jueves, 1 de abril de 2010

Qué hace el colisionador de hadrones


"Podrían emerger nuevas 'especies' de partículas muy pesadas hasta ahora desconocidas a partir de una colisión violenta entre protones, desintegrándose rápidamente pero dejando una 'lluvia de partículas ordinarias' que atravesarán los detectores, creando una huella electrónica para un detenido estudio posterior mediante el GRID, un revolucionario sistema de computación que involucra decenas de miles de ordenadores situados en todo el planeta conectados por Internet. El GRID podrá aplicarse en el futuro a campos muy diversos de la ciencia, como meteorología, biomedicina y farmacología, ciencias de la Tierra… Es posible, sin embargo, que no todas esas nuevas partículas sean inestables, y alguna podría ser el constituyente básico de la materia oscura, descubierta mediante el estudio de la dinámica de galaxias".

Me parece estupendo y me parece fascinante, pero todo eso no vale lo que una sola vida humana. Gástense el dinero primero en resolver los problemas importantes del estómago y la educación, después vendrán los del cerebro. ¿Si se pueden hacer ambas cosas? Supongo que sí, pero no es eso lo que estoy viendo; si no hubiera espectativas de crear nuevas armas o de reparto de royalties supongo que no habrían invertido tanto en un proyecto como el del CERN.

Semana Laica

Barrymore, estamos rodeados. Por todas partes suenan los tambores de guerra. Pero no son indios comanches o apaches, indios de las praderas, sino cofradías de Santa María del Prado, que han trazado junto a mi casa el itinerario de sus ritos insufribles al gran Manitú; es más, tengo un tótem, la estatua de un encapuchado en la plaza frente a mi casa, a la que los guiris miran con arrobamiento, pensando quizá qué hace aquí una estatua consagrada al guirimago Merlín, en mano un cirio por mágica varita. El ruido es tan grande que no me dejan ver la tele. Bah.

A mi hija Paloma le encantan estas ceremonias; tengo por ahí un dibujo de cuando era más pequeña en que se ve a la Virgen en un paso, asomando por debajo los pies de los costaleros, esa que cuando pasa por mi casa le arrojan una lluvia de pétalos de rosa. Sin embargo su entusiasmo se enfrió notablemente cuando la expulsaron de la cofradía sólo por no tener del todo correcto el anagrama y un poco más pálido el color de la túnica; decían que para no pagar multas al consejo de cofradías y para guardar la clasificación de Semana Santa de primera de Ciudad Real. Véase hasta qué punto ha degenerado una exposición de piedad, que ya sólo es un reclamo turístico y una costumbre muerta, que sólo sirve para expulsar y desencantar a niños con fe pura de niño. Bah.

Yo soy cofrade del Silencio. Como tengo tanta costumbre de autoflagelarme, tenía que pertecer a alguna cofradía, y es la única a la que puede pertenecer un profe de lengua; pero no voy con los hermanos, porque la túnica me parece muy costosa y porque no creo demasiado en la verdadera función piadosa y de caridad que deberían tener estas instituciones más de lo que creo en la Masonería, donde también hay un hermano mayor o gran hermano que se encarga de impartir disciplina. Veo a muchos hermanos (de otras cofradías, claro está) que son unos auténticos hipócritas. Y Jesús dijo "hermanos, pero no primos". Bah.

Hay gente que hace las torrijas con vino, borrachas, pero yo las prefiero como las hace mi suegra, sin vino. Están deliciosas, divinas o, mejor habría que decir, sacras, sacrosas, sacarosas. Uno se come tantas que al final dice a su mujer: "Ya sé porque sólo se pueden comer torrijas en Semana Santa: porque luego hay que hacer penitencia y ayuno". Bah.

Asistí a un oficio de tinieblas con música de Tomás Luis de Victoria. Cantaba un coro de Daimiel en la Catedral. Encontré allí a gente magnífica y honesta: Félix, director del colegio de mis hijas, o Javier Vacas, a quien me hubiera gustado poder parecerme en algo y siempre es agradable ver y recordar. He de confesar que la música era buena y el trabajo de los singer tricotoso y excelente, pero no me conmovió tanto como La Pasión Según San Mateo, de Bach. Qué le voy a hacer, no me va el grande Tomás Luis de Victoria; prefiero algo más moderno, como un oratorio de Karl Jenkins. Por otra parte, no utilizaron carracas, ni bajaron el último cirio tras el altar, y pusieron una vela más de las que decía el ritual; eso sí, con diapositivas de pinturas barrocas sobre la Pasión. Pero nada, no me conmovía lo más mínimo, no le veía la sobriedad y el miedo reverente del ceremonial antiguo, fuera de que, en muchos momentos culminantes ,sonaba la musiquilla en todo profana de un móvil ignoto. Bah.

Las pelis de romanos... ya ni las ponen; eso sí, Pactar con el Diablo, Harry Potter y demás. En realidad se trata de otra fiesta nacional, o nacionera, que rinde más vulgar o vulgareño. Qué desangelada está la religio hoy, que se trata de pura Entzauberung. Bah.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Neira empieza a tocarles las narices a los políticos

De El Mundo, hoy:

El presidente del Consejo Asesor del Observatorio contra la Violencia de Género de Madrid, Jesús Neira, acusó al PSOE de cometer a lo largo de su historia "barbaridades y asesinatos", y dijo a los representantes socialistas madrileños que tenían que haber solicitado en su momento la dimisión del ex presidente del Gobierno, Felipe González, o la de "grandes criminales" como Rafael Vera y José Barrionuevo, relacionados con los GAL.

Neira respondió así a las declaraciones efectuadas por la secretaria de Políticas de Igualdad del Partido Socialista de Madrid (PSM), Carmen Toledano, que consideró que las "graves afirmaciones" realizadas por el profesor en su libro España sin democracia, denotan "una grave confusión mental y una falta de respeto a los más elementales principios democráticos y constitucionales", por lo que solicitó su dimisión como presidente del Consejo Asesor del Observatorio contra la Violencia de Género.

"Tengo que felicitar por una cosa a este partido, y es porque se hayan atrevido a pedir la destitución de alguien. Hubiese sido un ejemplo mejor que el Partido Socialista hubiera pedido la dimisión del señor González o pedir la dimisión de grandes criminales como Barrionuevo y Vera. Es una lástima que no tengan capacidad para hacerlo", precisó.

El profesor de Derecho Constitucional y Teoría del Estado de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, se alegró de que los socialistas madrileños lean el libro, porque "así aprenden algo los del talante". "Y sería bueno que aprendiesen algo en el respeto a la libertad de expresión de los demás y a la democracia, porque es indigno e inaudito que pidan la dimisión a un señor porque escriba un libro", agregó.

Neira se reafirmó de lo escrito "desde la primera página hasta la última, una, mil y 10.000 veces". Criticó que el PSM le acuse de "confusión mental", y precisó que, en su opinión, "deben hacerse revisar la cultura del talante". Además, negó que las opiniones manifestados en su libro incumplan el principio de lealtad y fidelidad a la Constitución, que debe guardar toda persona que desempeña un cargo público, tal y como señalaron los socialistas, a los que calificó de "ignorantes".

Respecto a las críticas que ha recibido por señalar en su libro que la Carta Magna de 1978 fue una "anormalidad democrática" y "un apaño y arreglo entre las partes", el profesor universitario explicó que dicha anormalidad se debe a que en España no hubo un poder constituyente.

"Cualquier persona que sepa alto de Teoría Política, Teoría del Derecho o Derecho Constitucional sabe que para haber una Constitución tiene que haber un poder constituyente y ésta se hizo sin tenerlo", explicó.

Por otro lado, señaló que la Carta Magna, "para todos los que sepan leer", tiene un título dedicado a su reforma, "por lo que no tiene intangibilidad ni ningún aspecto que no sea reformable".

"Deslealtad por mi parte ninguna, sino la de esta gente que viene diciendo estas y otras barbaridades años y años, que no saben que la Constitución es reformable. Qué se lean el título", espetó el presidente del Consejero Asesor del Observatorio a los socialistas madrileños, que defienden su destitución porque consideran que una personas que se manifiesta en contra de los principios de la Constitución "no puede, bajo ningún concepto, seguir desempeñando este puesto".

Por último, el profesor de Derecho Constitucional y Teoría de Estado pidió que se lea todo su libro tranquilamente "y no coger las cosas a salto de mata", puesto que todas las ideas que allí se recogen "están perfectamente razonadas" y es un libro "muy prudente".

