lunes, 21 de octubre de 2013

Prohibiciones talibanes a las mujeres

El régimen talibán, en su estricta y radical aplicación de la Sharía, ha conservado su poder fáctico en Afganistán dando alas a un trato marginal a la mujer que ha provocado la indignación y el estupor internacional. Es imposible sintetizar en unos puntos el maltrato y abuso permanente al que someten a sus féminas, si bien la RAWA -Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán- ha querido hacerlo en 29 puntos, a cada cual más denigrante, vejatorio y humillante. Con este listado de violaciones de los derechos humanos más básicos, los talibanes aseguran que solo quieren «crear ambientes seguros, donde la castidad y dignidad de las mujeres sean por fin sacrosantas, tal y como recogen las creencias Pashtunes sobre la vida en purdah (práctica para ocultar la vida femenina en público)». Es decir, la creación de un estado sacralizado alrededor de las mujeres supone, para ellos, odiarlas, tratarlas como animales y someterlas durante toda la vida.

La lista con la que la RAWA denuncia en su página web la situación de las mujeres en el país asiático durante el mandato del grupo fundamentalista entre 1996 y 2001 esas restricciones vitales que sufren a manos de los talibán, tal y como publicó Mikel Ayestaran en páginas de ABC, ofrece una visión bastante amplia de lo que puede ser para muchas afganas una existencia infernal; una pesadilla de privaciones y padecimientos, de encarcelamiento en sus propios domicilios. Dice la Asociación que contrasta muy mucho esa vida entre cuatro paredes con la ilegalización vigente de tener pájaros y otros animales en jaulas.

Las veintinueve prohibiciones que los talibanes imponen a las mujeres (Agencia EFE)

Varias mujeres caminan en la región tribal paquistaní de Mohmand, demarcación fronteriza con Afganistán
La Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán denuncian que a muchas les quitan las ganas de seguir adelante, reduciéndolas a seres cuyo fin único es la procreación y les imponen una serie de restricciones que van desde «la completa prohibición del trabajo femenino fuera de sus hogares» hasta la «prohibición de imágenes de mujeres impresas en revistas y libros, o colgadas en los muros de casas y tiendas», pasando por el uso obligatorio del burka, prenda que ya existía con anterioridad a la llegada al poder de los talibanes. He aquí la lista completa de prohibiciones a las mujeres.

1- Completa prohibición del trabajo femenino fuera de sus hogares, que igualmente se aplica a profesoras, inginieras y demás profesionales. Sólo unas pocas doctoras y enfermeras tienen permitido trabajar en algunos hospitales en Kabul.

2- Completa prohibición de cualquier tipo de actividad de las mujeres fuera de casa a no ser que sea acompañadas de su mahram (parentesco cercano masculino como padre, hermano o marido).

3- Prohibición a las mujeres de cerrar tratos con comerciantes masculinos.

4-Prohibición a las mujeres de ser tratadas por doctores masculinos.

5- Prohibición a las mujeres de estudiar en escuelas, universidades o cualquier otra institución educativa (los talibán han convertido las escuelas para chicas en seminarios religiosos).

6- Requirimiento para las mujeres para llevar un largo velo (burka), que las cubre de la cabeza a los pies.

7- Azotes, palizas y abusos verbales contra las mujeres que no vistan acorde con las reglas talibán o contra las mujeres que no vayan acompañadas de su mahram (su marido y guardián).

8- Azotes en público contra aquellas mujeres que no oculten sus tobillos.

9- Lapidación pública contra las mujeres acusadas de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio (un gran número de amantes son lapidados hasta la muerte bajo esta regla).

10- Prohibición del uso de cosméticos (a muchas mujeres con las uñas pintadas les han sido amputados los dedos).

11- Prohibición de hablar o estrechar las manos a varones que no sean mahram.

12- Prohibición de reír en voz alta (ningún extraño debe oír la voz de una mujer).

13- Se prohíbe a las mujeres llevar zapatos con tacones, que pueden producir sonido al caminar (un varón no puede oir los pasos de una mujer).

14- Prohibición de montar en taxi sin su mahram.

15- Prohibición a las mujeres de tener presencia en la radio, la televisión o reuniones públicas de cualquier tipo.

16- Prohibición de practicar deportes o entrar en cualquier centro o club deportivo.

17- Prohibición a las mujeres de montar en bicicleta o motocicletas.

18- Prohibición a las mujeres de llevar indumentarias de colores vitosos. En términos de los talibanes, se trata de «colores sexualmente atractivos».

19- Prohibición a las mujeres de reunirse con motivo de festividades como el «Eids», con propósitos recreativos.

20- Prohibición a las mujeres de lavar ropa en los ríos o plazas públicas.

21- Modificación de toda la nomenclatura de calles y plazas que incluyan la palabra «mujer». Por ejemplo, el «Jardín de las Mujeres» se llama ahora «Jardín de la Primavera».

22- Prohibición de asomarse a los balcones de sus pisos o casas.

23- Opacidad obligatoria de todas las ventanas, para que las mujeres no puedan ser vistas desde fuera de sus hogares.

24- Prohibición a los sastres de tomar medidas a las mujeres y coser ropa femenina.

25- Se les prohíbe el acceso a los baños públicos.

26- Prohibición a las mujeres y a los hombres de viajar en el mismo autobús. Los autobuses se dividen son «solo para hombres» o «solo para mujeres».

27- Prohibición de usar pantalones acampanados, aunque se lleven bajo el burka.

28- Prohibición de fotografiar o filmar a mujeres.

29- Prohibición de publicar imágenes de mujeres impresas en revistas y libros, o colgadas en los muros de casas y tiendas.

Vetos «unisex»

Aparte de las anteriores restricciones para las mujeres, hay otras legislaciones unisex, como la prohibición de escuchar música, de ver películas, celebrar el tradicional año nuevo (Nowroz) el 21 de marzo (porque la festividad es «pagana», remarcan); tener un nombre no islámico; la juventud se debe rapar el pelo; los jóvenes varones deben vestir indumentaria islámica y llevar gorra, no se pueden afeitar ni recortar sus barbas e impiden el cuidado de pichones y el adiestramiento de aves, describiéndolas como actividades no-islámicas. También está prohibido echar a volar cometas.

domingo, 20 de octubre de 2013

La sociedad analgésica

No sentimos dolor ajeno y nos acostumbramos, pero no apercibir el propio ya es el colmo; alguien podrá confundir la ausencia de dolor con el placer puro, un satori / nirvana de lo más cool, una mística salvaje a lo Hoffman, pero el que nos empedernicemos de esta manera y sin química ya es insufrible y proviene de la misma reificación (cosificación, para los de la LOGSE) que provoca el mercadeo de almas; es una muerte en espera del trámite. Porque el placer se ha hecho tan común que ahora no se grita por protesta, sino que se protesta por la grita y ni siquiera las mujeres acatan la Biblia y paren con dolor, si es que paren, que es algo muy sucio y poco elegante, y los bebés ya se subrogan o importan, cuando no se despedazan o se tiran en un bosque gallego donde algún alucinado los pueda confundir con un pulgarcito sin migas o un martinico.

Incluso morirse es ahora algo bastante doméstico y gris y no tiene caja de resonancia alguna, ni siquiera de muerto, porque lo de quemarse se lleva hoy hasta al crematorio y se prefiere la urna de columbario o un desvanecerse por mares y desiertos a un recordatorio y memorial vera efigies. Quienes ya no están entre nosotros lo hacen como disculpándose, en la intimidad y con poca ceremonia y florilegio. Hasta las esquelas / nichos del Abc han cerrado las ventanas, porque nadie le importa ya nada a nadie y ni siquiera se oye aquello de "siempre se van los mejores", "le acompaño en el sentimiento" o "parece que fue ayer".

Uno es particularmente indoloro; era quejica de nacimiento, pero una serie de médicos trataron de callarlo con saña y encontraron una fórmula que, por lo menos, pone un filtro de tolerancia al estruendoso humanimal. Es una amalgama de fluoxetina, lorazepam y venlafaxina cada doce horas. Así se agua el vinagre que uno tiene por sangre y la familia y compañeros mártires consiguen soportarlo, Dios los bendiga. Hasta dicen que es un buen chico... cuando está bajo la camisa forzada de las pastillas. Incluso puede pasear entre las ortigas, feliz porque le reaniman la circulación de la sangre. Aunque a algunos eso les parece la tranquilidad del camposanto a Drácula le funciona y al indefinido Michael Jackson casi también.

Creo yo que muchos cabronazos andan por ahí sin debido diagnóstico y les haría bien atarse a las pastillas para evitar vicios mayores, como excretar en la acera o asesinar a las masas. En los viejos y revolucionarios tiempos, la gente no contaba con este tipo de enlaces/ataduras químicas a lo Heisenberg, y se consolaba derribando gobiernos y sistemas políticos. Es lo subversivo que tiene el dolor. Pero la general indiferencia de la general drogadicción, que no tiene por qué ser química, sino también televisiva, ideológica y deportiva, nos ha vuelto más planos que al hombre unidimensional de Marcuse y aquí nos andamos, felices en un mundo feliz por el soma y por un billón de euros de deuda. 

lunes, 14 de octubre de 2013

La evolución de la decencia

José Antonio Gómez Yáñez, "Aquí no dimite nadie. ¿Por qué?", en El País, 14-Octubre-2013

La política debe estar ordenada para que los políticos se controlen entre ellos. No ocurre así en España, donde nadie denuncia la corrupción o las decisiones equivocadas por temor a perder sitio en las listas.

