martes, 30 de diciembre de 2025

Léxico del habla de Molinicos, Albacete

   Léxico del sur de Albacete compilado y explicado por un tal Ernesto García Sánchez, natural de Molinicos.

 

A


ABANTO.- (Estar hecho un).- Persona torpe, de poca sangre, muy pasiva.


ABERRUNTO.- Decisión inesperada; a veces, hasta violenta..


ABLENTADO /A.- Situación de personas – también animales- de la que se deduce que se encuentran un poco inquietos, nerviosos.


ABLENTAR.- Variante de aventar: tirar al viento.  Tirar la paja al aire y quitarle el grano. Calidad de ablentado.


ABOCINARSE.- Organizarse, de modo espontáneo,  agrupamientos de personas a la expectativa de algo.


ABOLINDIO.- Se utiliza para expresar una situación en la que los signos externos suelen representar grandeza e importancia que no siempre coincide con la realidad.


ABORUJÁ/ O.  (ABORUJADA /O).- Dícese de la persona y, sobre todo del animal cuya salud  se encuentra en mal estado  y presenta un aspecto externo de cierta decadencia o aparente tristeza.


ABOTARGÁ/ O.- (ABOTARGADA /O).- Se utiliza para referirse a una persona que tiene aspecto de encontrarse inflamado, bien por enfermedad, o simplemente por obesidad.


ACABOSE.- (Ser el).- Situación límite; que no puede aguantarse más.


ACHANTAR.- (Achantarse). Acobardarse. Inhibirse de forma aparentemente maliciosa y con disimulo. Es una estrategia que se suele utilizar en determinados juegos de naipes, como el truque.


ACICONQUE.- Especie de ataque inesperado, violento y grave. Mareo. 


ACIPAMPANAO.- Se aplica a quien se encuentra en un estado de somnolencia y escaso dinamismo.


ACOQUINAO /Á.- Dícese de quien ha sido objeto de la acción de acoquinar.


ACOQUINAR.- Figuradamente, humillar a alguien con palabra u obras, de tal modo que se le hace perder sus  iniciativas y se le incapacita para la adopción de sus propias decisiones.


AGORA.-  Ahora. 


AGUACHICHE.-  Aguazupe; agua sucia.


AGUAZUPE.- Se trata de un agua que ha pasado por estadios en los que ha adquirido gran suciedad, lo que le confiere un aspecto  casi espeso.


AGÜECAR.- AHUECAR. Marcharse de un lugar. Suele utilizarse la expresión:  "Agüecar el ala".


AJOPRINGUE.- Plato típico del "mataero" elaborado con hígado del cerdo, pan rayado y otros ingredientes grasos.


AJUATAO.- Ajo atado. Alioli.


ALBOROQUE.- Festín, comida, "alboroto". Se celebra cuando se ha terminado una faena entre varias personas. Especialmente, para festejar la celebración de un trato u operación de compra venta.


ALCANCÍA.- Especie de vasija que se utiliza como hucha


ALCANCIL.- Alcachofa.


ALICUÁCANO/ A.- Despectivo que suele referirse a personas atolondradas y  con poca resolución.


ALMORCHÓN.- Personaje, generalmente obeso, con poca resolución y aspecto poco estético. 


ALMORZÁ  (Almorzada).-  Cantidad que cabe en el hueco de las dos manos juntas.


ALMIGUINA.- Fruto del almiguinar.


ALMIGUINAR.- Almez, árbol de la familia de las ulmáceas.


ALUEGO, ALUEGO.-  Enseguida, de un momento a otro.


AMAGUZ, AMAGUCES.- Es palabra derivada de  AMAGO, en el sentido de mostrar con algún movimiento o gesto la intención de hacer algo, sin consumarlo. Se aplica a situaciones en las alguien no se decide a adoptar una posición concreta produciendo movimientos no determinados. // Cuando Molinicos no estaba conectado todavía a la línea de alta tensión eléctrica y se suministraba con energía procedente de la Central de Los Torreones del Mundo (Los Alejos), el fluido producía altibajos frecuentes que se denominaban "amaguces". Existían aparatos cuya misión era estabilizar la energía para evitar averías en los electrodomésticos.


 


AMOQUINAR.-  Pagar cada cual su parte, generalmente en una deuda colectiva o  "a escote".


AMUERMAR.- Quedarse muermo o medio dormido.


ANDORRERO.- Que gusta mucho ir de acá para allá.


ANDURRIAL.- Dícese de aquel lugar en el que resulta difícil andar por las dificultades del terreno. Se usa también para dar a entender los fines inconfesables o sospechosos  de quien lo frecuenta. Suele usarse en plural: Los "andurriales".


AÑICOS.- Destruirse una pieza en múltiples fragmentos, tras un golpe. "Hacerse trizas".


APARPAR.- Es la acción de desearlo todo para sí y no dudar en conseguirlo, si se puede.


APECHUSQUE.- Utensilio, herramienta. Puede llegar a utilizarse como apelativo de alguien.


APEGULLONAR.- Hacer "pegullones", amontonar.


ARDIL.- Ardid. Empuje, maña, ganas de hacer algo.


ARGARIPE.- Se utiliza para referirse a uno o varios actos consistentes en halagar o agasajar de manera muy visible a alguien o a algo. Suele utilizarse también en plural.


ARMATOSTE.- Mueble o cosa grande que más bien está estorbando donde se encuentra. A veces,  llega a  aplicarse  a personas, en tono despectivo.


ARREANDO ESTOPA.- Salir corriendo a gran velocidad.


ARRECHUCHO.-  Especie de ataque.


ARREGOSTARSE.- Acostumbrarse a algo.


ARREGUILLADO /A.- Muy helado. Hecho reguillo.


ARREMETOSO.- Se aplica al toro que se comporta con mucho nervio y bravura.


ARRESTROJAO. (ARRESTROJADO /A).Dícese de la persona que ha permanecido en el campo largo tiempo sin descansar y se encuentra en condiciones poco aseadas.


ARRISCOLAO.- Dícese de un muchacho pulcro, bien peinado y roscado. Poco usado en femenino.


ARRUMBAO. ARRUMBADO /A.- Persona o cosa que es objeto de olvido y desuso.


ARRUMBAR.- Considerar algo como inútil. No hacer caso de algo o de alguien.


ARUÑAR.- Variante de  ARAÑAR: Herir superficialmente rasgando la piel. Aplicado principalmente  al arañazo de un animal, pero sobre todo, del gato animal de convivencia asidua con el hombre. 


ASALTACUNAS.- Se aplica al individuo adulto que intenta conquistar a otro mucho más joven.


ASCUARRIL.- Gran cantidad de ascuas en la lumbre.


ATARQUINAO.-  Atarquinado.- Con tarquín. Es un vocablo utilizado para referirse al aceite, el vino u otros fluidos que quedan al fondo del recipiente que los contiene y que ofrecen un aspecto pastoso, al mezclarse con los residuos sólidos.


ATASAJAO / Á. ATASAJADO /A.- Situación de tendido prono o supino en la que el sujeto deja caer todo su peso de un modo aparentemente descuidado y durante largo tiempo.


ATASAJAR.- Acción de atasajarse.


ATASCAERA.- Repretera de gente.


ATEZAO/ Á.- Que se parece exageradamente a los de su raza.


AZACANAO /Á.- Persona que acumula una enorme cantidad de trabajo por hacer, y lo desarrolla con cierta aparatosidad.


AZAONADO.- Dícese de la persona campera curtida bajo el sol, el frío y la lluvia en las faenas labriegas,  cuyo cuerpo y estilo se adapta al manejo y agarre ágil y alegre del azaón.


AZOGUE.- Se utiliza para referirse al modo de comportarse alguien con exagerada y manifiesta inquietud. 


 


 


 


B


 


BACÍN.- Recipiente generalmente de barro o porcelana muy utilizado para verter los orines cuando no existían los baños en los domicilios. Orinal. También se utiliza como despectivo para referirse a una persona de baja estopa moral.


BADILÁ.- (BADILADA).- Cantidad de ascuas que caben en un badil para echar al brasero.


BALADRE.- Término utilizado para calificar a alguien que es  "muy malo".


BALAMÍO.- Conjunto de muchos objetos agrupados con gran desorden. Trabajo muy importante e incómodo, cuya sola iniciación  produce pereza.


BANDARRA.- Personaje despreciable y de poco prestigio social,  por su conducta descuidada, informal y negativa.


BELITRE.- Se trata de un individuo que encarna todo tipo de vicios y se comporta en esa línea por donde anda.


BILIBIRLOQUE  (DE).- Se utiliza para referirse a algo que se ha conseguido sin esfuerzo aparente.


BIRUJI.- Especie de viento muy helado, propio de las tardes de invierno.


BLINCAR.-  Brincar.


BOCAZAS.- Se aplica a la persona que habla demasiado y con poca gracia.


BODOQUE.- Persona pequeña, baja y rechoncha.


BODRIO.- Masa de las morcillas.


BOLEA.- Juego de fuerza y agilidad consistente en el lanzamiento de bolas metálicas de diverso peso para conseguir una mayor longitud de trayecto sumando el conseguido por los compañeros de cada equipo.


BOLONDRO.- Bolo. Chichón. Persona gorda y rechoncha.


BOMBOROMBILLOS.- Llevar a horcajadas. Sobre los hombros de una persona. Se trataba de un modo de transportar a los niños por parte de los mayores. Diofiere de llevar  "a cuestas" que sería sobre la espalda.


BÓMBOROS.- Variante de BOMBOROMBILLOS.


BOÑIGÁ  (BOÑIGADA).- Una buena cantidad de boñigos, excrementos de las caballerías. Excelentes como abono  para las plantas.


BORUJÓN.- Especie de abolladura de gran relieve, tamaño  e importancia.


BORUÑO.-  Lío; asunto  no esclarecido; objeto  arrugado.


BOTIJUELA.- Especie de propina con que se premia alguna prestación.


BUBEAR.-  Ir de un lado a otro sin venir a cuento, sin hacer nada; sin grandes metas y perdiendo el tiempo.


BUCHACA.- Bolsillo.


BUFA.- (SALIR DE).- Emprender una huida inesperada y veloz. "Salir bufado".


BUFÁ.- Bufada: Llama grande inesperada. Desprecio violento que rompe una relación o una conversación.


BUFONAZO.- Especie de bufá o bufada. y fogonazo.


BUJERO.- Variante de agujero. Topónimo utilizado en Molinicos para designar el paraje que sobre Las Hermanas, posee una piedra con un gran orificio. Se divisan, desde allí  las sierras  de Peñarrubia y Letur.


BULLA.- Especie de joroba. Variante de abolladura.


BULLADO/ A.-  Que posee joroba. Dícese de la persona que presenta cierta deformidad anatómica, principalmente en la espalda.


BULLIR.- Deambular de un sitio hacia otro sin destino concreto.


BUREO.- Paseo largo y reiterado que, a veces,  supone el abandono de las obligaciones propias. 


 


 


 


 


C


 


CABETE.- Diminutivo de cabo: trozo pequeño de cuerda. Se aplica a los cordones de los zapatos. Úsase casi siempre en plural: (Atarse los cabetes).


CABRA.- Úsase para designar una especie de manchas enrojecidas que suelen producirse en las piernas como consecuencia del excesiva temperatura directa que produce el brasero de ascuas u otra especie de calor.


CACHAZA.- Paciencia exagerada. Gran despreocupación en el modo de actuar.


CACHAZUDO /A.- Persona que tiene mucha cachaza. Extremadamente paciente y falta de resolución.


CAGALERA.- Espanto, temor. Diarrea de grandes magnitudes.


CAGALETA.- Dícese de la persona muy asustadiza, que teme por todo.


CAGÓN.- Cagaleta, cagueta, cobarde.


CAGUETA.-  Diarrea. Se aplica para calificar a persona muy miedosa y cobarde.


CAGUETOSO.- Del color de la cagueta. Se aplica a asuntos cuya solución se dilata de modo desagradable.


CACHIVACHE.- Suele utilizarse en plural para referirse a utensilios de trabajo que han quedado arrinconados o arrumbados en algún lugar de la casa de los de poco acceso. Nombre elegido para un popular concurso literario moliniqueño.


CACHUMBÉRICA.- Apelativo utilizado para calificar un tipo de vida muelle, relajada, cómoda y acorde con ese tipo de conductas que se identifican como ... " a sus once mil vicios". Suele  usarse unida al vocablo CUÁCARA..


CACHUMBO.- Armatoste de grandes y desproporcionadas medidas.


CAGÁ (de lagarto).- Se aplica la expresión para referirse a quien trata de buscar el aprovechamiento de algo o de alguien.


CALAMOCANO /A.- Estado previo a la intoxicación etílica, en el que el afectado tiene parte de sus facultades mentales, e inclusive físicas,  en situación de evidente deterioro.


CALAPATRICIO.- Variante de raciocinio. "Perder el calapatricio" se entiende  como enloquecer temporalmente.


CALLACUEZO /A.-  Reservado; es de esos que las matan callando.


CANCAMUSA.- Repetición machacona de la misma frase o discurso.


CÁNDALO.- Un buen leño para la lumbre.


CANSINO/ A.- Persona muy pesada e impertinente.


CANTINELA.- Canción o verso que se repite. Figuradamente, machaque, pesadez.


CAPIROTAZO.- Especie de golpe seco que se propina generalmente en la cabeza.


CARAMBILLO.- Ilusión muy fuerte y no siempre fundada a la que una persona dedica mucha pasión.


CASCANTE.-  Persona que todo lo dice, sin venir a cuento ni ser necesario.


CASCAR.- Hablar demasiado.  


CASCARRABIAS.- Persona malhumorada y cargada de mal genio.


CASCARRIAS.- Roña, suciedad pegada en la piel.


CASQUERA.- Tertulia muy larga en el tiempo y, a veces, con poca sustancia.


CATACALDOS.- Que pretende hacer de todo y entrometerse en todo.


CATAGUISADOS.-  Persona que se entera de todo, que está en todos sitios.


CATALINA.- Defecación humana de tamaño considerable  y aspecto pastoso excretada en superficie lisa, generalmente a la intemperie. Suele utilizarse en expresiones como: "Una hermosa catalina".


CEOMO.- (Estar hecho un).- Variante de la expresión bíblica: ecce homo.-  Aspecto lamentable que presenta una persona.


CEPA.- (Hacer). Esperar de modo  excesivo con el proyecto de conseguir determinado objetivo.  Figuradamente,  perseguir y esperar algo de forma obstinada.


CHACALACA.- Deficiencia física que desmejora el estado de salud. Suele usarse en plural: tener chacalacas es estar afectado de dolencias variadas aunque no graves.


CHÁCHARA.- Conversación animada e intrascendente. Se aplica a la mujer disminuida de sus facultades.


CHAMBAO.- Espacio cubierto de poca entidad y escaso lujo.


CHAMUSCAR.- Quemar algo por su superficie. Figuradamente, enturbiar determinadas  relaciones humanas.


CHAMUSQUINA.- Acción y efecto de chamuscar. Dícese de la situación en la que aparecen indicios que desagradan a quien los percibe. Se atribuye al sentido del olfato: "Oler a chamusquina".


CHAPARRETE /A.-  Persona de baja estatura.


CHAPILETE.- Chapilote de poco aprecio.


CHAPILOTE.-  Trozo de tierra de labor escasa valía  y  pequeña extensión, con acceso generalmente difícil.


CHAPUCERO /A.- Que hace chapuzas. Dícese también de quien se muestra excesivamente cariñoso con alguien.


CHAPUZA.- Pequeña obra de reparación llevada a cabo con pocos medios y escasa perfección.


CHICHIPÁN.-  Persona delgada, de poco seso, poca cosa. Se asemeja, en su aspecto,  al pajarillo del mismo nombre.


CHICHÓN.- Especie de bulto que se suele producir en la cabeza tras un golpe que no produce herida ni sangra. También se le denomina gorrín o gorrinete, según su tamaño.


CHINCHAR.-  Fastidiar, hacer rabiar.


