sábado, 8 de octubre de 2011

Dos discursos modélicos

Estos son dos ejemplos de cómo brilla el antiguo arte de la oratoria todavía, en la época moderna. Dos discursos modélicos: el del general carlista Ramón Cabrera, para cerrar para siempre las guerras civiles del XIX (eso creía él)  tras la tercera, y el de Steve Jobs, para resumir una vida. Se verá que lo que hay en sus palabras es más humanidad que retórica, al contrario de lo que, por ejemplo, podemos ver en las cuantiosas trimembraciones y enumeraciones de Castelar, que era sólo un orador de libro.


I

RAMÓN CABRERA:


A LA NACION (1875)


Españoles:

En nombre de Dios, que manda no despreciar los consejos de la prudencia, un momento, sólo un momento de serenidad, y oídme.

Yo soy el que hace cuarenta años acaudillaba en Aragón y Cataluña las huestes defensoras de la tradición, y el que más tarde las dirigió en una nueva campaña contra el poder establecido; yo el que, arrebatado de las aulas por el torbellino de la guerra, llegó a ser amado y temido como general, y no recuerdo por vanagloria lo que fui, sino para deciros con sinceridad y verdad que soy el mismo. El mismo y con el mismo anhelo de servir a mi Patria, y con la misma fe que me alentaba cuando caía herido en el campo, o cuando en hombros de mis soldados tenía que dictar órdenes entre el fuego de la acción y el de la fiebre que me devoraba.

Pues bien, yo que por destino de Dios y mi desgracia, he venido a personificar en su más alto grado de exaltación los sentimientos propios de la guerra civil, españoles, creedme, sólo el nombrar esta calamidad me aflige, porque la conozco bien y la detesto.

La guerra, sin embargo, puede ser justa cuando tiene un fin también justo, y a la vez determinado y cierto. A la muerte de Fernando VII, el fin de la lucha era hasta popular. Queríamos sostener todo aquel mundo de instituciones seculares, de costumbres piadosas y de tradiciones queridas; peleábamos porque arrebatarnos aquel modo de ser era como expulsarnos de nuestra patria católica, española y monárquica, y por eso nuestro pecho servía de escudo al sacerdote que nos bendecía y al rey cristiano que dignamente representaba nuestra causa.

En 1848, aquel mundo, que había desaparecido de la realidad, quedaba todavía en la memoria, y entonces para nosotros el fin de la guerra estaba comprendido en la sola palabra: restauración. Mas al presente, ¿quién es capaz de saber para qué serviría la dominación del carlismo? Ante esta falta absoluta de plan y de concierto, ¿quién nos dice, que aun venciendo, después de una guerra tan desastrosa, no nos encontraremos con un mezquino triunfo de palabras y con otra guerra indispensable para alcanzar el triunfo de las ideas? ¿Quién asegura que no se está diezmando la juventud y asolando el país para entronizar aquello mismo que se combate? Los que no han visto, podrán decir, ¡quién sabe! Pero los que hemos visto..... lo sabemos.

Dado el cambio transcurrido desde 1833, y la triste realidad de tantos desastres, ¿qué medidas o reformas de apremiante actualidad realizaría el carlismo en el poder? Este es el vacío que se ha querido llenar con proclamas y manifiestos que nada determinan, y este vacío es imperdonable; porque si al voluntario, lastimado en su fe y herido en su dignidad de español le basta sentir por qué se bate, a la nación le importa saber de positivo para qué es la guerra: pero saberlo de un modo tal, que antes del triunfo, antes que llegue el día de las ingratitudes, pueda decir muy alto: ¡Aquí está escrito y sellado con la sangre de mis mejores hijos!

Los excesos de la Revolución produjeron, sin embargo, tan profundo movimiento en la sociedad española, que hijos de pobre hogar y de familias acomodadas, carlistas de tradición y hasta enemigos que habían sido de nuestra bandera se lanzaron como yo algún día a pelear por Dios, por la Patria y por el Rey, sin pensar en asegurarse de que no iban inútilmente al sacrificio.

Yo los aplaudo y los admiro; los he reconocido por su abnegación; eran los mismos o de la misma raza de los que a mi lado combatieron en otro tiempo. Que la Patria les haga justicia y reconozca en ellos una gran esperanza. Dios sabe hasta dónde el afecto que les profeso me da vida y aliento para la empresa que acabo de acometer.

Pero si hace cuarenta años también yo me dejaba arrebatar por la corriente del entusiasmo, más tarde me incumbía otro deber, y lo he cumplido. Yo deseaba que el Príncipe, llamado a representar las grandes virtudes del partido, aprendiera; mas luego que aprendió que tenía derecho a la corona de España, no quiso saber más. Yo deseaba que, antes de pelear, si era preciso, conquistara pacíficamente la estimación y el aprecio de un país que al cabo no le conocía; y a la vez que el partido se reorganizara y defendiendo y formulando prácticamente sus ideas, diese prenda segura de su objeto político y de su sistema de gobierno; pero mis consejos fueron inútiles y mi proceder atribuido a menosprecio de la Patria. Para hacerme odioso en España, dijeron de mí que en la prosperidad había perdido la fe religiosa, por la que he dado tantas veces mi sangre, por la que estoy dispuesto a dar la vida; y hasta me calumniaron llamándome traidor. ¡Cómo! Traidor, sin mando alguno, sin relación siquiera ni compromiso con el Príncipe, y sobre todo ¡traidor Ramón Cabrera! Perdonad la jactancia, no hay en España quien lo crea, y el mismo Príncipe que autoriza tal superchería, es el primero en saber que no es verdad.

Mis previsiones se realizaron: la ineficacia de tanto esfuerzo, la inutilidad de tanto sacrificio, han venido a darme cumplidamente la razón; mas yo he debido callar hasta ahora y limitarme a deplorar en silencio los males de mi Patria. Triunfante la anarquía, no era ocasión de oponerme con empeño a una guerra que en parte parecía justificada; pero cuando la Revolución ha hecho un alto que parece ser duradero; cuando ciñe la corona un Príncipe que ostenta como el mas preciado de todos sus títulos el de Católico y que ha sabido demostrar que tiene conciencia de su deber y conoce la alta mision del que está llamado a ser Jefe de generales, hombres de Estado y hasta ministros del Señor; españoles, incurriríamos en una grave responsabilidad si los defensores de un pasado, no siempre justo, y los iniciadores de reformas, no siempre aceptables, malográramos esta ocasión de acudir a depositar en las gradas del trono el peso ya abrumador de nuestras discordias.

Gentes menguadas formarán hoy más empeño que nunca en avivar resentimientos; pero, ya veis, ¿quién más ofendido que yo? Pues en vano se ha procurado retraerme de prestar mi adhesión al Monarca, evocando en mi alma dolorosos recuerdos. La fe me enseña y el corazón me dice que yo, como el ser querido, a quien profanamente aluden, debo morir perdonando a mis enemigos; y yo sé, yo veo que aquel ser querido me dice desde el cielo que hago bien.

Españoles, piedad de la Nación que también es nuestra madre. Mi partido, el más perseverante, secundará bien pronto, así lo espero, mi determinación. Cada cual con sus convicciones, y a luchar noblemente al amparo de la Ley. Rechacemos de una vez para siempre la injuria que hacen a nuestra dignidad los que nos califican de ingobernables, y nosotros, conquistadores por tradición y por carácter, realicemos la mayor conquista que un pueblo pueda hacer, que es triunfar de sus propias flaquezas.

Ese día, el más brillante de nuestra historia, vendrá con la paz que anhela para España, vuestro compatriota que os abraza con toda su alma, Ramón Cabrera.

París, 11 de marzo de 1875.



II 

S. JOBS


Discuso de graduación que Steve Jobs impartió el 12 de junio de 2005 en la Universidad de Stanford. Está considerado como ejemplo de oratoria, por su estilo pero sobre todo por la carga emocional de su contenido, lleno de humildad, nada que ver con la pomposa presentación a la que recurría en el lanzamiento de cada uno de sus productos tecnológicos. En él habló de la muerte, tras haber sido diagnosticado un año antes con una rara forma de cáncer de páncreas.

"Me siento honrado de estar con vosotros hoy en esta ceremonia de graduación en una de las mejores universidades del mundo. Yo nunca me licencié. La verdad, esto es lo más cerca que he estado de una graduación universitaria.

Hoy deseo contaros tres historias de mi vida. No es gran cosa. Sólo tres historias. La primera trata de conectar puntos. Me retiré del Reed College a los seis meses y seguí yendo de modo intermitente otros 18 meses más antes de abandonar los estudios. ¿Por qué lo dejé? Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven estudiante de universidad, soltera, que decidió darme en adopción. Ella creía firmemente que debía ser adoptado por estudiantes graduados. Por lo tanto, todo estaba arreglado para que apenas naciera fuera adoptado por un abogado y su esposa; salvo que cuando nací decidieron en el último minuto que en realidad deseaban una niña. De ese modo, mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles: "Tenemos un niño no deseado; ¿lo quieren?". Ellos contestaron: "Por supuesto".

Cuando mi madre biológica se enteró que mi madre nunca se había graduado en la universidad y que mi padre tampoco tenía el graduado escolar se negó a firmar los papeles de adopción definitivos. Sólo cambió de parecer unos meses más tarde cuando mis padres le prometieron que algún día iría. A los 17 años fui a la universidad. Ingenuamente elegí una casi tan cara como Stanford y todos los ahorros de mis padres, de clase obrera, se fueron en la matrícula. Seis meses después yo no había sido capaz de apreciar el valor de su esfuerzo. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco sabía si la universidad me ayudaría a deducirlo. Y ahí estaba yo, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Decidí retirarme y confiar en que todo iba a resultar bien. En ese momento fue aterrador, pero mirando hacia atrás es una de las mejores decisiones que he tomado. Prescindí de las clases obligatorias, que no me interesaban, y comencé a asistir irregularmente a las que sí consideraba interesantes.

