jueves, 7 de abril de 2011

Bibliotecas filibusteras

Ahora que se están poniendo de moda los libros digitales, iré acumulando en esta entrada o post todas las bibliotecas que, sin interés económico alguno, procuran distribuir libros electrónicos gratis para promocionar la lectura entre quienes no se los pueden costear, de forma que difunden generosamente la cultura y el conocimiento entre los que no tienen dinero para proporcionárselos. He ido conociendo estas bibliotecas gratuitas desde los antiguos tiempos en que la Entrerred o Internet empezaba a tejerse. Yo mismo ayudé a Wikisource y a su ahora administradora, la argentina Lady in grey, para que la enriqueciera con algunos textos tomados de estas direcciones, y escaneé, traduje o revisé unos pocos para la misma, aunque me cansé pronto, porque entonces era colaborador activísimo de la Wikipedia, en la que he escrito muchísimo, sobre todo artículos relacionados con la gramática, la filología, el hispanismo etcétera. Atacadas sin piedad por los tenderos del pensamiento y el saber, muchas de estas bibliotecas para parias de las ideas, las artes y las ciencias han tenido que trasladar sus fondos electrónicos cuando los echaban de algún portal tantos recaudadores como hay de derechos de autor al modo anglosajón, quienes quieren privatizar hasta el pensamiento (¿las ideas tienen autor? ¿Tiene otro autor el cerebro que la evolución? ¿Qué es una idea sino tiene conexión con las otras? ¿Cómo puede originarse una idea si no se combina libremente con las demás? ¿Tienen que pagar impuestos y derechos de autor nuestras ideas por viajar de un lado a otro de nuestra cabeza? ¿No están ciertos derechos de autor reñidos con el progreso común de la Humanidad? ¿No renunció Fleming a sus derechos de autor sobre la penicilina solo para que llegara máx rápido y más barata a los menos pudientes? ¿Conocen la ley de Jante esos privatizadores del bien común?) y dejar a los necesitados en la ignorancia, siempre por lo que les interesa, no el progreso de la humanidad en conjunto, sino el material y dinerario de unos pocos que usurpan el trabajo de la mayoría acumulando una riqueza que ellos mismos por sí, con sus propios medios de seres humanos aislados, no hubieran podido producir. Así que es frecuente que los enlaces varíen de un año para otro, cambien de nombre o desaparezcan, como la llorada Biblioteca de Michel Castillo, la Recargada, la Inacayal, la de Sadrac o la del Caballero Ilustrado. Estos enlaces están, de momento, actualizados, pero, para quien no quiera complicarse la vida, puede ir a la más grande y mejor directamente aquíY quien quiera buscar en el contenido de estos libros, que use los sistemas expertos de Librobot o el de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, algo más exacto y de selección más específica (textos de autor español o hispanoamericano).

1. Biblioteca Ignoria. Sus contenidos son selectos, pero algunos archivos tienen software malicioso, aunque tan antiguo que lo detecta bien un antivirus como el Avast. Es obra de argentinos.

2. Libros Tauro. Posee unos 12.000, con buen mecanismo de búsqueda. De argentinos también.

3. Biblioteca del Itata. una de las más antiguas y quizá la más grande: 58.000 libros. por razones de seguridad tiene repartidos sus catálogos en cuatro países distintos, y escanea, corrige y recopila libros de cincuenta países distintos. Hay que inscribirse primero.

4. Biblioteca Astalaweb. Especializada en idiomas. Unos dos mil libros principalmente en inglés, francés y alemán, también tiene unos setecientos en español.

5. Librosgratis web. Es bastante antigua, pero ha sido tan perseguida que ha tenido que encoger bastante su catálogo De todas maneras en esta dirección podéis encontrar los catálogos, los grupos de escaneadores y correctores, buscadores de libros, enlaces etcétera.

6. Quedelibros. Esta es más moderna, pero sólo te da los enlaces apropiados para bajártelos, así que a veces te las tienes que componer solito.

7. Ares. Con este programa, que te puedes bajar de Softonic, se puede encontrar casi de todo en el enlace de búsqueda de documentos. También se pueden bajar música y películas.

8. Documenta Catholica Omnia. Es una biblioteca principalmente en latín y griego. Posee las Patrologías de Migne y todo tipo de textos relacionados con la religión, la moral, el catolicismo etcétera; también clásicos religiosos en otros idiomas, entre ellos las obras completas de algunos escritores manchegos como Juan de Ávila o san Juan Bautista de la Concepción (a través de otra biblioteca, Intratext). Muchos textos humanísticos y de clásicos grecolatinos también.

9. Libroos.es es muy útil porque contiene sobre todo libros técnicos, científicos y de humanidades, no obras literarias ni de creación, y está organizado por materias.

10. Internet Archive. Es una de las iniciativas más interesantes, porque lo que no se lee en Google puede a veces encontrarse aquí, y además en mayor variedad de formatos y con un servicio más cómodo de búsqueda en el texto, cuando se lee en línea. Para el bibliófilo e investigador digital es, junto con Googlebooks, Intratext,  Documenta y las hemerotecas y archivos digitales, lo más interesante, porque la mayoría de sus libros son obras antiguas, descatalogadas, raras o difíciles de encontrar. El lugar permite también buscar otro tipo de materiales.

11. Librodot. Empezó escaneando libros para ciegos, y luego se convirtió en un clásico fondo de donde todo el mundo sacó ediciones pirateadas.

12.  E-librería. Es mexicana.

13. Biblioteca Iztama. En realidad se nutre de la Itata, son clónicas. Como ella, tiene unos cuatro mil miembros.


14. Bibliotecas digitales. Unos 100.000 libros bien ordenados; es la más grande, la mejor ordenada y la que más y mejor se renueva; utiliza muchos enlaces distintos, pero hay que tener cierta experiencia para saber cómo usarla bien y esquivar el software publicitario que de vez en cuando te asalta.


15. Colección digital de la Universidad de Nuevo León. En México. Hay cosas muy raras allí. La pena es que los archivos están descompuestos en capítulos.

16. Ftp para ciegos. Una biblioteca enorme, en la que destaca su espléndida selección de relatos y antologías diversas: ftp://ciegos:libros@ftplibros.myftp.org/pub/ 


17. Libros sin tinta. Biblioteca virtual con un extravagante motor de búsqueda que, o te sorprende, o no te encuentra nada.

18. Logos es una fundación dedicada al lenguaje y a la traducción intercultural que ha acumulado una importante biblioteca digital  de textos predominantemente literarios, de intención social o dirigidos al público juvenil en casi todas las lenguas, aun las más raras y poco habladas. En Español hay más de diez mil.


18. Sin ser exactamente pirata, la Biblioteca Virtual Cervantes contiene muchos textos accesibles de literatura española e hispanoamericana clásica, a veces inclusos en portales consagrados a los autores más importantes, pero muy desgraciadamente fragmentados y sin que puedan bajarse las obras enteras ni leerse entero el conjunto de las notas, pues los enlaces están muy mal hechos.


19. La Biblioteca Ayacucho Digital contiene clásicos de la literatura hispanoamericana en ediciones bien cuidadas de su fondo. Está instalada en Venezuela y es una de las mejores de Hispanoamérica.


20. Esta biblioteca, llamada Iuxtalinéaires, contiene versiones interlineales en francés de clásicos grecolatinos, alemanes e ingleses, y ediciones escolares de textos grecolatinos. Es muy interesante como apoyo escolar para quienes estudian clásicas o idiomas.


21. Esta biblioteca contiene mucho material didáctico para todos los niveles, incluido el universitario.


22. La Biblioteca Digital de la Universidad Mexicana de Nuevo León tiene nada más y nada menos que unos veinte mil volúmenes raros de los siglos XVI a XX. Hay muchas rarezas allí que no se encuentran en ninguna otra parte.


23. La Biblioteca Virtual Banco de la República o Luis Ángel Arango es la mejor de Colombia, y contiene cosas interesantes sobre materias muy diversas.