CHIPICHAPE.-  Agua en la calle o en el suelo que es pisada. Al mezclarse con el polvo del suelo, produce un barrillo característico.


CHIQUILICUATRE.-  Chimiliscuatre.


CHIMILISCUATRE.- Persona de muy poca entidad.


CHIRIBÍAS.- Aplícase a los seres vivos de menor tamaño que sus congéneres.


CHIRIMBOLO.- Suele utilizarse en plural para referirse a un conjunto de muebles en desuso y otros objetos que tienen a ser inservibles  o poco utilizados.


CHIRIPA.- Casualidad. Se usa para referirse a ciertos objetivos obtenidos por los pelos o de modo inesperado.


CHISPE.- Resto que queda tras la molturación y prensado de la aceituna una vez extraído el aceite.


CHISPERA.- Borrachera.


CHOCANTE.-  Que choca. En nuestro uso, tiene connotaciones de carácter gracioso.


CHOCAR.- En el uso moliniqueño, causar extrañeza.


CHORRADA.- Cosa de poca importancia. Chuminada. 


CHORRITO /A.- Persona que utiliza amabilidad extrema para lograr lo que se propone, ante los demás.


CHOSPE.- Aplícase al pelo enmarañado o mal peinado.


CHOSQUISNAR.- Manosear a modo de un mecánico, pero con poca herramienta y escaso dominio del cometido.


CHUCHO.-  SACAR EL:  Darse a conocer o dejarse ver notoria y  públicamente.  ESCONDER EL: Quitarse de en medio. Encerrarse. 


CHUCHURRÍO.- Esmirriado, ajado.


CHUMINADA.- Cosa de poca importancia. Chorrada.


CHURUBITA.- Es una moza muy arreglada y graciosa.


CHUSCARRAR.- Quemar  "a medias" una superficie. Dícese de  "estar chuscarrado" cuando alguien está muy enfadado por cualquier cosa.


CHUSCO.- Que es muy bonito y gracioso. Se aplica a un juego de juventud que consistía en lanzar una especie de chapas del tamaño de la mano aproximadamente, al objeto de derribar un cilindro de unos 10 centímetros de altura, colocado a una distancia prudencial (unos diez metros) y  sobre el  que estaban depositados los "trofeos" (dinero u otros objetos valiosos) que obtenía el jugador que lograba el derribo.


CHUSMARRAR.- Requemar algo con lumbre.


CHUSMARRO.- Se aplica a la comida elaborada a base de productos cárnicos, generalmente del cerdo y que se preparan a la brasa, principalmente en las celebraciones del  "mataero".


CHUZO.- Carámbano. Porción de hielo con forma de estilete que pende de los tejados u otros lugares donde existen  vertidos de agua, sobre todo en las noches de humedad e intenso frío. "Caer chuzos de punta".


CIBANTO.- Especie de vericueto,  precipicio desde el cual una caída resultaría muy peligrosa.


CIBERA.- Cebo. Combustible para la lumbre, simiente para el molino. Figuradamente, "meter cibera" consiste en exaltar o predisponer el ánimo de unas personas en contra de otras, enconando los asuntos.


CIPITORRIO.- Especie de ataque.


CIRIMBOMBO.- Especie de chirimbolo.


CIRIMINGUILLO /A.- Suele aplicarse a la persona que se deja manejar por otra.


CIRINGONZA.- Jerigonza. Postura extraña. Suele utilizarse en plural.


CITARA.- Pared gruesa que delimita el terreno y tiene una altura que sirve de asiento para ocupar el ocio. (En el Molinicos de los años cincuenta, una larga citara  protegía la ladera de la Calle  Mayor por su parte del arroyo. Con la edificación, actualmente sólo quedan pequeños restos).


CITOTE.- Persona que no agrada dentro del grupo y suele ser citada, en su ausencia, de modo despectivo. 


COCOROTA.- Nuca, cogote. Parte sobresaliente de una persona o cosa. En la persona, se asocia a la cabeza y en una montaña, a su cumbre. "Llegar a la cocorota" significa alcanzar la cima de la montaña.


COCOTAZO.- Vulgarismo. Cogotazo. 


COCOTE.- Vulgarismo. Cogote.


COGOTAZO.- Golpe dado en el cogote, generalmente con la mano abierta.


COGOTE.- Parte superior y posterior del cuello.


COLODRILLO.- Parte posterior de la cabeza humana. Cocote. Cogote. "Ser tieso de colodrillo". Se aplica a la persona a quien le resulta difícil ceder de lo que considera su razón o abdicar de sus argumentos.


COMBA.- Juego de muchachas consistente en saltar a través de una cuerda que gira de modo circular, impulsada desde sus dos extremos por sendas jugadoras.


CONCUTINAR.- Se usa para referirse a una supuesta coincidencia o coordinación de hechos o ideas, entre sí.


CORCOVO.- Especie de salto espectacular o con curvaturas anómalas. Suele utilizarse en plural: dar corcovos.


CORDEL.-  Especie de cuerda de esparto. (DAR CORDEL).- Hacer la puñeta, o sea, estorbar con reiteración


CORRUSCO.- Trozo de pan, más bien duro. Cuando se juntan muchos, hay que hacer migas de pan.


COSAS.-  "De horno".- "Delicados". Productos de confitería que suelen elaborarse artesanalmente  a domicilio.


COSCOLETAS.-  "Llevar a". Llevar en bomborombillos


COSCORRO.-  Pequeña siesta; dar una cabezada.


COSCORRÓN.- Especie de capón propinado en la cabeza que produce dolor y, a veces, llega a chichón.


COSCOVILLO.-  Cozcovillo.


COSQUE.- Especie de cachete o de capón.


COSTERO.-  Trozo de pan con mucha corteza y poca miga.


COSTALÁ.- Se utiliza para referirse a una caída inesperada y espectacular. Es como si cayere un costal desde cierta altura.


COSTALAZO.- Variante de  "COSTALÁ".


COZCOVILLO.- Se aplica a las personas que tienen una estatura  y proporciones físicas muy reducidas


CRILLA.- Patata.


CUÁCARA.- Nombre con el que familiarmente se designaba la botella de cerveza fresca. En la composición CUÁCARA-CACHUMBÉRICA designa un  tipo de vida relajada, derivado de la práctica habitual del ocio,  la comida, la bebida y el descanso. O sea, "pensar con la cabeza para no trabajar con las manos,  y gozar de los placeres de la vida".


CUÁCARA CON CUÁCARA..- Nombre familiar con que se cantaba el número   44 en el juego del bingo, antes conocido como la "lotería" y que solía  practicarse  en los domicilios,  en noches de invierno, entre vecinos.


CUARTOS.- Genérico que se utiliza para referirse al dinero a la riqueza en general: "tener cuartos".


CUCAMONA.- Especie de carantoña que hace una persona a otra para ganar su simpatía.


CUCHIFARRE.- Guchifarre: cuchillo grande.


CUCLILLAS. Vulgarismo: cunclillas. Estar en cunclillas.  Situación de agachado con el cuerpo doblado de modo que las nalgas se acercan al suelo y a los talones. Tiene relación con la posición que adopta la clueca.


CUCHITRIL.- Cochitril. Habitáculo pequeño y más bien sucio y oscuro.


CUESCO /A.- Dícese de la persona, principalmente del sexo femenino, que se caracteriza por su relativa obesidad, escasa resolución y poca gracia.


CUESCO.- Ventosidad sonora. Suele aplicarse cuando el volumen acústico es de cierta importancia.


CUICIA.- Afán por el desempeño de un trabajo o de cualquier actividad.


CUICIOSO/ A.- Dícese de la persona que desarrolla cualquier actividad  con un interés y dedicación muy considerables.


CULIPONERSE.- Vestirse con especial intención de quedar muy adornado.


CULIPUESTO.- Que se ha vestido con especial cuidado y abundantes adornos.


CUQUERO /A.- Que hace cucamonas.


CURRICALLES.- Juego infantil que consiste en saltar sucesivamente por encima de distintos jugadores que van encorvándose, alineados  tras su intervención.


CUTRICHIL.- Cuchitril.


 


 


D


 


DANZANTE.- Se aplica a los individuos que paran poco en casa o en su trabajo. 


DAR (DE MANO).-  Plegar: terminar la jornada laboral.


DELICADOS.- "Delicaos".- Productos artesanales de confitería elaborados en el domicilio. 


DESATURDIRSE.- Dar una salida inesperada a un asunto de cierta complejidad. Figuradamente se utiliza para referirse a la persona que suele levantarse tarde, que madruga muy poco.


DESCUAJARRINGAR.- Dejar sin fuerzas a las personas como consecuencia de un fenómeno que asusta o impresiona.


DESCUAJARRINGUE.- Situación extrema y próxima a descuaringar.


DESOLLEJAR.- Criticar, quitar la fama a alguién.


DESPIPORRE.- Espiporre.


DOLA.- Pídola. Juego de muchachos que consiste en saltar por encima de uno que se encuentra encorvado, con distintas variantes, además del salto.


DON TRIS TRAS.- Fórmula que hace referencia a una persona dando su nombre por supuesto.


DORMIVELA.- Situación de semivigilia en la que el afectado no está dormido profundamente.


DUCE.-  Dulce.


 


 


 


E


 


EDAD DE CRISTO (LA).- Modo de conocer el número  "treinta y tres"  en el juego familiar de la lotería.


EJAJAR.- Accidente que sufre la rama del árbol cuando por alguna fuerza externa, como el peso o el viento, se rompe del principal.


EJARRAJO.-  Roto descomunal, principalmente en los pantalones.


EJARRAMANTAS.- Se aplica a ese tipo de personas de poco fuste, con pocas ganas de trabajar y escasa aplicación.


 


EJARRAR.- Romper de mala manera cualquier tipo de tejido, pero sobre todo, la ropa de vestir.


EMBOLICAR.- EMBORILAR.- Liar de mala manera o de modo desordenado.


EMBOLLETÁ.- Persona muy acicalada y recargada en el vestir.


EMBORUJAO /Á  (Emborujado/ a).- Quien por enfermedad  u otra causa, se encuentra como entristecido.


EMBORUÑAR.- Hacer boruños. Dejar los trabajos inconclusos o mal terminados, con las prisas.


EMBROLLO.- Especie de enredo que tiene el objeto de confundir sin esclarecer el asunto.


EMPANCINAR.- Adquirir un estado de molestia física como consecuencia de comer o beber demasiado.


EMPERIFOLLADO/ A.- Persona que se ha colgado sus mejores galas para asistir a algún evento extraordinario.


EMPERIFOLLAR.- Acción de adornar el cuerpo de las personas con ropas, alhajas u otros complementos.


EMPORRETO /A.- Totalmente desnudo. Derivado de la expresión  "en porretas". 


ENCALOMAR /SE.- Sumergirse en un estado de ánimo de profundo afecto o dependencia de algo o alguien.


ENCALOMO.- Engrilloto. Estado de enajenación anímica como consecuencia de una pasión muy profunda.


ENCANAR /SE.- Abstraerse en una mirada o cualquier acción prolongada. Cuando se baila el zompo y parece que queda inmóvil unos instantes en su rotación, se dice que se  "ha encanado".


ENCANIJADO /A.- Desnutrido, desmejorado, con aspecto raquítico.


ENCASQUETAR.- Dar una información de modo imprevisto y casi violento. Endosar a alguien alguna faena para que se haga cargo de ella, sin su deseo. 


ENCETANÁ /ENCETANAO.- Se aplica a quienes se toman cualquier acción con un celo extremadamente visible. Úsase también  para describir escenas amorosas muy apasionadas. " Estar encetanao ".


ENCETANAMIENTO.- Situación de "estar encetanao" con carácter de cierta habitualidad. Especie de manía afectuosa que se adquiere ante cualquier objetivo.


ENCETANAR.- Producir encetanamiento.


ENCETANARSE.- Ser víctima del encetanamiento. Apasionarse ostensiblemente.


ENCLENCLE.-  Escuchirrimizado, esmirriado, desmirriado.  Persona débil, delgada,  como desnutrida.


ENDIRGAR.- Endilgar.


ENDILGAR.- Suele utilizarse para hacer referencia a una molestia que se endosa sin aceptar por el "beneficiario". Aplícase también para referirse a un embarazo no deseado. (Endilgar una panza). 


ENDURAR.- Úsase en forma negativa para expresar  falta de interés por la economía. "No endurar".


ENFOLLINARSE.-  Enfurruñarse,  enfadarse.


ENFURRUÑARSE.- Enfadarse.


ENGARABITAR.- Subir con agilidad a un árbol u otro lugar elevado sin medios externos.


ENGARROTAR.- Agarrotar. Entumecer los músculos.


ENGATUSAR.- Conseguir algo por medio de halagos.


ENGRILLOTO.- (ENGRILLOTE).  Ilusión desmedida, desmesurada y exagerada ante un suceso presente o futuro.


ENGRUDO.- Además de masa, lío morrocotudo, principalmente económico o administrativo que no se saca a la luz y tiene mal arreglo.


ENGURRUÑÍO/ A. Engurruñido,  arrugado, doblado, menguado.


ENROBINADO.- Enrobinao. Lleno de óxido.


ENROINAO.- Enruinado.


ENRUINAO.- En la ruina. Aplícase a los animales, sobre todo al cerdo, cuando, generalmente por falta de alimento,  adquiere un lamentable aspecto de desnutrición y encanijamiento.


ENTANGANILLAR.- Realizar un  "tanganillo", especie de estaribel de poco fuste y escasa consistencia.


ENTELERÍO.- Estado de los cuerpos con aspecto de frío. "Estar entelerío" es estar helado o con enfriamiento.


ENTORILAR.- Término que se utiliza para referirse al estado de una faena en la que se han superado las dificultades iniciales.


ENTREPUERTAS.- Especie de acoso a que se somete una persona cuando debe soportar algunos improperios sin posibilidades de defensa. Úsase también para referir algún tipo de acometida de que puede ser víctima un animal doméstico, como el gato, cuando es sorprendido en actos que incomodan al hombre.


ENTRIBUTO.- Especie de ataque.


ERRE QUE ERRE.- Constancia en la consecución de algún fin, tan excesiva que llega a resultar agobiante.


ERRIBAR.- Vulgarismo de derribar.


ESCABULLIR.- Escapar de alguna situación embarazosa.


ESCAGASNAR.-  Ayudar a crecer, criar; sacar de la ruinera.


ESCALDAR.- Escarmentar. "Salir escaldado" se aplica para referirse a una experiencia desagradable.


ESCARBAERA.-  "Escarbadera": Se aplica a las patas de las aves gallináceas haciendo referencia a su función de escarbar: rasguñar la tierra ahondando muy poco en ella.


ESCARCUÑAR.- Buscar con mucha insistencia. A veces, sinónimo de escrutar.


ESCARPÍN.- Especie de remordimiento. Quedarse "con el escarpín" es tener un sentimiento de deseo insatisfecho de algo.


ESCLAFARSE.- Sentarse en un sitio cómodo sin prisa ninguna. Parapetarse.


ESCOLISMAO/ ESCOLISMÁ.- Persona muy delicada y exigente en el trato. Extremadamente exagerada en la limpieza y en el aseo personal.


ESCORIZO /A.- Dícese de la persona generalmente poco amable, algo geniuda y  no muy simpática. 


ESCUAJARRINGAO/ Á.- ESCUAJARRINGADO/A- Que ha perdido la textura. Figuradamente se aplica a la persona que está extraordinariamente cansada como consecuencia de esfuerzos inusuales. 


ESCUCHIMIZADO /A.- Muy delgado y enclencle.


ESCURRINTÍN.- Último de los restos de determinados fluidos en el recipiente que los contiene. Los escurrintines del vino, del aceite o de otros líquidos son los residuos que  quedan en el fondo de la vasija.


ESCURRIZO.- Lugar de superficie suave, plana  y con la  pendiente adecuada para transcurrir resbalando de arriba hacia abajo a guisa de juego de juventud. Topónimo utilizado en su día para referirse a una losa situada en la falda de la Peña Perico y que constituía un atractivo para la chiquillería de la época. Fue prácticamente inutilizado como tal, con la construcción de la Carretera de Yeste.


