sábado, 24 de marzo de 2012

Cosas veredes....

Hace poco, algunos espeluznados han tenido el horror de asistir (uno no asiste, pues no resiste, a esa clase de espectá-culos, pero le han enterado los medios de adocenamiento, masificación y paletización de humanos) a un formidable y espantoso hecho acaecido ante las cámaras (aguas mayores o mierdas en castellano clásico), a todo un hápax periodístico: Mercedes Milá, cancamusa fósil de periodo paleomoderniense, "haciendo un calvo", id est, enseñando el culo (los glúteos, diría una señorita más amilanada que ella), lo que ha movido la voz a ello debida a expresar lo que titulo, pretexto para este arti-culo, con perdón por la rima. Y es que existen numerosas expresiones apócrifas que se atribuyen al Don Quijote y a su autor, que dicen podría ser un tal Miguel de Cervantes (pues, si no estamos siquiera seguros de que haya nacido en Alcalá de Henares, aunque lo jurara ante escribano en la llamada Declaración de Argel, es más, si ni el presunto autor llegaba a conocer el nombre de su héroe o su solar o lunar de hidalguía, ¿por qué vamos a estarlo de que lo escribiera, si él mismo nos dice que un tal Miguel de Cervantes, personaje de su libro con quien se confunde, posiblemente uno de sus homónimos de Alcázar o Consuegra, no hizo sino adaptarlo fundándose en una traducción al castellano, hecha por un morisco, de una historia quia sabe si ficticia debida al agareno Hamete Benengeli, quizá pseudónimo de Avellaneda, complementada por otros testimonios nada fidedignos, como los misteriosos Anales de La Mancha, que hay quien atribuye al cura Pero Pérez, hombre docto, graduado en Sigüenza, de estirpe tan popular como pregona su apellido, pero que he identificado como uno de mis, qué casualidad, antepasados por parte de Adán?)


Una de esas frases falsas es, por ejemplo, "ladran, luego cabalgamos"; otra, "es mejor el camino que la posada", otra, que "con la iglesia hemos topado", que en realidad es "con la iglesia hemos dado", y, tal vez la más ignota, es "cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras", que procede en realidad de un romance del ciclo cidiano y se pone en boca de Alfonso VI. Este propone a Rodrigo Díaz conquistar Cuenca, y el héroe contesta: "Antes que a guerra vayades, / sosegad las vuesas tierras: / muchos males han venido / por los reyes que se ausentan / y apenas han calentado / la corona en la cabeza..."; es más, el Cid disputa insolentemente con el abad de San Pedro de Cardeña Bermudo y el monarca lo ataja: "Calledes, -le dijo el rey-, / en mal hora, que no en buena: / acordarsevos debía / de la jura y la ballesta; / ¡cosas tenedes, el Çid, / que farán fablar las piedras, / pues por cualquier niñería / facéis campaña la iglesia!". De tenedes a veredes sólo hay una variante, algo común en el Romancero, y ya tenemos la frase hecha.

jueves, 22 de marzo de 2012

Firma para pedir transparencia







 

   

     
500eurostuneadafinal

     

     

       

          Han actuado
          0 personas
       

       

          Nos faltan
          0 firmas
       

     


     

       

         

           

Actúa ahora


           

           

             

           

             

               

               

             

             

               

               

             

             

               

               

             

             

               

               

             

             

               

               

             

           
Tu nombre
Tu apellido
Tu correo-e
Cód. Postal

                 
                 
                  Acepto las Norm. de Uso y Pol. de Priv.
               

           

             
           

           

         

         

       

     

   

 





miércoles, 21 de marzo de 2012

Respuesta a Autógeno

Nadie tiene que pedir excusas (y ni siquiera perdón) si no tiene culpa, y nadie debería tenerla por expresar su opinión, mucho menos si es tan educada como la tuya y en un blog donde todos son bienvenidos. Opiniones hay muchas y la mía y la tuya son dos entre tantas y más o menos fundamentadas, complementarias, excluyentes, inclusivas o valiosas. Pero, como tú mismo apuntas, la grandeza del cristianismo es estimar el perdón no sólo a los demás, sino a uno mismo por exigir resarcimiento o retribución. No se perdona a los demás porque uno sea superior al perdonado, sino porque ha sufrido la superioridad o el odio del otro; además, uno se perdona también del mismo crimen en el otro, ya que no es otro que uno mismo. El sufrimiento se da a veces más en el que perdona que en el perdonado, y sólo se puede librar de él y superarlo perdonando: el perdón hace sufrir al perdonado, es una devolución justa de parte de lo que se sufre para compartirlo. Y una terapia para ambos, no sólo una conducta. El sufrimiento de los demás es también mi propio sufrimiento, y hay que compartirlo para poder superarlo, para vivir la paz auténtica; y el perdón sólo es legítimo cuando el criminal sufre también su parte de él. Sólo entonces el perdón es posible y sólo entonces uno puede superarlo y otro vivir con ello purificándose y no volviéndolo a hacer. Esa dimensión psicológica, espiritual, es lo que caracteriza más definidamente al Cristianismo, la posibilidad de cambiar la propia naturaleza, de empatizar con el otro y de evolucionar cambiando la propia naturaleza, algo ajeno a las responsabilidades absolutas del paganismo y de la justicia mosaica.  En los mandamientos mosaico-cristianos no se acoge "perdonarás siempre y en todo lugar", pero los evangelios en varios lugares explican la necesidad de llegar a ello: en la parábola del hijo pródigo, padre e hijo se reencuentran en el dolor y en la miseria y se separan en el placer y la abundancia. No se debe abominar del Cristianismo a la ligera; despreciarlo es más fácil que entenderlo. Por otra parte, nadie puede negar el éxito que ha tenido, así que algún agujero debe tapar, o alguna función social o humana debe tener. Y nadie sería cristiano si no obtuviera con ello una paz más pura o legítima que la del que se engaña con la superstición, nada sana, de no esperar nada, si su fe está realmente motivada. A nadie le ha hecho daño una actitud positiva. ¿Deberíamos acaso venerar a los dioses paganos o simplemente a la vida, como los animistas? En todo caso, esta segunda opción parece más interesante, más natural y más en consonancia con lo que habitualmente solemos creer. Y que te mejores, Autógeno.

Un asesino moral

En un lugar de Toulouse, asediado por la policía francesa, hay un asesino de niños. Es fácil saber por qué ha cometido acto tan reprobable: porque el asesino es musulmán yihadista argelino y ha visto cómo otro asesino, estadounidense, es llevado a su patria tras haber asesinado a una docena larga de niños musulmanes en Afganistán. Claro está, eso no se ha dicho, aunque se dirá... con sordina. Lo único que hizo el imitador es exigir y tomarse la debida retribución.


Si no se perdonase a la manera cristiana, el ojo por ojo terminaría por hacer a todo el mundo ciego. Esa es la superioridad de la moral cristiana sobre la judaica y la islámica, morales que se fundan en la justicia y no en la compasión. Pero quizá estén ellos en lo cierto y tengamos que quedarnos ciegos todos antes de considerar la imposible posibilidad de perdonarnos unos a otros. Quizá tengamos que sacrificarnos como se sacrificó un judío hace más de dos mil años.


Las creencias son hermosas hasta que se convierten en pasiones que obnubilan el entendimiento. Pasiones como el nacionalismo, cuando no hay bandera más hermosa que la blanca o que ninguna; pasiones como la etnia, cuando no hay otra especie que la humana; pasiones como la religión o la ideología, cuando no hay más religión ni ideología que ayudar a los demás a no sucumbir ante la estupidez, simplicidad que no gustará a los teóricos que gustan de complicarlo todo. Pero no sé si esto que escribo ayudará a alguien a ser menos estúpido. Bastante me cuesta ya a mí.


Porque este individuo llevaba una cámara para documentar su hazaña o divulgarla por Internet. Es decir, es un asesino que quiere predicar la moral del ojo por ojo. Es un imitador sin ideas originales, y, acaso, un psicópata paranoide como hay tantos, sin la menor conciencia autocrítica, megalómano, que quiere salir por la tele.