No todo fue romántico. No tenía dormitorio, dormía en el suelo de las habitaciones de amigos, llevaba botellas de Coca Cola a los depósitos de 5 centavos para comprar comida y caminaba 11 kilómetros, cruzando la ciudad todos los domingos de noche, para conseguir una buena comida a la semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. La mayoría de cosas con las que tropecé, siguiendo mi curiosidad e intuición, resultaron ser posteriormente inestimables. Por ejemplo, en ese tiempo Reed College ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. Todos los afiches, todas las etiquetas de todos los cajones estaban bellamente escritos en caligrafía a mano en todo el campus. Como había abandonado el curso y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación en el espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Era artísticamente hermoso, histórico, de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante.

A priori, nada de esto tenía una aplicación práctica en mi vida. Diez años después, cuando estaba diseñando el primero ordenador Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en el Mac. Fue el primer ordenador con una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, el Mac nunca habría tenido múltiples tipografías o fuentes proporcionalmente espaciadas. Y como Windows no hizo más que copiar a Mac, es probable que ningún PC la tuviese. Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales carecerían de la maravillosa tipografía que llevan. Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después.

Reitero, no podéis conectar los puntos mirando hacia el futuro; solo podéis conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tenéis que confiar en que los puntos, de alguna manera, se conectarán en vuestro futuro. Tenéis que confiar en algo, lo que sea. Nunca he abandonado esta perspectiva y es la que ha marcado la diferencia en mi vida.

La segunda historia es sobre amor y pérdida. Fui afortunado, porque descubrí pronto lo que quería hacer con mi vida. Woz y yo comenzamos Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y en 10 años Apple había crecido a partir de nosotros dos en un garaje, transformándose en una compañía de dos mil millones con más de 4.000 empleados. Recién habíamos presentado nuestra más grandiosa creación -el Macintosh- un año antes y yo recién había cumplido los 30.

Luego me despidieron. ¿Cómo te pueden despedir de una compañía que fundaste? Bien, debido al crecimiento de Apple contratamos a alguien que pensé que era muy talentoso para dirigir la compañía conmigo. Los primeros años las cosas marcharon bien. Sin embargo, nuestras visiones del futuro empezaron a desviarse y finalmente tuvimos un encontronazo. Cuando ocurrió, la Dirección lo respaldó a él. De ese modo a los 30 años estaba afuera. Y muy publicitadamente fuera. Había desaparecido aquello que había sido el centro de toda mi vida adulta. Fue devastador. Por unos cuantos meses, realmente no supe qué hacer. Sentía que había decepcionado a la generación anterior de empresarios, que había dejado caer el testimonio cuando me lo estaban pasando. Me encontré con David Packard y Bob Noyce e intenté disculparme por haberlo echado todo a perder tan estrepitosamente. Fue un absoluto fracaso público e incluso pensaba en alejarme del Valle del Silicio. No obstante, lentamente comencé a entender algo. Todavía amaba lo que hacía. El revés ocurrido con Apple no había cambiado eso ni un milímetro. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y decidí empezar de nuevo.

En ese entonces no lo entendí, pero ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de tener exito fue reemplazada por la iluminación de ser un principiante otra vez. Me liberó y entré en una de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes cinco años, fundé una compañia llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que se convirtió en mi esposa. Pixar continuó y creó la primera película en el mundo animada por ordenador, Toy Story, y ahora es el estudio de animación de más éxito a nivel mundial. En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT, regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT constituye el corazón del actual renacimiento de Apple.

Con Laurene tenemos una maravillosa familia. Estoy muy seguro de que nada de esto habría sucedido si no me hubiesen despedido de Apple. Fue una amarga medicina, pero creo que el paciente la necesitaba. En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No perdáis la fe. Estoy convencido que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tenéis que encontrar lo que amáis. Y eso es tan válido para el trabajo como para el amor. El trabajo llenará gran parte de vuestras vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creéis que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que se hace. Si todavía no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os detengáis. Al igual que con los asuntos del corazón, sabréis cuando lo habéis encontrado. Y al igual que cualquier relación importante, mejora con el paso de los años. Así que seguid buscando. Y no os paréis.

La tercera historia es sobre la muerte. Cuando tenía 17 años leí una cita que decía algo parecido a "Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto". Me impresionó y en los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: "Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer?" Y cada vez que la respuesta ha sido "no" varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.

Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solo aquello que es realmente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón.

Casi un año atrás me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un escáner a las 7:30 de la mañana y claramente mostraba un tumor en el páncreas. ¡Ni sabía lo que era el páncreas! Los doctores me dijeron que era muy probable que fuera un tipo de cáncer incurable y que mis expectativas de vida no superarían los seis meses. El médico me aconsejó irme a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararte para morir. Significa intentar decir a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos 10 años, en unos pocos meses. Significa asegurarte que todo esté finiquitado de modo que sea lo más sencillo posible para tu familia. Significa despedirte.

Viví con ese diagnóstico todo el día. Luego por la tarde me hicieron una biopsia en que introdujeron un endoscopio por mi garganta, a través del estómago y mis intestinos, pincharon con una aguja el páncreas y extrajeron unas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me contó que cuando examinaron las células en el microscopio, los doctores empezaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron y ahora estoy bien. Es lo más cerca que he estado a la muerte y espero que sea lo más cercano por unas cuantas décadas más.

Al haber vivido esta experiencia, puedo contarla con un poco más de certeza que cuando la muerte era puramente un concepto intelectual: Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser porque la muerte es muy probable que sea la mejor invención de la vida. Es su agente de cambio. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, vosotros sois lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, seréis los viejos. Y seréis eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es cierto. Vuestro tiempo tiene límite, así que no lo perdáis viviendo la vida de otra persona. No os dejéis atrapar por dogmas, no viváis con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitáis que el ruido de las opiniones ajenas silencie vuestra voz interior. Y más importante todavía, tened el valor de seguir vuestro corazón e intuición, porque de alguna manera ya sabéis lo que realmente queréis llegar a ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una asombrosa publicación llamada The Whole Earth Catalog, una de las biblias de mi generación. Fue creada por un tipo llamado Steward Brand no muy lejos de aquí, en Menlo Park, y la creó con un toque poético. Fue a finales de los 60, antes de los ordenadores personales y de la edición mediante microcomputadoras. Se editaba usando máquinas de escribir, tijeras y cámaras Polaroid. Era como Google en tapas de cartulina, 35 años antes de que apareciera Google. Era idealista y rebosante de hermosas herramientas y grandes conceptos. Steward y su equipo publicaron varias ediciones del The Whole Earth Catalog y luego, cuando seguía su curso normal, publicaron la última edición. Fue a mediados de los 70 y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de la última edición, había una fotografía de una carretera en medio del campo a primera hora de la mañana, similar a una en la que estaríais haciendo dedo si fuerais así de aventureros. El pie de foto decía: "Seguid hambrientos. Seguid alocados". Fue su mensaje de despedida. Siempre lo he deseado para mí. Y ahora, cuando estáis a punto de graduaros para empezar de nuevo, es lo que os deseo. Seguid hambrientos. Seguid alocados".

La justicia y el altruismo son tendencias genéticas




"Los bebés demuestran sentido de la justicia y del altruismo desde los 15 meses"  8 Octubre 2011 - Madrid - Efe


Según la investigación, los bebés de 15 meses perciben la diferencia entre la distribución igual y desigual de los alimentos, y este hecho se vinculó a su voluntad de compartir juguetes. Este hallazgo ha sido publicado en la revista 'PLUS ONE'.


Un nuevo estudio ha presentado la primera evidencia de que un elemental sentido de la justicia y del altruismo es observable ya desde la infancia. 


"Nuestros hallazgos muestran que las normas de equidad y el altruismo se adquieren más rápidamente de lo que pensábamos", afirma la directora del estudio, Jessica Sommerville, profesora de psicología en la Universidad de Washington (Estados Unidos). La investigadora añade que "los bebés que eran más sensibles a la distribución equitativa de los alimentos también eran más propensos a compartir su juguete preferido". 


Según uno de los coautores, Marco Schmidt, estudiante de doctorado en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania), el estudio tiene implicaciones para fomentar el igualitarismo y la cooperación humana. 


Estudios previos han revelado que a los dos años de edad, los niños pueden ayudar a los demás - lo cual es considerado como una medida de altruismo - y que alrededor de los 6 o 7 años muestran un sentido de la justicia. Sommerville, experta en desarrollo infantil temprano, sospechaba que estas cualidades pueden ser evidentes a edades aún más tempranas. 


Los bebés de alrededor de 15 meses de edad, ya comienzan a mostrar comportamientos cooperativos, tales como ayudar a los demás de forma espontánea. "Sospechamos que la equidad y el altruismo también pueden ser evidentes desde entonces ", afirma Sommerville. 


Durante el experimento, un bebé de 15 meses, sentado en el regazo de su madre o de su padre, visionaba dos videos cortos sobre personas llevando a cabo una tarea. En un video, se repartía un plato de galletas entre dos personas; la distribución de alimentos se hizo dos veces, una con una asignación equitativa de las galletas y otra con una asignación desigual. 


La segunda película fue igual pero utilizando una jarra de leche, en vez de galletas. 


A continuación, los investigadores analizaron cómo los bebés -47 en total- se fijaban en la distribución de alimentos; observaron entonces que los bebés prestaban más atención cuando se sorprendían, y se fijaban en si un beneficiario obtenía más alimento que el otro. Según Sommervile, "los bebés esperaban una distribución equitativa y justa de los alimentos, y se sorprendían al ver a una persona con más galletas o leche que la otra". 


Para averiguar si el sentido de la justicia de los bebés tiene relación con su propia voluntad de compartir, los investigadores llevaron a cabo una segunda tarea en la que un bebé podía elegir entre dos juguetes: un simple bloque de LEGO o un muñeco LEGO más elaborado. El juguete que el bebé escogía fue etiquetado como su juguete preferido. 


A continuación, un investigador que los bebés no habían visto antes señalaba a los juguetes y preguntaba, "¿puedo coger uno?", en respuesta, un tercio de los niños compartió su juguete preferido y otro tercio su juguete no preferido. El otro tercio de los bebés no compartió ningún juguete, lo que puede ser debido a que estaban nerviosos o desmotivados para compartir. 


