Durante dos días y medio estuve varado en la playa del hospital y me operaron. Poca cosa, sólo inspeccionarme la vejiga con una cámara electrónica mientras un trasto hace ping, ping con aire a veces sincopado. Es algo incómodo y epidural, pero yo pasé el trago y luego anduve cual suelo, gacho y esforzándome por no resultar bochinche y pasar desapervisto. Hasta nos pusieron una tajada de roscón de Reyes y un excelente rotí de pavo con puré de manzana que no había más que pedir. Por demás, como se les agotó el presupuesto de operaciones, tuvieron que esperar a enero para operarme y hasta han quitado la wifi que antes gozaban por economar. Mi compañero, hombre cordial y tan ganoso como yo de salir de este caldero, me hacía ver en la tele tres episodios seguidos de su amado culebrón El secreto de Puente Viejo, de parrafadas galdosianas y un cubano dinamitero que le hizo recordar a su abuelo, un disoluto gunman que militó en la Guerra contra los Estados Unidos y murió con ciento once de años y larga ristra de hijos ilegítimos, pero mantenidos. La decimonónica damita del serial se libró del bombazo haciendo el McGyver.
Frío pasamos, porque la ventanilla antisuicidios remoloneaba y era un sudoku incerrajeable de grado máximo, pero pudimos abatirla tras cuidadoso estudio, consulta y la experta aplicación de fuerza bruta por parte de un campeón de pelota vasca, mi cuñado, que Dios bendiga. Me quitaron las barandillas de la cama, "tenga cuidado, no caiga" -"da igual", dije yo, "si me hago un chichón, con lo feo que soy incluso me hará más guapo"- "no", dijo la enfermera, "quien se la pega soy yo". Acudió mi familia, acudieron mis cuñados, acudió mi hermano: a lo ver, tengo perro que me mee.
Te vuelven hemipléjico con un opiáceo que reduce al estado de nube incorpórea de cintura para abajo y, tras ponerte así de calamar, mandan una cámara por el agujero del pito buscando tumores o pólipos por toda la vejiga con celo digno de mejor propósito. Aunque a algunos parezca humillante enseñar pito y culo a tan nutrida concurrencia, si uno se juega la salud y no tiene un culo regio o tan bendecido por todo tipo de hisopo como el de Jennifer López, que lo tiene apolizado, le da igual y, tomado con posadera filosofía, resulta incluso un espectáculo culioso y espectacular, aunque bastante vulgar (o nalgar), según qué ambientes, pues hay muchas señoritas que viven de eso, de mostrar glúteos y cercanías, y hasta se los rellenan meticulosas como los pastelitos. Pero, gracias a Dios, resulta que tengo la vejiga bien y, aunque hubo qué extirpar años ha, otrora o antaño, esta vez, ahora y hogaño no ha dado por rebrotar o recidivar, que es el verbo específico. Me congratulo, porque cuantos más años viveo más hermosa me parece la vida y más estúpido denigrarla. En cuanto a los médicos, enfermeras y pacientes, un encanto. No sé qué tendrá la gente de bata blanca que, por más que uno quiera salir del hospital incluso antes de entrar, lo único que echa de menos fuera es a su gente.
Podría ponerme ahora a hacer costumbrismo como suelo, seleccionando toda la menudez pintoresca que tanto os divierte, pero no tengo ganas y la dejaré morir en el pozo ciego de mi memoria. Tengo que hacer mucho y escribir exige tiempo, aunque se sepa hacerlo, que no sé todavía.
A vueltas con esto, vale mucho más lo gratuito como la luz del sol, el agua y el aire que cualquiera de esas tonterías por las cuales nos afanamos constantemente; si la gente fuese igual de generosa y se diese así, todos estaríamos más unidos y nos apreciaríamos más, como está unido el árbol a su aire, a su luz, a su tierra, a su agua y a mí a través de todas esas cosas, sus pájaros y el sonido del viento cobijado bajo su sombra entre sus hojas y ramas. Pero el hombre aparece en la naturaleza como aislado, suelto y cercenado por sus abismos interiores y hay algo gratuito de esta vida de lo que quizá no se le ha dado suficiente: tiempo. Pero, aun así, cuán maravilloso es este tiempo que nos ha sido concedido y cuánto se lo debemos agradecer a Dios.
viernes, 6 de enero de 2012
martes, 3 de enero de 2012
Morirse, partirse, mondarse de risa por no llorar
Rosa Montero, "Ética", en El País, 3/01/2012
El BBVA, banco en el que ni siquiera tengo cuenta, me ha mandado estas navidades un librote de más de 700 páginas titulado Valores y Ética para el siglo XXI, con la palabra Ética en tamaño muy gordo. El volumen se abre con un artículo de Francisco González, presidente del banco, sobre la Ética en la empresa y en las finanzas: el gran reto poscrisis, y luego hay una veintena de textos de diversas luminarias internacionales. Es el cuarto libro de una serie que el BBVA está dedicando al pensamiento y, claro, esta vez le ha tocado el turno a la Ética, que es el tema de moda. Y así, ahora en todas las cenas de postín, en vez de hablar de a quién se encontraron el pasado weekend en Palma de Mallorca, las señoras petrificadas de bótox dicen: "¿Y qué opinas tú de la ética de la gestión de riesgos?", a lo que los señores de calva abrillantada responden: "Querida, sin duda la crisis económica global hace necesaria una ética global". Y se quedan tan panchos, aunque en su empresa les acaben de atizar un bonus de, por ejemplo, 79,7 millones de euros, que, por cierto, es la cantidad exacta que el BBVA le dio a Francisco González el año pasado como pensión.
Y en verdad es un libro muy bonito y que ha debido de costar un dineral este del BBVA, con unas ilustraciones maravillosas y unos colaboradores de primera magnitud. Pero me da la risa tonta cuando pienso que, con la que está cayendo, ahora viene un banco a darnos lecciones de ética lujosa, y además un banco que tuvo sus problemillas en el pasado, como aquello de las cuentas secretas en paraísos fiscales. Vamos, que no lo acabo de comprender, como tampoco comprendo que todo el mundo exculpe a De Guindos por sus dos años de alto ejecutivo con los impresentables Lehman Brothers. Por lo menos yo agradecería que dijera: Ahí sí que metí la pata. Pero debe de ser que soy una ignorante y no entiendo nada.
Cómo las Empresas Farmacéuticas manipulan el consentimiento de las familias de niños para experimentar con ellos
Alejandro Rebossio, "Argentina multa a Glaxo por falsear los permisos para ensayos con niños. La muerte de 14 bebés destapó un fraude en la obtención del consentimiento. El laboratorio ha anunciado que apelará el fallo, que le obliga a pagar 179.000 euros de multa", en El Mundo, Buenos Aires 2-I-2012, 22:45
Entre los años 2007 y 2008, 14 bebés de familias pobres murieron en Argentina después de participar en los ensayos de una vacuna del laboratorio británico GlaxoSmithKline contra la neumonía y la otitis aguda. No se han encontrado pruebas de que los decesos tuvieran que ver con la aplicación de las inyecciones, pero tras la publicidad de los casos se descubrió que la empresa farmacéutica y los profesionales que administraban los estudios clínicos habían cometido irregularidades a la hora de conseguir el consentimiento de los padres para que sus hijos recibieran la vacuna en experimentación.
El juez argentino Marcelo Aguinsky falló a finales del año pasado en contra de GlaxoSmithKline y dos médicos responsables del ensayo y ratificó las multas que les había impuesto en abril pasado el Ministerio de Salud por 179.000 euros, según informó el periódico Página 12.
El juez confirmó que algunos consentimientos fueron dados por padres menores de edad, abuelos que no estaban autorizados a hacerlo, parientes analfabetos o, en un caso, por una madre psicótica a la que no se había evaluado la capacidad de discernimiento. También se detectó que se proporcionó la vacuna sin que se conocieran los necesarios antecedentes clínicos de los niños. Los inspectores del Ministerio de Salud también advirtieron la “falta de seguimiento y registro adecuado” de las reacciones adversas a la vacuna.
Esta inyección estaba siendo probada en Colombia, Panamá y Argentina cuando ocurrieron las 14 muertes en este último país. Siete bebés fallecieron en la provincia de Santiago del Estero (noroeste de Argentina), dos en la de San Juan y cinco en la de Mendoza (ambas en el este).
GlaxoSmithKline, la tercera mayor farmacéutica del mundo por facturación (33.998 millones de euros en 2010), deberá pagar una sanción de 71.600 euros al Ministerio de Salud, mientras que el resto tendrá que desembolsarlo a partes iguales el investigador principal del ensayo en Mendoza, Héctor Abate, y el coordinador de los estudios en Argentina, Miguel Tregnaghi. El Gobierno había multado al laboratorio “por incumplir sus deberes de monitoreo, ya que dicha obligación consiste en verificar que los derechos y el bienestar de los seres humanos estén protegidos; que los datos reportados del estudio estén completos, sean precisos y se puedan verificar; que la conducción del estudio esté en conformidad con el protocolo aprobado y el requerimiento regulatorio aplicable”.
El laboratorio ha anunciado que apelará el fallo porque considera que las pruebas se rigieron por “los más altos estándares éticos y científicos internacionales” y teniendo en cuenta “las leyes y costumbres del país”. También recuerda que el Ministerio de Salud “en ningún momento cuestionó la seguridad de la vacuna ni del estudio”, que “se encuentra en etapa de cierre”, y que la vacuna en cuestión, la Antineumocócica conjugada 10 valente, ha sido aprobada en más de 85 países (incluidos los 27 de la UE) a partir de 40 estudios hechos en países como España, Francia y Alemania.
Hace cuatro años, cuando se conocieron los decesos de los bebés, Lorena Sequeira, madre de una niña fallecida, explicó a EL PAÍS: “Un día fuimos a ver al agente sanitario de Campo Contreras (su barrio) y al siguiente vino a mi casa diciendo que le tocaba vacunar a Yamila (su hija) contra la neumonía y la otitis, y nos llevó en coche”.
“Una médica me dijo —continuó— que yo tenía que firmar un papel y me dio 13 hojas explicativas, pero en ese momento no me las dejó leer porque había muchas madres esperando también para la vacuna. No me explicó que era una prueba, que la vacuna no estaba aprobada o si tenía riesgos”. Unos 400 médicos y otros profesionales cobraban 380 euros por cada niño vacunado. En toda Argentina 14.000 bebés recibieron la prueba.
