domingo, 14 de septiembre de 2014

Colección de apotegmas

Una buena colección de apotegmas reunida por el autor del Curiosidiario de la lengua española:


En este apartado ofrecemos adagios, aforismos, apotegmas, epigramas y máximas que, como sabemos, no son términos sinonímicos, aunque sean todos ellos sentencias más o menos breves, la mayoría morales, de autores célebres o desconocidos. Como decía Unamuno, hay infinidad de estas sentencias, ya que sólo cambiando el orden de las frases muchas veces se obtienen otras igualmente profundas, que invitan a la meditación. Pero, como advertía Pascal, pese a estar el mundo lleno de buenas máximas, está vacío de gente que las aplique. De manera que no está de más recordarlas.

Anoche soñé que era una mariposa y ahora no sé si soy un hombre que ha soñado ser una mariposa o una mariposa que sueña ser un hombre. Anónimo chino.

Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si por ventura no se está muriendo de hambre. León Tolstoi.

Aprovecha que la boca es madre común del sabor y el habla, para saborear las palabras antes de pronunciarlas. Beltrán de Rusadir.

Así pasa la gloria del mundo (Sic transit gloria mundi). Palabras que el ceremoniero repite tres veces delante del Pontífice recién elegido.

Bajo toda la vida contemporánea late una injusticia irritante, y es el falso supuesto de la igualdad real entre los hombres. José Ortega y Gasset.

Bajo un gobierno injusto, cualquier ciudadano debería estar en la cárcel. H. D. Thoreau.

Cada niño al nacer, nos trae el mensaje de que Dios no ha perdido aún la esperanza en los hombres. Rabindranath Tagore.

Cambiaría tantas veces de opinión como alguien me demostrara que estoy equivocado. Beltrán de Rusadir.

Con el conocimiento se acrecientan las dudas. Goethe.

Conservadores, sí; pero de la salud, no de la sarna. Antonio Machado.

Conservar algo que me ayude a recordarte, sería admitir que te puedo olvidar. W. Shakespeare.

Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo; simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima. Óscar Wilde.

Cuando estés irritado, cuenta hasta diez; cuando estés muy irritado, suelta tacos. Mark Twain.

Cuando no se puede lo que se quiere, hay que querer lo que se puede. Terencio.

Cuando un diplomático dice sí, quiere decir quizá. Cuando dice quizá, quiere decir no; y si dice no, no es diplomático. Anónimo.

Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo. Cuando veas a uno malo, examínate a ti mismo. Confucio.

De querer ser a creer que se es ya, va la distancia de lo trágico a lo cómico. J. Ortega y Gasset.

Dichoso es el que tiene una profesión que coincide con su afición. Bernard Shaw.

¡Dios mío, líbrame de mis amigos! De mis enemigos ya me libro yo. Voltaire.

El amor es una amistad con momentos eróticos. Antonio Gala.

El arte es largo, la vida breve (Ars longa, vita brevis). Hipócrates.

El azar es un esbirro del destino. Beltrán de Rusadir.

El genio pasa con frecuencia por la vida llevando una bomba en las manos capaz de explotarle cuando menos se piense: la locura. Anónimo.

El juego de ponerse límites a sí mismo es uno de los secretos placeres de la vida. G. K. Chesterton.

El mundo está lleno de buenas máximas y vacío de gente que las aplique. B. Pascal.

El peligro de la Izquierda está en la caída en idealismo y utopía. El peligro de la Derecha es la caída en pragmatismo y cinismo. J. L. Aranguren.

El pino no deja crecer al pimpollo que nace cerca de él; y si éste logra crecer, lo hace torcido, separándose de aquél. Beltrán de Rusadir.

El que pide con timidez, invita a negar. A. Shopenhauer.

El que retiene algo que no necesita es igual a un ladrón. Mahatma Gandhi.

El que revela el secreto de otros pasa por traidor; el que revela el secreto propio pasa por imbécil. Voltaire.

El silencio es la primera piedra del templo de la filosofía. Pitágoras.

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El tiempo revela todas las cosas: es un charlatán y habla hasta cuando no se le pregunta. Eurípides.

En el amor, lo importante no es ser el primero, sino el último. Beltrán de Rusadir.

En el espejo ve cada uno a su mejor amigo. Anónimo.

En la cola está el veneno (In cauda venenum). Anónimo. Se refiere a la cola venenosa del escorpión, con que se alude a una charla, un escrito, etc., que tras un comienzo inofensivo termina en forma polémica y maliciosa.

En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen; la gran mayoría de los sueños se roncan. E. Jardiel Poncela.

En muchas ocasiones echo de menos tener párpados en las orejas, con que tapar los oídos. Beltrán de Rusadir.

Equilibra tus necesidades con tu riqueza y no serás pobre ni rico, sino simplemente afortunado. Chilón de Lacedemonia.

Es más fácil morir por los demás, que vivir por los demás. Beltrán de Rusadir.

Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañados por ellos. Larochefoucould.

Es muy difícil que dos que ya no se aman, riñan de veras. Larochefoucould.

Es muy fácil ser respetable cuando no se tiene oportunidad de ser otra cosa. Bernard Shaw.

Es peligroso todo aquél que no tiene nada que perder. Goethe.

Escribir pensamientos, máximas, sentencias, es muy fácil. Hay una infinidad en el mercado mundial. Sólo cambiando el orden de los términos se obtiene una nueva sentencia, fuente de meditación. Toda sentencia dicha en un orden distinto tiene también sentido profundo. Esta es la gracia de la sabiduría. Miguel de Unamuno.

Existe una cosa ordinariamente llamada caridad, que significa caridad para el pobre que lo merece; pero la caridad hacia el que lo merece no es caridad, sino justicia. Son los que no lo merecen los que necesitan la caridad. G. K. Chesterton.

Fragilidad, tienes nombre de mujer. W. Shakespeare.

Generalizar siempre es equivocarse. Hermann Keyserling.

Gobernar significa rectificar. Confucio.

Hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido en el momento de hacer las listas electorales. Konrad Adenauer.

Hay hombres que hablan como libros. Miguel de Unamuno.

Hay mujeres que tienen la ausencia deliciosa. Maurice Baring.

Hay quien ama a los animales y flores porque es incapaz de entenderse con su prójimo. Sigrid Lunset.

Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego. León Tolstoi.

Hay quienes viven de los naufragios ajenos. Beltrán de Rusadir.

Hay un secreto para vivir feliz con la persona amada; no pretender modificarla. Jacques Chardonne.

He reducido el mundo a mi jardín, y ahora veo la inmensidad de todo lo que existe. J. Ortega y Gasset.

Hoy mismo empieza el resto de tu vida. Anónimo.

La condescendencia crea amigos, y la verdad crea enemigos. Terencio.

La estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos automóviles y yo ninguno, los dos tenemos un automóvil. Bernard Shaw.

La felicidad no se disfruta, se añora. Beltrán de Rusadir.

La historia es como una destilación del chismorreo. Thomas Carlyle.

La improvisación es la verdadera piedra de toque del ingenio. Molière.

La inspiración es trabajar todos los días. Charles Baudelaire.

La lectura es el alimento del alma. Beltrán de Rusadir.

La libertad engendra la anarquía, la anarquía conduce al despotismo y el despotismo lleva otra vez a la libertad. Henri Barbusse.

La mejor prueba de que el viaje en el tiempo no es posible, es el hecho de no haber sido invadidos por masas de turistas provenientes del futuro. Stephen Hawking.

La modestia al conversar es muy rentable. Anónimo.

La multitud, cuando ejerce autoridad, es más cruel aún que los tiranos. Platón.

La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos. Platón.

La política atrofia la inteligencia y agudiza los instintos. Beltrán de Rusadir.

La pureza de los medios debe ser igual a la pureza del fin. Mahatma Gandhi.

La realidad no es una; hay tantas como personas. Beltrán de Rusadir.

La suerte no se busca, se encuentra. Beltrán de Rusadir.

La verdadera nobleza consiste en saber valerosamente sufrir por los demás, y en no permitir que los demás sufran por nosotros. Thomas Carlyle.

La virtud está en el medio (In medi stat virtus). Sentencia de la Escolástica de la Edad Media, proveniente de Aristóteles.

Las costumbres del que nos habla nos convencen más que sus razonamientos. Menandro.

Las leyes son semejantes a las telas de araña: contienen a lo débil y ligero, y son deshechas y traspasadas por lo fuerte y poderoso. Solón de Atenas.

Las palabras vuelan, los escritos quedan (verba volant, scripta manent). Refrán latino.

Leer mucho es uno de los caminos de la originalidad; uno es tanto más original y propio cuanto mejor enterado está de lo que han dicho los demás. Miguel de Unamuno.

Llamar morboso a un artista porque trata asuntos morbosos, sería tan absurdo como llamar loco a Shakespeare porque escribió El Rey Lear. Óscar Wilde.

Lleva virilmente los cambios de fortuna, sin enorgullecerte del éxito ni dejarte abatir por los contratiempos; sé como una roca, y no como un espantapájaros que el viento mueve de un lado a otro. Cleóbulo de Lindos.

Lo importante no es cómo te entierren, sino cómo te recuerden. Beltrán de Rusadir.

Lo mismo que quien abraza a un bloque de hielo termina quemándose, así quien se entrega apasionadamente al amor termina odiando. Beltrán de Rusadir.

Lo que eres me distrae de lo que dices. Pedro Salinas.

Lo que más vale en el hombre es su capacidad de insatisfacción. J. Ortega y Gasset.

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Los experimentos en política significan revoluciones. Benjamín Disraelí.

Los héroes, lo mismo que las pinturas, se admiran mejor un poco de desde lejos. Larochefoucould.

Los ingleses comienzan siempre una colonia con un banco, los españoles con una iglesia y los franceses con un cabaret. Anónimo.

Los papagayos charlan mucho, pero vuelan poco. Anónimo.

Los que están de vuelta de todo son los que no han ido nunca a ninguna parte. Antonio Machado.

Los veterinarios lo tienen más fácil. Por lo menos, no son desorientados por las opiniones de sus pacientes. Louis Pasteur.

Menos mal hacen cien delincuentes que un mal juez. Francisco de Quevedo.

Muchas mujeres coquetean con un hombre porque es inofensivo, pero se cansan de él por la misma razón. Bernard Shaw.

¡Mucho cuidado con el hombre que no os devuelve la bofetada! Bernard Shaw.

Muchos hombres no se equivocan jamás porque no se proponen nada razonable. Goethe.

Muchos odian la soledad porque no se soportan a sí mismos. Beltrán de Rusadir.

Nada importa que no acudas a celebrar el éxito de un amigo; pero no dejes de acudir a su lado en el infortunio. Cleóbulo de Lindos.

No digas todo lo que piensas, pero piensa todo lo que dices. Francis Bacon.

No es bastante levantar al débil; es necesario aún sostenerlo después. W. Shakespeare.

