martes, 16 de marzo de 2010

El último recurso

De José Yoldi, en El País, hoy:

¿Sabe en qué se parecen la justicia y el arte moderno? En que las cosas no pueden estar tan mal como las pintan. ¿Qué es más grave, que un juez prevarique o que la prensa lo denuncie?

No obstante, hace una semana el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial, Carlos Dívar, lanzó un inquietante mensaje en León, en defensa de ambas instituciones. "Coincidirán conmigo", dijo, [en] "que hay libertades que exceden para convertirse en un libertinaje y cosas que no son tolerables, como, por ejemplo, afirmar que determinados magistrados del Tribunal Supremo son prevaricadores. (...) Esto no es en modo alguno tolerable, como [tampoco lo es] dudar de la honestidad y el trabajo del órgano de gobierno del Poder Judicial, que soy testigo en ambas instituciones de las horas y del sacrificio que consigo llevan".

Y sin embargo, seguro que usted lector se preguntará: ¿Qué es más grave, que algunos magistrados del Supremo prevariquen -ya sabe, aquello de dictar a sabiendas resoluciones injustas- o que alguien lo denuncie?

Dívar parece haber escogido el camino clásico: matar al mensajero, pero por haber dicho que el emperador está desnudo, como en el cuento de Hans Christian Andersen, en el que sólo la voz de un niño revela lo que todos los demás saben y callan. Da la impresión de que tan egregio magistrado cree que las cosas no ocurren si alguien no las cuenta, o lo que sería parecido, que sólo ocurren porque alguien las cuenta, por lo que la solución evidente es eliminar al que las cuenta para que no hayan ocurrido.

El presidente del Poder Judicial parece haberse abonado al éxito tras sus anteriores declaraciones, en las que, en lugar de trabajar más, proponía suprimir algunas garantías para tratar de desbloquear los más de 6.000 millones de euros en litigios pendientes en la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo, que constituyen un problema para la economía nacional.

Y es que ya lo decía Thomas J. Watson, fundador de IBM: "La fórmula del éxito es muy sencilla: dobla tu índice de fracasos. Hasta hoy habías considerado el fracaso como el enemigo del éxito, pero no es así. Con cada fracaso podemos desanimarnos o podemos aprender. En estas lecciones está la clave del éxito". Aunque realmente lo de Dívar tiene un regusto a la fórmula del premier británico durante la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill: "El éxito es la capacidad de ir de error en error sin perder el entusiasmo". Porque, desde luego, entusiasmo no le falta.

El caso es que algunas recientes resoluciones del Supremo, siempre en contra del criterio de la fiscalía, han hecho saltar todas las alarmas. Tanto es así que figura tan prestigiosa como el fiscal jefe anticorrupción ya retirado Carlos Jiménez Villarejo ha llegado a decir que la admisión de la querella contra Garzón por el caso Gürtel -en la que el principal implicado en la trama corrupta, Francisco Correa, ejercerá la acusación contra el juez que le investigó- "constituye la forma más grave producida hasta ahora en España de alianza objetiva de los tribunales y los corruptos, porque transmite un mensaje evidente de amparo de sus conductas y de posible impunidad".

Se puede decir más alto, pero no más claro, aunque quizá al recatado presidente del Supremo le parezca que el fiscal Villarejo es un pertinaz libertino y que es mucho más grave que haya dicho que el emperador está desnudo, que el que lo esté.

Para algunos, lo mejor sería que siguiéramos los irónicos consejos de Mark Twain, que ya hace más de 100 años decía: "Gracias a Dios, en nuestro país tenemos tres cosas inefablemente preciosas: la libertad de expresión, la libertad de conciencia y la prudencia de no practicar nunca ninguna de las dos".

Y respecto a que se dude "de la honestidad y el trabajo del órgano de gobierno del Poder Judicial", pues no hay duda ninguna.

En el Consejo se trabaja tanto que la mayoría practica la semana caribeña (ir a la institución de martes a jueves). El pasado viernes acudieron a su despacho tres de los 20 vocales. El presidente fue testigo de "las horas y del sacrificio" de sus colegas un ratito por la mañana.

El respeto se lo gana uno todos los días, incluidos los viernes.

Todo parece indicar que el motor de la justicia está gripado, así que -como ya hizo en 1998 el copiloto Luis Moya con el ex campeón del mundo de rallies Carlos Sainz- al presidente Dívar habrá que instarle con la celebérrima frase: "Trata de arrancarlo, Carlos, trata de arrancarlo".