24. La biblioteca virtual Ciudad Seva se consagra a Cuentos, poemas y clásicos, pero también contiene una interesante sección de enlaces a bibliotecas virtuales y una colección de textos sobre técnicas narrativas.


25. En este enlace de la Ciudad Seva se encuentran numerosos otros enlaces a bibliotecas virtuales recónditas.


36. El libro total, fundación gratuita. Sus libros se pueden leer en línea.


37. Biblioteca Digital Hispánica. No es pirata, pero es útil para los investigadores de todas las materias y contiene una Hemeroteca Digital.


38. Reading Europe es una biblioteca digital oficial de manuscritos raros en todos los idiomas europeos.


39. Pares es el portal de búsqueda de los archivos españoles. A veces incluye textos digitalizados y para los investigadores es muy útil a la hora de encontrar nombres desconocidos y referencias raras en documentos oficiales.


40. Esta es la Biblioteca Digital del Jardín Botánico de Madrid, tan primorosa como ese mismo jardín.


50. Biblioteca digital vasca Liburuclik, con muchos textos en español también.


51. Biblioteca digital virtual consagrada sobre todo a historia de España e Hispanoamérica, (por ejemplo, cientos de cuadernillos monográficos de Hist. 16), aunque también posee otras cosas curiosas de historia de la literatura y demás.


52. Buscador de textos en PDF, pero también en otros formatos.


53. Biblioteca Digital Moratín. Posee muchos textos bien presentados, sobre todo relacionados con la historia.


54. Museo Filológico. Contiene textos en latín y a veces versiones bilingües de textos humanísticos de todos los tiempos, además de una bibliografía. Está en la Universidad de Birmingham.


55. The Free Library, una biblioteca gratuita de textos periodísticos, revistas y libros desde 1975 más o menos principalmente en inglés.


56. Biblioteca Landivariana. Es de una universidad de Guatemala, pero contiene textos electrónicos interesantes de las más diversas disciplinas, tomados de muchas otras bibliotecas filibusteras, y otros escaneados por ella misma.


57. Biblioteca EUMED, especializada en Economía.


58. Christie Books. Es una biblioteca virtual de temática anarquista donde abundan los libros españoles, por ejemplo una caudalosa Enciclopedia del Anarquismo Español en cinco volúmenes. 


59. Ante la ley recoge varios enlaces con la últimas bibliotecas electrónicas piratas.


60. Biblioteca Digital de Textos en Español Antiguo. Obras medievales de difícil consecución en castellano y navarro-aragonés.


61. The Philological Museum Una extensísima biblioteca de textos completos, algunos inencontrables, de literatura humanística neolatina con enlaces recopilados de toda la Entrerred.


62. Digitalia Hispánica. Es una base de datos de libros y revistas electrónicas de todo tipo que permite préstamos por 20 días de algunas obras a cambio de matricularse. 

63. Repositorio Gredos de la Universidad de Salamanca.

64. Sefardiweb. Con textos sobre cultura sefardí.


65. Web islam. Con textos sobre cultura musulmana, morisca, aljamiada...

67. Lecturas solidarias. Una biblioteca de Uruguay.

68. Biblioteca digital de textos del español antiguo

69. SCI-HUB. La más importante biblioteca de artículos científicos pirateados del mundo, que ha hecho mucho bien a investigadores pobres y a la ciencia en general. Incluye J-HSTOR, ELZEVIER, etc...

70. Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano. Posee un fondo realmente oceánico.

Bueno, basta por hoy. Mañana se actualizará más, queridos colectores.

David Foster Wallace, que en paz descanse

Siempre que leo alguna crítica de la obra de David Foster Wallace me quedo con una insufrible gana de leerlo. Es uno de los pecados que más lamento, no haberlo hecho. Lo hice cuando leí una crítica de su Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, y ahora que ha salido ´póstuma su última novela, El rey pálido. El pitorreo como supremo valor literario. Y un autor que habla con la sensibilidad, instrucción y sufrimiento de nuestro tiempo. Y, por si fuera poco, es de mi generación, nació el mismo año que yo. 

miércoles, 6 de abril de 2011

Néant

La nada es muy fecunda, porque está llena de amor. De ella se pueden sacar innumerables conejos. Tal vez por ello España fue llamada "Tierra de conejos", porque aquí (no) hay nada en abundancia. Siempre que empiezo a escribir sin nada de la nada termino sacando nada de nada, nonadas, pero cosas hermosas y bonitas, como los magos que sacan flores de la chistera. El arte está hecho de grandes cantidades de nada, que no es sino ocio muy trabajado. Nada nace de la nada, nada vuelve a la nada, decía Lucrecio, que volvió a la nada suicidándose. Era un epicúreo que sólo creía en la materia y en la nada. Ambos principios se combinaban formando partículas o átomos y espacio vacuo o vacío. La nada es un vacío yermo tan inmenso y desolado como la imaginación de un político; es un pozo sin fondo, una mirada perdida, la rosa desbordada e inaccesible de Dante.


Y el amor siempre está solo, en el dentro del olvido.

A favor de las Matemáticas

Bernardo Marín, "El 'anumerismo' también es incultura", en El País,  06/04/2011.

Saber pocas matemáticas nos convierte en ciudadanos más manipulables - El desconocimiento de los números carece del reproche social que provocan otras ignorancias
   
Comprar un décimo a Doña Manolita "porque ahí cae mucho" sin tener en cuenta la enorme cantidad de números que despacha esa administración de lotería. Traducir del inglés la palabra billion por "billón" sin considerar que en español ese término designa una cifra mil veces mayor. Asumir sin el menor sentido crítico el titular "ocho autonomías, por debajo de la media en gasto sanitario", sin preguntarnos qué tendrá de extraordinario la noticia.

Estos tres ejemplos son síntomas de anumerismo, la incapacidad en diversos grados para desenvolvernos en el universo de las cifras. La palabra la popularizó hace 23 años el matemático estadounidense John Allen Paulos en El hombre anumérico (Tusquets), un ensayo que ya es un clásico. Y aunque el término no ha entrado en el diccionario, describe una realidad vigente, un tipo de ignorancia que puede afectar a personas cultísimas en otras ramas del saber. Su precio, según Paulos, es alto. "Usted puede elegir entre tener o no ciertas nociones numéricas pero si no las tiene será más manipulable". Y más proclive a dejarse engañar por charlatanes y pseudocientíficos.

Emilio Lledó, profesor de Historia de la Filosofía y académico, reivindica también las matemáticas como una luz para alumbrar un mundo de manipulación informativa. "Esta ciencia es una lucha constante con la verdad porque en ella, en su exactitud, no caben las ideas mentirosas". Lledó recuerda su etimología: del griego máthema, aprender. Y no solo aprender, sino experimentar. Y no solo experimentar, sino deducir. Y no solo deducir, sino demostrar. Y no solo demostrar, sino estar en contacto con lo verdadero. "Y todo esto", lamenta, "no puede estar muy de moda en un universo que tiende a la falsedad".

A la lucha contra los efectos perniciosos del anumerismo dedica la Real Sociedad Española de Matemáticas su centenario en este 2011. Un combate difícil porque, según su portavoz, Adolfo Quirós, profesor de la Universidad Autónoma, este tipo de analfabetismo no tiene el reproche social de otras carencias. En una reciente entrevista en este diario, Quirós razonaba: "En un restaurante a nadie le preocupa decir 'haz la cuenta'; pero nos cortaría mucho pedir que nos leyeran el menú". "Ahora hay máquinas que lo hacen todo, pero tenemos que saber cuándo nos sale un disparate con una calculadora". Su organización pretende convencer a la gente de que esas cifras que le aterran representan cuestiones de la vida diaria y desentrañarlas ayuda a comprender la realidad.

