jueves, 1 de mayo de 2008

Internet

Hay pocos inventos realmente importantes en la segunda mitad del siglo XX que puedan cambiar algo la estructura de la sociedad. Hay que afinar algo la vista, porque a veces no son fácilmente discernibles: hoy en día, por ejemplo, la bombilla nos parece algo tan corriente que no podemos hacernos una idea de lo que vino a ser en su tiempo. Para el siglo XX y XXI uno es, sin duda, el comienzo del largo camino que desembocará en el desciframiento del genoma de la vida. El otro, el dessarrollo de las telecomunicaciones por medio de inventos como el móvil, el GPS y el desarrollo del microprocesador con Internet. Hay 165 millones de sitios web en el mundo, y cada vez son más. ¿Qué envuelve tan espantosa red? ¿Realmente es espantosa? No. Quieren hacerla espantosa los que quieren controlarla para sacar beneficio de ella. De ahí esas machaconas noticias de que la red es un nido de pederastas, de ladrones de música, de ladrones de películas, de pervertidos, de ladrones de tarjetas de crédito, etcétera. El nexo común de casi todas esas acusaciones es el dinero, por lo que ya se ve QUIENES están interesados en desacreditar Internet, para controlarlo y así hacer pagar dinero por ello. No hablan nada de la información sin censura que proporciona, del acceso ilimitado a la información y a la amistad, de la colaboración sin límites entre gentes de todas partes del mundo y del intercambio cientifico que nos beneficia a todos por igual; y, lo que más temen, lo que supone para perfeccionar la democracia y destruir cualquier dictadura. Y en cuanto a los que acusan a la red de inmoral, habrá que decir lo que siempre: que la inmoralidad está en la mente de las personas, no en la red en sí misma, y que además la red es un poderoso instrumento para atrapar a esos deshechos sociales. Y, en lontananza, las maravillas que podremos descubrir cuando se ponga en funcionamiento este verano el monstruoso acelerador de partículas del CERN; da un poco de miedo, sobre todo si pensamos en que la lógica cuántica que siguen las partículas elementales permiten la doble verdad de Averroes. Un mundo macroscópico que siguiera las reglas de esa lógica nos pondría los pelos de punta, sinceramente.

Entrevista a Junot Díaz

ENTREVISTA: Triunfo latino en las letras estadounidenses

JUNOT DÍAZ Escritor y ganador del Pulitzer 2008 "EE UU tiene pesadillas en español"

EDUARDO LAGO - Nueva York - 01/05/2008


El reconocimiento a la irreverente prosa de este dominicano es también la recompensa a las tribulaciones de los autores latinos en Estados Unidos. Nombres como los de Díaz o Francisco Goldman, que escriben en inglés y viven en español en un país en el que, según explican, el bilingüismo se interpreta como una amenaza


Nacido en la República Dominicana en 1968, Junot Díaz tenía siete años cuando su familia emigró a una zona particularmente deprimida del cinturón industrial de Nueva Jersey. Durante su infancia vivió el trauma de tener que cambiar de lengua. Pobre, apremiado por una difícil situación familiar, Díaz buscó refugio en la literatura, leyendo desaforadamente cuanto caía en sus manos. Publicado cuando su autor tenía 28 años, su primer libro, un delgado volumen de relatos titulado Drown (1996), centró en él la atención del mundo editorial de su país, que vio en Junot Díaz al más firme valor de las emergentes letras hispánico-norteamericanas.

Enfrentándose a una presión casi insoportable, Díaz esperó 11 años antes de publicar su primera novela, La maravillosa vida breve de Oscar Wao, el otoño pasado. La obra ha cosechado un importante número de distinciones que han culminado con la obtención hace unos días del Premio Pulitzer, el galardón más prestigioso de las letras americanas.


Pregunta. ¿Qué significa para usted el Premio Pulitzer?


Respuesta. Aparte de una enorme satisfacción personal, espero que arroje algo de luz sobre los escritores latinos de EE UU, que en mi opinión son ciudadanos de segunda en la república de las letras norteamericanas y latinoamericanas.


P.
La maravillosa vida breve de Oscar Wao se publica 11 años después de su primer libro. ¿Por qué tanto tiempo?


R. Fue un infierno, no sé cómo sobreviví. Soy terriblemente duro conmigo mismo, padezco la enfermedad del perfeccionismo. Destruyo incluso cosas que me salen bien para intentar mejorarlas, de modo que parte del proceso consistió en derrotarme a mí mismo.


P. ¿Le costó mucho dar con la forma del libro?


R. Me ayudó mucho un ensayo de J. R. R. Tolkien sobre lo que él llama el mundo secundario: un espacio donde es posible reordenar los elementos del mundo real, de manera totalmente novedosa. Entre otras cosas, el mundo secundario permite, tanto al escritor como al lector, recuperar la capacidad de asombro privativa de la niñez. Es fácil aplicar la noción de mundo secundario a la ciencia-ficción, lo que no es tan obvio, pero un día pensando en cuál sería la mejor manera de abordar el tema de la dictadura de Trujillo en mi novela, caí en ello, es que las dictaduras tienen las mismas características que los mundos secundarios de Tolkien, sólo que en clave de pesadilla. Crean universos paralelos invisibles donde tienen lugar las torturas y las desapariciones mientras se mantiene la apariencia de normalidad.


P. ¿Se puede hablar de una tradición literaria latina en EE UU?


R. Creo que está todavía por surgir. Constituimos un canon disperso. Están los chicanos, los escritores de Nuevo México, los caribeños. Yo hablaría de textos, más que de escritores.


P. ¿Puede citar algunos?


R. Family Installments del puertorriqueño Edward Rivera; ... y no se lo tragó la tierra, del chicano Tomás Rivera; Nuestra casa en el fin del mundo, la primera novela de Óscar Hijuelos, para mí la mejor; Soñar en cubano, de Cristina García; Una casa en la calle Mango, de Sandra Cisneros. El mejor de todos nosotros es Francisco Goldman.


P. ¿Cuáles son las coordenadas de su cartografía literaria más íntima?


R. Siempre me han fascinado los escritores apocalípticos como Cormac McCarthy, Toni Morrison o Maxine Hong-Kingston. Una de mis novela favoritas es Ceremony, de Leslie Marmon Silko, india laguna. El mejor cuentista que tenemos en EE UU es Michael Martone. En ciencia-ficción están Octavia Butler, Samuel Delany y el inglés John Brunner, una especie de John Dos Passos, autor de Stand on Zanzibar, novela que leo todos los años. Y soy fanático de Haruki Murakami.


P. ¿Qué tiene que ver Derek Walcott con Los Cuatro Fantásticos?


R. Los personajes de Stan Lee o Jack Kirby son tan ajenos a la realidad caribeña como los de Homero, antes de que los recuperara Walcott. Walcott es muy importante. Canibaliza la herencia colonial europea, quizá el rasgo más distintivo de la cultura caribeña. En el Caribe siempre hemos sabido reciclar los residuos arrojados por otras culturas al basurero de la historia. Uno de los narradores de mi libro aprovecha la ingente cantidad de material abandonado que son los subgéneros literarios, como las historias de horror y la ciencia-ficción, por dos razones, una para derribar los prejuicios que jerarquizan las distintas formas de literatura y otra porque no hay ningún género en que se manifieste mejor el horror a la otredad que la ciencia-ficción.


P. ¿Qué le llevó a retomar el tema de Trujillo, asunto tratado ya por muchos autores?


R. Es cierto que es un tema sobresaturado. En Santo Domingo, si se lo nombras a un escritor, sale corriendo. Nadie quiere un libro más sobre Trujillo. Sólo que a mí me parecía que después de tanto escribir sobre el tema, seguía fallando algo esencial. Es muy extraño. El problema es que el guión que proporciona la figura de Trujillo es tan fuerte que si escribes sobre él te conviertes sin darte cuenta en su secretario. Le pasó incluso a Vargas Llosa. Como novela, La fiesta del Chivo es irreprochable, y, sin embargo, cuando la leí me dejó mal sabor de boca, porque me di cuenta de que a Trujillo le hubiera encantado, porque perpetúa el mito. Yo intento interrumpir el ritual celebratorio. El poder de Trujillo se perpetúa en las historias que se escriben sobre él. Mi libro trata de levantar una contrahistoria.


P. ¿Cree que en EE UU hay miedo al avance del español?


R. ¿Por qué cree usted que combaten el bilingüismo, que en el resto del mundo es una bendición? ¿Por qué cree usted que apenas traducen a los autores que escriben en español? El mercado está ahí, los lectores están ahí y todo el mundo se cruza de brazos. EE UU es la zona cero de la lucha entre el inglés y el español y lo saben. El miedo que tienen es inconsciente, pero muy real. A veces a la gente se le pregunta en qué idioma sueña. Si a los americanos alguien les preguntara en qué idioma tienen pesadillas no hace falta esperar a que contesten. Las tienen en español.

Junot Díaz: 'Todos mis sueños son bilingües'
'La prodigiosa vida breve de Oscar Wao', su debut como novelista
Actualizado El Mundo, lunes 15/10/2007 03:59 (
CET)

CARLOS FRESNEDA


NUEVA YORK.- "¡Diablo, este idioma es difícil!"... Seis años tenía Junot Díaz (Santo Domingo, 1968) cuando dio con sus huesos en Nueva Jersey, sin hablar "ni papa de inglés" y bregando con los molinos de viento de una cultura ajena: "Este país se nutre del silencio de los inmigrantes para mantener su imagen idílica...".


Sufrimiento, incomprensión, trabajo duro. Así se fue forjando su idea particular del sueño americano: leer y escribir a destajo en 'el idioma del diablo', que acabó superponiéndose con el tiempo a la lengua madre. Aunque por las noches, cuando todos callan, inglés y español siguen librando aún una tenaz batalla en su cabeza: "Todos mis sueños son bilingües. ¡Qué mierda, bro!".


Once años hace de la primera campanada de Junot Díaz, aquel 'Negocios' que le consagró como joven maestro del relato corto. Ahora rompe sonoramente el silencio con su primera novela, 'La prodigiosa vida breve de Oscar Wao', con la que se ha encaramado como "una de las voces más distinguidas e irresistibles de la ficción contemporánea norteamericana" ('The New York Times').


Junot Díaz recorre estos días en volandas su país adoptivo, agasajado por la crítica y aupado a la lista de los 'bestsellers' por un público cada vez más nutrido y variado. En plena gira tuvo el detalle de cumplir con su viejo amigo y traductor, Eduardo Lago, y llegar hasta el Instituto Cervantes con su peculiar visión de la lengua y del oficio: "No eres de verdad un novelista hasta que llegas al agujero más profundo de tu jodida vida, y desde ahí escribes".


Díaz estuvo a punto de morir ahogado bajo el éxito prematuro de 'Drown' (que así se tituló 'Negocios' en su versión orginal). "Tuve que soportar mucha presión al inicio, y empecé a escribir al mismo tiempo dos novelas en las que avancé con la esperanza de que alguna de las dos entrara en ignición", confiesa. "Todos los caminos me llevaron a una zona muerta, pero perseveré en el intento: yo soy mi peor verdugo".


Hubo que esperar a una noche de excesos para que sus ojos se clavaran en las solapas de un libro de Oscar Wilde, y así nació en su mente el "maldito gordito ese", o sea Oscar Wao, y después vinieron la hermana Lola y la madre, Beli, mientras a pie de página fue ganando fuerza la presencia inquietante y monstruosa del infame dictador, Rafael Trujillo.


De 'La prodigiosa vida breve de Oscar Wao' han escrito que es "una saga de inmigrantes para los que no leen sagas de inmigrantes". Con ayuda inestimable de Yunior, ese alter ego en el que vuelve a apoyarse "para que haga el trabajo sucio", Díaz tiende un puente imaginario entre dos mundos irreconciliables, con la brisa de Samaná y la lengua su infancia colándose como un viento peleón bajo de la puerta: "You are the most buen mozo man I know".