lunes, 15 de marzo de 2010

El aburrido espectáculo del orgullo

Hay algo que cansa y repugna a partes iguales, el estúpido espectáculo del orgullo, si no es que el orgullo es sólo eso, espectáculo, paso de la potencia al acto. El espectáculo lo ofrece a menudo la gente a la que le gusta mandar, la sádica gente a la que le importa más el volumen de su voz que el contenido de la misma, el estrépito que la letra de la canción, el ritmo del martillo que aplasta que la melodía del pincel. que contorna. El orgullo es escenificación pura, ceremonia, rito, lo que los semánticos denominan ostensión, algo muy presente en el arte como símbolo de poder. El arte, el teatro y el orgullo nunca son minimalistas: la presunción y la fatuidad poseen muchas caretas, vestiduras, escenografías, montajes fotográficos ... Un soberbio jamás podría prescindir de su jeta, que haría desfilar por todas las calles mayores en procesión, o a la que daría cuerpo de piedra o bronce para completa perpetuidad y memoria. Es lo que de defecto moral se esconde en cualquier explotación, económica o no; los católicos, que algo saben de moral, si no de ética, escribieron que el peor pecado capital es el de la soberbia, algo contra lo que he procurado vacunarme a veces infructuosamente, porque es el pecado de lo subjetivo, del yo. Ese tipo de gente, que nunca dimite, que se cree ser capaz de gobernar a los demás -¿es posible?- sin compartir el poder, cuando el sentido común, a decir de Descartes, es el bien mejor repartido del mundo, debía ser recluida en lugares inhóspitos para que mande a las dunas y las piedras, para que gocen en horizontes despejados lo ilimitado de su poder, aunque sea el poder de un grano de arena, quizá algo más gordo, entre muchos otros, el poder de hacer una pirámide en el desierto con un solo puñado de arena .

Carmela Bertagna



Algunos retratos dicen mucho; por ejemplo, el de la bailarina y modelo española Carmela Bertagna, por John Singer Sargent. Esta chica, bellísima, expatriada, sin padre conocido, que tuvo que hacer equilibros con su madre para poder sobrevivir, rodante por Italia, Francia e Inglaterra, posee una mirada intensa de ¿qué querrá este? y de infinita melancolía que da su espíritu, su fantasma tal vez, al cuadro. La he descubierto al informarme sobre el pintor, cuyo cuadro más famoso está ahora exhibiéndose junto a Las Meninas de Velázquez. Y por más que he querido rastrear la historia de este ser humano, nada más he podido sacar en claro: la historia se la ha llevado, salvo esa pintura intensa, obsesionante, de las mejores de Sargent. También en su cuadro El jaleo he visto algo memorable, el cantante de flamenco que hay detrás de la bailarina; esa pose habría que tallarla en madera.

Fe y razón


A algunos cristianos parece que les han dado la fe para dudar de la razón; el problema es que dudar de la razón, usando para ello la razón, se parece bastante a la locura o, más bien, a la estupidez, por más que toda razón sea arbitraria para la razón, como dice Handke, lo cual es (muy) cierto.

Posibles inéditos de Quevedo

(No me parecen de Quevedo, sobre todo el primero, que tiene algo de Góngora, y tampoco el IV, por la aspiración de la h que rompe la sinalefa y que podría buscarse en un manchego o toledano, pero no en un madrileño; véanse además las rimas fáciles y las asonancias casuales entre cuartetos y tercetos, que alguien como Quevedo no cometería nunca y denuncian al poeta inexperto; además hay anacolutos que él no se hubiera permitido; sin embargo, el último muy bien hubiera podido firmarlo él, pues es muy elegante, aunque tampoco posee rasgos de estilo quevediano; rehago la puntuación, que me parece errónea, así como diversas lectiones faciliores de la transcriptora, que no debía tener muy buen oído, a juzgar por su transcripción del verso 13 del tercer soneto, por ejemplo, donde copia "el sol llore")

El Cultural, 12-III-2010:

Todo está en los archivos y bibliotecas. Tras investigar en algunos de los menos frecuentados de España y Portugal y escarbar entre los legajos del Manuscrito de Évora, la profesora
María Hernández lanza esta semana Poesía inédita de Francisco de Quevedo (Libros del Silencio). Imposible, dicen los expertos, confirmar su autoría o negarla, pues bien pudo haberlos escrito Quevedo, que no publicó en vida sus versos, por lo que mucha de su poesía tal vez esté extraviada o siga, como hasta ahora, escondida en obras como ésta.


I

La nave que surcando el Ponto pasa
ligera y fuerte como viento y peña,
el bravo mar, con ocasión pequeña,
rompe, sorbe, deshace, ahoga, arrasa.

La ciudad fuerte o respetada casa
que de tratar las nubes se desdeña,
con breve curso el Tiempo nos la enseña
rota, humilde, asolada, yerma y rasa.

La ignorancia mortal que se alimenta
de bárbara ambición y se presume
potente, firme, estable, altiva, osada

baje la rueda, reconozca y sienta
que en un punto la muerte la resume
en humo, en polvo, en viento, en sombra, en nada.

II

Memorial que se dio a Felipe IV
por su buen gobierno

Soneto


Señor, no se despacha dependiente,
el turés baja, el francés se altera,
quema tus puertas con audacia fiera
el poderoso amigo de Occidente.

Armada no parece, falta gente
que surque el mar y ampare su ribera;
en palacio no hay blanca, y paga espera
el pobre ciego, cojo y el doliente.

Tu Majestad lo vea y dé la traza

que al prohibido remedio más importe,
que mi vejez en llanto la resuelvo.

"Denme caballos, venga el Duque a caza,
córranse toros, múdese la Corte,
y digan a la Reina que ya vuelvo".

III

A Marçal Font


Cuando contemplo de la alquimia el oro
de tus ojos en mares naufragados,
mi boca, en su deseo desbocado,
busca sedienta el mapa del tesoro.

Mas me admiro, no obstante, cuando veo
que manejas la pluma con destreza,
que cantas con sigilo a la belleza
fecundando las mentes cual Orfeo.