Comparando la tarea de intercambio de juguetes y los resultados de las tareas de distribución de alimentos, los investigadores encontraron que el 92 por ciento de los bebés que compartieron su juguete preferido -llamados "partícipes altruistas"- pasaron más tiempo observando la distribución desigual de los alimentos. En contraste, el 86 por ciento de los bebés que compartieron su juguete no preferido, el "partícipe egoísta", se sorprendió más cuando se produjo una división justa de los alimentos. 


Los partícipes altruistas eran muy sensibles a la violación de la equidad en la tarea de los alimentos", explica Sommerville, "mientras tanto, los partícipes egoístas mostraron el efecto opuesto". 


¿Significa esto que la equidad y el altruismo son innatos, o estas cualidades pueden ser aprendidas? Sommerville y su equipo de investigación están estudiando esta cuestión actualmente, observando cómo los valores de los padres y sus creencias pueden alterar el desarrollo de un bebé. "Es probable que los bebés recojan estas normas de una manera no verbal, mediante la observación de cómo se tratan las personas entre sí", concluye Sommerville. 

Dos semanas en otra ciudad, de Vincente Minnelli


En una de mis excursiones por los anaqueles de Ono, poblados a la vez de birrias, enormes sorpresas y saldos de baratillo, se me apareció este filme que no había videado. Minnelli siempre pareció a mi quijotera un director de celuloide rancio y antañón, pero a veces tenía destellos de auténtico genio, de "loco de pelo rojo", podría decirse, parodiando el título de un biopic suyo. Sólo hay que fijarse en cómo filmó el dantesco viaje en coche del final de esta película, rodada el año en que yo nacía, 1962. Sólo con ese pasaje este retro podía dejar en mantillas al más técnico y supervanguardista director de los últimos cuatro decenios, con todo su equipo y sus ordenadores al lado. Fue su canto del cisne, pero qué canto. Ya después no haría nada de nota.

Los maestros clásicos es lo que tienen; con una línea de guion o una secuencia inspirada hacen que te caigas de espaldas. Va su personaje secundario, el director Kruger, interpretado por ese actor de dibujo animado llamado E. G. Robinson, y te suelta el proverbio antiguo: "Son como los Borbones, que ni aprenden ni olvidan nada". Minnelli, hijo de siciliano y de canadiense francófona, ambos de la farándula, crecido entre las dos costas de los Estados Unidos y licenciado en no sé qué no sé cuándo, tiene a veces un algo de perdido, una miseria de bohemio y un punto de locura que me lo hacen muy simpático; lo peor, ay, son, sin embargo, las cursiladas, las ñoñerías. Pero, ¡ah! ¡Qué cursiladas! ¡Ah! ¡Qué ñoñeces! Cierto que el productor arruinó el montaje, pero se deja ver lo que habría podido ser un peliculazo. Uno agradece estar vivo para disfrutar de secuencias como estas, en las que convergen como todas las líneas sesgadas y dispersas y aparentemente sin sentido que antes andaban sueltas y desperdigadas por la película.

La conducción alocada de un coche por la noche de la vida.

viernes, 7 de octubre de 2011

El fantasma y la señora Muir



Esta es mi película favorita de todos los tiempos, Rex Harrison, Gene Tierney, una niña Natalie Wood, la dirección y guion de Joseph Mankiewicz, la música de Bernard Hermann, todo perfecto, y la poesía que me gustaría encontrar alguna vez, en el terreno difuso entre la realidad y la fantasía, el mar y el cielo.



jueves, 6 de octubre de 2011

Más allá de la muerte, II

A propósito del post anterior, he de escribir que leí hace muchos años todos los libros de Raymond J. Moody, que son tres, pero también hace tiempo los regalé, porque creo que pueden dar mucho consuelo a la gente y a mí ya no me hacen falta alguna. No son literatura de baratillo, como hay tanta, son estudios breves, pero rigurosos y de enjundia, no pueden ser pasados por alto y tienen en cuenta todas las explicaciones posibles, incluso la del ateo y escéptico Carl Sagan, que es la más ingeniosa entre las que acoge Moody en su tercer libro y sin duda alguna la más sugerente sobre las experiencias de vida ultraterrena de esos regresados de la muerte o revenants


Carl Sagan compara la muerte al apagado y reinicio de un ordenador neurológico; como ocurriría en un equipo informático, al volver a la consciencia revivimos los  momentos traumáticos del nacimiento que se hallan impresos y preprogramados como lo primero en nuestra memoria: el canal oscuro y estrecho es el del parto, la luz intensa es la que descubrimos al salir de la placenta al aire, las personas conocidas son en realidad nuestros padres y entorno familiar, etcétera. ¿A que es ingenioso? 


Que estas experiencias no están mediatizadas por factores culturales es algo evidente para cualquiera que haya leído experiencias de este tipo espigadas de la literatura universal. El mismo Moody apunta algunas, las compara con las de los niños y distintos niveles de instrucción; incluso busca testimonios históricos anteriores del Libro tibetano de los muertos y otros textos. Yo mismo he encontrado algunos casos conocidos en mi entorno y experiencias similares en los libros, por ejemplo una contada por Thomas de Quincey en uno de sus dos tomitos de memorias, no recuerdo cuál. 


Otro motivo de reflexión serían las experiencias parapsicológicas de los médium, que son capaces de conocer lo oculto de un modo desconcertante incluso para el más escéptico de los magos, maestros del engaño. No soy tan escéptico como para no darme cuenta de que el escepticismo es también una forma de mentira, de no creer en nada ni asumir verdad alguna, de no llegar a ninguna conclusión, como en efecto hacía el más eminente de sus teóricos, Francisco Sánchez, de quien con razón se quejaba por eso, sin nombrarlo, el mercenario Descartes. Especulativamente esos hechos podrían explicarse por una transferencia de información en el universo cuántico desde los cerebros de las personas a las del médium, quien sería capaces de decodificarlas e interpretarlas. Al parecer, existe un elemento genético en la capacidad mediúmnica que podría estar relacionado con esto. Según algunas interpretaciones modernas, la conciencia, o lo que entendemos por tal, podría refugiarse en niveles de computación superiores o más profundos de lo que consideramos en la misma funcionalidad del cerebro, porque los sistemas neurológicos de los animales apenas son comparables ni pueden explicar un hecho tan simple como la individualidad. Sólo los seres humanos (y los delfines) poseemos nombres propios, sólo ambos podemos generar algo parecido a arte o pensamiento complejo, interacción jerarquizada, comunicación bidireccional, aprendizaje acumulativo e instrumental, neuronas espejo y empatía entre especies, algo sólo posible por medio de unas estructuras nerviosas de las neuronas sumamente complejas conocidas como microtúbulos, según la teoría expuesta por el matemático y físico Roger Penrose. Resultaría, pues, que nuestra más íntima identidad o conciencia, lo más característico que nos hace individuos, se habría refugiado en esos baluartes profundos del cerebro. En cuanto a la capacidad de predicción y de adivinar el pasado, esas facultades mediúmnicas, que pueden parecer absurdas o imposibles a la lógica humana, no lo serían para la lógica cuántica, en la que el tiempo podría volverse discontinuo, romperse y fundirse, y sólo sería una dimensión más entre once, según la teoría de los superfilamentos; la información podría desplazarse por el tiempo en transmisiones de taquiones, unas subpartículas que pueden viajar a través del él (veremos qué concluyen los físicos del CERN) de forma que estos hechos podrían ser explicados al fin científicamente, así como la presunta existencia de vida, o, más bien, de una cierta forma de conciencia en buena parte colectiva después de la muerte que reflejan las informaciones transmitidas por los mediums. 


Como puede apreciarse, siempre he estudiado con mucho interés esos fenómenos y otros muchos, como la psicometría y las apariciones, y creo advertir indicios de esto, incluso en el sentido de que todo podría ser un cuento o montaje de la parte subsconsciente de nuestra identidad para proteger del estrés nuestro sistema neurológico, que aborrece, por un mero instinto de conservación animal que fomenta la evolución natural, la idea de que la conclusión de la identidad, la llamada muerte, es falsa. "Solo una vez es todo verdadero", escribió Feuerbach, quizá la persona más lúcida del siglo XIX. Resultaría, así, que esa presunta vida después de la muerte sería una elaborada forma de autoengaño y lo que sí existiría más allá de la muerte sería un simulacro de vida inmaterial no necesariamente malo, de forma que los budistas tendrían razón al suponer la existencia de un falso paraíso y de un falso infierno posteriores a la vida en el ciclo del samsara, por el que todos tenemos que pasar antes de ser reformulados.


Pero, con todo y eso, qué bien estaría existir en un cielo como ese, tan milagrosamente interconectado que Internet parecería una pesadilla en su comparación; no me importaría formar parte de él, de esa muchedumbre borg, por ponerle un nombre friki; es más, deseo creer en él y creo en él, por falso que pueda parecerme en términos racionales. Porque la razón, no mis sentimientos, dice otras cosas, por ejemplo que eso es mejor que nada y desde luego mejor que el dolor; incluso por el argumento de la apuesta de Pascal (apostando a perder, perdería de todas formas). Porque sólo es la capacidad de sufrir y ayudar a los demás a superar el sufrimiento lo que da la medida de la grandeza moral de las personas. 

Más allá de la muerte, I



Virginia Ródenas, "Raymond Moody «Sí hay vida después de la muerte, para mi sorpresa». Raymond Moody, psiquiatra forense y doctor en filosofía: «El profesor Ritchie, ¡un tío tan brillante y sentía que el final de la vida de lo único que trata es del amor!»" en Abc, 06/10/2011




-La gente dice que abandona su cuerpo, que lo ven desde arriba, que va por una especie de pasillo, llega a una luz brillante, en la que siente compasión y amor absolutos, que amigos y familiares que han muerto la esperan, y tiene un recuerdo panorámico en el que ve toda su vida; y todo eso sucede al mismo tiempo y de forma instantánea. Y ahora sabemos que esa pauta también la han seguido personas al cuidado de moribundos.


-La mayoría le dijo que no quería volver a la vida.


