Hoy he incluido en mi blog Museo literario el que considero una de los poemas mejores del Romanticismo español, La mariposa negra, de Nicomedes Pastor Díaz. Ya incluí hace tiempo dos de los Epigramas venecianos de Goethe, que meditan sobre política en el tiempo de la Revolución Francesa; copiaré dos de ellos aquí:
Mientras el hombre juicioso cuenta enamorados solitarios,
el fanático consigue muchos discípulos, y conmueve a la masa.
Los cuadros que hacen milagros son, por lo general, malas pinturas: las obras del espíritu y del arte no se han hecho para la chusma.
Que se haga soberano quien sabe sus propios intereses,
pero nosotros elegimos al que sabe nuestros intereses.
sábado, 25 de octubre de 2008
Abeja eterna
Este es para mí el epigrama más bello de Marcial, habiendo tantos, y no precisamente de los satíricos. El arte de este epigrama, y la abeja encerrada en su momento de amortalidad, es comparable al Sabio de Rembrandt desmaterializado tras su ventana y envuelto en la luz ámbar de su habitación caldeada por el fuego. El poeta ve encerrada en un trozo de ámbar a una abeja y le suscita este pensamiento:
Et latet et lucet Phaethontide condita gutta,
ut uideatur apis nectare clusa suo.
Dignum tantorum pretium tulit illa laborum:
credibile est ipsam sic uoluisse mori.
Oculta brilla la Faetóntida en gota escondida
de forma que parece abeja inmersa en su miel.
Halló la recompensa merecida a tantos trabajos:
se puede creer que así ella misma quiso morir.
Et latet et lucet Phaethontide condita gutta,
ut uideatur apis nectare clusa suo.
Dignum tantorum pretium tulit illa laborum:
credibile est ipsam sic uoluisse mori.
Oculta brilla la Faetóntida en gota escondida
de forma que parece abeja inmersa en su miel.
Halló la recompensa merecida a tantos trabajos:
se puede creer que así ella misma quiso morir.
Enseñanza antigua
Leí esto en La rueda de mi fortuna. Memorias, de Felipe Sassone, Madrid, Aguilar, 1955, p. 39-41, y me pareció hermoso y apropiado para ponerlo en este lugar:
Aquel año de 1896, duodécimo de mi edad, cuando publiqué mi primera cosa en un periódico, me interesé también por las matemáticas. Me disgustaban profundamente; pero un día, el profesor de álgebra del colegio empezó así su lección:
-Un gavilán pasó volando por delante de un palomar, y saludó: "adiós, mis señoras cien palomas". Y una de ellas le respondió: "No somos ciento; pero nosotras, más nosotras, más la cuarta parte de nosotras, más usted, señor gavilán, sí somos ciento." ¿Cuántas eran las palomas? ¿alguno de ustedes sabe decírmelo?
Un muchacho que estaba a mi lado se puso en pie, como impelido por un resorte.
-Yo sabré.
-¿Sabrá usted? -preguntó el profesor.
-En cuanto resuelva la ecuación - contestó con desparpajo el alumno-. Porque se trata de una ecuación de primer grado con una incógnita.
-Salga usted a la pizarra.
-Pedro Antonio Heredia -así se llamaba el alumno, se llama aún- esgrimió la tiza y dijo:
-El número de palomas es lo que queremos saber, y es por ahora la incógnita.
Y escribió:
X+X+X/2+X/4+1=100
Quitó el uno de la proposición; redujo la igualdad a 99 y comenzó las operaciones. El primer término se iba reduciendo; la incógnita se iba separando de los números; la fórmula era cada vez más pequeña, y al fin la X se quedó sola, a la izquierda, y a la derecha, después del signo = apareció el número 36.
-Son las palomas-afirmó Heredia-, y saludó al profesor con una pirueta de acróbata de circo.
Toda la clase aplaudió.
Aquello había sido buscar lo desconocido, descubrirlo poquito a poco, encontrarlo después de haberlo perseguido como una ilusión y a mí me pareció un encanto.
-Oye, Perico Antuco- le dije en el recreo a mi amigo-. ¿Quieres venir a casa a darme paso de matemáticas?
-¿Me lo darás a mí de literatura?
