miércoles, 10 de octubre de 2012

Educación en Finlandia


M. Arrizabalaga, "Así consigue Finlandia ser el número 1 en Educación en Europa"  9/10/2012:

El país nórdico lidera el informe PISA con una enseñanza gratuita que pone en Primaria a los profesores más preparados.

Los niños finlandeses de hoy estarán el día de mañana entre los profesionales más preparados del mundo. No lo predice ninguna bola de cristal, lo auguran datos objetivos. Desde que la OCDE comenzara en el año 2000 a elaborar su informe PISA, Finlandia ha acaparado los primeros puestos del podio en Europa por su excelente nivel educativo.

Apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios, frente a un 30% de españoles que no acaban el Bachillerato. Dispuesto a dar con la clave del éxito finlandés, el psicólogo escolar y entonces director del colegio Claret de Barcelona, Javier Melgarejo, comenzó a estudiar su sistema educativo hace más de una década. Su primera sorpresa fue constatar que a los 4 y 5 años menos de la mitad de los niños finlandeses acuden a guarderías y no empiezan el colegio hasta los 7 años. Dos años después, sus puntuaciones son mejores que el resto de los países estudiados por la OCDE.

Durante los primeros seis años de la primaria los niños tienen en todas o en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro, que vela por que ningún alumno quede excluido. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Hasta 5º no hay calificaciones numéricas. No se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones.

La educación gratuita desde preescolar hasta la universidad incluye las clases, el comedor, los libros y hasta el material escolar aunque si alguien lo pierde está obligado a pagárselo. La jornada escolar suele comenzar sobre las 8,30-9 de la mañana hasta las 3 de la tarde, con el paréntesis del almuerzo a las 12-12,30 horas. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España, con deberes en casa que no son excesivos. ¿Cómo consiguen mejores resultados en menos tiempo?

«El éxito finlandés se debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas, cines...)», explica Melgarejo. Los tres engranajes están ligados y funcionan de forma coordinada. «Los padres tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante de la escuela» y complementan el esfuerzo que se hace en el colegio.

«En Finlandia el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana», añade el psicólogo escolar catalán, para quien este estímulo de la lectura en casa resulta fundamental. El sistema social finlandés contribuye con numerosas ayudas oficiales a las familias, que pueden conciliar su trabajo y la atención a sus hijos.

Existe una herencia cultural luterana basada en la responsabilidad que fomenta la disciplina y el esfuerzo, a la que también acompaña una climatología que empuja a encerrarse en casa, pero estos factores también están presentes en otros países vecinos, como Suecia o Dinamarca, que disfrutan de mayor nivel económico y sin embargo figuran varios puestos por debajo en PISA. «No son las variables socioeconómicas las determinantes», subraya Melgarejo.

De maestros, los mejores
La diferencia radica en la elevada calificación académica del profesorado en Finlandia, principalmente en educación primaria. «Los finlandeses consideran que el tesoro de la nación son sus niños y los ponen en manos de los mejores profesionales del país», destaca el exdirector del colegio Claret de Barcelona.

Los mejores docentes se sitúan en los primeros años de enseñanza, donde se aprenden los fundamentos de todos los posteriores aprendizajes. Se considera que hacia los 7 años el alumno se encuentra en la fase más manejable y es cuando realiza algunas de las conexiones mentales fundamentales que le estructurarán toda la vida. Por eso, se considera esencial seleccionar a quien ayudará en este proceso.

Para ser maestro se necesita una calificación de más de un 9 sobre 10 en sus promedios de bachillerato y de reválida y se requiere además una gran dosis de sensibilidad social (se valora su participación en actividades sociales, voluntariado...). Cada universidad escoge después a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas. «Son las pruebas más duras de todo el país», asegura Melgarejo. Al proceso de selección le sigue una exigente licenciatura y periodos de prácticas.

No es de extrañar que los profesores estén muy bien considerados socialmente en Finlandia. «Es un honor nacional ser maestro de Primaria», aseguró el pasado 25 de septiembre en Madrid Jari Lavonen, director del Departamento de Formación al Profesorado de la Universidad de Helsinki.

Harri Skog, secretario de Estado de Educación de Finlandia desde 2006, resumía en una frase la importancia de este proceso: «La educación es la llave para el desarrollo de un país». Por eso el país nórdico dedica del 11 al 12% de los presupuestos del estado y los ayuntamientos a financiar este modelo de educación. «Es una política inteligente que les está dando fruto», considera Melgarejo, sin las presiones de Corea o Japón, otros países destacados en PISA.

Ciencia límite


"Ciencia de ciencia ficción. Una fundación privada financia la investigación más atrevida sobre universos paralelos, extraterrestres inteligentes y el cosmos antes del Big Bang", El País, 10 OCT 2012: 

¿Cuál fue el estado más primitivo del universo? ¿Es nuestro cosmos único o solo una parte de uno mucho mayor? ¿Cuál es el origen de la complejidad? ¿Estamos solos en el universo, o hay otras formas de vida y de inteligencia más allá del sistema solar? Con estas ambiciosas preguntas fundamentales que para muchos van más allá de la frontera de la ciencia y casi entran en el terreno de la ciencia ficción (la frontera está en la verificación), la Fundación Templeton ha retado a expertos de todo el mundo. No hay que olvidar que la labor de esta fundación filantrópica británica ha sido cuestionada a menudo en la comunidad científica por su enfoque religioso de cuestiones científicas (en 2012, el Dalái Lama recibe el Premio Templeton), pero este año, con tres millones de euros de subvención, atrae a especialistas de alto nivel.

La convocatoria de las cuatro grandes preguntas ha seleccionado las mejores 20 propuestas por su interés, calidad y oportunidad, señala la fundación, asignando a cada una de las ideas elegidas cantidades de hasta 230.000 euros para los trabajos teóricos y hasta 385.000 los experimentales, en dos años.

Se trata de apoyar la investigación científica imaginativa, rigurosa y creativa, pero el reglamento de la convocatoria excluye áreas de trabajo que se financian normalmente en los programas convencionales de investigación, como las propiedades de la misteriosa energía oscura del universo, la búsqueda de nuevos entes candidatos a ser la materia oscura o las teorías dominantes de supercuerdas y de gravitación cuántica, consideradas áreas de vanguardia de la física y la cosmología actuales. La Fundación Templeton quiere ir un poco más allá y los científicos reciben de ella jugosas cantidades muy bienvenidas para su trabajo, aunque tengan que desviar parte de su esfuerzo de su línea de investigación formal.

“Puede que haya civilizaciones tecnológicas que se comuniquen con sus sondas espaciales distribuidas por toda la galaxia mediante haces láser, ya sean de luz visible o de infrarrojo”, explica uno de los científicos seleccionados, Geoof Marcy, experto mundial en la búsqueda de planetas extrasolares. “La luz láser”, continúa, “puede ser detectada desde otra civilización avanzada porque toda su potencia está concentrada en un fino haz y la luz es de un color, o frecuencia, específico”. Marcy recibe 200.000 dólares (154.000 euros) de esta peculiar convocatoria con un doble objetivo: por un lado, utilizará los grandes telescopios Keck (en Hawai) para tomar mil espectros de luz de estrellas con planetas y buscar esos haces de láser. Además, escarbará en los archivos de ese observatorio buscando indicios de civilizaciones suficientemente avanzadas como para haber construido enormes centrales eléctricas solares en órbita.

El físico teórico Raphael Bouso, de la Universidad de California en Berkeley (UCB), como Marcy, recibirá 125.000 dólares (96.300 euros) en dos años, para indagar formas de detección de otros universos distintos del nuestro y tratar de comprender cómo serían esos multiversos. “Estamos dando los primeros pasos en esta teoría del multiverso, pero es una propuesta plausible muy seria”, dice Bouso. En un comunicado de la UCB, donde presenta a sus dos científicos seleccionados, señala, que son para “explorar la frontera entre la ciencia y la ciencia ficción”.

El truco para que una convocatoria de este tipo, tan peculiar, se centre en trabajos científicos y no en meras ideas alocadas está en fijar los parámetros de trabajo. “Los astrónomos tienen un buen conocimiento de cómo el universo ahora observable ha evolucionado desde poco después del Big Bang. ¿Pero, qué pasó antes? Varias ideas científicas y teorías de génesis cósmica se han propuesto en las últimas décadas”, recuerda, por ejemplo, la presentación de la primera pregunta propuesta a los científicos, la referente a los estadios primitivos del cosmos. “Aunque la mayoría de estas teorías pueden considerarse estrictamente ejercicios teóricos, los cosmólogos están planteando vías para probar algunas de ellas en condiciones de baja energía”. Otra indicación es investigar si “la idea del multiverso es meramente metafísica”, para acabar preguntando si algunas de estas cuestiones estarán eternamente más allá del alcance de la ciencia.

Muchos científicos han recogido el guante de estos retos. Parampreet Singh (Universidad de Luisiana) recibirá la financiación Templeton para explorar la génesis del espacio-tiempo utilizando supercomputadoras; David Spergel (Universidad de Princeton) trabajará sobre el multiverso; Marcelo Gleiser (Dartmouth College) se dedicará a la complejidad emergente en el origen del universo; el título del proyecto de Lucianne Walkowicz (Universidad de Princeton) es Faros estelares, decodificación de firmas de civilizaciones avanzadas en fotometría estelar de precisión, y Jonathan I. Lunine (Universidad de Cornell) buscará vida en entornos exóticos como test estricto de la ubicuidad cósmica de la vida. Son algunos de los planes de trabajo seleccionados.