Idioma mixto


"Lo que yo escribo no es esa cosa desaliñada que llaman spanglish sino una especie de criollo, con palabras y expresiones intercaladas de español", admite Díaz.
Hay quienes acometen su libro con diccionario en mano, pero la mayoría se deja arrastrar por el río caudaloso su prosa vivaz, moteada con expresiones al alcance del americano medio: "Then you will be mi negra bella". Ahora trabaja mano a mano con una traductora cubana para la versión en español.


Junot Díaz cree que se le da demasiada importancia al "poder mítico" de lengua, ora el inglés o en español. "La gente está obsesionada con el sueño del idioma puro como una cosa uniformadora", admite. "Y ésa es una idea que fomentan mucho los políticos... Estados Unidos es el opuesto a España en el siglo XIV: los que tienen el poder hablan un idioma; los demás hablan, tú sabes, una lengua distinta. Aquí los moros son los gringos, encerrados en sus castillos, cuando la gente empieza a hablar otra cosa".


"Los gringos quieren negar el español, lo perciben como una amenaza", asegura Díaz, "pero lo cierto es que este país camina hacia el bilingüismo. Con el español pasa lo que nunca ha ocurrido aquí con otro idioma, que se va reforzando con la llegada de nuevos inmigrantes. Cada cinco o seis años viene aquí un nuevo 'draw', una extracción de dominicanos, y los mexicanos que no dejan de llegar, y los colombianos, los ecuatorianos, los argentinos... Yo lo veo como una piscina que a la luz del día se seca un poquito, pero que por la noche se vuelve a llenar de agua".
Admirador de Toni Morrison, comparado con David Foster Wallace, Díaz se siente más próximo a la narrativa norteamericana que a las letras hispanas. 'La fiesta del chivo' de Vargas Llosa le parece "una biografía novelada y bidimensional". Su debilidad es Juan Rulfo, y su última obsesión, Martín Solares: "'Los minutos negros' es lo mejor que he leído en español en bastante tiempo".

lunes, 28 de abril de 2008

Carlos Saiz Cidoncha

Lo trajimos a la Feria del Libro de Ciudad Real un grupito de raros como son Alberto, director del Círculo de Bellas Artes, Fernando, editor de Ñaque, Pedro, editor de Silente y menda, este cura, un servidor, el abajo firmante y arriba titulante, o sea, yo.

El hombre se movía con falta de fuelle y sobra de barriga, pero con unos joviales sesenta y nueve bien llevados añitos en que sigue soñando con imperios galácticos, mundos raramente habitados, estrellas, pícaros espaciales y dioses primordiales y arquetípicos salidos del Necronomicón del árabe loco Abdul Alhazred. El caso es que nos entretuvo con la Historia de la aviación republicana en tres tomos que acaba de escribir, mientras despachaba unos duelos y quebrantos con epicúreas ganas de comer. Libros no vendió ni uno, pero historias contó ciento y la madre y regresará a primeros de octubre una vez más cuando la diputación homenajee a su padre, un catedrático de la Universidad de Madrid cuya caudalosa biblioteca han donado sus hijos a la misma.
Carlos Saiz Cidoncha nació en Ciudad Real el 13 de febrero de 1939. Es considerado un clásico del género en España. Hijo de un veterinario ciudarrealeño, catedrático luego en la Universidad Complutense, se licenció en Física, en Derecho y en Ciencias de la Información, y se doctoró en esta última disciplina con una tesis doctoral pionera sobre la ciencia ficción en España. A mediados de los cincuenta se instaló en Madrid. Allí estudió en la Complutense Ciencias Físicas con profesores como el institucionista Salvador Velayos, especialista en electromagnetismo y campos de energía. Leyó en español, inglés y francés desde muy joven, acumulando una cultura enciclopédica. Se aficionó también a la literatura pulp y llegó a apasionarse por la historia, los viajes y la aventura en estado puro. Su obra refleja esa pasión dentro de las corrientes más sociales de la ciencia ficción, pues desde temprano militó en la oposicion política al Franquismo. Apenas licenciado preparó oposiciones para el Cuerpo de Facultativos del Instituno Nacional de Metereología y, una vez conseguido el ingreso, solicitó la plaza de Guinea Ecuatorial, que le concedieron, y vivió allí largo tiempo la experiencia de la colonización y la descolonización posterior; la visión del mundo africano influyó poderosamente su narrativa, que empezó a crear entonces. Tras la independencia de Guinea Ecuatorial en los sesenta, continuó aún dos años en el país hasta que la situación política de los cooperantes y residentes españoles se deterioró y tuvo que volver a España en una difícil operación de evacuacion y rescate. En Madrid empezó a frecuentar la tertulia de aficionados, escritores y críticos de ciencia-ficción conocida como Círculo de Lectores de Anticipación y colaboró en su revista Nueva Dimensión frecuentemente con relatos y críticas. En los setenta el Círculo se transformó en la Asociación Española de Ciencia-Ficción y en 1975 organizó la Hispacón o reunión anual. En 1978 Mario León, a la sazón director de la colección Albia de la Editorial Espasa-Calpe, pubnlicó su primera novela extensa, La caída del imperio galáctico.

Conocido por los aficionados españoles como «el buen doctor» (apelativo concedido igualmente a Isaac Asimov), Saiz Cidoncha ha escrito más de una docena de novelas, decenas y decenas de relatos y varios centenares de artículos. Ha publicado en España, Francia, Estados Unidos y en Hungría y, al margen de su obra como investigador en temas militares o históricos (es autor de una Historia de la piratería en América española, de una Historia de la guerrilla en Cuba y otros países de Iberoamérica y de una Historia de la aviación republicana en tres volúmenes), siempre ha escrito obras de ciencia ficción ambientadas en el futuro lejano. Saiz Cidoncha es el cronista del Imperio Galáctico más «clásico» de la ciencia ficción en lengua castellana (La caída del imperio galáctico, Crónicas del Imperio galáctico).
Destaca su obra escrita por cultivar el sentido de la maravilla, lo que le convierte en un representante vivo de la llamada Edad Dorada del género, el aprecio por los temas exóticos, la riqueza y variedad de sus personajes y el tratamiento del lenguaje (espectacular en Memorias de un merodeador estelar, donde narra las aventuras de un pícaro estelar durante la larga noche de la caída del imperio galáctico en un claro homenaje a la novela picaresca española del Siglo de Oro). Sus obras están teñidas igualmente de un gran sentido del humor y llenas de referencias a famosas obras del género, lo que hace las delicias del entendido y enriquece la lectura de los nuevos lectores.

Saiz Cidoncha ha sido igualmente uno de los fundadores del fandom contemporáneo de la ciencia ficción española. Participó en los años 60 en la creación del Círculo de Lectores de Anticipación en la primera Asociación Española de Fantasía y Ciencia Ficción, fue organizador de la Hispacon de 1975 y colaborador activo de la mítica revista Nueva Dimensión, puntal del género en España en los años 70. Igualmente ha colaborado en decenas de fanzines y revistas profesionales o de aficionados, llevando su actividad incesante en defensa y extensión del género por decenas de congresos, convenciones es pañolas (ha estado en todas las Hispacon desde su fundación) o extranjeras (wolrdcon de Bielefield RFA, y de Glaswow GB) como conferenciante invitado.
En la Hispacon de Gijón de 1993 recibió el PREMIO IGNOTUS a la Labor de toda una vida, otorgado por la Asociación Española de Ciencia ficcióin, Fantasía y Terror (AEFCFT).

Obras

Novela
La caída del imperio galáctico, Bilbao: Albia, 1978
Los caballeros de la galaxia, [Madrid]: Ingelek, 1986
Carlos Saiz Cidoncha, Antonio Ferrer Abelló, Capitán de nave estelar [Madrid]: Ingelek, 1986
Memorias de un merodeador estelar, Madrid: Miraguano, 1995
Entre dioses y terrícolas, Guadalajara: Silente, 1997, reimop. [2002]
Los proscritos de la Vía Láctea, Guadalajara: Silente, [2003]
El rey de las serpientes, Guadalajara: Silente, [2004]
Ruta entre estrellas, Guadalajara: Silente, [2002]
La torre de las galaxias, Guadalajara: Silente, [2003]

Relatos
Crónicas del imperio galáctico: antología de novelas cortas, Guadalajara: Silente, 1998, reimpresión en 2003.

Ensayos
Guerrillas en Cuba y otros países de Iberoamérica. Madrid: Editora Nacional, 1974,
Historia de la piratería en América española, Madrid: San Martín, 1985.
La ciencia ficción como fenómeno de comunicación y de cultura de masas en España, Madrid: Editorial de la Universidad Complutense, 1988
Carlos Saiz Cidoncha y Pedro A. García Bilbao, La gran saga de los Aznar, Sinopsis argumental y estudio, Barcelona: Miquel Barceló, 1997
Viajes de los Aznar: historia completa de la Gran Saga de George H. White, comentario y sinopsis, Pedro A. García Bilbao, Carlos Saiz Cidoncha. - Guadalajara: Silente, [1999]
Historia del futuro: desde la llegada del hombre a la luna hasta la caída del imperio galáctico: según las obras de los principales autores de ciencia ficción. Recopilador, Carlos Saiz Cidoncha. Guadalajara: Silente, [2003]
Aviacion Republicana: Historia De Las Fuerzas Aereas De La Republica Española - 1931-1939. Madrid: Almena Ediciones, 2006, 3 vols.
T. I: Desde el Alzamiento hasta la primavera De 1937
T. II: Desde la ofensiva de Vizcaya hasta las ofensivas de Levante y Extremadura
T. III: Desde ka Batalla del Ebro hasta el final de la guerra. Apéndices

sábado, 26 de abril de 2008

El placer bien entendido empieza con el de los demás

Víctor Puig: "La fortuna cuando la repartes sabe mucho mejor". Pues claro que sí. ¿Es verdadero goce el disfrute de algo sin que los demás puedan gozar al menos una parte? Sólo un psicópata carente de empatía disfrutaría de su buena suerte sin compartirla. Los egoístas son, por lo general, bastante estúpidos y poco humanos y destruyen cualquier vínculo social. Bien lo sabían los griegos: sin su dimensión social, el hombre no puede ser feliz y ni siquiera puede ser hombre. El problema, en todas las éticas, ha sido siempre definir hasta donde llega esa dimensión social y cómo se configura. Los mismos griegos eran esclavistas y no se llevaban muy bien entre sí. Nosotros diríamos que la más homogénea es la mejor, pero el capitalismo insiste en dicotomizar las cosas entre ricos y pobres y en justificar la pobreza de unos según los límites materiales de su entorno. La sostenibilidad es una forma de homogeneidad que puede erigirse y debe en un ideal necesario, pues redistribuye la riqueza más equitativamente; la mundialización, o como también suele decirse y más, mundialización, es beneficiosa; ¡ojalá ocurriera lo mismo con la información, que nos viene sesgada siempre por unos intereses bien localizados! Internet es una buena fuente, en toda su imperfectibilidad, de información no sesgada: cada cual puede hacerse sus propios criterios de "búsqueda de información", que es también una "búsqueda de la felicidad".

No sé, no sé


JUAN JOSÉ MILLÁS
No sé, no sé
JUAN JOSÉ MILLÁS, El País, 25/04/2008

Un amigo ha practicado en los tabiques de su casa discretos agujeros que le permiten ver lo que sucede en todas las habitaciones cuando no hay nadie dentro. Hasta ahora no ha ocurrido nada, pero él está convencido de que tarde o temprano sucederá algo que cambiará su vida. De pequeños, cuando nos asomábamos a un agujero, veíamos a una mujer en el trance de vestirse o desnudarse. Pero yo creo que estaba dentro de nuestra cabeza, pues siempre era la misma. No es que ahora no tengamos mujeres sin ropa en la bóveda craneal, pero hemos perdido la capacidad de proyectarlas al otro lado de los tabiques. En cualquier caso, la visión que espera mi amigo es de distinta naturaleza. Algo de orden místico, me parece.