El contraste entre lo que pasa en otras democracias y lo que sucede aquí produce perplejidad. Admira la inmediatez con que un político dimite en Alemania por indicios de supuesta comisión de un delito o por falta de ética, como plagiar una tesis. ¿Habrá alguna maldición que impida a nuestros políticos comportarse igual? Sí, la hay: las reglas con que funciona la política española. Aquí no dimite nadie porque los mecanismos para exigir responsabilidades están atrancados, no porque no haya “cultura de la dimisión”. Me ceñiré a la política, pero análisis parecidos pueden extenderse a sindicatos, patronales y otras organizaciones.

El problema es que las reglas de la política impiden exigir responsabilidades a las cúpulas partidarias. Estas reglas se definieron en la Transición bajo el síndrome de la inestabilidad. Se decidió estabilizar la política con listas electorales cerradas y bloqueadas, la moción de censura constructiva, un procedimiento de reforma que impide tocar partes esenciales de la Constitución, órganos constitucionales cuya composición depende de la negociación entre las direcciones de los partidos, una Ley de Partidos que no regula su actividad interna ni establece controles sobre sus directivas ni su financiación. Resultado: las cúpulas partidarias dominan la política al controlar las carreras de los políticos de sus partidos decidiendo la composición de las listas electorales y de sus órganos internos. Y han bloqueado los mecanismos de control y exigencia de responsabilidades.

Pasa desapercibido que los estatutos de los partidos han evolucionado mucho en estos 35 años, todos en igual dirección, anulando los controles internos. Los congresos anuales (AP) o bienales (PSOE, CDC) en los años setenta han pasado a ser cada cuatro años (se hacen convenciones de vez en cuando para entretener a los escasos afiliados y fijar mensajes). Los órganos de control de las direcciones, los parlamentos internos (Juntas Directivas del PP, Comités del PSOE, Consells o consellos de CDC, BNG, etc), han pasado de reunirse cada cuatro meses a hacerlo cuando quiere la dirección; se han hecho multitudinarios con centenares de miembros que han pasado de ser elegidos en listas abiertas, votadas por los delegados a los congresos o los afiliados, a listas bloqueadas y sistemas más confusos. Sus escasas reuniones se han convertido en auditorios de los dirigentes en vez de debatir y votar su gestión.

Las direcciones partidarias amarraron su poder sobre la composición de las listas de congreso en congreso. Así, algunos diputados hablan de que se sorprendieron cuando les llamó su “jefe” y les dijo que irían en la lista, o se lee que “el partido nombrará” a un responsable autonómico “sin presiones”; o sea, se hará lo que convenga cuando quiera quien manda. En Les voy a contar, José Bono describe como los ministros revoloteaban sobre las listas de varias provincias buscando acomodo. Esta política hace irresponsables a los dirigentes. Mas no ha explicado en el Consell Nacional de CDC sus resultados en las autonómicas, en el Comité Federal del PSOE nunca se discutió el Estatuto de Cataluña, etc.

Todos los estatutos de los partidos evolucionan en la misma dirección: suprimir controles
Si el PP hubiera tenido un congreso en julio, a los dos años del anterior, el tema Bárcenas estaría ventilado. Si el PSOE tuviera un congreso en febrero, su liderazgo estaría casi aclarado y podría dedicar sus energías a pensar una política alternativa. Uno de los problema de esta política es que los problemas se cronifican hasta el hartazgo, sin encontrar las necesarias vías de desagüe.

Las direcciones de los partidos extienden su poder a todo lo que rodea a la política: a la carrera de los funcionarios, con el nombramiento discrecional de los puestos administrativos más relevantes, interferencia soportada por los altos funcionarios a cambio de un sistema retributivo inflacionario que incluye conceptos salariales vitalicios por estancia en cargos políticos (mochilas) y por su libre circulación entre la política y puestos administrativos; a los Tribunales Superiores de Justicia regionales, a las cajas de ahorro, en fin, a la nueva Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Periódicamente se reparten por lotes de magistrados el Tribunal Constitucional y el CGPJ; el Defensor del Pueblo ha sido demediado con un Adjunto. La opacidad sobre los mecanismos de acceso a tales cargos es total.

Aquí no dimite nadie porque en este entramado no hay mecanismos para exigir responsabilidades. Esto es grave porque dirigentes irresponsables impulsan políticas irresponsables. Desde 1997, cuando se hizo perceptible esta deriva (véase mi artículo Partidos sin ley en este periódico, 08/05/1997), ha caído sobre el país una cascada de políticas que lo están llevando al borde del abismo: entre 2000 y 2010 no hubo reformas económicas, lo que lo dejó inerme frente a la crisis; se oxidó el sistema fiscal, prosiguió la desindustrialización, se priorizaron las infraestructuras materiales sobre el capital social, se aprobaron decenas de miles de leyes autonómicas sobre todos los temas, enloqueciendo a empresas y ciudadanos; se han aprobado y revocado varias leyes educativas, ha arruinado su posición internacional, se abrió un “debate territorial” que puede acabar con su unidad, etc.

Es conveniente la referencia a Alemania. Allí la Ley de Partidos los obliga a celebrar congresos bienales, fija los criterios de composición y elección de los parlamentos internos y sus plazos de reunión, los sistemas de auditoría de sus cuentas, etc. La ley electoral prevé que los afiliados elijan a los candidatos con elecciones primarias o asambleas. ¿Para qué sirve esto? Para que haya mecanismos; para que unos políticos controlen a otros políticos.

En Alemania o Reino Unido nadie defiende al que mete la mano en la caja o copia una tesis
Esa es la clave. ¿Por qué la política española tiene unos niveles de corrupción intolerables o impulsa políticas irresponsables? Porque las listas las hacen las direcciones de los partidos compuestas por alcaldes, presidentes autonómicos, etc. ¿Cómo un concejal o cargo interno que desea seguir siéndolo o un afiliado que aspira serlo van a denunciar las políticas equivocadas o los indicios de corrupción de quién va a hacer la lista? No puede, saldría de ella. Es increíble que nadie en sus partidos barruntara lo que pasaba con Bárcenas, los EREs, el Palau o las ITV, o que en el PP, PSOE o CDC no haya quienes están en desacuerdo con las políticas impulsadas por sus dirigentes. Los hubo y los hay, pero tienen que callar, porque decirlo supone saltar de la lista o el cargo o no entrar.

Ahora bien, si ir o seguir en las listas o en los cargos internos dependiera del voto de los ciudadanos o de los afiliados, sería posible plantear políticas alternativas o denunciar corruptelas. En Alemania o en Gran Bretaña la política está ordenada para que los políticos se controlen entre ellos. Por eso, si alguien ha copiado una tesis o mete la mano en la caja nadie le defiende y está perdido en las elecciones internas. Nadie dimite allí por arrebatos morales, sino porque los mecanismos de su política abocan al escarnio público y a perder. Y estas reglas, además, dan oportunidades a opciones políticas diferentes a la dirección.

Esto no se soluciona de un plumazo (listas abiertas; primarias para elegir a los principales candidatos, lo que incrementaría las tendencias oligárquicas), sino con una compleja Ley de Partidos que imponga pesos y contrapesos entre los políticos dentro de los partidos y puntuales reformas, algunas constitucionales y otras no, que eviten que órganos clave sean satelizados por ellos. Copiemos lo que hacen otros países y tendremos una política como la suya. No perfecta, solo saneada y responsable.

José Antonio Gómez Yáñez es profesor de Sociología de la Universidad Carlos III. Participa en foromasdemocracia.com

domingo, 13 de octubre de 2013

Swinburne

Futbolistas y lumis comparten un mismo principio laboral, que es que cuanto mejor cuerpo tienen, más ganan. Y es así porque, para lo que la gente los quiere, tanta ciencia poseen como el mismo Aristóteles, que decía Cervantes, "si resucitara para solo ello". Lo suyo es cuestión de arte y meneo más que de ciencia, si es que es arte el arte de dar patadas y el de la danza del vientre, de que hay Academia en esta ciudad, antes villa.

Ese es todo el negocio que se mueve en estos pagos en plena recesión, cuando más de uno quisiera arrendarle la Gananciosa a Monipodio, el gran maestre de la Garduña de Sevilla, cuya versión catalanoaragonesa se importó a lo que posteriormente llamarían las Dos Sicilias y hoy denominamos respectivamente Mafia y Camorra, hablando claro sobre lo que gobierna el sur de Italia, regiones que, por cierto, desde que los Borbones salieron de allá no han hecho sino ir para abajo, siendo como eran entonces más ricas que el norte. Los gobiernos, perdón, las mafias es lo que tienen, dígalo si no el origen de tan pingües... pelotazos y despelotazos, la Garduña, madre del crimen organizado europeo, según dicen los especialistas, en el siglo XIV y en Toledo, capital hoy de la Cosa Nuestra de Castilla-La Mancha.

