martes, 8 de septiembre de 2009

Té con limón, please.

Hay un yerbajo admirable que me facilita la concentración; no es precisamente el café, del que tanto he abusado, sino el té con limón. La cafeína posee cualidades envidiables, pero una no es precisamente aclarar la mente; puede servir para encender la mecha del entusiasmo, pero ese fuego se acaba enseguida. Hace falta algo que sea más duradero y sutil. El chocolate amargo con mucho cacao es demasiado explosivo, energético y calórico; su cacao puede colocar, pero para las tareas intelectivas está contraindicado; el té sí posee esa cualidad, la de facilitar la concentración, la lucidez, la frialdad, y además puedes dormir mejor con él que con la cafeína. También combate el cáncer, si se trata de té verde. Pero saber hacer un buen té es muy difícil; que se lo digan a los japoneses, con toda la ceremonia budista que le precede, o a los británicos, que lo toman para despabilarse a las cinco, en tetera, con bollos y con pastas; prepararlo es tan complejo como hacer una paella con el punto exacto de cocción del arroz o emparejar calcetines: no especialmente difícil, pero sí exige preparación, cuidado y maña para no transformarse en algo latoso. Primero hay que seleccionar la marca, que hay sus diferencias grandes y pequeñas; Lipton o Gunpowder no están mal, pero mejor que sea de hoja entera; hay que asegurarse de que está bien conservado, pues pierde el aroma enseguida si se pasa de la fecha; después la gran tarea, que es medir los tiempos de forma precisa para que se logre la temperatura adecuada y la disolución exacta. No digamos si se le impone leche; hay algunas por ahí de tetrabrik que son horrorosas (este se prepara con anís y canela); la proporción ha de ser justa y adecuada al gusto del consumidor, para no desnaturalizar el efecto; si el agua, que ha de ser purísima y tiene que haberse movido para que esté oxigenada (el sabor varía si es agua muerta; mejor agua mineral o de fuente) está demasiado caliente, te agosta el paladar cuando lo tomas, y ha de estar lo justo de frío para no mortificar, por lo que hay que reposarlo lo menos tres minutos y medio, dos si es té verde y no negro. Si no llegas el té está insípido, si te pasas amargo y fuerte. El momento exacto de echar el agua caliente es poco antes de que hierva, con unos noventa o noventa y cinco grados. Si la taza está ya caliente, mejor, así conservará mejor el calor y no perderá deprisa esos noventa grados; para eso conviene que sea de porcelana blanca muy limpia y no de cristal. La media rodaja de limón ha de ser fina como una cuchilla de Gillette y se ha de introducir antes que la bolsita, o la cucharada de té sobre el filtro, no después, porque el sabor y el aroma varían. Hay que levantar dos o tres veces la bolsita a los tres minutos exactos y agregar azúcar o miel. Así se logra ese milagro que es una taza de buen té caliente. Si queremos té frío en verano hay que usar el doble de cantidad porque pierde sabor y el hielo lo disuelve más. En esto consiste la liturgia previa a esta forma de comunión pagana.

Disparad contra la Ilustración, por Rafael Argullol

Disparad contra la Ilustración

RAFAEL ARGULLOL El País, 07/09/2009

En los últimos tiempos, algunos de los mejores profesores abandonan precipitadamente la Universidad acogiéndose a jubilaciones anticipadas. Con pocas excepciones, las causas acaban concretándose en dos: el desinterés intelectual de los estudiantes y la progresiva asfixia burocrática de la vida universitaria. La mayoría de los profesores aludidos son gentes que en su juventud apostaron por aquel ideal humanista e ilustrado que aconsejaba recurrir a la educación para mejorar a la sociedad y que ahora se baten en retirada, abatidos algunos y otros aparentemente aliviados ante la perspectiva de buscar refugio en opciones menos utópicas.

Muchos profesores abandonan la Universidad hartos del desinterés de los estudiantes

Los alumnos no saben cosas básicas y eso no les preocupa lo más mínimo

El primero de los factores es objeto de numerosos comentarios desde hace dos o tres lustros. Un amigo lo resumía con contundencia al considerar que los estudiantes universitarios eran el grupo con menos interés cultural de nuestra sociedad, y eso explicaba que no leyeran la prensa escrita, a no ser que fuera gratuita, que no acudieran a libros ajenos a las bibliografías obligatorias o que no asistieran a conferencias si no eran premiadas con créditos útiles para aprobar cursos. Aunque podría matizarse la afirmación de mi amigo, en términos generales responde a una realidad antipática pero cierta, por más que todos los implicados en el circuito de la enseñanza reconozcan que no se trata de la mayor o menor inteligencia o sensibilidad de los universitarios actuales con respecto a generaciones precedentes, sino de otra cosa.