Quirós propone un ejemplo de cómo saber de números nos vuelve ciudadanos mejor informados: al presentar la decisión de reducir la velocidad en carretera a 110 kilómetros por hora, el Gobierno aseguró, en un primer momento, que se pretendía ahorrar "el 15% en la gasolina y el 11% en gasóleo". Si no hacemos un mínimo esfuerzo intelectual asumiremos las cifras sin más. Una reflexión rápida demuestra que el dato no se sostiene: muchos vehículos no alcanzan los 120 km por hora. Y otros se mueven solo o preferentemente por ciudad. El resultado es que el ahorro real se acerca más al 3% del total de combustible, 90 millones de litros al mes, la cifra que dio más tarde el Ejecutivo. Una cantidad notable, pero muy por debajo de la primera. Situar la cuestión en términos cabales nos permite dar fundamento a nuestras opiniones y tomar decisiones más responsables.

Una buena parte de las confusiones provienen de nuestra dificultad para manejar cifras muy grandes, por ejemplo, el número de asistentes a una manifestación. Antes de que iniciativas como las del Manifestómetro pusieran coto a la hiperinflación de asistentes, 300.000 personas parecían pocas para algunas concentraciones. Ahora sabemos que alcanzar esa cifra tiene mucho mérito. "Hagamos la prueba", dice Quirós, "de visualizar ese número". Por ejemplo, esas 300.000 personas ocuparían, a 60 por autobús, unos 5.000 autobuses. Y a 12 metros por vehículo, pegados el uno junto al otro, formarían una hilera de 60 kilómetros que llegaría de Madrid hasta Guadalajara. Y ahora ¿es pequeña una manifestación con 300.000 participantes?

Para Raúl Ibáñez, profesor de la Universidad del País Vasco, esa dificultad para abarcar mentalmente las grandes cifras constituye un primer grado del anumerismo que padecemos todos en mayor o menor medida. En un segundo escalón sitúa a las personas que, teniendo unos conocimientos básicos de matemáticas, se bloquean cuando se enfrentan a una fórmula. Por último, están los que no tienen las más mínimas nociones numéricas, equivalentes en otro plano a los que no saben leer.

¿Los medios de comunicación andan un poco mejor de matemáticas o contribuyen a amplificar los disparates? Josu Mezo, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, lleva siete años comentando en su blog Malaprensa los errores -numéricos pero también de concepto o de sentido común- que cometemos los periodistas. Cree que muchos errores recurrentes ya no se repiten, aunque otros están enquistados. "Hace poco volví a ver ese titular de 'las comunidades con mayor número de denuncias -en términos absolutos- son Madrid, Cataluña y Andalucía"... "Pues claro", ironiza, "son las más pobladas, la noticia sería que fuera La Rioja".

Para Mezo la cuestión no es tanto de falta de habilidades, como de no estar alerta. Muchos periodistas, dice, "no tienen activado el nopuedeserómetro". "Saben hacer un porcentaje o una regla de tres, pero no tienen la rutina de pensar si algo tiene lógica, de compararlo con otros datos que conocen para saber si es un disparate". No cree que los profesionales de los medios estén mal formados, pero sí que muchos tienen una vocación literaria o quieren intervenir sobre el mundo. "No se dan cuenta de que su reto se parece más al de un científico que al de un escritor: deben entender y contar la realidad". Y le asombra que los planes de estudio no incluyan materias específicas para aprender a indagar.

Ibáñez coincide en no vendría mal a los periodistas una formación extra en matemáticas. Y alerta de un error frecuente en las informaciones: muchas noticias dan datos desnudos que no significan nada si no se comparan con otros. Pone como ejemplo un titular reciente: "El 87% de los conductores involucrados en atropellos son hombres". Y se pregunta: "¿Sabe el periodista qué porcentaje de conductores son de sexo masculino? Porque sin ese dato, la noticia no dice nada".

¿Se enseñan mal las matemáticas en España? El informe PISA, de 2009, sitúa a nuestros alumnos 11 puntos por debajo de la media de la OCDE (485 frente a 496), pero en niveles similares a los de compresión lectora o ciencia.

Los profesores de matemáticas, como los del resto de asignaturas se quejan de falta de tiempo y de la masificación de las aulas. Pero apuntan otros problemas específicos. Mercedes Sánchez, profesora asociada a la Universidad Complutense, señala que los chicos desarrollan la inteligencia abstracta a edades distintas y ahí se abre una brecha enorme que solo una enseñanza más personalizada podría cerrar porque "un niño en la masa se pierde". María Gaspar, presidenta de la Olimpiada Matemática Internacional que se celebró en Madrid en 2008, coincide en que la falta de tiempo es uno de los problemas: "Esta materia es muy constructiva, hay que subir los escalones uno a uno para quemar etapas". Añade otra dificultad: "Las matemáticas requieren trabajo constante, un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a hacer". Y recuerda que la asignatura ha estado marcada por un cierto estigma: "Antes, el que destacaba era un bicho raro, ahora, los compañeros reconocen su valía".

En este punto del debate, Lledó recuerda un chiste "estupendo" de El Roto: "Las carreras con más futuro son las de caballos, dejo la Universidad y me paso al hipódromo". Esta reflexión toca un problema fundamental, según Lledó: "Se está enseñando a los chicos solo a ganarse la vida, que es la manera más triste de perderla". "Hacen falta", reflexiona, "profesores que entusiasmen y eso se pierde en una Universidad absolutamente pragmatizada, mera transmisora de mecanismos vacíos para resolver problemas. Y al final no se profundiza en ese otro asunto, el del cosmos extraordinario del universo abstracto que los seres humanos han sabido crear durante miles de años". Un conocimiento con beneficios, además, para el estudio de otras materias. Porque las matemáticas son "una buena medicina para la fluidez del pensamiento, un mundo de universos ideales que ayuda a la construcción de cualquier realidad".

¿Por qué se acepta con tanta indulgencia la frase "soy de letras" para excusar la falta de nociones muy básicas? "Nadie debería enorgullecerse", opina el filósofo Fernando Savater, "quizá es así porque es más fácil que en una tertulia salga un tema de cualquier otra materia". Savater reconoce que las matemáticas no son lo suyo pero admite que "mal se pueden entender determinados campos del conocimiento sin saber nada de números".

En su terreno, la filosofía, ha habido grandes matemáticos, como Platón -cuya academia estaba presidida por el cartel "nadie entre aquí que no sepa geometría"-, Descartes, Russell... pero también pensadores alejados de los números, como Nietzsche. "Si uno quiere dedicarse a la filosofía de la Ciencia, son imprescindibles; no tanto si se va a centrar en la metafísica". En su caso, sí le hubiera gustado saber más de matemáticas. "Estoy avergonzado, cuando mi hijo empezó el bachillerato le empujé a hacer el que combina letras y ciencias, para que no fuera como yo", dice Savater. Pero se resigna: "Es una carencia, pero uno tiene tantas...".

Recapitulamos. Las matemáticas tienen una aplicación práctica en otras ramas del saber. Ayudan a entender el mundo en el que vivimos, a tomar mejores decisiones, a ser ciudadanos más responsables y a vacunarnos contra la manipulación. Pero también pueden proporcionar alegría. Bertrand Russell decía en su ensayo La conquista de la felicidad que si no se había suicidado en su adolescencia fue porque quería saber más de matemáticas. Sin tanto dramatismo pero con el mismo entusiasmo, Lledó se emociona hablando de un mundo que no es estrictamente el suyo. "Tengo un hijo matemático y me doy cuenta de lo que goza con lo que descubre. Intenté leer su tesis doctoral, no entendía mucho pero sí me daba cuenta de que hablaba de un universo maravilloso". ¿Por qué esa fascinación por una realidad que ni siquiera podemos ver? "Tal vez porque somos fórmulas perfectas en un universo hilado en deducciones, análisis, intuiciones...", concluye Lledó.

Cuando los números contradicen a la intuición
El profesor Raúl Ibáñez, profesor de la Universidad del País Vasco y Premio J. M. Saviron de divulgación científica 2010, propone cuatro ejemplos de la vida cotidiana, algunos ya comentados por John Allen Paulos, que demuestran que saber un poco de matemáticas impide que nos dejemos engañar por las falsas apariencias.

