martes, 2 de febrero de 2010

Paro

Estudio de medios. Dejémoslo sólo en los titulares, porque, si no, se me pondrá muy mal humor.

EL País: "125.000 nuevos parados en enero". Vamos, el pan de cada día, esto es normal, tampoco es para tanto...

El Mundo: "Nuevo récord del paro: 4.048.493". Asombroso; qué hazaña. Resulta difícil acometer tal proeza... Cosas todas propias de un periódico liberal e individualista, como es El Mundo.

ABC: "4.048.493 parados". La fuerza y la unidad del número es lo que importa al periódico monárquico.

La Vanguardia: "Catalunya lidera el aumento del paro, que rebasa la cota histórica de los 4 millones". Como siempre, barriendo para casa. Qué tacaños.

El Público: "4.048.493 parados". Aséptica limpieza, no nos vayamos a comprometer demasiado... El periódico de izquierdas, diciendo lo mismo que Abc... Hay que pensar seriamente sobre esto.

Marca: "Declaraciones de Joan Laporta: Quieren meter presión con los árbitros porque somos la referencia" (hay que poner también el titular de algo que interese realmente a los españoles, pues no en vano es el periódico más vendido)

Reflexión: la verdadera opinión sobre el asunto de los españoles sería demasiado fuerte como para que los vendidos y bandidos periódicos quisieran publicarla. Acabamos de superar los cuatro millones de parados. La nueva meta del gobierno de Sagasta, que sigue cantando bajo la crisis, será llegar a los cinco millones. Creo, sinceramente, que, si se lo proponen, con un poco de esfuerzo que pongan y con la inestimable cooperación de la oposición de Cánovas y su comparsa de choriceros, las televisiones, las radios, la prensa e incluso los medios informativos, además del fútbol y la reforma educativa, llegarán por fin a cumplir tan ambicioso objetivo e incluso a rebasarlo. Hasta empieza a parecer preferible la Italia de don Berlusconi.

Y el guapísimo Sagasta/Sarasate, tocándose el violón, bajo la que está cayendo, probablemente su propio Zapateado, con su famosa técnica de la mano izquierda, en vez de dimitir, y pensando, para más inri, en presentarse otra vez; no ceja el de las cejas y nos cejará con el encejalograma plano; deberían encejarlo de una vez tras unas cejas; pero, en fin, ¿para qué? no sirve de nada cejarse de él.

lunes, 1 de febrero de 2010

Mi loro se ríe

Se ríe, se ríe tanto que se le esponjan las plumas. Otras veces suelta una especie de ruido de grúa de obra que nos pone los pelos de punta; parece unos alicates con alas, y con quien más a gusto se siente es con Ana Isabel. Paloma, mi hija poetisa, compone sesudos pensamientos sobre el destino, que descubro a veces abandonados por las mesas; salgo de noche, bajo las farolas y los esqueletos de los árboles, cuando Ciudad Real se llena de chinos que van a relevar a sus mujeres, paseantes de perros meones, mendigos de farmacias de guardia y divorciadas o viudas que se atiborran de chismes en las peceras de los cafés; me atirita y arrecha la crudeza del frío invernal; veo que muchos baretos han cerrado o están de obras aprovechando la crisis etílica. Todo está lleno de tiendas de apariencia: trapos, perfumes, peluquerías, bazares de regalos, joyerías, decoraciones... Se diría que hay mucho feo que adornar y mucha mierda que tapar y mucha hipocresía para gastar. De repente descubro por qué no tengo un duro.

Pensamientos literarios de una alumna de ESO

Tomado de por ahí:

Garcilaso enamorado de Isabel Preysler, Bernardo del Caprio, el cantar de gesta del Cid Campoamor...

Bendita reforma educativa.

Símbolos

Uno, que tiene la costumbre de leer signos y descifrar símbolos literarios y exámenes escritos con un pensamiento desleído, tartamudo, esquizofénico, estreñido o simplemente impreciso, por no hablar de la ortografía imaginativa y la caligrafía parkinsoniana, se queda mirando súbitamente en Ciudad Real al final de la calle Alarcos y muy cerca de los ministerios, la recientemente inaugurada pirámide masónica frente a la cruz de la residencia de sacerdotes con el logotipo de un banco sobre la cruz, como un Espíritu Santo cualquiera. ¿Qué significa todo esto?

domingo, 31 de enero de 2010

Explicaciones a Bárbara Robinson

Tras preguntarle si poseía un inventario del archivo de Antonio Heras Zamorano, me escribe Bárbara Robinson diciéndome que si podría ir a la Universidad del Sur de California en Los Ángeles a revisarlo, porque "if not, we will have to bring the materials from archive storage and review the materials. It has been several years since I examined the collection and I cannot recall the contents very well. We do not yet have an inventory of the contents" ("si no, tendremos que traer los materiales del almacén del archivo e inspeccionarlos. Han pasado varios años desde entonces y no puedo recordar el contenido muy bien. Aún no tenemos un inventario.").

¿Cómo le digo a esta señora que un profesor de medias no puede, no tiene, no dispone de ayuda alguna para hacer cosas así? Bastante me he gastado ya comprando los libros de Heras, y desde luego no puedo pedir una pensión a la Junta de Ampliación de Estudios, como la que pidió Heras (y que entonces concedían a hombres talluditos y con estudios, no a estudiantes imberbes de Erasmus a mitad de carrera que se gastan el tiempo y el dinero organizando orgías y borracheras)

Pero, claro, estas cosas se las tiene merecidas un andaluz de padres manchegos, por investigar y querer resucitar, para quienes no la van a leer y mucho menos comprender, la tradición cultural de esta tierra de clases medias ingratas. Todavía estoy esperando que alguien aquí, porque fuera si me leen, me diga que ha leído mis libros; no caerá esa breva, pues, aunque no están mal escritos, yo, que me he leído los libros de algunos cercanos, ni lo espero ni lo deseo ya.