No es mi soñar callar con cortesía,
el niño Amor escoge mi ventura:
disculpa ¡oh mi galán! esta osadía:

pues arderé por ti en la noche fría
y hasta que llore el sol mi sepultura
la vida bailaré en tu compañía.

IV

Hermosa, altiva, inexorable Armida,
que te desdeñas si te toca el viento,
templa, benigna, el libre pensamiento
ya que no enamorada, agradecida.

¿Dó vas? ¿Intentas de quitar la vida
al que la da a tu fama? ¡Bravo intento!
¿No te ves por su heroico entendimiento
entre Ariadna y Leda entretejida?

Mas tu basquiña siga tus cuidados
y abraza alegre tu sabroso daño
ufana, que pudiste merecerlo;

que su camino hallarán los hados
y, si te abrasa incendio tan extraño,
nunca en Cartago ardió fuego tan bello.

V

[No bastan los agravios...]


No bastan los agravios que, velando
de ti Fortuna y Tiempo, estoy sufriendo,
Amor, sin que permitas que, durmiendo,
me estéis Fortuna y Tiempo y tú burlando,

que, cuando el claro sol su luz mostrando
voy sus mejillas de oro descubriendo,
me estaba la Fortuna a mí ofreciendo
la conquista, al Mundo regalando.

Con aquesto también quisiste darme
cabellos, ojos, frente, manos, boca
cual mil veces lo tuve deseado.

Más deshaz el agravio con mostrarme
esto despierto, porque injusto toca
pagar despierto mal con bien soñado.

VI

A la Pobreza

Hambrienta, rota, inquieta, disgustada,
pálida, débil, triste y congojosa,
cortés, humilde, inútil, ingeniosa,
baja, ruin, civil, ocasionada;

de todo el mundo con razón odiada;
de cuantas cosas miras, deseosa;
en sujetos honrados, vergonzosa;
y en los que no lo son, desvergonzada.

Símbolo sin razón, sosa, afligida,
noche de la verdad y entendimiento,
ruïna del valor y la nobleza,

riguroso verdugo de la vida
y de las almas infernal tormento
eres infame y mísera, Pobreza.

VII

A [la] Franqueza

Subí como Dios sabe, y no podía;
hasta poner los pies de oro pensaba,
pero, como subir más deseaba,
poco lo que subí me parecía.

Mil ilícitos medios inquiría
y el deseo de arriba me ayudaba;
ambición y avaricia me guiaba
agarrando de todo cuanto vía.

Pero fue mi subir como cohete,
que todo cuanto puede en la subida
emplea, sin pensar que el bajar falta.

El Tiempo en mí cumplió lo que promete,
y dio gran estallido mi caída,
por ser pesado yo y la torre alta.

Sobre la perversión intrínseca de lo literario


Francisco Sánchez, El Escéptico, en Quod nihil scitur (Que nada se sabe): "Quid autem Rhetorica et Poëtica non pervertunt?", "¿Qué habrá que no perviertan la retórica y la poética?". Y mucho más adelante: "Cur ergo scribo? Quid ego scio. Cum stultis stultus eris. Homo sum: quid faciam? Perinde est". ¿Por qué escribo? Qué sé yo. Con los tontos, serás tonto. Soy hombre, ¿qué voy a hacer? Tanto da.

Quod nihil scitur es uno de mis libros favoritos; debería escribirse en letras de oro. Su estilo es muy elegante, de latín bastante llano y fácil de traducir; sus metáforas son muy hermosas, como la de los niños que juegan con jardines, incluso las adocenadas, como la de la hidra; sería labor de un buen poeta recogerlas y hacer un centón con todas. Por otra parte, su honestidad es la mayor entre las que cabe encontrar entre los del Renacimiento, y sólo en Giordano Bruno podría encontrarse algo semejante. Es el punto de partida de cualquier filosofía, la ignorancia, la duda y la humildad. De ahí lo fecundo de su inspiración, que fructificó en Descartes y en todos los que le siguieron.

domingo, 14 de marzo de 2010

Molotov


Con unos políticos como los que tenemos, el único programa a seguir no puede ser otro que el Da da da de Molotov, no el de Zam; y así con todos los que quieran darle a la sociedad forma de pirámide y no de meseta. Sí, sí, sí...