Por su parte, la delegada del Gobierno en Madrid, Amparo Valcarce, afirmó que las declaraciones de Neira en su libro 'España sin Democracia' son "como mínimo inquietantes" y afirmó que la solicitud de una licencia de armas como la que ha pedido el profesor es "inusual".

En declaraciones a la cadena Ser recogidas, Valcarce señaló que comparte "absolutamente" la "reflexión" realizada hoy por los socialistas madrileños, que le acusan de "grave confusión mental y una falta de respeto a los más elementales principios democráticos y constitucionales".

"Comparto la reflexión de los socialistas madrileños, pero también tengo que añadir que para cualquier ciudadano y cualquier persona de bien estas declaraciones son como mínimo inquietantes. Y sobre todo me preocupa que los cargos públicos y los servidores públicos, si están obligados como todo ciudadano al respeto del Estado de Derecho, en un servidor público mucho más, porque es el garante de nuestros derechos y libertades públicas", manifestó la delegada del Gobierno en Madrid.

martes, 30 de marzo de 2010

A leer


Un libro que recomiendo:

Errol Flynn, Autobiografía.

Este sí que vivió intensamente.

Sobre religiosidad norteamericana


El País: "Una reciente encuesta revela que la cuarta parte de los votantes del Partido Republicano creen que Barack Obama es el Anticristo".

La vela de Finnegan

De El País:

Gustave Flaubert calculaba que para que el público general pudiera apreciar adecuadamente una innovación artística excesivamente revolucionara era preciso que transcurrieran 80 años. En tanto se cumplía el plazo, el autor estaba condenado a vivir un continuo rechazo. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido con Finnegans Wake, obra del escritor irlandés James Joyce, considerada la novela más ininteligible de todos los tiempos y de la que hoy se publica la primera versión revisada. Conforme a los cálculos del autor de Bouvard y Pecuchet, todavía faltarían 10 años para que el lector de a pie esté en condiciones de enfrentarse al formidable reto que plantea la novela final de Joyce. Cuando se publicó originariamente, el 4 de mayo de 1939, el veredicto general fue que su autor había perdido la cabeza. Incluso los más fieles partidarios de Joyce tiraron la toalla. Encogiéndose de hombros, el escritor afirmó que calculaba que los críticos tardarían 300 años en descifrarla. No está muy claro qué suerte de artefacto literario es Finnegans Wake. Ni siquiera está muy claro en qué idioma está escrito. La base es un inglés desnaturalizado por la desaforada inventiva lingüística del autor, que en distintos momentos de la obra incorpora oraciones e incluso párrafos enteros en 70 idiomas. Algunos la han definido como una frase de 700 páginas, otros como una palabra de medio millón de caracteres. Sólo que todas estas opiniones se referían al texto de la primera edición, que nadie se había atrevido a tocar jamás. Hasta ahora. Hace unas semanas, se anunció solemnemente la publicación del texto revisado de Finnegans Wake, noticia que ha causado una verdadera conmoción en círculos literarios anglosajones. La editorial que ha tomado la iniciativa responde al nombre de Houyhnhm (como la raza de caballos inteligentes que figuran en Los viajes de Gulliver).

Lo cierto es que la edición original no era muy fiable. Durante los 17 años que duró el proceso de composición, entre copias y revisiones llegó a haber 20 versiones diferentes. El texto que entregó Joyce a los editores estaba bastante corrupto. Él mismo señaló la existencia de errores, pero estaba ciego, lo cual no lo convertía en el corrector idóneo. La ingente tarea de revisión la iniciaron hace 30 años dos expertos, Danis Rose y John O'Hanlon, que forman un tándem formidable, ya que entre los dos cubren los campos de la filología y la física teórica. Juntos han llevado a cabo una exhaustiva revisión de un corpus textual que comprende más de 20.000 páginas de notas manuscritas repartidas en 60 cuadernos. En total se ha detectado 9.000 errores.

Tras una ceremonia casi ritual celebrada hace unas semanas en el castillo de Dublín, como deferencia a la ciudad natal del autor, la editorial Houyhnhm lanzará oficialmente la versión expurgada de Finnegans Wake hoy en su sede de Londres. Quienes tengan curiosidad por ver el resultado deben prepararse para pagar un precio bastante elevado: 300 euros por la edición básica y 900 por la especial, ambas encuadernadas en piel de becerro negro. A diferencia de lo que ocurre con el precio, la nueva versión de la obra es mucho más accesible que la original. Se ha llegado incluso a hablar de coherencia, lo cual ha causado cierta consternación entre algunos adeptos. La posibilidad de que el libro se pueda comprender podría arrebatarle el aura de misterio que lo rodea. No todo el mundo comparte esa preocupación. El secretario de la Sociedad Finnegans Wake de Nueva York, Murray Gross, conduce los encuentros mensuales de aficionados que se citan desde hace dos décadas para leer el libro. Y siempre ha sostenido el carácter democrático de la obra. Ve a esta edición una ventaja incontestable: "El nuevo texto tiene 120 páginas menos, lo que quiere decir que al ritmo que llevamos, tardaremos cinco años menos en leerla".

Lo que les une

Rosa Díez, "Lo que les une", El País, 30-III-2010:

El día 23 de febrero defendí en el Congreso de los Diputados una Proposición no de Ley para instar al Gobierno a que impulse urgentemente la reforma de la Ley Electoral. Lo hice a la vista de que nuestra iniciativa legislativa duerme el sueño de los justos desde abril de 2008 en la Comisión Constitucional. Únicamente Izquierda Unida (IU) me apoyó. El resto de grupos parlamentarios votó en contra y afeó mi conducta: "Cómo se atreve usted a traer aquí este tema que ya estamos analizando en la subcomisión... Esto es una burla al Parlamento...". Conclusión de su trabajo: carpetazo a cualquier reforma que garantice más igualdad y más proporcionalidad.

No cabe duda de que el sistema electoral español, diseñado en plena transición política, cumplió con las necesidades del momento: promover un bipartidismo fuerte y evitar la excesiva atomización de fuerzas políticas en el Parlamento para facilitar los acuerdos y construir la democracia. Pero no puede consolidarse en el tiempo un sistema injusto y contrario a la igualdad de derechos de todos los ciudadanos.

El argumento principal para proponer una reforma urgente de la Ley Electoral es la defensa de la igualdad, consagrada y conectada en distintos artículos claves de nuestra Constitución: el 1.1 (igualdad como valor superior de nuestro ordenamiento jurídico); 9.2 (participación de los ciudadanos en la vida política); 23.2 (acceso a los cargos públicos) y 68.1 (voto igual).

El sistema actual conculca dos derechos fundamentales: el derecho pasivo de todas las formaciones políticas a ser elegidas en igualdad de condiciones y el derecho activo de cada uno de los ciudadanos de elegir en igualdad de condiciones. Lo más intolerable en términos democráticos es que el voto de cada ciudadano tenga un valor diferente en función de la parte de España en la que viva y de la opción política que elija. Dicho de otra manera: lo que urge corregir es el hecho de que el voto de mi vecino, que vota PNV, valga seis veces más que el mío.

En el Pleno de 23 de febrero se me dijo (todos los grupos, salvo IU lo hicieron de forma descalificadora y algunos hasta grosera) que ya está creada una subcomisión para analizar todas estas cuestiones. Pero ya hemos visto cuál era el objetivo: cercenar todo tipo de avance hacia un sistema más justo y mantener el pacto de hierro entre el PSOE y el PP para que nada cambie y se consoliden los privilegios y la desigualdad.

Resulta muy interesante analizar el informe del Consejo de Estado y sus propuestas, tales como aumentar el número de diputados de 350 a 400; rebajar la representación mínima inicial de dos a un diputado o buscar una fórmula electoral más proporcional que la D'Hont (como la Hare, Droop, Sainte Lagüe...).

Pero es importante que nos fijemos en sus argumentos. El informe confirma un primer problema indiscutible: existen desigualdades en la distribución y atribución de escaños, lo que ataca directamente el principio constitucional de igualdad de voto o sufragio. Por eso, el Consejo plantea reducir el mínimo por circunscripción y elevar a 400 el número de diputados para buscar "un incremento de la calidad democrática del sistema político".