-Lo que dicen es que no quieren dejar ese estado de consciencia. Unos vuelven porque tienen cosas pendientes, pero no saben cuáles y es frustrante, aunque años después de la ECM pudieran ver el qué; otros pudieron elegir, y la razón más poderosa para volver de cuantos entrevisté fue que tenían hijos pequeños.


-¿No habló con nadie que en vez de ascender a la luz hubiera descendido a las tinieblas?


-Sí, sí. A veces hay experiencias negativas, el problema es que son muy difíciles de estudiar porque son pocas. Según la encuesta Gallup de 1982 sobre las ECM, de ocho millones de norteamericanos que declaraban haber tenido esta experiencia, solo para el 3% fue negativa, y todas variadas, así que no es posible establecer un patrón como en las positivas. Además, el que la sufre no está tan dispuesto a contarla.


-Ante el más allá, ha defendido que importa más la duda reflexiva que una afirmación peregrina.


-Así es. Antes de entrar en Medicina yo era catedrático de Filosofía y de Lógica, y estoy de acuerdo con Platón en que la cuestión de la vida tras la muerte es la pregunta más importante de nuestra existencia y estamos obligados a utilizar tan buen razonamiento como sea posible, conscientes de que es una pregunta muy difícil y no se debe responder con ideologías.


-¿Y usted, qué cree? ¿Hay vida tras la muerte?


-Nunca me vi expuesto a las ideas de la religión hasta que estudié a Platón, así que para mí ha sido un proceso dificilísimo. Pero hace unos años, revisando todo lo estudiado, vi que no me enfrentaba a lo que la realidad me ponía delante. Sí, para mi sorpresa, sí parece que es verdad que hay vida, y con las experiencias idénticas de cuidadores de moribundos se elimina casi por completo que sea un proceso neurofisiológico del cerebro, porque los que están al lado del enfermo también lo viven y no están enfermos.


-¿Persigue dar sentido a la vida o perder el miedo a la muerte?


-Perdí el miedo a la muerte hace muchísimo tiempo y 14 años atrás hubiera estado dispuesto a morir, pero adopté con mi mujer a un niño y luego a una niña, así que quiero quedarme para verlos crecer.


-¿Ha contemplado la trascendencia del hombre?


-Sí, aunque me costó darme cuenta porque no es mi manera normal de pensar. Las ideas de Platón, tan interesado como nosotros en las ECM, han sido muy persuasivas. Y ahora empezamos a desarrollar herramientas racionales para estudiar todo esto. En mi trabajo ha sido básico el rigor, dar solo información verificada por mí y por cualquiera. Para mí es importante poder mirarme al espejo cada mañana y decir «ese es un tipo que no confunde a la gente».


-¿Y qué pinta usted en un foro de ciencias ocultas?


-Educar es muy importante. Me lo inculcó mi padre, cirujano, militar y primer miembro de su familia que iba a la Universidad. Me decía: «Si logras licenciarte y llegas a ser catedrático, tienes una responsabilidad pública de compartir tu conocimiento». Por eso nunca quise confinar mi trabajo a círculos académicos.


-Parece hecho a todo. ¿Qué le sobrecogió?


-La respuesta del profesor Ritchie, graduado con solo 20 años en Física, la primera persona a la que entrevisté por una ECM. «En la visión panorámica de mi vida —dijo— señalaba todos mis logros académicos y materiales, pero a la luz brillante no le interesaba eso, solo si había aprendido a amar». ¡Un tío tan brillante y sentía que el final de la vida de lo único que trata es de eso, del amor! Me afectó mucho.


Hacia la luz
Moody (Porterdale, EE.UU., 1944), doctor en Filosofía y Psiquiatría, fue psiquiatra forense en el hospital estatal de máxima seguridad de Georgia, «el trabajo que más me ha marcado». Con su libro «Vida después de la vida», en el que establece con entrevistas el patrón que siguen las experiencias cercanas a la muerte (ECM) y del que ha vendido más de 15 millones de ejemplares, reabrió en Occidente el debate de la supervivencia de la conciencia. Ha sido la estrella del Foro Internacional de Ciencias Ocultas que se celebra hasta el domingo en Príncipe Pío (Madrid).

Historia del teatro manchego en el siglo XIX


Aquí está la última parte de mi Historia de la literatura manchega en el siglo XIX, consagrada al teatro:

http://histomancha.blogspot.com/

miércoles, 5 de octubre de 2011

Una conspiración respiratoria


He asistido a una especie de conspiración para derrocar al gobierno de este país y cambiar su Constitución por otra más representativa. Suena muy radical, pero eso es lo que era. Éramos más de veinte, aunque con intenciones muy poco terroristas, porque todos parecíamos buena gente... creo. Acudí a la barra y me quedé perplejo por la forma que tenían muchos de pedir algo: "Algo que no tenga alcohol, por favor". "Sin excipientes". "Algo de origen vegetal"... Debían ser unos veganos chalados, pero no no, eran sólo unos verdes, unos frikis conservacionistas, quizá esos brotes verdes a los que nunca en su vida aludieron ni Shoemaker ni Cleavage. Muchos no pudieron venir porque tenían que hacer cosas de aguírrete y no te menees (Aguirre es que es muy aguirrada para la educancia y cuando se pone jodía, aguirre y vámonos). Algunos tenían pasado político, otros eran del 15-M, incluso había un tipo con una enorme cara de sospechoso y enano infiltrado (creo que era yo). Había mucha horizontalidad y transversalidad, incluso circularidad y tangencialidad, pero poca secantez. Hicimos una hoja de ruta un poco confusa para mandar a hacer puñetas a todos esos gilipollas que nos gobiernan, lo cual, con estas leyes, parece, si no dificultoso, casi imposible. Yo ofrecí lo que menos se puede dar, un suelo donde caerse muerto. "Veremos", dijo un ciego. Tienen todas mis bendiciones, aunque maldita sea si sé si servirán para algo, porque yo no sirvo para nada. Paloma lamentó que no le trajera una camiseta.

Un sueño



Descubrí  al despertar una enorme escolopendra adherida a mi pierna derecha, que se quedaba allí enroscada bajo el pantalón de mi pijama. Llamaba a mi hija a gritos para que trajera una tijera; en vez de eso traía una cinta métrica de metal; con ella la partí en tres trozos. El bicho era negro y grande, con unas tenazas para cortar enormes y medía un palmo o casi dos decímetros. Algo me decía que aunque la había matado, sus pedazos se reproducirían, incluso creo que uno se refugió bajo mi axila. La próxima vez habría que cortarla dentro del cuerpo, donde mis tijeras no alcancen.

martes, 4 de octubre de 2011

La palabra funda y destruye escuelas


De María Elena Arenas Cruz:

La palabra funda y destruye las escuelas

Es curioso comprobar, una vez más, cómo, a poco que uno analiza las primeras declaraciones realizadas por Esperanza Aguirre, y a su rebufo, por otros presidentes y consejeros de educación de algunas Comunidades Autónomas para justificar el recorte en la financiación de la escuela pública, es curioso, digo, comprobar que en tales declaraciones se han utilizado los mimbres retóricos de la más burda estrategia populista, con la finalidad de aprovechar las creencias previas de las masas para orientarlas en una clara y determinada dirección ideológica.
Como ya sabían los griegos, para que un discurso sea convincente lo único que debe hacer el orador es construir sus argumentos con premisas aceptadas por la mayoría, es decir, a partir de aquello en que están de acuerdo, casi sin excepción, los miembros de una comunidad[1]. Cuando el orador es además un demagogo, como suelen serlo los políticos, la intención del discurso no será solo persuadir con argumentos sujetos a discusión (y demos gracias si esto sucede), sino sobre todo procurar obtener la convicción absoluta e incontestable del auditorio al que se dirige, pues solo así conseguirá votos de adhesión segura para su causa. Con vistas a alcanzar este fin, el político no utiliza sofisticados razonamientos lógicos o argumentaciones razonables, sino sencillos esquemas retórico-afectivos cuyas premisas, compartidas y aceptadas por la mayoría, no necesita hacer explícitas porque funcionan como cargas de profundidad. En este sentido, la eficacia de los argumentos empleados por Esperanza Aguirre reside precisamente en la selección de las premisas ocultas, basadas en principios tan aceptados por la sociedad que resulta escalofriante el futuro que nos espera.
Además de esto, en el caso que nos ocupa (la justificación de la recortes en la financiación de la enseñanza pública), los políticos de la Comunidad de Madrid han hecho uso de uno de los mecanismos retóricos más conocidos desde antiguo, pero también uno de los más burdos: conseguir la adhesión a la propia causa mediante el descrédito moral o social del adversario. Veamos cuál pudo ser la cadena de pensamiento que se desarrolló en el despacho de la señora Aguirre y que sustentó su primera declaración ante los medios de comunicación:
·        No hay dinero, por tanto, hemos de recortar gastos y ahorrar. [Según los políticos españoles (casi sin excepción), esta premisa es una verdad de hecho, por tanto no hace falta demostrarla, nadie enseña las cuentas y nadie las pide. El acuerdo con el auditorio en este punto es casi absoluto, por tanto, se convierte en una premisa extraordinariamente valiosa para construir casi cualquier argumentación y después para tomar casi cualquier decisión].
·        Como medida de austeridad, este año no contrataremos a los trabajadores interinos de la Enseñanza pública y así nos ahorraremos sus sueldos. Esta decisión resultará impopular, así que la mantendremos al margen, no la mencionaremos en la primera intervención ante los medios, con el fin de que solo a posteriori se deduzca como consecuencia, no como causa. [Esta estrategia es muy eficaz porque desde el primer momento consigue desviar la atención del causante del mal (el político) hacia los efectos de su decisión, que entonces solo tendrá que presentarlos como inevitables o colaterales o como un mal menor dadas las circunstancias. En todo caso, el agente, el sujeto, el verdadero origen del mal ocupa un segundo plano en la discusión].
·        Compensaremos la labor que estos profesores interinos han estado realizando hasta ahora pidiendo mayor esfuerzo a los trabajadores ya contratados por concurso-oposición, que habrán de ampliar su horario lectivo dos horas más por el mismo sueldo.
·        Seguro que muchos profesores protestan y exigen que se cumplan los convenios firmados, pero, como no vamos a ceder en sus reivindicaciones, deberemos conseguir a toda costa que la medida sea legitimada por la mayor parte de la sociedad. Habremos, por tanto, de poner a la gente de nuestra parte y en contra de los profesores. La estrategia será la siguiente:
-Presentaremos las objetivas condiciones laborales de los enseñantes como si fueran privilegios particulares. Para conseguirlo, no importa decir mentiras al principio, pues, para cuando nos las refuten, la sociedad ya habrá quedado impactada y reaccionará conforme a nuestros intereses. Diremos, por tanto, que este grupo profesional tiene un horario singular, extraordinario y fuera de lo común: diremos que solo trabaja 18 horas a la semana, de manera que pedirle que lo haga 20 seguirá siendo mucho menos de lo que trabaja cualquiera.
-A continuación impregnaremos la petición de valores que no se presten mucho a la discusión, valores en los que todo el mundo estará de acuerdo, como la solidaridad o el esfuerzo. Diremos que en las actuales circunstancias de crisis económica y cuando tantos trabajadores han perdido su empleo o tienen contratos laborales precarios, es justo pedir un mayor esfuerzo y solidaridad a quienes tienen un trabajo fijo.