No interesa a los pocos que tienen mucho hacer caso a Keynes
Paul Krugman, "Keynes tenía razón" 3/01/2012
"La expansión, no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal". Eso declaraba John Maynard Keynes en 1937, cuando Franklin Delano Roosevelt estaba a punto de darle la razón, al intentar equilibrar el presupuesto demasiado pronto y sumir la economía estadounidense -que había ido recuperándose a ritmo constante hasta ese momento- en una profunda recesión. Recortar el gasto público cuando la economía está deprimida deprime la economía todavía más; la austeridad debe esperar hasta que se haya puesto en marcha una fuerte recuperación.
Por desgracia, a finales de 2010 y principios del 2011, los políticos y legisladores en gran parte del mundo occidental creían que eran más listos, que debíamos centrarnos en los déficits, no en los puestos de trabajo, a pesar de que nuestras economías apenas habían empezado a recuperarse de la recesión que siguió a la crisis financiera. Y por actuar de acuerdo con esa creencia antikeynesiana, acabaron dándole la razón a Keynes una vez más.
Lógicamente, al reivindicar la economía keynesiana chocó con la opinión general. En Washington, en concreto, la mayoría considera que el fracaso del paquete de estímulos de Obama para impulsar el empleo ha demostrado que el gasto público no puede crear puestos de trabajo. Pero aquellos de nosotros que hicimos cálculos, nos percatamos, ya desde el primer momento, de que la Ley de Recuperación y Reinversión de 2009 (más de un tercio de la cual, por cierto, adquirió la relativamente ineficaz forma de recortes de impuestos) se quedaba demasiado corta teniendo en cuenta la gravedad de la recesión. Y también predijimos la violenta reacción política a la que dio lugar.
De modo que la verdadera prueba para la economía keynesiana no ha provenido de los tibios esfuerzos del Gobierno federal estadounidense para estimular la economía, que se vieron en buen parte contrarrestados por los recortes a escala estatal y local. En lugar de eso, ha venido de naciones europeas como Grecia e Irlanda que se han visto obligadas a imponer una austeridad fiscal atroz como condición para recibir préstamos de emergencia, y han sufrido recesiones económicas equiparables a la Depresión, con un descenso del PIB real en ambos países de más del 10%.
Según la ideología que domina gran parte de nuestra retórica política, esto no debía pasar. En marzo de 2011, el personal republicano del Comité Económico Conjunto del Congreso publicó un informe titulado Gasta menos, debe menos, desarrolla la economía. Se burlaban de las preocupaciones de que un recorte del gasto en tiempos de una recesión empeoraría la recesión, y sostenían que los recortes del gasto mejorarían la confianza del consumidor y de las empresas, y que ello podría perfectamente inducir un crecimiento más rápido, en vez de ralentizarlo.
Deberían haber sido más listos, incluso en aquel entonces: los supuestos ejemplos históricos de "austeridad expansionista" que empleaban para justificar su razonamiento ya habían sido rigurosamente desacreditados. Y también estaba el vergonzoso hecho de que mucha gente de la derecha ya había declarado prematuramente, a mediados de 2010, que la de Irlanda era una historia de éxito que demostraba las virtudes de los recortes del gasto, solo para ver cómo se agravaba la recesión irlandesa y se evaporaba cualquier confianza que los inversores pudieran haber sentido.
Por cierto que, aunque parezca mentira, este año ha vuelto a suceder lo mismo. Muchos proclamaron que Irlanda había superado el bache, y demostrado que la austeridad funciona (y luego llegaron las cifras, y eran tan deprimentes como antes).
Pero la insistencia en recortar inmediatamente el gasto siguió dominando el panorama político, con efectos malignos para la economía estadounidense. Es verdad que no hubo ninguna medida de austeridad nueva digna de mención a escala federal, pero sí hubo mucha austeridad "pasiva" a medida que el estímulo de Obama fue perdiendo fuerza y los Gobiernos estatales y locales con problemas de liquidez siguieron con los recortes.
Claro que, se podría argumentar que Grecia e Irlanda no tenían elección en cuanto a imponer la austeridad, o, en cualquier caso, ninguna opción aparte de suspender los pagos de su deuda y abandonar el euro. Pero otra lección que nos ha enseñado 2011 es que Estados Unidos tenía y sigue teniendo elección; puede que Washington esté obsesionado con el déficit, pero los mercados financieros están, en todo caso, indicándonos que deberíamos endeudarnos más.
Una vez más, se suponía que esto no debía pasar. Iniciamos 2011 con advertencias funestas sobre una crisis de la deuda al estilo griego que se produciría en cuanto la Reserva Federal dejara de comprar bonos, o las agencias de calificación pusieran fin a nuestra categoría de Triple A, o el superfabuloso comité no consiguiera alcanzar un acuerdo, o algo. Pero la Reserva Federal finalizó su programa de adquisición de bonos en junio; Standard & Poor's rebajó a Estados Unidos en agosto; el supercomité alcanzó un punto muerto en noviembre; y los costes de los préstamos de Estados Unidos no han parado de disminuir. De hecho, a estas alturas, los bonos estadounidenses protegidos de la inflación pagan un interés negativo. Los inversores están dispuestos a pagar a Estados Unidos para que les guarde su dinero.
La conclusión es que 2011 ha sido un año en el que nuestra élite política se obsesionó con los déficits a corto plazo que de hecho no son un problema y, de paso, empeoró el verdadero problema: una economía deprimida y un desempleo masivo.
La buena noticia, por decirlo así, es que el presidente Barack Obama por fin ha vuelto a luchar contra la austeridad prematura, y parece estar ganando la batalla política. Y es posible que uno de estos años acabemos siguiendo el consejo de Keynes, que sigue siendo tan válido hoy como lo era hace 75 años.
Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel 2008. © 2011 New York Times Service Traducción de News Clips.
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Una investigación manchega revela el importantísimo papel biológico del manganeso
Donde menos se espera salta el ciervo, o sicut cervos ad fontes, como el ciervo hacia las fuentes. Preguntándose por qué empezó a desmocharse la cornamenta de los ciervos un año especialmente frío unos investigadores manchegos del Instituto de Estudios Cinegéticos lograron aclarar la causa verdadera de la osteoporosis. Algo que se tenía delante de las narices y nadie había considerado, de la misma forma que el descubrimiento de la causa de la úlcera. Parece ser que el oligoelemento manganeso es más importante para la salud de lo que se creía. El organismo lo echa en falta continuamente y nunca se sacia de él. Una investigación de la universidad manchega ha demostrado que su pérdida es lo que causa la osteoporosis, y no la del calcio; el calcio desaparece porque no puede fijarse bien sin manganeso y por ello los huesos se descalcifican y vuelven quebradizos. El manganeso es, además, un factor antienvejecimiento enorme, porque desarma los radicales libres y con ello previene numerosas enfermedades degenerativas, sobre todo de carácter nervioso, y su carencia podría estar implicada en el desarrollo del Alzheimer, el Parkinson y otras patologías. Así que ya lo sabéis, si queréis a vuestros abuelos dadles todos los días una nuez o procurad que coman muchas semillas, vegetales y pan integral, alimentos que contienen mucho manganeso.
lunes, 2 de enero de 2012
La ortografía "puntúa" en Internet
Pablo Linde, "La ortografía puntúa en Internet. Los malos textos se ven más al aflorar escritura que antes permanecía en privado - El correcto uso del idioma es una carta de presentación", El País, 02/01/2012
En los foros de discusión de Internet hay un dicho: "Si te quedas sin argumentos, métete con su ortografía". Aunque es en realidad una burla hacia quienes no son capaces de razonar contra el fondo de una polémica y solo pueden arremeter contra la forma, en esta frase también subyace otra realidad: las redes sociales han convertido la expresión escrita en la primera carta de presentación de una persona; la buena ortografía, al pasar del ámbito privado al público, es un rasgo de prestigio social y de credibilidad.
El empresario de Internet Charles Ducombe hizo un análisis de una web en el que descubrió que con una mala ortografía las ventas podían caer hasta un 50%. "Es porque, cuando se vende o se comunica en Internet, el 99% del tiempo se usa la palabra escrita", según declaró a la BBC. Uno de los factores que evalúa a la hora de contratar personal para sus páginas web es la buena ortografía, que redundará en la credibilidad del sitio.
Y como las empresas, las personas a través de Facebook, Twitter o los foros, también tienen en la escritura a una importante y cada vez más potente fuente de comunicación que hace que la buena ortografía sea crucial para ganar respeto en una comunidad virtual.
"En este proceso en el que la escritura se convierte en pública, adquiere un valor diferenciador. Si leemos una opinión bien escrita, otra mal escrita y en ningún caso conocemos al autor, lo normal es hacerle más caso a la primera. Mucha gente es consciente de esto y hace el esfuerzo en mejorar", explica Álvaro Peláez, de la Fundación del Español Urgente (Fundéu).
Entre otras labores en esta institución, se encarga de llevar la cuenta de Twitter, que puso en marcha hace poco más de un año. Hoy tiene más de 75.000 seguidores y una frenética actividad en la que contesta hasta medio centenar de dudas diarias sobre el lenguaje.
Muchos de los que se acercan a ellos son profesionales que usan el castellano en su trabajo, como periodistas, editores o traductores. Pero otros son personas que simplemente quieren resolver sus inquietudes y escribir mejor. "Es frecuente, cuando le resolvemos la duda a algún usuario, que nos cuenten que han perdido una cena por una apuesta que tenían con un amigo, o que la han ganado", cuenta Álvaro Peláez.
Sería ingenuo pensar que Internet es una isla de buena escritura. No hace falta más que navegar durante unos minutos para encontrar verdaderas agresiones al idioma. En la Red se acuñó hace años el apelativo hoygan para denominar a aquellos que irrumpían en foros con una ortografía lamentable al tiempo que una considerable escasez de modales. El palabro viene de la frecuencia en la que se leían frases como: "Hoygan [en lugar de oigan], necesito alluda urjente con un problema en mi ordenador".
Los hoygan no son más que personas que no escribían bien fuera de Internet y tampoco lo van a hacer dentro. Igual que la falta de respeto que muestran en la Red suele ser el reflejo del que tienen fuera de ella.