Esta "otra cosa" es lo que ha desgastado irreparablemente a los profesores que optan por marcharse a casa. Éstos no se han sentido ofendidos tanto por la ignorancia como por el desinterés. Es decir, lo degradante no ha sido comprobar que la mayoría de estudiantes desconocen el teorema de Pitágoras -como sucede- o ignoran si Cristo pertenece al Nuevo o al Antiguo Testamento -como también sucede-, sino advertir que esos desconocimientos no representaban problema alguno para los ignorantes, los cuales, adiestrados en la impunidad ante la ignorancia, no creían en absoluto en el peso favorable que el conocimiento podía aportar a sus futuras existencias.

Naturalmente, esto es lo descorazonador para los veteranos ilustrados, quienes, tras los ojos ausentes -más soñolientos que soñadores- de sus jóvenes pupilos, advierten la abulia general de la sociedad frente a las antiguas promesas de la sabiduría. Los cachorros se limitan a poner provocativamente en escena lo que les han transmitido sus mayores, y si éstos, arrodillados en el altar del novorriquismo y la codicia, han proclamado que lo importante es la utilidad, y no la verdad, ¿para qué preferir el conocimiento, que es un camino largo y complejo, al utilitarismo de laposesión inmediata? Sería pedir milagros creer que la generación estudiantil actual no estuviera contagiada del clima antiilustrado que domina nuestra época, bien perceptible en los foros públicos, sobre todo los políticos. Ni bien ni verdad ni belleza, las antiguallas ilustradas, sino únicamente uso: la vida es uso de lo que uno tiene a su alrededor.

Esta atmósfera antiilustrada ha penetrado con fuerza también en el organismo supuestamente ilustrado y, con frecuencia, anacrónico de la Universidad. Ahí podríamos identificar la otra causa del descontento de algunos de los profesores que optan por el retiro, originando, en el caso de los mejores, una auténtica sangría intelectual para la Universidad pública, cuyo coste social nadie está evaluando. A este respecto, la renovación universitaria ha sido sumamente contradictoria en estos últimos decenios. De un lado ha existido una notable voluntad de adaptación a las nuevas circunstancias históricas, con particular énfasis en ciertas tecnologías e investigaciones de vanguardia como la biogenética; de otro lado, sin embargo, las viejas castas universitarias, rancios restos feudales del pasado, han sido sustituidos por nuevas castas burocráticas, que predican una hipotética eficacia que muchas veces roza peligrosamente el desprecio por la vertiente científica y cultural de la Universidad. En los mejores casos, por consiguiente, los centros universitarios se aproximan al funcionamiento empresarial eficaz, y en los peores, a una suerte de academia de tramposos.

Lógicamente, ni unos ni otros resultan satisfactorios para el profesor que quería adaptar el credo ilustrado al presente. Si la Universidad pública se articula sólo con intereses empresariales, está condenada a aceptar la ley de la oferta y la demanda hasta extremos insoportables desde el punto de vista científico. Los estudios clásicos o las matemáticas nunca suscitarán demandas masivas ni estarán en condiciones de competir con las carreras más utilitarias. Pero el día en que el consumo de tecnología no suscite ya ninguna curiosidad por los principios teóricos que posibilitaron el desarrollo de la técnica y la Universidad se pliegue a esa evidencia, lo más coherente será rendirse definitivamente y olvidarse de que en algún momento existió algo parecido a un deseo de verdad.

Mientras esto no suceda, al menos definitivamente, el riesgo de una Universidad excesivamente burocratizada es el triunfo de los tramposos. No me refiero, desde luego, a los tramposos ventajistas que siempre ha habido, sino a los tramposos que caen en su propia trampa. La Universidad actual, con sus mecanismos de promoción y selectividad, parece invitar a la caída. En consecuencia, los jóvenes profesores, sin duda los mejor preparados de la historia reciente y los que hubiesen podido dar un giro prometedor a nuestra Universidad, se ven atrapados en una telaraña burocrática que ofrece pocas escapatorias. Los más honestos observan con desesperanza la superioridad de la astucia administrativa sobre la calidad científica e intentan hacer sus investigaciones y escribir sus libros a contracorriente, a espaldas casi del medio académico. Los oportunistas, en cambio, lo tienen más fácil: saben que su futura estabilidad depende de una buena lectura de los boletines oficiales, de una buena selección de revistas de impacto donde escribir artículos que casi nadie leerá y de un buen criterio para asumir los cargos adecuados en los momentos adecuados. Todo eso puntúa, aun a costa de alejar de la creación intelectual y de la búsqueda científica. Pero, ¿verdaderamente tiene alguna importancia esto último en la Universidad antiilustrada que muchos se empeñan en proclamar como moderna y eficaz?

Los veteranos profesores de formación humanista que últimamente abandonan las aulas creen que sí. Por eso se retiran. No obstante, es dudoso que su gesto tenga repercusión alguna. Para tenerla debería encontrar alguna resonancia en el entorno en que se produce. No es así. Nuestra Universidad, como nuestra escuela, es un mero reflejo. La sociedad en la que vivimos no sólo no tiene intención de compartir los ideales ilustrados, juzgados ilusorios e inservibles, sino que dispara contra ellos siempre que puede. Desde el escaño, desde la pantalla, desde el estudio, desde donde sea. El pensamiento ilustrado no ha demostrado que proporcionara la felicidad. Y esto se paga.

