jueves, 4 de febrero de 2010

Para los que idealizan la enseñanza en EE. UU.

Este es el testimonio escalofriante de algunos compañeros que son profesores visitantes en Philadelphia:

S

Experiencia en S. High School.

El primer día que estuvimos en S. High School nos encontramos primeramente con que no había un departamento de español, sino que dependíamos del departamento de ESOL, con lo que nuestra jefa no tenía mucha idea de los libros que había en la escuela ni de las clases de españool. Las únicas profesoras de español en el centro éramos M., también profesora visitante recién llegada y yo.

Después de preguntar por los libros dos o tres veces, nos ofrecieron unos publicados en los años setenta que, por supuesto, no podíamos utilizar. Una semana más tarde encontramos una habitación con libros porque nos lo aviso otro profesor.

Como nadie nos avisó de las medidas de disciplina que podíamos tomar, se nos colaban constantemente alumnos de otras clases para insultarnos y dejarnos en ridículo. Nadie nos dijo que teníamos que pedir un horario o una identificación de los alumnos, con lo que ellos se presentaban en la clase con el nombre de un estudiante de las listas para torturarte psicologicamente y para pelearse con alguno de los estudiantes verdaderos. Por supuesto que los estudiantes venían sin papel y sin bolígrafo a clase, no era necesario para ellos, ya que su intención no era trabajar sino fastidiar.

Dos días después de empezar la escuela nos encontramos con que había un fuerte olor a mariguana en los pasillos durante toda la mañana. Olor que no se disióno en todo el año.

Nos nombraron un mentor dos meses después de empezar la escuela para ayudarnos con todo tipo de inconvenientes o dudas, era ya un poco tarde para explicar las técnicas de grupo o los procedimientos de la escuela.

Los verdaderon incidentes con el alumnado llegaron la semana anterior a las vacaciones de Navidad:

Con la ayuda de mi mentora conseguí echar de mi clase a un alumno que era una verdadera amenaza. El alumno pensaba que no le entendía y me decía que si le suspendía me iba a esperar fuera de la escuela. Tuve a una profesora asistente en ese grupo que me dijo que no quería volver debido a ese estudiante ya que también la amenazó el primer día que ella estuvo en la clase.

Los pasillos de la escuela, por otra parte, seguían despidiendo el olor permanente a mariguana, los estudiantes pasaban mas tiempo en los pasillos que en sus clases y podías ver como hablaban por los teléfonos moviles para contactar con los traficantes de drogas. También jugaban y apostaban a las cartas. Los policías no daban a basto, ya que había seis para cerca de dos mil alumnos.

Dos días antes de las vacaciones, a las ocho menos cinco de la mañana, dos chicas se presentaron en la clase de M para pegarse. Podíamos escuchar los gritos de ambas niñas y, como no habia vigilancia en los pasillos, se colaron cuarenta estudiantes en la clase para subirse encima de las mesas y empezar a gritar al unisono: “pelea, pelea”. Yo estaba ocupada intentando llamar a seguridad y M consiguión abrirse paso para entrar en su clase.

Después de Navidad pensamos que los ánimos iban a calmarse, pero el verdadero problema ya no estaba dentro de la clase, sino en los pasillos. Seguían entrando alumnos para pegarse con los nuestros.

En febrero, y coincidiendo con el principio del año chino, estaba sentada en mi pupitre y escuché un ruido parecido al de una mecha de petardo miré y, efectivamente era un petardo de tamaño considerable al lado de mi silla. Reaccioné y salté de mi pupitre a tiempo para que el artefacto estallase sin tocarme a mi. La única consecuencia del accidente fue que se me quemón una chaqueta colgada en mi silla. Hablé con mi jefa del departamento y me dijo que ese tipo de incidentes eran communes ya que las tiendas vendian los artefactos para celebrar el Nuevo Año según el calendario chino.

Después del incidente estuve ausente un día y me encontré con que al día siguiente mi clase estaba destrozada. Los posters y los trabajos de los estudiantes estaban en el suelo y habían tirado los libros por la ventana. Mientras algunos estudiantes hacían ejercicios encomendé a dos chicas que me ayudasen a recomponer la clase, volviendo a forrar las pizarras y volviendo a colgar posters con ellas, mientras tanto dos estudiantes, sin que yo los viera y en silencio absoluto habian tirado más libros y mis flashcards por la ventana.

En el mes de marzo lo único que me sucedía es que mis alumnos me insultaban a diario, cuando los decía que necesitaban trabajar para aprobar me decían: “no quiero puta, que te jodan”, con lo que tuve que tomar medidas de disciplina y estar ausente cuatro días ya que, de tensión nerviosa se me pinzaban los músculos de la espalda y no me podía mover bien.

Abril fue un mes relativamente tranquilo y en mayo, debido de nuevo a la poca vigilancia en el pasillo me tiraron una bomba fétida dentro de la clase. Los últimos días del mes apareció un ratón dentro de mi clase. En junio me enteré por otra profesora que los estudiantes lo habían metido allí.

Aparte de estos incidentes personales, había coches de policía en el aparcamiento y nos explicaron que había presos que venían de la cárcel para tomar sus lecciones diarias, a estos se les identificaba porque llevaban tobilleras de seguimiento. El director nos recomendaba altamente que entregasemos las listas informatizadas de los alumnos a diario, ya que uno de los estudiantes habia sido acusado de violacion y se había probado gracias a nuestra efectividad y a entregar dichas listas, que no tenía coartada en el juzgado ya que todos los profesores le habiamos marcado ausente. Tuvieron que sacar de mi clase a una alumna porque vivía constantemente amenazada por otro estudiante de los míos y un día la atracó en la calle. El año pasado una profesora nueva sufrió una agresión en la primera evaluación porque suspendió a una niña. El castigo fue que suspendieron a la chica durante cinco días y después de vuelta al cole.

The Middle States Commission vino el año pasado a validar la escuela, ya que hace cuatro años vinieron y la encontraron en un estado tan lamentable que tuvieron que darle un plazo de tres años para que se pusiera al día.

Este año la escuela se ha reformado bastante: los disciplinarios estan en la tercera y cuarta planta poniendo orden continuamente en los pasillos y no en la planta baja en un despachito como el año pasado. Los pasillos están vigilados por policias en todas las plantas, aunque no en todas las alas del edificio. Los disciplinarios avisaron en una conferencia de que, por favor dejasemos entrar en clase a los niños que lleguen tarde a primera hora de la manana porque si no se van a las alas traseras a fumar mariguana, jugar a las cartas apostando y a hacer sexo oral. Por supuesto que sigue habiendo peleas en la cafetería y en los pasillos, normalmente ocurren los jueves.

A mi personalmente a finales de noviembre una de mis alumnas me sacó al pasillo de un empujón y he sufrido un caso de acoso sexual verbal. Sigo sin libros de texto. Tengo uno y hago fotocopias para todos mis alumnos. Cuando comento que quiero mas libros me contestan siempre del mismo modo: no hay presupuesto.

Estos son los centros donde se envía a los profesores visitantes sin previo aviso y sin garantías de cambio a una escuela major. El año pasado cuando yo fui a hablar a la oficina de contratación para expresar mis deseos de quedarme un año mas en los Estados Unidos, y mi deseo de cambiar de escuela, me dijeron que no se podía garantizar un cambio a una escuela mejor . Se me ofreció la escuela Martin Luther King, que por supuesto rechacé. El mismo centro del que tuvieron que transferir a dos profesores este año.

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P.:S H.S.

Mi experiencia es la siguiente:

Al llegar a Philadelphia no nos habían asignado aún los colegios. Unos días después nos lo dijeron. Es decir, vinimos a U.S.A. sin saber donde ibamos a enseñar. El primer mes fue agonizante para mi, porque
no paraba de recibir información negativa de mi centro, incluidos profesores americanos que han trabajado aquí y también me asustaba la idea de ir sola.

Pensabamos que iban a distribuirnos en colegios según la experiencia, para que nos apoyaramos mutuamente.

La acogida de la subdiretora fue buena (claro, la profesora anterior de Spanish estuvo tres meses!!!). Me asignó una buena clase, me dio algunos libros y fin de la ayuda.

La primera semana de clase un profesor se acercó a mi clase (nunca le he vuelto a ver) y me hizo dos regalos: unas entradas para ir a Longwood Gardens y un spray anti-robo (no se como se llaman pero creo que sabeis a lo que me refiero). Me desaconsejaron quedarme en el colegio mas tarde de las 4:30. Esa fue la bienvenida.

Ha habido desinformación total sobre el sistema aquí, sobre los protocolos en los colegios y algunas de nuestras responsabilidades.

En mi colegio ha habido 4 asesinatos este año. No muertes accidentales, sino tiros en la cabeza, atracos y demás incidentes. Personalmente aun no me he puesto a ver los artículos que salen en el periodico sobre Gratz, porque vivo mas feliz en la ignorancia sobre lo que sucede en algunas partes del colegio durante el día. Desde luego que una gran mayoría de mis alumnos acuden a juicios varias veces en el año. Otros dejan de asistir porque tienen que ser internados en centros de desintoxicación…. y un largo etc. que no quiero detallar.

Estoy aprendiendo mucho en este año, gracias a Dios algunos profesores (contados) han sido de mucho apoyo, y eso HA PERMITIDO que me quedara en este centro. Ahora diría que he cogido cariño a los chavales, que ellos no son el problema, sino este sistema basado en el politiqueo más que en el bien comun y la educación. El jefe de mi “Academy” viene repetidas veces a mi clase a darme las gracias por estar aqui, por haber sobrevivido…es que esto es una lucha diaria, y nadie nos aviso!!!!!!

El hecho de que nos den trabajo sin saber lo que nos ofrecen me parece demencial e inadmisible. Cierto es que yo acepté esas condiciones, y por eso escribo esto, para que no le suceda lo mismo a otros candidatos, tal vez la próxima vez el tiro se lo peguen a alguno de ellos.

Al igual que los demás, reescribir lo necesario, preguntar o que haga falta….tengo alguno de los artículos sobre los niños que mataron para adjuntarlos.