El informe afirma también que el sistema actual produce "primas que obtienen los partidos más votados y penalizaciones que sufren los menos votados, especialmente cuando estos últimos cuentan con un electorado disperso". O sea, prima a las dos grandes formaciones políticas de ámbito nacional y castiga al resto de partidos nacionales. Vean, si no, los números de las últimas elecciones generales: el Partido Socialista Obrero Español necesitó 66.801 votos para conseguir un escaño; el Partido Popular necesitó 66.740 votos; Izquierda Unida, 484.973 y Unión Progreso y Democracia, 306.079. Más claro, agua.

Me interesa incidir en las reflexiones del Consejo de Estado en relación con la igualdad de voto. Dice así: "En principio, la igualdad de sufragio se contempló en los textos constitucionales para significar que cada elector tiene un solo voto. No obstante, la jurisprudencia alemana ha superado esta interpretación clásica de la igualdad de voto, afirmando que este principio impone tanto el igual valor numérico como el igual valor del resultado del sufragio: igual valor numérico significa que el número y la fuerza del voto de cada elector deben ser los mismos; igual valor de resultado supone que todos los votos deben contribuir de manera semejante a la obtención de representación". Es claro el ejemplo: mi vecino sólo vota una vez, pero su voto vale seis veces más que el mío; luego el principio de igualdad está claramente pervertido.

Sigue analizando el Consejo las peculiaridades del sistema proporcional en relación con el mayoritario en el que sólo son eficaces los votos emitidos a favor del candidato ganador. E insiste en que "en un sistema proporcional los votos deben tener, aparte de un idéntico valor numérico, un igual valor de resultado", con los límites que se establezcan en razón de la racionalización y eficacia de gobiernos parlamentarios.

Quiero llamar la atención sobre el Código de Buenas Prácticas en materia electoral, aprobado en 2002 por la Comisión de Venecia, donde se distingue entre la igualdad en los derechos de voto y la igualdad del poder del voto. Es esta referencia la que le sirve al informe del Consejo para sostener que, si bien la igualdad de los derechos de voto no está amenazada salvo en las democracias emergentes, "la igualdad del poder del voto se ve puesta en cuestión en algunos países" (como en España) "mediante la aplicación de mecanismos tales como la asignación de un número fijo de representantes a cada una de ellas con independencia de su población y el establecimiento de una reducida composición de la Cámara, que determina un diferente peso del sufragio antes de ser emitido en función de la circunscripción en que se encuentre el elector". O sea, que el voto "vale" diferente en función de la parte de España en que vivas, lo cual es un claro atentado al principio de igualdad.

El citado Código de Buenas Prácticas indica que la igualdad proporcional implica que los partidos deben ser tratados en función de su número de votos. Es por eso que el informe del Consejo insiste en que "el mayor o menor grado de proporcionalidad de un sistema electoral afecta a la igualdad de oportunidades de tales partidos, en cuanto verdaderos actores de la competición electoral...". "En razón de estas consideraciones", prosigue, "el análisis crítico de las desigualdades en la atribución de escaños no debe realizarse (sólo) desde la perspectiva del poder del voto de los electores, sino de la igualdad de oportunidades de las distintas candidaturas".

Es indiscutible que el resultado práctico de la aplicación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) está produciendo claros ejemplos de desigualdades e injusticias en el valor del voto atribuido a cada ciudadano. Si nuestra Constitución proclama en su artículo 1.2 que "la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado", el sistema electoral ha de ser respetuoso con ese principio esencial de la democracia y no puede distorsionar la voluntad libremente manifestada por los ciudadanos en las urnas. La regeneración democrática exige una modificación y mejora democrática de nuestra ley electoral que se hace prioritaria e improrrogable de cara a futuras consultas electorales.

Resulta curioso confirmar cómo el PSOE y el PP -tan empeñados en explicitar ante sus votantes cuánto les diferencia- taponan esta reforma fundamental, origen y causa de desvertebración y desigualdad. Y es que en el fondo ambos se parecen tanto como una VISA a una Master Card: sólo aspiran a mantener su cuota de mercado; aunque para ello hayan de vulnerar la libertad individual y la igualdad jurídica de los ciudadanos. Eso es lo que les une: el interés. Tan vergonzoso como cierto

lunes, 29 de marzo de 2010

Los maestros

Se suele valorar mucho el papel de los maestros, sobre todo entre los maestros; yo lo valoro, aunque no demasiado; desde luego, no tanto como se valoran algunos, que están encantados de haberse conocido y son personas redundantes, dos veces ellos mismos o más; yo creo que lo que más valoran son las mentiras, que les permiten ir por ahí con la barbilla muy alta; eso está más claro que el agua, cuando el agua está clara. Yo mismo no me valoro nada de nada; considero que mi preparación científica es incompleta y mis conocimientos pedagógicos nulos, no por ganas ni interés; no me han formado bien al respecto, pese a lo cual, creo, podría darles sopas con honda a algunos que creen sabérselas todas. Incluso he pensado alguna vez en estudiar Magisterio, ya que lo que he aprendido en la Universidad no me sirve actualmente para nada, sino para que los alumnos no me entiendan. El buen maestro es tan escaso como el oro, y mucho más valioso; pero para poder aprender de él son necesarias unas circunstancias especiales, algo así como un Castillo de If, un abate Faria y diez años cavando en uno mismo y en el suelo a lo Conde de Montecristo.

Se aprende más de los padres, de los amigos, de la naturaleza, de los libros, en un taller, en un trabajo, en una tertulia, en un cine, en unos billares, en una biblioteca pública. Y se aprende más del conjunto de todo eso y de todos los maestros que de uno solo. Para aprender uno no necesita maestros ni libros, sólo una curiosidad tremenda, devoradora, obsesionante. Eso es una pasión, y nuestra juventud es demasiado desapasionada y desencantada.

Mis primeros maestros se aparecen hoy borrosos. Recuerdo a don Sabino, profesor de matemáticas, ahogado en nuestra ciclópea ignorancia. Me pidió que le dibujase una pirámide, y yo le dibujé una pirámide con unas palmeras al lado. El hombre se resignó; eso de las abstracciones geométricas y de los volúmenes sólidos no estaba diseñado para mí; a mí me había impresionado una película de Howard Hawks, Tierra de faraones, y se ve que ya por entonces las humanidades eran lo mío. Creo yo que necesitaban más horas y que se limitaban solamente a recoger las espigas más granadas del secano. Se esforzaban en enseñarnos a resolver raíces cuadradas, pero nos mandaban a los niveles superiores ya con esa habilidad olvidada. Mis padres no me ayudaban, pero yo manoseaba continuamente la Enciclopedia Durvan que compró mi padre y me leía cada vez tres o cuatro artículos, incesantemente.; además susrcibieron a mi hermano, que iba para ingeniero, al círculo de lectores, y él sólo se interesaba por cosas técnicas, así que pronto fui yo el que pedí libros al círculo y el único que los leía. También leía el Quijote en una edición de Martí de Riquer que mi padre manoseaba de vez en cuando, y me lo leí por primera vez ahí; ahora está desencuadernado y hecho una mierda, el pobre. De forma uue llegué a sacar una cultura poco común para la media, pero no precisamente del cole adocenado y aburrido. Además, pienso que lo que me ayudó a leer con soltura y me hizo buscar los libros no fue precisamente el cole, sino los tebeos y la existencia de tiendas donde se podían cambiar a precio prácticamente de baratillo; no creo que nadie se haya leído tantos tebeos, cómics e historietas como yo. Además, la ciencia ficción nos hacía interesarnos por la ciencia, la tecnología, el vocabulario científico. El diccionario agregado a la Enciclopedia Durvan terminó prácticamente desencuadernado de tanto sobo, y el atlas igualmente añadido como apéndice terminó igualmente ajado. Pero de la escuela recuerdo solamente las interminables tablas de multiplicar, las ilustraciones del libro de religión y las clases de lectura en voz alta, que se me daban muy bien.

