jueves, 16 de octubre de 2008

Crisis mundial

Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique

Octubre 2008. Número 156

La crisis del siglo


Los terremotos que sacudieron las Bolsas durante el pasado 'septiembre negro' han precipitado el fin de una era del capitalismo. La arquitectura financiera internacional se ha tambaleado. Y el riesgo sistémico permanece. Nada volverá a ser como antes. Regresa el Estado. El desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del muro de Berlín. Un cambio de mundo y un giro copernicano. Lo afirma Paul Samuelson, premio Nobel de Economía: 'Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo'. Se termina el periodo abierto en 1981 con la fórmula de Ronald Reagan: 'El Estado no es la solución, es el problema'. Durante treinta años, los fundamentalistas del mercado repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el paraíso terrenal para todos. Se equivocaron.

La 'edad de oro' de Wall Street se ha acabado. Y también una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversión, 'amos del universo' denunciados por Tom Wolfe en La Hoguera de las vanidades (1987). Poseídos por una lógica de rentabilidad a corto plazo. Por la búsqueda de beneficios exorbitantes. Dispuestos a todo para sacar ganancias: ventas a corto abusivas, manipulaciones, invención de instrumentos opacos, titulización de activos, contratos de cobertura de riesgos, hedge funds... La fiebre del provecho fácil se contagió a todo el planeta. Los mercados se sobrecalentaron, alimentados por un exceso de financiación que facilitó el alza de los precios. La globalización condujo la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial. La esfera financiera llegó a representar más de 250 billones de euros, o sea seis veces el montante de la riqueza real mundial. Y de golpe, esa gigantesca 'burbuja' ha reventado. El desastre es de dimensiones apocalípticas. Más de 200.000 millones de euros se han esfumado. La banca de inversión ha sido borrada del mapa. Las cinco mayores entidades se han desmoronado: Lehman Brothers en bancarrota; Bear Stearns comprado, con la ayuda de la Reserva Federal (Fed), por Morgan Chase; Merril Lynch adquirido por Bank of America; y los dos últimos, Goldman Sachs y Morgan Stanley (en parte comprado por el japonés Mitsubishi UFJ), reconvertidos en simples bancos comerciales. Toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero se ha colapsado. No sólo la banca de inversión, sino los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorros, las compañías de seguros, las agencias de calificación de riesgos (Standard&Poors, Moody's, Fitch) y hasta las auditoras contables (Deloitte, Ernst&Young, PwC). El naufragio no puede sorprender a nadie. El escándalo de las 'hipotecas basura' (subprime) era sabido de todos. Igual que el exceso de liquidez orientado a la especulación, y la explosión delirante de los precios de la vivienda. Todo esto ha sido denunciado -en estas columnas- desde hace tiempo. Sin que nadie se inmutase. Porque el crimen beneficiaba a muchos. Y se siguió afirmando que la empresa privada y el mercado lo arreglaban todo. La Administración del Presidente George W. Bush ha tenido que renegar de ese principio y recurrir, masivamente, a la intervención del Estado. Las principales entidades de crédito inmobiliario, Fannie Mae y Freddie Mac, han sido nacionalizadas. También lo ha sido el American International Group (AIG), la mayor compañía de seguros del mundo. Y el Secretario del Tesoro, Henry Paulson (ex presidente de la banca Goldman Sachs...) ha propuesto un plan de rescate de las acciones 'tóxicas' procedentes de las 'hipotecas basura' por un valor de unos 500.000 millones de euros, que también adelantará el Estado, o sea los contribuyentes. Prueba del fracaso del sistema, estas intervenciones del Estado -las mayores, en volumen, de la historia económica- demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos. Se han autodestruido por su propia voracidad. Además, se confirma una ley del cinismo neoliberal: se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Se hace pagar a los pobres las excentricidades irracionales de los banqueros, y se les amenaza, en caso de que se nieguen a pagar, con empobrecerlos aún más. Las autoridades norteamericanas acuden al rescate de los banksters ('banquero gangster') a expensas de los ciudadanos. Hace unos meses, el presidente Bush se negó a firmar una ley que ofrecía una cobertura médica a nueve millones de niños pobres por un coste de 4.000 millones de euros. Lo consideró un gasto inútil. Ahora, para salvar a los rufianes de Wall Street nada le parece suficiente. Socialismo para los ricos, y capitalismo salvaje para los pobres. Este desastre ocurre en un momento de vacío teórico de las izquierdas. Las cuales no tienen 'plan B' para sacar provecho del descalabro. En particular las de Europa, agarrotadas por el choque de la crisis. Cuando sería tiempo de refundación y de audacia. ¿Cuánto durará la crisis? 'Veinte años si tenemos suerte, o menos de diez si las autoridades actúan con mano firme', vaticina el editorialista neoliberal Martin Wolf (1). Si existiese una lógica política, este contexto debería favorecer la elección del demócrata Barack Obama (si no es asesinado) a la presidencia de Estados Unidos el 4 de noviembre próximo. Es probable que, como Franklin D. Roosevelt en 1930, el joven Presidente lance un nuevo 'New Deal' basado en un neokeynesianismo que confirmará el retorno del Estado en la esfera económica. Y aportará por fin mayor justicia social a los ciudadanos. Se irá hacia un nuevo Bretton Woods. La etapa más salvaje e irracional de la globalización neoliberal habrá terminado.


