"Por qué TODO EL MUNDO se enamora del español (según la ciencia)", de Martina Kazajina en Spain Sprinkles, hoy.
Capítulo 1: ¿Por qué la gente aprende español? (Inglés vs. Español)
Durante años, cuando trabajaba de profesora de inglés y español como lengua extranjera en varios países, tenía una pregunta favorita para el primer día de clase. ¿Y por qué estáis aprendiendo inglés para la universidad?
Necesito el B2 para entrar.
Mi jefe me lo ha pedido. O me espabilo o me manda al almacén.
Mi madre me ha mandado aquí.
Pero cuando hacía la misma pregunta en clase de español, algo cambiaba.
Es que me encanta como suena.
Estoy enamoradísima de este idioma.
Fui de vacaciones a la República Dominicana. Volví a casa, pero mi alma se quedó ahí.
Bah, es que si escucho a alguien hablarlo, me quedo como hipnotizada así escuchándolo. Me quedo así como con la boca abierta.
Años haciendo esta pregunta y el patrón casi siempre fue el mismo con el inglés: utilidad, pragmatismo y muchas veces obligación.
Con el español, casi siempre era: me encanta como suena o una historia bonita detrás. Llegaban a clase con los ojos brillando, totalmente enamorados antes de saber ni una sola palabra. Si eres hispanohablante, este vídeo te va a contar por qué tu idioma tiene este efecto en la gente y si llevas tiempo aprendiéndolo, esto te va a explicar exactamente qué te pasó a ti, porque tiene una explicación y es más científica y más fascinante de lo que os esperáis.
Razón número uno: tu cerebro tiene opiniones estéticas sobre los idiomas,y el español le cae bien.
Capítulo 2: Razón 1: Fonestética y cómo tu cerebro procesa el sonido
Existe un campo científico que se llama fonestética. estudia por qué ciertos sonidos nos parecen bonitos, aunque no entendamos absolutamente nada de lo que significan.
Sí, hay gente que se dedica a esto y me parece maravilla. En 2021, un grupo de investigadores cogieron grabaciones de 16 idiomas europeos. Se las pusieron a un montón de personas sin decirles qué idioma era y les pidieron que los calificaran, bonito o feo, musical o no, sexy o para nada. El español quedó entre los más valorados junto al italiano y al francés. ¿Y por qué? encontraron varias cosas interesantes.
El español es rápido y resulta que los idiomas que sonaban más rápidos tendían a recibir mejores puntuaciones. Tiene también muchas sílabas del tipo consonante + vocal: pa, te, mi, no, la, sin grupos de consonantes seguidas que corten el flujo. El resultado es un sonido muy continuo, sin tropiezos.
Y luego está esto que me parece particularmente curioso. Los participantes no describieron español solo como bonito, lo describieron como fuerte, convincente y decisivo. O sea, no es que suene delicado, es que suena con carácter.
Pero aquí viene la parte que lo complica todo un poco. En 2023, un estudio publicado en PNAS hizo algo parecido, pero a una escala mucho mayor. 228 idiomas, miles de evaluaciones intentando eliminar el efecto de que la gente ya conociera o tuviera asociaciones con esos idiomas. Y la conclusión fue bastante más escéptica.
Cuando los oyentes no tenían ninguna familiaridad previa con un idioma, no había uno que fuera universalmente más bonito que los demás.
Entonces, ¿qué? Todo mentira, ¿no? Exactamente. Hay dos cosas mezcladas.
Por un lado, las propiedades acústicas que acabamos de ver, el ritmo, las vocales abiertas, la velocidad, la fluidez.
Por otro, todas las asociaciones que el cerebro ya tiene guardadas.
Y aquí está la clave. El español casi siempre viene a la vida de la gente en contextos positivos. Una canción que te mueve, una serie que te engancha, una persona que te gusta, unas vacaciones que no olvidarás. No es casualidad, es que el español lleva décadas siendo protagonista en la música, el entretenimiento y la cultura global. Y casi siempre desde un lugar de alegría, de calor, de algo que apetece.
Así que cuando tu cerebro escucha este sonido, sabe exactamente cómo sentirse. Lo archiva como algo bueno antes de que tú lo decidas conscientemente. Es como cuando años después hueles el perfume que usabas durante una época muy bonita de tu vida. Lo vuelves a oler y de repente estás ahí otra vez como si hubieras viajado en el tiempo. No has hecho nada, solo has olido. Eso es exactamente lo que te hace tu cerebro con el sonido del español: lo escucha, lo conecta con algo que ya viviste, lo archiva como algo que merece repetirse.
