domingo, 4 de marzo de 2012

Es gramática, no sexismo


Ignacio Bosque (que, por si no lo saben, es manchego, de un pueblo de Albacete), "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer. La RAE ha decidido llamar la atención a las guías de lenguaje no sexista publicadas en los últimos años por diversas instituciones. En este artículo, escrito por Ignacio Bosque y suscrito por 26 académicos de número, se sostiene que, si bien existen usos verbales sexistas, las recomendaciones de dichas guías difunden usos ajenos a las prácticas de los hablantes. También conculcan normas gramaticales, anulan distinciones necesarias y obvian la realidad de que no hay discriminación en la falta de correspondencia entre género y sexo.", en El País, 4 MAR 2012:

1. En los últimos años se han publicado en España numerosas guías de lenguaje no sexista. Han sido editadas por universidades, comunidades autónomas, sindicatos, ayuntamientos y otras instituciones. Las que identifico con siglas o abreviaturas en la relación que aparece al final constituyen tan solo una muestra de ese extenso catálogo. Antepondré un guion a la página citada: MUR-8, UPM-10, UGT-14, etc.

2. La mayor parte de estas guías han sido escritas sin la participación de los lingüistas. Constituye una importante excepción MAL, que contiene abundante bibliografía. Esta es la guía más completa de las nueve, y también la menos radical en sus propuestas. Cabe pensar que los responsables o los impulsores de las demás guías entienden que no corresponde a los lingüistas determinar si los usos verbales de los hispanohablantes son o no sexistas. Aunque se analizan en ellas no pocos aspectos del léxico, la morfología o la sintaxis, sus autores parecen entender que las decisiones sobre todas estas cuestiones deben tomarse sin la intervención de los profesionales del lenguaje, de forma que el criterio para decidir si existe o no sexismo lingüístico será la conciencia social de las mujeres o, simplemente, de los ciudadanos contrarios a la discriminación. Ha trascendido a la prensa recientemente el malestar de los profesores de Lengua Española de la Universidad de Murcia ante la guía de lenguaje no sexista que esta institución elaboró (MUR, en la lista final) sin contar con su participación o recabar siquiera su parecer.

Se ha señalado en varias ocasiones que los textos a los que me refiero contienen recomendaciones que contravienen no solo normas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias, sino también de varias gramáticas normativas, así como de numerosas guías de estilo elaboradas en los últimos años por muy diversos medios de comunicación. En ciertos casos, las propuestas de las guías de lenguaje no sexista conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados en nuestro sistema lingüístico, o bien anulan distinciones y matices que deberían explicar en sus clases de Lengua los profesores de Enseñanza Media, lo que introduce en cierta manera un conflicto de competencias.

No hay, desde luego, ilegalidad alguna en las recomendaciones sobre el uso del lenguaje que se introducen en esas guías, pero es fácil adivinar cuál sería la reacción de las universidades, las comunidades autónomas, los ayuntamientos o los sindicatos si alguna institución dirigiera a los ciudadanos otras guías de actuación social sobre cuestiones que competen directamente a esos organismos, y, más aún, que lo hiciera sin consultar con ellos y sin tener en cuenta sus puntos de vista, cuando no despreciando abiertamente sus criterios.

3. Las nueve guías que menciono poseen numerosos puntos en común. También existen algunas diferencias entre ellas, relativas sobre todo al grado de detalle con el que explican los fenómenos gramaticales o léxicos. De las nueve guías que menciono, MAL es la única que acepta el uso no marcado (más comúnmente llamado genérico) del masculino, como en El trabajador debe exigir sus derechos (MAL-29) o en El alumno deberá asistir puntualmente a clase (MAL-32), donde admite que “el masculino es extensivo a las mujeres”. Esta guía se limita a censurar “el uso abusivo del masculino genérico” (MAL-47), mientras que las demás no aceptan su empleo y recomiendan evitarlo en todos los casos.

Entre los aspectos que comparten las guías de lenguaje no sexista destaca sobre todo una argumentación implícita que me parece demasiado obvia para ser inconsciente. Consiste en extraer una conclusión incorrecta de varias premisas verdaderas, y dar a entender a continuación que quien niegue la conclusión estará negando también las premisas.

La primera premisa verdadera es el hecho cierto de que existe la discriminación hacia la mujer en nuestra sociedad. Son alarmantes, en efecto, las cifras anuales de violencia doméstica, y se siguen registrando situaciones de acoso sexual no siempre atendidas debidamente por las autoridades competentes. Existen todavía diferencias salariales entre hombres y mujeres. Se atestiguan también diferencias en el trato personal en el trabajo, que a veces se extienden al grado de capacitación profesional exigible en la práctica, así como a las condiciones requeridas para acceder a puestos de responsabilidad. Además de en el mundo laboral, existe desigualdad entre hombres y mujeres en la distribución de las tareas domésticas. Es también real el sexismo en la publicidad, en la que la mujer es considerada a menudo un objeto sexual. Son igualmente verdaderas las actitudes paternalistas que algunos hombres muestran hacia las mujeres, sea dentro o fuera del trabajo, y son asimismo objetivos otros muchos signos sociales de desigualdad o de discriminación que las mujeres han denunciado repetidamente en los últimos años.

La segunda premisa, igualmente correcta, es la existencia de comportamientos verbales sexistas. El lenguaje puede usarse, en efecto, con múltiples propósitos. Puede emplearse para describir, ordenar, preguntar, ensalzar o insultar, entre otras muchas acciones, y, desde luego, también puede usarse para discriminar a personas o a grupos sociales. Este hecho ha sido destacado por los lingüistas en numerosas ocasiones, incluso aplicándolo al caso específico de las mujeres, como explicaré en este mismo texto.

La tercera premisa verdadera es el hecho de que numerosas instituciones autonómicas, nacionales e internacionales han abogado por el uso de un lenguaje no sexista. En casi todas las guías que menciono se alude, en efecto, a la abundante legislación que propugna abolirlo.

Algunas revistas científicas internacionales piden actualmente a los investigadores que no usen únicamente la inicial del nombre de pila en las citas bibliográficas de sus trabajos, ya que se ha constatado cierta tendencia a considerar, por defecto, que el autor de la obra citada en tales casos es un varón, en lugar de una mujer. Existen otras muchas medidas sociales surgidas en los últimos años, igualmente destinadas a evitar situaciones de discriminación hacia las mujeres.

La cuarta premisa, casi un corolario de las anteriores, es igualmente correcta. Es necesario extender la igualdad social de hombres y mujeres, y lograr que la presencia de la mujer en la sociedad sea más visible. Hago notar que las palabras visible, visibilidad, invisibilidad, visibilizar o visibilización están presentes en las nueve guías que he mencionado.

De estas premisas correctas, en cierta forma subsumidas en la última, se deduce una y otra vez en estas guías una conclusión injustificada que muchos hispanohablantes (lingüistas y no lingüistas, españoles y extranjeros, mujeres y hombres) consideramos insostenible. Consiste en suponer que el léxico, la morfología y la sintaxis de nuestra lengua han de hacer explícita sistemáticamente la relación entre género y sexo, de forma que serán automáticamente sexistas las manifestaciones verbales que no sigan tal directriz, ya que no garantizarían “la visibilidad de la mujer”. En este punto coinciden todas las guías, aun cuando se diferencian en el énfasis que ponen en la conclusión alcanzada. Si no se acepta el razonamiento, se estará impidiendo al lenguaje “que evolucione de acuerdo con la sociedad” (GRAN-1), de forma que mantendremos una serie de “hábitos que [lo] masculinizan […], lo que expulsa a las mujeres del universo simbólico” (CCOO-6). Caeremos, en suma, en el “pensamiento androcéntrico, ya que la utilización de esta forma de lenguaje nos hace interpretar lo masculino como lo universal” (UPM-10).

4. Como la primera premisa no afecta a cuestiones lingüísticas, no me detendré en ella. Apuntaré tan solo que, si bien no está en discusión que sigue existiendo en nuestra sociedad discriminación hacia la mujer, sí existe discrepancia entre las mujeres acerca de cuáles son exactamente las medidas que la evitarían. A manera de ilustración, indicaré tan solo que conozco mujeres (algunas, sumamente prestigiosas) que consideran ofensivo el establecimiento de cuotas que regulen su acceso a puestos de responsabilidad, sea en el número de ministras o de directoras generales que deben formar parte del Gobierno, el de catedráticas que deben enseñar en una determinada universidad, el de miembros femeninos de un comité o de un jurado o el de cirujanas de un hospital. No deseo entrar a valorar esta cuestión polémica ni, en general, la pertinencia de los llamados “criterios de paridad”. Si menciono estos ejemplos, relativos a la existencia de discrepancias entre las mujeres acerca de lo que es o no es socialmente discriminatorio, es porque en las guías que examino no se muestran discrepancias en relación a lo que es o no es verbalmente sexista (de nuevo, con la posible excepción de MAL). No solo no se percibe ninguna duda en sus redactores a la hora de discriminar los usos verbales sexistas de los no sexistas, sino que se confunde, no sé si ingenua o deliberadamente, el verdadero sexismo verbal, que he identificado en la segunda de mis cuatro premisas correctas, con la alarma infundada ante voces y construcciones sintácticas que mostrarían un uso supuestamente sexista del lenguaje.

Las muestras de tal confusión son abundantes. Hay, efectivamente, sexismo en el ejemplo Los directivos acudirán a la cena con sus mujeres (UGT-7), precisamente porque el masculino engloba en su designación a varones y mujeres, pero los autores de esa guía entienden que tan sexista es usar esta frase como emplear los trabajadores de la empresa (UGT-11) con la intención de aludir a trabajadores y trabajadoras. Tan sexista les parece el preguntar a una mujer si es señora o señorita (UGT-13) como escribir (UGT-10) Todos tenemos sentimientos, en lugar de Las personas tenemos sentimientos. En cuanto a MAL, considera, correctamente, que son sexistas frases como En el turismo accidentado viajaban dos noruegos con sus mujeres (MAL-72), pero recomienda a la vez escribir Los gerentes y las gerentas revisarán las solicitudes presentadas hasta la fecha (MAL-81), puesto que entiende que usar únicamente los gerentes podría ser discriminatorio con la mujer.

En general, el rechazo a toda expresión del masculino destinada a abarcar los dos sexos es marcadísimo en las guías. VAL considera sexista escribir los valencianos (VAL-15) y todos los ciudadanos (frente a toda la ciudadanía); UNED rechaza los becarios (UNED-6) y propone en su lugar las personas becarias; y AND considera discriminatorio escribir número de parados (AND-36), en lugar de número de personas sin trabajo.

En su ya antiguo libro ¿Es sexista la lengua española? (Barcelona, Paidós, 1994), Álvaro García Meseguer analizaba pormenorizadamente estas confusiones. Explicaba (pág. 58) por qué son claramente sexistas frases como Hasta los acontecimientos más importantes de nuestra vida, como elegir nuestra esposa o nuestra carrera, están determinados por influencias inconscientes, ya que introducen una marcada perspectiva androcéntrica en una afirmación general sobre los seres humanos. Justificaba asimismo por qué es sexista —acaso más llamativamente aún (pág. 60)— uno de los versos de la famosa canción Libertad sin ira, popularizada en España en los años de la Transición por el grupo Jarcha: Gente que solo busca su pan, su hembra, su fiesta en paz. Este autor añadió muchos más ejemplos de esta confusión en El español, una lengua no sexista (trabajo publicado en Internet), y otros lingüistas han insistido en ella. Explicaba García Meseguer que son sexistas, y por tanto discriminatorias, frases como Los ingleses prefieren el té al café, como prefieren las mujeres rubias a las morenas, pero también aclaraba que no lo es, en cambio, formar construcciones genéricas con artículos determinados o cuantificadores en masculino, como en Todos los que vivimos en una ciudad grande.

Aplicando el verbo visibilizar en el sentido que recibe en estas guías, es cierto que esta última frase “no visibiliza a la mujer”, pero también lo es que las mujeres no se sienten excluidas de ella. Hay acuerdo general entre los lingüistas en que el uso no marcado (o uso genérico)del masculino para designar los dos sexos está firmemente asentado en el sistema gramatical del español, como lo está en el de otras muchas lenguas románicas y no románicas, y también en que no hay razón para censurarlo. Tiene, pues, pleno sentido preguntarse qué autoridad (profesional, científica, social, política, administrativa) poseen las personas que tan escrupulosamente dictaminan la presencia de sexismo en tales expresiones, y con ello en quienes las emplean, aplicando quizá el criterio que José A. Martínez ha llamado despotismo ético en su excelente libro El lenguaje de género y el género lingüístico (Universidad de Oviedo, 2008). No debe olvidarse que los juicios sobre nuestro lenguaje se extienden a nosotros mismos.

5. Algunos de los responsables de las guías que comparo responderían a la pregunta que acabo de formular afirmando que la autoridad que se les reclama no es académica, ya que procede de su sensibilidad ante la discriminación de la mujer en el mundo moderno. El argumento es insostenible, puesto que califica arbitrariamente de sexista al grupo —absolutamente mayoritario— de mujeres y hombres con una sensibilidad diferente. Si “el uso del masculino con valor genérico implica un trato lingüístico discriminatorio” (CCOO-24), ¿cómo han de reaccionar las mujeres que no perciben en él tal discriminación? En efecto, ¿qué se supone que ha de pensar de sí misma una mujer que no se sienta excluida de la expresión Se hará saber a todos los estudiantes que… por mucho que la Generalitat Valenciana (VAL-28) le diga que la están discriminando? Las guías que analizo son poco flexibles en este punto. Pareciera que se quiere dar a entender que la mujer que no perciba irregularidad alguna en el rótulo Colegio Oficial de Psicólogos de Castellón, y que (a diferencia de VAL-37) no considere conveniente cambiarlo por Colegio Oficial de Psicólogos y Psicólogas de Castellón, debería pedir cita para ser atendida por los miembros de dicha institución.