Aquella noche vino Pedro a mi casa de la calle de la Minería, y vino muchas noches más, y pasábamos dos horas de provechosa y alegre intimidad. Él me decía en la ocasión propicia:
-No te olvides, Felipito. En todo triángulo a mayor lado se opone mayor ángulo, y los tras ángulos de un triángulo, aun los equiláteros, suman siempre dos rectos.
Y yo a él:
-Te presente, Perico, que cuando el verbo ser es copulativo, concierta con el predicado nominal y no con el sujeto. En El Quijote encontrarás ejemplos de esta concordancia: "Todos los encamisados era gente medrosa." Era y no eran, fíjate bien. "La demás chusma del bergantín son moros y turcos." Repara en esto: son y no es.
Un criado negro nos traía chocolate o refrescos, según la estación. Bebíamos repitiendo entre sorbo y sorbo. Él:
-Pleonasmo, hipérbaton, metonimia, epanadiplosis...
Y yo:
-Isósceles, escaleno, hipotenusa, paralaje...
-¡Mira qué epanadiplosis!-¡Mira que paralaje!
Nos reíamos a carcajadas. Al filo de las doce se despedía...
Aquel año de 1896, duodécimo de mi edad, cuando publiqué mi primera cosa en un periódico, me interesé también por las matemáticas. Me disgustaban profundamente; pero un día, el profesor de álgebra del colegio empezó así su lección:
-Un gavilán pasó volando por delante de un palomar, y saludó: "adiós, mis señoras cien palomas". Y una de ellas le respondió: "No somos ciento; pero nosotras, más nosotras, más la cuarta parte de nosotras, más usted, señor gavilán, sí somos ciento." ¿Cuántas eran las palomas? ¿alguno de ustedes sabe decírmelo?
Un muchacho que estaba a mi lado se puso en pie, como impelido por un resorte.
-Yo sabré.
-¿Sabrá usted? -preguntó el profesor.
-En cuanto resuelva la ecuación - contestó con desparpajo el alumno-. Porque se trata de una ecuación de primer grado con una incógnita.
-Salga usted a la pizarra.
-Pedro Antonio Heredia -así se llamaba el alumno, se llama aún- esgrimió la tiza y dijo:
-El número de palomas es lo que queremos saber, y es por ahora la incógnita.
Y escribió:
X+X+X/2+X/4+1=100
Quitó el uno de la proposición; redujo la igualdad a 99 y comenzó las operaciones. El primer término se iba reduciendo; la incógnita se iba separando de los números; la fórmula era cada vez más pequeña, y al fin la X se quedó sola, a la izquierda, y a la derecha, después del signo = apareció el número 36.
-Son las palomas-afirmó Heredia-, y saludó al profesor con una pirueta de acróbata de circo.
Toda la clase aplaudió.
Aquello había sido buscar lo desconocido, descubrirlo poquito a poco, encontrarlo después de haberlo perseguido como una ilusión y a mí me pareció un encanto.
-Oye, Perico Antuco- le dije en el recreo a mi amigo-. ¿Quieres venir a casa a darme paso de matemáticas?
-¿Me lo darás a mí de literatura?
Aquella noche vino Pedro a mi casa de la calle de la Minería, y vino muchas noches más, y pasábamos dos horas de provechosa y alegre intimidad. Él me decía en la ocasión propicia:
-No te olvides, Felipito. En todo triángulo a mayor lado se opone mayor ángulo, y los tras ángulos de un triángulo, aun los equiláteros, suman siempre dos rectos.
Y yo a él:
-Te presente, Perico, que cuando el verbo ser es copulativo, concierta con el predicado nominal y no con el sujeto. En El Quijote encontrarás ejemplos de esta concordancia: "Todos los encamisados era gente medrosa." Era y no eran, fíjate bien. "La demás chusma del bergantín son moros y turcos." Repara en esto: son y no es.
Un criado negro nos traía chocolate o refrescos, según la estación. Bebíamos repitiendo entre sorbo y sorbo. Él:
-Pleonasmo, hipérbaton, metonimia, epanadiplosis...
Y yo:
-Isósceles, escaleno, hipotenusa, paralaje...
-¡Mira qué epanadiplosis!-¡Mira que paralaje!
Nos reíamos a carcajadas. Al filo de las doce se despedía...