Un político, o sea.

martes, 20 de marzo de 2012

Dicterios de Kuan Qamón Ximénez


A Juan Ramón Jiménez, tan envidioso él que, después de haber ayudado a los veintiseptenos, los denostó furiosamente bajo pseudónimo ("El cansado de su nombre") o sin él, le llamaron las víctimas de su vitriolo, refiriéndose a su odio contra las a su juicio letras más feas del alfabeto (K, Q y X), "Kuan Quamón Ximénez", pues todos sabían quien se escondía bajo esas bajezas. He aquí un ejemplo de los ataques de JRJ a Aleixandre; en diversas cartas del Epistolario suyo he leído que Salinas "escribía poemas en falsete" y otras maldades por el estilo. Este pasaje, que luego acogió en Ideolojía, publicado ha unos años, apareció en la revista habanera Orígenes, dirigida por José Lezama Lima, cuya lírica, a diferencia de su prosa, soy incapaz de soportar: 


CRÍTICA PARALELA


ÉL NO PUEDE
(Examen y defensa)


YO soy superior al misterio que me rodea. Él no puede decirme todavía lo que yo podría ya oirle y entenderle.




ESTAS CICATRICES


Y me he hecho una línea de vida; he tendido de mi nacer a mi morir, con amarras a las dos orillas, un hilo tenso, intenso. Cada vez que esta línea se interrumpe, tengo que anudar el hilo roto, como puedo.
Estos nudos, digo, estas cicatrices son la cuenta de mi fracaso para unos y de mi gloria para otros. Pero lo que yo sé bien es que de cada cicatriz me sale un pájaro de fuego.




A UNA VIOLETA


VIOLETA López Suria, puertorriqueña fililí ¿de veras le gustan a usted las orquídeas más que los nardos, los claveles o sus hermanas las violetas?
Es verdad que las orquídeas, por no sé qué prejuicio humano, parecen menos naturales que las demás flores; pero seguramente lo son tánto [sic], es decir, son tan artificiales como esas otras flores que lo parecen menos; ya que la naturaleza es siempre tan artificial de tiempo y espacio. Una espiga, otra, otra, otra, hacia la espiga "nunca mejor".




CUANTO MENOS


LA naturaleza inconciente no es para inspeccionarla toda, sino para sorprender en ella lo mejor, lo más hermoso. ¡Pues cuánto menos podrá ser inspeccionada la obra de un hombre que lucha con su conciencia! En ella, cada otro podrá sorprender algo. Y para algunos será útil hasta lo peor de lo sorprendido.
Este es mi destino de hombre, hacer lo peor y lo mejor para que otros me lo sorprendan.




RESPUESTA CONCISA
A un mutilado auténtico


VICENTE Aleixandre escribió hace algún tiempo en la revista "Ínsula" de Madrid, y entre otros aforismos de imitación evidente, que "un poeta esquisito es siempre un mutilado".
Como Vicente Aleixandre es bastante conocido en España y fuera de España también, gracias a la camaradería poética obligada en las actuales circunstancias españolas, no debió nunca escribir esa simpleza que fatalmente tenía que caer sobre su misma frente como la saliva de un escupidor que escupe a lo alto. (Muchos, menos vanidosos, que él, han escrito a uno, burlándose del jactancioso.)
Esquisitez es armonía completa sensorial, instintiva y conciente; poesía de hombres enteros. Y yo no sé si un poeta mutilado de una uña (yo no estoy mutilado de nada) podrá ser esquisito. Pero supongo que un mutilado corporal verdadero, un hombre estirpado por operación quirúrjica, como lo es V.A., no puede escribir poesía esquisita ni siquiera grande, que es la que viene después de la esquisita.
V.A. es un existencialista de butaca permanente; y que escribe imaginaciones por serie, en álbumes de fantasmas sucesivos. La escritura de V. A., verso o prosa, no es más que una serie de estampas forzadas, sin vida verdadera; un friso decorativo de una biblioteca particular secreta. Nada grandioso, nada gracioso, nada fabuloso, nada sagrado, nada profano, nada divino, nada humano. Calcomanía, manía de calco. Simulo y disimulo, en forma amarga.
Poemas y más poemas en un verso libre sin calidad ni individualidad albuna [sic] de duración, que, en realidad, parecen, como los de Luis Cernuda, traducciones de poemas mejores no comprendidos del todo. ¿Qué puede dar esa escritura a los jóvenes? Nada. (Como la de Guillén y Salinas, es vía muerta.) Los poetas más jóvenes españoles que tienen voz, un José María Valverde, un José Hierro, un José García Nieto, una Juana García Noroña, etc.), [sic] no pueden turiferarle. Otros poetas hay que siguen influyendo, desde hace cincuenta años, en las juventudes sucesivas de habla española. Y siguen porque saben pasar su antorcha; no apagarla guardándosela debajo de la chaqueta o del corsé.




PARA QUE LES REALICE TODOS LOS SUEÑOS


DIOS es como un hombre superior provisional que muchos hombres necesitan para que les realice todos los sueños que ellos no pueden realizar, como en un milagro. Y que va quedando cada vez en lo menos práctico, a medida que los hombres, menos inferiores cada vez, pueden realizar esos sueños.




EL AÑADIDO TONTO


CUANDO yo tenía 17, 18, 19 años, evitaba el detalle realista en mi escritura, o lo cubría con velos más o menos ideales. Yo no sabía entonces que lo más ideal es nada sin lo más real de donde sale como verdad de contraste.
Al correjir reviviéndolos mis poemas antiguos, les dejo lo anecdótico que tenían de fundamento, o lo imajinado, con el acento original [sic]. Lo que les quito es el añadido tonto , y a cambio de la sustitución verdadera; que, aunque no la señalé entonces, quedó grabada en mi recuerdo como pidiéndome que la salvara.
Y estoy contento de haber podido salvarla.




CONCIENCIA EN MARCHA


TODO puede ser sucesión innumerable de innumerables formas; deshacer y rehacerse una vez y otra.
Sin embargo, cuando parezca que la sucesión se encuentra a gusto en un aspecto determinado, está bien dejarla descansar en él. Porque es posible que la sucesión tenga también necesidad de descanso
Y hay que pensar en el derecho de la sucesión, que es conciencia en marcha, a un aspecto particular suyo.




ACCIÓN DE GRACIAS


a la universidad de México en jeneral y a Alfonso Reyes en particular, por mi nombramiento y mi representación de Doctor honoris causa de dicha Casa de Estudios.


SEÑOR Rector, Señores del
Claustro de la Benevolencia,
¡gracias por llevarme a ese arco
de la ancha alteza fraterna!


Mi más querido Alfonso, Fénix
de alas abiertas, siempre nuevas
en los moldes del llamear;
gracias por lo que representa
representar hoy a un caído
en esta zanja siempre abierta,
ante la Casa del Saber
que me confiriera tal lengua:
Signo que yo no merecía
por poesía ni por ciencia.


Bien sé que sólo la Amistad
me regala tan clara ofrenda,
la amistad que, con el amor,
es lo que nunca es de otra tierra;
y si yo soy el español
que tal convite recibiera,
¡quién pudiera ser una España
y significar su belleza,
mi más querido Alfonso Reyes,
ante la presencia y la ausencia
de la noble mejicanía,
plumas en nota y lira en letra
(Genaros, Enriques, Alfonsos)
que en vida española latieran!


¡Manos llenas, ojalá os llegue
lo que os tiende mi mano llena!


(1952).




A LO MEJOR DE LOS DOS


SI yo soy pensativo y sensitivo, en lo peor de lo mío habrá una sensitividad y una pensatividad por las cuales el hombre menos cultivado podrá llegar un día a lo mejor mío y a lo mejor de él.