A Los Ángeles podía ir y fue gratis mi antiguo compañero de instituto Rafa López León, quien me hablaba asombrado de sus enormes autopistas de decenas de carriles, pero iba porque era jugador de balonmano. A los jugadores de esa cosa llamada filología hispánica estos viajes les están vedados. Pero, bueno, le preguntaré a Bárbara si hay algún profesor o profesora de español por allí tan bendito que pueda hacerme esas gestiones; tal vez tenga que recurrir otra vez a mis generosas amigas Lisa Surwillo en Stanford, o incluso Darlene Waller, la amabilísima bibliotecaria de Connecticut. ¿La Universidad? ¿Para qué? Salvo honorables excepciones, s todo palabras vacías, copas llenas, fiestecillas, tontadas, hacer el vago e irse a Madrid, sobre todo mucho irse a Madrid, a enterarse de cómo van las cosas. ¿Los eruditos locales? Dejémolos con sus coros y danzas, troteras y danzaderas.

Los norteamericanos del manchego Antonio Heras

La relación de La Mancha con EE. UU. es muy antigua; por solo hablar de tiempos recientes, arranca con Félix Mejía en Filadelfia; hoy hablaré solo del profesor , poeta y novelista Antonio Heras Zamorano, de Malagón, miembro de un efímero Ateneo constituido en Ciudad Real y que recorrió el país de arriba abajo durante cincuenta años, llegándose a casar con una bibliotecaria, Evelyn; murió en California, en 1964.

Me he granjeado una colección de sus libros, reunida poco a poco a través de los catálogos de libros antiguos de la entrerred, quizá la más completa de las que pueden encontrarse aquí. Sus tres poemarios, de un simbolismo modernista tardío, merecen algún estudio; en cuanto a sus novelas, algo inorgánicas, azorinescas de estilo y contenido y barojianas de intención, la mejor es sin duda Vorágine sin fondo, publicada en el significativo año de 1936, por Espasa-Calpe, donde aparece apenas enmascarada una crítica demoledora de la apatía y degeneración de una pequeña ciudad de provincias, Ciudad Real, descrita en el texto con el sobrenombre asaz juicioso de Villaplana. Describe muy bien el mecanismo de marginación y ninguneo, formas de miedo a saber y conocer, que se opera sobre uno de los protagonistas, el progresista doctor Dalmiro Foncerrada, el clericalismo beato, la hipocresía moral, la mediocridad y orgullo del señoritismo, por usar la palabra del contemporáneo Ortega y Gasset, de las clases medias o burguesas, y la propiamente esclava y sin salida situación de la mujer; en algunos personajes se reconocen seres reales, como don Inocente Hervás y Buendía, etcétera. La fecha de publicación explica sin duda que no haya gozado la atención que este libro sin duda merecía: los españoles se estaban dedicando a tareas más estúpidas que leer libros. En cuanto a sus cuentos, algunos autobiográficos, otros de carácter más exterior, son quizá lo mejor de su producción: los catorce trabajos de Andanzas y divagaciones. Sorprenderá saber que en el viejo, lapidado y monjil Instituto Santa María de Alarcos que tengo delante de mi casa, conoció al gran musicólogo catalán José Subirá, que fue su amigo de muchos años y lo introdujo en el mundo periodístico madrileño. Heras dedicó dos libros a estudiar el caso norteamericano; el origen de estos títulos son unas "Cartas americanas" que empezó a publicar en Vida Manchega y continuó más tarde en El Imparcial de Ricardo Gasset y La Voz de Madrid; estas cartas fueron el tronco de sus dos libros sobre los Estados Unidos, De la vida norteamericana (impresiones frívolas) y De Nueva York a California. Como discípulo de Azorín, tal señaló su amigo, el gran poeta y crítico literario chileno Arturo Torres en las páginas de La Gaceta Literaria, y en especial el unamuniano Santacruz, (un hombre que llegó a prever la Guerra Civil en un profético escrito periodístico publicado una semana escasa antes del 18 de julio), su análisis es muy impresionista; sin embargo, a mí me parece valioso, porque su sensibilidad calaba a veces hondamente. Percibió el gran nihilismo y la gran soledad que se oculta en los huesos de los norteamericanos. Algunos de sus artículos, como "Los desaparecidos", "Los desorientados", "Una tertulia en Hollywood" y otros lo demuestran. Los norteamericanos se han educado en un país donde la pretensión a self made man termina por despojar a los hombres de sus conexiones humanas: el volcarse a la acción y al éxito material transformó a los estadounidenses en seres errantes y vacíos, que andan por todas partes descolgados y muy solos; de ahí su aprecio fanático a la bandera de su país, cuyas estrellas no forman constelación alguna, y a cualquier forma de asociación que les haga sentirse partes siempre discordantes pero hacendosas de un grupo. Es un fenómeno parecido al de Alemania y Japón, grandes naciones también sometidas a formas de represión institucionalizada muy fuertes, sea por la ética protestante, sea por la ética Tokugawa.

sábado, 30 de enero de 2010

Chorizos manchegos

El País, hoy:

El instructor del Banco de España ha propuesto una sanción de 155.000 euros y cinco años de inhabilitación para Juan Pedro Hernández Moltó, ex presidente de la Caja Castilla-La Mancha (CCM) y de 150.000 euros y los mismos años de inhabilitación para el ex director general Ildefonso Ortega.