Un periódico del Infierno
Lo encontré en el banco de un parque. Era de papel negro con letras blancas; estaba redactado en latín y por eso a veces me era un poco difícil seguir lo que decía, sobre todo cuando parafraseaba la terminología moderna. Su título podría traducirse como Los Ecos Circulares. Suelo empezar por la sección de cotilleos, porque, la verdad, la política no me interesa. Venían los últimos disparates de Lindsay Lohan, y mucha, mucha, muchísima publicidad, y poca cosa más. El editorial se deprimía mucho por el desastre del Capitalismo y no auguraba nada bueno al Bajísimo, sus pompas y sus obras, quiero decir, sus negocios: Animus bassus regnat in Wall Street aliisque foris mundanis. En cuanto a deportes, todo estaba lleno de escándalos de dopaje y equipos italianos. En política, casi todo eran elogios de Johannes McCain y trapos sucios de Baracus Obama y de opositores a Putin y a dictadorzuelos árabes, hispanoamericanos, africanos y asiáticos. Había un artículo muy interesante, De Al Caëda apud Arabas insectanda. Etiam regimen Arabiae Saudianae tromocratas persequitur. La parte de sucesos estaba llena de disquisiciones teológicas. Ahora, la sección Cultura era magnífica: unas reseñas profundas y una sección de crítica de cine bestial, en especial de películas de terror, con mucho fundamento y conocimiento de causa; no sabía yo que los diablos fueran tan cinéfilos. Lo mismo podía decirse de la de TV: estaba toda la programación de canales de televisión con críticas detalladas e incluso una peculiar clasificación moral que iba hasta los cinco tridentes de excelencia. Me extrañó, por cierto, la baja calificación que le daban a De amore et urbe (Sex and the City). Por lo demás, parecía como si los demonios se pasaran todo el tiempo viendo la televisión.
En fin, una prensa tan mala como la nuestra.
En fin, una prensa tan mala como la nuestra.
viernes, 24 de octubre de 2008
La canción lógica
Una traducción a mi manera, pero fiel, de la letra de Roger Hodgson para La canción lógica de Supertramp, una de esas cancioncillas que se quedan:
Cuando era joven,
la vida parecía maravillosa,
un milagro: era hermosa, mágica.
Y todos los pájaros arbóreos
cantaban tan gozosos...
Alegres y retozones me miraban.
Pero luego me enviaron allá fuera
para aprender a ser sensato,
lógico, responsable, práctico,
y me enseñaron un mundo
donde podía mostrarme confiable,
clínico, intelectual, cínico.
A veces, cuando todo el mundo duerme,
las preguntas se vuelven demasiado complejas
para alguien sencillo como yo.
¿Podrías decir qué aprendimos?
Sé que suena absurdo,
pero dime quién soy.
Aunque cuida qué digas
o te irán a llamar radical,
liberal, fanático o criminal.
¿Quieres añadir un nombre a la lista?
Nos gustaría notar que eres
aceptable, respetable, presentable
y un vegetal
A veces, cuando todo el mundo duerme,
las inquietudes calan hondo
en un hombre sencillo como yo.
¿Podrías decir qué sabemos?
Ya sé que suena absurdo,
pero, por favor,
¡dime quién soy!
¡Quién soy!
¡Quién soy!
¡Quién soy!
Cuando era joven,
la vida podía ser
condenadamente maravillosa.
Cuando era joven,
la vida parecía maravillosa,
un milagro: era hermosa, mágica.
Y todos los pájaros arbóreos
cantaban tan gozosos...
Alegres y retozones me miraban.
Pero luego me enviaron allá fuera
para aprender a ser sensato,
lógico, responsable, práctico,
y me enseñaron un mundo
donde podía mostrarme confiable,
clínico, intelectual, cínico.
A veces, cuando todo el mundo duerme,
las preguntas se vuelven demasiado complejas
para alguien sencillo como yo.
¿Podrías decir qué aprendimos?
Sé que suena absurdo,
pero dime quién soy.
Aunque cuida qué digas
o te irán a llamar radical,
liberal, fanático o criminal.
¿Quieres añadir un nombre a la lista?
Nos gustaría notar que eres
aceptable, respetable, presentable
y un vegetal
A veces, cuando todo el mundo duerme,
las inquietudes calan hondo
en un hombre sencillo como yo.
¿Podrías decir qué sabemos?
Ya sé que suena absurdo,
pero, por favor,
¡dime quién soy!
¡Quién soy!
¡Quién soy!
¡Quién soy!
Cuando era joven,
la vida podía ser
condenadamente maravillosa.