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Hasta llegar a Filadelfia no teníamos referencias sobre los centros. Al registrarnos en el hotel nos dieron un sobre con el nombre de la escuela: una de las tres que tenían inicialmente adjudicadas. Desde ese preciso instante empezamos a ver cómo policías, ex-profesores, y administrativos del distrito se echaban las manos a la cabeza y nos decían lo peligroso que era el centro y la zona. Llegamos doce horas después a la oficina de recursos humanos con cinco referencias espeluznantes y preguntamos que qué había de verdad y que dónde nos mandaban. La respuesta fué que la gente exageraba y qué habíamos sido libres a la hora de elegir venir.

Conseguimos una primera toma de contacto con el centro. Hicimos una primera visita: las condiciones del centro eran lamentables: aulas que se intercomunicaban, ausencia de libros y materiales, desorganización
administrativa evidente, a menos de una semana de empezar el curso. En una primera reunión con el personal se comentó la necesidad de que los profesores pasaran por el detector de metales, pues algunos sustitutos el año anterior acudían armados. La publicidad que encontramos en la secretaría del centro, hacía referencia al historial de hechos violentos del instituto, incluyendo la violación de una profesora.

Algunos profesores nos comunicaron que íbamos a tener 40 alumnos por clase, y 50 dólares de presupuesto, que procuráramos a toda costa evitar ciertos pasillos y escaleras, porque los estudiantes se drogaban ahí, y que si estábamos preparadas para la agresividad verbal. Nos recomendaron que no llorásemos nunca delante de los alumnos y que nunca, bajo ningún concepto, les diésemos la espalda.

Nos planteamos no aceptar la escuela, y después de mucha insistencia, nos reunimos con el principal. Este nos garantizó unas condiciones de trabajo aceptables: aula, libros, seguridad personal, y nos comunicó que la escuela iba a cambiar de modo radical, porque una agencia privada había tomado la responsabilidad, y que habría presupuesto para el proyecto.

No muy decididas, y contemplando después de una seria conversación con PB que el cambio de escuela era una posibilidad pero que diéramos primero un voto de confianza al proyecto nuevo del centro, empezamos el curso académico.

Desde el principio el caos administrativo y la falta de personal eran brutales. Sólo a un día de empezar tuvimos acceso a la llave del aula, que tuvo que pedir personalmente nuestra coach al director: nadie sabía nada ni se encargaba de nada.Tuvimos que sacar montones de basura, buscar pupitres, etc.

Cuando llegaron los alumnos desde el principio reinó el caos: no tuvieron tarjeta de identidad hasta la tercera semana. Hasta la segunda semana no pudimos encontrar un set de 30 libros cada una. Ante la petición de materiales básicos la respuesta fué siempre la misma: cónmpralos. No teníamos acceso a la fotocopiadora de nuestra planta, que o estaba estropeada o faltaba papel. No tuvimos nada excepto unas clases llenas de alumnos que ni siquiera sabíamos si eran nuestros.

Los insultos y la agresividad verbal fueron permanentes durante todo el tiempo que pasamos ahí. Las peleas fueron otra constante. Nos lanzaron objetos. Nos robaban el poco material que teníamos. Nos teníamos que atrincherar básicamente. Los teléfonos los arrancaban de la pared para que no pudiéramos contactar con la policía.

Las medidas disciplinarias eran inexistentes. Estábamos aisladas en clase sin apoyo de ningún profesor, ni de la administración. Nos robaron objetos personales. Y aterrorizadas, entregamos a un profesor que sí tenía la suerte de contar con un armario con llave tijeras y demás objetos punzantes.

Sospechabamos por el olor la actividad en los pasillos (no había cámaras de seguridad ni personal vigilándolos) y la actitud que muchos estaban drogados. Los insultos de carácter racista fueron permanentes: los niños decían que olía a blanco. Un día una señora trajo ambientador como respuesta, y la falta de respeto por parte del supuesto encargado de la disciplina de la planta era evidente: nos llamaba mamasita delante de los alumnos continuamente. De cada uno de estos hechos fué consciente e informada nuestra coach, que iba informando puntualmente de la situación al distrito.

La situación no sólo no mejoró en la tercera semana sino que fué a peor: el estrés era insostenible. El viernes que hubo un huracán en Filadelfia la situación llegón al paroxismo: los sustitutos se negaron a venir al centro. La situación estaba fuera de control, con peleas en todos los pasillos, y el centro a merced de los alumnos, que entraban, salían sin control. Nos pusieron a sustituir en el sótano. Sin adultos alrededor visibles, pasamos una situación de pánico. Nuestra coach, después de comunicar la situación a PB y considerarla como de peligrosidad, nos dijo que no volviésemos hasta nueva orden.

Después de tomarnos dos días de descanso durante los cuales se nos aseguraba que nos adjudicarían una nueva escuela, Peter Bent nos ordenó volver, mientras se hacían las gestiones oportunas. Antes nuestro problemas de salud causados por el estrés, no lo consideramos posible, y sólo cuando dijimos que no contemplábamos la idea de volver a la misma escuela, que antes nos volvíamos a casa, se nos buscó otra escuela.

En todo este proceso, si no hubiese sido por la documentación aportada y por las gestiones de nuestra coach, y de las autoridades educativas en Nueva York, no se nos hubiera creído a nosotros en ningún momento.

El final de esta historia es que ante el cúmulo de irregularidades, el director y su equipo fueron despedidos poco tiempo después. La historia de nuestra nueva escuela es completamente distinta: no nos podemos quejar de la acogida que tuvimos, ni de la organización del centro, ni de las condiciones básicas de trabajo. Aunque el iniciar un nuevo trabajo supuso un gran esfuerzo de adaptación por nuestra parte.

Nuestra actual escuela sigue apareciendo en la lista de centros conflictivos, no es un alumnado fácil en absoluto, pero no nos hemos sentidos amenazadas físicamente en ningún momento.

Antes de cambiarnos, recibimos una carta en la que todas las partes se comprometían a efectuar el cambio con una condición: que solicitáramos escuela en el mismo periodo en que solicitan los profesores de aquí, en primavera. Según el último e-mail que hemos recibido de W, ésa condición se obvia, no se contempla la posibilidad de que solicitemos plaza, sino que debemos esperar hasta Junio como muy pronto, y que nos digan las plazas “especiales” de que disponen. Esta nueva condición obviamente entra en contradicción con la carta que nos enviaron. Ya no sabemos a qué carta quedarnos, y después de un año de estrés y tras conocer el funcionamiento del programa en Filadelfia, nos tememos que la opción de quedarnos dependa de un mal centro. Ha sido demasiada presión para lo que se supone es un programa de intercambio. Y ya no sabemos si merece la pena aguantar más sinsabores y seguir trabajando en este país.

Espero que os sirva y que entre todos logremos transmitir esta información a quien corresponda o esté interesado.

Mal día

Cualquiera tiene un mal día, incluso una mala semana o un mal año, pero yo más, porque soy yo (esto de ser yo es muy común, sobre todo para mí). Resulta que me olvido de tomar las pastillas, o de repente me despierto en mitad de la noche pensando en que hay una conspiración universal para hacerme la puñeta hasta que descubro que la encabeza este cura, que ha sido un sueño y me vuelvo a dormir y a tener otra pesadilla, para variar; eso es lo bueno, porque la mayoría de las veces me quedo en vela, como ahora. Con las pesadillas me pasa tener tan poca imaginación que son más reales que la vida misma, tan razonables que muchas veces suelen acaecer de verdad. Y se non è vero, è ben trovato.

Por eso uno se despierta sombrío, rumiando pensamientos nocivos, frustrado por no haber empezado lo que tenía que hacer, por no haber terminado lo que empezó, por no haber quedado satisfecho con lo que hizo y por no poder parar de imaginar más cosas que tendrá que hacer. No parar de dar vueltas a la cabeza, como la niña del exorcista, es mareante, hace vomitar, aunque no necesariamente cuajo verde. Uno aplica a todo la hipérbole, el pleonasmo, la metáfora y la paradoja; lo desencuaderna y disloca con el hipérbaton y lo vuelve a montar; y lo desconoce y extraña metaforizando y alegorizando sin parar, hasta que nada queda reconocible y todo ha tomado la forma de paradoja. Cualquiera pensaría que estoy estresado, si no estuviera ya tan (des)hecho al estrés que se diría lo normal es lo raro. Desayuno con mis complementos directos y doy un beso a mi predicado nominal, aunque a veces me considero el predicado verbal de mi señora y mujer, pero no sólo tengo comida la moral, sino digerida y transformada directamente en una mierda, ni siquiera consistente: pura diarrea.
They are but dressings of a former sight o, como dice Darío, "nada más que maneras expresan lo distinto". Se levanta uno a hacer cosas y se queda mirando estúpidamente al vacío, como si lo que realmente necesitara es tiempo para no hacer nada. Lo único que no cesa en este calvario o estado de cosas es la necesidad de escribir y dar rienda suelta a la palabra, que "corre cual velocísimo correo", cual dice Aldana/La nada, quien experimentaba un similar deseo de nirvana:

Pienso torcer de la común carrera
que sigue el vulgo y caminar derecho
jornada de mi patria verdadera;
entrarme en el secreto de mi pecho
y platicar en él mi interior hombre,
dó va, dó está, si vive o qué se ha hecho,
y porque vano error más no me asombre,
en algún alto y solitario nido
pienso ocultar mi ser, mi vida y nombre
y como si no hubiera acá nacido
estarme allá, cual eco, replicando
al dulce son de Dios, del alma oído...
Ojos, oídos, pies, manos y boca,
hablando, obrando, andando oyendo y viendo
serán del mar de Dios cubierta roca...

Mas, pues Montano, va mi navecilla
corriendo este gran mar con suelta vela
hacia la infinidad buscando orilla...

Empero, por desgracia, lo único que es constante en nosotros es la inseguridad, Galdós/Cela dixunt . Claro está que uno siempre ha tenido la vocación de vender pipas en un puesto de chuches, desde que conoció siendo un jovencito a un respetable y canoso señor, llamado Marcial, que filosofaba discretamente en un puestecillo de la plaza de San Antón. Vendía además vino a granel y era sin duda una de las personas más cuerdas y felices del barrio, durmiendo bien, teniendo poco y ocupándose de menos. Esa tendencia a ser ermitaño, homeless, clochard o cuando menos mochilero me acompaña siempre, por más que no sea del tipo de bajar a comprar tabaco y no volver.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Pensiones


Ahora habrá que cotizar más para recibir una miseria. ¿Alguien recuerda la pensión del pobrecillo consejero del Banco de Bilbao? Y mientras tanto, Sagasta se va rezar con Obama y no con la familia del soldado asesinado por los talibanes. La foto queda mejor, con más talante. Lamentable.

martes, 2 de febrero de 2010

Paro

Estudio de medios. Dejémoslo sólo en los titulares, porque, si no, se me pondrá muy mal humor.