El otro día, después de haber comido juntos, estábamos tomando un café en su casa cuando se levantó para acercarse al pequeño orificio que comunica con su dormitorio. Se trataba de una escena tan habitual que no le presté atención hasta que advertí que se entretenía más de lo acostumbrado. Qué pasa, le pregunté. Nada, respondió con el ojo pegado a la pared, ahora voy. Lo cierto es que tardó en regresar a la zona del tresillo. Y cuando se sentó tenía una expresión extraña. Al preguntarle si había visto algo, cambió de conversación. Luego fingió acordarse de un asunto urgente y me invitó a que me marchara sin muchas sutilezas. Al salir, hice intención de mirar por el agujero, lo que no suele molestarle, pero me empujó sin contemplaciones hacia la puerta de la calle. Estuve toda la tarde dándole vueltas al asunto. Luego cogí la taladradora e hice orificios en las paredes de mi casa. Llevo un par de días corriendo de uno a otro sin que suceda nada anormal en las habitaciones vacías. Pero cuando me siento a ver la tele, tengo la impresión de que alguien me observa desde el dormitorio. No sé si he hecho bien.

jueves, 24 de abril de 2008

Un amante de la verdad histórica


Obsérvense las sutiles variaciones en el tratamiento de la información según sea de El Periódico de Cataluña, de El Mundo, de El País o, y es lo más curioso, ABC:

EL PERIÓDICO

24/4/2008 20:18 h POSIBLE DELITO DE INJURIAS A LA CORONA

La fiscalía investiga al alcalde de Puerto Real por llamar "corrupto" e "hijo de crápula" al Rey
• El dirigente, de IU, pronunció las palabras en un discurso el 14 de abril


EFECÁDIZ

La Fiscalía de Cádiz ha abierto una investigación para determinar si el alcalde de Puerto Real (Cádiz), José Antonio Barroso (IU), cometió un delito de injurias a la Corona durante un discurso pronunciado el 14 de abril, en el que entre otras cosas aludió a la "naturaleza corrupta" del Rey Juan Carlos y lo tachó de hijo de "crápula".Fuentes de la fiscalía han precisado que las diligencias se han abierto de oficio, sin que haya existido una denuncia previa, y que se está recabando el contenido íntegro del discurso para analizar los calificativos que empleó el alcalde.Entorno empresarial del MonarcaBarroso se ha ratificado hoy en todo lo que dijo en su intervención en un acto en la localidad gaditana de Los Barrios con motivo del aniversario de la proclamación de la Segunda República.El alcalde ha argumentado sus afirmaciones sobre el Monarca en que "el entorno empresarial que frecuenta el Rey ha sido culpado y condenado a penas de cárcel, y él tiene vínculos acreditados con ellos, por lo que se deduce que el Rey es de naturaleza corrupta".Barroso ha subrayado que no tiene "ningún temor" de que la fiscalía pueda remitir este caso a la Audiencia Nacional para juzgarle y ha asegurado que estamos ante un asunto "dramáticamente antidemocrático, ya que los ciudadanos sí son imputables mientras la monarquía es de naturaleza inimputable".El regidor, sorprendidoEl regidor puertorrealeño se ha mostrado "sorprendido" porque la Justicia "persiga a gente que dice la verdad" y ha criticado la "hipocresía" de algunos medios de comunicación que se han mostrado muy sorprendidos con sus declaraciones, "cuando esto es conocido y más que comentado en la corte madrileña".En su discurso, Barroso aseguró, según recogieron los medios locales, que "el Borbón es hijo de un crápula. El Borbón de condición deleznable, el presente, no es menos deleznable de lo que su padre fue. Afecto al golpe de Estado, despreciado por el tirano, al que reiteradamente le solicitó su incorporación al ejército faccioso".Posteriormente, al recoger el diploma que le acreditaba como socio de honor que le concedió el Ateneo Republicano del Campo de Gibraltar, retó "a los grandes medios de comunicación a publicar la condición corrupta del Jefe del Estado".

EL MUNDO:

LLEVA 25 AÑOS EN EL CONSISTORIO

'El Rey es un corrupto y un hijo de la crápula', afirma el alcalde de Puerto Real (IU)

La Fiscalía de Cádiz le abre un expediente por sus polémicas declaraciones
El regidor asegura que la Monarquía es anacrónica y de origen dictatorial
Afirma que dice lo que le da la gana y que no le importa ir a la cárcel

El Mundo, jueves 24/04/2008 16:30 (CET)

ANA DEL BARRIO

MADRID.- "No he tenido miedo en la dictadura y no lo voy a tener ahora". Así de tranquilo se mostraba el alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso, en conversación con elmundo.es, tras conocerse que la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Cádiz le ha abierto un expediente por sus polémicas declaraciones sobre el Rey Juan Carlos.

Barroso, alcalde de IU de esta localidad gaditana desde hace 25 años, no se retracta de sus palabras. Durante un acto en reconocimiento de la II República, el pasado 14 de abril, el primer edil lanzó una arenga incendiaria en la que llamó al Rey "corrupto", "descendiente de traidores" e "hijo de la crápula".

Aquel día, en el Ateneo republicano, el regidor no se anduvo por las ramas: "El Borbón es hijo de un crápula. El Borbón de condición deleznable, el presente, no es menos deleznable de lo que su padre fue. Afecto al Golpe de Estado, despreciado por el tirano, al que reiteradamente le solicitó su incorporación al Ejército faccioso. El Borbón es hijo de una persona de condición licenciosa, deplorable, deleznable. No menos licenciosa que la de su esposa".

Lejos de retractarse, Barroso vuelve a la carga: "La Monarquía es de naturaleza corrupta. El Rey no es ningún modelo ni ningún espejo en el que mirarse. Cualquier político con su entorno empresarial habría cavado su propia tumba. Me resisto a que nos lo pinten como un dechado de virtudes", relata Barroso convencido.

"Si la Fiscalía ha decidido abrir una investigación, me parece perfecto, y de ahí derivará lo que tenga que derivar, y si me tienen que juzgar que me juzguen", subrayó el primer edil. Barroso relató que si se acredita que ha cometido un delito de injurias a la Corona "y la Ley parece que habla de la posibilidad de encarcelamiento, pues nada, que me metan en la cárcel".

Institución innecesaria

Barroso es republicano hasta la médula y afirma que lleva años defendiendo sus ideas y que no entiende por qué se ha armado ahora tanto revuelo con sus declaraciones.

El alcalde es un histórico militante de Izquierda Unida y es conocida su amistad con el dictador Fidel Castro. De hecho, realizó un envío de alimentos a Cuba violando el embargo impuesto por Estados Unidos.

"Yo aspiro a un país más democrático porque ahora no todos los nacidos en España somos iguales. Hay una clara diferencia entre el tratamiento que se le da al Rey y el que se le da al resto de los mortales", explica.

A su juicio, la Monarquía no sólo "es anacrónica y de origen dictatorial", sino que además "es innecesaria". "La forma de vida del Rey no se corresponde con la vida austera y de dedicación plena que se le supone", destaca Barroso.

Sobre las peticiones del PP para que rectifique, el regidor explicó que no acudió al acto como alcalde y que dice lo que le "da la gana". "El PP no luchó por la democracia como yo luché, y luché precisamente para decir lo que me da la gana" y añadió que "si Franco no me puso el bozal, no me lo va a poner el PP".

Una vez que la Fiscalía ha actuado de oficio, el juez debería decidir ahora si imputa al regidor un delito de injurias contra la Corona.

El pasado mes de noviembre, Guillermo Torres y Manel Fontdevilla, humoristas de la revista satírica 'El jueves' fueron multados a 3.000 euros por una caricatura en la que, a cuenta del cheque-bebé, se mostraba Don Felipe y Doña Letizia manteniendo relaciones sexuales mientras él dice: «¿Te das cuenta?, si te quedas preñada... ¡esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida!».

EL PAÍS

El alcalde de Puerto Real tilda al rey de "crápula" y "deleznable"

La Audiencia Provincial de Cádiz abre un expediente a José Antonio Barroso, de IU, por estas declaraciones

ELPAÍS.com - Madrid - 24/04/2008

La Fiscalía de Cádiz ha abierto un expediente al alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso, de IU, después de que llamara "crápula" y "corrupto" al Rey Don Juan Carlos I y a su padre en el aniversario de la República, el pasado 14 de abril, según informa un diario local gaditano. El expediente se encuentra en "fase de estudio" para ver si Barroso ha incurrido en algún delito tras sus declaraciones, ha señalado la fiscal jefa de la Audiencia, Ángeles Ayuso.

El pasado 14 de abril, durante el aniversario 77 de la II República, el regidor afirmó entre otras cosas que "el Borbón es hijo de un crápula. El Borbón de condición deleznable, el presente, no es menos deleznable de lo que su padre fue. Afecto al golpe de estado, despreciado por el tirano, al que reiteradamente le solicitó su incorporación al ejército faccioso. El Borbón es hijo de una persona de condición licenciosa, deplorable, deleznable. No menos licenciosa que la de su esposa".
Barroso, que lleva más de 20 años al frente del consistorio, ha ratificado, en una entrevista telefónica con ELPAÍS.com, algunas de las frases de su alocución a pesar de que "no hubo medio acreditado" que grabara sus palabras. "Lo que yo dije lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo", ha dicho el edil, quien ha agregado que sus acusaciones "no son injurias".

El regidor se ha considerado sorprendido por la repercusión de sus palabras. El asunto, a su juicio "se está complicando en exceso", aunque las posibles consecuencias "en absoluto le preocupan". "Me parece que hay que romper ese manto de silencio que envuelve a la monarquía. El rey es un funcionario público, que hay que someter a las mismas exigencias que al común mortal", dijo el también diputado provincial.

En los festejos republicanos el edil señaló que "si los medios fueran capaces de reproducir esto, yo me someto a la exigencia jurídica del sistema para demostrarlo o no. El Rey señores, porque su procedencia lo es, es corrupto". Y fue más allá para pedir "echar" a Don Juan Carlos, "al Borbón, aunque no lo colguemos con los intestinos de los obispos, lo tendremos que echar".
Barroso también se quejó de que no se pueda "imputar" al Rey. Y puso un ejemplo. Si el Rey, dijo atropella a una joven y esta muere, el monarca "quedaría sin el obligado castigo como resultado, por ejemplo, de un hecho que tiene que ver posiblemente con su acostumbrada vinculación etílica".