He tenido la oportunidad de revisar recientemente una selección de textos de Soledad Puértolas, Maruja Torres, Ángeles Caso, Carmen Posadas, Rosa Montero, Almudena Grandes, Soledad Gallego-Díaz, Ángeles Mastretta, Carmen Iglesias y Margarita Salas, y puedo asegurar que ninguna de estas mujeres sigue las directrices contra el supuesto sexismo verbal que se propugnan en las guías que estoy comentando. Como sería absurdo cargar de citas este artículo, voy a mencionar un solo ejemplo, que me parece ilustrativo.

Margarita Salas pronunció la conferencia inaugural del curso 2005-2006 en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Se titulaba Experiencias de una vida dedicada a la investigación científica. En este texto, accesible en Internet, Salas explica las dificultadas sociales que tuvo que vencer en sus primeros años de investigadora. Hace en él una encendida defensa de la igualdad profesional y laboral de hombres y mujeres, y en particular de la necesidad de que la mujer acceda a puestos de responsabilidad en el mundo de la universidad, la política, la empresa y la investigación con igualdad de deberes y derechos respecto de los hombres. Solo a los redactores de las guías que menciono les sorprenderá que se incluya a sí misma en la referencia del sustantivo masculino científicos (“Yo creo que los científicos tenemos la obligación de hacer una difusión de la ciencia asequible, pero rigurosa”); que no intente excluir a las mujeres cuando habla de “los 40 doctorandos que se han formado en mi laboratorio”; que no pretenda dejar fuera a las niñas cuando explica que “un aspecto muy importante para la participación de la mujer en el mundo profesional es que haya facilidades para el cuidado de los niños”, ni tampoco a sus amigas cuando, al final de su conferencia, agradece a sus amigos su apoyo y su amistad a lo largo de su vida.

Se me ocurre preguntar ahora a los responsables de las guías mencionadas qué quiere decir exactamente que este texto abunda en rasgos de sexismo lingüístico. La pregunta se podría aplicar igualmente a los textos de decenas, seguramente centenares, de escritoras, periodistas, científicas o artistas, entre otras muchas representantes de la cultura, el arte o la ciencia, firmemente comprometidas con la defensa de los derechos de la mujer, además, por supuesto, de a los innumerables textos de varones que compartan esos mismos principios e ideales, y que tampoco aplican las recomendaciones lingüísticas de las guías de lenguaje no sexista.

6. La RAE y la ASALE explican (Nueva gramática de la lengua española, Madrid, Espasa, 2009, § 2.2) que el desdoblamiento en la coordinación al que he hecho referencia puede tener sentido en ciertos contextos, como en No tiene hermanos ni hermanas y en otros ejemplos que allí se proporcionan. También se aclara que existen otros recursos lingüísticos que pueden deshacer fácilmente los casos de posible ambigüedad o de falta de precisión en la referencia a grupos de personas. Pero lo que en estas guías se entiende, de manera poco justificada, es que hay siempre discriminación en las expresiones nominales construidas en masculino con la intención de abarcar los dos sexos. Proponen, pues, que debe sustituirse Los afectados recibirán una indemnización (VAL-26) por Los afectados, hombres y mujeres, recibirán una indemnización, ya que las mujeres afectadas que lean la primera variante entenderán (o quizá tendrán que entender, quieran o no, en función del despotismo ético al que me he referido) que no corresponde a ellas el resarcimiento que se anuncia.

Nadie considera controvertida la propuesta de extender la formación de pares morfológicos a los nombres de profesiones y cargos (ingeniero-ingeniera, etc.), hoy universalmente aceptada. Aun así, no parecen admitir estas guías que una profesional de la judicatura pueda elegir entre ser jueza o ser juez, ni que una licenciada en Medicina pueda escoger entre ser llamada médica o médico, a pesar de que se ha constatado en múltiples casos que existen preferencias geográficas, además de personales, por una u otra denominación.

En la guía que patrocina la Junta de Andalucía se critica a la RAE (AND-40) porque en su edición de 1984 todavía aparecían sustantivos sin desdoblar en el Diccionario Académico. No negaré que las críticas retrospectivas tienen sentido como parte de la historia de las ideas sociales (entre ellas, las lingüísticas), pero tampoco que a algunos parece molestarles que la RAE actualice sus obras con el curso de los años, ya que esta modernización los va privando de argumentos para criticarla.

7. Los lectores curiosos e interesados que lean con atención las guías de lenguaje no sexista se formularán un gran número de preguntas lingüísticas, pero me temo que buscarán inútilmente las respuestas entre sus páginas (de nuevo, con la posible excepción de MAL). El lector de estas guías habrá aprendido, en efecto, que es sexista decir o escribir El que lo vea (MUR-4) en lugar de Quien lo vea; que también lo es la expresión Los futbolistas (AND-37) en lugar de Quienes juegan al fútbol; que no debe hablarse de los requisitos exigidos para acceder a plazas de Profesores no Asociados (UNED-5), sino de los requisitos exigidos para acceder a las plazas de Profesorado no Asociado; que un periodista no debe escribir Los españoles irán a las urnas el próximo domingo, sino La población española irá a las urnas el próximo domingo (VAL-24), y que en la redacción de los convenios colectivos deben evitarse expresiones como permiso para acudir a la consulta del médico (CCOO-52), puesto que este uso discrimina a las médicas.

Una vez que haya asimilado todas estas directrices, el lector se preguntará probablemente si es o no sexista usar el adjetivo juntos, masculino plural, en la oración Juan y María viven juntos. Como este adjetivo “no visibiliza el femenino”, en este caso el género del sustantivo María, es de suponer que esta frase es sexista. Tal vez el que la construyó debería haber dicho …viven en compañía para no ser discriminatorio con las mujeres. Pero, ¿qué hacer si el predicado fuera …están contentos, …están cansados o …viven solos? ¿Deberían tal vez usarse en estos contextos adjetivos que no hagan distinción en la concordancia de género, como alegres o felices, o locuciones que no la requieran, como en soledad? De nuevo, ninguna respuesta.

¿Será o no sexista el uso de la expresión el otro en la secuencia Juan y María se ayudan el uno al otro en lo que pueden? Como esta expresión tampoco visibiliza el femenino en la concordancia, cabe pensar que esta frase también es sexista. Si a un hombre o una mujer se le escapa la frase Ayer estuvimos comiendo en casa de mis padres, ¿estará siendo sexista? Seguramente sí, se dirá, puesto que el sustantivo padres designa aquí al padre y a la madre conjuntamente. Como se sabe, el español no posee un término particular para estos usos, a diferencia del inglés, el francés o el alemán, entre otras lenguas. Así pues, el sustantivo padres tampoco visibiliza a la mujer, a pesar de que la abarca en su designación. Pero, si hay que evitar estas expresiones, por sexistas, tampoco podremos usar los reyes, mis tíos o sus suegros para designar parejas (ni tus primos para referirse a grupos), ya que la anulación de la visibilidad de la mujer se extiende a todas ellas. ¿Debería entonces pedirse a la RAE que expulsara estas voces de su diccionario (padre: 9. pl. El padre y la madre, DRAE) y de su gramática (Nueva gramática, § 2.2l)?

Hace unas semanas pregunté a mis alumnas de sintaxis de la Universidad Complutense si aceptaban la oración Nadie estaba contenta. Ninguna contestó afirmativamente. Como antes, una opción es pensar que la RAE debería darla por buena, fomentar su uso y contribuir con ello a la visibilidad de la mujer en el lenguaje. Otra opción, que algunos consideramos preferible, sería entender que la irregularidad de esta frase no está en la sociedad, sino en la sintaxis. Nos parece natural, en efecto, ¿Quién estaba contenta? porque interpretamos un complemento partitivo tácito (¿Quién de ellas?), mientras que rechazamos Nadie estaba contenta porque este complemento se rechaza igualmente en ese caso (es decir, no decimos Nadie de ellas).

Aun cuando dejáramos de lado estas cuestiones sintácticas sutiles, seguiría siendo pertinente la simple pregunta de dónde fijar los límites ante el “problema de la visibilidad de la mujer en el lenguaje”. Si la mujer ha de sentirse discriminada al no verse visualizada en cada expresión lingüística relativa a ella, y al parecer falla su conciencia social si no reconoce tal discriminación, ¿cómo establecemos los límites entre lo que su conciencia debe demandarle y el sistema lingüístico que da forma a su propio pensamiento? Si no estamos dispuestos a aceptar que es la historia de la lengua la que fija en gran medida la conformación léxica y sintáctica del idioma, ¿cómo sabremos dónde han de detenerse las medidas de política lingüística que modifiquen su estructura para que triunfe la visibilidad?

Consideremos, a título de ejemplo, el caso de los animales. ¿Debemos entender tal vez que es correcto discriminar a las hembras en expresiones tan comunes como los perros, los gatos, los lobos o los jabalíes, o hemos de interpretar, por el contrario, que no es preciso que el género tenga aquí correspondencia con el sexo? Los que elijan esta última opción ¿habrían de argumentar tal vez que los animales no tienen dignidad, y que este es el factor que determina la visibilidad morfológica? De nuevo, ¿cuál es el límite?

A los que respondan que no conviene llevar las normas o las reglas gramaticales a sus extremos, habría que recordarles que las normas gramaticales no tienen extremos. Se formulan de cierta manera y se aplican en función de ciertos criterios léxicos, morfológicos o sintácticos que deben expresarse con claridad. Se dice en algunas guías (por ejemplo, en CCOO-24) que los críticos del desdoblamiento léxico (ciudadanos y ciudadanas, etc.) construyen deliberadamente ejemplos recargados con el solo propósito de ridiculizar, a menudo en periódicos o en blogs, a quienes proponen dicho recurso visibilizador. Pero los fragmentos de la constitución de la República Bolivariana de Venezuela que oportunamente cita Ignacio M. Roca en el Boletín de la Real Academia Española (tomo 89, 2009, pág. 78), no constituyen ejemplos inventados por periodistas o escritores:

«Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República, Fiscal General de la República, Defensor o Defensora del Pueblo, Ministros o Ministras de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de los Estados y Municipios fronterizos y de aquellos contemplados en la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional.»

«Para ejercer los cargos de diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, Ministros o Ministras; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de Estados y Municipios no fronterizos, los venezolanos y venezolanas por naturalización deben tener domicilio con residencia ininterrumpida en Venezuela no menor de quince años y cumplir los requisitos de aptitud previstos en la ley.»

De hecho, tales desdoblamientos múltiples se proponen a menudo como ejemplos en estas mismas guías. La de la UNED considera que no debe decirse Los funcionarios interinos que hayan trabajado entre el 8 de julio y el 7 de enero […], sino (UNED-5) Los funcionarios y funcionarias interinos e interinas que hayan trabajado entre el 8 de julio y el 7 de enero […]. También propone (UNED-8) como modelo de redacción frases como […] foros y chats, para que el/la estudiante pueda comunicarse con el equipo docente, los/las tutores/as y los/las compañeros/as…, así como En estos centros las tutoras y los tutores actuarán como guías y asesores de las alumnas y los alumnos (UNED-10), con aparente discriminación de las asesoras. En MAL-70 se sugiere como pauta El/la avalado/a está obligado/a a comunicar a el/la avalista dicha circunstancia.

8. Un buen paso hacia la solución del “problema de la visibilidad” sería reconocer, simple y llanamente, que, si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar. Mucho me temo, sin embargo, que las propuestas no estén hechas para ser adaptadas al lenguaje común. Unas veces se dice expresamente en las guías, pero otras queda tan solo sobrentendido: se supone que los cambios que se solicitan han de afectar únicamente al lenguaje oficial. Se aplicarían, pues, a los textos legales o administrativos (lengua escrita) y a los discursos públicos, las declaraciones, las ruedas de prensa y otras manifestaciones de la lengua oral. Dicho de una manera más clara: se ve como algo enteramente natural que la autoridad, el responsable o el gestor que desdobla usuarios y usuarias o ciudadanos y ciudadanas se olvide de su desdoblamiento cuando ya no esté delante de un micrófono o de una cámara. Una vez abandone la tribuna o el estudio de grabación, dirá que “va a cenar con unos amigos”, sin intención de excluir a las mujeres, o que “tiene que ir al colegio a recoger a sus hijos”, sin que hayamos de suponer que no tiene hijas. Hablará, en una palabra, como todo el mundo.

No me parecen insignificantes las implicaciones que conlleva la aceptación de este sorprendente cambio de registro. Precisamente ahora que se trabaja para que el lenguaje de los textos jurídicos se acerque en alguna medida al español común, las propuestas para “visibilizar a la mujer” en el idioma parecen encaminarse en el sentido opuesto. Se trata, al parecer, de lograr que el lenguaje oficial se diferencie aún más del real. A los tan denostados eufemismos de los políticos y los economistas, que enmascaran o edulcoran, como sabemos, tantos aspectos de la realidad, parece que ha de agregarse ahora un nuevo código artificial, ajeno al lenguaje común, constituido por nuevos circunloquios, restringidos —como antes— al mundo oficial. A la vez, se acepta paradójicamente su propia artificiosidad al reconocer implícitamente que no tienen aplicación en la lengua de todos los días.

Pero existen razones para la esperanza. Observo, por ejemplo, que la Junta de Andalucía no sigue tan estrictamente en su Boletín Oficial (BOJA) las normas antisexistas que proponen sus consejerías. Abro al azar el BOJA y leo: "Emplácese a cuantos aparecen como interesados en el expediente, a fin de que puedan personarse en legal forma como demandados en el plazo de nueve días ante el órgano jurisdiccional" (BOJA, 7 de enero de 2009, pág. 55). A estas tres infracciones en tan pocas líneas se suman otras muchas en otros números del BOJA, y aun en este que cito.