sábado, 13 de marzo de 2010

Masones ciudarrealeños

Siempre he sentido curiosidad por ese club de filántropos, los soi-disants hijos de la luz o masones; de hecho, conozco a algunos masones de hoy que, eso creo, piensan que ignoro que llevan mandil (uno posee sus propias fuentes de información y está habituado a atar cabos, pues lleva mucho tiempo investigando el gran siglo de la Masonería, el XIX); de hecho, hay alguno en mi mismo instituto... El amigo y m. Palmarola me ha ofecido alguna vez su revista para que publique algo sobre masones decimonónicos y se ha ofrecido a introducirme en alguna logia, pero siempre he terminado por desistir. He podido entrar en un taller varias veces y siempre lo he postergado, porque cualquiera que sea el ritual, siempre me resultan incómodos, infantiles y un poco humillantes todas esas bobadas de la llamada profana, el capuchón, el testamento de las tres preguntas y el mareo por todo el templo de la tenida, por no hablar del machismo de la institución, aunque algunas obediencias u orientes hayan decidido incorporar mujeres (por cierto, ¿tendrán que enseñar una teta, como exige el ritual escocés masculino, que exige enseñar una tetilla al varón...?). Lo único que me atraía de los hermanos era la posibilidad de ayudar a la gente de manera laica y organizada, así como el hecho de que hubiera banquetes (uno ha sido, es y supongo que será comilón), pero me echaban para atrás todas esas tontadas rituales, la disciplina y la jeta de los rotarios, partidarios de la cooptación y tan, tan elitistas, así como mi mujer, que se asusta fácilmente y es muy supersticiosa; un masón, o albañil, que yo siempre soy partidario de banalizar las cosas, por más durmiente o dormilón, que sea, tiene que esforzarse en tallarse y ser modelo de virtudes, buen padre y esposo, así que, si mi señora (y ama y dictadora) no quiere, porque les parecen cocos y feos, pues nada, dejo mi peluca empolvada y adiós muy buenas. Ahora que van a elegir al Gran Maestre en Las Palmas, doy mis parabienes a todos los masones ciudarrealeños, desde el más bajo aprendiz hasta el más alto Caballero Kadosh, y espero que nunca tengan que verse entre columnas, ni siquiera entre las de J & B (el whisky), porque estas últimas dan también dolor de cabeza. Siempre he pensado que lo que sobra en España es miedo y lo que falta es cultura; en fin, que les vaya bien a la sombra de la Acacia con la escuadra y el compás, (en el insti usábamos además el cartabón) y que el Supremo Arquitecto del Universo, exista o no exista, les siga ayudando para crear instituciones tan humanitarias como la Cruz Roja, pues la Masonería no es otra cosa que un club yan filantrópico como la Cáritas parroquial, que se empeña en quitar como se pueda, pero siempre discretamente, el sufrimiento y el hambre a los pobres, con colectas y con hospitales y enseñando al que no sabe, labor esta última que además de evangélica es también masónica y muy útil en esta cosa llamada España.

Deseos bíbliófilos frustrados

Conseguir ediciones, a poder ser princeps, del inencontrable El jardín de los poetas de Manuel Reina, de los Retratos políticos de la Revolución de España, de Félix Mejía; de los libros poéticos de Alfonso García Tejero, en especial La biblioteca de un ciego (1849), El cancionero de Sevilla (1872), El pilluelo de Madrid (1844), Cuadros populares de la Coronada Villa (1847) y su novela Madrid de noche (1863), de Idos y muertos, autobiografía de Joaquín Dicenta, en sus dos ediciones, y de los Carminum libri quatuor (1817) de Casimiro Gómez Ortega.

viernes, 12 de marzo de 2010

Tribalismo, moral y ética de los toros

Jesús Mosterín, "La España negra y la tauromaquia", El País, 11-III-2010

Aquí no tomamos el adjetivo negro en su sentido cromático habitual (y mucho menos en sentido racial alguno), sino en el significado peyorativo de siniestro con que hablamos de la novela negra o de un negro porvenir y que los autores regeneracionistas usaban para referirse a la España negra como el compendio de nuestras más tenebrosas tradiciones.

De la palabra latina mores (costumbres) procede nuestro término moral. El conjunto de las costumbres y normas de un grupo o una tribu constituye su moral. Cosa muy distinta es la ética, que es el análisis filosófico y racional de las morales. Mientras la moral puede ser provinciana, la ética siempre es universal. Desde un punto de vista ético, lo importante es determinar si una norma es justificable racionalmente o no; su procedencia tribal, nacional o religiosa es irrelevante. La justificación ética de una norma requiere la argumentación en función de principios generales formales, como la consistencia o la universalidad, o materiales, como la evitación del dolor innecesario. Desde luego, lo que no justifica éticamente nada es que algo sea tradicional.

Algunos parecen incapaces de quitarse sus orejeras tribales a la hora de considerar el final del maltrato público de los toros. No les importa la lógica ni la ética, el sufrimiento ni la crueldad, sino sólo el origen de la costumbre. La crueldad procedente de la propia tribu sería aceptable, pero no la ajena. En cualquier caso, y contra lo que algunos suponen, ni las corridas de toros son específicamente españolas ni los correbous (o encierros) son específicamente catalanes. De hecho, ambas salvajadas se practicaban en otros países de Europa, como Inglaterra, antes de que la Ilustración condujera a su abolición a principios del siglo XIX.

Siempre resulta sospechoso que una práctica aborrecida en casi todo el mundo sea defendida en unos pocos países con el único argumento de ser tradicional en ellos. Aparte de España, las corridas se mantienen sobre todo en México y Colombia, dos de los países más violentos del mundo. Otros países más suaves de Latinoamérica, como Chile, Argentina o Brasil, hace tiempo que las abolieron. Las normas más respetables suelen ser universales. Todo el mundo está de acuerdo en que no se debe matar al vecino, ni mutilar a la vecina, ni quemar el bosque, ni asaltar al viajero. Por desgracia, en muchos sitios hay costumbres locales crueles, sangrientas e injustificables, aunque no por ello menos tradicionales. De hecho, todas las salvajadas son tradicionales allí donde se practican.

