La lectura de una reseña del libro que escribió un resistente polaco sobre su convivencia en la cárcel con el general nazi que destruyó el guetto de Varsovia me ha desvelado que sin duda la celda de una cárcel es el mejor lugar para conocer cómo es una persona de verdad. Ahí no hay donde esconderse. Leed esa reseña, que está en mi Redvista de Prensa, que os gustará. No hay palabras para nombrar a ese tipejo, que parece salido de un esperpento de Valle-Inclán.
La cárcel es un hermoso símbolo; describe la situación del ser humano en la realidad y sirve para montar grandes parábolas teatrales, como La Fundación de nuestro Antonio Buero Vallejo, que en el fondo es un perverso auto de la Edad Media. Se ha usado mucho, no sólo en la lírica de los místicos para expresar alegóricamente la prisión de este mundo, sino también en la pintura, si recordamos los hermosos grabados de Piranesi. El Inferno del Dante no es sino una tremenda cárcel. El Quijote se engendró en una cárcel, y muchos otros libros también, desde los versos de Carlos Álvarez a los artículos de José Nakens. Qué diré de esa tan hermosa película, en la lista de mis favoritas, El beso de la mujer araña, de Héctor Babenco, inspirada en la novela de Manuel Puig. La adaptación dramática de la misma es una obra maestra: ver como dos presos disímiles terminan unidos por el idealismo y el afecto al margen de todo prejuicio moral. Por no hablar de El hombre de Alcatraz, película de John Frankenheimer que me hizo comprar uno de los primeros libros que leí, sobre la historia del preso John Stroud, que se convirtió en una autoridad en ornitología y terminó peleado con su posesiva madre y con todo el sistema carcelario. El género da mucho de sí: recordemos la inolvidable cárcel del Conde de Montecristo y su ilustrado amigo, el abate Faria; las hermosas narraciones de Stephen King que filmó Frank Darabont, sin duda su mejor adaptador: Cadena perpetua y La milla verde. Tenía peor opinión acerca de Fuga de Alcatraz de Don Siegel, de quien tanto he apreciado El seductor, pero al verla por sexta o séptima vez he vislumbrado su auténtico mérito, aunque no deja de incomodarme que alterne la sequedad y el simbolismo evidente, aunque hay hermosos fundidos. Y lo que disfruté con las novelas de fugas: Papillon, de Henri Charrièrre, es una obra maestra, aunque no hace falta irse al siglo XX; desde que Óscar Wilde recomendó la Vida de Benvenuto Cellini como el mejor libro del mundo no paré hasta que lo conseguí, en la traducción de la Editorial Planeta, y he de decir que no andaba descaminado, por más que eso sea siempre materia de aprecio subjetivo. Cuando describe su fuga del Castillo de Sant' Angelo, que atribuye a la intervención divina, es curioso ver cómo atribuye que al amanecer su sombra esté rodeada de un halo luminoso si hay rocío sobre un prado como señal de ese favor divino. Ese fenómeno científico es conocido como Espectro de Broken o Halo de Cellini en su honor, y a la lectura de este libro debo su conocimiento. Se debe a la refracción de la luz del amanecer sobre las lentes que forman las gotas de rocío sobre la hierba. Lo más interesante sin embargo son sus otras aventuras como artista: las relaciones con sus mecenas, en Francia con Francisco I, en Florencia y en Roma con el mismo Papa, la fundición del Perseo de Florencia, que estuvo a punto de acabar mal, y las peleas que tuvo para disfrazar su condición bisexual, en las cuales mató a dos personas. Y vaya si le suceden cosas raras, desde el intento de envenenarle, lo que en la Italia de la época siempre ha sido cosa normal, pero no en el resto de Europa, con un diamante pulverizado (veneno lento), frustrado por la avaricia del asesino, hasta cuando se encontró con un camino lleno de cadáveres muertos sin explicación aparente, hasta que vino a saber que había caído hace tiempo una violenta granizada de pedrisco del tamaño de huevos de gallina. (Continuará...)
domingo, 9 de noviembre de 2008
Esto de escribir blogs
Es como la papiroflexia u origami: hacer algo que tenga volumen, figura y coherencia con algo plano, difuso y sin referente. Es decir, con el absurdo. Cójase el absurdo por las orejas, pliéguese así y asá hasta que salga algo con sentido. ¿Somos nosotros los que damos sentido a las cosas? Pues si eso es así, ¡menuda responsabilidad! ¡La de hacer un mundo mejor!
La verdad, prefiero hacer pajaritas.
Irán... al caos
Que me digan que nuestro exorcista favorito, el padre Fortea, que además es novelista, no tiene ideas malignas. Cualquiera diría que le ha infiltrado uno de los personajes que expulsa. Léase si no este post de su blog:
Si yo fuera el Presidente de Irán y quisiera destruir Israel, tendría muy claro que no puedo bombardearlo sin esperar una respuesta de Estados Unidos, una respuesta arrasadora. Así que antes de atacar a Israel, haría explotar a la misma hora el mismo día varias bombas atómicas en las principales ciudades de Occidente. Haría las cosas de forma que un buen día, al levantarse los europeos pusieran la radio y se enteraran de que ya no existen Berlín, París, Londres, Nueva York, Washington y Los Ángeles. Las bombas podrían ser enviadas por aviones de líneas regulares iraníes el mismo día a la misma hora. Ni los pasajeros, ni los pilotos, tendrían por qué enterarse de qué es lo que hay en la bodega.La destrucción de esas seis ciudades sólo le costarían al estado iraní el precio de producir seis bombas, pero la economía a nivel planetario se desplomaría de forma que la Gran Depresión parecería un juego de niños. En una situación de hambruna inminente a dos meses vista, los Estados no podrían lanzarse a una cruzada contra nadie. La única prioridad sería dar de comer a sus propios ciudadanos. La destrucción simultánea de esas seis ciudades supondría la desaparición de los documentos y archivos que prueban a quien pertenecen millones de euros o terrenos o cualquier cosa. Sería el total y perfecto colapso de la economía mundial.Si yo quisiera borrar al Estado de Israel del mapa, tendría muy claro que primero hay que golpear a Occidente. Y que sólo podría dar un solo golpe, pues no habría una segunda oportunidad.Pero todo este post es una mera divagación acerca de hipótesis imposibles e infundadas. Porque todos sabemos que ese benefactor de la Humanidad llamado Ahmadineyad sólo busca con su programa nuclear no contribuir al calentamiento global porque se le estaban muriendo las plantas en el desierto.
Si yo fuera el Presidente de Irán y quisiera destruir Israel, tendría muy claro que no puedo bombardearlo sin esperar una respuesta de Estados Unidos, una respuesta arrasadora. Así que antes de atacar a Israel, haría explotar a la misma hora el mismo día varias bombas atómicas en las principales ciudades de Occidente. Haría las cosas de forma que un buen día, al levantarse los europeos pusieran la radio y se enteraran de que ya no existen Berlín, París, Londres, Nueva York, Washington y Los Ángeles. Las bombas podrían ser enviadas por aviones de líneas regulares iraníes el mismo día a la misma hora. Ni los pasajeros, ni los pilotos, tendrían por qué enterarse de qué es lo que hay en la bodega.La destrucción de esas seis ciudades sólo le costarían al estado iraní el precio de producir seis bombas, pero la economía a nivel planetario se desplomaría de forma que la Gran Depresión parecería un juego de niños. En una situación de hambruna inminente a dos meses vista, los Estados no podrían lanzarse a una cruzada contra nadie. La única prioridad sería dar de comer a sus propios ciudadanos. La destrucción simultánea de esas seis ciudades supondría la desaparición de los documentos y archivos que prueban a quien pertenecen millones de euros o terrenos o cualquier cosa. Sería el total y perfecto colapso de la economía mundial.Si yo quisiera borrar al Estado de Israel del mapa, tendría muy claro que primero hay que golpear a Occidente. Y que sólo podría dar un solo golpe, pues no habría una segunda oportunidad.Pero todo este post es una mera divagación acerca de hipótesis imposibles e infundadas. Porque todos sabemos que ese benefactor de la Humanidad llamado Ahmadineyad sólo busca con su programa nuclear no contribuir al calentamiento global porque se le estaban muriendo las plantas en el desierto.
Nadal
¿Cuál es el secreto de la voluntad de hierro de este jovencito tan educado y vitalista? Se tendría la tentación de motejarlo de niñato, pero sus valores corteses, su buen carácter y su tenacidad ganan al cabo la justa admiración. Perteneciendo a una familia de la alta burguesía, con un futuro solucionado y una vida de holganza por delante, este muchacho ha renunciado a todo eso y se ha puesto a pegarle a las bolas con ferocidad y entusiasmo ocho horas diarias hasta transformarse en el mejor jugador del mundo. Cualquiera que le haya visto pelear en Queen's destrozando a las bestias del circuito y romper el maleficio de que nadie que haya ganado ese premio se ha salido con el consiguiente Wimbledon, sabrá admirar su fortaleza mental. Nadal, nuevo Anteo que recibe su fuerza de la tierra y Briareo de los ambidextros, es duro como el basalto, pero no en cuerpo, en espíritu. En su carne quemada por el sol se han reencarnado aquellos honderos baleares que tanto temían los legionarios romanos, según refiere Tito Livio. Nadal, pequeño David, asesta sus pedradas con un tino tal que es capaz de descalabrar y derribar a sansones como Davidenko, a donperfectos como Federer o a payasos tan peligrosos y balcánicos como Djokovic. Y decía el ya hombre después de sus abrumadores trabajos de Hércules: "Noto que empiezo a desmotivarme porque me cuesta más trabajo salir de la habitación del hotel. Yo soy muy activo y ya me cuesta más trabajo salir de la habitación del hotel, ni siquiera para salir a cenar". ¡Lo que faltaba! Nadal, último premio príncipe de Asturias y diosecillo menor de la prensa internacional, es, además... humano.