- Coincidencia de cumpleaños. En ocasiones nos sorprendemos por "coincidencias" que no son extraordinarias. Por ejemplo. En una comida con 25 personas dos cumplen años el mismo día. La probabilidad de que eso suceda puede parecernos bastante baja, ya que hay 366 fechas posibles. Pero no lo es. A partir de 23 personas ya hay un 50% de probabilidades de que dos compartan día de nacimiento. Con 30 personas supera el 70%. Y en una reunión de 70 pueden apostar lo que quieran con garantías de ganar: supera el 99%.

- Saber y ganar. El concursante de un programa de televisión se enfrenta a la prueba final, en la que hay tres puertas. Detrás de una de ellas hay un coche, y tras las otras dos, nada. Elige una y el presentador ordena abrir alguna de las otras dos, siempre una sin premio. Entonces, tienta al concursante: "¿Desea cambiar de puerta?". La intuición nos dice que da igual, que tendremos un 50% de probabilidades de acertar. Pero no es así. Si nos quedamos en la misma solo tendremos una probabilidad de 1/3 (33%) de conseguir el premio, igual que al principio. Pero si cambiamos, la probabilidad de obtener el coche será de 2/3: seremos ganadores siempre que nuestra primera opción no fuera la correcta. Y partíamos con un 66% de probabilidades de equivocarnos.

- Diagnóstico terrible. Nos hacen una prueba para averiguar si padecemos una grave enfermedad que afecta a una de cada 200 personas. El análisis tiene el 98% de fiabilidad, esto es, falla el 2% de las veces. Damos positivo. ¿Debemos asustarnos? Sí, pero no en exceso. La probabilidad de que padezcamos el mal es del 20%. De cada 10.000 personas, unas 50 tendrán la enfermedad. De ellas, 49 obtendrán un resultado positivo en la prueba y una dará negativo (por el margen de error). En cuanto a la población sana (9.950 personas), 9.751 darán negativo y 199 positivo. Luego la mayoría de las personas diagnosticadas del mal en ese análisis (199 de 248) serán en realidad falsos positivos (80%).

- ¿Es tan improbable? 30 personas van a una fiesta y dejan su sombrero en un perchero. A la salida, cada una toma uno sin fijarse bien si es el suyo. ¿Qué probabilidad hay de que ninguna acierte? La intuición nos señala que es muy difícil que suceda, pero no lo es tanto. La probabilidad de que ninguno de los asistentes se lleve su sombrero es de alrededor del 37%. Aproximadamente la misma, por cierto, que la de que acierte solo uno.

martes, 5 de abril de 2011

Novedades ortográficas

La nueva Ortografía de la RAE obliga a que los monosílabos con diptongo pierdan la tilde, como es el caso de las palabras guion [guión], truhan [truhán], fie [fié], lie [lie] o bien hui [huí].

En el caso de voces de otras lenguas (extranjerismos o latinismos), la RAE da un giro y toma como norma la pronunciación frente a la escritura. Así, cuando dichas palabras sean notorias y no tengan su réplica en español, la Academia opta por que se emule su fonética, no su forma escrita, y que se eliminen las letras que no se pronuncien.

Autoriza, por tanto, yudo, sexi, pero con salvedades mánager, por ejemplo. Los vocablos ingleses acabados en y (ahora se pronuncia “ye”) deberán cambiar su terminación a i latina: ferri, panti, poni. El sufijo inglés del gerundio (-ing) también pierde la letra g para que se adapten vocablos al español, como cáterin, pirsin, campin.

Lo que sí es cierto es que la RAE ha dado marcha atrás en otros puntos ortográficos polémicos. Había anunciado que solo perdiera de manera obligatoria la tilde en una de sus dos acepciones. Sin embargo, con el nuevo tratado ortográfico esta obligación se queda en recomendación.

La RAE aconseja que el adverbio sólo (ver evolución en el catálogo de Google Books superior) suprima la tilde para diferenciarlo del adjetivo solo, que expresaba soledad. Antes sí era obligatoria la tilde diacrítica, ahora es potestativa y la Academia da un consejo, no una orden taxativa: que se elimine. Los editores deben estar, en este aspecto, tranquilos.

“Las posibles ambigüedades son resueltas casi siempre por el propio contexto comunicativo”, explica ahora el nuevo tratado ortográfico.

Tampoco ahora deberían, como potestad del que escribe, acentuarse los pronombres demostrativos esteese, etcétera, que antes contaban con tilde para diferenciarlos de los determinantes demostrativos (este niño come mal / éste come mal).

La RAE, además, elimina la tilde en los casos de la conjunción disyuntiva o cuando separaba a dos cifras (2 ó3), pero esta vez de manera obligatoria: 2 o 3.

En el caso del uso de las mayúsculas, los títulos nobiliarios, cargos, empleos, tratamientos, etcétera, estos usos deberan escribirse con minúsculas (majestad, defensor del Pueblo, presidente del Gobierno, doctor, …). El nuevo dictamen también ordena que las calles y espacios urbanos carezcan de mayúsculas y se escriban en minúscula (calle, avenida, plaza, etcétera).

El supuesto más gravoso para las editoriales, quizás sea el de los tratamientos de respeto, como señor, don o doña. “Todos ellos son nombres comunes, por lo que no hay razón lingüística para escribirlos con mayúscula”, dice la nueva Ortografía de la lengua española. Ahora, por tanto, deberán ponerse en minúsculas. Por ejemplo:Don Mendo, ahora se debe escribir así: don Mendo.

Investigaciones

Acabo de descubrir nuevos textos de Félix Mejía. Me pongo a cribar catálogos y libros de Internet apenas dos horitas y no cesan de crecerme los enanos a toda velocidad. Este hombre no deja de soprenderme. Se trata de un folleto para una segunda época de El Zurriago y un artículo contra un famoso periodista de la época, donde ofrece nuevos datos biográficos. Vaya, vaya; y un par de críticas a sus piezas teatrales, muy favorables, una belga y otra madrileña. Mi Ilustración y literatura en Ciudad Real, que los libreros de viejo venden a 38 euros, habría que reescribirlo ahora de arriba abajo con todo lo que voy encontrando. Esto no hay quien lo acabe, es "la tarea del negro", como dicen en el mus. Me dan ganas de enviarlo todo a porculizar, porque uno está ya tan comido por el estrés a estas alturas del curso que hasta he confundido la redondilla "Ven muerte tan escondida" del comendador Escrivá, un escritor del XV, corregida por Lope de Vega en el XVII, con la copla popular "Ni contigo ni sin ti". ¡Cómo están las cabezas!

domingo, 3 de abril de 2011

Garzón

El juez Garzón pone nervioso a mucha gente; yo creo que es porque, al contrario que casi todos sus parciales colegas de vergüenza, aún cree en la justicia, ese producto tan escaso que deberían fabricar. Por ahí ha escrito lo siguiente: 

Alguien ha dicho que "nos ha tocado vivir los tiempos de la vergüenza, la mediocridad y la renuncia". Vergüenza por el abandono de los principios que nos deberían ayudar a afrontar y superar los retos de una crisis económica fabricada por un capitalismo rampante; mediocridad porque se ha desarrollado una visión alicorta de la situación política y económica; y renuncia, porque todos, en un escenario de corresponsabilidad, estamos consintiendo y propiciando esa situación.

Inscripciones para el templo de Wall Street



1. Conoce cómo lograr tu propio beneficio.
2. El dinero es la medida de todas las cosas.

jueves, 31 de marzo de 2011

Ensayo de definición

A estas alturas de la vida, y si uno no es tonto, debería tener al menos una idea sobre quién es. Por lo general, lo que tienen los jóvenes es una idea de quién podrían ser y los frustrados del ser que pudieron y no son. Por mi parte, tendría que ver cuánto de lo que me propuse, si me propuse algo, he conseguido, y cuanto no, y si debo conformarme con ello porque ya no hay tiempo para más o todavía la vida puede depararme más cosas. 