ESFANDIR.- Enjuagar la ropa en el lavadero, echándole agua con la mano. 


ESFARFOLLAR.- Quitar las hojas a la mazorca del maíz.


ESFARFOLLO.- Fiesta que se organiza con motivo de las faenas de esfarfollar.


ESFARRAR.- Acción de resbalar o escurrirse en una superficie lisa o como consecuencia de haber pisado un cuerpo resbaladizo. En el juego de la "bolea", esfarrar es dar inicio al lanzamiento de las bolas: "el que remata esfarra". Salir "esfarrao" es iniciar una huida a toda velocidad.


ESJALICHAO/ Á.- Se aplica a personas con aspecto poco cuidado, especialmente en el vestir.


ESJALICHAR.- Producir en algo una acción de desorden.


ESLAPICIR.- "Eslapicirse". Ver la luz del día a altas horas de la mañana, como consecuencia de la pereza para madrugar.


ESMOCHAR.-  Podar, pero mucho;  pelar demasiado.


ESMOTE.- Quitar motas o cosas de en medio. "Hacer un esmote" consiste en una limpieza profunda de partículas u  objetos innecesarios.


ESOLLINAO.-  Como deteriorado, en mal estado.


ESOLLINAR.- Deteriorar algo. 


ESPARAVÁN.- Persona desagradable, cuya presencia se considera un estorbo.


ESPATARRARSE.- Abrirse de piernas. En sentido figurado se aplica para hacer referencia a una actitud de mucha energía y considerable resolución.


ESPEADO/A.- Dícese de quien por haber realizado esfuerzos extraordinarios, se encuentra con un cansancio muy evidente y visible.


ESPEAR.- Espearse. Se aplica, más bien en sentido negativo para quitar importancia a un trabajo del que alguien trata de evadirse. "No va a espearse..."


ESPELUZNO.- Especie de escalofrío producido por estar incubando una enfermedad, o bien como consecuencia de una impresión por algún acontecimiento desagradable e inesperado


ESPERTÍN.- Especie de desgana. Sentimiento de mucha pereza.


ESPERTUGÁ.- Espertugada,  reacción violenta ante un sobresalto.


ESPETAR.- Decir una cosa de modo improvisado.


ESPIZCAR.- Dividir un todo en partes pequeñas. El término "espizcarse" se aplica a un estado de especial alegría.


ESPIZCONAR.- (ESPISCONAR).- Quitar a un todo una parte. Habitualmente, su uso se refiere a la acción de quitar una esquina a un cuerpo plano, de mala forma, como de un golpe.


ESPORRETADO. Esporretao;  como los chorros del oro: muy limpio.


ESPINDARGA.- Persona muy alta y desproporcionada


ESPIPORRE.-  Situación muy graciosa, festiva, alegre.


ESTACACINA.- Especie de paliza que se propina a alguien, en la que los golpes se suceden con gran abundancia y violencia. Gran somanta de palos


ESTARIBEL.- Montaje de poca consistencia.


ESTEZAR.- Restregar la ropa con fuerza para conseguir que se quede limpia en el lavado a mano. También se aplica a las situaciones en las que una persona tiene que soportar ciertos incomodos producidos por el cuidado


de enfermos o mayores en largos y penosos períodos.


ESTEZÓN.- Especie de herida o lesión, generalmente abierta, pero superficial,  producida en contacto violento con un objeto duro y cortante.


ESTOSERSE.- Emitir sonidos similares a los de la  tos , pero de modo deliberado y no espontáneo con el objeto de  anunciar la irrupción  imprevista a un lugar habitado. Suelen  "estoserse"  los padres para evitar sorprender a las hijas en situación comprometida con sus parejas, cuando llegan inesperadamente.


ESTUFÍO.- Trato desconsiderado. Dar estufíos es manifestarse con desprecio ante cualquier persona.


ESTURREAR.- Extender sin mucho orden.


 


 


F


 


FACA.- Especie de cuchillo de gran calibre y con punta. 


FARFOLLA.- Hoja del maíz. Producto de escaso valor y aprecio.


FARRUCO /A.- Calidad de fanfarrón; algo altanero;  cabezón.


FARUTO.- Falso, fatuo, huero, vacío y sin contenido. Algo que carece del valor que le fuera propio.


FILAÍS.-  "Estar hecho un". Estar muy delgado. Se aplica a las personas que tienen aspecto raquítico y de extrema delgadez. La palabra debe tener relación con el escaso espesor del "hilo".


FOGONAZO.-  Bufonazo.


FREGANZA.- Piezas, generalmente de cocina, preparadas para ser fregadas.


FREGATEL.- Gran volumen de piezas de vajilla preparadas para fregar.


FUSTE.- Categoría, importancia. Suele utilizarse en forma negativa. (Tener poco fuste).


 


   


G


 


GACHAPAZO.- Caída más bien violenta.


GALGO.- En este lexicario, persona a quien le encanta comer cosas dulces. Por extensión persona exigente.


GALGUCIO.- Variante de galgo.


GALGUERÍA.- Alimentos de sabor dulce o muy dulce. Objetivos que no están al alcance de cualquiera.


GALILLO.-  Gollete,  garganta.


GAMBITEAR.- Zascandilear, andorrear sin rumbo preciso. 


GARABATA.- Nombre dado a una especie de garrota o cayado con el que algunas personas se ayudan para andar o para recoger determinados frutos que penden de árboles de cierta altura, como la higuera.


GARABITERO /A.- Se aplica a ese tipo de persona  cuya agilidad y condición física le permite subir con evidente facilidad, bien a los árboles o a cualquier otro lugar elevado.


GARIBOLO / A.- Especie de utensilio para agarrarse que, en uno de sus extremos,  termina en forma redondeada.


GASÓN.-  Terrón de tierra.


GAZNÁPIRO.- Se aplica a un tipo de individuo torpe y poco agraciado.


GOBANILLA.- Aplícase a la muñeca de la mano.


GOLISMERO.-  Personaje que curiosea y que quiere enterarse a toda costa, de lo que  apenas  le interesa.


GOLLETE.- (Estar hasta el).- Situación en la que ya no se puede aguantar más.


GORGOCIL.- Zurcacho.


GORRÍN /A.- Nombre familiar del cerdo, mamífero doméstico. Por extensión, persona poco aseada. 


GOSQUE.- Persona de muy reducido tamaño. Por extensión, se aplica también animales de la misma condición.


GOTETA.- (Gustar una goteta comiendo) Se utiliza para referirse a quienes, con el mayor disimulo, gustan  beber alcohol a cualquier hora y día.


GUA.- Juego de muchachos que consistía en aproximar, a un hoyo practicado en el suelo, las canicas del adversario a base de golpes asociados a las denominaciones: primera,  pie, tute, matute y gua. (En la fase "pie" se exigía que las bolas quedasen a una distancia no inferior a la medida del pie del jugador). 


GUARÍN.- Dícese del menor de un grupo o manada. Es el benjamín.


GUIJARRO.- Piedra pequeña y como tallada.


GUINCHONAZO.-  Golpe, generalmente otorgado con objeto punzante.


GUÍSCANO.- Nízcalo.


GUISCAR.-  Provocar;  hurgar en la herida; chinchar.


GUITA.- Especie de cuerda esparto.


 


 


 


 


H


 


HALDA.- Regazo. Parte que comprende desde la cintura a la rodilla en una persona sentada. Generalmente, las madres tenían a sus hijos pequeños  "en el halda".


HATO.- Ropa, merienda. (Hacer o liar el hato).-  Preparar lo necesario para salir de casa, generalmente al trabajo.


HEBREAR.- Hartar de palos. Dar una buena ración de golpes.


HILAR FINO.- Ser muy escrupuloso en cualquier actuación de la vida.


HONDURAR.- Endurar.


HUMERO.- Chimenea.


HURONERA.- Se aplica al domicilio para referirse a quienes se hacen ver  muy poco y permanecen como ocultos. 


 


 


I


 


INFELIZ.- Se usa para referirse a aquellas personas con poca gracia y menos picardía.


 


 


 


J


 


JAMARÚ.- Personaje un poco simple y sin gracia.


JAMELGO /A.- Persona que suele hacer lo que le place sin gran observación de exigencias sociales.


JESPE.- Especie vegetal acuática que suele criarte en el arroyo. "Estar como un jespe" se utiliza para referirse a algo pulcro y limpio como el oro. 


JUANLANAS.- Expresión con que suele hacerse referencia a hombres de escasa energía que soportan impasibles cualquier ofensa a su dignidad.


JUMERA.- Borrachera importante. 


 


 


 


K


 


 


 


L


 


LAMIZNERO /A.- Lamisnero.- Demasiado curioso y enterador;  ser pelota.


LAMPARÓN.- Mancha enorme en la ropa.


LAÑA.- En el habla moliniqueña, se refiere a quien administra sus bienes de modo muy tacaño o exagerado y, si llega el caso,  puede  rozar lo fraudulento.


LARGUIMENGO /A.- Dícese de la persona que, además de delgada,  es más alta que las de su especie.


LERDO /A.- Especie de despectivo que se utiliza para referirse a quien manifiesta torpeza para comprender o hacer algo. Úsase también en sentido negativo "no andar lerdo" para significar agilidad física o mental.


LIQUE.- Pequeña patadita que se propina en el trasero del jugador de la pídola  (dola obligatoria) en el instante de saltar sobre el jugador que se encuentra encorvado.


LOCÁTICO/ A.- Persona que se comporta con ciertas irregularidades que no coinciden con el patrón habitual de la convivencia social. 


 


M


 


MAJORRÁ.  Majorrada.- Montón de billetes muy considerable.


MALTRABAJA.- Persona poco cuidadosa en sus faenas. 


MAMOTRETO.- Suele aplicarse a personas que, con cierta impertinencia,  se incorporan a grupos en los que no hacen falta ni son deseadas por el resto de los miembros. Por extensión, montón de objetos innecesarios.


MANGANTE.- Despectivo referido a individuos hábiles en el engaño y generalmente amigos de lo ajeno.


MANGAR.- Se utiliza como sinónimo de robar, pero en pequeñas cantidades.


MARMULLAR.- Comer de forma poco aparatosa, como si faltasen piezas dentales.


MARREAR/ MARREARSE.- Despistarse. " Quedarse marreado"  es salirse de la línea marcada por el colectivo principal.


MARRO.- Antiguo juego de muchachos.  "Dar marro" equivale a dejar a alguien fuera del grupo.


MASNAR.- Dar fricciones en el vientre. Existía la creencia de que ciertas personas tenían poderes especiales como para aliviar los dolores abdominales a base de masajes.


MATA ( "que no ha echao").- Es una acción frustrada. Intento de lograr un objetivo que no se consigue.


MATACHOTOS.- Especie de calabobos en el que, en lugar de agua, cae hielo.


MATUTE.- Fase en el juego del GUA. Especie de engaño o de fraude. De incógnito. Se considera "producto de matute" al que se comercializa en pequeñas cantidades al margen de la Ley.


MAZA.- Persona gruesa y baja de estatura.


MAZAZO.- Golpe. Contratiempo que se sufre en la vida.


MEARRA.- Micción muy copiosa. Es propio de la edad infantil en la que, al orinarse en la cama por la noche, se pone todo “hasta los trenques”.


MEARRETA.- Ganas de mear continuamente.


MEQUETREFE.- Despectivo utilizado con alta intencionalidad ofensiva.


MESEFINGORE.-  Vulgarismo: Misifingore. Nombre propio con que se conocía una famosa orquesta musical moliniqueña de los años sesenta.


METIJACO  /A.- Que se mete en todo. Se aplica a ese tipo de persona que gusta de entrometerse en asuntos ajenos.


MIAJA.- Persona, animal o cosa de muy reducido tamaño. 


MIAJETA.- Sólo un poquitín de cualquier cosa.


MINFO.- Apelativo de desprecio que suele utilizarse contra personas con  poca gracia.


MOCHOLÁ.- Mocholada;  cabezada que se produce en situación de semisomnolencia  y que recibe su nombre de la semejanza entre el aspecto poco estético del "adormilado"  y  el del   ave rapaz nocturna.


MOJACANDIL.- Libélula.


MOJACULOS.- Mojacandil. Libélula.


MOLLIZNA.- Lluvia muy fina. Cuando es también escasa, se denomina "mollizneta".


MOLLIZNETA.- Llovizna de mínima entidad.


MONSERGA.- Regañina muy pesada y repetida. Suele utilizarse en plural.


MOQUERO.- Especie de pañuelo utilizado para limpiar los mocos.


MOREAR.- Tomar color, oscurecerse. "Morearse el arroz" es adquirir el color oscuro aportado por  los ingredientes.


MORISQUETA.- Especie de mueca o gesto gracioso.


MORONA.- Cada una de las migajas en que se divide el pan al partir o cortar.


MORRO.-  Cerro de no mucha altitud.  Tener morro.- Comportarse con cierto descaro, con la cara algo dura.


MORROCOTUDO /A.-  Muy grande, muy importante o  asunto muy difícil. 


MORUZO /A.- Persona cabezona, que se abre poco a los demás. 


MOSQUIL.- Gran cantidad de moscas en un recinto.


MOSTACHÓN.- Producto casero de confitería elaborado con masa, azúcar y nueces.


MOSTRENCO /A.- Gordo, fuerte, musculoso. A veces, desproporcionado.


MUERMO.- Atolondrado. Cansino. Pesado.


 


 


N


 


NI FU NI FA.- Expresión que se utiliza para manifestar indiferencia ante algo.


NI OSTE NI MOSTE.- Expresión que quiere significar la intrascendencia de algo.


NIÑA BONITA  (LA) .- Expresión utilizada para nombrar al número  "quince" en el juego familiar de la lotería, antecedente del bingo. 


NUÉGADOS.- Guiso que se elabora con pan rayado, almendras y miel.


 


 


 


Ñ


 


ÑACO /A.- Dícese del niño/a que suele  comportarse de un modo no deseado.


 


 


O


 


ÓRDIGA.- (Cana).- Exclamación utilizada para manifestar sorpresa o extrañeza.


ORILLAO.- Se aplica como adjetivo para hacer referencia a aquellas personas a quienes se les presta muy escasa o nula atención en una reunión.


ORILLO.- Parte exterior de un cuerpo. En las piezas de tela, los trozos más extremos.


OROSCO /A.- Dícese de la persona  altanera  o presumida.


OSCURANA.-  Con poca luz. Que se ve poco.


 


 


 


P


 


PACHUESCO /A.- Se trata de una persona tan pacífica que desborda el comportamiento normal y tiene difícil reaccionar ante los estímulos ordinarios.


PANTOMIMA.- Persona pasiva que se expresa muy escasamente con palabras. Su aspecto es serio y triste.


PANTUFLO /A.- Dícese de la persona parada, de poca gracia y poca resolución.


PAPIROLÁ.- Noticia o mensaje inesperado y desagradable. "Soltar una papirolá" es decir algo inconveniente en un momento inoportuno.


PARELLA.- Pedazo grande de tela utilizado antiguamente como servilleta colectiva por todos los comensales que constituían el corro.


PATACHULA.- Se emplea para referirse a quien, por accidente o defecto físico presenta alguna dificultad al andar y cojea.


PATATÚS.- Ataque imprevisto contra la salud. En ocasiones, provoca la muerte.


PATITOS (LOS DOS).- Denominación con que se conocía el número "veintidós" en el juego del bingo o lotería que se jugaba en los propios domicilios entre grupos de amigos o vecinos.


PATULEA.- Agrupación desordenada de personas o de animales que transcurren ruidosamente.


PEDIDOR.- Que es excesivamente pedigüeño. Se aplica a individuos que, con artes de dudosa conveniencia social y ética,  solicita favores  poco confesables.


PEGOTE.- Añadido innecesario. 


PEGULLÓN.- Trozo grande o montón de cualquier producto, generalmente de masa.