Notas: (1) Financial Times , Londres, 23 de septiembre de 2008.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Política

¿A favor de quién está? No sé. ¿Y por qué no sabe? No sé. ¿Quién fue el culpable de la Guerra Civil? Yo no he sido. ¿A quién votará en las elecciones? No he votado. ¿Cómo se define políticamente? No creo que la política resuelva problemas que no son políticos. ¿Y cómo son esos problemas? Éticos. ¿Pero, políticamente, cómo se define? Antipolítico. ¿Qué partido le parece mejor? El que mate menos gente y gaste menos en publicidad. ¿Cuál es su equipo de fútbol? No me gusta el fútbol ¿Si le gustara, cuál sería? El Alcoyano, por lo de la moral. ¿Y por razones no morales? El Jaén, porque nací allí y, si tengo que volver a algún sitio, ese es el sitio en que fui más inocente, o menos infeliz, o niño, si prefiere. ¿Qué equipo prefiere, Barcelona o Real Madrid? El Atlético, porque les pasan cosas raras, como a mí. Además, Fernando Torres es una persona preparada y que puede representarnos en Europa, ya que, al contrario que Shoemaker/Zapatero, no sólo habla, sino que escucha y lee inglés. Lo único que le falta es traducirlo. Traducir algo que merezca la pena, quiero decir. A Robert Browning o Swinburne, por ejemplo. 

martes, 14 de octubre de 2008

Es mi hermano

Si la literatura es un diálogo con otro, este blog es el diálogo con un otro mismo, con un hermano gemelo complaciente y mudo que me escucha y que saco de mí como el espejo saca mi imagen. Es un confesonario vacío donde muchas cosas se cuentan, otras se callan y otras se pueden intuir, de forma que en el magín queden como posiblemente ciertas o posiblemente falsas para quien las lea.

Qué más da. Yo hablo y procuro algunas veces acuñar la palabra para que la belleza le dé alguna duración o alguna presencia en la memoria siempre deleble del tiempo. Pero el ordenador es un pobre sustituto para lo que es un hermano o una hermana real.

Quien no tiene un hermano no sabe lo que se pierde: un nexo vital que dura hasta la muerte, un miembro del cuerpo espiritual que, incluso aunque las circunstancias de la vida vayan separando, siempre estará allí, con recuerdos que nadie podrá borrar y que empañarán los ojos a cualquiera que los evoque. Pocos, sí, pocos: pero qué tendrán, qué tendrán, qué tendrán, siendo tan poca cosa, para representar tanta humanidad, tanto, en fin, amor. Un amor que va más allá de todo, que está en los genes mismos de uno, un amor que es tan denso como el amor propio, que es el mayor de los amores.

El hermano estará lejos, será antipático, pero hubo un tiempo de infancia feliz en que no lo fue, en que fue tu hermano y se comportaba como tal, y sabes que, debajo de toda esa fachada, todavía está, porque no es antipático, ni está lejos en tu corazón, aunque caigan chuzos de punta y aunque te maten.

Es mi hermano.

Drogas

Qué horrorosas son las drogas. El concepto debería ser más amplio y tendríamos que hablar de adicción a secas: debería incluir la TV, el sexo, el fútbol, los libros, el dinero, el trabajo excesivo, el Opus Dei... cualquier cosa que aliene y nos haga perder la humanidad para transformarnos en un servomecanismo plano cuyo cometido es cumplir una función única excluyente.

En una serie de TV dice un personaje: "¿Por qué lo llaman guerra contra la droga? Las guerras se terminan." Y tiene mucho sentido; todo el mundo sabe dónde se venden las drogas: en las discotecas. Que las cierren, y verán como, si no se termina el problema, por lo menos se vuelve más controlable. También saben de dónde vienen: que cierren los sitios donde se produce exterminando la miseria y la pobreza en esos países para que se dediquen a cultivar algo más alimenticio.

Pero eso, claro, exige un mejor reparto de la riqueza y una conexión entre una autoridad mundial que no existe y no podrá ser existida y una ciudadanía mundial que sólo ahora podría conectarse y coordinarse con ella, a través de Internet, mundializándose, saltando las autoridades que pervierten y desregulan la buena voluntad general. Sólo ahora empieza a ser posible que los inocentes que pueden resolver los problemas puedan conectarse simultáneamente a un todo que les gobierne, contra los poderes fácticos que pervierten el imperativo categórico de la voluntad general. Este principio es el que da sentido al tercer sector de Jeremy Rifkin, el de las ONG, y hace posible el Altermundismo. Curiosamente, la ética kantiana encuentra su mayor aplicación a través de Internet y la Sociedad de la Información, y la democracia encuentra su mayor perfectibilidad: todos los males de la democracia se curan con más democracia.