No hagas a los demás lo que quisieras que los demás te hicieran a ti. Podría muy bien ocurrir que los gustos de los demás no coincidiesen con los tuyos. Bernard Shaw.

No hay indicios ciertos para distinguir el sueño de la vigilia. R. Descartes.

No niegues tu pan al pobre / que de puerta en puerta llama, / que ese te enseña el camino / que puedes tomar mañana. Anónimo.

No prolongues demasiado el placer; interrúmpelo antes de que sobrevenga el hastío. Solón de Atenas. 

No prometas el cielo ni amenaces con el infierno a un hombre si no estás completamente seguro de que hay un sitio para él. Adolf Lorenz. 

No puede ser núcleo de una reunión ni el político ni el escritor. El político es aburrido fuera de sus círculos y de sus tópicos. El escritor es agrio y malévolo. Pío Baroja. 

No reveles a tu amigo todos los secretos que poseas. ¿Qué sabes tú si con el tiempo no se transformará en tu enemigo? No causes a tu enemigo todo el mal que puedas hacerle. ¿Qué sabes tú si con el tiempo no se transformará en tu amigo? Saadi. 

No sería deseable que todos pensáramos igual. La diferencia de opiniones es lo que hace posible las carreras de caballos. Mark Twain.

¿No sientes curiosidad por saber quiénes son los desconocidos y actuales genios del arte, la ciencia, la política, el pensamiento, que serán celebrados y estudiados el día de mañana? Beltrán de Rusadir. 

No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino. Confucio. 

No tengas prisa en adquirir nuevos amigos; y una vez adquiridos, no tengas prisa en deshacerte de ellos. Solón de Atenas. 

Nosotros sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser. W. Shakespeare. 

Nunca gobernarás bien a los demás, si no empiezas por gobernarte bien a ti mismo. Tales de Mileto. 

Nunca olvido una cara, pero con usted voy a hacer una excepción. Groucho Marx. 

Nunca pasa nada, hasta que pasa. Beltrán de Rusadir. 

O una vida tranquila, o una muerte feliz. Es bueno morir cuando la vida es molesta. Vale más no vivir que vivir desgraciado. Máxima griega. 

¡Oh santa sencillez! (O sancta simplicitas!). Según parece, palabras exclamadas por Juan Huss († 6 julio 1415) en Constanza, viendo a un campesino y a una vieja echar con fanatismo más leña en la hoguera en la que él estaba a punto de morir. 

Oposición es el arte de prometer aquello que el gobierno no puede asegurar. Harald Nicolson. 

Orar no es pedir; orar es la respiración del alma. Mahatma Gandhi. 

Piensa como piensan los sabios, mas habla como la gente sencilla. Aristóteles. 

Pintar flores es cosa corriente; pero darles perfume es una facultad exclusiva de Dios. Anónimo.

Por muy seguros que estemos de lo que nos va a pasar mañana, lo veremos siempre como una posibilidad. Beltrán de Rusadir. 

Que el zapatero no juzgue más allá de sus zapatos (Ne sutor ultra crepidam). Apeles. Palabras que dirigió este pintor griego a un zapatero remendón que, tras haber criticado la manera con que aquél había representado cierto calzado en un cuadro, también pretendía juzgar el resto de la obra. 

Que tu palabra no se adelante a tu pensamiento. Pitaco de Mytilene. 

Quien a los veinte años no es revolucionario es que no tiene corazón y quien a los cuarenta años sigue siéndolo es que no tiene cerebro. Confucio. 

Quien todo lo ve, todo lo abrevia. Montesquieu. 

Se es viejo cuando se tiene más alegría por el pasado que por el futuro. John Knittel. 

Se puede andar con una pistola cargada; se puede andar con una pistola descargada; pero no se puede andar con una pistola que no se sabe si está cargada o descargada. Mark Twain. 

Se puede dar un primer impulso a las cosas; después, ellas nos arrastran. Beltrán de Rusadir. 

Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo. A. Lincoln. 

Se puede perder la razón combatiendo la insensatez. Goethe. 

Si afirmar que la vida humana es sagrada significa que la fuerza no debe utilizarse nunca para derrocar malos sistemas de gobierno, para poner fin a las guerras y al despotismo, y para liberar a los oprimidos, entonces no puedo honradamente defender ese principio. Bertrand Russell. 

Si alguien te insulta en voz alta, antes de contestar hazle repetir la frase. Sacha Guitry. 

Sobre la rosa se puede poetizar; tratándose de patatas hay que comer. Goethe. 

Sólo conoce los caminos rectos quien erró alguna vez por los torcidos; y la mejor intención no es, quizá, la del hombre impoluto, sino la del que tiene en el alma la cicatriz de muchas rectificaciones. J. Ortega y Gasset. 

Sólo empecé a aprender después de haber terminado mis estudios. Anatole France.

Soportamos las represiones, pero no sufrimos las burlas. Preferimos ser malos a ser ridículos. Molière. 

También al toro bravo lo gobiernan los cabestros. Anónimo. 

También me embeleso observando a los pájaros, y no por eso he aprendido a volar. Beltrán de Rusadir. 

Tan fácil es quitarle a un maestro la batuta, como difícil es dirigir con ella la quinta sinfonía de Beethoven. Antonio Machado. 

Ten cuidado con tus sueños, pueden cumplirse. Anónimo. 

Todas las mujeres llegan a ser como sus madres; esa es su tragedia. Óscar Wilde. 

Todo el mundo desea algo, aunque sea la muerte. Beltrán de Rusadir. 

Todo lo que se come sin necesidad, se roba al estómago de los pobres. Mahatma Gandhi. 

Todos los cementerios del mundo están llenos de gente que se consideraba imprescindible. G. Clemenceau. 

Todos los hombres persiguen siempre, inexorablemente, su propio bien. Aristóteles. 

Todos somos aficionados; en nuestra corta vida no tenemos tiempo para otra cosa. Charles Chaplin. 

Tu modo de juzgar a los demás revela tu carácter. Anónimo.

Un biofísico habla de física a los biólogos y de biología a los físicos, pero cuando se junta con otro biofísico sólo discute de mujeres. Anónimo.

Un camello es un caballo diseñado por un equipo. Anónimo.

Una prueba de patriotismo es hablar mal cualquier idioma que no sea el nuestro. J. M. Eça de Queiroz. 

Vota al hombre que promete menos. Será el que menos te decepcione. William Mitchell Ramsay.

Y ese que habla tanto está completamente hueco, ya sabes que el cántaro vacío es el que más suena. Rabindranath Tagore.

martes, 2 de septiembre de 2014

Gitanos

Es difícil ponerle etiquetas a un gitano, porque un gitano, que tantas cosas vende, no se deja vender ni clasificar así como así. Son unos auténticos amantes de la libertad, aunque su concepto de ella se parece más al de "independencia" que otra cosa, por lo cual gustaban mucho a Cervantes, uno de cuyos parientes se casó con una gitana; algo raro, porque los gitanos se consideran a sí mismos como una aristocracia y en consecuencia solo se casan entre ellos, ya que por sus venas corre sangre de reyes. La Gitanilla es la novela ejemplar más extensa de Cervantes, y eso, ya de por sí, resalta su importancia en el conjunto. En la lengua cásica, el gitano adjetivo tenía el significado de "garboso" o "rumboso"; por demás, la palabra procede por aféresis de egitano, forma vulgar de egiptano, "de Egipto", porque ellos solían decir que eran príncipes venidos de Egipto; faraones, vamos. Pero por su lengua, el romaní, que es en realidad un dialecto del sánscrito, y por sus genes, se sabe que en realidad vienen del Punjab, en el norte de la India. Allí eran una casta militar de jinetes que, derrotada en una guerra al filo del siglo XI, tuvo que escoger entre dos alternativas: la esclavitud como parias o el destierro. Los gitanos europeos escogieron esto último y se dispersaron por todo Occidente hasta llegar a España a comienzos del siglo XV. Esto explica tres cosas: su conciencia de formar una nobleza o casta, su tradición nómada de caballeros y su justificada fama de chalanes o comerciantes de cuadrúpedos, algo que les hizo ser acusados continuamente de abigeato. Su lengua no se ha mantenido pura, sino que ha ido adaptándose al terreno que pisaban formando diversos dialectos pidgin, de los cuales hay cinco en España; por ejemplo, el caló usa la morfosintaxis del español, el errominchela la del vasco. Por cierto que este último pidgin, casi extinto (solo tiene unos mil hablantes, la mayoría de edad avanzada) interesa porque puede ofrecer algunos datos interesantes sobre el vasco antiguo del siglo XV, del que no queda otro resto que el dialecto roncalés. Su religión también se adapta al terreno, pero en sus raíces no cree en el animismo natural, sino en el culto a los antepasados y en la vida después de la muerte: las mejores tumbas del cementerio son siempre las de los gitanos, como las de los egipcios. Cuidan mejor de su coche, siempre ceñido con decentes cortinillas, o de su carro que de su casa, porque la casa se considera algo temporal y desechable. De su dios solo cabe decir que no es el de los payos, gachós o no gitanos, es un dios hecho a imagen y semejanza del gitano ideal, pero existe y proveerá; la moral consiste en no traicionar al clan o al patriarca que lo representa violando una lista de tabúes y supersticiones que crean cohesión. Su valor primero es la familia y el clan, y entre ellos no existe ni el divorcio ni la independencia familiar: los ancianos son respetadísimos. Por orden, se respeta al clan gitano, al varón gitano, a la mujer gitana, a la naturaleza y a la vida. Su historia es muy parecida a la de los judíos, si bien ellos carecen de tradición escrita y de ganas de volver a su país; como son nómadas, consideraron esas cosas como poco útiles para el viaje y las desecharon; quizá por eso han prosperado menos: siempre se encuentran de paso en todas partes.

Mariana y los gigantes a hombros de enanos

Mariana (el historiador manchego, se entiende), a comienzos del siglo XVII y siguiendo un famoso tratado del Aquinate, reconocía al pueblo el derecho a descabezar un gobierno si este oprimía con impuestos excesivos, adulteraba la moneda o impedía reunirse a sus representantes, es decir, si se volvía tirano, ya que un gobierno ha de ser ligero de llevar, y no tan pesado que asfixie al pueblo que lo soporta. Y otro manchego, Mejía, lo repetía en el XIX con citas de Cicerón, invocando además el derecho natural y la fórmula de juramento de los reyes de Aragón: "Nos, que valemos tanto como vos y juntos podemos más que vos, os hacemos nuestro rey y señor con tal que guardéis nuestros fueros y libertades y, si no, non". Esta fórmula, no por vieja menos democrática, es demasiado moderna para los tiempos que corren, que son los de Felipe VI el Urgente, por lo cual no se utilizó en su caso. Es más, en la Declaración de independencia de los que escaparon allende los mares, se dijo: "Cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es un derecho y un deber para el pueblo derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad". ¡Qué tiempos aquellos! Cualquiera diría que, como escribió Kant entonces, la humanidad había alcanzado la madurez y adoptado por fin la posición erguida no solo en lo físico, sino en lo moral.