EL País: "125.000 nuevos parados en enero". Vamos, el pan de cada día, esto es normal, tampoco es para tanto...

El Mundo: "Nuevo récord del paro: 4.048.493". Asombroso; qué hazaña. Resulta difícil acometer tal proeza... Cosas todas propias de un periódico liberal e individualista, como es El Mundo.

ABC: "4.048.493 parados". La fuerza y la unidad del número es lo que importa al periódico monárquico.

La Vanguardia: "Catalunya lidera el aumento del paro, que rebasa la cota histórica de los 4 millones". Como siempre, barriendo para casa. Qué tacaños.

El Público: "4.048.493 parados". Aséptica limpieza, no nos vayamos a comprometer demasiado... El periódico de izquierdas, diciendo lo mismo que Abc... Hay que pensar seriamente sobre esto.

Marca: "Declaraciones de Joan Laporta: Quieren meter presión con los árbitros porque somos la referencia" (hay que poner también el titular de algo que interese realmente a los españoles, pues no en vano es el periódico más vendido)

Reflexión: la verdadera opinión sobre el asunto de los españoles sería demasiado fuerte como para que los vendidos y bandidos periódicos quisieran publicarla. Acabamos de superar los cuatro millones de parados. La nueva meta del gobierno de Sagasta, que sigue cantando bajo la crisis, será llegar a los cinco millones. Creo, sinceramente, que, si se lo proponen, con un poco de esfuerzo que pongan y con la inestimable cooperación de la oposición de Cánovas y su comparsa de choriceros, las televisiones, las radios, la prensa e incluso los medios informativos, además del fútbol y la reforma educativa, llegarán por fin a cumplir tan ambicioso objetivo e incluso a rebasarlo. Hasta empieza a parecer preferible la Italia de don Berlusconi.

Y el guapísimo Sagasta/Sarasate, tocándose el violón, bajo la que está cayendo, probablemente su propio Zapateado, con su famosa técnica de la mano izquierda, en vez de dimitir, y pensando, para más inri, en presentarse otra vez; no ceja el de las cejas y nos cejará con el encejalograma plano; deberían encejarlo de una vez tras unas cejas; pero, en fin, ¿para qué? no sirve de nada cejarse de él.

lunes, 1 de febrero de 2010

Mi loro se ríe

Se ríe, se ríe tanto que se le esponjan las plumas. Otras veces suelta una especie de ruido de grúa de obra que nos pone los pelos de punta; parece unos alicates con alas, y con quien más a gusto se siente es con Ana Isabel. Paloma, mi hija poetisa, compone sesudos pensamientos sobre el destino, que descubro a veces abandonados por las mesas; salgo de noche, bajo las farolas y los esqueletos de los árboles, cuando Ciudad Real se llena de chinos que van a relevar a sus mujeres, paseantes de perros meones, mendigos de farmacias de guardia y divorciadas o viudas que se atiborran de chismes en las peceras de los cafés; me atirita y arrecha la crudeza del frío invernal; veo que muchos baretos han cerrado o están de obras aprovechando la crisis etílica. Todo está lleno de tiendas de apariencia: trapos, perfumes, peluquerías, bazares de regalos, joyerías, decoraciones... Se diría que hay mucho feo que adornar y mucha mierda que tapar y mucha hipocresía para gastar. De repente descubro por qué no tengo un duro.

Pensamientos literarios de una alumna de ESO

Tomado de por ahí:

Garcilaso enamorado de Isabel Preysler, Bernardo del Caprio, el cantar de gesta del Cid Campoamor...

Bendita reforma educativa.

Símbolos

Uno, que tiene la costumbre de leer signos y descifrar símbolos literarios y exámenes escritos con un pensamiento desleído, tartamudo, esquizofénico, estreñido o simplemente impreciso, por no hablar de la ortografía imaginativa y la caligrafía parkinsoniana, se queda mirando súbitamente en Ciudad Real al final de la calle Alarcos y muy cerca de los ministerios, la recientemente inaugurada pirámide masónica frente a la cruz de la residencia de sacerdotes con el logotipo de un banco sobre la cruz, como un Espíritu Santo cualquiera. ¿Qué significa todo esto?

domingo, 31 de enero de 2010

Explicaciones a Bárbara Robinson

Tras preguntarle si poseía un inventario del archivo de Antonio Heras Zamorano, me escribe Bárbara Robinson diciéndome que si podría ir a la Universidad del Sur de California en Los Ángeles a revisarlo, porque "if not, we will have to bring the materials from archive storage and review the materials. It has been several years since I examined the collection and I cannot recall the contents very well. We do not yet have an inventory of the contents" ("si no, tendremos que traer los materiales del almacén del archivo e inspeccionarlos. Han pasado varios años desde entonces y no puedo recordar el contenido muy bien. Aún no tenemos un inventario.").

¿Cómo le digo a esta señora que un profesor de medias no puede, no tiene, no dispone de ayuda alguna para hacer cosas así? Bastante me he gastado ya comprando los libros de Heras, y desde luego no puedo pedir una pensión a la Junta de Ampliación de Estudios, como la que pidió Heras (y que entonces concedían a hombres talluditos y con estudios, no a estudiantes imberbes de Erasmus a mitad de carrera que se gastan el tiempo y el dinero organizando orgías y borracheras)

Pero, claro, estas cosas se las tiene merecidas un andaluz de padres manchegos, por investigar y querer resucitar, para quienes no la van a leer y mucho menos comprender, la tradición cultural de esta tierra de clases medias ingratas. Todavía estoy esperando que alguien aquí, porque fuera si me leen, me diga que ha leído mis libros; no caerá esa breva, pues, aunque no están mal escritos, yo, que me he leído los libros de algunos cercanos, ni lo espero ni lo deseo ya.

A Los Ángeles podía ir y fue gratis mi antiguo compañero de instituto Rafa López León, quien me hablaba asombrado de sus enormes autopistas de decenas de carriles, pero iba porque era jugador de balonmano. A los jugadores de esa cosa llamada filología hispánica estos viajes les están vedados. Pero, bueno, le preguntaré a Bárbara si hay algún profesor o profesora de español por allí tan bendito que pueda hacerme esas gestiones; tal vez tenga que recurrir otra vez a mis generosas amigas Lisa Surwillo en Stanford, o incluso Darlene Waller, la amabilísima bibliotecaria de Connecticut. ¿La Universidad? ¿Para qué? Salvo honorables excepciones, s todo palabras vacías, copas llenas, fiestecillas, tontadas, hacer el vago e irse a Madrid, sobre todo mucho irse a Madrid, a enterarse de cómo van las cosas. ¿Los eruditos locales? Dejémolos con sus coros y danzas, troteras y danzaderas.

Los norteamericanos del manchego Antonio Heras

La relación de La Mancha con EE. UU. es muy antigua; por solo hablar de tiempos recientes, arranca con Félix Mejía en Filadelfia; hoy hablaré solo del profesor , poeta y novelista Antonio Heras Zamorano, de Malagón, miembro de un efímero Ateneo constituido en Ciudad Real y que recorrió el país de arriba abajo durante cincuenta años, llegándose a casar con una bibliotecaria, Evelyn; murió en California, en 1964.

Me he granjeado una colección de sus libros, reunida poco a poco a través de los catálogos de libros antiguos de la entrerred, quizá la más completa de las que pueden encontrarse aquí. Sus tres poemarios, de un simbolismo modernista tardío, merecen algún estudio; en cuanto a sus novelas, algo inorgánicas, azorinescas de estilo y contenido y barojianas de intención, la mejor es sin duda Vorágine sin fondo, publicada en el significativo año de 1936, por Espasa-Calpe, donde aparece apenas enmascarada una crítica demoledora de la apatía y degeneración de una pequeña ciudad de provincias, Ciudad Real, descrita en el texto con el sobrenombre asaz juicioso de Villaplana. Describe muy bien el mecanismo de marginación y ninguneo, formas de miedo a saber y conocer, que se opera sobre uno de los protagonistas, el progresista doctor Dalmiro Foncerrada, el clericalismo beato, la hipocresía moral, la mediocridad y orgullo del señoritismo, por usar la palabra del contemporáneo Ortega y Gasset, de las clases medias o burguesas, y la propiamente esclava y sin salida situación de la mujer; en algunos personajes se reconocen seres reales, como don Inocente Hervás y Buendía, etcétera. La fecha de publicación explica sin duda que no haya gozado la atención que este libro sin duda merecía: los españoles se estaban dedicando a tareas más estúpidas que leer libros. En cuanto a sus cuentos, algunos autobiográficos, otros de carácter más exterior, son quizá lo mejor de su producción: los catorce trabajos de Andanzas y divagaciones. Sorprenderá saber que en el viejo, lapidado y monjil Instituto Santa María de Alarcos que tengo delante de mi casa, conoció al gran musicólogo catalán José Subirá, que fue su amigo de muchos años y lo introdujo en el mundo periodístico madrileño. Heras dedicó dos libros a estudiar el caso norteamericano; el origen de estos títulos son unas "Cartas americanas" que empezó a publicar en Vida Manchega y continuó más tarde en El Imparcial de Ricardo Gasset y La Voz de Madrid; estas cartas fueron el tronco de sus dos libros sobre los Estados Unidos, De la vida norteamericana (impresiones frívolas) y De Nueva York a California. Como discípulo de Azorín, tal señaló su amigo, el gran poeta y crítico literario chileno Arturo Torres en las páginas de La Gaceta Literaria, y en especial el unamuniano Santacruz, (un hombre que llegó a prever la Guerra Civil en un profético escrito periodístico publicado una semana escasa antes del 18 de julio), su análisis es muy impresionista; sin embargo, a mí me parece valioso, porque su sensibilidad calaba a veces hondamente. Percibió el gran nihilismo y la gran soledad que se oculta en los huesos de los norteamericanos. Algunos de sus artículos, como "Los desaparecidos", "Los desorientados", "Una tertulia en Hollywood" y otros lo demuestran. Los norteamericanos se han educado en un país donde la pretensión a self made man termina por despojar a los hombres de sus conexiones humanas: el volcarse a la acción y al éxito material transformó a los estadounidenses en seres errantes y vacíos, que andan por todas partes descolgados y muy solos; de ahí su aprecio fanático a la bandera de su país, cuyas estrellas no forman constelación alguna, y a cualquier forma de asociación que les haga sentirse partes siempre discordantes pero hacendosas de un grupo. Es un fenómeno parecido al de Alemania y Japón, grandes naciones también sometidas a formas de represión institucionalizada muy fuertes, sea por la ética protestante, sea por la ética Tokugawa.

sábado, 30 de enero de 2010

Chorizos manchegos

El País, hoy:

El instructor del Banco de España ha propuesto una sanción de 155.000 euros y cinco años de inhabilitación para Juan Pedro Hernández Moltó, ex presidente de la Caja Castilla-La Mancha (CCM) y de 150.000 euros y los mismos años de inhabilitación para el ex director general Ildefonso Ortega.