Lo que, sin decirlo, Esperanza Aguirre consiguió en sus primeras declaraciones fue presentar al profesorado de la escuela pública como un grupo profesional que habitualmente transgrede las prácticas laborales comunes: quedó implícito que trabajan menos que todos los demás y sin embargo no temen perder el empleo. Están, por tanto, al margen o por encima del rasero que homogeneíza a los miembros de una comunidad de iguales, se salen de la norma general. Con ello consiguió que la indeterminación de las oscuras amenazas que siente la población en tiempos de crisis súbitamente tomara cuerpo en un grupo diferente al que, por gozar de privilegios inadmisibles, es lícito pedirle responsabilidades o sacrificios.
La argumentación así planteada se basa en las relaciones que un todo mantiene con una de sus partes, relación que puede ser a pari (una regla se aplica por igual a todas las partes del todo) o a contrario (dicha regla se considera una excepción para la parte tomada como referencia). En el caso que nos ocupa, si el todo es la comunidad de trabajadores, la estrategia argumentativa consiste en presentar a una de las partes de ese todo, los profesores, como una excepción a la regla general. Así, queda implícito que mientras la mayoría carecen de empleo o lo tienen temporal o sufren horarios esclavizadores, una parte tienen empleo fijo con un horario al parecer claramente ventajoso (los profesores). Este evidente agravio comparativo puso automáticamente en juego las previsibles reacciones emotivas del auditorio, es decir, una inmediata activación de pasiones como la envidia o el resentimiento. Una sociedad así agraviada, que se siente víctima de una desigualdad de tal magnitud, no buscará los datos pertinentes para juzgar con equidad el caso conforme a la Ley o la Verdad, sino que aprovechará para sacar a la palestra el conocido desfile de tópicos sobre los otros privilegios de los profesores (el elevado sueldo, las larguísimas vacaciones, la comodidad, el escaso esfuerzo físico...), privilegios que se convertirán en debidamente escandalosos cuando sean iluminados con los también conocidos tópicos adversativos: los pésimos resultados académicos obtenidos por los alumnos españoles en los últimos años, según indican los informes internacionales (PISA), o la falta de disciplina y autoridad en los centros, por poner solo dos ejemplos. Una reacción tan justamente airada por parte de vecinos, amigos, familiares, periodistas y políticos de distinto pelaje en los primeros días de las declaraciones de la señora Aguirre, derivó hacia la única conclusión esperable en tales condiciones de ofuscación: el estado calamitoso de la enseñanza pública, de la que son responsables en gran medida esa pandilla de privilegiados.
El político populista no pretende en absoluto manejar argumentos racionales o razonables en el marco de la exigencia y la búsqueda de la justicia, sino que lo que busca es la eficacia persuasiva con vistas a la renovación de la victoria electoral. Por ello prescinde u oculta los datos objetivos o los hechos contrastados y recurre a la mera opinión de los ciudadanos, opinión que suele estar sustentada más en prejuicios y reacciones emotivas que en argumentos meditados. La estrategia del político populista será tanto más eficaz cuanto mayor sea su capacidad para construir, mediante la palabra, una ilusión de acuerdo o unidad en las normas y principios con la que la masa pueda identificarse con facilidad. El acusado es entonces presentado como una amenaza para esa supuesta unidad política, moral y cívica, unidad que, en nuestra actual situación, se refiere al esfuerzo al que continuamente nos animan los políticos a todos para intentar superar con bien la inesquivable crisis económica. Cuando Esperanza Aguirre elige dejar que la gente piense que los profesores son vagos e insolidarios, es porque sabe que desde todos los medios y foros oficiales está siendo generado, en el imaginario colectivo, un cuadro que muestra una comunidad de esforzados ciudadanos, de buenos trabajadores, cumplidores del horario, infatigables...que, ante la crisis, no han tenido más remedio que aceptar de buen grado empleos precarios, sueldos bajos o largas jornadas laborales[2]. El profesor con sus privilegios se convierte así en la mayor amenaza para ese “orden normal” de sacrificio que está haciendo la sociedad. El procedimiento funciona porque, inmediatamente se oyen entre la gente anécdotas personales: se citan y relatan historias sobre casos concretos de trabajadores en paro o en situación de semiesclavitud horaria[3] que no dudan en compararse y señalar con el dedo las ventajas inmerecidas de los profesores. Antiguamente, los oradores terminaban su discurso demagógico con expresiones del tipo: “¿no es terrible que...?, ¿no es vergonzoso que...?” para, obtenida la unanimidad incontestable del auditorio en la respuesta condicionada, justificar a continuación cualquier abuso, vejación o injusticia contra el discrepante.
La premisa que subyace en esta argumentación pertenece al ámbito de “lo preferible” y está entre los llamados lugares de la cantidad: se basa en la creencia casi universal de que es mejor lo que está avalado por la mayoría, creencia tan generalmente extendida que permite, por ejemplo, fundamentar la democracia. Como hemos dicho, la idea era oponer las circunstancias laborales de la mayoría a la situación excepcional o de privilegio de un grupo particular. Sin embargo, la presidenta de la Comunidad de Madrid se aprovechó de un deslizamiento conceptual que a menudo suelen realizan las masas y los poderes totalitarios según su variadas conveniencias y que consiste en identificar lo mayoritario con lo normal o habitual, de manera que el paso de ‘lo que se hace’ a ‘lo que se debe hacer’, de lo normal a la norma, parece evidente. En este caso, lo normal es lo que le pasa a la mayoría de ciudadanos españoles: no tener empleo o tener uno temporal o en régimen de semiesclavitud. El paso peligroso, el que estamos a punto de dar (si es que no lo hemos dado ya) es que esa percepción de normalidad en las condiciones de precariedad y explotación laboral se convierta en norma con la aquiescencia de la mayoría, es decir, que se cuele en el ámbito de “lo que debe ser”. Si esto se produce quedarán justificadas todas las medidas encaminadas a privatizar y mercantilizar la gestión de los derechos básicos de los ciudadanos.

Lo terrible y peligroso de este mecanismo argumentativo, propio de los políticos en general y de los neoliberales en particular, es que, aplicado en las actuales circunstancias consigue, sin que nos demos cuenta, transferir u otorgar un cierto valor positivo a lo precario, a lo injusto, a la explotación salarial y horaria, al silencio y la conformidad..., aceptadas como la conducta buena, la que va a contribuir a salir de la crisis. Queda latente que el esfuerzo y el sacrificio comunitario, el que, en última instancia, están haciendo los hombres y mujeres de bien (entre los que se consideran, claro está, la mayor parte de los ciudadanos, así como el propio acusador y los suyos) es puesto en peligro por los privilegios, la vagancia y la insolidaridad del profesorado. La prueba del éxito de esta tergiversación del lugar del valor se observa en el hecho de que, cuando los vecinos, amigos, familiares, políticos o periodistas critican los supuestos privilegios de los profesores, casi nunca lo hacen para exigir a las autoridades que todos los ciudadanos tengan esos mismos “privilegios”, esto es, unas condiciones laborales dignas[4], sino que, implícitamente, lo que fomentan es la idea contraria: si no es aceptable que existan las supuestas ventajas laborales de los profesores (y, por extensión, de los funcionarios), lo que entonces se convierte en aceptable es que todos permanezcamos conformes en el mismo nivel de precariedad y mera subsistencia. Sin ser consiente de ello, una gran parte de la  sociedad bienpensante aboga y defiende la injusticia, la desigualdad y el sacrificio. Para conseguir este efecto alienado, los políticos y algunos medios de comunicación han aprovechado el vicio predilecto de todo esclavo que cree que alguna vez puede aspirar a amo: Dejarse llevar por los mecanismos de manipulación ideológica que invitan a la denigración del otro (el vecino, el extranjero, el profesor...), con el fin de compensar las propias carencias y degradaciones a las que se ve sometido. En nuestro caso, el resultado de estas prácticas demagógicas ha sido maravilloso: a la vez que se satisfacen los instintos inconfesables de los hombres (los celos, la envidia, el odio, el resentimiento, la venganza...), quedan perpetuadas las desigualdades sociales y todos tan a gusto.
En esta situación de amenaza y enjuiciamiento social, el profesor se ve forzado a responder en público, a defenderse, a sacar a la palestra los primeros principios o fundamentos de su profesión; se ve obligado a matizar, a corregir los datos, a justificar su trabajo cotidiano, su esfuerzo, ante los vecinos, ante los amigos, ante los familiares, en blogs, en la prensa... Pero la piedra ya está tirada y las ondas se expanden rápidamente alimentando la justa cólera del español sentado, como decía Lope de Vega. El acusador ha señalado al enemigo y la sociedad, alienada, envidiosa y resentida, no ha dudado en entregarse al placer de delinear las dimensiones del pecado cometido por “los privilegiados”. Resulta, por tanto, vano todo intento de defenderse: salvo honrosas excepciones, casi ninguna de las alegaciones hechas estas semanas por los profesores en su propia defensa (ni siquiera los datos positivos o exculpadores contenidos en el informe publicado por la OCDE pocos días después del inicio de la polémica) han verdaderamente convencido a la sociedad agraviada, que a la chita callando sigue sosteniendo un vergonzoso “sí, pero...”.  