“Con estas asignaciones, el programa quiere apoyar la investigación atrevida, innovadora con potencial de expandir las fronteras y catalizar descubrimientos rompedores, así como inspirar a los estudiantes para que persigan el conocimiento científico y lleguen a ser pensadores originales sobre las grandes preguntas y visionarios”, dice Donald York, profesor de Astronomía y Astrofísica en la Universidad de Chicago, responsable de organizar este programa este año con ocasión del centenario de John Templeton.

Además de los proyectos de los científicos, el programa incluye una categoría para estudiantes: 21 reciben galardones (por un total de 200.000 dólares) por sus ensayos sobre dos temas: ¿cuál es el origen de la complejidad en el universo? y ¿estamos solos en el universo o hay otras formas de vida y de inteligencia más allá del sistema solar? Las 20 propuestas científicas seleccionadas más los trabajos de los estudiantes ganadores se presentan el viernes y sábado próximos en una conferencia que se celebra en el Instituto Franklin de Filadelfia.

“La fijación humana con la idea de los ovnis y los extraterrestres es una búsqueda de sentido, y de esperanza en que, a través del discurso, el pensamiento y la cooperación entre nuestra propia especie, podemos llegar a tener el placer de conversar con otra diferente. Tal vez el aparente silencio de los cielos representa no la ausencia, sino un reposado impulso hacia el pensamiento, el trabajo y la unidad para encontrar las respuestas a las preguntas más difíciles por nosotros mismos”, ha escrito Zequn Li, uno de los ganadores, con su ensayo Hablando a las estrellas.

Los talibanes disparan una bala en la cabeza a una chica que defendía su derecho a estudiar


La noticia, aquí. Para el museo de los horrores.

martes, 9 de octubre de 2012

Reformulemos la Iniciativa Legislativa Popular


Para saber cuánto de democrático es realmente un país basta con mirar en su Constitución cómo se recoge y con qué limitaciones la Iniciativa legislativa popular. Si utilizamos ese criterio, sólo hay tres países realmente libres y este, España, es una dictadura con fachada democrática. Al respecto este artículo:

"Cuando volváis de las calles" Ramón González Ferriz, El País, 6 OCT 2012:

El 31 de diciembre de 1967 se fundó, en un piso de Nueva York, el Partido Internacional de la Juventud. Sus creadores, hartos del conformismo de los adultos, querían revolucionar la sociedad y dar pie a lo que llamaron una Nueva Nación: “Queremos que todo el mundo controle su propia vida y cuide de los demás (...). No podemos tolerar actitudes, instituciones y maquinarias cuyo fin es la destrucción de la vida, la acumulación de beneficios”. Pese a tan altos fines, los yippies —así se conocía a los miembros del supuesto partido, que en realidad no era más que una parodia contracultural— solo consiguieron gastar buenas bromas: nombrar a un cerdo como su candidato presidencial, asegurar que habían contaminado con LSD el agua potable de Chicago u organizar unos Juegos Olímpicos alternativos. Lo cierto es que no acababan de comprender cómo funcionaba la política. Por eso mismo, su único legado fue mediático, no político: la protesta como espectáculo destinado más a salir por televisión que a modificar el funcionamiento de las instituciones.

Sin embargo, los yippies tenían razón en una cosa: los políticos no tenían ningún interés en escuchar a los jóvenes como ellos. Lo cierto es que no tenían ningún incentivo para hacerlo: ¿por qué iba un político a escuchar a un joven que no creía en el sistema, que, por tanto, no votaba, y que, por si eso fuera poco, era visto con recelo por la mayor parte de la sociedad? Algo parecido debió pensar, en mayo de 1968, Charles de Gaulle: ¿para qué demonios debía prestar atención a esos jóvenes parisienses que pintarrajeaban eslóganes cursis —que él erróneamente tomó por comunistas— y decían cosas raras sobre el sexo, el poder y la universidad? A fin de cuentas, como demostró después al votar masivamente a la derecha, la gente normal estaba con el orden. Hasta los sindicalistas franceses, que en esa época andaban reivindicando mejoras laborales, consideraban a esos niños ebrios de filosofía revolucionaria unos simples fils à papa.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Para empezar, la economía está hoy peor que en esos días, pero la revolución es aún más improbable. Pero además, aunque sin duda muchos jóvenes que hoy salen a manifestarse y a debatir en asambleas siguen creyendo en la posibilidad de un mundo radicalmente distinto, la mayoría de ellos parecen más preocupados por su futuro laboral, como los obreros parisienses de entonces, que por la verdadera revolución. Tienen razones para ello, y aunque sus tácticas muchas veces copien las de esos viejos antecesores contraculturales, que tan ineficaces demostraron ser, sus reivindicaciones son clásicas: empleo, buen sueldo y posibilidad de tener propiedades. ¿Tampoco esta vez van a escucharles los políticos?

Lo cierto es que no lo parece. Aunque la mitad de los jóvenes españoles que no estudian están desempleados y la universidad es un eterno y mediocre atasco, solucionar ambas cosas no es una prioridad política. Y la razón es ahora la misma que entonces: por desgracia, los jóvenes son irrelevantes en la política oficial. Ocupan las calles (y los medios) con carteles, pero votan poco. Desprecian la política institucional tal como es, pero no parecen tener el menor interés en meterse en ella y reformarla. Partidos y sindicatos se llenan la boca con su amor a los jóvenes, su esperanza en la juventud y su temor a desperdiciar la generación de muchachos y muchachas —dice su retórica— “mejor preparada de la historia española”. Pero seamos francos: los jóvenes no son clientela de los partidos, porque ni se afilian ni participan masivamente en las elecciones, ni de los sindicatos, porque no están mayoritariamente en las fábricas ni en la función pública, que es donde reside el poder sindical. De modo que, piensan estas grandes maquinarias de poder, ¿para qué perder el tiempo con esos outsiders?

Esto, naturalmente, es una muestra de cinismo. Pero hay que empezar a asumir que las instituciones de esta naturaleza —no solo partidos y sindicatos, también, en mayor o menor medida, la Iglesia, los colegios profesionales, la patronal y todas las demás— están pensadas para defender a quienes están dentro de ellas, no a quienes están fuera. Eso es particularmente peligroso en un momento como el actual, pero, a menos que a las élites de esas organizaciones les entre un repentino e improbable ataque de generosidad, va a seguir siendo así para siempre. La retórica del bien común y hasta del patriotismo es sin duda agradable, pero la triste realidad es que, en este y en todos los países, los clubes solo pelean por sus miembros. Y si eso es así, ¿qué deben hacer los jóvenes para defender sus aspiraciones?


Hace poco, un columnista de The Washington Post contaba que a mediados de los años noventa acudió a un senador para preguntarle por qué él y sus colegas no hacían nada por la juventud. “\[El senador\] me dijo que nada cambiaría hasta que alguien como yo se presentara en su oficina y dijera: ‘Soy de la Asociación de Jóvenes Estadounidenses. Somos 30 millones de miembros y estamos vigilando de cerca lo que haces. Como perjudiques nuestros intereses, te echamos”. “El senador tenía razón”, terminaba diciendo el columnista, y sí, la tenía. Los votos —más que los principios, la ideología o ese hoy tan trillado “sentido común”— son el único lenguaje que en última instancia comprenden los políticos. ¿Quiere decir eso que necesitamos una Asociación de Jóvenes Españoles conformada por todos los menores de 25 años, o de 30, o de cualquier edad en la que decidamos establecer el límite de la juventud? Probablemente no, pero sí que los jóvenes entiendan de una vez que, si quieren ser efectivos políticamente, tienen que arremangarse y dejar la épica de la plaza para abrazar el tedio de las instituciones.

El auge del movimiento #Yosoy132 en México, de Occupy en Estados Unidos o del 15-M en España —los movimientos en Oriente Próximo son otra cosa, desgraciadamente más trágica— ha hecho pensar a los jóvenes que en todas partes, solidariamente unidos en una oleada justa, están cambiando el mundo. Pero no es así, al menos por el momento. Su influencia en la política real —en los procesos electorales y en la redacción de leyes— ha sido pequeña o nula. Repetir las estrategias provocadoras de los yippies, los eslóganes epatantes de los soixante-huitards o las acampadas y las manifestaciones teatrales del movimiento antiglobalización les ha dado repercusión mediática, pero no influencia seria. En España, con una terrible situación económica y una enorme confusión política, los jóvenes desempleados, con contratos basura o varados en malas universidades pueden pensar que tienen la solidaridad de buena parte de la sociedad, del PSOE y de los sindicatos. Sin duda, la tienen. Pero muy probablemente, dentro de un tiempo se darán cuenta de que los funcionarios están básicamente preocupados por los funcionarios, los trabajadores industriales por los trabajadores industriales, los taxistas por los taxistas, los políticos por los políticos, los sindicalistas por los sindicalistas, y así sucesivamente. Mientras tanto, irán pagando con sus impuestos —si es que tienen la suerte de disponer de ingresos que les obliguen a ello— los derechos adquiridos de otros grupos que sí han sabido organizarse para mantener su estatus. Solo los jóvenes pueden defenderse a sí mismos: nadie más lo hará. Son jóvenes, pero son adultos. Las asambleas están bien, pero las instituciones son más efectivas. ¿Qué les parecería formar un lobby? Son unos cuantos millones. Si se organizaran bien, seguro que los políticos y el resto de la sociedad se verían obligados a escucharles.