Urgencias
Una de las últimas entrevistas con Michael Crichton, publicada hoy en La Vanguardia, relata la génesis de una de las series más interesantes de la Edad de Oro de la TV, Urgencias.
En 1974 acababa de dirigir una película muy fantástica, Almas de metal, y decidí que mi siguiente proyecto debía tener un tono muy realista. Así que hice un guión sobre 24 horas en el área de urgencias de un gran hospital, a partir de las experiencias que yo había tenido en mis prácticas de medicina. Todo estaba dispuesto para rodar, los actores estaban contratados, pero el estudio tuvo miedo, lo encontraron demasiado técnico y con un ritmo demasiado rápido y lo pararon. Veinte años más tarde Spielberg, que ya había llevado al cine Parque Jurásico, compró el guión porque quería hacer una película de tema médico, y yo me mostré dispuesto a reescribirlo, aunque me gustaba tal como estaba. Pero Spielberg entró en una fase de mucho trabajo y un directivo de su compañía que estaba metido en productos televisivos sugirió convertirlo en una serie. Lo enseñó a unas cuantas cadenas y dijeron que no porque era demasiado técnico, demasiado rápido y demasiado centrado en los caracteres de los personajes. Decían que las audiencias no serían capaces de seguirlo, había demasiada charla sobre inyecciones y cosas por el estilo. Finalmente los responsables de una cadena, que era la que tenía los peores ratings de la época, se animaron a ponerlo en marcha, aunque me di cuenta de que no creían en el proyecto. Y esa fue la situación perfecta, porque no intervinieron, mientras que si el estudio cree en una película o en una serie todo el mundo quiere interferir y la destruyen. Aquí nos dieron libertad absoluta, es más, los directivos no querían ni tan sólo que se les fotografiara en el rodaje, ya que estaban convencidos de que iba a ser un gran fiasco. Yo escribí entero el primer capítulo y luego revisé los guiones siguientes, era una especie de editor. "Urgencias" me dio bastante trabajo durante unos años, fue un gran éxito y nadie entendía por qué.
Yo lo sé: porque es una serie que no desprecia al espectador y porque posee un guion excelente y buenos actores. El hecho de que la ciencia y el documental se haya incorporado a la ficción en series como ésta, que es la que ha originado el fenómeno, CSI y otras muchas es un buen síntoma.
En 1974 acababa de dirigir una película muy fantástica, Almas de metal, y decidí que mi siguiente proyecto debía tener un tono muy realista. Así que hice un guión sobre 24 horas en el área de urgencias de un gran hospital, a partir de las experiencias que yo había tenido en mis prácticas de medicina. Todo estaba dispuesto para rodar, los actores estaban contratados, pero el estudio tuvo miedo, lo encontraron demasiado técnico y con un ritmo demasiado rápido y lo pararon. Veinte años más tarde Spielberg, que ya había llevado al cine Parque Jurásico, compró el guión porque quería hacer una película de tema médico, y yo me mostré dispuesto a reescribirlo, aunque me gustaba tal como estaba. Pero Spielberg entró en una fase de mucho trabajo y un directivo de su compañía que estaba metido en productos televisivos sugirió convertirlo en una serie. Lo enseñó a unas cuantas cadenas y dijeron que no porque era demasiado técnico, demasiado rápido y demasiado centrado en los caracteres de los personajes. Decían que las audiencias no serían capaces de seguirlo, había demasiada charla sobre inyecciones y cosas por el estilo. Finalmente los responsables de una cadena, que era la que tenía los peores ratings de la época, se animaron a ponerlo en marcha, aunque me di cuenta de que no creían en el proyecto. Y esa fue la situación perfecta, porque no intervinieron, mientras que si el estudio cree en una película o en una serie todo el mundo quiere interferir y la destruyen. Aquí nos dieron libertad absoluta, es más, los directivos no querían ni tan sólo que se les fotografiara en el rodaje, ya que estaban convencidos de que iba a ser un gran fiasco. Yo escribí entero el primer capítulo y luego revisé los guiones siguientes, era una especie de editor. "Urgencias" me dio bastante trabajo durante unos años, fue un gran éxito y nadie entendía por qué.
Yo lo sé: porque es una serie que no desprecia al espectador y porque posee un guion excelente y buenos actores. El hecho de que la ciencia y el documental se haya incorporado a la ficción en series como ésta, que es la que ha originado el fenómeno, CSI y otras muchas es un buen síntoma.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Reseña deste día
He escrito para la Wikipedia una biobibliografía de José Benegasi y reformado el artículo que había sobre el escritor manchego Mariano Tomás; en estas idioteces se me ha largado casi toda la mañana. Si me preguntan por qué, no sabría decirlo: estoy hecho así, para escribir sobre quienes me gusta leer o me interesan por uno u otro motivo. Más abajo lo copio porque tiene dos sonetos muy bonitos que os pueden gustar también. Mañana, corregir exámenes y burocracias diversas de la tutoría.
A la tarde, más tarea buscando información sobre autores castellanomanchegos del XIX para el artículo que le debo a Calero. Revisando el Diccionario de Gómez Porro, los Catálogos de periodistas de Manuel Ossorio y de López de Zuazo, los índices de los tres tomos de poetas del XVIII de Leopoldo Augusto de Cueto, las bibliografías de Internet y qué se yo cuántas cosas más. De este trabajo saldrán algunas otras ramas: el de Escritores sobre astronomía de Castilla-La Mancha para el libro del Instituto y el de Autopsia sobre periodistas manchegos. Me interrumpe mi hija Ana Isabel, que quiere que le explique nada menos que los apuntes de Filosofía que le entran en el examen de primero de bachillerato. La materia: qué es la verdad, la diferencia entre ciencias empíricas y experimentales y entre ciencias sociales o humanas. El razonamiento deductivo y el inductivo. Los sistemas realistas de Aristóteles y los idealistas de Descartes, Kant y Hegel. Los intentos de superar esa dicotomía al borde del siglo XX por medio de las interpretaciones fenomenológica y hermenéutica. Me gusta tanto el tema y el libro de la niña me parece tan interesante que me gustaría ser ella para poder estudiármelo en su lugar y enterarme de todas esas cosas; hay algunas cosas sobre Hermenéutica que desconocía, al menos desde el punto de vista filosófico: conozco la hermenéutica filológica que cultivaban Leo Spitzer y Ludwig Pfandl, y sólo de oídas y mal digeridas la de la Escuela de Frankfurt; por lo visto, para enterarse de lo que son las cosas hay que volver a estudiar Bachillerato. Luego me llama Joaquín González Cuenca, que me hace el favor de traerme un programa informático filibustero que he perdido y que le dejé yo a su vez para exprimir documentos pdf. Llega después a casa tan jocundo como siempre, fumando como un carretero con chimenea; debe tener unos genes salubérrimos, porque con la nicotina que ha trasegado en su ya larga vida debía haber padecido ya no poco estropicio, pero está rozagantísimo. Yo, en cambio, mucho más joven, estoy hecho una franca mierda. Aprovechamos para hurgar en Internet en busca de una referencia que necesita para un trabajo que le han pedido en el Congreso sobre Teatro clásico y Biblia. Me cuenta una interesante anécdota sobre piratería informática; me prevengo de que es cada vez más difícil navegar por Internet; luego hablamos de lo de Carlos Otto, que fue alumno suyo. Tengo mucho que hacer y el día se me ha ido corriendo, como siempre.
Este es el artículo de esta mañana:
La madre de José Joaquín Benegasi Luján fue Ana de Peralta Irigoiti y su padre, el noble Francisco Benegasi (Arenas de San Pedro, 1656 - 1742) fue un célebre autor de entremeses, aficionado a la caza y a la música y diestro intérprete de arpa. José recibió una buena formación. Casó dos veces y a los 37 años ya estaba viudo de su segunda esposa y con un hijo, que murió muy niño. Fue señor de Terreros y de Valdeloshielos, del mayorazgo de Luján, y regidor perpetuo de la ciudad de Loja. Se quejó en alguna ocasión de la prodigalidad de su padre, que dilapidó cuantiosos bienes familiares, por lo que tuvo que vivir con estrecheces, ya que no podía pagar la dispensa de haber estado casado para ser sacerdote, lo que relató en un soneto:
Sólo por dispensar de la bigamia
cien doblones me piden, que no tengo,
con que a la iglesia yo ni voy ni vengo;
y mucho de bayetas todo el día.
Entrar en religión bueno sería,
pero al mirar mi chico me detengo;
y en darle curador jamás convengo,
pues con el curador enfermaría.
Casar tercera vez, fuera locura,
vestirme de seglar, también lo fuera,
ser sacristán sin voz, es cosa dura.
Pues si no he de casarme (aunque pudiera)
ni he de ser fraile, sacristán, ni cura,
¿no seria mejor que me muriera?
Participó en los círculos literarios madrileños contaminados de un cierto popularismo y epígonos de un conceptismo abaratado: Francisco Monsagrati y Escobar, Francisco Scoti, Fernández de Córdoba, José Villarroel, Diego de Torres Villarroel, el marques de la Olmeda, el marqués de Avellaneda fueron sus contertulios. Por eso fue clasificado por el gusto neoclásico de Leandro Fernández de Moratín entre "los poetas copleros y tabernarios". En sus escritos se mostró como un hombre digno que no quiso adular y que buscaba una vida bondadosa, austera y equilibrada:
Ser liberal, según las ocasiones,
favorecer al pobre desvalido,
proteger y gustar del entendido,
y no querer jamás adulaciones;
usar de las decentes diversiones,
estar siempre de libros prevenido,
resistir los harpones de Cupido,
sabiendo ser señor de sus pasiones;
no atender al mordaz y lisonjero,
ni proceder jamás con ligereza,
observa quien ser sabe caballero.