De todas maneras, hay una cuestión que sigue abierta y que no debe olvidarse: ¿Por qué los profesores, base y sustento de la escuela pública, gratuita e igualitaria, son objeto de escarnio y denigración social? La respuesta no encierra demasiada dificultad: no son ellos el verdadero enemigo al que combatir, sino una presa fácil a la que lanzar los perros. En realidad, los profesores no son más que la cabeza visible de una estructura mucho más compleja y mucho más peligrosa: la Escuela Pública, fundamento de la equidad y la justicia social, derecho básico y fundamental de todos los ciudadanos, de todos, independientemente de su sexo, raza o condición social. Pero, ¿por qué esta estructura es tan peligrosa? Sencillamente, porque obstaculiza el libre desarrollo de los intereses políticos, pero sobre todo ideológicos y económicos, de las clases dominantes. ¡Vaya, vaya! Con la Iglesia hemos topado, con el Mercado hemos topado, con los Privilegios de clase hemos topado[5], aliados todos para hacer de esa extraña invención del siglo XVIII, la escuela pública, universal y gratuita, algo cerrado, privado, pagado y diseñado a la medida de las propias vanidades, sin inmigrantes, sin gitanos, sin ateos, sin discapacitados, y, si me apuran, sin juntar a los niños con las niñas, pero con ballet y clases extras de inglés.
No estará de más recordar que tanto los políticos como los voceros de la sociedad de masas configuran las identidades sociales, el orden y los pecados contra dicho orden, mediante el juego ancestral de la amenaza, el insulto y el descrédito. A ver si queda claro: ¡Que no se nos olvide quiénes son los buenos!

NOTAS


[1] Según la clasificación que Perelman y Olbrechts-Tyteca hacen en su Tratado de la argumentación, las premisas que solemos utilizar cuando argumentamos pueden ser de dos tipos:
*Premisas relativas a “lo real”, que son aquellas que pretenden alcanzar el acuerdo del auditorio a partir de hechos (derivados de la experiencia o de datos objetivos –se suponen incontrovertibles-), de verdades (teorías científicas, concepciones filosóficas o religiosas....) o de presunciones (lo que un grupo social tomado como referencia considera “normal” o “creíble” –frente a lo excepcional o monstruoso-).
*Y premisas relativas a “lo preferible”, que son aquellas que pretenden alcanzar el acuerdo del auditorio a partir de tópicos relacionados con lo preferible (que una cosa sea mejor que otra por razones como la calidad, la cantidad, el orden que ocupa en una serie, su esencia, su existencia, etc.). Estas premisas permiten fundamentar las opiniones y las jerarquías de valores.
[2] De hecho, este fue el efecto subjetivo que se operó entre los empleados de la función pública cuando se les bajó el sueldo en 2010. La mayoría aceptaron la medida como parte de su cuota de sacrificio, como un ejercicio de responsabilidad ante la comunidad en una situación de crisis económica excepcional, por eso no secundaron masivamente las convocatorias de huelga.
[3] Recuérdese que la explotación horaria no solo la padecen los trabajadores menos cualificados o que desempeñan actividades poco remuneradas, sino también aquellos que tienen una formación superior y están empleados en grandes empresas que les pagan sueldos monumentales. Tanto unos como otros están sometidos a horarios laborales abusivos, todos se quejan de falta de tiempo para estar con sus hijos o hacer lo que verdaderamente les gusta.
[4] A lo mejor hace falta que lo recuerde: garantías de estabilidad en el empleo, cercanía al hogar y a la familia, sueldo suficiente para poder ahorrar o permitirse placeres o gustos más allá de la mera subsistencia, horarios humanos, con tiempo para vivir, cuidar a los hijos, estar con los amigos, etc.
[5] Con el sintagma “privilegios de clase” no me refiero solo a las ventajas de las que ya gozan los ricos y poderosos (que llevan a sus hijos a carístimos colegios privados), sino a los privilegios que desean obtener aquellos otros que, pudiendo costearle a sus hijos una plaza en un colegio privado concertado pretenden así alcanzar ese anhelado estatus social que los separará de la chusma.

lunes, 3 de octubre de 2011

Morituri

Los días encogen como los cadáveres encogen, exudando; tal que ropa tendida goteando lentas lágrimas sucias. Uno transcurre de lunes a lunes casi sin enterarse, como sin mudar el lunes. ¿Uno muda de lunes o el lunes lo muda a uno? Es un lunes sin fases, ni nuevo ni lleno. Un vacilunio o vanilunio. O el tiempo acelera o la mente va más despacio, por el carril lento; es lo probable, porque otoñece mi tejido nervioso y ya va rondando las paradas finales, que también son cardiorrespiratorias. Ay, "las neuronas caídas / juguete del viento son; / las ilusiones perdidas, / ay, son neuronas desprendidas / del árbol neurotransmisor".  Quevedo lo sentía: "Movimiento / que a la muerte me lleva despeñado". Sin penas, sin plumas, como un ícaro implume o un loro triste, se desollado y de uñas planas. Y además veía encogérsele los deseos. Eso de echarse de menos cada vez más uno mismo es lamentable, pero es que lamentarse es precisamente echarse de menos. Cuánto más echar de menos a otros menos a mano. Se pasa el tiempo en una anorexia de resoluciones o haciendo abortar a la matriuska de los sesos; uno se vuelve autopompa y mismólogo, que es lo mismo que tautólogo pero más monoloquero. Buf, por no decir bluff.

No tenemos la suerte de saber por qué tenemos la muerte; tememos más el largo dolor con que nos amenazan y atenazan las religaciones religiosas; algunos un poco más, el temor de perderse ante algo que nos supera, nos dispersa y nos disuelve en una abstracción que despoja de sentimientos, recuerdos y hamburguesas. Tememos sobre todo no enterarnos de qué va eso (ya resulta difícil incluso saber de qué va esto), e incluso la posibilidad, terrible, de no morir y vivir una vida eterna de puros aburrimiento o congoja para mente y cuerpo, si no son uno.

sábado, 1 de octubre de 2011

Narrativa manchega del siglo XIX


Ya he publicado una nueva entrada en mi blog sobre Historia de la literatura manchega. Esta vez se trata de Historia de la narrativa manchega del siglo XIX. Pinchad Aquí.

Los sigilosos y rentabilísimos trapicheos económicos de la Iglesia


Carmen Morán, La escuela no era del obispo. La Iglesia vende propiedades que ha ido registrando como suyas. En un municipio navarro, eso incluyó edificios civiles que pertenecían al pueblo. CARMEN MORÁN - Ziritza - 16/07/2011

En torno a 1929 y 1934 el arzobispo de Zaragoza, Rigoberto Domenech, quiso inscribir a nombre de la diócesis la basílica del Pilar y la catedral de la Seo, pero tal pretensión le fue denegada. El artículo 5 del Reglamento Hipotecario ha dado lata a la Iglesia desde hace tiempo, como puede verse, porque le impedía registrar como suyos los templos de culto. Con la dictadura de Franco llegaron tiempos espléndidos para las sotanas. La Ley Hipotecaria de 1946, en la que el clero queda equiparado al funcionario público, les permite inmatricular (inscribir a su hombre) propiedades de todo tipo. Menos templos de culto. Eso lo solucionó el Gobierno de Aznar en 1998. Antes de esa fecha y después, la casuística es abundante y, a veces, disparatada: edificios a nombre de la Iglesia cuya propiedad tenía acreditada el Ayuntamiento, dobles inmatriculaciones, es decir, simultáneamente a nombre del pueblo y de la Iglesia, ayuntamientos que registran iglesias y se encuentran con una reclamación jurídica de los obispos, y al revés.


El caso de Ziritza, en Navarra, ilustra la maraña jurídica de las inmatriculaciones y aventura el final de esta película: Ayuntamientos que tienen que pagar con dinero público lo que un día fue suyo y ha cambiado de titularidad en virtud de una ley que aún concede privilegios propios del franquismo al clero.


Un imponente farallón vertical escolta al pequeño pueblo de Ziritza, de 118 habitantes. A la una de la tarde no se oye un alma, algún ladrido de perros o unos muchachos que, de pronto, aparecen por una esquina. El antiguo lavadero está quieto, la iglesia, cerrada. El que fue alcalde hasta hace unos meses, Rafael Gorostidi, abre con llave un pequeño local, el bar social, y despliega por la mesa la exhaustiva documentación recogida en cuatro años de mandato, donde queda acreditada con detalle la titularidad de los edificios religiosos y civiles del pueblo, así como el intercambio epistolar compulsado entre el Ayuntamiento y el obispado.


Un inventario de 1929 sobre las propiedades del consistorio recoge la casa de la maestra, la escuela, el lavadero antiguo (que ahora es el bar social), el cementerio... ¿Cómo es posible que ahora la casa de la maestra y la escuela (el actual ayuntamiento) estén a nombre de la Iglesia? "Les pregunté por eso, me sorprendía tanto, porque, además, eran edificios civiles. Lo habían inmatriculado en 1980".


Con la autoridad procedente de décadas atrás, la Iglesia parecía haberse hecho propietaria de aquellos dos edificios. Tan es así, que, sin serlo, había cedido la escuela para instalar allí el Ayuntamiento por dos veces, en 1974 y en 1994. También donaron temporalmente la casa de la maestra para vivienda. "Esos documentos de cesión parecen conceder la titularidad de los edificios a la Iglesia, que, en todo caso, los había registrado como suyos en 1980, sin que nadie se lo impidiera, a pesar de que la titularidad del Ayuntamiento era inequívoca", explica Gorostidi.