Por fortuna, y gracias a Dios, ya no tenemos en Toledo Garduña alguna, aunque sí una Catedral primada o metropolitana de España, que no tiene nada que ver, claro, así como un a manera de dizque gobierno en este trozo mesetero de piel de toro degenerado y recesivo. Lumis y futbolistas no necesitan ningún impuesto especial y, como la Iglesia, que vive del cuerpo de Cristo, no defraudan a Hacienda, pobrecitos, mientras que también viven (mal) de su cuerpo quienes ponen ladrillos en hilera y cavan zanjas, que son entre nosotros multitud, así como la gente del servicio que lava, friega y barre en hostelería, gran masa en el mercado laboral español, porque no ha tenido ni cuerpo ni dinero ni orgullo de gilipollas para otra cosa.

Y nuestros grandes deportistas y cuerpos Danone, que pueden correr una maratón completa de cuarenta y ocho kilómetros sin despeinarse, son incapaces de llegar a la tercera palabra de la tercera línea del Don Quijote sin caer rendidos y con las neuronas colgadas, implorando auxilio del diccionario y de la gramática, sin comprender siquiera una perífrasis verbal arcaica aspectual ingresiva como la de "quiero acordarme", que equivale a la de "quiere llover" y por tanto significa "no alcanzo a acordarme". Aunque, seguro, hablan en un inglés perfecto de auténticas tontadas y no se les ha pasado siquiera por el magín la quimera de traducir el Hymn to Proserpine, de Charles A. Swinburne, que nos sigue inédito en castellano. Vicisti, Galilaee

Stiglitz: así no

Joseph E. Stiglitz, "Cinco años en el limbo", El País, 13 de Oct de 2013:

Aparentemente, cuando el banco de inversión estadounidense Lehman Brothers colapsó en 2008 y detonó la peor crisis financiera desde la Gran Depresión, se formó un amplio consenso sobre la causa de la crisis.

Un sistema financiero inflado y disfuncional había asignado incorrectamente el capital y en vez de gestionar el riesgo, lo creó.

La desregulación financiera —junto con el dinero barato— contribuyó a una excesiva toma de riesgos. Y la política monetaria sería relativamente ineficaz para revivir la economía, incluso si se lograba evitar el colapso total del sistema financiero con dinero aún más barato. Por tanto, sería necesaria una mayor dependencia de la política fiscal (un mayor gasto público).

Cinco años más tarde, mientras algunos se felicitan a sí mismos por evitar otra depresión, nadie en Europa o Estados Unidos puede afirmar que la prosperidad ha regresado. La Unión Europea está empezando a emerger de la recaída en la recesión (y en algunos casos, de una doble recaída), mientras que algunos Estados miembros están en depresión. En muchos países de la UE, el PIB se mantiene por debajo, o insignificantemente por encima, de los niveles previos a la recesión. Casi 27 millones de europeos están en el paro.

Algo similar ocurre en Estados Unidos: 22 millones de personas que desean un empleo a tiempo completo no logran encontrarlo. La tasa de actividad en la fuerza de trabajo estadounidense ha caído a niveles que no se veían desde que las mujeres comenzaron a ingresar en el mercado laboral de forma masiva. El ingreso y la riqueza de la mayoría de los estadounidenses se encuentran por debajo de niveles muy anteriores a la crisis. De hecho, la renta típica de un trabajador masculino a tiempo completo es menor que hace más de cuatro décadas.

Sí, hemos hecho algunas cosas para mejorar los mercados financieros. Ha habido algún aumento en los requisitos de capital, pero mucho menos de lo necesario. Algunos de los derivados más arriesgados —las armas financieras de destrucción masiva— han sido incluidos en las Bolsas de valores. Eso ha aumentado su transparencia y ha reducido el riesgo sistémico, pero aún se negocia un elevado volumen en opacos mercados no organizados, lo que significa que sabemos poco sobre la exposición al riesgo de algunas de nuestras mayores instituciones financieras.

De igual manera, se ha puesto freno a algunas prácticas crediticias predatorias y discriminatorias y a comportamientos abusivos de las tarjetas de crédito, pero todavía sobreviven conductas con el mismo nivel de explotación. Los trabajadores pobres continúan siendo explotados demasiado a menudo a través de anticipos salariales con intereses de usura. Los bancos que dominan el mercado aún obtienen elevadas tarifas por las transacciones con tarjetas de débito y crédito a los comerciantes, quienes se ven obligados a pagar varias veces el precio que toleraría un mercado verdaderamente competitivo. Esto es, sencillamente, un impuesto que enriquece las arcas privadas en vez de destinarse a propósitos públicos.

Otros problemas continúan sin ser tratados y algunos han empeorado. El mercado hipotecario estadounidense aún sigue conectado a un respirador: el Gobierno ahora asegura más del 90% de las hipotecas y la Administración del presidente Barack Obama ni siquiera ha propuesto un nuevo sistema que garantice préstamos responsables con términos competitivos. El sistema financiero se ha concentrado aún más, algo que exacerbó el problema de los bancos, que no solo son demasiado grandes y están demasiado interconectados y correlacionados para caer, sino que también son demasiado grandes para ser gestionados y para pedirles responsabilidades. A pesar de un escándalo tras otro, desde lavado de dinero y manipulación del mercado hasta discriminación racial en los créditos y las ejecuciones hipotecarias ilegales, ningún funcionario de alto nivel ha sido señalado como responsable; cuando se impusieron sanciones financieras, fueron mucho menores de lo necesario, no fuera a ser que las entidades sistémicamente importantes pudieran verse en peligro.

Las agencias de calificación de riesgo han sido declaradas responsables en dos juicios privados. Pero también en este caso lo que pagaron fue una fracción de las pérdidas que causó su actuación. Algo más importante aún, el problema subyacente —un sistema de incentivos perversos en el que reciben dinero de las empresas a las que califican—, aún debe cambiar.

Los banqueros presumen de haber pagado totalmente los fondos de rescate que recibieron del Gobierno cuando comenzó la crisis. Pero nunca parecen mencionar que cualquiera que hubiera recibido enormes créditos gubernamentales a tasas de interés cercanas a cero podría haber ganado miles de millones con el mero hecho de prestar nuevamente ese dinero al Gobierno. Tampoco mencionan los costosos impuestos al resto de la economía: una pérdida acumulada del producto en Europa y EE UU que supera largamente los 5 billones de dólares.

Mientras tanto, resultó que quienes sostuvieron que la política monetaria no sería suficiente estaban en lo cierto. Sí, todos fuimos keynesianos, pero durante demasiado poco tiempo. El estímulo fiscal fue reemplazado por la austeridad, con efectos adversos predecibles —y predichos— sobre el desempeño de la economía.

Hay en Europa quienes están contentos porque la economía puede haber tocado fondo. Con el regreso del crecimiento del producto, la recesión —definida como dos trimestres consecutivos de contracción económica— oficialmente ha terminado. Pero sin importar cómo se la mire en busca de resultados significativos, una economía en la cual los ingresos de la mayoría de la gente se encuentran por debajo de sus niveles previos a 2008 aún está en recesión. Y una economía en la cual el 25% de los trabajadores (y el 50% de los jóvenes) están desempleados —como ocurre en Grecia y en España— continúa deprimida. La austeridad ha fracasado y no hay perspectivas de un pronto regreso al pleno empleo (no sorprende que las perspectivas para EE UU, con su versión más limitada de la austeridad, sean mejores).

El sistema financiero puede ser más estable que hace cinco años, pero eso implica un bajo listón: en aquel momento se tambaleaba al borde del precipicio. Quienes se felicitan a sí mismos en el Gobierno y el sector financiero por el regreso de los bancos a la rentabilidad y por las tibias —aunque difíciles de conseguir— mejoras regulatorias deben centrarse en lo que todavía resta por hacer. Solo un cuarto del vaso está, como mucho, lleno; para la mayor parte de la gente, las tres cuartas partes están vacías.

Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, es catedrático de la Universidad de Columbia.

martes, 8 de octubre de 2013

¿Para qué tener ciencia si ni siquiera tenemos vergüenza?

Escribe el Huffington Post que no hay una sola empresa española entre las cien primeras del mundo según un criterio de innovación. Otro periódico publica estadísticas para las cuales los españoles adultos son los últimos del mundo en matemáticas y los penúltimos en lectura. Esto tiene que significar algo, aunque seguramente no para los políticos, que son representativos de esa ignorancia. España es un país sin ciencia y corremos el riesgo de convertirnos, corrijo, somos ya una pura mediocridad. El país no paga o despide a sus científicos, no desarrolla sus descubrimientos ni los de los demás y, si quiere sacrificar algo, en vez de la corrupción ha preferido, prefiere y con toda probabilidad seguirá prefiriendo sacrificar la enseñanza, las universidades, los investigadores, los idiomas, la creación artística, las librerías, los periódicos y la salud para pagar las cuentas de los bancos y de los corruptos. España es la mediocridad subsidiada, al contrario que Francia, que tanto protege su pequeña gran ciencia hecha de pequeños grandes científicos. Y lo mismo cabría decir de su excepción cultural, forjada mediante la protección de su lengua, su educación, sus artes, su cultura.