Rafael Argullol es escritor.

Fracaso escolar: sólo México y Portugal están peor.

Sólo México y Portugal superan a España en tasa de fracaso escolar. Superamos la media de la OCDE en estudios superiores: en el grupo de edad de entre 25 y 34 años, un 39% tiene título universitario. Pero los jóvenes son otra cosa.

Informe de la OCDE

Ángel Díaz El Mundo, Madrid, martes 08/09/2009 11:21 horas

Aunque la educación española se va pareciendo cada vez más a la de los países de su entorno, hay viejas paradojas de nuestro país que perduran. Tenemos más estudios superiores que la media de los países de la OCDE [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico], pero también es más elevado nuestro fracaso escolar.

De acuerdo con el último informe Panorama de la Educación. Indicadores de la OCDE, que se acaba de presentar y cuyos datos corresponden al año 2007, el 29% de los españoles de 25 a 64 años ha completado estudios superiores, lo que nos sitúa un punto por encima del promedio de la OCDE. El problema es que casi la mitad de la población española en esa misma franja de edad, en concreto un 49%, sólo ha finalizado los estudios obligatorios. Aunque este porcentaje ha disminuido año a año (en 1997 llegaba al 69%), todavía nos sitúa muy lejos de las potencias europeas y de la OCDE. En Estados Unidos, por ejemplo, el porcentaje de alumnos que no pasa de la enseñanza obligatoria es sólo de un 12%, mientras que la media de la Unión Europea se sitúa en el 31%, aún muy por debajo de nuestras tasas de abandono escolar. De hecho, sólo México (con un 67%) y Portugal (73%) presentan resultados peores que los españoles, mientras que Italia (47%) arroja cifras similares.

Cambio de tendencia

En cualquier caso, la diferencia con los promedios europeos y de la OCDE se reduce entre las nuevas generaciones, a cuyo empuje también hay que atribuir el buen resultado obtenido en cuanto a educación superior. En el grupo de edad de entre 25 y 34 años hay un 39% de personas que poseen un título universitario o de grado superior. Sin embargo, el porcentaje se reduce entre los españoles de 55 a 64 años hasta el 16%, por debajo de la media europea (18%) y de la OCDE (20%). El documento de la OCDE también refleja los datos del informe PISA 2006, en el cual se refleja que los alumnos españoles presentan un rendimiento científico ligeramente inferior a la media de los países de la OCDE. No obstante, hay comunidades autónomas concretas, como Castilla y León y La Rioja, que presentan un nivel algo superior al de potencias como Alemania y Reino Unido

Censura y TV.


En 1982 retansmitieron por TV la serie Los gozos y las sombras, basada en la trilogía de Gonzalo Torrente Ballester y que se ha repuesto este verano en Popular TV. En la última escena del capítulo cuarto, Clara -Charo López- se abandona al autoplacer sexual de manera desgarradora y así acaba este capítulo en la serie original emitida en TVE, pero no en la reposición de Popular TV; el capítulo se acaba antes. Censura.

Los de Popular TV siguen en otra España. Y ay de lo que asoma en otros canales más religiosos, en los que sólo falta santiguarse para suicidarse de puro aburrimiento.

(El primer párrafo es una noticia tomada no literalmente de un columnista, no un plagio, que ha de ser literal; basta el más mínimo cambio o resumen para deshacer la literalidad: yo siempre copio las referencias de los textos cuando los copio íntegra y literalmente; por otra parte, cuando las noticias se difunden, pasan a ser de propiedad pública si son informaciones o hechos, no si son opiniones: los hechos son de todo el mundo, mientras que de las opiniones se suele decir que "son como el culo: todo el mundo tiene una"; además la estructura de esta nota está clara: el segundo párrafo, el estrictamente original, es un comentario -no una información- sobre el primero, formulado con mis propias palabras y separadas por espacio visible. Y para dejarlo más claro, véase el libro de Gerard Genette Palimpsestos -yo sí me lo he leído, y sus ideas, que no son mías, han sido asumidas por mí, aunque veo que no por otros- y el siguiente artículo de la Wikipedia: intertextualidad. Por cierto que también está feo no indentificarse también con apellidos, como hago yo en este blog, y criticar a otros que se toman la molestia de escribir mucho que pueda ser criticado cuando uno mismo no se ha tomado la molestia de escribir algo que pueda ser objeto de crítica, por ejemplo, un blog; "de lo que no se puede hablar, mejor es callar", como dijo Wittgenstein. Y el que se pica, ajos come. Véase el comentario)

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ronin, de John Frankenheimer


Es la última película de Frankenheimer, y el guion es solidísimo. Un trhiller a la antigua que transcurre en una Francia no tópica, con malos de primera y frases memorables: "O se es amigo, o enemigo, o parte del paisaje". Los silencios importan casi tanto como los diálogos, si uno tiene imaginación y referencias. Las interpretaciones son ajustadas, y destaca especialmente la chica; el entretenimiento, magnífico, incluso la coreografía de persecuciones automovilísticas. Por demás, no había visto un trhiller tan bueno desde Escondidos en Brujas.