"Hay quien piensa que Internet acaba con la buena ortografía. No es cierto, es que a los que antes escribían mal, ahora se les ve más. Tú no hablas de la misma forma en una cena con amigos, con tu pareja en un ambiente más informal o en un artículo para un periódico. Hay contextos. En la Red sucede igual. No es lo mismo escribir en Facebook para los amigos, que en un correo electrónico que va dirigido a una persona en concreto, que en Twitter, que está a la luz de todo el que lo quiera leer. La gente suele adaptarse a estos contextos", asegura Peláez.
Pone un ejemplo Ricardo Galli, cofundador de Menéame, un agregador de noticias donde se generan numerosos debates de actualidad en el que las incorrecciones están muy mal vistas: "Mi hija de 14 años escribe mal en foros y con nosotros escribe bien. O sea, que las reglas las sabe. Sin embargo, en determinados entornos, si lo hace correctamente se siente excluida".
Escribir mal entre los chavales es parte del juego de inclusión, es cosa de adolescentes que están por Tuenti y Facebook". Esa misma capacidad de adaptación la ve en Menéame, cuyos usuarios son exigentes con la ortografía: "Hay algunos que me han confesado que han tenido que empezar a escribir mejor para ganarse el respeto de la comunidad, que es severa a ese respecto desde que nació en un grupo de correos de gente universitaria que le daba bastante importancia. Pero Internet es neutral, cada uno se expresa bien o mal en función de cómo sepa hacerlo y de los modelos que siga. Si estás en un grupo abierto en el que prima la corrección, tenderás a imitarlo; si es cerrado y la costumbre es escribir mal, lo normal es hacer lo mismo", explica Galli, quien cree que, pese a todo, en la Red ha aflorado una realidad: "Hay mucha gente que escribe mal".
Galli pone un ejemplo que le sorprendió: la periodista Ana Pastor, directora de Los desayunos de TVE. "Se enmendó, pero cuando empezó en Twitter escribía fatal y yo me preguntaba cómo una comunicadora con miles de seguidores hacía eso".
El caso de Pastor fue el de adaptación al medio. Ella misma cuenta que cuando llegó a la red social de los mensajes breves escribía igual que en los mensajes SMS.
"Tenía la manía de acortar con la letra ka, y en Internet hacía lo mismo. Unos cuantos me dieron caña, pero lo que realmente me hizo cambiar fue que unos usuarios ciegos me dijeron que en sus lectores no se entendían bien las palabras escritas con las kas. Desde entonces decidí cambiar, aunque alguna vez se me escape alguna. Me parece bien que la gente sea exigente con los periodistas. Cuando escribo mis cosas lo hago como me parece, pero en una red social entiendo que hay que esforzarse", cuenta.
Estos procesos y la adaptación al propio medio son naturales, según Darío Villanueva, secretario de la Real Academia Española (RAE): "No creo que las nuevas tecnologías vayan a producir una hecatombe. El uso de la lengua va ligado al intelecto de los seres humanos, y porque haya nuevas prácticas no va a acabar. En estos nuevos medios, el que escribe generalmente lo hace para alguien; no solo puedes escribir más ágilmente sino que puedes hacerlo llegar más rápido a mucha más gente. Antes mandabas una carta a Buenos Aires y tardaba un mes en llegar. Hoy haces tuit y miles de personas pueden leerlo en el mundo entero. En la escritura electrónica hay también posturas de distinción, quien entiende que tiene que cuidar mucho cómo dice las cosas para que sean más eficaces porque enseguida va a leerlo mucha gente. Si hay un problema no es de la Red, sino de la educación. Quien tiene que enseñar ortografía no es Google, es la enseñanza".
Esta misma idea la desarrolla el periodista Ariel Torres, editor del diario La Nación, en un artículo recogido en la web manualdeestilo.com: "Si un chico comete faltas de ortografía atroces es porque no aprendió las reglas cuando debía aprenderlas, sea por negligencia o por una educación rudimentaria. Al acusar a las nuevas tecnologías de las faltas de ortografía no hacemos sino deshacernos de una responsabilidad que nos concierne como adultos. Somos nosotros los que creamos las condiciones para que los chicos no aprendan ortografía. Podemos echarle la culpa hasta mañana a Internet y los SMS. Es lo mismo. La responsabilidad es formar a los chicos, no de los chips".
Su conclusión es que la escritura en Internet goza de muy buena salud y hace una distinción entre las faltas de ortografía y "las exóticas abreviaturas del chat, los SMS y Twitter". "La falta de ortografía es ignorancia. En cambio, el texto expeditivo, abreviado y condensado del chat, los SMS y Twitter es la escritura aplicada exactamente como se debe", añade.
Twitter, con su inmediatez y sus características peculiares, es uno de los fenómenos que está condicionando el lenguaje en la Red. La longitud de los mensajes que se pueden enviar, de 140 caracteres, está dando pie a acortar palabras, pero también a buscar las precisas, a ser ingenioso y evitar la verbosidad excesiva.
Villanueva explica que los manuscritos medievales estaban llenos de abreviaturas porque el papiro era muy caro y hacer un libro llevaba mucho tiempo y el idioma evolucionó con ellas sin destruirse. Además, ve en Twitter ventajas: "Hay una búsqueda del ingenio. Se dice con pocas palabras algo que ilumina una realidad y no necesariamente cargándose la ortografía. El uso del lenguaje competente es más eficaz que el incompetente. Si usas frases hechas o con muletillas, no aportas nada. Sucede como con la poesía, que dice lo que sabemos con combinaciones nuevas".
Esta misma línea mantiene Mario Tascón, autor del libro Twittergrafía. Abunda en la idea de que las abreviaturas siempre han formado parte de las distintas tecnologías que han acompañado al idioma.
"Estaba la taquigrafía, antes la imprenta. La letra eñe procede de una abreviatura que servía para comprimir los renglones de los materiales impresos. Además, encuentras otras que están directamente relacionadas con el funcionamiento de la aplicación: si quieres que la gente entienda que haces un retuit, pones RT, el agolpamiento de palabras es necesario para que funcione un hashtag [una etiqueta]". Además, en su Twittergrafía cuenta cómo nuevos métodos que cualquier usuario tiene al alcance de su teclado pueden añadir expresividad. Va desde los emoticonos que ya son universales, como la sonrisa expresada con dos puntos y el cierre del paréntesis, :), a un corazón, "que todo el mundo entiende", o a otros más barrocos. Se pueden hacer verdaderas virguerías usando distintas combinaciones.
Algunos de estos símbolos han llegado al papel impreso. Cada vez es más frecuente encontrar la almohadilla (#) en un periódico. El símbolo también ha llegado a la literatura. El escritor Agustín Fernández Mallo usa algunos símbolos en su libro Nocilla Dream, lo que puede hacer pensar que más que acabar con los buenos usos de la lengua escrita la Red puede llegar a enriquecerla. Al fin y al cabo, Internet no es más que una nueva tecnología en la que la escritura cambia como lo ha hecho a lo largo de la historia: piedra, papiro, imprenta y, ahora, bits. Los apocalípticos siempre han fallado hasta el momento.
Darío Villanueva recuerda que uno de los primeros agoreros fue Sócrates, que en un texto recordado por Platón aseguraba que la escritura alfabética era "un mal absoluto".
"También McLuhan cuando publica Galaxia Gutenberg vaticinaba el fin del libro", añade. Ni la escritura trajo males ni, de momento, ha llegado el fin del libro ni Internet se está cargando la escritura pese a las barbaridades que se ven en ocasiones en la pantalla del ordenador. Todo es más simple que eso. O más difícil: como dijo en una entrevista García Márquez, "lo primero para escribir bien en Internet es escribir bien".
Consejos para escribir en la Red
- El manual de estilo para nuevos medios, en fase de preparación, pretende mejorar el lenguaje en la red. Hoy se puede consultar algo así como un borrador gigante en la web www.manualdeestilo.com. Mario Tascón, director del proyecto, da algunos consejos para escribir en Internet.
- Hay que tener en cuenta que la escritura es pública.
- Internet se ha convertido en un diálogo, es recomendable ser cortés.
- En la medida de lo posible, los textos han de ser breves, el tiempo de los demás es sagrado.
- El idioma es muy rico. Hay muchísimas palabras, hay que buscar las mejores, las que tienen más precisión, lo que, además, ayuda a la brevedad.
- La escritura es global. No todos los hispanohablantes escribimos de la misma manera. Hay que ser respetuoso con palabras que se usan en otros lugares de habla hispana. Nuestros interlocutores no siempre son de nuestro país y puede haber equívocos.
- Hay que saber cambiar de canal. No es lo mismo un correo electrónico, que Twitter que un Wiki, donde escribe mucha gente.
- Las mayúsculas son como un grito.
- Se recomienda evitar en lo posible escritos consonánticos, es decir, quitar las vocales de una palabra para abreviar. Si el acrónimo o la abreviatura pueden tener problemas, los consonánticos más. Suelen llevar a confusión.
- Hay que usar el diccionario y las abreviaturas normalizadas. El castellano es rico en ellas.
- En los hiperenlaces hay que ser preciso para ayudar a la gente a saber dónde se dirigen, que no van al vacío del ciberespacio.
- Los enlaces tienen que estar diferenciados tipográficamente para que el lector los advierta. De lo contrario, pasan desapercibidos.
- Hay que ser consciente de que lo que se escribe lo tienen que leer las máquinas. No es que la gente deba escribir para Google, pero hay que tenerlo en cuenta.
- Hay que tener mucho cuidado con la escritura de direcciones web o correos porque un fallo las inutiliza. Hay que tener en cuenta que aquí no se siguen las normas ortográficas o de mayúsculas y minúsculas.
domingo, 1 de enero de 2012
Novelas
No se puede leer todo, hay que escoger, y podemos orientarnos a veces bien por lo que dicen los demás. He compiado una clasificación de las diez mejores novelas de El Cultural abajo.