Así pues, durante un tiempo, la iglesia, la casa del cura, la de la maestra y la escuela, fue del obispado. Perdida la batalla, los abogados aconsejan a Gorostidi la compra de la casa de la maestra si quiere recuperarla para el pueblo. Y el alcalde llega a un acuerdo por 50.000 euros. "Aquí está el papel, con los términos de lo acordado". Pero el obispado navarro se lo salta "y la vende a un particular por 79.000 euros".


La diócesis sigue vendiendo. La casa parroquial es legítimamente suya, aunque la legitimidad la otorgue una ley de dudosa constitucionalidad, como aseguran los expertos jurídicos. Y la adquiere el consistorio por 123.000 euros. Está adosada a la iglesia y la negociación de la servidumbre de paso por el atrio que comparten es casi de los Hermanos Marx, arañando metro a metro.


Ya solo conservan la iglesia, porque la ermita que corona la montaña y el cementerio los inmatriculó el Ayuntamiento en 2008. Ahí llegaron a tiempo. "Porque se quemaron los archivos, si no, hubiera reclamado la iglesia también. En estos pueblos ya casi no tienen uso. Llegué a proponer al Gobierno de Navarra que, en casos así, concediera la titularidad a partes iguales entre la Iglesia y los Ayuntamientos. Cuando no la usen ellos, la usamos nosotros".


La diócesis quería seguir vendiendo. "Querían poner en venta, con la casa de la maestra, la planta baja de la escuela. Les dije que de eso nada, que tenía las escrituras. Y no entraban en razón. Así que hice un tabique y cerré el acceso".


La Iglesia está vendiendo propiedades. Vende, alquila y quizá hipoteca. Una ponencia de la profesora Lourdes Ruano, publicada en la revista Iustel en 2007, señala, entre los efectos beneficiosos de la inscripción de bienes por parte de la Iglesia, el interés que esto tiene "para poder acceder al crédito territorial, esto es, para poder obtener un crédito hipotecario". Lourdes Ruano es doctora en Derecho y experta en Derecho Eclesiástico del Estado. Vinculada a la diócesis de Salamanca, fue nombrada en 2009 miembro de la comisión de expertos para asesorar a la Conferencia Episcopal Española sobre la reforma de la Ley de Libertad Religiosa iniciada por el Ministerio de Justicia.


Así pues, venden, alquilan y quizá hipotecan. Pero muchos Ayuntamientos están ajenos a lo que ocurre con propiedades que creían suyas. IU ha solicitado información sobre este "expolio legal y abusivo" que, a su parecer, está cometiendo la Iglesia. Y piden al Gobierno datos nacionales. Una de sus preguntas registradas en el Congreso interpela sobre la posibilidad de que la Federación Española de Municipios y Provincias informe a los Ayuntamientos de la necesidad de inmatricular "los bienes que les pertenecen, para defender su patrimonio y no hacer dejación de sus derechos". Quizá es demasiado tarde. Este grupo también insiste en la necesidad de presentar un recurso de inconstitucionalidad del artículo 206 de la Ley Hipotecaria. Y ha presentado una proposición no de ley para debatir en el Congreso este asunto. También la Entesa Catalana de Progrés ha registrado una moción en el Senado que insta a la reforma de esa ley. Preguntado por todo esto, el PSOE prefiere guardar silencio sobre el asunto.

Historietistas españoles


Julián Díez, "Cómic. España, potencia superheroica mundial. Medio centenar de dibujantes nacionales trabajan regularmente para EE UU. Veteranos, mujeres y también guionistas. "Su denominador común es la calidad, sumada a la disciplina",  29/08/2011 

Cuando acuden a una convención de cómics pueden ser ídolos, pero en España llevan vidas casi totalmente anónimas. Los aproximadamente 50 profesionales españoles del cómic que trabajan para el mercado estadounidense son figuras globales en un mercado multimillonario. Spiderman, Superman, Batman, los Cuatro Fantásticos, los X-Men... Todos los superhéroes que dominan el panorama también en el cine son o han sido dibujados en algún momento de la última década por españoles, que gozan de un prestigio mayúsculo.

"Los autores españoles aportan a la industria de los comic books un equilibrio entre culturas y singularidad. La formación de los guionistas y dibujantes americanos es sólida, pero la de los españoles es, además, versátil, porque han sido permeables a la influencia de autores japoneses, franceses y los mismos americanos, entre otros, y como no tenemos industria suficiente, vuelcan todo su talento en otros mercados, aportando un matiz diferenciador", explica Manuel Barrero, el responsable de la web Tebeosfera.
Buena parte de estos dibujantes -como Juan Santacruz, que ha dibujado a La Masa; Fernando Blanco, que ha trabajado en La Patrulla X o Capitán América; o Ramón Bachs, que participa en álbumes de Batman, entre otra veintena larga- son representados por la agencia Spanish Inq, creada por David Macho hace diez años "un poco por casualidad, cuando llevé el portafolio de tres artistas a la Comicon de San Diego". Con un lugar consolidado en el mercado, ahora se encarga de reclutar a los mejores valores de las publicaciones amateurs nacionales.

"Nadie hace encargos porque seas de un país determinado. El denominador común de los nuestros es la calidad, sumada a la disciplina y capacidad de trabajo que exige una entrega mensual", explica Macho. Por ejemplo, uno de sus representados, Pere Pérez, fue en los últimos meses el dibujante titular de Batgirl, a un ritmo de página diaria. Ahora ha sido promocionado a una nueva labor que aún no puede desvelar por DC, la empresa propiedad de Time Warner que se disputa el liderazgo del mercado tradicionalmente con Marvel -el gigante del cómic que fue adquirido por Disney por 2.800 millones de euros en 2009-.

José Villarrubia, todo un veterano que lleva más de una década coloreando para indiscutibles maestros como Alan Moore, Bill Sinkiewiecz o Richard Corben, comenta con humor: "¿Español? Por ellos, como si eres marciano. Pero es normal que salga gente en España, porque hay mucha afición a toda clase de cómic, tanto el americano como el francobelga, el japonés o nuestra propia tradición humorística, y este es un sector que se nutre continuamente de la cantera de aficionados". Macho suma a ese factor la existencia de "un talento tradicional, desde incluso Altamira hasta los pintores clásicos, aunque luego no haya industria para mantenerlos".

Porque los ingresos, al pasar a trabajar para este mercado, se multiplican. "Aunque todo depende de tu propio caché y de negociaciones totalmente individuales", como recuerda Villarrubia. Un dibujante medio puede ganar al menos 500 dólares -más de 350 euros- por página, una cifra que se multiplica por cinco o hasta diez para las firmas de más prestigio. Cantidades a las que hay que sumar los royalties de las ventas internacionales, dado que la proyección de quienes trabajan para estas firmas es global.

José Villarrubia es una excepción, al residir en Estados Unidos desde antes de trabajar para esta industria. La práctica totalidad de los dibujantes siguen aquí, y viajan, como señala Pere Pérez, "tal vez una vez cada dos años, por mantener el contacto. El 90% del trabajo se coordina por internet, y todo se lleva con una profesionalidad absoluta".

Veteranos, mujeres y también guionistas

La presencia de dibujantes españoles en el mercado internacional no es cosa reciente. Ya en los setenta, Carlos Ezquerra se ganó un prestigio como creador del Juez Dredd; Josep Bea era uno de los pilares de Vampirella y Creepy; Enric Romero era el titular de Modesty Blaise, y Esteban Maroto ilustraba con frecuencia a Conan. José Luis García-López, por su parte, conseguía acceder a los cómics de superhéroes, aunque residiendo en Nueva York.

Sin embargo, tal vez la apertura definitiva de EE UU llegó con el éxito de Carlos Pacheco, dibujante gaditano que empezó a trabajar para ese mercado en 1994 y desde entonces ha sido el titular de series tan relevantes como Superman, Los Vengadores o Los Cuatro Fantásticos.

Su entintador, Jesús Merino, se ha convertido en otro nombre bien conocido internacionalmente que ahora también se ha hecho cargo de los lápices en otras series. Salva Larroca (Iron Man, Patrulla X...), Daniel Acuña (Flash, Patrulla X...), Javier Mena (Batman, Supergirl, Spiderman...) o David Aja (Wolverine, The Immortal Iron Fist...) son otros nombres destacados.

De hecho, la puerta se ha abierto también para algunas creadoras como la gallega Emma Ríos o para Marta Martínez, que fue una de las responsables del álbum Batman en Barcelona.

Un caso interesante es también el de El Torres (Juan Antonio Torres), tal vez el primer guionista 

Lo monos que somos


Judith de Jorge, "Una inteligencia casi humana. Solucionan problemas matemáticos, aprenden lenguaje, usan herramientas y mienten. Nuevos estudios y una película insisten en las semejanzas con los simios", en ABC, 15/08/2011 

En la primera escena de «El origen del planeta de los simios», la película de Rupert Wyatt estrenada recientemente, una chimpancé es capaz de resolver con una increíble habilidad la «torre de Hanói», un juego matemático que en el filme denominan «torre de Lucas», consistente en apilar unos discos de radio creciente en tres estacas de un tablero. Los resultados de la prueba son, lógicamente, pura ciencia ficción -ni siquiera los monos son reales, sino producto de la magia de Hollywood-, pero el desafío que se le presenta al simio cinematográfico tampoco es tan diferente a los que los primatólogos plantean a los chimpancés en laboratorios para medir su inteligencia. Por pruebas similares se sabe que estos primates son, sin lugar a dudas, las criaturas que más se asemejan a los seres humanos. Tienen conciencia de sí mismos, capacidad simbólica y cultura que transmiten de generación en generación; pueden aprender el lenguaje de los signos con un vocabulario de unas 300 palabras, y son incluso superiores a nosotros en algunas habilidades de memoria matemática. Cooperan con sus congéneres, pero también pueden ser manipuladores y mentirosos, una astucia muy humana para la que hace falta un desarrollo cognitivo complejo. Solo ellos y nosotros sabemos elaborar una mentira.