En el mismo sentido, el título del informe nº 247/2012 de la Federación Regional de Enseñanza de Comisiones Obreras de Madrid (Sector Universidad) contiene dos supuestas infracciones a las pautas que estipula este sindicato: Los defensores universitarios dan la razón a los trabajadores. En sus páginas aparecen asimismo varios usos del masculino en su uso no marcado, y no encuentro en ellas ni un solo grupo nominal desdoblado (ya no somos los únicos en defender […]; la atención a los estudiantes; el legítimo derecho de los empleados públicos, etc.). Lo mismo cabe decir de los documentos de la UGT (un ejemplo, entre otros muchos, es la Carta de derechos de los trabajadores en paro del 2-12-2010). No he sido capaz, por otra parte, de encontrar un solo documento de CCOO o de UGT en el que aparezca la expresión desdoblada empresarios y empresarias.

Es de suponer que los que redactaron todos estos textos, y otros análogos emitidos por las mismas instituciones que patrocinan las guías de lenguaje no sexista, probaron antes la versión alambicada de sus escritos, y —quizá después de algunas dudas—, optaron, con buen criterio, por sacrificar la visibilidad a la naturalidad y a la eficacia.

9. Nadie pone hoy en cuestión que la labor que llevan a cabo los profesores de Lengua en la Enseñanza Media constituye una parte esencial de la educación de nuestros jóvenes. Entre sus múltiples tareas está la de conseguir que adquieran cierta soltura en el uso del idioma, distingan matices léxicos y gramaticales, y sean capaces de hablar y escribir con corrección. El profesor de Lengua deberá decidir, como es lógico, qué normas explica en sus clases. Habrá de pensar si recomienda a sus alumnos que escriban l@s niñ@s (como se sugiere en AND-37), l@s actores/as normalmente involucrad@s (como se propone en UGT-33) y alumn@s o funcionari@s (como se recomienda en UPM-17), o deberá, por el contrario, pedir a sus alumnos que eviten estas expresiones, tal como recomienda la RAE, junto con todas las gramáticas normativas y los manuales de estilo de los medios de comunicación.

En la guía de Comisiones Obreras se explica (CCOO-65, nota 24) que la arroba es un signo “que no es reconocido en este uso no sexista por los dispositivos lectores que emplean las personas con discapacidad visual”. A pesar de ello, constituye “un recurso posible y efectivo cuando no se quiere marcar el género”. De hecho, parece sugerir que se emplee también en rótulos, y propone el ejemplo Acceso Delegad@s. Solo una de las nueve guías que cito recomienda evitar la arroba como signo lingüístico en todos los contextos. Aun así, no propone sustituir L@s niñ@s vendrán a clase con ropa cómoda (MAL-88) por el equivalente con los niños, sino con las niñas y niños o con los/as niños/as.

La elección del profesor de Lengua afecta, desde luego, a otros muchos aspectos. Deberá decidir si recomienda que sus alumnos escriban Los/las trabajadores/as, como hace la UGT (UGT-11) o si les enseña a evitar este uso. Cuando explique en clase los sustantivos colectivos y los abstractos ¿deberá tener en cuenta que no equivalen siempre a los plurales? La Universidad de Murcia (MUR-4) proporciona una lista de “términos que hacen referencia tanto a hombres como a mujeres”. En esta lista aparecen alumnado, profesorado y clientela, pero también adolescencia, licenciatura, coordinación, infancia, niñez, ingeniería, vejez y jefatura, términos que se proponen como sustitutos de los nombres de persona. La Universidad Politécnica (UPM-12) recomienda usar las tutorías en lugar de los tutores; la Generalitat Valenciana hace equivaler (VAL-23) el alcalde a la alcaldía, y la Universidad de Granada (GRAN-6) entiende que este tipo de sustituciones “facilitarán la escritura sin romper la estética del texto”. MAL es la única guía que actúa con cierta cautela: “Estos listados son orientativos y no deben interpretarse como soluciones válidas en todos los contextos” (MAL-52).

No es preciso, desde luego, ser lexicógrafo para intuir que la niñez no equivale a los niños, y, en general, que, si existen contextos en que alguno de estos sustantivos abstractos equivalga a un colectivo de persona, están sumamente restringidos. En ciertos casos, los nombres colectivos de persona (ninguno de los cuales “visibiliza a la mujer”) no designan en español dos grupos de individuos de distinto sexo. Así, el que dirige un colegio podría tal vez usar la expresión mi profesorado para aludir al conjunto de profesores y profesoras que trabajan en él, pero el que quiere referirse al conjunto de profesores y profesoras que ha tenido en su vida no podrá usar mi profesorado, pero sí mis profesores. En UPM-12 se hace notar que, como es sexista la presencia del artículo los en los interventores, habrá que sustituir esa expresión por quienes intervengan. Poco parece importar a los autores de la guía el que las dos fórmulas no sean necesariamente equivalentes.

En la mayor parte de las guías que cito se recomienda omitir, siempre que sea posible, los artículos masculinos para evitar el uso no marcado de este género. Para la Universidad de Granada (GRAN-7) es sexista la frase Los jóvenes y los ancianos están siempre de acuerdo, de forma que el sexismo desaparecería suprimiendo el artículo: Jóvenes y ancianos están siempre de acuerdo. La Universidad de Murcia recomienda (MUR-4) no usar expresiones como Va dirigido a los estudiantes de último curso, y aconseja emplear en su lugar Va dirigido a estudiantes de último curso. Pero, como es obvio., el profesor de Lengua Española debería aclarar en sus clases que la supresión del artículo da lugar unas veces a secuencias anómalas, y otras muchas a notables cambios de sentido. El que dice Conozco a los especialistas en esta cuestión está diciendo que los conoce a todos, mientras que, si dice Conozco a especialistas en esta cuestión, está diciendo que conoce a algunos (que podrían, como antes, ser hombres o mujeres). Las gramáticas del español suelen explicar estas diferencias con detalle.

¿Es todo esto demasiado sutil? ¿Se le está diciendo al profesor que en sus clases de Lengua debe prescindir de los matices y que ha de anular cuantas diferencias sintácticas o léxicas sean necesarias para que prevalezca la visibilidad? Me parece que el conflicto de competencias al que aludía al principio no es tanto un problema legal cuanto una cuestión de responsabilidad profesional. También es, por consiguiente, un problema de conciencia.

10. Llama la atención el que sean tantas las personas que creen que los significados de las palabras se deciden en asambleas de notables, y que se negocian y se promulgan como las leyes. Parecen pensar que el sistema lingüístico es una especie de código civil o de la circulación: cada norma tiene su fecha; cada ley se revisa, se negocia o se enmienda en determinada ocasión, sea la elección del indicativo o del subjuntivo, la posición del adjetivo, la concordancia de tiempos o la acepción cuarta de este verbo o aquel sustantivo.

Nadie niega que la lengua refleje, especialmente en su léxico, distinciones de naturaleza social, pero es muy discutible que la evolución de su estructura morfológica y sintáctica dependa de la decisión consciente de los hablantes o que se pueda controlar con normas de política lingüística. En ciertos fenómenos gramaticales puede encontrarse, desde luego, un sustrato social, pero lo más probable es que su reflejo sea ya opaco y que sus consecuencias en la conciencia lingüística de los hablantes sean nulas. Así, el hecho de que tothom (literalmente, ‘todo hombre’) signifique ‘todos, todo el mundo’ en catalán no parece molestar a las catalanas. El indefinido omne (de lat. hominem) se usaba en castellano medieval con el sentido de ‘uno, cualquiera’. Esta forma de crear indefinidos pervivió en alemán y en francés, entre otros idiomas. El indefinido alemán man (‘alguien, uno’) se pronuncia como el sustantivo Mann (‘hombre’), y no se diferenciaba de él en la lengua antigua. Cualquier alemán, hombre o mujer, reconoce que hay relación entre man y Mann cuando dice, por ejemplo, Das sagt man (‘Eso dicen’). Es algo mayor la diferencia de pronunciación entre el francés on (‘uno, alguien’) y homme (‘hombre’), pero su origen es también el sustantivo “hombre” (latín hominem). Esta forma de fosilización recibe entre los lingüistas el nombre de gramaticalización.

No queda claro cuál habría de ser, aplicando la lógica de la visibilidad, la reacción de las mujeres alemanas o francesas ante estos hechos, ni tampoco ante qué institución deberían presentar su protesta por tener que aceptar tamaña injusticia sintáctica. Como es obvio, si no se sienten discriminadas por estos fenómenos —como, en efecto, sucede— es porque comprenden que los significados de las palabras se modifican en su evolución, incluso aunque sus antiguos sentidos sean parcialmente reconocibles en la actualidad. Si no hay discriminación en estos usos es, simplemente, porque las etimologías no revelan el significado actual de las palabras, y también porque la historia de cada lengua no es la historia de las disposiciones normativas que sobre ella se hayan dictado, sino la historia de un organismo vivo, sujeto a una compleja combinación de factores, entre los que destacan los avatares de los cambios sociales y las restricciones formales fijadas por el sistema gramatical. Como es obvio, no existe institución ante la que haya que manifestarse para exigir que el sustantivo sol, el nombre del astro rey, deje de ser masculino en español, a la vez que luna es femenino, y demandar que las cosas sean exactamente al revés, como sucede en alemán.

11. Se explica en AND-60 que “esta guía, más que mostrar pautas gramaticales […], es un intento de iniciar pequeñas vías de reflexión en la ciudadanía”. Seguramente es así, aun cuando el hecho de que la Junta de Andalucía explicara en su momento que se multaría a los anunciantes que no respetaran en sus textos las directrices lingüísticas de esa institución la convierte quizá en algo más que “un intento de reflexión en la ciudadanía”. Las páginas precedentes constituyen también un intento de mover a la reflexión, pero en un sentido diferente. El propósito último de las guías de lenguaje no sexista no puede ser más loable: contribuir a la emancipación de la mujer y a que alcance su igualdad con el hombre en todos los ámbitos del mundo profesional y laboral. Intuyo que somos muchos —y muchas— los que pensamos que la verdadera lucha por la igualdad consiste en tratar de que esta se extienda por completo en las prácticas sociales y en la mentalidad de los ciudadanos. No creemos que tenga sentido forzar las estructuras lingüísticas para que constituyan un espejo de la realidad, impulsar políticas normativas que separen el lenguaje oficial del real, ahondar en las etimologías para descartar el uso actual de expresiones ya fosilizadas o pensar que las convenciones gramaticales nos impiden expresar en libertad nuestros pensamientos o interpretar los de los demás.

No deja de resultar inquietante que, desde dependencias oficiales de universidades, comunidades autónomas, sindicatos y ayuntamientos, se sugiera la conveniencia de extender —y es de suponer que de enseñar— un conjunto de variantes lingüísticas que anulan distinciones sintácticas y léxicas conocidas y que prescinden de los matices que encierran las palabras con la intención de que perviva la absoluta visibilidad de la distinción entre género y sexo. La enseñanza de la lengua a los jóvenes constituye una tarea de vital importancia. Consiste, en buena medida, en ayudarlos a descubrir sus sutilezas y comprender sus secretos. Se trata de lograr que aprendan a usar el idioma para expresarse con corrección y con rigor; de contribuir a que lo empleen para argumentar, desarrollar sus pensamientos, defender sus ideas, luchar por sus derechos y realizarse personal y profesionalmente. En plena igualdad, por supuesto.

AND

Guía sobre comunicación socioambiental con perspectiva de género. Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía, ISBN-978-84-96776-78-4, sin fecha.
CCOO

Guía para un uso del lenguaje no sexista en las relaciones laborales y en el ámbito sindical. Guía para delegadas y delegados. Secretaría confederal de la mujer de CCOO y Ministerio de Igualdad, Madrid, 2010.
GRAN

Guía de lenguaje no sexista. Unidad de Igualdad de la Universidad de Granada, Universidad de Granada, sin fecha.
MAL

Antonia M. Medina Guerra (coord.): Manual de lenguaje administrativo no sexista. Asociación de estudios históricos sobre la mujer de la Universidad de Málaga y Área de la mujer del Ayuntamiento de Málaga, 2002.
MUR

Guía de uso no sexista del lenguaje de la Universidad de Murcia. Unidad para la Igualdad entre mujeres y hombres, Universidad de Murcia, 2011.
UPM

Manual de lenguaje no sexista en la Universidad Politécnica de Madrid. Madrid, Unidad de Igualdad, Universidad Politécnica de Madrid, sin fecha.
UGT

Guía sindical del lenguaje no sexista. Madrid, Secretaría de Igualdad, Unión General de Trabajadores, 2008.
UNED

Guía de lenguaje no sexista. Oficina de Igualdad, UNED, sin fecha.
VAL

Igualdad, lenguaje y Administración: propuestas para un uso no sexista del lenguaje. Conselleria de Bienestar Social, Generalitat Valenciana, 2009.
* Este informe, redactado por Ignacio Bosque, ha sido suscrito por todos los académicos numerarios y correspondientes que asistieron al pleno de la Real Academia Española celebrado en Madrid el jueves, 1 de marzo de 2012. A saber:
Académicos de número de la RAE
D. Pedro Álvarez de Miranda, D. Luis María Anson, D. José Manuel Blecua, D. Ignacio Bosque, D. Juan Luis Cebrián, D. Luis Mateo Díez, D. Antonio Fernández de Alba, D. Pedro García Barreno, D. Eduardo García de Enterría, D. Juan Gil, D. Pere Gimferrer, D. Luis Goytisolo, D. Salvador Gutiérrez Ordóñez, D.ª Carmen Iglesias, D. Emilio Lledó, D. José María Merino, D. Francisco Nieva, D. José Antonio Pascual, D. Arturo Pérez-Reverte, D. Álvaro Pombo, D.ª Soledad Puértolas, D. Francisco Rodríguez Adrados, D.ª Margarita Salas, D. Gregorio Salvador, D. José Manuel Sánchez Ron, D. Darío Villanueva.
Académicos correspondientes
D. Humberto López Morales (secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española)
D. Francisco Arellano (Academia Nicaragüense de la Lengua)
D.ª Norma Carricaburo (Academia Argentina de Letras)
D.ª Ana María Nafría (Academia Salvadoreña de la Lengua)
D. José Rodríguez (Academia Filipina de la Lengua Española)
D. Bernard Sesé (Francia)
D. Norio Shimizu (Japón).