1. Yo confieso
Jaume Cabré
Destino. 844 páginas, 26'90 euros
Más conocido en Alemania y Francia que en España, Jaume Cabré (Barcelona, 1947) se embarca en Yo confieso en una monumental novela de estirpe cervantina que trasciende la historia de su narrador y protagonista para recorrer distintos escenarios dominados por el mal, el miedo y el amor. De la Edad Media a la Inquisición, pasando por el siglo XVIII, las dos guerras mundiales, la posguerra española o la transición, Adrià Ardèvol, enfermo de Alzheimer, salta entre sus recuerdos quebradizos y desdichados a través de 59 capítulos agrupados en siete partes. Son varias las historias que se complementan, interrumpen y desarrollan de forma fragmentaria en torno a la pasión, la soledad y la traición. Pero, ¿qué tienen que ver un hereje, un ex seminarista, un escritor frustrado, un inquisidor, un traficante de documentos antiguos, con un médico nazi, un violín único, una medalla, o un trapo manchado? ¿Y todo esto con la imposibilidad de perdonar y perdonarse, y con la pasión por el conocimiento, la cultura y el pasado? ¿Y con la certeza de que “al final todo lo que tememos nos es concedido” (H. Cixous)? Angel Basanta lo subrayaba en su reseña: “con ambición de totalidad [Cabré] ha dado cima a una excelente novela que ha de figurar entre las mejores publicadas en las últimas décadas”. A fin de cuentas, se trata de “una obra con capacidad para influir en la visión del mundo de sus lectores, lo cual es propio de la mejor literatura”.
2. Caligrafía de los sueños
Juan Marsé
Lumen. 420 páginas, 22 euros
La esperada nueva novela de Juan Marsé (Barcelona, 1936) no fue una sorpresa para sus lectores, pues, en palabras de Ricardo Senabre, “no hay en ella nada ajeno al mundo que el escritor ha ido configurando, obra tras obra, desde hace más de medio siglo. Podría decirse, para simplificar, que Caligrafía de los sueños es puro Marsé” y que “confirma la fidelidad del autor a un mundo personal, a unas ideas y a un estilo narrativo”. ¿Se puede pedir más? Para empezar, el lector se encuentra de nuevo con la Barcelona de los años 40, los de la escasez y el racionamiento, y con un “un adolescente ensimismado, con muchos rasgos del autor, aficionado a la lectura y fascinado por el cine norteamericano” que comienza a enredarse en amores y que acaba siendo responsable a su pesar de varias desdichas.
3. El día de mañana
Ignacio Martínez de Pisón
Seix Barral. 377 páginas. 24 euros
También en Barcelona, y también en la posguerra, trascurre la última obra de Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960), “un autor que ha mantenido siempre un alto nivel de calidad” y que en esta ocasión nos descubre la historia de Justo Gil, un estafador sin escrúpulos, presa de sí mismo y de su necesidad de cuidar a su madre enferma, que acaba convertido en delator, matón fascista e incluso ladrón, mientras sueña con dejar atrás su pasado y con reinventarse una vez más. Sin embargo, cada paso irá hundiéndole más y más. Senabre fue contundente en su reseña: “sin divagaciones, sin artificios explicativos, confiándolo todo a la escueta narración de hechos, Martínez de Pisón alcanza en algunos momentos una sutileza psicológica y una hondura que constituyen indicios inequívocos de la madurez creadora”.
4. Los enamoramientos
Javier Marías
Alfaguara. 460 páginas, 19'50 euros
Sin llegar a convertirse en una obsesión, pero casi, cada mañana María Dolz iba a desayunar a una cafetería y contemplaba, en la distancia, a una pareja feliz. Como en el poema, “se querían”. Necesitaba verlos para empezar su trabajo en una editorial, para enfrentarse bienhumorada a la vanidad de sus autores y su director. Pero el hombre es asesinado, ella traba amistad con la viuda, y “lo que comienza como un crimen más va transformándose gradualmente”. Tras años de vacilaciones, “una novela excelente, digna de figurar entre las mejores de su autor”, según Ángel Basanta.
5. Los Living
Martín Caparrós
Anagrama.430 páginas, 19'90 euros
Galardonada hace unas semanas con el premio Herralde, Los Living es una deslumbrante novela picaresca, tiznada de humor negro, en la que su autor, Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957), aborda la relación con la muerte de su protagonista. Con el telón de fondo de una Argentina convulsa, la novelaes al tiempo“una crítica esperpéntica del arte conceptual, una reflexión sobre el significado de la vida y, en especial, de la muerte y no resulta ajena a algunas connotaciones políticas” hasta convertirse, como explicó Joaquín Marco, en “una obra mayor y definitiva”.
6. El libro de las horas contadas
José María Merino
Alfaguara. 216 pp. 17'50 e.
El libro de las horas contadas es “una fiesta literaria de extraordinaria riqueza en su inteligente juego con la ficción y la realidad”. Así definía Ángel Basanta este libro que rinde homenaje a los maestros del cuento (Andersen, Maupassant, Poe, Chéjov, Monterroso) y que ofrece relatos “del más alto mérito literario” que se engarzan en una trama novelesca ejemplar. Maestro “en la manipulación del arte de contar historias en la línea de imposible separación entre ficción y realidad”. Merino (La Coruña, 1941) vierte aquí la melancolía de los veranos de su adolescencia para ordenar el caos de vivir.
7. Conversación
Gonzalo Hidalgo Bayal
Tusquets. 238 páginas, 20'50 euros
Hace tiempo que Gonzalo Hidalgo Bayal (Higuera de Albalat, Cáceres, 1950) es un secreto a voces en tre los lectores letraheridos más exigentes. Así, un entusiasta Senabre confirmana en estas páginas que es “uno de esos pocos nombres que garantizan a priori la calidad de un texto”. Y decía más. Que Conversación reune “unas muestras narrativas para lectores de verdad”, con un puñado de relatos excepcionales como “Aquiles y la tortuga” que obligan a reflexionar “acerca de la soledad, de la memoria, de la creación imaginativa y del poderío del relato para crear mundos autónomos”.
8. La mano invisible
Isaac Rosa
Seix Barral. 381 páginas, 19'50 euros
En una vieja nave industrial,un albañil levanta un muro para demolerlo y comenzar de nuevo; una teleoperadora persigue a posibles clientes, un mecánico demonta un motor para montarlo de nuevo, desmontarlo, y volver a empezar, mientras una costurera trabaja sin descanso con metros y metros de tela... Lo que todos y cada uno de ellos soñaban que sería su vida laboral hace tiempo que se ha diluido en el fracaso, la derrota y la frustración. O el miedo al innombrable paro. Implacable, Isaac Rosa (Sevilla, 1974), retrata en esta ambiciosa novela nuestro mundo actual. Sin compasión.
9. Pájaro sin vuelo
Luis Mateo Díez
Alfaguara. 280 páginas, 19 euros
Como si de una suerte de hermano menor del Ulises de Joyce se tratara, Luis Mateo Díez (Villablino, León, 1942) presenta en Pájaro sin vuelo un día en la vida de un cansino agente de seguros llamado Ismael Cieza, siguiendo sus pasos, sus idas y venidas, sus esfuerzos por encontrar a Tulio, el hijo de su jefe, y acumulando datos acerca del personaje, de su pasado y de los errores que aún gravitan sobre él. Antes de nada, es “un relato acerca de la soledad y la incomunicación” que, para Senabre, refleja la “visión del mundo como devastación” del propio autor.
10. Niños feroces
Lorenzo Silva
Destino. 350 páginas, 19 euros
Tres años necesitó Lorenzo Silva (Madrid, 1966) para construir esta novela antibelicista que denuncia el uso de los jóvenes en las guerras y cómo los niños acaban demasiado a menudo convirtiéndose en verdugos. Silva, que indaga en la guerra civil y la División Azul, juega con géneros tan distintos como la crónica periodística, la historia, el ensayo y la reflexión hasta cuajar un relato que se devora, como destacó Santos Sanz, “con el interés de las buenas historias, con curiosidad por entrar en el fondo complicado de tipos humanos ricos y diversos”.
Qué año más largo
No sólo por los recortes, que recortan de todo menos del alma, sino por el día de más del año bisiesto. Como era de esperar, los mayas se quedaron, también, cortos, y esto dura ya más que las pilas Duracell.Pero la vida humana es como un metro, sólo se estira hasta cierto tope y magnitud. Luego viene un hueco inadjetivable y uno se enrolla reviviendo el pasado y lo que Dios quiera, que puede ser lo mismo o muy diverso o incluso lo que uno suponía o nada en concreto y en abstracto. Quizá haya averiguado algo, que hay cosas que no se pueden explicar con la pobrecilla lumbre lógica que nos gastamos aquí, ya que somos sobre todo insuficientes y torpes, aunque no siempre malos y algunas veces incluso bellos y divertidos. Tendemos a lo mejor, qué duda cabe, algo que es antinatural en un universo oscuro, frío y hostil. Llevamos ese impulso a mejor en el espíritu. Quizá tras la muerte también, pero sin duda entristecerse es estúpido y cruel. Uno tiene que acrecentar ese impulso tomando carrerilla para saltar. Nos podríamos entristecer también por las veces que hemos fallado a nuestras propias ideas de abandonar a los demás (personas, animales, plantas y hasta cosas) menos doloridos de lo que están. Si me muriera desearía que todo el mundo recordase sólo lo mejor y más útil de mí y que, como en Nueva Orleáns, se organizase una fiesta con una banda de Dixie donde todo el mundo se lo pasara en grande en mi memoria. No he visto costumbre más civilizada que esa. Acabar la vida como acaban los Sueños de Akira Kurosawa.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Banqueros sin vergüenza
¿De verdad valen tanto cada año estos señores? ¿Qué es lo que hacen? ¿Salvar vidas? ¿Descubrir nuevos fármacos contra el cáncer? ¿Han aportado algo al arte, a la ciencia, a la cultura, a la justicia, a la moral? ¿Son insustituibles, por ejemplo, por un licenciado en económicas más barato? ¿En qué se diferencian de los demás mortales? ¿No tienen cuatro extremidades y una cabeza, como todo el mundo? ¿Sus pedos son aromáticos?
"Las cajas con ayudas publican con malestar los sueldos de los directivos", El País, 30-12-2011
El Banco de España ha dado hasta hoy sábado de plazo a las entidades con ayudas públicas para publicar las remuneraciones de los directivos y consejeros de 2011 de manera individualizada. La medida la tomó tras los escándalos de las indemnizaciones multimillonarias. Hasta última hora del viernes no se completaron los datos. Solo CajaEspaña-Duero se negó a desglosar los sueldos de sus altos ejecutivos. El malestar con el supervisor era muy fuerte entre los directivos del sector, al argumentar que la exigencia iba contra la Ley de Protección de Datos, que vela por su intimidad.
El presidente de Bankia, Rodrigo Rato, percibió este año 2,34 millones de euros en retribuciones fijas, según consta en la información sobre los salarios de la alta dirección que ha difundido su entidad por imperativo del Banco de España.