PEITERA.- Petera. Especie de cabezonería que se hace crónica en quien la sufre. Testera.


PEJIGUERA.- Dificultad, lata, fastidio.  Incomodo que no nos deja ni a sol ni a sombra;  Achaque.


PEJÍN.- Variedad de seta, hongo. No es la especie que se busca por nuestros montes. De esos hay a montones.


PENDI.- Vulgarismo que hace referencia a la apendicitis.


PERCOR.-  Pega, debilidad, defecto de fabricación.


PERETAS.- Juego infantil que en los años cincuenta y sesenta, practicaban las niñas utilizando cinco pequeñas piedras redondeadas. Cada una de las piedras o piezas que en otros lugares se llamaban  "tabas" (huesos).


PERIFOLLA.- Las hojas más externas de determinados frutos, como el maíz o la cebolla. Por extensión, despercicios. Figuradamente puede aplicarse a la calificación personas de poco fuste y también a las informaciones que son falsas o poco solventes.


PERIGALLO.- Suele utilizarse en plural para denominar las acciones consistentes en dar saltos un tanto desordenados en el espacio.


PERIGÜELA.-  Piringüela.


PERORATA.- Discurso o regañina cansada inconsistente y aburrida.


PERRENQUE.- Ataque de dolor, principalmente en las piernas.


PERREQUEQUE.- Ataque fulminante que suele llevar a la tumba.


PESAOMBRE.- PESADUMBRE.- Pesar por algún acontecimiento que enfada.


PESTOJE.- Apéndice humano en un colectivo. Persona que disuena del grupo. Figuradamente, familia política.


PETERA.- Obsesión. Manía por la consecución de algo.


PICHO.- Expresión utilizada para espantar a los perros.


PICIA.- Especie de fechoría. Acto inconveniente.


PICOSO/ A.- Dícese de la persona que es muy sutil y se siente herida por cualquier cosa. También se aplica a quien se manifiesta con simulada indiferencia, pero evidente intencionalidad  ante el sexo contrario. 


PIE (de pava).- Encontrarse en un espacio muy reducido.


PILLAOR.- Especie de artilugio de unos veinte centímetros de largo por diez de ancho compuesto por dos piezas de madera que quedan unidas por sendos extremos mediante una bisagra que facilita el juego de apertura y cierre del dispositivo. En su posición de cierre se utiliza para prensar las sardinas.


PINDINGUE.- Abandono del lugar en el que supuestamente debe estarse.


PINDINGUIS.- Variante de pindingue. Paseo.


PINGANILLA.- Voltereta. Se usa también para calificar a personas con poco relieve.


PINGO.-  Persona que se sale de la norma; pliegue o caída de la tela.


PIPIRIGALLO.- Saltos imprevistos y llenos de agilidad que suele ejecutar la gente joven.


PIPIRITAJE.- Ataque repentino que sitúa al paciente en situación de extrema gravedad.


PIRINGÜELA.- Voltereta.


PITRACA /O.- Pillastre. Caradura. Persona de muy malas costumbres.


PIZCAS-PAJAS.- Especie de semejanza. Se utiliza para comparar dos cosas casi iguales.


PIZOTE.- Protuberancia agresiva, puntiaguda.


PORTÁS.- (PORTADAS. PORTONES). Puertas de gran tamaño, generalmente colocadas en locales muy extensos.


POYATO.-  Banco de cocina; lugar para tomar asiento, generalmente en la vía pública.


 


 


Q


 


QUEMASANGRES.-  Persona que fastidia y hace rabiar,


 


 


 


R


 


RABISCO /A.- Con algo de rabo. Que contesta con genio. Se aplica, sobre todo, a niños/as  pequeños poco dóciles.


RABUDO /A.- Que se comporta de modo rabisco.


RAMALAZO.- Golpe dado con una cuerda o ramal. Aplicado a personas, hace referencia a determinadas características relacionadas con el modo de ser particular, a veces de origen genético. "Tener un ramalazo" se asocia a diversos aspectos muy característicos de un determinado grupo, familia, actividad, etc.


RANGÜERO /A.- Se aplica a aquella persona que, en un grupo o colectivo, aparece como descolocado o mal ubicado.  Dícese del que anda algo despistado por la vida.


RASGUÑAR.- Rascuñar.


RASCUÑAR.-  Arañar;  producir “rascuñazos”.


RASCUÑAZO.- Efecto del rasguño. Herida producida por el mismo.


RASPEAR.-  Tocar ligeramente.


RAYUELA.- Juego infantil que consiste en producir avances sucesivos,  superando diversas pruebas a través de cuadrículas rayadas en el suelo. Puede ser de pelota o de tejos.


REBOLIQUE.-  Jaleo, lío, desorden.


REFORNÍO/ A..- Aplícase a la persona fuerte, maciza, robusta. 


REFREGÓN.- Figuradamente, afrenta que se produce a alguien en momento inesperado.


REGOMELLO.-  Remordimiento que suele ser inconfesado y, a veces, inconfesable.


REGOSTO.- Lugar muy apetitoso para alguien, que lo visita con evidente reiteración. " Ir al regosto "


REGUILLO.- Hielo. Se usa para identificar superficies o  rincones que se encuentran helados.


REGULERO.-  Suele utilizarse para calificar situaciones que se aprecian como regulares, pero con clara tendencia hacia lo peor


REINAERO.- Situación que tiende a crónica, en la que no se cesa de sufrir por acontecimientos que disgustan. 


REINAR.- Pensar insistentemente en hechos o acontecimientos que desagradan.


RELAÑOS.- REDAÑOS. Fuerza, valentía, arrojo en las personas.


RELEJE.- Mancha, suciedad muy visible en el cuerpo o en la ropa, que sugiere un defectuoso aseo personal.


RENCHIR.- Volver a llenar;  rellenar.


RENGÜENEO.- Acto de rengüenearse. Estar en la cama despierto, dando vueltas, pero sin prisa por levantarse.


REPALANDORIA.- Especie de perorata o explicación  muy larga, pesada y con escaso contenido.


REPELÚS.- Escalofrío. Situación de desagrado ante personas, cosas o situaciones.


REPITAJO:- Restos de comida de otros días que constituyen el menú del día siguiente: "comer de repitajos". Por extensión, se aplica también a restos de materiales de cualquier tipo.


REPIZCO.- Variante de pellizco. Presión hecha sobre algo al apretar fuertemente con los dedos o con otras cosas.


REPRETERA.- Aglomeración de gente.


REPRIMENDA.- Especie de bronca fuerte.


REQUEMEQUE.- Especie de remordimiento que, al no ser exteriorizado, evoluciona en la intimidad de la persona con una evidente e incomoda ansiedad.


RESCOLDERA.- Estado de incomodidad muy desagradable originado por una especie de escozor en el estómago durante la digestión. Suele producirse como consecuencia de excesos en el comer y en el beber.


RESCOLDÍN.- Rescoldo.


RESCOLDO.-  Últimos calores de una hoguera antes de apagarse del todo.


RESOBAR.- Contactar  en demasía con manos o cuerpo. Se aplica a situaciones en las que se produce abundante palpación o manoseo.


RETESTINAO /Á.- Retestinado/ a.- Dícese del material o suciedad que, a base del paso de tiempo,  queda  incrustada y resulta difícil de quitar.


RETESTINAR.- Dejar que algo se haga viejo en suciedad. Figuradamente, dejar algo sin resolver sine die.


RETIJAR.- Imperfección o especie de pliegue de alguna parte de la ropa,  como consecuencia de una elaboración inadecuada a la forma del cuerpo.


RETINTÍN.-  (HABLAR CON).- Modo de hablar con insinuante y malicioso que pretende molestar el ánimo del receptor.


RETRANCA.- (Hacer).- Provocar una repretera, aglomeración de gente en un lugar angosto.


RESTREGÓN.- Refregón..


RIPIO.-  Piedra pequeña.


RISCAS, LAS.- Topónimo moliniqueño que hace referencia al lugar situado en la salida del pueblo,  desde El Puente y a la derecha en la actual Carretera de Albacete. Tiene que ver con zona de rocas.


RISCO.- Pedrusco de gran tamaño que suele utilizarse para lanzarlo a cualquier objetivo.


ROSCADO /A.- Es un caballero apuesto, galante y algo chulo.


ROSIGAR.- Dar vueltas con la mente a una idea o preocupación, de forma continuada. También se utiliza para hacer referencia al acto de comer la carne próxima al hueso.


RUINERA.- Estado de debilidad casi crónica en que incurrían personas o animales, seguramente, como consecuencia de una alimentación insuficiente.


 


 


 


S


 


SABANEAR.- Llevar a cabo alguna acción de modo especialmente intenso.


SABANEO.- Efecto producido al   "sabanear"  algo. Dar un  "buen sabaneo" es producir efectos muy visibles en el receptor del mismo. Cuando se aplica a la limpieza de algo, hace referencia a una labor en profundidad.


SAGATO.- Lumbre hermosa;  hoguera importante.


SALEGÓN.- Especie de arenilla especial para pulir. Se utilizaba para fregar utensilios, antes de la proliferación de los detergentes.


SALEGONAL.- Espacio de salegón. Topónimo utilizado para designar determinados yacimientos de este producto y, en concreto, el ubicado en el antiguo Camino de Las Hermanas a Molinicos.


SAMPAMÍ.- "De san - para - mí". Egoísta. Sólo piensa en sí mismo.


SAMUGO /A.-  Persona muy poco comunicativa. Resuelve sus problemas sin dar parte a nadie.  


SANDIO.- Sin gracia. Algo mustio y con aspecto que emana tristeza.


SÁNSARO /A.- Individuo muy soso, lento e inexpresivo.


SAPE.- Expresión utilizada para expulsar a los gatos.


SAPENCO.- Calificativo aplicado a una variedad de caracol que se  localiza en la huerta.


SARABUJO /A.- Niño-a espabilado y gracioso. Puede aplicarse también cuando no se es tan niño. 


SARASA.- Afeminado. Hombre descaramente amanerado.


SARIANA.- Chaqueta o camisa de tela.


SARITA.- Mujer o joven que habla envolviendo a los demás.


SEJO.- Sesgo. Decisión o camino a tomar. Usado en sentido negativo, "tomar mal sejo" se utiliza para anunciar que el asunto de referencia adquiere una trayectoria inconveniente.


SESTERO.-  Lugar de descanso,  como para echar la siesta las personas o los animales.


SIERRA.-  Sierreceta, sierrecilla.- En este contexto, se aplica a aquel tipo de reneguina crónica y agobiante con que suele castigar  alguna persona que suele ser más fuerte emocionalmente que otra, con el propósito de influir en la conducta de la segunda.


SIETE.- Roto de forma angular en la ropa,  conocido como  "el ejarrajo de la Abuela Casimira" en el juego de la lotería.


SIN TON NI SON.- Sin venir a cuento.


SOLAPUDO /A.- Excesivamente reservado. 


SOLAPUDONA.-  Peculiar aumentativo del femenino  solapuda.


SOLISPONES.- Cuando el sol se pone.


SOLIVIANTAO/ Á/.- SOLIVIANTADO /A.- Se aplica para referirse a la persona que se encuentra nerviosa o alterada. Por extensión, puede también referirse a los animales.


SOLIVIANTAR.- Producir nerviosismo a los demás.


SOMANTA.- Paliza importante.


SOMARMUJA.- (A la). Forma de comportamiento que implica un cierto ocultismo en la conducta y que se dilata en el tiempo. (A  la chita callando). Sin que lo perciban los demás.


SOÑISQUERA.- Estado de somnolencia aguda y persistente.


SOPAENSALÁ.- De sopa - ensalada. Algo inoportuno o fuera de lugar.


SOPIABAJO.- Hacia abajo.


SOPIARRIBA.-  Hacia arriba.


SOPITAINA.- Sopa de cualquier cosa o poca consistencia.


SORCHANTE.- Variedad amable de sorche.


SORCHE.- Individuo un poco descarado y con tendencia a desviarse de la norma social.


SULSO.- Con poca resolución. De escasa gracia.


SUNSUNEAR.- Hablar en voz baja y como en secreto. 


 


 


 


T


 


TABARDILLO.- (Coger un).- Se utiliza en la acepción de coger un constipado.


TAIRE.- Denominación de golpe o torniscón.


TAL PARA CUAL.- Expresión de tono despectivo que viene a significar que "uno merece a su pareja".


TAMPARANTÁN.- Especie de montaje hecho con tableros para divisorias que suelen ser poco consistentes.


TANGALLO /A.- Persona que suele alcanzar una talla muy superior a la del resto de sus iguales. Grandullón.


TÁNGANA.- En el juego del "chusco", se consideraba así a la situación en la que,  al derribar el cilindro, los "trofeos" quedaban más próximos al mismo que a la chapa lanzada por el jugador, de modo que éste no se convertía en su propietario todavía. La expresión "sacar de tángana" equivale a   "sacar a uno de sus casillas".


TANGANILLO.- Especie de armazón de escasa consistencia y poca importancia.


TANTARANTÁN.- Tamparantán.


TARDIÓN.- Espera muy prolongada a que se obliga a alguien. Dar un tardión es hacerse esperar demasiado.


TARIFAR.- Reñir o pelearse de forma violenta o inesperada.  "Salir tarifando" es finalizar una relación de modo violento.


TAROQUE.- Cierre de la puerta. "Echar el taroque".


TARQUÍN.- Especie de suciedad que suele posarse al fondo de los líquidos en reposo, con el paso del tiempo.


TARRAQUE.- Tablado, espacio elevado. También se aplica a establecimientos comerciales de no mucho volumen y enjundia.


TELENDO /A.- Indiferente. Dícese de quien, tras una situación complicada, aparenta quedar indemne. 


TEJEMANEJE.- Enredo interesado. Tipo de maniobra que se organiza para tapar asuntos no muy claros.


TEJO.- Trozo de teja.


TELENDO /A.- Indiferente. Dícese de quien, tras una situación complicada, aparenta quedar indemne. 


TEN CON TEN.- Expresión que viene a significar prudencia e imparcialidad.


TENER LUGAR.- Expresión que literalmente hace referencia a la posesión de espacio (lugar), pero que en el habla,  se utiliza para expresar la disponibilidad de tiempo horario.


TENGUERENGUE.- Situación de inestabilidad. Se aplica a la situación en que se encuentran los  estaribeles que amenazan con derrumbarse a la más mínima.


TÍTERE.- Enorme y apasionada ilusión focalizada en una persona o en un acontecimiento. El objetivo del "títere" oscurece cualesquiera otras acciones del intelecto.


TONTO DEL PIJO.- (Tonto'el pijo). Persona muy poco agradable para el que habla. Apelativo de desprecio.


TONTO HABANERO.- Que se cree todo. Persona muy ignorante.


TORA.- Mujer brava. Niña fuerte y traviesa.


TORNISCÓN.- Especie de golpe manual que se propina generalmente en el cogote o la cabeza del paciente.


TOROZÓN.- Ataque violento de las caballerías. Subida. Calorada. Patatús. Pipiritaje.


TOSCOROSCO.- Ese momento del día en que empieza a oscurecer y a verse poco con la luz del sol.


TRAJÍN.- Acción de trajinar. Mucho trabajo y en circunstancias de incomododidad.


TRAJINAR.- Deambular de un lugar a otro  con aparatosa diligencia, a modo de trabajo. Dícese también del conjunto de maniobras más o menos simuladas y discretas,  orquestadas para lograr un objetivo. Por ejemplo: "Trajinarse algo o a alguien".  


TRANCAZO.- Golpe con una tranca, estaca o palo. Se utiliza también para identificar un determinado ataque gripal.


TRAPAJADA.- Trapajá.- Caída todo lo largo que se es.


TRASLAPAR.- Montar la tela de una parte de la solapa en la otra.


TRATANTE.- Que se dedica a comprar y vender, especialmente animales (caballerías, ovejas, corderos, etc.)


TRENQUES  (estar hasta los).- Cuando el nene, durante la noche,  ha soltado una gran mearra, se dice por la mañana  que “está hasta los trenques”.