El Banco de España ha entregado el pliego de cargos, en el que figuran las propuestas de sanciones, contra los antiguos consejeros de la entidad que fue intervenida por el ente regulador en marzo del año pasado. Las inhabilitaciones sólo afectan a Hernández Moltó y a Ortega, mientras que el abanico de sanciones propuestas al resto de los consejeros oscilan entre los 100.000 y los 5.000, según las fuentes, entre las que se encuentra uno de los afectados.

El total de las sanciones propuestas asciende a 1.085.000 euros para los ex consejeros, al margen de la propuesta para Ildefonso Ortega por dos faltas muy graves y otra grave en el ejercicio de sus funciones. Para el que era vicepresidente de la entidad, Federico Rodríguez Morata, el supervisor propone una sanción de 90.000 euros; al representante de los trabajadores, Carlos Jiménez, de 80.000 euros, y a Tomás Martín Peñato, que fue presidente de CCM, de 100.000.

El pliego de cargos propone una sanción de 40.000 euros a Emilio Sanz, uno de los consejeros propuestos por el Partido Popular, que abandonó la caja cuando se lo pidió su formación política. Otro de los sancionados a propuesta del Banco de España es la actual alcaldesa popular de Ciudad Real, Rosa Romero, con 20.000 euros, aunque no ha podido ser confirmada esta cantidad. La propuesta de sanción puede ser recurrida por los afectados en un plazo de 20 días.

viernes, 29 de enero de 2010

Sobre la opinión

Una décima del escritor y periodista que he estudiado, el ciudarrealeño Félix Mejía:


Una opinión no es delito
mientras queda en opinión,
ni muda su condición
ser hablada o por escrito.
Obra solo en su distrito,
que es el del entendimiento ;
si forma el convencimiento,
la culpa es de la verdad;
y si no, su falsedad
cede a un mejor argumento.

Luego comenta Mejía a propósito del monarca que tanto le escocía:

"A todo esto responde Fernando con facilidad y de un modo que no admite replica que lo prendan, que lo ahorquen... razones que no se pueden levantar, mientras reúna la fuerza y la soberanía a su voluntad
"

Javier Lumbreras


Hace tiempo le seguía la pista por las entretelas de la Internet, pero se había ocultado muy bien, en algún dobladillo costero. De cuando en vez retomaba esa búsqueda, por lo que vine a saber que ahora andaba por Daimiel, creo, el pueblo que ya existía hace unos seis mil años en torno a un pozo, el más antiguo de la provincia, el pueblo de las brujas, el pueblo que lleva nombre de terminación mozárabe y etimología desconocida. Ahora ha asomado al fin en los comentarios del blog, qué maravilla, y me siento menos solo. Dice que el ministro intenta hacer cosas, y si lo dice él, lo creo.

jueves, 28 de enero de 2010

Un adverbio se le ocurre a cualquiera

Un adverbio se le ocurre a cualquiera

Juan José Millás

Hemingway cobraba los artículos por palabras. A tanto el término, lo mismo daba que fueran adjetivos que sustantivos, preposiciones

que adverbios, conjunciones que artículos. No recuerdo de dónde saqué esa información, hace mil años (cuando ni siquiera sabía quién era Hemingway), pero me impresionó vivamente. En mi barrio había una tienda de ultramarinos, una mercería, una droguería, una panadería, una lechería… Pero no había ninguna tienda de palabras. ¿Por qué, tratándose de un negocio tan lucrativo, como demostraba el tal Hemingway? Para vender leche o pan, pensaba yo, era preciso depender de otros proveedores a los que lógicamente había que pagar, mientras que las palabras estaban al alcance de todos, en la calle o en el diccionario.

Imaginé entonces que ponía una tienda de palabras a la que la gente del barrio se acercaba después de comprar el pan. Sólo que yo las vendía a precios diferentes. Las más caras eran los sustantivos, porque sustantivo, suponía yo, venía de sustancia. Si la sustancia de una frase dependía de esta parte de la oración, lo lógico era que valiera más. Después del sustantivo venía el verbo y, tras el verbo, el adjetivo. A partir de ahí, los precios estaban tirados. Cuando un cliente, en mis fantasías, compraba tres sustantivos, le reglaba cuatro o cinco conjunciones, para fidelizarlo. Mi padre, que era agente comercial, utilizaba mucho el verbo fidelizar. ¿De dónde, si no, iba a sacar yo esa rareza gramatical? En mi tienda imaginaria había también un apartado de palabras inexistentes, para gente caprichosa o loca. Aún recuerdo algunas: copribato, rebogila, orgáfono, piscoteba, aguhueco, escopeja…

El negocio imaginario iba bien. Todo el mundo necesitaba mis palabras. Al poco de inaugurar la tienda tuve que contratar dos empleados porque no daba abasto. Luego compré el piso de arriba para ampliar el negocio, pues llegó un momento en el que la gente me pedía también frases. Puse en el sótano un taller con cuatro gramáticos que se pasaban el día construyendo oraciones. Las había de muchos precios, claro. Las frases hechas eran las más baratas. Recuerdo, entre las que tuvieron más éxito, en boca cerrada no entran moscas y no rascar bola, pero a mí me gustaban mucho también leerle a alguien la cartilla, ser un hueso duro de roer, chupar cámara, pelillos a la mar, o mi sastre es rico. El precio de las frases aumentaba a medida que resultaban menos comunes, o más raras. Por alguna razón que no llegué a entender, había mucha demanda de frases absurdas. Me duelen los zapatos, por ejemplo, los espejos fabrican harina orgánica, o las cremalleras son menos sentimentales que los botones. Con el tiempo tuve que crear un departamento dedicado de manera exclusiva a la construcción de frases absurdas.

