niveles de conocimiento, atención y conciencia, en un momento en que la conciencia y las memorias no deberían ocurrir", según los investigadores. "Una nueva forma de pensar es necesaria para proporcionar una nueva perspectiva de esta intrigante, aunque ampliamente desconocida, área de la ciencia", concluyen.

El cerebro cuántico

Una de las vías para reformar la ciencia de la mente más populares en los últimos años -aunque de limitada penetración en el ámbito médico- ha sido la propuesta por el prestigioso físico y matemático Roger Penrose, quien sostiene que los fenómenos aparentemente inexplicables de la mente humana se deben a la naturaleza cuántica de la misma.

Algunos autores, como el psicólogo Bruce Greyson, de la Universidad de Virginia (EEUU), defienden que una teoría cuántica del cerebro podría explicar las experiencias cercanas a la muerte desde una perspectiva "que desafíe al reduccionismo materialista", aunque no por ello paranormal. Las experiencias cercanas a la muerte y otros fenómenos de la mente requerirían, según Greyson, "de una psicología revisada, que no esté anclada en la física clásica del siglo XIX sino más bien en la física cuántica del siglo XX, la cual incorpora la conciencia en su formulación conceptual".

Pero todas estas reflexiones académicas quedan lejos, en realidad, de la práctica médica diaria. Lo habitual es que un paciente que ha sido resucitado tras un paro cardiaco no comente sus percepciones -si es que las tuvo- con el personal sanitario, y se muestre desorientado y confuso durante un tiempo, hasta que recobra por completo la conciencia. El doctor Francisco José del Río, intensivista en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, explica que "lo más normal es que no recuerden nada; suelen tener un espacio en blanco".

"A veces hay cuadros estructurados de algo parecido a lo que es un delirio, pero sin tener una idea muy clara de qué es lo que ha pasado", comenta este especialista a ELMUNDO.es. "Yo llevo muchos años en esto y no he oído nunca a nadie que hable de una luz al final del túnel. Algunos dicen que recuerdan haber visto al equipo que les atendía: probablemente están mezclando recuerdos de cosas que han visto con lo que se les cuentan". Hay que tener en cuenta, recuerda Del Río, que "no es un despertar fisiológico como el que tenemos por la mañana todos los días", sino que los pacientes han recibido fármacos que pueden afectar a sus percepciones: "No se puede sentir con claridad qué está pasando", insiste.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Imagina


Caras oscuras



Imagina el Infierno necesario
para hacer y mantener un Paraíso,
un sol que más caliente,
una luna que tenga muchos cuartos.
Imagínate a las turbas
siempre tras su futuro siempre bueno,
huyendo de pasados más que malos.

Imagina los muros impagados de la patria mía,
el coste abortivo de la vida,
las imposiciones de cargos y recargos,
las obligaciones, los bonus de intereses,
las acciones de la muerte,
los bolsillos llenos de hambre:
olvidarlo es superfácil;

imagina religiones,
tanta gente perorando
por lo bueno para algunos.

Imagina pertenencias,
ataduras, asideros;
por supuesto, sé que puedes:
de codicia y hambre gozas,
esas formas de amar prácticamente
con ganas de ser más
con lo que otro echa de menos;
¡qué horror si cada uno
se quitase de sí mismo!

Y si no te lo puedes ni imaginar,
mucho menos los demás que están de más.

viernes, 11 de noviembre de 2011

De gramática y libros

El Mundo de este viernes venía muy interesante, o es que yo estoy muy receptivo. La gramática también se ha vuelto vistosilla con el último desarrollo chomskiano, el llamado Programa minimalista. ¡Buenos estamos! Trasplantando teorías gramaticales al español cuando lo que hay que hacer es un buen software de traducción automática al y del español. Los del inglés cada vez fallan menos, porque han conseguido ajustar bien el software a la gramática, la semántica, la pragmática y la lexicología, pero los lingüistas españoles todavía no se han hecho siquiera a la informática, salvo unos poquejos y poquejas. Algún resultado tendrá que dar tanta lingüística como se ha hecho en el siglo XX. Por demás, ahora vemos a la gramática de la Real Academia llena de funciones no ya sintácticas, sino semánticas e informativas y argumentos y adjuntos, lodos que trajeron los polvos de la X con barra y un señor de León llamado Salvador Gutiérrez Ordóñez, de quien me leí un opusculillo hace unos años en que ya anunciaba todas estas novedades de las valencias, que llamaba él, aunque todos los demás (el eminentísimo y albaceteño Ignacio Bosque, Brucart, Demonte, Escandell) hablan de argumentos. En cuanto a los lingüistas manchegos, el único que tiene algo que decir, y no poco, en cuestiones de semántica, es el conquense de la Universidad de Valencia Julio Calvo Pérez, que ¿dará? que hablar con su teoría del espín léxico propuesta en su nuevo libro, La fundación de la Semántica. Los espines léxicos como un universal del lenguaje. Madrid-Frankfurt: Iberoamericana-Vervuert, 2011; ¿dará? En el mundo, en España y en La Mancha se ignora, ningunea, menosprecia y hace el vacío y por fin se arrincona y olvida a cualquiera con ideas originales hasta que, una vez difunto, sus ideas son repetidas por otro más aprovechado y con mejor suerte, que no corre el peligro de ser llamado original.