Pero en estos tiempos nosotros, pobres enanos, no podemos quitarnos de encima a una serie de, más que gigantes, gordos gorrones sempiternos que usurpa la voluntad popular con todo tipo de pretextos falsamente llamados leyes. Es verdad que la ley es solo la forma de que el despotismo de la fuerza se vuelva soportable, pero, a la manera de la civilizada y nórdica Ley de Jante, uno espera que sea solo la forma de redistribuir la riqueza en beneficio de toda esa especie humana de la que hablaba Kant y no solo de una parte.

Casi una mitad de votantes confía todavía en el pepoísmo, principal partido del propietariado, y su bicefalia peleada, el orwéllico marrano Rajoy y el pupas Sánchez, sostén casi único del borbonazo que vive de nuestras rentas, no de tantas como ya tenía, no siempre aquí donde lo soportan (que no hay modo de comprobarlo, por ejemplo, como con Pujol). Tan democrática es esta única Constitución otorgada que nos pusieron a votar sí o sí y que redactaron a toda prisa unos auténticos hijos de tiempos pretéritos. Según ese papelito, el rey es impune de cualquier crimen o incluso desliz, cual por caso haber herederos fuera del matrimonio, que no los tiene, ejem, ya que si los tuviera habría que alterar, según las leyes, la línea sucesoria, porque en el derecho español heredan también tanto los hijos naturales como los otros, que por simetría habria que llamar artificiales o elaborados con mano de obra cualificada (yo siempre he sido partidario de los productos naturales). Podría al menos llevar sus atributos (simbólicos) en los actos oficiales, corona y cetro, a la inglesa, mas que pesen demasiado, como lleva palo y aro un niño de los de ayer, si nuestro filipino fuera coherente o tuviera vergüenza, por más que de eso los Borbones hayan andado siempre escasos. El uso de símbolos de autoridad está en decadencia hasta en la iglesia católica, que significa universal, como si no hubiese otras, pues hasta el papa ha prescindido de su tiara, una triple corona que ya solo puede conquistar el más fiero equipo de rugby.

Aunque quieran vestir la mona de otros preciosos percales y metales, algo más de la mitad del país es republicana; la situación económica tiene algo que ver, pero no es solo eso. Si ya no brotan los parados, lo que brotan son los minusprecarios, los subproletarios y los novecieuristas, más que melones tiene La Sagra, sino que, sin salir de la misma comarca, donde por cierto nació Mariana (me refiero al historiador, no a la otra) nos brotan los UltrasTala de Talavera de la Reina, traviesos y peligrosos muchachos que bien conoce el FBI por sus contactos con los terroristas Supremacistas de Estados Unidos. Hasta un pollo sin cabeza se espantaría de lo lejos que empiezan a ir algunos.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Los legendarios Fueros de Sobrarbe y el juramento del rey

Del blog de Javi Fields en 2011:

Muchos cronistas escribieron sobre la conocida fórmula del juramento de los antiguos Reyes de Aragón, que con muchas otras variantes, podría escribirse como:

Nos, que valemos tanto como vos y juntos podemos más que vos, os hacemos nuestro Rey y Señor, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades; y si no, no.

Así, por ejemplo, explicaba Pietro Soranzo, Embajador de Venecia en torno a 1570, en una carta dirigida al Dux, que ésta era la fórmula que los procuradores en Cortes decían al aspirante a Rey, antes de que éste fuese entronizado en la Corona de Aragón:

Nos, que valemos tanto como Vos, que no valéis más que Nos, os juramos como Príncipe y heredero, con la condición de que conservéis nuestras leyes y nuestra libertad, y haciéndolo Vos de otra manera, Nos no os juramos.

Sólo tres años después, François Hotman citaba esta fórmula en su obra Francogalli (Ginebra, 1573):

Nos que valemos tanto como Vos y podemos mas que Vos, Vos elegimos rey con estas y estas condiciones, entre Vos y Nos, un que manda mas que Vos.

Algo después, el latinista e historiador Jerónimo Blancas redondeaba la fórmula con el famoso "y si no, no", escribiendo en su obra Coronaciones de los reyes y reinas de Aragón (1583):

Nos, que cada uno de nosotros somos igual que Vos y todos juntos más que Vos, te hacemos Rey si cumples nuestros fueros y los haces cumplir; si no, no.

En la misma época (1598), sería Antonio Pérez quien, desde su exilio obligado en París, escribiría en sus Relaciones la fórmula:

Nos que valemos tanto como vos os hacemos nuestro Rey y Señor con tal que nos guardéis nuestros fueros y libertades, y si no, No.

Parece ser que el origen de la fórmula se remonta a los (¿Verdaderos o Falsos?) Fueros de Sobrarbe. Sobre esos fueros, y sobre el juramento de los Reyes de Aragón, resulta imprescindible la obra del historiador Ralph E. Giesey, "If not, not. The oath of the aragonese and the legendary laws of Sobrarbe", publicada en 1968 por Princeton University Press, y traducida al castellano en 2009 por la editorial de la Universidad Camilo José Cela: "Si no, no".

En ella, explica Giesey el origen y desarrollo de los Falsos Fueros de Sobrarbe, y viene a localizar la invención de la fórmula del "y si no, no" alrededor de la mitad del siglo XVI, coincidiendo precisamente con las Alteraciones de Aragón, en las que mucho tuvo que ver el antes citado Antonio Pérez.

La conferencia "Las libertades aragonesas", pronunciada por Jesús Lalinde Abadía el 30 de mayo de 1972 en la sesión de clausura del curso 1971-72 en la Institución "Fernando el Católico", hace buena referencia a la obra de Giesey.

Imprescindible también para el lector interesado es la bien documentada obra El Fuero de Tudela (2006), de Luis María Marín Royo (baste decir que el Fuero de Tudela es conocido también con el nombre de Fuero de Sobrarbe). Historia o leyenda, "Y si no, No" es marca registrada del derecho aragonés y símbolo de nuestras libertades.

[Editado poco después] Añado unos párrafos bastante clarificadores extraídos de Orígenes mitológicos de España, de José Álvarez Junco y Gregorio de la Fuente Monge, Universidad Complutense de Madrid.

El espacio de máxima litigiosidad, en la Península Ibérica, fue el ocupado por las obras relacionadas con el reino de Aragón. El auge que conocieron las historias particulares, dentro de aquel anticuarismo barroco que era fuente de privilegios corporativos, se cargó allí, en los últimos decenios del XVI, de una tensión mucho más alta que en momentos anteriores. El tópico heredado, sin consecuencias prácticas inmediatas, era que en el Aragón medieval los reyes habían sido electivos y que se sometían a un pacto con el reino, ante una asamblea de sus vasallos más notables. La leyenda provenía del Liber Regum, escrito en lengua romance navarro-aragonesa hacia 1200 y llamado Cronicón Villarense en su versión castellana, importante fuente de la Historia gótica de Jiménez de Rada. Según este texto, tras derrumbarse el reino visigodo se refugiaron en las montañas de Aínsa y Sobrarbe unos cuantos ermitaños y unos trescientos caballeros que, careciendo –a diferencia de Asturias– de un príncipe godo, pusieron por escrito sus libertades o fueros y, tras hacérselos jurar, eligieron a uno de ellos –Íñigo Arista– como rey. Esto ocurrió, en principio, en el siglo VIII. Pero las primeras noticias sobre tales hechos provienen de 500 años más tarde, a comienzos del XIII y son, con toda probabilidad, inventadas. Los fueros seguían siendo locales, por entonces, y sólo en 1247, bajo Jaime I el Conquistador, se promulgó una compilación general de los fueros de Aragón –corona a la que para entonces ya estaba incorporado el territorio de Sobrarbe–, elaborada por un pariente del monarca, el obispo de Huesca Vidal de Canellas o Cañellas. En el XIV, el foralista aragonés Martín de Sagarra siguió cultivando la leyenda de las libertades aragonesas, añadiendo que, a partir de Sobrarbe, aquella monarquía era electiva y que los caballeros de ese reino sólo juraban a su monarca a condición de que éste designara a un Justicia Mayor encargado de vigilar la observancia de los fueros por parte del rey y facultado para destituir a este último en caso de que los infringiera. Aunque no se conoce ningún caso de juramento regio efectivo bajo una fórmula de este tipo, la leyenda continuó y fue desarrollada a lo largo del siglo XV, en que hubo varias compilaciones de fueros aragoneses, entre ellas la de Ximénez de Cerdán, Justicia Mayor, cuyos Fueros y Observancias de Aragón incluían el supuesto texto de Sobrarbe. 

La compilación de los fueros encargada por las Cortes aragonesas en 1552 repetía el mito de los fueros de Sobrarbe, constatando que “en Aragón hubo primero leyes que Reyes”. Eran unos fueros o libertades muy borrosos, cuyo mantenimiento se suponía corría a cargo del Justicia Mayor, una figura más bien simbólica, de competencias mal definidas. Pero el mito llegaba hasta el extremo de asegurar que, desde Íñigo Arista, los reyes medievales habían jurado su cargo ante unas Cortes que les hacían reconocer que “Nos, que valemos tanto como Vos, y todos juntos más que Vos, os hacemos Rey si nos gobernáis bien; si no, no”. Ralph E. Giesey dedicó hace ya cuatro décadas un largo estudio al surgimiento de este mito, que el propio Mariana repetiría y en el que apoyó, por cierto, sus tesis François Hotman. [...] El sucesor de Zurita como cronista de Aragón, a partir de 1581, fue Jerónimo de Blancas, con quien volvió a descender drásticamente la calidad de la crónica. Si Zurita se había encontrado incómodo al tratar de las épocas primitivas, por verse desprovisto de documentos fiables, Blancas, por el contrario, “se hallaba a placer en el terreno de la ficción”, como dice Sánchez Alonso, y su creatividad literaria le llevó a completar “el artilugio de los reyes y fueros de Sobrarbe, que desde Tomich y Vagad venían forjando los aragonesistas, para que el origen de Aragón tuviese así una ilustre antigüedad propia, independiente de Navarra”. Para ello falsificó una supuesta crónica de San Pedro de Taberna, monasterio ribagorzano, y varios textos legales de Sobrarbe en latín, con el fin de demostrar que en aquellos fueros radicaba el origen del Justicia Mayor. 