No hace falta recordar que daban cátedras en España por méritos de guerra civil. También que antes de tan fatídica fecha se estilaban las asquerosas cartas de recomendación. Ahora lo que mola es un pupilaje de becarios reducidos a la esclavitud, el puro y duro nepotismo y, como digo, la mediocridad tirando por lo más mediano, domestiquillo, gris y vulgar. Solo el programa Erasmus ha permitido oxigenar algo a los jóvenes y enseñarles el panorama exterior; habría que suprimirlo, porque han conseguido que se den cuenta del panorama y se vayan todos fuera a respirar, pues no es que les pongamos muy favorable el regreso a una mafia como la que campa por los campus. Ya escribí que mientras la universidad no se aireara con profesores extranjeros y mientras no fuera demérito y escollo ser nacional para cubrir una cátedra o para elegir a sus miembros, como ocurrió en Japón, Alemania y Estados Unidos, aquí no habría ciencia alguna ni beca alguna, ni científico alguno, sino futbolistas florero de cien millones o más. Porque el modelo de empresa español es el club de fútbol o el puticlub, tanto da, no precisamente un garaje, un taller o un laboratorio de creación y experimentación. Me parece maravilloso que los españoles que valen se marchen fuera; animo a los jóvenes a hacerlo, porque aquí no se van a hacer ricos trabajando, porque aquí quienes se hacen ricos son los que hacen trabajar a otros. Tenemos la clase media más media y mediocre del mundo, amasada laboriosamente con ochenta años de corrupción y nepotismo; una especie de plebe sanchopancina que hace bueno el endecasílabo de "si es de aquí, no va a ninguna parte". Como decía Gracián, perspicaz en una época de crisis como esta de hoy, los españoles, "trasplantados, son mejores". Fuera de aquí, pues.

Solo hay que ver programas tan educativos como Españoles en el mundo. Uso el plural "programas" de modo incorrecto, porque ni siquiera pagando puede obtenerse una televisión educativa. Ahora incluso pagamos por la publicidad que nos venden en la televisión que es de pago, y sus presuntos canales documentales raramente sorprenden con algo que valga la pena. Como la mayoría son norteamericanos, atienden los gustos del paleto medio estadounidense, como si ya no tuviéramos de sobra con el español, y su temática está sesgada con su propia idiosincrasia sobre violencia y armas, sobre venta de armas, sobre guerras para vender armas, sobre crímenes con armas, sobre casos policiales con violencia de armas, escándalos, estafas... Un panal de rica miel para paranoicos. En el ámbito histórico, igual; para ellos la historia se reduce casi exclusivamente a siglo XX y a tiranos criminales de película. O si los ovnis aterrizaron hace miles de años, o si el código Da Vinci tiene algo de cierto. No hay otra guerra que la segunda mundial, que Hitler sirve para crear mucha y económica paranoia y vender muchas armas; también tienen su público las varias paranoias y miedos con que nos aquejan: fin del mundo (religioso, maya, por asteroides, por Nostradamus, por la Biblia, por calentamiento global (cuánto calienta la cabeza esta gente), por crisis económica, por conspiraciones de sociedades secretas, por la iglesia, por los supremacistas blancos, por los supremacistas negros, por los supremacistas chinos, por los comunistas, por los terroristas, por los árabes...). De vez en cuando estos supestos científicos se relajan y nos muestran, como si nos tuvieran que interesar, las costumbres sexuales de los bonobos, los leones y las marmotas y, sin parar, molestan a los fantasmas todo el año videografiándolos, grabando sus lamentos y sacándoles fotos en el váter como si fueran unos auténticos paparazzi del otro mundo. Uno no creía que el sensacionalismo podía penetrar en los canales documentales, y ni siquiera en el otro mundo, pero eso es lo que hay. Uno ya no puede aprender nada de la televisión: tiene que recurrir a los libros, porque los medios audiovisuales han perdido absolutamente de vista, junto al criterio de lo clásico, la seriedad y el rigor. Al menos en los libros, como en los rollos de papel higiénico, nunca ha aparecido la publicidad.

viernes, 4 de octubre de 2013

Microrrelato premiado

 El francotirador, de Armando Macchia:

 Todos los días, mientras esperaba el ómnibus, un niño me apuntaba desde un balcón con el dedo, y gatillaba como un rito su arma imaginaria, gritándome “¡bang, bang!”. Un día, solo por seguirle el rutinario juego, también yo le apunté con mi dedo, gritándole “¡bang, bang!”. El niño cayó a la calle como fulminado. Salí corriendo hacia él, y vi que entreabría sus ojitos y me miraba aturdido. Desesperado le dije “pero yo solo repetí lo mismo que tú me hacías a mí”. Entonces me respondió compungido: “sí señor, pero yo no tiraba a matar”.

jueves, 3 de octubre de 2013

Ha muerto Tom Clancy, el paleto norteamericano

Juan Cavestany, "El último "best seller" de Tom Clancy pone a España al borde de la guerra civil y la compara con Yugoslavia", El País, 30 mayo de 1998:

El famoso novelista Tom Clancy, especializado en relatos de espionaje, narcotráfico y terrorismo internacional, acaba de poner a la venta en Estados Unidos un nuevo libro de intriga, en el que agentes secretos de Washington tratan de evitar una nueva guerra civil en España. Mencionando de pasada al rey Juan Carlos y a José María Aznar para situar la acción, Balance of power (Equilibrio de poder) describe una España en profunda crisis, dividida en «cinco grupos étnicos» y hostigada por familias mafiosas, queriendo establecer paralelismos con la antigua Yugoslavia y Colombia.La visión de España que disfrutan estos días los millones de lectores de Tom Clancy en EE UU (el libro está en el tercer puesto de superventas de The New York Times y destacado en librerías y tiendas de aeropuertos) es absolutamente demencial, y eso que Balance of power está firmada en colaboración con un especialista en relaciones internacionales del Massachussets Institute of Technology.

En Balance of power, un grupo secreto de la inteligencia militar de EE UU detecta que los vascos, catalanes, andaluces, castellanos y gallegos están a punto de ir a la guerra los unos contra los otros. La cuestión es que los catalanes, a quienes se describe como «supremacistas blancos» que odian a los negros desde hace 900 años, quieren hacerse con el control de España a través de una alianza bélica con los vascos. Como contrapartida, los vascos obtendrían su independencia. La tensión es tan grave que, por ejemplo, «los asistentes a una boda de andaluces en Segovia fueron atacados», e incluso «ha habido violencia en la frontera entre Salamanca y Zamora». En esto que un tal general Amadori se atrinchera en el Palacio Real de Madrid con la intención de hacerse con el poder emulando a Francisco Franco.

También hay personajes, como el responsable de la Interpol en España, un gitano que en sus ratos libres da clases de flamenco. En realidad, aquí los héroes son los americanos, concretamente los agentes de Washington, que descubren el tinglado antes que las autoridades españolas. En el Gobierno español, dicen, no se puede confiar, porque en el pasado contrataron mercenarios para matar a independentistas vascos. Por eso los americanos prefieren pasar directamente a la acción al puro estilo Rambo y evacuar al general Amadori del Palacio Real. Para entonces, la catedral de la Almudena se ha convertido en lugar de peregrinación de cientos de miles de españoles en busca de «santuario y protección».

Otro interesante detalle que los lectores de EE UU pueden aprender sobre España en las 450 páginas del libro es que en la sociedad hay una serie de familias, grupos de trabajadores que protegen a sus empresas a través del sabotaje y la extorsión. «Es una institución que se remite a finales del siglo XIX, parte de la misma cultura mediterránea que dio lugar a las familias mafiosas de Sicilia, Turquía y Grecia», dice el libro.

martes, 1 de octubre de 2013

Palabras presuntamente intraducibles

"11 palabras intraducibles", Huffington Post, 31/08/2013:

Este post se publicó originalmente en Maptia Blog. El equipo de Maptia está creando una bonita plataforma para contar historias sobre lugares. Puedes leer su manifiesto Mira el mundo (en inglés) aquí.

La relación entre las palabras y su significado es fascinante, y los lingüistas han pasado innumerables años deconstruyéndolas, separándolas letra por letra, y tratando de averiguar por qué hay tantos sentimientos e ideas que no se pueden plasmar con palabras, y que nuestras lenguas no consiguen identificar.

Se ha escrito mucho sobre la idea de que las palabras no siempre pueden expresarlo todo. Como dijo Friedrich Nietzsche: "Las palabras son símbolos para la relación entre las cosas y entre estas y nosotros; en ningún lugar consiguen abarcar la verdad absoluta".

Sin duda, el mejor libro que hemos leído sobre este tema es Through The Language Glass, de Guy Deutscher, que examina y analiza estos resquicios, la brecha que implica que haya palabras sin traducción y conceptos que no pueden explicarse bien entre distintas culturas.

