jueves, 10 de septiembre de 2026

El matemático Luis Martínez-Zoroa crea el método para resolver uno de los seis Problemas del milenio

 I

 Un genio murciano de 32 años en el centro de la pelea entre OpenAI y los matemáticos por la solución a un problema legendario: "Sin nosotros no lo habrían resuelto", en El Mundo, Gonzalo Suárez, 10 septiembre 2026:

Luis Martínez Zoroa ha sido clave para solucionar el enigma de Navier-Stokes, pero la empresa de Sam Altman no quiso reconocer su mérito. Sus colegas ya le colocan como candidato a la Medalla Fields, nunca ganada por un español. "No soy un matemático prototípico", dice el murciano, que aún calcula con papel y lápiz.

Un genio murciano de 32 años en el centro de la pelea entre OpenAI y los matemáticos por la solución a un problema legendario: "Sin nosotros no lo habrían resuelto"

Luis Martínez Zoroa suena abrumado al otro lado del teléfono. A principios de esta semana, en los cálculos de este investigador murciano no entraba que su trabajo sirviera de base para resolver uno de los enigmas matemáticos más legendarios de la historia. Mucho menos que las ecuaciones -que aún formula a mano «el 95% de las veces», armado con folios y un lápiz bien afilado- se convertirían en el epicentro de una colosal disputa entre OpenAI, el gigante de la inteligencia artificial, y buena parte de la comunidad matemática. «Espera, espera, que no puedo ni respirar», dice Martínez Zoroa, de 32 años, tras perder el aliento durante unos segundos al subir un tramo de escaleras.

Antes de ubicar al profesor de la CUNEF Universidad de Madrid en este embrollo conviene rebobinar en el tiempo hasta las 19:20 de este martes. A esa hora, OpenAI lanza al mundo una noticia colosal: que uno de sus modelos ha encontrado una solución a las míticas ecuaciones de Navier-Stokes. Para los no iniciados, se trata de uno de los Seis problemas del Milenio, un desafío a la comunidad científica lanzado hace un cuarto de siglo por el Instituto Clay, que ofrece un millón de dólares a quien sea capaz de resolver cada uno. De confirmarse la validez de esta solución presentada por la compañía de Sam Altman, obtenida en tan sólo 88 horas por un escuadrón de 10.000 agentes autónomos, nos encontraríamos ante un punto de inflexión para el futuro de las Matemáticas: de lejos, el hallazgo más avanzado que ha logrado hasta la fecha un modelo de IA.

Sin embargo, el estruendoso anuncio se ve opacado por la carta abierta que un prestigioso profesor de la Universidad de Nueva York (NYU), Tristan Buckmaster, ha publicado apenas 12 horas antes. Su texto afirma, básicamente, que OpenAI le ha pisado la exclusiva. Según su versión, la empresa tecnológica habría precipitado su anuncio en cuanto se enteró de que él estaba a punto de lanzar una solución al mismo problema en colaboración con Levent Alpöge, investigador de Anthropic, la principal empresa de la competencia.

Matemáticas, egos y negocios se funden entonces en un magnético culebrón que fascina a toda la comunidad científica.

Lejos de quedarse ahí, Buckmaster lanza otras tres graves acusaciones contra OpenAI: que la empresa sólo se había volcado en la investigación tras tener conocimiento de sus avances con la ecuación; que le habían ofrecido una recompensa si dejaba tirado a su compañero de pesquisas; y, de forma implícita, que los agentes autónomos pudieron aprovecharse de forma opaca del material de trabajo que el dúo había subido a los servidores de distintos agentes de IA. «¿Por qué quieres hundir tu carrera?», cuenta que le amenazaron desde la empresa cuando se mostró poco colaborativo con sus propuestas.