En aquellas conflictivas últimas décadas del siglo XVI, incluso las fantasías de Blancas podían ser litigiosas. Aquellos fueros de Sobrarbe, que su desenvoltura le había llevado a poner por escrito y en latín, se condensaban en seis preceptos o privilegios, uno de las cuales rezaba que no era lícito al rey dictar leyes sino atendiendo al consejo de sus súbditos y otro que si llegara a ocurrir que el monarca oprimiera los fueros y libertades del reino éste era libre para ofrecerse a otro soberano. Esto lo escribía en 1588; dos años después, llegó a su clímax la tensión en torno a Antonio Pérez y en 1591 fue ejecutado Lanuza, Justicia Mayor de Aragón. En medio de aquellos hechos murió Blancas y fue sucedido por Juan Costa y Beltrán, que continuó escribiendo sus anales aragoneses en tono fuerista. Lo mismo hizo el siguiente cronista, Jerónimo Martel, y éste acabó ya siendo destituido en 1608. Tanto su obra como la de su antecesor Costa fueron destruidas solemnemente en Madrid al año siguiente. Felipe III nombró entonces a Lupercio Leonardo de Argensola, célebre poeta que había apoyado al anterior monarca durante las alteraciones aragonesas de 1590-91 y que había dictaminado contra los anales de Martel. A su muerte, en 1613, le sucedió en el cargo su hermano Bartolomé, que continuó con rigor los Anales de Aragón de Zurita pero escribió, sobre todo, unas Alteraciones populares de Zaragoza en 1591, de las que ambos hermanos habían sido testigos; aunque se declaraba en ellas no “cronista del reino sino del rey”, intentaba adoptar una visión equilibrada de aquellos sucesos; y aceptaba la referencia inicial a los aragoneses como titulares de los fueros de Sobrarbe, según los cuales habían aceptado tener un rey “con ciertas condiciones y leyes” vigiladas por un magistrado que era el Justicia del reino.

sábado, 30 de agosto de 2014

Los cuatro sentimientos primarios

Por lo visto, los sentimientos preinstalados en nuestro hardware neurológico no son seis como Paul Ekman creía, sino, según un software de observación desarrollado por la Universidad de Glasgow, cuatro: miedo, enfado, tristeza y alegría. Los gestos que acompañan estas emociones en la cara son universales y aparecen en los bebés sin ser aprendidos. Luego se desarrollan, a  partir del miedo, la sorpresa, y, a partir del enfado o ira, la repugnancia: estos sentimientos tienen algunos elementos de gestualidad comunes; pero el fundamento de la sorpesa es el miedo y el fundamento de la repugnancia es la ira. A partir de estas emociones básicas se van derivando las demás.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Los demasiados libros

Estuve ordenando mis libracos, algo que me relaja, porque uno va repasando así los buenos momentos vividos en el interior de los volúmenes, les da la mano o se la pasa por el lomo; y además advierte cuánto queda por vivir, en el papel o fuera, en la bola del mundo; cada libro tiene atado un buen fajo de recuerdos.

Pero ya son demasiados y, si comento a alguno la fatiga que me endilgan y el espacio vital que me roba tanto ladrillo de hoja, la respuesta que suele volver, no poco incrédula o grosera, es: "¿Y te los has leído todos?" Es la frase del típico sansocarrasco manchegote, bachiller de un libro (por ejemplo, Don Quijote, o, en el caso del paleto estadounidense, la Biblia) o menos. Estudiar esta frase daría para disquisiciones muy cervantinas, incluso para un ensayo que ya escribí; es el caso que ya hay demasiados libros en el mundo y, como dice el Eclesiastés, "escribir libros es tarea mucha y sin fin". Este sinfín supera lo interminable de la historia interminable, pero el texto quiere decir (también) "sin propósito". Escribir usurpa una vida sin cometido con otra imaginaria a la que queremos dárselo y hasta puede reemplazarla, algo ni sano ni quijotesco y ni siquiera manriqueño, pues la vida eterna era para este prerrenacentista algo separado de lo humano y desprovisto de memoria, puesto que para Manrique existía una tercera vía o vida, la eternal. Eso si no se experimenta la siempre aciaga suerte de segundas partes, apócrifas o no, que no sé si serán malas, pero agotan y desfiguran que no veas. Yo mismo tendría que reescribir mi artículo por esto u (como dirían a fines del siglo XVIII) lo otro. Un tomellosero como Francisco García Pavón puede escribir para burlarse de los manchegos y, por tanto, de sí mismo, como el propio Cervantes, un libro como El jardín de las boinas (1980), pero el destinatario del ¿y te los has leído todos? debe recibir la contestación que su corto entendimiento reclama y pide: claro que no, so zote; un apilador de tomos y lomos es solo un ignorante prodigiosamente bien informado, el mártir de una curiosidad enfermiza y obsesiva que no ha renunciado a saber y los necesita para investigar y verificar. Es lo que se llama una biblioteca de consulta; para la sed común basta un diccionario o una enciclopedia de baratillo; pero los especialistas en inseguras ciencias humanas necesitamos algo más.

Como decía Unamuno, "el saber no ocupa lugar, sino tiempo, y mucho". El mismo rector de Salamanca, que acumuló una erudición no despreciable en varias lenguas, solo llegó a leerse dos mil libros a lo largo de su vida, eso sí, bien leídos y anotados, como cualquiera puede comprobar en su propia casa museo. Don Quijote, según cálculos del amigo Eisenberg (este sin hache), eminente cervantista que ha salido ya de la cárcel, como el propio alcalaíno, y trabaja ahora como coach of life, se leyó unos seiscientos, y aun le sobraron para perder la chaveta, como el propio Unamuno, y el manchego Fernando de Rojas tenía unos quinientos, entre ellos uno solo de su Celestina. Por demás, quienes nos dedicamos a la investigación solemos terminar librotauros de una casa de hojas o laberinto de celulosa, una "biblioteca de consulta".

En la república literaria no hay nadie tan vanidoso que se haya entretenido en contar los libros que ha leído desde la cartilla a la actualidad. Solo un torrero como Montaigne, al que sobraba tanto ocio como villas y criados, podría haber dedicado tiempo a tan estúpida tarea, y no lo hizo, lo cual demuestra que, a fin de cuentas, no era un gilipollas, o no tanto como esos profes obsesionados por las bibliografías de los que, cuando consultas sus referencias, te das cuenta de que la mitad se las han inventado y la otra mitad no dice lo que pone que dicen. De hecho es la única figura visible de lejos en la historia de la literatura francesa, y mi vituperio le viene solo por haberse nacido tan francés; el ombligo de los franceses debería ser tan profundo que les saliera por la espalda y les entrara por el pito, como el uróboro, pero sin boca. Como son el corazón de Europa, no precisamente el páncreas, como Chekia, se han hecho una cultura cacadémica de retales sin identidad (suponiendo que algo tan utópico exista, incluso en Cataluña), y no han tenido cumbres de la literatura universal, aunque sí algunos ochomiles: Rabelais, Diderot, Molière, Voltaire, Víctor Hugo, Balzac, Proust... Cualquiera puede añadir los que quiera à son avis; yo, por ejemplo, añadiría a Casanova, aunque italiano, por escribir en francés, como Beckett, al jodío Céline, tal vez, y quitaría a Molière, que encoge mucho con la traducción. 

Y como ordenar los libros me relajaba hasta que empecé a tener demasiados, tuve que volverme inquisidor de anaqueles. A esto se le llama en bibloteconomía expurgo, a entresacar por razones de espacio los libros ya leídos, no pedidos ni seleccionados, los menos útiles y prescindibles, y donarlos o regalarlos para hacer sitio a los nuevos o sacar a tomar el aire a los que se esconden en segunda y tercera fila. El tópico clásico afirmaba que iban a hacer camisas a las caballas, esto es, que se usarían como papel de envolver. Ya llevo dos diezmas, pero la librería sigue creciendo como un monstruo pulposo y metastásico y tuve que comprarme una casa más grande para acogerlos, endeudándome hasta las pestañas con la estafoconomía de hoy. Debía uno ser usuario de su propia librería más que un sirviente de ella o un coleccionista que piensa ya en sus herederos más que en su propio gusto; mis nietos quizá la vendan, ya que mis hijos no quieren que la done a la Universidad o a la Biblioteca pública. Poca obra nueva entra ya en mi casa; solo compro por catálogos de Internet de usado o viejo, obras anteriores a 1900; el resto es accesible pirateado en Internet. Ya solo reemplazo, si merece la pena, las ediciones en rústica y letra mínima de mi juventud por versiones perdurables y resistentes en tapa dura y letra más legible, salvo aquellos volúmenes que conservan valor sentimental. Porque algunos libros en rama, comprados cuando uno carecía de emolumento digno, se deshacen entre las manos, se les rompe el espinazo o se les corre la tinta si les pasas el pulgar por la maldad de la impresión; así ocurre con las roñosas ediciones de la fenecida casa Bruguera, no en vano catacaña: su papel, salvo excepciones como los Cuentos de Voltaire, se amarilleaba quemado por el ácido de la lignina, volviéndose tan quebradizo y fungible como el papel de periódico; son las momias de la edición. El papel antiguo, de pasta de trapo, es mejor que el moderno, comido por la obsolescencia programada: dura quinientos años o más, aunque se lo coman los xilófagos y dejen esos enternecedores tunelillos en los márgenes de la mancha de impresión, posibles porque la manduca no está envenenada, como en los modernos. En ellos se aposenta la vida incluso literalmente: deja su huella. Pero hagan la prueba de masticar papel moderno: el ácido les hará echar los hígados. Algo semejante a lo que ocurre cuando masticas hoja de tabaco, lo que hacían los marineros para acostumbrarse al mareo y el estómago revuelto.

Además, los libros de viejo tienen su propio aroma; no es que sean flores, aunque a veces las contienen, como esa "violeta, monumento de una tarde / sin duda inolvidable y ya olvidada" que aparece entre los sonetos de Borges ese autor al que hemos leído con avaricia y cuyos oxímoros (así se forma el plural en castellano de la palabra griega) tanto aprecia nuestro cultísimo José Rivero. Huele a queratina, la sustancia que forma la cola libraria y que se extrae de la pezuña de los animales y de algunas pieles. Junto a eso, tienen heridas, cosidos, manchas como la piel de las personas; es más, subrayados, notas, cartas, cuentas, recordatorios, facturas, hojas de calendario o de árbol, sellos, billetes de autobús o metro, recortes, dibujos, programas de cine, dedicatorias, poemas, fotografías, postales, moscas pilladas in fraganti, toda cosa que uno pueda esperar y más. Tantas como el Herodoto de El paciente inglés o podría retener la selección natural y mental del abate Faria en el castillo de If, porque los libros muy a menudo se usaban para ocultar o esconder culpas anónimas, incluso condones. 