El Banco de España ha entregado el pliego de cargos, en el que figuran las propuestas de sanciones, contra los antiguos consejeros de la entidad que fue intervenida por el ente regulador en marzo del año pasado. Las inhabilitaciones sólo afectan a Hernández Moltó y a Ortega, mientras que el abanico de sanciones propuestas al resto de los consejeros oscilan entre los 100.000 y los 5.000, según las fuentes, entre las que se encuentra uno de los afectados.

El total de las sanciones propuestas asciende a 1.085.000 euros para los ex consejeros, al margen de la propuesta para Ildefonso Ortega por dos faltas muy graves y otra grave en el ejercicio de sus funciones. Para el que era vicepresidente de la entidad, Federico Rodríguez Morata, el supervisor propone una sanción de 90.000 euros; al representante de los trabajadores, Carlos Jiménez, de 80.000 euros, y a Tomás Martín Peñato, que fue presidente de CCM, de 100.000.

El pliego de cargos propone una sanción de 40.000 euros a Emilio Sanz, uno de los consejeros propuestos por el Partido Popular, que abandonó la caja cuando se lo pidió su formación política. Otro de los sancionados a propuesta del Banco de España es la actual alcaldesa popular de Ciudad Real, Rosa Romero, con 20.000 euros, aunque no ha podido ser confirmada esta cantidad. La propuesta de sanción puede ser recurrida por los afectados en un plazo de 20 días.

viernes, 29 de enero de 2010

Sobre la opinión

Una décima del escritor y periodista que he estudiado, el ciudarrealeño Félix Mejía:


Una opinión no es delito
mientras queda en opinión,
ni muda su condición
ser hablada o por escrito.
Obra solo en su distrito,
que es el del entendimiento ;
si forma el convencimiento,
la culpa es de la verdad;
y si no, su falsedad
cede a un mejor argumento.

Luego comenta Mejía a propósito del monarca que tanto le escocía:

"A todo esto responde Fernando con facilidad y de un modo que no admite replica que lo prendan, que lo ahorquen... razones que no se pueden levantar, mientras reúna la fuerza y la soberanía a su voluntad
"

Javier Lumbreras


Hace tiempo le seguía la pista por las entretelas de la Internet, pero se había ocultado muy bien, en algún dobladillo costero. De cuando en vez retomaba esa búsqueda, por lo que vine a saber que ahora andaba por Daimiel, creo, el pueblo que ya existía hace unos seis mil años en torno a un pozo, el más antiguo de la provincia, el pueblo de las brujas, el pueblo que lleva nombre de terminación mozárabe y etimología desconocida. Ahora ha asomado al fin en los comentarios del blog, qué maravilla, y me siento menos solo. Dice que el ministro intenta hacer cosas, y si lo dice él, lo creo.

jueves, 28 de enero de 2010

Un adverbio se le ocurre a cualquiera

Un adverbio se le ocurre a cualquiera

Juan José Millás

Hemingway cobraba los artículos por palabras. A tanto el término, lo mismo daba que fueran adjetivos que sustantivos, preposiciones

que adverbios, conjunciones que artículos. No recuerdo de dónde saqué esa información, hace mil años (cuando ni siquiera sabía quién era Hemingway), pero me impresionó vivamente. En mi barrio había una tienda de ultramarinos, una mercería, una droguería, una panadería, una lechería… Pero no había ninguna tienda de palabras. ¿Por qué, tratándose de un negocio tan lucrativo, como demostraba el tal Hemingway? Para vender leche o pan, pensaba yo, era preciso depender de otros proveedores a los que lógicamente había que pagar, mientras que las palabras estaban al alcance de todos, en la calle o en el diccionario.

Imaginé entonces que ponía una tienda de palabras a la que la gente del barrio se acercaba después de comprar el pan. Sólo que yo las vendía a precios diferentes. Las más caras eran los sustantivos, porque sustantivo, suponía yo, venía de sustancia. Si la sustancia de una frase dependía de esta parte de la oración, lo lógico era que valiera más. Después del sustantivo venía el verbo y, tras el verbo, el adjetivo. A partir de ahí, los precios estaban tirados. Cuando un cliente, en mis fantasías, compraba tres sustantivos, le reglaba cuatro o cinco conjunciones, para fidelizarlo. Mi padre, que era agente comercial, utilizaba mucho el verbo fidelizar. ¿De dónde, si no, iba a sacar yo esa rareza gramatical? En mi tienda imaginaria había también un apartado de palabras inexistentes, para gente caprichosa o loca. Aún recuerdo algunas: copribato, rebogila, orgáfono, piscoteba, aguhueco, escopeja…

El negocio imaginario iba bien. Todo el mundo necesitaba mis palabras. Al poco de inaugurar la tienda tuve que contratar dos empleados porque no daba abasto. Luego compré el piso de arriba para ampliar el negocio, pues llegó un momento en el que la gente me pedía también frases. Puse en el sótano un taller con cuatro gramáticos que se pasaban el día construyendo oraciones. Las había de muchos precios, claro. Las frases hechas eran las más baratas. Recuerdo, entre las que tuvieron más éxito, en boca cerrada no entran moscas y no rascar bola, pero a mí me gustaban mucho también leerle a alguien la cartilla, ser un hueso duro de roer, chupar cámara, pelillos a la mar, o mi sastre es rico. El precio de las frases aumentaba a medida que resultaban menos comunes, o más raras. Por alguna razón que no llegué a entender, había mucha demanda de frases absurdas. Me duelen los zapatos, por ejemplo, los espejos fabrican harina orgánica, o las cremalleras son menos sentimentales que los botones. Con el tiempo tuve que crear un departamento dedicado de manera exclusiva a la construcción de frases absurdas.

La idea de la tienda de palabras y frases me resultó muy liberadora, pues siempre pensé que ganarse la vida era condenadamente difícil. El mayor miedo de mi infancia era el de acabar en una esquina, vendiendo pañuelos de papel. Un día que mi madre, tras suspirar con expresión de lástima, se preguntó en voz alta qué iba a ser de mí, le dije que no se preocupara, pues había decidido que iba a poner una tienda de palabras. Tras meditar unos instantes, me dijo que eso era un disparate y que debía poner mis energías en cuestiones prácticas. Ahí acabó mi sueño de vender palabras. Luego, de mayor, comprobé que los anuncios por palabras constituían un capítulo muy importante en la cuenta de resultados de los periódicos. Pero no le dije nada a mamá, para que no se sintiera culpable.

De todos modos, acabé viviendo de las palabras. No tengo una tienda abierta al público, tal como soñaba entonces, pero me levanto por las mañanas, las ordeno en un papel, las envío al periódico o a la editorial y me pagan por ellas. A tanto la pieza. Una pieza es un artículo. El término pieza se utiliza también entre los cazadores para denominar a los animales abatidos. La semejanza es correcta, pues escribir un texto se parece mucho a cazarlo. De hecho, con frecuencia se nos escapa. La otra noche, en la cama, con los ojos cerrados, pasó volando por mi bóveda craneal un artículo estupendo. Me levanté, cogí un cuaderno que tengo en la mesilla, apunté con el bolígrafo, pero la pieza había desaparecido. Desde la utilización masiva de los ordenadores, contamos los artículos por palabras. Éste que están ustedes leyendo tendrá unas 4.700. Puedo calcular a cuánto me sale la palabra y decir que cobro en plan Hemingway. Pero me sigue pareciendo mal que me paguen lo mismo por un sustantivo que por un adverbio. Un adverbio se le ocurre a cualquiera.

miércoles, 27 de enero de 2010

Nuevo documento de 100 medidas de educación

He leído el documento de 100 nuevas medidas de educación, la nueva colección de mentiras, despropósitos y vaguedades de otoño-invierno de lo que dirige el sentado Gabilondo, dizque Ministerio de Educación, salida en el oportuno momento de glorificación correspondiente al orto de los iluminativos datos del FMI, compuesta en una prosa penosa de abogado de secano capón y descerebrado, algo en verdad amargo y tristísimo de sufrir para quien todavía albergase alguna esperanza de redención de cautivos en la enseñanza por esas autoridades desautorizadas que dicen regir el coco aducativo.

Porque nada hay que decir, salvo que las medidas nuevas no son nuevas, lo que ya descalifica como disco rayado y "lengua sin manos", que decía el Cantar de Mio Cid, este conjunto de palabras que se dice propuesta y que ni siquiera llega a rango de ensoñación. La realidad se parece más a una de las pinturas negras de Goya, y el dinero no asoma por ninguna parte ni resquicio de este papelito, ni siquiera la cacareada educación en valores que intenta asentar un ministerio sin ellos y que ni siquiera sabe qué sea ESO. El ridículo, que siempre ha presidido la acción del ministerio en los desconciertos educativos, está poniendo otro huevo de pascua que no eclosionará nunca, porque nunca ha tenido nada en su interior, ni yema, ni clara, ni cáscara, ni nada, salvo publicidad, cacareo, orgullo ilegítimo y grotesco.

Para qué hablar más.