Ramón González Férriz es editor de la revista Letras Libres. Su último libro publicado es La revolución divertida (Debate)

No es vida

Es posible que lo que nos espera tras la muerte no sea nada, sino algo. Hay evidencias, inseguras todavía, de que puede haberlo, aunque no sea vida, la vida o una vida, sino otra cosa diferente. Y no tenemos miedo a la muerte, sino a perder la vida. La muerte semeja un filtro para la conciencia que nos deja reducidos a lo mínimo, ni siquiera a los huesos, sino a pura conciencia, con lo que eso supone de autoengaño, narcisismo y autoflagelación; puede ser un simulacro ilusorio generado por la mentirosa mente (algo intrínsecamente creado por la evolución para replicar realidades y fingir escenarios), a un nivel subatómico más deleble aún que el sueño, y que ese bosquejo de pixels sea reavivado por otros cerebros cuando interactúan con él. Sería una existencia misérrima, especular y ocasional, encadenada a los otros cuando nos recuerdan y reconstruyen en momentos sueltos nuestro fantasma con los pedazos que quedan de nosotros en un fondo común de variantes de identidades desaparecidas, aunque aún no disueltas, con un tronco único que alguno ha querido llamar con el nombre de lo divino. Un mar de fondo mucho más grande y más complejo para nuestra ingénita incapacidad que esta misma pobretona y escasa realidad, al que a veces acceden almas indultadas por Caronte o que no han bebido nunca del Leteo. 

lunes, 8 de octubre de 2012

Fatigas

Gran parte de mi desánimo (y no poca de mi parálisis) nace de la desproporción entre lo que deseo hacer, realmente gigantesco, y lo que realmente puedopodré y me dejarán hacer. Unamuno decía que el saber no ocupaba lugar, sino muchísimo tiempo; Bergman, al borde de los años de su tortuosa vida, que para poder poner en marcha un proyecto un viejo necesita el entusiasmo y la energía de los otros más jóvenes. Sin querer compararme, qué desvarío, con esos titanes de la creación, he de confirmar que les sobra la razón; que tienen la de un santo y que el desaliento me cunde no ya por las taras de la vejez, sino también por la triste circunstancia de que no veo publicar lo más importante que he hecho por dificultades de largo referimiento (si no fuera largo, no serían dificultades). Le ocurre hasta a las hormigas como yo: en mi caso, una tesis que resume más de diez años de tediosas y laberínticas investigaciones, cuya publicación, que muchos desean, incluso este cura, aunque no se esfuerce ya lo más mínimo en conseguirla, se ha demorado demasiado tiempo. Hay, además, que ganarse el pan con el sudor del espíritu, que debe ser algo similar a la depresión; pero ahora el pan está por las nubes y exige, según el gallego providencial, mucho más sudor todavía y del peor retribuido. Eso de exigir no está mal, pero la gente quiere, siempre ha querido, que las exigencias sean mutuas, recíprocas; los líderes deberían saberlo. Entre tanto agobio, ni siquiera sé si podré echar un cuarto a espadas al libro que celebra el cincuentenario del Instituto en que trabajo. No quiero ni debo escribir más, porque mi caro y sufrido curro me reclama y los garbanzos deben primar sobre toda otra consideración.

Últimos de Baudelaire


Elsa Fernández-Santos, "Las flores póstumas de Baudelaire", El País, 7 de octubre de 2012:

Acorralado por la penosa enfermedad que cercenó su vida, el poeta maldito por excelencia, el hombre que se elevó sobre la vida y entendió sin esfuerzo “el lenguaje de las flores y de las cosas mudas”, llenó su larga agonía de coléricas notas. “De niño tuve en mi corazón dos sentimientos contradictorios, el horror de la vida y el éxtasis de la vida. Es el sello de un holgazán enfermo de nervios”, escribió Charles Baudelaire (1821-1867) en estos Fragmentos póstumos que ahora publica la editorial Sexto Piso. Un volumen que reúne por primera vez todas las notas en prosa finales y también todos los dibujos del autor de Las flores del mal.

“En Francia se ha publicado parte de estos fragmentos, pero siempre en libros en los que muchas de las notas se habían descartado. Las ediciones españolas siempre eran traducciones directas de esas ediciones francesas. En este libro, sin embargo, hemos trabajado directamente sobre los originales. Están todos. No existe, ni siquiera en francés, un libro de estas características”, afirma el escritor mexicano Ernesto Kavi, encargado de la investigación y recopilación que contiene el volumen.

Las notas originales se encuentran repartidas entre la Biblioteca Nacional de Francia, la Biblioteca Jacques Doucet y dispersas en colecciones privadas. “Otro tanto ocurre con los dibujos”, explica Kavi. “La Biblioteca de la ciudad de París posee cuatro y es la que más tiene. El resto está desperdigado en manos de particulares”.

Tras su muerte en una clínica de París, la madre de Baudelaire recogió uno a uno los papeles de su hijo, pequeñas hojas arrancadas de cuadernos en las que anotaba, en lápiz y a pluma, lo que él mismo llamó “proyectiles”, junto a páginas dedicadas a pensamientos, aforismos, listas y proyectos. Madame Aupick se las entregó a su editor, Auguste Poulet-Malassis, el único que podía encontrar algún sentido en aquel caos. Malassis los ordenó y es esa la ruta que ahora se ha seguido. Los dibujos, la mayoría en manos de sus amigos, también fueron recogidos por el editor en un cuaderno. Vivieron una azarosa vida. Fueron publicados y reunidos, pero en 1988 salieron a subasta y se volvieron a dispersar.

Los pensamientos de Baudelaire muestran la rabia, cólera y tristeza de un hombre rodeado por la enfermedad y el exilio. Su caligrafía es desordenada. Pero, lejos del tópico del poeta embriagado y mujeriego, surge el hombre preocupado por el futuro. “Para él, el trabajo era una tortura, pero no hacía más que trabajar, le preocupaban su gloria como poeta y el dinero. Las notas son un fiel reflejo de esa batalla interior entre el desorden de su vida y su pensamiento y el orden que quiere imponerse para ser un gran artista”.

El 23 de enero de 1862, el poeta escribe: “En lo moral, como en lo físico, siempre he tenido la sensación de un abismo, no solo el abismo del sueño, sino el abismo de la acción, de la ensoñación, del recuerdo, del deseo, del arrepentimiento, del remordimiento, de la belleza, del número… He cultivado mi histeria con placer y con terror. Siempre tengo vértigo y hoy he sufrido una singular advertencia, he sentido pasar sobre mí el viento del ala de la imbecilidad”.

Baudelaire reflexiona una y otra vez sobre las tareas del escritor, sobre la inspiración y el tiempo. Anota que el placer desgasta, pero el trabajo fortifica. El coraje del escritor, el destino, la concentración frente a la dispersión. El poeta zarandea sus obsesiones. “Sería dulce, quizá, ser, alternativamente, víctima y verdugo”, apunta. Surge su profundo y estrecho sentido de lo sagrado: “Si la religión desapareciera de este mundo, volveríamos a encontrarla en el corazón del ateo”.
En La Folie Baudelaire (Anagrama), Roberto Calasso ofrece un consejo que bien vale para el libro que ahora se edita: “Para quien está rodeado y atormentado por la desolación y el agotamiento es difícil encontrar algo mejor que una página de Baudelaire. Prosa, poesía, poemillas en prosa, cartas, fragmentos: todo sirve”. Quizá basta para ilustrar las palabras del escritor florentino un fragmento perteneciente a uno de los manuscritos menos conocidos, que catalogado bajo la letra D está custodiado por la Biblioteca Literaria de Jacques Doucet. La lucidez del poeta maldito solo puede provocar hoy un fatal escalofrío acompañado de un aliento de esperanza: “Síntomas de ruina. Construcciones inmensas. Uno sobre otro, demasiados apartamentos, habitaciones, templos, galerías, escaleras, desembocaduras, belvederes, farolas, fuentes, estatuas. —Fisuras, grietas. Humedad que proviene de un contenedor situado cerca del cielo—. ¿Cómo advertir a las personas, a las naciones?, advertimos, al oído, a los más inteligentes”.

domingo, 7 de octubre de 2012

El ciego que guía a los tuertos.

El maximalismo fue una de las armas preferidas del mayor orador y genocida de los tiempos conocidos, Hítler: era un demonio sobre la tierra, pero tenía una lengua capaz de galvanizar a las piedras. Su retórica debería ser estudiada con más esmero, porque empieza a difundirse otra vez; también uno de sus principios fundamentales más dañosos, el malvado principio nihilista de la anulación del yo y la conciencia individual: “Los pueblos tienen un alma, pero los judíos no tienen ninguna", dijo, y también que "la conciencia es una invención judía".

sábado, 6 de octubre de 2012

Esto solo es juego

Ha vuelto Déxter Morgan, algo desengañado: "Lo mío no es la piedad", dice. El caso es que hay un mocoso que intentaba poner a la Universidad Española por donde debía estar: por las nubes. Como es natural, este despabilado e interesante muchacho estudió un ciclo medio de FP y subsistía del único modo que puede subsistir un chico despabilado en un país con tanto paro juvenil: ganando partidas de póker electrónico; ese es el futuro de este país-basura: Euro/Alcorcón/Las Vegas/Adelson. Puro juego.