También he visto Vaqueros de ciudad, una comedia protagonizada por Billy Christal, al que no suelo soportar. Para pasar el rato está bien, con un vaquero de cartón protagonizado por Jack Palance que está memorable: "Para ser feliz lo único que hay que hacer es escoger una sola cosa y agarrarse a ella con todas las fuerzas".

martes, 1 de septiembre de 2009

Un bellaco y pícaro ciudarrealeño del siglo XVII

En el Memorial histórico español, vol. XIV, se lee lo siguiente:

Con fecha del 24 de Enero dice el autor anónimo de las Noticias de Madrid:

Por dos quemados que hubo la semana pasada de parte de la Villa, sacáronse en esta de la Corte cuatro a ahorcar y uno a degollar, todos por capeadores famosos y ladrones, que no habían dejado calle en Madrid adonde no hubiesen hecho de las suyas y, entre otras, matado a un clérigo sacerdote porque no queria soltar la capa, y al duque de Hijar quitándole la suya, el broquel y la espada, aunque su Excelencia, que se precia de valiente, corrido de lo que se ha dicho, lo niega fuertemente. El degollado era Don Jerónimo de Loaysa Treviño, caballero calificado y natural de Ciudad Real, de edad de 19 años, saliendo adocenado con picaros, si bien vestido de luto. Además de haberse juntado con ellos, había acabado de matar al clérigo y en su tierra habia robado a una mujer, y a su marido, que venía en seguimiento de ella, le había dado de cuchilladas. Toda la vida habia sido bellaco y travieso, desobediente a sus padres, y así vino a tener su pago merecido, sin que el Rey le haya querido perdonar por grandes diligencias que se hicieron con S. M. Al dia siguiente hubo una sarta de diez azotados, hombres y mujeres, por ladrones y encubridores, y prendieron al hijo de D. Luis Narváez, echándole en un calabozo por ladrón y escalador de casas, y créese que le ahorcaran. Este lugar hierve de gente semejante, sin que la diligencia y cuidado de los ministros de justicia baste a remediarlo»

El presente, ese enemigo

Los jóvenes se envuelven en un fervor desmesurado por lo presente, por lo instantáneo; desde sus comunicaciones por chat, en las que cualquier referencia al pasado obsta y donde se dan palos de ciego en una sala obscura sin mueble en que tropezar; no hay referencias, ni siquiera culturales, por ejemplo ortográficas: el lenguaje se vuelve una estúpida criptografía de paleto.

Toda conversación es hueca, y cuanto más vacía es más actual, porque no tiene referente alguno, ni viene ni va, no hay pasado, no hay futuro, no hay proyección alguna; es la conversación adolescente. Demasiado jóvenes para tener un pasado a que agarrarse y que les dé seguridad, les queda un largo futuro por delante que los acongoja y acojona, por lo cual se hacen un ovillo en el presente, dan la espalda como un jano que mira hacia dentro y la situación se les ha vuelto tan agradable como hermética: se ha pasado de estar estremecidos por la angustia de ser adolescentes al confort de no ser adultos, y estar acunados e instalados por padres benevolentes en un ahora sin referentes, donde viven aislados incluso de sus propiso padres, de sus abuelos y de sus inexistentes hijos, que toman como fronteras, límites o antimodelos para no ser, con relaciones entre ellos que no son siquiera relaciones, sin compromiso, ausentes y artificiales, imitando a modelos tan vacíos como ellos que son sólo apariencia desorejada, dispersa, desordenada y estridente, una fantochada de estilo sin estilo, de cáscara sin yema, de huevo sofocado y muerto en el nido, abortado, sin nacer, ni prometer hacerlo. Una generación perdida que no levantará nada ni dejará testimonio alguno, sólo hileras de botellones y pintadas redonditas sin mensaje alguno que nadie lee, porque son sólo nominales, nombres, firmas, declaraciones de ego.