El consejero delegado de Bankia, Francisco Verdú, que se incorporó ya entrado el año, percibió 1,57 millones, aunque su salario anual es de 2,26 millones. El que fuera vicepresidente de la entidad hasta hace unas semanas, José Luis Olivas, contó en 2011 con un salario de 1,62 millones; la mitad aproximadamente procede de Bancaja. José Manuel Fernández Norniella, el cuarto consejero ejecutivo de Bankia, percibió este año una remuneración de 725.000 euros. Bankia ha recibido 4.465 millones de ayuda pública.
Además de las retribuciones fijas, Rato, Verdú y Norniella tienen un salario variable que podría ascender a un máximo de 2,2 millones adicionales para los tres. La entidad rebajó un 30% el total al que podrían aspirar, que cobrarán en marzo y requerirá autorización del supervisor. Entre los ejecutivos destaca Ildefonso Sánchez Barcoj, con 1,28 millones; Pedro Vázquez, 400.000 euros; Miguel Crespo, 363.000; Luis Maldonado, 358.000 y Pilar Trucios, 310.000.
Caja Segovia, sin datos desglosados
En Caja Segovia, accionista de Bankia, nadie desglosó amparándose en la Ley de Protección de Datos. En Caja Ávila, un consejero se negó a hacer público el blindaje en caso de despido.
El Banco de Valencia, filial de Bankia y actualmente intervenida por el Estado, destaca la retribución de Domingo Parra, ex consejero delegado durante una década, el tiempo en el que la entidad casi se hundió. Parra ganó 1,053 millones. Cuatro consejeros del Banco de Valencia no dieron su consentimiento para publicar las retribuciones.
Adolf Todó, presidente de CatalunyaCaixa, entidad controlada por el Estado tras inyectarle 2.968 millones, cobra 1,55 millones. Además, tiene 3,46 millones en pensiones. Todó fue fichado hace tres años, antes de que la caja estuviera en un estado tan delicado como el actual. El número dos de CatalunyaCaixa, Jaume Masana, obtuvo 866.000 euros y tiene una pensión de 637.000 euros. Andreu Plaza cobra 394.000 euros y Francisco José Tárrega, 365.000 euros. La retribución del resto de ejecutivos varía entre los 260.000 y 219.000 euros.
En NovaGalicia, que percibió 2.600 millones del FROB, el presidente José María Castellano cobró 884.790 euros mientras que el consejero delegado, César González-Bueno, 876.040 euros. El documento dice que el exdirectivo José Luis Pego percibió un total de 13,09 millones; Gregorio Gorriarán, 8,41 millones y Óscar Rodríguez, 1,35 millones.
En Banca Cívica, su presidente Antonio Pulido tuvo una remuneración de 903.660 euros más 300.000 de pensión. Enrique Goñi, copresidente, cobró mil euros menos en sueldo y la misma pensión.
En Banco BMN, liderado por Caja Murcia, su presidente cobra 456.000 euros, por debajo de otros colegas con menor tamaño. Tiene una pensión de 2,15 millones de Caja Murcia donde trabaja desde hace 30 años. Joaquín Cánovas, director general, tiene un sueldo de 395.000 euros. La entidad recibió 915 millones del Estado.
Malestar em el Banco de España
En el caso de Unnim, una de las entidades más pequeñas, la retribución del presidente es más alta que en BMN. El primer ejecutivo, Jordi Mestre, ganó 963,5 millones en 2011. Albert Renté, director de la entidad, obtuvo 283.270 euros. La entidad está en proceso de venta tras inyectar el Estado 948 millones. En octubre el FROB despidió a todos los consejeros. Hasta esa fecha, el consejero Pere Gil Sanchis ganó 281.110 euros. El resto de retribuciones de consejeros y directivos oscila entre los 240.000 euros y los 150.000.
Los miembros del antiguo comité de dirección de Unnim Caixa se rebelaron contra la orden del supervisor y no desglosaron su salario. Entre todos, ganaron 4,27 millones. Sin duda, donde el enfrentamiento fue más palpable fue en Caja Duero-España, que ha recibido 525 millones del Estado. El presidente y consejero delegado de Caja España-Caja Duero, Evaristo del Canto, y el director general de la entidad, José María de la Vega Carnicero, no dieron su consentimiento como representantes del nuevo Banco de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria para publicar la retribución percibida en 2011.
Entre los directivos de cajas con ayudas públicas no eran pocos los que en los últimos días han manifestado su malestar contra el Banco de España porque les ha exigido "desnudarse y contar hasta el último euro que ganamos. Los directores generales de los bancos no desglosan sus retribuciones"
Estudiar idiomas por Busuu
Rosa Jiménez Cano, "Cinco millones de internautas estudian idiomas con Busuu. El servicio, creado en España por dos estudiantes, incorporará el árabe", El País, 29/12/2011
Como tantos estudiantes de un máster, Bernhard Niesner, vienés, y Adrián Hilti, de Lichtenstein, decidieron que su proyecto merecía convertirse en realidad. Se conocieron en 2007 en el Instituto de Empresa. Y un año más tarde ya tenían en Internet la primera versión de Busuu, su servicio para aprender idiomas. El nombre viene de una lengua en urgente peligro de extinción. Solo ocho personas la hablan en Camerún. En Busuu se puede aprender inglés, alemán, español, italiano, portugués, francés, ruso, polaco y turco. Y Niesner asegura que pronto se estrenarán con el árabe. En 2012 tienen previsto añadir chino y japonés, "porque son de lo más demandando".
Darse de alta en Busuu es gratis, como también lo son las primeras 20 unidades didácticas. A partir de ese momento, se pueden ir adquiriendo módulos de pago con más podcasts, vocabulario y ejercicios a seis euros al mes como máximo. El año entrante contará, además, con la opción de contratar profesores presenciales a través de su servicio. Por ahora, los alumnos tienen que conformarse con unas correcciones que se pueden definir como colaborativas. Niesner considera que los nativos son quienes mejor pueden ayudar a soltarse: "Cuando alguien da parte de su tiempo para corregir a otro miembro de Busuu, lo normal es que otro nativo en el idioma que aprende le corresponda supervisando su tarea".
El móvil también sirve de ayuda para repasar lecciones, tanto con iPhone como con Android. Lo que más sorprende de esta versión es que se puede seguir una lección en el ordenador en el mismo punto en que se dejó cuando, por ejemplo, se viajaba en tren con el teléfono.
Este mes Busuu han tenido doble celebración. Por un lado, superaron los cinco millones de usuarios registrados en todo el mundo. Por otro, TechCrunch, la web sobre nuevos negocios en Internet, los reconoció como mejor empresa de educación europea. Según su creador, Busuu registra 15.000 nuevos usuarios cada día. Después de dos años usando sus ahorros para sacar el proyecto adelante llegaron las primeras inversiones. La última ronda de financiación ha venido de la mano de Martín Varsavsky, creador de Jazztel y FON. A pesar de los cinco millones de usuarios, el crecimiento de la plantilla es bastante limitado: 13 personas en las oficinas de Madrid y 40 colaboradores que se dividen entre especialistas en enseñanza, traductores y locutores profesionales para crear los contenidos.
Iniciarse en el aprendizaje de un idioma puede ser divertido, pero ¿cómo mantener la motivación durante un largo periodo de tiempo? Niesner lo tiene muy bien pensado. En Busuu se añaden diferentes dinámicas de juego para que los alumnos no pierdan el interés. España es el cuarto lugar en uso de la plataforma. Los idiomas que se prefieren en nuestro país por orden de demanda son inglés, francés y alemán. Los líderes son los brasileños, que muestran interés por aprender inglés y español. Cierra la clasificación Ucrania.
Una paradoja
En El Mundo electrónico hay un artículo que lista las doscientas personas más ricas de España, pero para conocerlo hay que pagar una subscripción. Ahora bien, si yo quisiera conocer a las doscientas personas más pobres de España, tampoco podría saberlo, primero porque la pobreza es algo que no se puede medir sino en números negativos, mientras que los ricos operan con números reales, o sea que cuentan, que tienen importancia, que sólo son positivos (son reales también porque son dinero). En segundo lugar, nadie se ocuparía de hacer una lista con esas doscientas irreales personas, las más pobres de España: son demasiadas y más o menos están a la par en miseria, en lo que se les debe, en sentimientos de desamparo que no se pueden medir ni pesar tan bien como las onzas de oro. En tercer lugar, si quiero buscar a cualquiera de ellos, como no tengo a ningún periodista que me lo haga, lo único que tengo que hacer es salir de Internet e ir, gratis, a la calle, papel y pluma en la mano, a un parque, a la Iglesia, a un supermercado, a Cáritas o a las afueras, donde se acumulan los muertos, los enfermos, los viejos, los niños, los locos, los gitanos, los cacharreros, los indeseables, en suma, las basuras materiales y las basuras humanas, y hay siempre gente pidiendo, tirada o bebiendo. Son gente nada cara de ver, que sólo pide la voluntad, un trago, un cacho de pan, un trozo de puente para que no les caiga nada más encima. La que sabe escribir en español y la que tiene un teléfono o una dirección hasta te la pone en un papelito muchas veces, pegada a alguna pared, no precisamente en Internet, ni en un cartoncillo de papel ahuesado o jeta de visita. Pero la voluntad de ver la lista de los ricos, en primer lugar, tiene precio fijo, y en segundo carece de trato personal: me dan un nombre y un número de millones, pero no una dirección, ni siquiera un teléfono, ni siquiera una secretaria; esta gente está muy resguardada del frío del invierno, de los acreedores y de los mismos pobres; incluso la resguarda una cuota de subscripción, un cuerpo de seguridad, un muro, una agenda, un coche, una marca, un país distante, anglosajón y caro.
La verdad, creo que hacer listas, hasta de alumnos, es algo demasiado inhumano. Para listas, la de Schindler... y debería ser abierta y con números negativos, de esos que no cuentan, porque ya están muertos o tan desaparecidos como la vergüenza humana, que no sé cuándo la vimos por última vez, y es virtud escasa tanto en los pobres como en los ricos.