Hipotecas multidivisa
No me quiero ni imaginar cómo estarán los que se endeudaron en hipotecas multidivisa, por ejemplo en yenes: ahora mismo tendrían que irse a vivir debajo de un puente. Pondré un ejemplo. Si a primeros de Septiembre hubiéramos decidido hacer una hipoteca multidivisa en yenes, el panorama sería este:
*El cambio a primeros de septiembre era 157,
*El cambio ahora es 124.
Esto es, si mis cálculos no fallan, hay una diferencia de 33 puntos, o lo que es lo mismo una revalorización (o pérdida) del 21 %; suponiendo 221.000 euros de hipoteca, ahora se deberían 46.200 euros más, eso sin contar que, en vez de 221.000 euros de hipoteca, se habría tenido que pedir un 10 % más para los gastos ¿os lo podéis imaginar? Y sin plan de salvación que valga. Otra posibilidad hubiera sido esperar a que la crisis tocara a Japón de lleno y hundiera el yen dentro de X años... pero hasta entonces, tal vez hubiéramos muerto de infarto o de stress...
Pues eso, que el capitalismo da asco. Menos mal que uno no se fía de él.
*El cambio a primeros de septiembre era 157,
*El cambio ahora es 124.
Esto es, si mis cálculos no fallan, hay una diferencia de 33 puntos, o lo que es lo mismo una revalorización (o pérdida) del 21 %; suponiendo 221.000 euros de hipoteca, ahora se deberían 46.200 euros más, eso sin contar que, en vez de 221.000 euros de hipoteca, se habría tenido que pedir un 10 % más para los gastos ¿os lo podéis imaginar? Y sin plan de salvación que valga. Otra posibilidad hubiera sido esperar a que la crisis tocara a Japón de lleno y hundiera el yen dentro de X años... pero hasta entonces, tal vez hubiéramos muerto de infarto o de stress...
Pues eso, que el capitalismo da asco. Menos mal que uno no se fía de él.
jueves, 23 de octubre de 2008
Montero y Fortes
Uno no puede por menos que reírse viendo cuánto vinagre y resentimiento tienen las inquinas universitarias, de las cuales ya ha asistido a unas cuantas. El lamentable plato/espectáculo, con aliño coral de schadenfreude y vergüenza ajena, está servido esta vez en la Universidad de Granada, donde aún puede verse cómo le crecen los enanos por el lado izquierdo a los profesores de la izquierda populista, como le ha crecido José Antonio Fortes a Luis García Montero. Cualquiera que lea a Fortes es que no podrá creer todavía en la existencia de trotskistas dogmáticos en la universidad española. ¡Y no hablemos de los enanos por el lado derecho! Qué grotesca, atrasada e imbécil es la universidad española.
La que están montando Fortes y García Montero. Fortes sostiene que Lorca se adhirió al fascismo y por eso marchó a Granada bajo la protección de la familia Rosales. Que Francisco Ayala otro que tal. García Montero le echa la culpa del suicidio de su amigo el poeta alcohólico Egea, también de la Otra sentimentalidad o Poesía de la experiencia.
Tanto da. Pero no me gustan ni la ruidosa y hueca retórica trotskista de Fortes ni la mala y laureada poesía del sobrevalorado García Montero, qué le voy a hacer.
miércoles, 22 de octubre de 2008
Inteligencia
Acabo de leer una definición de inteligencia del neurólogo Richard J. Hailer en un periódico que parece la más exacta que he oído nunca: "Es lo que uno hace cuando uno no sabe qué hacer". Otra definición se basa en las diferencias en aprendizaje, memoria y razonamiento y el partido que se saca de ellos. La entrevista entera, muy interesante, se halla en mi blog Redvista de Prensa
Hacer el Profesor
Cualquiera que pretende mejorar a los demás hace el payaso; más en concreto, el augusto: ese clown de cara blanca que con su sombrerete triangular como de Dios parece un caracono, con pantalones de vaca con guardainfante, atuendo en lo demás ceñidísimo y botones exagerados: el cura, el profesor, el político, si me apuran. Es el payaso de las bofetadas y el primero en ser eliminado en las guerras civiles junto a los artistas, que, también, pretenden mejorar algo, aunque sea el mundo, embelleciéndolo.