La idea de la tienda de palabras y frases me resultó muy liberadora, pues siempre pensé que ganarse la vida era condenadamente difícil. El mayor miedo de mi infancia era el de acabar en una esquina, vendiendo pañuelos de papel. Un día que mi madre, tras suspirar con expresión de lástima, se preguntó en voz alta qué iba a ser de mí, le dije que no se preocupara, pues había decidido que iba a poner una tienda de palabras. Tras meditar unos instantes, me dijo que eso era un disparate y que debía poner mis energías en cuestiones prácticas. Ahí acabó mi sueño de vender palabras. Luego, de mayor, comprobé que los anuncios por palabras constituían un capítulo muy importante en la cuenta de resultados de los periódicos. Pero no le dije nada a mamá, para que no se sintiera culpable.

De todos modos, acabé viviendo de las palabras. No tengo una tienda abierta al público, tal como soñaba entonces, pero me levanto por las mañanas, las ordeno en un papel, las envío al periódico o a la editorial y me pagan por ellas. A tanto la pieza. Una pieza es un artículo. El término pieza se utiliza también entre los cazadores para denominar a los animales abatidos. La semejanza es correcta, pues escribir un texto se parece mucho a cazarlo. De hecho, con frecuencia se nos escapa. La otra noche, en la cama, con los ojos cerrados, pasó volando por mi bóveda craneal un artículo estupendo. Me levanté, cogí un cuaderno que tengo en la mesilla, apunté con el bolígrafo, pero la pieza había desaparecido. Desde la utilización masiva de los ordenadores, contamos los artículos por palabras. Éste que están ustedes leyendo tendrá unas 4.700. Puedo calcular a cuánto me sale la palabra y decir que cobro en plan Hemingway. Pero me sigue pareciendo mal que me paguen lo mismo por un sustantivo que por un adverbio. Un adverbio se le ocurre a cualquiera.

miércoles, 27 de enero de 2010

Nuevo documento de 100 medidas de educación

He leído el documento de 100 nuevas medidas de educación, la nueva colección de mentiras, despropósitos y vaguedades de otoño-invierno de lo que dirige el sentado Gabilondo, dizque Ministerio de Educación, salida en el oportuno momento de glorificación correspondiente al orto de los iluminativos datos del FMI, compuesta en una prosa penosa de abogado de secano capón y descerebrado, algo en verdad amargo y tristísimo de sufrir para quien todavía albergase alguna esperanza de redención de cautivos en la enseñanza por esas autoridades desautorizadas que dicen regir el coco aducativo.

Porque nada hay que decir, salvo que las medidas nuevas no son nuevas, lo que ya descalifica como disco rayado y "lengua sin manos", que decía el Cantar de Mio Cid, este conjunto de palabras que se dice propuesta y que ni siquiera llega a rango de ensoñación. La realidad se parece más a una de las pinturas negras de Goya, y el dinero no asoma por ninguna parte ni resquicio de este papelito, ni siquiera la cacareada educación en valores que intenta asentar un ministerio sin ellos y que ni siquiera sabe qué sea ESO. El ridículo, que siempre ha presidido la acción del ministerio en los desconciertos educativos, está poniendo otro huevo de pascua que no eclosionará nunca, porque nunca ha tenido nada en su interior, ni yema, ni clara, ni cáscara, ni nada, salvo publicidad, cacareo, orgullo ilegítimo y grotesco.

Para qué hablar más.

Las manipulaciones informativas y la orfandad

Esta mañana, decía la 1 que "según el informe del FMI, la economía española no crecerá". En otros medios, más informáticos que informativos, informatones o informatontos, lo que el FMI ha dicho es no sólo que se contraerá más de un 3'5 %, sino que será la única del mundo en hacerlo. Optimistas que son, como nuestro Sagasta cantando bajo la crisis con todo su circo de altísimos enanos, y que no sólo desconoce el verbo dimitir, ético y épico donde los haya y con talante y talento, sino dispuesto a presentar la jeta a las elecciones una vez más, morro de la morrería; antes una dimisión contaba en los currícula como mérito, conocer que ya no se puede aportar nada y dejar a otros... las élites renovables para no degenerar, y no la generación/degeneración tapón, que decía don Wilfredo Pareto, el no Velloso. Es más, resulta que, no por causalidad, sino por "casualidad" impura Interior ha "descubierto", precisamente cuando el FMI hacía pública la noticia, un comando "legal" de ETA. En mi pueblo, donde también pasan cosas raras, como en el Aleti, no se llama a esto manipulación informativa, sino mentira y disimulo, algo más escandaloso todavía en un canal público y pudendo; el inri pinochesco, toda la nariz a un Sagasta pegado deriva de que en el canal oscuro y tenebroso no haya siquiera publicidad privada, porque esto es publicidad también, pero del gobierno detentador de la institución demonocrática. ¿Cuándo nos declararán los primates que nos rigen, sean Sagasta o Cánovas, mayores de edad para decirnos que ellos no son Reyes Magos, sino paternales y maternales papáes y mamáes que nos ocultan la realidad de la misma forma que hacía Benigni a su hijuelo en La vita è bella, pero con más malalait condensada? Con unos papáes como estos, que no sólo no dan regalos sino que te arrebatan la hacienda y la vida, más vale ser huérfano, tener honor y salvar el culo de pretendientes indeseados.

martes, 26 de enero de 2010

Qué remedio

Esta mañana un profesor se quejaba a sus hijas:

-No quiero ir al cole.