SOBRE LA POESÍA PURA


MATILDE Pomès, la gran amiga de Valéry, de Gide, de todos los grandes escritores franceses contemporáneos, publicó, hacia 1920, en el Figaro de Paris una conferencia sobre la "Poesía pura", en la que decía que el concepto partía de España.
Así era y así es. En 1908, yo publiqué mis "Elejías", el primer libro de las cuales se llama "Elejías puras". Y ¿qué quería yo decir con esa "pureza"? Quería decir que yo pretendía que aquellos versos eran o podían ser "todo y sólo poesía", "mera poesía", "pura poesía". Como cuando decimos de una muchacha, por ejemplo, que es gracia pura, es decir, toda gracia y sla gracia.
Los críticos empezaron a decir, como siempre, las mayores tonterías, sobre la pureza poética, en este cso, confundiéndola con la cantidad, con la moralidad, etc. No, nada de edso. La poesía pura puede ser, decía yo, todo lo demás, si es pura; puede ser casta o lasciva, puede venir del estiércol o del diamante. Lo puro en poesía no tiene nada que ver con la moralidad. Y además puede ser oscura o demoníaca.
En Francia se empezó a hablar de poesía pura después de 1917, cuando Valéry vovió a empezar a escribir en verso y publicó "La jeune parque". Y como Francia es París y no Madrid, en París prendió la mecha, y la bomba de la poesía pura llegó a todo el mundo. Todo el mundo puede leer cuanto se ha escrito, desde el abate Brémond hasta el día sobre el tema. Yo sólo quiero señalar una equivocación de Jorge Guillén, que escribió, en la Antolojía de Gerardo Diego, que su poesía era pura, "ma non troppo". Lo cual querría decir que lo que él escribe es poesía, pero no mucho, y aun cuando esto es verdad, no es lo que él quería decir que es, ni lo que es en puridad, poesía pura.




TRES RESPUESTAS A UNO SOLO




1.


VIRTUOSISMO


VIRTUOSO puede y debe ser el intérprete, no el creador.
El creador no, porque la creación es interpretación orijinal del universo y no puede ser exacta; sí el intérprete, porque la interpretación de la creación, sea ésta lo que fuere, es copia y por lo tanto debe ser exacta.




2.


AL MÁS IMPOSTOR MÁS HIPÓCRITA,
en defensa de un inocente


(En la Residencia de Estudiantes de Madrid, y hasta 1913, cuando los estudiantes pasaban por la puerta del cuarto de los tres hermanos señalados como arteros, se tapaban la nariz).
(El día de su llegada a Murcia, ¡nevó!


De una carta de Gabriel Miró, publicada en Madrid).


¿TU y el su cicuta en Babel
¡Mi ley tu sentencia en España,
donde fuiste astuta alimaña
en el más trájico cuartel!


"Si multiplicaste a Claudel
como asesino de españoles,
que sean diarios los soles
en recordarte tus vilezas,
con un desfile de cabezas
entre sangrientos arreboles".




y 3.


UNAS CARTAS


escojidas de la copiosa correspondencia conmigo de J.G. Lo invito a que publique algunas de las mías a él, si le ha convenido conservarlas:


Valladolid, 8 de Abril de 1924.


Mi muy querido amigo: El jueves próximo llegaré a Madrid, con propósito de pasar la primavera en esa ciudad. Mi dirección: Almagro, 31. Dígame, se lo agradeceré, el día y la hora en qué podré visitarlo. Tengo extraordinarios deseos, acumulados sin cesar en tantos meses de ausencia, de charlar con usted. -La prosa que le mandé para "Indice" requiere correcciones y variantes que le llevaré. ¿Y "Sí"? Los aforismos que acabo de leer de usted, ahora que no está usted aquí lo diré, son de un acierto, de una justeza sorprendentes. Muchos me los apropio en absoluto. Otros suscitan la más fecunda contradicción. En calidad de aludido por su "He aconsejado a mis amigos" le he mandado unos versos a Juan Guerrero Ruiz, que, por cierto, lleva con un tacto exquisito su hoja literaria. El libro de B. es inteligente salvo en lo de Ortega y en lo de Valéry.


Siempre muy suyo, entre "sus mejores amigos",
J.G.


Murcia, 25 de Mayo de 1926.


Mi muy querido Juan Ramón: Salinas y Bergamín llevaron, con mis saludos, el ancargo de darle noticias mías, esas noticias que habrían podido ser epistolares. Hoy le mando poemas. Los primeros habían sido ya entregados al tenaz y gemebundo Vela en las ultimas vacaciones. Pero ahí van, porque quiero que los conozca así, mecanografiados por nuestro Juan Guerrero, antes de que aparezcan "occidentalizados".
De la primera parte, décimas, le mando cuatro terminadas o casi terminadas. Pronto tendré listas más. Si quiere publicarlas en el primer cuaderno, publíquelas. Si llegasen tarde, o no fueran necesarias, entonces completaría el envío pronto, y podría aparecer entera la serie en otro cuaderno. De todos modos haga usted, querido Juan Ramón, lo que tenga por conveniente. Yo estaré siempre de acuerdo y encantado.


Hasta muy pronto, y siempre muy suyo, con un abrazo,


J.G.




Valladolid, Constitución 12, 16 Octubre, 1927.


Querido Juan Ramón: No tengo terminado ahora, de los poemas últimos, mas que ese romancillo que le mando. Es muy poco, pero no tengo hoy más. Y no quiero retrasar mi envío. Para los otros próximos números de "Ley", le enviaré muy pronto, en cuanto las acabe, algunas otras cosas.


Le abraza con todo afecto


J.G.


Valladolid, 20 de Noviembre, 1927.


Mi querido amigo y poeta: No quisiera faltar a la cita de "Índice", último número. Estoy dando cima a varias prosas, en esta se mana. Yo no sé cuáles mandarle. Preferiría enviárselas todas para que usted escogiese las que más le conviniesen. Pero ante todo necesito saber la fecha última de admisión de originales para ese número. ¿Quiere usted tener la amabilidad de señalarme un plazo?
Con esas divagaciones, y otras cuantas más, ya en borrador, podríamos formar un tomito, titulado por ejemplo "Ventolera" en singular. Podría estar listo el año próximo, y si usted lo aprueba, figurar en la biblioteca de "Índice"?. ¿Qué le parece? Esto es ponerse en firme. Quiero así comprometerme con usted y sacudir mis perezas y mis recalcitrantes escrúpulos, par acabar algo y, claro, ofrecérselo a usted, que tales palabras de aliento ha tenido para mis comienzos, y que por haber llegado en ese instante y proceder de usted, son para mí únicas e inolvidables. Sigo con afán ese "Diario estético" suyo. ¿Cuándo viene "Belleza"? No olvide de señalarme la fecha a que antes me refería. Suyo siempre, con exaltada devoción,


J.G.


Valladolid 29 de Diciembre de 1927,


Mi muy querido amigo y maestro: Llegó "Belleza" con su carta. ¡Muchas gracias! ¡Perfecto aguinaldo! De nuevo, el placer de internarme por ese universo aprte que es cada libro de un gran poeta, de un verdadero poeta. Estoy asombrado. Y la lista de los libros representados por esta última antología y por las anteriores, me abruma, me confunde, me maravilla. ¿Cómo aunar lo fecundo y lo raramente perfecto? Hasta ahora han sido términos irreconciliables. O la fierza en grueso (Hugo, los Españoles) o la pureza escasísima (Mallarmé, Valéry) Yo ne sé, hoy, más que de usted a un tiempo profuso y estricto. ¿Cómo, cómo? No lo sé. Esto me deja estupefacto. Muchas gracias de lector y de aprendiz, entendiendo este último concepto en toda la amplitud liberalísima que este oficio exige.
¡Qué bien, esa nueva revista! Nunca habrá bastantes buenas. ¡Bienvenida sea! El título, donoso, y es necesario contrapesar la gravedad de otros, también necesarios. Ahí van, en cuartillas adjuntas, dos envíos: uno el de prosa, "Silva", yo preferiría que apareciese en el último "Índice" porque es, de los dos envíos, el más antiguo y el que corresponde a las demás cosas mías de "Índice". Los versos "Poesías", siempre que usted no disponga lo contrario, y es usted muy dueño de disponerlo, me complacería releerlos en "Sí". Son contemporáneos del nacimiento y pronunciamiuento de la nueva revista afirmativa. En todo caso, haga usted lo que considere pertinente.
No he recibido el volumen de Benjamín Palencia. Las primicias de "España" me tienen impaciente. Mientras sigo aquí, a Madrid no iré hasta la primavera, no olvide usted que sus cartas son el necesario complemento de sus libros para este su devoto en arte y en amistad, muy cordialmente suyo
JORGE GUILLÉN




LO HE COMPROBADO


HAY un poder, una fuerza en la naturaleza que, sea lo que sea y como sea, responde al convencimiento que uno tenga de que ella responderá.
Lo he comprobado durante toda mi vida. Más aún, toda mi vida se me ha realizado sobre este inmanente convencimiento mío.