Yo ya solo compro libros de viejo, porque ya lo soy, aunque de mala gana en algunos aspectos. Me recorro los lugares dedicados a este particular comercio en la capital y la provincia, pero quienes los atienden no son profesionales, no saben tasar. Hay un francés de Nîmes al que a veces le dan cosas interesantes en Bethel, cerca de mi casa, y una anticuaria que ya no compra, porque no le merece la pena. También hay un almacén de caridad en las afueras que recibe libros de Toledo y al que a veces van algunos profes de universidad. También hay otro en el polígono de Larache, pero su dueño es coleccionista de prensa y por eso no cabe esperar sacar algo de allí; además hay que buscar en su trastienda, porque tasa tan alto que no vende.  Si hay profesionales en Almagro y en Puertollano, para ya de contar. Uno sube la cuesta de Moyano hasta llegar al Cerbero del Retiro, que es la estatua de Baroja, gran bibliófilo especializado en temas de brujería, que dejó a su sobrino Julio toda su enorme biblioteca de Itzea. Tras ella aparece otra efigie, la del Ángel caído. Quizá hablaremos de este último algún día. Antes iba a las ferias del libro y de ocasión, pero como ya tengo casi todo lo que necesito me conformo con subir la calle Huertas, echando un ojo a la costanilla de los desamparados donde el ciudarrealeño Félix Mejía predijo que moriría, como así ocurrió; me repaso las dos últimas plantas de la FNAC, el sótano de la Casa del Libro y en casa me leo con pena de pobretón los catálogos que me mandan, recorro por internet los electrónicos de Vialibri, Marelibri, Uniliber, Iberlibro y qué se yo cuántos más, y, si no hallo nada, algo que he ahorrado.

Con los libreros hay que tener mucho cuidado; aunque también los hay generosos, ten especial precaución con los catalanes; cuando los conozcas, te harán una pregunta con trampa: ¿busca algún libro en especial? Si uno les da pistas sobre lo que colecciona (ya lo averiguarán más tarde, viendo tu lista de pedidos) aumentarán el precio sobre esos temas en los catálogos que les mandes.

Selección de música para distraídos: jazz, movida y clásica.


Poco a poco, uno va conociendo algo de la espesa jungla del jazz y espigando algunas flores raras. Ya ofrecí algunas. Últimamente he visto otras; por ejemplo:

1. Lo mejor de Thelonius Monk. Cada cierto tiempo lo borran de you tube, así que ya sabéis, a disfrutarlo mientras dure.
2. Una versión del Liebestraum de F. Listz, por Earl Bostic, "padre" jazzistico de John Coltrane.
3. Y un blues de Ray Charles.
4. Cuando los santos se fueron al cielo, un clásico cantado por ese punto negro que fue Louis Armstrong.

Pero las mejores perlas las he encontrado en la Movida:

1. El clásico El hombre salvaje. Es algo rarísimo de Las chinas que nunca superó la maqueta; es una pena.
2. Otra pieza monumental de Las chinas, Te espío; yo me quedo, aparte de con la música, con la chica que baila y la cara de gusto que pone la guitarrista Luna.
3. Te podría besar, algo casi maligno de lo inocente que es por parte de Rubí y Los casinos.
4. Yo tenía un novio, otro clásico hiperraro de Rubí y Los casinos.
5. Vacaciones en la morgue de Paraíso; más o menos lo que la mayoría de los españoles por culpa de recortes de alas y otras exacciones.

Y Clásicos:

1. Ya se conmovía el poeta Tomás de Iriarte (lo cita en un artículo de El Censor) a fines del siglo XVIII con el Stabat mater de Pergolesi, aunque su preferido era Haydn, que él escribía Hayden.
2. La sonata 84 de Antonio Soler; matemática, elegante, perfecta. Puro siglo XVIII.
3. Esto que parece una canción muy famosa, en realidad es un famoso pero muy poco oído vals de Shostakovich. Al oírlo parece mentira que no le acusaran los estetas estalinistas de "formalismo" o algo peor.
4. Es difícil poder apreciar el minimalismo de la última pieza que escribió Bach, el canon, que compuso solo para sí mismo. 
5. La gavota de Prokofiev, otro clásico poco oído.
6. Uno puede enredarse entre las cuerdas espinosas de la íntima guitarra del Preludio número 1 de Heitor o Héctor Villalobos.
7. Aparte de la Fanfarria para un hombre común, Aaron Copland tiene en su suite Rodeo un pasaje que adaptaron a la música electrónica bastante bien Emerson, Lake y Palmer, que sonaban en mis psicodélicos tiempos. 

Y lo dejo, que me dicen que haga otras cosas.





martes, 26 de agosto de 2014

El programa de Podemos, mejorable

Antonio Roldán Monés, "¿Es Podemos una alternativa para la izquierda?", en El País, 25 de agosto de 2014:

Los datos nos dicen que Podemos apunta a consolidarse como la tercera fuerza política en España. Con un reto como este puede existir la tentación en los demás partidos de izquierda de querer incorporar algunas de sus propuestas en su programa. ¿Deberían hacerlo?

En lo que sigue se analizan algunas de las principales propuestas económicas de Podemos y se contraponen a las que debería llevar a cabo un gobernante de izquierdas responsable. Ya les adelanto que, puesto que ignoran los incentivos y las restricciones existentes en la economía, las propuestas de Podemos lograrían exactamente el efecto contrario al deseado: perjudicarían a los pobres, a los parados y a las pequeñas y medianas empresas.

1. Prohibir los despidos en las empresas con beneficios. Imagínese que usted tiene un negocio y anticipa una caída de ingresos en el futuro que le obligará a ajustar sus costes. Si no puede ajustarlos ahora (por ejemplo, sustituyendo trabajadores desmotivados por otros más productivos), cuando lleguen las vacas flacas se encontrará que ya es demasiado tarde para reaccionar y se verá obligado a cerrar el negocio. En cambio, el jefe de la competencia, que es menos honesto que usted, para no reflejar beneficios probablemente inflará costes y se subirá el sueldo. Con lo que como resultado de la bienintencionada política de Podemos la economía terminará con una empresa menos, más paro, más desigualdad y más fraude.

¿Qué haría un gobernante de izquierdas responsable? Un gobernante de izquierdas responsable sabría que el paro no se soluciona prohibiendo despidos. Más bien al contrario. Con lo que permitiría a las empresas ajustarse al ciclo económico, despidiendo o contratando trabajadores con relativa facilidad, como sucede en todos los modelos sociales de éxito en el norte de Europa y Escandinavia. Y en vez de gastarse el dinero en contratar a inspectores públicos para supervisar regulaciones absurdas, invertiría en un programa público fuerte de apoyo y formación para los trabajadores que pierdan el empleo.

2. Dejar de pagar la deuda pública. A algunos les parecerá evidente, pero para poder seguir pagando los sueldos de los funcionarios y mantener abiertos los hospitales, los poderes públicos necesitan financiación. Esa financiación se la ofrecen los que compran la deuda del Estado; ciudadanos y empresas que se agrupan en eso que llamamos “mercados”. Si los mercados creen que existen riesgos para recuperar su dinero, pedirán un interés más alto por prestarlo. Si creen que lo van a perder, simplemente no lo prestarán. Si mañana el Tesoro español dejara de pagar la deuda a sus acreedores, España quedaría aislada de la financiación internacional durante años, lo que haría que los problemas que tenemos ahora parecieran insignificantes.

¿Qué haría un gobernante de izquierdas responsable? Un gobernante de izquierdas responsable trabajaría con Europa (no contra ella) para encontrar una solución común para aquellos países con una trayectoria de deuda insostenible. Existen propuestas interesantes como la del PADRE (Politically acceptable debt restructurig in the Eurozone) que nada tienen que ver con lo que propone Podemos. Aunque llevarlas adelante con éxito requeriría más Europa y no menos, como propone Podemos.

España no podría mantener los servicios públicos básicos.

Pero sobre todo, un gobernante progresista lucharía por construir una unión bancaria europea en la que el sistema financiero y no los contribuyentes se hagan responsables de sus propios desastres. Eso se consigue reduciendo el tamaño de las entidades sistémicas (too big to fail), todavía por hacer; haciendo que los accionistas e inversores paguen primero (bail-in antes que bail-out), como ya propone el nuevo acuerdo, y creando un fondo (en el MES) potente cuanto antes (el propuesto tardará demasiados años en llenarse) que financien (además de los Estados) los bancos a través de mayores impuestos. Ninguna de estas propuestas aparece en el programa de Podemos.

3. Derogar la reforma de pensiones. En países muy endeudados como España, con alto desempleo y pobres perspectivas de crecimiento, los márgenes del Estado para ofrecer mayores derechos sociales son muy limitados. Engañar a la gente con promesas incumplibles no solucionará ese problema. En España era necesario reformar las pensiones por una razón muy sencilla: el sistema era insostenible. Para 2050 el número de pensionistas aumentará de los 9 millones actuales a 15 millones, mientras que la población activa permanecerá probablemente a un nivel similar. La única forma de garantizar que los que nos retiremos dentro de 30 o 40 años sigamos recibiendo unas prestaciones dignas es adaptando el sistema a la aplastante evidencia demográfica y económica.

¿Qué hubiera hecho un gobernante de izquierdas responsable? Para sentar las bases de un Estado del bienestar eficaz y sostenible hubiera complementado la reforma de pensiones con una reforma fiscal de calado para mejorar la recaudación pública, que está muy por debajo de la de la media europea, distribuyendo la carga fiscal de una forma más eficiente y justa, combatiendo el fraude, ampliando las bases imponibles y aumentando la imposición sobre el consumo. Es decir, lo contrario que ha hecho el PP.

4. Derogar las reformas laborales e imponer la jornada de 35 horas. El mercado laboral español generaba más parados que ningún otro país en el mundo occidental y además era un sistema enormemente injusto que protegía a algunos privilegiados con contrato fijo y dejaba a todos los demás (la mayoría jóvenes) en una situación de altísima fragilidad.

¿Se solucionaría ese problema trabajando menos horas como propone Podemos? Evidentemente, no. Un gobernante de izquierdas responsable sabría que reducir la jornada laboral de un ingeniero de software o de un profesor universitario no serviría para crear empleos porque la inmensa mayoría de los nuevos parados no tienen formación universitaria y ofrecen unas cualidades que (ya) no son las que necesitan las empresas. ¿Significa eso que la reforma que ha hecho el PP es la buena? Tampoco. Se tendría que haber hecho mucho más para mejorar las políticas activas de empleo, además de una reforma integral de nuestro sistema educativo, apostando por el capital humano como el eje central para el futuro de nuestra economía. Volver atrás como propone Podemos solo hubiera perpetuado el paro y las injusticias.

5. Tomar el control político del BCE. Lo primero que harían unos políticos interesados en ganar elecciones si pudieran imprimir dinero sería imprimirlo en cuanto los problemas aparecieran. ¿Para qué confrontarse a monopolios injustos o perder votos reformando ineficiencias del Estado si se puede crear dinero gratis? Pronto la inflación se dispararía y con ella se dilapidarían los ahorros de los trabajadores.

¿Significa eso que el Banco Central Europeo funciona a la perfección? Desde luego que no. Pero un gobernante de izquierdas responsable sabría que la solución es despolitizarlo más y no menos y, si es necesario, cambiarle el mandato para incluir el pleno empleo, como en EE UU.

Si de pronto España decidiera ir en dirección opuesta a la de todos sus socios europeos y avanzara por el camino que propone Podemos, en poco tiempo nos quedaríamos sin financiación para mantener los servicios públicos básicos. La economía poco a poco se haría más improductiva, cerrarían empresas y el paro se volvería a disparar. Pronto, la inflación se comería los ahorros de los trabajadores y aumentarían todavía más las desigualdades.