Porque el muchachito quería, a lo Déxter, pero jugando, no más que matar asesinos, presuntos profes y alus universi-arios. Si el chico se sentía tan mediocre es que no debía serlo (para sentirse mediocre hace falta una sensibilidad de la que carecen los mediocres); acaso merecía mejor futuro que el noviciado entre barrotes, voceras, abades y porculizadores varios, destino reservado al gualdrapa de cualquier laya. Lástima no hubiera enseñado en la universidad; igual terminaba volando por las nubes, como Heidi.

jueves, 4 de octubre de 2012

Las extrañas ideas de Nikodem Poplawski

Abc ha publicado un artículo que resume las peregrinas teorías de un cosmólogo polaco, doctor en física, de algo farisaico nombre: Nikodem Poplawski; trabaja en la Universidad de Indiana y ha levantado bastante polvareda al reinterpretar con elegancia las famosas ecuaciones de Einstein y descubrir en ellas una pequeña pero reveladora imprecisión relativa a una propiedad del espacio-tiempo conocida como torsión que no se ha tenido en cuenta a la hora de explicar las propiedades de los agujeros negros y sirve para evitar de una vez por todas el famoso escollo de la singularidad. El artículo está aquí y, según él, nuestro universo se encuentra en el interior de un agujero negro y seríamos solamente sombras constituidas por la información proyectada en su horizonte de sucesos, pues calcula que la gravedad llega un momento en que, merced a la torsión, rebota como un muelle y se transforma en opuesta energía oscura originando la visible inflación y expansión del Universo y la apertura de un agujero de gusano: esto explica el enigma de la energía oscura, la expansión del universo y algunas anomalías gravitatorias observadas, pero nos reduce a fantasmas de una realidad platónica anterior y superior, un universo diferente. La Realidad con mayúscula sería, pues, una especie de espuma porosa donde las pompas de jabón se interencajan sucesivamente y, al parecer, no vivimos, sino que estamos muertos dentro de un agujero de gusano, en el sentido de que todos los pixels de nuestra trayectoria temporal están ya contenidos y presupuestos en él. Y no para ahí: afirma que el eje de cada agujero negro se hereda en el siguiente, de forma que es posible deducir qué universos provienen de otros.

lunes, 1 de octubre de 2012

Materia oscura

Sentía que todo se había concluido sin él y era la única pieza que no marchaba en una orquesta que sonaba para todos, pero no para quien había perdido el oído. Era un músico que no oía su propio instrumento, aunque podía tocarlo con corrección, e incluso componer con éxito. Y esa sordera manifestaba un defecto más general desde su infancia: escuchaba donde nadie podría querer oír, o ponía otras palabras en boca de los otros, o elaboraba pensamientos imprecisos y fugaces con vocablos formados por letras de rumores inextricables, sacados de rincones atestados, paredes locuaces, muebles gemebundos, ecos lejanos, ruidos nocturnos, murmullos de sueños, nieve de radio, escobas que barren; se perdía en medio de nubes, calles, mercados, hojas de árboles sonando, gotas de lluvia aruñando el aire borrascoso, vientos sin nada que decir, cañerías gorgoteantes, zumbidos de insectos ausentes. En suma, estaba de más, invisible como el aire, vacío como el hueco de la escalera, refractario como un aborto que no quiere dejar de ser, pero pesado por el lugar que ocupaba y el tiempo que gastaba, las palabras que salían de sus labios con un significado que no tenían pero debía repetir todos los días como una misa infame y sacrílega.

Y salía de esa materia oscura con un puñado cada vez más grande de moléculas farmacológicas menos luminosas, casi apagadas. 

domingo, 30 de septiembre de 2012

Gestión de la incompetencia


Ima Sanchís entrevista a Gabriel Ginebra, filósofo y doctor en organización de empresas: "El afán de perfeccionismo nos hace incompetentes", en La Vanguadia 24/09/2012:

Ha dirigido proyectos de consultoría y formación para empresas, bagaje que le llevó a reflexionar sobre la incompetencia, así nació Gestión de incompetentes (cómo diagnosticarla y cómo tratarla, en empleados y jefes). En El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo (Conecta) ahonda en el tema, en cómo es posible que la inteligencia individual acabe convertida en incompetencia colectiva, cómo complicamos la gestión hasta convertir la empresa en obesa, hiperactiva e ineficaz. Pone un ejemplo que me encanta: la gestión convierte la actividad de podar árboles en: anunciar la poda, pedir permiso para podar, planificar la poda, podar, revisar la poda, redactar el informe, presentarlo...

¿Somos más incompetentes de lo que creemos?


Sí, y nuestras empresas también. Hay una infinitud de incompetencias organizativas diarias a las que estamos demasiado acostumbrados.
...


Procedimientos de objetivos que no orientan; verificaciones inútiles; programas de calidad que son papel mojado; cargos que sólo se "ejercen" nominalmente. Reuniones, llamadas, correos electrónicos ineficaces...


Abrumador.


Hay que planificar sin decimales. El exceso de gestión nos lleva a descarrilar, perjudica nuestro trabajo y nos hace incompetentes.


La empresa sufre megaloencefalia.


Cierto, muchos supervisando y pocos trabajando. Una cúpula de directivos que planifican y revisan demasiado lastra la empresa.


Es usted casi cruel.


La filosofía de la excelencia hace que las empresas busquen profesionales absolutamente preparados que luego decepcionan.


Los que mandan suelen tener la sensación de estar rodeados de incompetentes.


Y no se equivocan, pero se olvidan de que ellos también lo son.


¿Pues qué hacemos?


Reconocer la incompetencia, propia y ajena, y a partir de ahí gestionarla. Y eso, en lo que a empleados se refiere, exige trabajar con horizonte. No se trata de cambiar de personas sino de cambiar a las personas.


Eso es ingenuo.


Hablo de recuperar sus microhabilidades, todo eso que no sale en los currículum: saber convencer, tener paciencia, contestar bien al teléfono... Y también hay que reducir sus objetivos, no exigirles más de lo que pueden dar. Es decir, actuar de forma opuesta a las empresas barrocas.


¿Las que tienen departamento de "gestión de la complejidad", como Seat?


Esas, las que están más pendientes del proceso que del resultado. Empresas cargadas de objetivos y sistemas formales de comunicación que curiosamente no consiguen recoger las opiniones valiosas de los empleados.

¿Ese es el panorama general?


Sí, las organizaciones se han vuelto hiperactivas e histéricas, porque se crean problemas sin necesidad.


Muchos problemas existen porque se plantean.


Si sobre un asunto se llegan a convocar varias reuniones, esas acabarán por ser más importantes que su contenido. Son muchos los comités de calidad que conozco en los que se habla de todo excepto de la calidad.

Ya.


Existen auténticos especialistas en decir qué se debería hacer y qué se debería haber hecho que bloquean cualquier actividad porque todo tienen que consultarlo o pedir a alguien que lo revise. El sistema barroco acaba generando sus propios problemas y potenciando a los cabezas cuadradas.


Defínamelos.


Todos esos personajes mediocres en su profesión pero pulidos en el arte del procedimiento. Las organizaciones barrocas acaban dejando en un segundo lugar a las personas con más oficio o creatividad. Ya ve, en la mayoría de las empresas, por querer hacer las cosas demasiado bien, acaban haciéndolas absolutamente mal.


La excelencia conduce a la incompetencia, dice usted.


Sí, y es peligrosa. La mentalidad de ser sobradamente competentes es inseparable de los grandes accidentes. Ryujiro Takami, maquinista de la West Japan Railway Company, aceleró el tren para ganar 80 segundos y ahorrarse el rígido programa de reeducación para maquinistas impuntuales. El resultado fueron 100 muertos y 500 heridos.


¿La exigencia de perfección los mató?


La empresa había reducido a 17 minutos un recorrido de 25, el margen de maniobra era mínimo. El Titanic era tan perfecto y rápido que en el viaje inaugural forzaron las máquinas para llegar un día antes.



La soberbia les hizo naufragar.


Es un patrón general de los grandes accidentes. El mayor de toda la historia, Chernobil, se debió al departamento de seguridad de la propia central: se propusieron una prueba de seguridad extrema totalmente innecesaria que no estaba en ningún protocolo.


¿El síndrome del demasiado tiempo libre?


Muy común: inventan actividades y procedimientos innecesarios para su propia supervivencia en la empresa.


¿Y cuáles son los errores más comunes de los directores generales?


No bajar a la planta para realizar actividad directa. Desconfianza en su equipo, lo que les lleva a rodearse de una camarilla que les hace la pelota y que tienen cargo pero no trabajo, aunque lo disimulen. Un directivo es lo que vale dividido por lo que se lo cree.


¿Qué propone?


Ser conscientes de que nos equivocamos cada día más de siete veces. Ser directivo significa dedicarse profesionalmente a hablar con la gente: propongo un plan de citas con cada empleado. Más ejecutivos con oficio y menos MBA. Y no olvidar el efecto bikini: menos es más.


¿Qué hago con mi incompetencia?


Fracasamos por pequeñas nimiedades: por no saber escucharse, no encajar una humillación, faltas de agradecimiento, no aprender el arte de la comprensión...


Del asco de ser patriotero


Ignacio Vidal-Folch 30 SEP 2012 El País:

El peso (leve) de ser español

Mi admiración por Cioran jamás flaqueará, porque pudiendo nacionalizarse francés, que le hubiera facilitado la vida en términos administrativos y burocráticos, mantuvo su estatuto de apátrida, que es muy incómodo pero él lo consideraba el más apropiado para un filósofo.

Él lamentaba los siglos de incuria, la fatalidad de la sangre balcánica, brutal, salvaje, que corría por sus venas, y el balance de la historia de su patria: “N’a fost sa? fie” (todo ha salido mal).