TRIPERO.- Que le gusta comer bien, en cantidad y calidad. A veces a costa de otros: "de gorra".


TROCHE Y MOCHE  (A).- Dícese de algo que se reproduce con excesiva reiteración y escaso control.


TRÓNGUILE.-  Truquillo. (Coger el trónguile). Descubrir alguna particularidad que favorece la ejecución de algo.


TRUÑO.- Algo gordo y macizo. " Ponerse como un truño " equivale a  engordar.


TUBA.- Voz utilizada para llamar al perro.


TUERAS.- (AMARGO COMO LAS).- Se aplica para referirse a algún alimento muy amargo.


TUSO /A.- Aspecto muy serio de una persona, rayano en la antipatía.


 


 


U


 


UNTAR.- Manchar o ensuciar, generalmente con productos aceitosos.


UNTO.- (Sacar el). Aprovecharse al máximo de algo o de alguien.  


 


 


V


 


VENCEJO.- Especie de cuerda.


VENTILARSE.- Se utiliza en una acepción relativa a terminar o concluir alguna actividad. "Se lo ha ventilado...".


VERICUETO.- Lugar alto, quebrado y  pendiente. Determinado y concreto topónimo que se refería a la ladera situada bajo el Cuartel de la Guardia Civil de Molinicos, usado en plural:  "Los Vericuetos".


VITANGO.- Paseo que suele darse en momentos inconvenientes.


VITANGUERO /A.- Persona a quien gusta mucho de la calle y que suele abandonar todo tipo de obligaciones para pasear a cualquier hora y lugar.


VOMITAR.- Pagar su parte en una deuda. Suele usarse también para hacer referencia a hecho de revelar algún secreto o noticia.


 


X


 


 


 


Y


 


YERBENSECO/ A.- Se aplica a personas cuyo comportamiento habitual es excesivamente inquieto y propenso al sufrimiento, generalizando su estado de ánimo entre los que le rodean.


 


 


 


Z


 


ZALEO.- (Dar).- Suele utilizarse en plural para referirse a la acción de mover de un lado para otro.


ZAMARRO /A.- Persona  muy malas costumbres y escasa competencia.


ZÁMBIGO /A.- Personaje que suele trabajar muy poco, pero gusta de la buena vida. Gamberro y mal educado. 


ZÁNGANO /A.- Dícese de la persona joven que suele andar a su aire. 


ZANGUANGO /A.- Persona liante o tramposa. También se aplica el vocablo para referirse a una determinada comida compuesta de bacalao, patatas y otros ingredientes.


ZANGUANGÓN / A.- Persona cachazuda, de paciencia exasperante y escasa resolución.


ZANZANEAR.- Zarzanear.


ZAPAPOSTE.- Especie de barrizal originado generalmente en las calles sin pavimento, al verter agua.


ZAPATIESTA.-  Lío, desorden, ruido escandaloso.


ZARZANEAR.- Ir de un sitio para otro sin venir demasiado a cuento.


ZASCANDIL.- Persona que es propensa a zascandilear.


ZASCANDILEAR.- Andar de acá para allá sin nada concreto por hacer. Enredar y engañar con astucias. Actuar de modo despreciable.


ZOMPEAR.- Desarrollar una actividad de forma muy insegura, dubitativa y con errores abundantes.


ZOMPEO. Acción y efecto de zompear.


ZOMPO.- Sinónimo de trompo (peonza). Se usa también para designar el zuro de la panocha. Por analogía, se utiliza para referirse a una persona de corta estatura y gruesa figura.


ZOCO.- Zurdo.


ZOCOTE.- Que no es muy inteligente.


ZOQUETE.- Es un zocote en expresión un poco más amable.


ZOROTE.- Excremento humano. Suele tener formas redondeadas y volumen particular.


ZORULLO.- Especie de zorote de mayor tamaño.


ZORROMOSTRO.-  Arruga, pliegue, orilla gruesa. Bulto o borde en la ropa.


ZUÑO.- Especie de rencor que permanece en el tiempo y se exterioriza con gran antipatía.


ZURCACHEAR.- Danzar por los zurcachos en búsquedas muy poco eficaces.


ZURCACHO.- Aposento pobre, pequeño y desarreglado. Espacio inmundo de pequeño tamaño.


ZURO.- Parte de la panocha ( o mazorca) de la que se han extraído los granos de maíz.


ZURREAR.- Lanzar un objeto con desdén y sin contemplaciones.


ZURRIBULLE.- ( Zurcibulle) Término utilizado para hacer referencia a un modo de comportamiento basado en la inquietud y la movilidad excesiva de un lado para otro.

domingo, 28 de diciembre de 2025

China vive un desastre demográfico

 La larga sombra del hijo único: China paga con una crisis demográfica su mayor experimento social, en El País, por Guillermo Abril / Inma Bonet, Pekín - 28 DIC 2025:

La falta de nacimientos es uno de los mayores quebraderos de cabeza para el Gobierno del país, que ha pasado en solo 10 años de restringir a incentivar la natalidad

La política del hijo único ha sido, quizá, el mayor experimento social de la humanidad. Con el objetivo de frenar a toda costa el crecimiento de población, durante algo más de 35 años China sólo permitió a las familias tener un solo vástago. Los dirigentes comunistas esbozaron las medidas con un eslogan en 1978: “Uno es mejor, dos como mucho, dejando un espacio de tres años”. En 1980 se convirtió en política estatal. Para 1982, el 96% de las familias urbanas estaban teniendo un solo retoño, según la Encuesta de Hogares Urbanos.

Mediante un sistema de multas y penalizaciones para quien no cumpliera, se frenó en seco la natalidad del entonces país más poblado. Hasta que la política se convirtió en un problema. Con la pirámide poblacional en proceso de inversión, Pekín le puso el punto final en 2016, permitiendo a las parejas tener dos hijos para “equilibrar el desarrollo demográfico y abordar el desafío de una población que envejece”. No lo ha logrado. Diez años después, el descenso de la natalidad es uno de los mayores quebraderos de cabeza para el Gobierno chino.

Su sombra es alargada. Durante su aplicación, la política del hijo único dio lugar a historias terroríficas de abortos, abandonos y pequeños que crecieron sin ser registrados. Se cebó especialmente con las niñas, a las que muchas familias desdeñaron. A la vez, se moldeó un nuevo tipo de sociedad de hijos únicos, conocidos como “pequeños emperadores”, críos hiperformados y plagados de atenciones, que se han hecho adultos mientras el PIB de China crecía a una media del 10% y el país ascendía al Olimpo de las superpotencias.

Ma Li, de 53 años, crio a su única hija (hoy de 24) con la esperanza de que tuviera “los mismos derechos y oportunidades que un varón”. “La eduqué para que fuera valiente y supiera defenderse”, declara por teléfono. Tras dar a luz, se colocó un dispositivo intrauterino, como hicieron millones de mujeres durante los años en los que el control de la natalidad estuvo vigente. Asegura que en su caso fue una decisión voluntaria, aunque organizaciones de derechos humanos han documentado que se trató de una práctica médica extendida y, en muchas ocasiones, sujeta a presión administrativa.

Reconoce que, de haber tenido margen, habría querido más hijos. Pero sostiene que la política “liberó a las mujeres de tener una función reproductiva permanente”. “Cada época tiene su propia lógica”, reflexiona. “Ahora muchas no quieren tenerlos. Algunas ni siquiera quieren casarse”.

En las zonas rurales, la norma no siempre se siguió con la misma rigidez. La distancia con los centros de poder, la necesidad de mano de obra y la propia realidad demográfica hicieron que su aplicación fuera desigual y, en ocasiones, más laxa. En muchas aldeas se toleraron excepciones informales, retrasos en los registros o nacimientos que quedaron fuera del radar burocrático.

Algunas familias tomaron decisiones al margen del sistema, como la de la señora Mei, oriunda de Sichuan, de 49 años. “La gente del campo no entendíamos el porqué de los controles”, explica en un mensaje. Describe que en casi todas las casas de su entorno había varios niños. Por eso, cuando nació su segundo hijo (la primogénita era niña) lo inscribió en el registro familiar de su hermana. Regularizó la situación en 2015 ―año en que se anunció el fin de la política― y pagó la multa correspondiente, la cual, dice, “ya no era comparable” a lo que habría tenido que abonar en 2003. Durante 12 años, a ojos de las autoridades, el niño fue el hijo de su tía.

En opinión de la señora Mei, la crianza antes “era sencilla”. “Con tener algo para comer bastaba”. Atribuye la baja natalidad a las “enormes exigencias actuales” y a una combinación de factores: salarios estancados, altos niveles de estrés, y falta de corresponsabilidad doméstica.

En China, la tasa de fertilidad continúa en caída libre, a pesar de que en 2021 se permitió a las parejas casadas incluso tener tres hijos. Nace un niño por cada mujer, según el Banco Mundial, una de las menores tasas de reposición del planeta (para que la población no disminuya, han de nacer 2,1 hijos por mujer). En 2022, el país perdió población por primera vez desde la década de los sesenta. En 2023, fue superado por la India como el país más habitado. China envejece rápidamente y la sociedad se sustenta por un número cada vez menor de ciudadanos en edad de trabajar. La tasa de natalidad y el número de recién nacidos disminuyeron durante siete años consecutivos antes de experimentar un ligero repunte en 2024. La ONU prevé que China pase de los 1.400 millones de habitantes actuales a 633 millones para el año 2100, un cambio que podría ser un obstáculo para el crecimiento.

De modo que estos asuntos se han convertido en una prioridad de “seguridad nacional”. “El auge y la caída de las grandes naciones suelen estar profundamente influenciados por las condiciones demográficas”, dijo en un discurso en 2023 el presidente chino, Xi Jinping. “Por lo tanto, la seguridad demográfica debe incorporarse al marco más amplio de la seguridad nacional y planificarse cuidadosamente”. El líder abogó por “pasar de regular principalmente la cantidad a centrarse en mejorar la calidad, estabilizar la población total, optimizar la estructura demográfica y mejorar la movilidad de la población”. Los analistas lo interpretaron como un giro en el enfoque: del control a los incentivos.

Las autoridades promocionan hoy lo que llaman una “nueva cultura de matrimonio y maternidad”. Las políticas se despliegan en numerosos frentes, de permisos parentales más largos a desgravaciones fiscales. Los Gobiernos locales celebran bodas colectivas para animar los enlaces. Desde mayo, las parejas pueden casarse en todo el país, sin necesidad de registrar el enlace en el lugar de su empadronamiento natal (el llamado hukou). Hay funcionarios dispuestos a inscribir uniones en resorts turísticos, discotecas y festivales de música.

Este año, por primera vez, el Informe de Trabajo del Gobierno, un documento anual que revisa políticas y fija objetivos, mencionaba la necesidad de “proporcionar subsidios para el cuidado infantil” y desarrollar servicios de guardería. En julio, se aprobó un programa nacional de ayudas de 3.600 yuanes (435 euros) por cada hijo menor de tres años. Y la semana pasada, la Administración Nacional de Seguridad Sanitaria se comprometió a “lograr básicamente” que para 2026 los ciudadanos no tengan que realizar ningún desembolso por los gastos hospitalarios del parto, que ascienden a unos 5.000 yuanes por uno vaginal y 10.000 por cesárea (605 euros y 1.209 euros, respectivamente), según Shanghai Observer. Actualmente, en la mayoría de provincias rige el sistema de copago por los gastos médicos, incluidos los destinados al nacimiento.

En otro signo de los nuevos tiempos, a partir del 2026, los condones serán más caros: se aplicará un 13% de IVA a los preservativos y otros anticonceptivos, que habían estado exentos desde 1993 como parte de la política de hijo único.

“El descenso de la tasa de fertilidad es inevitable, como una roca gigante que rueda cuesta abajo”, afirma sin embargo Yi Fuxian, investigador de la Universidad Wisconsin-Madison. Es una consecuencia de las sociedades desarrolladas, y Asia es un buen reflejo, con tasas por los suelos en Japón o Corea del Sur. “La política del hijo único de China aceleró el proceso”, añade el también autor de Big country with an empty nest (Un gran país con un nido vacío, 2007). Cree que, a pesar de los esfuerzos del Gobierno chino, será muy difícil subir esa roca de nuevo ladera arriba.

Yi considera que la política del hijo único ha cambiado las actitudes hacia la maternidad y la paternidad y “ha distorsionado los valores morales sobre la vida”, escribe por correo electrónico. “Tener un solo hijo o no tener hijos se ha convertido en la norma social”. Pronostica que los matrimonios seguirán cayendo (a pesar del breve repunte en 2023 y en 2025) y las parejas, posponiendo la hora de procrear. No cree que las políticas introducidas vayan a lograr demasiado. “Lo que China pretende hacer, Japón ya lo ha hecho”. Y sin éxito. El país “está envejeciendo antes de enriquecerse”, concluye. Y “no cuenta con los recursos financieros necesarios para seguir completamente el camino de Japón”.

La economista Keyu Jin, nacida en 1982, e hija única como la inmensa mayoría de los de su generación, cree que la implementación de la política del hijo único condujo a “numerosas historias de terror”, y ha marcado profundamente al país. Pero no solo para mal: “Puede ayudar a explicar la elevada tasa de ahorro de los hogares urbanos chinos [y] el extraordinario aumento del nivel de estudios superiores”, señala esta profesora de la Hong Kong University of Science and Technology en The New China Playbook (El nuevo manual de China, 2023). “En un giro sorprendente, tener menos hijos elevó drásticamente el estatus de las mujeres”, añade.

Las estadísticas reflejan que en China hay unos 30 millones más de hombres que de mujeres, una anomalía que bebe de la preferencia por el varón durante los años del hijo único. Pero las que nacieron, como la propia Jin, no han tenido que competir con hermanos varones por los recursos, particularmente en educación. Numerosas investigaciones prueban que las mujeres han recibido de media más años de estudios que los hombres, escribe Jin. Y esto ha contribuido a conferirle a sus congéneres una mayor relevancia social y laboral.

También ha dado lugar a una generación de mujeres más independientes, tanto en lo económico como en lo personal, y más seguras de sí mismas. “Ahora hay más hermanas que alzan la voz y muestran a otras que hay que luchar por tener más derechos y autonomía”, valora en un intercambio de mensajes Winnie Tang, de 27 años, fundadora de Spring Reel, una productora de series. Para ella, la “liberación” de la mujer es “tener derecho a negarse y a no asumir exigencias impuestas”. En la época de su madre, “formar una familia era el mejor destino al que una mujer podía aspirar”. Su generación, sin embargo, prioriza otras metas, como desarrollar “una carrera que nos apasione” o disfrutar “del placer de hacer las cosas que nos gustan”.

Diez pensadores fundamentales para la izquierda

 Los diez pensadores que más influyen en la izquierda, en El País, por Sergio C. Fanjul 25 JUN 2023 

La izquierda vive momentos complicados. Hay quien dice que le cuesta encontrar un lugar en el mundo que se avecina, atomizado y posfordista, un relato con el que cautivar a las masas en un futuro cada vez más individualista y conspiranoico, escéptico ante las utopías y muy integrado en el dogma económico dominante. Para su supervivencia necesita imaginación e ideas. Con el fin de sondear el caldo de cultivo intelectual en el que vive la izquierda actual y del que tendrá que surgir la futura, hemos pedido a 37 personas expertas de diferentes ámbitos (la política, la edición, el periodismo o la academia) que voten por los que creen que son los pensadores, vivos o muertos, que más influyen hoy en día.

Imaginación e ideas: ¿a dónde va la izquierda?

La encuesta realizada por Ideas ha arrojado los que podrían ser sus referentes más importantes. Por este orden, los 10 más votados fueron: Karl Marx, Judith Butler, Antonio Gramsci, Thomas Piketty, Michel Foucault, Hannah Arendt, Simone de Beauvoir, Jürgen Habermas, Karl Polanyi y Walter Benjamin. Podría ser otra lista, pero es esta la que ha surgido y da una idea del ambiente intelectual de la izquierda en la tercera década del siglo XXI. A las puertas se quedan nombres que bien podrían estar dentro: Noam Chomsky, Nancy Fraser, John Maynard Keynes, Chantal Mouffe, Ernesto Laclau, Mariana Mazzucato, Simone Weil, Silvia Federici, David Harvey, Donna Haraway, o Slavoj Zizek, entre otras decenas que fueron mencionados por el jurado.