La verdad, creo que hacer listas, hasta de alumnos, es algo demasiado inhumano. Para listas, la de Schindler... y debería ser abierta y con números negativos, de esos que no cuentan, porque ya están muertos o tan desaparecidos como la vergüenza humana, que no sé cuándo la vimos por última vez, y es virtud escasa tanto en los pobres como en los ricos.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Una curiosidad onomástica
Uno sabe de curiosidades onomásticas y desde que se picó con el tema al leer el doctísimo libro de Albaiguès Olivart, ha hecho sus propias indagaciones e incluso elaborado algunas teorías sobre el uso de criptónimos. También con frecuencia me hago preguntas como: ¿cuál es el nombre de pila más raro de la lengua española? El más curioso, el que más preguntas plantea. Yo creo que es Ñuflo. Ni siquiera se sabe, tan rara es su pronunciación en castellano, si suena así, pues hay quien lo escribe Nuflo, Nunflo, Ñunflo, Nunfrio, Nuño, Onofre, Onofrio, Onufrio o Nunfrio. Hay muchas teorías: puede ser de origen egipcio (hay un venerable padre del yermo o de la Tebaida que se llamó Onofre) o germánico, o ninguna de las dos cosas. No le llegan a la suela del zapato nombres ignotos y antiquísimos como Indalecio, prerromano y probablemente ibérico, Orisón, lo mismo, Pacomio, Clofe (quizá de Clovis -Clodoveo-, no creo que de Cleofás) o el hebraico Efrén, por Ephraim, que oí en el pueblo de mis padres. Es una pena que hayan desaparecido los poéticos nombres visigodos (Mauregato, Sisalda (que es nombre de bruja, por el sis-), Wanda, Witiza, Suintila, Nando, Teudis, Herminio, Tulga, Sisebuto (otro brujo), Fritigerno, Egica, Agila) o suevos (Maldras, Manus) y las Briandas, Elfas y demás que aparecen en la literatura hispana clásica, junto a los Millanes o Emilianes etcétera. Otra curiosidad: el antropónimo celtíbero, acaso de la tribu bela, Thurro se encuentra en Miguelturra, y el ibérico Allorcos en Alarcos, llamado por entonces Lacurris o Larcuris. Teónimos, o nombres de dioses y diosas a los que rindieran culto nuestros antiguos padres carpetanos, tenemos a la temible diosa madre Metragirta, a Iscallis, a la siniestra Ataecina y a esa especie de Hércules que se sigue adorando en las iglesias manchegas bajo la advocación de San Isidro. Aníbal se casó con la princesa oretana Himilce, hija del régulo de Cástulo, Mucro, y según dice el poeta latino Silio Itálico tuvieron un hijo, Aspar. No voy aquí a hablar ahora también de otra pintoresca leyenda manchega, la de Orissón, que es igual de encantadora, con todo eso de los toros con los cuernos ardiendo y la derrota de Amílcar. Todos esos nombres pertenecen al patrimonio poético manchego más antiguo.
Pero si queréis reír a gusto con onomástica real, podéis saber que hubo padres más impíos en la elección del nombre de sus hijos que los novelistas Ramón Pérez de Ayala (que llamó Degollación y cosas peores a algunas de las mujeres de sus novelas) o el propio Camilo José Cela, que en La colmena habla de un personaje que se llevó de la pila bautismal el nombre de Cojoncio por una apuesta; también es verdad que algunas de las combinaciones son involuntarias y se ofrecen a chistes impensados, como esa María Pascual a la que algún avispado llamó "desayuno completo"; aunque creo que ninguno supera a la "Mier de Cilla". Pruebas abundantes son estas:
Dolores Fuertes de Barriga, Rosa Espinosa de las Rocas, Antonio Bragueta Suelta, Sandalio Botín Descalzo, Susana Braga Palomino, Perfecto Ladrón Honrado, Mª Mar Barco del Río, Rosario del Cura Sacristán, Alfonso Seisdedos Pies Planos, Natividad Belén Santamaría, Agustín Cabeza Compostizo, Román Calavera Calva, Alberto Comino Grande, Pascual Conejo Enamorado, Jesús Estan Camino, Eva Fina Segura, Margarita Flores del Campo, Isolina Gato Sardina, José Luis Lamata Feliz, Amparo Loro Raro, Miguel Marco Gol, Ana Mier de Cilla, Rosa Pechoabierto y del Cacho, Evaristo Piernabierta Zas, Presentación de Piernas largas, José de la Polla Grande, Ramona Ponte Alegre, Ana Púlpito Salido, Emiliano Salido del Pozo, José Sin Mayordomo, Pedro Trabajo Cumplido, Abundio Verdugo de Dios, Miren Amiano Desnudo, Francisco José Folla Doblado, María Concepción Culo Bonito, Fernando Coco Cuadrado, Juan Carlos Rey España.
Pero si queréis reír a gusto con onomástica real, podéis saber que hubo padres más impíos en la elección del nombre de sus hijos que los novelistas Ramón Pérez de Ayala (que llamó Degollación y cosas peores a algunas de las mujeres de sus novelas) o el propio Camilo José Cela, que en La colmena habla de un personaje que se llevó de la pila bautismal el nombre de Cojoncio por una apuesta; también es verdad que algunas de las combinaciones son involuntarias y se ofrecen a chistes impensados, como esa María Pascual a la que algún avispado llamó "desayuno completo"; aunque creo que ninguno supera a la "Mier de Cilla". Pruebas abundantes son estas:
Dolores Fuertes de Barriga, Rosa Espinosa de las Rocas, Antonio Bragueta Suelta, Sandalio Botín Descalzo, Susana Braga Palomino, Perfecto Ladrón Honrado, Mª Mar Barco del Río, Rosario del Cura Sacristán, Alfonso Seisdedos Pies Planos, Natividad Belén Santamaría, Agustín Cabeza Compostizo, Román Calavera Calva, Alberto Comino Grande, Pascual Conejo Enamorado, Jesús Estan Camino, Eva Fina Segura, Margarita Flores del Campo, Isolina Gato Sardina, José Luis Lamata Feliz, Amparo Loro Raro, Miguel Marco Gol, Ana Mier de Cilla, Rosa Pechoabierto y del Cacho, Evaristo Piernabierta Zas, Presentación de Piernas largas, José de la Polla Grande, Ramona Ponte Alegre, Ana Púlpito Salido, Emiliano Salido del Pozo, José Sin Mayordomo, Pedro Trabajo Cumplido, Abundio Verdugo de Dios, Miren Amiano Desnudo, Francisco José Folla Doblado, María Concepción Culo Bonito, Fernando Coco Cuadrado, Juan Carlos Rey España.
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Manías
No soporto ver puertas abiertas; ni siquiera en los cines, tengo que levantarme para cerrarlas. No tener los pies fríos, empiezo a estornudar, a saber qué conexión hay entre friolera de pieses y garganta. Idear campos de exterminio para la gente que fuma, habla en los cines o maltrata animales. Aprender Teología de los Santos Padres. Asegurarme de que la cama esté bien hecha; apretar los botones con los nudillos y no con los dedos, no tomar los picaportes, sino los lados de las puertas demasiado sucias. Inventarme vidas ajenas y pensamientos postizos, construir novelas, culebrones, epopeyas mentales y sistemas delirantes sobre gentes que apenas conozco o he visto. Huir de la coliflor y no comerla sino por excepción. Escuchar a los viejos, a los cansados, a los borrachos, a los niños y a los poetas con mucho respeto y darle vueltas y más vueltas a lo que dicen. No comer carne sino a la fuerza. Escribir garabatos y adivinar luego qué forma representan; jugar interminables partidas de mahjong; hurgar en Internet, en librerías de baratillo, en anticuarios, en las tripas de los sofás y en cualquier cosa cerrada o desmochada por el tiempo. Arrancarme los padrastros y hacerme heridas en tobillos, frente, cara, dedos gordos. Usar camisas a rayas verticales. Escribir artículos de Wikipedia. Coleccionar representaciones sólidas y pequeñas de pájaros comunes; practicar la escritura automática, acumular libros antiguos impresos en Castilla-La Mancha; acumular erudición sobre poetas y artistas posrománticos, escribir; levantar piedras en el campo para ver qué hay debajo; investigar cosas nimias y tirar del hilo hasta donde lleve, buscar setas de cardo (este año apenas hay), hablar mal de los políticos, soñar reiteradamente distintos episodios de la vida paralela de un otro yo triste y desafortunado que vive en un mundo sombrío y mestizo.
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jueves, 29 de diciembre de 2011
En pie
He paseado una noche horroliosa martirizado por doloramientos cabezunos y espaldosos. Ni siquiera cuando pude cerrar las persianas cesó la tortura, Picasso con un cuchillo, porque tuve potra ceniza en revivir mi muy otro e interior señor fatal, cuyos eventos oníricos a veces me resultan más vívidos y frustrantes que los míos en vida real, de forma que la congojan, confusean y refutan perviviendo en ella.
Supongo que tengo más vida onírica que vida real, ya que no salgo de mi caparazón casero ni me expreso numéricamente por ahí desenrollando el cuerpo. Oseas, que es profeta, tengo un catarro remosón y mocoloso, o mocoso y remolón, para aclarearnos, que no siempre he de cacarear al gallinoide paladino, con el cual suele el cura joder a su vecino, decía, no soy de los que salen rodando de la cama, sino de los que hay que recoger y componer poco a poco, pues aunque se levanten y se coman la cabeza para merendar y tengan voz y voto y hagan sus cosas de humano no se despiertan realmente hasta que se marca una frailunar docena de horas en algún reloj desconcertado.
No sé qué coño le echan a estos jarabes.
No sé qué coño le echan a estos jarabes.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
La estafa del recibo de la luz
Santiago Carcar, "Un enigma en el recibo de la luz. España es el único país del mundo en el que los clientes deben miles de millones de euros a las compañías eléctricas por el llamado "déficit de tarifa"", El País, 27/12/2011
Sigue siendo verdad: España es diferente. En materia energética, para mal. "España es el único país del mundo en el que los clientes mantienen una deuda con el conjunto del sector eléctrico, que se acumula creciendo de forma crónica año a año". Así describe la consultora PwC en su informe Diez temas candentes del sector eléctrico español para 2012 el problema del déficit tarifario eléctrico. El documento ilustra una bola que empezó a rodar hace una década (año 2002) y que en agosto alcanzaba los 22.392 millones de euros acumulados, según datos de la Comisión Nacional de la Energía (CNE).
El problema es serio. La deuda que hace de España una excepción supone cerca de un 3% del producto interior bruto (PIB), equivale a la factura de un año y medio de todos los consumidores y pesa -vía intereses- de forma importante en la factura mensual. Con números: en el periodo 2005-2010 los clientes han pagado ya más de 8.000 millones de euros por la deuda, lo que representa un 7% de la factura anual doméstica.