Pero, claro, los dueños de los locales donde se vende droga son también los dueños de procedimientos viejos de difusión de información, de los periódicos y de la TV, y por descontado de los políticos, y esta idea no puede propagarse: va contra la moral amoral del Capitalismo, cuyo defecto es siempre el mismo: produce demasiada basura, no solamente material, sino humana: gente que en sí misma es basura. Es más, pretenden regular Internet y convertir ese medio en una expresión más de su poder y de su censura.

La droga, el alcohol y su aspecto "publicitario" conocido como botellón, el tabaco y la tontería premeditada de la publicidad en todos sus aspectos pervierten a nuestra juventud. La marihuana y otras modas y la moda misma son una droga; aunque algunas de las sustancias que compongan la maría puedan tener un efecto medicinal aisladas, siguen siendo una dependencia que aplana la inteligencia y el sentido crítico, aunque su uso terapéutico sea recomendable en los enfermos terminales de cáncer.

Pues, en efecto, existen, es verdad, algunos prejuicios contra las drogas derivados de su impreciso conocimiento y vulgarización; estudiosos como Escohotado en su Historia de las drogas conocen la dimensión exacta del problema y saben que hay alguna cuyos efectos medicinales han sido postergados injustamente a causa del prejuicio general y conjunto que existe contra los efectos perniciosos de la mayoría de ellas; es el caso del LSD o ácido lisérgico, que no causa adicción alguna ni problema de salud alguno y sirvió para curar el alcoholismo terminal de muchos pacientes que dependían de una droga sin duda alguna más destructiva y, sin embargo, tolerada: el alcohol. Mi pregunta es la siguiente: si el LSD cura el alcoholismo en un mayor porcentaje que cualquier otro tratamiento y no posee ningún efecto colateral alguno, ¿por qué está prohibido y, en cambio, el alcohol está permitido?

Y, dicho esto, la objeción: el LSD, que es la más potente de las drogas y sin embargo la más inofensiva, tiene una severa contraindicación: no debe usarse en personas susceptibles de padecer trastornos de personalidad o depresión, porque las puede agravar: así que debería suministrarse con supervisión médica.

Así pues, mi postura es que las drogas son sólo un aspecto de un problema más general y deberían usarse con exclusividad en medicina y permitirse la experimentación científica con ellas. Deben cerrarse los lugares donde se distribuyan como mal menor; no se me diga que el mal menor no es principio político: Maquiavelo, lo estatuyó desde el siglo XVI, pues era algo que todo el mundo hacía y siguió haciendo. Por otra parte, este tipo de problemas exige un nuevo tipo de autoridad mundial que coordine esfuerzos dispersos y la colaboración de un tercer sector no tan susceptible de corrupción como los habituales canales de la política. Que la de la droga sea una guerra que tenga un final.

lunes, 13 de octubre de 2008

Prosa digerible

Hay quienes saben escribir y quienes no; algunos, como yo, sencillamente redactan, y sólo con esfuerzo escriben. Como lector, uno es más exigente y no soporta cualquier prosa. La traducida es especialmente mala y descolorida, sosísima, un horror, salvo que el traductor sea muy bueno o poeta; los poetas tienen mucho oído para el párrafo y para pesar el sentido y la forma de las palabras y casi todos escriben prosa excelente.

Prosistas que escriben de forma soportable son Juan José Millás, Manuel de Lope, Fernando Savater, Ramón Ayerra, Javier Marías... No menciono los poetas, porque esos escriben casi todos bien, pero prosistas con calidad de página hay muy pocos. Muchos la sostienen un poco al principio de su libro y luego la pierden; a estos se le nota que no son profesionales, que no tienen la costumbre de escribir todos los días; o son autores de un solo libro excelente, y los demás son pálidos reflejos, o refritos y copias apresuradas para salir del paso, elaboradas por el procedimiento "Editorial Planeta": te encierro en un hotel con un ordenador portátil sin wifi durante un mes hasta que lo acabes. Pese a sus rollos macabeos y sus discutibles opiniones, se nota que Losantos tiene buena prosa. Gracia tiene Eslava Galán. Algo descolorida es la de Pérez Reverte y Antonio Gala. Otros hay que olvido o no tengo presentes ahora.

El presidente no habla inglés

De Martín Varsavsky, en El Mundo:

Estuve dos veces con Zapatero. Las dos veces en reuniones internacionales. En dichas ocasiones me pareció increíble que Zapatero no hablara inglés. No entiendo cómo cuando los españoles votan no tienen en cuenta que su presidente, que ya sabemos que no manda casi nada dentro de España (porque el poder lo tienen los alcaldes y presidentes de comunidades), haga el ridículo en reuniones internacionales siendo el único con traductor.