Las manipulaciones informativas y la orfandad

Esta mañana, decía la 1 que "según el informe del FMI, la economía española no crecerá". En otros medios, más informáticos que informativos, informatones o informatontos, lo que el FMI ha dicho es no sólo que se contraerá más de un 3'5 %, sino que será la única del mundo en hacerlo. Optimistas que son, como nuestro Sagasta cantando bajo la crisis con todo su circo de altísimos enanos, y que no sólo desconoce el verbo dimitir, ético y épico donde los haya y con talante y talento, sino dispuesto a presentar la jeta a las elecciones una vez más, morro de la morrería; antes una dimisión contaba en los currícula como mérito, conocer que ya no se puede aportar nada y dejar a otros... las élites renovables para no degenerar, y no la generación/degeneración tapón, que decía don Wilfredo Pareto, el no Velloso. Es más, resulta que, no por causalidad, sino por "casualidad" impura Interior ha "descubierto", precisamente cuando el FMI hacía pública la noticia, un comando "legal" de ETA. En mi pueblo, donde también pasan cosas raras, como en el Aleti, no se llama a esto manipulación informativa, sino mentira y disimulo, algo más escandaloso todavía en un canal público y pudendo; el inri pinochesco, toda la nariz a un Sagasta pegado deriva de que en el canal oscuro y tenebroso no haya siquiera publicidad privada, porque esto es publicidad también, pero del gobierno detentador de la institución demonocrática. ¿Cuándo nos declararán los primates que nos rigen, sean Sagasta o Cánovas, mayores de edad para decirnos que ellos no son Reyes Magos, sino paternales y maternales papáes y mamáes que nos ocultan la realidad de la misma forma que hacía Benigni a su hijuelo en La vita è bella, pero con más malalait condensada? Con unos papáes como estos, que no sólo no dan regalos sino que te arrebatan la hacienda y la vida, más vale ser huérfano, tener honor y salvar el culo de pretendientes indeseados.

martes, 26 de enero de 2010

Qué remedio

Esta mañana un profesor se quejaba a sus hijas:

-No quiero ir al cole.

Sus hijas le miraban consternadas; no, no estaba enfermo, no sufría baja de ningún tipo; sencillamente, su padre era así de infantil, de convoluto y de cebollo; sin embargo, como ellas son muy conscientes -salieron a su madre- le tiran de la cama, le arrastran hasta el desayuno y le preguntan ¿por qué?...

-Me aburro mucho, los niños son muy malos, me pegan y me insultan; me canso mucho, no entiendo nada de lo que hacen y de lo que dicen y me dan un montón de exámenes para corregir, cuando yo lo que quiero es jugar al fútbol y hacer dibujos.

El profesor escucha las sensatas y maduras reflexiones de las mocosas sobre el deber bien cumplido, lo de ser un padre de provecho y todas esas monsergas de que los profesores han de dar ejemplo e instruir al que no sabe, etcétera. El profesor no está muy convencido, pero al final la ley dice que tiene que ir al cole.

Todo sea por los niños.

Tiempos difíciles

Julio Navarro Blázquez, "Tiempos dificiles", en El País, 26-1-2010":

"Un informe recién publicado por Adecco basado en datos de la oficina estadística europea Eurostat, concluye que, en 2008, un español ganaba la mitad que un británico y un 20% menos de lo que recibía de media cualquier trabajador europeo. Aunque los 21.500 euros brutos por año que el informe asigna a cada trabajador patrio me parecen escasos para una economía que, según se pensaba, militaba en la Champions League, el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán acaba de afirmar que nuestra elevadísima tasa de paro debe en gran parte a los altos salarios que recibimos. Insatisfecho aún con el extraordinario rendimiento que la patronal está sacando de la endeble legislación laboral de nuestro país, el presidente de la CEOE ha traspasado la barrera de lo políticamente correcto para ir más allá y hacer público, sin subterfugios de ningún tipo, su deseo de reducir al mínimo los escasos derechos que asisten a la clase trabajadora. "

lunes, 25 de enero de 2010

Animalismo

Rosa Montero, "Amar a un animal", El País, 24-I-2010

Me llega por Internet una de esas típicas presentaciones con música y fotos. La mayoría de estos trabajos me parecen pringosamente cursis y bastante penosos, pero éste está bien hecho. Proviene de Cádiz, lo firma una tal María Larissa y es muy sencillo: una serie de estupendas fotos de fauna salvaje y unas cuantas frases de personajes ilustres sobre los animales. Son unas citas en general bien escogidas, y algunas me parecieron especialmente agudas. Como ésta del escritor francés Anatole France: "Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida".

France, premio Nobel en 1921, era un hombre pródigo en dichos memorables. Yo suelo citar estas palabras suyas: "¿Cuál es la frase más bella? La más corta". Y ahora mismo recuerdo otra sentencia de France que me encanta: "La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia". Sin embargo, no conocía esa reflexión sobre los animales, y cuando la he leído me ha impresionado. Ha sido como reconocer algo que yo ya intuía, pero que no sabía de manera consciente porque no había sido capaz de expresarlo. France lo dijo por mí, y ahí me enteré de lo que me pasaba. Esa es la maravilla de la comunicación humana, ese es el milagro de los buenos escritores: resulta que sus palabras nos explican nuestra propia vida.

Siempre me han gustado los animales, pero no conviví con uno (no amé a uno) hasta hace más o menos treinta años, que fue cuando tuve a mi primer perro. Y sí, Anatole France tiene razón: a partir de aquel momento, algo se despertó en mí. Algo que yo ignoraba se hizo presente. Fue como desvelar una porción del mundo que antaño estaba oculta, o como añadirle una nueva dimensión. Convivir con un animal te hace más sabio. Contemplas las cosas de manera distinta y llegas a entenderte a ti mismo de otro modo, como formando parte de algo más vasto. El famoso naturalista David Attenborough me dijo en una entrevista que uno de los momentos más intensos y conmovedores de su existencia fue cuando se encontró en mitad de la selva de Ruanda con un gorila de las montañas, un enorme espalda plateada, y los dos se miraron a los ojos y se reconocieron, por encima del abismo de las especies. En esa mirada cabe el Universo.

Esto no quiere decir, naturalmente, que todos los amantes de los animales sean, por el mero hecho de serlo, gente maravillosa. De todos es sabido que Hitler adoraba a los perros y que sentía mucha más angustia ante la agonía de una langosta en la cacerola (en el Tercer Reich hubo leyes que prohibían cocer vivos a los crustáceos) que ante el gaseamiento de un niño judío. Y es que el ser humano es una criatura caótica y enferma, capaz de contradicciones de este calibre. Pero lo que sí parece cierto es lo contrario: que los individuos que son crueles con los animales son muy mala gente. De hecho, una investigación multidisciplinar que se hizo en Escocia hace algunos años demostró que la mayoría de los sujetos que habían sido denunciados por maltrato animal habían cometido también crímenes violentos contra otras personas.

El animalismo, en fin, que es como se denomina el movimiento en pro de los derechos de los otros animales, es un producto moral e intelectualmente refinado. Quiero decir que la conciencia animalista forma parte del proceso de civilización, y que cuanto más culta y democrática sea una sociedad, menos cruel será con todos los seres vivos. "Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales", decía atinadamente Mahatma Gandhi (frase también incluida en la presentación de Internet). La España actual, que tanto alardea de modernidad, sale muy mal parada si la juzgamos siguiendo el dictamen de Gandhi: seguimos siendo bárbaros, seguimos siendo feroces. ¿Para cuándo la Ley Nacional de Protección Animal, que ha sido reclamada por casi un millón y medio de firmas, que el PSOE llevaba en su programa electoral y que sigue en el limbo de las promesas incumplidas? Déjame que te diga una última cita del trabajo de la gaditana. Pertenece a George T. Angell, un abogado estadounidense del siglo XIX que fue uno de los pioneros en la lucha animalista, y dice así: "A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando de la amabilidad con los animales cuando existe tanta crueldad hacia el hombre? A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces". Sí, hay que trabajar en las raíces si de verdad aspiramos a ser un poco mejores.

Aplicación a la democracia inhibitoria del quinto de Pareto

De El frente negro:

"El liberalismo se caracteriza por la libre circulación de élites. La libre circulación de élites es imposible porque el dominio político tiende a conservarse en manos de un grupo que jamás ha aceptado una competencia absolutamente libre. En este sentido, la democracia no es diferente de ningún otro régimen político. Puesto que las élites no circulan libremente, degeneran. Las élites cerradas se privan del estímulo de la competencia y degeneran rápidamente."

La estrategia del ilunga

La sociología es una ciencia apasionante; buena prueba de ello la dan principios como el de la quinta parte de Wilfredo Pareto o, por ejemplo, este interesantísimo artículo leído en este blog; en realidad, el Dilema del prisionero es una extensión de la más general Paradoja de Abilene y otras formas de pseudoconsenso, como por ejemplo la democracia:

ILUNGA: la palabra más difícil del mundo explica la mejor estrategia del mundo

El dilema del prisionero nos dice que lo individualmente racional conduce al fracaso colectivo. También las acciones colectivas (manifestaciones, revoluciones, guerras, votaciones, guerras de precios, etc.) pueden conducir al desastre de quien las apoya, y de otros.

Veamos por ejemplo la carrera armamentística que tuvo lugar en la guerra fría. Las opciones son incrementar el gasto militar, o llegar a un acuerdo para reducir su armamento. Ninguno de los dos estados puede estar seguro de que el otro acatará el acuerdo; de este modo, ambos se inclinarán hacia la expansión militar. La ironía está en que ambos estados parecen actuar racionalmente, pero el resultado es completamente irracional.

Algo parecido ocurre en el mundo de la empresa con las guerras de precios, los gastos publicitarios o los salarios de determinados deportistas. No cooperar llega a lo irracional, aunque tiene una lógica: la exclusión de otros.

El deporte nos da también otro interesante ejemplo, el de dos ciclistas escapados: a veces colaboran para protegerse del viento, pero en otras, ninguno hace el esfuerzo para permanecer delante (y el pelotón les alcanza) o uno hace todo el trabajo, lo que suele llevar a una victoria del segundo ciclista. Pero, si ese ciclista ganador escapa de nuevo al día siguiente ¿colaborarán con él?

Entonces ¿cómo es posible que funcione "algo"? No es sólo porque exista una autoridad coercitiva que multe a los gorrones. Los comportamientos también tienen su "evolución y selección natural", en la que sobreviven los más aptos. De hecho, el mundo natural ha desarrollado estrategias exitosas, aún sin haber comprensión o comunicación en torno a los problemas.