Reduciéndolo al mínimo, hemos ilustrado 11 de estas palabras maravillosas, intraducibles y ligeramente esquivas. Vamos a intentar incorporar unas cuantas en nuestras conversaciones diarias, y esperamos que disfrutes reconociendo uno o dos sentimientos de entre ellas.


1 | Alemán: Waldeinsamkeit

Un sentimiento de soledad, de estar solo en el bosque y conectado con la naturaleza. Ralph Waldo Emerson incluso escribió un poema sobre esto.

2 | Italiano: Culaccino

La marca que deja un vaso frío en una mesa. ¿Quién iba a decir que la condensación podría sonar tan poética?

3 | Esquimal: Iktsuarpok

La sensación de anticipación que te empuja a salir fuera y ver si viene alguien, y que probablemente indica impaciencia.

4 | Japonés: Komorebi

Esta es la palabra que los japoneses usan cuando los rayos de sol se filtran a través de los árboles; la interacción entre la luz y las hojas.

5 | Ruso: Pochemuchka

Alguien que pregunta mucho. De hecho, probablemente demasiadas preguntas. Todos conocemos a algunas personas así.

6 | España: Sobremesa

Esta palabra describe el periodo de tiempo tras la comida en la que se conversa con la gente con la que has compartido la mesa.

7 | Indonesia: Jayus

Es una palabra coloquial que describe a alguien que cuenta un chiste tan mal, con tan poca gracia, que no puedes evitar reírte a carcajadas.

8 | Hawaiano: Pana Poʻo

¿Sabes cuando no te acuerdas de dónde has puesto las llaves y te rascas la cabeza porque de alguna forma eso parece que te ayuda a acordarte? Esta es la palabra para eso.

9 | Francés: Dépaysement

El sentimiento que sobreviene cuando uno no está en su país; sentirse extranjero, emigrante, o estar de alguna forma desplazado de su origen.

10 | Urdu: Goya

Urdu es el idioma oficial de Pakistán, pero también el idioma oficial de 5 de los estados de la India. Este vocablo en concreto expresa ese momento en que se deja de lado la distancia y uno percibe lo ficticio como real, lo que a menudo pasa con las buenas historias.

11 | Sueco: Mångata

Es la palabra para el surco luminoso, con forma de camino, que crea la luna sobre el agua.

lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Pagar el cáncer y seguir pagando políticos?

Ordenan (da igual el sujeto del verbo militar: siempre se joden los mismos y de la misma manera) que los enfermos crónicos paguemos nuestras medicinas, o al modo calvinista, nuestra predestinada mala suerte, porque estar medio muerto es un lujo. Uno debía estarlo del todo para así pagar el impuesto de herencias, legados y sucesiones. Hasta sin tener nada ab intestato te hereda el gobierno o la iglesia gracias a la ley Aznar. El gobierno, por supuesto, no da nada, solo da depresión y además pagándola, porque ya hay que pagar por el Prozac, Venlafaxina, Valium y todo lo que nos evita tirarnos por la ventana (hay un impuesto municipal por tener ventanas, aunque se vean cosas tan feas por ellas como los carteles electorales, publicidad chunga o calles sin barrer). Hay que pagar por el cáncer, y no me estoy refiriendo a un Senado vago y maleante o a los políticos corruptos o a las leyes franquistas en vigor verdes como lechugas, porque son un lujo. Y esto hay que detenerlo antes de que nos privaticen el culo con que nos expresamos, y con él, las ideas y las células madre. 

Hay que movilizarse, porque a este paso vamos a terminar con una sanidad como la de Elisyum, que hasta Obama se ve todavía más negro para impedir. Desaparece el terrorismo de izquierdas y solo queda, impune, el de los políticos populistas y las extremas derechas, cuyo melodioso canto se oye de vez en cuando en forma de paliza o explosión. Menos mal que hay anarquistas pacíficos que no se dejan engañar, como Enric Durán, el banquero suizo Rudolf Elmer, Julian Assange, Bradley/Chelsea Manning, Edward Snowden y Jeffrey Wigand, que han convertido la información, la acción directa, la denuncia y la desobediencia civil en las armas más eficaces contra la maldad estructural. ¿El estado nos engaña y nos explota? ¿Deberíamos engañar y explotar al estado como hacen en Italia e ingresar en cualquiera de las mafias españolas? Creamos en la verdad, como han creído todas las personas que figuran en la lista anterior.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Es hora

Quieren ponernos en hora con el meridiano inglés, cuando nos alistaron al germánico los que declararon la guerra a la gente: militares, paramilitares de gorra roja o camisa azul, sotanas, membresía toda de uniforme. Eso de lo uniforme y de lo uniformal es muy germánico frente a lo descamisado-sansculotiano-informal, que tuvo a la gente a cuerpo serrano y pasando frío. Como las bombas de fósforo, los trenes alemanes siempre llegaban a su hora y en España también, aunque descarrilando, que siempre hemos sido gente muy atropellada y dejadera de todo para el final. Porque incluso para nosotros la muerte no es el final... Pues, coño, ¿qué lo es?

Se suele decir que los finales felices no son verdaderos finales, porque solo aplazan el inevitable no hay tutía y hasta aquí hemos llegado, this is the end. Sócrates decía que la tragedia, que siempre acaba mal, es más parecida a la verdad que la comedia, que lo hace bien, es decir, no acaba. Y para dar ejemplo se bebió la cicuta, por más que todavía quede su alma inmortal escandalizando griegos en pelota por las palestras donde todavía habla Platón, aunque traducido, el de las anchas espaldas. 

Sabemos que en el teatrillo que interpretamos la Vida la pieza nos da cierto margen a la improvisación y la autoría, pero el final ya está escrito, no se puede cambiar y es la hostia de convencional. A todos nos cruzan de brazos, porque, si no fuéramos indiferentes, no podrían cerrar la caja y seríamos unos difuntos muy escandalosos. Y eso de cerrar caja es lo que debe hacerse en toda economía que se precie. Que sí, no lo olvidéis. Como decía el caprichoso Calígula de Camus: "Los hombres mueren y no son felices". Y, podríamos añadir, para disimularlo, les cruzan de brazos.

Pero lo que quiero decir con esto del posible cambio de hora es que muchas cosas no han cambiado en España desde que se estableció el integrismo como regla general. Hay muchas leyes en nuestro código penal que siguen todavía el bigotudo meridiano fascista de Berlín. Más nos hubiera valido ajustarnos al meridiano de la isla de El Hierro, que era propiamente el nuestro, y dejarnos de gilipolleces anglogálicas de una vez por todas. Sigamos el ejemplo de América: en ella hasta los kilómetros son más grandes y se llaman millas.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Pasados días del fin del mundo

El 23 de enero de 1961, a cuatro días de que Kennedy asumiera la presidencia de los Estados Unidos, un bombardero B-52 que sobrevolaba Goldsboro (Carolina del Norte) estalló en el aire y dejó caer dos bombas de hidrógeno o termonucleares. Aunque una se desactivó, la otra quedó con sus dispositivos de seguridad destruidos, abrió su paracaídas y bajó presta a detonar con una potencia 260 veces superior a la de Hiroshima, dos megatones. Solo un interruptor de emergencia de bajo voltaje evitó el cataclismo, algo que, según los ingenieros, habría podido estropearse mucho más fácilmente con un cortocircuito.

¿Cómo ha llegado a saberse? El periodista Eric Schlosser ha encontrado el documento alusivo, desclasificado recientemente por la Ley de Libertad de Información. Tres años después de la fecha fatídica, y sin saberlo, aunque ya había ocurrido la crisis de los misiles cubanos, Kubrick estrenó su famosa película sobre un desastre atómico parecido, Dr. Strangelove, y en 1966 cuatro bombas del mismo tipo cayeron en España, en el pueblo costero de Palomares, aunque afortunadamente con sistemas de seguridad más fiables, por más que se liberara al aire una cantidad significativa de Plutonio, sustancia esta la más tóxica que se ha conocido.

También aparece en los márgenes de la historia la cuarta bomba atómica (tras la de Alamogordo y las dos de Japón) que se perdió en las aguas del Pacífico al hundirse el buque que la transportaba, y las bombas atómicas que Israel y Sudáfrica desarrollaron e hicieron detonar como prueba en el mar Índico, cerca de la Antártida. Y hay quien piensa que el almirante Carrero Blanco, asesinado por ETA y principal valedor de la bomba atómica española, fue dejado morir por la CIA con la plena bendición de Kissinger cuando ya había conseguido la tecnología necesaria para poder iniciar este proyecto.