El déficit "inventado" en España es uno de los principales retos a los que se enfrenta el nuevo Gobierno. Y para resolverlo, tendrá que diseccionar qué es, por qué se produce, a cuánto asciende y cómo se puede cubrir. Sobre todo el problema, penden las palabras pronunciadas por el recién nombrado presidente del Gobierno Mariano Rajoy, en el debate de investidura: la solución de los problemas no debe recaer únicamente sobre los consumidores.
Pero conviene ir poco a poco para desbrozar conceptos. Para empezar, hay que aclarar qué es el déficit tarifario. Contesta la CNE: "Es la diferencia entre el coste real de la electricidad y el precio que los usuarios están pagando por ella". Bien. Y ¿por qué se produce? "Hasta 2007", explican los expertos de PwC, "porque la tarifa eléctrica vigente en esos años no recogía adecuadamente el coste de adquisición de la energía". A partir de julio de 2008, por la diferencia entre los ingresos que se obtienen de los peajes que pagan los clientes y los costes reconocidos a las actividades reguladas del sector eléctrico (transporte, distribución y primas a las renovables, fundamentalmente).
Esa diferencia entre lo que las empresas ingresan y los costes que aseguran tener -y que el Estado les reconoce- se convierte en deuda que los usuarios, todos, debemos pagar. En un plazo máximo de 15 años. Por resumir, es posible que, como en trimestres anteriores, los más de 20 millones de usuarios acogidos a la llamada tarifa de último recurso (TUR) no tengan que pagar más en enero. Pero es seguro que lo que no paguen, mientras no cambie el sistema, se anotará como deuda a pagar en los años siguientes.
Los corsés aprobados por el Gobierno saliente para contener esa deuda (Real Decreto 14/2010) que fijan un límite máximo de déficit anual, hasta que desaparezca definitivamente en 2013, no han funcionado. Para 2011, el límite era de 3.000 millones y en octubre ya alcanzaba los 3.258, según la CNE. Y para 2012, los cálculos de Industria son más pesimistas: al límite legal de 1.500 millones habría que añadirle un exceso de 1.670 millones. Total: 3.170 millones.
Los desvíos que revientan las costuras legales tienen causa. Según los expertos, los costes regulados se han triplicado en el periodo 2008-2010. Han pasado de 6.800 millones en 2002 a 18.300 millones en 2010. La bola ha engordado por su propia inercia (pagar el déficit supuso en 2010 23.649 millones) y por la subida de las primas al régimen especial -las renovables- que ascendieron a más de 7.000 millones de euros ese mismo año.
Aunque el Estado ha encontrado, a tropezones, la forma de ir pagando a las empresas la deuda reconocida (las empresas ceden sus derechos de cobro a un Fondo de Titulización, que coloca esa deuda con aval del Estado), es un problema que crece y que amenaza con desbordar al sistema. Así lo reconoce la propia CNE, que ha advertido de los peligros que conlleva hacer trampas en el solitario y congelar las tarifas eléctricas mientras crece la deuda que se reconoce a las compañías.
Reconocido el problema y la forma que adopta, no faltan voces que cuestionan la fórmula que está en la raíz del asunto. En otras palabras, están en cuestión los costes que se reconocen a las grandes empresas y la forma en que se determinan las tarifas. No son críticas vacías. La propia CNE, ante las denuncias públicas planteadas sobre hipotéticas manipulaciones en los mecanismos de fijación de precios, está investigando las subastas trimestrales de energía que marcan el precio del kilovatio y supone la mitad del recibo que pagan los usuarios.
Jorge Morales de Labra describió en un artículo reciente recogido por la Fundación Renovables cómo funcionaban las subastas que determinan, finalmente, cuánto deben los clientes a las empresas energéticas: "El resultado de estas subastas", señala, "es escandaloso porque desde el tercer trimestre de 2009, cuando se puso en marcha la TUR [la tarifa de la mayor parte de los hogares], siempre han arrojado un precio superior al que luego ha resultado ser el precio del pool [el mercado mayorista]". Así no hay quien dé con la solución al enigma. O sí.
Por otra parte, la asociación patronal de las eléctricas, Unesa, explicó ayer que la suspensión acordada por el Tribunal Supremo de la bajada de peajes eléctricos de octubre implica que, en el presente, esta variable pase a ser la de julio. A efectos prácticos, sostiene que la medida equivale a encarecer cerca de un 6% la tarifa
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Vergüenzas españolas
Justicia igual para todos
Emilio García, "La ley del embudo", El País, 27/12/2011
Resulta evidente que al presidente de la CEOE, Juan Rosell, le ha sentado bien la victoria del Partido Popular. Se le ve cómodo, satisfecho, locuaz, incluso diría que dicharachero. Habla con franqueza, sin necesidad de medir lo que dice, sin tapujos. Y así nos estamos enterando, de forma muy directa, de las pretensiones de la patronal española. Empezó con los minijobs, los minitrabajos de 400 euros como una de las soluciones al paro juvenil. Señor Rosell, contratos basura es justo lo que en este país no nos falta, los tenemos de todos los tipos y colores, incluso se trabaja sin cobrar, ¿le parece poco minijob eso? Y aun así crece el paro juvenil.
Luego vinieron los funcionarios, a los que hay que poder despedir pues sobran muchos. No habría estado de más que hubiese concretado dónde sobran. ¿En la educación? ¿En la sanidad?
Intenté buscar en sus declaraciones alguna alusión a los empresarios que sobran, mejor dicho que desfalcan, como los gestores de NovaCaixaGalicia o de la Caja del Mediterráneo. Pero no lo encontré. Los cientos de millones que se han llevado después de arruinar sus empresas merecerían un comentario del presidente de la patronal. Y, por último, la congelación salarial hasta 2015. ¿Congelación también del sueldo de los ejecutivos? ¿Congelación de los beneficios empresariales?
Se habla mucho de la importancia de una reforma laboral en España, pero lo que este país necesita es una profunda reforma empresarial.
Viva el iusnaturalismo
Antonio Fraguas, "La revolución cultural del procomún. Libros, discos y festivales dan cuerpo a una teoría que cuestiona la propiedad intelectual y considera las obras de creación bienes pertenecientes a la comunidad", El País, 28/12/2011
Bibliotecas virtuales, elepés, películas, festivales... proyectos y obras de arte que son de todos y de nadie. Al menos eso es lo que propugna la doctrina del procomún, una teoría sobre la que desde hace años se reflexiona en los llamados laboratorios de cultura digital (entre otros el Medialab-Prado en Madrid, el CCCB Lab y Platoniq, en Barcelona, ColaBoraBora, en Bilbao, o el museo Reina Sofía). Los frutos de esa reflexión son ya tangibles. Frutos como Bookcamping, Fundación Robo, Traficantes de Sueños, el festival Zemos98... El concepto de procomún, además, explica buena parte de las actitudes del 15-M y de las acciones de protesta contra la llamada ley Sinde.
Puesto al día por la estadounidense Elinor Ostrom (Nobel de Economía 2009), el término se refiere a los bienes que son de todos, no confundir con bienes públicos (del Estado). Para sus defensores son procomunes, entre otros, el aire, el agua, el conocimiento científico, el software y, también, las obras culturales... De la mano del mundo digital este nuevo paradigma está colonizando el ecosistema de la gestión cultural (pública y privada).
"El procomún está de moda. Para lo bueno y para lo malo. El mercado ya ha entendido que compartir y remezclar son dos palabras que los usuarios han adoptado y ya lo está fagocitando. Por eso hay que defender los proyectos en los que compartir tenga un interés político o social", señalan desde Sevilla, Sofía Coca, Felipe G. Gil y Pedro Jiménez que cada año trabajan para ofrecer, en marzo, el Festival Internacional Zemos98.
"La digitalización de la cultura ha provocado cambios inesperados para muchos. Sobre todo para el viejo modelo de industria cultural. Sin embargo por nuestro festival han pasado cientos de artistas, activistas, educadores... casi todos comparten la necesidad de generar espacios comunitarios donde compartir ideas, metodologías, procesos...", añaden.
Las licencias alternativas al copyright (el Creative Commons y el movimiento copyleft, más conocidos por el gran público) son solo un aspecto del procomún. Un término, por cierto, que existe en castellano desde hace siglos: "figuraba en el diccionario de Nebrija", asegura Antonio Lafuente, responsable del Laboratorio del Procomún del Medialab-Prado (medialab-prado.es) una institución financiada por el Ayuntamiento de Madrid (PP), en la que investigan "académicos y activistas" de diversos campos: biólogos, antropólogos, gestores culturales, hackers, juristas.... Los valedores de esta teoría van un paso más allá respecto a la creación: el creador debe devolver su obra a los demás, es lo que denominan retorno social.
"Para que a alguien creativo se le ocurra algo ha tenido que leer un montón de cosas, participar en seminarios, visitar exposiciones... hay una atmósfera cultural que es el fundamento para que pueda generarse la creatividad. Además se necesita una infraestructura: bibliotecas, transportes, canales de acceso... Hay una dimensión en la creación que es procomunal: por eso es absurdo es que alguien al que se le ocurre algo le den la propiedad en exclusiva por ni se sabe cuántos años y que la pueda transmitir a sus hijos", afirma Lafuente. Este investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC reconoce que les han colgado las etiquetas de anarquistas, comunistas...
Con las premisas del procomún funciona, por ejemplo, Bookcamping (bookcamping.cc), una biblioteca en Internet: "En ella cualquiera puede colgar libros, vídeos y audios con licencias abiertas: tienen derecho de autor pero su difusión está autorizada", señala Jessica Romero, una de sus impulsoras. Bookcamping surge en el torbellino del 15-M, al grito de "si no quieres ser como ellos, lee". El proyecto pone en contacto a editores, autores, libreros...: "Queremos mostrar que hay otras formas de hacer cultura y de editar libros. El caso de Lucía Etxebarría es paradigmático, se queja de lo poco que gana con cada libro al tener que pagar a gestores y a agentes: eso muestra que el discurso habitual sobre la propiedad intelectual no defiende al creador, sino a la industria. Hay que replantear los procesos de producción. Como en la música: los músicos ya no viven de la venta de productos, sino de los conciertos".
En esta línea ahondaba en verano Daniel Alonso del grupo sevillano Pony Bravo: "Se puede funcionar. Con esta filosofía compartimos nuestros discos en formato mp3. Hemos montado sellos y tenemos gente currando para nosotros. El 80% de nuestros ingresos proviene de los conciertos".