Esto debe apreciar, no la grandeza;
porque es mejor cabeza sin sombrero,
que no tener sombrero sin cabeza
Escribió Poesías líricas y jocoserias (Madrid, 1743, 1744 y 1746, tres vols.) y el poema burlesco Vida del portentoso negro San Benito de Palermo, descripta en seis cantos joco-serios (1750) en seguidillas. Fue poeta y escritor en prosa muy fecundo y se le daban mal los temas graves y el verso de arte mayor. A los cincuenta y seis años, en junio de 1763, tomó el hábito religioso agustino en la Real Casa Hospicio de San Antonio Abad, en Madrid. Escribió también algunas buenas piezas cortas de teatro como los bailes El ingenio apurado, El tiro a la discreción, El Papillote, La campana de descansar o El Amor casamentero y la comedia burlesca Llámenla como quisieren y fue amigo de Fray Juan de la Concepción, de quien escribió una Fama póstuma (Madrid, 1754); también tuvo trato con de Diego Torres y Villarroel y usó los pseudónimos de Juan Antonio Aspitarte, Juan del Rosal, Joaquín del Rosal y Joaquín Maldonado.
Obras: Poesías líricas y jocoserias (1743) Obras métricas a distintos asuntos, así serios como festivos (s. a.) Vida del portentoso negro San Benito de Palermo, descripta en seis cantos joco-serios (1750) Poesías líricas. Escrito en redondillas jocoserias (1752) Papel nuevo. Benegasi contra Benegasi (1760) Motes diferentes, en varios metros, así serios como festivos… (1760) Descripción festiva… Escribíala en seguidillas y con la introducción en octavas jocosas (1760) Metros diferentes, así serios como festivos… (1761) Vida del glorioso San Dámaso… Escríbela en redondillas jocoserias (1763, 2.ª edición aumentada) El fiambre de cuantos papeles han salido con motivo de las Reales Fiestas, así por tardo como por frío; el que sin sal ni pimienta compuso en prosa y metros distintos… (1766). Comedia (que no lo es) burlesca intitulada “Llámenla como quisieren”. Su autor ella lo dirá. Se hallará donde la encuentren, y será en la Imprenta y Librería de Juan de San Martín, calle del Carmen, donde se hallarán otros papeles curiosos escritos por el mismo autor, en Madrid, con todas las licencias necesarias, [¿Juan de San Martín?], s. a. Instrucción clara, aunque sucinta, para poder el que la observare parecer señor en pocos días, dictada por la experiencia, para el común desengaño. Se hallará este papel en la calle de los Majaderitos, y le da a luz un escribano que vive en la calle del Gato El ingenio apurado El tiro a la discreción El Papillote La campana de descansar El Amor casamentero Fama posthuma del Rmo. P. Fr. Juan de la Concepcion, escritor de su sagrada religion de Carmelitas Descalzos, Calificador de la Suprema, Secretario General, Consultor del Serenissimo Sr. Infante Cardenal, de la Real Academía de la Lengua Española, &c. Madrid, Imprenta del Mercurio, por Joseph de Orga, 1754.
Después de ido Joaquín, me dan las nueve y cuarto de la noche. Redacto este blog y después de leer el del padre Fortea , que comenta con gracia cómo se quedó calvo, sus impresiones de Jaén y que va a hacer el doctorado (¿de qué? ¿de Teología?), me voy a sacar la basura, a cenar con mi familia y a ver con ellos la tele o una película. Publico además en estas páginas el comentario de una atenta lectora, Rosa.
A la tarde, más tarea buscando información sobre autores castellanomanchegos del XIX para el artículo que le debo a Calero. Revisando el Diccionario de Gómez Porro, los Catálogos de periodistas de Manuel Ossorio y de López de Zuazo, los índices de los tres tomos de poetas del XVIII de Leopoldo Augusto de Cueto, las bibliografías de Internet y qué se yo cuántas cosas más. De este trabajo saldrán algunas otras ramas: el de Escritores sobre astronomía de Castilla-La Mancha para el libro del Instituto y el de Autopsia sobre periodistas manchegos. Me interrumpe mi hija Ana Isabel, que quiere que le explique nada menos que los apuntes de Filosofía que le entran en el examen de primero de bachillerato. La materia: qué es la verdad, la diferencia entre ciencias empíricas y experimentales y entre ciencias sociales o humanas. El razonamiento deductivo y el inductivo. Los sistemas realistas de Aristóteles y los idealistas de Descartes, Kant y Hegel. Los intentos de superar esa dicotomía al borde del siglo XX por medio de las interpretaciones fenomenológica y hermenéutica. Me gusta tanto el tema y el libro de la niña me parece tan interesante que me gustaría ser ella para poder estudiármelo en su lugar y enterarme de todas esas cosas; hay algunas cosas sobre Hermenéutica que desconocía, al menos desde el punto de vista filosófico: conozco la hermenéutica filológica que cultivaban Leo Spitzer y Ludwig Pfandl, y sólo de oídas y mal digeridas la de la Escuela de Frankfurt; por lo visto, para enterarse de lo que son las cosas hay que volver a estudiar Bachillerato. Luego me llama Joaquín González Cuenca, que me hace el favor de traerme un programa informático filibustero que he perdido y que le dejé yo a su vez para exprimir documentos pdf. Llega después a casa tan jocundo como siempre, fumando como un carretero con chimenea; debe tener unos genes salubérrimos, porque con la nicotina que ha trasegado en su ya larga vida debía haber padecido ya no poco estropicio, pero está rozagantísimo. Yo, en cambio, mucho más joven, estoy hecho una franca mierda. Aprovechamos para hurgar en Internet en busca de una referencia que necesita para un trabajo que le han pedido en el Congreso sobre Teatro clásico y Biblia. Me cuenta una interesante anécdota sobre piratería informática; me prevengo de que es cada vez más difícil navegar por Internet; luego hablamos de lo de Carlos Otto, que fue alumno suyo. Tengo mucho que hacer y el día se me ha ido corriendo, como siempre.
Este es el artículo de esta mañana:
La madre de José Joaquín Benegasi Luján fue Ana de Peralta Irigoiti y su padre, el noble Francisco Benegasi (Arenas de San Pedro, 1656 - 1742) fue un célebre autor de entremeses, aficionado a la caza y a la música y diestro intérprete de arpa. José recibió una buena formación. Casó dos veces y a los 37 años ya estaba viudo de su segunda esposa y con un hijo, que murió muy niño. Fue señor de Terreros y de Valdeloshielos, del mayorazgo de Luján, y regidor perpetuo de la ciudad de Loja. Se quejó en alguna ocasión de la prodigalidad de su padre, que dilapidó cuantiosos bienes familiares, por lo que tuvo que vivir con estrecheces, ya que no podía pagar la dispensa de haber estado casado para ser sacerdote, lo que relató en un soneto:
Sólo por dispensar de la bigamia
cien doblones me piden, que no tengo,
con que a la iglesia yo ni voy ni vengo;
y mucho de bayetas todo el día.
Entrar en religión bueno sería,
pero al mirar mi chico me detengo;
y en darle curador jamás convengo,
pues con el curador enfermaría.
Casar tercera vez, fuera locura,
vestirme de seglar, también lo fuera,
ser sacristán sin voz, es cosa dura.
Pues si no he de casarme (aunque pudiera)
ni he de ser fraile, sacristán, ni cura,
¿no seria mejor que me muriera?
Participó en los círculos literarios madrileños contaminados de un cierto popularismo y epígonos de un conceptismo abaratado: Francisco Monsagrati y Escobar, Francisco Scoti, Fernández de Córdoba, José Villarroel, Diego de Torres Villarroel, el marques de la Olmeda, el marqués de Avellaneda fueron sus contertulios. Por eso fue clasificado por el gusto neoclásico de Leandro Fernández de Moratín entre "los poetas copleros y tabernarios". En sus escritos se mostró como un hombre digno que no quiso adular y que buscaba una vida bondadosa, austera y equilibrada:
Ser liberal, según las ocasiones,
favorecer al pobre desvalido,
proteger y gustar del entendido,
y no querer jamás adulaciones;
usar de las decentes diversiones,
estar siempre de libros prevenido,
resistir los harpones de Cupido,
sabiendo ser señor de sus pasiones;
no atender al mordaz y lisonjero,
ni proceder jamás con ligereza,
observa quien ser sabe caballero.
Esto debe apreciar, no la grandeza;
porque es mejor cabeza sin sombrero,
que no tener sombrero sin cabeza
Escribió Poesías líricas y jocoserias (Madrid, 1743, 1744 y 1746, tres vols.) y el poema burlesco Vida del portentoso negro San Benito de Palermo, descripta en seis cantos joco-serios (1750) en seguidillas. Fue poeta y escritor en prosa muy fecundo y se le daban mal los temas graves y el verso de arte mayor. A los cincuenta y seis años, en junio de 1763, tomó el hábito religioso agustino en la Real Casa Hospicio de San Antonio Abad, en Madrid. Escribió también algunas buenas piezas cortas de teatro como los bailes El ingenio apurado, El tiro a la discreción, El Papillote, La campana de descansar o El Amor casamentero y la comedia burlesca Llámenla como quisieren y fue amigo de Fray Juan de la Concepción, de quien escribió una Fama póstuma (Madrid, 1754); también tuvo trato con de Diego Torres y Villarroel y usó los pseudónimos de Juan Antonio Aspitarte, Juan del Rosal, Joaquín del Rosal y Joaquín Maldonado.
