domingo, 22 de febrero de 2009

¿Quién pagará los costes de la crisis?

Sami Naïr no contesta a la pregunta, porque ya sabemos quiénes van a ser: los de siempre, los débiles, los que primero padecen los errores de los poderosos y primero soportan todo el peso de la sociedad.

¿Quién pagará la crisis?

SAMI NAÏR El País, 21/02/2009

¿Quién pagará las consecuencias de la crisis? No es una pregunta abstracta, sino central. Conocemos a los culpables de la crisis: mercados financieros ultraespeculativos en los que manipuladores sin escrúpulos y accionistas codiciosos invierten con frecuencia, banqueros sospechosos, que son minoría en el oficio pero que le causan un gran daño, un sistema monetario desconectado de la actividad productiva, etc. Quienes tenían un sentido mínimamente realista de la economía sabían desde hacía tiempo que este sistema iba a reventar. ¿Pero quién les escuchó? Ya se anuncia en todo el mundo uno de los mayores signos del paso de la recesión a la depresión: el aumento de las reivindicaciones salariales y de la pobreza. ¿Qué hacer con este sistema que ha provocado el caos, después de haber pretendido ser en estos últimos decenios el mejor y el único? Hay varias propuestas y una tendencia de fondo que se perfila.

La actual tendencia de fondo prepara un cruel porvenir para los más débiles
De acuerdo con estas propuestas, unos dicen que hay que restablecer el vínculo entre la producción y los mercados financieros para evitar las huidas especulativas. Son los de la escuela de la racionalización y del buen sentido. Otros creen que esta crisis pasará rápidamente pero que hay que aprovechar el momento para instaurar reglas éticas con el fin de perseguir a los tramposos. Estos pertenecen a la escuela de los ingenuos. Otros, más numerosos y más rigurosos, llaman a instaurar reglas draconianas para encuadrar el mercado y proteger el interés general. Están, por último, quienes defienden dos posiciones simétricas pero totalmente opuestas. Por un lado, los que dicen que la crisis es debida al intervencionismo estatal. Éste es el punto de vista surrealista de algunos banqueros y de los herederos de Margaret Thatcher. Y, por el otro, los que sostienen que el sistema capitalista ha fallecido de muerte natural, y que hace falta una salida hacia un nuevo sistema económico, ecológico y duradero.


Estas posturas diversas pueden coincidir y mezclarse a veces, aunque definen bien el campo de posibilidades actual. La única certeza que tenemos es que no sabemos adónde vamos, y que las elites políticas se muestran incapaces de hacer otra cosa que no sea gobernar a ojo. Impotencia tanto más angustiosa en cuanto la actual tendencia de fondo prepara un cruel porvenir para los más débiles. Porque el dinero que reparte el Estado en forma de recapitalización de los bancos aparentemente no sirve para atajar la crisis. Los bancos no dan préstamos ni a las pequeñas ni a las medianas empresas, las cuales podrían crear empleos, ni a los particulares, quienes podrían relanzar la máquina productiva con el consumo. De ahí a suponer que aquéllos se sirven en realidad del dinero de los contribuyentes para reflotar sus propias capacidades competenciales, sólo hay un paso...

Naturalmente la única manera de evitar esta cínica manipulación sería que, a cambio de su ayuda, el Estado pidiera estar en los consejos de administración de estas instituciones para controlar el uso del dinero prestado. E incluso, en el caso de los bancos y las agencias más vulnerables, nacionalizarlas, perspectiva que muchos se plantean seriamente en EE UU y Reino Unido.

Los mercados financieros, que son los responsables de la crisis, quieren, sin embargo, una mayor "flexibilidad " del mercado laboral, lo que ante todo significa el derecho a contratar y despedir a su gusto, luego recortar los derechos sociales, y finalmente bajar los salarios en un contexto de escasez de empleo y de fuerte competencia entre los asalariados. En definitiva, las recetas ultraliberales de la escuela de Milton Friedman que prevalecían bajo el régimen de Pinochet, y que existen hoy en muchos sectores de actividad en China. Naturalmente, semejante terapia lleva inevitablemente a la explosión social. La Organización Internacional del Trabajo prevé en su último informe, cerca de 240 millones de desempleados en 2009, es decir, 51 millones más que en 2007, lo que llevará a un incremento de la pobreza. El mismo informe sostiene que España será la más afectada en Europa, ya que su tasa de desempleo podría pasar del 11,3 % a más del 16 %.

Es probable que estemos en el ojo del huracán, pero lo peor está aún por llegar. ¿Cuánto tiempo durará esto? Nadie lo sabe. La reunión del G20 prevista en Londres a principios de abril debería ofrecer pistas sobre los caminos a seguir. Pero está claro que no se podrá salir de la crisis sólo en detrimento de las clases asalariadas. Lo que es seguro, en cambio, es que si los gobiernos, a expensas del interés general, toman de manera conjunta y coordinada las decisiones impuestas a regañadientes, las calles se llenarán de manifestantes y eso, sea cual sea el resultado de las elecciones.

Responsables de la burbuja inmobibliaria

¿Quién es responsable de la burbuja inmobiliaria?

Los gobiernos del PP y el PSOE han fallado en un asunto crucial: preservar a los ciudadanos de desmanes económicos que se llevan por delante sus ahorros, su empleo y su prosperidad

MANUEL ARELLANO / SAMUEL BENTOLILA El País, 22/02/2009

Resulta que una generación de españoles va a perder sus ahorros porque los ha dedicado a comprar viviendas cuyo precio se está desmoronando. Así que no podremos contar con lo que esperábamos para la vejez y para nuestros hijos. Y muchos se han endeudado tanto que ahora no pueden hacer frente a sus obligaciones. Resulta además que nos hemos especializado en ser albañiles, fontaneros, electricistas, camioneros, cristaleros, fabricantes de puertas, vigas, grúas, baldosas o lavabos, aparejadores, vendedores de hipotecas, tasadores, registradores y un sinfín de ocupaciones relacionadas con la construcción; y que ahora nuestra experiencia laboral ya no vale y tendremos que dedicarnos a otra cosa.

Sería conveniente reducir la desgravación a la vivienda en el IRPF

Hay que aumentar las inspecciones sobre empresas y transaccionesResulta además que el milagro económico español era un espejismo, porque nos hemos dedicado a construir casas que no habríamos querido construir de haber sabido lo poco que iban a valer en el futuro. Una casa sólo vale para vivir en ella, y si nadie quiere hacerlo, entonces no vale nada. Hemos comprado pisos que están cerrados o a los que vamos unos cuantos días al año, no porque tuviéramos grandes deseos de consumir viviendas, sino porque pensábamos que eran una reserva de valor para el futuro.

Resulta además que nuestros bancos y cajas se han dedicado a prestar a empresas promotoras y constructoras, y que muchas de éstas ahora no pueden devolver los préstamos, lo que podría llevar a la quiebra a los bancos y las cajas si es que pudieran quebrar. Resulta además que nuestros ayuntamientos han disfrutado de unos ingresos insostenibles gracias a las recalificaciones de terrenos y que los dispendios a los que nos han acostumbrado se acaban.

Resulta además que los coches que hemos comprado en realidad no los podíamos comprar porque éramos menos ricos de lo que creíamos. Y de ahí a una completa distorsión del tejido productivo.

Finalmente, en cuanto este tipo de actividad insostenible se ha parado, la economía ha entrado en recesión. Para contribuir a entender un desvarío de consecuencias tan negativas, es necesario revisar la senda que han seguido los precios de la vivienda en España, sus causas, su predictibilidad y lo que podría haberse hecho para evitarla.

El crecimiento del sector de la construcción

El crecimiento de la construcción total ha sido altísimo, del 5% al año en 1996-2007. Entre 1998 y 2007, el parque de viviendas creció en 5,7 millones, casi el 30%. En el tercer trimestre de 2007, la construcción suponía el 13,3% del empleo total, muy por encima, por ejemplo, del 6,7% de Alemania o del 8,5% del Reino Unido.

Varios factores han estimulado la demanda de viviendas. Destacan la expansión económica (en parte debida al propio boom inmobiliario) y la consiguiente caída del desempleo, y la reducción de los tipos de interés hipotecarios tras la integración en el euro, del 11% en 1995 al 3,5% en 2003-2005, que a menudo eran negativos tras descontar la inflación. Además, la competencia bancaria ha facilitado el acceso y mejorado las condiciones del crédito hipotecario. También ha aumentado el número de hogares, en especial debido a una entrada masiva de inmigrantes, de alrededor de 4,2 millones entre 1996 y 2007. Por último, ha crecido la compra de inmuebles de familias no residentes, en una magnitud difícil de calcular.

La oferta respondió a la mayor demanda, como muestran los datos anteriores, pero no pudo satisfacerla completamente, lo que dio lugar a grandes subidas de precios de la vivienda: de una tasa de inflación anual del 1% en 1995-1997 se pasó al 18% en 2003 y 2004. En media, entre 1995 y 2007, la inflación de la vivienda fue casi del 10% anual.

En realidad, en la medida en que los agentes tengan expectativas de incrementos futuros de los precios de la vivienda y la demanda se vea influida positivamente por ellas, durante un tiempo es posible observar una espiral de crecimiento de la demanda, la oferta y los precios.

¿Ha habido una burbuja especulativa?


Una burbuja se caracteriza por la presencia de altos volúmenes de transacciones a precios muy distintos del valor económico fundamental. No es fácil de identificar, por la dificultad para calcular bien este último valor. A menudo, la identificación se realiza a posteriori, tras un colapso brusco de los precios. No obstante, en el mercado inmobiliario, por su escasa liquidez, ese colapso es más lento que en los mercados financieros e inicialmente se manifiesta más en las cantidades que en los precios. En España, la venta de viviendas se ha desplomado en 2008, calculándose que a finales del año había entre 650.000 y 1,3 millones de viviendas nuevas sin vender.

En todo caso, la revalorización de la vivienda en España entre 1997 y 2007 ha sido del 191% según The Economist, la segunda mayor de la OCDE y superior a la de países donde no se duda de la existencia de una burbuja, como Reino Unido (168%) o Estados Unidos (85%). En cuanto a la caída, según el INE, en el tercer trimestre de 2007 el precio de la vivienda nueva ha subido un 3,7% en términos interanuales, y el de la vivienda usada ha caído un 11,4%, frente a tasas respectivas de aumento del 9,2% y el 7,5% un año antes. La rapidez y la magnitud de estos cambios apuntan a una burbuja.