EL EXOTISMO


EL exotismo natural y el literario están ya terminando gracias a la disminución progresiva del espacio y el tiempo de los viajes jenerales por nuestro mundo; al conocimiento mayor de otras lenguas (la lengua es lo que nos separa verdaderamente) y a la vuelta a lo elemental. El caqui es igual naturalmente que la manzana como la orquídea de antes, que las violetas.
Todos seremos naturales, al fin, indíjenas iguales de un planeta. Y esta naturalidad no es sino artificialidad, repito, ya que no hay nada más artificial que la naturaleza.
De modo que, en resumidas cuentas, queridos pernasianos [sic], el exotismo era natural.




¿POESÍA DE COLORES?


¿Y qué es poesía negra? ¿La poesía negra, es decir, pintada de negro, que escriben los blancos? Entonces, la poesía blanca que escriben los negros ¿se llamará poesía blanca porque esté pintada de blanco? No, no hay tal poesía blanca ni negra.
Que un blanco diga que escribe poesía negra o poesía mulata, porque imite movimientos o palabras esteriores de los negros, más o menos auténticas, danza, canto, gritos, etc., es una tontería. La conciencia de un negro, si es distinta que la de un blanco, sólo el negro la podrá espresar. Y si esa parte moral es lo mismo en uno y otro, ¿por qué teñir su espresión con una palabra del color de una piel?
Lo mismo que de lo negro, entiéndase bien, acabo de decir de lo mulato. No porque lo mulato sea fundición de negro y blanco, cambia el asunto; o sinço digamos todos los blancos poesía blanca de nuestra poesía. Porque decir poesía mulata a la que escriba un mulato sería lo mismo que decir poesía amarilla a la que escribe un esquimal o poesía cobre a la que escriba un indio, es decir, a las de razas mezcladas más recientemente.




PERO NO


CASTIGAR, castigar a la poesía (sin hacerle daño) aunque no para perfeccionarla.




CORREJIR Y DESCORREJIR


PRIMERO fuí desaliñado; luego, correjido; después, descorrjido. Pero ¡qué desgracia la mía; descorrejir es para mí correjir otra vez!
Entonces... Porque a mí nunca me ha gustado lo redondo sino lo picudo; no me han gustado los números pares, sino los impares; no la simetría en sí sino en relación al infinito; no lo perfecto, sino lo completo. Y sin embargo, tengo que repasar, ya que mi conciencia se mete, inevitable, en mi desconfianza y en mi reconfianza; y esto es todavía una desgracia mayor para mí.
Instinto ¡bendito seas! ¡Quién pudiera tenerte siempre, instinto confiado! ¡Quién pudiera fiarse siempre a ti, instinto!




ES INDECLINABLE


OTRO de los críticos de mi ser en vida, dijo que él necesitaba del testo de un poeta, para espresarse.
Si un hombre, más o menos crítico, es tan estúpido que necesita del testo de un poeta para espresar su propio amor, dolor, fervor, o lo que fuere, muy estúpido ha de ser el testo del poeta y el poeta del testo que él necesite.
La poesía no es una intermediaria estúpida para estúpidos; no es una celestina para sempronios ni para calistos. Es indeclinable, es sólo para uno y para uno que es indeclinable. Y si es bella, ¿qué más puede desear el enamorado, el dolorido o el fervoroso?




EL ORIJEN


Lo que me importa a mí es el orijen en sí mismo. El orijen de dios, del mundo, de mi conciencia, etc., eso me importa menos.
Si yo conozco el orijen abstracto, conoceré el abstracto fin. Y ¿qué más necesito?




MIS RESPUESTAS CRÍTICAS


MIS respuestas críticas (respuestas, entiéndase bien, porque yo no ataco nunca el primero, sino que me defiendo, sobre todo en lo histórico) no están nunca relacionadas con ningún asunto político.
Yo soy libre y tengo amigos y enemigos en todos los partidos políticos; porque yo no me uno nunca incondicionalmente más que a las ideas porque yo no he "militado" jamás en partido alguno, ni he recibido mercedes de ningún político. Mis amigos son de los que respetan al consecuente libre antes que al vacilante equilibrista.
Pues a esos equilibristas embozados de la literatura les responderé siempre con dureza.


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
(1952-1953)


Ruptura con Jorge Guillén:


Madrid, 24 junio 1933
Jorge Guillén
Valladolid


Ruégole retire orijinal mío revista.
Juan Ramón Jiménez.




Madrid, 27 junio 1933
Jorge Guillén
Valladolid


Quedan hoy retirados trabajo y amistad.
Juan Ramón Jiménez.




Madrid, 27 junio 1933
Jorge Guillén
Valladolid


Las innecesarias explicaciones las tiene ya X.
Juan Ramón Jiménez.




Por lo visto Juan Ramón Jiménez tomó la décima de Guillén "Desnuda Perfecta" como una crítica o parodia de "vino, primero, pura", famoso poema suyo, y le molestó también otra. Las dos décimas de Jorge Guillén, publicadas en el número 31 de Orígenes bajo el título común de "Epigramas" junto con otras, son:


DESNUDA PERFECTA
¿Toda luz no espera elegancia,
No exige forma a tanta vida?
Que los alfileres de Francia
Preparen la Venus vestida.
Cheques firme, por tanto, Creso
Para que el régimen de exceso
Transforme en pulcritud el mal
A que un demonio le condujo.
¿Conformar a Venus es lujo
-O la creación capital?


LOS POETAS PROFESORES


¿Y qué? ¿Usted me querría
Genial ignaro? ¡Por Dios!
Sostengo mi día al borde
Mismo de la vocación
Sin negocio que me anule,
Sin ocio en que impere yo
Como altanero parásito
De... No te canses, amor.
Trabajar también ahonda
La vida: mi inspiración.

lunes, 19 de marzo de 2012

Esto de la enseñanza

Hubo un tiempo en que enseñar me gustaba, y era porque también había algunas personas a las que les gustaba aprender. Yo era una de ellas: me gustaba enseñar lo que había aprendido con gusto y comunicarlo; me era fácil ponerme en el lugar de los alumnos porque yo me sentía también un alumno, supongo que agradecido. Hoy existen demasiados problemas para encontrarle gusto a cualquier cosa. Y hoy en día, también, la gente es muy desagradecida. No se busca el conocimiento per se, sino que se ha vuelto instrumental, posee el valor de lo que puede conseguirse a través de él. Por eso hoy en día no se requiere cultura, sino preparación, como afirmaba Enrique Tierno Galván en su El miedo a la razón. Se requieren atletas entrenados para saltar las vallas de los test de Selectividad (mejor si van dopados con chuletas a la Contador), aunque no sepan quién es Nerón ni dónde queda Eritrea. Se necesitan técnicos que sepan arreglar estropicios en lengua, literatura, arte, política, derecho, historia y filosofía sin tener ni idea de las disciplinas adyacentes a cada una. La técnica presupone gente fragmentaria, especialista; anticipa el parche, el defecto y la pejiguera, de forma que la educación ha dejado de ser teorética e idealista y ahora es un taller y una enfermería (hay quien precisaría más: un lazareto), donde se ven radiografías de terminales tísicas y no doncellas esculturales y jamonas. En ella ya no se pretende, desde luego, gente que valga para todo, para un roto y un descosido, entera o con entereza, ni que aplique conocimientos a otros ámbitos enriqueciéndose y enriqueciéndolos, ni creativa de forma que sea capaz de elaborar instrumentos nuevos para nuevos problemas, o trascendente, que se pregunte para qué hay que usarlos y con qué propósito; no, desde luego, humanistas que crean en que la educación en una asignatura es una parte de un todo más general, que es la formación del hombre; no, desde luego, presupone el apasionamiento, que es lo que significa en latín studium, si mal no recuerdo mis penosos días de esclavo traductor de Cicerón bajo la dura fusta del no indeclinable, mas defectivo y semideponente Ludovicus a Cannigrale, a pesar del cual logré un cierto dominio del calibraje, escansión y traducción del hexámetro, y la lata del poco latín que me queda. Quiero decir que la creatividad se ha dejado ya no al individuo, sino a la colectividad, que en eso de originalidades no las tiene todas consigo, se la ha decjado a la cooperación y a la sociedad, en una sociedad tan desarticulada, poco cooperativa y amante de los comités como es la española. En mis tiempos, la preparación venía como portadora o agregada de la cultura; ahora el excipiente es más valioso que la medicina, e incluso se puede prescindir de la medicina, porque lo que importa se presupone como un placebo. La literatura es ahora solamente faltas de ortografía para reparar, análisis sintácticos mal hechos, mecánicas figuras estilísticas que el corazón no entiende y, a fin de cuentas, eso lo ven bien claro los alumnos estropeados por la curiosidad, un mester de tontería. El resto se divierte jugando, mal, con esos mecanos que no comprende porque no sabe disfrutarlos.