Obras: Poesías líricas y jocoserias (1743) Obras métricas a distintos asuntos, así serios como festivos (s. a.) Vida del portentoso negro San Benito de Palermo, descripta en seis cantos joco-serios (1750) Poesías líricas. Escrito en redondillas jocoserias (1752) Papel nuevo. Benegasi contra Benegasi (1760) Motes diferentes, en varios metros, así serios como festivos… (1760) Descripción festiva… Escribíala en seguidillas y con la introducción en octavas jocosas (1760) Metros diferentes, así serios como festivos… (1761) Vida del glorioso San Dámaso… Escríbela en redondillas jocoserias (1763, 2.ª edición aumentada) El fiambre de cuantos papeles han salido con motivo de las Reales Fiestas, así por tardo como por frío; el que sin sal ni pimienta compuso en prosa y metros distintos… (1766). Comedia (que no lo es) burlesca intitulada “Llámenla como quisieren”. Su autor ella lo dirá. Se hallará donde la encuentren, y será en la Imprenta y Librería de Juan de San Martín, calle del Carmen, donde se hallarán otros papeles curiosos escritos por el mismo autor, en Madrid, con todas las licencias necesarias, [¿Juan de San Martín?], s. a. Instrucción clara, aunque sucinta, para poder el que la observare parecer señor en pocos días, dictada por la experiencia, para el común desengaño. Se hallará este papel en la calle de los Majaderitos, y le da a luz un escribano que vive en la calle del Gato El ingenio apurado El tiro a la discreción El Papillote La campana de descansar El Amor casamentero Fama posthuma del Rmo. P. Fr. Juan de la Concepcion, escritor de su sagrada religion de Carmelitas Descalzos, Calificador de la Suprema, Secretario General, Consultor del Serenissimo Sr. Infante Cardenal, de la Real Academía de la Lengua Española, &c. Madrid, Imprenta del Mercurio, por Joseph de Orga, 1754.
Después de ido Joaquín, me dan las nueve y cuarto de la noche. Redacto este blog y después de leer el del padre Fortea , que comenta con gracia cómo se quedó calvo, sus impresiones de Jaén y que va a hacer el doctorado (¿de qué? ¿de Teología?), me voy a sacar la basura, a cenar con mi familia y a ver con ellos la tele o una película. Publico además en estas páginas el comentario de una atenta lectora, Rosa.
El honor de las injurias, de García Alix
Desde que tengo uso de razón he sostenido la creencia de que en la lectura, en el arte y en la vida en general y en todo lo vivo lo que el hombre busca es conocimiento, que ese conocimiento le provoca a veces dolor y que la parte más animal e infantil de nuestra naturaleza pretende hacerlo tolerable con religión, diversión y mito. Por eso y porque deseo aprender echo de menos en las programaciones el cine documental y lamento que exista la tendencia a hacer documentales anecdóticos o sobre temas ridiculos o que se quedan rascando la superfice de las cosas, como mera ilustración de fenómenos de actualidad, sin ahondar. El honor de las injurias es un documental sobre anarquista Felipe Sandoval realizado por el pintor y escritor leonés Carlos García-Alix (1957), habla sobre lo más feo de nuestra Guerra Civil y por eso se ha operado la natural elipsis informativa sobre el mismo, pese a lo cual mucho se ha hablado sobre él en Internet y quien desee verlo lo puede descargar desde Emule, aquí. El documental fue ganador de segundo premio de Tiempo de Historia de Seminci. Felipe Sandoval nació en el barrio de Las Injurias, sito en los arrabales de Madrid, en 1886, y fue albañil de profesión. Fue atracador de guante blanco, hombre de acción, fugitivo y verdugo de aristócratas. Su alias fue “Doctor Muñiz", y fue llamado "el enemigo público número uno” por la prensa de la República. El honor de las injurias, narrado por el propio García Alix y realizado en un 80% con material de archivo, es una producción de Guillermo Salafranca, de la productora No Hay Penas. A partir de Nosotros los asesinos, un libro del periodista anarquista Eduardo de Guzmán, Carlos comenzó a investigar en los archivos de la época su rastro.
“No hay revolución sin verdugos. Poner el foco en el verdugo es la parte más fea y dolorosa. Sandoval fue un verdugo al servicio de la revolución. Hoy es muy difícil comprender el grado de violencia feroz que asolaba España. Mi lucha ha sido no caer en buenos y malos. Es una historia de venganza”, explica este realizador, que confiesa su simpatía profunda por el anarquismo.
“No hay revolución sin verdugos. Poner el foco en el verdugo es la parte más fea y dolorosa. Sandoval fue un verdugo al servicio de la revolución. Hoy es muy difícil comprender el grado de violencia feroz que asolaba España. Mi lucha ha sido no caer en buenos y malos. Es una historia de venganza”, explica este realizador, que confiesa su simpatía profunda por el anarquismo.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Nunca llueve a gusto de todos
La amenaza de la recesión vuelve a la escena bursátil. Pasada la euforia por las elecciones en EEUU, las Bolsas han caído a plomo ante los malos datos económicos. Pero quien lee la letra menudilla y no los titulares discrepa. ¿Son malos datos económicos que el litro de petróleo valga menos de un euro por primera vez desde marzo de 2007 y que baje el Euribor de las hipotecas? Como se ve, los titulares de la prensa sólo hacen caso de los intereses de quienes tienen el poder o el dinero, no de quienes sufren bajo su presión: de ahí que nunca tengamos que fiarnos de ellos. También es verdad que todo esto ha redundado en más paro y puede derivar en una subida de precios etcétera y hay que tener en cuenta que las ayudas al desarrollo del Tercer mundo se reducirán.
Los medios de comunicación ofrecen una versión interesada de la verdad en los titulares, y lo que hay que leer es el final de las noticias, no el principio.
Entrevista a Savater
El País ha sometido a Fernando Savater, a quien tanto me gusta leer, a las preguntas de varios internautas. Es una modalidad de entrevista útil y con frecuencia valiosa, que escapa del adocenamiento general porque sólo acuden a preguntar personas motivadas y no periodistas atenazados por la rutina o el tópico; junto con Vargas Llosa es el único intelectual español incluido en la lista de los 100 pensadores vivos más influyentes realizada por una revista americana, a la vera y par de Fukuyama, Huntington, Joseph Nye... He seleccionado unas cuantas respuestas que me han parecido interesantes. A la declaración de "Filosofia, bella sciencia, per la quale con la quale e sin la quale tutto resta tale quale" responde que la Filosofía no pretende remediar el mundo, sino ayudarnos a vivir en él deliberadamente, esto es, con la mayor dignidad racional posible. Recomienda a los profesores el libro Sobre la buena y la mala educación, de Ricardo Moreno Castillo, y afirma que "La ética nace de la crisis, es decir del choque entre lo que es y lo que creemos que debería ser. Son los atropellos e injusticias los que hacen nacer la reacción ética y los valores, no la santidad." Recomienda también la que a su juicio es la mejor novela con fondo hípico que conoce, Caballo de copas, del chileno Fernando Alegría y, de novela negra, Sé que mi padre decía de Willy Uribe. Le gusta Spinoza porque es "un pensador del humanismo armonizado con el cosmos". Piensa que "la moral busca una vida mejor y la religión algo mejor que la vida, y son cosas diferentes", prefiriendo la primera a la segunda. No cree que se gane nada siendo pesimista, "aunque tampoco conviene pasarse con el optimismo. Yo creo que el optimismo (espera y todo se arreglará) y el pesimismo (espera y ya verás como se estropea todo cada vez más) son dos formas de pereza. Hay que ser pesimista (si no a rreglamos las cosas, tenderán a empeorar) pero activo (podemos intervenir para que lo peor no ocurra). Quejarse es una pérdida de tiempo. Si lo que te fastidia es irremediable, ¿para qué vas a quejarte, si el universo no tiene libro de reclamaciones? Y si tiene arreglo, ¿por que no pones manos a la obra, en vez de entretenerte con vanos lamentos?" Entre los escritores contemporáneos ya fallecidos, es un devoto de Pío Baroja, Ramón J. Sender y Valle Inclán y entre los actuales le gustan Javier Marías y Eduardo Mendoza. Es también un gran lector de cómics, desde el Capitán Trueno y Tintín hasta Mike Mignola, pasando por Alex Raymond, el Conan de John Buscema y tantos otros. Le gustan mucho los cómics italianos, los fumetti, en especial Dylan Dog y Dampir. Estima que hay muchos literariamente más interesantes que ciertas novelas...
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Madrid, otra vez
Me levanto con las gallinas y me marcho a Madrid, mientras Obama celebra su triunfo en ese país de enfrente que no es Portugal. En el análisis de sangre sucede lo de costumbre: no me encuentran las venas, porque mi rojo elemento es tan difícil de hallar como el oro negro en tiempos de crisis. Con ambos brazos acribillados, al final se descubre una veta y pudieron llenar varios barriles o ampollas. Me midieron (1,87) me pesaron, me tomaron la tensión, me hicieron un test. Etcétera. Deprimente.
De nuevo me pilla demasiado tarde el tren y decido quedarme a comer en Madrid y a investigar diversas comisiones pendientes. Voy a la Biblioteca Nacional, donde anuncian una exposición sobre Espronceda. Las medidas de seguridad son todavía más exigentes que las últimas que recuerdo. Sólo falta que nos registren el ADN.