¿Les parecen estas propuestas de izquierdas? A mí, no.

Antonio Roldán Monés es doctorando en Economía Política en la London School of Economics

lunes, 25 de agosto de 2014

Se publica el Cancionero a Mascha Diakovski de Ganivet

José María Rondón, "Cancionero a Mascha Diakosky. Ganivet, loco enamorado. El escritor, precursor de la Generación del 98, dedicó ardientes versos de amor en francés a su profesora de idiomas en Helsinki", en El Mundo, 25/08/2014:

"Mis caricias son fuertes y tan frágil / es tu cuerpo, que vivo con el miedo / de que hacerte feliz completamente / será hacerte morir entre mis brazos", escribe Ángel Ganivet a Marie Sophie Diakovsky, Mascha, su profesora de idiomas en Helsinki, uno de los destinos diplomáticos del granadino. El erudito, el intelectual Ganivet, se enamoró profundamente de la joven y, como el adolescente que escribe a su compañera de pupitre para decirle que la ama, trató de conquistarla con versos llenos de seducción, combate y desahogo.

El amor fue breve, ardiente, tormentoso. De ello hay testimonios sobrados en las cartas del granadino a sus amigos y a la propia Mascha, pero, muy especialmente, en los poemas -la mayoría en francés, pero también en español y alemán- que el pensador escribe a su exótica amiga. Los versos, que sólo se conocían parcialmente, han sido ahora reunidos, ordenados y traducidos por el poeta Manuel García en un volumen, Cancionero a Mascha Diakovsky, que verá la luz en septiembre en la editorial Point de Lunettes.

El libro es el relato de una historia de amor, del deslumbramiento inicial a la dolorosa ruptura. Se trata de todos los poemas que dedicó Ganivet a Marie Sophie entre marzo y agosto de 1896. Por entonces, él tenía 31 años; ella, 24. Él ocupaba un puesto diplomático en Helsingfors (Helsinki), entonces capital del Gran Ducado de Finlandia, provincia del Imperio Ruso. Ella era una joven viuda de 24 años, independiente y de refinada educación, que dominaba con soltura varios idiomas, tocaba el piano de forma profesional y escribía poemas y piezas teatrales.

Ángel Ganivet conoce a Mascha al poco de tomar posesión en su nuevo destino, a finales de febrero o comienzos de marzo de 1896, por un anuncio en un periódico: «Clases prácticas de alemán, inglés y ruso, a cargo de M. Bergmann, de soltera Djakoffsky, Brunnsparken 22, llamadas entre las 4 y las 5 de la tarde». El granadino no tarda en perder la cabeza por su profesora de idiomas, como desliza entonces por carta a un amigo: «A todo esto, el sueco marcha y la polaca resulta una hembrita que para amiga sólo no tiene precio».

Marie Sophie Diakovsky, retratada por Albert Edelfelt. Marie Sophie Diakovsky, retratada por Albert Edelfelt.
En una apuesta insólita en toda su producción, Ganivet acude a la poesía más confesional para conquistar a Mascha. De ahí que quede «la idea de un escritor enamoradizo y caprichoso, violento y extravagante, y por tanto alejado de la imagen sesuda y preocupada en cuestiones trascendentales y patrióticas, como precursor de la Generación del 98, que se quiso difundir de Ganivet», explica García. Esta contradicción quizás explica la escasa o nula relevancia dada al episodio en las biografías canónicas del autor del Idearium español.

«Frente a la lógica y el raciocinio que preside gran parte de la obra de Ganivet, esta poesía surge de un impulso sentimental de irrefrenable confesión y descarga sentimental. El no sé qué, las musas, la inspiración, el concepto 'platónico' y genial del artista, el impulso creador surgido del yo por encima de lo racional, la catarsis, el idealismo más puro preside estos versos. Ganivet se enamoró y empezó a escribir versos como un adolescente sin saber cómo ni por qué», recalca García.

Pero, ¿por qué escribir estos versos de amor en francés? Para conquistar a la joven Mascha, Ganivet acude al idioma que ambos compartían, en la que se comunicaban durante sus clases de sueco y en la que el granadino era lo suficientemente solvente para hacer versos. Hay en el libro dos bloques notables: los Pensamientos melancólicos y salvajes y los Cantares andaluces. Los primeros están llenos de fogonazos irracionales y revelan una importante tensión erótica. Los segundos trasladan al francés las letras del flamenco.

Para que no le faltara nada a esta historia de amor también tuvo su episodio de celos, hecho que a la postre pondría fin a la aventura amorosa. Cuando Ángel Ganivet cae enamorado de Mascha, él ya tiene una relación estable con Amelia Roldán, una española de Cuba con la que acababa de tener a su segundo hijo. Durante una de sus estancias en Helsinki, Amelia descubre un retrato de la joven profesora de idiomas y estalla de celos, con ataque incluido, hecho que provoca el alejamiento definitivo de los enamorados.

Gracias a estos poemas sabemos qué sintió Ganivet por Mascha. Ignoramos, en cambio, qué sintió Mascha por él. «Muy posiblemente, ella compartió el amor que Ganivet le manifestó en versos, pero su espíritu práctico e independiente le desaconsejó insistir en el tema, dadas las dificultades sobre el terreno», concluye Manuel García, quien recuerda cómo el granadino recordaría a Mascha en una de sus últimas novelas, Los trabajos del infatigable creador Pío Cid, con una escena de amor de ensueño: «Sus ojos estaban llenos de lágrimas y su corazón de ansias temblorosas e inexplicables».

Algunos de los amores de Lorca

Luis Antonio de Villena, "Los novios de Federico", en El Mundo, 25/08/2014:

Tuve la suerte de tener mucha y buena amistad con dos personas que fueron amigos íntimos de García Lorca: Vicente Aleixandre y Rafael Martínez Nadal. Puedo decir que tanto yo como otros muy contados amigos, sabemos hasta intimidades de la sexualidad lorquiana, de la sexualidad gay de Federico, porque ellos nunca le llamaron de otro modo.

Ambos (que no se llevaban bien entre sí) coincidían en esto: el gran amor imposible de Federico fue Emilio Aladrén. Un chico guapo, de vagos rasgos orientales, que fue escultor de alguna notoriedad antes de morir en los años 40.

Aladrén era bisexual y tuvo relaciones físicas con Federico, pero el "amor" (ese amor que a Lorca se le resistió tanto) no llegó o no llegaba. Para huir de ese duro desamor, Lorca se fue a Nueva York -lo de aprender inglés era secundario- y allí tuvo muchos amoríos, con negros entre otros. Aleixandre desaprobaba amistosamente esa veta de Federico, pero la hubo: los amores venales, no escasos. El "amor de los marineros" en La Habana o en Buenos Aires (una vez lo acompañó al puerto Manuel Mujica Láinez) o con maletillas y similares en España. Federico fue más bien promiscuo en esa venalidad, pero él -siempre con temor a la familia- buscaba otra cosa...

El gran escritor gallego Eduardo Blanco-Amor me contó que hubo un muchacho gallego en La Barraca, para el que Federico (ayudado por Blanco-Amor) escribió los curiosos 'Seis poemas galegos'.

Parece que también hubo allí mucha pasión y una idea de futuro que se truncó. Según Martínez Nadal, el drama básico de Federico en lo amoroso, es que le gustaban chicos bisexuales, que accedían a la cama (ocasionalmente, a veces) pero no iban más lejos.

De ahí el drama erótico que se percibe en tantas obras de Lorca, empezando por la 'Oda a Walt Whitman' que se publicó en una 'plaquette' en 1935, antes que el libro al que pertenecía. Rafael Rodríguez Rapún ("las tres Erres") fue, según todos, el último amor de Federico y para quien empezó a escribir -según Aleixandre era una obra sin terminar- los 'Sonetos del amor oscuro'.

Oscuro no por homosexual, sino por doliente, por difícil. A él le leyó esos sonetos y Vicente no echó de menos ninguno, cuando al fin salieron. Pero es que tampoco en esta relación (que rompió la guerra) dejó de haber problemas.

'La piedra oscura' -aparte de la obra de Conejero- es un drama que Federico pensó escribir para su amigo. Según Aleixandre de nuevo, era costumbre de Federico hablar como de conclusos de libros que estaba apenas iniciando. Rasgo de optimismo. Puede haberse perdido o pudo -más fácil- no haber llegado a existir nunca.

Hubo mucho silencio sobre la privacidad de Lorca. Lo fomentaron sus hermanos primero y luego esos amigos íntimos que hablaron en intimidad, pero jamás en público.

Yo he tenido en la mano una carta de Federico a Martínez Nadal, desde Nueva York, donde hablaba de una orgía con negros, la noche antes. Al final decía: "Cuando la leas, rómpela". Pero -en 1981- Rafael no la había roto.

¿Y ahora, ya muerto él? Su mujer Jacinta Castillejos y sus hijos, ¿qué habrán hecho? Lo ignoro.

Queda mucho por hacer fuera de la ficción, bienvenida cuando no falsea lo esencial. Federico (coincidían sus amigos) no tuvo problemas con su propia homosexualidad, muy vivida, sino con el amor único, el verdadero amor, diríamos, que se resistía entre cordiales amigos bisexuales.

Eso es lo que me contaron (con muchos detalles) y yo lo repito. Porque no hay de qué ocultarse. ¿Es tarde ya? Se habrá perdido mucho, pero conviene comentarlo.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Casualidades

El Parsifal de Wolfram von Eschenbach (ca.1170 - ca.1220), es una narración caballeresca que recurre al famoso tópico del "manuscrito encontrado", como el mismo Amadís de Gaula. Según su autor, se trata de un texto hallado en Toledo y escrito por un sabio arabo-judío llamado Flegetanis, en el que se cuenta la historia del Grial. No es muy probable que Cervantes hubiera leído la leyenda del Grial de Eschenbach, pero sí es cierto que el tópico general pudo haberlo inspirado, aunque lo que intriga es la evidente similitud en el lugar y la naturaleza de los personajes en cuanto al hallazgo del manuscrito de Cide Hamete Benengeli en el capítulo nono del primer Don Quijote. Según Eschenbach, un famoso maestro llamado Kyot encontró en Toledo, entre unos manuscritos abandonados, la leyenda del Grial escrita en caracteres árabes por un sabio árabe-judío llamado Flegetanis. La semejanza entre Kyot y Quijote es una de esas casualidades que de vez en cuando desconciertan en la vida y la hacen tan parecida a la literatura.

Anécdota de Javier Reverte

Anécdota de Javier Reverte, en la que sobrenada la famosa frase de Tennesse Williams:

"En el invierno de 1992, en pleno conflicto bélico, viajé a Sarajevo como periodista. Conducía un coche desde Split, en la actual Croacia, y entré solo en la urbe cercada. Antes de partir, una mujer me pidió que le llevara a su marido, encerrado en Sarajevo, una bolsa con comida y 400 marcos alemanes –todo se compraba entonces, en el mercado negro sarajevino, con dólares o con marcos–, y añadió que era cuanto tenía.