Cine. Mi nombre es Harvey Milk

He visto Mi nombre es Harvey Milk, de Gus van Sant. Es un biopic bastante realista del primer homosexual declarado que ejerció cargo político en los EE. UU., en concreto concejal por el distrito de Castro (el más gay, LGBT o maricón, táchese lo que no proceda, del país) en San Francisco, asesinado por otro concejal junto con el alcalde. Es interesante, y pese a algunos efectos melodramáticos, por lo demás poco estridentes, la historia engancha, aunque los adictos a la acción echarán de menos su dosis; hay acción, pero es acción intelectual, lucha de ideas, y eso por algunos se confunde con un dolor de cabeza; van al cine no a pensar, sino a distraerse; pueden hacerse las dos cosas perfectamente. La interpretación del actor principal, a quien ya vimos en Pena de Muerte, es memorable, pero también es verdad que es un papel goloso y fácil. Algunas frases se quedan: "Quien pasa a ser parte de una máquina, ya no puede cambiar nada porque sirve a quien gobierna la máquina". Se recitan los argumentos en pro de los derechos humanos de los gays que los que nos hacemos los tolerantes conocemos, pero ningunea, desatiende o no escucha la gran mayoría de los ignorantes sexistas, xenófobos y racistas. No soy gay, lucho contra la mayoría de mis prejuicios y creo que he puesto coto a bastantes de ellos; uno, el que me ha sido más fácil, es este: los prejuicios contra los homosexuales; no he visto nada más estúpido en mi vida. La verdad no hace daño; el daño que puede hacer es el de una operación o el que se sufre cuando se cura una herida abierta. Es un daño que redunda en nuestra propia salud y nos hace no sólo más libres, sino más fuertes. Que le echen en cara a uno lo que decía Segismundo, "el delito de nacer", ya sea mujer, gay, negro o miguelturreño, lejos de ser existencial es una memez pura y simple.

Comienzo de curso


Advienen, eminen, penden y se me sobreponen los exámenes de septiembre, amenazantes. Voy al instituto, a pesar de que mis exámenes son mañana, para creerme que ya no estoy de vacaciones, para ir cambiando el chip, aunque vaya vacaciones las mías, porque no he parado de trabajar, el primer mes corrigiendo un libro que aparecerá el año que viene, y ese segundo investigando y reformando otro. Veo a la gente y no me siento deprimido ante lo que empieza; algo es algo; este año me voy a tomar las cosas con más optimismo. En mi taquilla, dos recibos de Selectividad de la Universidad. En uno pone lo que he cobrado por corregir; en otro, la media de calificación de los exámenes. Debo ser un profesor benigno, porque la media de calificación de todos los profesores ha sido de 6,27 y la mía, por el contrario, de 7'46. Me sorprende mi regularidad; en un año saqué 7'27 y en otro 7'35. ¿Será por mi método de corrección, que tiene en cuenta la distorsión estadística del efecto halo? La tendencia es al alza, sin embargo. De 72 exámenes he puesto dos 10, dos 9'75, cinco 9'5, tres 9'25 y cuatro 9; lo más bajo que he puesto ha sido un 3, en solo un examen, dos 3'5, un 4, un 4'5, cuatro 4'75 y un 5.

No, no soy un profesor hueso o duro. Asusto mucho al principio, por mi manera de ser, la seriedad que aparento y mi cara de mala uva, pero luego ven que se puede aprobar conmigo siempre que se ejerza un trabajo honesto.

Libro del buen Folgar

Es frecuente encontrar composiciones en castellano macarrónico-medievalizante, por ejemplo de fray Josepho y de mi compañero Jerónimo Anaya, que es también un gran imitador de Quevedo y de Cervantes; uno de los libros mejores de humor al respecto es este:

Manolus Abbat, Iulius Nepote, Otros troveros del Mester de Goliardía, Libro de Buen Folgar. Ed. de Julio Borrego Nieto y Manuel María Pérez López, Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1996; 1998 primera reimpresión.

«Parece llegado el momento de proclamar la consolidación de otra escuela poética salmantina cuya existencia era conocida tan sólo por unos pocos iniciados y cofrades. Parece casi una ley histórica: lo que sucedió en el último tramo del siglo XVI y en las décadas finales del XVIII se reproduce, con las naturales variaciones, en las postrimerías de nuestra centuria. Y no es preciso conjeturar nada, porque contamos ya con la primera antología del grupo, que parece recoger las piezas más significativas de sus componentes. Se titula Libro de Buen Folgar y es un hilarante manojo de [...] setenta composiciones [que] ofrecen un variado muestrario métrico: coplas de pie quebrado, liras, sonetos, romances, 'enxiemplos' medievales en cuaderna vía y otras combinaciones -todas de impecable factura- sirven para satirizar, parodiar, increpar o narrar jocosamente acontecimientos privados o públicos en torno a cierto 'convento' medieval -que bien pudiera ser, como sugieren agudamente los anotadores, la Universidad-, en composiciones que dejan a un lado con frecuencia cualquier asomo de pudor y convierten el libro en una divertidísima y tonificante lectura. [...] Es preciso agradecer [a los autores] que hayan devuelto a la Universidad española esa sonrisa abierta y esperanzadora que parecía tener, si no perdida, sí al menos oculta, y tal onerosamente empeñada, como los libros de la vieja canción estudiantil, en el monte de piedad» (Ricardo Senabre, Abc).

domingo, 30 de agosto de 2009

Doce hombres sin piedad


Una hermosa pieza teatral de Reginald Rose adaptada muy bien al cine con Henry Fonda de protagonista en primoroso blanco y negro. He visto la película hace poco, soberbia, y cuasi calcada por la televisiva adaptación española. Pero la conclusión es falsa, no es así; si tengo que ser juzgado, prefiero un juez a doce de esos vecinos a los que uno no quisiera encontrarse en una noche sin luna, con niebla, por un callejón apartado.