¿A quién no le resultan divertidas las maldiciones y exabruptos que, en sus novelas, escupía Thomas Bernhard sobre sus compatriotas, los austriacos? Respuesta: a muchos austriacos. Con reiteración a veces cansina, Bernhard les reprocha no sólo los crímenes morales más repugnantes y un supuesto nazismo genético, sino incluso el estado calamitoso de los cuartos de baño de Viena, los más sucios del mundo, según su severo juicio en Maestros antiguos.

¡Qué interesantes las soflamas de Friedrich Nietzsche contra la “pesadez” de sus compatriotas, los alemanes, y qué magnífico es que, con motivo de la guerra de 1870, el filósofo de la “voluntad de poder” y la “transvaloración de todos los valores” les alertase contra la victoria, que era para ellos más peligrosa aún que la derrota! El hecho de que además acabase harto de la música de Wagner y prefiriese, o afectase preferir, la Carmen de Bizet y la zarzuela La Gran Vía, agranda su figura, ya de por sí colosal, hasta dimensiones míticas.

Yo tributo una ovación virtual a las canciones Les flammands y Les flamingans, en las que Jacques Brel se ríe con desgarro y crueldad de la mentalidad de sus paisanos, que le parecía extremadamente mezquina. “¡Os prohíbo que ladréis a mis hijos en flamenco!”, gritaba, descompuesto, aquel flamenco de Schaerkeek. Y sin salir de los Países Bajos, recuerdo con gran placer la lectura de Belladona, la sátira salvaje contra el nacionalismo flamenco, de Hugo Claus, gran escritor en lengua flamenca, nacido en Brujas, que se definía a sí mismo como “flamencoide francófono”.

Aunque tiene en La cartuja de Parma unas páginas involuntariamente cómicas sobre la jovialidad y galanura de los soldados de Napoleón, a los que supuestamente recibían con los brazos abiertos las mujeres de los pueblos que conquistaban, Stendhal al final abominó de la “Francia grave, moral y triste”, del pueblo atontado, de la burguesía avarienta… y zanjó el asunto haciéndose enterrar como “Arrigo Beyle. Milanese”.

¡Qué ejemplos tan altos! Ellos nos enseñan que un intelectual, o un artista, o cualquier persona que simplemente respete su propia inteligencia (sea poca o mucha), ni adulará a la masa ni se pondrá al servicio del gobernante de turno.

Ahora bien, aunque con plumas de menor nivel que las que acabo de mencionar, en punto a autocrítica a los españoles no nos gana nadie. Es el deporte nacional. Este “intratable país de cabreros”, como lo definió el citadísimo poeta Gil de Biedma una tarde en que se sentía inspirado en su oficina de la Compañía de Tabacos de Filipinas, se ve flagelado a la vez, por un lado, por los voceros de la secesión o la entropía; y por otro, por algunos intelectuales hastiados. Para los primeros, los españoles somos poco menos que caníbales. “Una de las constantes de la historia de España es la persecución del marrano, del distinto, del que habla como un perro”, nos recordaba hace poco un docto comentarista de Girona, y con lo de “hablar como un perro” no aludía ni a los millones de inmigrantes que en los años de bonanza se nacionalizaron españoles, ni a la gracieta del señor Mas: “A los andaluces no se les entiende el castellano que hablan”.

También a algunos intelectuales hiperestésicos el país se les queda pequeño. Lo sienten como Baroja en El árbol de la ciencia. Les parece que queda fino denunciar cuán basto es el populacho y qué mal habla inglés el alcalde. Ellos merecerían algo mejor. Merecerían estar siempre en, no sé, la tertulia del Algonquin o en algún chaletito de Bloomsbury, tomando el té.

—Es que en España “el nivel cultural” es muy bajo, la gente es muy bruta, los políticos son un desastre, las ciudades son ruidosas y el paisaje está degradado… ¡Yo me iría de inmediato, ahora mismo, a cualquier lugar!

(Pero los que se van son otros, en busca de empleo). En parte esa tendencia, tan acusada en España, a lo que podríamos llamar “autoflagelación en la espalda del vecino” es pura inercia y seguimiento de una tradición que se remonta a Larra, cuaja en el 98 y el regeneracionismo, y encuentra en el aborrecimiento del régimen franquista su apoteosis. Entonces parecía obligado criticar las lacras de una nación injustificadamente pomposa, y minimizar sus logros.

Yo mismo incurrí alguna vez en ese deporte de escupir hacia el cielo; pero me hizo reflexionar un escritor argentino que había llegado a Barcelona huyendo de la Triple A: “Mira, no te quejes”, me decía, “aquí no te matan por las calles, hay una vida editorial notable y algunas buenas librerías, el transporte público funciona razonablemente, las comunicaciones son fluidas, el clima es grato y la gente, por lo general, es tolerante, abierta y cordial. Si no te metes en casa del vecino a joderle, puedes hacer casi lo que quieras. ¿Qué más quieres? ¿Un chalet en Arcadia?”.

Y tenía razón; entre la afirmación de José Antonio Primo de Rivera “ser español es una de las pocas cosas serias que se pueden ser en el mundo”, y la de Cánovas del Castillo, que, según Galdós, quería llevar a la Constitución un artículo que dijese: “Es español el que no puede ser otra cosa”… seguramente la verdad esté en un término medio más que aceptable; tal vez ese término medio sea el que propone Paolo Conte en su canción Sosías: “¡Esto es España, una casa de tolerancia!”. (Sí, vale, la expresión viene con doble sentido; pero qué le vamos a hacer, esa es la imagen que damos).

Pero cuando una delegación del Estado — la Generalitat— organiza grandes demostraciones contra el mismo Estado, con gran cañoneo previo de prensa, radio y televisión, y hasta un senador —Jordi Vilajoana— vocifera “¡Español el que no bote” mientras da alegres saltitos en medio de la multitud, sin que nadie le diga “¡un poco de respeto! ¡Decoro, senador!”… entonces quizá ese desprecio que intelectuales cejijuntos y patriotas de aldea le vienen infligiendo al pueblo ha calado tanto, que el Estado se autodestruye, asistimos al punto de colapso total, y ha llegado el momento de buscarse otro país mejor.

Como Casal, partamos decididamente, y yo el primero (¡quita, bicho, tú no!), hacia “otro cielo, otro monte / otra playa, otro horizonte, / otro mar, / otros pueblos, otras gentes / de maneras diferentes / de pensar”. Hacia un país más competente. Pero ¿cuál, dónde está? ¡Por supuesto, ni en América, ni en Asia ni en África! Ni, desde luego, en los Balcanes. De Israel o los países árabes, ni hablar, vivir allí es vivir en la tragedia.

¿Italia? Es el país más bello de Europa, pero ¿quién quiere vivir en un plató de Tele 5?... Suiza sí que… Bueno, funciona de maravilla, pero mejor no explicar en base a qué “industria” repugnante llevan los suizos su espléndido tren de vida…

¡Y cuánta grandeza, pero también cuánto espanto que digerir conlleva el mero hecho de ser ruso! ¡Por no hablar la carga que llevan los alemanes por los pecados de sus abuelos! Habermas tuvo que inventarse el “patriotismo constitucional” para aliviarla un poco.

Diré que podríamos ir por todo el mundo comprobando que en todas partes hay gente encantadora, y que todas las naciones tienen un montón de “muertos en el armario”.

La “pertenencia” a un sitio es una carga más o menos leve, y la “identidad”, como dijo Carlo Ginzburg hace unos meses en Barcelona, un concepto funcional sólo en lo relativo al DNI, no una categorÍa filosófica seria.

Dicen que Tomás Moro describió una isla perfecta llamada Utopía; que Fourier quería organizar unas comunidades estupendas; y en Los viajes de Gulliver Jonathan Swift da noticias de Laputa, Balnibarni, Luggnagg, Glubbdrubdrib y el País de los Houyhnms. Parecen sitios interesantes pero, dado que sólo existen en el terreno de la imaginación, va a ser difícil, por ahora, instalarse allí.

Ignacio Vidal-Folch es escritor.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Ineditismo

Con frecuencia un autor se queda a medio retratar por el tiempo, como si hubiera muerto con retraso y su fantasma nos visitara para puntalizar su imagen. Ha pasado con el arquitectónico y cerebralístico Valéry, al que le han descubierto recientemente nada menos que centena y media de ardientes poemas amorosos de viejo verde; su mellizo, el atiplado y stripticio JRJ, también dejó testado que publicaran su refragmentario archivo de roturas y destrozos pasados los añicos y algo parecido ocurre con el más polimorfón de todos, Pessoa, al que le están sacando ristras de libros como en una matanza del cerdo o si estuviera eternamente de parto, múltiple de padres como era. Y por ahí andan los abortos inéditos, más o menos humanoides, de Canetti y Kafka, esperando los desentierren, para bien de los no muertos. Cosas del morirse sin concluir.

Un libro

A Bono lo han acusado de muchas cosas y le han llamado muchas otras: Don Pepito el Saludador; Pepito Bonito el Bello... Pero ahora lo han declarado culpable de un libro que ha cometido él mismo, es más, amenaza con otros dos. Un libro de memorias. Pues yo creo que no hay para tanto... para tanto precio. ¡Veintitantos euros del ala! Me lo compraré enseguida, aunque tenga que dejar exangüe mi recortadísimo sueldo. Chismoso que es uno.