Encuentro nuevas posibilidades para identificar a Lidoro. Al menos ya conozco a uno de sus posibles compañeros de seminario, también poeta, de trayectoria muy parecida. Además leo algunos textos de clásicos manchegos del siglo XIX. El más divertido es el autor de La Perrología. Obra crítico-burlesca en diez conversaciones tenidas en la calle de Alcalá por las noches de estío y otoño en Madrid el año de 1819. Está a nombre de un tal F. T. L., pero el autor es un fraile manchego. Luego me entretengo leyendo las cartas del pobre Francisco Sánchez Barbero, muerto de hambre y de la falta de casi todo en el penal de Melilla, pese a lo cual escribía cartas divertidísimas a sus amigos en trozos pequeñísimos de papel que se podía agenciar, con poemas en latín y en castellano. Los melillenses metían en la categoría de contrabando cualquier cosa que les hacían llegar de España, desde carne hasta libros, así que los presos quedaban prácticamente en cueros y en especial Sánchez Barbero, que hacía bromas comparando su destierro con el de Ovidio, cuando más bien tenía el apellido de Horacio, Flaco. Es una pena que hayamos perdido para la literatura a un hombre tan jovial como este.
Vuelvo de noche andando por el Paseo del Prado hasta Atocha. Huele a verdor y rocío fresco, y a pútrido siglo XIX; yo sin embargo me siento transportado a los años sesenta, casi de pantalón corto. A mi lado, ocasionales y aislados oyentes de móvil, jovencitos de footing, paseantes de perros caros, putas eslavas envueltas en balcánica desdicha frente a los hotelazos del Palace y el Ritz y mendigos con sus carritos de cartones, esperando la oportuna manguera para mojarlos y estafar en el peso. Todo esto me da grima, entre árboles enormes como baobabs que agitan sus banderitas al gélido viento otoñal, y discurro por La llama eterna, por Cibeles, por Neptuno. A la vera del Jardín Botánico, hay una exposición de escultura al aire libre. No sé cómo se las ha apañado el artista para hacer de sus desnudos femeninos auténticos chicles masticados. Sin embargo hay dos o tres piezas que me gustan, que tientan la mano y están vivas, como ese grupo de futbolistas en gresca por la pelota, hechos un bosque de pies y brazos alzados ¿no podía haber hecho lo mismo con unos cuantos baloncestistas bajo el aro, estirados como los santos de El Greco y en sus inestables posturas? En otras piezas las formas se funden bien y logran una cierta polisemia visual. Me intereso por el nombre del autor, que resulta ser el zamorano Baltasar Lobo (1910-1993). No estoy de acuerdo en quienes critican estas exposiciones en la calle y sus argumentos me resultan ridículos en la era de Internet.
De nuevo me pilla demasiado tarde el tren y decido quedarme a comer en Madrid y a investigar diversas comisiones pendientes. Voy a la Biblioteca Nacional, donde anuncian una exposición sobre Espronceda. Las medidas de seguridad son todavía más exigentes que las últimas que recuerdo. Sólo falta que nos registren el ADN.
Encuentro nuevas posibilidades para identificar a Lidoro. Al menos ya conozco a uno de sus posibles compañeros de seminario, también poeta, de trayectoria muy parecida. Además leo algunos textos de clásicos manchegos del siglo XIX. El más divertido es el autor de La Perrología. Obra crítico-burlesca en diez conversaciones tenidas en la calle de Alcalá por las noches de estío y otoño en Madrid el año de 1819. Está a nombre de un tal F. T. L., pero el autor es un fraile manchego. Luego me entretengo leyendo las cartas del pobre Francisco Sánchez Barbero, muerto de hambre y de la falta de casi todo en el penal de Melilla, pese a lo cual escribía cartas divertidísimas a sus amigos en trozos pequeñísimos de papel que se podía agenciar, con poemas en latín y en castellano. Los melillenses metían en la categoría de contrabando cualquier cosa que les hacían llegar de España, desde carne hasta libros, así que los presos quedaban prácticamente en cueros y en especial Sánchez Barbero, que hacía bromas comparando su destierro con el de Ovidio, cuando más bien tenía el apellido de Horacio, Flaco. Es una pena que hayamos perdido para la literatura a un hombre tan jovial como este.
Vuelvo de noche andando por el Paseo del Prado hasta Atocha. Huele a verdor y rocío fresco, y a pútrido siglo XIX; yo sin embargo me siento transportado a los años sesenta, casi de pantalón corto. A mi lado, ocasionales y aislados oyentes de móvil, jovencitos de footing, paseantes de perros caros, putas eslavas envueltas en balcánica desdicha frente a los hotelazos del Palace y el Ritz y mendigos con sus carritos de cartones, esperando la oportuna manguera para mojarlos y estafar en el peso. Todo esto me da grima, entre árboles enormes como baobabs que agitan sus banderitas al gélido viento otoñal, y discurro por La llama eterna, por Cibeles, por Neptuno. A la vera del Jardín Botánico, hay una exposición de escultura al aire libre. No sé cómo se las ha apañado el artista para hacer de sus desnudos femeninos auténticos chicles masticados. Sin embargo hay dos o tres piezas que me gustan, que tientan la mano y están vivas, como ese grupo de futbolistas en gresca por la pelota, hechos un bosque de pies y brazos alzados ¿no podía haber hecho lo mismo con unos cuantos baloncestistas bajo el aro, estirados como los santos de El Greco y en sus inestables posturas? En otras piezas las formas se funden bien y logran una cierta polisemia visual. Me intereso por el nombre del autor, que resulta ser el zamorano Baltasar Lobo (1910-1993). No estoy de acuerdo en quienes critican estas exposiciones en la calle y sus argumentos me resultan ridículos en la era de Internet.
martes, 4 de noviembre de 2008
Ha muerto la mujer de Matías
Estamos consternados; yo no sabía nada y, comparando su caso con el de mi mujer, suponía tontamente que había superado su cáncer de mama de hace dos años y que ya no padecería recidivas. Pero el miércoles se sintió súbitamente mal y, según me ha contado Eduardo, hubo que ingresarla, de forma que ha fallecido hoy y ahora está en el Tanatorio del Camino de la Guija.
Pobre Matías; nadie se merece esto y mucho menos él, que es una persona tan maja y cordial y a la que debemos tanto; quienes hemos padecido cáncer, mi mujer y yo por ejemplo, creíamos saber lo mal que se las traía, pero esto viene a recordarnos que todo es posible y que podemos tomar el tren que nunca ha de volver cualquier tarde. Con la mujer de Matías ha muerto un poco de nosotros mismos y de nuestra escasa esperanza. Mañana iré a Madrid a ver otra vez a la doctora Vázquez. Para qué. La muerte nadie la cura. Pero hay que seguir en pie y ser fuertes por ellos, por los hijos.
Las buenas personas
Uno ha tenido la fortuna de encontrarse en esta vida, y ojalá se encuentre en las venideras, con buenas personas. Topar con estos raros ejemplares de humanidad despierta una especie de estupor y de incredulidad, porque desentonan de tal forma con su entorno que parece que son marcianos caminando sobre la tierra. Desentonan con su entorno, pero es difícil percibir ese aura extraña de buenas a primeras, porque suelen ser modestos y anónimos y se camuflan más que el camaleón y el calamar. El modo de reconocerlos es por medio del trato asiduo y de la vaga tristeza que les empaña la mirada y que tienen la virtud de contagiar más virulentamente que el Ébola, porque uno siente que es una tristeza legítima y con fundamento, pura y despiadada desolación. Uno anda a su lado con cuidado, no las vaya a quebrar o a estropear, tanto es el respeto que les tiene, similar al de una obra de arte o al que suscita lo sagrado. Hago cuentas y veo que en mi vida he llegado a conocer más de ocho o nueve, y mi mujer conoce a algunos más.
Lo usual es que las desgracias se ceben especialmente en estas personas; es como si tuviesen un imán para las desdichas: el diablo los ataca con fruición y les tienta de un modo extremo, pero ellos poseen una resistencia tan templada como la del santo Job, pues no en vano su mundo no es de este reino. Como decía Menandro, "aquellos a quienes los dioses aman mueren jóvenes". Y uno teme por ellos, por su debilidad, más aparente que real, puesto que su alma vulnerable y angélica está fabricada de un extraño metal líquido y celeste que no puede ser destruido ni tiene forma alguna, y asumen tal volatilidad que suelen pasar de este mundo al otro en un pispás. Y de esa poderosa forma que he dicho calan hondo y transmiten su fragilidad haciéndose querer de un modo volcánico e incondicional, porque eso es lo que los define: hacerse querer, suscitando lealtades inquebrantables y afectos unánimes. Son tan inatacables y queridos por sus cercanos que los malvados importantes y ambiciosos renuncian a herirlos, sabedores de su fortaleza, y su modo de humillarlos es alejarse de ellos, ningunearlos, olvidarlos, cubrirlos de colores grises y relegarlos a un rincón perdido de ninguna parte.
De algún modo imposible, conservan la candidez y la inocencia de la infancia y no han logrado comprender de ningún modo la maldad, la brutalidad, la ambición, la grosería, la estrechez de miras, la estupidez. Todas esas cosas les caen encima, pero no los manchan ni les calan ni cambian su naturaleza, y quedan tan inmaculados como siempre, paseándose por las películas de Frank Capra o los cuentos de William Saroyan.
Pobres bellas y buenas personas, siempre poniéndose en el lugar de los demás, siempre echando una mano al que lo necesita, siempre con una palabra oportuna, siempre con la sensibilidad a flor de piel, siempre incapaces de hacer el más mínimo daño, siempre haciendo digno el paso de la vida humana sobre la tierra.