Más rigurosamente, los factores fundamentales antes citados (la expansión, los tipos de interés...) no explican por sí solos los precios alcanzados. Las estimaciones disponibles -por ejemplo, las del Servicio de Estudios del Banco de España- indican que los precios observados estaban muy por encima de los niveles justificados por los fundamentos económicos. Esta sobrevaloración se cifraba entre el 8% y el 20% ya en 2003 y entre el 24% y el 35% en 2004. Así, parece claro que una parte significativa de la inflación de la vivienda se ha debido a motivos especulativos: la gente compraba casas como inversión, porque esperaba que se revalorizasen. Además, se consideraban una inversión segura, frente al riesgo de los activos financieros revelado por el desplome de las bolsas de valores de 2002.

Vale la pena señalar que una burbuja no tiene nada que ver con los estados de optimismo o pesimismo colectivos que puedan asociarse con niveles de actividad económica altos o bajos, por la vía de un mecanismo de expectativas autocumplidas. En el caso de una burbuja, los precios no cumplen su función como mecanismo para la asignación correcta de recursos y se producen errores reales. Si la burbuja es grande y duradera, la mala asignación de recursos de ahorradores, empresas y trabajadores puede causar una cuantiosa destrucción de riqueza real.

¿Se sabía que había una burbuja?


Desde 2002, el Banco de España ha alertado sobre la sobrevaloración de la vivienda, aunque ha sido demasiado optimista sobre la probabilidad de que fuera "compatible con una reabsorción paulatina y ordenada", quizá porque temía pinchar la burbuja. En 2003, The Economist estimaba la sobrevaloración en España en el 52%. En 2004, el Fondo Monetario Internacional la situaba en el 20%-30%. Entre los economistas españoles, José García-Montalvo la cifraba en 2003 en un 28,5%, indicando: "En resumen, es muy probable que el mercado inmobiliario español sea una bomba de relojería esperando a ser detonada". No obstante, tanto altos cargos políticos como empresarios negaron repetidamente y hasta fechas recientes que hubiera una burbuja.

¿Eran los responsables políticos conscientes de la burbuja?

El programa electoral del PSOE de 2004 hablaba de apostar "por un nuevo modelo de crecimiento más sólido que el actual". Su candidato a presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decía: "Como tenemos un modelo económico basado en la construcción y en la hipoteca, las familias españolas están hoy más endeudadas que nunca en su historia". Y el entonces coordinador del programa económico del PSOE afirmaba: "Esa política de alquileres que proponemos (...) evita que la gente, ante un cambio de expectativas, se ponga a vender y se produzca un desplome de precios, lo cual sería catastrófico". Ciertamente, el entonces ministro de economía del PP declaraba: "La verdad es que estamos asentados en un ciclo largo y con pocas incertidumbres. Eso es indiscutible. Y lo importante es que es un modelo duradero".

¿Podría haberse hecho algo para evitar la burbuja?

Atajar una burbuja es más fácil (técnicamente) si se cuenta con la herramienta adecuada: los tipos de interés. Es más difícil si no se tienen, como en España, que los ha dejado en manos del Banco Central Europeo (que durante mucho tiempo los mantuvo demasiado bajos para las necesidades de la economía española). No obstante, pensamos que las siguientes medidas, orientadas a conocer realmente el nivel de precios de la vivienda y a reducir las distorsiones fiscales que hacían artificialmente rentable este tipo de inversión, habrían mitigado la burbuja:

1. Mejorar la información sobre los precios de la vivienda. A diferencia de otros países, en España no existe información sobre precios reales de transacción. Sólo desde 2008 se dispone de datos registrales provenientes de las notarías y sólo en forma de índice, no de valor monetario (quizá por sospechar una infradeclaración en los valores escriturados). Hasta entonces sólo había series oficiales del Ministerio de Vivienda elaboradas a partir de datos proporcionados por empresas que tasan viviendas con cargo a los clientes, a menudo para la concesión de hipotecas. Por motivos obvios, ésta no es una fuente fiable. Y la política informativa oficial ha sido lamentable. Por ejemplo, ese ministerio anunció en octubre de 2004 que suspendía la publicación de datos de precios de la vivienda, aunque luego rectificó. Acto seguido introdujo un cambio metodológico que sesga la medición de los precios a la baja. ¡En la actualidad, este ministerio no ofrece en su página web ningún dato de precios anterior a 2005! Y en ningún momento se intentó que el público fuera consciente de la posible sobrevaloración de la vivienda.

Sin embargo, sería posible contar con información sobre el valor real de las transacciones inmobiliarias, por ejemplo, recabándola en una de las encuestas a los hogares que realiza el INE o llevando a cabo una encuesta específica para ello, y usarla para corregir la medición de precios de los cambios de calidad de la vivienda.

2. Reducir la desgravación a la vivienda en el impuesto sobre la renta, que sesga fuertemente las decisiones de inversión de los hogares hacia la vivienda frente a otros activos y, junto con la ley de arrendamientos, favorece la vivienda en propiedad (81,3% de los hogares en 2005) frente al alquiler. En 2002, el 79,7% de la riqueza bruta de los hogares correspondía a bienes inmuebles, frente al 75,5% de Italia o el 38,4% de Estados Unidos. En 2005, el porcentaje era ya del 80%. En 1998, el Gobierno del PP redujo la altísima desgravación existente, pero después no se ha avanzado por esta vía.

3. Aumentar la presión inspectora sobre las empresas y las transacciones inmobiliarias. Estimaciones recientes sitúan a España entre 2004 y 2005 como el tercer país desarrollado con más economía sumergida (20,5% del PIB), tras Grecia e Italia. Este porcentaje sólo se ha reducido en 2,2 puntos desde 2000. Probablemente una parte importante de la actividad oculta se canaliza a través del mercado inmobiliario. El Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda estima la evasión fiscal en el sector inmobiliario en 8.600 millones de euros anuales (alrededor del 0,8% del PIB).

¿Por qué no se intentó atajar la burbuja?En primer lugar, porque la construcción es un sector intensivo en mano de obra, lo que es importante en un país con una tasa de paro estructuralmente alta. En segundo lugar, porque un aumento del valor de la vivienda favorece al votante mediano, que es propietario de su vivienda. Y en tercer lugar, porque el sector inmobiliario genera cuantiosos ingresos fiscales para el sector público, a los niveles nacional, autonómico y municipal. Por ejemplo, en 2004 suponía el 60% del presupuesto (excluyendo pasivos y transferencias corrientes) de la ciudad de Valencia y el 50% del de Madrid.

El Gobierno del PP se equivocó con su ley de liberalización del suelo de 1998. Creía que con más suelo aumentarían las viviendas y bajarían los precios. Craso error. Se compraban y se construían viviendas no porque fueran baratas, sino porque eran caras y se tenían expectativas de que lo fueran aún más en el futuro. Así, la ley del suelo echó leña al fuego de la burbuja, desencadenando una frenética actividad recalificadora gracias a la cual los gobernantes locales veían llenarse las arcas municipales (cuando no sus propios bolsillos).

Por su parte, los intentos del Gobierno del PSOE de fomentar la vivienda protegida y en alquiler y su nueva ley del suelo de 2007 han sido totalmente ineficaces. En realidad se ha limitado a cabalgar la burbuja hasta sus últimos estertores.

En definitiva, ambos Gobiernos han fallado en un asunto crucial: preservar a los ciudadanos de desmanes económicos que se lleven por delante sus ahorros, su empleo y su prosperidad. Es un fracaso del que se debe aprender para el futuro y por el que procede pedir responsabilidades.

Manuel Arellano y Samuel Bentolila son profesores del El Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI)

El cometa Lulin

Es un cometa verde. ¿Traerá esperanza? Está haciendo falta a muchos ahora. Habría que irse a la colina más alejada de las luces de la ciudad y mirar a un rincón de la caja negra para ver esa pluma, caída de la cola de algún fénix cósmico. Que sea verde nos da la esperanza de que, donde exista una hoja, haya un árbol, y donde haya un árbol, haya un bosque, como una ola presupone un mar y un viento y unas nubes y una lluvia que lo haga crecer.

Sí, el cometa Lulin no presagia desastres, anuncia esperanza. Quién sabe, quizá un nuevo profeta vaya a nacer en Afganistán, en Gaza o en ese barrio de Bagdad donde una bomba norteamericana mató a decenas de niños, como un nuevo Herodes.

Se trata de un cometa de esos que sólo florecen una vez: se alejará ya para siempre en el espacio. Y tiene dos coletas o trenzas, como una niña.

La triste historia de Jade Goody

Jade Goody, una joven profundamente inculta y hortera que hace unos años consiguió salir de la miseria gracias a la telebasura y que de la mano de los medios y la tragedia del cáncer se ha transformado en una mujer capaz de movilizar al ministro de Justicia, emocionar al primer ministro y a millones de británicos y abrir un agrio debate sobre los límites del circo mediático. Goody, de 27 años, se muere de un cáncer de útero. Pero no ha querido morirse en silencio. Ha querido morir en público. Desde que en agosto del año pasado supo que tenía cáncer, decidió vender su historia al mejor postor. Desde hace unas semanas sabe que el cáncer amenaza su vida. Desde hace unos días sabe que su enfermedad es terminal, que le quedan semanas, con suerte unos meses. Y quiere que su muerte sirva al menos para asegurar el bienestar material de sus dos hijos, de cinco y cuatro años. "Sí, la gente dirá que hago todo esto por dinero. Y tienen razón. Pero no lo hago para comprar coches de lujo o grandes casas. Lo hago por el futuro de mis hijos, por si yo falto. No quiero que mis hijos tengan la misma infancia miserable, plagada de drogas y marcada por la pobreza que tuve yo". Saltó a la fama en 2002, en la tercera edición del Gran Hermano británico. Su fuerte personalidad brilló al instante dentro de la casa y en los hogares de los televidentes. Pero su ignorancia, sus dobles caras y su ordinariez la convirtieron en una de las presas preferidas de los tabloides, que se mofaban de ella sin piedad. Pensaba que Cambridge era un barrio de Londres, que Río de Janeiro era una persona y que "East Angular" -como ella llamaba a la región de East Anglia- era un país extranjero. Su profunda ignorancia era un retrato de los problemas sociales del Reino Unido. Nació y se crió en Bermondsey, uno de los barrios más duros de Londres, hija de un padre heroinómano y una madre adicta al crack a la que cuidaba desde que, siendo ella una niña, perdió la movilidad en un brazo y la vista en un ojo en un accidente de automóvil. Su padre, que abandonó a la madre cuando Jade tenía dos años, pasó cuatro años en la cárcel y murió de sobredosis en 2005, cuando sólo tenía 42 años. "No tuve mucho tiempo para ir a la escuela", explica ella.en enero de 2007, cuando participó junto con su madre, Jackie y Budden, y su novio y mañana marido, Jack Tweed, en el llamado Celebrity Big Brother. Goody mostró su peor cara. Fue acusada de acosar con comentarios racistas a la actriz india Shilpa Shetty, muy popular en su país. Los reguladores de la televisión británica recibieron más de 50.000 quejas. Los patrocinadores abandonaron a Goody de inmediato: su perfume desapareció de las tiendas y su biografía fue retiradas de las librerías pese a sus disculpas públicas y sus declaraciones contra el racismo.