Nach Scratch, un emsi-poeta manchego que se expresa en rap

El nombre de Nach es Ignacio Fornés Olmo, y puede ser considerado uno de los mc clásicos junto con Juan F. Prieto Sánchez, alias ZPU. Oíd algunas de sus composiciones, que son muy electrizantes.

El principito, de Maquiavelo

¿Nadie ha reparado en esta lectura paralela que propongo, implícita en el fondo del libro? Se trata de leer El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, como si fuese un contralibro de El príncipe, de Niccolò Machiavelli. Leído de esa forma, el libro tiene un sentido, una pureza y una amargura que tiran de espaldas. Si lo esencial es invisible a los ojos, el innominado príncipe de Maquiavelo insiste en que la apariencia es lo esencial.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Confucio en el 15 M

Confucio, citado por Thoreau en Ensayo sobre la desobediencia civil:

"Si un Estado es gobernado por los principios de la razón, la pobreza y la miseria son motivo de vergüenza; si no, la riqueza y los honores son motivo de vergüenza"

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Mentiras en Educación


Desmontando mentiras en la Educación

Agustín Moreno
Cuarto Poder

Ante los fuertes recortes que está sufriendo la educación española, y una vez conocida la contrarreforma impulsada por el ministro José Ignacio Wert, a través del anteproyecto de ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, resulta necesario aclarar media docena de cuestiones.

1.– No es cierto que la educación sea un gasto. Lo dicen organismos internacionales como la OCDE, la UNESCO, o premios Nobel de Economía como James Heckman, que demuestra que por cada euro invertido por niño el rendimiento es de entre el 7% y el 10% anual a lo largo de su vida; es decir, que cada euro invertido en la educación inicial revierte en ocho dólares del producto social en las etapas posteriores, una rentabilidad mucho más elevada que la de los fondos de inversión, dice el propio Heckman irónicamente.

Es decir, es una de las mejores inversiones que puede hacer un país desde el punto de vista económico, porque todo lo que se invierta en prevención se ahorrará posteriormente en reinserción. Además tiene resultados positivos desde el punto de vista cultural, social y político, porque ayuda a crear sociedades más cohesionadas y con una mayor calidad de la democracia.

2.– No es cierto que mejoren los resultados con menor inversión. En el colmo de la desfachatez, el ministro de Educación peor valorado en la historia de este país se atreve a decir que no hace falta gastar más en educación, que con menos recursos pueden mejorar los resultados. Cuando llevamos una desinversión de 6.000 millones de euros desde 2010 y se calcula que podemos llegar a una reducción total de 10.000 millones de euros hasta 2015, nadie que tenga un mínimo de rigor y seriedad puede afirmar que no va a aumentar el fracaso escolar y el abandono escolar temprano. El ejemplo de Finlandia está ahí: mayor inversión y mayor reconocimiento al profesorado, igual a mejores resultados. Y estos resultados son posibles porque ese país invierte en educación más de un punto porcentual del PIB que España, más otras aportaciones indirectas en forma de programas de atención a la familia y la infancia, gratuidad en material escolar y comedores, y un sistema público y gratuito en todos los niveles, incluida la educación superior.

3.– No es cierto que la educación deba ser más productiva y más competitiva. El mercado no debe ser el que oriente la educación. Es un error someter los centros educativos a la competitividad, estableciendo pruebas externas para ofrecer una clasificación de colegios según sus resultados, con el fin de que los “clientes” puedan comparar y elegir aquél que más ventajas competitivas les aporte. En este mercado competitivo las escuelas se hacen más selectivas, rechazando al alumnado que presente mayores dificultades y que pueda hacer descender sus resultados y su posición en el ranking. Se facilita la creación de guetos escolares.

Esa concepción lleva aparejada la denominada “Nueva Gestión”, es decir, gestionar los centros públicos según las recetas de la empresa privada, mediante una mayor autonomía financiera que requiera de fuentes de financiación privadas ante la insuficiencia de la pública; la especialización de los centros para ofrecer una oferta competitiva a la clientela; la elección a dedo de los directores por la administración para “profesionalizarles”, como especialistas en gestión empresarial y sin criterios pedagógicos; y la reducción de la participación de la comunidad educativa, eliminando la capacidad de decisión de los consejos escolares en cuestiones trascendentes.

Todo ello pone en peligro la mejora de la gestión al reducir la participación de los claustros de profesores, de las familias y del alumnado, y puede suponer un menor compromiso con la educación pública de los principales protagonistas de ésta. Por no hablar del retroceso democrático por la gestión burocratizada. O del atentado contra preceptos constitucionales como el acceso a la función pública “desde la igualdad, el mérito y la capacidad”, como demuestra el caso de la contratación ilegal y de nativos anglosajones en Madrid.

4.– No es cierto que las reválidas y una segregación temprana del alumnado mejore la calidad. Concebir la educación como una carrera de obstáculos conseguirá aumentar el fracaso y el abandono escolar, aumentará la segregación clasista y reducirá la igualdad de oportunidades para el alumnado de origen humilde, porque lo único que persigue es formar mano de obra barata para un mercado de trabajo precario y en rotación.

Es un disparate equiparar pobreza con poca capacidad para el estudio en el alumnado que tenga una situación socioeconómica desfavorable. Elimina progresivamente la comprensividad y la igualdad de oportunidades durante la etapa obligatoria en educación. Segregar desde los 13 y 15 años, según los programas, es negar la capacidad de cambio en los jóvenes.

5.– No es cierto que los contenidos deban centrarse en “lo esencial”. Reducir el número de asignaturas y centrar la carga lectiva en unos contenidos mínimos y elementales, lo que en la terminología neoconservadora se llama “volver a lo básico”, empobrece el currículo y la educación. Es lo que Berlusconi resumió con el lema de las tres “ies”: “Inglese, Internet, Impresa” (traducido en España, este último, por “espíritu emprendedor”) y que en España supondría reducir el peso de las enseñanzas de humanidades y artísticas.

Es una decisión clasista dedicar así el período de educación obligatoria a preparar mano de obra barata y flexible, dotada con unos conocimientos instrumentales básicos para acceder a un mercado laboral degradado.

6.– No es cierto que con los recortes aplicados y la contrarreforma prevista la escuela sea de todos y para todos. Muy al contrario: refuerzan la privatización, la segregación y el desmantelamiento de la escuela pública. No estamos ante la construcción de la escuela del futuro, sino ante la vuelta a la peor escuela del pasado. El retorno a la escuela de pobres y a la universidad para ricos del franquismo, como nos descuidemos.

Ante estos ataques a la educación como bien público, además de aumentar la inversión, hay que reivindicar un modelo inclusivo que reconozca el derecho a aprender con éxito escolar de todo el alumnado; impulsando cambios curriculares, metodológicos y organizativos para ofrecer mejores respuestas a la diversidad, con especial atención a quienes tienen más dificultades. Una escuela para aprender cooperando, como una apuesta crucial en la forma de vida democrática, no sólo como una estrategia específica para mejorar el rendimiento académico, sino como parte de una concepción vital y relacional. Una Universidad científica, crítica y autónoma. En resumen, una escuela de todos para una sociedad de todos, más justa y más democrática.

Agustín Moreno es profesor de Secundaria de Vallecas y representante de la Marea Verde (El artículo es la base de la intervención que hizo el pasado sábado, día 22, en nombre de este movimiento).

martes, 25 de septiembre de 2012

La famosa carta al director de Francisco Pastor


Esta carta recibió medio millón de visitas en Internet:

Francisco Pastor Guzmán, "Por encima de las posibilidades ¿de quién?", El País, 17 de enero de 2012:

Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, nos pide a los españoles "un esfuerzo más". Alberto Fabra Part, presidente de la Generalitat Valenciana, dice que los valencianos "vivíamos por encima de nuestras posibilidades".

Trabajo desde hace 14 años en I+D y desde hace 10 años lo compatibilizo con unas horas semanales de profesor en la universidad. Me esforcé de niño y adolescente en intentar aprender, sacar buenas notas y pasarlo bien. Me esforcé en la universidad para sacar la carrera y pasarlo bien. Me esforcé luego dando clases particulares y continúo ahora esforzándome en mis dos trabajos. Hace 10 años, junto a mi pareja, compramos un piso que entraba dentro de nuestras posibilidades. Ahora, tras 10 años de esfuerzo, hemos ahorrado el dinero suficiente para pagar lo que nos queda de hipoteca. Llevo años esforzándome y nunca he vivido por encima de mis posibilidades. Podía permitirme coches más caros pero no los he comprado, nunca he pedido un crédito para irme de vacaciones, reformé mi piso cuando tuve dinero para hacerlo. Me esfuerzo en educar a mis hijos lo mejor posible, los llevo a la escuela pública y me esfuerzo en la asociación de padres para ayudar a mejorarla. Cuando mis hijos enferman los llevo a la sanidad pública y si me queda jarabe en casa le digo al médico que no me haga una receta que no necesito.

Ahora estoy a punto de quedarme sin trabajo gracias a los que han vivido "por encima de nuestras posibilidades". Ahora me piden "un esfuerzo más". Yo siempre he pagado puntualmente la hipoteca y lo sigo haciendo así que no he hundido a la banca. Yo no he hecho bajar la Bolsa, no he hundido los mercados, no he inflado la economía, no he especulado con la vivienda, no he organizado carreras de coches en mi ciudad, no necesito un aeropuerto sin aviones, no tengo yate para ver la salida de la Copa América, no he ido nunca a ver la ópera en el Palau de les Arts. Yo no he deteriorado la escuela ni la sanidad públicas, no he tenido becas ni subvenciones, no he cobrado nunca el paro ni he provocado déficit al Estado, la autonomía ni la Seguridad Social. Yo no conozco a Moody's, Fitch ni Standard & Poor's pero sí conozco a los que vivieron por encima de mis posibilidades. Yo no les voté, a mí no me representan.