Del colegio nacional de Jaén pasé a los Salesianos de Puertollano. Recuerdo a don Anselmo, un cura salesiano que se dormía en las clases, del que no aprendí nada. Recuerdo a don Chema, otro cura, con voz de pito, que enseñaba ciencias naturales y secuestraba ranas atontándolas con cloroformo para luego diseccionarlas. De este asesino en serie aprendí tan sólo que no me gustan las ranas y que es dudosamente ético matar ranas sin qué ni para qué, ni siquiera para aprender que no te gustan las ranas y que es dudosamente ético matar ranas sin qué ni para qué. Tenía una paciencia de santo Job y aburría como tal; los niños se ponían a hablar porque no lo entendían; yo era el raro, me interesaba lo que decía, a pesar de todo; daba vueltas a los nombres de taxonomías minerales como si fuesen dulces en el paladar, y sus propiedades me parecían casi mágicas; miraba los fósiles con arrobamiento y los iba a buscar a las tolveras y derrubios de las minas de carbón; de mi padre obtuve piritas, plata, plomo, mercurio, galena, cinabrio; también me agencié yo mismo algunos fósiles de helechos e incluso encontré un cristal mineral precioso en la laguna de Caracuel, un día que paramos allí; también me compraron un juego de química, aunque mi entusiasmo se detuvo un poco cuando me estalló un tubo de ensayo. Luego estaba don Ángel, el profesor de francés; las interminables fichas de ejercicios en este idioma me hicieron padecer mucho; de conjugaciones verbales hice muchísimas, pero su significado me estaba vedado a causa de la brutalidad de su mecanicismo; él se ponía unas gafas de sol y nos interrogaba por orden alfabético golpeando la mesa para indicar que pasaba el turno. Ese siniestro ritual me resultaba aterrador y asqueroso. Don Fernando era un seglar y por eso tenía un cierto encanto explicando; su aroma era diferente al de un salesiano; los salesianos tenían algo, no sé, de tarado o de deformidad espiritual, incluso física; eran muy hipócritas, les gustaba mandar y parecían investidos de una autoridad de origen divino, como la de un rey absoluto. Era bastante frecuente que nos enviasen por sorpresa a la iglesia o para darnos alguna instrucción religiosa o con flores a María; tenían una gran ilusión en que alguno de nosotros nos hiciésemos curas, pero había algo de triste, de hipócrita y de frío en su actitud que no terminaba de cuadrarme, aunque yo sentía en mí alguna disposición espiritual que nunca he podido negar, incluso en la actualidad, en que tan descreído me he vuelto. Nos obligaban a ir a misa todos los domingos, incluso nos pedían un resumen del sermón, y esa especie de estado policial religioso terminó por resultarme insufrible: parecía que en el mundo no había otra cosa que salesianos, misas, Juan Bosco, Domingo Sabio, María y Domund; era una especie de Amarcord soso y sin encanto. Creo que desde entonces detecto las comeduras de coco y los discursos totalitarios a cien kilómetros. ¡Y eso que los salesianos se consideraban los más progesistas entre los católicos! Pues yo creo que si hubiera caído en un lugar más estrecho de miras, me habría muerto de verdad de puro asco. Quien no destacaba en baloncesto o balonmano y era una nulidad en fútbol, o quien no iba para cura o para técnico, no interesaba en nada a los Salesianos. Yo destacaba en humanidades, y eso a los santos padres les daba igual. Devoraba una revista salesiana juvenil a la que estaba suscrito, J20, y participaba en cualquier cosa que tuviera que ver con papel o cine. Nadie, sin embargo, se ocupó en despabilar mi imaginación ni mi interés por la literatura, ni siquiera cuando gané el concurso de redacción provincial de Coca-Cola; yo tenía un teatro en el cuerpo que nadie me hizo sacar.

Por el contrario, la biblioteca pública de Puertollano y el cine Gran Teatro eran lugares mágicos para mí. Me pasaba las horas muertas de las tardes en ambas instituciones, leyendo tebeos y libros o viendo programas dobles dos veces; colarse en el cine era muy fácil, pero yo recurría a esa estratagema pocas veces, porque me daba vergüenza. Siempre echaban las mismas películas, y yo, para no aburrirme, me fijaba en los detalles y en la estructura del filme. Ahondé en esas pasiones hasta ser el que soy ahora mismo, un modesto bibliófilo y un cinéfilo, pero nunca logré sentirme parte de nada salesiano; nada de lo que ahí se hacía me parecía sincero y estuve muy solo, de no ser por mis amigos proletarios: Vitoria, Santiago, Quique, Alfonso, Godeo y Emiliano el panadero; quizá de este último he heredado mi afición a los loros.

domingo, 28 de marzo de 2010

Un ilustre ciudarrealeño, Fernando del Portillo y Torres

Fernando del Portillo y Torres (Ciudad Real, 5-VIII-1728 - Bogotá, 20-I-1804) fue un dominico ciudarrealeño dieciochesco que llegó a ser a los casi sesenta y un años (28-VI-1789) arzobispo de Santo Domingo (Primado de las Américas, por tanto) y luego de Bogotá (1798), estando ya entonces muy enfermo. Sabemos muy poco de sus primeros años; fue bautizado en la iglesia de San Pedro y fue bastante servil con el rey, hasta el punto de que éste obtuvo de él una parte de los restos de Cristóbal Colón, los que reposan actualmente en la catedral de Sevilla; por otra parte, era lo bastante avanzado en sus ideas científicas como para recomendar y permitir en su diócesis la administración de la vacuna contra la viruela. Era hijo de Nicolás Portillo y León. En la galería de retratos de la Catedral de Bogotá se guarda uno de este Arzobispo, pintado por Pedro José Figueroa, con esta leyenda: El Illm. S. D. Fernando Portillo y Torres del orden de S.to Domingo. Nació en ciudad Real Diocesis de Toledo, a 5 de Agosto de 1728. Fue nombrado Arzobispo de la Ysla de S.to Domingo de donde paso á este de S.ta fe en que entro, á 28 de Septiembre de 1799 murio en 20 de Enero de 1804. Recibió entonces al amigo del daimieleño Pedro Estala, el ilustre científico, lingüísta y viajero Alexander von Humboldt, que realizaba un viaje científico por las colonias españolas de América en compañía del botánico francés Aimée Bonpland, encontrándose en La Habana escribió una carta muy lisonjera al famoso botánico José Celestino Mutis anunciándole su llegada a Bogotá y éste le respondió pidiéndole que fuera su huésped. Mutis era una venerable figura dentro de la sociedad colonial, por su edad y sus conocimientos, pero sus estudios botánicos parecían a los españoles una ocupación poco lucrativa. La carta debió llegarle muy a propósito para levantarle el ánimo.

El encuentro fue extremadamente afectuoso. El Virrey Pedro Mendinueta y Muzquiz, ilustrado y laborioso, les recibió en Julio de 1.801 prodigándoles toda clase de atenciones. El Arzobispo Fernando del Portillo y Torres les mandó su coche y entraron acompañados de más de sesenta jinetes; como se sabía que llegaban a visitar a Mutis, tenido en la ciudad con gran consideración en razón de su avanzada edad, de su crédito en la corte y de su carácter personal, se trató de dar un cierto brillo a la llegada y de honrar a Mutis en las personas de los sabios visitantes.

Humboldt describió el encuentro de la siguiente forma: Una casa propia con patio, jardín y cocina. En este domicilio nos aguardaba el anciano botanicus de la corona, una figura noble, llena de genio, en traje sacerdotal. Mutis estaba acompañado de sus amigos. Al descender yo con el barómetro en la mano y al no querer confiárselo a nadie, sonrió; nos abrazó muy cordialmente y en esta primera entrevista se comportó con tanta humildad que parecía turbado. De inmediato hablamos sobre asuntos científicos... pero él dirigió la conversación hábilmente sobre tópicos generales a fin de que fuera más comprensible a los circundantes. En los cuartos que nos habían sido preparados se sirvió una comida excelente.

En el teatro científico pudieron discutir los viajeros sus ricas experiencias con Mutis. Ellos le mostraron su herbario de la región del Orinoco, especialmente las hierbas enormes (bambús) del Casiquiare, que Mutis naturalmente desconocía y a la vez se enteraron por intermedio de él de todo lo concerniente a la flora colombiana. Él tiene de 2.000 a 3.000 dibujos en folio mayor que parecen miniaturas. De esta colección regaló a Humboldt aproximadamente cien cuadros en colores muy hermosos que llevó al Instituto Nacional de Ciencias de París. Estas láminas, admiradas por cuantos las ven, no solo son prodigiosos modelos de dibujos sino que están bella y primorosamente iluminadas con una paciencia y precaución admirables.

Humboldt anotó que los dibujos se hacían en papel de Grand Aigié y se escogían al efecto las ramas más cargadas de flores. El análisis y anatomía de las partes de la fructificación se ponía al pie de la lámina. Parte de los colores procedían de materias colorantes indígenas desconocidas en Europa. Jamás se ha hecho colección alguna de dibujos más lujosa y aún pudiera decirse que en más grande escala.