Eso es lo que hace Jane Goody, y hace bien; pero hay otras madres en una situación igual o peor en África, en Asia, en América, en Europa incluso, que no poseen su relevancia mediática y que no menciona, y debería. Es eso lo que falta para que el espectáculo deje de serlo. Y es eso lo que hace especialmente triste la historia de Jade Goody.

Cosas de chinos

Entre los chinos regalar un reloj se considera una ofensa terrible. Incluso es una torpeza si es un occidental quien lo hace, es de malísimo gusto. Reloj singnifica en china muerte. Es como si le estuvieras midiendo el tiempo a una persona. Por eso no hay relojes de esfera en China en las torres. ¿Curioso, no? Yo me he enterado de esto porque una de mis hijas tiene una amiga china. Esta amiga china tiene grandes apuros para dominar el inglés, porque en chino no hay preposiciones; tampoco hay tiempos verbales, lo cual hace que conjugar los españoles sea para ellos un lío y un tormento, ya que a ellos les basta con la raíz y un adverbio: yo cantar mañana es lo mismo que cantaré. Ya hablé en otra ocasión sobre las cuatro entonaciones del chino, que sirven para declinar una palabra y una frase; la entonación y el orden de palabras, muy rígido en chino, suplen en mandarín la falta de preposiciones. Por otra parte los estudiantes chinos poseen una voluntad de hierro: la amiga de mi hija se acuesta a las cuatro de la madrugada estudiando, ya que el resto del día va al instituto y trabaja. Eso es disciplina, carajo. Por desgracia semejante carencia de ocio les causa unas lagunas culturales de cuidado: por ejemplo, la amiga de mi hija no sabía quién era Frankenstein y se quedó con la boca abierta cuando le explicaron de qué se trataba. De esas cosas no hablan los chinos, sino de otras cosas más amarillas.

viernes, 20 de febrero de 2009

El arte de gobernar para un mundo nuevo

Si uno fuera a un Juzgado de guardia a poner una denuncia contra el Estado, UGT y CCOO por malversación de caudales públicos, ¿podría prosperar el proceso? No, porque el Estado no reconoce el derecho de sus ciudadanos, sino el de los representantes de sus ciudadanos. Eso es un lastre y un vicio para la democracia; se me objetaría eso impediría el funcionamiento de la sociedad, a lo que yo contestaría que sería el funcionamiento erróneo de la sociedad, el cual se evitaría con un funcionamiento que tuviera en cuenta la transversalidad y las rotaciones, único método para evitar la corrupción generalizada que invade la política. Las decisiones deben ser tomadas no por uno, sino por varios, y esos varios deben de rotar y renovarse continuamente; lo único que se les debe pedir es un similar nivel de competencia administrativa. Pero el problema ya es muchas veces que la corrupción es la regla y no la excepción.

Los sindicatos cobran y están callados en plena crisis, porque viven del erario público. 437 millones de euros se embolsaron la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC OO) en el último año del dinero procedente de los presupuestos ministeriales: dinero de los parados. A esa cantidad hay que sumar otras muchas nada desdeñables de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos.
Con estas cuentas y puesto que, como reconocen incluso desde el seno de UGT, “las aportaciones de los afiliados no dan ni para pagar la luz”, no es de extrañar que los sindicatos guarden silencio ante la actual crisis económica y no hayan salido a ejercer la que es su principal labor, y por la que perciben 15 millones de euros del ministerio de Corbacho: la defensa de los trabajadores.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Cinco aforismos encadenados sobre la crisis

Cinco aforismos sobre la crisis
Mario Trinidad, El País, 18/02/2009

Durante meses hemos oído decir que la actual crisis -primero, financiera pero luego extendida al conjunto de la economía- era una crisis de confianza. Y aunque la acumulación de malas noticias ha ido desvirtuando ese tipo de análisis, todavía hay quien se agarra a él con todas sus fuerzas, como tuvimos ocasión de comprobar no hace mucho en la intervención del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el programa de la primera cadena de la televisión pública Tengo una pregunta para usted. Por ello, no está de más insistir en que la realidad es mucho más complicada. Reparemos si no en la cadena causal que presentamos a continuación en forma de aforismos:

El auténtico origen de la crisis está en las transformaciones estructurales de la economía mundial.
  1. La crisis financiera, que es la que ha provocado la tan mentada pérdida de confianza de los actores económicos, no se habría producido sin el estallido de la denominada burbuja inmobiliaria.
  2. No habría existido una burbuja inmobiliaria si la concesión de crédito por parte de los bancos y otras instituciones financieras no hubiera sido tan alegre (con el beneplácito de las autoridades monetarias).
  3. El crédito no hubiera sido tan fácil si los tipos de interés no hubieran estado tan bajos.
  4. Los tipos de interés no habrían caído tanto sin el exceso de liquidez (Emilio Botín) o el exceso de ahorro (Martin Wolf) que hemos conocido en la última década.
  5. No se habría producido ese exceso de ahorro si el aumento de las desigualdades no hubiera dejado tanto dinero en manos de quienes, por tener ya mucho, no pueden gastárselo. Y si las aventuras bélicas de los EE UU de Bush no hubieran propiciado a partir de 2003 un aumento explosivo del precio del petróleo que ha engordado las arcas de los jeques árabes -y de los clubes de fútbol ingleses- a costa de ponernos en apuros a todos los demás.

¿Resulta convincente el razonamiento que hemos tratado de resumir en esos cinco aforismos?

Pues falta lo más importante. Porque si se escarba un poco en ese fenómeno del aumento de las desigualdades al que acabamos de aludir y que ha sido objeto de un reciente informe de la OCDE (octubre 2008), nos encontramos con un acontecimiento trascendental que se ha producido en las dos últimas décadas como consecuencia de la incorporación de China, India y del antiguo Bloque Soviético a la economía mundial. El economista Richard Freeman (The Great Doubling: The Challenge of the New Global Labor Market. Agosto de 2006) se ha referido a ese acontecimiento como la alteración del equilibrio entre el capital y el trabajo; unos términos que la mayoría de nuestros economistas hace tiempo que no emplean. Manejando datos de las Penn World Tables (estadísticas sobre la economía mundial que recoge la Universidad de Pensilvania), Freeman calcula que la fuerza de trabajo a nivel mundial pasó de 1.080 millones poco antes de 1990 a 2.930 en los primeros años de este siglo (las estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo arrojan cifras parecidas). Naturalmente que antes de 1990 los trabajadores chinos, indios o de la Europa del Este eran económicamente activos, pero las circunstancias políticas (o institucionales, como les gusta decir a los economistas) les mantenían al margen del mercado mundial.


¿Cómo ha influido la incorporación a la economía mundial de esos trabajadores en el aumento de las desigualdades? Dado el nivel de desarrollo del que partían China e India y el atraso tecnológico de los países del bloque soviético respecto a los occidentales, la incorporación de los trabajadores de esos países a la nueva economía mundial se ha traducido en un fuerte empeoramiento de la posición negociadora de los trabajadores del mundo desarrollado, obligados a competir con los bajos salarios (y las estructuras políticas autoritarias) de esas zonas del mundo; lo que explica el incremento de las desigualdades en los países avanzados.

En cuanto a las tres áreas geográficas a las que nos venimos refiriendo, las desigualdades sociales, según todos los indicadores disponibles, también crecieron sustancialmente entre 1980 y 2000. Un hecho que a veces queda disfrazado porque, simultáneamente, el mismo proceso de integración en la economía mundial contribuyó a que millones de ciudadanos chinos e indios salieran de la economía de subsistencia o de la extrema pobreza.

La utilidad de estas reflexiones es que nos permiten vincular la crisis financiera, no con factores morales tales como la codicia de los banqueros o cosas parecidas, sino con las transformaciones estructurales que se están produciendo en la economía mundial. Aunque este nexo no hará probablemente más felices a nuestros responsables políticos, que se enfrentan, no a un problema (cómo salir de una recesión momentánea provocada por el estallido de las burbujas inmobiliaria y financiera), sino a dos o más (qué hacer con la creciente desigualdad, cómo afrontar la competencia de los países con bajos salarios, etc.). Y a dos escenarios, uno local y otro planetario. Con la consiguiente complejidad política y técnica de las medidas a adoptar.

En cualquier caso, es obvio que la crisis actual se resiste a cualquier simplificación y que, por ello, las recetas moralistas, las continuas llamadas a la confianza y al esfuerzo suenan en muchos oídos a música celestial, en el peor de los sentidos que esta expresión tiene en nuestro irreverente idioma.

Libros que sí cambian la vida

Libros que sí cambian la vida

MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO El País, 18/02/2009

Siempre hubo libros capaces de cambiar la vida de sus lectores. Si no hubieran existido, habrían tenido menos trabajo los censores, centenares de bibliotecas reducidas a cenizas seguirían almacenando memoria y saber, no se habría creado el siempre tentador Index librorum prohibitorum et expurgatorum, y la lectura no habría sido considerada actividad sospechosa por todos cuantos han recelado de la libertad de los demás.