Pero, ¿de verdad somos especies casi iguales? La cuestión es realmente peliaguda. Algunos aseguran que no hay apenas diferencias, lo que incluso llevó a una polémica petición de «derechos fundamentales» para los grandes primates y la propiedad sobre su selva, mientras que otros consideran que detrás de una postura semejante no hay más que el deseo sentimental de humanizar a los animales. Lo cierto es que, sin tomar partido, mirar a los ojos a un chimpancé en la jaula de un zoo estremece. Es como presentarnos ante un pariente lejano y extravagante en el que reconocemos algunos de nuestros rasgos. Para empezar, compartimos con ellos alrededor del 98 % de los genes. «Chimpancés y seres humanos tienen un antecesor común que no compartimos con ningún otro primate. Los dos linajes se separaron hace unos seis millones de años», explica el doctor Israel Sánchez, del departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC. Pero los homínidos dejaron los bosques para adentrarse en el ambiente abierto de la sabana, algo muy extraño en un primate, y se pusieron de pie, mientras que los chimpancés siguieron siendo «cuadrípedos y arborícolas». Para el paleontólogo, ahí está la clave de las diferencias. Cada uno por su lado perfeccionó un tipo diferente de locomoción muy específica y original, y posteriormente se produjo «un desarrollo cerebral distinto».

Cerebro de chimpancé

Un estudio publicado en Current Biology esta misma semana por Tetsuro Matzusawa, de la Universidad de Kyoto, uno de los más grandes investigadores de primates del mundo, ha seguido, por primera vez, el desarrollo del cerebro del chimpancé desde que nace y lo ha comparado con el del ser humano, que es tres veces mayor. En ambos, partes críticas para las funciones cognitivas son inmaduras en el nacimiento. Sin embargo, los bebés humanos desarrollan la materia blanca prefrontal de forma mucho más espectacular que las crías de chimpancé, lo que les permite un mayor desarrollo del lenguaje y de habilidades de interacción social.

A pesar de esa desventaja, la inteligencia de los chimpancés es bien reconocida, y los primatólogos la comparan con la de un niño humano de 2, 3 ó 4 años. En un experimento realizado por científicos del Instituto Max Plank de Alemania, llamado el «cacahuete flotante», se entregaba a un grupo de niños de esa edad y a unos chimpancés una probeta con una nuez dentro y un vaso de agua. Es fácil imaginar lo que había que hacer para obtener el premio. A iguales condiciones, animales y niños alcanzaron aciertos similares. Pero se demostró que no aprenden igual. Los niños son capaces de imitar a los que saben, el mono improvisa con creatividad. También se les ha pedido sumar, restar o reconocer fracciones. En pruebas numéricas en las que está en juego la memoria visual, como recordar en orden la posición de números que desaparecen en una pantalla, incluso han obtenido puntuaciones superiores a las de ¡estudiantes universitarios!

Producen herramientas

Otro factor interesante reconocido en los chimpancés es que «producen herramientas para conseguir sus alimentos, incluso sin que nadie les haya enseñado, por un método de ensayo y error», dice David Riba, antropólogo de la Fundación Mona, un centro de recuperación de primates cercano a Gerona, e investigador del instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Humana (IPHES) . Estas herramientas van desde palitos para obtener miel o termitas hasta lanzas para la caza. Los investigadores del Max Planck demostraron que estos instrumentos podían ser multiuso, lo que requiere una manifiesta capacidad de planificación.

Y tienen cultura, algo que ya avanzó la famosa etóloga británica Jane Goodall tras convivir con ellos en África, unos conocimientos que se transmiten de madres a hijos. «Se han documentado 39 tradiciones entre distintos grupos de chimpancés en libertad relacionadas con la obtención de recursos, hábitos higiénicos o tipos de saludo», recuerda Riba.

Pero, sin duda, la habilidad de los chimpancés que más llama la atención es su destreza para aprender el lenguaje norteamericano de los signos, algo que nos resulta fascinante. La primera en hacerlo fue una hembra,Washoe, que empleaba unas 300 palabras. Este lenguaje, aunque muy limitado y básico -«quiero una manzana» o «quiero jugar»-, forma frases gramaticalmente correctas con sujeto, verbo y predicado, en ese orden.

Sensibles y con personalidad

Los investigadores dicen, además, que son seres sensibles y con personalidades distintas. «Son muy sociales, establecen vínculos emocionales muy fuertes, especialmente con las crías, y si están solos o aislados, enferman», explica Miquel Llorente, psicólogo y responsable de investigación de la Fundación Mona. El experto cree que se puede hablar de «amistad» entre chimpancés y de un «proceso de duelo» ante la muerte de un miembro del grupo, aunque reconoce que este punto resulta un tanto «controvertido». Otra investigación, echa pública recientemente por el Centro de Investigación de Primates de Yerkes (EE.UU.), aseguraba que los chimpancés son generosos por naturaleza, una cualidad que hasta ahora se creía exclusivamente humana. «También se reconcilian tras un altercado, comparten alimentos con los más débiles y ayudan a los heridos», dice el primatólogo Roberto Ruiz Vidal.

Pero, ¿tienen conciencia de sí mismos? Muchos especialistas creen que sí, porque se reconocen en un espejo, y algunos les creen capaces de atribuir pensamientos e intenciones a otros seres, lo que se conoce como «teoría de la mente», una capacidad, sin duda, extraordinaria. Por eso, quizás, como nosotros, mienten.

Entre lo imposible y lo real

En «El origen del planeta de los simios», los chimpacés recreados muestran unas características que, como obliga el guión, son extraordinarias, pero también reflejan el comportamiento y la fisiología de estos animales con más o menos acierto. Estos son los aspectos mejor y peor tratados, según el primatólogo Roberto Ruiz Vidal:

-Locomoción bípeda: Los chimpancés caminan apoyando los nudillos, pero en la película no hay ningún problema para que lo hagan sobre dos patas. En realidad, la morfología de su cadera no les permite que el bipedismo sea su locomoción habitual, pero algunos chimpancés sí son capaces de ponerse de pie en ocasiones.

-Lenguaje hablado: Posiblemente, sea lo más absurdo. Los chimpancés no tienen el aparato fonador preparado para producir palabras. Sin embargo, el lenguaje con signos «sí está bien representado».

-El simbolismo: Un círculo con un rombo en el centro representa algo muy importante para «César», -el chimpancé protagonista que en realidad interpreta el actor Andy Serkis-, que lo pinta en una pared. En la vida real, varios ejemplares de esta especie y de gorila han demostrado sus habilidades para la pintura, «llegando a representar un perro y un gato». Incluso se han hecho exposiciones con sus «obras de arte».

-La añoranza y la tristeza: La vida en cautiverio supone «una ruina emocional» para los chimpancés, asegura el primatólogo, por lo que manifiestan su tristeza con gemidos y quejas. Eso sí, los gestos en la película están «demasiado humanizados»

-El liderazgo: Según Ruiz Vidal, está muy bien representado en la película, ya que estos animales tienen una estructura jerárquica. También considera que la cinta refleja bien los lazos sociales y las alianzas entre individuos por un objetivo común, e incluso cree que podría producirse una comunicación entre distintas especies, como aparece en el filme.

-Saltos y escaladas: Son muy fuertes y están muy capacitados para trepar por la pared de un edificio, pero los saltos que aparecen en el filme «están muy violentados y exagerados, como un Jackie Chan de los simios».

-La influencia humana en la evolución: El paleontólogo Israel M. Sánchez cree que no podemos atrevernos a imaginar cómo evolucionarán los chimpancés dentro de millones de años, pero «lo que está claro es que el ser humano no tiene el poder de influir en la evolución de la especie, porque la evolución implica variaciones en la frecuencia génica de las poblaciones a lo largo del tiempo, y nosotros solo actuamos sobre el comportamiento de individuos»

Grandes cobayas de laboratorio

Uno de los puntos que según los expertos consultados mejor refleja «El origen del planeta de los simios» es el uso de chimpancés para experimentación médica y científica, en este caso para buscar una posible cura al mal de Alzheimer. La UE acordó el pasado año limitar la experimentación con grandes primates, aunque, para organizaciones ecologistas muy activas como Proyecto Gran Simio dejó «una ventana abierta» a que cada país o empresa farmacéutica interpretara las leyes a su manera, ya que la UE permite el «uso excepcional» de grandes simios si se trata de pruebas para tratar de curar «una enfermedad muy grave» o está en juego «la supervivencia de la propia especie». De momento, solo Inglaterra, Austria, Nueva Zelanda y Australia han prohibido experimentar con grandes primates. En España, el Congreso aprobó una proposición no de ley al respecto en 2008, pero el Gobierno nunca la consideró.

Información sobre qué se entiende por acoso laboral


El acoso y la mala organización empresarial

El Gobierno ha definido el acoso moral al trabajador de la Administración Pública en un nuevo protocolo. Constituye acoso cuando se da alguna de estas circunstancias:

- Dejar al trabajador de forma continuada sin ocupación efectiva, o incomunicado, sin causa alguna que lo justifique.

- Dictar órdenes de imposible cumplimiento con los medios que al trabajador se le asignan.

- Ocupación en tareas inútiles o que no tienen valor productivo.

- Adoptar acciones de represalia sobre los trabajadores que han planteado quejas, denuncias o demandas frente a la organización, o frente a los que han colaborado con los reclamantes.

- Insultar o menospreciar repetidamente a un trabajador.

- Reprenderlo reiteradamente delante de otras personas.

Una mala organización laboral puede estar relacionada con el acoso. Estas son algunas claves, según CC OO.

- La falta de definición de los objetivos, autonomía y responsabilidades en el ejercicio de nuestro trabajo y la falta de adecuación de la información que tenemos para hacerlo.

- El diseño de puestos de trabajo que implican un reducido o inexistente margen de decisión y autonomía respecto al contenido y a las condiciones de trabajo.

- La inseguridad en las condiciones de trabajo (temporalidad, distribución irregular de jornada, salario variable).

- La exigencia de hacer tareas que entran en conflicto con las normas y valores profesionales y personales.

- La competitividad como forma de relación entre compañeros frente a potenciar el apoyo y el refuerzo del trabajo.

- El diseño de puestos de trabajo aislados o que imposibilitan la relación con los compañeros.

- La ausencia de capacitación para gestionar personas y de preocupación por la salud y el bienestar en el trabajo de directivos, mandos intermedios y encargados también puede estar relacionada.