A comienzos de la década de 1980, Robert Axelrod organizó un concurso mundial entre académicos sobre un dilema del prisionero con repetición: proponer estrategias para obtener la máxima ganancia posible al someterse un número indeterminado de veces al Dilema del Prisionero, con memoria de sus encuentros previos, en un modelo informático.

Axelrod descubrió que las estrategias "egoístas" (siempre traicionar) tendían a ser peores a largo plazo, mientras que las estrategias "altruistas" eran mejores, juzgándolas únicamente con respecto al interés propio.

Sin embargo, a los cooperadores incondicionales, que cooperaban indiscriminadamente con cualquiera, no les iba demasiado bien, porque -aunque saliesen ganando cuando interactuaban con otros cooperadores- los gorrones les explotaban ilimitadamente. Esta estrategia equivaldría al principio de ética cristiana de "poner la otra mejilla".

"Habéis oído que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al malo. Más bien, a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra."
(Mateo 5: 38-39)


Otras estrategias se apuntaron a la picardía. En general actuaban con la lealtad, pero de vez en cuando sorprendían traicionando al contrario para obtener más ganancias. Esta picardía no obtuvo buenos resultados porque era represaliada duramente.

La estrategia de la Ley del Talión: “ojo por ojo y diente por diente” consiste simplemente en cooperar en la primera iteración del juego, y después de eso elegir lo que tu oponente eligió la ronda anterior. Era además el más simple de todos los programas presentados, conteniendo únicamente cuatro líneas de BASIC, y fue la que ganó el concurso. Obviamente, eso no quiere decir que sea la mejor en todos los entornos estratégicos, pero es sin duda muy robusta.

Es una estrategia colaboradora, dispuesta siempre a pactar, pero justiciera. Si la otra parte le traicionaba una vez, devolvía exactamente la misma medida, otra traición, pero sólo una vez. Era por tanto capaz de perdonar. Generaba confianza, era justiciera, pero no rencorosa y obtenía buenos resultados (o no peores) cualquiera que fuese su oponente. Lo cierto es que se dice que cuando se promulgó, era generosa, porque las penas eran antes desproporcionadas.

"Si resultase daño, darás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, quemadura por quemadura, herida por herida, cardenal por cardenal" (Ex 21,23-25).


Una estrategia ligeramente mejor es "ojo por ojo con capacidad de perdón". Cuando tu oponente deserta, en la siguiente ronda cooperas a veces de todos modos con él con una pequeña probabilidad (del 1% al 5%).

Y aquí viene la explicación del título, una noticia aparecida en junio de este año:

Un millar de lingüistas ha identificado en el Congo la palabra más difícil de trasladar a otro idioma: 'ilunga', que significa "una persona preparada para perdonar un primer abuso, que tolera un segundo pero nunca un tercero".

Esta palabra procede del Tshiluba, uno de los cuatro lenguajes oficiales de la República Democrática del Congo, junto al Swahili, el Kikongo y el francés, según cuenta la BBC. Hagan la prueba. ¿Cómo calificarían en su propia lengua a una persona capaz de perdonar una vez un abuso, que tolera un segundo, pero nunca un tercero? Eso es lo que significa esta palabra. Aunque las definiciones son precisas, el problema es tratar de reflejar las referencias asociadas a cada palabra. "Probablemente echas un vistazo al diccionario y encuentran el significado", señala Jurga Zilinskiene, responsable de Today Translations, que ha realizado este estudio, "pero lo más importantes es las experiencias culturales y el énfasis cultural de las palabras"

Un ilunga tiene una estrategia más refinada que la ley del Talión, porque se apoya en la riqueza de la comunicación humana, superior al BASIC, pero que se parece asombrosamente a la estrategia "ojo por ojo con capacidad de perdón" triunfadora en el entorno informático.

Cuando un ilunga perdona, el infractor sabe que todo puede seguir igual, aunque está siendo observado, cuando por segunda vez ha de tolerar, el infractor es advertido de que está en el límite. En comunidades pequeñas, es mucho mejor que enzarzarse en represalias inmediatas, y muestra un código eficaz, sencillo de entender, y que permite dignidad al ofendido. Es una estrategia sostenible. Admiremos a los bantús de lengua tshiluba que se percataron que necesitaban una palabra para identificar a los estrategas que seguirán la mejor estrategia del mundo.

Pensamientos nocturnos, que decía Young

Por no variar, he tenido pesadillas. En mi caso suele suceder que en ellas se invierten los papeles: yo aparezco en la situación de los demás y los demás aparecen en mi propia posición; es un mecanismo habitual que atormenta a gente con conciencia, buena o mala, a gente excesivamente empática, cuando la empatía ha dejado de diferenciarlo todo y no distingue ya entre enfermo y enfermero, entre alumno y profesor. También he soñado con un dragón fractal translúcido que cambiaba sus innumerables colores transparentes; era bellísimo, pero asistía yo abstraído de ese y del otro sueño como a un espectáculo más que no fuese conmigo, con esa indiferencia que da el saberse espectador de una pantomima fraguada por una máquina biológica y automática de soñar, por una máquina semejante a un proyector de cine o vídeo anímico. Una raya, un foso, una escalera, una oscuridad, un aire impalpable pero existente en forma de distancia y perspectiva separaban pantalla y espectador. Quizá debería preocuparme que ni siquiera los sueños me preocupen. Sé, positivamente, que las cosas me afectan y me duelen y sufro por los demás, que oculto de algún modo mi dolor sin saber muy bien donde lo meto; pero el hecho es que una parte de mí podría seguir viviendo ajena a todo eso, quizá para no caer definitivamente en ese agujero anónimo y definitivo llamado daño o dolor; es un mecanismo de deshumanización, refugiarse en las esquinas de la soledad, donde todo se ve de frente, para no sentirse traspasado y traicionado, para no ser desnudado por el torbellino ni atacado por las espinas de la rosa de los vientos. Estar siempre en guardia contra las presuposiciones que de todas formas se hacen, contra las maldades que de todas formas acaecen, contra la suciedad, la frialdad y el caos que azotan a las personas y al mundo tiene, sin duda, un precio de deshumanización demasiado elevado como para pretender que pueda ser pagado alguna vez. Es, quizá, el paso previo y necesario para caer en el abismo... o para salir de él.

Javier Marías, Los matones protegidos


Javier Marías, "Los matones protegidos", 24-I-210.

Uno de los ejemplos más claros de cómo nuestras sociedades están entregadas a la política del appeasement o apaciguamiento -la que practicaron las democracias ante Hitler, y así les fue a partir de 1939- lo encontramos en el fútbol. Hace ya quince años escribí un artículo defendiendo al antiguo jugador del Manchester United Eric Cantona, que recibió unas severísimas sanciones por parte de su club y de su selección francesa, así como la reprobación de la prensa, porque se hartó de un individuo que le soltaba barbaridades sin cesar y, al retirarse del campo, expulsado, se acercó a él y le propinó un acrobático puntapié. Posiblemente no debió patear a aquel hincha, pero se comprende que lo hiciera. Quizá mereció las sanciones, pero no la condena moral generalizada que las acompañó. El agredido, como todos los hinchas groseros y violentos que llenan los estadios, se estaba amparando en la masa y en el anonimato, estaba actuando con cobardía al insultar a resguardo al jugador, cosa que sin duda no habría hecho a solas y en su proximidad. Seguramente ningún hooligan se habría atrevido. Pocas acciones más despreciables que la de atacar en manada, sabiéndose impune, indistinguible, a salvo de las consecuencias. Decía en aquella pieza remota que si hubiéramos visto esa secuencia en una película, la mayoría habríamos aplaudido a Cantona: el héroe, cansado de sufrir vejaciones, habría individualizado a la masa y le habría dado su merecido, mala suerte para el que se llevó el puntapié. No sabemos ver la vida real con la nitidez con que vemos cine o leemos novelas.


Algo parecido ha sucedido ahora con un delantero del Inter de Milán llamado Balotelli. Pese al apellido y a haber nacido en Palermo, se trata de un fornido negro, de madre ghanesa, motivo por el cual padece toda clase de insultos racistas cada vez que salta a un campo, y nunca tiene fácil jugar en la selección de su país, ya que, según demasiados aficionados, "no hay negros italianos". Hace unas semanas, en un partido en Verona, tras haber soportado durante ochenta y ocho minutos los gritos simiescos del público, fue sustituido, y al retirarse aplaudió irónicamente a la masa que no había parado de humillarlo. Luego, ante los micrófonos, añadió otra "afrenta": "El público de Verona me da cada vez más asco". Cualquiera en su situación habría dicho, o por lo menos pensado, otro tanto. A diferencia de Cantona en su día, no se encaró con ningún aficionado ni a ninguno pateó. Se limitó a aplaudir y a expresar sus comprensibles sentimientos. Sin embargo, eso le ha valido una multa de siete mil euros, impuesta por el árbitro, "por haber provocado al público". El Presidente del Chievo Verona se ha permitido negar la evidencia: "El problema no es el color de su piel, sino su actitud provocadora, que incita a que lo insulten". Hasta el alcalde de esa ciudad de amantes ha dicho su majadería: "Un profesional tiene que aguantar pitos e insultos". (No ha explicado por qué, pero el estamento político-futbolístico italiano, con Berlusconi a la cabeza de los sin cerebro, hace tiempo que perdió toda capacidad de razonar.) Es decir, a uno se lo hostiga sin pausa durante el ejercicio de su trabajo, y además en plan racista, y es uno el que "provoca al público" si reacciona mínimamente.