En la España de hoy, en la que hasta para conseguir un trabajo de camarero hay que saber inglés, ¿cómo puede ser que los españoles manden al extranjero a un Presidente que no puede entender el menú de las cenas a las que acude? El resultado es que España, salvo en Latinoamérica, no tiene la influencia en política exterior que debería tener. El impacto internacional de los países tiene que ver en parte con su PIB, pero también con la capacidad de comunicación de sus líderes. Si uno ve la cobertura que hizo el New York Times del comunicado conjunto que acababan de dar los presidentes europeos, el protagonismo se lo lleva Sarkozy, que habla inglés.

El tema es así. En estas reuniones los presidentes charlan en grupos, se producen asociaciones espontáneas y al que no entiende lo dejan fuera. Esto se ve bien en la foto. Es como que todos miran para adelante y Zapatero va a su bola, probablemente sin enterarse de lo que dice el fotógrafo. Recuerdo una ocasión, en una conferencia ofrecida por Clinton, en que Zapatero se fue porque no ofrecían traducción simultánea y no entendía nada.


Ahora, la pregunta: ¿por qué en programas como "Tengo una pregunta para usted" nadie le preguntó por qué se presentaba a presidente si no hablaba inglés? Hasta un tonto como Bush habla español.

De nuevo, la cantilena: qué mediocres, qué paletos, qué incompetentes son los políticos españoles.

Enfermedades raras

Nadie se ocupa de ellas, pero son las más terribles: la Porfiria de Günther, que te deforma la cara transformándote en una gárgola de película de terror, y que no sería tan espantosa si no diese tanto dolor; la Esclerosis múltiple, de la que no se sabe nada, ni siquiera cuándo te atacará ni con qué horribles síntomas, ni si sobrevivirás a ella; el gusano africano que deforma las piernas y los genitales sólo por beber agua contaminada. El Sida, que te impone el ostracismo social y la soledad irremediable. La Malaria, el Dengue, la Enfermedad del sueño.

Enfermedades que nadie estudia porque son producidas por una enfermedad todavía mayor: la Pobreza. Las medicinas están en los bancos.

Cultura

En un artículo en Autopsia denunciaba la reducción a pura publicidad de toda Cultura, incluso de las Humanidades a secas. En este artículo abunda Almudena Grandes en la descripción de ese mal:

Cultura
ALMUDENA GRANDES El País, 13/10/2008

En este mundo al revés, que con tanta brillantez describía Millás el viernes pasado, los profesores universitarios ya no están seguros de cobrar a fin de mes. La crisis, que no impidió a Aguirre gastarse paletadas de euros en una paletada de espectáculo para inaugurar los Teatros del Canal, también la van a pagar ellos. No hay dinero para las universidades, tampoco para los hospitales, y de las escuelas, ya, ni hablamos.

Parece una frivolidad, pero no lo es. Hoy es Madrid, mañana quién sabe. Las consecuencias del concepto en apariencia utilitario, pero en esencia patógeno, que los Gobiernos españoles tienen de la cultura, produce monstruos. El sistemático desprecio por las dotaciones educativas de base, que lleva a invertir en anuncios de promoción de la lectura el dinero que no se invierte en bibliotecas escolares, a producir ocurrencias de estrellas de Hollywood con el dinero que no se invierte en producir cortometrajes, a inaugurar museos apabullantes con el dinero que no se invierte en formar artistas plásticos, ha logrado crear una sociedad de consumidores bobos, que se tragan sin masticar, con la boca abierta y vacía de criterios, las campañas de autobombo que llenan los telediarios.


La incultura es mucho más grave que el desconocimiento radical del último premio Nobel de Literatura, en el que, de paso, aprovecho para incluirme. Porque un país inculto no es un país de ciudadanos, sino de audiencias, y las audiencias se lo tragan todo. Que privaticen sus bienes, que refloten bancos con sus impuestos, que esos mismos impuestos no alcancen para financiar escuelas, hospitales, universidades. La verdadera libertad no consiste en poder decir lo que se piensa, sino en poder pensar lo que se dice, escribió Antonio Machado, como si nos estuviera viendo. A este paso, cualquier día lo quitan de los programas de bachillerato.

Estreno de la nueva película de Margotón, con guion de Paco Chaves

Este jueves, en la sala 14 de los Cines las Vías, a las nueve, como un clavo para ver la nueva película de José Luis Margotón, Ensayo general, rodada en mayo de este año y basada en la pieza teatral de Francisco Chaves Guzmán. Margotón es natural de Miguelturra y Chaves de esta capital, contertulios del Guridi y La Fragua, y ambos escritores de novelas interesantes y otras obras. Allí estaremos y de ello daré fe. Animaos e id.