Sus hijas le miraban consternadas; no, no estaba enfermo, no sufría baja de ningún tipo; sencillamente, su padre era así de infantil, de convoluto y de cebollo; sin embargo, como ellas son muy conscientes -salieron a su madre- le tiran de la cama, le arrastran hasta el desayuno y le preguntan ¿por qué?...

-Me aburro mucho, los niños son muy malos, me pegan y me insultan; me canso mucho, no entiendo nada de lo que hacen y de lo que dicen y me dan un montón de exámenes para corregir, cuando yo lo que quiero es jugar al fútbol y hacer dibujos.

El profesor escucha las sensatas y maduras reflexiones de las mocosas sobre el deber bien cumplido, lo de ser un padre de provecho y todas esas monsergas de que los profesores han de dar ejemplo e instruir al que no sabe, etcétera. El profesor no está muy convencido, pero al final la ley dice que tiene que ir al cole.

Todo sea por los niños.

Tiempos difíciles

Julio Navarro Blázquez, "Tiempos dificiles", en El País, 26-1-2010":

"Un informe recién publicado por Adecco basado en datos de la oficina estadística europea Eurostat, concluye que, en 2008, un español ganaba la mitad que un británico y un 20% menos de lo que recibía de media cualquier trabajador europeo. Aunque los 21.500 euros brutos por año que el informe asigna a cada trabajador patrio me parecen escasos para una economía que, según se pensaba, militaba en la Champions League, el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán acaba de afirmar que nuestra elevadísima tasa de paro debe en gran parte a los altos salarios que recibimos. Insatisfecho aún con el extraordinario rendimiento que la patronal está sacando de la endeble legislación laboral de nuestro país, el presidente de la CEOE ha traspasado la barrera de lo políticamente correcto para ir más allá y hacer público, sin subterfugios de ningún tipo, su deseo de reducir al mínimo los escasos derechos que asisten a la clase trabajadora. "

lunes, 25 de enero de 2010

Animalismo

Rosa Montero, "Amar a un animal", El País, 24-I-2010

Me llega por Internet una de esas típicas presentaciones con música y fotos. La mayoría de estos trabajos me parecen pringosamente cursis y bastante penosos, pero éste está bien hecho. Proviene de Cádiz, lo firma una tal María Larissa y es muy sencillo: una serie de estupendas fotos de fauna salvaje y unas cuantas frases de personajes ilustres sobre los animales. Son unas citas en general bien escogidas, y algunas me parecieron especialmente agudas. Como ésta del escritor francés Anatole France: "Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida".

France, premio Nobel en 1921, era un hombre pródigo en dichos memorables. Yo suelo citar estas palabras suyas: "¿Cuál es la frase más bella? La más corta". Y ahora mismo recuerdo otra sentencia de France que me encanta: "La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia". Sin embargo, no conocía esa reflexión sobre los animales, y cuando la he leído me ha impresionado. Ha sido como reconocer algo que yo ya intuía, pero que no sabía de manera consciente porque no había sido capaz de expresarlo. France lo dijo por mí, y ahí me enteré de lo que me pasaba. Esa es la maravilla de la comunicación humana, ese es el milagro de los buenos escritores: resulta que sus palabras nos explican nuestra propia vida.

Siempre me han gustado los animales, pero no conviví con uno (no amé a uno) hasta hace más o menos treinta años, que fue cuando tuve a mi primer perro. Y sí, Anatole France tiene razón: a partir de aquel momento, algo se despertó en mí. Algo que yo ignoraba se hizo presente. Fue como desvelar una porción del mundo que antaño estaba oculta, o como añadirle una nueva dimensión. Convivir con un animal te hace más sabio. Contemplas las cosas de manera distinta y llegas a entenderte a ti mismo de otro modo, como formando parte de algo más vasto. El famoso naturalista David Attenborough me dijo en una entrevista que uno de los momentos más intensos y conmovedores de su existencia fue cuando se encontró en mitad de la selva de Ruanda con un gorila de las montañas, un enorme espalda plateada, y los dos se miraron a los ojos y se reconocieron, por encima del abismo de las especies. En esa mirada cabe el Universo.

Esto no quiere decir, naturalmente, que todos los amantes de los animales sean, por el mero hecho de serlo, gente maravillosa. De todos es sabido que Hitler adoraba a los perros y que sentía mucha más angustia ante la agonía de una langosta en la cacerola (en el Tercer Reich hubo leyes que prohibían cocer vivos a los crustáceos) que ante el gaseamiento de un niño judío. Y es que el ser humano es una criatura caótica y enferma, capaz de contradicciones de este calibre. Pero lo que sí parece cierto es lo contrario: que los individuos que son crueles con los animales son muy mala gente. De hecho, una investigación multidisciplinar que se hizo en Escocia hace algunos años demostró que la mayoría de los sujetos que habían sido denunciados por maltrato animal habían cometido también crímenes violentos contra otras personas.