¿De dónde proceden estas ideas de que "un profesional" ha de callar ante los insultos, y de que el público sigue siendo "respetable" cuando hace muchísimo que dejó de serlo en todas partes? Recientemente oí reproches hacia Casillas porque se acercó a un crío valenciano que lo ponía verde y le pidió un poco de educación, nada más. "Hay que hacer caso omiso y concentrarse en el juego", lo amonestaban los periodistas. Yo me pregunto cómo se hace caso omiso de las barbaridades que uno escucha nítidamente dirigidas a uno, de principio a fin de un partido. Cómo se concentra uno en parar los disparos. Salvando las distancias, es como si a un actor de teatro se le pidiera que pasara de los insultos lanzados con profusión desde el patio de butacas y se ciñera a su texto, como si allí no hubiera nadie. O a un cantante que siguiera impertérrito con su recital mientras le llueven abucheos e injurias. O a un escritor que continuara con su conferencia mientras los oyentes lo llaman "hijoputa" y "cabrón". Y como si a todos estos "profesionales" se los castigara y multara por interrumpirse o hacer frente a sus groseros detractores. El razonamiento -es un decir- de los responsables del fútbol es más o menos: "Cualquier respuesta sólo empeorará las cosas". Esto es: "Permitamos y protejamos los abusos, el matonismo y la violencia verbal, no vayamos a soliviantar a los soliviantados". Lo mismo que en los años treinta: "Cedamos ante el furioso Hitler, no se vaya a poner aún más furioso". Ceder ante los comportamientos fascistas siempre se paga caro, porque el espíritu fascista -que puede darse en gente de izquierda- toma por debilidad cualquier inhibición del adversario, y no hace sino envalentonarse y aumentar su agresividad, hasta aniquilar a ese adversario. Si el apaciguamiento está institucionalizado; si los violentos y matones están protegidos; si se condena al individuo valiente que se enfrenta a ellos o por lo menos les señala su cobardía y su mezquindad, no es de extrañar que éstos se crezcan y que cada vez estemos todos más y más a su merced.

domingo, 24 de enero de 2010

El vals del obrero, de Ska-p


Orgulloso de estar entre el proletariado
es difícil llegar a fin de mes
y tener que sudar y sudar
"pa" ganar nuestro pan.

Éste es mi sitio, ésta es mi gente
somos obreros, la clase preferente
por eso, hermano proletario, con orgullo
yo te canto esta canción, somos la revolución.

¡SI SEÑOR!, la revolución,
¡SI SEÑOR!, ¡SI SEÑOR!, somos la revolución,
tu enemigo es el patrón,
¡SI SEÑOR!, ¡SI SEÑOR!, somos la revolución,
viva la revolución.

"Estyhasta" los cojones de aguantar a sanguijuelas,
los que me roban mi dignidad.
Mi vida se consume soportando esta rutina
que me ahoga cada día más.

Feliz el empresario, más callos en mis manos
mis riñones van a reventar.
No tengo un puto duro, pero sigo cotizando
a tu estado del bienestar.

¡RESISTENCIA!

Éste es mi sitio...

En esta democracia hay mucho listo que se lucra
exprimiendo a nuestra clase social.
Les importa cuatro huevos si tienes catorce hijos
y la abuela no se puede operar.

Somos los obreros, la base de este juego
en el que siempre pierde el mismo "pringao",
un juego bien pensado, en el que nos tienen callados
y te joden si no quieres jugar.

¡RESISTENCIA!
¡DES-O-BE-DIEN-CIA!

Marcial Maciel, non sancto

De el País, hoy:

Marcial Maciel soñaba con ser proclamado santo universal... y acabará en los infiernos más profundos de su iglesia. Los últimos descubrimientos sobre la doble y exagerada vida del famoso fundador de los Legionarios de Cristo y del grupo sacerdotal Regnum Christi no dejan lugar a dudas, y eso que aún no ha concluido la investigación ordenada hace un año por Benedicto XVI. Lo que ya se sabe es demoledor. El líder de uno de los más exitosos movimientos del nuevo catolicismo no sólo fue notorio pederasta y drogadicto. También tuvo hijos -al menos cuatro, quizá seis- con varias mujeres, plagió descaradamente el libro de cabecera legionario, titulado El salterio de mis días, e impuso a toda la organización un cuarto voto de silencio para guarecerse de denuncias. Uno de sus antiguos colaboradores le acusa incluso de haber envenenado a su tío abuelo, el obispo Guízar, que avaló la exitosa carrera eclesiástica del ambicioso sobrino en el convulso México de los años treinta del siglo pasado.

"¡Cuánta suciedad hay en la Iglesia!" Este clamor le valió un pontificado al entonces cardenal Joseph Ratzinger. Lo pronunció en un vía crucis en abril de 2005, a punto de reunirse el cónclave para elegir al sucesor de Juan Pablo II. El todopoderoso prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex santo Oficio de la Inquisición) sabía de qué hablaba. Los cardenales electores, también. Sobre la mesa del Papa anterior, Karol Wojtyla, se habían acumulado acusaciones de pederastia contra miles de sacerdotes, y también quejas por el encubrimiento de esos delitos por algunos jerarcas en Estados Unidos, Irlanda, Italia, Austria e, incluso, España. El alemán Ratzinger aparecía como el único de los reunidos con información y autoridad suficientes para atajar tal estado de cosas.

El propio Juan Pablo II no se libraba de las críticas. Por citar sólo el caso del fundador de los Legionarios, a la mesa de trabajo del Papa polaco habían llegado durante años cientos de denuncias sobre las andanzas y desviaciones del sacerdote Maciel. El Pontífice las despreció. Maciel era uno de sus preferidos. Llenaba plazas y estadios de fútbol en los viajes del líder católico por el mundo, junto al otro movimiento de moda, el Camino Neocatecumenal del español Kiko Argüello. Aquella protección contra toda lógica amenaza ahora con ensombrecer la anunciada beatificación de Juan Pablo II, a poco que funcione la famosa y vieja figura -desaparecida como tal- del abogado del diablo en todo proceso de canonización.

Cuando el todavía cardenal Ratzinger clamó contra la "suciedad" interna en su iglesia, los cardenales se convencieron de que era el hombre a elegir. Dos días más tarde lo hicieron Papa, el 19 de abril de 2005. Fue entonces cuando se empezó a cavar la tumba del hasta entonces intocable fundador de los Legionarios. Una de las primeras medidas anticorrupción del pontífice Benedicto XVI, en mayo de 2006, le alcanzó donde más dolía. Maciel debía abandonar Roma apresuradamente, y retirarse a su México natal. También debía dejar el poder en manos de alguno de sus colaboradores. La decisión del Vaticano parecía humillante -Maciel era obligado a llevar "una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a cualquier forma de ministerio público", se le ordenaba-, pero no acalló el escándalo. Demasiado poco castigo para documentadas acusaciones de abusos sexuales en varios países. Como disculpa, Roma apeló a la edad avanzada del encausado, casi nonagenario. Maciel moriría poco más tarde, en enero de 2008, en Cotija (Michoacán, México). Asunto zanjado, suspiraron sus antiguos amigos en el Vaticano.

Se equivocaban de punta a cabo. Además del clamor dolorido de las víctimas, que pusieron el grito en el cielo por la benevolencia de Benedicto XVI, ahora entraban en escena autoproclamados hijos y mujeres de Maciel reclamando atención y derechos. Todo empezó en Madrid, adonde Maciel venía con frecuencia, a veces discretamente. Al fin y al cabo, fue aquí donde fue recibido con los brazos abiertos en 1941, nada más fundar en México el movimiento de los Legionarios de Cristo, con apenas 20 años de edad. El ministro de Asuntos Exteriores de entonces, el democristiano Alberto Martín-Artajo, fue el encargado de introducirlo en la nacionalcatólica sociedad franquista. Hoy, los Legionarios cuentan en España con una Universidad -la Francisco de Vitoria, en Madrid-, varios seminarios y cientos de colegios, entre otras muchas propiedades.

Los primeros rumores sobre la doble vida de Maciel provocaron un revuelo morboso entre algunos legionarios, abrumados, sobre todo, por las acusaciones de pederastia, que hasta Roma avalaba oficialmente. Si su adorado fundador conoció mujer y tenía una hija, eso espantaba, según ellos, las sospechas del horrendo pecado de pedofilia. Así que lo que debía ser gestionado en sumo secreto, pronto fue un clamor público, filtrado desde dentro. Maciel no sólo tuvo aventuras amorosas, sino que en Madrid vivía una hija suya, con nombre, apellidos y un número de portal concreto en unos lujosos apartamentos de la calle de Los Madroños. La chica, ya madura -la madre murió hace años-, se llama Norma Hilda y ha pactado silencio a cambio de una pensión vitalicia. Quien selló el acuerdo y se ocupó de que la rocambolesca historia acabase ahí fue el mismísimo secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, durante una visita semioficial a España. Ocurrió en los primeros días de febrero del año pasado. El dinero no fue un obstáculo. Hace décadas que en ambientes hostiles el grupo del Maciel es conocido, con ironía, como los Millonarios de Cristo.

Animado por el éxito del apaño maquinado en Madrid, Benedicto XVI tomó otra decisión, con la esperanza de difuminar el escándalo. Ordenó que la investigación se extendiese a toda la organización. El argumento de la medida era inatacable: si el fundador legionario había llevado una vida de crápula, ¿cómo es que nadie de su entorno lo advirtió y denunció? Para encontrar respuestas, el Papa nombró a cinco "visitadores", todos ellos obispos: Ricardo Blázquez, de Bilbao (España); Giuseppe Versaldi, de Alessandria (Italia); Ricardo Watty, de Tebladpic (México); Ricardo Ezzati, de Concepción (Chile), y Charles Joseph Chaput, de Denver (EE UU). Watty inspeccionaría en México y Centroamérica; Chaput, los centros legionarios de Estados Unidos y Canadá; Versaldi, los de Italia, Israel, Corea y Filipinas; Ezzati, los de Suramérica, y Blázquez, los de Europa, con la excepción de Italia. Para facilitarles el trabajo, el Papa, único que puede atar y desatar esas cosas en la confesión católica, derogó el cuarto voto de la Constitución legionaria, que obliga a los seguidores de Maciel a confesarse sólo con sus superiores y a guardar secreto de los conflictos internos.

En un principio, la inspección ordenada por el Papa fue tomada por el sucesor de Maciel al mando de la Legión y del Regnum Christi, el también mexicano Álvaro Corcuera, como un gesto de confianza. El propio cardenal secretario de Estado, Bertone, había dado pie al equívoco en la carta en la que comunicó públicamente la decisión papal. "La visita apostólica es de fundamental importancia y merece la pena consagrarse a ella con amplitud de miras y limpio corazón. [Los legionarios] Siempre podrán contar con la ayuda de la Santa Sede para, a través de la verdad y la transparencia, en un clima de diálogo fraterno, superar las dificultades existentes", decía la carta del cardenal al sacerdote Corcuera.