En lo que a mí respecta, el primer libro que cambió mi vida fue una edición resumida e ilustrada de Robinson Crusoe. Imaginarme al solitario náufrago leyendo la Biblia en su cueva, resguardada de posibles intrusiones hostiles mediante la cerca de troncos que había construido (con las herramientas halladas entre los restos del buque encallado), estuvo a punto de convertirme en arquitecto. Y, desde luego, cambió totalmente el discurrir del verano en que lo leí. Los consabidos juegos infantiles, la interminable siesta mediterránea, la insulsa merienda de pan con aceite y azúcar, quedaron definitivamente arrumbados en aras de la construcción de una empalizada de cañas con la que mis amigos y yo nos dotamos de un ámbito de aventura y sociabilidad a resguardo de la mirada de nuestros padres. Robinson me mostró -como ya había descubierto Proust en El tiempo recobrado- que era en la literatura donde se hallaba "la vida al fin descubierta y dilucidada", la verdadera vida.


Pero existen libros que pueden cambiarla de modo más directo y universal, y no precisamente a cuenta de sus méritos literarios, sino en razón de su carácter normativo. Textos que han existido desde antes de encontrar su plasmación en forma de libro, y seguirán existiendo mucho después de que el soporte en el que (todavía) se despliegan sea sólo un recuerdo: como el Código Penal, que organiza y fija el llamado ius puniendi del Estado, y al que podemos considerar el penúltimo avatar de esas antiquísimas compilaciones jurídicas de las que la de Hammurabi, inscrita en una estela de basalto, constituye el primer ejemplo.

En Estados Unidos el célebre Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (abreviado DSM) es uno de esos libros capaces de influir -y cómo- en la vida de los ciudadanos. Cada sucesiva edición -desde 1952 se han publicado cuatro con diversas revisiones- incorpora las conclusiones finalmente consensuadas de un equipo de psiquiatras que decide qué conductas o "síntomas" son indicativos de nuevos trastornos o enfermedades mentales (en la actual hay censados casi 300). La trascendencia del DSM reside en que se ha convertido en el manual de referencia sobre salud mental no sólo para médicos (a los que ayuda a establecer diagnósticos) o agentes de seguros (que se guían por sus normas para atender las reclamaciones de sus clientes), sino para toda la colectividad.

Con poco más de medio siglo de existencia, el manual está considerado una auténtica institución cuya influencia social queda de manifiesto si se tiene en cuenta que, por ejemplo, hasta 1974 la homosexualidad figuraba en su lista de desórdenes, o que para la siguiente edición se debaten asuntos de tan polémico diagnóstico como la identidad de género en relación con la transexualidad, la compra compulsiva, las comilonas o el fetichismo. Los debates en torno a qué será o no incluido en la siguiente entrega -prevista para 2012- son tan intensos que para evitar las presiones (de la industria farmacéutica, de los hospitales, de las aseguradoras, de los jueces, de los grupos religiosos y políticos) los psiquiatras que componen el equipo asesor han sido obligados a firmar una cláusula de confidencialidad. Lo que ellos decidan y finalmente se publique (con una tirada, por cierto, cercana al millón de ejemplares) cambiará en muchos aspectos las vidas de las personas, al menos hasta la siguiente edición. Una hazaña nunca lograda por los libros de Defoe o Proust.

Los hombres no pecan en lo mismo que las mujeres

Hombres y mujeres no pecan igual

El mayor 'vicio' de los varones es la lujuria y la soberbia el de las féminas, según un estudio del Vaticano sobre las diferencias entre sexos en el confesionario

ELPAÍS.com - Madrid - 18/02/2009

Una investigación realizada por el Vaticano asegura que tanto los hombres como las mujeres pecan, aunque de distinta forma. La flaqueza más común entre las féminas es la soberbia, mientras que entre los varones es la lujuria, informa la cadena británica BBC. La investigación, que publica el diario de la Santa Sede L'Osservatore Romano, se basa en un estudio del jesuita Roberto Busa, de 95 años, que ha analizado las diferencias entre hombres y mujeres en el confesionario.

El teólogo Wojciech Giertych explica en el periódico vaticano que los mayores vicios de los hombres son, por este orden, la lujuria, la gula, la pereza, la ira, la soberbia, la envidia y la avaricia. En el caso de las mujeres, la soberbia, la envidia, la ira, la lujuria y la pereza.

Según la tradición cristiana católica, los siete grandes pecados capitales son la lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. La Penitenciaria Apostólica de la Santa Sede, que fija los castigos e indulgencias a los pecadores, actualizó el año pasado su lista de pecados para incluir otros más modernos que, según la Iglesia, prevalecerán en la era de la "imparable globalización". Se trata de la modificación genética, los experimentos con personas, la contaminación ambiental, la posesión o venta de drogas consideradas ilegales, la injusticia social, el causar pobreza y la codicia financiera.


La investigación se publica en un momento de preocupación por la disminución del número de confesiones. De acuerdo con la BBC, un estudio reciente del Vaticano señala que cerca de un tercio de los católicos considera que ese sacramento ya no es necesario, mientras que uno de cada diez lo ve como un obstáculo en su diálogo con Dios.

Un ejemplo de estupidez

Caza al inmigrante que lo parecía pero que no lo era

Rafael J. Álvarez Pedro Simón Madrid
Actualizado miércoles El Mundo, 18/02/2009 09:07 horas

¿Le dieron caña a Aweya por ser negro, por parecer un inmigrante a registrar, por ser ingeniero, por estar contratado por la Comunidad de Madrid, por que no hizo caso al guardia civil al que no entendía una palabra, por no saber español, porque era miércoles...?


James Aweya es un canadiense con piel de África desde hace años y una sospecha en carne de cañón en estos tiempos de cacerías a la española. El 11 de febrero, este doctor en Ingeniería hacía cola en el aeropuerto de Barajas para tomar su vuelo de regreso a Otawa cuando probó qué significa ser negro entre las órdenes suspicaces de los blancos.

Un guardia civil se le acercó, le dijo algo que no entendió, le tiró al suelo, le esposó, le metió en un cuarto, le quitó el pasaporte y le tuvo una hora con las manos engrilletadas a la espalda. Luego, otros guardias le sacudieron el traje sin pedirle perdón y le dejaron marchar. El doctor Aweya perdió el avión. España un científico. Y alguien la vergüenza...

James Aweya es un ciudadano canadiense nacido en Ghana hace 47 años. Es doctor en Ingeniería Electrónica e Informática, trabajó como investigador en la Universidad de Otawa, vive ahora de la empresa privada y acumula 28 patentes y un centenar de artículos científicos. El 9 de febrero, la Comunidad de Madrid le fichó como director científico del centro de investigación IMDEA Redes, y le pidió dar, ese día, una conferencia en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Carlos III. Dos días después, Awaya quiso ir a Canadá para recoger sus bártulos y volver después a su nueva vida aquí. Pero se topó con la Guardia Civil.

Según la versión traducida al español de la denuncia que el científico presentó en la comisaría, a las 11.45 horas del 11 de febrero, Awaya esperaba en la T-1 de Barajas tomar el vuelo LH 9177 de Lufthansa con destino a Canadá. Entonces, un guardia civil se acercó a él. Como el doctor Awaya no comprende "absolutamente nada en español", siguió andando "con la intención de pasar los arcos de seguridad". "Pero el agente se acercó e inició un forcejeo que acabó conmigo en el suelo ante todas las personas que se encontraban en las inmediaciones, y con las manos engrilletadas en la espalda". A don James se lo llevaron a un cuarto donde pasó "aproximadamente una hora con los grilletes puestos en todo momento".

'Golpeado con violencia'

Los agentes cogieron su pasaporte sin darle explicaciones hasta que otro guardia civil "superior al que me detuvo" le dijo que estaba allí "por haber empujado a un agente de la autoridad y no hacer caso a sus peticiones". Awaya contestó que él no había empujado a nadie. Otro guardia le dijo que tenía "suerte de no estar en la cárcel". Al final le dejaron marchar, pero no pudo volar. Su vuelo había volado.

El científico reducido, golpeado "con violencia", según la Comunidad, esposado y retenido, compró otro billete y salió al día siguiente... para no volver. "Ha decidido retirar su candidatura como científico jefe de IMDEA Redes. Perdemos a uno de los científicos más brillantes en su campo", dice la Comunidad de Madrid.

Para Javier Fernández Lasquetty, consejero madrileño de Inmigración, "es un ejemplo de la presión que el Miniesterio del Interior ejerce sobre los agentes para que detengan caprichosamente a inmigrantes en Barajas, en la calle o en el Metro. Tras el 9-M, ha habido una escalada contra las personas que el Gobierno de Zapatero atrajo aquí con el 'papeles para todos' y a las que ahora monta redadas".

Esto era América

Cuatro siglos para resolver un crimen

César Muñoz Acebes (Efe) Washington
Actualizado miércoles El Mundo, 18/02/2009 09:12 horas

Alrededor de 1670 algo terrible ocurrió en una granja de Leavy Neck (EEUU), algo que quedó oculto durante siglos hasta que unos arqueólogos forenses descubrieron los restos de un cadáver y sus huesos denunciaron al asesino.


El misterio del joven hallado, cubierto de basura, en el sótano de esa granja, es uno de los relatos que cuenta la exposición 'Escrito en los huesos: Archivos Forenses del siglo XVII en la Bahía de Chesapeake', que revela cómo fue la vida de los primeros colonos estadounidenses a través de sus esqueletos.

La muestra, recién inaugurada en el Museo de Historia Natural de Washington, expone la existencia dura, corta y repleta de peligros de quienes buscaron la tierra prometida, al otro lado del océano Atlántico.

En Jamestown, la primera colonia inglesa permanente, de las 104 personas que llegaron en 1607, sólo quedaban vivas nueve meses después 38, el resto había sido víctima mortal del hambre, las enfermedades y los ataques de los indios.

Eso no impidió la arribada masiva de nuevos colonos, como el joven de Leavy Neck, que es un ejemplo de lo que tuvieron que pasar muchos de ellos.

Su cadáver, encogido en un agujero poco profundo, tenía un pedazo de vasija encima, cuyo borde desgastado y con restos de tierra indica que alguien lo usó para cavarlo, según dijo Douglas Owsley, uno de los comisarios de la exposición. Los huesos del joven, de unos 16 años, demostraban que había realizado tareas físicas duras y sus dientes revelaban una dieta insuficiente.

Tenía varias costillas rotas y en una muñeca una fractura "defensiva", que supuestamente sufrió al protegerse de los golpes de alguien. Además, por la composición química de los huesos, que refleja la dieta, los antropólogos pudieron establecer que llevaba en América menos de un año.