Profesores duros

Alguna vez he tenido profesores duros. A ellos seguramente les he debido más que a ninguno, porque me hicieron estudiar mucho y conocer a fondo algunas materias. Otros me parecían duros aunque no lo eran, por mi insuficiencia en algunas materias, como las matemáticas. Recuerdo en especial a uno de Filosofía, López, muy encandilado con la polémica entre neopositivistas y popperianos -era la época en que se traducía el polemicón con Wittgenstein-, que me dejó perplejo con su explicación de la fenomenología y me provocó sudores fríos y auténticas pesadillas con la lógica formal. Fui de los pocos que aprobaron, con un sufi pelado que me supo a gloria; logró crear la suficiente inquietud filosófica en mí como para que fuera progresando en esa materia por mi cuenta y riesgo hasta la actualidad, de suerte que ahora tengo una culturilla en ese terreno. Más de una vez me he dicho a mí mismo que esa debería ser la verdadera función de un profesor, crear inquietudes que hagan progresar por sí mismo a un alumno en la dirección que él mismo se imponga: esos son los verdaderos maestros, los demás son instructores; ese era el verdadero espíritu del Humanismo, la creación de seres humanos completos e independientes. Otros son sólo dómines competentes. Recuerdo a Luis de Cañigral, el Cicerón de la Torre Gorda, el Terrible, que me transformó en un virtuoso de la medición del hexámetro y en un aceptable traductor de Virgilio. Con él pasé por las Tristia de Ovidio y por la Vida de Julio Agrícola, cuyo aislado hexámetro, de un poeta desconocido, "haud semper errat fama, aliquando et elegit" todavía perdura en mi memoria. También estuve lo suyo con Virgilio, otro profesor de latín cuyo nomen est omen, aunque con él fuimos de mi queridísimo Catulo a Cicerón , cuyas Catilinarias odio tanto como admiro su De oficiis. También era durillo Francisco Ruiz, pero no me dediqué demasiado al griego; mi diccionario no era de los mejores y además Santiago Talavera Cuesta me pidió el Socrate de Platón y todavía estoy esperando que me lo devuelva, de modo que cuando me sacaba a traducir él tenía los textos hechos con mi libro y yo no, y yo suspendía y él aprobaba; por más que le di la lata él me iba dando largas; era un libro escaso y por eso no pude conseguir otro. La generosidad siempre me ha dado mal pago. A él no le debo nada, y él me debe mucho. Suele pasar. Menos mal que luego pasamos a Lisias, y a Safo y al duro Tucídides, donde mi naufragio fue completo.

También he tenido profesores duros de compañeros. A uno de Física le llamaban "El seis pesetas", porque "era más que duro". He sido duro yo mismo, y también he sido blando, aunque ahora he vuelto a ser duro otra vez, no porque se haya trastocado la evolución natural de las cosas, sino porque me ha hecho duro el desmoronamiento del sistema educativo a mi alrededor.


¿De qué más profesores duros me acuerdo? Pues de ninguno más. Entre los idiomas estaba en particular la obsesión del idioma hablado, cuando muchos de nosotros sólo queríamos conocer idiomas para leer libros, no para viajar al extranjero: es un prejuicio muy común, la obsesión con la lengua oral en un mundo donde todo se mueve con internet y la lengua escrita. También esa estúpida manía de ceñirse a un único libro de lectura; yo me he leído el que me ha dado la gana desde la misma carrera, los profesores respetaron mi extravagancia y ahora soy doctor y he escrito varios libros, no sé si buenos, pero por lo menos aceptables. Deberían dejar a la gente abrirse su propio camino; el profesor debería ser un amigo de sus alumnos; por desgracia, la tv, la publicidad y las estúpidas consignas comerciales intentan aislar a las generaciones impidiendo el trasvase de cultura sólo para evitar el sentido crítico que impide comprar productos de mierda. Es imposible ser amigo de alumnos estupidizados por el fútbol y la tv en clases atestadas.

Pero la profesora más dura que he tenido fue una con la que sacaba sobresaliente y con la que disfrutaba cada minuto de la clase y que nunca olvidaré, doña Hortensia; con ella aprendimos Historia del Arte por los codos, yo al menos. Sus filminas y sus apuntes se me quedaron grabadas en la conciencia.

Kundera no es lo que parece

Me parece que Kundera acaba de perder el Nobel que muchos le auguraban:

Milan Kundera delató a un estudiante ante la policía comunista de Checoslovaquia

EL MUNDO 13/10/2008 04:25

PRAGA MADRID.- El famoso escritor Milan Kundera, autor de 'La insoportable levedad del ser', denunció en 1950 a un estudiante a la policía comunista checoslovaca. El testimonio desembocó en una condena a 22 años de prisión, según la revista checa 'Respekt' en su edición del lunes.


Según el informe 624/1950, localizado en los archivos del ministerio del Interior, dice así: "hoy hacia las 16.00 horas, un estudiante, Milan Kundera, nacido el 1 de abril de 1929 en Brno (...) Se presentó en este departamento para informar de que una estudiante debía encontrar por la tarde a un cierto Miroslav Dvovácek... Este último, aparentemente, desertó del servicio militar y había viajado en la primavera del año anterior a Alemania, donde había entrado ilegalmente".
Dvoracek fue detenido en el lugar donde había concertado la cita y condenado a muerte, aunque al final se le conmutó por 22 años de cárcel. Durante este tiempo, cumplió trabajos forzados en una mina de uranio, al igual que muchos presos políticos de la época. Su liberación, años después, coincidió con la publicación de su primera novela, 'La broma', con la que Kundera comenzó a adquirir cierta notoriedad.