Acoso escolar


Elena Mengual "No son cosas de niños: es acoso", El País,  04/03/2012:

"Mi hijo llegaba a casa triste, llorando, no quería ir al colegio. Cada día se inventaba una excusa: que si me duele un pie, que si una mano, que si la tripa... Teníamos que llevarle prácticamente a rastras". Después, la cosa fue a más. "Un día regresó con el abrigo rajado. Otro, con las gafas pisoteadas. Otras veces llegaba con chichones, arañazos... Incluso le cortaron la coletilla durante un recreo".

Son palabras de Esther. Su hijo, Gustavo, con apenas siete años, sabe bien lo que es el acoso escolar. "Yo le preguntaba si jugaba con los demás niños, y me decía que sí". Así un día tras otro. Hasta que una tarde no pudo más, y se derrumbó. "Mamá, es que los niños me pegan". "Pero tú también les harás algo". "No, yo no hago nada".

Por suerte para Gustavo, su madre le creyó. No le espetó aquello de: "Será en broma". No tuvo que 'batallar' contra dos elementos hostiles: sus acosadores y el sentimiento de culpa, tan parecido al de las maltratadas por sus parejas, que lleva a uno a pensar que lo que le sucede es porque lo merece, porque "algo habrá hecho". Porque cuando esas 'bromas' se repiten día tras día, siempre contra la misma persona, y a ésta no le hacen gracia, no son "cosas de niños". Es acoso escolar.

Qué es el acoso

La psicóloga Alicia García de Pablo, de la Fundación Protégeles, lo define de la siguiente manera: "Acoso escolar es cualquier tipo de agresión psicológica o física mantenida en el tiempo y con intención de hacer daño". Aunque no siempre es grupal, una de sus características fundamentales es el desequilibrio de poder: la víctima está sola frente a un grupo agresores y observadores (que suele ser el resto de la clase); estos últimos saben lo que está pasando, pero no hacen o dicen nada por diferentes motivos.

Suele empezar con acciones de "baja intensidad", que van 'in crescendo' conforme pasa el tiempo. El más habitual es el acoso verbal, en forma de insultos, motes, humillaciones, propagación de falsos rumores, mensajes teléfonicos o llamadas... Si no se frena, puede degenerar en otros tipos de acoso, como el social (exclusión y aislamiento de la víctima, por ejemplo, se la deja fuera de las actividades, como un partido de fútbol), el psicológico (basado en amenazas) y el físico, que contempla tanto agresiones directas como indirectas, por ejemplo, producir daño en objetos personales de la víctima.

A sus siete años, Gustavo ha sufrido todos los tipos. "Le llamaban gafotas, gordo, cara de culo, bebé", relata su madre. En el patio, acababa solo en un rincón, "llorando como una magdalena, porque nadie le hacía caso". Eso cuando no le lanzaban una peonza a la cabeza, le cortaban el pelo o le sacaban las fichas de la mochila para que no pudiera hacer los deberes, y luego, "casualmente, las encontraban los cuatro acosadores".

A quién afecta

Cualquiera puede ser víctima de acoso. Se registran casos desde los tres años hasta la adolescencia. No se puede hablar de perfiles de acosadores ni de acosados. Ni los primeros son los típicos 'malotes', ni los segundos tienen por qué ser especiales. "Cualquier pretexto es suficiente para convertir a un menor en víctima", afirma Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles. No obstante, es cierto que la diferencia es muchas veces la excusa, como en el caso de Gustavo, que sufre Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad.

"Cualquier pretexto es suficiente para convertir a un menor en víctima"
"Puede ser porque sus características físicas no gusten a otros, o justo por lo contrario". Así, suele afectar más a niños obesos, con gafas, homosexuales, que sacan buenas notas... A las niñas les mueven muchas veces los celos. Y se dan muchos casos de "ex amigos o ex mejores amigos. Se convierte en acosador una persona que ha terminado mal con la víctima, pero la conoce muy bien, tiene mucha información de ella, incluso imágenes... Lo que la hace más vulnerable".

Cómo detectarlo

Las situaciones de acoso suelen mantenerse ocultas, especialmente a partir de los 10-12 años. "Es importante estar atentos a cambios notables en el comportamiento, por ejemplo, si antes hablaba de sus amigos todos los días y ha dejado de hacerlo. O si el fin de semana está bien y el domingo por la noche muestra nerviosismo. También si le preguntamos y responde con evasivas", explica García de Pablo.

Muchos muestran introversión, dejan de hablar, se quieren retirar rápidamente de la mesa, no salen los fines de semana, o vuelven a casa rápidamente tras terminar las clases. En otros casos, bajan las notas, muestran tristeza, ansiedad... "El problema es que muchos de estos síntomas pueden confundirse con señales características de la adolescencia", afirma Guillermo Cánovas.

Por qué no lo cuentan

A la víctima de acoso escolar le sucede como a muchas mujeres que sufren violencia machista: llegan a pensar que merecen ser tratadas así. Las vejaciones y el sentimiento de aislamiento pueden llegar a socavar la autoestima hasta límites insoportables, e impedir al acosado buscar ayuda. En muchos casos sienten vergüenza. Otras veces temen ser ignorados, o despachados con el típico: "Son cosas de niños".

A Blanca le sucedió hace más de dos décadas, cuando cursaba 8º de EGB en un colegio madrileño. "Los recreos y los cambios de clase eran un infierno. Temía el momento en el que el profesor abandonaba el aula, porque empezaba el hostigamiento". La chispa la encendió una "ex amiga". "Ignoro el motivo, pero de la noche a la mañana empezó a propagar falsos rumores. Tal vez me tenía envidia porque yo sacaba buenas notas, pero no lo sé. El caso es que consiguió poner a toda la clase en mi contra".

Aun hoy, bien entrada en la treintena, se estremece al recordarlo. "Un día me sacaron los tampones de la mochila y se dedicaron a pasárselos como una pelota mientras proferían comentarios sexuales ofensivos", rememora. "Me mandaban notas, me llamaban por teléfono, incluso una vez tiraron piedras a la ventana de mi casa". "Recuerdo que me pasaba los recreos encerrada en el baño, subida a la taza del water para que no me vieran los pies por debajo de la puerta".

"Temía el momento en el que el profesor abandonaba el aula, porque empezaba el hostigamiento".

Al final, decidió contárselo a un profesor. Su respuesta cayó como un jarro de agua fría: "Blanca, es que tú piensas que todo el mundo está pendiente de ti". Con sus padres no le fue mucho mejor: "Algo habrás hecho tú, si no, ¿por qué va a estar todo el mundo en tu contra?".

"De entrada, todos los centros escolares dan la misma respuesta: 'Aquí no hay acoso'", explica Javier Pérez Aznar, psicólogo y presidente de la Asociación 'No al acoso escolar'. "Suelen cargar contra la víctima, aduciendo que no es para tanto, que los chavales tienen que espabilarse, o que tal vez le convendría (a la víctima) acudir a un psicólogo".

Cómo actuar

Los expertos coinciden en que la intervención temprana es clave, así como la colaboración del centro escolar. Y también la prevención. Precisamente con ese espíritu nació hace unos cuatro años 'No al acoso', una asociación compuesta por psicólogos, profesores, abogados, padres, madres y jóvenes, que trabajan de forma altruista para combatir esta lacra.

"La clave es que el acoso no es cosa de dos, sino del grupo, por lo que hay un desequilibrio de fuerzas. La víctima está aislada y sufre maltrato y abandono. Nuestra estrategia se basa en cambiar el peso del grupo hacia la víctima", explica Pérez Aznar.

¿Cómo? Pues por ejemplo instruyendo a alumnos de cursos superiores, para que se conviertan en una especie de 'hermanos mayores' que protejan a la víctima. "Los propios alumnos neutralizan el acoso, y funciona", afirma el psicólogo. Se trata de equilibrar.

Pero, ¿cuál es el protocolo en un caso de acoso? "En general, cuando los menores contactan con nosotros, no se lo han dicho a nadie. Lo primero es animarles a que intervenga un adulto, y les damos pautas de qué hacer ante las agresiones", explica García de Pablo. Así, tras ponerlo en conocimiento de los padres, aconsejan hablar con el tutor y la dirección del centro.

Cuando esto no es suficiente, "les recomendamos que presenten escritos, para que quede constancia", explica Ana Fernández Guillén, que trabaja como abogada en Protégeles. "Si esto no da resultado, deben recurrir a la inspección educativa, que es el órgano superior que regula la actividad de los responsables de los centros. Y si no fuera suficiente, habría que presentar una denuncia penal". Es la última opción. Antes, siempre, se intenta agotar la vía amistosa.

¿Se registran más casos ahora?

El acoso no es nuevo. Siempre ha existido. Pero como sucedió con la violencia machista, la sociedad parece no tomar conciencia hasta que la tragedia no tiene un rostro. Ana Orantes lo puso a las víctimas de los malos tratos. Jokin, a las de acoso escolar. El suicidio de este adolescente en Hondarribia propició que los medios de comunicación empezaran a hablar del tema.

"De entrada, todos los centros escolares dan la misma respuesta: Aquí no hay acoso"
"No podemos decir que acoso escolar esté aumentando, hay los mismos casos que hace 50 años. Lo que hay es más intolerancia social", explica Cánovas. "Los menores conocen cada vez más los recursos a los que pueden acudir y piden ayuda".

Es difícil calcular el número de afectados. "No nos atrevemos a manejar cifras, porque las situaciones que conocemos probablemente son un porcentaje mínimo de los casos reales. Lo que sí recibimos es cada vez más casos de acoso escolar en Internet". Según datos de Pérez Aznar, uno de cada cuatro estudiantes sufre o ha sufrido acoso.

Ciberbullying

Lo que ha crecido notablemente es el acoso escolar a través de Internet, porque "ha aumentado el número de usuarios y ha descendido la edad de inicio del uso de las tecnologías", explica Cánovas, para quien este tipo de acoso tiene unas características que lo hacen especialmente preocupante. Por un lado, la participacion de terceros, a veces sin conocer a la víctima, que hace que se multiplique el número de acosadores. Por otro, puede perdurar en el tiempo, de modo que, incluso cuando ha terminado problema en el centro escolar, el acoso puede continuar en Internet.

Y sucede que no da 'tregua' al acosado. Hasta ahora, la víctima sufría el acoso en el colegio, pero fuera de horario escolar estaba tranquilo. El 'ciberbullying' le priva también de eso: el acoso continúa en su tiempo de ocio, a través del e-mail, de las redes sociales...

Pero Internet también aporta 'ventajas' a las víctimas. Por una parte, aumenta el número de espectadores que le apoyan. También le proporciona herramientas (foros...) para solicitar ayuda. Además, aporta una ventaja desde el punto de vista jurídico: queda constancia del acoso, que en muchos casos puede denunciarse por ser delitos tipificados (amenazas, injurias, suplantación de identidad...), según explica Fernández Guillén.

Secuelas

Buena prueba de que el acoso escolar no es 'cosa de niños" son las secuelas que deja en las víctimas. Muchas de ellas lo sufren en la adolescencia, una etapa especialmente compleja, en la que se está formando la personalidad, y puede traumatizarles de por vida.

Las más comunes son las depresiones, la ansiedad y la fobia social. Muchas víctimas de acoso presentan dificultades a la hora de establecer relaciones sociales por miedo a sus iguales. Es lo que le sucede a Álvaro. Un grupo de repetidores le hizo la vida imposible en 2º de la ESO. Las bromas hirientes pronto se convirtieron en insultos e incluso agresiones en el aula. A sus 21 años, reconoce que no lo ha superado. "Me cuesta relacionarme con la gente, estoy tenso, desconfío, no sé cómo entrar en los grupos".

Dónde acudir

- Línea de ayuda contra el acoso escolar: http://www.acosoescolar.info/index.htm

- Protégeles. Teléfono: 91 740 00 19

- No al acoso escolar: http://www.noalacoso.org/ 

Qué chico más travieso, este Torrente Malvido


Vicente Molina Foix, "Los Torrentes", en El País, 4 MAR 2012:

He tenido la suerte de experimentar en esta vida algo que pertenece al reino de la leyenda: una saga. No una saga islandesa de grandes proporciones, con invencibles héroes y muertes truculentas, sino algo más hogareño, menos trepidante, dotado, sin embargo, de lances de emoción y buena literatura. Mi saga, que no es una exclusiva, consiste en haber tratado a tres generaciones de escritores de una misma familia y apellido. El primero que conocí fue el eslabón intermedio, aunque a la larga fuese —tal vez— su factor más romántico y desmelenado. Se llamaba Gonzalo Torrente Malvido, y he de confesar que, por la inconsecuencia de la adolescencia, le leí a él, siendo yo escolar, antes que a su padre, el ya consagrado Gonzalo Torrente Ballester. Empezaba, en sexto de bachillerato, a comprar libros, y me atrajo uno con tres ventajas: su reducido precio (15 pesetas), su brevedad (93 páginas), y su título, que era La raya, una palabra desprovista entonces de alguno de sus más deletéreos significados posteriores. La raya de Torrente Malvido me abrió, detrás de su portada que la veo ahora y me parece mondrianesca, un mundo. Se trataba de una novela corta (premio Café Gijón de 1963) con una trama de fondo policiaco centrada en los contrabandistas de la raya fronteriza del Miño, pero en nada más se parecía a las novelas del oeste o de forajidos de las colecciones populares (a cinco pesetas) que también caían en mis manos. Torrente Malvido escribía de otra forma, una forma que no supe cuál era exactamente, pero que asocié con la literatura y no con el pasatiempo; tenía muchos diálogos, tan vivos como los del teatro moderno que había en casa, legado de mi abuelo el hacedor teatral, e imágenes como ésta: “enormes árboles que abovedaban con sus follajes la cinta asfaltada e impedían ver el cielo negrísimo salpicado de estrellas”. La tengo subrayada.