Lo usual es que las desgracias se ceben especialmente en estas personas; es como si tuviesen un imán para las desdichas: el diablo los ataca con fruición y les tienta de un modo extremo, pero ellos poseen una resistencia tan templada como la del santo Job, pues no en vano su mundo no es de este reino. Como decía Menandro, "aquellos a quienes los dioses aman mueren jóvenes". Y uno teme por ellos, por su debilidad, más aparente que real, puesto que su alma vulnerable y angélica está fabricada de un extraño metal líquido y celeste que no puede ser destruido ni tiene forma alguna, y asumen tal volatilidad que suelen pasar de este mundo al otro en un pispás. Y de esa poderosa forma que he dicho calan hondo y transmiten su fragilidad haciéndose querer de un modo volcánico e incondicional, porque eso es lo que los define: hacerse querer, suscitando lealtades inquebrantables y afectos unánimes. Son tan inatacables y queridos por sus cercanos que los malvados importantes y ambiciosos renuncian a herirlos, sabedores de su fortaleza, y su modo de humillarlos es alejarse de ellos, ningunearlos, olvidarlos, cubrirlos de colores grises y relegarlos a un rincón perdido de ninguna parte.
De algún modo imposible, conservan la candidez y la inocencia de la infancia y no han logrado comprender de ningún modo la maldad, la brutalidad, la ambición, la grosería, la estrechez de miras, la estupidez. Todas esas cosas les caen encima, pero no los manchan ni les calan ni cambian su naturaleza, y quedan tan inmaculados como siempre, paseándose por las películas de Frank Capra o los cuentos de William Saroyan.
Pobres bellas y buenas personas, siempre poniéndose en el lugar de los demás, siempre echando una mano al que lo necesita, siempre con una palabra oportuna, siempre con la sensibilidad a flor de piel, siempre incapaces de hacer el más mínimo daño, siempre haciendo digno el paso de la vida humana sobre la tierra.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Coplas y dichos manchegos
Algunas coplillas y frases hechas de factura manchega que ha recopilado Raimundo Escribano. Sus consideraciones lingüísticas, aunque algo enteradas, son ingenuas; no repara en que mucho del vocabulario que recoge es común en casi toda España o al menos en Castilla y que la mayoría de los fenómenos fónicos que comenta son propios del nivel vulgar del castellano.
Conocí la galera
por el platillear,
el andar de la mula
y el cantar del gañán.
Si subes al cielo,
que no subirás,
y ves a mi hermano,
que no lo verás,
le dices que baje,
que no bajará.
Algunas cabezas parecen de ajo (para censurar amistosamente, algún olvido u omisión);
Amigos, pero el borrico en la linde (en ciertos casos o negocios no cuenta la amistad);
Agua pa -apócope de para- mi melonar (celebración de la lluvia);
A medida del santo son las cortinas (decir o hacer algo ajustadamente);
Como un bebedero de patos (tener alguna cosa muy mal aspecto);
Como llamado con campanillas (llegar oportunamente);
Comer más que la gangrena (en referencia a los daños que provoca ese mal);
Comer más que una pupa mala (similar a lo anterior);
Como es el poblache, es el justiciache (que existe proporción entre dos elementos cuya relación se establece);
Con puntos, comas y cagadas de moscas (aprenderse o transmitir algo con todo detalle);
Chocotajas y bocado en la pringue (en referencia a la ambición desmedida);
Dar igual Pitete que Marianete (no haber diferencia entre dos proposiciones);
Del cerdo, hasta los cascabiles (todo es aprovechable);
Esos son otros garcías (eso es otra cosa, otra cuestión);
El que no sea pagallo, a capallo (quien no asuma sus obligaciones, aténgase a las consecuencias);
El estómago no tiene ventanas (nadie puede saber si se ha comido o no);
Gorrino jaro, poco arrobero (se refiere a cierta raza de cerdos que no alcanzan gran peso);
Hacer la visita (acudir a la iglesia y orar ante el Santísimo);
Ir como los cojones de los galgos ( ir detrás de algo o alguien, ir a remolque);
Ir más de culo que san patrás (retroceder, empeorar en algún aspecto de la vida);
La mejor mula, sin manta (olvidar o desatender algún asunto principal);
Más flojo que un vendo (encontrarse alguien sin fuerzas);
Más pulgón que las habas de Octavio (algo que está muy deteriorado, podrido);
Menudo paso llevamos con el muerto (reflexión sobre lo deprisa que pasa la vida);
Morderle el queso al cura (se dice de los niños cuando les caen los dientes);
Más basto que la paja de habas (por ser especialmente áspera);
Mas viejo que el haza “la torta” (ser muy mayor);
Más pelado que Carracuca (estar sin dinero);
Más difícil que encontrar un piojo bizco (se dice de algo prácticamente imposible);
Más mugre que el jarrillo del Ayuntamiento (que no se limpiaba nunca);
Para la siega del tocino (para la época de la matanza casera, por San Andrés);
Pedir más que la estudiantina “El Pollito” (iban tres tocando y veintinueve pidiendo);
Que es tarde y vié lloviendo (al terminar la jornada en el campo);
Que San Juan cayó en viernes (cuando alguien quiere salirse del tema);
Recorrer las estaciones (recorrer los bares);
Ser más pesado que Ricardito, que mató una vaca a besos (ser insoportable);
Vaya ojo pa (apócope) echar lluecas (tener poca vista, equivocarse);
Conocí la galera
por el platillear,
el andar de la mula
y el cantar del gañán.
Si subes al cielo,
que no subirás,
y ves a mi hermano,
que no lo verás,
le dices que baje,
que no bajará.
Algunas cabezas parecen de ajo (para censurar amistosamente, algún olvido u omisión);
Amigos, pero el borrico en la linde (en ciertos casos o negocios no cuenta la amistad);
Agua pa -apócope de para- mi melonar (celebración de la lluvia);
A medida del santo son las cortinas (decir o hacer algo ajustadamente);
Como un bebedero de patos (tener alguna cosa muy mal aspecto);
Como llamado con campanillas (llegar oportunamente);
Comer más que la gangrena (en referencia a los daños que provoca ese mal);
Comer más que una pupa mala (similar a lo anterior);
Como es el poblache, es el justiciache (que existe proporción entre dos elementos cuya relación se establece);
Con puntos, comas y cagadas de moscas (aprenderse o transmitir algo con todo detalle);
Chocotajas y bocado en la pringue (en referencia a la ambición desmedida);
Dar igual Pitete que Marianete (no haber diferencia entre dos proposiciones);
Del cerdo, hasta los cascabiles (todo es aprovechable);
Esos son otros garcías (eso es otra cosa, otra cuestión);
El que no sea pagallo, a capallo (quien no asuma sus obligaciones, aténgase a las consecuencias);
El estómago no tiene ventanas (nadie puede saber si se ha comido o no);
Gorrino jaro, poco arrobero (se refiere a cierta raza de cerdos que no alcanzan gran peso);
Hacer la visita (acudir a la iglesia y orar ante el Santísimo);
Ir como los cojones de los galgos ( ir detrás de algo o alguien, ir a remolque);
Ir más de culo que san patrás (retroceder, empeorar en algún aspecto de la vida);
La mejor mula, sin manta (olvidar o desatender algún asunto principal);
Más flojo que un vendo (encontrarse alguien sin fuerzas);
Más pulgón que las habas de Octavio (algo que está muy deteriorado, podrido);
Menudo paso llevamos con el muerto (reflexión sobre lo deprisa que pasa la vida);
Morderle el queso al cura (se dice de los niños cuando les caen los dientes);
Más basto que la paja de habas (por ser especialmente áspera);
Mas viejo que el haza “la torta” (ser muy mayor);
Más pelado que Carracuca (estar sin dinero);
Más difícil que encontrar un piojo bizco (se dice de algo prácticamente imposible);
Más mugre que el jarrillo del Ayuntamiento (que no se limpiaba nunca);
Para la siega del tocino (para la época de la matanza casera, por San Andrés);
Pedir más que la estudiantina “El Pollito” (iban tres tocando y veintinueve pidiendo);
Que es tarde y vié lloviendo (al terminar la jornada en el campo);
Que San Juan cayó en viernes (cuando alguien quiere salirse del tema);
Recorrer las estaciones (recorrer los bares);
Ser más pesado que Ricardito, que mató una vaca a besos (ser insoportable);
Vaya ojo pa (apócope) echar lluecas (tener poca vista, equivocarse);
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Raimundo Escribano
Recuerdo que uno de los pocos libros de poesía manchega que compré fue uno de Raimundo Escribano, Agenda íntima y otros sonetos. Había algunos poemas en esa colección que me encantaban por su suave serenidad, y todavía perduran en mi memoria algunos endecasílabos: "Hoy llueve en la ciudad. Son como venas / abiertas estas calles inundadas / que se hicieron costumbre en las pisadas / de tanta gente huyendo de sus penas" y enteramente el soneto Agenda íntima, uno de los mejores. El pobre ya tiene sus años, pero he descubierto un blog con algunos de sus artículos y su correo electrónico; le he escrito para conseguir el permiso de publicación de un par de sus poemas. Si queréis leer algunos de sus artículos, pinchad aquí.