Kundera, que tenía 21 años cuando hizo aquella delación, no conocía personalmente al estudiante incriminado, y pretendía hablar de la estudiante que había concertado la cita, no de Dvovácek, según la investigación de Adam Hradilek, el autor del artículo.

Hradilek, que trabaja actualmente en el Instituto de Estudio de los Regímenes Totalitarios al frente de la gestión de los archivos comunistas, dio por casualidad con el nombre de Kundera ordenando los archivos vinculados a esta historia. La estudiante con la que Miroslav Dvovácek había quedado, por su parte, había vivido desde la detención con el sentimiento de culpa por la detención de su amigo, según 'Respekt'.

Nunca habría imaginado que el 'informador' era el hombre que, con el tiempo y sus obras, se convirtió en uno de los críticos más mordaces del socialismo. En 1968, tras la invasión soviética de su país y los sucesos de la 'Primavera de Praga', Kundera fue expulsado del Partido Comunista y en 1975 se exilió en Francia, país donde reside y del que tiene la nacionalidad.

domingo, 12 de octubre de 2008

El coñazo del 12 de Octubre

Los desfiles militares son una chulería que cualquiera al que moleste la chulería tendrá por una lata; la manifestación de fuerza militar, incluso pacífica, tiene algo de descorazonador. Sólo el testimonio rendido a los caídos en defensa de sus semejantes en el sentido biológico y no patriótico del término, merece la grandeza que se pretende atribuir a tal acto y la hermosura de canciones como La muerte no es el final.

La fotografía del siglo XIX y Núñez de Arce

En 1866 Gaspar Núñez de Arce escribió un soneto A la Fotografía, que era un invento muy de moda entonces y, como se suele decir, privaba tanto como hoy el vídeo y Youtube; con sensibilidad de poeta ya percibía el mal que iba a viciar el siglo XX, el de las masas rebeldes que anulan todo ego y la disolución de la identidad. Hoy contemplamos los antiguos calotipos y daguerrotipos y experimentamos una gran melancolía, viendo la patina del tiempo perdido, el "tiempo amarillo" sobre la fotografía, que dijeron Miguel Hernández / Fernando Fernán Gómez, dondequiera que estén. En aquella época eso no se sentía, como podemos apreciar en este soneto, porque veían lo que veían todos los días; hasta las novelas realistas de un Galdós o un Clarín, o incluso un Pereda, con su poesía montanera y su prosa mayestática, tienen la apariencia de la fotografía detallesca y minuciosa del XIX. Para entender bien el soneto hay que apuntar que fue costumbre establecida en la buena sociedad decimonónica obsequiar tarjetas de visita con la foto y datos en letra inglesa del encomendado. Pero esa costumbre se devaluó y muchas fueron a parar a los tenduchos de segunda mano.

¡Pantoja, ten valor! Rompe la valla:
luce, luce en tarjeta y en membrete
y, cabe el toro que enganchó a Pepete,
date a luz en las tiendas de quincalla.


Eres un necio. -Cierto.- Pero acalla
tu pudor y la duda no te inquiete.
¿Qué importa un necio más donde se mete
con pueril presunción tanta morralla?

¡Valdrás una peseta, buen Pantoja!
No valen mucho más rostros y nombres
que la fotografía al mundo arroja.

Enséñanos tu cara y no te asombres:
deja a la edad futura que recoja,
tantos retratos y tan pocos hombres.

Teoría de la Evolución

Todavía los espantados tomistas discutían a principios del siglo XX en España la teoría de la Evolución; en EE. UU. todavía la siguen discutiendo, incluso gente tan intelectualmente preparada como una candidata a la visepresidencia de ese país que no tiene nombre. Habría que decirle lo que Núñez de Arce en su libro Gritos de combate:

¡Gloria al genio inmortal! Gloria al profundo
Darwin, que de este mundo
penetra el hondo y pavoroso arcano!
¡Que, removiendo lo pasado incierto,
sagaz ha descubierto
el abolengo del linaje humano!

Puede el necio exclamar en su locura:
«¡Yo soy de Dios hechura!»
y con tan alto origen darse tono.
¿Quién, que estime su crédito y su nombre,
no sabe que es el hombre
la natural transformación del mono?

sábado, 11 de octubre de 2008

Displicencia


Cuesta mucho pasar el puente entre niveles; uno se siente absolutamente desajustado, y corre el riesgo de sentir que mata una mosca con una bomba atómica. Estas desproporciones hacen que uno se sienta sumamente descolocado y desencajado, porque ve la enorme distancia entre lo que da y lo que podría ofrecer. Además hay que librarse de la sensación de eterno retorno y de déjà vu que acomete cuando se da lo que se ha dado y se dio hace años, y se dará todavía ad infinitum. Sísifo era profesor.