En realidad me siento dividido: si miro adentro encuentro un ropero lleno de diversos trajes o identidades que a veces asumo, ninguna de las cuales soy a tiempo completo. Uno es un monje franciscano. Otro un periodista revolucionario liberal español decimonónico que tiene mi misma cara y llamaron Félix Mejía. Otro es un escritor posromántico lunático al que sin duda encerraron en lo que en la época denominaban un nosocomio o casa de salud, al cuidado de médicos alienistas. Hay también un profesor que se tira de los pelos, un erudito pobre, un padre insuficiente y, por último, un clochard, homeless o sin techo que duerme donde los pies le llevan.

No es mucho, pero me doy por satisfecho. Como es natural, todos estos individuos tienen algo en común, la barra del perchero donde se cuelgan. 

miércoles, 30 de marzo de 2011

Pronto

-Padre. ¿Qué animal es el de este dibujo? ¿Un dinosaurio?
-No, hija, es una ballena, un animal extinguido hace unos veinte años, cuando la Amazonia todavía no estaba urbanizada.
-¿Tú llegaste a verlas?
-Sí; una vez cuando iba en barco a América. Cantaban ¿sabes? y soltaban un chorro de vapor por la nariz. Tenían la costumbre de seguir a los barcos.
-¿Por qué desaparecieron? ¿Eran malas?
-No hacían daño a nadie; se alimentaban de microorganismos marinos; los hombres las cazaban porque la industria de lujo busca lo más escaso y caro para elaborar sus productos. Eran mamíferos que tenían hijos como nosotros, los animales más grandes y más nobles del mundo. Tal vez por eso ya no existen. Y recuerda esto: algún día podrás decir a tus hijos que tu padre vivía en unos tiempos en que aún existían las ballenas.

martes, 29 de marzo de 2011

Guías


Hay algunas inteligencias que parecen ver claro en los componentes esenciales y actuales de lo que ocurre al hombre en la modernidad y en la posmodernidad. Creo que son, entre otros, Jürgen Habermas y la desgraciadamente fallecida Hannah Arendt. En el artículo que acabo de transcribir se usa una expresión que acuñó ella para referirse a Eichmann, el criminal nazi: la «banalidad del mal». Describe que algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos. Que, de forma puramente nihilista, no se preocupan por las consecuencias, sino sólo por el cumplimiento de las órdenes. La tortura, la ejecución de seres humanos o la práctica de actos «malvados» no son considerados a partir de sus efectos o de su resultado final, con tal que las órdenes para ejecutarlos provengan de estamentos superiores que lo protegen y benefician. Eso hizo discurrir a Hannah Arendt a gran escala sobre la complejidad de la condición humana y de la maldad, que puede ser estructural, como aseguran algunos de los teólogos de la liberación, y aconsejó, como teórica política, que es preciso estar siempre atento a lo que llamó la «banalidad del mal» y evitar que ocurra. La prevención de hechos como ejecuciones en masa en Bengasi por parte de gilipuertas como Gadafi es una buena muestra de ello; pero no lo fue la matanza de Ruanda ni la de Bosnia.

Que Arendt estaba en lo cierto lo demuestran experimentos como el de Stanley Milgram y el de la cárcel de Stanford. Milgram se apoyó en el concepto de la «banalidad del mal» para explicar sus resultados de sumisión a la autoridad. 

Crímenes económicos contra la Humanidad

Lourdes Benería y Carmen Sarasúa, "Crímenes económicos contra la humanidad", El País, 29/03/2011      

Según la Corte Penal Internacional, crimen contra la humanidad es "cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil". Desde la II Guerra Mundial nos hemos familiarizado con este concepto y con la idea de que, no importa cuál haya sido su magnitud, es posible y obligado investigar estos crímenes y hacer pagar a los culpables.


Situaciones como las que ha generado la crisis económica han hecho que se empiece a hablar de crímenes económicos contra la humanidad. El concepto no es nuevo. Ya en los años 1950 el economista neoclásico y premio Nobel Gary Becker introdujo su "teoría del crimen" a nivel microeconómico. La probabilidad de que un individuo cometa un crimen depende, para Becker, del riesgo que asume, del posible botín y del posible castigo. A nivel macroeconómico, el concepto se usó en los debates sobre las políticas de ajuste estructural promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial durante los ochenta y noventa, que acarrearon gravísimos costes sociales a la población de África, América Latina, Asia (durante la crisis asiática de 1997-98) y la Europa del Este. Muchos analistas señalaron a estos organismos, a las políticas que patrocinaron y a los economistas que las diseñaron como responsables, especialmente el FMI, que quedó muy desprestigiado tras la crisis asiática.

En la actualidad son los países occidentales los que sufren los costes sociales de la crisis financiera y de empleo, y de los planes de austeridad que supuestamente luchan contra ella. La pérdida de derechos fundamentales como el trabajo y la vivienda y el sufrimiento de millones de familias que ven en peligro su supervivencia son ejemplos de los costes aterradores de esta crisis. Los hogares que viven en la pobreza están creciendo de forma imparable. Pero ¿quiénes son los responsables? Los mercados, leemos y oímos cada día.

En un artículo publicado en Businessweek el 20 de marzo de 2009 con el título "Wall Street's economic crimes against humanity", Shoshana Zuboff, antigua profesora de la Harvard Business School, sostenía que el que los responsables de la crisis nieguen las consecuencias de sus acciones demuestra "la banalidad del mal" y el "narcisismo institucionalizado" en nuestras sociedades. Es una muestra de la falta de responsabilidad y de la "distancia emocional" con que han acumulado sumas millonarias quienes ahora niegan cualquier relación con el daño provocado. Culpar solo al sistema no es aceptable, argumentaba Zuboff, como no lo habría sido culpar de los crímenes nazis solo a las ideas, y no a quienes los cometieron.

Culpar a los mercados es efectivamente quedarse en la superficie del problema. Hay responsables, y son personas e instituciones concretas: son quienes defendieron la liberalización sin control de los mercados financieros; los ejecutivos y empresas que se beneficiaron de los excesos del mercado durante el boom financiero; quienes permitieron sus prácticas y quienes les permiten ahora salir indemnes y robustecidos, con más dinero público, a cambio de nada. Empresas como Lehman Brothers o Goldman Sachs, bancos que permitieron la proliferación de créditos basura, auditoras que supuestamente garantizaban las cuentas de las empresas, y gente como Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal norteamericana durante los Gobiernos de Bush y Clinton, opositor a ultranza a la regulación de los mercados financieros.

La Comisión del Congreso norteamericano sobre los orígenes de la crisis ha sido esclarecedora en este sentido. Creada por el presidente Obama en 2009 para investigar las acciones ilegales o criminales de la industria financiera, ha entrevistado a más de 700 expertos. Su informe, hecho público el pasado enero, concluye que la crisis se hubiera podido evitar. Señala fallos en los sistemas de regulación y supervisión financiera del Gobierno y de las empresas, en las prácticas contables y auditoras y en la transparencia en los negocios. La Comisión investigó el papel directo de algunos gigantes de Wall Street en el desastre financiero, por ejemplo en el mercado de subprimes, y el de las agencias encargadas del ranking de bonos. Es importante entender los distintos grados de responsabilidad de cada actor de este drama, pero no es admisible la sensación de impunidad sin "responsables".

En cuanto a las víctimas de los crímenes económicos, en España un 20% de desempleo desde hace más de dos años significa un enorme coste económico y humano. Miles de familias sufren las consecuencias de haber creído que pagarían hipotecas con sueldos mileuristas: 90.000 ejecuciones hipotecarias en 2009 y 180.000 en 2010. En EE UU, la tasa de paro es la mitad de la española, pero supone unos 26 millones de parados, lo cual implica un tremendo aumento de la pobreza en uno de los países más ricos del mundo. Según la Comisión sobre la Crisis Financiera, más de cuatro millones de familias han perdido sus casas, y cuatro millones y medio están en procesos de desahucio. Once billones de dólares de "riqueza familiar" han "desaparecido" al desvalorizarse sus patrimonios, incluyendo casas, pensiones y ahorros. Otra consecuencia de la crisis es su efecto sobre los precios de alimentos y otras materias primas básicas, sectores hacia los que los especuladores están desviando sus capitales. El resultado es la inflación de sus precios y el aumento aún mayor de la pobreza.