El animalismo, en fin, que es como se denomina el movimiento en pro de los derechos de los otros animales, es un producto moral e intelectualmente refinado. Quiero decir que la conciencia animalista forma parte del proceso de civilización, y que cuanto más culta y democrática sea una sociedad, menos cruel será con todos los seres vivos. "Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales", decía atinadamente Mahatma Gandhi (frase también incluida en la presentación de Internet). La España actual, que tanto alardea de modernidad, sale muy mal parada si la juzgamos siguiendo el dictamen de Gandhi: seguimos siendo bárbaros, seguimos siendo feroces. ¿Para cuándo la Ley Nacional de Protección Animal, que ha sido reclamada por casi un millón y medio de firmas, que el PSOE llevaba en su programa electoral y que sigue en el limbo de las promesas incumplidas? Déjame que te diga una última cita del trabajo de la gaditana. Pertenece a George T. Angell, un abogado estadounidense del siglo XIX que fue uno de los pioneros en la lucha animalista, y dice así: "A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando de la amabilidad con los animales cuando existe tanta crueldad hacia el hombre? A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces". Sí, hay que trabajar en las raíces si de verdad aspiramos a ser un poco mejores.

Aplicación a la democracia inhibitoria del quinto de Pareto

De El frente negro:

"El liberalismo se caracteriza por la libre circulación de élites. La libre circulación de élites es imposible porque el dominio político tiende a conservarse en manos de un grupo que jamás ha aceptado una competencia absolutamente libre. En este sentido, la democracia no es diferente de ningún otro régimen político. Puesto que las élites no circulan libremente, degeneran. Las élites cerradas se privan del estímulo de la competencia y degeneran rápidamente."

La estrategia del ilunga

La sociología es una ciencia apasionante; buena prueba de ello la dan principios como el de la quinta parte de Wilfredo Pareto o, por ejemplo, este interesantísimo artículo leído en este blog; en realidad, el Dilema del prisionero es una extensión de la más general Paradoja de Abilene y otras formas de pseudoconsenso, como por ejemplo la democracia:

ILUNGA: la palabra más difícil del mundo explica la mejor estrategia del mundo

El dilema del prisionero nos dice que lo individualmente racional conduce al fracaso colectivo. También las acciones colectivas (manifestaciones, revoluciones, guerras, votaciones, guerras de precios, etc.) pueden conducir al desastre de quien las apoya, y de otros.

Veamos por ejemplo la carrera armamentística que tuvo lugar en la guerra fría. Las opciones son incrementar el gasto militar, o llegar a un acuerdo para reducir su armamento. Ninguno de los dos estados puede estar seguro de que el otro acatará el acuerdo; de este modo, ambos se inclinarán hacia la expansión militar. La ironía está en que ambos estados parecen actuar racionalmente, pero el resultado es completamente irracional.

Algo parecido ocurre en el mundo de la empresa con las guerras de precios, los gastos publicitarios o los salarios de determinados deportistas. No cooperar llega a lo irracional, aunque tiene una lógica: la exclusión de otros.

El deporte nos da también otro interesante ejemplo, el de dos ciclistas escapados: a veces colaboran para protegerse del viento, pero en otras, ninguno hace el esfuerzo para permanecer delante (y el pelotón les alcanza) o uno hace todo el trabajo, lo que suele llevar a una victoria del segundo ciclista. Pero, si ese ciclista ganador escapa de nuevo al día siguiente ¿colaborarán con él?

Entonces ¿cómo es posible que funcione "algo"? No es sólo porque exista una autoridad coercitiva que multe a los gorrones. Los comportamientos también tienen su "evolución y selección natural", en la que sobreviven los más aptos. De hecho, el mundo natural ha desarrollado estrategias exitosas, aún sin haber comprensión o comunicación en torno a los problemas.

A comienzos de la década de 1980, Robert Axelrod organizó un concurso mundial entre académicos sobre un dilema del prisionero con repetición: proponer estrategias para obtener la máxima ganancia posible al someterse un número indeterminado de veces al Dilema del Prisionero, con memoria de sus encuentros previos, en un modelo informático.

Axelrod descubrió que las estrategias "egoístas" (siempre traicionar) tendían a ser peores a largo plazo, mientras que las estrategias "altruistas" eran mejores, juzgándolas únicamente con respecto al interés propio.

Sin embargo, a los cooperadores incondicionales, que cooperaban indiscriminadamente con cualquiera, no les iba demasiado bien, porque -aunque saliesen ganando cuando interactuaban con otros cooperadores- los gorrones les explotaban ilimitadamente. Esta estrategia equivaldría al principio de ética cristiana de "poner la otra mejilla".

"Habéis oído que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al malo. Más bien, a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra."
(Mateo 5: 38-39)


Otras estrategias se apuntaron a la picardía. En general actuaban con la lealtad, pero de vez en cuando sorprendían traicionando al contrario para obtener más ganancias. Esta picardía no obtuvo buenos resultados porque era represaliada duramente.

La estrategia de la Ley del Talión: “ojo por ojo y diente por diente” consiste simplemente en cooperar en la primera iteración del juego, y después de eso elegir lo que tu oponente eligió la ronda anterior. Era además el más simple de todos los programas presentados, conteniendo únicamente cuatro líneas de BASIC, y fue la que ganó el concurso. Obviamente, eso no quiere decir que sea la mejor en todos los entornos estratégicos, pero es sin duda muy robusta.

Es una estrategia colaboradora, dispuesta siempre a pactar, pero justiciera. Si la otra parte le traicionaba una vez, devolvía exactamente la misma medida, otra traición, pero sólo una vez. Era por tanto capaz de perdonar. Generaba confianza, era justiciera, pero no rencorosa y obtenía buenos resultados (o no peores) cualquiera que fuese su oponente. Lo cierto es que se dice que cuando se promulgó, era generosa, porque las penas eran antes desproporcionadas.