1812

Se cumple hoy el bicentenario de un sueño malogrado, el de la primera Constitución que tuvo España; una que desterraba la Inquisición y consagraba la libertad de imprenta, aunque no la de religión. Una constitución que formulaba ambiguamente, sin precisarlos, los derechos del hombre; una constitución que reconocía por vez primera la soberanía nacional -mientras no tuviese rey España, claro está- y que no engañó ni por un solo momento a Marx, a quien le pareció una filfa o componenda apenas revolucionaria, hecha, según ella misma declara, para "españoles buenos y benéficos".


Pero algo era; un primer paso, desorientado, hacia el impreciso horizonte de algo mejor. He estudiado las figuras relacionadas con la Constitución de 1812 en esta provincia quizá más que ningún otro, durante casi veinte años. Y casi todo lo que he descubierto permanece inédito.


Creo no equivocarme si afirmo que el desinterés de los demás por la historia de nuestras libertades es bastante mayor que el mío.

Un concepto político español que triunfa en el extranjero


Pablo Pardo, 'Cojones', la gran contribución española al lenguaje político de EEUU. El Mundo, 18/03/2012 21:44 horas:

Posiblemente Sebastián de Covarrubias, autor de 'Tesoro de la lengua castellana o española' se revolvería en su tumba si supiera que la mayor contribución española al lenguaje político estadounidense del siglo XXI es 'cojones'. Y, posiblemente, Camilo José Cela lo consideraría una reivindicación de su legado literario.

Pero así es. Empezó con John F. Kennedy, que ya escribió en 1961 que "en el Departamento de Estado hay mucho cerebro y pocos cojones, y en el Departamento de Defensa muchos cojones y poco cerebro". Toda una clasificación de los estamentos político y militar, respectivamente. Siguió Madeleine Albright, secretaria de Estado, que afirmó en 1996, cuando el régimen de Fidel Castro derribó dos avionetas del grupo anticomunista 'Hermanos al Rescate': "Esto no es cojones, es cobardía". La declaración fue calificada por el jefe de Albright, Bill Clinton, como "la frase más efectiva de la política exterior de la Administración".

Más recientemente, en octubre de 2004, el venerable semanario británico 'The Economist' afirmaba en primera página que George W. Bush "no cojones". Y ahora, con respecto a las declaraciones de Rick Santorum sobre el español en Puerto Rico, el humorista Steven Colbert ha declarado: "Hacen falta cojones para ir a Puerto Rico y decirles que dejen de decir cojones".

Alocución del periodista Colbert aludiendo a la palabra.

A un nivel más elevado, los cojones también están haciéndose un hueco en el pensamiento político estadounidense. Colum Lynch, el corresponsal de 'The Washington Post' en la ONU se preguntaba esta semana en el titular de su habitual 'post' en la edición 'online' de la revista 'Foreign Policy': "¿Ha descubierto Susan Rice su momento cojones?" Susan Rice es, dicho sea de paso, la embajadora de EEUU en la ONU.

domingo, 18 de marzo de 2012

Para una antología didáctica de textos literarios


A lo largo del tiempo he venido compilando en un blog aparte distintos pasajes literarios admirables por un concepto u otro. El blog se llama Museo literario, y contiene unos quinientos textos. Por curiosidad he ido contando cuáles han sido los textos más vistos -eso no quiere decir necesariamente que más leídos-. Los resultados han sido con mucho sorprendentes:


1. Monólogo de Laurencia en Fuenteovejuna, de Lope de Vega 4.128 veces
2. Canonicemos a las putas, del poeta mexicano Jaime Sabines, 2.153 veces
3. Romance de la misa de amor, 1.190 veces
4. Arte poética de Verlaine, 618 veces.
5. Coro de Antígona, de Sófocles, 531 veces
6. El sauce y el ciprés, de José Selgas, 292 veces
7. Rubaiyatas de Omar Khayyam, 253 veces
8. Soliloquio del farero, Luis Cernuda 217 veces
9. Antología de versos satíricos, 204 veces
10. Por quién doblan las campanas, del poeta inglés John Donne, 158 veces


Luego hay varios textos con más de cien visitas, más o menos estos:


Velas y vientos cumplan mi deseo, de Ausiàs March
Si, de Kipling
Dies Irae, de Tomás de Celano
La mariposa negra de Nicomedes Pastor Díaz
Ego sum, de Vital Aza
Caballeros de la Orden de la Banda, de fray Antonio de Guevara
Sonetos de Tomás de Iriarte
Tristia, II, 10, Ovidio
Muerte de Churruca, en Trafalgar, de Pérez Galdós
Triste España sin ventura, Juan del Enzina
Subida al monte Carmelo, San Juan de la Cruz
Serenata, de José Manuel Marroquín
Epístola a Arias Montano de Francisco de Aldana
Epístola moral a Fabio de Andrés Fernández de Andrada
Comienzo del Martín Fierro, de José Hernández
Moloch, de Allen Ginsberg
La nube mensajera, del poeta indio clásico Kalidasa


Una hipotética antología para motivar a los jóvenes por la lectura debería tener en cuenta estos pasajes elegidos por la, casi siempre, plural y democrática Entrerred. Pero no, desde luego, el subversivo poema del mexicano que ocupa la segunda posición.

Apólogo de los chicos oscuros

El miedo de la sociedad global a lo culturalmente diferente es especialmente peligroso entre los paletos, por ejemplo entre los estadounidenses y, cada vez más, entre los españoles cada vez más ignorantes, gracias a la extensión subvencionada de la incultura por parte de las fuerzas productivas seguidoras de aquellos. Por ejemplo, en la pasada edición de los Oscar fue nominado, pero no ganó, un documental, Purgatorio, tercera parte de una trilogía que narra cómo tres chavales inocentes de West Memphis (Arkansas) fueron condenados (también inocentemente) en 1993 por el salvaje asesinato de tres niños. Para incriminarlos esgrimieron la inclinación de los tres adolescentes por el rock duro, (especialmente por Metallica); su interés por el ocultismo, las ropas oscuras, las novelas de Stephen King y las películas de terror. Esas fueron las "pruebas concluyentes" para que una Corte de Arkansas los declarara culpables. Uno de ellos fue condenado a muerte por inyección letal y los otros dos a cadena perpetua y 40 años respectivamente. Finalmente tuvieron que ser puestos en libertad al constatarse por las pruebas de ADN —inexistentes 20 años atrás— que no habían cometido más ‘delito’ que profesar un gusto diferente en ropa, música y lectura.

Una amortización




Una amortización


Apenas confiada en sus avales,
iba con su bajo poder adquisitivo
en busca de algún saneado tipo de interés,
por entre los nichos de mercado;
¿para qué soñar ya el patrón oro?
Sí, lo menos, uno con posiciones de dominio;
pero sólo trataba con productos nacionales brutos
económicamente inactivos,
sin apenas valores
y con la muerte en los talonarios,
puro riesgo de volatilidad;
desistió,
se procuró un poco de liquidez
y se entregó al tráfico económico.

sábado, 17 de marzo de 2012

Falta la gran novela sobre la España de los últimos treinta años


Félix de Azúa, "Sobre los altos bajos fondos" 17 MAR 2012:

Espero que no tarden en aparecer novelistas de género negro que escenifiquen nuestro primer decenio del siglo XXI como momento ejemplar de delincuencia masiva. La inmensa cantidad de casos de corrupción hace imposible un ensayo riguroso sobre este periodo nefasto.