Con frecuencia veo a mis compañeros desanimados por su tarea de "hacer" el profesor. La materia inerte se resiste tenazmente. No se trata del barro del alfarero, que mancha pero es blandengue, ni de la piedra del escultor, que encallece la mano con su dureza y cuyas esquirlas se te pueden clavar en los ojos. En el caso de los humanos la materia es el espíritu, y lo que te agrede es simplemente odio, rencor, miedo, ignorancia, prejuicios, simplezas, risas tontas, ninguneos y burricies. El ruido blanco a secas que forma todo ello, los insultos, descalificaciones y desobediencias que estropean el trabajo y que imposibilitan su éxito total para siempre.
El payaso serio en la enseñanza actual es siempre el payaso ridículo. Lo que necesitan los alumnos es el payaso tonto, el de nariz roja, zapatones, vestidura holgadísima y cabellera anárquica, que no les enseñe nada, pero les distraiga.
El payaso triste.
martes, 21 de octubre de 2008
Oropeles literarios
De un artículo de Manuel Vicent sobre Proust; he aquí la lista de los sintagmas que me han llamado la atención:
Melindres zalameros, mundo de los placeres ambiguos, doctorado en prostíbulos, afectado y cremonioso, burguesía dorada, un lirio salvaje en el ojal, joven macilento, corbata de plafón, cazador de mariposas, figurones enlevitados, aristocracia ya carcomida, risas claras, orquestina de pistones, taza de camomila, con tres mitones y bufandas, fascinantes fiestas y cenagosas almas, vísceras íntimas, seres petulantes, vacíos, mediocres, inconsistentes.
Un estilo es casi un pensamiento, una filosofía o visión del mundo.
Nació y no supo. Respondió y no ha hablado.
Es un verso de Aleixandre que me ronda constantemente por la imaginación desde que lo leí hace años. No sé por qué. Tiene la calidad de lo definitivo, la enorme y astronómica distancia de una indiferencia sublime: habla alguien tan muerto como Dios, describiendo con el aspecto verbal todo lo que es la vida humana: el breve fulgor de un ascua de tenue consciencia en la noche eterna de la materia. Desolador. Un breve momento de efervescencia, de fiebre química, de negentropía, que finalmente se apaga y difumina para siempre.
Una mendiga en llamas
Dos jovencitos apalean a una mendiga vieja, la rocían con disolvente y le prenden fuego dentro del cajero automático en que se albergaba para refugiarse del frío.
Su justificación: olía mal y para divertirse.
La mendiga murió al lado de un montón de dinero que no sufrió daño alguno. Gracias a la cámara automática se puede saber que uno de los chicos sonreía al ver lo que había hecho.
Estos juegos se aprenden en la ESO. Algunas veces he visto a niños encendiendo papeles en la papelera o en un rincón y he tenido que evitarlo.
Uno de los chicos, según el periódico, catalogados de niños bien por algunos de sus compañeros, tuvo que abandonar el instituto, pobrecito, era hijo de padres divorciados, pobrecito, y había tenido que trabajar como camarero, pobrecito. Qué humillación.
Se ve que echaba de menos lo que solía hacer en la ESO. Subió un grado: ahora quema personas. Como los terroristas de Vizcaya, que empiezan quemando autobuses y terminan poniendo bombas para quemar a la gente. Como los que queman libros, que terminan quemando gente. ¿En la ESO aprenden eso?
Los parientes de la vieja, que la dejaron sola para que viviera en la calle, aprovechan ahora para pedir centenares de miles de euros de idemnización. A mí me parece que entonces les daba igual.
Seguro que esa mendiga vieja, con una carrera universitaria, al contrario que esos chicos, pero enferma mental, drogadicta y alcohólica, está en un mundo mejor que este.
En un infierno con menos llamas.
O, quien sabe, en un paraíso que huele a rosas, y no a lo que ella huele.
A Dolor.