La historia de un sirviente

Con esas pistas Owsley y su equipo concluyeron que se trataba de un sirviente "por contrato", un joven que se comprometió a trabajar entre 4 y 7 años de sol a sol en América, a cambio de su pasaje en barco desde Europa. Más de un 70% de los colonos vinieron de ese modo.

"Esto fue una tumba clandestina, algo se les fue de las manos y llevó a su muerte y no le enterraron debajo de un árbol, no lo hicieron público", dijo Owsley. Probablemente no se trató de un homicidio intencionado, porque los sirvientes eran una propiedad de alto valor, según el arqueólogo.

El culpable debió ser el dueño de la granja en esa época que, según los documentos históricos, vivió allí con su mujer, dos hijos y dos sirvientes. Ni su nombre, ni el del muerto se conocen. Los huesos dicen muchas cosas, aunque la identidad es difícil de establecer a partir de un esqueleto de antes de la era del ADN.

Prueba de ello son los restos de un joven de Jamestown, encontrado con una punta de flecha en el lugar donde estuvo su muslo. La posible muerte a manos de los indios en realidad fue una bendición, pues ese joven sufría una infección horrible en la boca que le había corroído el hueso, le dificultaba comer y le mataba lentamente, según Karin Bruwelheide, la otra comisaria de la muestra.

También están expuestos los huesos minúsculos de un bebé de unos 5 meses que murió por falta de vitamina D, es decir, de luz del sol. Por la presión sobre los huesos, los arqueólogos creen que sus padres le mantuvieron enrollado con paños para que no pasara frío, lo que impidió que recibiera la luz.

Una constante en la exposición son las dentaduras horribles, por el paso de la dieta europea basada en trigo a otra en maíz, más proclive a las caries.

Empeoró las cosas el hábito generalizado de fumar tabaco, demostrado hasta en niños de 10 años, pues la arcilla de las pipas disolvía literalmente el esmalte de los dientes y dejaba agujeros.

Un biberón de plomo

Otro hábito letal fue el uso del plomo, que es un veneno. En la muestra hay balas que los arqueólogos creen que los soldados llevaban en la boca, así como un escalofriante biberón de plomo.

Para el colombiano Cristián Samper, el director del Museo, un descubrimiento sorprendente fue encontrar a esclavos enterrados junto a los colonos.

"Las relaciones sociales entre estos grupos eran diferentes. No eran tan jerárquicas. Estamos reinterpretando la historia", dijo a Efe Samper.

Revelaciones como ésta ilustran la vida de personas comunes que nunca entraron en las crónicas heroicas de la colonización, incluido el sufrimiento de un joven sirviente que murió en el olvido.

martes, 17 de febrero de 2009

Lula: demasiado carisma

Y Lula se 'comió' a la oposición

JUAN ARIAS El País, 16/02/2009

En la política brasileña se ha producido un fenómeno único en América Latina y quizás en el mundo: el carismático presidente de la República, Luiz Inácio Lula da Silva, y su Ejecutivo, que gozan de un 84% de popularidad tras seis años de Gobierno, se han comido a la oposición. Y no lo han hecho con métodos antidemocráticos, sino apropiándose de sus banderas.

Ya se sabía que Lula es un genio político, que ha sabido vencer las reticencias en el seno de su propio partido, el Partido de los Trabajadores (PT); de hecho, se dispone a elegir a una mujer, la ministra Dilma Rousseff, como su sucesora en la candidatura a la presidencia en 2010, a pesar de que nunca ha disputado unas elecciones y no es un personaje excesivamente grato para el PT. Pero lo que nadie imaginó jamás es que sería capaz de eliminar democráticamente a la oposición. Tanto a la de derechas como a la de izquierdas.

¿Cómo lo ha conseguido? Con una política que, poco a poco, ha ido segando la hierba bajo los pies de sus opositores. A la derecha le ha cortado las alas mediante una política macroeconómica neoliberal que le está proporcionando buenos resultados en estos momentos de crisis financiera mundial gracias a las reservas acumuladas.

Al mismo tiempo, ha puesto coto a las ínfulas de algunos de los movimientos sociales más radicales, como el de los Sin Tierra (MST), cuyas acciones ha criticado tachándolas de ilegales y a quienes ha conminado a respetar la ley vigente. Y también ha mantenido una política medioambiental más bien conservadora, algo que agrada a los terratenientes y grandes exportadores, que forman el núcleo más derechista del Parlamento.

También ha frenado a las izquierdas. Ha conseguido acallar a la izquierda minoritaria con una política volcada en las capas más pobres del país, que ha hecho que seis millones de familias hayan pasado a las filas de la clase media baja y abandonado su estado de miseria atávica. Ha abierto el crédito a los pobres, que ahora, con sólo cuatro euros, pueden abrir una cuenta en el banco y tener una tarjeta de crédito, lo que les convierte en partícipes de la rueda de la economía nacional.

A la otra izquierda, la moderada, también le ha puesto difíciles las cosas. Hoy en día, al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la formación opositora con mayores posibilidades de ganar las próximas elecciones porque cuenta con dos grandes candidatos -los gobernadores de São Paulo, José Serra, y Minas Gerais, Aecio Neves-, le resulta más difícil que antes hacer oposición. Los dos aspirantes del PSDB saben que no podrán ser elegidos contra Lula. Por ello, sólo hablan, como acaba de hacerlo Neves, de una era "pos Lula", con un proyecto de nación que aporte algo nuevo al proyecto del presidente, que ya goza del consenso de la gran mayoría del país. Desde el primer día de su ascenso al poder, Lula ha mantenido a Henrique Meirelles, del PSDB, como presidente del Banco Central. Y ha conservado y ampliado el proyecto social Bolsa Escuela, creado por el PSDB, bautizándolo como Bolsa Familia. Este plan ayuda hoy a 12 millones de familias y ningún partido de la oposición se atrevería a criticarlo.

Desde su primer mandato, Lula no sólo ha sabido concitar las aportaciones de 12 partidos a su Gobierno, sino que hasta el momento ha logrado mantener una amistad personal con los candidatos opositores Serra y Neves; ambos, además, disfrutan de buenas relaciones con el PT, e incluso no descartan gobernar junto al partido de Lula si llegan al poder.

¿Pero de verdad no hay espacio para la oposición en Brasil? Porque, si así fuera, hay quien lo considera un grave obstáculo para una auténtica democracia. Podría haberlo, según varios analistas políticos, como Merval Pereira, pero el problema radica en que la oposición se ha asustado con la popularidad de Lula. Incluso hay políticos opositores, sobre todo de los Gobiernos locales, que buscan una foto junto a Lula para ganar puntos ante su electorado.

Si la oposición quisiera, dicen los especialistas, podría exigir a Lula que llevara a cabo las grandes reformas que este país aún necesita para despegar a nivel mundial, como la reforma política (¿se puede gobernar con 30 partidos en el Parlamento?), la fiscal (Brasil es uno de los países del mundo con mayor carga tributaria: roza el 40%), la de la Seguridad Social (Lula sólo la ha logrado en parte y, a pesar de un escándalo de sobornos a diputados para que votaran a favor, se quedó pequeña), la agraria (no ha salido del papel), la de la educación (en Brasil aún no es obligatoria la enseñanza secundaria y la calidad de ésta es de las peor valoradas en el mundo) y, por último, la penitenciaria (los suicidios de los presos aumentaron el año pasado en un 40%).

Pero todo ello choca con el muro de la dialéctica política de Lula: su carisma acaba neutralizando incluso a quienes antaño fueron sus mayores antagonistas.

Un lector llamado Hítler

Un lector llamado Adolf Hitler
El líder nazi leía compulsivamente, pero sólo para reforzar sus ideas - Un nuevo ensayo investiga su biblioteca más personal, que llegó a tener 16.000 volúmenes

JACINTO ANTÓN - Barcelona - El País, 16/02/2009
Hitler quemaba libros, pero también los leía. Que hiciera ambas cosas -además de desatar la II Guerra Mundial y ordenar el exterminio de los judíos- lo convierte en un lector muy especial. Su relación con los libros, incluso con los que no quemaba, no era amable. Hitler, incapaz de relaciones profundas y sinceras de amor o amistad -hasta las que sentía por Eva Braun y por su perra alsaciana Blondie eran afectos envenenados, y valga la palabra-, tampoco iba a tener ese cariño por los libros, que es el sello de los bibliófilos decentes.

Tenía dedicatorias de Jünger , y todo Shakespeare. No le gustaban las novelas.

Igual que hacía con los países, las instituciones y las personas, Hitler depredaba los libros. Ésa era su forma de leerlos: como invadir Polonia. Él mismo explicó su método de lectura abusivo y oportunista en Mein Kampf. "Leer no es un fin en sí mismo, sino un medio para un fin". Se trataba, dijo, de rellenar un mosaico previamente dibujado con las "piedrecitas" que le proporcionaban los libros.

La lectura no le servía, en general, sino para llevar agua al molino de sus ideas y para confirmar opiniones que ya tenía. Era una práctica puramente instrumental -"tomo de los libros lo que necesito", dijo-. No leía nunca por placer. Y el caso es que era un lector compulsivo, que leía mucho, vamos. "Los libros eran su mundo", escribió su amigo de juventud August Kubizek. El joven Hitler llegó a Viena pobre como una rata pero con cuatro cajas llenas de libros. Luego, en su época de agitación política, cuando no estaba pronunciando discursos o haraganeando por las cervecerías de Múnich en malas compañías (!), se pasaba el tiempo leyendo. "Claro que leer mucho no significa leer bien. Sus lecturas fueron asistemáticas", subraya Ian Kershaw en su monumental biografía (Hitler, Península). "Leer no era algo que hiciese para ilustrarse o para aprender, sino para confirmar prejuicios". Kershaw pone en duda, además, que Hitler leyera lo que hay que leer. Parece que de los clásicos y de la buena literatura consumió más bien poquito. No le gustaba la novela. En cambio, se pirraba por el subgénero antisemita (lo que no nos sorprende), tipo El judío internacional de Henry Ford o La amoralidad en el Talmud; le gustaban mucho las enciclopedias y los almanaques, de los que podía extraer, para impresionar, mucha información en poco tiempo, y los libros de ocultismo. Se ha señalado entre sus libros, y no es broma, El arte de convertirse en orador en pocas horas.