Pero aún hay más. Si usted piensa que la tecnología humana es incapaz de producir un ingenio que acabe con la vida sobre la tierra, se equivoca, porque el dispositivo ya ha sido creado, al menos en teoría, por el físico Leo Szilard en 1950. Se trata de la Bomba C o de cobalto, la cual, aunque de poder destructivo muy limitado, crea sin embargo una nube radiactiva prácticamente inmortal que extingue cualquier forma de vida allá donde va y puede contaminar la atmósfera del planeta en un par de meses. La hora final (1959), la terrible película de Stanley Kramer, muestra lo que pasaría en un conflicto atómico desarrollado con tales armas. Y al menos 700 incidentes importantes relacionados con armas nucleares han ocurrido desde que existen. En Ucrania hay una bestia dormida bajo un caparazón o sarcófago de cemento armado que puede explotar cuando llegue a las aguas subterráneas que hay debajo de Chernobyl (que se traduce por "ajenjo", en ruso, como la estrella del Apocalipsis VIII, 11-12: "Y el tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una grande estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó en la tercera parte de los ríos de las fuentes y de las aguas, y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas fue vuelta ajenjo y muchos murieron por las aguas, porque fueron hechas amargas"). Y tenemos algo aún peor: Fukushima. Todo esto en medio siglo. ¿Qué pasará en otro medio?

lunes, 16 de septiembre de 2013

Como cabras

No tenía gana de ir, porque vemos cabrones todos los días, pero nos fuimos a Porzuna a observar una explotación caprina con unos amigos. El pastor y dueño tenía unos cinco machos, cuatro de Canarias, jovencitos y escuálidos, con indudables genes escoceses, y uno gordo y lucio, de enrollada e impresionante cornamenta, que venía del Valle de Alcudia. Antaño fue muy rebelde; se escapó y solo lo encontraron a kilómetros, instalado cerca del castillo de Piedrabuena.

Tienen los que pobres son
la ventura del cabrito:
o morir cuando chiquito,
o llegar a ser cabrón.

Es una redondilla bastante antigua y la da como tradicional el repertorio de Alatorre; pero una redondilla, estrofa culta, no la veo yo como muy tradicional; es cierto que hay versiones de la misma en autores manchegos como Félix Mejía o Manuel del Casal y refranes que parecen salir de ella. Ahora, por el contrario, la tradición, que sigue viva, lo que ingenia son seguidillas de inspiración menos rural, como esta, que escuché cantar ese mismo día en un merendero cerca del Bullaque:

Las chicas de la caseta
son muñequitas,
porque pueden ser Barbies
o Barriguitas.

El pastor era hombre sabio y auténtico: nunca se le oía decir palabra que no fuera de notar; pero estaba atado al terreno como una planta, porque las cabras ignoran los calendarios laborales: si no las ordeñas todos los días, también sábados y domingos, se ponen enfermas, sus ubres hinchadas y dolientes, y el concierto de balidos lo oirían hasta Heidi y Pedro en los Alpes (qué lástima que Hayao Miyazaqui deserte del cine)  

Un tropel de perros pastores vigilaba el recinto; el mayor, ya jubilado, descansaba echado como una esfinge al lado de la puerta del aprisco, que una valla partía en dos secciones, una para las cabras y otra para los cabritos. Estos se encontraban atados al mismo lugar donde habían nacido, porque sus madres, si no los encontraban allí, no los reconocían ni los amamantaban. Cada año viene un camión y se los lleva a Burgos, para que los puedan sacrificar y echar de comer a algún panzudo gastrónomo con dinero.

El pastor lo lamenta, pero vive de ello. El día de San Antón, el cura no quiso bendecir a sus machos, aunque otros no tuvieron problema en hacerlo. ¿Por qué? Averígüelo Vargas. Mi pastor es analfabeto, pero tiene esa honda cultura que nace de valores tan profundos como la honradez, el trabajo y el sacrificio, y debía gobernar, a lo que yo entiendo, como un nuevo Sancho Panza, a tanto cabrón como hay en España. Me recuerda al protector personaje de Intemperie, de Jesús Carrasco, el nuevo Delibes, que está vendiendo a porrillo una novela que no habría podido regalarle porque aprendió a trabajar antes que a leer. Miren si el señor, o señorito, míster ministro de la Economía, que participó en el expolio bancario, podría haber dicho lo que él me comentó: "Mire usted, yo gano poco, pero no debo nada a nadie". ¿Cuánto debe cada español gracias a economistas como los que padecemos? ¿Cuánto debe cada uno de nosotros?  Sabemos que un billón de euros solo en deuda. Yo estaría contento si hubiera podido referir lo mismo que dijo el cabrero. Con su durísima jornada de trabajo dio una educación universitaria a sus tres hijos; hoy, con el sistema de becas que hay, no habría podido. Nuestro pastor, con lo que ha dicho y con su vida ejemplar, se muestra partidario de la teoría económica del Decrecimiento

Es el rey de sus animales; tiene además ovejas, pavos reales y gallinas,  y se ve que las ovejas y los carneros lo aprecian: los tiene amaestrados y a un gesto suyo se inclinan de consuno y le hacen reverencias. Se conoce los nombres de todos los animales como un general grecorromano conocía los de todos sus soldados; a una cabra la llama la Pantoja, pero se muestra avergonzado por la broma; es un hombre respetuoso y serio, tan cortés que hasta un chiste como este le supone una intromisión en el respeto que una persona merece. Vean si son sólidos sus valores. A mí, desde luego, me avergüenza compararme con él. 

Cuando las cabras pasan a la estancia donde son ordeñadas cada una va directamente a su sitio ya conocido: son muy territoriales y nunca se equivocan. La ordeñadora mecánica ha aliviado algo el oficio, que ya no es manual. Me ofrece algo de leche recién ordeñada: está caliente, no tiene el sabor artificial de las tetas-brick. Y nos despedimos después de haber pasado una bonita mañana con él.

viernes, 30 de agosto de 2013

Por una Historia de la Literatura en La Mancha

Hace tiempo una de las personas que más han hecho por la cultura regional (y es una forma modesta de decirlo), Alfonso González-Calero, me propuso escribir un artículo de investigación sobre la literatura manchega del XIX, algo que yo creía conocer bien, aunque solo fuera porque me hacía una idea de cuánto ignoraba al respecto (soy un ignorante prodigiosamente bien informado). Pero, a medida que iba escribiendo, la cosa se empezó a salir tanto de madre como yo mismo. El motivo era un creciente entusiasmo ante los cadáveres que iba desenterrando, mucho más profundos que los que la Guerra Civil sepultó en nuestra corta memoria colectiva. De hecho, esos cadáveres que tan buena salud ostentaban, por usar la ironía de Corneille, eran los magníficos abuelos de los otros. Así que, estudiando sus vidas y sus obras, vine a comprender al fin lo que ya sospechaba desde que empecé a investigar liberales decimonónicos manchegos: que el XIX es un borrador del siguiente y, de hecho, algunas cosas que no se entienden ahora solo aparecen comprensibles viéndolas nacer en germen en el siglo XIX. Un siglo muy olvidado, aunque es abuelo nuestro, a causa de tanto obseso como hay por la última guerra civil de España (siempre hay obsesos por lo que nos toca), de forma de que muy pocos quisieron ver más allá otras tres, y aun cuatro o cinco (si contamos la Guerra de la Independencia y la Guerra de Sucesión) que se van heredando unas de otras, pues eso es la historia, paces y guerras, Valero dixit. Cierto que el horizonte es infinito y "anegarse en él es dulce", como expresó el más triste de los poetas, don Giacomo Leopardi. ¡Ay mi Leopardi! Retoqué el artículo de Wikipedia para añadirle más sustancia, e incluí entre otras esta cita tremenda:

El género humano no creerá nunca no saber nada, no ser nada, no poder llegar a alcanzar nada. Ningún filósofo que enseñase una de estas tres cosas alcanzaría fortuna ni haría secta, especialmente entre el pueblo, porque, fuera de que todas estas tres cosas son poco a propósito para quien quiera vivir, las dos primeras ofenden la soberbia de los hombres, la tercera, aunque después de las otras, requiere coraje y fortaleza de ánimo para ser creída.

No saber nada, no ser nada, no poder a llegar a alcanzar nada es el auténtico programa del nihilismo (llamémosle mejor desesperación, falta de ideales o de valores, materialismo, capitalismo, como ustedes quieran llamarlo) contemporáneo, que nació como respuesta a crisis de la Ilustración y a las tres preguntas de Kant: "¿Qué puedo conocer? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me cabe esperar?". Algo así manifiesta Madame Bovary - Flaubert al describir la sosería de Charles: "Il n'enseignait rien, celui-la, ne savait rien, ne souhaitait rien". La mentalidad burguesa típica, falta de identidad, el hombre masa actual. Ya lo dijo Manolete Machado (que tuvo un hermano, según Borges), a quien pasaré en gallego, para dar más saudade: "Nada sei, nada quero, nada espero... Nada". O Lewis Cernuda: "No sé nada, no quiero nada, no espero nada". Más original es el Vicente Aleixandre de Poemas de la consumación: "O tarde, o pronto, o nunca". Las tres formas que el tiempo toma para frustrarnos; así otorga Aleixandre precisión y universalidad a la frase popular. Pero seamos positivos y volvámonos a Antoñete Machado, que "hoy es siempre todavía".

