José María Maravall, sociólogo: “Sospecho que la caída de Trump va a ser bastante estrepitosa”, en El País, Joseba Elola, 26 jul 2026:
El exministro de Educación del PSOE de los años ochenta publica un libro sobre las intrigas políticas. Dice que el descontento de algunos jóvenes con la democracia no es nuevo
Maravall lamenta profundamente la incapacidad de la clase política, hoy en día, para llegar a acuerdos entre distintos. Acodado en el sofá de su casa frente al Retiro madrileño, paliando el calor sofocante con el aire acondicionado, cuenta cómo en los años ochenta, en un momento en que UCD, el partido gobernante, se estaba desintegrando, desde el PSOE se le propuso a Leopoldo Calvo Sotelo un gobierno de coalición para asentar la democracia. Y el entonces presidente del Gobierno dijo no. Sabía que el PSOE era el partido que le sucedería, el único que podía conseguir que se avanzase por la senda democrática, y no quería que se quemase en una coalición con la UCD. “Es algo que le honra”.
José María Maravall (Madrid, 1942), sociólogo, exministro de Educación entre 1982 y 1988 y demiurgo político y electoral de Felipe González durante años, es un intelectual que siempre ha navegado entre la actividad académica y la actividad política. Acunado en Oxford, con 16 libros a sus espaldas, este excatedrático de Sociología de la Complutense y miembro de la Academia Británica y de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias ha publicado en el Reino Unido (donde realizó una parte notable de su recorrido académico) Political Intrigues. Social Democracy, Electoral Accountability and Manipulation (Springer) (Intrigas políticas: socialdemocracia, rendición de cuentas electoral y manipulación; sin edición aún en español), un libro en el que profundiza en dos de sus grandes temas: la democracia y la izquierda.
Pregunta. Hay jóvenes que piensan que la democracia no tiene por qué ser el más deseable de los sistemas, ¿qué está fallando?
Respuesta. Es algo que ha ocurrido con una cierta regularidad. Ocurrió entre los jóvenes en Polonia y en Chile, como ya conté en un libro. Puede que la democracia produzca frustración porque promete mucho y luego lo que puede entregar depende de los recursos disponibles. La gente tal vez espere milagros. Ahora, si me pregunta por qué la gente vota a Trump, para mí es un enigma.
P. ¿Cuánto cree que va a durar la deriva etnonacionalista que nos embarga?
R. Es algo pasajero. Sospecho que la caída de Trump va a ser bastante estrepitosa.
P. Dice usted en su libro que cuando las cosas van bien en un gobierno, los votantes lo premian y los políticos lo castigan, las conspiraciones se multiplican, ¿por qué?
R. Esta es tal vez una de las cosas realmente originales del libro. Cuando las cosas van bien, los políticos ambiciosos en la coalición o en el propio partido que gobierna piensan que pueden tener un futuro brillante si echan al primer ministro.
P. Usted conoce bien el Partido Laborista británico, del que fue miembro, ¿qué análisis hace de la crisis que acaba de atravesar?
R. El Partido Laborista ha tenido problemas serios desde hace tiempo. Los ingleses siempre han tenido una cierta sensación de pérdida del Imperio. Incluso Margaret Thatcher, a quien también conocí bastante.
P. ¿Cómo era la Thatcher que conoció?
R. Después del 23 de febrero, fui a ver a Thatcher con Felipe González, Javier Solana y Luis Yáñez. Había sido la primera dirigente política que había acudido al Parlamento de su país para manifestar su apoyo a la democracia española. Y fuimos a agradecérselo. Mis simpatías por Thatcher eran cero, pero fue encantadora. Su política me parecía nefasta. Su enfrentamiento con los sindicatos hasta destruirlos, su ataque al sistema público de salud, a la enseñanza pública… Dijo que Blair había sido su mayor logro.
P. ¿Lo fue?
R. No estoy muy seguro porque Blair, aparte de su desgraciada intervención en Irak, hizo bastante por la sanidad y por la educación, siendo un tipo insoportable.
P. ¿Insoportable? ¿Por qué?
R. Porque era muy pretencioso. Mis dos referentes en el Partido Laborista son [el exprimer ministro] Harold Wilson y [el exministro de Exteriores] Tony Crosland.
P. Europa está atravesando una etapa bastante de sombría.
R. Hay una cosa en esta crisis, incluyendo el horror de Trump, ese payaso ambulante, que se ha reforzado, y es la personalidad de Macron. Me gusta más de lo que me gustaba. Probablemente Europa tenga que reforzar sus órganos de decisión y eso incluye defensa.
P. En su momento fue usted una de las personas con mayor influencia política e intelectual sobre Felipe González.
R. Todo pasa.
P. ¿Cómo valora sus últimas intervenciones en el debate público con respecto al Partido Socialista?
R. Creo que no contribuye a nada. Yo conocí a Felipe González en la mili. Fuimos amigos. Pero hace tiempo que no me comunico con él, desde 2022. No entiendo su posición política actual.
P. Hace no mucho González pidió elecciones anticipadas.
R. Nadie del partido jamás le pidió a él anticipar las elecciones cuando tuvo los escándalos de Filesa, de Juan Guerra, de aquel director de la Guardia Civil, Roldán…
P. ¿Qué es lo que más le preocupa en este momento de la situación en la que se encuentra el PSOE?
R. Lo que más me preocupa son tendencias que no acabo de entender. Tengo aprecio por Zapatero, como presidente, hizo cosas muy importantes. Jamás imaginé estas sorpresas. Pero, en todo caso, lo que me extraña de todo esto es que al mismo tiempo el novio de Ayuso siga campando por sus respetos, que la financiación del local de Génova del PP siga sin investigarse y del “Luis, sé fuerte” de Rajoy quiero saber por qué tenía que ser fuerte. Hay aquí una disparidad bastante grande, ¿no?
P. ¿Hablaría de lawfare?
R. Montesquieu decía que "los jueces tenían que ser solamente la boca de la ley". Pero hay algunos jueces que parece que son algo más que la boca de la ley.
P. ¿Qué análisis le merece el desempeño de Feijóo?
R. Quitando a Hernández Mancha, me parece el peor dirigente político que ha tenido el PP. Creo que Fraga estaba a años luz de altura.
P. ¿Y cuáles cree que han sido las mayores virtudes y los mayores errores que ha cometido Pedro Sánchez hasta ahora?
R. Mi relación con Pedro Sánchez ha sido muy cordial. Me ha sorprendido que es una persona muy culta, insospechadamente culta, es muy, muy leído. Creo que las políticas educativas de Celaá han sido buenas, muchas de las legislaciones sociales son de gran valor. No se ha enfrentado a los sindicatos como sucedió en otras ocasiones.
P. ¿Y los errores?
R. Haberse rodeado de algunos indeseables.
P. ¿Errores políticos?
R. No, yo he estado a favor de la amnistía a los dirigentes catalanes.
P. Si mira retrospectivamente su trayectoria política, ¿hay alguna cosa de la que pueda decir: “Fue un error”?
R. Yo no quise aceptar el Ministerio de Educación. Pero fue una época en la que se hicieron muchas cosas. Ahora, si me pregunta: ¿qué es lo que a usted le interesa?, a mí me interesa escribir libros y enseñar. Los americanos tienen un dicho: "Publica o perece". Y los ingleses tienen otro: "Publica y perece".
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