Lo que no podían prever entonces ambas partes es el aluvión de noticias sobre la vida secreta de Maciel, ahora sin control posible. Para colmo, había entrado en acción un abogado de prestigio, anunciando acciones judiciales civiles, que siempre sacan de quicio a la Santa Sede. El letrado se llama José Bonilla. Uno de sus hijos fue sometido a abusos sexuales a la edad de tres años en un colegio de los Legionarios y le ganó a la Iglesia católica un juicio penal por esos hechos. Ahora representa a tres de los autoproclamados hijos de Maciel, con nombres propios y en busca de reconocimiento legal y compensaciones económicas. Se trata de tres varones, hermanos entre sí, de nacionalidad mexicana. El letrado asegura que Maciel habría tenido tres hijos más, incluida la española Norma Hilda, cuya existencia ya ha reconocido oficialmente la Legión. Otro hijo viviría en Londres, y una sexta hija se mató en un accidente de tráfico cuando iba a recoger a su padre a un aeropuerto de París. Norma Hilda, por cierto, cursó su carrera en la Universidad Francisco de Vitoria, en Madrid, propiedad legionaria.

Los obispos visitadores que llevan casi un año investigando en las instituciones y centros de los Legionarios de Cristo y del Regnum Christi no sueltan prenda de sus averiguaciones. Tampoco desmienten noticia alguna, y eso que se publican a diario, sobre todo en la prensa latinoamericana. Reconocen, en cambio, que los cinco prelados han sido convocados a Roma de urgencia para presentar a Benedicto XVI un primer informe de lo actuado. José Martínez de Velasco, redactor jefe de la agencia Efe y el primero que desveló los escándalos de la Legión -publicó en 2002 el libro Los Legionarios de Cristo, el nuevo ejército del Papa, y dos años más tarde, Los documentos secretos de los Legionarios de Cristo-, sostiene que la investigación está "prácticamente concluida", pese a que son muchas las personas que han solicitado ser recibidos para dar su testimonio o desahogarse.

Martínez de Velasco afirma, además, que las acusaciones de pederastia contra Maciel prácticamente no se han investigado porque estaban suficientemente contrastadas. Las primeras denuncias sobre abusos sexuales en centros de la Legión llegaron al Vaticano en la década de los años cincuenta del siglo pasado, durante el pontificado de Pío XII, paternal protector también del sacerdote mexicano. Éste había llegado a Roma avalado por su parentesco con un tío abuelo suyo, Rafael Guízar, obispo de Veracruz y en proceso de canonización por Benedicto XVI como uno de los héroes de la persecución y guerra de los Cristeros en el México revolucionario de los años treinta del siglo XX. Sin embargo, un libro publicado en México con el título El Legionario, escrito por Alejandro Espinosa, sostiene que el obispo Guízar murió envenenado con cianuro por el propio Maciel. "Guízar acogió a su sobrino en su seminario clandestino, pero la buena relación entre ambos duró hasta que el obispo descubrió que el joven Maciel le estaba pervirtiendo su seminario con relaciones sexuales con otros estudiantes. El día en que el obispo murió había tenido una discusión muy fuerte con Maciel", sostiene.

Apoyado con información de algunos testigos del suceso y con confesiones que el mismo Maciel le hizo cuando tenía con él una relación muy cercana, Espinosa armó esta hipótesis. "La muerte de monseñor Guízar no quedó esclarecida. Y cuando años después exhumaron su cadáver, se le halló incorrupto y con el pelo rojizo, tal y como deja el cianuro a los cuerpos. Pero la gente se fue por el lado del milagro", sostiene este ex legionario, él mismo sometido a abusos cuando estudiaba en el seminario que la Legión posee en Ontaneda (Cantabria). Hoy vive retirado en el campo mexicano, con estrecheces económicas y, aún, amenazado por antiguos correligionarios. En cambio, el postulador en México de la causa de canonización de Guízar, el sacerdote Rafael González Hernández, tacha de absurda la historia. "Monseñor Guízar murió en 1938 a causa de una insuficiencia cardiaca y de un ataque de diabetes. Tenía 60 años y ya era un anciano decrépito y acabadísimo, pues gastó su vida al servicio de los fieles. Efectivamente, 12 años después de su muerte, en 1950, sus restos fueron exhumados y se encontraron incorruptos", afirma.

Lo cierto es que, con informaciones de acá y de allá, más lo que le han aportado ya los visitadores, el Papa tiene datos suficientes sobre la situación de la Legión de Cristo y sobre las acusaciones contra el fundador y algunos de sus colaboradores. La decisión que adopte se conocerá el próximo marzo. Según Martínez de Velasco, el Vaticano se debate entre tres opciones: disolver la congregación, proceder a su refundación o designar un comisario pontificio que conduzca a la Legión hasta un Capítulo General de renovación total.

Desde la disolución de los jesuitas en 1773 por Clemente XIV, forzado por los reyes de Francia, España, Portugal y de las dos Sicilias -por motivos de poder, por tanto-, la Iglesia católica no se había enfrentado a un caso igual, esta vez por sucios escándalos sexuales y financieros. Benedicto XVI, él mismo acusado de no haber actuado con diligencia cuando estaba al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se enfrenta al peor momento de su pontificado, sobre todo si la investigación interna confirma una culposa pasividad de Juan Pablo II por amistad personal con Maciel.

"Un guía eficaz de la juventud", según piropo de Juan Pablo II

Los días de gloria de Marcial Maciel, y los de los Legionarios -unos 70.000, de los que 800 son sacerdotes-, estaban contados cuando un grupo de ex seminaristas de la organización se unió para denunciar ante la opinión pública al fundador y a sus protectores en el Vaticano. Unos, en Ontaneda (Cantabria), y otros, en seminarios de México, todos sufrieron abusos sexuales de su padre confesor. Fueron sacerdotes la mayoría. Tardaron en "contactarse", pero al final fueron "atando datos", dicen, hasta llenar de credibilidad una denuncia, que llegó ante Ratzinger cuando todavía no habían explotado los escándalos de pederastia en la iglesia de EE UU. He aquí la identidad de algunos de los denunciantes: además de Alejandro Espinosa, los hermanos Fernando y José Antonio Pérez Olvera, Samuel Barrales, Arturo Jurado, Juan José Vaca, José Barba y Félix Alarcón. La gota que colmó el vaso de su paciencia fue una frase de Juan Pablo II, amigo y protector de Maciel. El fundador de los Legionarios de Cristo es "un guía eficaz de la juventud", dijo el Papa polaco, de visita en México. Era en 1994. Con este sorprendente piropo del distraído Pontífice, el fundador legionario, que iba para los altares según el polaco, empezó su caída a los infiernos de la Iglesia romana. El proceso contra Maciel, según lo plantearon los ocho ex legionarios y su abogada, la austriaca Martha Wegan, tenía dos planos: el de los abusos sexuales y la adicción a la morfina del fundador, y el que éste dominara la conciencia de sus víctimas mediante la dirección espiritual. Es decir, además de los delitos sexuales, que en 1998 podrían estar prescritos, Maciel había absuelto a sus muchachos en confesión. La figura de la absolución del cómplice, uno de los mayores delitos en la Iglesia católica, no prescribe, y su examen queda reservado a la Congregación para la Doctrina de la Fe. La demanda contra Maciel se presentó en Roma en octubre de 1998 con este título: Absolutionis complicis. Arturo Jurado et alii versus Rev. Marcial Maciel Degollado. Las desviaciones del fundador legionario ya fueron investigadas entre 1956 y 1959, sin resultado conocido. Durante ese tiempo, Maciel fue suspendido como superior general y expulsado de Roma. El cardenal Alfredo Ottaviani, entonces gran inquisidor, encargó al claretiano vasco y futuro cardenal Arcadio Larraona que dirigiese la investigación. Éste envió a sus visitadores al seminario de Ontaneda, pero no resolvió nada.

Almodóvar o el narcisismo.

Hay quien dice por ahí que Almodólar no es manchego; yo creo que lo es demasiado, hasta la médula, hasta su corazón, que de tan amarillo es amarillista y de queso curado con agujeros. El prototipo del manchego no es, como pudiera parecer, don Quijote, ni Sancho Panza, estereotipos universales; lo es un personaje secundario al que no han levantado, lógicamente, ningún monumento en una plaza pública: lo es el bachiller Sansón Carrasco, gilipollas donde los haya. El bachiller Sansón Carrasco imita la apariencia de lo otro, pero dentro no tiene nada, está hueco, con un vacío que traga todo lo bueno que podría ofrecer y que sólo deja inquina a lo diferente; por supuesto, gana todas las batallas aunque esté muerto, como el Cid; pero su energía de conejito de duracell la saca de ese agujero negro: le humilla el éxito de los demás, se cree en posesión de la verdad suprema y vive sólo para arrojar de su caballo a cualquier San Pablo redentor que afirme que lo bueno es posible y puede escapar de su tremendo poder de succión; al contrario que Don Quijote es un narcisista negativo, incapaz de alabar a nadie. Nunca he oído a Almodólar alabar la película de otro ni de nadie; siempre todo gira en torno a él, que es pura mismidad y singularidad, que es dos veces él o más, un ser redundante, encantado de serse, maravillado de estarse y de parecerse, de haberse conocido y reconocido y autolamido las vergüenzas con gusto de político que se relame las prebendas, y que odia no haber sido reconocido donde se nació y se autoengendró a sí mismo; eso, al margen de que me guste su cine, que me gusta y que aprecio; sin embargo, víctima del divismo, y de su consciente refactura (porque es verdad que el inimitable imita) a lo artístico del cine de Eloy de la Iglesia, lo veo incapaz de salir de sí el tiempo suficiente como para elogiar el cine de otro. ¿Dónde están sus declaraciones en ese sentido? ¿Es capaz de escribir algo que no suene a Almodóvar? ¿Dónde están, por ejemplo, sus elogios a Celda 211? Pero es así; supongo que los grandes cineastas no tienen por qué ser grandes personas, ni mucho menos generosos. Marginado que fue, se sigue creando su propio si mismo a fuerza de automarginación porque vive de ella, le sirve para amurallarse y tapizarse y no confundirse con el hostil campo abierto, para sutosobrevivirse y autocanibalizarse; quizá piense que es una forma de rehusar el clasismo de la sociedad española, pero la suprema encarnación de modestia que supone el yo es otro de Rimbaud exige que se vuelva menos marca Almodóvar y más humano y anónimo, y que evolucione, como las amebas; trabajo le costará, porque ya le queda poco tiempo.