Fines y medios.


Cuanto más cerca me encuentro de mis metas, menos ganas tengo de alcanzarlas, de llegar a ellas. Como en el poema Ítaca de Cavafis. Mi mujer dice que llegue de una vez. Y yo me digo ¿para qué? el sentido está en el viaje, no en el destino. Siempre me han importado más los medios que los fines; en una película americana decía un político honesto que no hay fines. Pues yo, canastos, creo que también es así en la vida. Voy a copiar el poema:

ÍTACA

Cuando empieces tu ida hacia Ítaca,
desea que el camino sea largo,
lleno de peripecias, lleno de conocimientos.
A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al encolerizado Poseidón no temas,
tales cosas en tu camino nunca las encontrarás,
si tu mirada permanece alta, si una escogida
emoción a tu alma y a tu cuerpo les guía.
A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no los encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca delante de ti.
Desea que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas estivales
en que con cuánta satisfacción, con qué alegría
entrarás en puertos por primera vez vistos.
Haz un alto en los mercados fenicios,
y adquiere hermosas cosas,
nácares y corales, ámbares y ébanos,
y sensuales perfumes de todas clases,
los más abundantes y sensuales perfumes que puedas.
Visita muchas ciudades egipcias,
aprende y aprende de los instruidos.
Siempre en tu mente ten a Itaca.
La llegada a allí es tu destino.
Pero no precipites el viaje en absoluto.
Es mejor que muchos años dure.
Y que, ya anciano, arribes a la isla,
rico con cuanto obtuviste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Itaca.
Itaca te dio el hermoso viaje.
Sin ella no hubieras emprendido el camino.
No puede darte nada más.
Aunque la encuentres pobre, Ítaca no te engañó.
Tan sabio como te has hecho, con tanta experiencia,
ahora ya habrás comprendido qué significan las Itacas.

Freud

Aparte de uno de los más grandes humoristas de todos los tiempos, Freud, a quien algunos quisieron ver como un psicólogo, también era a veces un hombre cuerdo, sensato y razonable. Prueba de ello, por ejemplo, son algunas frases célebres que se le han atribuido: "La más clara prueba de que existe vida inteligente en otros planetas es que aún no han venido a visitarnos"; "El primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra fue el fundador de la civilización"; "He aquí la gran incógnita que no he podido resolver, a pesar de mis treinta años de investigación sobre el alma femenina: ¿Qué es lo que quiere la mujer?"; "He sido un hombre afortunado en la vida: nada me fue fácil"; "La religión es comparable a la neurosis infantil.""Los buenos son los que se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad." "El niño debe intercambiar placer por dignidad social por primera vez cuando tiene que dejar de jugar con sus excrementos"; "Uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso"; "Sería muy simpático que existiera Dios, que hubiese creado el mundo y fuese una benevolente providencia; que existieran un orden moral en el universo y una vida futura; pero es un hecho muy sorprendente el que todo esto sea exactamente lo que nos sentimos forzados a desear exista"; "Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos."

El voto.


Voto significa promesa o compromiso y el voto es un acto cívico; pero si uno ve que los políticos no se portan cívicamente y son absolutamente ajenos a la verdad, al compromiso y a la solución de los problemas, si uno ve que los políticos actúan diciendo "usted vote lo que quiera, que yo haré lo que me dé la gana", lo que tiene que hacer un hombre honesto es no votar. Por eso yo, que procuro ser honesto aunque muchas veces no me dejen o no pueda serlo, no voto; y desde hace ya un montón de años. Porque, como el voto es inútil en este sistema tan pomposamente llamado democracia, el sistema debe cambiar para que lo sea. Todos los problemas de la democracia se curan con más democracia; pero los políticos quieren más poder, más cracia, y menos pueblo, menos demo. Y en una democracia como esta, donde sólo se puede escoger una cosa u otra que es más o menos más de lo mismo, más vale no votar.

sábado, 29 de agosto de 2009

Emilio González Ferrín, un ciudarrealeño desconocido

Se desconoce generalmente en Ciudad Real que tiene un hijo muy preclaro nacido además en la segunda mitad del siglo XX, Emilio González Ferrín; para informar a la gente le he escrito un artículo de Wikipedia que descubre un poco su original pensamiento. Es el siguiente:

Emilio González Ferrín, (Ciudad Real, 1965 - ), arabista, historiador y escritor español.

==Biografía==
Es doctor y profesor titular de Pensamiento Arabe e Islámico en la Universidad de Sevilla, donde dirige el Departamento de Filologías Integradas y el grupo de estudio Observatorio Mediterráneo, y ha sido profesor invitado en las universidades de El Cairo, Ammán y Damasco. Seguidor del historiador
Ignacio Olagüe, es autor de una ''Historia General de Al Andalus'' (2006) y de ''La palabra descendida: un acercamiento al Corán''(2002) que fue galardonada con el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2002, entre otros libros y artículos. Se ha interesado también por la historia del ajedrez y por el diálogo euroárabe, entre otros temas.