En algunos casos notorios de fraude como el de Madoff, el autor está en la cárcel y el proceso judicial contra él continúa porque sus víctimas tienen poder económico. Pero en general, quienes han provocado la crisis no solo han recogido unas ganancias fabulosas, sino que no temen castigo alguno. Nadie investiga sus responsabilidades ni sus decisiones. Los Gobiernos los protegen y el aparato judicial no los persigue.

Si tuviéramos nociones claras de qué es un crimen económico y si existieran mecanismos para investigarlos y perseguirlos se hubieran podido evitar muchos de los actuales problemas. No es una utopía. Islandia ofrece un ejemplo muy interesante. En vez de rescatar a los banqueros que arruinaron al país en 2008, la fiscalía abrió una investigación penal contra los responsables. En 2009 el Gobierno entero tuvo que dimitir y el pago de la deuda de la banca quedó bloqueado. Islandia no ha socializado las pérdidas como están haciendo muchos países, incluida España, sino que ha aceptado que los responsables fueran castigados y que sus bancos se hundieran.

De la misma forma que se crearon instituciones y procedimientos para perseguir los crímenes políticos contra la humanidad, es hora de hacer lo mismo con los económicos. Este es un buen momento, dada su existencia difícil de refutar. Es urgente que la noción de "crimen económico" se incorpore al discurso ciudadano y se entienda su importancia para construir la democracia económica y política. Como mínimo nos hará ver la necesidad de regular los mercados para que, como dice Polanyi, estén al servicio de la sociedad, y no viceversa.

Lourdes Benería es profesora de Economía en la Universidad de Cornell. Carmen Sarasúa es profesora de Historia Económica en la Universidad Autónoma de Barcelona

He tenido días mejores

Recuerdo personas, incluso veo sus caras, a las que los adjetivos más solicitados de la desgracia le están más que propios y ajustados; por eso quejarse, uno de los deportes nacionales, suele sonar, en esta tierra común, ingrato y desproporcionado, sobre todo si uno es parco en palabras. Conque el título de este post parece cabal para describir el estado de pochez y depresión en que me encuentro, supongo que primaveral (la primavera la sangre altera, sobre todo la de los que son deficitarios en alguna de sus hormonas antiestrés). Esas personas han carecido de la fortuna de tener algo y sobre todo alguien a que agarrarse para no caerse, lo que no es mi caso, en que todo lo más me puedo tambalear.

Pero no pienso dar la tabarra y afrontaré las cosas como hago siempre, con cachaza y humor; me sobrellevaré lo mejor que pueda y reaccionaré aunque no quiera saber cómo reaccionar, ya que la única forma de no seguir en un agujero (aunque uno sea un gusano y lo propio de los gusanos sea vivir en un agujero) es salir de él, por más que, para eso, uno tenga que fingir creer que no es un gusano. Como dijo Confucio: "Pues si tus males tienen remedio, ¿por qué preocuparse? Y, si no lo tienen, ¿para qué te vas a preocupar?". Uno debe buscar su castillo interior y aprestarse a defenderlo con gallardía de la poliorcética enemiga, cuanto más de la propia, porque no faltan rebeldes en el castillo; eso es lo peor.

lunes, 28 de marzo de 2011

Coplillas y política

Amaral: Sin ti no soy nada


Popular


Ni contigo ni sin ti
tienen mis males remedio,
contigo porque me matas
y sin ti porque me muero.

domingo, 27 de marzo de 2011

Crímenes viejos e impunes

Dice Preston, que es inglés, que en la España civil (que no roja) se fusiló tres veces menos que en la rebelde España militar. Si lo dice un extranjero hispanista, será mucho más cierto que lo que pueda decir un español, aunque hay que desconfiar un poco de Preston porque la Guerra civil es también un gran negocio editorial del que sacan tajada no pocos historiadores y escritores. 

En Ciudad Real también hubo apologetas de la masacre, como el canónigo Mugueta, autor de un Nosotros y ellos. El caso es que militares y curas, uniformados y coaligados ambos, como en el XIX Altar y Trono, se alzaron contra el pueblo (por lo general es el pueblo el que se suele alzar, curiosa manipulación del lenguaje) y lo masacraron, de forma que el pueblo respondió con otra masacre, que no fue la primera, por cierto. Tendría sentido hablar de reconciliación (aunque siempre tiene sentido esta palabra) cuando dos han sufrido por igual o casi igual, pero, si eso no fiera así (y para Preston no es así), tiene sentido hablar de injusticia, crimen, castigo y retribución, lo que algunos, incluidos los que andan royéndole los zancajos a Garzón, se empeñan en no ver, no notar, no palpar y sobre todo no oler, como ocurre con esos cadáveres que todavía aguardan fosa individual. El estudioso manchego de estas matanzas a la serbia, Francisco Alía, por lo que sé, se limitó a contar y no pasó a más, seguramente por lo espinoso del tema; su libro lo leyó con avaricia mi padre, que me contó cosas de estas. Por cierto que estoy investigando a los dominicos de Almagro, asesinados en una purga a comienzos de la Guerra Civil. Quizá os cuente algo de lo que averigüe; de momento estoy esperando dos libros viejos que hablan sobre el tema, pero tengo que esperarlos, porque mi presupuesto no me da para comprarlos este mes.

Los solitarios estadounidenses

Leyendo cosas sobre los estadounidenses, víctimas del país donde más abogados hay por metro cuadrado y donde está legislada hasta la forma de mear, uno no puede menos que compadecerlos. La represión allí está institucionalizada. La justicia norteamericana me da miedo a mí, que soy español, cuanto más a un narcotraficante hispanoamericano. Si una viejecita se cae en la calle, ningún estadounidense va a socorrerla, porque todos conocen la historia del que lo hizo y fue demandado y arruinado por la viejecita. De ahí que no me extrañe lo que decía un manchego que estuvo viviendo allí, Heras: los estadounidenses se sienten muy solos. La desconfianza ante sus semejantes es ingénita en ellos. Ojalá los americanos fueran como los que pinta Capra en Sucedió una noche (1935), cantando "El joven en el trapecio volante" en el autobús, o como los que se ven en los relatos de William Saroyan.

El holocausto español

Tereixa Constenla, "España masacrada", El País, 27/03/2011

Los horrores de la guerra civil siguen saliendo a la luz. Lejos del frente hubo casi tantos muertos como en las batallas. Una represión salvaje contra inocentes que Paul Preston denuncia ahora en El holocausto español.


El capitán Manuel Díaz Criado no admitía peticiones de clemencia. Admitía, eso sí, la visita de mujeres jóvenes. En la aterrorizada Sevilla de agosto de 1936, tomada ya por tropas sublevadas contra el Gobierno republicano, Díaz Criado disfrutaba a sus anchas día y, sobre todo, noche. "Después de la orgía, y con un sadismo inconcebible, marcaba a voleo con la fatídica fórmula 'X2' los expedientes de los que, con este simplicísimo procedimiento, quedaban condenados a la inmediata ejecución", relató un antiguo gobernador civil. Quienes pululaban a su alrededor le consideraban "un degenerado" que rentabilizó su misión represora para "saciar su sed de sangre, enriquecerse y satisfacer su apetito sexual".