Investigo cosas por las que sólo pueden sentir curiosidad unas personas llamadas especialistas. Es cierto que algunas de las cosas que descubro son bellas y satisfacen de por sí: descubro poemas, por ejemplo, hermosos y algunos graciosos. También oigo voces amigables que vienen del pasado, diciendo cosas que sólo pueden interesar a historiadores y científicos, diciendo cosas que me interesan a mí. Pero ahí está el canon, fraguado por un pasado que quizá deberíamos mirar por otra parte. Y otras informaciones las podría dar a alguien más apropiado. ¿A quién puede interesar que un administrador catalán de rentas reales en Ciudad Real introdujera a fines del siglo XVIII el uso de dos plantas forrajeras en el Campo de Calatrava? ¿A los que investigan la genética cruzada del ajoporro? Esa es una de las cosas extrañas con las que me suelo topar. Por mis papeles andan descubrimientos inéditos que no publico y ni siquiera tengo ganas de desarrollar; ¿le importa a alguien que no salgan a la luz? Ya casi ni me importan a mí, ni me importaban cuando los acometí con displicencia. No hay revistas cienfíticas donde publicarlas, aquí, en La Mancha. Uno no puede ser menos que espejo del ambiente que le rodea, y reflejar indiferencia. Que sea una "escandalosa indiferencia" es sólo una contradictio in terminis; es indiferencia, simplemente. No tengo conexiones para desaguar lo que descubro, ni estímulos, ni ganas, ni gratificación de ningún tipo. ¿Me van a pagar algo por estos trabajos? No, como tampoco me han pagado los que he hecho. ¿Necesito dinero? Sí, como cualquiera que tiene que pagar hipotecas. ¿Tienen caradura los que me piden trabajos y sólo me pagan con libros impresos y demás? Que lo digan ellos, que ni siquiera se atreven a plantearlo. Un trabajo serio requiere de gastos que esa gente ni se imagina. Y a qué acumular méritos científicos si no cuentan en el escalafón de Profesores de Secundaria, o cuentan muy poco. Sobra, como en tantos otros sitios, lo que sobra. Y algunos dirán que sobro yo.

Me gratifica más la creación literaria pura que la investigación, pero, de alguna manera, un excesivo trabajo como investigador me ha reestructurado demasiado y la fuente literaria, aunque aún existe y tiene caudal, no discurre con la fuerza que solía y le hace falta lluvia y tiempo para recuperarse.

Me voy, me voy, me voy, pero me quedo.

"Me voy me voy me voy, pero me quedo" es un verso de un soneto de Miguel Hernández, inquieto en Madrid, mientras se lo cepillaban la moderna Maruja Mallo y la tradicional Josefina Manresa que sería su mujer. Necesitan profesores universitarios de literatura y español en el extranjero. Hay puestos muy hermosos, que parecen diseñados para mi currículum, y yo necesito soltarme algo en lenguas extranjeras. Soy un aventurero, pero un aventurero de las ideas y de la investigación; podría irme con la poesía a cualquier parte (¿qué le puede importar el sitio donde esté a quien ha dormido en el suelo y bajo las estrellas?) pero tengo hijas a las que esa idea no les gusta nada y es una pena, porque lo que ellas digan es lo que más me importa a la hora de tomar una decisión; podré no tener raíces, pero tengo hijas, que atan más. El legítimo egoísmo de los retoños, que a algunos les parecería ilegítimo, me tiene encerrado/enterrado como una planta en una triste maceta, y cautivo como un globo Montgolfier; y los años pesan cada vez más, y el entusiasmo se apaga.

Envidio a mi amigo Vicente, ahora en Almagro, que ha podido gozar plenamente esa experiencia. Y qué pena Lausana, con su lago, valles y montañas; o la Columbia Británica de Canadá, que es casi igual...

Internet crea nuevos hábitos de pensamiento y lectura

He extraído de El País de hoy este pasaje, cuya información considero muy cierta:

El ensayista estadounidense Nicholas G. Carr, experto en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), y asesor de la Enciclopedia británica. Asegura que ya no piensa como antes. Le sucede sobre todo cuando lee. Antes se sumergía en un libro y era capaz de zamparse páginas y páginas hora tras hora. Pero ahora sólo aguanta unos párrafos. Se desconcentra, se inquieta y busca otra cosa que hacer. "La lectura profunda que solía suceder de forma natural se ha convertido en un esfuerzo", señala Carr en el provocador artículo Is Google making us stupid? (¿Está Google volviéndonos tontos?), publicado en la revista The Atlantic. Carr achaca su desorientación a una razón principal: el uso prolongado de Internet. Está convencido de que la Red, como el resto de medios de comunicación, no es inocua. "[Los medios] Suministran el material del pensamiento, pero también modelan el proceso de pensar", insiste.