Así que la próxima vez que alguien te diga que el español suena bonito, incluso sin entenderlo, no es solo romanticismo, es fonestética y es memoria asociativa. Tu cerebro ya lleva años construyendo esta opinión sin avisarte.
Capítulo 3: Razón 2: Refuerzo positivo y la adicción al aprendizaje
Razón dos: el español te recompensa desde el minuto uno y tu cerebro se vuelve adicto. Claro, en algún momento, después de la canción, del viaje, de quedarte hipnotizado escuchando una conversación, algo pasa.
Decides que quieres aprender este idioma. Abres la app, te apuntas a una clase, buscas un curso en YouTube, das el paso y aquí es donde podría haberse acabado el amor, porque muchos idiomas en cuanto empieces a aprenderlos de verdad te reciben con una pared, con irregularidades, con sonidos imposibles, con la sensación de que eso va a tardar años en tener sentido. El español no te hace eso. El español te recibe con recompensas y llegan rápido. Ortografía transparente: lo que ves es lo que pronuncias casi siempre. Okay. La H no suena. La C y la G suenan diferente según la letra que les sigue. La B y la V se escriben diferente, pero suenan igual. Pero dos formas de escribirlo. Poco más.
Parece mucho, pues comparadlo con el inglés, donde existe una broma que dice que la palabra fish, "pescado", se podría escribir goaty. G h o t i. La gh de enough, donde se lee como f la o de women y la ti de nation. Sh. Fish. Aquí en español el pez se escribe pez y se lee pez, no murciélago, revolucionario.
No hay tonos como en mandarín, en vietnamita o en tailandés, donde el tono de voz cambia el significado de la palabra por completo. La misma sílaba puede significar cuatro cosas diferentes dependiendo de cómo la digas. En español eso no existe. Una palabra es una palabra, la digas como la digas. Y encima, dependiendo de dónde vengas, puede que ya sepas una parte enorme del vocabulario, sin haber estudiado ni un día. Si hablas inglés, animal, hotel, error, festival, motor, doctor. Si sabes francés o italiano, más fácil aún. Estas palabras se llaman cognados y en español hay miles. Y así vas recompensa tras recompensa, asombrado de lo generoso que es este idioma. En psicología esto tiene nombre, refuerzo positivo. Cada pequeña victoria manda una señal a tu cerebro que dice, "Esto merece la pena." Sigue. Es el mismo motivo por el que cuando alguien te dice: "¡Uf, qué bien te queda eso!" te pones esa ropa una y otra vez.
Capítulo 4: Razón 3: Tu "Language Ego" y la transformación de tu personalidad
Razón tres, para rematar, el español te da una versión de ti que no sabías que existía.
Cuando ya llevas tiempo aprendiéndolo y has llegado a un buen nivel, podría haberse apagado la llama, pero no. El español tiene una sorpresa más guardada. De repente, hasta habiendo sido siempre una persona reservada y de pocas palabras, te empiezas a dar cuenta de que gesticulas más, de que subes el volumen sin querer, de que sonríes mientras hablas, de que metes diminutivos y palabras cariñosas sin pensarlo, como si el idioma te hubiera dado un permiso para ser otra persona.
Eso tiene una explicación científica. El psicólogo Alexander Guora describió en los años 70 un concepto que llamó language ego. La idea de que tu personalidad está tan ligada a tu lengua materna que cuando hablas otro idioma, el filtro de vergüenza social se relaja. No desaparece del todo, se relaja y en ese espacio que queda aparece una versión tuya un poco más abierta, un poco más expresiva, un poco más libre.
Jean de Val de la Universidad de Londres lo estudió durante décadas y encontró algo específico. Los hablantes no nativos del español reportaban niveles de expresividad emocional más altos en español que en su propia lengua materna.
¿Y por qué en español especialmente?
Language ego ocurre con cualquier segundo idioma, pero es que lo que hace el español diferente es lo que viene con él. El español no llega solo, llega con una cultura, o mejor dicho, con 21 culturas que activamente te invitan a ser exactamente esa persona. Una cultura en la que gesticular es normal, donde las conversaciones duran horas, donde la expresividad no es exageración, sino comunicación, donde ser abierto no es raro, es lo esperado. Y lo más bonito de todo es que este efecto no desaparece cuando dominas el idioma. Al contrario, cuanto más fluido eres, más espacio tienes para esa persona, porque ya no estás pensando en las palabras, ya estás simplemente siendo. Y esa persona más libre, más expresiva, más abierta que aparece cuando hablas en español, no quiere irse y tú tampoco quieres que se vaya. Y bueno, ahora sabes por qué, o al menos tienes una teoría más sólida que "es que suena bonito".
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