En 1.802 también se sumó al Instituto el joven sabio en matemáticas y astronomía, Francisco José de Caldas, discípulo de Mutis en Ciencias Naturales. Mutis había prometido que para finales del siglo estarían terminados los primeros volúmenes de su gran obra y el gobierno de Madrid le invitó a pasar a España a que hiciera él mismo la publicación, presidiendo la impresión y dirigiendo el grabado de las láminas que habían de adornarla, pero no se resolvió a regresar y prefirió que la impresión de las láminas iluminadas se hiciera bajo la dirección de la Academia de San Fernando, lo que tampoco llegó a realizarse.

Inéditos de Miguel Hernández

Hasta hoy se creía que el poeta Miguel Hernández había escrito dos cuentos breves para su hijo Manuel durante su estancia en la prisión de Alicante. El profesor José Carlos Rovira, comisario del Centenario del Poeta, anunció ayer el hallazgo de otras dos narraciones infantiles más, dirigidas también a Manolillo, que han permanecido inéditas desde su muerte, acaecida hoy hace exactamente sesenta y ocho años.

En el curso del programa radiofónico 'A vivir que son dos días', de la cadena SER, realizado ayer en Elche para conmemorar el aniversario de la muerte de Miguel Hernández, Rovira adelantó este descubrimiento que completará, dijo, el próximo mes de septiembre cuando presente la gran exposición internacional sobre el poeta alicantino que albergará la Biblioteca Nacional en Madrid.

En tertulia con la presentadora del programa, Monserrat Domínguez, y con el escritor y filólogo José Luis Ferris, otro especialista en la obra hernandiana, Rovira desveló el título de los dos nuevos cuentos: 'La gatita Mancha y el ovillo rojo' y 'Un hogar en el árbol'. Estas dos obras breves habrían sido escritas por Miguel Hernández en la misma época que 'El conejito' y 'El potro obscuro', los dos que se conocían hasta ahora y que han sido editados en facsímil este año con motivo del centenario.

Durante los trabajos para recopilar y ordenar los materiales de la exposición, Rovira se puso en contacto con la familia de uno de los compañeros de Miguel Hernández en la prisión de Alicante, Eusebio Oca, un maestro nacional y dibujante que había sido condenado a veinte años de cárcel y que fue uno de los apoyos del Poeta durante sus últimos días de vida. El hijo de éste reconoció como obra de su padre los dibujos que ilustran el librito de cuentos 'Para Manolillo', conocido hasta ahora, porque se parecían a otros que conservaba entre los papeles de su padre.

Fue así como Rovira dio con los dos nuevos cuentos, y con el original de los que hasta ahora se conocían, que aparecieron escritos en papel higiénico de estraza, de puño y letra de Miguel Hernández, y encuadernados de forma rústica con un cordel. Eusebio Oca sería, por lo tanto, el autor de los dibujos de 'El potro obscuro' y 'El Conejito' que hasta ahora se atribuían al poeta.

Según explicó el comisario, que es también presidente de la comisión ejecutiva nacional del Centenario, éstas son muy probablemente las últimas obras escritas por el autor de 'Cancionero y Romancero de Ausencias', cuando se encontraba ya muy enfermo de tuberculosis en el penal donde falleció el 28 de marzo de 1942. En las cartas que el poeta escribió en aquella época a su esposa, Miguel Hernández pedía a Josefina Manresa que le fuera a visitar a la prisión con su hijo pequeño porque quería entregarle unos cuentos que estaba traduciendo para cuando aprendiera a leer. Rovira cree que esta alusión a una traducción era en realidad un mensaje dirigido a los censores de su correspondencia para que le permitieran pasar sus escritos a su familia, y que no cabe duda de que los cuatro textos son originales.

sábado, 27 de marzo de 2010

Suspensión de incredulidad


Samuel Taylor Coleridge, 1817: "Centraría mi obra en personas y personajes sobrenaturales, o al menos de ficción, transfiriendo sin embargo a estas sombras el suficiente interés humano y semejanza con la verdad como para lograr por un momento la voluntaria suspensión de la incredulidad que constituye la fe poética". Es decir: los lectores y espectadores creen lo que quieren creer.

Cosas que pasan


No querría estar en estos momentos en la casulla de Benedicto XVI, porque si yo fuese la mujer adúltera y tuviese un hijo sodomizado por uno de sus curitas cachondos, ahora mismo no estaría cogiendo una primera piedra, sino un bate de béisbol.

Cinco inéditos de Borges

Se ha confirmado la autoría de estos cinco sonetos del gran Jorge Luis Borges; he visto versiones más perfectas publicadas de algunas, como por ejemplo del segundo, que tiene algún verso mal medido (como el que corrigió a "Tiresias o el amor de las serpientes") todo parece indicar, sobre todo por los malos remates, que son borradores iniciales; por ejemplo, en ese segundo soneto, la versión final queda así: "Sobre la sombra que yo soy gravita / la carga del pasado. Es infinita"

I

Encorvados los hombros, abrumado
por su testa de toro, el vacilante
Minotauro se arrastra por su errante
laberinto. La espada lo ha alcanzado
y lo alcanza otra vez. Quien le dio muerte
no se atreve a mirar al que fue toro
y hombre mortal, en un ayer sonoro
de hexámetros y escudos y del fuerte
batallar de los héroes. Ilusoria
fue tu aventura, trágico Teseo;
de la bifronte sombra la memoria
no ha borrado las aguas el Leteo.
Sobre los siglos y las vanas millas
ésta da horror a nuestras pesadillas.

II

Me pesan los ejércitos de Atila,
las lanzas del desierto y las murallas
de Nínive, ahora polvo; las batallas
y la gota del tiempo que vacila
y cae en la clepsidra silenciosa
y el árbol secular donde clavada
por Odín fue la hoja de la espada
y cada rosa y cada primavera
de Nishapur. Me abruman las auroras
que son y fueron, los ponientes,
el amor, y Tiresias y las serpientes
las noches y los días y las horas.
gravitan sobre la sombra que soy.
La carga del pasado es infinita.

III

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y los que seremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el fin, la caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte y las endechas.
No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre;
pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá quien fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.

IV

Los órdenes de libros guardan fieles
en la alta noche el sitio prefijado.
El último volumen ha ocupado
el hueco que dejó en los anaqueles.
Nadie en la vasta casa. Ni siquiera
el eco de una luz en los cristales
ni desde la penumbra los casuales
pasos de vaga gente por la acera.
Y sin embargo hay algo que atraviesa
lo sólido, el metal, las galerías,
las firmes cosas, las alegorías
el invisible tiempo que no cesa,
que no cesa y que apenas deja huellas.
Ese alto río roe las estrellas.

V

¡Cuántas cosas hermosas! Los confines
de la aurora del Ganges, la secreta
alondra de la noche de Julieta.
El pasado está hecho de jardines.
Los amantes, las naves, la curiosa
enciclopedia que nos brinda ayeres,
los ángeles del gnóstico, los seres
que soñó Blake, el ajedrez, la rosa,
El cantar de los cantares del hebreo,
son la flor que florece en el desierto
de la atroz Escritura, el mar abierto
del álgebra y las formas de Proteo.
Quedan aún tantas estrellas.
Suspendo aquí esta vana astronomía.

Millás y los profes

Juan José Millás, hoy:

"Si Ratzinger Zeta ocultó y protegió a sus párrocos corrompidos, la justicia española continúa anulando pruebas o desestimando sumarios a todo tren. Parece el séptimo de caballería cabalgando en ayuda de los de la trama Gürtel, que están rodeados. Los profesores de bachillerato lo tienen crudo para hacer una lista de héroes que mostrar, como ejemplo a seguir, al alumnado. De entrada, ni jueces ni políticos ni patriarcas de la Iglesia. Belén Esteban es, hoy por hoy, la Virgen María."

viernes, 26 de marzo de 2010

Frase

Leído por ahí, en una entrevista a Chuck Palahniuk:

David Foster Wallace dijo: "Los escritores americanos no escriben sobre la sociedad actual, sino sobre la manera en la que la vemos en la tele".

Dimisión o cárcel para el papa.