Aquí es donde entra en juego nuestro matemático. En su colosal yo acuso contra Open AI, Buckmaster subraya que todo su trabajo con el problema de Navier-Stokes se había basado en las ideas adelantadas por dos investigadores españoles: el propio Martínez Zoroa y su director de tesis, Diego Córdoba, del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT). Ambos habían desarrollado una estrategia para abordar el problema radicalmente distinta de los métodos habituales de sus compañeros de disciplina. «Quiero dejar claro lo que ya he dicho en privado a mis colegas: Luis Martínez-Zoroa merece una Medalla Fields», dijo en referencia al máximo honor del mundo de las Matemáticas, considerado el equivalente a un Premio Nobel y que ningún español ha ganado jamás.

Casi es posible notar el rubor del matemático murciano, famoso entre sus colegas por su artesana metodología de investigación, cuando le planteamos la posibilidad de que reciba un reconocimiento de ese calibre. «Hay muchísimos matemáticos muy brillantes en el mundo», afirma. «Si me dieran la Medalla Fields estaría contentísimo, por supuesto. Pero ni siquiera lo considero una posibilidad real».

Su mentor, Diego Córdoba, no se anda con tantos remilgos, quizá porque al ser mayor de 40 años (nació en 1971 en Madrid) no cumple los requisitos para ganar la Fields. «Luis es un genio», sentencia. «Ya está situado entre los grandes favoritos para la edición de 2030, cuando se entregan las cuatro próximas medallas. Buckmaster sabía muy bien lo que hacía cuando le señaló en su carta como merecedor del galardón. Ahora, toda la comunidad científica española debe volcarse en hacer lobby para que sea nuestro primer compatriota que lleve la medalla».

Ocurra lo que ocurra dentro de cuatro años, lo cierto es que Luis Martínez Zoroa lleva un lustro abriendo su propio camino con un rompedor abordaje para resolver el problema de Navier-Stokes. La lanzadera fue su tesis doctoral, dirigida por el profesor Córdoba, su principal compinche en estas investigaciones. «No voy a repartir porcentajes de mérito en este hallazgo», asegura. «Sólo te diré que, sin Luis, nada de esto habría sido posible».

Las ecuaciones de Navier-Stokes se formularon a mediados del siglo XIX para describir cómo se comportan los fluidos, desde las corrientes marítimas a los chorros de aire. Sus aplicaciones son infinitas: el diseño de aviones, la predicción del tiempo, los gráficos de los videojuegos, la circulación de la sangre por el cuerpo...

Sin embargo, jamás se había aclarado una cuestión básica sobre su funcionamiento: si las ecuaciones siempre muestran un comportamiento estable o, por el contrario, existe lo que los científicos llaman «singularidad». Es decir, cuando el flujo suave de un líquido o un gas rompe sus propias reglas: de un día tranquilo surge de golpe un tornado.

«Ese es, a grandes rasgos, mi campo de estudio: cuando los modelos se rompen y muestran comportamientos no esperados», explica el investigador español. OpenAI asegura que, gracias a sus modelos, ha logrado definir los momentos exactos en que se alcanza esta «singularidad».

Hasta hace unos años, la estrategia unánime era estudiar los fluidos como si no tuvieran ninguna fuerza externa que los afectara. El gran hallazgo de Martínez Zoroa, ya esbozado en su tesis doctoral, fue plantearse qué ocurriría si añadían a los cálculos una fuerza, como la gravedad o el magnetismo, que afectara al comportamiento del fluido aunque fuera de forma tangencial. Su instinto les decía que, probablemente, facilitaría las ecuaciones.

Durante unos años, esta forma de atacar el problema era propiedad exclusiva de Martínez Zoroa, Diego Córdoba y otros cinco o seis especialistas de un equipo conjunto del ICMAT y la CUNEF, todos españoles salvo un matemático chino. Hasta esta semana, eran los únicos con papers publicados por la vía tradicional, en revistas con revisión por pares o en congresos internacionales. «Que yo supiera, no había otros resultados demostrados con estas herramientas, salvo los nuestros», subraya Martínez Zoroa.