Me duele esta vieja como le podía doler su grandioso niño yuntero a Miguel Hernández. Por el más egoísta de los motivos. Porque esa vieja soy yo.
lunes, 20 de octubre de 2008
El aliento épico de los peanes
Me disgusta mucho cómo traducen los profesionales. Se nota que en su vida han compuesto un poema lírico o cosa parecida; les falta oído, y lo que es peor, psicología. Por eso con frecuencia hay que adaptar el sentido literal a la verdadera poesía. Algo así es lo que hice para restituir el sabor épico a los versos del famoso pasaje del peán de Calino, el que dijo "quien es mortal, avanza hacia la muerte". Lo copié en la Wikipedia:
Honroso es en verdad, y glorioso, que un hombre batalle / contra los enemigos. La muerte vendrá justo el momento / en que lo hayan hilado las Moiras. ¡Que todos avancen / empuñando la espada y acogiendo tras el escudo / un corazón valeroso, apenas trábese combate! / Porque no está en el destino de un hombre escapar / a la muerte, aunque venga de dioses su linaje. / A menudo rehúye alguno el combate y el sonar de los venablos, / y se pone a cubierto, pero en casa le aguarda, fatal, la muerte. / Mas ése no será recordado ni amado por el pueblo, / mientras que al otro, si cae, lo lloran tanto el grande como el chico / pues a toda gente afecta la nostalgia de un bravo / que supo morir. Y, si acaso pervive, rivaliza con los héroes, / porque a su paso admíranlo cual si fuera una torre en el muro; / hazañas acomete que valen por muchos, siendo él uno.
Honroso es en verdad, y glorioso, que un hombre batalle / contra los enemigos. La muerte vendrá justo el momento / en que lo hayan hilado las Moiras. ¡Que todos avancen / empuñando la espada y acogiendo tras el escudo / un corazón valeroso, apenas trábese combate! / Porque no está en el destino de un hombre escapar / a la muerte, aunque venga de dioses su linaje. / A menudo rehúye alguno el combate y el sonar de los venablos, / y se pone a cubierto, pero en casa le aguarda, fatal, la muerte. / Mas ése no será recordado ni amado por el pueblo, / mientras que al otro, si cae, lo lloran tanto el grande como el chico / pues a toda gente afecta la nostalgia de un bravo / que supo morir. Y, si acaso pervive, rivaliza con los héroes, / porque a su paso admíranlo cual si fuera una torre en el muro; / hazañas acomete que valen por muchos, siendo él uno.
domingo, 19 de octubre de 2008
Mark Strand
Nunca olvidaré lo importante que fue para mi formación poética la antología Nuevas voces de Norteamérica, donde hallé algunas voces que me impresionaron, como la de Mark Strand, tan desconocido aquí. Mucha de su obra ha repercutido sin duda en la de Auster. Recuerdo cuando leí en un instituto La historia de nuestras vidas, y el silencio tan impresionante que acompañó ese poema, sin duda grandioso. Acabo de leer un ensayito de Mario Jurado sobre él y he visto ampliadas mis noticias sobre este autor, que sigue escribiendo y todavía está vivo. Este es un poema suyo:
EL VATICINIO
ESA noche la luna flotaba en el estanque,
cambiando sus aguas por leche,
bajo las ramas de los árboles, los azules árboles,
una joven caminaba, y en un momento
le ocurrió su futuro:
lluvia cayendo en la tumba de su esposo, lluvia
cayendo en el prado de sus hijos, llenando
su boca de aire helado. Extraños mudándose a su casa,
un hombre en su cuarto escribiendo un poema, la luna flotando en el poema,
una mujer paseando bajo sus árboles, pensando en la muerte
pensando en él, pensando en ella, y el viento subiendo
y llevándose la luna y dejando el papel oscuro.
El final
Mientras zarpa la nave y observa el muelle
ningún hombre conoce la canción que cantará al final
ni lo que pasará cuando esté atrapado, inmóvil, entre los rugidos
del océano sin posibilidad o esperanza de retorno, allá al final.
Cuando no haya más tiempo para podar las rosas
o acariciar el gato y el crepúsculo que enciende el césped
y la luna llena que lo refresca no existan,
ningún hombre sabrá cómo reemplazarlos.
Cuando el peso del pasado se apoye en la nada
y el firmamento sea apenas una luz en el recuerdo
y las historias de cirros y cúmulos lleguen a su término
y las aves permanezcan suspendidas en su vuelo,
ningún hombre sabe lo que le espera, o la canción que cantará
cuando la nave donde viaja entre a lo oscuro, allá al final.