Gonzalito era, me dijo el amigo escritor que me lo presentó, ladrón de guante blanco, estafador de bancos y timador. Pasaron los años, leí debidamente al padre del autor de La raya, empezando por su trilogía de Los gozos y las sombras y por un para mí muy revelador volumen de ensayo sobre Teatro español contemporáneo, todo ello sin abandonar al hijo, de quien compré siendo universitario, ya a otro precio, su novela Tiempo provisional, premiada con el Sésamo de 1968, que hablaba del amor y de las drogas de un modo inusitado, aunque no desconocido en los ambientes progres en que me movía. El primer episodio de mi saga llegó en la siguiente década, cuando, mientras devoraba las grandes obras maestras de Gonzalo Torrente Ballester Off-side y La saga/fuga de J.B., conocí en Madrid y traté a Gonzalo Torrente Malvido, recién salido de la cárcel. A la cárcel se iba por aquella época, al menos entre mis amistades, por militancia y por ideología, cosa que no era el caso por el que Malvido había estado a la sombra; Gonzalito era, me dijo el amigo escritor que me lo presentó, ladrón de guante blanco, estafador de bancos y timador. “Con este pedigree tan turbulento tendría que leer más al hijo que al padre ex-falangista”, me dije a mí mismo. No tuve ocasión. Como era muy simpático y muy seductor, muy bien hablado y leído, uno se confiaba, asociando sus fraudes y sus hurtos más al espíritu de la Belle Époque que al de los presos comunes de Carabanchel. A mí Gonzalito (un hombre por entonces de más de 40) me estafó poco dinero en un pequeño deal, justo castigo, pienso, a mi curiosidad psicotrópica. Pero al amigo que nos presentó se le llevó de casa, un chalet de la zona del Viso, una cubertería de plata (herencia maternal), aprovechando el momento en que el anfitrión servía en la cocina de la planta baja los whiskies. Siempre quedó el enigma de saber dónde pudo meter su botín y cómo en las horas siguientes, mientras bebían los dos en el salón antes de salir juntos a la calle, no se oyó en un bolsillo el choque de los tenedores y las cucharas.

La mejor peripecia de Torrente Malvido está asociada a su padre, y era uno de los relatos preferidos de ese incomparable narrador oral que fue Rafael Azcona, a quien se lo oí en Almería pocos meses antes de su muerte. Como en la saga clásica, los detalles de la gesta, difundida por otros relatores cambia en algún color, en alguna incidencia o personaje secundario, pero la base es la misma, y se remonta a los primeros años 1960, cuando una urgente llamada telefónica interrumpió la velada en la que un grupo de escritores desengañados del Movimiento (Rosales, Vivancos, Laín Entralgo, Tovar, quizá Ridruejo) tomaban copas en casa de Torrente Ballester, que también invitaba alguna tarde, siendo comunista y más joven que ellos, a Juan García Hortelano. Torrente Ballester volvió pálido tras responder al teléfono. El director general de Seguridad le había llamado personalmente por el robo de un valioso cáliz en una iglesia de la capital, del que era sospechoso Gonzalito; el padre, después de colgar, había ido al dormitorio que su hijo ocupaba a veces en la casa familiar, y allí, bajo, la cama, encontró en efecto el cáliz de oro y pedrería, y lo que era peor, su contenido, una considerable porción de hostias. Al haber por medio no sólo un delito sino un posible sacrilegio, los allí presentes convinieron en que había que pedir consejo al intelectual afín que más podría saber de estos pormenores, Jesús Aguirre, a la sazón sacerdote apenas ejerciente y no vinculado todavía a la Casa de Alba. El cura Aguirre se presentó en taxi poco después, y, ante la duda de que aquellas hostias estuviesen consagradas, les dio la comunión in situ a los poetas y novelistas y antiguos jerifaltes del régimen, los cuales fueron tragando las benditas formas una tras otra, con la excepción de García Hortelano, que, al contrario que los demás, no se arrodilló y no dejó su gin tonic mientras se hacía el reparto eucarístico. El copón fue devuelto vacío e intacto, y por ese robo no hubo condena.

Coincidí con el fundador de la dinastía en los habituales actos del mundillo literario y en especial en uno algo exótico: un homenaje al tango en el Gran Café Moderno de Salamanca, donde yo, que ni lo bailo ni lo conozco casi, hablé, citando prolijamente a Borges, por compromiso amistoso con el organizador, Santiago Beneítez, mientras Torrente Ballester, que vivía entonces en la ciudad castellano-leonesa con su nueva familia, al llegar su turno nos deslumbró a todos con su erudición y el canto a capella de tangos en lunfardo y milongas, que él sabía diferenciar. No hablamos de su primogénito, que por aquellos años, los primeros 90, comparecía con menor frecuencia ante los tribunales y se dedicaba al cuento; su colección Cuentos recuperados de la papelera contiene al menos dos piezas histórico-sarcásticas estupendas.

De su primer matrimonio, Torrente Ballester había también tenido dos hijas muy poco parecidas, físicamente, entre sí. A una, Marisé (María José), me la encontraba de vez en cuando, por ser buena amiga de amigos; de poca estatura, de pelo ensortijado y siempre con gafas negras, se la llamaba, de modo cariñoso, Bob Dylan Torrente. La segunda era Marisa (María Luisa), amiga mía hoy residente en Corcubión pero nunca olvidada: inteligente, culta, bella, fue galerista y periodista televisiva, y es la mujer con el mejor saludo de beso en la mejilla, parco y cálido, que he conocido. Marisé tenía un esposo o pareja muy vivaz, el grabador Julio Zachrisson, y Marisa, cuando la conocí, un ex-marido pintor, Juan Giralt, cuyos cuadros yo admiraba. Y había un hijo de ambos que vivía con la madre, un adolescente de rasgos efébicos y mirada melancólica que seguía las conversaciones adultas con atención y hablaba poco; nunca ha sido, creo, muy hablador. Pronto fue, sin embargo, muy buen escritor.

Marcos Giralt Torrente nos dio hace un par de años la emocionante narración de una sub-trama propia de la saga Torrente en su libro Tiempo de vida, que cuenta una relación paterno-filial no siempre fácil y la enfermedad y muerte de Juan Giralt. Y también hizo en este periódico el retrato breve de su tío Torrente Malvido cuando Gonzalito murió a finales del pasado mes de diciembre. Caí en la cuenta con ese motivo de que Marcos se llama como el protagonista de La raya, la primera noticia que yo tuve de esta formidable estirpe literaria.

Asad




El cofundador de Médicos sin fronteras:  “He estado en Líbano, Chechenia, Sudán, Irak… en todos sitios. He visto muchas guerras, pero nunca la crueldad del régimen de El Asad. Entran en los hospitales centrales y ejecutan a los heridos. Es tremendo”.

sábado, 3 de marzo de 2012

Una película que no decepcionará

La iraní Nader y Simin: una separación (2011) de Asghar Farhadi, óscar a la mejor película extranjera. Está en el Ojo de Ono. Guion complejísimo, interpretaciones memorables, neorrealismo a más no poder y visión agónica de la vida en una república islámica como nadie la puede ofrecer, a excepción, quizá, de Persépolis, de Marjane Satrapi, otra película admirable. Qué tendrán estos iraníes que nunca defraudan. Las mujeres alucinarán en colores. Lo más próximo es el cine de Rodrigo García, hijo de Gabriel García Márquez, aunque Rodrigo es más lírico e introspectivo. También con él las mujeres alucinarían en colores.

Entrevista al rey de los guionistas


Marcel Ventura, "Tony Soprano es mucho más complejo que Hamlet". El gurú más exitoso de la escritura de guiones fue uno de los invitados al 52 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias. Según el estadounidense, las nuevas grandes historias del cine se van a contar en la televisión a lo largo de cien horas. Cartagena de Indias 3 de marzo de 2012 


Cuando alguien es una empresa, jubilarse es casi como declararse en bancarrota, por eso Robert McKee ha de mantenerse erguido, mirada filosa, voz penetrante. A sus 71 años, el autor de El guion: sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura de guiones (Alba) sigue dando vueltas por el mundo con sus célebres seminarios para contadores de historias, donde nunca ha prometido las claves del éxito sino algunos lineamientos formales para saber dónde comienzan y terminan las cosas.


El estadounidense fue uno de los invitados destacados del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias de este año, y se mostró genuinamente interesado en la producción local. Vio varias películas colombianas, habló con los directores y dejó claro que aún tiene muchos consejos para dar. Hollywood, dice, está en crisis porque la televisión entendió la importancia de darle poder y libertad a los escritores. Y dinero.


Pregunta. En El guion dice que las ciencias sociales ya no responden nuestras preguntas fundamentales y es ahí donde entra la ficción. Tras la crisis de estos últimos años, ¿cree que la ficción es aún más importante?


Las crisis de la vida moderna han destrozado la identidad de los individuos
Respuesta. La crisis viene de mucho antes, de hace 20 años al menos, y el cambio es irreversible. Hoy en día, si ves una película que no te gusta y tienes un amigo al que sí le gusta y le dices tu opinión, es muy probable que hayas insultado a tu amigo, no a la película. ¿Por qué? ¿Por qué tu amigo se puede sentir mal porque no te haya gustado lo que a él si? Lo que ha pasado en las últimas décadas es que el sentido de identidad de las personas viene dado por la producción creativa de otras y no creo que sea saludable. En el pasado la gente disfrutaba con las películas, con la música, con la moda, pero las crisis de la vida moderna han destrozado la identidad de los individuos a tal punto que necesitan encontrarla en la cultura, a un nivel superficial, de consumo.


P. Productos culturales, sí, pero eso no es nuevo.


R. Hace unas semanas estaba en la India y me invitaron a ver el Taj Mahal, que estaba a 1.500 kilómetros de mi ciudad y la verdad es que no necesitaba verlo. El Taj Mahal es otra prueba más de que los ricos siempre han tenido la posibilidad de contratar artistas para construirse monumentos. En ese sentido siempre ha habido materialistas que pagan por sus templos, sus pirámides...


P. Sus películas...


R. Sí, pero lo que importa es que las personas ordinarias no podían hacerse monumentos y su identidad no era materialista sino que dependía de las cosas significativas que hacían en sus vidas. Creo que una de las razones por las que los jóvenes de hoy tienen tantos problemas es porque sospechan que la vida no tiene sentido. Eso lo pensábamos nosotros a los 40 años, pero ahora ocurre a los 20 y es terrible. Entonces, ¿qué pasa? Que los artistas tienen una mayor responsabilidad. No sé si la asumen, pero actualmente contar historias es más importante que nunca, historias con significado, no superficiales.


P. Me parece una visión algo optimista, porque en este contexto de identidades construidas a partir del consumo, la industria cinematográfica está generando películas maniqueas. ¿No cree que se está abusando de la nostalgia?


R. ¡La nostalgia! ¡Sí! ¡Mira al director de El artista!


P. Precisamente quería hablar de esa película.


R. (Michel Hazanavicius) ha estado en dos de mis seminarios y le asegura a la gente que lleva mi libro allá a donde va, pero, ¿qué puedo decir? Si lo ves como un ejercicio de estilo, la película es brillante, pero es ante todo un ejercicio de nostalgia. No creo que eso esté mal, solo pienso que es insuficiente. ¿Viste la película que ganó la categoría de cine extranjero?


El nuevo estándar para las grandes historias será de cien horas
P. Una separación, sí, notable.


R. ¡Jodidamente fantástica! La narrativa de Una separación es brillante: momento crucial, tras momento crucial, tras momento crucial, y aunque está moviéndose permanentemente no deja de absorber todo el contexto político, social, religioso, cultural y claustrofóbico de Irán. Sin que nadie lo diga, claro. Formalmente, El artista y Una separación son casi idénticas: una para narrar la nostalgia, otra para narrar la dificultad de ser iraní y estar casado.


P. Y mire que es suficiente con estar casado.


R. ¡Sí! (Risas) En mi seminario de guión la palabra clave es dilema: nunca someter la historia a una sola opción. Debes crear dos males menores, dos bienes irreconciliables, y Una separación abre con un dilema absoluto, basado en posibilidades siempre buenas. Yo solo puedo enseñar la forma y esas dos películas entienden de forma, pero cada una eligió un contenido distinto. Todavía me pregunto dónde está el dilema en El artista: ¿qué creía el director?, ¿que sería revelado mágicamente? El romanticismo ha hecho mucho daño y creemos que los escritores son antenas que detectan los flujos constantes del universo. El resultado de eso es un número increíble de malas películas en ambos lados del Atlántico, no solo en Hollywood. Mira al gobierno de España, que hace poco (año 2010) financió 88 películas. De esas 88 tal vez ocho sean exhibidas y de esas ocho tal vez dos –probablemente de Almodóvar– duren más de tres semanas en el cine. ¿Qué les hace pensar que pueden hacerse 88 películas en un año? ¿En qué mundo ilusorio viven para creer que regando un poco de dinero van a cosechar flores? Es una locura, pero creo que viene precedida por la idea de que el talento es algo mágico que termina apareciendo.


P. ¿El artista le recordó la época en que comenzó a ver películas?


R. Cuando era pequeño había un cine de arte a dos cuadras de mi casa y proyectaba seis películas por semana, solo crème de la crème. Ahí vi el gran cine mudo alemán, francés, ruso, estadounidense y creo que lo más interesante de El artista es que en muchos sentidos es la mejor película muda jamás hecha, es el espíritu de todo ese cine en hora y media. ¿Es más profundo que El acorazado de Potemkim? No se trata de eso, simplemente capturó la idea de esa época.


P. Formalmente, ¿no?


R. Sí, porque en aquellos años los cineastas no pensaban que hacían una película muda, simplemente estaban contando una historia. El artista tiene la ventaja de estar completamente consciente de sí misma. Y tiene a esa mujer...