Los que escribimos y polemizamos contra la práctica abominable de la ablación del clítoris de las adolescentes en variospaíses africanos recibimos con frecuencia la réplica de que nuestra crítica es inadecuada e incluso colonialista, pues no tiene en cuenta que se trata de prácticas tradicionales de esos pueblos y que las tradiciones no se pueden criticar.

Obviamente, las corridas de toros no tienen nada que ver con la ablación del clítoris, ni son comparables con ella; sin embargo, los defensores de ambas prácticas usan de modo similar el argumento de la tradición para justificarlas. La única moraleja es metodológica: la tradición no justifica nada.

Los españoles no tenemos un gen de la crueldad del que carezcan los ingleses; la diferencia es cultural. En España siguen celebrándose encierros y corridas de toros, pero no en Inglaterra (donde hace dos siglos eran frecuentes), pues los ingleses pasaron por el proceso de racionalización de las ideas y suavización de las costumbres conocido como la Ilustración.

Aquí apenas hubo Ilustración ni pensamiento científico, ético y político modernos. Muchos de nuestros actuales déficits culturales proceden de esa carencia.

A los enemigos de los toros, es decir, a los defensores de las corridas, una vez gastados los cartuchos mojados de las excusas analfabetas, como que el toro no sufre, sólo les quedan dos argumentos: que las corridas son tradicionales y que su abolición atentaría contra la libertad.

Ya hemos visto que la tradición no es justificación de nada. La tortura pública y atroz de animales inocentes (y además rumiantes, los más miedosos, huidizos y pacíficos de todos) es una salvajada injustificable, y como tal es tenida por la inmensa mayoría de la gente y de los filósofos, científicos, veterinarios y juristas de todo el mundo.

Cuando, en el Parlamento de Cataluña, Jorge Wagensberg mostraba uno a uno los instrumentos de tortura de la tauromaquia, desde la divisa hasta el estoque, pasando por la garrocha del picador y las banderillas, y preguntaba: "¿Cree usted que esto no duele?", un escalofrío recorría el espinazo de los asistentes.

Queda el argumento de la libertad, basado en la incomprensión del concepto y en la ausencia de cultura liberal. La libertad que han propugnado los pensadores liberales es la de las transacciones voluntarias entre seres humanos adultos: dos humanos adultos pueden interaccionar entre ellos como quieran, mientras la interacción sea voluntaria por ambas partes y no agredan a terceros. Ni la Iglesia ni el Estado ni ninguna otra instancia pueden interferir en dichas transacciones voluntarias.

Ningún liberal ha defendido un presunto derecho a maltratar y torturar a criaturas indefensas. De hecho, los países que más han contribuido a desarrollar la idea de la libertad, como Inglaterra, han sido los primeros que han abolido los encierros y las corridas de toros. Curiosamente, y es un síntoma de nuestro atraso, la misma discusión que estamos teniendo ahora en España y sobre todo en Cataluña ya se tuvo en Gran Bretaña hace 200 años. Los padres del liberalismo tomaron partido inequívoco contra la crueldad. Ya entonces, frente al burdo sofisma de que, puesto que los caballos o los toros no hablan ni piensan en términos abstractos se los puede torturar impunemente, el gran jurista y filósofo liberal Jeremy Bentham señalaba que la pregunta éticamente relevante no es si pueden hablar o pensar, sino si pueden sufrir.

En vez de crear el partido liberal moderno del que carecemos y de formular una política económica alternativa a la del Gobierno, los dirigentes del Partido Popular se ponen a correr hacia atrás, se enfundan la montera y el capote, pontifican que el mal cultural de las corridas de toros es un bien cultural e invocan las esencias de la España negra para tratar de arañar un par de votos, sin darse cuenta de que a la larga pueden perder muchos más con semejante actitud.

Esperanza Aguirre cita a Goya en primer lugar de sus referencias culturales favorables a la tauromaquia. Lo mismo podría haber acusado a Goya de estar a favor de los fusilamientos, pues también los pintaba.

No le vendría mal repasar los grabados de Goya sobre la tauromaquia para encontrar la más demoledora de las críticas a esa práctica. Las series negras de los disparates, los desastres de la guerra y la tauromaquia nos presentan el más crítico y descarnado retrato de la España negra, un mundo sórdido, oscuro e irracional de violencia y crueldad, habitado por chulos, toreros, verdugos, borrachos e inquisidores.

Goya se fue acercando a las posiciones de los ilustrados, como Jovellanos, partidarios de la abolición de los espectáculos taurinos. Y si acabó exiliándose a Francia y viviendo en Burdeos fue por su incompatibilidad con el régimen absolutista ("¡vivan las cadenas!") de Fernando VII, enemigo de la inteligencia, restaurador de la censura y la Inquisición, creador de las escuelas taurinas y gran promotor de las corridas de toros.

Jesús Mosterín es profesor de Investigación en el Instituto de Filosofía del CSIC.