Lo que era
Era imposible imaginar, imposibleno imaginar, lo azul de aquello, la sombra que arrojaba, su caer, su llenar lo oscuro con el frío de sí mismo, lo helado de aquello desprendiéndose de sí mismo, de cualquier idea de sí mismo descrita en su caída; un algo de minucia un punto, una mancha, una mancha dentro de una mancha, una hondura sin fin de lo minúsculo; una canción, pero menos que una canción, algo ahogándose algo que va, algo que va, una marea alta de sonido, pero menos iba que un sonido, su duración, su vacío, el tierno y pequeño vacío de aquello de llenar su propio eco, su caer y su alzar inadvertido, su caer otra vez y de tal forma siempre y siempre por causa, y sólo por causa, una vez ocurrido, era...
Era el asomo de una silla. Era el sofá gris, eran los muros,
el jardín, el camino de grava, la maneraen que la luz de luna caía sobre el pelo.
Era eso y más. Era el viento que se ajabaentre los árboles, era un escándalo y confusión de nubes, una marea salpicada de estrellas.
Era la hora que parecía decirque si sabías en realidad que tiempo era, no volveríasA pedir otra vez ninguna cosa. Era aquello. Era ciertamente aquello.
También era lo que nunca ocurrió; un momento tan lleno
que cuando se fue, como debía ser, ninguna pena fue tan grandepara contenerlo.
Era el cuarto que permanecía inalteradotras tantos años.
Era aquello. Era el sombrero
Que ella olvidó llevar, el lápiz que dejó en la mesa.
Era el sol en mi mano. Era el calor del sol. Era la manera
En que me senté, la manera en que esperé por horas, por días, era eso, solo eso.
Una mañana
La he llevado conmigo cada día: aquella mañana
en que saqué la barca de mi tío de la caleta oscura
con rumbo a Mother Island.
Pequeñas olas salpicaban el casco
y el crujido hueco del remo y el escálamo se alzaba
sobre bosques de pino negro encostrados de liquen.
Me deslicé como una estrella oscura, a la deriva sobre la otra
mitad hundida del mundo, hasta que, inducido por algo lejano,
miré por encima de la borda y vi bajo la superficie
una estancia luminosa, una tumba iluminada, vi por primera vez
el único sitio claro que nos es dado cuando estamos solos.
Manías
Costumbres que tendría que quitarme:
*Jugar densas e interminables partidas de Mahjong, una especie de dominó chino inspirado en un antiguo oráculo.
*Tomar demasiada cafeína (cocacolas o café).
*Escribir todos los días cualquiera de mis tres blogs.
*Leer por lo menos tres periódicos de arriba abajo.
*Despachar el correo electrónico y curiosear por Internet.
Librarse de cualquiera de estas manías sería ideal para mí. Noto que una especie de quietud y anquilosamiento físico y espiritual está descendiendo sobre mí. Tiene la cara de la vejez. Me estoy osificando. Debo huir de las rutinas como sea.
Lecturas
El premio Planeta parece que vuelve a premiar la buena prosa. Ya lo hizo cuando se dio el año pasado a El mundo, de Juan José Millás, que es un libro magnífico; ahora premia a Savater, que nunca defrauda, y a una ciudarrealeña, Ángela Vallvey. No me gustan las carreras de caballos, aunque sé algo de ellos, porque mis hijas han ido a equitación y no me pierdo ninguna competición de saltos cuando vienen las ferias; pero prefiero leerme a la Vallvey y sus cigarrales llenos de poetas envenenados.
No le tengo simpatía a la chapucera editorial Planeta, que más bien parece un agujero negro, pero desde que se murió el viejo Lara parece haber mejorado algo. Ya no se presentan esas ediciones hechas aprisa y corriendo, en papel malo y con todo tipo de faltas tipográficas; los premios parecen mejor otorgados, aunque seguramente todavía estarán siendo manipulados. No se leen las obras que presentan los ilusionados concursantes, el premio sólo se elige entre diez novelistas a los que los Lara han encargado novelas para elegir entre ellos el premio ¿se creen que no lo sabemos? ¡Anda ya!
Lo que no quiere decir que entre esas novelas no haya cosas interesantes. La de Millás, por ejemplo.
No le tengo simpatía a la chapucera editorial Planeta, que más bien parece un agujero negro, pero desde que se murió el viejo Lara parece haber mejorado algo. Ya no se presentan esas ediciones hechas aprisa y corriendo, en papel malo y con todo tipo de faltas tipográficas; los premios parecen mejor otorgados, aunque seguramente todavía estarán siendo manipulados. No se leen las obras que presentan los ilusionados concursantes, el premio sólo se elige entre diez novelistas a los que los Lara han encargado novelas para elegir entre ellos el premio ¿se creen que no lo sabemos? ¡Anda ya!