Un momento crucial ocurrió en abril del año pasado, cuando el matemático murciano visitó la Universidad de Nueva York para presentar estas técnicas. Allí coincidió con el citado Tristan Buckmaster, quien mostró un intenso interés por su trabajo desde el primer momento. Siete meses más tarde, en noviembre, ambos coincidieron en un congreso y volvieron a intercambiar ideas. Así siguieron las cosas hasta esta misma semana cuando, para su sorpresa, el trabajo experimental del equipo español acapara titulares en la prensa científica de todo el planeta.

¿Sabía que Tristan Buckmaster estaba aplicando modelos de IA a sus ideas?

No lo sabía, cada uno siguió trabajando por su cuenta. Pero no me siento atacado: simplemente han seguido una línea de investigación que les parecía prometedora. Así funciona la Ciencia.

P. ¿No siente que le han robado su idea?

En absoluto. Buckmaster y Alpöge podrían haber publicado sus conclusiones por su cuenta sin darnos ningún tipo de crédito y nos habríamos quedado con una mano delante y otra mano detrás. Que alguien aplicara la IA a nuestras ideas para demostrar su validez era la segunda mejor opción imaginable, después de haberlo haberlo hecho nosotros mismos.

Cuentan los matemáticos que los hallazgos de OpenAI y del tándem Buckmaster-Alpöge, independientemente de quién tenga razón en su disputa, suponen un antes y un después para su campo. Como poco, supondrán una aceleración insólita en la labor de los investigadores, que a partir de ahora podrán completar el trabajo de años en cuestión de días. «Es un momento Deep Blue-Kasparov», afirma Buckmaster, en referencia al mítico duelo del maestro del ajedrez contra una supercomputadora, que le derrotó en 1997.

El profesor Córdoba, en cambio, es más escéptico. «Sin nuestro trabajo previo, la IA no habría descubierto nada», se reivindica. «Nosotros encontramos una teoría novedosa y la demostramos varias veces con cálculos a mano, que son mucho más laboriosos. El potencial de cálculo sí que es mérito de la IA, pero las matemáticas nuevas son nuestras».

OpenAI, sin embargo, no citaba en ningún momento el trabajo pionero de Martínez Zoroa junto a su mentor. Esta omisión indignó a parte de la comunidad matemática, pero los propios autores prefieren no pronunciarse con rotundidad hasta que lean el paper' completo. «Son 165 páginas, no me ha dado la vida», se excusa el matemático murciano.

[Este jueves se ha sabido que OpenAI modificó sin avisar el paper original para reconocer la aportación de los científicos que trabajaron durante años para alcanzar la solución que la IA encontró sólo 88 horas, incluidos Córdoba y Martínez-Zoroa. La empresa niega que el cambio tenga que ver con las múltiples críticas recibidas por omitirlos en su versión inicial].

La duda pendiente es por qué el equipo español, tras porfiar durante años con su modelo matemático, no recurrió a una IA para tratar de probar sus ideas y, de paso, llevarse la gloria completa. «Porque esa tecnología no encaja bien con mi forma de trabajar», admite Martínez Zoroa. «Yo soy más de papel y lápiz, de dar un paseo o unas vueltas por casa y a ver qué se me ocurre. No soy el matemático más prototípico, la verdad. Aunque está claro que, a partir de ahora, la IA tendrá que encajar conmigo sí o sí»

II

Un año de trabajo de dos matemáticos españoles frente a 88 horas y 15 millones de OpenAI: “Sin nuestra idea, la IA no lo habría resuelto”, en El País, Patricia Fernández de Lis, Madrid, 10 sept 2026:

Las investigaciones de Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa son la base del anuncio de que la inteligencia artificial ha resuelto uno de los mayores enigmas de la historia. Ambos creen que el logro cambiará radicalmente la disciplina

El matemático Diego Córdoba lleva dos días sin dormir cuando contesta a la llamada de EL PAÍS, el miércoles por la mañana: “Estoy aún en shock, la verdad”, dice, y reconoce que no sabe cómo está cuando se le pregunta. El sábado por la noche recibió una llamada de un número de Estados Unidos que no cogió. A las ocho de la mañana del domingo, le llegaron una decena de correos con el mismo asunto: “Diego, tienes que hablar con fulanito. Diego, estate atento”. Alguien tenía que llamarle antes de que se despertara y viera “todo esto”, cuenta este investigador del ICMAT.