Juan G. Bedoya, "Una bancarrota moral", El País, 26-III-2010:

El teólogo Karlheinz Deschner, católico en tiempos, empezó en 1970 a escribir en Alemania la Historia Criminal del Cristianismo, proyectada para 10 volúmenes, de los que han aparecido nueve. Tendrá que ampliar el relato, si la jerarquía romana no toma por los cuernos su actual crisis de moralidad. Hasta ahora, Deschner ha descrito los métodos de delincuencia en el comercio y las finanzas, en la educación, en la propagación de la ignorancia y la superstición, o en la explotación de una moralidad sexual disparatada.

En 1971 fue acusado de difamar a la Iglesia católica. Ganó el proceso. Hoy se estará regocijando, tras documentarse sin ningún género de dudas de que la Iglesia católica ha encubierto durante décadas a clérigos pederastas y maltratadores.

Lo que ahora publica The New York Times sobre la implicación del papa Ratzinger en tanto encubrimiento era un secreto a voces, con testimonio documental. Se trata de una carta que el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio de la Inquisición) mandó en 2001 a los obispos de Estados Unidos exigiéndoles secreto sobre las investigaciones que involucraban a sacerdotes en abusos sexuales. Exigía, además, que todas las pesquisas "preliminares" hechas por eclesiásticos fuesen enviadas a su oficina en el Vaticano. Esta escandalosa misiva ya fue usada en un juicio contra una iglesia de Tejas y contra el propio Ratzinger, por obstrucción a la justicia.

En cualquier organización esta oleada de escándalos serían percibidos como una bancarrota moral. La Iglesia católica es distinta. Siempre encuentra motivaciones ajenas al asunto principal. Se ha podido leer estos días a cuento de los abusos producidos en Alemania. Un prelado incluso acudió a la matemática. De los 210.000 casos de abusos denunciados en ese país desde 1995, sólo 94 afectan a personas de la Iglesia católica. Como el porcentaje que sale es de un 0,044, la jerarquía apela a una disculpa sucia: "El anticlericalismo de los medios de comunicación".

Detrás de este tipo de justificaciones se alza la idea de que la Iglesia cristiana sigue siendo una Sociedad Perfecta (así la definió el BOE español en 1953), por encima de códigos y de castigos en la Tierra. Sus jerarquías, por tanto, estarían sometidas a una ley superior y, en todo caso, al Derecho Canónico. Los abusos sexuales serían en ese contexto sólo un pecado, no un delito. Bastaría con confesarlos y arrepentirse, para dejarlos atrás.

jueves, 25 de marzo de 2010

Maldad estructural

Muchos sienten que la maldad posee cara (mejor sería decir careta, jeta o morro), que se reviste de vestido y apariencia, cuenta con señas de identidad y es concreta y aislable, o se trata de algo bien cortado y no infeccioso, en vez de sucio y carcinómico. Pero la maldad es algo con frecuencia tan gaseoso como un pedo y no posee como él un propietario seguro que la prohíje. Nadie puede señalar su domicilio y mucho menos su cuenta corriente y, aunque todo el mundo la conoce y habla de ella, nadie puede decir bien dónde está ni señalarla con el dedo.

Se equivocan: la maldad, como cualquier cosa que atañe al menos a dos personas, a un sujeto y a un objeto, es algo estructural, abstracto e inconcreto, forma largas cadenas de eslabones, como los chorizos, es de naturaleza pegajosa, se contagia y provoca recidivas de la misma manera que una idea, un sentimiento o una plaga; su carácter graso engorda cualquier presupuesto y cualquier barriga, inficiona instituciones públicas y privadas, se vuelve endémica, ataca desde al papa hasta al que no tiene capa. El abuso de los lazos familiares en sociedades donde se da la familia extensa, o de los lazos corporativos, por ejemplo, son típicos. Véase la ladrillocracia española, la banca y sus barcos blindados y su filibustero secreto bancario, la Iglesia católica y sus pederastias y secretos confesionales (son siempre muy de secretos estas mafias) o esa otra iglesia, la Universidad por ejemplo, donde confluyen ambos tipos de corrupción; el compadreo, el intercambio de favorcillos, el reparto previo de cualquier prebenda, franquicia o negociete, el amiguismo, el clientelismo (que nadie se ha ocupado en estudiar, ni falta que hace), el oscurecimiento interesado de cualquier procedimiento de legitimizarse, la búsqueda de padrinos y la explotación de becarios, la manipulación previa de cualquier reparto de poder... Son procedimientos estructurales de generalización del mal que hallan correlato en la justificación, por parte del que se siente desintegrado, del saqueo individual organizado o bandolerismo que puede percibirse en actos como el rumor de descrédito, el robo de grandes almacenes, la desaparición de folios y bolígrafos y la rapiña general de material de oficina, con lo que de algún modo se pretende reducir ese mal abstracto percibido como concreto e infligido de forma siempre difusa, de forma que pocas veces se toma el chocolate espeso. La consagración de los precedentes para hacer las cosas mal en vez para hacerlas bien, el tráfico de influencias, el ninguneo interesado, la falta de incentivos a la dimisión y a la circulación del poder, el trabajo oscuro en los pasillos de ministerios o empresas, las llamadas telefónicas a domicilios privados , la manipulación de horarios o el uso de recursos públicos para fines privados son ejemplos. Todo esto es lo que los sociólogos denominan anomía.

La maldad puede ser pública o privada, pero su abundancia demuestra siempre que la sociedad está enferma: en su grado refleja la temperatura de una fiebre. Hay naciones realmente calientes y gravísimas, como Italia, Méjico, la mayoría de los países árabes etcétera. En el mejor de los casos, cualquier ocasión de hacer justicia se aprovecha para cortar las cabezas de corruptos singulares y encubrir la sustitución de unos corruptos por otros, un partido por otro, etcétera. La situación se vuelve ya alarmante cuando empiezan a cortarse las siempre escasas cabezas honradas, y se vuelve auténticamente horrorosa cuando algún partido toma la hegemonía de la honestidad y se vuelve totalitario, musoliniano o comunista. La corrupción estructural vicia completamente la endeble y frágil democracia en la que vivimos
. Es una corrupción que existe en el sistema electoral, con listas blindadas y cúpulas de los partidos que reparten los puestos en las listas según un riguroso, y no explícito, sistema de mercadeo de favores que impide la circulación del poder de las bases a las alturas. En general, todo el sistema neoliberal es un sistema corrupto en el que está claro que quienes ocupan el poder se encargan de que las leyes que rigen la vida social, política y económica, favorezcan directamente sus intereses particulares aun a costa de los intereses generales o de la mayoría. Un sólido grupo de presión, con límites difusos pero claros, está utilizando todo el sistema a su favor. Lo forman altos ejecutivos de las empresas, altos funcionarios políticos y también altos dirigentes de diversas organizaciones, del poder judicial o de los medios de comunicación. Convirtiendo la propia legalidad en algo corrupto consiguen que nunca se les pueda acusar de corrupción ni de nada en las decisiones malévolas que toman constantemente.

En el biológico siglo XIX, en que se contemplaban en germen muchas cosas que hoy son una auténtica selva, se utilizaban expresiones médicas para bautizar estos males estructurales, que eran sentidos como enfermedades, como hoy en día las tomamos de la arquitectura: se la llamaba corrupción, y su antítesis era la regeneración. La maldad estructural, tan presente en la política, en la religión, en la educación, es una forma de saqueo organizado y, en consecuencia, ni más ni menos que una forma de bandolerismo decimonónico, aunque los trabucos ofensivos y defensivos han sido sustituidos por las leyes y los sumarios. E, igual que el bandolerismo era algo muy regional y concentrado, el estado autonómico no hace sino favorecerlo y desarrollarlo.