Tengo ganas de leer varios libros que siempre se me quedan a trasmano. Por ejemplo, Stoner, de John Edward Williams, la historia de un profesor honesto de lengua y literatura, que me ponen como una de las grandes novelas americanas del siglo XX; si es así, imagino que debe sobrepasar a El profesor, de Frank McCourt, o a la autobiográfica de ese profesor francés que leí hace tiempo y de cuyo nombre ya no me acuerdo; decía que al alumno torpe lo que hay que darle es afecto más que otra cosa. No sé; algunos chavales parece que merecen más un capón, otros, sí, la verdad, necesitan un poco de confianza en sus propias posibilidades; a pocos se les ve relucir el brillo inextiguible de la curiosidad. Por cierto que un alemán ha escrito una novelita sátira de un instituto de secundaria y está dando mucho que reír por toda Europa; la he hojeado en la librería CILSA, pero la memoria me falla; el nombre del autor tenía una K. Me he llevado un paquete de correos con dos libros de comentarios patrísticos al Eclesiastés y el Libro de Job, mis dos favoritos del Antiguo Testamento. El Eclesiastés dice verdades más grandes que Sierra Nevada; forman parte de la larga colección Biblia comentada; me quedé sin dinero y no he podido sacar otro paquete; mañana veré. 

Presteza


Decía Enrique Tierno Galván que no había que confundir cultura con preparación. Algo de eso debe haber inspirado a Millás este artículo:

Juan José Millás, "Ironías", El País, 11/11/2011

Entre parado y preparado no hay más que un prefijo, distancia que, si nunca fue excesiva, con la crisis se ha reducido hasta extremos insoportables. De hecho, ahora todos los trabajadores somos, en potencia, preparados. La recomendación tradicional de los padres ("hijo, debes formarte para estar preparado") ha devenido en una ironía sangrienta, igual que la expresión "jamás hemos tenido una juventud tan preparada". En efecto, nunca hemos tenido una juventud tan cerca de quedarse en el paro; la mitad de los que acaben sus estudios este año se encuentran ya en situación de preparados. El significado se desliza por debajo de las palabras con el sigilo de una sombra asesina. Estar preparado, que en otro tiempo quiso decir haber estudiado dos carreras y cuatro idiomas, significa hoy encontrarse en la situación previa al desempleo, en el umbral del paro, en la frontera de la desesperación laboral. Ahora que habíamos logrado vivir como si no fuéramos a morir nunca, vamos a la oficina con la certidumbre de que nuestro empleo es la antesala del desempleo. Por eso hay también más trabajadores prejubilados que jubilados y contribuyentes más preocupados que ocupados. Hubo un tiempo, ¿recuerdan?, en el que el prefijo de moda fue pos: nos encontrábamos de súbito en la posmodernidad, en la poshistoria, en la era posindustrial o posanalógica. Parece mentira que un cambio de prefijo implique un cambio tan grande de cultura. Ahora todo es más premeditado que meditado, hay también más prejuicios que juicios y presentimos las cosas antes de sentirlas. Perdido su prestigio el pos, nos hemos dado de bruces con el pre. Pero no imaginábamos, la verdad, un pre tan duro, un pre de premonición, sobre todo sabiendo como sabemos desde el principio de los tiempos que no hay presentimientos buenos, pues no existen los profetas de la dicha.

Sociología de los Indignados

Ulrich Beck, "Indignados, entre el poder y la legitimidad", El País, 10/11/2011:

Una alianza entre los movimientos globales de protesta y la política de los Estados nacionales podría conseguir que no fuera la economía la que domine a la democracia, sino la democracia a la economía .