ABC

La Fiscalía de Cádiz abre expediente al alcalde de Puerto Real por llamar «crápula» y «corrupto» al Rey y a su padre

AGENCIAS CÁDIZ
La Fiscalía de la Audiencia Provincial de Cádiz ha abierto diligencias contra el alcalde de IU de Puerto Real, José Antonio Barroso, después de que llamara "crápula" y "corrupto" al Rey y a su padre, Don Juan, en un acto realizado en el municipio gaditano de Los Barrios el pasado 14 de abril."El Borbón es hijo de un crápula. El Borbón de condición deleznable, el presente, no es menos deleznable de lo que su padre fue. Afectó al golpe de Estado, despreciado por el tirano, al que reiteradamente le solicitó su incorporación al ejército faccioso. El Borbón es hijo de una persona de condición licenciosa, deplorable, deleznable. No menos licenciosa que la de su esposa. El Rey, señores, porque su procedencia lo es, es corrupto".Con estas duras palabras iniciaba su discurso el alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso, durante el acto organizado por el Ateneo Republicano del Campo de Gibraltar con motivo del 77.ª aniversario de la proclamación de la II República.En su intervención, recogida días posteriores por la prensa local, Barroso acusa a Don Juan Carlos de haber solicitado, a través de la Casa Real, 6 millones de dólares de ayuda para abortar el proceso de expropiación de Rumasa, "de los que le fueron entregados tres para abortar el proceso. Si el Rey tiene huevos, que lo niegue". Según ha explicado la Fiscal Jefe de la Audiencia gaditana, Ángeles Ayuso, se ha abierto una diligencia de oficio de investigación sobre las declaraciones, por lo que, durante los próximos seis meses, la Fiscalía gaditana realizará una valoración de las declaraciones que posteriormente, si ve indicios de delito contra el titular de La Corona, elevará a la Fiscalía de la Audiencia Nacional para que sea ésta quien actúe.Barroso se reafirma en sus declaracionesNada más conocer la noticia, el alcalde de Puerto Real se ha ratificado en sus declaraciones, al mismo tiempo que ha asegurado que asumirá lo que la Fiscalía decida al respecto. Barroso, que desea que el proceso que se ha iniciado sea "la primera piedra del advenimiento de la III República", ha afirmado que para saber lo que dijo "sólo hay que leer el Interviú o el libro de Jesús Cacho" El negocio de la libertad, ya que "es lo que se ha venido diciendo con insistencia en todo este tiempo"."Si la Fiscalía ha decidido abrir una investigación, me parece perfecto, y de ahí derivará lo que tenga que derivar, y si me tienen que juzgar que me juzguen", ha subrayado el primer edil, que, en este sentido, ha dicho que si finalmente se acreditan las injurias al jefe del Estado, "y la Ley parece que habla de la posibilidad de encarcelamiento, pues nada, que me metan en la cárcel".El edil puertorrealeño se ha defendido asegurando que "la Monarquía borbónica es de naturaleza corrupta, felona, traidora y licenciosa en su comportamiento", pero "eso lo digo yo y lo dicen todos los historiadores".En cuanto a la petición de los 'populares' solicitando una rectificación, Barroso se ha negado a hacerla al considerar que "digo lo que me da la gana" y "si Franco no me puso el bozal, no me lo va a poner el PP".



martes, 22 de abril de 2008

El perdón

En una película clásica de Bergman, protagonizada por Víctor Sjöstrom, Fresas salvajes, un profesor de medicina va a jubilarse y sueña que se examina. Una de las pruebas es: "Lea en esta pizarra el primer deber de un médico". Pero el viejo médico no sabe: el escrito no tiene ningún sentido. Son letras unidas al azar. Entonces le hacen saber que el primer deber de un médico es pedir perdón.

Mucha gente no sabe leer esta pizarra en la cara circunspecta de los seres humanos y suele confundir el silencio con la soberbia, cuando muchas veces es mera humildad; al menos la gente cuya soberbia consiste en no guardar silencio. Somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio. El que guarda silencio, pone atención y escucha, aunque no quieran hablar con él. El humilde silencioso sabe que sin humildad no se va a ninguna parte, no se penetra en ninguna selva con garantías de salir ni se puede salir de ningún lío aprendiendo algo. La humildad nos ahueca por dentro, hace sitio al conocimiento y a la empatía, como el sufrimiento: abre los sentidos, como el hambre; nos humaniza, nos hace sentir curiosidad; los llenos de todo, con este grueso materialismo de llenarnos ojos y oídos y espíritu y defecar hartazgo, no pueden sentir empatía, ni curiosidad, ni otro amor que el que tienen a sus gordos traseros y al estiércol con que emporcan la tierra. Pedir perdón es la más sabia de las decisiones, la que nos hace conocer, como a Salomón; pero por eso mismo es la que menos se toma; la mayoría de nosotros no somos demasiado sabios, a lo que se ve. Nos echamos las paranoias unos encima de los otros, pero nunca asumimos nuestros propios errores para poder conocer, disculpar y prevenir los errores ajenos.


Pues bien, yo asumo los míos. "He hecho lo que he podido, Fortuna (esto es, el destino) lo que ha querido", decía el Conde de Salinas. A la única cofradía a la que pertenezco, y más bien sin ganas, es a la del Silencio, fundada por el crítico teatral del Diario Madrid, ese que echaron abajo con una explosión. Era este hombre de Ciudad Real, y de una ideología que no me gusta ni me ha gustado nunca, como no me gusta ni me ha gustando nunca la opuesta ni la de enmedio, y ni siquiera la mía, si es que la tengo. No soy hombre de ideologías, como no lo soy de creencias. Soy hombre de ignorancias, de dudas y de sufrimientos, y hasta por no ser eso ni siquiera, todavía tengo o quiero tener unas pocas certezas, algo por lo que apostar.

En "este país" cualquiera que desea hacer lo contrario que Bartleby, como ya expuse en un cuento, Pintar algo, lo primero que tiene que hace es pedir perdón. ¿El perdón se pide? ¿Igual que un permiso de circulación? ¿Y, si no hay culpa, por qué se ha de pedir? Hay gente a la que molesta que los que hagan cosas sean otros, aunque ellos no hayan hecho nunca nada, porque su humildad consiste en la humildad de los que no han hecho nunca nada, pero "podrían hacerlo". El futuro siempre estará lleno de equipajes vacíos.

"Llaneza, muchacho, que toda afectación es mala", decía maese Pedro al representar su maravilloso retablo. Mi labor, mi trabajo, es investigar y mejorar el lenguaje de los muchachos. Hago lo que puedo y tal vez no lo suficiente; a veces el amor por una profesión es más bien un obstáculo que una garantía, pues irrita constatar lo que falta para llegar a los altos ideales que uno contempla y todo lo que se ha sacrificado y hay que sacrificar en ese camino, ahora más áspero y pocas veces coronado con fruto.

Juan Gelman

El País, 21/04/2008 19:36

EFE

MADRID.- En vísperas de recibir el Premio Cervantes, el galardón más importante de la lengua hispana, Juan Gelman ha asegurado que, a pesar del exilio y el sufrimiento que le ocasionó la dictadura argentina nunca ha escrito "en legítima defensa, sólo en defensa de la poesía".

El autor de 'Mundar' tuvo que enfrentarse al asesinato de su hijo, así como la desaparición de su nuera Claudia García, quien estaba embarazada de siete meses de la nieta a la que encontró ahora hace siete años.


Sin embargo, el sufrimiento y el dolor que ha vertebrado la vida de Juan Gelman no ha derivado en una poesía testimonial, realista y de denuncia, sino todo lo contrario: "La poesía nunca ha sido ningún bálsamo para mí, prefiero el bálsamo Adams", matizó irónicamente.

Sin querer adelantar el tema sobre el que girará su discurso de agradecimiento del galardón, que le será entregado el 23 de abril en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, Gelman sólo ha adelantado que hablará sobre "lo que sugiere la obra de Cervantes".


Acompañado de su familia, incluidos sus cuatro nietos, y en presencia del ministro de Cultura, César Antonio Molina, y el director general de Libro, Rogelio Blanco, el escritor ha dicho que se siente "conmovido" por el premio, "el más preciado en esta lengua, que simboliza montones de cosas".

'La poesía es pura creación'

Gelman ha dicho que de no haberlo recibido él, le hubiera gustado que el galardón fuera para Nicanor Parra, José Ignacio Pacheco, Mario Benedetti o Blanca Varela. "Son tantas las voces iberoamericanas que se merecen el premio", ha añadido.

El escritor ha considerado que es imposible definir la poesía: "La poesía es pura creación. Yo no creo en el compromiso de la poesía, prefiero estar casado con ella, eso es mi vida", ha agregado.
Cuestionado sobre política, el autor ha dicho con humor: "No sé por qué a los poetas les preguntan por la política y no a los políticos por la poesía". Sin embargo, ha dicho que espera que en Argentina se resuelvan los problemas con los terratenientes que están causando la quema de rastrojos que han cubierto de humo a Buenos Aires y otros lugares.


"La situación económica es muy pesada por la situación creada por Menem y De la Rúa, algo terrible en un país que un día estuvo entre las primeras potencias del mundo", ha resaltado.
También ha dejado en claro que no milita en ninguna causa: "No milito en ninguna formación política. Sólo milito en las causas que defienden todo el mundo, como la paz en el mundo, o cosas así".


Para Gelman ha sido importante la presencia de su familia, ya que por primera vez se han reunido sus cuatro nietos "dispersos por todo el mundo", entre ellos su nieta Macarena, la hija de Marcelo, su hijo asesinado.

Gelman ha bromeado con la dotación económica del Cervantes, al conocer que el próximo año aumentará a 125.000 euros. "Bueno, los 90.000 euros de este año los puedes poner a plazo fijo durante un año y te da más que los 125.000", le sugirió el ministro de Cultura.

El autor de 'La abierta oscuridad' y de 'País que fue será' depositará el 25 de abril "un pergamino muy antiguo" como legado en la Caja de las Letras, en la sede central del Instituto Cervantes.

lunes, 21 de abril de 2008

Contra el muy pedrusco de Kamen

PATENTE DE CORSO

El hispanista de la No Hispania

ARTURO PÉREZ-REVERTE

XLSemanal 16 de septiembre de 2007

Henry Kamen regresa al ruedo ibérico. Y, como cada vez que saca algo del horno, el historiador inglés afincado en Cataluña, donde algunos le aplauden y ríen mucho los chistes, aplica bálsamo Bebé al culito del nacionalismo paleto que tanto lo estima. En el último libro, Kamen detalla sus últimos descubrimientos sobre la inexistente realidad nacional de España; que, como todo el mundo sabe, fue inventada a medias por Felipe V y el general Franco. Esta vez, don Henry sostiene que hasta el siglo XX no hubo cultura nacional española, que ésta floreció en los exilios, fue tardía y cutre, y que lo que hubo desde Séneca, Quintiliano, Pomponio Mela o Marco Valerio Marcial hasta hoy, incluidos Isidoro de Sevilla, Berceo, Cervantes, Gracián, Velázquez, Quevedo, Goya, Moratín, Galdós o Machado, ni fue nacional, ni fue cultura, ni fue nada. Sólo verduras de las eras. Se preguntarán ustedes por qué no le tira un viaje a Henry Kamen algún historiador profesional, en lugar de un simple novelista aficionado a leer libros. También me lo pregunto yo. Sorprende el silencio de los corderos, en esta España Que Nunca Existió donde, sin embargo, abundan quienes le pondrían a Kamen los pavos a la sombra. Pero allá cada cual. Yo me bato por motivos personales: de vez en cuando, en entrevistas y artículos, Kamen menciona mi nombre. Me halaga, pero tengo una reputación que mantener. Empiezas dejando que un inglés te toque los huevos, y nunca se sabe. Y más tratándose de mi compadre Diego Alatriste, a quien alude don Henry cuando afirma: «Tengo una singular batalla con Pérez-Reverte, que obedece a que él escribe en torno a la glorificación legendaria de una España que nunca existió». Pero Kamen patina. No se trata de gloria, sino de épica: materia no exclusiva de la delgada línea roja, fusileros irlandeses, mercenarios gurjas, lanceros bengalíes o la madre que los parió, cuyo patriotismo o carácter nacional nunca cuestiona Kamen, tan aficionado a desmontar los de otras naciones. Como historiador, don Henry conoce nombres y fechas: 1492, Las Navas de Tolosa, Pavía, Otumba, Trafalgar, Bailén o Cavite; incluidos Tolón, Tenerife, Cartagena de Indias, Buenos Aires y otros lugares donde los ingleses, pese a su motivación patriótica indiscutible y a su brillante cultura nacional anterior al siglo XX, se llevaron una enorme mano de hostias. Y en lo que a glorificación se refiere, precisemos que en las historias de Alatriste no se trata de eso, sino de todo lo contrario. A lo mejor es que el artista habla de oídas, pues lo desafío a demostrar que su España es más sórdida o descarnada que la que ven los ojos de Diego Alatriste. La palabra gloria no cuadra a esta nación, no por antigua menos infeliz, ingrata y miserable, ni a tanta bandera manipulada por tenderos sin escrúpulos e historiadores a sueldo. Sólo un imbécil puede confundir glorificación pomposa o patriotería barata con el acto de narrar desde la Historia y la memoria, como si en las bibliotecas españolas sólo figurase la colección del Guerrero del Antifaz. Henry Kamen no es un imbécil, pero vive en España –él diría en Cataluña– de dar coba a los que sí lo son. Por eso no huele a honrado el pan que come. Decir que España no existe como nación secular ni como cultura nacional es imitar a Jacques de Thou, quien el mismo año en que se publicaba la segunda parte del Quijote, negaba que en España hubiese cultura, fuera de Nebrija y el Pinciano. Así, negar lo innegable es ignorar, por la cara, la Ispania de Estrabón, la Spania de Artemidoro y la Hispania de Tito Livio; y más allá del simple –o no tanto– concepto geográfico, también es negar la monarquía hispano-visigoda, el concilio de Toledo, el «Yo són I chomte d’Espanya que apela hom lo chomte de Barcelona» de la Crónica de Bernat Desclot, los «Quatre reis que ell nomená d’Espanya, qui son una carn e una sang» de Ramón Muntaner, los privilegios otorgados a «la nación española» en Brujas, la Pragmática de Guadalupe, las referencias a España en los textos hostiles de Guicciardini y Maquiavelo, el Salón de Reinos del Buen Retiro de Madrid, la pugna del tomismo con el luteranismo, el padre Mariana, la Pepa del año 12, los cuernos del toro de Osborne y cuanto colguemos en ellos por delante y por detrás. Otra cosa es que España sea un putiferio lleno de envidia, incompetencia y mala fe, donde en vez de Estado –ahí tiene razón don Henry– tenemos un infame bebedero de patos. Pero eso lo sabemos de sobra. No hace falta que nos lo diga un hispanista inglés, instalado bajo ubérrima sombra mientras sus agradecidos patrocinadores le trastean con entusiasmo la entrepierna. Y viceversa.