Ese mismo agosto, Pascual Fresquet Llopis, matón de la anarquista FAI, se afanaba en ser digno merecedor del nombre de su patrulla: la Brigada de la Mort. Desde Caspe (Zaragoza) comandaba operaciones de limpieza ideológica en el Bajo Aragón, Teruel y Tarragona, rastreando derechistas a los que ejecutar. La brigada se desplazaba en un autobús de 35 plazas, conocido como el cotxe de la calavera, el mismo símbolo que lucían sus ocupantes en las gorras. Donde los inocentes veían matanzas, Fresquet veía actos de "justicia" revolucionaria. Cuando la CNT decidió frenar sus crímenes, en octubre de 1936, habían asesinado a 300 personas.


Díaz Criado y Fresquet son algunos de los numerosos depravados con poder que entre 1936 y 1939 contribuyeron a que ocurriese algo salvaje: las víctimas causadas lejos del frente (200.000) casi se equipararon con las bajas del campo de batalla (300.000). La crueldad hermanó a individuos enfrentados, pero no igualó los acontecimientos. Ni por alcance, ni por duración, ni por origen. El alcance: por cada muerto en zona republicana (casi 50.000) se registraron tres en la franquista (entre 130.000 y 150.000). La duración: los crímenes rojos se concentraron en los primeros cinco meses de la guerra, hasta que el Gobierno se rehizo y recobró las riendas, mientras que el terror franquista siguió hasta el final y se adentró en la posguerra. El origen: el exterminio del enemigo -o del sospechoso de serlo formaba parte del plan de los golpistas para doblegar a la población y arrancar la raíz del mal; por el contrario, las autoridades republicanas combatieron a los colectivos extremistas que ajusticiaban por su cuenta aprovechando el colapso del Estado ocurrido tras el 18 de julio. Huelga añadir que unos habían dado un golpe de Estado y otros defendían un Gobierno democrático.


Al espanto de la retaguardia durante la Guerra Civil viaja el hispanista Paul Preston (Liverpool, 1946) en su nuevo libro, El holocausto español (Debate), donde se recogen las fechorías del capitán Díaz Criado y el matón Fresquet. Y, aun sin conocerlo, el ensayo de Preston también habla de la vida de Valentín Trenado Gómez (Puebla de Alcocer, Badajoz, 1917), que pagó su paso por la milicia republicana con 12 años de encierro en campos de concentración y cárceles. En 1936, el joven Valentín tenía más deseos de divertirse que de hacer la revolución. Hay acontecimientos que, sin embargo, no preguntan. Así que, tras el golpe, recibió un fusil y la orden de dirigirse al frente. "No había cogido un fusil en mi vida", revive ahora en su piso de Sevilla. Pasó la guerra en Extremadura, le hicieron sargento y, cuando recibió la orden de rendirse, caminó igual de obediente hasta Ciudad Real, donde entregó un fusil que para entonces era un viejo conocido. Tras un consejo de guerra, en Sevilla le destinaron a la construcción de un gigantesco canal para regar latifundios de amigos de la causa franquista. Pasaba hambre y miedo, dormía en barracones. En Tetuán le hicieron picar piedra para una carretera. "No había más paga que la comida: lentejas, patatas y calabaza", recuerda Valentín Trenado, consciente de una etiqueta que incomodaría a otros: es ya uno de los pocos supervivientes de la guerra, "el último rojo", le dice su médico.


La biografía de Valentín demuestra que, para los vencidos, no hubo paz, ni piedad, ni perdón. El ensayo de Preston delata la fragilidad de la capa civilizada que recubre a una sociedad. Incomodará, empezando por su título ("Un holocausto es la masacre de un pueblo. Y yo diría que el sufrimiento y el dolor del pueblo español justifican ese título", defiende) y siguiendo por su contenido: los teóricos y los ejecutores del exterminio de las izquierdas, los robespierres revolucionarios, los alimentadores de checas (centros de detención y tortura en zona republicana) y los pequeños héroes tienen nombre y apellidos. Una gran síntesis histórica sobre el drama de la retaguardia que, poco a poco, se va desvelando sin miradas parciales. La dictadura aireó los excesos republicanos y silenció los suyos. Tras la muerte de Franco, en 1975, los historiadores comenzaron a buscar otras piezas del puzle para recomponer los hechos. Con dificultades: faltan documentos y abundan fosas cerradas. Pero el puzle, empujado por investigadores y asociaciones de memoria histórica, progresa. Lo que aflora, estremece. "Dejando de lado la guerra civil rusa y las dos guerras mundiales, en términos relativos, la española fue una sangría sin paralelo en Europa", subraya el historiador Ángel Viñas.


Lo averiguado hoy nada tiene que ver con la verdad oficial asentada cuando Preston era un estudiante que sobornaba a bedeles de la hemeroteca en Madrid para leer diarios de la Segunda República para su tesis. El fantasma de la represión le rondó en sus investigaciones sobre el siglo XX español hasta que en 1998, el año en que publicó Las tres Españas del 36, comenzó a recopilar material y tejió una red de contactos con los historiadores que le han mantenido al día de cada avance. Desde 2003, el libro se ha comido toda la energía del profesor de la London School of Economics. También sus emociones. En su casa de Londres, mientras toma café en una taza donde se puede leer "No pasarán", en honor de las Brigadas Internacionales, el hispanista confiesa que lloró a menudo. "La inmensa mayoría de los que murieron, donde fuera, no tenían que haber muerto. No me había dado cuenta hasta este libro de la represión en zonas donde no hubo resistencia. Hay una crueldad tan gratuita que el coste emocional ha sido altísimo". "Mi esperanza", añade, "es que se pueda leer como una contribución a la reconciliación, lo que no quiere decir olvido, sino comprensión".


Preston cree que un historiador suma varias actitudes. Una es la detectivesca, otra, la de empatizar con los demás. Sabiendo esto es fácil entender por qué su esposa, Gabrielle, le encontraba llorando con frecuencia al volver del trabajo. ¿Qué otra cosa puede hacer alguien cuando se pone en la piel del doctor Temprano o de Amparo Barayón para reconstruir el derrumbe de sus vidas?


Tras la ocupación de Mérida por los rebeldes, se dejó en manos de Manuel Gómez Cantos, un brutal guardia civil, la supervisión de la limpieza. Preston narra su retorcida triquiñuela: "A diario, durante un mes entero, Gómez Cantos recorrió el centro de la ciudad en compañía del doctor Temprano, un republicano liberal, para tomar nota de quienes lo saludaban. De esta manera identificó a sus amigos y pudo detenerlos, tras lo cual él mismo mató al doctor".


Ramón J. Sender, escritor de éxito y de izquierdas, y su esposa, Amparo Barayón, estaban de vacaciones en Segovia con sus dos hijos en julio de 1936. El novelista regresó a Madrid. Amparo y sus hijos se refugiaron en su Zamora natal por considerarlo un lugar más seguro. El 28 de agosto, Amparo, junto a Andrea, su bebé de siete meses, fue encarcelada por el delito de protestar por la ejecución de su hermano. La maltrataron, la vejaron y, el día antes de ejecutarla, le arrancaron a su hija de los brazos para internarla en un orfanato católico.


Es probable que el historiador también hubiera llorado con el testimonio de Mercedes, el nombre falso de una anciana real que perdió a 18 familiares. En el pueblo de Toledo donde ocurrieron los hechos, hace unas semanas revivía lo ocurrido: "En el 36 yo tenía 12 años. Echaron al río Tajo a los dos primeros tíos que mataron, pero el cuerpo de mi tío médico orilló en un pueblo y el forense lo reconoció porque habían sido compañeros de estudio. Al terminar la guerra nos lo entregó. Eran forasteros los que venían a asesinar a la gente que señalaban los del pueblo. A otros tíos los mataron detrás del cementerio. A mi padre lo dejaron morir desangrado, después de tirotearlo por intentar escapar. Yo creo que Dios quiso mucho a mi abuela porque murió el 22 de enero de 1936 y no vio lo que les esperaba a sus 14 hijos".