Libros

Ya ha salido impreso mi nuevo libro, una gorda edición crítica del Teatro de Félix Mejía; la ha cuidado muy bien el esmero de Jesús, quien ha puesto como portada el retrato a color de Félix Mejía que le proporcioné y un grabado de El Zurriago en el interior; también las ochocientas notas han salido más o menos potables. Cuando me releo siento la misma sensación de siempre, la de que el autor es un pedante de padre y muy señor mío, al que me daría miedo conocer si no fuera yo mismo; por otra parte, no debe resultar raro que me resulte interesante, porque, después de todo, soy yo mismo el que me intereso por esas cosas (ojalá alguno más también). Por otra parte me ha dado Ignacio Micolau desde Teruel las galeradas de mi biografía de Félix Mejía, que al final aparecerá en un grueso volumen con una solapa que contiene un cedé de artículos; el presupuesto confeccionado es de mil ejemplares, o dos mil, creo; lo tengo por ahí; veremos cuándo sale; prometieron que vendrá a la presentación la princesa Letizia, y a mi mujer le hace ilusión; a mí me da igual; ya conocí al rey, que es muy feo, feo de narices; a lo más que llego es a juancarlista, pues siempre me he definido como republicano; cualquiera que sepa algo de historia lo es, salvo si es noble, vástago del lumpen proletariat o ignorante a la pata llana. Quiere esto decir que el país es monárquico. Letizia me cae bien, porque es periodista, jovencita y despierta... y le gustan los profesores de literatura que escriben, de hecho, se casó con uno.

No sé qué haré con el dinero que me den por el teatro de Mejía; se lo ofrecí a mis hijas, pero no lo quieren; creo que sacaré mi edición de la Historia de la I Guerra Carlista en la Mancha; podía hacer otras cosas, como chuparme el dedo o publicar poesía, pero creo que esto molestará a más gente. Ahora tengo que terminar mi nueva versión de la biografía de Juan Calderón, que creo concluiré en una semana; ojalá me dé tiempo a preparar mi edición del Jicotencal. Mis hijas se van, una a Berlín, la otra a Jaén, tres o cuatro días. Cuando acabe todo, creo que empezaré a poner en orden mis notas para la edición del gran poema épico de Bernardo de Balbuena. No hacer todas estas cosas (y otras muchas más) me estresa tanto como dar clase, así que mejor será que me las quite de encima cuanto antes.

jueves, 11 de marzo de 2010

Ángel Iznardi, un periodista y escritor liberal preso en Miguelturra en 1832

Luego citaremos un fragmento de su poema autobiográfico Epístola a Montino que escribe en la cárcel de Miguelturra. En una segunda carta desde París, con fecha de 1º de mayo (I, pp. 151-155), no se anda con tapujos:
Yo no sé si haré bien -le dice a su amigo corresponsal- en escribirte mi situación con entera libertad en el estado de persecución por motivos políticos; pero mi corazón necesita explayarse y tomo la pluma para comunicar contigo mis penas y aliviar así el peso de mis infortunios [...] pero si tú creyeses que mis pensamientos pueden acarrearte el menor de los padecimientos que yo he sufrido por espacio de un año, rasga esta carta, quémala o entrégala tú mismo a la policía.

Cuenta con emoción la despedida, en la plaza de Tembleque, en Madrid, a las seis de la mañana del 25 de abril del año anterior, camino de Ciudad Real , «a donde -dice- me conducían mis verdugos». A las tres semanas de llegar a la capital manchega, llega una orden de Madrid al Alcalde Mayor de Miguelturra para que proceda a la detención del desterrado y se proceda al registro de sus papeles a lo que el alcalde añade la incautación de los libros. Con tercetos encadenados, lo narra así en la Epístola a Montino (I, pp. 141-147), antes mencionada:



Mi caso escucha. Con furor entraron


en mi modesto hogar muchos guerreros


y a tu inocente amigo rodearon.


Al Rey preso gritando y los aceros


y arcabuces al pecho dirigidos


de mis vestidos se agarraron fieros.


¿No has visto en despoblado los bandidos


arrojarse al incauto caminante


y aunque indefenso, en roncos alharidos


Mandarle que se rinda, y al instante


sus cofres trastornar y enfurecerse


si no encuentran metálico sonante?


Pues así los satélites al verse


fallidos en su utópico deseo


y cual humo su plan desvanecerse,


Los papeles y libros en que leo,


que siempre fueron mi única riqueza,


con atención repasan; pero veo


Que es vana su atención y ligereza


porque entre todos ellos no hay ninguno


que sepa traducir lengua francesa.


Veamos el inglés: uno por uno


al filósofo Pope toman y dejan


que siempre el ignorante fue importuno.


Lo negro les estorba: ya manejan


del gran Homero la Iliada en griego


y a su vista también pasmados cejan.


Míranla del revés, la vuelven luego


hasta que el juez habló como letrado


diciendo «para mí es aquesto griego».


Sin pensar lo acertó. «Pero mirando,


añade, que quizá cosa importante


puede encontrarse aquí para el Estado,


Quiero que sin pasar más adelante


de estos libros se forme un inventario


y a Madrid se remitan al instante».


Fue allí ver el despojo de mi armario


cual si fuera enemigo campamento


y volar mi trabajo literario.


De verso y filología en un momento


labor de muchos años vi perdida


allí y esto colmó mi descontento.


Tú que aprecias cual yo más que la vida


del alma en pasto en clásica lectura


juzgarás de mi pena la medida.


Díjeles que a mi propia desventura


la de inocentes libros no añadiesen


cuando a ninguno ofenden sin ventura.