Soraya, el esfuerzo se lo pides a ellos

lunes, 24 de septiembre de 2012

Sentencia sobre horarios lectivos


Pilar Álvarez, "Un juez da la razón a una docente que recurrió las 20 horas lectivas. La sentencia, contra la que cabe recurso, exige un nuevo horario para la docente. El juzgado establece además que se le pague por el exceso de jornada del curso pasado", El País, 24 de sep de 2012:

La sentencia, aquí

Los desencuentros por  jornada lectiva de los profesores  de instituto madrileños han pasado ya por todos los frentes. El aumento de 18 a 20 horas de clase (con el consiguiente ajuste de horarios y la reducción de contrataciones a interinos) provocó una oleada de protestas que se materializaron en la marea verde que aún colea, con 11 huelgas el curso pasado y varias visitas a los juzgados.

Los sindicatos denunciaron la orden que regulaba los nuevos horarios, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) entendió en un fallo anterior que las instrucciones son una potestad de la Consejería para marcar el inicio de curso y abrió una nueva opción: que cada docente denunciara los efectos sobre su jornada. A esta opción se acogió CC OO y unos 2.000 profesores, que presentaron denuncias ante el Contencioso Administrativo.

El Juzgado número 32 ha  dado la razón ahora a una de esas docentes, que trabaja en el IES La Arboleda (Alcorcón). La sentencia, contra la que cabe recurso de apelación, obliga a que se  elabore un nuevo horario "que respete" la normativa del Ministerio de Educación, una orden del 29 de junio de 1994 que establecía que los profesores de instituto deben dar 18 horas de clase, pudiendo extenderse "excepcionalmente" hasta 21 "cuando la distribución horaria del departamento lo exija".

La profesora argumentaba que, con su nuevo horario individual, tenía 20 horas lectivas y 7 horas complementarias (las que se dedican a reuniones de departamento o tutorías, entre otras actividades)  lo que hacen un total de 27, dos más de las que se fija en la normativa.

El juzgado ordena que se elabore un nuevo horario que respete las disposiciones normativas de 1994. En la sentencia, el juez detalla cada una de las ordenes, y en el caso de la del Ministerio especifica que de sus preceptos se infiere que las 30 horas semanales que el profesor tiene que estar en el IES "se configuran como un límite absoluto de permanencia en el centro, ya que el resto hasta las 37 horas y media son de libre disposición" por el profesor.

También recoge que las 30 horas semanales se integran por las horas lectivas, complementarias recogidas en el horario individual y complementarias computadas mensualmente. Esta sentencia es la primera que da la razón a los profesores  que denunciaron el nuevo horario. Unos 2.000 iniciaron el procedimiento y, de ellos, 1.600 lo formalizaron, según estimaciones de CC OO.

El fallo señala que se le deberán abonar las horas de trabajo adicionales "que ha tenido que realizar en calidad de complementarias" desde el 14 de noviembre de 2011 hasta la notificación de la sentencia, fechada el pasado 3 de septiembre. El sindicato calcula que la profesora debe recibir unos 1.800 euros adicionales por el aumento de horario.

"Si el caso llega al Alto Tribunal y se crea jurisprudencia, podremos pedir la extensión de sentencia y los 20.000 profesores afectados recibirían compensación", señala Paco García, responsable de Educación de Comisiones Madrid. La jornada semanal con 20 horas lectivas se mantiene este curso. El próximo jueves 27 de septiembre hay convocada una manifestación de inicio de curso de la marea verde. 

Candados para los contenedores de basura

Da la medida de lo apartados que están de la realidad los caballeros mamandantes que nos gobiernan el que empiecen a hablar de independentismo, federalismo y otras formas de cortar, vallar y contener. En Gerona el Ayuntamiento ha empezado con poner candados en los contenedores de basura para impedir que la gente los saquee. Parece chiste, pero es real, incluso higiénico. Yo empecé a ver señoras buscando la cena en contenedores de basura aquí, hace diez años. Incluso me siento un poco culpable de todos esos mendigos, enfermos y entierros que observo al salir. ¿Sentirán lo mismo los caballeros mamandantes que nos gobiernan? 

Los eunucos viven más


El País, "Los eunucos viven más. Un estudio en Corea del Sur descubre que los castrados sobreviven hasta 20 años a sus parientes." 24 sept. 2012:


Perder los atributos masculinos puede prolongar la vida hasta un 40%, según un estudio que han hecho investigadores de la universidad de Inha (Corea del Sur). Para llegar a esta conclusión ha comparado la supervivencia media de los hombres que fueron castrados por accidente o intencionadamente en la corte de la dinastía Chosun (1391-1910) con los de sus familias. De esta manera se intentaba unificar otros factores, como el nivel socioeconómico.



En concreto, comparado con tres familia de nobles (los Mok, Shin y Seo), los eunucos vivían alrededor de 70 años, mientras los otros los hacían alrededor de 53 años de media. De 81, hubo tres eunucos centenarios, una proporción 130 veces superior a la del conjunto de la población. Los resultados se publican mañana en Current Biology.



Los investigadores, dirigidos por Kyung-Jin Min, atribuyen la diferencia al papel de las hormonas masculinas. Este, de alguna manera, puede también influir en el hecho de que las mujeres vivan más que los hombres en prácticamente todas las culturas. Y también en muchos mamíferos. Los científicos lo atribuyen a dos factores: “el papel antagonista de las hormonas masculinas en la función inmunitaria [que reducen la respuesta, lo que hace a los hombres más propensos a las infecciones]” y que “predisponen a los hombres a los trastornos cardiovasculares”.



El estudio no es solo una curiosidad. Sirve para estudiar el efecro de las hormonas en la longevidad, y, de una manera más general, lleva a una conclusión, según Min: "Para una mejor salud y longevidad, aléjese del estrés y aprenda lo que pueda de las mujeres”.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Mark Strand

Ahora parece que se empieza a divulgar algo en castellano la obra de Mark Strand; fui de los pocos que leyeron La historia de nuestras vidas en una versión bilingüe de Claribel Alegría y me produjo un grandísimo efecto; por entonces, hace casi treinta años, escribí el poema "La palabra de Mark Strand" para mis Palabras acabadas y, en uno de los pocos recitales que ofrecí en mi vida, recité junto con piezas de otros poetas norteamericanos "La historia de nuestras vidas" años después en una fiesta de alumnos de los Hermanos Gárate. He aprovechado para abrirle una entrada en la Wikipedia e informar algo a los españoles traduciendo el artículo del inglés y añadiendo algo de mi cosecha y de lo que he podido encontrar por ahí.

Abusos


Juan G. Bedoya, "Clamoroso silencio en España. La Conferencia Episcopal ha silenciado las denuncias de abusos en España", 22 sept 2012:

La buena voluntad de Benedicto XVI cuando ordenó “tolerancia cero” con los eclesiásticos pederastas está siendo arruinada por el episcopado en muchos países. El Papa se muestra incapaz de cumplir la promesa más sonada: no solo iba a acabar con la corrupción sexual, sino que también apartaría a los encubridores, en su mayoría miembros de la jerarquía. No lo ha hecho. La realidad es tozuda. Surgen nuevos casos de abusos sexuales en centros educativos católicos, y muchos prelados, en lugar de combatirlos, solo los afrontan cuando la prensa o la justicia locales llevan tiempo investigándolos.

También suelen reaccionar con un indecente “¡Y tú más!”. Así ocurrió en España. Peor aún. El cardenal Antonio Cañizares, exprimado de Toledo y ahora presidente de la Pontificia Congregación para el Culto, tiene la idea de que las informaciones sobre abusos sexuales entre el clero son una cortina de humo. “Nos atacan para que no se hable de Dios; peor es el aborto”, dijo hace dos años. Con la misma displicencia se ha expresado nada menos que el secretario de Estado de la Santa Sede, Tarcisio Bertone, número dos del Papa. “Hay personas que intentan desgastarnos, pero la Iglesia cuenta con la ayuda de lo Alto”, se justificó el cardenal italiano.

La Iglesia australiana ha pedido pidió perdón con una profunda vergüenza. Antes lo han hecho los episcopados de Irlanda, Holanda, Alemania y Estados Unidos. En España, la Conferencia Episcopal que preside el cardenal Antonio María Rouco no ha reaccionado cuando ha habido denuncias, abundante, e incluso condenas judiciales, tambien copiosas. Voces no oficiales pero sí relevantes sostienen que en España no serviría de nada una petición de perdón o el reconocimiento de las culpas que procedan, sino, al contrario, tal actitud sería aprovechada “por los enemigos de la Iglesia” para seguir desprestigiándola.

Suele decirse que no hay en España un escándalo de las colosales proporciones de la Iglesia católica en Irlanda —un millar de casos de violaciones, abusos sexuales y sevicias a niños y niñas—, o en la de Estados Unidos. No es verdad. Fue en España donde prosperó el principal foco de pederastas de los últimos 50 años. Ocurrió en los seminarios de los Legionarios de Cristo, para asentarse más tarde en el corazón del Vaticano. El fundador legionario, Marcial Maciel, se movía como pez en el agua por España y en la Santa Sede, y gozó de íntima amistad con Juan Pablo II. Muchas de sus víctimas fueron alumnos del seminario de Ontaneda (Cantabria), sometidos también a vejaciones por otros sacerdotes del grupo.