Le dije:

–Señora, puedo perder el dinero, puedo no entrar en la ciudad o no encontrar a su marido, pueden robarme en los controles militares. O simplemente, me puedo quedar con los 400 marcos: usted no me conoce.

Me respondió:

–En esta guerra, señor, hemos aprendido a desconfiar de los conocidos y a confiar en los desconocidos.

Esa historia define, para mí, el terrible significado de una guerra civil.

Por cierto, la historia tuvo un final feliz: encontré al hombre, le di el dinero y regresé sano y salvo a Split. Nunca debes fallarle a una desconocida."

martes, 19 de agosto de 2014

Editado documento sobre Góngora

Alfredo Valenzuela, "Luis de Góngora, contra el inquisidor", en Abc, 19/08/2014 

La investigadora Amelia de Paz, que hace dos años halló un autógrafo de Góngora en el Archivo Histórico Nacional, ha publicado el proceso en el que en 1597 Luis de Góngora declaró contra el inquisidor de Córdoba acusándolo de amancebamiento, un caso que arroja luz sobre la figura del poeta.

«La imagen de Góngora está hoy completamente distorsionada; hace falta recomponerla con información veraz; su biografía es una suma de chascarrillos y conjeturas; el último que se ocupó de sacar datos de primera mano fue Dámaso Alonso hace medio siglo, y no se puede vivir de las rentas eternamente», señala Amelia de Paz a Efe.

La figura del poeta está tan distorsionada que «la enemistad entre Góngora y Quevedo es uno de los bulos más pertinaces de la literatura española», según la investigadora que ha escrito varios trabajos «desmontando ese mito y las tergiversaciones en que se funda».

De Paz asegura que «Quevedo es un personaje absolutamente irrelevante en la vida de Góngora; Góngora en cambio significó mucho para Quevedo, que era veinte años más joven que él y lo tuvo por un modelo inalcanzable en lo poético, como les sucedió a la mayoría de los poetas de entonces ante el prodigio de las 'Soledades'».

«Todo de oídas» es el título que la investigadora ha puesto al extracto de 250 páginas que ha efectuado de todo el proceso, conservado en unos mil folios, al que ha solo ha añadido un breve prólogo y un más breve aún epílogo, para formar un libro del que el profesor Francisco Rico ha dicho que es  «de obligada lectura en universidades y lupanares».

De Paz, que ahora prosigue su investigación sobre la vida del poeta en archivos de Córdoba, ha elegido ese título porque estas páginas recogen la transcripción literal del proceso, a base de las declaraciones orales de los testigos, y ese, dice, «es uno de los encantos del libro, oír, casi de viva voz, la lengua de finales del XVI».

También porque todo el proceso se basa en un rumor y «la mayoría de los testigos 'ha oído decir' tal o cual cosa», de modo que el juez inquisidor que lleva el proceso va poniendo notas a las declaraciones que le pasa su secretario y, en determinado momento, al margen de una de ellas, anota de su puño y letra: «Todo es de oídas».

El proceso contra Alonso Jiménez de Reinoso, que además de inquisidor de Córdoba era clérigo, acusado de amancebamiento, fue largo y reunió declaraciones de casi 120 testigos de Córdoba, Écija, Sevilla y Granada, a favor y en contra del imputado.

Góngora testificó en contra -el autógrafo gongorino que De Paz dio a conocer en 2012 era un memorial manuscrito contra Reinoso que el poeta entregó el día que lo llamaron a declarar- pero, según la investigadora, «no queda ahí la cosa: todo apunta a que él, junto con un alguacil de la Inquisición llamado Luis de Acebedo, fue el promotor de la investigación contra Reinoso».

El poeta y el inquisidor habían sido «excelentes amigos», pero Góngora achacó a Reinoso la destitución de su padre como juez de bienes de la Inquisición en Córdoba, cargo que, como otros tantos, era hereditario en la época y al que el poeta podía haber aspirado legítimamente.

Según De Paz, «Góngora pensó que Reinoso, con sus turbios manejos, había sido el inductor de la relegación de su padre, y decidió devolver el golpe; conocía bien a Reinoso; eran compañeros en el cabildo de la Catedral; sabía sus debilidades».

«Góngora se alió con otros que también tenían causas contra Reinoso, que era hombre de carácter, y juntos levantaron contra él la polvareda del concubinato; no les fue difícil propagar el rumor, porque dominaban los circuitos en Córdoba y Reinoso era un forastero; y fue Góngora en persona, tocando teclas en Madrid, quien consiguió que a Reinoso lo investigara la Inquisición; en definitiva, fue una venganza», afirma De Paz.

Los cordobeses agraviados lograron echar de su ciudad a Reinoso, quien recibió lo que el lenguaje coloquial denomina hoy «una patada hacia arriba» ya que acabó de inquisidor en Valladolid, entonces plaza de más importancia que Córdoba.

Vocablos españoles intraducibles al inglés

Ajeno, amigovio, amor perro, atolondrar, concuñado, consuegro, conmoción, empalagarse, enmadrarse, estrenar, merienda, sobremesa, tocayo, vergüenza ajena, nalguear, friolero, fiambre, ganas, duende gitano, dar de sí.

En danés hay algunas intraducibles en español:

Arbejdsglaede (felicidad en el trabajo para otro)
Hygge, ausencia completa de cualquier cosa molesta o irritante y la presencia placentera de cosas reconfortantes, suaves y calmantes. Se suele traducir por "acogedor" o "cómodo", pero en realidad es más evocador: sugiere un grupo de amigos cercanos y familiares en una cabaña de madera con chimenea, con un montón de vino y brandy y una buena sobremesa y risa mientras afuera todo es gris, frío y lluvioso, especialmente cerca de Navidad. 
Hyggelig, casi lo mismo, una sensación de apertura, calidez y amistad a menudo entre amigos.
Janteloven: una forma de pensamiento que mira hacia el logro individual y promueve la creencia de un esfuerzo colectivo en lo que respecta al éxito. Es un modo de pensar que alguien puede ser bueno en lo que hace, pero no es mejor que el resto de nosotros. En resumen, no creo que usted sea especial o mejor que cualquier otra persona. O un conjunto de reglas ("La Ley de Jante") que desalientan el individualismo dentro de las comunidades.
Morgenfrisk: Sentirse descansado después de una buena noche de sueño. Haber dormido como un bebé.

Sería hermoso poder traducir del bantú "ubuntu" ("Yo soy lo que soy por lo que todos somos"), el chino wei-wu-wei, que Borges traduciría por "la buena tradición de no hacer nada" tipicamente andaluza.

Diccionario de palabras inexistentes


Mónica Luengo y Paula Arantzazu, "Diccionario de palabras que no existen. Los japoneses llaman 'tsundoku' al comprar un libro y no leerlo y los ingleses no sabrían decir 'friolero'. Una autora inglesa ha reunido las mejores palabras intraducibles del mundo", El País, 19 de agosto de 2014:

Que nos cueste encontrar una palabra adecuada no quiere decir que no exista sino que simplemente, no la hay en nuestro idioma. Si un castellanoparlante quiere expresar la frustración que le provoca alguien con el que ha quedado y que le está haciendo esperar, tendría que usar una frase entera (o, en ese complemento verbal tan ibérico, hacer un gesto exagerado); sin embargo, los inuit, indígenas de las zonas árticas de Groelandia, Canadá y Estados Unidos, resumen este sentimiento con una sola palabra: iktsuarpok. Asimismo, el valiente español que quiera admitir que el dolor de otros le produce algo de placer (algo que pasa frecuentemente, como cuando miramos desde casa cómo la lluvia empapa a la gente en la calle; aunque también hay quien celebra que un patinador artistico se caiga o que el empollón de la clase saque un suficiente) tendría que explicarse con cuidado, cuando un alemán solo tiene que alegar que siente schadenfreude. Si alguien nos sonríe sin simpatía, estamos obligados por el idioma a llamarlo sonrisa igual, cuando los ingleses pueden cambiar el smile (sonrisa, propiamente dicho) por smirk (sonrisa con la boca medio cerrada, como de listillo) o grin (más asociada a alguien que está pasmando y se le ha quedado la sonrisa en la boca como un rictus).

Las carencias no son, evidentemente, algo único del castellano. Es más, la diseñadora gráfica Anjana Iyer ha recogido, en una serie de ilustraciones llamada Found in Translation, una treintena de palabras casi imposibles de traducir al idioma de Shakespeare (ni en el de Cervantes, de paso). Curiosamente, muchas de ellas describen sentimientos. Mamihlapinatapei habla en yagán, idioma de una tribu indígena de Chile, de una mirada entre dos personas que desean iniciar algo pero no son capaces de juntar el valor necesario para dar el primer paso. En alemán, waldeinsamkeit describe la sensación de estar solo en un bosque y fernweh la de echar de menos un lugar en el que nunca se ha estado. Las hay más cursis como gokotta que en sueco quiere decir levantarse pronto por la mañana con el propósito de escuchar el canto de los primeros pájaros.

También hay bastantes japonesas. Por ejemplo, age-otori quiere decir que tras cortarte el pelo has quedado menos favorecido, tsundoku es comprar un libro y no leerlo, y komorebi es la luz del sol que se cuela entre las hojas de los árboles. También hay alguna palabra española que no encuentra su equivalente en inglés, como friolero. Aunque no es la única difícil de expresar en la lengua de Shakespeare.

En muchas ocasiones que una expresión exista en un idioma y en otro no se debe simplemente a una cuestión de necesidad. En finlandés existe la palabra tokka para referirse a una manada de renos y es bien sabido que los inuits tienen decenas de palabras para diferencias distintos tipos de nieve y tonalidades de blanco. Este fenómeno se conoce en antropología como vocabulario focal, es decir, el léxico de un grupo social se desarrolla en función de su cultura, su entorno… Así, los alemanes, conocidos consumidores de cerveza, tienen unas 70 palabras para describir esta bebida y los estadounidenses tienen decenas de sinónimos para hablar de coches y dinero (es llamativo que esta flexibilidad estadounidense haya llegado a España por la vía del doblaje, que traducía la expresión bucks por su significado literal, pavos: ahora en según qué círculos se llama como es ave a los euros).

Gestos con diferentes significados

También los gestos se prestan a la confusión, más aún cuando se trata de expresión corporal. Los gestos, como todo lenguaje, se estructuran según códigos interpretables por el grueso de la población y así lo ha evidenciado Paul Ekman, catedrático de psicología de la Universidad de San Francisco y uno de los investigadores más reputados en el campo de la comunicación no verbal. Sin embargo, también a la hora de expresarnos con las manos existen diferencias culturales e incluso los gestos más comunes, los gestos simbólicos, pueden dar lugar a interpretaciones erróneas.