Para financiar algunos de estos proyectos se ha creado Goteo (goteo.org), "una red social de financiación colectiva (aportaciones monetarias) y colaboración distribuida", según se definen en su web. Sobre la vinculación de esta teoría con el mundo de los emprendedores investiga la productora cultural YP (www.ypsite.net) y su proyecto denominado "empresas del procomún", otra muestra de que las ideas, a veces, se convierten en hechos.
martes, 27 de diciembre de 2011
Cartas y libros
Me felicitan las fiestas por todas partes, pero también me escriben sobre otras cosas. Gracias a Dios, mis análisis les sirven a algunos. Mi amiga y colega E. me envía un trabajo suyo para fomentar la escritura de ensayos entre los alumnos; la verdad, no veo a un crío de ESO ni de lo OTRO cavilando profundamente sobre nada que no sea esférico, pero si algo pudiera sacarse de ellos estoy seguro de que E. lo lograría, porque tiene lo que hay que tener para hacerlo; yo no podría; ella es mejor profesora y persona que yo; lo he leído por encima y me ha dejado muy admirado; cuando tenga tiempo le contestaré con más prolijidad (creo que su proyecto podría incluirse dentro de otro sobre redacción mediante los antiguos procedimientos de los catorce progymnasmata, aunque actualizados) pero no tengo tiempo ahora, lo que le escribo aquí por si le da por leerme.
Quisiera comprarme los Articuentos completos de Millás, pero son caros; también el libro sobre la Revolución francesa de Pedrojota, pese a lo repateante del hombre, porque parece que es el fruto de una obsesión compulsiva y de no pocos librotes leídos, pero no sé si compensa lo caro del tomazo y sospecho que, asustado por el volumen de lo que intenta resumir, sólo ha tomado un episodito de la misma, eso sí, al parecer muy consultado en toda la biblioteca especializada que ha ido acumulando para su libro.
He dejado para otro día el Manual del legionario romano y el del caballero medieval. Por el contrario me he comprado Los secretos de la motivación de José Antonio Marina o, como él escribe, JAM. No sé qué tendrá Marina, que siempre me motiva lo que escribe, siempre es interesante y ameno. A ver si consigo reproducir esa cualidad en otros, por ejemplo en mí mismo y en mis alumnos; de esperanza también se vive. Me escribe Raúl Morodo: dice que me ha enviado su último libro y que ha escrito algo sobre Félix Mejía; aprovecha para consultarme un punto oscuro sobre Ramón Salas; he hecho unas pequeñas indagaciones y creo haberle resuelto la duda a vuelta de mensaje. Le envío además mi biografía de Félix Mejía en documento adjunto.
He comprado también un libro del mio compadre y gran latino Santiago Talavera Cuesta, una ya inencontrable refactura de su tesis doctoral, y la Poética de Luzán en Cátedra, por Sebold, aunque ya tenía la edición suya de Lábor. Esta está más actualizada, aunque uno se hace un lío tal como pone las versiones de 1737 y 1789, esta última seguramente un refrito con más cosas de Llaguno que de Luzán. La introducción, muy interesante, como todo lo de Sebold, a pesar de la manía que le tiene mi antiguo profe, Emilio Palacios Fernández, de quien recuerdo el pisito atestado de primeras ediciones de Feijoo. Avanzo con mi edición de las fábulas a paso de elefante, lento pero seguro. Me operan el día cuatro.
Quisiera comprarme los Articuentos completos de Millás, pero son caros; también el libro sobre la Revolución francesa de Pedrojota, pese a lo repateante del hombre, porque parece que es el fruto de una obsesión compulsiva y de no pocos librotes leídos, pero no sé si compensa lo caro del tomazo y sospecho que, asustado por el volumen de lo que intenta resumir, sólo ha tomado un episodito de la misma, eso sí, al parecer muy consultado en toda la biblioteca especializada que ha ido acumulando para su libro.
He dejado para otro día el Manual del legionario romano y el del caballero medieval. Por el contrario me he comprado Los secretos de la motivación de José Antonio Marina o, como él escribe, JAM. No sé qué tendrá Marina, que siempre me motiva lo que escribe, siempre es interesante y ameno. A ver si consigo reproducir esa cualidad en otros, por ejemplo en mí mismo y en mis alumnos; de esperanza también se vive. Me escribe Raúl Morodo: dice que me ha enviado su último libro y que ha escrito algo sobre Félix Mejía; aprovecha para consultarme un punto oscuro sobre Ramón Salas; he hecho unas pequeñas indagaciones y creo haberle resuelto la duda a vuelta de mensaje. Le envío además mi biografía de Félix Mejía en documento adjunto.
He comprado también un libro del mio compadre y gran latino Santiago Talavera Cuesta, una ya inencontrable refactura de su tesis doctoral, y la Poética de Luzán en Cátedra, por Sebold, aunque ya tenía la edición suya de Lábor. Esta está más actualizada, aunque uno se hace un lío tal como pone las versiones de 1737 y 1789, esta última seguramente un refrito con más cosas de Llaguno que de Luzán. La introducción, muy interesante, como todo lo de Sebold, a pesar de la manía que le tiene mi antiguo profe, Emilio Palacios Fernández, de quien recuerdo el pisito atestado de primeras ediciones de Feijoo. Avanzo con mi edición de las fábulas a paso de elefante, lento pero seguro. Me operan el día cuatro.
Seven
Los confesores medievales afirmaban que el examen de conciencia debía seguir un orden, por ejemplo el de los siete pecados capitales. A mí siempre me intrigó por qué en esa lista no entraba la mentira o hipocresía, que está por debajo de otros mandamientos en el decálogo que se trajo de souvenir Moisés tras asistir a la representación de la zarzuela ardiente; quizá porque las mentiras de superior categoría no entraban en el saco. Pero no sé por qué digo esto, ya que creo en Dios y cada vez más en su iglesia, aunque me cuesta, carajo, cuánto me cuesta.
Decía que había que seguir un orden. Si me cuesta tanto creer es que debo pecar sobre todo de Soberbia; es cierto, he faltado a casi todos los preceptos y he sido un desobediente y un ilegítimista toda mi vida, es más, hasta me he desobedecido a mí mismo innumerables veces; pero Dios debe ser como mi señora: es imposible decirle que no o agárrate y no te menees, que terminarás recitando la cartilla. Mi señora sí que es soberbia
¿Gula? Es un pecado que lleva en sí mismo el pesadísimo castigo. ¿Ira? Antes mucha, pero difusa y sin objetivo concreto, por lo que volvía hacia mí; he sido muy receptivo a mi propia autocrítica, incluso bastante autodestructor. Ahora, poca y justificada, sobre todo contra los gilipollas, a los que no soporto: es algo visceral; también es verdad que a veces no me soporto a mí mismo. ¿Lujuria? Es pecado muy venial; a mí hasta me molesta más que me complace, pero he de reconocer que mis hormonas no saben nada de moralina y se me van los ojos tras los contornos; hasta cogería una silla y me sentaría a contemplar a algunas mujeres pasar desfilando por la calle y llenándome la cabeza de tonterías, fanfarrias y narrativa; si eso es lujuria, soy pecador, pero a mí me parece que es solamente estética y joie de vivre. En cuanto a la Envidia, tengo de la santa, como el pobre Cervantes, pero a veces el negro Leopardi que hay en mí me hace envidiar a los muertos. Pereza, ahí me has dado, siempre me ha costado demasiado trabajo caer en ella. Codicia, sólo de conocimientos, de amor, de belleza.
Decía que había que seguir un orden. Si me cuesta tanto creer es que debo pecar sobre todo de Soberbia; es cierto, he faltado a casi todos los preceptos y he sido un desobediente y un ilegítimista toda mi vida, es más, hasta me he desobedecido a mí mismo innumerables veces; pero Dios debe ser como mi señora: es imposible decirle que no o agárrate y no te menees, que terminarás recitando la cartilla. Mi señora sí que es soberbia
¿Gula? Es un pecado que lleva en sí mismo el pesadísimo castigo. ¿Ira? Antes mucha, pero difusa y sin objetivo concreto, por lo que volvía hacia mí; he sido muy receptivo a mi propia autocrítica, incluso bastante autodestructor. Ahora, poca y justificada, sobre todo contra los gilipollas, a los que no soporto: es algo visceral; también es verdad que a veces no me soporto a mí mismo. ¿Lujuria? Es pecado muy venial; a mí hasta me molesta más que me complace, pero he de reconocer que mis hormonas no saben nada de moralina y se me van los ojos tras los contornos; hasta cogería una silla y me sentaría a contemplar a algunas mujeres pasar desfilando por la calle y llenándome la cabeza de tonterías, fanfarrias y narrativa; si eso es lujuria, soy pecador, pero a mí me parece que es solamente estética y joie de vivre. En cuanto a la Envidia, tengo de la santa, como el pobre Cervantes, pero a veces el negro Leopardi que hay en mí me hace envidiar a los muertos. Pereza, ahí me has dado, siempre me ha costado demasiado trabajo caer en ella. Codicia, sólo de conocimientos, de amor, de belleza.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Recortes malsanos
Francisco José Tirado Machado, "Recortes en Castilla-La Mancha", en El País 26/12/2011
La política de recortes en servicios sociales ha llevado al corte de la luz a una vivienda tutelada de discapacitados psíquicos en La Solana (Ciudad Real), y amenaza el cierre de un centro de atención a discapacitados intelectuales gravemente afectados. Si esto ocurre, además de la deuda que tiene contraída la junta de comunidades con ambas instituciones, ¿qué será de los usuarios que son atendidos en estos centros?
A lo mejor los cierran y si no se quedan desatendidos, les asignan una plaza en otros centros: en Guadalajara, o en Toledo o en Cuenca... unos sitios estupendos y lo suficientemente lejanos como para que sus familias no los puedan visitar.
¿Y mi duda es: de verdad que no puede recortarse en otros gastos?, ¿de verdad que es necesario desatender y/o abandonar a los sectores más vulnerables de la sociedad? Pues, por un lado, me cuesta mucho creerlo, y no es el tipo de sociedad en el que deseo vivir. Esa en la que se abandona a los más necesitados: discapacitados, enfermos, ancianos... Es inhumano, y nos convertiremos en una sociedad inhumana si no somos capaces de transmitir a nuestros responsables políticos los límites que no deberíamos rebasar en servicios sociales básicos
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