Se nos está yendo el bicentenario de Espronceda

Que nació en 1808. Y nadie lo recuerda. Aunque algunas cosas de su poesía son discutibles, tuvo raptos de inspiración byroniana de altos vuelos y escribió algunas piezas clásicas, como La canción del pirata y el Himno al sol.

El olor de la Guerra Civil

Yo no he sido; lo puedo asegurar. En esa época todavía estaba en el seno de Abraham. Pero, después de haber leído La velada en Benicarló de Manuel Azaña, la frase que más me impresionó y que creo que es cierta es la siguiente:

"Traiga usted todos los horrores de una guerra, los hermanos luchando contra hermanos, las muertes, todo lo que usted quiera, y todavía habrá algo más terrible que todo eso en esta guerra civil.

¿Qué es?

Su inutilidad."

¿Qué solucionó la Guerra Civil? ¿Solucionó un problema o agravó los que ya había? ¿Cuánto tiempo tardamos en recuperar nuestra renta per cápita de 1936? Ni siquiera sirve decir, como quienes quieren justificar lo injustificable, que engrosó una clase media que antes era demasiado delgada. Lo realmente terrible fue la posguerra española y la saña de los vencedores con los vencidos. Eso nadie lo puede borrar: que la guerra continuó después de acabar la guerra, y continuó durante cuarenta años. En otras guerras civiles más modernas se han recuperado los cadáveres enterrados en las cunetas; en esta miserable tierra nuestra, no hubo higiene: todavía hay cadáveres de uno u otro signo -la ideología no tiene aroma- hediendo y enterrados, como el de Lorca, con cuatro tiros en el culo, por maricón -las revistas fascistas de la época le llamaban Federico García Loca-. Su asesino, un fulano formado con las cristianas huestes del cardenal Herrera Oria, cuando llegó la democracia, echó a andar y se refugió en Estados Unidos, donde murió. Demos su dignidad a los muertos y enterrémoslos como debe ser. Y leamos esa famosa novela sobre el traductor de John dos Passos, porque de todo hay en botica, y no cabe esperar que los republicanos, títeres de los comunistas, se hubieran portado de una forma mucho mejor si hubiesen ganado esa mierda de guerra, que lo único que sigue dejando todavía es el mal olor de los muertos.

La tuberculosis XDR


La tuberculosis XDR o multirresistente, la bacteria del fin del mundo. Resistente a 14 antibióticos, causa una tuberculosis incurable en el 100 % de los casos. Es una maravilla de la selección natural evolutiva: ha ido perfeccionando su genoma para resistir a todos los enemigos químicos que le ha ido suministrando el hombre, incluso la Vancomicina. Por otra parte, la Acinetobacter Baumannii multirresistente está colonizando ya todas las UVIs del mundo. Ya sólo nos queda salir corriendo.

Mayo francés

De El País:

"Una parte de la crítica de Mayo del 68 insiste en la dimensión nihilista y hedonista de algunas de sus manifestaciones, relativizando su dimensión libertaria, de crítica del consumismo, su abrir la puerta al ecologismo", dice Audier al tiempo que reconoce que "la famosa Revolución Cultural china fue interpretada por algunos como una revolución antiburocrática, contra los dirigentes. Eso es importante en un contexto en el que el Partido Comunista Francés (PCF) era aún muy potente y el más estalinista de Europa. El maoísmo se veía como un retorno al marxismo de los orígenes. Es un caso de ceguera colosal". El origen de los hechos, de ese mayo de barricadas, enfrentamientos, huelga, canciones, sueños y amor, está ahí, en el amor. O en el sexo. Cohn-Bendit y los suyos querían residencias universitarias mixtas y que las habitaciones de las chicas en Nanterre no fueran inaccesibles a los chicos. Es más, el propio Cohn-Bendit aprovechó la visita del ministro François Missoffe para interrogarle sobre "la miseria sexual entre los estudiantes". Missoffe, en la línea de De Gaulle, le aconsejó que tomara "duchas frías". Lo cierto es que la atención que se prestaba a los textos de Wilhem Reich o Raoul Vaneigem, a los situacionistas, el auge del psicoanálisis, así como la importancia creciente de la música pop y toda su mitología ya anunciaban la dimensión individualista de la revolución por venir, con la exigencia de la liberación del deseo. En Mayo del 68 ni feministas ni gays fueron protagonistas pero sí herederos. Prisca Bachelet, entonces líder estudiantil y hoy psicoanalista, sintetiza Mayo del 68 en "el placer de descubrir que no se está solo" y recuerda con emoción "asambleas en las que las personas contaban sus sueños o deseos como algo plausible". Hermoso, pero Le Goff pincha el globo: "Una catarsis no sustituye una alternativa política".Entre quienes hablan de los factores negativos heredados de Mayo del 68 puede que el más brillante sea el filósofo Marcel Gauchet, que describe la generación de Mayo del 68 como "incapaz de optar entre la prosa democrática y la poesía revolucionaria", es decir, su emblema es el "aristócrata de la democracia". Gauchet estima que se trata de "una generación políticamente dominante e intelectualmente dominada". Lo primero se explica por el hecho de ser tan numerosa, por la prosperidad de la época y por la eclosión del mito de la juventud. Lo segundo se materializa en la "falta de identidad" de sus creadores o pensadores, todos ellos partidarios de un oxímoron, "la ortodoxia crítica". En definitiva, tanto elogio de la libertad individual ha desembocado en "una generación de discípulos".

La elocuencia de las paredes

La elocuencia de las paredes


El País, Fernando Savater 19/04/2008

Tan antiguas como la cultura, presentes en la Biblia y Pompeya, las pintadas fueron la voz colectiva del 68. "Prohibido prohibir" o "la imaginación al poder" fueron lemas menos ingenuos de lo que parece.



Muchas veces se ha dicho, en tono sigiloso, que las paredes tienen oídos. Pero habría que añadir a esa recomendación de cautela que en algunas ocasiones pueden tener también voz o al menos letra, sea buena o mala: hay paredes que cantan, amenazan, se burlan o celebran según el humor de quien las utiliza para comunicarse. Si nos atenemos a la crónica bíblica, el primero que hizo una pintada fue el mismísimo Jehová, siempre en vanguardia desde los orígenes del mundo. Utilizó para esta inauguración la pared del salón palaciego del rey Baltasar, justamente en el momento en que este monarca poco piadoso celebraba un concurrido banquete, y escribió con letras de fuego sin reparar en gastos: Mane, tekel, ufarsin. Naturalmente nadie lo entendió, pero los más despiertos comprendieron que era un negro indicio. La cosa acabó muy mal, como ustedes recuerdan.

Probablemente el género más antiguo de grafitos, después del teológico, es el pornográfico. En los muros de Pompeya que respetó el volcán se han encontrado muchos muy jugosos (recogidos en el tomo 41 de la Biblioteca Clásica Gredos), aunque la mayoría responden a pautas previsibles: "Me he jodido a la tía de la taberna", "El que suscribe, Suriano, dio por culo a Mevio", "Es una orden de tu carajo: hay que hacer el amor", junto al clásico y dulce "Teucro está enamorado". Por lo que se ve estas necesidades expresivas se prestan a pocas variaciones a través de los siglos. Algunos no se limitaron a las palabras y añadieron gráficos. En uno de sus ensayos, Montaigne deplora los colosales falos que solía encontrarse dibujados en las paredes de las letrinas porque, según él, inducían a las mujeres a hacerse indebidas ilusiones sobre el tamaño real de los miembros masculinos...


Desde luego, también las pintadas de índole política tienen larga historia: por ejemplo, en el siglo XIX los invasores franceses de Italia vieron repetida en las calles la leyenda "VERDI", que no sólo era el apellido del patriótico compositor sino las siglas de Vittorio Emmanuel Rey de Italia. Pero sin duda las más célebres entre nosotros siguen siendo las que fulguraron en las fachadas parisinas durante Mayo del 68. No sólo expresaban demandas políticas en el sentido tradicional del término, sino inquietudes más amplias y generosas o, por decirlo todo, poéticas. Fueron reivindicaciones de lo posible más allá de limitaciones normativas ("Prohibido prohibir"), denuncias humorísticas de la rutina establecida ("Corre camarada, el mundo viejo te persigue"), exigencias desaforadas de una transformación que desbordase la verosimilitud mutilada en que vivimos ("Tomad vuestros deseos por la realidad", "Sed realistas, pedid lo imposible", "La imaginación al poder"...). Subyacía a todas ellas el impulso hedonista como subversión de un orden basado en el aplazamiento y fragmentación del placer ("Gozad sin trabas") y la convicción de que nada cambia si todo se modifica para seguir existiendo igual ("Cambiad la vida, o sea transformad sus instrucciones de uso"). A veces surgían declaraciones estéticas de una antiestética heredera de las vanguardias ("El arte es una mierda") o manifiestos elementales de un surrealismo populista ("La poesía a partir de ahora está en la calle"). En algún caso, se recurrió directamente a la voz de un poeta ("He aquí que llega el tiempo de los asesinos", un verso de Rimbaud que brindó a Henry Miller el título de su conocido ensayo y que probablemente no se refiere al aumento de crímenes, frecuentes en todas las épocas, sino que celebra el regreso de los fumadores de hachís).

Es fácil hoy, casi obligatorio, denunciar la ingenuidad atroz de estos lemas y derogarlos como peligrosos si se los pone en práctica. Pues nada, aguarrás y a limpiar las paredes de Mayo o de la memoria. Quizá a eso se refería aquella pintada que leí no hace mucho en el muro de un edificio universitario español: "La esperanza es lo último que se perdió". Pero... ¿se ha perdido? -

domingo, 20 de abril de 2008

Juaristi, otra vez

Desde que se ha convertido al Judaísmo (¡es cierto, es cierto!) mi querido e irónico Juaristi está empezando a saber tanto como uno de esos tremendos judíos multilingües de entreguerras. Desde luego, convertirse al judaísmo no es nada fácil, pues hay que aprenderse unos trescientos mandamientos, algunos sinceramente absurdos. Yo creo que con eso Juaristi quiere convertirse en un símbolo de escepticismo, al estilo Borges.