Lo que no quiere decir que entre esas novelas no haya cosas interesantes. La de Millás, por ejemplo.
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Artículos propios,
Crítica literaria propia,
Juan José Millás
Estanflación
Se dispara el coste de la vida a la vez que se reducen las estimaciones de crecimiento. Se pasa del crecimiento sin inflación al extremo contrario: la estanflación. Una palabra que no se atreven a decir, pero que es la que describe lo que realmente está ocurriendo. Ralentización económica y precios al alza que se corresponden, teóricamente, con tipos de interés elevados. La peor de las pesadillas económicas, pues cualquier cosa que se haga es mala. Lo de los círculos viciosos y los círculos virtuosos. Si los tipos de interés no bajan es lo que va a suceder.
Estamos aviados.
Estamos aviados.
sábado, 18 de octubre de 2008
Un epigrama de Mariano de Cavia
Antes de irse a ninguna parte, que es el lugar hacia donde van los descreídos como él, Fernando Fernán Gómez escribió unos cuantos libros como con prisa. Uno de ellos fue ¡Aquí sale hasta el apuntador! Las anécdotas del teatro. Una de las que cuenta tiene cierta gracia y la voy a poner aquí; resulta que Mariano de Cavia recibió una vez una nota muy grosera y llena de insultos de un autor dramático al que había vapuleado en una crítica; su contestación fue esta cuarteta:
Este papel insultante
que tú enviado me has
ahora lo tengo delante...
pronto lo tendré detrás.
Este papel insultante
que tú enviado me has
ahora lo tengo delante...
pronto lo tendré detrás.
Qué sé yo
O yo qué sé, que era mote del escudo de Montaigne, un mar de dudas esencial, siempre entre esto y lo otro. Me ocurre hoy que no tengo nada que decir, cruzado de brazos, como los muertos; eso no supone que no pueda pergeñar estas letras ni tenga que contar todavía: todo lo que hay por hacer, por ejemplo; lo que me sucede es una parálisis; y no es una parálisis inocente, la provoca la infección espiritual de la desgana, de la memoria, de la rutina. No soy como una peña bruñida por la lluvia que no tiene recuerdos, sino un fotograma estático en medio de una película que, si queda mucho tiempo fijo, se quemará dejando sólo un boquete donde antes había una figura. El pasado tira de mí hacia adelante y el futuro me empuja hacia el pasado, enterrándome en un agujero como el gusano que se entierra en el remolinillo del reloj de arena.
Sobre la sombra que yo soy gravita
la carga del pasado: es infinita
Que decía Borges. La memoria puede ser una maldición o un rencor, lo que no puede ser nunca es inocente. Detener el tiempo deja un hueco en el reloj de arena, un agujero diminuto, un intervalo entre dos granos de arena. ¿Qué hay ahí? ¿Qué hubo entre la primera sístole y la primera diástole de la primera vida? ¿Puede la conciencia existir sin tiempo, fuera del tiempo? ¿Es Dios eso? ¿Es una Quimera? ¿Es nada?
La vida sigue después del punto.
Sobre la sombra que yo soy gravita
la carga del pasado: es infinita
Que decía Borges. La memoria puede ser una maldición o un rencor, lo que no puede ser nunca es inocente. Detener el tiempo deja un hueco en el reloj de arena, un agujero diminuto, un intervalo entre dos granos de arena. ¿Qué hay ahí? ¿Qué hubo entre la primera sístole y la primera diástole de la primera vida? ¿Puede la conciencia existir sin tiempo, fuera del tiempo? ¿Es Dios eso? ¿Es una Quimera? ¿Es nada?
La vida sigue después del punto.
viernes, 17 de octubre de 2008
Hoy
¿De qué voy a escribir hoy? ¿De Ensayo general? ¿De la cena de compañeros? ¿De la clase que me han hecho dar sobre Dante en tercero de ESO? ¿De lo que le está cayendo a Garzón por limpiar el campo de fosas comunes y enterrar decentemente a los muertos?
Estoy cansado de muchas cosas, pero de lo que más cansado estoy es de mí mismo.
Estoy cansado de muchas cosas, pero de lo que más cansado estoy es de mí mismo.
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