Para reducir al mínimo estas brechas comunicativas, sobre todo porque en los albores de la globalización económica necesitábamos aprender que hay países más cariñosos que otros, surgieron manuales de protocolo útiles hasta para el más común de los mortales: Kiss, Bow, or Shake Hands (The Bestselling Guide to Doing Business in More than 60 Countries), de Terri Morrison y Wayne A Conaway, es el la biblia de las guías sobre cómo superar las diferencias culturales; al que se suma Business Etiquette: A Guide to International Communication and Customs, de Lillian H. Chaney y Jeanette S. Martin; Going Dutch in Beijing: The International Guide to Doing the Right Thing, de Mark McCrum; Rude Hand Gestures of the World: A Guide to Offending without Words, de Romana Lefevre, para los que prefieren crear un conflicto diplomático cuando se viaja; y el más reciente Don't Get Me Wrong!: The Global Gestures Guide, de Julia Grosse. Este último, centrado únicamente en cómo un gesto tan común como por ejemplo los cuernos puede ser cool en Estados Unidos y ofensivo según el contexto en España, ha recopilado gestos de hasta 50 países, de Australia a Zimbabwe, para dar cuenta de las diferencias de nuestra comunicación no verbal. Porque pese a que un gracias en el idioma local y una sonrisa siempre funciona, nunca está de más saber a qué atenerse cuando te equivocas con los gestos en un país que no es el tuyo.

Todo va bien cuando haces este gesto en países como Estados Unidos, Gran Bretaña, Corea del Sur, Sudáfrica y, por supuesto, España. En Francia, Polonia y Suiza levantar el pulgar es un gesto matemático, ya que señala una unidad de cualquier cosa; pero ojo si se te ocurre elevar un centímetro ese dedo en Grecia, Afganistán, Irán o Iraq, ya que se considera un insulto. Peor aún si elevas ambos: el bilakh es de lo más grosero para un iraquí. Es como la peineta (¿para cuándo un nombre menos ridículo para un término tan ofensivo?) persa.

Cuestión de cuernos

En Italia, Brasil, Portugal, Colombia y por estas latitudes hay que vigilar a quien se le dedica este gesto y alza el índice y el meñique a la vez, ya que podrían correr peligro sus votos matrimoniales. El cornudo es un paria en el arco mediterráneo (y algo más al oeste), pero los cuernos en manos de roqueros y peludos lo único que pretenden es que se le dé más caña a la guitarra.

Pulgar e índice unidos a veces no es ok

El gesto perfecto para canadienses, mexicanos, suizos, estadounidenses y gran parte del área norte del globo terráqueo. Sin embargo, tanto en Brasil como en Turquía el círculo que forman ese pulgar e índice unidos por sus extremos se considera obsceno, ya que recuerda a uno de los orificios menos insignes de nuestro cuerpo.

Crucemos los dedos

El clásico gesto de buena suerte que hemos importado de la cultura anglosajona (lo nuestro contra el mal fario es más bien tocar madera) está muy mal visto en Vietnam y otros países surasiáticos ya que los dedos cruzados simbolizan las piernas cruzadas femeninas y, por extensión, su sexo. Muy vulgar por lascivo, claro.

Juntar todos los dedos a la vez

Es uno de los gestos más característicos de los italianos, que tanto viene a preguntarnos qué queremos de manera paciente como nos urge a desaparecer del mapa. La polisemia de este gesto se dispara cuando sale de las fronteras italianas: en Congo significa algo pequeño; en Turquía que una cosa es bonita o buena; mientras que en Egipto nos esgrime a que esperemos un momento a ser atendidos.

Besos y saludos

Mientras que en Reino Unido y Estados Unidos besar en la mejilla para saludar se le permite a familia y amigos cercanos, los franceses han hecho de su faire la bise una cuestión nacional. Más al norte, en Holanda, Bélgica y Suiza en vez de dos, se saludan con tres besos; y más al sur y al este, en Oriente Medio, el beso en la mejilla está reservado sólo al saludo entre hombres. Los zurdos han de saber que en Arabia Saudí y otros países islámicos la mano izquierda, utilizada habitualmente para la limpieza corporal, se considera sucia y es una falta de educación saludar o comer con ella.

V de ¿victoria?

Triunfalista o pacifista, los dedos índice y corazón han pasado a nuestro imaginario colectivo gracias a los medios como símbolo de cierto buenrollismo. Todo lo contrario que en Reino Unido, Irlanda y otros países de la Commonwealth como Australia y Nueva Zelanda, donde significa todo lo contrario: no sólo es un signo grosero, sino también un desafío a la autoridad. Piensen en Churchill y luego en Sid Vicious.

Barbillas afiladas

Los belgas, franceses, italianos transalpinos y tunecinos envían a tomar viento a la gente acariciando con gesto amenazante su barbilla. En Francia, no obstante, se trata de un gesto que enfatiza la caradura de ciertos sinvergüenzas, pero en la Italia meridional tocarse la barbilla de dentro hacia fuera es un simple y rotundo No.

Pulgar e índice como una pistolita

Para prácticos, los habitantes de los Países Bajos: en Bélgica, Liechtenstein y Holanda este gesto no significa nada más que una pareja, un dos. Y como curiosidad, en China la pistolita se multiplica por cuatro y es símbolo del número ocho. Por el contrario, en Italia es señal de que las cosas no funcionan. Por algo aquí también vemos en ese gesto la imagen de un gatillazo.

Dudas históricas sobre la existencia de Francisco Franco

En esta época nihilista, donde se ha dudado de la existencia de tantas cosas, desde los genocidios judío y armenio a la del mismísimo Jesucristo, y donde incluso es posible poner en duda la corrupción de los políticos (así lo hacen los telediarios oficiales sin parar), donde se puede dudar hasta de la muerte de Elvis o de Michael Jackson, ese hombre ni negro ni blanco, ni vivo ni muerto, ni hombre ni mujer, ni niño ni adulto, ni inocente ni culpable, me parece insólito que no se haya sospechado ni un momento sobre la más que probable inexistencia de Francisco Franco. En el XIX, incluso un honorable arzobispo luterano de Dublin, Richard Whately, además autor de un severo tratado de lógica, se empeñó en negar la existencia de Napoleón y reducirla a un bulo creado por las gacetas. Sin embargo, de Franco se ha sospechado incluso que tenía un doble y no resulta raro habida cuenta de que toda la nomenclatura del régimen y sus mismos parientes o emparentados, empezando por el marqués de Villaverde, dependían de él y estaban interesados en que durara sin gastarse más de lo legítimo, por la gracia de Dios o sin ella, dejando su efigie en los sellos y en las monedas para garantizar los dividendos que a toda esa corruptela daba la finca España. Nunca se le dejó salir del país ni nunca le tomaron las huellas dactilares; es más, según se ha confirmado gracias a la aparición del censurado historial médico, es seguro que no llegó a superar la pancreatitis que lo tumbó en Burgos la última semana de junio de 1938, haciéndole fallecer el día 27. No hubo más remedio que tapar la cosa para evitar que se dividieran las fuerzas nacionales cuando estaba a punto de caer la República, aislada por unos aliados ansiosos de tener el mismo suministro de wolframio que Franco daba a los alemanes. 

Vine a saber, casi siempre por tortuosos testimonios orales y parciales que había que encajar penosamente, que lo sustituyó, para no dar lugar a sospechas, un doble que no había desempeñado hasta entonces esa labor, un teniente, Alfredo Cruz Oropesa, nacido en Cuba y criado en Orense, que era casi un clon del Generalísimo, pero algo más propenso a acumular kilos, destinado desde hacía siete años en la embajada de España en Portugal. Se sabía que nadie, fallecidos Mola y Sanjurjo en accidentes de aviación, estaba dispuesto a asumir un mando tan espinoso, y el inventor de la patraña, el turbio ministro Ramón Serrano Suñer, cuñadísimo de Carmen Polo, logró montar la impostura sin que se enterara el Estado Mayor y el no menos turbio y suspicaz monárquico Pedro Sainz Rodríguez, quien estuvo muy cerca de averiguar el entuerto cuando empezó a frecuentar a una prostituta de que era asiduo servidor el teniente; Serrano se enteró y lo destituyó antes de que cascara la muchacha, so color de que hubiera usado el coche oficial para ir de furcias, y mandó a la chica con la boca grande donde nunca más se supo. Carmen y el suplantador durmieron en camas separadas hasta el fallecimiento del impostor, inverosímil solo para su mujer, para quien su actuación nunca pasó de pobretona. 

Sobre su labor al frente de la horaciana nave del estado se ha discutido mucho, pero en balde. Es cierto que nunca permitió que se rompiesen las relaciones con Cuba, pues él mismo era cubano y pariente lejano de Fidel Castro, algo que seguramente Castro no ha llegado nunca a saber, ni posiblemente creería si se enterase; gracias a los datos cuya fuente más abajo referiré, es posible deducir que soñaba con que Cuba se reintegrara a España como podrían reintegrarse las dos partes de la Alemania dividida, algo que le regocijaba también secretamente por lo mucho que jorobaría a los americanos. Es más, algunas circunstancias me obligan a pensar que no fue un títere de Serrano Suñer, porque, como hacía citando al  golpista general Martínez Campos, no se metió en política; es más, ni se dejó dominar por la Falange. Por otra parte, el único enterado de la superchería, fuera de la propia Carmen Polo, a quien dejaba mano larga en las joyerías de Madrid, fue el general Agustín Muñoz Grandes, que se encontraba en el domicilio de Franco visitándolo cuando tuvo lugar el óbito; Carmen llamó por teléfono a Serrano antes de dar la noticia y le mantuvieron la boca cerrada con diversas prebendas y sobornos, mandándolo además a la lejana Rusia con la División Azul, y así hasta que falleció en 1970, cinco años antes que el dictador suplente. Nada pudo sospechar el exilio republicano, nada el Partido Comunista clandestino, nada siquiera los sucesivos distintos gobiernos del régimen. No les convenía. Solo se empezó a destejer la maraña cuando, con motivo de la investigación sobre los fondos de oro judío incautados en Suiza al fallecimiento de Ramón Serrano Suñer en 2003, aparecieron en uno de los depósitos los cuadernos autógrafos del diario de Muñoz Grandes, una parte de cuyas censuradas fotocopias he podido consultar para elaborar esta nota, bajo expresa advertencia de no reproducirlas. Sus dueños nunca lo permitirían. 

Pero yo pensé que, si lo pusiera por escrito en este blog, los demás podrían leerlo como ficción en un contexto como este y no habría peligro de que se impugnaran herencias o se torcieran los intereses anudados al caso. Después de todo, ¿quién se iba a creer una superchería como esta? O peor. ¿Quién o quiénes habría interesados en destaparla?

jueves, 14 de agosto de 2014

Epigrama sobre Robin Williams


Algunos cometen sobrios tonterías
que nunca cometerían si estuvieran borrachos.