P. ¡Qué rostro!


R. También es bueno reconocer que gracias a esa película los jóvenes tendrán una idea de qué significa el cine mudo.


P. ¿Está de acuerdo con la idea de que en la última década el mejor cine se ha hecho en la televisión?


R. Sin duda.


P. ¿Y dónde está para usted la gran ventaja de ese cine televisivo ante el cine convencional? Para seguir con Una separación, esa película demuestra cuán complejo puede ser un personaje en menos de dos horas.


R. Sí, es complejo y compacto, maravilloso, pero no es Los Soprano, no es A dos metros bajo tierra. Hace poco hice un estudio sobre Tony Soprano para medir la complejidad de sus contradicciones... Vayamos al hombre de Una separación: ama a su esposa, pero ama a su padre; es un buen padre, pero no reconoce sus errores, es decir, tiene su contradicciones, pero, ¿cuántas tiene Tony Soprano? Cuando llegué a doce simplemente paré. Tony Soprano es mucho más complejo que Hamlet porque Hamlet solo dura cuatro horas. Y es más complejo que el protagonista de Una separación. Tal vez esa película podría llevarse a cien horas y veríamos la vida de ese hombre en su banco, con sus amigos, con una amante. En Los Soprano hay una vida amorosa, una profesional, están el hogar, el FBI, la esposa, el psiquiatra, las amantes, los enemigos y demás. Creo que el nuevo estándar para las grandes historias será de cien horas y para eso los escritores tendrán que desarrollar personajes muy complejos que sean capaces de sostenerse durante cinco temporadas, a tal punto que en el quinto año ese personaje tome decisiones que no hubiera podido tomar en los cuatro años anteriores. Eso no puede ser arbitrario, un buen personaje es aquel que toma una decisión a primera vista sorpresiva, pero cuyas motivaciones han estado latentes siempre, aunque no lo hayamos notado.


P. ¿Y cree que los escritores podrán mantener el poder que tienen hoy en día?


R. ¿Te refieres a los estadounidenses?


P. Sí.


R. Sí, porque se necesitarán no menos de diez escritores sentados en una mesa para desarrollar cien horas de historia. Hemos hablado de la identidad del consumo, ¿verdad? Bueno, la generación que viene no podría entenderse sin internet y ese es un fenómeno que los internacionaliza a todos. Los nuevos escritores comparten una cultura que no es local, que puede dialogar entre países, y eso abre nuevos espacios a audiencias más grandes.


P. ¿Cree que Hollywood está integrando este paradigma de internet?


R. Necesita hacerlo porque esa industria cae mientras la televisión sube y la única razón, como ha ocurrido en otros momentos, es la libertad para hacer cosas. Los escritores quieren escribir sin limitaciones y hoy en día solo la televisión les ofrece eso, además de poder y dinero. Yo me pregunto: ¿qué va a ser de Hollywood sin escritores?

Enterrad la Entrerred

Internet posee una cualidad que a mí se me hace vicio. El hecho de que en su tela, en su red, si preferís, quédanse pegadas casi todas las alas. La Entrerred o Entretela es tóxica.


Los hombres y mujeres que tienen mucha letra dentro experimentan una atracción horrorosa por este medio. Se quedan pegados a él como moscas; lo peor de todo es que cuanto más interaccionas con esta red, con su correo electrónico, con su intertextualidad wikipédica, con sus blogs, con sus chats, con sus noticias siempre comentables y contestables, con su diálogo sin fin ni límites con todo tipo de gentes afines y no afines, más te vas enredando en un capullo del que no nacerá ninguna mariposa. Y, cuando quieres ver la realidad que hay más allá de la palabra, el cuerpo que hay más allá de la voz, el aroma que hay más allá de la imagen de la flor, la criatura que hay más allá del capullo, te das cuenta de que no puedes desplegar tus alas y alejarte: hay un montón de gente que te pide enlaces, mensajes, sms, tuits y qué sé yo cuánto más. Eres el padre y la madre y el hijo y el consejero y el oyente y el confidente y el lector y el escritor y el compositor de una grey sin cara pero con muchos ojos y patas que te tiene prendido/perdido. Compromisos que son comprimisos, porque te comprimen y agobian. Internet ya no te ha liberado, te ha esclavizado en tu propia libertad, y resulta que la única libertad a la que has renunciado es a la de poderte liberar de ti mismo y evolucionar. No te puedes descubrir a ti mismo porque te has enseñado a todo el mundo. Ya (no) eres nadie. El texto del intermundo es una telaraña de la que ya nunca podrás escapar, como no se puede escapar de todo lo que es todo. Eres un filamento más en la teoría de los superfilamentos, que algunos traducen, mal, como teoría de las supercuerdas. Las supercuerdas de la E
ntrerred.

viernes, 2 de marzo de 2012

El hombre del montón

Cada día yo tomaba el tren hacia Almagro para dar clase en uno de sus institutos. Casi siempre éramos los mismos en la estación: gente que, por una u otra razón, trabajaba en un pueblo en vez de en la ciudad donde residía. Pero cuando uno lleva muchos días obedeciendo las mismas maquinales rutinas, algunas de ellas empiezan a alcanzar un relieve insospechado porque se vuelven irreales, inexplicables. Borges hablaba de un dragón chino que nunca había sido visto de lo raro que era, porque la imaginación china, que es mucha, como los chinos, no halló nunca con qué compararlo. Pues algo parecido me pasaba a mí con la anomalía; detecté su presencia en el tren poco a poco, por eliminación, quitando de aquí y allá preocupaciones fútiles y molestias diversas todos los días, hasta que me quedé a solas delante de ella, un hecho que echaba a perder con sus chillones colores toda la coherencia gris del cuadro en que consistía mi rutina diaria.

La anomalía fue aclarándose sobre un señor del montón, de unos cuarenta y cinco años, moreno, serio y circunspecto. Por supuesto, era uno más de los que íbamos todos los días laborables y no llamaba a curiosidad alguna salvo por la minúscula anomalía. Una anomalía cuidadosamente escondida en los pliegues de su rutina. Mucho tiempo lo estuve observando sin saber definir qué cosa en concreto me inquietaba tan vagamente sobre él. Y no conseguía precisarlo. Vestía de una forma anodina, como uno más. Incluso de una forma demasiado anodina, como si quisiera pasar desapercibido desempeñando un papel de bulto o comparsa por el teatro del mundo. Siempre hacía cosas correctas y normales. Pero al fin llegué a pillarle su ocultísima extravagancia, que me había pasado desapercibida por haber tomado la máscara camaleónica de una costumbre: siempre, cuando el tren llegaba a determinado lugar de una curva concreta, decelerando porque ya se encontraba próximo a la estación de Almagro, alzaba la vista de su periódico y la fijaba en un punto aislado del paisaje cercano. Siempre el mismo. Siempre en el mismo momento. Todos los días. 

Me fijé en su expresión. Era impávida; creí advertir en alguna ocasión un cierto brillo de más en su mirada, pero esa probable ilusión se apagaba enseguida, y el hombre volvía a leer su periódico imperturbablemente hasta llegar a la estación.

Perdí el sueño estudiando la molesta peculiaridad de la anomalía: en el paisaje nada llamaba particularmente la atención, ni siquiera una casa, un árbol, una alquería o un rebaño de ovejas. Pero el hombre siempre hacía lo mismo y en el mismo momento. Me senté detrás de él para intentar precisar mejor, sigilosamente, hacia dónde enfocaba su atención. Era un lugar al lado de las vías. Y decidí dedicar una tarde a inspeccionar más de cerca ese lugar de La Mancha, anodino e insólito solo porque llamaba la atención constante de un hombre anodino e insólito.

El día llegó, bajé del ferrocarril y me dirigí por la vía hacia el sitio suprascrito. No había nada: el arcén de la vía, hierbajos, un poste de teléfonos, otros más lejanos de electricidad, tierras de labor roturadas y un montón de piedras de los que suelen hacer los labradores para despejar sus tierras y con los cuales a veces, para entretenerse, edifican esas curiosas construcciones llamadas chozos en La Mancha. Mi hombre del montón seguía siendo un hombre del montón, adocenado y vulgar, salvo por el misterio de su extraña costumbre, manía o compulsión, ya no sabía qué pensar.

Pero no debía ser así. Una noche tuve un sueño en que lo vi todo claro. Debía haber un misterio, debajo del montón del hombre del montón. El botín de algún robo, quizá. Volví a la misma ubicación. Había demasiadas avispas y un cierto olor fétido en el cual no había reparado anteriormente. Empecé a quitar piedras y, poco a poco, al cabo de un rato largo de sudorosa labor, porque además se acercaba junio, vi asomar entre las piedras una mano osificada, cuyas uñas coloradas las lluvias no habían sido todavía capaces de borrar. Me quedé estupefacto.

El hombre del montón era en realidad una mujer del montón. 

Apólogo de la Parusía




Una maestra de guardería estaba observando a los niños de su clase mientras dibujaban. Ocasionalmente se paseaba por el salón para ver los trabajos de cada niño. Cuando llegó a donde una niñita trabajaba diligentemente, le preguntó qué estaba dibujando. La niña replicó: "Estoy dibujando a Dios". 


La maestra se detuvo y dijo: "Pero nadie sabe cómo es Dios".


Sin pestañear y sin levantar la vista de su dibujo, la niña contestó: "Lo sabrán dentro de un minuto"

miércoles, 29 de febrero de 2012

Rupert Croft-Cooke, un manchegófilo raro

Pues sí. Rupert Croft-Cooke, de Kent (1903-1979) fue, más que un aventurero, un culo de mal asiento y escritor inglés gay que anduvo por La Mancha (y por buena parte de todo el mundo). Era un hombre muy culto, hijo de un agente de bolsa, formado en los caros y estreñidos colleges británicos de la época. Pero salió rana, anarquista y bon vivant, y trabajó en París como preceptor ya cuando contaba diecisiete años; a los diecinueve ya había publicado su primer libro de poesía. Sabía bien el español, porque estuvo viviendo un par de años en Buenos Aires, donde fundó el semanario La Estrella; allí conoció a un joven camarero de la India que fue su pareja durante veinte años, José Sussainathan, antes de volver a Inglaterra en 1925 para empezar en serio su carrera de librero de viejo, escritor y periodista y meterse en el ejército inglés; con él anduvo por África durante la Segunda Guerra Mundial y luego por la India, como instructor de espías y oficial de una compañía de gurkas. Fue después un crítico literario muy estimado en The Sketch hasta que a los cinco años se aburrió y lo dejó. Le metieron seis meses en la cárcel por ejercer su condición sexual, entonces reprobable. Fue un escritor muy prolífico, no menos de 125 títulos dejó. Aparte de moldear ensayos, biografías, guiones cinematográficos y una treintena de novelas policiacas bastante entretenidas bajo el pseudónimo de Leo Bruce, muchas de ellas traducidas al alemán y al japonés,  nos dejó una visión de las tierras manchegas a comienzos de los sesenta en el libro que referencio más abajo, que he comprado por anticuario pero todavía no he tenido el tiempo de leer; él había estado antes en España como corresponsal de guerra, y sobre este episodio publicó un libro, The last days of Madrid. Resulta que se había instalado en Tánger, como muchos escritores maricones de la época, especialmente norteamericanos, aunque también había algunos ingleses, como los Bowles, y allí vivió entre 1953 y 1968; cuando él y su secretario, amigo y amante, que en 1951 andaba con el nombre de Joseph Alexander y ahora era denominado Joseph Susei Mari, se encontraban hartos de moros, se venían a Chipre, a Madeira, a Alemania, a Irlanda, o se acercaban a España. Acá aprovechó para hacer el viaje manchego documentado en la obra aludida. Quien más quiera saber hará bien en buscar el epistolario de los tortolitos, que está en el archivo de la Universidad del Estado de Washington. Habría que investigar su relación con Brennan, aunque en las memorias de este yo no recuerdo haber leído nada sobre él, como tampoco en las de Bowles; también es verdad que entonces no lo conocía y ya no tengo gana de releerlos. De todas maneras, el mundo de Tánger y sus escritores pirados aparece en dos de sus autobiografías, que están por traducir, The Tangerine House, (1956) y The Caves of Hercules, (1974). La traducción al español del libro de viajes manchego, por cierto que muy ilustrada con fotos ajenas blanquinegras y a color, tuvo cierto éxito, ya que se reimprimió en Barcelona tres veces: 


De la mano de Don Quijote. Un viaje a través de la España de ayer y de hoy. Barcelona: Plaza y Janés,. 1965, 1970 y 1976. Creo yo es refactura de su The Quest for Quixote (Secker & Warburg, 1959).


Su pluma (la policiaca) le hizo crear dos detectives; el primero fue un sargento de policía muy rural y despistado; el segundo, del que dejó más títulos, fue lo opuesto: un profesor de historia de instituto, gentleman refinado y sibarita, como el propio autor, que era un gastrónomo consumado. Creo yo que se hizo hispanista (y gitanista) leyendo a Borrow; quizá por eso le vino su particular pasión por el circo. El caso es que ya en 1927 nos sorprende con una traducción de Bécquer: Twenty Poems from the Spanish of Becquer (Oxford, 1927), seguramente perpetrada para no perder el español. Su lírica es de la experiencia, sensual, y  a veces se mostró satírico. Entre sus biografías destacan las de Bosie y su novia Óscar Wilde. Por demás, deberían traducirse su novela  Picaro (1934) y, entre sus veintisiete libros autobiográficos, el último, Conduct Unbecoming (W.H. Allen, 1975). Yo no me los voy a conseguir, porque tengo otras cosas que hacer, y aquí lo dejo para que alguno nos haga el favor.

martes, 28 de febrero de 2012

Un experimento ético


Pedro Cáceres, "La gente de clase alta es más propensa a violar las normas" 28/02/2012 


Los individuos de clase alta pueden ser más propensos a comportarse de forma poco ética que los de clase baja, según sugiere un estudio recién publicado en la revista científica 'Proceedings of The National Academy of Sciences' (PNAS).