Decía que ese artículo se ha publicado ya por Calero en un magnífico libro monográfico que acoge diversos trabajos sobre el XIX manchego; pero, desde entonces, no ha dejado de reconcomerme un hecho tozudo, este: la literatura en La Mancha, pese a ser la única española que ha dado mitos universales, una aportación colectiva a la humanidad, carece de una Historia de la literatura propia, y precisamente por ello ha dejado sus rasgos de identidad a las otras: es una literatura exocéntrica, no endocéntrica, como por ejemplo la catalana. El Lazarillo, La Celestina, el Don Quijote, incluso el personaje de Don Juan, el libertino de Gabriel Téllez (un fraile madrileño instalado en Toledo), son manchegos, y de esa universalidad literaria no pueden presumir ni siquiera quienes hablan de "catalanes universales" como la Caballé; más lo son Dalí, un anticatalán, o Gaudí, que de catalán tuvo tan poco. Pero ello es así; ninguna literatura entre las españolas ha trascendido o forjado carácter o mito alguno salvo la manchega, que me obstino en llamar en La Mancha, puesto que no creo en identidades nacionales, sino solo en tradiciones culturales. 

Tal vez se deba este lamentable descuido al desvío pintoresquista o la superposición de una obra tan importante como la cervantina, de forma que ya en alguna ocasión escribí que la cultura manchega es todo aquello que queda si olvidamos Don Quijote. Que no es tan poco como parece, qué va. Otra poco casual causa puede ser, y no más en apariencia que en esencia, la ingénita miseria económica de una región depauperada, que, si bien ha dibujado con claridad los contornos de un rostro común, no ha podido llevarlos al papel sino en forma muy reciente. La tradición cultural manchega no cervantina se presenta como discontinua, y marcada en gran parte por lo que con gran acierto otro investigador de nuestros autores, Gómez-Porro en sus distintas obras, o Manuel Criado de Val, ha señalado como un síndrome madrileño. Pero esos rasgos, más persistentes y universales que los de cualquier otra tradición hispánica, son tozudos: hay que estudiarlos presididos por una idea que emana del conjunto, y que se puede precisar así:

1. Universalidad y exocentrismo. La literatura en La Mancha es la única que ha creado mitos de una cierta universalidad y no cabe identificarla con una cultura "española" cualquiera, aunque las ideologías hayan querido usarla con ese propósito. 

2. La libertad es uno de los temas esenciales de la literatura en La Mancha, en una doble vertiente: trágica y especialmente cómica. Los grandes humoristas de la literatura española siempre han sido manchegos.

3. La espiritualidad en La Mancha, en el marco del cristianismo y de esa libertad, ha sido siempre la más heterodoxa de España. La Mancha no es una tierra que destaque por sus místicos.

4. Hay algo muy profundo en la literatura en La Mancha que podríamos llamar "el sueño de Italia" que se presenta como una de las constantes más fuertes de su delimitación y va mucho más allá de una mera impronta de la literatura renacentista. Es, acaso, el rasgo más discutible.

jueves, 29 de agosto de 2013

Calvino

Un extraño fuego se ha llevado nuestras zonas verdes y la zona azul el suelo de nuestro carro y los bancos nuestra casa y el gobierno, su aliado, nuestros dineros y las quinielas nuestras ilusiones. A algunos, incluso, les han quitado trabajo, esposa e hijos. Todo es polvo y humo, que decía Máximo, el gladiador, a quien le daban casa gratis por no morir. Uno, que solo es un gusano sin espada, debiera necesitar tan solo un agujero o a lo más una cueva de homo ataporcino, pero, quia, necesitaba lugar para todos esos libros que no sirven para nada y para meter a una esposa, a unos hijos, a una suegra, a diez pájaros y a dos perros. Y a sufrir, que es pagar en sinónimo.

Un calvinista no desperdicia en lotería, porque su ética le obliga a vivir solo del sudor de su frente; a los católicos nos parece ridículo, pero, de verdad, ellos creen que es posible hacerse ricos trabajando. Su posición en la sociedad no se la da el azar, sino la predestinación, que es obra/consecuencia de la cantidad de fe/orgullo que ponen en su trabajo. Es la ética protestante del capitalismo, de un individualismo feroz. Los pigs, esto es, los guarros de Portugal, Italia, Grecia y Spaña pretenecemos a la piara de Epicuro y Merkel no puede arrojar sus perlas a los cerdos, que cuestan dinero. Somos de otra manera, católicos, viciosos (ahí está el Papa para perdonar lo imperdonable, frente al simperdonismo de Calvino). Nuestros mares son cálidos, no fríos como los del norte, y nos hemos hecho una cosmovisión epicúrea y en cueros del mundo, muy mediterránea y pagana, no tan abrigada y egoísta como la de los de arriba: que trabajen ellos, nosotros lo que queremos es disfrutar. 

Por esto son ellos más religiosos que nosotros, aunque parece lo contrario. Los protestantes solo creen en Paraíso e Infierno, pero no en Purgatorio. El Purgatorio para ellos es el mundo mediterráneo, entre la riqueza y la pobreza, entre América y Asia, muy angloeslavos que somos. O nordafricanos. No tenemos fe ni orgullo y ni creemos en que existan los fines: solo hay medios. Por eso trabajamos tanto: para no trabajar. Entre el whisky y el vodka, nos quedamos con el vino, que nos permite trasnochar y emborracharnos más lentamente, sin perder del todo el juicio; la vid solo crece por aquí y los borrachos mediterráneos no terminan en una zanja inundada ni amanecen en un seto; necesitan largar grandes discursos a la estrella del alba y los recogen cuando se caen al suelo. De Calvino solo tomamos el vino, la cal que se la den a ellos.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Ash, en Alien

Ash, el androide de Alien, dice algunas cosas memorables. Esta, por ejemplo, hablando del monstruo:

Admiro su pureza. Es un superviviente al que no afectan la conciencia, los remordimientos...o las fantasías de moralidad. No tenéis ninguna posibilidad. Pero... contáis con mi simpatía.

O sea, que Alien era político.

viernes, 23 de agosto de 2013

miércoles, 21 de agosto de 2013

En el frente rojo (1936). Inédito de Tomás Malagón

Hace un mes se publicó en Tonos Digital, una de las revistas de los de mi gremio, el Diario inédito de un sacerdote obrero ciudarrealeño precursor de la Teología de la Liberación nacido en Valenzuela de Calatrava en 1917. Bajo el título que señalo, narraba las experiencias de un seminarista reclutado a la fuerza en el ejército republicano durante los primeros momentos de la contienda en la misma Ciudad Real. El texto está redactado a lápiz, con las numerosas lagunas producidas por las urgencias de una vida a salto de mata natural en la guerra, por las carencias de todo tipo y por la impertinente vigilancia de los comisarios políticos y resulta un documento histórico de primer orden al menos para nosotros, coterráneos del personaje, pero además deslumbra por algunos pasajes de su estilo y por la inteligencia que emana del texto, escrito por un muchacho de apenas diecinueve años.

El mérito de haberlo descubierto es de una investigadora, Basilisa López García, que encontró el manuscrito en el archivo de la Comisión General de la HOAC o Hermandad Obrera de Acción Católica, un organismo fundado en 1946 por el laico Guillermo Rovirosa y, a partir de 1954, el sacerdote manchego Tomás Malagón, cuyo papel fue fundamental para la reconstrucción de los sindicatos clandestinos CC. OO. y USO. De la importancia de Tomás Malagón, un sacerdote que estudió a los clásicos del Marxismo mientras permanecía acantonado como oficial de comunicaciones en el observatorio meteorológico de las Alpujarras, poco cabe dudar. Bastará señalar que  Gustavo Gutiérrez, padre de la teología de la liberación en Iberoamérica, afirmó que “empezó a interesarse por un nuevo talante espiritual y teológico a partir de la solidaridad con el pobre, en un cursillo que recibió en Irún dado por Malagón y Rovirosa”. Tomás Malagón fue encargado del Instituto Superior de Cultura Religiosa en Madrid (1964-74) y enseñó en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, confundó la Editorial ZYX, fundó y desarrolló el Colegio Escuela-Equipo en Madrid, participó en la formación de FRATER y mujeres de AC y en 1980, poco antes de morir, creó el Movimiento Cultural Cristiano.

Tomás escribe  "por el desahogo de los sentimientos que hacían producir en mí las espinas de aquel ambiente" y un "deseo incontenible de sacar de nosotros nuestras alegrías o nuestras penas para depositarlas en ese inmenso tesoro en que las alegrías y las lágrimas de la Humanidad se van almacenando y que constituye su patrimonio y su historia". Cree que sus escritos son puro subjetivismo, impresiones de un alma que solo puede confiarse a sí misma.

Todos recordamos aquella catástrofe que partió en dos nuestra vida. En toda España ardía la guerra. En una parte de España había guerra y persecución: ser españoles, creyentes, pensar. Contra todo esto en nombre de la libertad, se imponía la tiranía del fusil y de la dinamita para el cuerpo; la tiranía de la propaganda y la mentira para el alma: propaganda y mentira, la misma cosa. Yo sentía mi odio y un aborrecimiento terrible hacia la propaganda que en forma de frases estaba constantemente frente a nuestros ojos y a nuestros oídos en la más abierta contradicción con la realidad que todos tocábamos y sentíamos con dolor de carne y de espíritu.