El lenguaje de los editores
Tomado de por ahí:
Lo que dicen / lo que piensan
Una de las comidillas de la pasada Feria del Libro de Frankfurt fue la divulgación de un “diccionario del inglés de la feria”, el llamado ‘bookfair English’, con traducción literal y traducción real de ese argot que los profesionales del libro, sobre todo agentes literarios y editores, emplean en sus negociaciones tanto para explicar su mercancía como para oscurecer lo que no les interesa divulgar. Con los años todo el mundo aprende a interpretar lo que los demás ponen sobre la mesa, nadie se llama a engaño y esa sabiduría común es la que se ha animado a explorar el editor italiano del grupo Mauri Spagnol, Oliviero Ponte di Pino, en un capítulo de su recién aparecido libro I mestieri del libro. Dall´ auttore al lettore (Tea Pratica), en el que aborda además un abanico de temas del mundo del libro actual. Con permiso del autor, recogemos algunas de sus perlas.
INGLÉS DE LA FERIA / TRADUCCIÓN LITERAL / TRADUCCIÓN REAL
Commercial / comercial / basura que se vende
Really commercial / realmente comercial / basura que a lo mejor no se vende
Literary / literario / puede gustar pero es difícil de vender
Upmarket / destinado al lector más sofisticado / literario pero más fácil de vender
Experimental / experimental / ilegible (y naturalmente nada vendible), aunque quizás le guste a algún crítico
Quiet / tranquilo / aburrido
Beautiful descriptions / bellas descripciones / aburrido e inútil
Page turner / engancha al lector / en la trama al menos sucede alguna cosa
Very well written / muy bien escrito / a veces te encuentras frases con más de siete palabras
Good reviews / buenas críticas / gusta pero no vende
Positive response / buena acogida / hasta ahora no lo ha contratado nadie
There is a lot of interest / interesa mucho / se lo estoy proponiendo a todo el mundo
It is very much talked about / se habla muchísimo / porque nadie se lo ha leído
Hot / caliente / queremos un montón de dinero
I sold it in Slovenia, Slovakia, Turkmenistan and Korea / lo he vendido a muchos mercados / pero ninguno importante
Couldn’ t stop reading it / no podía parar de leerlo / me lo he tenido que leer esta noche
Being edited / estamos haciendo la revisión / demasiado largo, habrá que cortar mucho, lo sabemos
There is no other book on this subject / no hay otro libro sobre este tema / interesa sólo a unos cuantos maníacos
Very promotable / fácil de promover / el autor/autora estaría encantado de hacer un viaje a su país a expensas de la editorial
Lo que dicen / lo que piensan
Una de las comidillas de la pasada Feria del Libro de Frankfurt fue la divulgación de un “diccionario del inglés de la feria”, el llamado ‘bookfair English’, con traducción literal y traducción real de ese argot que los profesionales del libro, sobre todo agentes literarios y editores, emplean en sus negociaciones tanto para explicar su mercancía como para oscurecer lo que no les interesa divulgar. Con los años todo el mundo aprende a interpretar lo que los demás ponen sobre la mesa, nadie se llama a engaño y esa sabiduría común es la que se ha animado a explorar el editor italiano del grupo Mauri Spagnol, Oliviero Ponte di Pino, en un capítulo de su recién aparecido libro I mestieri del libro. Dall´ auttore al lettore (Tea Pratica), en el que aborda además un abanico de temas del mundo del libro actual. Con permiso del autor, recogemos algunas de sus perlas.
INGLÉS DE LA FERIA / TRADUCCIÓN LITERAL / TRADUCCIÓN REAL
Commercial / comercial / basura que se vende
Really commercial / realmente comercial / basura que a lo mejor no se vende
Literary / literario / puede gustar pero es difícil de vender
Upmarket / destinado al lector más sofisticado / literario pero más fácil de vender
Experimental / experimental / ilegible (y naturalmente nada vendible), aunque quizás le guste a algún crítico
Quiet / tranquilo / aburrido
Beautiful descriptions / bellas descripciones / aburrido e inútil
Page turner / engancha al lector / en la trama al menos sucede alguna cosa
Very well written / muy bien escrito / a veces te encuentras frases con más de siete palabras
Good reviews / buenas críticas / gusta pero no vende
Positive response / buena acogida / hasta ahora no lo ha contratado nadie
There is a lot of interest / interesa mucho / se lo estoy proponiendo a todo el mundo
It is very much talked about / se habla muchísimo / porque nadie se lo ha leído
Hot / caliente / queremos un montón de dinero
I sold it in Slovenia, Slovakia, Turkmenistan and Korea / lo he vendido a muchos mercados / pero ninguno importante
Couldn’ t stop reading it / no podía parar de leerlo / me lo he tenido que leer esta noche
Being edited / estamos haciendo la revisión / demasiado largo, habrá que cortar mucho, lo sabemos
There is no other book on this subject / no hay otro libro sobre este tema / interesa sólo a unos cuantos maníacos
Very promotable / fácil de promover / el autor/autora estaría encantado de hacer un viaje a su país a expensas de la editorial
Sátiras literarias de hoy
Tomado de La fiera literaria:
A Pere Gimferrer, por haber prologado un libro de Antonio Gala
Pedantón balbuciente y cotillero
que proteges tan mísero librillo
en el suave percal del calzoncillo
y en la curva sublime del trasero.
No quede tu retrato en el tintero,
casullón, carilleno y de flequillo,
que si grasa destila el monacillo
mucho más el abad y más certero.
En tu jeta pendeja y blancuzcona,
se amerenga sin fin la petulancia
con hortera sonrisa sacristona.
Poetitonto enjaulado en la pedancia,
tu alma mezquina ya se te acartona,
amarilla, mugrienta, seca y rancia.
Álvaro Satén y Condenado
Ante la novela de Javier Marías"Mañana en la batalla piensa en mí"
¡Vive Dios que me espanta esta morralla
y que diera un doblón por destruilla!
Pues ¿a quién no sorprende y maravilla
tanta mugre barrida en la "Batalla"?
Si intento de una vez justiprecialla,
me encuentro mucha mierda, y es mancilla
que dure tanto tiempo esta morcilla
en el mundo después de alfaguaralla.
Si aqueste escribidor no da la talla
¿por qué lo meten hasta en las tortillas,
en la sopa, en el postre, en las vaxillas?
Su sitio, seco, está junto a una valla,
en la basura, en las alcantarillas
y el vertedero crítico que calla.
Latino de Híspalis
El nuevo académico
De Marías nos dijeron
que era novelista nato,
porque se pasaba el rato
coces dando al aguijón.
Si en dar patadas consiste
el ser genio y estilista,
Marías es un artista,
pues patea el español.
Alcurnia
Un Marías, don Julián,
fue padre de don Javier,
y escribió lo que se dice
de libros, más de los cien.
Esperemos que su hijo
no lo intente ni imitar,
pues lo que Javier escribe
es un veneno mortal.
A Javier Marías
Una felación sin gracia
nos contaste en un mal día,
no fue felación, Marías,
sino una simple falacia.
Álvaro Satén y Condenado
Juan Cruz
Recadero, friegaplatos,
correveidile de Prisa,
nunca pierdes la sonrisa
cuando tratas de tus tratos.
Subidito a tus zapatos,
porque te falta estatura,
luces pulcro tu hermosura
que resplandece a la luz,
pero te falta, ay Juan Cruz,t
alento, genio y figura.
Álvaro Satén y Condenado
Latino de Híspalis
Coplas a la muerte
de la novela española
Recuerde el ama dormida,
agite el sexo y despierte
contemplando
cómo se ganan la vida
de los listos, más de siete,
novelando.
Los unos porque no saben
los otros por muy premiados
con dineros,
los unos porque lo lamen
y ahora son promocionados
los primeros.
Hay los que son curritancos
pero se dejan mandar
como peleles,
que lo que diga Polanco
siempre les hace triunfar
en los papeles .
Hay las también escritoras
que sólo son periodistas
no muy buenas,
y se vuelven muy señoras
con nombre de novelistas
y dan pena.
Los Marías y Almudenas,
los Galas y hasta Monteros
son legión,
hay también algunos Tenas,
Guelbenzus y otros Landeros
del montón.
Recuerde el alma... Quizás
quédese mejor
dormida
para siempre,
que es mejor no recordar
la mierda tan extendida
del presente.
Álvaro Satén y Condenado
Anoche
Anoche, cuando dormía,
soñé, bendita ilusión,
que cambiaba el gran Marías
toda su adjetivación.
Y que ordenaba las frases
como si fuese escritor.
Incluso que conjugaba
con bastante precisión.
¿Habrá, por fin, me decía,
visto la cara de Dios?
Sólo esto explicaría
tan grata transformación.
Después soñé que soñaba
y que Marías seguía,
siguiendo su condición,
escribiendo porquerías.
Álvaro Satén y Condenado
Críticos
El ser crítico consiste
en escribir cuatro páginas
y en vender una novela
a la editorial que paga.
Esto lo saben muy bien
los que cobran de Anagrama,
los que cobran de Tusquets,
los que cobran de Alfaguara,
los que cobran de Planeta
y los que cobran de Espasa.
También hay otros que cobran
y de quién cobran se callan.
No existe crítica pues
en esta mísera España,
y son las editoriales
las que opinan, porque pagan.
Álvaro Satén y Condenado
Conferencia de Muñoz Molina
-Boscán, tarde llegamos, ¿hay asiento?
-Preguntad al conserje, Garcilaso.
-¿Invitación? –Es que estamos de paso.
-Pues entonces de pie, aquí, lo siento.
Como empezara a hablar aquel momento
el de la cara de soldado raso,
entrambos caballeros del Parnaso
atendieron su hueco parlamento.
-Boscán, ¿cómo es posible que en España,
un solo día se junte tanta gente
para escuchar tamaña felipeta?
-Afilad, Garcilaso, la guadaña,
preguntad por Madrid, que estoy demente,
o andamos todavía por la Españeta.