“Todo esto” era el anuncio de OpenAI de que uno de sus modelos ha resuelto el problema de Navier-Stokes, uno de los llamados Problemas del Milenio, siete desafíos matemáticos complejos seleccionados por el Instituto Clay de Matemáticas, con una recompensa de un millón de dólares por la resolución de cada uno. Y también era “todo esto” la polémica surgida porque el método que la máquina había usado para lograrlo era el que Córdoba había desarrollado junto al investigador de CUNEF Luis Martínez-Zoroa. Ambos han sido reconocidos por la comunidad científica como los que dieron con una idea innovadora que allanó el camino para que después lo resolviera la “fuerza bruta”, como la llama Córdoba, de la IA.

Martínez-Zoroa, que se enteró de todo la mañana del lunes, aún no ha podido leer con detenimiento las 166 páginas del estudio de OpenAI. “Le he echado un vistazo por encima. Hay cosas leyéndolo que sí me recuerdan a las estrategias que nosotros hemos desarrollado, pero es una notación con la que no estoy familiarizado. Hasta que no nos pongamos a digerirlo bien es difícil saber si de verdad se ha apoyado muy fuertemente en nuestra estrategia”, explica.

Todo el lío comenzó cuando Tristan Buckmaster, matemático de la Universidad de Nueva York y también experto en Navier-Stokes publicó una carta en su web en la que explicaba que OpenAI había contactado con él. La empresa se había enterado de su investigación “privada e inédita” en la última semana y le decían que ya tenían “una prueba de la resolución” antes de contactar con él y le ofrecieron elegir entre una publicación conjunta o escribir él mismo el resultado atribuyéndoselo a un modelo de OpenAI. La empresa pedía también dejar fuera a su colaborador Levent Alpöge, de la empresa rival Anthropic.

A Córdoba nadie le avisó. Ni OpenAI ni Buckmaster, con quien coincide “muchas veces” en congresos (lo invitó a Madrid hace un año, explica). Para entender lo ocurrido, hay que remontarse a la investigación que Córdoba y Martínez-Zoroa desarrollan desde 2023. Su método se basa en construir una cascada de vorticidad (o sea, la medida de cuánto gira o rota un fluido en un punto concreto, en un momento dado) formada por una sucesión de estructuras situadas en escalas cada vez más pequeñas. Cada una de estas capas genera un campo de velocidad que amplifica la vorticidad de la capa siguiente, y eso produce un mecanismo acumulativo que termina provocando una singularidad en tiempo finito. La fuerza externa permite mantener y coordinar esta cascada sin introducir por sí misma la singularidad. El gran reto consiste en ajustar con precisión la geometría, las escalas y la interacción entre las distintas capas.

Lo que hicieron Buckmaster y Alpöge fue coger ese mismo método y automatizar la parte de la búsqueda, en vez de tunear el escenario ellos mismos. OpenAI, después, ha ido un paso más allá, con un despliegue de recursos que abruma. Córdoba lo resume con un dato: los tokens (unidad mínima de información para un modelo de lenguaje) que consumió la empresa para su demostración equivalen, calcula, a invertir unos 15 millones de euros. Lo hizo, según OpenAI, con 10.000 agentes en 88 horas. “Es lo que Luis y yo hemos hecho en un año con lo que nos paga el ministerio, y encantados”, dice, riendo. Martínez-Zoroa reconoce que no sabe cuánto habrían tardado en resolver la conjetura sin la irrupción de la IA, o si lo hubieran podido hacer: “Podría haber sido que no hubiéramos llegado nunca. Llevamos varios años trabajando en este problema, y el progreso ha ido llegando por cuentagotas. De vez en cuando venía alguna epifanía. Podría haber sido en un año, en dos... o podría no haber llegado jamás. Tal y como está la cosa, parece que ya no lo vamos a saber”, reflexiona.