Las mujeres de la familia sobrevivieron con el alma en vilo, entre amenazas y humillaciones. "Nos llamaban los cuervos negros porque íbamos de luto, a veces venían milicianos a exigir que les diéramos cena y cama, y acabaron echándonos del pueblo". Salieron adelante gracias a gestos solidarios (recibían pan gratis a hurtadillas) y a bordados a destajo de hoces y martillos para la ropa de hombres que odiaban.


Al final de la guerra volvieron al pueblo, enterraron con honores a sus muertos y acudieron a los consejos de guerra como espectadoras. A veces, Mercedes se encuentra a cómplices de los verdugos en el centro de salud o en la carnicería.


Los vencidos no pudieron enterrar a sus muertos ni pedir justicia. Ya con Franco en el poder, unos 20.000 republicanos fueron ejecutados, entre ellos Lluís Companys, a pesar de que había salvado a millares de religiosos y otros amenazados por la furia revolucionaria mientras presidió la Generalitat de Cataluña (10.000 personas salieron en barco gracias a sus pasaportes). Después de muerto, un tribunal confiscó los bienes de la familia Companys y se los adjudicó al Estado. La represión se heredaba. Una anomalía que ya habían anticipado los rebeldes durante la guerra en Burgos, donde Preston ubica el fusilamiento de varias mujeres por el "derecho de representación" de sus maridos huidos.


A las mujeres no bastó con matarlas. Falangistas y soldados usaron con saña la violencia sexual, aunque resulta imposible delimitar su impacto: la violación se borraba a menudo con el asesinato. Preston diferencia la actitud en zona republicana, donde las agresiones sexuales fueron aisladas, y en zona rebelde, donde los mandos militares alentaron los abusos. "Legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y a la vez a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estos comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen", inflamaba en sus discursos radiofónicos Queipo de Llano.


"La colosal diferencia entre ambas zonas", señala Preston, "tiene que ver con que uno de los principales fundamentos de la República era el respeto hacia las mujeres. En la zona rebelde, la violación sistemática por parte de las columnas africanas se incluye en el plan de imponer el terror". Durante dos horas, las tropas disponían de libertad plena para dar rienda suelta a instintos salvajes en cada localidad conquistada. Las mujeres entraban en el botín. Preston describe la escena que presenció en Navalcarnero el periodista John T. Whitaker, que acompañaba a los rebeldes, junto a El Mizzian, el único oficial marroquí del ejército franquista, ante el que conducen a dos jóvenes que aún no habían cumplido 20 años. Una era afiliada sindical. La otra se declaró apolítica. Tras interrogarlas, El Mizzian las llevó a una escuela donde descansaban unos 40 soldados moros, que estallaron en alaridos al verlas. Cuando Whitaker protestó, El Mizzian le respondió con una sonrisa: "No vivirán más de cuatro horas".


El periodista John T. Whitaker escribió sobre algunos de los episodios más salvajes del avance rebelde: la matanza de 200 heridos indefensos en un hospital de Toledo o la masacre de la plaza de toros de Badajoz. Preston recupera la respuesta del general Yagüe a Whitaker, que dio la vuelta al mundo: "Claro que los fusilamos. ¿Qué se esperaba usted? ¿Cómo iba a llevarme a 4.000 rojos, cuando mi columna avanzaba contrarreloj? ¿O habría debido dejarlos en libertad para que volvieran a convertir Badajoz en una capital roja?".


Al otro lado: Paracuellos. Las conclusiones de Paul Preston no gustarán a Santiago Carrillo. "Decir que no tiene nada que ver es tan absurdo como declararle el único responsable", resume el hispanista en Londres. Tras un denso capítulo dedicado a las sacas de prisioneros militares para ser ejecutados mientras las tropas de Franco asediaban un Madrid rebosante de ira contra el enemigo, el historiador concluye que Carrillo estuvo "plenamente implicado" en la decisión y la organización de las ejecuciones, a pesar de sus desmentidos. En sus memorias, Carrillo asegura que se limitó a ordenar la evacuación de presos para evitar que se perdiese Madrid (los rebeldes habían llegado a la Ciudad Universitaria) y que el convoy fue asaltado. El odio a los militares hizo el resto.


Pero los grandes perseguidos en la zona republicana fueron los curas. "Vestir sotana era suficiente para acabar ante un piquete en alguna tapia o cuneta", escribe José Luis Ledesma en Violencia roja y azul (Crítica). Casi 6.800 religiosos fueron asesinados, a los que se sumaron un sinfín de ataques contra templos y conventos, que fueron incendiados y profanados. "Las iglesias eran saqueadas en todas partes y como la cosa más natural del mundo, puesto que se daba por supuesto que la Iglesia española formaba parte del tinglado capitalista", escribió George Orwell, tras su experiencia como combatiente en las filas del POUM. En Homenaje a Cataluña (1938) relata que durante sus seis meses de estancia en la zona de España donde también se ponía en pie una revolución solo vio dos iglesias intactas. Los clérigos sufrieron a veces torturas, amputaciones y agonías feroces. Para medir el impacto de esta persecución, el historiador Stanley G. Payne recurre a una comparación: "La fase jacobina de la Revolución Francesa acabó con la vida de 2.000 sacerdotes, menos de un tercio del número de asesinados en España".


El anticlericalismo fue un rasgo específicos del conflicto. El brote no fue espontáneo, claro. "La Iglesia católica, que agita la revolución, era vista como parte del statu quo", señala Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea. Para entender esta persecución son esenciales los capítulos que Preston dedica a describir la placenta del golpe de 1936. La República había aprobado leyes que relegaban a la Iglesia, aliada histórica de la oligarquía y freno modernizador, al plano privado. Se les retira de los colegios y se establecen normas laicas. Amparados en ellas, algunos alcaldes imponen tasas por tocar las campanas o multan por lucir crucifijos. En respuesta a estas provocaciones, la represión del bienio negro (1934-1936) contra la izquierda es jaleada desde los púlpitos, así que los extremistas se van cargando de plomo.


Casi un millar de religiosos asesinados han sido ya beatificados por el Vaticano, que los honra como "mártires". Es una memoria selectiva, sin embargo. La Iglesia sigue sin pedir perdón a las víctimas de los curas que empuñaron armas. Unos cuantos. Preston señala que al comienzo de la guerra en numerosas localidades de Navarra faltaban sacerdotes para decir misa porque se habían largado al frente. La violencia de falangistas y militares recibió bendiciones a tutiplén. Entre las rescatadas por el hispanista figura la del canónigo de la catedral de Salamanca, Aniceto de Castro: "Cuando se sabe cierto que al morir y al matar se hace lo que Dios quiere, ni tiembla el pulso al disparar el fusil o la pistola, ni tiembla el corazón al encontrarse cara a la muerte".


A Unamuno, que había apoyado en las primeras horas el golpe en Salamanca, le horrorizó: "A alguno se le fusila porque dicen que es masón, que yo no sé que es esto, ni lo saben los bestias que fusilan. Y es que nada hay peor que el maridaje de la dementalidad de cuartel con la de sacristía".


Vencidos los ateos, anticlericales y masones, la Iglesia se afanó en salvarlos a partir de 1939. Incluso contra su voluntad. Marcos Ana (Alconada, Salamanca, 1920), que se convertiría a su pesar en el preso político más veterano del franquismo, asistió a escenas dantescas en la cárcel: "Vi a un capellán golpear con un crucifijo a un condenado a muerte porque no quería confesarse". Ninguna superó, sin embargo, lo que vio en el puerto de Alicante el 31 de marzo de 1939, cuando 20.000 desesperados republicanos se descubrieron atrapados en una ratonera, entre las ametralladoras de la División Littorio en tierra y dos minadores en el mar: "Había gente que se tiraba al agua y otros que se saltaban la tapa de los sesos".


Escuchando a Marcos Ana y leyendo a Preston cobra todo su sentido lo escrito por Arthur Koestler en Diálogo con la muerte (1937) mientras esperaba en una cárcel franquista una ejecución por espionaje que finalmente esquivó: "Otras guerras consisten en una sucesión de batallas, esta es una sucesión de tragedias".


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