Karl Marx, 1.

Tréveris, Alemania, 1818-Londres, 1883. Su vasta obra influye en diversos campos del saber, en ella está el fundamento teórico de las corrientes socialistas y comunistas. Obras fundamentales: El manifiesto comunista (1848, con Engels) y El capital (1867).

Por Clara Ramas San Miguel, Profesora de Filosofía en la Universidad Complutense y responsable de la edición crítica de ‘El 18 Brumario de Luis Bonaparte (Akal)’ de Karl Marx

“Un fantasma recorre Europa...” Las icónicas líneas iniciales de El manifiesto comunista describen la propia presencia de Marx, que no cesa de retornar incluso después de muerto: del marxismo al posmarxismo, del siglo XIX al XXI. El joven Marx había descubierto que los ideales de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa quedarían incompletos si se limitaban a democratizar al poder político. Como ya había intuido Kant, las libertades políticas sin autonomía material y económica son vacías. La gran apuesta de Marx será pensar las condiciones de una autonomía efectiva: democratizar la economía. El proyecto al que dedica su vida, El capital, es una crítica de la economía política o capitalismo. Descubre que en paralelo a conquistas políticas y formales subsiste una dependencia económica para la mayor parte de la población; que el capitalismo, por su propia dinámica, produce niveles crecientes de desigualdad. Descubre que la ley del mercado se impone como una ley de hierro al margen de la soberanía de pueblos y parlamentos, produciendo sociedades atomizadas que buscan reagruparse con fórmulas en ocasiones autoritarias. Descubre, en fin, que, lejos de satisfacer necesidades humanas, el capitalismo solo obedece a imperativos de valorización y acumulación creciente: como si, por así decirlo, el capital tomara vida propia y las personas y la naturaleza fueran solo su herramienta.

Marx es un pionero. Los avances y retrocesos del movimiento obrero inspirado por él han dado la medida para el Estado de bienestar y sus debates sobre redistribución, justicia social y políticas públicas. Vislumbra la actual crisis ecológica y plantea la cuestión del trabajo de cuidados que ocupará al feminismo. Insta a buscar formas de reproducción social no dependientes del trabajo asalariado, como la actual renta básica. Así, abre el campo no solo de las ciencias humanas, la sociología y la economía crítica, sino también de los debates sociales, ecologistas, feministas y poscoloniales contemporáneos.

Nuestra historia es para Marx la historia de la necesidad. El fantasma mencionado por Marx es una pregunta que nos sigue asediando en 2023: cómo alcanzar el reino de la libertad.

Judith Butler, 2

Cleveland, EE UU, 1956. Con su cuestionamiento de las nociones tradicionales de género, ha hecho importantes aportaciones a la teoría queer. Obra fundamental: El género en disputa (1990).

Por Paul B. Preciado, filósofo. Su último libro es ‘Dysphoria mundi’ (Anagrama).

Sería posible afirmar que Butler es no sólo el feminista más influyente del siglo XX, sino y, frente aquellos que consideran el feminismo como un pensamiento menor, el filósofo de izquierda más relevante de finales del siglo XX y de principios del siglo XXI, aquel que opera, junto con Angela Davis, como pensador bisagra, prefigurando las formas de activismo y de subjetividad política por venir. Descendiente de una familia judía diezmada en el Holocausto, Butler va a prestar atención a cómo los procesos de naturalización de la identidad (racial, de género, sexual…) esconden violentos proyectos políticos de normalización y purificación social. Simone de Beauvoir afirmó que “no se nace mujer”, Gayle Rubin y Joan Scott analizaron el género como el efecto de una construcción social, pero será Butler quien proponga una explicación de cómo se lleva a cabo esa construcción. Para Butler la identidad de género se construye “performativamente”: no es una esencia o una naturaleza, sino una práctica, algo que “hacemos” y no algo que “somos”. La relación entre anatomía y performance de género depende de la repetición de actos lingüísticos y corporales cuya función es preservar la estabilidad del régimen heterosexual y binario.

Encarnando su propio pensamiento, Butler ha conseguido recientemente un cambio de identidad legal como persona de género no binario en el Estado de California. Habitamos en un mundo butleriano: la proliferación de políticas queer que buscan destituir las normas en lugar de integrarse en la sociedad heterosexual dominante; la reapropiación performativa de las injurias “marica”, “bollera” o del estigma de la violación en los movimientos NiUnaMenos y MeToo; la demanda de reconocimiento de aquellos cuerpos que “importan” menos que otros en nuestras sociedades poscoloniales, central en los movimientos Black Lives Matter y Trans Lives Matter; las políticas drag queen y drag king —que en su versión más pop han llegado hasta drag race— y que utilizan la performance para desplazar los códigos normativos de género… El pensamiento vivo de Butler constituye el proyecto más ambicioso para la izquierda contemporánea: un feminismo antipatriarcal, antirracista, ecologista y no binario expandido que permita una reescritura ética total del contrato democrático. [En este artículo no se han mantenido los géneros gramaticales empleados por quien lo escribe].

Antonio Gramsci, 3.

Cerdeña, Italia, 1891-Roma, 1937. Fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano, encarcelado por el fascismo; su concepto de hegemonía cultural es central en la política actual, y no solo para la izquierda. Obra fundamental: Cuadernos de la cárcel.

Por Íñigo Errejón, político, doctor en Ciencia Política y líder de Más País.

Antonio Gramsci es un pensador político que se pone periódicamente de moda. Los analistas lo citan para parecer sofisticados, los vendedores de marketing político aderezan sus platos con él, las derechas lo nombran como en una excursión traviesa en el campo intelectual del adversario para demostrar sus pérfidas intenciones y las izquierdas lo usan para parecer contemporáneas o sofisticadas, para un roto y un descosido, a menudo citándolo más que leyéndolo. Gramsci es el pensador fundamental para entender por qué mandan los que mandan y por qué obedecen los que obedecen. Para el sardo, en las sociedades modernas el poder de los grupos rectores descansa en última instancia en la coerción, la capacidad de obligar, pero se ejerce principal y cotidianamente por medio del consentimiento, la capacidad de persuadir de que su mando es lo normal y al mismo tiempo de desalentar, neutralizar o dispersar las alternativas. Este dominio no es un engaño que haya que desenmascarar —por ejemplo intentando que la gente “abra los ojos” y entienda que “vota contra sus propios intereses”—, sino una forma de poder, la hegemonía, que debe ser comprendida como históricamente cierta. En primer lugar por aquellos que quieren desafiarla, para construir explicaciones e identificaciones alternativas que partan del terreno y el sentido común dado.

La hegemonía es así esa construcción política por la cual un grupo, clase o sector es capaz de ejercer la “dirección intelectual y moral” determinando las metas, los valores y las palabras que gobiernan la percepción del mundo de su época. Al hacer eso, sus intereses particulares aparecen como los intereses generales del conjunto social, la mayoría del cual encuentra mejores expectativas y razones para el consentimiento que para la contestación. Esta forma de poder político se extiende y blinda principalmente por los canales aparentemente “no políticos” —el ocio, la cultura, la comunicación, el consumo— que reproducen y naturalizan una manera de ver el mundo y su consiguiente reparto de roles.

Cuando afirma que una idea es “históricamente verdadera” en la medida en que “se convierta concretamente, es decir, histórica y socialmente, en universal”, nos está señalando, contra todo esencialismo pero también contra toda melancolía, que los alineamientos políticos no están predeterminados, sino que dependen de una disputa estética, moral e intelectual que está siempre abierta, lo cual es garantía de libertad. Y de esperanza.

Thomas Piketty, 4

Clichy, Francia, 1971. El economista puso en primer término del debate el problema de la desigualdad y la redistribución de la renta en el capitalismo actual. Obra fundamental: El capital en el siglo XXI (2013).

Por Joaquín Estefanía, periodista y autor de ‘Revoluciones’ (Galaxia Gutenberg).

El todopoderoso exrector de la Universidad de Harvard y exsecretario del Tesoro de EE UU Larry Summers pidió públicamente el Premio Nobel de Economía para el joven científico social francés Thomas Piketty, cuando en el año 2013 apareció su libro El capital en el siglo XXI. No tenía precedentes: a un francés y a un joven. Piketty había conseguido, con su novedoso aparato estadístico de carácter histórico, lo que no habían logrado sus colegas de primera fila (entre ellos, varios premios Nobel) al estudiar el fenómeno de la desigualdad creciente en el mundo. Lo que está en peligro, sentenció Piketty, es la democracia. Vendió centenares de miles de ejemplares de un libro tan denso.

Desde ese año Piketty profundizó mucho más en el fenómeno. Sus investigaciones se pueden resumir en los siguientes puntos: 

1) rendimientos superiores del capital al crecimiento económico aumentan la desigualdad;

2) con la excepción del periodo de hegemonía de la revolución keynesiana (nacimiento del Estado de bienestar y políticas contra la Gran Depresión), la desigualdad es una tendencia a largo plazo desde el siglo XIX, con los distintos tipos de capitalismo que se han desarrollado (comercial, financiero, tecnológico…); 

3) no hay otro método para combatirla que las políticas distributivas a través del gasto público y ello requiere de grandes impuestos (incluso confiscatorios) a los más ricos, 

y 4) la cohesión social, los valores de la meritocracia y de la justicia social están en peligro con concentraciones extremas de la riqueza como las que existen.

Un economista templado ideológicamente, más bien socialdemócrata, sin veleidades revolucionarias callejeras en su primera juventud, alejado de las principales teorías de Marx y Engels sobre la lucha de clases, sin embargo ha acabado escribiendo un libro que compendia sus principales artículos, al que ha titulado ¡Viva el socialismo! porque entiende que sigue vigente en la historia la batalla por las ideas.

Michel Foucault, 5

Poitiers, Francia, 1926-París, 1984. Sus contribuciones investigan la naturaleza del poder y cómo interacciona con la sexualidad, la salud mental o las minorías a través de la historia. Obras fundamentales: Historia de la locura (1961), Vigilar y castigar (1975).

Por Elizabeth Duval, filósofa y escritora, su último libro es ‘Melancolía’ (Temas de Hoy).

Preguntado por Foucault, Deleuze resaltaba el vínculo insoslayable del pensador con su presente: las formaciones históricas interesaban a Foucault porque señalaban el lugar de donde se salía, donde se había estado confinado; no le interesaban los griegos, sino la relación de su tiempo con la locura, con los castigos, con el poder, con la sexualidad. Si me preguntaran a mí, abstrayéndome de las necesidades de la clarificación, creo que de lo primero de lo que hablaría sería de la belleza. Intentaría que nos desvinculáramos de la jerga (la biopolítica, la arqueología, el poder disciplinario, lo discursivo) y pudiéramos leer con ojos nuevos las páginas de Las palabras y las cosas sobre Las meninas, de Velázquez. Querría que la consecuencia se pareciera a sentir con otra mirada la relación que se despliega en el cuadro. Y propondría un Foucault menos caricaturizable que el que nos ofrecen sus amigos y sus enemigos.

Foucault no es tanto un enciclopedista de la sexualidad como un arqueólogo de relaciones y estructuras. Sus textos no nos encierran entre insoportables cadenas de poder y dominación, en las cuales incluso la rebeldía estaría ya codificada, sino que nos ofrecen todas las posibilidades de la crítica y el análisis. Si nadie como él expuso tan claramente la relación entre el saber y el poder, también pocos ofrecieron tantas herramientas para darnos cuenta de su presencia, para reflexionar. Hay críticos injustos que han buscado en un Foucault tardío una teoría que traiciona la liberación para someterse al neoliberalismo del porvenir: confunden la defensa de las instituciones con la legitimación de sus injusticias. Debemos recordar la lección que él extraía de El Anti Edipo (Deleuze y Guattari): no hay que enamorarse del poder o de la tristeza militante. En ningún pasado hay tanta potencia como en el desenterrado por el francés.

Hannah Arendt, 6

Linden-Limmer, Alemania, 1906-Nueva York, 1975. Pensó sobre el totalitarismo, la violencia, la revolución, la acción política y acuñó el término “banalidad del mal”. Obras fundamentales: Los orígenes del totalitarismo (1951) y Eichmann en Jerusalén (1963).

Por Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Es coautor de ‘Populismos’ (Alianza).

Arendt no es de izquierdas. Ni de derechas, claro. Su gran atractivo reside precisamente en eso, en ser inclasificable. De hecho, le hubiera horrorizado verse en esta lista. O en cualquier otra. ¿Qué pinta aquí entonces? ¿Qué pudo motivar que tan amplio grupo de personas la hayan votado? Lo más probable es por su entusiasmo por todo lo que oliera a revueltas populares, por su espíritu rebelde, o por sus elogios a Rosa Luxemburgo o Walter Benjamin, o sus críticas al colonialismo y totalitarismo. Pero no nos engañemos, su único compromiso es con la libertad, que ella encuentra siempre realizada en esos momentos extraordinarios en los que un determinado orden social queda puesto en entredicho y se da entrada a la libre discusión ciudadana. Su ideal es el aristotélico, la polis como lugar de encuentro donde intercambiar opiniones, debatir las diferencias y buscar una solución conjunta a los problemas que nos afectan a todos. Por eso alabó la revolución americana, hasta que la nueva república se acabó sustentando sobre una sociedad crecientemente privatizada y sujeta a los imperativos de los grandes intereses económicos y el valor del consumo. Y criticó la francesa y la bolchevique porque, al poner la “cuestión social” en el centro, se dejaron llevar por la “pasión por la compasión” e instauraron estados más atentos a una ingeniería social guiada por la mera funcionalidad inherente a los dictados de la economía y su gestión. No es ya la comunicación abierta y la libre deliberación lo que decide cómo hemos de vivir, sino las necesidades de reproducción del sistema. Su contrafáctico podrá sonar extravagante, pero a través suyo fluye una crítica de una riqueza sin igual, el propio de alguien que no se casa ni con unos ni con otros. La democracia bien entendida no es de derechas ni de izquierdas. Arendt tampoco.

Simone de Beauvoir, 7

París, 1908-1986. Es una de las principales teóricas del feminismo en el siglo XX, también enmarcada en el movimiento existencialista y en la creación literaria. Obra fundamental: El segundo sexo (1949)

Por Luna Miguel, poeta, escritora y editora. Su último ensayo es ‘Caliente ‘(Lumen).

Simone de Beauvoir está a una tote bag de ser traicionada. O no. En realidad, la figura de la filósofa lleva siendo influyente y polémica desde su juventud. Lo explica Wolfram Eilenberger en El fuego de la libertad, un ensayo en el que cruza su vida con las de otras pensadoras del siglo XX. El retrato que hace de ella es el más desesperante: la describe altiva, un tanto pija, adicta a la atención. La mismísima Simone Weil se burló de esa supuesta frivolidad en toda su cara, cuando ambas estudiaban en la Sorbona y debatían sobre la guerra. De Beauvoir no tuvo reparos en narrar tal desencuentro ideológico en unas memorias: “Mirándome de arriba abajo, me dijo: ‘Ya se ve que nunca has tenido hambre”.

Más allá de lo que unes y otres puedan opinar sobre esa fama, lo cierto es que la obra de De Beauvoir demuestra que su mainstrificación no riñe con la contundencia de sus ideas. Por eso mismo —y precisamente porque hoy su libro más célebre es esa bárbara enciclopedia sobre la feminidad, tantas veces mentada, pero tan poco leída y reducida al eslogan— se ha vuelto urgente equilibrar la balanza y prestar atención a la amplitud de sus investigaciones, a través de obras más ocultas e irónicamente peor editadas en nuestro país.