Pero bien que instruidos estuviesen,


o los guiase su exaltado celo,


o en aumentar mi mal se complaciesen,


Ninguno satisfizo mi desvelo


y estando terminado el escrutinio


libros, papeles alzan ya del suelo,


Que pasaron del mío a su dominio


conduciéndome luego silenciosos


sin explicar cuál fuese su designio.


A este pueblo llegamos presurosos


y arrojado en prisión húmeda y fría


candado y llaves cierran cautelosos.


En prosa, en la carta de París, fechada el 1º de mayo, antes citada, describe el calabozo de la cárcel manchega en que estuvo encerrado seis meses hasta que pudo escapar:


El día 23 de Mayo antes de amanecer entré en un calabozo subterráneo de la cárcel de Miguelturra de 18 pies en cuadro con una bóveda de 9 de alto sin más ventilación que la de una ventanilla alta de tres cuartas ancho y allí permanecí por espacio de seis meses sin que en ellos se me dirigiera legalmente la palabra una sola vez, [no] se me suministraban auxilios de ninguna clase a pesar de hallarme sin medios y en pueblo extraño, ni se me permitiera escribir a mi adorada Madre para hacerle saber en carta que viesen antes mis perseguidores, que su hijo no había muerto todavía y que la amaba tan tiernamente como siempre. Después de varias tentativas frustradas, anocheció para mí más dichoso el día 4 de Noviembre y antes de amanecer del 5 me hallé libre por mis propios esfuerzos, aunque solo y en un campo que pisaba entonces por la primera vez en mi vida. Las circunstancias de mi evasión y las que completaron mi fuga de un modo algo maravilloso, no son para fiadas al papel por razones que no se ocultarán a tu penetración: basta decir que ha sido obra de algunos meses y que al fin me veo salvo de lo que entonces pesaba sobre mí (I, p. 152).

miércoles, 10 de marzo de 2010

La OCDE dice que la LOGSE es una mierda


"La OCDE afirma que España e Irlanda serán los países más afectados por la crisis económica. El organismo calcula que la recesión reducirá en 10,6 puntos el PIB potencial de España por el paro. Recomienda reformas en educación y mercado laboral"


Y yo digo: ¿Tan visible es el desastre educativo español que hasta la OCDE recomienda que cambie?

Manuel del Palacio y la educación

Unos versos sobre educación de Manuel del Palacio, ya en el siglo XIX:

Antes de estudiar tú literatura
¿la hubieras enseñado en un colegio?
No se educan los pueblos en la altura,
se educan en la ley, en el trabajo,
y a veces en el hambre y la amargura.
Recuerda bien la fábula del grajo,
y piensa que el orgullo es más odioso
cuanto tiene su origen más abajo.
Por eso yo, que ver al pueblo poderoso
y opulento y feliz y libre ansío
confundiendo en el suyo mi reposo
en vez de alimentar su desvarío
al espejo le asomo de su historia,
y le maltrato por su bien y el mío.
Hijo del pueblo soy, lo tengo a gloria;
pero antes que el imperio de la plebe
alcance aquí su bárbara victoria,
¡venga un diluvio y en sus ondas lleve
la vida y la esperanza y la memoria
de este bendito siglo diez y nueve!

Contra el copyright

    
Quien defiende el copyright defiende la criminalización de la sociedad, la privatización del pensamiento, ponerle puertas al campo y braguetón al desnudo espíritu humano. Contra eso está la misma cultura, como demuestran estas citas:

   Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
   Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
   No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
   Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?.
   ¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
   Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

Federico García Lorca, "Medio pan y un libro"

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.
Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.
Manuel Machado

 

De cómo dice el arçipreste que se ha de entender su libro:

Qualquier omen, que lo oya, si bien trovar sopiere,
puede más y añadir et emendar si quisiere,
ande de mano en mano a quienquier quel’ pidiere,
como pella a las dueñas tómelo quien podiere.
Pues es de buen amor, emprestadlo de grado,
non desmintades su nombre, nin dedes refertado,
non le dedes por dineros vendido nin alquilado,
ca non ha grado, nin graçias, nin buen amor complado.

 Traducción:

         Cualquier hombre que lo oiga, si bien trovar supiese / puede aquí añadir más, y enmendar si quisiese, / ande de mano en mano a cualquiera que lo pidiese, /como pelota [lanzada] a las chicas tómelo quien pudiese. / Pues es de buen amor, prestadlo de buen grado, / no le neguéis su nombre ni os hagáis de rogar al darlo, / no lo deis por dinero, vendido ni alquilado, / porque no tiene gusto ni gracia, ni [hay] buen amor comprado”.

Libro de buen Amor, Juan Ruiz

Debería haber un gran almacén de arte en el mundo al que el artista pudiera llevar sus obras y desde el cual el mundo pudiera tomar lo que necesitara”.

        Ludwig van Beethoven

La madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus males es, sobre todo lo demás, la propagación de la cultura.”

        José Martí

Soy un pirata de mí mismo, pongo mis libros para descarga gratuita en mi web y no me molesta que la gente los difunda al máximo en las redes p2p

        Paolo Coelho

Somos grandes copiadores, sin imitación no habría cultura”

        Giacomo Rizzolati

Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana, e intercambiamos manzanas, entonces tanto tú como yo seguimos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos ideas, entonces ambos tenemos dos ideas.”