Igualitarismos

JON JUARISTI.

HENRY Kamen, discutible hispanista, acaba de publicar un ensayito sobre mito histórico e identidad nacional, Imagining Spain, donde se mete con Ortega desde el prefacio. Según Kamen, Ortega habría «ayudado a contribuir sustancialmente» (helped to contribute substantially) a los mitos sobre el siglo XVI en que se fundamenta la pretensión nacional española. Desde hace ochenta años, todo cuestionamiento de España como nación empieza soltando una coz a Ortega. Por algo será.

Cuando uno frecuenta, como es mi caso, las librerías de Belgrado, le llama la atención la relativa abundancia de traducciones de Ortega al serbocroata. Antes de las guerras que terminaron con Yugoslavia, el autor español más traducido a este idioma era Unamuno. Pero Unamuno no ayuda a entender por qué fracasan las naciones. Ortega, sí. Por eso los ex yugoslavos lo leen con avidez. Yo diría que lo leen más que los españoles y, desde luego, más que Kamen (kamen, por cierto, es «pedrusco» en serbocroata). Si Kamen hubiese leído a Ortega, sabría que éste -para decirlo con su sintaxis torturada (la de Kamen, no la de Ortega)- no ayudó en nada a contribuir a los mitos del XVI español, siglo que le parecía claramente desastroso en su último cuarto, del que arrancaba, a su juicio, el desmantelamiento del imperio. O sea, ese fenómeno que los serbios llaman «españolización» y que equivale exactamente a lo que llamamos «balcanización» por estos pagos. Para los historiadores serbios actuales, la disolución de Yugoslavia es un caso típico de «españolización».

Ortega tuvo intuiciones geniales. Frente al nacionalismo demótico de Unamuno y compañía, sostuvo que la nación no es un pacto entre iguales, sino una transacción continua y estable entre gentes diversas que suscriben un proyecto atractivo de vida en común. Lo que define a una verdadera nación no es que sus miembros sean o se sientan iguales, sino que sepan que deben contar con los demás. Que nadie, ningún individuo o grupo es autosuficiente. De la necesidad recíproca emana el pacto. Por supuesto, la isonomía, la igualdad de todos ante la ley, parece una condición necesaria en todo proyecto nacional desde las primeras revoluciones políticas de la modernidad. Pero la isonomía no implica igualitarismo, extensión del requisito igualitario a esferas distintas de la jurídico-política. La nación está compuesta por sujetos complementarios, no idénticos.

A la nación se opone, en el pensamiento de Ortega, el particularismo. Cada vez que un grupo identifica su interés particular con el interés común, cada vez que un grupo cree representar a la nación entera, el vínculo nacional desaparece, y con él la nación, que no es más que la mutua dependencia de partidos, regiones, clases y estamentos profesionales comprometidos en la realización del proyecto. Ortega descubrió en la España de su tiempo un particularismo socializado que afectaba a todos los grupos e instituciones: al Ejército, a la Iglesia, a la clase obrera, a los gremios e incluso a la Corona. No sólo a los nacionalismos secesionistas, aunque éstos fuesen constitutivamente particularistas. Cabe preguntarse qué habría dicho ante el panorama actual. Probablemente, no habría hablado hoy, como en 1922, de una invertebración absoluta de España, pero sí de un particularismo rampante, para cuya descripción los nacionalismos étnicos le habrían servido sólo, como entonces, de punto de partida. Hablaría, con seguridad, del particularismo de una izquierda que se identifica total y hasta totalitariamente con el pueblo, en la más cutre tradición del nacionalismo demótico, y del particularismo de una derecha que no resiste la tentación de apelar a una retórica de apropiación y monopolio del sentimiento nacional. Hablaría, cómo no, del particularismo feminista, que confunde los derechos de la mujer con los derechos humanos en general, y no se privaría de aludir al particularismo de la juventud, al de la infancia y a los de las minorías culturales y sexuales. Lo que no haría es confundir la nación con la igualdad, y sospecho que se mostraría un tanto irritado ante la sustitución de la política por la estética igualitaria: es decir, ante el ilusionismo ministerial de nuestro presidente, que Dios guarde.

Dinero deshumanizador

En una sociedad humana, donde hay empatía, no tiene sentido. En una sociedad de consumo, sí. Los ejecutivos cobran hasta por hacer caca.

"Inventaron primero la paga variable y poco a poco han ido descubriendo todas las variables que puede generar una paga. La acumulación de conceptos ha permitido que los sueldos de algunos consejeros de las empresas cotizadas alcancen niveles récord en 2007. Ha habido premios por cerrar una compra o por hacer bien una venta, por los buenos resultados del año y por los del trienio, por trabajar y por no trabajar (para la competencia). En ese alarde creativo, el ejecutivo español mejor pagado del año ha sido en realidad un inglés. Peter Erskine se embolsó más de 30 millones de Telefónica, incluyendo una paga por quedarse y otra por marcharse. Muy anglosajón. Los banqueros no hacen caso a su gran patrón, Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, que pide moderación salarial y predica con el ejemplo al subirse el sueldo sólo un 2% para no alimentar las tensiones inflacionistas con una espiral precios-salarios. Para este año, el sueldo fijo del presidente del Santander aumentará un 10%; el del consejero delegado crecerá el 15% y el de la presidenta de Banesto, Ana Patricia Botín, aumentará el 12%. La retribución total (fija y variable) del presidente del BBVA aumentará un 11% hasta 5,7 millones, y la del consejero delegado, José Ignacio Goirigolarri crecerá el 13%, hasta 4,6 millones."

Muchos políticos que se perpetúan en el poder sueñan con salir de él para formar parte de consejos de administración de bancos y demás con retribuciones tan cuantiosas como estas; para ellos la política es sólo una sala de espera y un fastidio, no una forma de mejorar las cosas. Pero no voy a sucumbir a la retórica fácil. Propongo solamente que cobren con justicia, mucho incluso, pero no tanto que sea un escándalo como es ahora; deseo, y muchos desean como yo, que tanto sobresueldo vaya a financiar algo más altruista y menos egoísta que cierto tipo de arte. Que la "mano invisible" de Adam Smith funcione y no suene a película de terror. Qué sé yo; por ejemplo, financiar el centro de estudios de enfermedades raras de Madrid.

Don Berlusconi


Berlusconi: 93 procesos judiciales y ninguna condena. Y es el amo de Italia; lo ha hecho como si fuera un Jesús Gil con algo más de caletre. Un alcalde de Jerez dijo una vez algo sobre la Justicia que tiene aplicación a este caso. Y si sigue así, España va a estar igual que Italia, si no lo está ya. La esperanza se vende cara. Si España propende a los Cánovas y Sagastas, Italia propende a los Mussolinis populistas de ancha sonrisa, como Perón, en el otro país italianista, Argentina. Italia no es un país, es un lío. España no llega a tanto, pero tampoco es un país, sino una esquizofrenia. Que se elija como modelo de un país a un mangante que presume de los valores opuestos a la honradez y el trabajo, no augura nada bueno para el futuro. Es el cambio que no cambia nada. Es desesperación.

Enfermedades raras.

Esta mujer tendría esperanza si los que dedican dinero a estupideces lo invirtieran en investigar en enfermedades raras. En una sociedad humana, donde la empatía tiene sentido, estas cosas no deberían suceder.

"Su vida acaba aquí"

Clara Blanc, de 31 años, lucha por una muerte digna. Afectada por una enfermedad genética incurable, reivindica el derecho al suicidio asistido. Su voz ha sacudido la conciencia de Francia

IGNACIO CEMBRERO 19/04/2008

Usted tiene 25 años, pero su vida acaba aquí. No tendrá hijos, no tiene porvenir". Sentada, "en bragas y sujetador", en la camilla de la consulta de un eminente especialista en un hospital de Lyón, Clara Blanc escuchó estas palabras rodeada por 15 personas que la habían examinado durante casi tres horas.

"Me había preparado para unas cuantas cosas, pero no para esto", recuerda Clara Blanc, seis años después, sentada en la terraza de un restaurante de la Place de la Comédie, en el centro de Montpellier (sureste de Francia), la ciudad cerca de la que vive. "No me esperaba tal carencia de humanidad, de tacto", recalca. "Me desplomé. Aquella sentencia médica truncó mi juventud. Tardé 18 meses en empezar a levantar cabeza, en asumir la renuncia a la vida feliz que me había imaginado".


Aquel especialista, cuyo nombre Clara prefiere no recordar, le anunció ese día el diagnóstico: síndrome Ehlers-Danlos, una rara enfermedad genética incurable que afecta a los tejidos conjuntivos que, junto con los huesos, forman la estructura del cuerpo. Poco a poco, Clara, que ahora tiene 31 años, va perdiendo movilidad. "El pronóstico médico es que dentro de cinco años estaré en una silla de ruedas".

Aquel diagnóstico, después de deambular por varias consultas de reumatólogos, explicaba todos los padecimientos de Clara; sus dolores en las articulaciones, en el cuello, su gran cansancio... "Con 24 años se me dislocaba la cadera una y otra vez", recuerda.

El dictamen médico propició también una larga reflexión sobre "el derecho a morir dignamente". Seis años después, tras el suicidio mediático de Chantal Sébrine, desfigurada por un tumor cancerígeno, Clara, ex estudiante de enfermería, plasmó esta reivindicación en una carta enviada al presidente Nicolas Sarkozy.

A principios de esta década, no tuvo ya fuerzas suficientes para estudiar más allá de un año la carrera de Medicina -"me costaba escribir a mano largo rato", recuer-da-, y tampoco pudo acabar la escuela de enfermería, aunque sólo le faltó un curso. "No me dejaron hacer las prácticas porque, cuando les revelé mi enfermedad, argumentaron que tendría altibajos, que no siempre estaría en condiciones de hacerme cargo de los pacientes en el hospital", explica.

Como otros muchos enfermos incurables en Francia, Clara vivió su tragedia en silencio. Hasta principios de esta primavera. "Un silencio acompañado, primero, de una depresión y, después, de muchas locuras. Algunas, reprobables, como las pastillas para ver la vida de color de rosa. Otras, divertidas, como mi instalación durante meses en una yurta [tienda de campaña de estilo mongol] en pleno bosque", rememora con una sonrisa en los labios. "Vendí frutas en el mercado, trabajé en una fábrica, pero no podía cumplir un horario".

Para soportar los embates de la enfermedad, los médicos le recetaron analgésicos. Para paliar la fatiga de la columna vertebral le prescribieron un corsé semirrígido, hecho a medida en el hospital, y un collarín para las cervicales, tablillas en las manos y calzado ortopédico. "Pero los zapatos me los pongo menos de lo que debería porque pesan mucho", confiesa.

Después se añadieron otros artilugios, como una cama ortopédica "para que las articulaciones descansen durante la noche", explica. "Todo esto lo reembolsa al cien por cien la seguridad social", precisa con cara de alivio, porque Clara vive con una pensión de invalidez permanente de 628 euros al mes. "Antes era peor, cobraba el RMI", una paga de subsistencia para personas sin ingresos que equivalía a la mitad de su actual pensión. "Era una asidua clienta de los restos du coeur", comedores populares gratuitos.

Clara rompió su silencio poco después del 19 de marzo. Ese día, la noticia del suicidio de Chantal Sébrine, una maestra de escuela de 52 años, se propagó entre los enfermos incurables. El rostro de la mujer había sido deformado por un estesioneuroblastoma, tumor cancerígeno incurable que se desarrolla a partir de la cavidad nasal y provoca grandes dolores, además de ceguera y pérdida de olfato.