Un ejemplo: ¿Hay que quemar a Sade?, una finísima lectura de la crueldad, y una defensa de la reparación frente a eso que hoy llamaríamos cancelación. Otro ejemplo: El pensamiento político de la derecha, que fue publicado en su origen como artícu­lo para un número especial de Les Temps Modernes, donde distintos intelectuales reflexionaron bajo la premisa de que la izquierda francesa se desmembraba. En vez de lloriquear, De Beauvoir prefirió centrarse en el análisis del resentimiento de la burguesía. Para ella era más útil entender a sus contrarios que disparar a sus afines.

Es esta lucha por el entendimiento de las contradicciones del mundo lo que mantiene vigente a Simone de Beauvoir; lo que nos hace necesitar el estudio de su filosofía, al tiempo que celebramos la multiplicación de su rostro en bolsas de tela violeta.

Parafraseando a la pensadora: profesarle una simpatía demasiado fácil sería traicionarla. En este artículo se han mantenido los géneros gramaticales empleados por quien lo escribe.

Jürgen Habermas, 8

Düsseldorf, Alemania, 1929. Miembro de la Escuela de Frankfurt y exponente de la teoría crítica, ha trabajado sobre los mecanismos de la comunicación y de la democracia. Obra fundamental: Teoría de la acción comunicativa (1981).

Por Cristina Lafont, filósofa, catedrática de Filosofía de la Northwestern University de Chicago, autora de ‘Democracia sin atajos’ (Trotta).

Habermas es indudablemente un pensador de izquierdas si por ello entendemos alguien comprometido con la lucha política por la justicia social, la igualdad y la emancipación. También lo es por proceder de la tradición marxista occidental tal y como fue apropiada y transformada por la primera generación de la Escuela de Fráncfort. Sin embargo, su manera de entender la lucha política es quizás lo que más distancia su pensamiento del marxismo ortodoxo y lo que explica su compromiso inquebrantable con la democracia radical. Para Habermas, ni la teoría social es capaz de discernir la dirección histórica en la que se han de desarrollar las luchas políticas por la emancipación ni el teórico social tiene el derecho a imponer sus preferencias políticas a los afectados escudándose en una autoproclamada autoridad epistémica. Su obra ejemplifica un “giro democrático” en la medida en que la teoría crítica ya no busca defender un proyecto político particular, sino crear las condiciones sociales en las que diversos proyectos políticos pueden ser debatidos, aceptados o rechazados por los ciudadanos mismos en el ejercicio democrático de autodeterminación política. La legitimidad de las luchas políticas depende por ello de la posibilidad de un debate público inclusivo en el que los afectados puedan denunciar las injusticias y amenazas existentes de modo efectivo para persuadir al resto de la ciudadanía a que se una a su causa política. Proteger y posibilitar una esfera pública política inclusiva es la condición necesaria para toda batalla política emancipatoria, sea nacional, supranacional o global. En este momento histórico en que la democracia está gravemente amenazada en todas partes, la obra de Habermas así como sus intervenciones como intelectual público en debates políticos claves de las últimas cinco décadas ofrecen una fuente de inspiración permanente, así como herramientas teóricas indispensables para los movimientos democráticos de izquierdas contemporáneos.

Karl Polanyi, 9

Viena, Austria, 1886-Pickering, Canadá, 1964. Criticó con dureza los efectos negativos del dominio de la economía independizada sobre la sociedad. Obra fundamental: La gran transformación (1944).

Por César Rendueles, sociólogo y ensayista, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, su último libro es ‘Contra la igualdad de oportunidades’ (Seix Barral).

Karl Polanyi publicó su único ensayo, La gran transformación, a punto de cumplir los 60. Generacionalmente es cercano a Gramsci o Lukács, del que fue amigo íntimo, pero su obra no empezó a recibir la atención masiva de los críticos del neoliberalismo hasta finales del siglo XX. Polanyi pensaba que la sociedad de mercado es una anomalía antropológica que ha tenido consecuencias catastróficas. Los mercados en las sociedades precapitalistas estaban sometidos a regulaciones dirigidas a contener los efectos destructivos de una competición social generalizada. La mercantilización de recursos materiales necesarios para la subsistencia humana —como la tierra, los alimentos o el agua— es históricamente insólita. De hecho, Polanyi pensaba que el proyecto del mercado libre autorregulado era una más de las utopías decimonónicas, como los falansterios. Era una utopía en el sentido de que era irrealizable, pues colisionaba con características duraderas de cualquier sociedad humana. La materialización de ese proyecto utópico requirió de monstruosas ortopedias políticas que forzaron a la gente a someterse al mercado. Por eso, Polanyi creía que no existía ninguna oposición entre mercado libre y Estado represivo: al revés, el crecimiento del Estado en el siglo XIX fue la respuesta a las necesidades del laissez-faire. Y el estallido de las tensiones acumuladas por ese proyecto quimérico habría sido la causa de la gran crisis de principios del siglo XX: guerras mundiales, autoritarismo, la Gran Depresión… Polanyi defendió que los proyectos de mercantilización producían “contramovimientos”: reacciones sociales dirigidas a recuperar la soberanía política arrebatada por el mercado y cuyo sentido político podía ser democratizador o autoritario y elitista, como en el caso del fascismo. Por todo ello, Polanyi se ha convertido en un referente a la hora de analizar tanto la restauración neoliberal de los últimos 40 años —a menudo acompañada de agresivas intervenciones estatales— como el modo en que la descomposición del neoliberalismo está degenerando en movimientos políticos neoautoritarios.

Walter Benjamin, 10

Berlín, 1892-Portbou, España, 1940. Reflexionó sobre la historia, la crítica literaria o el arte. Obra fundamental: Tesis sobre la filosofía de la historia (1940).

Por Máriam Martínez-Bascuñán, politóloga. Es coautora de ‘Populismos’ (Alianza editorial).

Se suele mostrar a Walter Benjamin con un mosaico de ocupaciones: crítico literario, ensayista, traductor, filósofo. Hannah Arendt lo describió como ese flâneur o caminante que “sin ser poeta, pensaba poéticamente”. La dialéctica de la historia de este escritor fabuloso, marxista heterodoxo, lo hace imposible de encerrar en una sola categoría. La tensión entre lo material y el mundo de las ideas, entre el espíritu y su proyección tangible habita su obra y su pensamiento, conectados entre sí por la misma tensión poética del joven Baudelaire en su célebre poema Correspondencias: “Por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos / que lo observan atentos con familiar mirada”. El pensador, como el rapsoda parisiense, se envuelve en la realidad fragmentada —los restos arqueológicos, la memoria de piedra de un pasado lejano— para otorgarle significados. En Benjamin, la búsqueda de sentido adquirirá, como en Arendt, un brillo metafórico inusual, aquel que le permite “en forma poética, manifestar el carácter único del mundo”.

Fue este modo de interpretar la historia, su afán por irrigar el materialismo con nociones tomadas de la teología o la mística judía, lo que lo alejó de la ortodoxia marxista. Benjamin huyó del frío cientifismo que lo reducía todo a inducir racionalmente de la infraestructura material una superestructura perfectamente objetivada en la ideología. En su lugar, propuso mirar las obras de arte con ojos sensibles, entenderlas como asideros para continuar, como niños que juegan, metiendo los pies en la arena, incluso como campos de batalla donde, a pesar de su fulgor inconsistente, también podemos leer la historia. Lejos de ser meros subproductos de las relaciones de producción, el poema, la sonata, el cuadro o la escultura aparecen tan reales como la historia misma, afirmando su naturaleza transformadora como instrumentos de emancipación de los “vencidos por la historia”. Fue el intento del que tal vez haya sido el último de los alquimistas del arte, su esfuerzo por escapar del proceso de desencantamiento del mundo al que nos abocaba el frío cientifismo marxista, un vuelo poético y del pensamiento lanzado a las masas y al mundo para fascinar de nuevo a la izquierda en tiempos de oscuridad.

El método y el jurado

La encuesta de IDEAS se realizó pidiendo a 37 expertos de diferentes ámbitos (academia, política, edición, periodismo) que eligieran a los que, a su juicio, son los diez pensadores (de cualquier época) más influyentes en la izquierda hoy en día. Los hemos ordenado en función del número de votos obtenidos.

El jurado estuvo compuesto por: Noelia Adánez, Miguel Aguilar, Jordi Amat, Meritxell Batet, Fernando Broncano, Ramón del Castillo, Caterina Da Lisca, Yolanda Díaz, Jesús Espino, Joaquín Estefanía, Soledad Gallego-Díaz, Lina Gálvez, Beatriz García, Jordi Gracia, Pablo Iglesias, Jorge Lago, Margarita León, José Moisés Martín, Laura Llevadot, Rita Maestre, Eduardo Madina, José María Maravall, Máriam Martínez-Bascuñán, Pilar Mera, Daniel Moreno, Cristina Narbona, Lluis Orriols, Joaquín Palau, Azahara Palomeque, Jaime Pastor, Clara Ramas, César Rendueles, Emmanuel Rodríguez, Clara Serra, Amelia Valcárcel, Fernando Vallespín y Remedios Zafra.

Créditos

Coordinación: Brenda Valverde y Guiomar del Ser

Diseño: Ana Fernández

Dirección de arte: Fernando Hernández

Desarrollo: Alejandro Gallardo

Fatalismo. Juan José Millás.

 Solo negocios, en El País, por Juan José Millás. 28 DIC 2025 

Érase unas hormigas cuyas larvas solicitaban ser sacrificadas cuando salían del huevo con alguna infección. Sus cuidadoras atendían el pedido sin demora a fin de salvar al resto de la colonia. Tal es lo que decía la noticia del periódico, ilustrada por esta imagen en la que unas obreras adultas revisan el capullo de una cría. El descubrimiento causó sensación en el mundo científico, que se refería a él como una forma de altruismo, palabra muy muy fuerte. Significa pensar en el bien del otro antes que en el propio. Por si fuera poco, insistimos, eran las propias larvas enfermas las que requerían, a través del lenguaje químico de su especie, ser eliminadas. Podrían no haber dicho nada y continuar desarrollándose, pero estaban programadas para decir la verdad. Ahora bien, si la autodenuncia formaba parte de su programa genético, ¿no deberíamos evitar el término “altruismo”? No sé, es todo muy confuso. Me pregunto qué habría hecho yo con una verdad de esa naturaleza. ¿Le habría dicho a mi madre “sacrifícame porque seré un desastre para la familia”?

Sin dramas, añado, comunicarlo sin dramas, como las larvas de las que venimos hablando:

—No es personal, solo negocios.

“Acabad conmigo, porque convertiré el nacionalsocialismo en un movimiento de masas que causará a la humanidad dolores sin cuento”, podría haberle dicho Hitler a su progenitora. Pero se lo calló (quizá ni él mismo lo sabía) y ahí están la II Guerra Mundial y los campos de concentración y el Holocausto. En fin, que la naturaleza, sea por exceso, sea por defecto, se comporta siempre como un cuento de terror.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Apólogo de la huida a Teherán

 [En El hombre en busca de sentido, de Víktor Frankl]

 Un persa rico y poderoso paseaba un día por el jardín con uno de sus criados. Este estaba compungido porque acababa de ver a la Muerte, que lo había amenazado. El criado suplica a su amo que le preste un caballo veloz para huir a Teherán, adonde podía llegar esa misma noche. El amo accede y el sirviente se aleja al galope. Al regresar a casa, el amo se encuentra con la Muerte y le pregunta: —¿Por qué has asustado y amenazado tanto a mi criado? —No lo he amenazado. Me ha sorprendido verlo aquí, cuando tengo que encontrarme esta noche con él en Teherán —respondió la Muerte.

Apólogo del árbol

De El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl:

 Acuden a mi mente detalles de una especial e íntima grandeza humana: como, por ejemplo, la muerte de una joven en el Lager, que yo mismo presencié. Es una historia sencilla; hay poco que contar y puede parecer invención, pero para mí es puro lirismo. La joven sabía que iba a morir en unos días. No obstante, se encontraba serena e incluso animada. —Estoy agradecida de que el destino se haya mostrado tan cruel conmigo. En mi vida anterior fui una niña consentida y no tomaba en serio mis deberes espirituales —me dijo, señalando por la ventana del barracón—. Ese árbol es el único amigo que me queda en esta soledad. —Por la ventana se veía solo la rama de un nogal con dos brotes en flor—. A menudo hablo con el árbol —añadió—. Yo estaba atónito; no sabía cómo interpretar sus palabras. ¿Estaba delirando? ¿Sufría alucinaciones? Ansiosamente le pegunté si el árbol le contestaba. —¡Sí! —¿Y qué le dice? —Me dice: «Estoy aquí, estoy aquí, yo soy la vida, la vida eterna».

Clases de amor, según Alicia Cruz Acal

 Alicia Cruz Acal, "Vacío, romántico, sociable... ¿con qué tipo de amor te identificas?" en Cuídate Plus, 15 de octubre de 2023:

 "Hay quienes lo definen como una emoción, un sentimiento, el resultado de cierta interacción química, una cuestión espiritual y existencial… No hay una única definición porque tampoco existe una sola forma de amor. Creo más bien que hay tantas formas de amar como personas hay en este mundo”, explica Mercedes Peleteiro Rosón, psicóloga en el Instituto Psicológico Cláritas. De lo comentado por la experta, vamos a repetirnos esta frase: “Tantas formas de amar como personas hay en este mundo”. Clasificar entonces un sentimiento de tal calibre parece tarea imposible. Sin embargo, no hay que olvidar que nuestro cerebro busca siempre de poner orden en el desorden y, por eso, la ciencia (en este caso, la psicología) ha tratado de dar respuesta a esta humana necesidad.

“Aunque no hay un consenso claro sobre la clasificación del amor, podemos encontrar diferentes teorías y orientaciones psicológicas que nos pueden ayudar a hacerlo”, recuerda Luis Guillén Plaza, psicólogo y sexólogo de Psicopartner. Así, el especialista hace referencia al modelo de John Allan Lee, psicólogo social canadiense, quien ha distinguido diferentes clases de esta emoción, según el comportamiento y el lenguaje corporal de esta persona. En concreto, de acuerdo con este experto, se identifican seis arquetipos de amor diferentes:

Eros. Se trata del amor pasional o amor romántico. Se caracteriza por la aparición de una alta pasión, un amor altamente sexualizado en el que hay una gran intensidad emocional, con una necesidad de pasar tiempo juntos, de tener intimidad.

 Ludus. Es un amor basado en las relaciones sexuales, donde no hay compromiso. En este arquetipo encontramos, por ejemplo, las relaciones abiertas o fluidas en las que no hay una exclusividad con otra persona.

 Storge. Es un tipo de amor que se construye de manera lenta y sosegada, regido por el compromiso. Las relaciones sexuales y la pasión no son lo más importante y, en ocasiones, no hay ninguna actividad sexual. De esta manera, es un vínculo basado en disfrutar de la compañía, compartir experiencias y tener un entendimiento mutuo.

 Pragma. Alude a una forma de amor altamente pragmática, en la que los intereses, el deber o las creencias de “lo que tiene que ser” están por encima de la atracción sexual, aunque no tiene por qué haber desaparecido esa sexualidad de la pareja. Es fácil encontrar este tipo en relaciones que llevan muchos años de convivencia y en el que se priorizan los intereses de ambos frente a otros componentes del amor.

 Manía. Es un amor que se vive de una forma intensa y posesiva. Se puede llegar a generar una verdadera obsesión hacia la persona amada, a la que se idealiza. Se produce una alta dependencia emocional y suelen aparecer sentimientos de posesión, lo que desencadena episodios de celos de manera frecuente.

 Ágape. Este arquetipo supone que la persona amada está por encima de los propios intereses. De manera habitual, surgen sentimientos de “sacrificio” hacia ella. Se considera que es un amor intermedio entre Eros y Storge, donde uno de los miembros de la pareja lo da todo por el otro de manera desinteresada, sin esperar nada a cambio. Sólo importa que sea feliz. 