==Pensamiento==
Prolongando y profundizando las tesis de
Américo Castro e Ignacio Olagüe, su ''Historia General de Al-Ándalus'' sostiene que no hubo invasión ''islámica'' estrictamente hablando en la península Ibérica, ya que en el año 711 no estaban codificados ni el Corán ni tradición islámica alguna, pues a la lengua árabe le faltaban un siglo para ser lengua internacional; quienes entraron a la península Ibérica ni eran musulmanes ni hablaban árabe: desde 711 hasta 756 lo que hubo fue una guerra civil y una cantonalización de la península y la incorporación a la misma de una serie tropas mercenarias del norte de África que no son árabes ni bereberes, sino púnicas, visigodas, vándalas y bizantinas. Y quienes contendieron fueron los partidarios de los reyes visigodos Witiza y Rodrigo; los hijos de Witiza mantuvieron el control en las ciudades. Asimismo, niega la Reconquista como proyecto: se trata más bien de un mito fundacional: la pérdida de Esopaña y la alta empresa de su recuperación. Al Ándalus sería un primer renacimiento europeo, un producto genuinamente europeo, y en el siglo XIII Averroes fue prohibido en la Sorbona, en París, no en El Cairo, donde no se le leía. Además, la cultura europea de al Ándalus poseía una impronta judaica muy fuerte: todos los judíos andalusíes escribían en árabe. La negación de Al-Ándalus es un componente más del llamado "problema de España". Desde el año 1000, con los comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana y el descubrimiento de los supuestos restos de Santiago, se genera una ideologización de la religión y la península se escinde en dos tendencias: hacia Oriente y hacia Occidente, con dos peregrinaciones, a la Meca y a Santiago. La religión se transforma en ideología. Al-Ándalus es un primer renacimiento europeo, pero como está escrito en árabe los europeos no lo han reconocido como tal. La matización que hace a Américo Castro es que no hubo una España de tres culturas, sino que hubo una España de una sola cultura con tres religiones. Al-Ándalus y Sefarad son los paraísos perdidos de la cultura grecolatina, no de mitos beduinos o árabes: el islam medieval hereda a Roma, no la sustituye.

==Obras==

*''Desde la Universidad''. Sevilla,. Universidad de Sevilla. Secretariado de Publicaciones. 2008. ISBN: 978-84-472-11
*''Historia General de al-Andalus''. Córdoba. Almuzara. 2006. ISBN: 84-88586-81-7
*''Rumbo al Renacimiento''. Sevilla. Fundación Corporación Tecnológica de Andalucía. 2007
*''Die Wege Des Islam''. Berlín. Verlag. 2005. ISBN: 3-89930-126-9
*''Las Rutas del Islam en Andalucía''. Sevilla. Fundación José Manuel Lara. 2004. ISBN: 84-96152-44-8
*''La Palabra Descendida: un Acercamiento al [[Corán]]. Oviedo. Nobel. 2002. 257. ISBN: 84-8459-082-8
*''El Modernismo de [[Muhammad Abduh]]''. Madrid. Instituto Egipcio de Estudios Islámicos. 2000. 243. ISBN: 84-931366-0-3
*''Salvaciones Orientales''. Sevilla. Ediciones Guadalquivir. 1999. ISBN: 84-8093-063-2
*''El [[Ajedrez]] en la Córdoba Omeya. Córdoba. Grupo Joly. 1998. 75
*''Documentos del Diálogo Euro-Árabe''. Sevilla. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. 1997. ISBN: 84-472-0370-0
*''El Diálogo Euro-Árabe''. Madrid. Agencia Española de Cooperación Internacional. 1997. 365. ISBN: 84-7232-768-X
*''El Mediterráneo''. Sevilla. Universidad de Sevilla. Secretariado de Publicaciones. 1997. ISBN: 84-472-0385-9

Qué temo


Coincido con casi todo el mundo en mis temores: son tres, el dolor, la malignidad y la ignorancia. Pero lo que me hace pensar muchísimo son las relaciones que guardan estas tres calamidades, muy complejas y que no hay que dejar pasar a la ligera. Son tres, no se pueden reducir solo a una, y tampoco son una misma cosa. Quien tenga el remedio para reducir, no digo ya solucionar estas calamidades, habrá resuelto sus problemas en el mundo y seguramente los de la humanidad en general.