Tenía debilidad, quizá su único rasgo sincero como lector aparte del gusto por los relatos del explorador Sven Hedin, por las novelas del Oeste de Karl May. Pero incluso éstas las utilizaba para dar la brasa a sus generales. Les ponía como ejemplo de habilidad táctica al héroe apache de May, lo que ha de ser desconcertante cuando mandas una división Pánzer en el Cáucaso. Menos simpático es que conservara un manual de 1931 sobre el gas venenoso, con un capítulo dedicado a los efectos del ácido prúsico, comercializado como Zyklon B...

Se ha escrito mucho sobre la biblioteca de Hitler, de unos 16.000 volúmenes (de hecho tuvo varias, localizadas en diferentes sitios), su composición, las obras que en realidad leyó (muchos libros de su época de canciller y führer permanecieron sin abrir) y las que contribuyeron a afirmar sus (malas) ideas. Ahora un libro apasionante, Hitler's private library, the books that shaped his life (La biblioteca privada de Hitler, los libros que moldearon su vida; Nueva York, 2008), de Timothy W. Ryback, rastrea con habilidad detectivesca y pulso literario en el ecléctico fondo bibliográfico del líder nazi las obras que pudieron ser decisivas, por su significación emocional o intelectual, en la vida del Hitler lector.

Ryback ilumina al tiempo la relación del personaje con los libros y el destino de su biblioteca (1.200 se conservan en la Biblioteca del Congreso en Washington, otro fondo está en la Brown University en Providence; un conjunto anda perdido por Rusia). El autor, que se ha sumergido físicamente en libros leídos y hasta subrayados y anotados por el propio Hitler -una experiencia inquietante: en uno encontró incluso un pelo de bigote-, explica que éste leía vorazmente, a veces un libro por noche (a Eva Braun le caían broncas cuando interrumpía, aunque fuera en déshabillé; por cierto, parece que había poca pornografía en la biblioteca de Hitler, aunque se menciona un libro sobre el teatro español "con dibujos y fotografías obscenos"). Pero su lectura era superficial y azarosa, en buena parte para alimentar sus mítines, diatribas y peroratas.
En su retiro alpino del Berghof tenía las obras completas de Shakespeare y parece que no leyó sólo El mercader de Venecia, pues hacía citas de Hamlet y, sobre todo, de Julio César -"Nos volveremos a ver en Philipos", espetaba bravucón a sus rivales políticos-.


La aventura de Ryback entre los libros de Hitler arranca con las lecturas de éste en las trincheras durante la guerra del 14 y acaba con el misterio del volumen que tenía en la mesita de su habitación en el Führerbunker de Berlín cuando se suicidó: se conserva una foto, pero no se distingue el título. Entre las obras que sabemos que le acompañaron en sus últimos momentos figuran una historia de la esvástica, un ensayo sobre Parsifal y otro sobre las profecías de Nostradamus. El recorrido de Ryback por los libros significativos de Hitler incluye una traducción de Peer Gynt regalada y dedicada por su siniestro mentor Dietrich Eckart, y Feuer und Blut de Jünger, dedicado en 1926 por el propio autor "al führer nacional Adolf Hitler" -vaya, vaya, Ernst-, y en el que Hitler, que quería escribir sus propias experiencias de combatiente en la I Guerra Mundial, subrayó pormenorizadamente pasajes sobre la guerra y los efectos de la matanza en el espíritu. Pese a lo que hacía creer, Hitler leyó poco a Nietzsche, a Schopenhauer -cuyo nombre escribía mal- o a Fitchte. Lo que Ryback encuentra en el canon hitleriano -los ladrillos fundamentales de su pensamiento filosófico- es una serie de repulsivas obras racistas y unos libros de ocultismo y seudociencia (como Magia: historia, teoría y práctica, de Ernst Schretel, que Hitler subrayó profusamente). En cuanto a los libros militares, Ryback destaca una biografía de Schlieffen, el genio prusiano (es curioso que Hitler subrayase las consideraciones del táctico sobre los peligros para Alemania de luchar en dos frentes), un práctico manual de identificación de tanques y varias obras sobre Federico el Grande, especialmente la biografía de Carlyle.

Hitler, por supuesto, no sólo fue lector, sino también autor. Un capítulo del libro de Ryback está dedicado al Mein Kampf, que inicialmente tenía un título con mucho menos punch: Cuatro años y medio de batalla contra las mentiras, la estupidez y la cobardía; difícil de recordar cuando vas a encargarlo, sobre todo si eres de las SA...

Francis Bacon

Sobre el alma y el cuerpo

FÉLIX DE AZÚA El País, 16/02/2009

El contraste entre la vieja pintura que sólo quería representar el orden del mundo para un puñado de aristócratas e ilustrados capaces de entenderlo, y la actual pintura que más bien da cuenta del orden de un individuo genial enfrentado al desorden del mundo, ha encontrado un ámbito efusivo en el Museo del Prado. La exposición de Francis Bacon es una grata aventura para quien se acerca a ese viejo arte del conocimiento con ánimo de aprender algo nuevo.
Es cierto que Bacon ha sido ya tan estudiado como para que apenas podamos añadir una coma a lo ya sabido. No obstante, volver a constatar la radical expresión de su tragedia personal y cómo logró elevar una vida sórdida al más alto registro de nuestra efímera dignidad, sobrecoge. No podemos dejar de insistir, por ejemplo, en esos rosas pálidos y esos amarillos cenicientos, colores que su esposa Doris lució el día de la boda y que le había rogado a Bacon que eligiera en los almacenes Harrod's de Londres. Es casi mítica la historia de cómo Bacon escapó una hora y cuarto de su agobiante trabajo en la empresa de seguros Lloyd's sin advertir al jefe de personal, para recorrer las ofertas de febrero de los populares almacenes hasta encontrar ese rosa diáfano, ese leve alimonado cristalino, que transformarían a Doris, mujer de complexión fuerte y recias piernas, en la nube de madreperla sobre la que tantas veces habló Bacon en sus entrevistas. A su regreso, el jefe de personal le hizo acudir a su despacho y tras escuchar las explicaciones de Bacon, rebajó la penalización de 30 libras a 12. Bacon ha eternizado esa escena en su serie de "obispos aulladores" con una ternura que invita a llorar.

Sin duda la claustrofobia de su trabajo cotidiano en las pequeñas celdas de la empresa británica (la estudiosa Ingrid G. Laminioni ha demostrado que en el Lloyd's previo a la remodelación de Foster el volumen de cada despacho rebajaba la capacidad respiratoria en casi un 8%) influyó decisivamente en la presencia de líneas clausuradoras, escenografías cerradas y edículos giottescos, que son la marca de agua del artista. Como muestra la mesure-data de Gertrude Katescu, apenas hay imagen encerrada que no se corresponda con el tamaño exacto (a escala) de los despachos de la aseguradora Lloyd's. Es uno de los signos extremos de la convicción ideológica que marcó a Bacon desde niño, cuando vio grupos de empleados con bombín caminando hacia la city y comenzó su rebelión contra el laborismo. Votante del partido conservador durante toda la vida, excepto durante un breve lapso liberal cuando probó sus primeras cervezas, las celdas que encierran sus figuras transmiten un poderoso manifiesto político no menos violento que los frescos de Siqueiros.

Es quizás el regreso una y otra vez del icono del retrete, sin embargo, lo que más ha cautivado a la crítica. Sólo hace 25 años que sabemos la historia que se oculta tras esa imagen turbadora. En un viaje de veraneo a la Costa Brava, Bacon, Doris y los niños fueron a dar a un hotel de Lloret de Mar donde trataron de acomodarse a las tradiciones mediterráneas. Acosados por la agresiva dieta de lechuga y pescado congelado, el matrimonio y los niños sufrieron en silencio la humillación, conscientes de que no estaban en un lugar donde los derechos humanos tuvieran cobertura. Una fatídica noche de julio, los dos niños, Lizbeth y Miles, así como el matrimonio Bacon, sufrieron agudos ataques de diarrea y se vieron obligados a turnarse en el uso del WC. Alertado el personal del hotel y temiendo un escándalo mundial (por entonces Bacon ya gozaba de cierto prestigio), trataron de comprar al matrimonio Bacon con un viaje en autobús hasta el monasterio de Poblet. Cuando Bacon se negó a aceptar el chantaje, los dueños del hotel (y sus empleados, no nos engañemos, porque la sumisión de los trabajadores en aquella parte es absoluta) tuvieron palabras de befa sobre los británicos, el Gobierno de su Majestad e incluso la palidez de los niños ingleses. Una iniquidad que perturbó el ánimo del matrimonio y que a la larga conduciría a la muerte a Doris, cuando un repetido ataque de fiebre intestinal la llevara a la disipación y el colapso. Bacon nunca se repuso de aquella experiencia de totalitarismo mediterráneo y plasmó en negras pinturas las torturas de la familia en la taza del retrete. Se les ve por parejas, en solitario o en masas confusas, agonizando en un mundo insolidario. Arte muy duro, pero sublime.

Entre los más admirables cuadros que se exponen en el Prado se encuentran los retratos de su jefe de personal, malignamente deformado, el patrón del pub donde Bacon daba cuenta del almuerzo cuidadosamente envuelto por Doris en papel Albal (¡ese platino oxidado sólo comparable al de Watteau!) y también los autorretratos en forma de loncha de panceta como homenaje a su padre. En todos ellos se observa el dolor inmenso de un genio que no soporta verse asfixiado por la masa de clase media, con una vida ayuna de todo interés, una sexualidad mediocre, dos niños de escaso talento y una mujer que a duras penas comprendía los titulares del News of the World. Son pinturas que encogen el ánimo y nos asoman a uno de los abismos más oscuros del arte del siglo XX. Ahí está la Verdad, sin embargo.

Para nuestro escándalo, todo esto es reciente. Durante años y siguiendo las enseñanzas de las vanguardias europeas, tan arteramente defendidas por Greenberg en los EE UU, la vida del artista era un elemento despreciable para el análisis de la obra. O bien ésta se sostenía por sí misma, o bien se trataba de un fenómeno pasajero ligado a la insignificante vida de un ciudadano. Un átomo en la inmensidad del universo. Lo cierto es que la obra de arte debía de ser autónoma y soberana: ningún mortal podía aspirar a ser su fundamento. Y eso es consecuente con una concepción del arte, no como producto humano, sino como producto de la historia, del zeitgeist, el alma del mundo, la forma sensible del momento histórico-social. O bien la obra de arte encarnaba contenidos que pertenecían a la sociedad como ser viviente (en concurso con el magisterio de Karl Marx, el gran experto en arte africano), o bien eran un mero capricho personal, algo así como una serie de ilustraciones tomadas del fichero de Freud. Si la obra de arte podía ser interpretada a partir de la vida del artista, entonces, decían, el valor de un Picasso o de un Bacon dependerá del valor de ese átomo vital. Lo cual conducía a la paradoja de que un garabato trazado por alguien con una experiencia vital suprema podía defenderse frente a los productos de un artista de vida estúpida. Por fortuna, este tipo de sofísticas teorías está en total descrédito. El artista vuelve a ser el fundamento de la obra y eso nos ha permitido clarificar un sinnúmero de piezas clásicas que habían sido muy mal comprendidas.