“Lo habitual es que haya una evolución en el tipo de amor, según los diferentes momentos de la vida, contextos y diferentes situaciones, pudiendo aparecer los distintos arquetipos en la misma persona, aunque, en muchas ocasiones, podemos ver que hay un arquetipo predominante que marca la vida afectiva de la persona”, aclara Guillén. 

El amor, según el psicólogo Robert Sternberg

Robert Sternberg, un famoso psicólogo estadounidense, propuso la teoría del amor triangular para explicar y describir esta emoción como un conjunto de tres ingredientes: la intimidad, la pasión y el compromiso. Los expertos consultados por CuídatePlus detallan en qué consiste cada uno de ellos:

La intimidad se refiere al grado de cercanía emocional y conexión que hay en la pareja.

 La pasión tiene que ver con el deseo y la excitación sexual, así como con la necesidad de estar junto a la pareja, es decir, al deseo de establecer una unión.

 El compromiso sería el último vértice de este triángulo del amor. En concreto, habla de la implicación en la relación, del compromiso por mantener una relación a largo plazo, invirtiendo tiempo juntos, cuidando el uno del otro, dedicando esfuerzo y recursos...

Según Peleteiro, “en función de qué vértices estén más presentes en una relación, podríamos hablar de amores distintos. Por ejemplo, es posible que las parejas longevas tengan un alto grado de compromiso de intimidad y que el vértice de la pasión no esté tan acentuado. En parejas esporádicas o recientes ocurriría lo contrario”. 

Por su parte, Guillén precisa que en las relaciones amorosas, ninguno de los componentes se desarrolla de manera aislada de los otros dos, sino que existe una interacción permanente entre ellos. “Es importante mencionar que existen otros elementos en las relaciones como puede ser la comunicación que no entraría dentro de estos componentes básicos del amor y que se trabaja de forma autónoma”, añade. 

Intimidad, pasión y compromiso se combinan entre sí, pudiendo identificar diferentes formas de amar que pueden ser entendidas de manera aislada o como etapas: 

Cariño. Tiene que ver con el tipo de amor que se siente hacia personas donde hay una fuerte conexión emocional, pero falta atracción sexual y compromiso. Un buen ejemplo de este tipo de amor serían las relaciones de amistad.

 Encaprichamiento. Se trata de un amor fugaz, casi “a primera vista”, donde hay pasión, pero no hay intimidad ni compromiso.

 Amor vacío. Hay compromiso, pero sin pasión ni tampoco intimidad. Se mantiene un vínculo de respeto con el otro, pero faltan el resto de componentes del triángulo. Puede ser común en matrimonios concertados, por ejemplo.

 Amor romántico. Se caracteriza porque haya pasión e intimidad, pero carece de compromisos a largo plazo. Es común en relaciones pasajeras, pero muy pasionales.

 Amor sociable y de compañía. Se trata de un vínculo en el que hay confianza y cuidado en la relación, pero falta el componente pasional.

 Amor fatuo. Incluye pasión y compromiso, pero falta intimidad, no hay una base emocional profunda. Puede ocurrir en relaciones donde ambos miembros de la pareja son muy evitativos. 

 Amor consumado. El amor consumado incluye los tres ingredientes del triángulo del amor: hay una fuerte conexión emocional, atracción física y compromiso en la pareja.

“En terapia de pareja, es habitual trabajar con este modelo ya que nos permite identificar los aspectos concretos que no están funcionando en la relación y poder desarrollar la intimidad, la pasión y el compromiso que va a fortalecer la pareja y conseguir que el amor vuelva a aparecer”, agrega Guillén. 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Los elaborados insultos antiguos

  [Transcrito de un vídeo de YouTube]

 ¿Sabías que en tiempos de Cervantes si le llamabas bellaco a alguien podías acabar en un duelo a navaja o simplemente regañando a tu nieto travieso? La verdad es que hoy en día nuestro repertorio de insultos es bastante pobre y repetitivo, casi como si lo sacáramos de un manual para enfados genéricos. Pero hubo un tiempo, sobre todo en el glorioso Siglo de Oro, en que insultar era un arte, un duelo de ingenio donde la creatividad importaba más que la vulgaridad. Así que hemos desempolvado el diccionario de los agravios olvidados para rescatar 15 de los insultos más brillantes del español que, por desgracia, ya casi nadie usa.

Quédate hasta el final porque te aseguro que después de este viaje vas a ver el insulto como una obra de arte perdida.

Descubrirás qué significaba ser un rascamulas y por qué hemos perdido ese increíble talento para ofender con estilo. Empezamos la cuenta atrás.

Número 15, piojoso. Arrancamos con un clásico piojoso. Hoy suena a cosa de niños, pero en el siglo X era una puñalada directa al honor. No solo era tener piojos, sino que implicaba ser sucio, pobre y miserable. En los archivos judiciales de Navarra, piojoso, aparece constantemente en pleitos por injurias. Decírselo a un hidalgo, a un hombre orgulloso de su linaje, era una humillación social absoluta, una forma de arrastrar su reputación por el fango. Cervantes lo usaba a menudo para describir a sus peores villanos porque no había nada más bajo. Hoy, como mucho, diríamos sucio, perdiendo toda la carga visual y el desprecio de clase que conllevaba.

Número 14. Zarramplín. En el puesto 14, una palabra que suena casi tierna, pero que tenía su veneno zarramplín. Un zarramplín era un chapucero, un trabajador torpe y de poca monta, pero también se usaba para referirse a un pelagatos, un pobre sin importancia. Imagina la escena un artesano orgulloso de su oficio al que llaman zarramplín delante de sus clientes. No solo cuestionaban su  habilidad, sino que lo reducían a la nada. Era un insulto directo al orgullo profesional. Nuestros abuelos a veces lo usaban con los niños que venían cubiertos de barro, pero su origen era mucho más hiriente.

Número 13, lerdo.

Hoy lerdo es para alguien lento de reflejos, pero su significado original era mucho más potente. La palabra que ya aparece en el libro de buen amor del siglo XIV no solo se refería a la lentitud física y mental, sino que implicaba ser zafio y torpe. A diferencia de lo que algunos creen, no viene del latín luridius amarillento, sino de lurdus, que significa pesado o  torpe. Así que llamar a alguien lerdo en el siglo de oro no era decirle que  pensaba despacio, era pintarlo como un ser pesado, de mente obtusa y aspecto abandonado. Una ofensa de 360º. 

Número 12, Baldragas.

Llegamos al número 12 con una palabra que suena genial, Baldragas. Un Baldragas es un hombre flojo, un calzonazos, alguien de poco carácter y ninguna sustancia. Su origen es incierto, aunque algunos apuntan a que viene del árabe hispánico Hattrack  charlatán, esto no está del todo confirmado. Lo que sí sabemos es que describía a esa persona que es pura fachada. Es el clásico Bluof, alguien que promete mucho, pero no tiene fundamento. Aunque Galdos todavía lo usaba en el siglo XIX, sus raíces están en el barroco. El insulto perfecto para ese amigo que siempre se echa para atrás. 

Número 11, gaznápiro.

En el puesto 11, una de mis favoritas por su sonido, gaznápiro. Un gaznápiro es un  palurdo, un bobalicón que se queda pasmado con cualquier cosa. Esa persona que mira con la boca abierta sin entender nada. Aunque su etimología es un misterio, hay una teoría muy gráfica que dice que podría ser una mezcla de gaznate y chápiro sugiriendo algo así como un tonto de capirote. Hoy diríamos empanado o atolondrado, pero gaznápiro tiene una elegancia y una contundencia que ya hemos perdido.

Número 10, Sandio

Entramos en el top 10 con un insulto  oculto. Sandio. Un Sandio es un necio, un simple, pero con un  toque de ignorancia casi voluntaria. El rey Alfonso X el Sabio ya usaba esta palabra en el siglo XI. No es un tonto cualquiera, es un majadero que dice o hace cosas sin malicia, pero con una estupidez  monumental. De aquí viene la palabra sandez. Llamar a alguien sandio era una forma refinada de llamarle idiota, un golpe de guante blanco que dejaba al otro sin saber ni cómo reaccionar.

Número nueve, bribón.

Bribón es una palabra que ha sobrevivido pero muy light. Hoy un bribón es casi un pícaro simpático, un trasto, pero en el siglo de oro, un bribón era un tramposo, un estafador y un ladrón. La palabra aparece sin parar en procesos judiciales contra comerciantes feros o tipos que vivían del engaño. Era un término para desenmascarar al que se aprovechaba de los demás con malas artes. En la picaresca, ser un bribón era un estilo de vida, pero en el mundo real era una acusación grave que te arruinaba la reputación.

Número ocho, farfante.

En el número ocho, una palabra para los fantasmas, farfante. Un farfante es un hablador, un presumido, un charlatán que alardea de hazañas que nunca ha hecho. El gran Sebastián de Covarrubias en su Diccionario de 1611 lo define como un burlador y engañador. Es ese personaje que se da aires de valiente, pero que a la hora de la verdad es el primero en salir corriendo. Imagina a un soldado en una taberna contando batallas inventadas. Alguien que lo conociera bien le susurraría al de al lado ni caso que es un farfante antes de seguir, una pausa rápida para  un dato que me voló la cabeza.

Investigando para este guion, vi que muchos insultos estaban especializados. Por ejemplo, los insultos a las mujeres solían atacar su honor sexual, puerca, pécora, mientras que a los hombres se les atacaba la valentía, el honor o el estatus. Bellaco, fementido. Solo en los juicios de Navarra se han documentado más de 600 tipos de insultos. Un catálogo del ingenio popular para herir donde más dolía. Sigamos. 

Número siete, fementido

Y hablando de herir el honor, llegamos al número siete, fementido. Esta era una de las ofensas más graves que te podían echar a la cara. Viene de  fe y mentido y significa literalmente el que ha mentido a su fe o el que ha roto su palabra. En una sociedad donde la palabra dada lo era todo. Ser un fementido era ser un traidor, un perjuro, alguien en quien no se podía confiar. Un caballero fementido. Era la peor escoria social. Era una acusación que fácilmente podía acabar en un duelo a muerte porque manchaba tu nombre para siempre. 

Número seis. Cagalindes.

Con el número seis entramos en un terreno que el mismísimo Quevedo habría aplaudido. La palabra es cagalindes. Tal cual suena. Un cagalindes es ni más ni menos que un cobarde, un pusilánime. Es una palabra escatológica y brillante que crea una imagen muy gráfica de alguien tan miedoso que no controla sus esfínteres. El genio de la época, como Quevedo, usaba este tipo de lenguaje grotesco para ridiculizar a sus enemigos, quitándoles toda la dignidad con una sola palabra. Es vulgar, sí, pero con una creatividad que la convierte en una genialidad. 

Número cinco, tragavirotes.

Llegamos al top  cinco con esta joya tragavirotes. Un tragavirotes es un tipo excesivamente serio, tieso y solemne. El virote era una flecha grande, así que la imagen es la de alguien que parece haberse tragado un palo de escoba. Es el típico individuo estirado, sin ninguna gracia, que se toma a sí mismo demasiado en serio. En una España que siempre ha valorado la chispa y el salero. Ser un  tragavirotes era ser el alma de la fiesta, pero de un funeral. 

Número cuatro, petimetre.

En el puesto cuatro, el dandi del Siglo de Oro, el petimetre. La palabra viene del francés petit mêtre, que significa pequeño señor o señorito. Un petimetre era un joven obsesionado con su apariencia que seguía al pie de la letra las modas de Francia. Se les consideraba frívolos, superficiales y afeminados. Eran el blanco de todas las sátiras por su forma de hablar afectada y su amor por los polvos de arroz, las pelucas y los lazos. era la crítica de la España castiza a las modas extranjeras que contaminaban la sobriedad del país. 

Número tres, rascamulas.

La medalla de bronce es para una palabra que huele a campo y a desprecio, rascamulas. Literalmente es alguien que rascamulas, pero el significado era mucho más cruel. Se usaba para humillar a hidalgos pobres o a gente con aires de grandeza que en realidad hacía trabajos viles. Era un recordatorio brutal de tu bajo estatus. Hay un caso judicial en Navarra de un hombre que demandó a otro por llamarle rascamulas, considerándolo una ofensa intolerable. Era como decirle, "Por mucho que aparentes, no eres más que un mozo de cuadra".  Y la medalla de plata es para una de las palabras más letales y versátiles del castellano antiguo, bellaco.

Número dos, bellaco.

Un bellaco podía ser muchas cosas y todas malas. Principalmente era sinónimo de ruin y perverso, pero también de astuto y malvado. Cervantes y Quevedo la usan sin parar. Dependiendo del tono. Podía ser un insulto mortal que te destrozaba el honor o, curiosamente, un apelativo casi cariñoso para un niño muy travieso. Ha desaparecido de nuestro día a día, pero su eco resuena en toda la literatura del siglo de oro.

Número uno, badajón con panza malsonadab.

Y llegamos al número uno. Esto no es solo una palabra, es la Capilla Sixtina del insulto, una construcción magistral rescatada de un pleito real en Navarra en el siglo X. Badajón con panza malsonada. Vamos a analizar esta obra de arte. Un badajo es la pieza que cuelga dentro de una campana, es decir, algo hueco que hace mucho ruido. Con panza malsonada se refiere a una barriga de aspecto desagradable. Juntándolo todo, badajón con panza malsonada te está llamando hablador ruidoso e inútil, necio, gordo y para rematar con una barriga asquerosa. Es una ofensa visual, sonora y moral, todo en uno. Ataca el físico, la inteligencia y el comportamiento de una sola atacada. Por su complejidad, su poder descriptivo y su pura genialidad, se merece sin duda el primer puesto. 

Y ahí los tenéis, 15 joyas perdidas de nuestro idioma que demuestran que tuvimos una capacidad para el insulto ingenioso que hoy apenas podemos imaginar. Palabras como fementido o rascamulas no eran simples palabrotas, eran cápsulas de desprecio social, cultural y a veces auténtico arte. Puede que hayamos perdido esta costumbre cambiándola por la simpleza y la vulgaridad. Pero quizás, solo quizás recordar estas joyas nos inspire a ser un poco más creativos, a entender que el lenguaje es nuestra herramienta más poderosa, incluso para ofender. Y ahora te pregunto a ti, ¿cuál de estos insultos te ha gustado más? ¿Conocías alguno? Y la pregunta del millón, ¿cuál te gustaría recuperar y empezar a usar mañana mismo? Déjamelo en los comentarios que me muero de curiosidad por leer vuestras respuestas. 

Racistas camuflados en Hollywood

  Para que se vea cómo el racismo subsiste subterráneo en los EE. UU. Según el actor Dan Blocker, que hacía de Hoss en Bonanza, había muchos actores racistas que escondían su opción, muchos de ellos falsos progresistas: Audrey Hepburn; el ángel que rechazó trabajar con negros. Marlon Brando, que aparecía como activista, pero sufragaba una sociedad contra la mezcla racial. El icono John Wayne, supremacía blanca con sombrero de cowboy, que odiaba a los mexicanos y abusaba al azar de una persona en cada rodaje. Judy Garland: La dulce estrella con corazón de hielo, que no podía cantar a "monos", víctima que hacía víctimas. Paul Newman: Liberal en público, racista en privado: prohibía a conductores negros "porque no eran homogéneos con el equipo"; y eso que hacía donaciones de caridad; hizo campaña secreta contra las escuelas mixtas con negros; hay cartas que lo prueban. Frank Sinatra: Progresismo como pantalla, clubes segregados y separar a actores principales de secundarios. Steve McQueen: el rey cool que temía a los negros: no los admitió en La gran evasión, se negó a trabajar si los ponían, y cooperó con la CIA espiando a activistas negros de los derechos civiles. Charlton Heston: El héroe épico con prejuicio tallado que expulsaba a los negros de las películas y presidía la Asociación Nacional del Rifle; financió campañas pro segregación. Fred Astaire: elegancia que excluía sistemáticamente a los poco elegantes negros. Bing Crosby: Voz cálida, corazón frío no solo con negros, sino con mexicanos y familiares.