Puig, uno de los sargentos de la compañía encuentra escondido bajo un puente de la carretera un saco repleto de municiones y bombas construidas rudimentariamente con chatarra y latas de conserva y un Capitán que quiere congraciarse con su Comandante y ascender aprovecha para detener a todos los campesinos de las inmediaciones, a los que culpa de tamaña fechoría. Puig no cesa de lamentarse ante Malagón de tales arbitrariedades:

Me cuenta cómo el Comandante Militar ha golpeado bárbara y cobardemente a aquellos ancianos campesinos encorvados ya por el peso de los años y del trabajo; aquellas desdichadas mujeres que proferían gritos de dolor y de desesperación; quería que declarasen quiénes eran los encartados en aquella conspiración "cuyos indicios indudables habían sido descubiertos". Puig [...] siente en su alma los sufrimientos de aquellos infelices; no suponía verdaderamente que su hallazgo fuera a tener tal interpretación ni tales consecuencias. La verdad: no tenía nada de extraño encontrar un puñado de bombas, aunque estuvieran construidas de forma tan rudimentaria como aquellas, allí, a distancia relativamente corta del frente, [...] y nada más acertado –así pensó él- que retirarlas de aquel lugar, donde pudieran ser fuente de desgracias cuyo alcance era imposible imaginar. Y ahora, al ver el giro que, sin querer, sin buscarlo él han tomado los acontecimientos, Puig reniega cien veces de su mala sombra y entre interjecciones de descaecimiento y de cólera me dice:  “No nos dejan ni la tranquilidad en la conciencia de pensar que no somos responsables de sus crímenes”. Después se ha marchado. Antes ha repartido tabaco y frutas entre los detenidos; es lo que él ha podido comprar por ahí, o lo que le ha sido enviado de su casa lejana.

La frase de Puig hace reflexionar a Malagón sobre el origen estructural del mal, uno de los postulados de la todavía naciente Teología de la Liberación y su opción preferencial por los pobres. Puig reparte lo que tiene contra las víctimas que ha causado indirectamente su preocupación por los demás y eso es lo único que lo consuela un poco.

 Los comisarios dicen que se lucha por la dignidad del hombre y su derecho a ser libre; pero se nos exige hablar, pensar y querer conforme a esos pasquines indecentes que vemos por las paredes. Por algo, dicen, se nos entregan unos papelitos en los que se lee: el Banco de España pagará.

Prosigue su historia Tomás Malagón; cita a Joaquín Costa y a José Zorrilla. Uno quería que le diesen doble llave al sepulcro del Cid y el otro, en su Leyenda del Cid, oía al padre del Cid aconsejarlo luchar solo por la libertad de su conciencia:

"Conciencia tienes; contra ella  / en ningún caso vayas. Lidia por Cristo, no lidies / por ambiciones mundanas".

Y el áureo batallador de las peleas de España y por la fe, nunca muerto, pone su rostro huraño sobre su gesto escultural al escuchar las llamadas reiteradas de los líderes rojos a una guerra roja. No quieren los buenos hombres de España morir por el bello ideal de Largo Caballero o de Negrín. Van arrastrados, cuando van, y si van cantando, no penséis otra cosa sino que se cumple el refrán: cuando el español canta...

Tomás Malagón es embarcado en un tren con otros milicianos hasta Granada y su documentación es cuidadosamente estudiada por el comisario político, que se huele deserciones de todos los que presentan adhesiones de después del 18 de julio. Comen mala carne rusa, disparan con malos fusiles rusos y no pueden leer las revistas rusas que les dan. El grupo de Tomás se hace la promesa de no disparar ni un solo tiro contra los que el comisario político llama "facciosos". Observa que el uniforme que viste cada uno programa una mentalidad en la vida, pero el miliciano desuniformado es solo un irresponsable que se degrada cada vez más:

Y día a día vamos tornándonos revoltosos, mal hablados, borrachos, y sin más ilusión que el dinero, la lascivia y la holganza. Esta es la más trágica consecuencia de la guerra; la herida que para muchos será ya incurable. Yo no puedo menos que experimentar un gran sentimiento de compasión ante estos soldados destrozados moralmente por esta vida burlesca y francamente demoledora de todo cuanto significa valor humano; imposibilitados para toda acción verdaderamente grande y digna.

Ven venir heridos del frente comidos además por los piojos y la sarna. Ingenuamente piensa que tras la guerra "las cosas cobrarán de nuevo su verdadero sentido". Y escribe:

En estos momentos siento un odio terrible a los políticos, que en este trozo deshabitado de España, prolongan esta inmensa tragedia, sin objetivo de conquista social por más que mientan los comisarios; así es la verdad sin ninguna finalidad nacional. Son salvajes alimañas que solo pretenden saciar su odioso rencor contra todo y contra todos exacerbado por la derrota constante, y aniquilarnos y destruir España. Y vosotros máquinas parlantes de Ginebra, imbéciles habitantes del vacío, sois tan malvados como aquellos, pues consentís y alentáis este crimen sin nombre que se lleva a cabo contra nosotros.

Suelen llevar a los soldados a un teatro para ser adoctrinados. Cuando no hay persona para adoctrinar, sacan a alguno para que diga su idea de la guerra, pero se hacen los ignorantes y que no saben. Y cuando nadie quiere, nombran a uno cualquiera y es interrogado por el comisario político. Pero de vez en cuando sube alguien que no sabe mentir, que es irremediablemente honesto, como un tal y extremeño campesino Isidro Martínez que estuvo en el ejército regular antes de la guerra, y a la pregunta del comisario responde que no hay otra diferencia entre el ejército de los señoritos y el rojo sino que el rojo es más bruto. Y se niega a rectificar. Se produce silencio y días después se lee un decreto del gobierno contra los que quebrantan la moral, que son enviados "a batallones disciplinarios, donde no tienen más derecho que el de morir"

Dicen los comisarios que, al contrario de lo que se supone, que el pueblo no piensa sino que solo siente, el pueblo piensa solo y no siente. A Malagón le parecen mal las dos cosas. Y durante una eucaristía secreta recibe una gran revelación:

Me acordé del crimen horrendo de aquellos cristianos olvidados de sus deberes sociales ¡La Religión convertida por muchos en cueva de ladrones! Clamaba al cielo la desdicha del menesteroso abandonado; la ruina espiritual del pobre obligado a refugiarse en rostros rojos de venganza, negros de muerte; el orgullo insensato de los nuevos fariseos; la ambición voraz de los nuevos traficantes expoliadores de las casas de las viudas y de los huérfanos; el vicio y la crasa sensualidad de la nueva Pentápolis. Y bendije al Juez divino y a su justicia.

Tomás Malagón visita a un soldado amigo enfermo, que le encarga que abrace a su madre y la prepare para lo peor, si llega a ocurrir. El no puede, porque le han quitado los dos brazos. 

Las ratas sí son unos sabios animales que se empeñan en darnos lecciones de filosofía práctica; mientras los hombres se matan y aprenden a marcar el paso, ellas se comen el pan en las chabolas.

Medita sobre los filósofos y los quijotes. ¿Son filósofos o quijotes los que predican la guerra y la muerte? "La guerra da más experiencia que los años", escribe, y además "un pueblo apasionado por un mismo objeto, puede dar la sensación de división y de lucha de dos bandos". La realidad y la imbricación de la religión en la realidad, en todas las ideologías de la realidad, se le abre bien patentemente, porque el medio es fundamental para alterar todo mensaje:

Aprendí a desconfiar en gran manera de las personas, y a fiarme muy poco de las palabras; me convencí de que el aspecto exterior de un hombre no dice nada de su interior, y me reí por esto de Lombroso y de Gall y muchos más, pobres ilusos que no tuvieron, como yo, la suerte de poder estudiar psicología en una guerra; supe que no era tan corriente el heroísmo como antes me había figurado, y que por el contrario la hipocresía, la vanidad, el miedo y otras cualidades que yo pensaba eran solo de niños y mujercillas, estaban a la orden del día entre los que la gente califica de hombres fuertes. Rectifiqué muchas definiciones que antes tenía por verdades inconcusas, y pensé ya que no iba tan descaminado Lamarck al afirmar que el medio en que se vive puede llegar a hacer que cambien hasta en lo que se considera más esencial, los infelices seres que un día tuvimos la ocurrencia de nacer.

El trabajo de doña Basilisa se resiente de algunas flojeras ecdóticas: malas lecturas ("ideología clavada" por "ideología elevada", por ejemplo) y escasa anotación del texto (por ejemplo, no se identifica el origen de citas literarias diversas) entre otros peros (los filósofos que Napoleón llamó "idealistas" son en realidad "ideólogos", esto es, la segunda generación de la ilustración francesa) pero tiene el mérito incuestionable de haber desenterrado un texto preciso, y es de desear que prosiga sus investigaciones en busca de mucha más obra inédita del padre Tomás Malagón, que nos consta existe.