Cita de Thelma y Louise

"Todo cerebro tiene un límite y la suerte al fin se acaba" (Harvey Keitel, el policía)

viernes, 28 de agosto de 2009

Vísperas y fantasías

Las vísperas me cargan tanto el subconsciente que las paso muy negras. Entre otras cosas, la inspiración me viene a raudales y me encuentro lleno de ideas y ganas de escribir. Llevo dos noches soñando largas y complejas historias. En la pesadilla de ayer, un señor llamado Isidro Sánchez me examina con otros muchos alumnos, pero todos mis bolígrafos tienen demasiada tinta y cuando paso el brazo todo se transforma en un borrón ilegible; si pido folios no hay, y los que me dan están escritos en parte; escribo "el siglo XIX no se puede entender en España si no se comprende la figura de Juan de Dios Álvarez Mendizábal" y pienso por qué coño tengo que hablar de la desamortización; el examen no acaba nunca, pero no tengo tiempo de ponerlo todo; tengo la mesa del pupitre abarrotada con todo tipo de cosas y me siento abrumado por tantos problemas.

El segundo sueño corresponde a la noche pasada y es larguísimo; lo que recuerdo más o menos consiste en que mi mujer y yo investigamos un crimen y llegamos en coche a un pueblo donde creemos que reside el asesino; en un bar deduzco quién es y tras buscar su dirección en la guía telefónica llegamos en coche a su casa, que se encuentra en las proximidades de un puente; allí se despeña el coche en un embalse y yo salvo a mi mujer sacándola del agua, porque he tenido la precaución de abrir la puerta antes de caer. La conduzco al lugar más cercano, la residencia del asesino, una mansión que se encuentra en una hondonada inmensa parecida a la carpa invertida de un circo; allí descubrimos poco a poco que el asesino se ha refugiado en una comunidad de gente que es como él y padece una lepra o enfermedad contagiosa que transforma a la gente en criaturas deformes con dedos como gusanos. Quiero salir y no salir de ahí al mismo tiempo y ahí acaba todo.

Al ver un documental sobre eunucos, el tema me impresiona e inspira para escribir un cuento sobre un eunuco vocacional, como esas mujeres que quieren cortarse el otro pecho para evitar un segundo cáncer tras sufrir una mastectomía, por si no tuviera bastante con otro cuento que tengo a medias, El interferómetro, y esa novela que no termino a causa de los proplemas estructurales. Por otro lado, sigo con mis cábalas de descreído, coleccionando leyendas urbanas y criaturas fantásticas y personajes que casi podían serlo, como ese predicador metodista nacido en Madrid al principio del siglo XIX que terminó linchado y se aparece, según dicen, como fantasma en un lugar de Alabama, el perro negro y otras criaturas en las que no creo pero me parecen dignas de curiosidad. Mi fantasía hace horas extras. Qué cabeza tengo. Y, después de haberme pasado un mes corrigiendo la edición del teatro de Mejía, tengo que terminar la revisión de otros dos libros, entregar dos artículos y confeccionar otros dos libros. Y por supuesto, los exámenes de septiembre, los malditos exámenes de septiembre. Me siento agobiado.

jueves, 27 de agosto de 2009

El investigador, la arena y mi hija Paloma

Cada cierto tiempo a mi hija Paloma le entra la histeria por lo desordenado que está mi despacho, arrambla a barullo con los libros de mis mesas y los encierra donde más le peta. Pero algunos de esos libros son de la biblioteca pública, hay que devolverlos a tiempo, y luego no hay manera de hallar su remota manida, así que hay que volver a desordenarlo todo para encontrarlos y poder evitarme otra condena firme de la autoridad bibliotecaria. Mi expediente criminal al respecto es tan largo como la nariz de un político español: he perdido ya la cuenta de mis condenas, pues soy delincuente que no redime con el castigo y tengo que pasarme siempre meses y más meses resignado sin poder usar el carnet. Por no hablar de mis propias necesidades de investigador: ni mi hija ni mi mujer entienden que algunos de los libros los necesito para poder orientar mis pesquisas, que su posición en mi mesa es la de un astrolabio o una carta de marear para quien anda sobre las aguas sin brújula firme y que la falta de un libro al alcance de la mano es a veces más paralizante para mis proyectos que la mirada de la Medusa. El investigador es un ente dubitativo y nebuloso que se orienta a tientas y a tintas por un Egeo nocturno de ignorancia, apenas guiado por los faros difusos de intuiciones, sueños y sospechas, aunque otras veces sólo es un cansino buscador de oro que pasa el tiempo jingado sobre la criba en busca de la codiciada y luminosa pepita.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Abreviaturas latinas

Muchas abreviaturas nacen de los boticarios y farmacéuticos, quienes poblaban sus récipes de latinajos como estos:

sos: si opus sit, si fuese necesario
tds ter die sumendum para ser tomado tres veces al día
om omni mane, cada mañana
cms cras mane sumendus, para ser tomado mañana por la mañana
alt dieb alternis diebus, a días alternos
bid bis in die, dos veces al día
cont. rem. continuantur remedia que se tome sin interrupción

Otros tienen un origen legal:

spm: sine prole mascula, sin descendencia masculina
sd sine die sin día señalado
ss sensu stricto en sentido estricto
per per procurationem a favor de