Concluyo con uno de los últimos casos, pero uno de los más chocantes. Cuando Carmen B. Palomares descubrió el acta de nacimiento de Diego Velázquez en un archivo de la villa D'O Bonzo y constató con perplejidad que había sido inscrito como Isabel Velázquez, no daba crédito a sus ojos. Una exhaustiva investigación posterior en obispados, hospitales y cárceles portuguesas constató que Velázquez era una chica, que nunca aceptó su identidad sexual, que desde la adolescencia usaba bigote de guías subidas (pegado con resina de pino), que tuvo altercados constantes con el párroco de D'O Bonzo hasta que éste la puso en manos del guardia municipal. Su huida de la ergástula, su aparición en Sevilla ya muy maquillado (aunque nunca pudo disimular las caderas, harto abultadas incluso para un pintor), su vida posterior con matrimonio de provecho incluido, todo hasta el célebre episodio en que el rey le pinta la cruz en la solapilla (una evidente deconstrucción del bigote), son cosas que sólo se han sabido en los últimos 50 años. Desde entonces la obra de Velázquez y sobre todo la célebre Venus del espejo, en el cual se refleja el rostro sin afeites del pintor, han sufrido un verdadero cataclismo. El mismo que usted puede ahora constatar en la exposición Bacon.

Las peores cárceles

Francia: La Santé

Construida en 1867, es la única cárcel que queda en París. El poeta surrealista Gillaume Apollinaire y el asesino Carlos El Chacal pasaron por las celdas de esta prisión, que años atrás ha llegado a albergar 1.800 detenidos, la mayoría de ellos extranjeros, en un recinto concebido para 1.200. El hacinamiento, las plagas de ratas, los colchones infestados de piojos y las múltiples violaciones fueron denunciadas en 2000 por la jefa de cirugía del centro, Véronique Vasseur, que escribió un libro en el que relataba las condiciones en las que vivía la población carcelaria de La Santé. Hoy en día, la situación no ha cambiado demasiado, según condenó en 2008 el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

Guinea Ecuatorial: Black Beach

Como "una sentencia de muerte lenta y prolongada" describió Amnistía Internacional esta prisión africana. Las torturas, las palizas y las violaciones e incluso las muertes por inanición -los presos pueden llegar a estar hasta seis días sin comer- son habituales en Black Beach. Según un informe de Amnistía Internacional, los reclusos dependen de los alimentos que les llevan sus familias pero los extranjeros y la mayoría de presos políticos no tienen parientes en Malabo, donde se encuentra la prisión, por lo que deben acogerse a la benevolencia de los soldados que vigilan el centro.

Rusia: Prisión Central de Vladimir:

Catalina la Grande ordenó su construcción para encerrar a presos políticos aunque en la actualidad alberga a delincuentes violentos. Entre sus presos más célebres figuran el hijo de Stalin, Vasily Dzhugashvili, el disidente Natan Sharansky y Francis Gary Powers, el piloto del U-2 estadounidense derribado en 1963. Aunque el centro está abierto a los visitantes, las condiciones no han mejorado. El hacinamiento y los abusos son continuos entre los presos. Muchos de ellos están enfermos de sida y tuberculosis.

Israel: Campo 1391

Hay quien lo califica como el "Guantánamo israelí" aunque a diferencia del centro de detención de EE UU, el Campo 1391 se encuentra en territorio nacional, a una hora de Tel Aviv. Oficialmente no existe pero un historiador israelí lo descubrió cuando estudiaba unos mapas para escribir un artículo. La Cruz Roja no puede entrar y los encarcelados no saben cuándo serán liberados. Según han relatado los ex prisioneros, en su mayoría musulmanes, las humillaciones sexuales y las violaciones se utilizan como técnicas de interrogación.

Corea del Norte: Haengyong

Más de 200.000 personas viven presas en la dictadura de Kim Jon II. Una de sus cárceles, la Haengyong, ocupa una superficie mayor que la del distrito de Columbia (Estados Unidos) y alberga más de 50.000 internos, incluidas familias enteras, que son encarceladas por una falta cometida por alguno de sus miembros. Casi todo lo que se sabe de estos campos, situados en la frontera con China y Rusia, procede de desertores como Shin, la única persona que pudo escapar del Campo Nº 14. Nació allí en 1982 y vio cómo ejecutaban a sus padres cuando él intentaba huir.

domingo, 15 de febrero de 2009

Últimas noticias sobre los comienzos de todo.

Es la última teoría en Cosmología, la Teoría M. Nuestro universo, este, se creó cuando dos universos paralelos chocaron en el Multiverso. Me preguntaréis qué es el multiverso; pues, según la teoría de los superfilamentos o supercuerdas, una espuma llena de vacíos y pompas de materia de once dimensiones, siete de ellas microscópicas, o una especie de migajón grande o pan bimbo de universos hechos de branas tensas y onduladas. Cada universo tiene una constitución diferente, unos son propicios a la vida y otros no, según su proporción de micropartículas, y conviven empujándose, acercándose o alejándose unos de otros. Y eso es todo. Parece ser que Dios es una esponja.

Jude, el obscuro

Odio y amo a Thomas Hardy. Sus sórdidas novelas siempre conceden la alegría justo antes de la peor de las hecatombes, de forma que te dejan con el ánimo, no ya por los suelos, sino ahogado en un pozo, de donde no lo puedes sacar. Con la adaptación cinematográfica de su Jude el obscuro, (1996) que acabo de ver, me ocurre eso también, como con su Tess d'Uberville, e incluso más. Está bien interpretada por Christopher Eccleston, (Jude Fawley), Kate Winslet, (su prima Sue Brideshead), Liam Cunningham (Philotson) y Rachel Griffiths como Arabella, y dirigida por el británico Michael Winterbottom, quien la ilustra con la excelente vulgaridad del guion y unas paredes de una grisura, más que deprimente, funeral, con ventanas que cubren sus vergüenzas de vidrio roto con papeles de periódico y con el racial ambiente británico a humedad, cera, quinqué, carcoma y fruta rancia. Por eso ver a Kate Winslet en pelotas integrales en ese marco más encoge que estimula.

Víctimas de dos matrimonios precipitados, los pobres protagonistas, amantes de la cultura, intentan solucionar como pueden sus vidas, cometiendo errores, siendo marginados una y otra vez por la hipocresía social y yendo cada vez a peor hasta la tremenda muerte de sus hijos. La desesperanza y el ateísmo de Hardy aparece aquí en su plenitud. Hay elementos autobiográficos en Jude, como esa vocación de cantero restaurador de iglesias y artista lapidario que se empeña en contradecir leyendo latín y aprendiéndose el credo de memoria. Sue parece ser que fue una novia suya. En cuanto a la acogida de la novela, fue tan negra que el pobre Hardy dejó para siempre la narrativa y se entregó otra vez a la poesía.

Materia oscura, 2007. Una película sobre el no futuro.

Liu Ye, como el joven estudiante de cosmología Liu Xing, Meryl Streep, como la presidenta de la asociación de intercambio americanochina y Aidan Quinn como profesor Reiser son los principales protagonistas de Dark matter, (Materia oscura) un drama basado en unos trágicos hechos reales habidos en la Universidad de Iowa, en que un prometedor estudiante chino asesinó a seis personas y se suicidó en 1991, tras ser oprimido por las instituciones académicas y sociales de América. La película, realista, es la primera de Chen Shi-Zheng, y mezcla partes en chino mandarín con otras en inglés. El guion es también del novel Billy Shebar. Todo gira en torno a Liu Xing, un prometedor estudiante de ciencias chino que proviene de una pobre familia y que llega al departamento de Cosmología de la Universidad de Iowa en un programa de intercambio. Pero como sus teorías se oponen a las del catedrático, Reiser, este echa abajo su tesis y el pobre muchacho ya no podrá enviar dinero a sus padres en China y tendrá que dedicarse a vender productos de belleza. Con sus sueños hechos polvo, pierde la cabeza y asesina a Reiser, a un estudiante servil y a otras personas y se suicida. Sus ambiciones de lograr el Premio Nobel con sus estudios sobre la materia oscura se ven frustradas por la política de la universidad americana donde reside.
Es la primera vez que se hace una película tratando una cuestión así y se hace tratando el escabroso asunto desde un punto de vista psicológico y humano; el pobre muchacho es también una víctima. Liu Xing llega a América con grandes sueños, demasiado ambiciosos a los ojos de su mentor el profesor Reiser (Aidan Quinn). Su trasfondo es muy fuerte y el final inesperado da qué pensar a mas de uno. La película se divide en cinco partes representadas por los cinco elementos arquetípicos chinos: la tierra, la madera, el metal, el agua y el fuego, que son representaciones humanas para comprender las fuerzas fundamentales de la naturaleza y para poder construir un discurso sobre ella. Describen el proceso interior del protagonista desde su origen y cómo es poseído por unas fuerzas oscuras morales y sociales que le hacen perder el control y cometer unos crímenes que tienen su explicación (insinuada en la película, pero no explicada), aunque no son justificables en absoluto. Esa explicación es la materia oscura de que se habla. Su director, Shi-Zheng Chen, mezcla estos elementos de lo que está hecho el Cosmos, para explicar las fases por las que pasa el protagonista, que a su vez intenta desarrollar matemáticamente un modelo que de algo de luz sobre la materia oscura, esta incognita de la Física que se esconde como un fantasma a nuestros ojos.


No es una película de acción exterior y a veces es un poco lenta, pero la rareza que le brinda su punto de vista oriental y sus minutos finales son lo que más importa de ella, así como el pensamiento desasosegador y poco complaciente a que da lugar, con un estudiante brillante que ve frustrado su futuro y el de su familia porque le cierran las puertas y no le dejan una salida y ni siquiera la oportunidad prometida; todos lo traicionan, lo dejan sólo. Morir matando no es nuevo, ocurre con relativa frecuencia en todas partes y se denomina desesperación.