"Si resultase daño, darás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, quemadura por quemadura, herida por herida, cardenal por cardenal" (Ex 21,23-25).


Una estrategia ligeramente mejor es "ojo por ojo con capacidad de perdón". Cuando tu oponente deserta, en la siguiente ronda cooperas a veces de todos modos con él con una pequeña probabilidad (del 1% al 5%).

Y aquí viene la explicación del título, una noticia aparecida en junio de este año:

Un millar de lingüistas ha identificado en el Congo la palabra más difícil de trasladar a otro idioma: 'ilunga', que significa "una persona preparada para perdonar un primer abuso, que tolera un segundo pero nunca un tercero".

Esta palabra procede del Tshiluba, uno de los cuatro lenguajes oficiales de la República Democrática del Congo, junto al Swahili, el Kikongo y el francés, según cuenta la BBC. Hagan la prueba. ¿Cómo calificarían en su propia lengua a una persona capaz de perdonar una vez un abuso, que tolera un segundo, pero nunca un tercero? Eso es lo que significa esta palabra. Aunque las definiciones son precisas, el problema es tratar de reflejar las referencias asociadas a cada palabra. "Probablemente echas un vistazo al diccionario y encuentran el significado", señala Jurga Zilinskiene, responsable de Today Translations, que ha realizado este estudio, "pero lo más importantes es las experiencias culturales y el énfasis cultural de las palabras"

Un ilunga tiene una estrategia más refinada que la ley del Talión, porque se apoya en la riqueza de la comunicación humana, superior al BASIC, pero que se parece asombrosamente a la estrategia "ojo por ojo con capacidad de perdón" triunfadora en el entorno informático.

Cuando un ilunga perdona, el infractor sabe que todo puede seguir igual, aunque está siendo observado, cuando por segunda vez ha de tolerar, el infractor es advertido de que está en el límite. En comunidades pequeñas, es mucho mejor que enzarzarse en represalias inmediatas, y muestra un código eficaz, sencillo de entender, y que permite dignidad al ofendido. Es una estrategia sostenible. Admiremos a los bantús de lengua tshiluba que se percataron que necesitaban una palabra para identificar a los estrategas que seguirán la mejor estrategia del mundo.

Pensamientos nocturnos, que decía Young

Por no variar, he tenido pesadillas. En mi caso suele suceder que en ellas se invierten los papeles: yo aparezco en la situación de los demás y los demás aparecen en mi propia posición; es un mecanismo habitual que atormenta a gente con conciencia, buena o mala, a gente excesivamente empática, cuando la empatía ha dejado de diferenciarlo todo y no distingue ya entre enfermo y enfermero, entre alumno y profesor. También he soñado con un dragón fractal translúcido que cambiaba sus innumerables colores transparentes; era bellísimo, pero asistía yo abstraído de ese y del otro sueño como a un espectáculo más que no fuese conmigo, con esa indiferencia que da el saberse espectador de una pantomima fraguada por una máquina biológica y automática de soñar, por una máquina semejante a un proyector de cine o vídeo anímico. Una raya, un foso, una escalera, una oscuridad, un aire impalpable pero existente en forma de distancia y perspectiva separaban pantalla y espectador. Quizá debería preocuparme que ni siquiera los sueños me preocupen. Sé, positivamente, que las cosas me afectan y me duelen y sufro por los demás, que oculto de algún modo mi dolor sin saber muy bien donde lo meto; pero el hecho es que una parte de mí podría seguir viviendo ajena a todo eso, quizá para no caer definitivamente en ese agujero anónimo y definitivo llamado daño o dolor; es un mecanismo de deshumanización, refugiarse en las esquinas de la soledad, donde todo se ve de frente, para no sentirse traspasado y traicionado, para no ser desnudado por el torbellino ni atacado por las espinas de la rosa de los vientos. Estar siempre en guardia contra las presuposiciones que de todas formas se hacen, contra las maldades que de todas formas acaecen, contra la suciedad, la frialdad y el caos que azotan a las personas y al mundo tiene, sin duda, un precio de deshumanización demasiado elevado como para pretender que pueda ser pagado alguna vez. Es, quizá, el paso previo y necesario para caer en el abismo... o para salir de él.

Javier Marías, Los matones protegidos


Javier Marías, "Los matones protegidos", 24-I-210.

Uno de los ejemplos más claros de cómo nuestras sociedades están entregadas a la política del appeasement o apaciguamiento -la que practicaron las democracias ante Hitler, y así les fue a partir de 1939- lo encontramos en el fútbol. Hace ya quince años escribí un artículo defendiendo al antiguo jugador del Manchester United Eric Cantona, que recibió unas severísimas sanciones por parte de su club y de su selección francesa, así como la reprobación de la prensa, porque se hartó de un individuo que le soltaba barbaridades sin cesar y, al retirarse del campo, expulsado, se acercó a él y le propinó un acrobático puntapié. Posiblemente no debió patear a aquel hincha, pero se comprende que lo hiciera. Quizá mereció las sanciones, pero no la condena moral generalizada que las acompañó. El agredido, como todos los hinchas groseros y violentos que llenan los estadios, se estaba amparando en la masa y en el anonimato, estaba actuando con cobardía al insultar a resguardo al jugador, cosa que sin duda no habría hecho a solas y en su proximidad. Seguramente ningún hooligan se habría atrevido. Pocas acciones más despreciables que la de atacar en manada, sabiéndose impune, indistinguible, a salvo de las consecuencias. Decía en aquella pieza remota que si hubiéramos visto esa secuencia en una película, la mayoría habríamos aplaudido a Cantona: el héroe, cansado de sufrir vejaciones, habría individualizado a la masa y le habría dado su merecido, mala suerte para el que se llevó el puntapié. No sabemos ver la vida real con la nitidez con que vemos cine o leemos novelas.