Dos días antes, el Tribunal de Gran Instancia de Dijon (centro-este de Francia) rechazó su solicitud de autorizar a un médico a que le practicara la eutanasia. Sébrine optó entonces por ingerir grandes cantidades de Pentobarbital, un potente barbitúrico utilizado en veterinaria, y fue hallada muerta en su casa de Plombières les Dijon.

"Comprendí su decisión, me cautivó su valentía", asegura Clara Blanc. "Me dio ganas de manifestarme", añade. La joven enferma tomó entonces la iniciativa de escribir una emocionante carta a Sarkozy, con una copia para la ministra de Sanidad, Roselyne Bachelot, y la hizo pública días después en el Midi Libre, el diario de Montpellier.

"Estoy a favor de la eutanasia o del suicidio asistido porque puede llegar una etapa de la vida en la que ésta ya no es más que una agonía irreversible, y prolongar este estado carece de sentido moral", reza la misiva de Blanc. En ella pide un referéndum sobre la eutanasia.

"Hay tanta gente que imparte lecciones de moral sin haber escuchado a los afectados, a los que nos hemos visto obligados a reflexionar en profundidad sobre este tema...", reflexiona Clara en el restaurante. "Si se nos escucha a nosotros, a nuestros familiares, convenceremos a la opinión pública".

"Llegará un momento en el que deberé guardar cama o estar en silla de ruedas. Mi dependencia será total; me defecaré encima, tendrán que darme de comer, no podré leer ni ver la televisión, estaré tan embrutecida por los analgésicos que mitigan el dolor que seré incapaz de mantener una breve conversación. ¿Qué sentido tendrá todo esto?", se pregunta.

"Hubiese preferido no conocer esta evolución con tanto detalle", pero la brusquedad del diagnóstico de Lyón y unos mínimos conocimientos médicos "hacen que sepa hacia dónde me dirijo", continúa. "Al saber lo que me espera -si no surge antes un accidente cardiovascular-, he meditado sobre lo que quiero y, sobre todo, sobre lo que no quiero que suceda. No quiero caer en un estado vegetativo".

"No tengo, créame, ninguna tendencia suicida; pero no sé hasta dónde podré llegar, lo que podré resistir", añade excitada. "Por eso quiero que me dejen elegir el momento de mi muerte. Quiero poder decir: basta ya de sufrimientos, basta ya de esta lenta agonía, basta ya de una vida que ha dejado de serlo. Quiero poder irme cuando no pueda más. Para mí y para mis seres queridos será una liberación".

En la carta a Sarkozy -a la que contestó un médico, Arnold Munnich, asesor del presidente francés-, Clara Blanc solicita que se derogue, mediante un referéndum, la ley Leonetti, aprobada por unanimidad por la Asamblea Nacional francesa hace tres años. Redactada por Jean-Antoine Leonetti, de 59 años, cardiólogo y diputado de la mayoría parlamentaria, la ley permite dejar morir interrumpiendo un tratamiento, pero prohíbe la eutanasia activa.

"Lo único que cambia entre la activa y la pasiva son los plazos", arguye Clara Blanc. "La pasiva los dilata, la activa los acorta". "No veo lo que puede tener de chocante o de inmoral sustituirla por una legislación como la belga, la holandesa o la suiza, que sí la autoriza en determinados supuestos", subraya Blanc. "Allí donde se permite no se denuncian abusos".

Con su carta y sus posteriores entrevistas en la prensa escrita y en la televisión francesas, Clara Blanc se convirtió, de repente, en la receptora de la antorcha que dejó Chantal Sébrine al fallecer; en la portavoz, de hecho, de muchos enfermos incurables que creen tener derecho a una muerte digna; en la mujer que ha impulsado en Francia el debate sobre la eutanasia.

"De sopetón me he visto propulsada a primera fila por los medios de comunicación, y si me han permitido defender con fuerza mis ideas; también me han proporcionado algún disgusto", reconoce. Clara también quiere morir fue el titular con el que un par de rotativos recogieron sus palabras. "Imagínese el impacto que tuvo sobre mi abuela, de 83 años, cuando las vecinas se lo comunicaron", afirma Clara Blanc.

Junto a los miles de testimonios de simpatía y compresión, la iniciativa de Blanc suscitó también ha suscitado reacciones de rechazo. Marie-Hélène Boucand, de 54 años, médica e inválida, cofundadora de la asociación que reagrupa a los escasos enfermos del síndrome de Ehlers-Danlos, replicó en el diario católico La Croix: "Estar en silla de ruedas, ser ayudado para comer, es algo que padecen muchísimas personas en Francia, empezando por los tetrapléjicos. ¿Hay que legalizar el suicidio asistido para todos ellos?", se pregunta indignada.

"Esta señora", responde Clara Blanc, "debería ver Mar adentro", la película de Alejandro Amenábar sobre la eutanasia que ansía, y finalmente obtiene, el tetrapléjico gallego Ramón Sampedro, postrado en una cama durante 30 años. Rodado a principios de 2004, el largometraje se ha convertido, según ella, en un icono para muchos grandes inválidos.

"La experiencia demuestra que si efectivamente hay una demanda de eutanasia, ésta desaparece cuando se escucha al paciente", contraataca Olivier Jonquet, jefe del servicio de reanimación del hospital universitario de Montpellier. "El problema es con frecuencia la falta de tiempo", el que es necesario tomarse para escuchar al enfermo, prosigue. "Despenalizar la eutanasia es tirar por la borda 20 años de avances en cuidados paliativos. Hemos visto que en Bélgica y Suiza han llegado a aplicar la eutanasia a pacientes depresivos".

La secretaria de Estado de la Familia, Nadine Morano, ha propuesto, a título personal, la creación de una comisión nacional de la eutanasia encargada de examinar los casos muy graves, un modelo algo parecido al de los Países Bajos. "Éste es un país grande, se colapsaría ante la gran demanda", asegura Clara Blanc. "La toma de decisiones debe ser más flexible y cercana al paciente".


Pese a tanto rechazo a sus planteamientos, Clara Blanc está convencida de que sus ideas se abren camino. Prueba de ello es que, por ejemplo, el 9 de abril un jurado popular de Val d'Oise absolvió a Lydie Debaine, que en 2005 ahogó a su hija, de 26 años, minusválida profunda y cuyo estado se asemejaba a una crisis epiléptica crónica.

Aunque el fiscal pidió tres años de cárcel para Debaine, pero no solicitó su ingreso en prisión, los miembros del jurado se alinearon con Cathy Richard, la abogada de la defensa, quien argumentó que la eutanasia fue un acto de "auténtico amor materno".
Entre la difunta Chantal Sébrine y Clara Blanc hay, sin embargo, dos grandes diferencias. La antigua estudiante de enfermería no está, ni mucho menos, al borde de la muerte, y la enfermedad que padece no es visible a primera vista. Sólo su forma de caminar, lenta y algo patosa, denota algún padecimiento. "El viejo Montpellier es precioso, pero hasta allí no le acompaño porque me canso", se disculpa con el periodista.


Pese a la enfermedad, Clara es una mujer sonriente y esbelta. Su cara es una constante mueca risueña incluso cuando habla del síndrome que padece. Tiene otros muchos temas de conversación, empezando por la literatura y la música, y hace gala de sus gustos "trasnochados". "Espero tener aún por delante unos cuantos años alegres", recalca. "Aunque tenga impedimentos, estoy contenta de vivir".

Hay días, sin embargo, en los que "el ánimo está a media asta", se lamenta. "A veces se me saltan las lágrimas cuando mi cuerpo pesa demasiado para levantarlo de la cama", confiesa. En 2003, cuando acudió por primera vez a Lyón para evaluar el progreso de la enfermedad, su grado de autonomía era del 82%, pero dos años después había caído al 68%. "Desde entonces no he vuelto", señala. Un cáncer de útero, operado a tiempo en 2007, le incitó a demorar la cita.
A la torpeza y a la fatiga física se añaden los apuros económicos, que se incrementarán cuando Clara concluya su separación con su actual compañero sentimental y abandone la casa de Villeneuve les Maguelone en la que ambos conviven aún. "Confiaba en obtener una vivienda social este año, pero tendré que esperar al próximo".


"Para ahorrar me lo hago todo, los pasteles, la pasta de la pizza, etcétera, y la ropa que llevo era de mi hermana o de mis amigas, pero la arreglo con una vieja máquina de coser", relata. "También compro trapos a precios simbólicos en Emaús", una ONG de ayuda a los sin techo.
"A veces, tanta estrechez, llamar a las puertas de asociaciones caritativas, es más humillante que la propia enfermedad", comenta Clara Blanc sin un atisbo de tristeza en su voz. "La enfermedad no aflora a ojos de los demás, pero las penurias que paso sí saltan a la vista. Desde luego, yo no tendré nunca los 6.000 euros que cobra Dignitas [asociación suiza] por ayudar al suicidio, por eso necesito una nueva ley en mi país".

Maquiavelismos de Paca.

Franco y sus generales

Paul Preston, El País, 20/04/2008

No es la primera vez que el hispanista británico Paul Preston escribe sobre Francisco Franco. Ahora, en 'El gran manipulador' (Ediciones B), ofrece más detalles de la biografía del dictador, como la gran habilidad con la que logró domeñar a sus generales más díscolos

Sólo una docena más o menos de oficiales plantó cara resueltamente a Franco durante la II Guerra Mundial y, aun así, sólo de forma dubitativa y con poca frecuencia. Los más importantes de estos oficiales eran Juan Yagüe, Alfredo Kindelán, Antonio Aranda, José Enrique Varela y Luis Orgaz. Yagüe estaba estrechamente relacionado con la Falange. Con todo, su falangismo era austero y radical. Era hostil a Serrano Súñer y algo despectivo hacia Franco. Kindelán era un monárquico conservador y, probablemente, la más persistente e irritante espina en el costado de Franco. Sin embargo, no estaba dispuesto a proceder más allá de las críticas verbales. Varela era un reaccionario duro, relacionado con los carlistas, pero al haber recibido dos veces la Gran Cruz Laureada de San Fernando, la más importante condecoración militar española, por mostrar valor ante el enemigo, gozaba de enorme autoridad dentro de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, aun cuando Varela fue ministro del Ejército, Franco se aseguró de que estuviese vigilado, nombrando a tal efecto para el puesto de subsecretario del Ministerio del Ejército a su íntimo compinche y confidente Camilo Alonso Vega. Orgaz era un firme monárquico alfonsista. Ninguno de ellos deseaba acabar con el régimen de Franco, sino más bien reducir el poder que la Falange tenía en él, y que se declarase oficialmente, aunque sólo fuese en teoría, que España era una monarquía.

Queipo de Llano, que llamaba a Franco “Paca la Culona”, le consideraba un hombre egoísta y mezquino


El dictador mantenía el control sobre los altos oficiales del Ejército haciendo la vista gorda ante la corrupción

Aranda era el más enérgico y vocinglero. Cuando ejercía el cargo de gobernador militar de Valencia acabó disgustado por la corrupción policial, la represión y las actividades incontroladas de los arribistas de Falange en el Ministerio de la Gobernación. Asimismo, junto con Kindelán, fue uno de los primeros en darse cuenta de que una victoria del Eje en la guerra mundial no era inevitable. Era notoriamente indiscreto, y Franco sabía que estaba en contacto con los británicos, como lo estaba con los alemanes. Se le atribuían sentimientos republicanos, y no ocultaba sus contactos con la oposición antifranquista verdadera, la de izquierdas. Aunque se refería continuamente, en sus comunicaciones con sus interlocutores británicos e izquierdistas, a un inminente golpe contra Franco, su principal actividad consistía en hablar. Al final, los británicos le consideraban un veleta, indigno de toda confianza y sin lógica.