Siempre resulta estimulante preguntarse cómo se genera un episodio de criminalidad social generalizada. El Chicago de los años treinta es el modelo clásico de corrupción total en una ciudad del así llamado capitalismo avanzado. Hay muchos otros: el Buenos Aires de la viuda de Perón como modelo de opereta trágica, el Berlín de entreguerras como preludio a una criminalidad monstruosa, la Roma de Craxi desvalijada por un socialismo cleptómano. Son momentos en los cuales la corrupción infecta la totalidad del tejido institucional y los jefes del crimen son quienes en verdad dirigen la vida política hasta que los auténticos dueños del país los encierran, o se suicidan.

No, no estoy pensando en la España de los últimos años. Es posible que algún día un antiguo juez o policía sin ganas de ascender nos cuenten los detalles de la corrupción política, pero será muy tarde. Estaba pensando más bien sobre los motivos que llevan a esa criminalización de los estamentos supuestamente honrados como los políticos, los jueces, las grandes familias o los policías. En ocasiones la ausencia de estudios rigurosos permite que sea la novela la encargada de dar una idea, aunque sea somera, sobre alguno de estos procesos.

En los años sesenta, cuando Londres se convirtió en la capital cultural del mundo, los bajos fondos estaban dominados por unos hermanos en verdad temibles, Reginald Reggie y Ronald Ronnie Kray. Hay mucha documentación sobre ellos porque fueron el equivalente británico de los gángsters americanos convertidos en leyenda romántica antes de la Segunda Guerra. La tradición que venera a los asesinos como héroes “antisistema” arranca por lo menos de Rousseau y en algunos lugares, como las provincias vascongadas, parece ser endémica, pero siempre hay un posible relato verosímil.

Es la seducción literaria lo que incita a la investigación universitaria, y no al revés
Lo cierto es que Ronnie Kray tenía graves problemas mentales y acabó muriendo en un manicomio y su hermano era un monstruo que gozaba torturando. Sin embargo, aquel Londres que comenzaba a relajar las costumbres, sobre todo sexuales, a permitir que los alucinógenos penetraran en medios burgueses y universitarios, que marcaba la moda en el continente y llegó a imponerse en la industria del ocio de los EE UU (hazaña memorable y nunca repetida) gracias a los Beatles y los Rolling, era también una de las ciudades más corruptas de Europa.

Los hermanos Kray llegaron a ser los amos absolutos de la prostitución, la pornografía (ellos empezaron a imponer la porno dura escandinava), la droga y el raketing desde sus cuarteles del East End, pero conseguían protección política y policial en sus clubes para ricos del West End. Es famosa la relación entre Ronnie y Lord Boothby, un destacado miembro (dicho sea sin malicia) de los conservadores, así como con Tom Driberg, diputado laborista. Durante los periodos de corrupción general no hay izquierdas ni derechas, sólo prostituidos y macarras. El mundillo de las celebridades del Swinging London, Diana Dors, David Bailey, Judy Garland, Frank Sinatra y muchos más, actuó de barrera protectora de los Kray, hasta que ese Londres permisivo y criminal se hartó de ellos. Sucedió en mayo de 1968, naturalmente, y los hermanos fueron condenados a cadena perpetua.

Esa secuacidad de rufianes y padres de la patria, de policías y ladrones, de políticos y criminales, puede parecer algo permanente en nuestras sociedades, pero no es así. Tiene lugar sólo en épocas particulares, como en nuestros últimos 15 años gracias a la inflación del ladrillo, toda ella contaminada de hez mafiosa y protegida por los intocables locales. Periodos que sólo se terminan cuando los delincuentes son ya demasiado peligrosos para banqueros, políticos, periodistas y cargos sindicales que los han estado usando en beneficio personal y ahora los ven llamar a la puerta de sus propias casas y preguntar a los niños si están sus papás. O bien, como en nuestro caso o el de Weimar, por una ruina total y absoluta del sistema entero.

Pido perdón a quien yo me sé por estos párrafos de falsa sociología. En realidad viene mejor explicado en una novela, Delitos a largo plazo de Jake Arnott (Roja&Negra) en donde la historia de los hermanos Kray está unificada en un solo personaje, Harry Starks, para hacer las cosas más llevaderas. El protagonista es, como Ronnie, judío, homosexual (él mismo lo afirmaba con enorme desprecio: “Yo soy homosexual, no gay”) y mentalmente trastornado. Asesina con sus propias manos a Jack the Hat McVitie, tiene un lío sádico con un Lord, sufre depresiones brutales y otro montón de detalles que lo hacen conspicuo. La parte de Reggie se cumple con la organización de los garitos, la porno, los clubes de lujo, la tortura sistemática y la ceja única que tan adecuadamente fotografió David Bailey.

Esta novela es sólo la primera parte de una trilogía, pero me parece muy relevante porque tiene un colofón en verdad perspicaz. Me temo que ese último capítulo molestará a quienes aman el género clásico, ya que finalmente es una novela negra, aunque posmoderna. En cambio a mí ese final es lo que más me interesa. Como no destruye el suspense del libro, lo insinúo sin dar pistas.

Sólo una buena novela puede darnos la música de este último y vergonzoso decenio previo al descalabro final
Una vez condenado, Ronnie (Harry Starks, en la novela) trata de hacer méritos carcelarios cursando estudios en la Open University como un etarra cualquiera. La Providencia pone en su camino al típico sociólogo de la London School, anticuado, progre, liberado, persuadido de estar a la última y de que los delincuentes son la rebelión oculta contra el capitalismo.

Lo que Kray-Starks puede llegar a hacer con el pobre sociólogo es un caso destacado de ironía británica. La escena en la que Kray supera al sociólogo por la izquierda y cuando éste se retranca en la terminología marxista le da un revolcón posestructuralista, es impagable. El asesino había estado estudiando a Foucault de tapadillo y destruye todas las convicciones del pobre universitario, el cual, humillado, se pone a leer Vigilar y castigar aquella misma noche con enormes esfuerzos.

El narrador, Jake Arnott, nos somete a un doble juego sádico. Creo evidente su progresiva fascinación por el personaje a medida que avanzaba en la novela. De modo que en el capítulo final se pone él mismo como profesor estúpido, dominado por un delincuente mucho más inteligente que él, y nos explica el proceso en términos universitarios. Viene a ser este: un marxista de los años sesenta tiene una teoría sobre el lúmpen y los bajos fondos propiamente romántica, un foucaultiano de los años setenta celebra a los homosexuales sádicos como la parte sana de una sociedad cada vez más represora, un estudioso del Bourdieu de los años ochenta sólo ve imitaciones de clase y signos de distinción, un novelista ya totalmente descreído de los años noventa (la novela se publicó en Gran Bretaña en 1999) nos cuenta su propio proceso hacia el escepticismo haciendo burla de todos los estudiosos anteriores. Así que si yo entiendo bien esta curiosa novela, es la seducción literaria lo que incita a la investigación universitaria, y no al revés.

Dije que no estaba pensando en España, pero mentía. Yo espero que no tarden en aparecer novelistas de género negro que escenifiquen nuestro primer decenio del siglo XXI como momento ejemplar de delincuencia masiva. La inmensa cantidad de casos de corrupción política, policial, bancaria y la necesaria complicidad de caciques locales, hace imposible un ensayo riguroso sobre este periodo nefasto. Los cientos de casos particulares forman una tela de araña inescrutable para el investigador académico en tanto el tiempo no vaya reuniendo los hilos más gruesos y diluyendo los sutiles.

Lo asombroso de la novela (sobre todo la popular) es que esos hilos sutiles pueden fundirse en un par de convincentes personajes, tarea admirable de la narración artesanal o de género, cuando es tan sagaz como la de Chandler o la de Highsmith. En resumidas cuentas, creo que sólo una buena novela puede darnos, ya que no la letra, por lo menos la música de este último y vergonzoso decenio previo al descalabro final

Estilo y pragmática

Escandell, a propósito de la famosa definición de estilo del poeta lakista Coleridge, propone que la literariedad se halle según la pragmática en las implicaturas débiles del lenguaje figurado:

"La prueba infalible de un estilo irreprochable es su intraducibilidad en palabras de la misma lengua sin detrimento de su significado. Adviértase, empero, que incluyo en el significado de una palabra no sólo su objeto correspondiente, sino igualmente todas las asociaciones que evoca", Samuel Taylor Coleridge

Para Sperber y Wilson las implicaturas son representaciones de algún hecho del mundo “real” que el emisor trata de hacer manifiesto a su interlocutor sin expresarlo explícitamente. Las fuentes de las que proceden las implicaturas pueden ser de varios tipos: pueden tomarse directamente del contexto, recuperarse del conocimiento enciclopédico almacenado en la memoria o deducirse por inferencia a partir de las explicaturas (el contenido que se comunica explícitamente por medio del enunciado) y el contexto. La dificultad mayor que encuentra la pragmática a la hora de tratar los textos literarios es precisamente el tratamiento creativo y metafórico del lenguaje, el significado antropológico y mítico que subsede en él, y hace posible la intersubjetividad en la lectura más allá del propio lenguaje, en empatía profunda.