        George Bernard Shaw

Aquél que recibe una idea de mí gana en conocimiento sin quitarme nada, como aquél que enciende su vela con la mía recibe luz sin oscurecerme (…) es muy extraño suponer que las Ideas deberían ser Propiedad (…) ¡La Naturaleza, obviamente, quiere que las ideas sean libres! (…) No importa cuánta gente la comparta, una idea no se ‘gasta”


Thomas Jefferson, primer autor de una Declaración de los derechos del hombre.
El cheque cuantifica
el precio del libro de poesía
no el de la poesía del libro;
el número de compradores del libro,
no el de lectores de esa poesía;

y en términos de la libertad de mercado

(suponiendo que algo así existe)

cuál es el mercado de la libertad

poética (suponiendo que algo así existe).

El infierno hablador finge

que los poetas se salvan

en la mañana ensimismada. Un hombre

sentado en la calle mendiga

con un sombrero en el suelo, la mano

ni la usa ya, rayo muerto.

El asombro como de estos desastres.

¿Quién paga los derechos del velero

que escribe adiós

en la tarde que no puede volver?

Juan Gelman, "Derechos de autor"

Music is everybody’s possession. It’s only publishers who think they own it.

Traducción libre:

         La música nos pertenece a todos. Sólo los editores creen que les             pertenece a ellos.

John Lennon

No se debería permitir que el Copyright durase un día más de lo necesario para remunerar a los autores lo necesario como para mantenerlos en el negocio

Thomas Macaulay
Simplemente, no puedo entender vuestra actitud, porque aunque repusieran vuestra película, creo que el espectador medio podrá distinguir entre Ingrid Bergman y Harpo. No tengo claro si yo podría hacerlo también, pero estoy dispuesto, por supuesto, a intentarlo con “todas mis fuerzas”. Decís que el nombre de Casablanca es vuestro y que nadie más lo puede usar sin vuestro permiso, ¿qué pasa con “Hermanos Warner” (Warner Bros)? ¿También eso es vuestro? Es posible que podáis usar el nombre “Warner”. Pero nunca la parte “Hermanos”, profesionalmente, nosotros éramos “Hermanos” mucho antes que vosotros. Incluso antes que nosotros, ha habido otros “Hermanos”: los hermanos Smith, los hermanos Karamazov, Los hermanos Dan… El más joven de los hermanos Warner se llama Jack… ¿También reclama la propiedad sobre este nombre? Porque no es un nombre muy original: se usaba incluso antes de que el naciera. Por otro lado, se me ocurren un par de Jacks (sin contar a Jack, el del cuento de las habichuelas mágicas, y Jack el destripador, que ya en sus tiempos fue bastante famoso). Y para Harry, sin pensarmelo mucho, se me ocurren dos Harrys antes que él: Harry Lighthouse, que tuvo una fama revolucionaria, y Harry Appelbaun, que vivió en la 93, esquina Lexington”.

        Groucho Marx, en respuesta a un requerimiento de copyright de la Warner por Una noche en Casablanca

        Arturo Pérez Reverte

A ver qué novelista que no sea un demagogo o un cretino se resiste a que lo lean más, en lugares donde el libro de papel no llega por diversas razones. El caso es que mis condiciones para aceptar ese tinglado fueron que el precio en Internet fuera simbólico o lo más bajo posible, que no hubiera publicidad en las páginas, y que pasado un mes la novela desaparecería de la red para iniciar su vida normal en forma de libro. Y así ha sido, o está a punto de ser. Pero lo mejor de la experiencia fue el aspecto delincuente del asunto: cuando la presentación en Madrid, al preguntar un periodista por mis aspiraciones comerciales, respondí que mis aspiraciones comerciales eran que la mayor parte de los lectores se apropiasen de la novela por el morro. O sea, gratis. Lo que quiero es que me lean, dije. Así que recomendé públicamente el pirateo. Haced esto en memoria mía, dije. Por la pati. A qué pasar hambre, si es de noche y hay higueras”.
Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz
canto porque la guitarra
tiene sentido y razon,

tiene corazon de tierra
y alas de palomita,
es como el agua bendita
santigua glorias y penas,
aquí se encajó mi canto
como dijera Violeta
guitarra trabajadora
con olor a primavera.
Que no es guitarra de ricos
ni cosa que se parezca
mi canto es de los andamios
para alcanzar las estrellas,
que el canto tiene sentido
cuando palpita en las venas
del que morirá cantando
las verdades verdaderas,
no las lisonjas fugaces
ni las famas extranjeras
sino el canto de una alondra
hasta el fondo de la tierra.
Ahí donde llega todo
y donde todo comienza
canto que ha sido valiente
siempre sera canción nueva.

Tolerancia

Matan a 500 cristianos en Nigeria y Marruecos expulsa a 25 cristianos por hacer proselitismo; ¿es esto multiculturalidad? La multiculturalidad es un lujo que se permite Occidente después de muchos siglos de guerras religiosas, de conflictos internos. y de penosa evolución intelectual, moral y política. Los musulmanes que vienen a Europa deben aprender y practicar esa tolerancia que niegan a los demás en sus países y, si no, que se queden en ellos, pues no merecen venir.