Ensayo general, drama pasoliniano de Francisco Chaves Guzmán

Acabo de leer ENSAYO GENERAL, una pieza teatral impresa y compuesta por el amigo Paco Chaves y llevada al cine por el amigo José Luis Margotón. Me ha encantado; es una lástima que no pudiera ver la película entera, que se presentará en la Tetería Pachamama el 17 de febrero de 2009 a las 20,30 horas, en el Callejón de los Huertos 1; yo introduciré al autor brevemente entonces y ahora.

El texto está bien escrito, como acostumbra Chaves: posee su voz, su imaginería, su pensamiento casi al completo. Podría reconstruirse a todo Francisco Chaves por esta obra esencial, que en el fondo es un auto antisacramental; es una pena que le persigan, o lo que es peor, que le ignoren y ninguneen con tanta saña los poderes fácticos de la incultura manchurriega, y que hayan expulsado de la edición en la Biblioteca de Autores Manchegos a su magnífico libro de entrevistas a personajes literarios. Ellos se lo pierden, con su pan se lo coman y allá se lo hayan: así padecen la fama que arrastran. Aunque el autor lo adscribe al llamado Teatro de la Palabra de Pier Paolo Pasolini y Thomas Bernhard, y algo posee de estos autores, en especial del primero, que conoce muy bien; la verdad es que más bien pertenece al Simbolismo, que es una de las últimas corrientes de estos años, con elementos de distanciamiento brechtiano. El teatro simbolista sigue la línea de Valle-Inclán, Strindberg o lbsen y aúna eclécticamente influencias muy diversas, desde Brecht hasta el teatro del absurdo, y en el caso de Chaves el teatro de la palabra pasoliniano; su denominador común, frente al teatro de tipo realista, es carecer de referencias temporales, aunque pueda reflejar anecdóticamente una situación histórica concreta. En él se encuentran notables aportaciones a la experimentación lingüística, como en las piezas de Luis Riaza o Miguel Romero Esteo, y sobre todo a la experimentación escénica, como en El hombre y la mosca, de José Ruibal. Los simbolistas hicieron una llamada a la "desteatralización" del teatro, que se traducía en desnudar el teatro de todas sus trabas tecnológicas y escénicas del siglo XIX, sustituyéndolas por la espiritualidad o pensamiento que debía provenir del texto y la interpretación. Los textos estaban cargados de una simbología de difícil asimilación, más que de sugerencias. El ritmo de las obras era en general lento y semejante a un sueño. Algunas veces se alimentaba por dentro de la tradición autóctona de tragedia grotesca (Arniches) y sobre todo de la distorsión esperpéntica y farsesca de Valle-Inclán: pero es una poética del teatro total con elementos absurdistas, esperpénticos y farsescos, utilizando un medio de expresión caracterizado por la tendencia hacia lo simbólico y lo alegórico, con lo que no siempre se escapa al peligro del hermetismo, la ambigüedad y la abstracción.

Al Teatro simbolista español de Postguerra, Teatro desvinculado, Teatro underground, o Nuevo teatro español pertenecen Paco Chaves y, aparte de los citados, José María Bellido, Luis Matilla, Antonio Martínez Ballesteros, Eduardo Quiles, Jerónimo López Mozo, Manuel Martínez Mediero, Ángel García Pintado, José Antonio Castro y los catalanes Manuel de Pedrolo, Josep Benet i Joanet y Jordi Teixidor. Excluyo aquí deliberadamente a los más famosos, como los manchegos Francisco Nieva y Domingo Miras, o a Alberto Miralles. Se trata de un teatro que no existe para el público español mayoritario y sus obras sólo han visto la luz publicadas en textos de corta tirada y circulación restringida, sin llegar casi nunca a ser representadas en un escenario. Este desconocmiento se debe a la situación general del teatro español, que ya apuntaba el crítico George E. Wellwart, principal editor y estudioso de estos dramaturgos en Nueva York, autor de Spanish underground drama (1972): en España existe una especie de censura económica y falta de salas apropiadas para representar este tipo de teatro de corte intelectual y minoritario como los llamados off-Broadway en Nueva York; además está la actitud de directores, empresarios y actores que no entienden este teatro o no quieren arriesgarse con él, la política de subvenciones estatales orientada fundamentalmente hacia la recuperación de los autores cIásicos y, último pero no lo último, la inexistencia de críticos capaces de valorar lo que este teatro representa. La estrechez de miras, la ignorancia y la general falta de interés por su entorno y de inteligencia por parte de estos denigra, o lo que es peor, ignora simplemente este teatro simbolista que se dirige a un público más formado que el normalmente publicitado.


La pieza, interrumpida por siete intermedios metateatrales entre autor y espectador y un epílogo, describe la involución y muerte de un pelele de identidad unidimensional a manos de sus prejuicios. Resuena como fondo la metáfora del límite en forma de cárcel, que otros poetas a lo largo de la historia han querido ver también como río, desierto, muro o escalera, separando civilización y barbarie, sociedad y naturaleza, y que nos parte a nosotros mismos en dos mitades por un cinturón. Esa falsa simetría que descoyunta al hombre, lo paraliza y lo divide hipócritamente en dos en sentido social, moral, sexual incluso, es lo que ataca primordialmente Francisco Chaves en un drama ideológico y poético, de no escasa carga sociológica, que no en vano se titula "ensayo". La angustia reprime la vida, la transforma en un simulacro, en un espejo. La curiosidad, la inteligencia, nos conduce hasta donde se pierden las formas de la identidad y aparece el miedo; entonces tenemos que imaginar una cárcel. El fondo ideológico es el de Erich Fromm.

sábado, 14 de febrero de 2009

Las mejores comedias

Pongo aquí solamente las que me han hecho reír de verdad o me han causado eso tan extraño que es el regocijo; son las siguientes: Con faldas y a lo loco, La vida de Brian, Poderosa Afrodita, Película muda de Mel Brooks, Una noche en la Ópera, Sopa de ganso, MASH, La fiera de mi niña, Amelie, El maquinista de la general, Atrapado en el tiempo, La vida es bella, Clerks, Noche en la tierra, Amarcord, El hombre mosca de Harold Lloyd, Tiempos modernos, Luna nueva, 1940, Uno dos tres, Qué me pasa, doctor, Mejor imposible, Los increíbles, El hombre tranquilo y Aterriza como puedas. ¿Españolas? Pues sí, las hay, y muy buenas: Ópera prima, El efecto mariposa, La niña de tus ojos, Qué he hecho yo para merecer esto.

Ay, Poderosa Afrodita


En el día de los enamorados no hay nada mejor que esta película, Poderosa Afrodita, que es la mejor sin duda alguna de Woody Allen, donde relucen todas sus cualidades y ninguno de sus defectos. El relumbrón de su inteligencia cómica llega al genio como guionista, director y actor, y Mira Sorvino está inconmensurable y como un pan; uno se troncha, se despepita, se monda como una patata viendo como le pasa la mano por el cuello y la calva al apocado Woody; es más, incluso el doblaje por una vez mejora la película. Esos adivinos y dioses griegos que representan nuestras pasiones y esos personajes jugando a serlo son geniales, así como el papel de coro y corifeo y su intromisión en el argumento. Resucita el poder de la comedia para gratificar con el mundo y devolverle su gracia. No sin razón decía el gran actor: "Morirse es fácil, la comedia es lo difícil". Allen consigue una pareja de personajes dignos de las comedias de Billy Wilder, de manera tal que es imposible no recuperar la sonrisa cuando tienes un día tonto. Por eso ha pasado a la lista de los clásicos eternos.

viernes, 13 de febrero de 2009

Poemas sin terminar

Por ahí tengo algunos poemas sin terminar. La inspiración se agotó a medias o alguien me interrumpió en plena faena y ya no la pude recuperar. Otros me parecieron demasiado enajenados, como escritos por alguien que no era yo, sino un demonio que escribía por mí. O sencillamente comenzaron tan fuerte que no hallé manera de concluir. Algunos están terminados y ya no me acordaba de ellos. Para mi libro inconcluso sobre cine tengo algunos poemas, como este:


La versión Browning

Con el tiempo he venido segregando
un gran caparazón. Soy un molusco
cubierto de los libros que me busco
por no rozar lo que me va pasando.
Sin vivir vivo en mí y me está matando
esta encuadernación en que me ofusco;
cosido tengo el lomo a pincho brusco
y se va mi conciencia apolillando.
Comiendo letra impresa me voy viendo
la vida en versión Browning, y la noche
poco a poco me está cerrando un broche
de joya cuyo brillo está mintiendo.
Se pasará la página, y veremos
que no todo está escrito aunque no estemos
.

Batallas diarias

A veces es imposible enseñar. No te dejan. Simplemente, no escuchan. Tienen en la cabeza tal cantidad de prejuicios y críticas contra el trabajo, el profesor (basta que sea un poco peculiar, o un poco de algo, para que sea totalmente peculiar o totalmente algo), contra la enseñanza, contra todo lo que no sea fútbol, tv, juegos de ordenador y ombligo, que, sencillamente, son impermeables. El profesor puede recurrir a todo, incluso, últimamente, al grito pelado, al terrorismo psicológico, al papelito, a la expulsión, pero da igual. Todo lo que no sea facilismo, memez y regresión al estado de primate, no cuela. Es como esa graciosa expresión que se da en otra selva, la política: más de lo mismo. Si hay que mover un dedo, se mueve para buscar excusas para no moverlo; eso sí que merece el esfuerzo, el ingenio, la colaboración, la creatividad, el tiempo perdido, la voluntad, el talento, el genio incluso: la vagancia.

Se dice que el país está en crisis. Pues si eso es crisis, no quieran ver cómo está de crítica la educación. Ya ni pulso tiene. En días como éstos quisiera ver yo a los que se lamentan de que las cosas están mal. Hasta los mejores alumnos podrán sentar ya cátedra en procedimientos para escaquearse o no hacer nada y ni siquiera escuchan. ¿Cómo se puede enseñar así, de esta manera? ¿Es que no se puede enseñar ya sólo con lápiz, tiza, papel y buena voluntad? ¿Hace falta complicar las cosas de manera tal que algunos se queden por el camino?