Pese a todo, una cierta pasividad de los medios de comunicación —la mayoría por convencimiento, otros por temor a ser tachados de anticlericales furibundos—, conduce a creer que no ha habido en España tantos casos como en Irlanda. Tampoco es cierto. Han abundado las denuncias pese a la política de secretismo de la jerarquía y hay varios sacerdotes en la cárcel. ¿Reacción de los obispos? Mantenerlos en el cargo hasta el ingreso en prisión. Lo hizo el de Córdoba con José Domingo Rey Godoy, expárroco de Peñarroya, condenado por abusar de seis niñas.

Uno de los casos ha afectado incluso al cardenal Rouco en Madrid, obligado a pagar una indemnización de 30.000 euros por responsabilidad civil tras la condena de Rafael Sanz Nieto a dos años de cárcel por abusar de alguno de sus monaguillos.

martes, 18 de septiembre de 2012

Vic, Vic

Como el rápido Correcaminos, Vich ha sido la primera localidad catalana que se ha declarado independiente del estado español. Se nos ha quedado cara de Coyote. No sé cuándo acuñará moneda, levantará murallas e impondrá gabelas para mantener a su corrupta signoria municipal; es la patria del general Prim, no en vano ha sido Primera. Yo también querría declararme independiente, pero un tratado internacional me liga a mi esposa y a mis hijos, un contrato laboral al IES y a la Consejería, un bautismo y una religión a ir a misa, aunque no sea practicante, y una formidable y espantosa hipoteca a servir de esclavo a un banco público, que todas las semanas se acuerda amorosamente de mí y me escribe alguna carta: es pródigo (sólo) en esos detalles. Vamos, que, aunque quisiera, no podría establecer la república independiente de mi casa; ni siquiera Vallecas, con todo lo que es y podría ser, se permitiría tal lujo, cuanto más Miguelturra, aun poseyendo un Vaticano de Torre Gorda que es como el Taj Mahal, "donde el infinito lloró una lágrima". Pero los catalanes son así, muy chipriotas e insulares ellos, y quieren verderse el cava a ellos mismos y Sagrada Familia. Son muy trabajadores: "Los catalanes, de las piedras hacen panes", dice el refrán. El demonio tentaba con eso a Jesús, con el nacionalismo de los pedruscos, por lo que los catalaicos, para algunos casteplanos, tienen cuernos y rabo, aunque no corridas de toros. Pues a mí no me asustan, ele, y tengan su independencia enhorabuena y con su butifarra se la coman. Ni sé cuál sería mi nacionalidad: mi hermano es catalán, mis padres manchegos venidos de Murcia con antepasados catalanes y calabreses, tengo un tío valenciano y otro madrileño, yo nací andaluz pero estuve un tiempo viviendo en el País Vasco y mi mujer es de ascendencia aragonesa, aunque se siente manchega. No hablaré de mis parientes isleños ni de mi prima lejana, que es una negrita india, ni de mis antepasados judaicos, godos, moros, neandertales y atapuercos. ¡Y todavía hay quien habla de nacionalidad! Yo, la verdad, soy charnego, maketo y manchurriano.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Blade runner


Del ocurrente Mudo, en Qué nos queda (aquí)

PRIMERA SECUENCIA:

Sobre fondo negro y sin música:

"A principios del siglo XXI, The T-R Corporation desarrolló un nuevo tipo de artefacto económico en forma de crédito - hipotecas virtualmente idénticas a las del siglo XX, aunque concedidas a cualquiera que creyera poder pagarlas - conocido como préstamos subprime. 
Los préstamos subprime eran superiores en fuerza y agilidad, y al menos iguales en inteligencia a los economistas que los crearon. En el espacio exterior al estadounidense, los préstamos subprime fueron exportados para la urbanización, exploración y colonización de otros países.
Después de la sangrienta explosión de estos artefactos en diferentes países y colonias siderales, los préstamos subprime fueron declarados proscritos en la Tierra, los ciudadanos a los que se les habían concedido enviados a la ruina y los bancos saneados con dinero público.
Brigadas especiales de economistas - con el nombre de inversores y tecnócratas - tenían órdenes de tirar a matar a los países que se hubieran incorporado más tarde al Estado de Bienestar y en los que las subprime, y sus diferentes mutaciones, hubieran calado más hondo. 

A esto no se le llamo ejecución. 
Se le llamó rescate."

Alipori, la palabra más hermosa del español

Y no por cómo suena, sino por lo que significa. Lo contrario que la fea Schadenfreude alemana, aunque los alemanes tengan también el vocablo: Fremdscham; incluso tenemos una definición de la misma en otra lexía, esta compuesta: vergüenza ajena. Es un sentimiento empático que sufren los que poseen hidalguía, nobleza y circunspección. Y no existe en inglés, donde se denomina spanish shame, ni en los otros idiomas. Pero uno sospecha, creo que con fundamento, que hemos creado aquí ese vocablo precisamente porque hay mucho sinvergüenza y latrofaccioso suelto que putea por pura Schadenfreude.

El misterio del león sin cojones

En el Charlamento español hay dos leones, Daoíz y Velarde los llaman, que guardan sus puertas por aquello del efecto apotropaico (gesto o acción que mágicamente evita los males de algo considerado de mal agüero); pero uno de ellos, el derecho, carece de atributos varoniles. Alguien ha notado el sutil mensaje político que el escultor decimonónico ocultó entre piernas y ha decidido restituirle su orgullo masculino con un suplemento nuevamente fundido. El león mariquita recordaba a Rodolfo, el muñeco de Maricarmen de voz atiplada, que se asustaba de su propio rugido. Hubiera sido más decente una hoja de parra o un dodotis.

Magnífico día para un harakiri

Un día como hoy el Gran Wyoming, poco después de haber visto desaparecer a su Reverendo Pianista y a quien vimos actuar, hace incontables lunas, en el Cafetín de San Pedro, cuando íbamos al bachillerato y nos dejábamos el alma jugando seis partidas de ajedrez seguidas allí, ha sido ingresado en un hospital gallego. Por otra parte, una de mis hijas ha visto pasearse en bolas a una mujer joven y borracha por la calle; me he topado con una radio de bolsillo despachurrada en el suelo y he recogido sus restos mortales y sus pilas por si me pueden valer para un trasplante de urgencia a mi mando a distancia. Es más, como es de buen cristiano ayudar a los demás, pienso qué reflexionará la iglesia sobre que "la periodista Ariana Eunjung del diario estadounidense The Washington Post haya efectuado un cálculo sobre el dinero que la Iglesia española tendría que pagar a Hacienda si se suprimieran sus exenciones fiscales: Unos 3.000 millones al año. Una cantidad casi equivalente a los recortes sociales aplicados en los últimos tiempos. Y sólo por todos los edificios que no utiliza en su labor puramente confesional, idea que también habría barajado en algún momento el primer ministro italiano Mario Monti". Una paloma ha criado un palomo en una maceta de mis ventanas; hemos adoptado un periquito al que ha cercenado una pata el asesino en serie de otra jaula; traduzco del francés dos artículos de la Wikipedia, uno sobre Geza Vermes, el historiador autor de Jesús el judío, y otro sobre el epistológrafo y libertino arrepentido Jean-Louis Guez de Balzac, y amplío el que compuse hace años sobre métrica hebraica; en días anteriores traduje los de John Leland, Thaddeus Stevens, Arthur de Capell y Francisco Botello de Moraes. Paseo y tomo notas. Pido un libro por correo, la Historia de la literatura gay, de Gregory Woods (yo leo cosas muy raras) que es difícil de conseguir, pese a los defectos que le ha notado Luis Antonio de Villena. Ayer vi en el Mercadona a C. G., una de las chicas inalcanzables de mi juventud bachilleresca, tan hermosa a la distancia como siempre, con su luz de inteligencia en la mirada y la misma alegría en su rostro de milfa; parece ser le han hecho muchos hijos, pero queda aún en pie su apostura juvenil y su alma deportiva y vivaz; la última vez que la vi estaba de maestra en Almagro. Nos saludamos; qué pena no haber mantenido una conversación más larga, saber qué nos ha deparado el tiempo, ya cincuenta años, a los dos; la gente está muy encerrada dentro de sus costumbres y su temor, y a ciertas edades debía salir alguna vez de ellos para respirar un poco. Hago planes para el curso siguiente y una lista de propósitos y tareas que emprender que pretendo sea sustancial y corta. No lo lograré, creo. Mi mujer sigue la reparación de sus ojos en la Clínica Baviera, y parece un poco desencantada, habiendo oído las maravillas que circulan. Este jueves la vuelven a operar el otro ojo. El bueno de Jerónimo nos ha repartido unos volúmenes de una edición políglota de los poemas de los académicos de Argamasilla en treinta y tantos idiomas que le sobraban a José Valverde; son piezas de coleccionista, que se revalorizan con el tiempo, pero maldita la falta que hacen. Son esas estupideces oficiales que suelen perpetrar de vez en cuando las paletas instituciones que están para eso, para gastos inútiles. ¿Qué se me da a mí de la traducción en armenio, tagalo o vietnamita? Como si Don Quijote se hubiera vuelto más loco al embestir la Torre de Babel. Por ahí muchas pobres mujeres se están ganando una injusta reputización con vídeos que sacan los colores; Internet es que anda jodiendo a todo el mundo. No deberían permitir tal cosa, pero tampoco dejar que entren a saco en Internet para poner puertas al campo.