El trabajo ha sido dirigido por Paul K. Piff, del Departamento de Psicología de la Universidad de California en Berkeley. Él y sus colegas llegaron a esta conclusión tras realizar siete experimentos, tanto de campo como de laboratorio, sobre el comportamiento de diversas personas en las mismas circustancias y teniendo en cuenta su estatus social.


Para su estudio, los psicólogos entendieron como individuos de clase alta a aquellos con más riqueza, prestigio profesional y nivel educativo.


En los dos primeros estudios, realizados con observaciones al aire libre, los individuos de clase alta demostraron que tenían más facilidad para saltarse las normas de tráfico en comparación con los individudos observados y que pertenecían a estratos sociales menos elevados.


Después, el equipo de psicólogos de Berkeley desarrolló una serie de experimentos de laboratorio que sirvieron para demostrar, según afirman en su artículo, que las personas de rango social alto fueron más proclives a tomar decisiones poco éticas, coger objetos que no les pertenecían, mentir en una negociación, engañar para aumentar sus posibilidades de llevarse un premio y aprobar comportamientos incorrectos en el trabajo.


Los autores de esta investigación defienden que la avaricia es uno de los motores que llevan a este tipo de conductas asociales. Así, según afirma Paul K. Piff en el artículo publicado en PNAS , uno de los elementos que explica esta tendencia de la gente de rango alto a tener comportamientos menos éticos se debe a que tienen, por el contrario, una actitud más favorable hacia la avaricia.


En sus dos primeros experimentos, realizados en al aire libre el área de San Francisco, las personas consideradas por los investigadores como de rango elevado fueron las que más veces llevaron a cabo dos prácticas poco éticas: cortar el paso a otros conductores en un cruce complicado de cuatro carriles y no ceder el paso a los peatones. Los autores hicieron observaciones reales de lo que ocurría en la ciudad, de modo que estimaron el rango social de los infractores de las normas de tráfico en función del modelo de coche, la vestimenta y la edad del conductor.


En los siguientes estudios de laboratorio sí tomaron como muestra individuos elegidos para el caso, entre estudiantes de la Universidad de Berkeley y adultos seleccionados de todas las partes de Estados Unidos. Los investigadores descubrió que los individuos con posición social alta eran más propensos a engañar, robar, mentir y tomar decisiones poco éticas. Según los psicólogos de Berkeley, esta actitud poco ética ligada a la clase alta es independiente de la edad, el género, la etnia, las creencias religiosas y la orientación política.

La ley y lo justo

Hay dos fuentes del derecho: la costumbre y la naturaleza. Una cosa es la ley y otra cosa lo justo. Tan sutil distinción la conocía muy bien Thomas Paine al afirmar que las leyes viejas no pueden obligar a pueblos nuevos que, entre otras cosas, deben hacerse su propia ley o adaptarla a las nuevas circunstancias. Lo que no se hizo, o se hizo mal, en España, para garantizar la impunidad de algunos, algo no justo por legal que sea. Y el primer principio del derecho penal es que el delito no quede impune. ¿Es que hay delito? Contra lo justo, no contra la ley: el de los políticos que prometieron impunidad a quienes no la merecían. Eso no pasó en la Alemania del Este, pero ha pasado en España. Y con Garzón los jueces han aplicado mecánicamente los principios del derecho consuetudinario o positivo en vez de los principios de derecho universal o natural. Y el derecho universal o natural es, siempre, más justo que legal. Si hubieran hecho otra cosa no habrían sido legales, sino justos. Algo que un juez español no puede ser, pero debía; como hizo Garzón.

El crimen solidario

Esto de la holganza, de las huelgas, para aclararnos, tiéneme desnortado y un siesnoés patidifuso, pues no le aprecio efectividad lo mire como lo mire; haría falta un Eduard Bernstein para sacar sentido al sentido que pudiera tener una huelga que será, tras unas elecciones recientes, apenas una salva al aire ignorada en medio de la noche helada del invierno, tan inútil como las bengalitas lanzadas por el Titánic. Como nada funciona, la única huelga efectiva sería una hipostasiada y total, ni siquiera japonesa, sino birmana y zen: suicidarse a lo bonzo, para que en el ataúd le crucen los brazos caídos al obrero, dos veces quemado, una por la crisis y otra por la gasolina, y quizás una tercera por el infierno. Cruzado de brazos su protesta no será más indiferencia que la que tienen los poderes económicos por la (mala) vida de los demás. Porque los que fastidian (poderes económicos) no hacen huelga jamás. Se consideran los únicos imprescindibles. 


Se dirá que el remedio empeora la enfermedad. Pues claro: ¡por eso hay que morirse! ¡La vida es una enfermedad gracias a algunos! El huelguista radical prefiere la otra vida por conocer a la mala conocida. Diréis: "este tío está chalado". ¿De veras? Pues en Francia los suicidios por cuestiones laborales están a la orden del día: el acoso laboral de los patronos, refugiados en evasivas de papel, traslados forzosos, leyes ilegibles, angustias abstractas y números de teléfono que no contestan, en sectores de comunicación, que ya tiene inri, contra los humildes trabajadores, ha originado una epidemia de suicidios que ha sido muy comentada por la prensa en el caso de France Telecom, entre tantos. ¿Tengo o no tengo razón? El suicidio, pues, es la única forma de protesta laboral efectiva que dejan las leyes a los trabajadores cabreados y agotados, tan desesperados como empleados, sentidos sobrantes por los mamandantes. O eso o el crimen. Pero el crimen no es solidario, y hay que ser solidario incluso con los que no lo son, ni lo han sido, ni lo serán, ni pretenden serlo,  ni saben qué pueda ser, ni especulan siquiera con la mera sombra de poder imaginarse qué sea.


Se exige resistencia a quienes les han quitado (también) toda resistencia e incluso el legítimo egoísmo; por eso hay que estar alegre en la tribulación, como dice la Biblia, y compartir unos alegres funerales a lo Nueva Orleáns postkatrina, ya que no hay otra. En estos tiempos duros lo que hace falta más que nada es un poco de compasión, de solidaridad, de empatía y de aire fresco; no, desde luego, germanizar Spanien.

Brasil, más amor que violencia.



Artículo de Juan Arias en El País hoy:


Me lo acaba de contar mi mujer emocionada. Ha venido de Rio hasta aquí, la pequeña ciudad de Saquarema, a 90 kilómetros en el autobús en el que viajan gentes de todas las categorías: catedráticos que prefieren vivir aquí e ir a enseñar a la Universidad cada día, jóvenes surfistas que vienen a disfrutar de las olas de este Atlántico, donde se celebran los campeonatos mundiales de dicho deporte, peones de albañil o empleadas domésticas que van a trabajar a la capital carioca.


En el autobús en el que vino ayer tarde mi mujer,viajaba una mujer negra con su pequeño en brazos. Estaba nerviosa porque tenía que bajarse un poco antes de la ciudad, pero no sabía exactamente donde. Mi mujer me contó que el autobús entero se solidarizó con la mujer. Ella iba dando los pocos datos que sabía de donde tenía que bajarse y cada uno de los viajeros empezó a ayudarle haciéndole preguntas: ¿Recuerda si es muy lejos de la playa? ¿Había cerca alguna tienda que pueda reconocer? Y así unos y otros. Hasta el conductor del autobús se envolvió en la conversación e in tentaba ayudar a la mujer despavorida a descubrir el punto en el que debía bajarse.


“Es increíble como todo un autobús acabó siendo solidarizó con aquella mujer negra”, me contó mi mujer, que es brasileña de primera generación, pero de padres judíos huidos de Polonia. Me cuenta que su padre, que había venido con 14 años, amaba tanto este país, que consiguió naturalizarse brasileño con años de esfuerzos y burocracias infinitas
.
Cuando por fin, entre unos y otros, la mujer negra pareció reconocer el lugar donde debía bajarse, cuando vieron que nadie la esperaba, hasta el conductor, conversando con los viajeros comentó: “Es que da mucha pena esa mujer con su pequeño ahí sola, sin que nadie la espere”. Y la conversación preocupada después de la mujer haberse bajado fue “Dios quiera que no se haya equivocado”.


Les cuento esta historia porque es real, porque es aún caliente, porque me la ha contado mi mujer que no es fácil de emocionarse y lo estaba. Y lo cuento porque el domingo pasado estuve almorzando aquí con la esposa de un alto ejecutivo, un ingeniero que trabaja en grande compañías de petroleo. Son alemanes y han vivido ya en siete países. Tienen una casa preciosa en la Floresta Negra en Alemania, y han decidido jubilarse y vivir aquí, en un pedazo de tierra, rodeada de casas de trabajadores pobres.


Le pregunté por qué habían preferido jubilarse aquí. Y me respondió: “Mira, Juan, en Alemania casi todo el mundo tiene de todo y más. No hay pobres, porque hasta los pobres de allí serían ricos aquí. Y sin embargo la gente está siempre descontenta, irritada, encerrada cada una en su mundo. Aquí, no. Yo hablo con todos, todos me saludan, me ayudan cuando no entiendo el portugués, veo sólo caras sonrientes y me encanta la facilidad que tienen para divertirse y estar alegres con nada. Y me llena mucho ese espíritu de familia que se respira entre los pobres y el grado enorme de solidariedad que demuestran cuando alguien está necesitado.


¿Qués es una historia menor? ¿ Qué no tiene gran calado político? ¿Qué también hay brasileños insolidarios? ¿Ricos encerrados en sus castillos sin querer ver la miseria que les rodea? Todo cierto. Y sin embargo, no he visto a un europeo que haya vivido en Brasil y que se haya querido marchar voluntariamente por falta de afecto de sus gentes, de simpatía y de sentido de acogida.


De las miserias de Brasil que las hay y muchas hablaremos otro día, aunque ya lo hemos hecho muchas veces. Ayer, en aquel autobús, cualquier europeo se hubiese sentido por lo menos sorprendido de que todos los viajeros se preocupasen de donde tenía que bajarse. Y era una mujer negra.
Sí, sí, también hay racismo en Brasil, pero hay también hay autobuses con pasajeros solidarios y alemanes ricos que prefieren vivir en un pueblo de pescadores donde no hay cines, ni museos, ni nada que huela a lujo. Ellos no tienen ni agua corriente.

lunes, 27 de febrero de 2012

Mohamed VI

Marruecos no es gobernado ni por un rey ni por un dictador, sino por un empresario, porque, si eres el empresario de la mitad del país y la otra mitad te compra quiera o no quiera, ¿para qué necesitas ser rey o dictador? Mohamed VI, emir de los creyentes-súbditos-clientes, descendiente directo del profeta, pero no tan piadoso, humilde y limosnero como él, es asquerosamente rico, séptimo del mundo según Forbes, porque sus súbditos le compran, oficialmente, bajo cuerda o a la fuerza, porque no hay ni deja haber otra cosa, todo lo que generan sus monopolios, que hasta tiene el monopolio de la verdad, y no te dejan ni un trocito, como los gilipollas de los que se reía Descartes. Marruecos es un país de propiedad privada: propiedad de Mohamed, que ha duplicado en cinco años su fortunón. Pero Mohamed VI es también inteligente, como su padre: no es berluscónico, sabe que debe mantener a toda costa ese hieratismo formal religioso-político propio de pirámides y otras grandes piedras oficiales y flexibilizar, más en apariencia que en esencia, sus maneras sibilinas de gato uñilargo para controlarlo todo; de ahí esas ridículas reformas pseudodemocráticas, auténtica lavada de cara a un negro, en el fondo tan parecidas a las españolas, de las que copió el modelo. No es como Obiang e hijos,  sucedictadores de Macías en Guinea. El mal gusto de los Obiang, multiplicado por el petróleo y las juergas parisinas, ya ni siquiera resulta escandaloso, sino soso, aburrido, vulgar, adocenado, gris. 