Cómo es posible que un otoño caliente en EE UU, a imagen y semejanza de la primavera árabe, eche por tierra la creencia más arraigada de Occidente, la imagen económica mundial del american way? ¿Cómo es posible que la consigna Ocupa Wall Street no solo saque a la calle a jóvenes de otras ciudades de EE UU, sino también de Londres y Vancouver, Bruselas y Roma, Fráncfort y Tokio? Y esos manifestantes no se han congregado para elevar su voz contra una mala ley, sino contra el propio "sistema". Se pone en tela de juicio aquello que antes se denominaba "economía de libre mercado" y ahora se vuelve a llamar "capitalismo". ¿Por qué el mundo está dispuesto a escuchar cuando Ocupa Wall Street se erige en portavoz del 99% de los oprimidos en contra del 1% de los beneficiados? En la página web WeAreThe99Percent pueden leerse las experiencias personales de ese 99%: las de quienes han perdido sus casas en la crisis inmobiliaria, son los nuevos precarios, no pueden permitirse un seguro médico o tienen que endeudarse para poder estudiar. No son los "superfluos" (Zygmunt Bauman), no son los excluidos, no es el proletariado, sino la clase media la que protesta. Eso deslegitima y desestabiliza "el sistema".

Sin duda, el riesgo financiero global no es (aún) una catástrofe financiera global. Pero podría llegar a serlo. Este condicional catastrófico es el tifón de los acontecimientos que han irrumpido en forma de crisis financiera en el seno de las instituciones sociales y de la vida cotidiana de las personas, barriendo las coordenadas que hasta el momento servían para orientarse. Al mismo tiempo, todo esto hace palpable una especie de comunidad de destino de ese 99%. Si Grecia va a la quiebra, ¿querrá eso decir que mi pensión en Alemania ya no está garantizada? ¿Qué significa la "quiebra de un Estado"? ¿Quién podría pensar que los arrogantes bancos acabarían pidiendo ayuda a los empobrecidos Estados, que pondrían a disposición de las catedrales del capitalismo sumas de dinero astronómicas, en un mundo al revés? Hoy, eso es algo que pensamos todos. Lo que no quiere decir que alguien lo entienda.

Esta anticipación del riesgo financiero global es una de las grandes formas de movilización del siglo XXI. Porque es un tipo de amenaza que se percibe en todas partes. Son acontecimientos que chocan con los marcos conceptuales e institucionales dentro de los que pensábamos hasta ahora la sociedad y la política; cuestionan esos marcos desde dentro, aunque afectan a muy diversos contextos y situaciones culturales, económicas y políticas; de ahí que la protesta global exhiba diferencias locales.

Los flujos financieros de estas nuevas transacciones digitales financieras, que mantienen en perpetuo movimiento la totalidad del globo, que hacen subir y luego dejan caer a países enteros, remiten de forma ejemplar a la novedosa dinámica de protesta en la sociedad del riesgo global. Pues los riesgos financieros globalizados podrían entenderse como si la situación, objetivamente, se manifestara contra sí misma. Bajo el imperativo de la necesidad, asistimos a una especie de curso relámpago que versa sobre las contradicciones del capitalismo financiero. Los medios de comunicación nos ponen al corriente de la escisión radical entre quienes generan los riesgos y se benefician de ellos y quienes tienen que apechugar con las consecuencias.

En EE UU, el país del capitalismo depredador, se ha formado un movimiento crítico con el capitalismo: lo que también era impensable. Cuando se vino abajo el muro de Berlín, dijimos que aquello era "una locura". Cuando el 9 de septiembre de 2001 las Torres Gemelas se disolvieron en el polvo, dijimos que también eso era "una locura". Y volvimos a exclamar que aquello era "una locura" cuando, tras el colapso de Lehman Brothers, se desató la crisis financiera global. ¿Qué quiere decir "una locura"? En primer lugar, asistimos a un acto de transformismo digno de un cabaré: banqueros y ejecutivos, los fundamentalistas del mercado por antonomasia, claman por la ayuda del Estado. Políticos que hasta hacía poco -como en Alemania la canciller Angela Merkel- elogiaban el capitalismo libre de trabas, ejecutan en medio de la noche y la niebla un cambio de opinión y bandera, que les convierte a una suerte de socialismo de Estado para ricos. Y la ignorancia reina por doquier. Nadie sabe qué es, ni qué efectos va a tener, una terapia prescrita bajo los efectos de una borrachera de ceros. Todos nosotros -el 99%- formamos parte de un gigantesco experimento económico que se mueve en el espacio vacío de una ignorancia más o menos inconfesada, ignorancia que atañe tanto a los medios empleados como a los objetivos que se persiguen, pero que tiene consecuencias devastadoras para todos.