Oradores nefandos

Voy a inmortalizar aquí, sin decir nombres, a dos casos perdidos de oradores académicos de los que nos hubiera valido más se dedicaran al reparto del butano, esos que aburren a las ovejas, al pastor, al lobo, a las moscas, a los mosquitos, a los gusanos, a las hormigas, a las plantas, a las nubes, al sol  y hasta a las células de cualquier órgano vivo en general. Son empedernecedores, es decir, te petrifican, como la hija de Equidna, Medusa. Recuerdo una profesora que me hizo odiar hasta el vómito la Geografía: era de voz monótona, ultrabaja, indiscernible, no vocalizada, sin entonación alguna, sosa y tartamuda, lo peor de todo, movía la cabeza con un tic convulso y continuo de un lado para otro de forma tan hipnótica que sólo con un gran esfuerzo de voluntad podía permanecer uno despierto, y permanecía toda la clase sentada haciéndose odiar. Oscurecía de forma irremediable los conceptos, embarullaba los conocimientos y transformaba cualquier cuestión interesante que por milagro pudiera entrometerse en lo más anodino y cerril del mundo, todo lo sumía en las tinieblas del tedio. Si le preguntabas, respondía desde algún universo paralelo donde se debatía una cuestión diferente de la que habías preguntado y donde sobrevivían a duras penas Vladimir, Estragón y Pozzo. Era capaz de agrietar el entusiasmo del más rendido devoto a la materia; a mí me despertaba una cólera inclemente y sin fin. Creo que aún se me nota alguna.


Otro era un profesor de historia de la universidad manchega. Era el rollo macabeo personificado, una copia menos mala, si algo así es posible, de la anterior, ya que por lo menos su ridícula vanidad podía dar cabida al humor y la burla disimulada; la anterior, por lo menos, tenía la grandeza que da la pureza de lo horrible sin hipocresía ni tapujos; en este, por el contrario, se percibía el enanismo de lo ridículo, la desproporción evidente entre lo nada que enseñaba y lo mucho que creía enseñar. Todo en él era paja, paja, paja, paja, paja continua y sin parar, referencias de que no había leído sino los títulos, ignorancia, pocas luces, rollo patatero, falta de concepto, huevos sin abrir, explicaciones que no explicaban, burbujas de palabrerío sin sentido; parecía tema para una obra de Juan Benet, no digo más. Era eso: un eco huero, una presunción, una caja vacía, una nota a pie de página que remitía a ninguna parte. Un solo profesor así basta para desacreditar para siempre a una universidad.

viernes, 16 de marzo de 2012

Excerpta, florilegio o centón periodístico


1. El experimento que han hecho unos investigadores estadounidenses, y que ellos mismos reconocen que empezó como una idea realmente loca, parece una historia sacada de la vida misma o de una película. Ella me dijo no, me doy a la bebida, sería el título. Los científicos lo han hecho con moscas del vinagre (Drosophila melanogaster) y lo que han encontrado es un mecanismo molecular directamente implicado en la reacción del cerebro a la gratificación o su ausencia. Los machos del ensayo de laboratorio, cuando son rechazados por las hembras, se dan al alcohol, mientras que los  sexualmente satisfechos, se abstienen.


2. El arzobispo de Canterbury deja el cargo para dedicarse a la docencia antes de que en julio se debata la legislación que permitirá la ordenación de mujeres obispo


3. Existen países europeos donde apenas hay dos o tres parados por cada puesto de trabajo vacante, pero en el nuestro son casi 30. La probabilidad de encontrar empleo en España es muy baja desde hace demasiado tiempo y durante los últimos cuatro años los asalariados del sector privado han caído más de 2,2 millones. En esta era de incertidumbre es, por tanto, perfectamente racional que la vista se vuelva hacia las opciones consideradas más seguras. ¿Y qué mejor que el sector público? En cuatro años, sus asalariados han crecido en más de 200.000. [...]  Desde finales de 2007 los empresarios con trabajadores a su cargo han caído un 20% y los trabajadores independientes un 13%.


4. Un total de 25.000 jóvenes colapsan el 'botellódromo' de Granada un año más


5. El Gobierno suprime empresas públicas con más consejeros que trabajadores


6. Ana Mendoza, "El 20 de marzo, Ortografía para 'dummies'"  16/03/2012:


La Real Academia Española lanza el 20 de marzo la 'Ortografía básica de la lengua española', más breve y manejable que la versión mayor y con redacción más sencilla, pero con las mismas normas, algunas tan polémicas como la supresión de la tilde en 'guion' o la recomendación de llamar 'ye' a la 'i griega'.


"La Ortografía básica va muy al grano, es fácil de consultar y de transportar", afirma en una entrevista con Efe el académico Salvador Gutiérrez, coordinador de la versión amplia que se publicó en diciembre de 2010, y de la nueva que aparece ahora, llamada a ser "la 'Ortografía' de todo el mundo que habla y escribe español". El contenido normativo "es el mismo" que en la amplia, una obra panhispánica fruto de la colaboración entre las 22 Academias de la Lengua Española.


Publicada por Espasa, que en los próximos meses la distribuirá en los países hispanoamericanos, la 'Ortografía básica' cuesta 13,50 euros y tiene 228 páginas, frente a las 745 de su 'hermana mayor' Contiene varios apéndices y un índice de materias que no figuraba en la versión de 2010.


"Es un libro de bolsillo, muy fácil de manejar y muy fácil de leer porque se han eliminado los razonamientos teóricos y las explicaciones enciclopédicas". Es una ortografía "muy cercana al usuario", asegura Gutiérrez, académico de la Lengua española y gran experto en estas materias.


"Tocar la ortografía es como tocar el alma", le decía a EFE el anterior director de la Real Academia Española y actual director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, cuando se aprobó la versión amplia y se produjo un enorme revuelo por algunos de los cambios que se proponían. Los mismos que ahora se incluyen en la básica.


Polémica causó -y sigue causando- la recomendación de suprimir la tilde del adverbio 'solo' y de los pronombres demostrativos, incluso en casos de posible ambigüedad ("voy solo al cine" o "llega esta tarde").


Con la nueva Ortografía es obligatorio no poner tilde en monosílabos con diptongo ortográfico del tipo de guion, truhan, Sion, aunque algunos hablantes pronuncien esas palabras con hiato. Revuelo inmenso produjo también la pretensión de las Academias de unificar las distintas denominaciones que reciben en cada país las letras del alfabeto.


Al final la sangre no llegó al río y se recomienda decir 'be', 'uve', 'uve doble' y 'ye', pero se deja libertad para llamarlas, allí donde sea costumbre, 'be larga' o 'be grande'; 've corta' o 've baja'; 've doble', 'doble ve' o 'doble uve' e 'i griega'. A la 'i' también es correcto llamarla 'i latina'.


La 'ch' y la 'll' dejan definitivamente de ser letras del alfabeto y se quedan en dígrafos, algo que no causó polémica porque en la edición de 2001 del Diccionario ya no figuraban como letras independientes.


El prefijo 'ex-' debe escribirse unido a la base léxica si afecta a una sola palabra: exmarido, exministro, expresidente, pero se dirá "ex capitán general".


La 'Ortografía' establece que la escritura con 'q' de algunas palabras (Iraq, Qatar, quásar, quórum) representa "una incongruencia con las reglas". Para evitarla han decidido escribirlas con 'c' o con 'k', según los casos: Irak, Catar, cuásar cuórum.


Esta obra de referencia no se olvida de las nuevas tecnologías y se muestra consciente de que "la rapidez y la economía suelen ser factores determinantes" en los correos electrónicos, foros, chats, y mensajes de móvil.