Algo parecido ha sucedido ahora con un delantero del Inter de Milán llamado Balotelli. Pese al apellido y a haber nacido en Palermo, se trata de un fornido negro, de madre ghanesa, motivo por el cual padece toda clase de insultos racistas cada vez que salta a un campo, y nunca tiene fácil jugar en la selección de su país, ya que, según demasiados aficionados, "no hay negros italianos". Hace unas semanas, en un partido en Verona, tras haber soportado durante ochenta y ocho minutos los gritos simiescos del público, fue sustituido, y al retirarse aplaudió irónicamente a la masa que no había parado de humillarlo. Luego, ante los micrófonos, añadió otra "afrenta": "El público de Verona me da cada vez más asco". Cualquiera en su situación habría dicho, o por lo menos pensado, otro tanto. A diferencia de Cantona en su día, no se encaró con ningún aficionado ni a ninguno pateó. Se limitó a aplaudir y a expresar sus comprensibles sentimientos. Sin embargo, eso le ha valido una multa de siete mil euros, impuesta por el árbitro, "por haber provocado al público". El Presidente del Chievo Verona se ha permitido negar la evidencia: "El problema no es el color de su piel, sino su actitud provocadora, que incita a que lo insulten". Hasta el alcalde de esa ciudad de amantes ha dicho su majadería: "Un profesional tiene que aguantar pitos e insultos". (No ha explicado por qué, pero el estamento político-futbolístico italiano, con Berlusconi a la cabeza de los sin cerebro, hace tiempo que perdió toda capacidad de razonar.) Es decir, a uno se lo hostiga sin pausa durante el ejercicio de su trabajo, y además en plan racista, y es uno el que "provoca al público" si reacciona mínimamente.

¿De dónde proceden estas ideas de que "un profesional" ha de callar ante los insultos, y de que el público sigue siendo "respetable" cuando hace muchísimo que dejó de serlo en todas partes? Recientemente oí reproches hacia Casillas porque se acercó a un crío valenciano que lo ponía verde y le pidió un poco de educación, nada más. "Hay que hacer caso omiso y concentrarse en el juego", lo amonestaban los periodistas. Yo me pregunto cómo se hace caso omiso de las barbaridades que uno escucha nítidamente dirigidas a uno, de principio a fin de un partido. Cómo se concentra uno en parar los disparos. Salvando las distancias, es como si a un actor de teatro se le pidiera que pasara de los insultos lanzados con profusión desde el patio de butacas y se ciñera a su texto, como si allí no hubiera nadie. O a un cantante que siguiera impertérrito con su recital mientras le llueven abucheos e injurias. O a un escritor que continuara con su conferencia mientras los oyentes lo llaman "hijoputa" y "cabrón". Y como si a todos estos "profesionales" se los castigara y multara por interrumpirse o hacer frente a sus groseros detractores. El razonamiento -es un decir- de los responsables del fútbol es más o menos: "Cualquier respuesta sólo empeorará las cosas". Esto es: "Permitamos y protejamos los abusos, el matonismo y la violencia verbal, no vayamos a soliviantar a los soliviantados". Lo mismo que en los años treinta: "Cedamos ante el furioso Hitler, no se vaya a poner aún más furioso". Ceder ante los comportamientos fascistas siempre se paga caro, porque el espíritu fascista -que puede darse en gente de izquierda- toma por debilidad cualquier inhibición del adversario, y no hace sino envalentonarse y aumentar su agresividad, hasta aniquilar a ese adversario. Si el apaciguamiento está institucionalizado; si los violentos y matones están protegidos; si se condena al individuo valiente que se enfrenta a ellos o por lo menos les señala su cobardía y su mezquindad, no es de extrañar que éstos se crezcan y que cada vez estemos todos más y más a su merced.

domingo, 24 de enero de 2010

El vals del obrero, de Ska-p


Orgulloso de estar entre el proletariado
es difícil llegar a fin de mes
y tener que sudar y sudar
"pa" ganar nuestro pan.

Éste es mi sitio, ésta es mi gente
somos obreros, la clase preferente
por eso, hermano proletario, con orgullo
yo te canto esta canción, somos la revolución.

¡SI SEÑOR!, la revolución,
¡SI SEÑOR!, ¡SI SEÑOR!, somos la revolución,
tu enemigo es el patrón,
¡SI SEÑOR!, ¡SI SEÑOR!, somos la revolución,
viva la revolución.

"Estyhasta" los cojones de aguantar a sanguijuelas,
los que me roban mi dignidad.
Mi vida se consume soportando esta rutina
que me ahoga cada día más.

Feliz el empresario, más callos en mis manos
mis riñones van a reventar.
No tengo un puto duro, pero sigo cotizando
a tu estado del bienestar.

¡RESISTENCIA!

Éste es mi sitio...

En esta democracia hay mucho listo que se lucra
exprimiendo a nuestra clase social.
Les importa cuatro huevos si tienes catorce hijos
y la abuela no se puede operar.

Somos los obreros, la base de este juego
en el que siempre pierde el mismo "pringao",
un juego bien pensado, en el que nos tienen callados
y te joden si no quieres jugar.

¡RESISTENCIA!
¡DES-O-BE-DIEN-CIA!