Dudas de Fortea

He aquí un artículo de un laico que escribe bajo el nombre de Jairo del Agua; accedí a el por un comentario del padre Fortea, que es todo un tridentino y se horrorizó al leerlo hasta tal punto que sintió vacilar su fe de carbonero. No está nada mal, sabiendo la antipatía que sufren Fortea, el papa Benito y otros romanistas por las ideas de la liberación:

Ni salvados, ni redimidos. !!Tan sólo amados, llamados y esperados!! Jairo del Agua, 6-IV-2009
Durante siglos nos han enseñado que el pecado del hombre causó una ofensa infinita a Dios. Siendo el hombre un ser limitado, no podía reparar esa ofensa infinita. Era preciso alguien infinito para satisfacer el honor de Dios. Por otro lado, al haber sido cometida la ofensa por el hombre, tenía que ser reparada por un hombre. Eso explica que Jesús (Dios y hombre) se encarne, muera y merezca con su muerte (sacrificio con valor infinito por tratarse de un ser infinito) la reconciliación con Dios. Al quedar pagado el justiprecio por todas nuestras ofensas, quedamos redimidos y los cielos abiertos.
Se me ponen los pelos de punta al recordar esta nefasta doctrina que ha durado casi diez siglos, ha denigrado el rostro de Dios revelado por Cristo y ha causado tanto temor. Bajo ella laten los conceptos de “culpa” y “expiación” judaicos de los que estaba impregnado San Pablo y con los que, a veces, contamina sus cartas. La superada “interpretación literal” de la Escritura nos permite ahora distinguir el diamante (Palabra de Dios) de los defectos causados por su tallador (el escritor sagrado).
En el siglo XI San Anselmo, influido por la literalidad de la Escritura y el ambiente feudal de su época, escribió la teoría de la redención que he resumido. La recogió después Santo Tomás y se ha ido trasmitiendo por generaciones. Ahora los teólogos la rechazan pero no se hace lo necesario para borrar del subconsciente colectivo esa trágica teoría. Cuando se descubre un error, lo recto es corregirlo inmediatamente. Sin embargo, determinados textos oficiales, la liturgia y algunas predicaciones siguen reflejando esa historia.
Pareciera que nuestros dirigentes no comparten que “rectificar es de sabios”. Siguen teniendo un “temor insuperable” a la autocrítica y los pasos adelante. El conservadurismo, disfrazado de tradición, les atenaza. Temen que su autoridad quede mermada por los cambios de rumbo. Piensan y dicen que su sabiduría se identifica con la inmutable e infalible sabiduría de Dios y que son los únicos con tal privilegio. No leyeron la alabanza: “¡Yo te alabo Padre porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los sencillos!” (Mt 11,25). Tampoco leyeron a San Paulino de Nola: “Estemos pendientes de los labios de los fieles, porque en cada fiel sopla el Espíritu de Dios”. Tal vez tampoco oyeron a Juan Pablo II: “La fe no se impone, se propone” y se vive -añado yo- porque “hacer es la mejor forma de decir”. Me duele la falta de celo, el inmovilismo, la ausencia de conversión (rectificación). Me duele que al Pueblo de Dios no le lleguen las luces nuevas, la liberación del error y del temor. Aunque comprendo la pesada inercia de los siglos.
Los doctores de hoy, como los de ayer, son expertos en construir torres de Babel con el pensamiento, en hacer encaje de bolillos con la razón. El error surge al apartarse de la realidad, al barajar fantasmas. Esos cerebralismos, esos despegues de la realidad, inscrita en el corazón y recogida en el Evangelio, dibujaron un “dios sádico” (a ras de los dioses mitológicos), capaz de desangrar a su hijo para darse a sí mismo una reparación. ¡Qué barbaridad! ¡Rechazo pública y firmemente ese “dios falso” y esa “redención mercantil”! ¿Qué ceguera nos impidió ver esa terrible idolatría?
¡Me adhiero al Padre revelado por Jesús en la parábola del hijo pródigo! ¡Creo en el Dios Amor que no necesita para perdonar ni pagadores, ni justificadores, ni expiaciones, ni holocaustos, ni sacrificios! Mi Dios es fina lluvia templada que se derrama constantemente sobre sus sedientas criaturas. Es el calor que necesita mi piel, la luz que ansían mis ojos, la música que sosiega e inunda mi ser. Es el perfumado horizonte de flores que busca mi corazón. Es la Felicidad plena que creó al hombre para hacerle partícipe de su felicidad. Es pura Gratuidad que no espera respuesta, sólo anhela que su regalo haga feliz al otro. No hay precios que pagar, no hay expiaciones que colmar.
¿Entonces, la venida de Cristo para qué? Para que no perdamos el regalo. Para que no mendiguemos comida de cerdos teniendo un Padre millonario. Dios nos creó libres “a su imagen y semejanza” pero elegimos emplear ese don contra nosotros mismos. Huimos de nuestra humanidad y nos convertimos en alimañas (“homo homini lupus” decía ya el comediógrafo Tito Marcio Plauto allá por el 200 a.C.). Contagiamos nuestras erradas decisiones a las generaciones siguientes. Y nos fuimos hundiendo en la violencia, el temor, la oscuridad y la desesperación. El Amor gratuito de Dios no podía quedar indiferente y decidió “recrearnos”, enseñarnos a ser humanos.
Para eso viene el Hijo del Hombre, el modelo, para devolvernos nuestra identidad y, con ella, el mapa de la felicidad. Lo dice Juan maravillosamente: “Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único, para que quien crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16). CreerTener vida significa crecer, realizarse, avanzar hacia la felicidad para la que fuimos creados. Por eso la salvación no está en la cruz, sino en el seguimiento del Salvador:“Yo soy el camino, la verdad y la vida”un Rostro en quien confiar y un Camino para el encuentro. significa confiar, seguir, adherirse a la persona y al mensaje. (Jn 14,6). Él nos reveló
¿Y la pasión y muerte? De ninguna manera son divinas, ni sagradas. Son hechura de nuestras manos homicidas, como lo son “las crucifixiones” a que hoy sometemos a tantos hermanos nuestros. Son nuestra terrible respuesta al que viene a ayudarnos. Lo cuenta el mismo Jesús en la “parábola de los viñadores homicidas” (Mt 21,33). No existe una cruz redentora querida por Dios. Él aborrece el sufrimiento de su Hijo y de sus hijos. Existe el horror de la cruz con la que aplastamos al Justo, al Bueno, al Pacífico, en contra de la voluntad de Dios, para proteger -terrible y vergonzante paradoja- la religión. (Los religiosos de hoy deberían meditar seriamente esa historia).
Ante nuestra libertad criminal, Dios pudo quitárnosla de un plumazo (“¿crees que no puedo pedir ayuda a mi Padre que me enviaría doce legiones de ángeles?” – Mt 26,53). Hubiese sido la destrucción del hombre porque sin libertad dejamos de ser humanos. Su obra creadora hubiese fracasado. La respuesta no fue fulminarnos sino enseñarnos, cogernos de la mano. Y ahí entra la pedagogía del Crucificado: “vencer el mal con abundancia de bien” (Rom 12,21). Ante la atrocidad de nuestra libertad deicida, Él certifica con su sangre el contenido de su predicación: paz, amor, verdad, confianza, perdón, fortaleza, oración, aceptación, etc.
Muchas veces nos quedamos en la sensiblería de la cruz sin darnos cuenta de las lecciones que en ella nos dejó el Crucificado. Tampoco acertamos a ver que la cruz es nuestra espeluznante obra, mientras que el ejemplo del Crucificado y su resurrección es la obra luminosa de Dios. La resurrección probará que esos valores, por los que Cristo se deja matar, son el Camino del triunfo definitivo. Le llamamos Redentor porque nos redime de nuestra ceguera, de nuestros temores y de nuestra desesperanza. Su dolor resucitado, además de certificar el Mensaje, es consuelo y esperanza para los que sufren, en cualquier tiempo, bajo las garras del mal: “No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma” (Mt 10,28).
El corazón maternal de Dios no puede renunciar a su deseo de hacernos felices. Ésa es la finalidad de la creación, de la encarnación y de la pasión. Ése es el regalo de su Gratuidad. Quien estúpidamente lo rechaza en esta vida tendrá que rehabilitarse en la otra, tendrá que hacer la dolorosa gimnasia de convertirse en humano y sufrir indeciblemente al darse cuenta de que rompió su décimo premiado. La posibilidad de ser feliz está indisolublemente ligada a la naturaleza humana. Un perro podrá estar satisfecho pero nunca feliz. Nadie que renuncie a la “imagen y semejanza”, inmersa en su humanidad, podrá encontrar la felicidad. Por eso “la parábola del hijo pródigo” -síntesis de todo el Evangelio- es una historia de gratuidad, libertad errada y felicidad recuperada (“volveré junto a mi Padre”).
Ni salvados, ni redimidos, pero sí iluminados, amados, llamados, atraídos, esperados y abrazados. De ti depende caminar el Camino de tu redención, tu salvación, tu humanización y tu felicidad. Él siempre te acompañará con abrazos florecidos y besos horneados

Un soneto de Manuel del Palacio


En recuerdo de la Revolución de septiembre de 1868

Un año cumple que la inmunda tropa
de moderados, frailes y Borbones,
del poder arrojada á pescozones
pasó á la emigración con viento en popa.