Rodrigo de Triana
A Pere Gimferrer, por haber prologado un libro de Antonio Gala
Pedantón balbuciente y cotillero
que proteges tan mísero librillo
en el suave percal del calzoncillo
y en la curva sublime del trasero.
No quede tu retrato en el tintero,
casullón, carilleno y de flequillo,
que si grasa destila el monacillo
mucho más el abad y más certero.
En tu jeta pendeja y blancuzcona,
se amerenga sin fin la petulancia
con hortera sonrisa sacristona.
Poetitonto enjaulado en la pedancia,
tu alma mezquina ya se te acartona,
amarilla, mugrienta, seca y rancia.
Álvaro Satén y Condenado
Ante la novela de Javier Marías"Mañana en la batalla piensa en mí"
¡Vive Dios que me espanta esta morralla
y que diera un doblón por destruilla!
Pues ¿a quién no sorprende y maravilla
tanta mugre barrida en la "Batalla"?
Si intento de una vez justiprecialla,
me encuentro mucha mierda, y es mancilla
que dure tanto tiempo esta morcilla
en el mundo después de alfaguaralla.
Si aqueste escribidor no da la talla
¿por qué lo meten hasta en las tortillas,
en la sopa, en el postre, en las vaxillas?
Su sitio, seco, está junto a una valla,
en la basura, en las alcantarillas
y el vertedero crítico que calla.
Latino de Híspalis
El nuevo académico
De Marías nos dijeron
que era novelista nato,
porque se pasaba el rato
coces dando al aguijón.
Si en dar patadas consiste
el ser genio y estilista,
Marías es un artista,
pues patea el español.
Alcurnia
Un Marías, don Julián,
fue padre de don Javier,
y escribió lo que se dice
de libros, más de los cien.
Esperemos que su hijo
no lo intente ni imitar,
pues lo que Javier escribe
es un veneno mortal.
A Javier Marías
Una felación sin gracia
nos contaste en un mal día,
no fue felación, Marías,
sino una simple falacia.
Álvaro Satén y Condenado
Juan Cruz
Recadero, friegaplatos,
correveidile de Prisa,
nunca pierdes la sonrisa
cuando tratas de tus tratos.
Subidito a tus zapatos,
porque te falta estatura,
luces pulcro tu hermosura
que resplandece a la luz,
pero te falta, ay Juan Cruz,t
alento, genio y figura.
Álvaro Satén y Condenado
Latino de Híspalis
Coplas a la muerte
de la novela española
Recuerde el ama dormida,
agite el sexo y despierte
contemplando
cómo se ganan la vida
de los listos, más de siete,
novelando.
Los unos porque no saben
los otros por muy premiados
con dineros,
los unos porque lo lamen
y ahora son promocionados
los primeros.
Hay los que son curritancos
pero se dejan mandar
como peleles,
que lo que diga Polanco
siempre les hace triunfar
en los papeles .
Hay las también escritoras
que sólo son periodistas
no muy buenas,
y se vuelven muy señoras
con nombre de novelistas
y dan pena.
Los Marías y Almudenas,
los Galas y hasta Monteros
son legión,
hay también algunos Tenas,
Guelbenzus y otros Landeros
del montón.
Recuerde el alma... Quizás
quédese mejor
dormida
para siempre,
que es mejor no recordar
la mierda tan extendida
del presente.
Álvaro Satén y Condenado
Anoche
Anoche, cuando dormía,
soñé, bendita ilusión,
que cambiaba el gran Marías
toda su adjetivación.
Y que ordenaba las frases
como si fuese escritor.
Incluso que conjugaba
con bastante precisión.
¿Habrá, por fin, me decía,
visto la cara de Dios?
Sólo esto explicaría
tan grata transformación.
Después soñé que soñaba
y que Marías seguía,
siguiendo su condición,
escribiendo porquerías.
Álvaro Satén y Condenado
Críticos
El ser crítico consiste
en escribir cuatro páginas
y en vender una novela
a la editorial que paga.
Esto lo saben muy bien
los que cobran de Anagrama,
los que cobran de Tusquets,
los que cobran de Alfaguara,
los que cobran de Planeta
y los que cobran de Espasa.
También hay otros que cobran
y de quién cobran se callan.
No existe crítica pues
en esta mísera España,
y son las editoriales
las que opinan, porque pagan.
Álvaro Satén y Condenado
Conferencia de Muñoz Molina
-Boscán, tarde llegamos, ¿hay asiento?
-Preguntad al conserje, Garcilaso.
-¿Invitación? –Es que estamos de paso.
-Pues entonces de pie, aquí, lo siento.
Como empezara a hablar aquel momento
el de la cara de soldado raso,
entrambos caballeros del Parnaso
atendieron su hueco parlamento.
-Boscán, ¿cómo es posible que en España,
un solo día se junte tanta gente
para escuchar tamaña felipeta?
-Afilad, Garcilaso, la guadaña,
preguntad por Madrid, que estoy demente,
o andamos todavía por la Españeta.
Rodrigo de Triana
Etiquetas:
Crítica literaria ajena,
Javier Marías,
Poemas de otros,
Sátiras ajenas
domingo, 2 de noviembre de 2008
Carlos Otto Reuss
Si lo que pretendía Díaz de Mera era escarmentar a un periodista con honor, acaba de perder el suyo de una manera lamentable. Sin ser lo que se dice una lumbrera, como no lo suelen ser estos millonarios especuladores de tres al cuarto, que confunden los euros con las neuronas, se ha pasado de tonto: los chicos de la prensa van a caer sobre él y sobre sus negocios dudosillos con saña y le van a mirar con lupa hasta dentro de los calzoncillos. Ahora mismo está en el punto de mira de todos los periodistas cabreados del país. Se ha publicado su caso en El Mundo, que tiene dos redactores importantes de aquí, y en El Público. Se va a enterar, y bien, de lo que cuesta buscarle las cosquillas a la libertad de expresión.
Pobre juventud
Dice el perspicaz Martín Varsavsky en El Mundo (véase mi blog Redvista de Prensa) que esta es, en muchos países industrializados, la primera generación en que los hijos viven peor que los padres; otros (la muy lúcida y anoréxica Espido Freire creó la palabreja en su ensayo Mileuristas: cuerpo, alma y mente de la generación de los 1000 euros, 2006) lo llaman mileurismo; los jóvenes están desilusionados por un futuro que ya ni siquiera les prometen y ahora con la crisis mucho menos; y eso no es lo peor, el problema más grave es que no sólo esta generación vive por primera vez peor que sus padres en promedio económico, sino que se le ha desacelerado la creatividad, que es la puerta a toda salida de esa ominosa situación. La misma forzosa elección de un itinerario en enseñanzas medias ya es reveladora de por donde van los tiros: se da preparación, no cultura.
Don Quijote en el país de las éticas materiales
En Estados Unidos y en general en las culturas protestantes la gente hace más de lo que dice. Aquí hace menos de lo que dice. Cervantes ya lo avisaba: "No es un hombre más que otro si no hace más." Y lo decía porque estaba harto de ver que muchos eran más por lo que decían, cotilleaban, calumniaban y amigueteaban que por lo que hacían. "Voto a Dios que me espanta tanta grandeza..." y "Un valentón de espátula y greguesco..." dan fe de ello. En realidad, lo que hizo don Quijote fue intentar acercar las palabras a los hechos, y así le fue. Pobre héroe kantiano, don Alonso, imperativo categórico y ética formal en el país de las éticas materiales.
sábado, 1 de noviembre de 2008
Salvo mejor parecer
Como muchas veces, el padre Fortea en su blog acierta de pleno, salvo mejor parecer:
Los predicadores debemos recordar que no nos hemos hecho mensajeros de ese Dios invisible para estar siempre hablando de lo que es pecado. Debemos recordar que en nuestra lucha contra el Mal, no debemos estar siempre predicando contra el Mal. Nuestro mensaje es el Bien. Todas las cuestiones intraeclesiales son muy bonitas, para una novela resultan preciosas. Pero lo que importa es la verdadera esencia, el núcleo de todo eso que es externo.
Me gusta leer a este padre Fortea, con más hidalguía que Pío XII, donde andan revueltos hasta lo indiscernible la modestia y la soberbia, al que acaban de mover de su parroquia como castigo injustificado y al que discriminan los idiotas no sólo por ser uno de los dos exorcistas que hay en España, sino por ser un escritor discretamente ruidoso, erudito y notable que no tiene miedo a decir lo que piensa, aunque lo diga, eso sí, de forma tan equilibrada y entre líneas, y tan more jesuita que hay que haber leído latín y aun griego para coger algunas de sus indirectas, que no tienen nada de las del Padre Cobos.
Los predicadores debemos recordar que no nos hemos hecho mensajeros de ese Dios invisible para estar siempre hablando de lo que es pecado. Debemos recordar que en nuestra lucha contra el Mal, no debemos estar siempre predicando contra el Mal. Nuestro mensaje es el Bien. Todas las cuestiones intraeclesiales son muy bonitas, para una novela resultan preciosas. Pero lo que importa es la verdadera esencia, el núcleo de todo eso que es externo.
Me gusta leer a este padre Fortea, con más hidalguía que Pío XII, donde andan revueltos hasta lo indiscernible la modestia y la soberbia, al que acaban de mover de su parroquia como castigo injustificado y al que discriminan los idiotas no sólo por ser uno de los dos exorcistas que hay en España, sino por ser un escritor discretamente ruidoso, erudito y notable que no tiene miedo a decir lo que piensa, aunque lo diga, eso sí, de forma tan equilibrada y entre líneas, y tan more jesuita que hay que haber leído latín y aun griego para coger algunas de sus indirectas, que no tienen nada de las del Padre Cobos.
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