Por eso, se considera admisible que se prescinda de las mayúsculas en los mensajes de móvil y en los chats, pero no en las comunicaciones electrónicas, en las que se deben "aplicar con rigor las normas ortográficas".


Los hispanohablantes se han tenido que olvidar también de escribir con mayúscula inicial los sustantivos que designan títulos nobiliarios, dignidades y cargos (ya sean civiles, militares, religiosos, públicos o privados), y deberán poner 'majestad', 'rey', 'reina' o el 'papa'.


En cuanto a Dios, depende. Se escribirá con mayúscula cuando se aluda al ser supremo de una religión monoteísta ("Dios envió a su hijo para salvarnos"), pero con minúscula cuando se refiera al ser supremo de modo genérico o a divinidades de religiones politeístas ("Jehová es el nombre hebreo del dios de judíos y cristianos"). Y se escribirá "Se cree Dios", pero "se cree un dios"


7. El 25 de noviembre de 1939, cuando Francia empezaba a gangrenarse por el miedo a la invasión alemana y sus élites políticas y periodísticas se disponían a entregarse sin pudor al III Reich, Albert Camus escribió un artículo para Le Soir républicaine, el periódico de una sola página a dos caras del que era codirector en Argel. En Francia regía la censura, y el texto no llegó a publicarse nunca. Lógico, porque en apenas tres folios el autor de El extranjero bordaba un alegato por la libertad de prensa. Al defender la utilidad del periodismo libre en tiempos de guerra, Camus sostuvo el derecho de cada ciudadano a elevarse sobre el colectivo para construir su propia libertad, y definió los cuatro mandamientos del periodismo libre: lucidez, desobediencia, ironía y obstinación. Son, casualmente, los puntos cardinales que inspiraron su obra novelesca y filosófica.


El espléndido texto ha salido del agujero negro del tiempo gracias a una colaboradora de Le Monde, Macha Séry, que lo encontró en los Archivos Nacionales de Ultramar (Aix-en-Provence). El diario vespertino lo publicó este jueves en sus páginas culturales, y en el Salón del Libro de París todos hablaban ayer del artículo y del último libro de Michel Onfray, El orden libertario, que traza una comparación entre Camus y Jean-Paul Sartre especialmente odiosa para el segundo.


“Es difícil evocar hoy la libertad de prensa sin ser tachado de extravagancia, acusado de ser Mata-Hari o siendo convencido de que eres sobrino de Stalin”. Así empieza el artículo, que enseguida sienta su tesis: la libertad de prensa “es solo una cara más de la libertad tout court”, y la “obstinación en defenderla” obedece a que, sin ella, “no habrá forma de ganar realmente la guerra”.


Camus aborda la injusticia de que los grandes medios nacionales pudieran publicar en aquellos meses artículos que en los diarios de ultramar eran sistemáticamente censurados. Y decía: “El hecho de que un periódico dependa de la competencia o del humor de un hombre demuestra mejor que cualquier otra cosa el grado de inconsciencia al que hemos llegado”.


Con la sobria sagacidad del clásico, proseguía: “Uno de los buenos preceptos de una filosofía digna de ese nombre es el de jamás caer en lamentaciones inútiles ante un estado de cosas que no puede ser evitado. La cuestión en Francia no es hoy saber cómo preservar la libertad de prensa. Es la de buscar como, ante la supresión de esas libertades, un periodista puede mantenerse libre. El problema no concierne a la colectividad. Concierne al individuo”.


Los medios y condiciones para que un periodista independiente no pierda su libertad “ante la guerra y sus servidumbres” son cuatro: lucidez, rechazo, ironía y obstinación. La lucidez, porque “supone la resistencia a los mecanismos del odio de la ira y el culto a la fatalidad”. Según Camis, “un periodista, en 1939, no se desespera y lucha por lo que cree verdadero como si su acción pudiera influir en el curso de los acontecimientos. No publica nada que pueda excitar el odio o provocar desesperanza. Todo eso está en su poder”.


73 años después, el manifiesto de Camus sigue teniendo toda vigencia, humana y periodística


“Frente a la creciente marea de la estupidez, es necesario también oponer alguna desobediencia”, continúa Camus. “Todas las presiones del mundo no harán que un espíritu un poco limpio acepte ser deshonesto”, decía. Y luego: “Es fácil comprobar la autenticidad de una noticia. Y un periodista libre debe poner toda su atención en ello. Porque, si no puede decir todo lo que piensa, puede no decir lo que no piensa o lo que cree que es falso. Esta libertad negativa es, de lejos, la más importante de todas”, ya que permite “servir a la verdad en la medida humana sus fuerzas”, o “al menos rechazar lo que ninguna fuerza le podría hacer aceptar: servir a la mentira”.


La tercera condición para ser libres es la ironía: “No vemos a Hitler, por poner un ejemplo entre otros posibles, utilizar la ironía socrática”, escribe Camus. “La ironía es un arma sin precedentes contra los demasiado poderosos. Completa a la rebeldía en el sentido de que permite no solo rechazar lo que es falso, sino decir a menudo lo que es cierto”.


Para cumplir lo anterior, la cuarta regla indispensable es “un mínimo de obstinación para superar los obstáculos que más desaniman”, a saber: “La constancia en la tontería, la abulia organizada, la estupidez agresiva”.


¿Y después de la guerra?, acaba preguntándose Camus. “Hará falta probar con un método del todo nuevo que sería la justicia y la generosidad. Pero esto solo se expresa en los corazones ya libres y los espíritus todavía clarividentes. Formar esos corazones y esas almas, o mejor despertarlos, será la tarea a la vez modesta y ambiciosa que tocará al hombre independiente. La historia tendrá o no en cuenta estos esfuerzos. Pero habrá que hacerlos”.


Quizá lo más fascinante del rescate que, 73 años después, el manifiesto de Camus sigue teniendo toda vigencia, humana y periodística. Francia no está en guerra y no existe la censura, pero ahí está la actitud monárquica de sus gobernantes ante la prensa; la promiscuidad entre las clases política, empresarial y mediática, la uniformidad obediente y temerosa de tantos medios.


En noviembre de 1939, Camus decía que los “artículos más valientes se publican en Le Canard enchaîné. En marzo de 2012 sigue siendo verdad. Como todo lo demás.

martes, 13 de marzo de 2012

De nuevo de cero

De nuevo ex ovo empiezo a escribir sin qué poner. O ponerme, que existe "ponerse de limpio", cual el burocrático "poner en limpio", si uno no fuera mezquino borrador de sueños mal dormidos, el sueño de una sombra, que decía el olimpio Píndaro; lo opuesto sería "ponerse de política hasta la coronilla"; pero no, no... déjese usted, no voy a hablar de política, que somos gente seria. No mancharía con esa mierda si no se anduviera siempre ensuciando con ella los periódicos que leemos con el culo o asustando por la tele, como el hombre del saco, o sacomán, que dicen en espanglish o inglañol, o corrompiendo menores y mayores, como Birlusconi, porque en porcolítica y porcolitis o porculitis lo mismo da que da lo mismo, ni voy ni vengo, ni me va ni me viene, lo mismo es ocho que ochenta, tanto monta, para ti la perra gorda/perro muerto/petardo, no importa, paso, me desentiendo, a mí plin, ni ato ni desato. Y es que ultimismamente están los medios comunicantes muy expletivos y expelentes; preferible sería desayunarse un sapo, si no lo hubiera probado ya Adriá en El Bulli. Y eso que haré huelga, con los emolumentos de menos que acarrea y sin fe ni esperanza, pero con caridad.


Lo que dizque hace falta a todos en España, yo incluido, no es política, es policía para prender tanto porculizante pepillo y psopillo mangonero gorronino sin ética o sin lo que decía Juan Manuel era lo más importante en el hombre: vergüenza. Por cuestión de hidalguía. Más sístole y menos diástole. Empero, todo lo que arramble la policía a los supradichos, los jueces, o el tiempo, lo echarán a perder, con ayuda de esas leyes mangoneras creadas por los porcolíticos, y nuevos subasteros y mafioides varios del mesmo pelo o eiusdem palotis se harán con ello y el moho crecerá tan selvático, verdino y esporoso como otrora, que es hoy. Paso. Que se acerca la Semana Santa.