Dejando de ser fábula de Europa,
reconquistó la España sus blasones
y entre vivas y aplauso y ovaciones
bebimos del placer la dulce copa.

Hoy, pueblo, te amenazan nuevos daños:
los que cual rey te adulan á porfía,
te envuelven en la red de sus engaños.

¡Tú, de ti mismo rey! No todavía;
¡has llevado la albarda muchos años,
para vestir la púrpura en un día!

Madrid, 1869.

Manuel del Palacio es el gran satírico del siglo XIX, el Quevedo de su época. Algunos botones de muestra; el primero, de su facilidad para versificar:

Por cuestión de negra honrilla

me propongo demostrar
que el hacer una quintilla
es la cosa más sencilla
que se puede imaginar.

Contra la famosa monja de las llagas, sor Patrocinio

Tuvo sobre Isabel mucho dominio
la milagrosa monja Patrocinio.
Quien el motivo averiguar anhele
cambie la pe de Patrocinio en ele.


El segundo, dedicado al duque de Almodóvar del Río, ministro de Estado que lo castigó con la jubilación forzosa:

Parece Grande y es chico;
fue ministro porque sí;
y en cuatro meses y pico
perdió a Cuba, a Puerto Rico,
a Filipinas y a mí.

O el que dedica al Ministerio, como dice Valle, de Desgobernación; el reloj aludido lo compondría un famoso liberal emigrado en Londres, Losada, que tenía ahí un afamado taller de relojería:

-Ese reló tan fatal
que hay en la Puerta del Sol
-dijo a un turco un español-
¿por qué anda siempre tan mal?
Y el turco, con desparpajo,
contestó cual perro viejo:
-Ese reló es el espejo
del gobierno que hay debajo.

Y un famoso epigrama:

¡Igualdad! oigo gritar
al jorobado Torroba,
y se me ocurre pensar:
¿Quiere verse sin joroba,
o nos quiere jorobar?

Otro:

  «Diálogo al vuelo cogido
en el baile de Menchaca:
-Oriénteme usted, querido;
¿quién es esa horrible vaca
que al pasar le ha sonreído?
   -Se lo diré, caballero:
es doña Julia Terrón,
hija del duque de Ampuero
y madre de este ternero
que está a su disposición».

O el clásico soneto “Belenes” contra Isabel II, que le valió cárcel en el famoso Saladero y destierro posterior a Puerto Rico, rematado con un famoso terceto:

Por ser cuestión que a todos interesa,
voy de belenes a ocuparme un rato:
joden la Castelani y Valcerrato
y jode Luis León con la Duquesa.

Se lo da a Pepe Arana la de Sesa,
la Riquelme a Cadenas el traviato,
y con Alba y cien más falta al recato
la de Hortega (con hache) baronesa.

Saavedra a la Lombilla jode ahora;
Sanjuán, de Fernandina es el segundo.
Y don Ramón, con la Fonseca mora.

Mas, si queréis ejemplo más profundo,
en Palacio hallaréis una señora
que es capaz de joder con todo el mundo.

Un belén es en la lengua clásica un "alboroto, asunto o situación confusa y complicada", en este caso en política. Por cierto que hizo célebre su definición de esta última, que aún hoy muestra justeza:

Política: arte ramplón
que se aprende mal y pronto,
y en la española nación
es constante ocupación
de algún sabio y muchos tontos.

Como recuerda nuestro manchego Pepe Esteban, Eduardo de Lustonó, que acabó el pobre, como tantos posrománticos, loco de atar, lo retrató con claridad:

  Cáustico, duro, severo,
eco fiel de claridades,
nos dijo cuatro verdades...
y paró en el Saladero.
  Allí purgó noche y día
pecados de su soneto
por revelar un secreto
que todo el mundo sabía.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Berlín y qué sé yo.

Anaís ha vuelto de Berlín, esa ciudad dividida por un gran limes y muralla en bárbaros gentiles y mandarines creyentes (en el ajo liberal); resulta que la amiga con quien quería viajar, una chinita, se orientó mal y se volvió chinita en el zapato, porque creía que el avión zarpaba mucho más tarde; al fin, avisada por el celular de mi hija, quien no quería irse sin ella, llegó justo a tiempo; en el aeropuerto estaban Roco y otros profes, que ayudaron mucho; esto de los chinos siempre fue lioso; y es que cuando se trata de chinos el idioma, ya le digo a mi hija, siempre será una gran muralla. Su amiga china es listísima y educadísima, por cierto. En Berlín, nada del particular, salvo la cantidad de estatuas griegas de Pérgamo que ha visto, que los muñecos de los semáforos son distintos y que los botones de las señales son fotoeléctricos; la comida alemana es tan mala como la inglesa, de forma que tuvieron que hincharse de chocolate y café en un starbuck; se paga más caro que en París por mear, se duerme poco y se habla mucho. La Puerta de Brandenburgo, como la de Toledo, más o menos. Una chica se cayó rodando por una escalera mecánica en sentido inverso y no terminaba nunca de rodar y rodar, de forma que, de no ser por un consciente que la detuvo, podría haberse pasado todo el viaje dando volteretas; parecía digno de una película de Blake Edwards y mucha gente no paraba de reír.se; se nota que nunca se han caído en esas curiosas circunstancias. Anaís se ha comprado el mismo gorro de aviador que usaban esos dos poéticos hermanos de momento inolvidable, el taxista payaso de Dresde y el negrata de Nueva York en Noche en la tierra, un gorro orejero de treinta euros, muy calentito, lo que ya merece el viaje, y a mí me ha traído una botella de vino blanco alemán (que no es tan malo como pudiera parecer, y ni siquiera glucosado), una cartera que tiene de todo menos dinero y un reloj de bolsillo de imitación plata grabado con un águila en una roca, al que le falta el Prometeo. Lo mismo hubiera dado que fuera un loro, porque yo, aquí, en casa, me paso la vida cubierto de pájaros como un San Francisco, pero sin predicar, porque soy hombre callado; tal vez por eso se aprovechan de mí y me confunden con un árbol estólido; se agarran a mis ramas las ninfas y el loro y hasta el gorrión y los periquitos se me acercan y me sobrevuelan. Ayer mismo acabé condecorado con cuatro mierdas y esto no puede seguir así. Por la calle me topo con Paco Chaves, que está renacido bajo una gorra de apache y tras una barba mefistofélica, y con Damián Manzanares, también mudado, pero de casa.

En la feria del libro de ocasión he comprado una edición crítica de El escolástico, de Cristóbal de Villalón, donde se habla de alumnos y de profesores del siglo XVI; también la segunda edición de una biografía de Alfonso X el Sabio bastante buena y documentada, aunque incompleta, de Manuel Fernández Jiménez; por ejemplo, no menciona las leyendas sobre Alfonso X incluidas por Boccaccio en su Decamerón, sobre la cual mi compa jubileta Pedro Ysado ha escrito algo, usando una edición muy buena que yo le suministré, por más que menciona otras, como la del sueño de Beatriz de Suabia o la blasfemia del rey. Se tratan las Cortes de Almagro, el fallecimiento de Fernando de la Cerda en Ciudad Real, en plena crisis contra los Benimerines, las falsificaciones del díscolo Sancho IV, su obra como mecenas y poeta y la Ida del imperio. En los nombres a veces se equivoca, como cuando cita al trobador asesinado en Villarreal como Anes do Crotón, siendo como es Eanes do Croton.

Otra vez de vuelta a médicos, a llevar los papeles de mi salud; tengo ganas de mandarlos a todos a hacer puñetas. Qué coño me importa a mí mi salud. Llevo trece años sin recidivas de mi carcinoma vesical, pero para qué. El tiempo me pasa cada vez más deprisa y yo estoy cada vez más deprimido. Pero no quisiera morirme sin acabar todo lo que tengo en la mente por escribir y sin ayudar a que mis hijas tengan la vida resuelta. Y sobre todo no quisiera morirme sin esperanza, algo que a veces ni veo ni encuentro. A veces pienso que algunos no podemos vivir sin cambiar de contexto. Como la luna, doy una luz que me es ajena; como una viga en la que mucho se sostiente, pero que no se apoya ella misma en nada.