"Creo que la mayor amenaza es su potencial para disminuir nuestra capacidad de concentración, reflexión y contemplación", advierte Carr, a través del correo electrónico. "Mientras Internet se convierte en nuestro medio universal, podría estar readiestrando nuestros cerebros para recibir información de manera muy rápida y en pequeñas porciones", añade. "Lo que perdemos es nuestra capacidad para mantener una línea de pensamiento sostenida durante un periodo largo".

jueves, 9 de octubre de 2008

Negentropía

Una de las más curiosas propiedades de los seres vivos es la negentropía o entropía negativa; Rafael Robles ha llamado mi atención sobre algo que ya iba mascando desde hace tiempo en ese sentido, la perversión que supone para el negativo universo la vida, como rebeldía contra el segundo principio de la termodinámica. Como él dice, "Los organismos vivos tienen pilas, pueden administrar su energía y ésta no depende directamente de las fluctuaciones con el medio en el que viven. Mantenemos una temperatura constante incluso bajo una ducha fría, y el sistema funciona bastante bien mientras no nos perdamos en medio de la Antártida o nos caiga un alud de nieve encima. Esto es lo que Schrödinger (uno de los cracks de la física cuántica) llamó negentropía en una nota a pie de página. Si los organismos vivos pueden administrar su energía, pueden mantener su diferencia con el medio e incluso aumentarla, pueden crear orden/distinciones en un universo que la entropía desordena."
Esta posibilidad de almacenar complejidad creciente hasta llegar incluso al pensamiento abstracto es quizá lo más sorprendente que depara el planeta que nos alberga; el hecho de que todavía no hallamos descubierto transmisiones de información no humana puede resultar incluso todavía más significativo al respecto. ¿Realmente seremos tan excepcionales?

Esto no es América, de David Bowie.

Pálida, difícil y libérrima recreación propia de This is not America, de David Bowie.

Esto no es América.
Shalalalalá
Un trocito apenas de usted,

una poca paz en mí...
Morirá.

Para esto no hay América.
Shalalalalá.

La flor baja a florecer
de blanco esta estación;
¿prometes no mirar fijamente
por mucho tiempo?
Para esto no basta con un milagro.
Para esto no hay América.
Shalalalalá.

Hubo una vez
una tormenta que sopló tan puro
que hasta el cielo pudo hincharse
y podría sostener
la idea más floja
el deshecho animador hombre de nieve.
Para esto no hay América.
Shalalalalá.

Desde dentro,
giros de halcón
sobre una tierra
nublada de manzanas sangrientas.

Para esto no hay América.
Shalalalalá.
Un trocito apenas de usted,

y en mí. el pedacito
morirá.

Para esto no hay América.
Shalalalalá.

Había una vez
un viento que silbó muy joven
por eso podía el cielo hincharse
y hubiera podido subir la idea más débil.
Éste podía ser el cielo más grande,
esto podría ser un milagro;
mas
para esto no hay América.

Shalalalalá.

Chicos modernos

Según el estudio "La situación de los profesores noveles 2008", los alumnos de hoy son peores en conducta y conocimientos; yo creo que no, que los peores son los políticos, que son de una calidad cada vez más deleznable; por ejemplo, antes se preocupaban algo de la educación, de la ciencia; ahora no saben siquiera qué es eso ni qué alumno muerto; sólo se preocupan del sillón, las comisiones y qué hay de lo mío. Son, por así decir, como el mono mudo, ciego y sordo o el inocente, inocente, inocentísimo, albo, blanco, santo, santo, santo Álvaro Marchesi: culos acomodaticios, mentes políticas diseñadas para ver las cosas deformadas por el prejuicio ingénito del prestigio inmerecido destilado por razones políticas; manipuladores de estadísticas que siempre saben ver el resquicio positivo que les permite vivir del cuento y de la nube rosa del optimismo gratuito, mientras el sistema se deteriora más y más, poniendo todavía parches cuando ya hay más agujeros que tablas en el bote. Ya la educación se ha vuelto una maquinaria tan compleja, deteriorada e ineficiente que nadie tiene arrestos para simplificar lo mucho que hay que simplificar y echar a la calle a los mierdas teorizantes que lo han echado todo a perder.

"Les cuesta más atender, aprender y estarse quietos", comentó el secretario general de la OEI, precisando que "tienen otros valores que antes no tenían", como mayor capacidad de trabajo en equipo o más dominio de las nuevas tecnologías.

La mayor capacidad que tienen ahora es la de desobedecer el undécimo mandamiento, no molestar: eso sí que lo hacen bien y en equipo; en cuanto al dominio de las nuevas tecnologías, si por eso se refieren al móvil, al Mp3, a la consola de videojuegos y al tontorrón Messenger escrito en paletés, sí, es verdad, dominan las nuevas tecnologías; pero lo que es un procesador de textos, una hoja de cálculo, una base de datos, programar en HTML, saber buscar información o sondear internet con algoritmos de búsqueda en álgebra de Boole o gestionar correo electrónico, para qué nos vamos a engañar.