Todos ellos no hicieron sino rezongar contra Franco y, uno tras otro, acabaron teniendo problemas con él, y, por lo general, salieron vencidos por las astutas maniobras del Generalísimo sin haber logrado nunca amenazarle seriamente. No obstante, Franco se vio obligado a descabezar tales oposiciones con infinita paciencia, con una hábil aunque parsimoniosa división del botín de guerra bajo forma de puestos importantes, ascensos, pensiones, condecoraciones y títulos de nobleza, así como frecuentes llamamientos al espíritu de cuerpo y al patriotismo. Aun así, reinaba un considerable descontento debido a la lentitud de los ascensos y de la distribución de condecoraciones. En última instancia, con todo, Franco podía contar siempre con la ambición de sus rivales militares. Se mostraba duro y al mismo tiempo hábil al engañarles con la zanahoria de los ascensos. Aranda, por ejemplo, en el verano de 1939, y de nuevo en 1941, fue inducido a creer que lo nombrarían ministro de Defensa. En la misma época, Rafael García Valiño, uno de los más jóvenes y capacitados generales de Franco, de quien luego se convertiría en crítico activo, esperaba que se le confiase el Ejército de Marruecos. De hecho, el Ministerio de Defensa fue suprimido en agosto y el destino en Marruecos fue confiado al fiel franquista Carlos Asensio.
La primera crisis militar a que tuvo que enfrentarse Franco fue provocada no por un monárquico, sino por uno de los más antiguos generales de todas las Fuerzas Armadas, Gonzalo Queipo de Llano. Éste nunca había ocultado la pobrísima opinión que le merecía Franco ni lo que pensaba sobre las irregularidades que habían rodeado la elección del Generalísimo. Consideraba a Franco un hombre egoísta y mezquino, y, en compañía de amigos, hablaba de él en peores términos. Durante las guerras coloniales en Marruecos, Queipo de Llano había llegado a la conclusión de que Franco era de una prudencia rayana en la cobardía. El 6 de agosto de 1936, al llegar a Sevilla, Franco había insistido en establecerse en el palacio de Yanduri en vez de utilizar los edificios de la II División, lo que le parecía a Queipo una pretenciosidad. Se vengaba llamándole "Paca la Culona". Y había una abundancia de confidentes que iban a contarle a Franco los comentarios de Queipo. Éste llegó en su irritación a hacer declaraciones públicas, el 18 de julio de 1939, sobre la afrenta que Franco le había infligido al otorgar la condecoración militar de la Gran Cruz Laureada de San Fernando a la ciudad de Valladolid, pero no a la de Sevilla, base de su poder. Queipo no sólo atribuía el papel principal en la sublevación de 1936 a Sevilla, sino que sugirió que el triunfo de Franco y de su ejército en el centro se debió a la ayuda recibida de esta ciudad.


Ésta era la oportunidad que Franco esperaba desde hacía mucho para librarse de él. El Caudillo consideraba que Queipo era demasiado poderoso, y se había mostrado molesto durante largo tiempo por los insultos recibidos en los años en que Queipo era su superior en el Ejército de Marruecos. Cuando la Legión Cóndor hubo regresado a Alemania, Queipo, sin autorización de Franco y a costa de disgustarlo, acudió a aquel país para recibirles. Por medio de subterfugios, Franco le sacó de Sevilla y lo envió a Burgos para unas supuestas consultas. Cuando llegó, le acusó de conspirar contra él, lo despidió como virrey de hecho de Andalucía el 27 de julio de 1939 y le planteó la alternativa de irse a Argentina de embajador o a Italia como jefe de la misión militar. Queipo eligió el destino en Italia, pero Franco, temiendo que pudiera valerse de su base de poder en Sevilla, le prohibió volver a la capital andaluza para recoger sus pertenencias. Cuando llegó a Italia, Queipo de Llano supo del mismo Mussolini que Franco le había escrito una carta en la cual denunciaba a su enviado como "antifascista peligroso".

La rebelión de Queipo acabó siendo un simple desliz verbal. Ningún otro general estaba dispuesto a ponerse de su lado y, tras la contundente reacción de Franco, no sucedió nada más. Potencialmente más peligrosa era la oposición silenciosa de otro colaborador de Franco de los tiempos de guerra, igualmente importante, el impetuoso general Yagüe. Éste había sido uno de los más decisivos generales nacionales a lo largo de la Guerra Civil, y era bien conocido por sus simpatías falangistas y no menos célebre por sus críticas al estilo militar dilatorio de Franco. Al terminar la guerra ejercía el mando del Ejército español de Marruecos. Dado su talento, su carisma y su popularidad en la Falange y en el Ejército, podía ser un rival para Franco. Plenamente consciente de ello, el Caudillo, con su astucia típica, nombró a Yagüe ministro del Aire con ocasión de los cambios ministeriales del 9 de agosto de 1939. Este evidente ascenso fue el medio que Franco tuvo de apartarlo de un peligroso mando operacional en Marruecos. Al mismo tiempo, ante la inminencia de la guerra mundial, el nombramiento de un entusiasta del Eje como Yagüe podía aparecer como un gesto significativo a ojos de los alemanes. En su puesto de ministro, Yagüe trabajó duro, aunque en vano, para reconstruir las Fuerzas Aéreas españolas con la ayuda de Alemania, con el fin de que España pudiese participar en la guerra mundial. A medida que su frustración se intensificaba, se hicieron más explícitas sus críticas contra Serrano Súñer y Franco, y quedó también más patente su falangismo extremado. Más tarde se vería involucrado, al igual que el general Muñoz Grandes, aunque éste de manera más circunspecta, en un complot para apartar a Franco del poder. (...)

Uno de los métodos que Franco utilizaba para mantener el control sobre los oficiales del Ejército era hacer la vista gorda ante la corrupción. Numerosos oficiales que tenían negocios utilizaban a soldados rasos y también a prisioneros de guerra republicanos como mano de obra barata o gratuita. Otros usaban vehículos del Ejército para sus asuntos privados. A un nivel menor, incluso los oficiales de menor graduación se servían de reclutas como criados domésticos, para realizar pequeños trabajos, cuidar niños y otras cosas por el estilo. Franco estaba enterado de todo esto y le gustaba que los demás supiesen que lo sabía. Sólo en dos ocasiones se valió de lo que sabía para expulsar del Ejército a un oficial superior. Uno fue el general Francisco de Borbón y de la Torre, acusado de tráfico ilegal de alimentos. El otro fue el general Heli Rolando de Tella y Cantos, importante africanista cuyo meteórico ascenso en Marruecos sólo había sido superado por los de Franco y Yagüe. A pesar de su distinguido currículo, Tella fue privado de todos los honores militares por "irregularidades administrativas", presuntamente cometidas al usar vehículos y personal militar para el funcionamiento de su fábrica de harinas y la reconstrucción de su pazo mientras fue gobernador militar de Lugo. Sobre la base de que la corrupción nunca había sido un delito grave en la España franquista, se convenció a Tella de que había sido perseguido debido a sus actividades promonárquicas. Puede ser una coincidencia, pero los nombres de los generales Tella y De Borbón eran los únicos que un agente español pudo recordar de una lista de cincuenta que al parecer pidió Goering con el fin de utilizarla en un complot para derrocar a Franco y sustituirlo por don Juan.

Ya desde comienzos de septiembre de 1943, Franco tenía sobre su mesa un informe que acusaba a Orgaz de estar involucrado en negocios ilícitos en el norte de África. No es del todo descabellado suponer que la existencia de este informe tuviera que ver con el hecho de que la disponibilidad de Orgaz para conspirar en favor de la monarquía disminuyera. Franco no mostró nunca el más mínimo interés en poner fin a la corrupción como tal, lo que contrasta con su afán de utilizarla para aumentar su poder sobre las personas involucradas. En efecto, con frecuencia recompensaba a quienes le informaban sobre la corrupción y no tomaba medida alguna contra los culpables, sino que procuraba que éstos supieran quién los había delatado.
Las garantías que Franco ofreció a sus generales en octubre de 1943 sobre el hecho de que las armas secretas de Hitler podían hacer ganar la guerra amortiguaron la urgencia de sus peticiones para resolver el futuro político. De todos modos, en el plazo de un año, la inevitabilidad de la derrota del Eje era obvia para todos excepto para Franco, Muñoz Grandes y Juan Vigón. Volvió el pánico y hubo manifestaciones de descontento en las altas esferas de las Fuerzas Armadas. Algunos, como los generales Kindelán y Aranda, nunca habían dejado de trabajar en pro de la restauración. Aranda se había visto involucrado en actividades antifranquistas desde octubre de 1941 y mantenía contactos regulares con don Juan a través de Gil- Robles y con la Embajada británica. En octubre de 1944, sin embargo, el Ejército dejó a un lado todas las consideraciones antifranquistas a consecuencia de la invasión del valle de Arán en los Pirineos por grupos de republicanos españoles que habían combatido en las filas de la Resistencia francesa. En cierto sentido, la derrota de las incursiones iniciales y la consiguiente guerra de guerrillas llegaron como un don del cielo para Franco. Estos hechos hicieron posible el renacer de la mentalidad de la Guerra Civil, proporcionó algo que hacer al Ejército y, en general, reagrupó al cuerpo de oficiales alrededor de Franco. La rehabilitación de Yagüe resultó particularmente útil. Como capitán general de Burgos, Yagüe desempeñó un papel fundamental en la lucha contra las incursiones guerrilleras. Sin embargo, el derrumbamiento inminente del Eje produjo profunda inquietud en Franco, que se sintió seriamente amenazado cuando don Juan, exhortado por el general Kindelán y sus consejeros civiles, hizo público su Manifiesto de Lausana del 19 de marzo de 1945. En él, el Pretendiente denunciaba la naturaleza totalitaria y las relaciones con el Eje del régimen franquista y hacía un llamamiento a Franco para que diese paso a una restauración monárquica.
Se formó un grupo de veteranos monárquicos compuesto por el duque de Alba y el general Aranda, Alfonso de Orleans y Kindelán, con el fin de supervisar la esperada transición. Incluso llegaron a elaborar el texto de un decreto-ley que anunciaba la restauración de la monarquía, y formaron un Gobierno provisional en el que Kindelán sería presidente; Aranda, ministro de la Defensa Nacional; Varela, ministro del Aire, y el general Juan Bautista Sánchez González, ministro del Ejército. El Manifiesto de Lausana iba acompañado de unas instrucciones dirigidas a los monárquicos prominentes para que dimitieran de sus puestos en el seno del régimen. El primero que lo hizo fue el general Alfonso de Orleans y Borbón, representante de don Juan en España, que era el comandante efectivo de las Fuerzas Aéreas. En respuesta, Franco confinó al general Orleans en sus tierras próximas a Cádiz. A continuación, el Generalísimo montó una operación destinada a neutralizar el resurgir del sentimiento monárquico en el seno del alto mando, como consecuencia del Manifiesto de don Juan. El propio Franco presidió, lo que era inusual, una reunión de tres días del Consejo Superior del Ejército, en la que hizo un gran esfuerzo para justificarse ante sus miembros. Señaló que la idea originaria del general Mola en 1936 había sido crear una república autoritaria y que Franco había tenido que hacer cuanto estaba en su mano para incluir la restauración monárquica en el orden del día. El Caudillo trabajó duro para contrarrestar los efectos del Manifiesto. Parece ser que muchos de los presentes quedaron satisfechos por lo que les dijo, pero otros, incluido Kindelán, estaban perplejos por los puntos de vista de Franco sobre la situación internacional. El Caudillo les aseguró que la URSS estaba acabada y que la verdadera amenaza comunista emanaría en el futuro de Gran Bretaña y Francia, que estaban en manos de los masones. Se mostraba optimista respecto al futuro, pues mantenía la esperpéntica convicción de que Estados Unidos estaba a punto de adoptar los principios falangistas.