Pueden distinguirse diversas formas de revolución: golpe de Estado, lucha de clases, resistencia civil, etcétera. Los peligros financieros globales no son equiparables a nada de todo esto, pero encarnan, de una forma políticamente explosiva, los errores del capitalismo financiero que hasta ayer aún seguía vigente. Son una especie de retorno de lo reprimido en un nivel colectivo: a la arrogancia característica del neoliberalismo se le echan en cara sus propios errores de origen.

Qué duda cabe de que las crisis económicas son tan viejas como los propios mercados y pueden tener consecuencias catastróficas en el ámbito político. Las instituciones de Breton Woods fundadas después de la II Guerra Mundial se concibieron como respuestas políticas globales a problemas económicos globales, y el hecho de que funcionaran fue una de las claves importantes del surgimiento del Estado de bienestar en Europa. Pero a partir de los años setenta y, de forma recrudecida, desde el colapso del Este, estas instituciones reguladoras han sido en gran medida desmanteladas y sustituidas por soluciones ad hoc. Los riesgos financieros globales, que amenazan la situación de la gente, engendran novedosas politizaciones "involuntarias". Eso es lo que los hace interesantes, tanto en el plano político como en el intelectual. Globalidad quiere decir: son riesgos que a todos afectan y todos se consideran afectados. No se puede decir que de ahí ya haya surgido una acción comunitaria; sería apresurado concluir eso. Pero sí hay algo así como una conciencia de crisis que se alimenta del riesgo y que representa precisamente ese tipo de amenaza común bajo la forma de una nueva especie de destino colectivo. La sociedad del riesgo global -según muestra el clamor del "99%"- puede alcanzar en un momento cosmopolita un concepto reflexivo de sí misma. Esto se hace posible cuando la manifestación objetiva de la situación se puede transformar en un compromiso político, en un Movimiento Ocupa global, en el que todos salen a la calle, virtual o efectivamente.

¿Pero de dónde proviene el poder o la impotencia del Movimiento Ocupa? El peligro global de las finanzas, sus consecuencias políticas y sociales, han privado de legitimidad al capitalismo neoliberal. La consecuencia es que se da una paradoja entre poder y legitimidad. Gran poder y escasa legitimidad del lado del capital y de los Estados; escaso poder y elevada legitimidad del lado de los manifestantes. Y es un desequilibrio que el Movimiento Ocupa podría aprovechar para plantear demandas claves como, por ejemplo, un impuesto sobre las transacciones financieras. Para imponer esta tasa Robin Hood, podría surgir de forma ejemplar una alianza legítima y poderosa entre los movimientos globales de protesta y la política de los Estados nacionales, una alianza capaz de dar el salto cuántico político. Cuando esta exigencia clave ha sido planteada, al menos de boquilla, por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, muy bien puede pensarse que hay una posibilidad de llevar a la práctica semejante objetivo.

Generalizando: en la conciencia del riesgo global, ante la anticipación de la catástrofe se abre un nuevo campo para la política de poder. Ahora, en la alianza entre los movimientos globales de protesta y la política de los Estados, a largo plazo podría lograrse que no fuera la economía la que domine a la democracia, sino la democracia a la economía. Esa oportunidad de oro podría hacerse más tangible a través del Movimiento Ocupa, que se plantea, tanto hacia el interior como hacia el exterior, objetivos sobre los que puede alcanzarse un consenso. No estaríamos hablando aquí únicamente de los controles al sector bancario, sino también de una política fiscal justa y de la seguridad social en un marco transnacional.

Contra el desaliento, quizá ayude pensar que los principales adversarios de la economía financiera global no son quienes levantan ahora en todo el mundo sus tiendas en las plazas públicas y ante las catedrales bancarias; el adversario más convincente y tenaz de la economía financiera global es... la propia economía financiera global.

Traducción de Jesús Alborés Rey.



Ulrich Beck es sociólogo, profesor emérito de la Universidad de Múnich y profesor de la London School of Economics.



jueves, 10 de noviembre de 2011

Un empresario admirable


Por fin un empresario admirable, Gonzalo Rodríguez Carmona, presidente de la Fundación Quyxote; alguien que sabe cómo hacerse rico de forma limpia, legítima y honesta y, además, todo lo indica, en poco tiempo. Todo el mundo debía comprar sus productos (perdón por la publicidad). El enlace, aquí.