En su informe sobre desarrollo humano elaborado por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo, que abarca el periodo 2007-2008, Marruecos está en el puesto 126º (sobre 177 Estados). El índice de pobreza del país alcanza el 18,1%. Peor aún, más de cinco millones de marroquíes viven con 10 dírhams al día, es decir, un poco menos de un euro, y el sueldo mínimo legal no rebasa los 55 dírhams (5 euros) al día. El rey es, desde hace algún tiempo, el primer banquero, asegurador, exportador y agricultor de su país. Controla también el sector agroalimentario, la gran distribución comercial y la energía. El enriquecimiento desenfrenado del soberano y de algunas personas a sus servicios puede, sin embargo, tener consecuencias políticas incalculables cuando la población está siendo golpeada de lleno por una crisis que la empobrece y fragiliza a las clases medias. Inexistente en la escena internacional, con frecuencia ausente de la escena nacional, nunca ha aceptado ser entrevistado por un periodista marroquí, nunca concedió una conferencia de prensa y parece desinteresarse de la política como de su país. Es, en cambio, hiperactivo a la hora de controlar sus negocios. Parece ver en Marruecos un mercado cautivo sometido a su voluntad. Las manifestaciones que se desarrollan en Marruecos estos últimos tiempos señalan con su nombre a dos íntimos colaboradores del rey (Mounir Majidi, secretario particular de Mohamed VI y Fouad Alí el Himma, amigo de colegio) y estrategas de su adueñamiento de la economía y de la política del reino.En un universo tan escrupulosamente codificado y endulzado como el de Marruecos esos ataques apuntan, en realidad, a la persona del soberano porque atacarle frontalmente sería un sacrilegio. (…) La renta anual per cápita en Marruecos era en 2009 de 4.950 dólares, la mitad de la de los tunecinos y argelinos. Este país pobre con un Estado débil es, sin embargo, una fuente inagotable de satisfacción para el rey. Al apropiarse de la mayor parte de la economía del país incrementa una fortuna personal ya de por sí inmensa mientras que el modesto presupuesto del Estado se hace cargo de todos sus gastos. Regla número uno: el soberano y su familia no pagan ningún impuesto. Regla número dos: sobre este asunto la opacidad y el silencio son la norma y esta generosísima “cobertura social” otorgada al monarca y a los que se le son cercanos no se discute. (…) Mohamed VI recibe cada mes 40.000 dólares de salario por ser rey (…), es decir, el doble del presidente estadounidense o del francés. Las pensiones y salarios reales, que ascienden anualmente a 2,5 millones de euros, incluyen los emolumentos girados al hermano del rey así como a sus hermanas y a los príncipes afines. No se sabe ni palabra del desglose de esa partida. Todos los miembros de la familia real ingresan, además, sus emolumentos, abonados por el Estado marroquí, por sus actividades oficiales, en general bastante modestas. La generosidad del contribuyente marroquí, cuya colaboración se solicita, sirve, a su vez, a costear la del rey. Bajo la rúbrica de “subvenciones del rey y de la corte” se otorgan al soberano 31 millones de euros (310 millones de dírhams) para que los redistribuya, según su antojo, como donaciones o subvenciones. Es una cantidad cuya utilización se escapa a cualquier control, aunque se sabe que en tiempos de Hassan II servía, en parte, de fondo de reptiles para asegurarse los favores de algunas personalidades políticas, marroquíes o extranjeras y recompensar, por su fidelidad, a esa extraña tribu francesa de “amigos de Marruecos” compuesta por periodistas, académicos, médicos, abogados, exresponsables de servicios secretos (…) Los gastos de los 12 palacios reales repartidos a través del país, a los que se añaden una treintena de residencias en las que trabajan más de 1.200 personas, también corren por cuenta del Tesoro público, que desembolsa un millón de dólares al día. De esos 12 palacios el actual rey solo utiliza regularmente tres o cuatro y muchos de ellos nunca recibieron su visita. Aun así se les mantiene con el mismo esmero vigilante. En 2009, El producto nacional bruto de Marruecos ascendía a 90.000 millones de dólares y el de Francia a 2.750.000. Pese a esta diferencia sobrecogedora de riqueza, el presupuesto del palacio real, del que se hace cargo el Estado marroquí, alcanza los 228 millones de euros, mientras que el del Elíseo asciende a 112,6 millones. La cantidad asignada a Mohamed VI duplica la concedida al presidente de la República Francesa. Esta diferencia, ya de por sí significativa cuando se pone en relación con el PNB de cada uno de los dos países, pone de relieve que la monarquía marroquí cuesta al presupuesto del Estado 60 veces más que la presidencia francesa.Cuando decide instalarse durante unos días en la capital de una región, la policía y la gendarmería llevan hasta allí a miles de hombres para vigilar la zona. Si el soberano no posee ningún palacio en las cercanías, las más bonitas residencias son requisadas para facilitar su estancia y la de su numeroso séquito formado por consejeros, ministros y demás cortesanos. Convoyes procedentes de Rabat o de Marraquech transportan el mobiliario, la vajilla, las cocinas y también a los cocineros y demás personal de servicio. (…) Esta aparente bondad real tiene efectos limitados: el entorno del rey, las autoridades de la región tratan ante todo de darle satisfacción, aunque sea haciendo trampa. Tras la inauguración, en el sur, de un flamante hospital, el establecimiento fue cerrado después de la visita del rey. Todavía no se había encargado el material médico y el que se le mostró fue alquilado con tal motivo. Fouad Alí el Himma y el grupo del Colegio Real, Mounir Majidi y la banda de Naoufel… Desde principios de la década pasada los amigos de su majestad acaparan todos los puestos clave del reino... excepto aquellos del área exclusivamente militar"  (El País, hoy)

El mayor empresario español, Amancio Ortega, el dueño de Zara, se ha hecho rico explotando a los moritos infrapagados de su amigo Mohamed, el paternal defensor de los pobres marroquíes. Si España tiene que salir de la miseria explotando a los moros como hace el señor Amancio Ortega, prefiero ser finés. 

domingo, 26 de febrero de 2012

Un engañabobos llamado Euríbor


Joseba Elola, "'Hackbogados' contra el euríbor. Activistas del 15-M lanzan una operación contra la opacidad del tipo de las hipotecas", El País, 26 FEB 2012 - 04:17 CET13. (En color mierda aparecen las instituciones sospechosas):

Todo empezó con el caso de un hombre que debía tres cuotas de 600 euros en el año 1997, que no las pagó, y que en 2010 se encontró con que adeudaba 22.000 euros. El caso aterrizó en un despacho sevillano y despertó el interés del abogado Juan Moreno: no reclamar a alguien durante 13 años y luego llegarle con que debe 22.000 no es de recibo, estimó. Pues bien, Moreno se puso a investigar los tipos de interés a que estaba referenciado el préstamo. Y le llegó un nuevo caso a su mesa: el de un peluquero sevillano al que acababan de revisar el tipo de la hipoteca. Los dos casos le condujeron a una misma pregunta: ¿Cómo se calcula el euríbor? ¿Sobre la base de qué operaciones se configura? ¿Es fácilmente manipulable? Estas preguntas están en el origen de #opeuribor, una operación programada para hoy domingo 26 por abogados activistas ligados al movimiento 15-M. Quieren agitar el debate en torno al tipo al que están referenciadas el 82% de las hipotecas en España.

"Nadie fiscaliza ese dato. Con el euríbor parece que bajase del cielo el arcángel san Gabriel, nos comunicara el dato y todos nos lo tuviésemos que creer". La guasa la pone Francisco Jurado, licenciado en Derecho que está haciendo el doctorado de Filosofía del Derecho y significado activista de Democracia Real Ya. Jurado, de 29 años, y Moreno, de 39, son los dos activistas que se han puesto al frente de una operación en la que van a repartir formularios por la red para que la gente reclame a sus bancos datos sobre cómo se configuró el tipo que le están aplicando a su hipoteca.

Jurado y Moreno podrían encuadrarse en eso que ahora se ha dado en llamar hackbogados: letrados que buscan grietas en el sistema para meter la cuña y mostrar los fallos del mismo. Exportan los métodos de Internet a la calle. La #opeuribor, explican, es una especie de ataque DDoS analógico. Los ataques de denegación de servicio (DDoS) consisten en colapsar una web a base de envíos masivos de peticiones de información. Pues algo similar quieren conseguir con los bancos y las hipotecas: que colapsen ante la masiva petición de información por los ciudadanos.

La operación que impulsan estos dos activistas de Democracia Real Ya en Sevilla llega en días en que los tipos interbancarios están bajo sospecha. El pasado 19 de octubre, la Comisión Europea lanzaba una investigación en bancos por una posible manipulación del euríbor. La semana pasada saltaba la noticia de que la Comisión del Mercado de Valores de Canadá ha demandado a seis grandes bancos (HSBC Holdings, JPMorgan Chase, Royal Bank of Scotland, UBS, Citigroup y Deutsche Bank) por manipular el líbor (euribor londinense). La información retrataba a un grupo de brokers intercambiando correos electrónicos y mensajes de texto para ponerse de acuerdo y manejar el tipo interbancario a su favor y maximizar así beneficios.

El euríbor se configura cruzando la información que aportan 44 grandes bancos europeos. La organización que se encarga de recopilar estos datos es una agencia de información, Thomson Reuters. Cada día, a las 11 de la mañana, recaba los datos entre los bancos, hace una serie de operaciones y los publica. La primera vez que el abogado Juan Moreno se puso en contacto con este gigante financiero para conocer los detalles de las operaciones que ayudan a configurar el euríbor, pidió los datos de abril y mayo de 2011. Cuenta que un señor con acento inglés le dijo que los solicitara por la vía judicial. Este periódico se puso el viernes en contacto con un portavoz de Thomson Reuters en Londres, que declaró por teléfono que la información que ofrecen los bancos para calcular el euríbor es "confidencial". Y dijo que para conocerla habría que hablar con cada uno de los bancos. "¿Por qué está esa información en manos de la primera empresa de información financiera del mundo?", se pregunta Francisco Jurado.

Moreno siguió investigando. Observó que el dato del euríbor se repetía en algunas fechas. Al ser una cifra con tres decimales, resultaba improbable. Cédric Quemener, director de EBF-Euribor, Federación de Banca Europea que supervisa los datos que le ofrece Thomson Reuters, declara en conversación telefónica que la repetición de los datos es absolutamente natural porque se trata de un mercado muy estable. "Las manipulaciones del euríbor son prácticamente imposibles", sostiene. "Nos guiamos por un estricto código de conducta. No nos dedicamos a mantener reuniones secretas para fijar los tipos".

Los expertos llevan tiempo señalando que el mercado interbancario está seco, que apenas se realizan operaciones. "Está corto de liquidez, se ha reducido mucho, los bancos no se prestan, no hay apenas transacciones", confirma Julio Rodríguez, expresidente del Banco Hipotecario y de Caja Granada. El mercado interbancario no funciona correctamente desde la quiebra de Lehman Brothers. Los bancos desconfían los unos de los otros, no se prestan tanto entre ellos como antes de 2007. "Hasta 2007 funcionó bien", confirma José Carlos Díez, economista jefe de la consultora Intermoney. "Los bancos acuden al Banco Central Europeo para pedir dinero, no van al mercado interbancario, que ya no es eficiente en la fijación de precios". El propio gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ya declaró en octubre pasado que las hipotecas deberían dejar de vincularse al euríbor.

"Las manipulaciones del euríbor son prácticamente imposibles", sostiene el director de EBF-Euribor.

Moreno, erre que erre. Quería saber sobre qué operaciones reales se calculan los tipos del EBF-Euribor. "Queremos transparencia", dice. El 21 de julio de 2011 pidió a Cajasol, la entidad de su cliente el peluquero, que le detallara el número de operaciones, el importe, el tipo, y el número de sujetos que intervinieron en la configuración del euríbor que se le estaba aplicando. La Caja le respondió que se dirigiera al Banco de España, organismo que publica el dato. El Banco de España le remitió a EBF-Euribor.

Moreno y Jurado denuncian que el euríbor se calcula sobre estimaciones de los bancos cuando el Banco de España recomienda que se use un tipo basado en "operaciones realizadas". Arremeten contra EBF por publicar en su página unos datos de los que la propia organización dice que no se hace responsable. "Lo hacemos para proteger a la asociación", se defiende Quemener.

Durante todo este proceso de reclamaciones de información, las noticias sobre manipulación de tipos que empezaron a circular por la prensa llevaron al equipo jurídico de DRY en Sevilla a preparar la operación que para hoy tienen programada. Cuentan agitar la cuestión por la vía de las 430.000 personas que siguen la página de Democracia Real Ya en Facebook más los 120.000 seguidores de su cuenta en la red social Twitter. Sus planes incluyen colgar varios formularios en una página web que han elaborado en las últimas dos semanas. Uno servirá para que quien lo cumplimente pueda pedir fácilmente información a su banco sobre las operaciones que llevaron a configurar el euríbor que se le aplica. Facilitarán en la página las herramientas jurídicas para que cualquier abogado tenga a mano los instrumentos para poder paralizar desahucios y tramitar demandas contra los bancos. Pretenden presionar a la Fiscalía para que inicie un proceso de investigación. "Hay 18 millones de préstamos referenciados al euríbor", sostiene Juan Moreno. "Esto podría obligar a la banca a tener que devolver miles de millones de euros".

¿Noos asombra? Epigrama.

El nocente instituto Noos, "especie de ONG", según el sarcástico juez, presumía en su estatuto de "carecer de afán de lucro", siendo cual era la típica empresa-pelotazo de los que nunca anduvieron en pelotas, sino envueltos en Armani; su jugón de balonmano, cierto, dejó de sacar jugo a las pelotas (balonmanuales) y pasó a  vivir (muy bien) de las bragas Princesa. Pero el eximio pelotari quiso exprimir la real vaca, nada sagrada para él, y se dedicó a folgar con la borbona durmiente sacándole enanitos principillos y un palacete isleño de seis millones de euros con latrocinios, fangos y miserias de lo más vario, llamados impropios con deliciosa eufemierda. El pitorreo, empero, reduce la pareja de corazones a carnaza de Hola; no hay más que ver los vigorosos saltos de zanco del balonmaniaco en cangelurosa huida de agotados periodistas que le iban en pos. Hay que reconocer que de algo sirve el entrenamiento del balonmano.

sábado, 25 de febrero de 2012

Soluciones a tareas imposibles I. Avergonzar a un político.

Hay algunos trabajos que son casi imposibles; "la tarea del negro", que se dice en el mus. Como en Los trabajos del infatigable creador Pío Cid de Ángel Ganivet, quien, no en vano, terminó suicidándose, pues hay cosas que no, no, no es posible llevar a término, y la vida no es una de ellas. En alguna ocasión he afirmado que la prueba de la inteligencia general que se hace a los seres vivos, la de reconocerse en un espejo, no la pasarían los políticos. Su imagen real no es la que ellos tienen de sí mismos, una cosa fea que han dicho o hecho nunca la han dicho o hecho ellos. Son alérgicos al sentido común, a la lógica y, sobre todo, a la vergüenza. Pero como soy una persona práctica, es decir, no soy político, voy a proponer un remedio muy sencillo y legítimo para garantizar la vergüenza a los políticos y hacer que la gente se eduque y piense. La idea me ha venido al leer que Nelson Mandela ha enfermado y corre serio riesgo de morir. Pensé: "He aquí al verdadero presidente de este planeta, alguien con suficiente autoridad moral para gobernarnos a todos" Y, al momento, di con la solución. Si los políticos son incapaces de crear un gobierno global que reparta la pobreza y garantice un mínimo de ética en las relaciones económicas internacionales que gobiernan el mundo, creémolo nosotros, aunque sea de manera simbólica. Que todos los internautas voten un presidente mundial y un gabinete simbólicos que puedan hacer declaraciones en nombre de toda la humanidad y avergonzar con ellas a los políticos y banqueros de mierda que nos maltratan. Esas declaraciones tendrían mucha autoridad moral, aunque ninguna autoridad política, y servirían para poner coto a gilipollas como Asad, Chávez, Castro, Putin, Merkel y demás. ¿A que mola?