¿Medalla Fields?

Buckmaster reconoce explícitamente que su equipo “no ha contribuido matemáticamente a nada”: se limitaron a coger el método de Córdoba y Martínez-Zoroa, implementarlo en la IA y dejar que el sistema encontrara el escenario. Y llega a pedir, públicamente, que el reconocimiento (“el premio más importante en matemáticas”) vaya para Martínez-Zoroa. Para Córdoba llega tarde: la medalla Fields solo se concede a menores de 40 años. “Yo ya estoy pasado”, dice. Martínez-Zoroa, que hoy suena como el primer candidato español real a esa medalla, se toma la idea con cautela: “Sinceramente, lo veo muy difícil. Hay muchísimos investigadores jóvenes de gran talento. Yo sigo haciendo lo mejor que puedo en mis proyectos. Si en unos años me la dan, sería una muy grata sorpresa, pero no cuento con ello en absoluto.”

Córdoba lleva años repitiendo en broma una frase: “No uso IA: tengo a Luis”. Es, dice, “un fenómeno”. Lo que ha hecho la IA, insiste una y otra vez a lo largo de la conversación, es “ganar tiempo, no tener ideas nuevas”. Martínez-Zoroa comparte la lectura de fondo. Y añade una advertencia: si la IA puede tomar cualquier idea de cualquier científico para, en pocas horas, resolver un problema de este calibre, ¿qué incentivos tienen los investigadores en publicar los resultados de sus trabajos? “Este es claramente un peligro en la investigación matemática hoy. Conozco casos de gente que ha explicado un problema en el que estaba trabajando a otro miembro de la comunidad, y ese otro investigador ha terminado el proyecto con ayuda de la IA sin dar ningún tipo de reconocimiento. Hay que repensar cómo damos crédito a partir de ahora, y la verdad es que no tengo ni idea de cómo se hace eso”, dice.

Córdoba es más optimista: en casi 90 años de intentos, nadie había dado con una idea que funcionara para demostrar que las ecuaciones de Euler o Navier-Stokes podían romperse. Ese vacío no lo ha llenado una máquina. Lo llenó, en 2023, un método nuevo (el suyo, con Martínez-Zoroa): “Si nuestro trabajo no hubiera existido, la IA no habría resuelto el problema”.

Córdoba no minimiza lo que ha pasado, ni mucho menos: habla de “revolución” cuando se le pregunta por lo que cambia esta noticia. Reconoce que, a partir de ahora, “hay que trabajar con IA”. La razón que da es casi táctica: si tardas cinco años en resolver un problema, mientras tanto un competidor puede resolver, con ayuda de una máquina, problemas parecidos en un mes. La IA no cambia las ideas que hacen falta para avanzar la disciplina, cree, pero sí modifica radicalmente los plazos, y con los plazos, la competencia, fundamental en ciencia, por publicar primero.

Sobre si esto significa el fin de las demostraciones hechas a mano, es tajante: no. La demostración, dice, seguirá siendo a mano. Lo que la IA aporta son dos cosas muy concretas: acceso rápido a información (el trabajo de biblioteca que a él le llevaba semanas, ahora se resuelve en segundos) y la velocidad de ejecución cuando ya existe un método que aplicar. Lo que la IA no ha hecho, ni él cree que vaya a hacer pronto, es encontrar la idea que no existe. Preguntado si algún día una IA podrá tener ese tipo de idea original, no se atreve a responder, y tampoco Martínez-Zoroa, que agradece a Buckmaster el trabajo de visibilización que ha realizado sobre el suyo. “No tenía por qué habernos defendido públicamente para dejar claro que las ideas venían de nuestro grupo. Eso le honra mucho”. Córdoba, por su parte, asegura estar “contento”: “Los matemáticos están reconociendo mi trabajo y el de Luis. Es para estar felices”.

Sí, el peligro de la IA es real. Y lo hace así.

 I

 [...] Tras las puertas cerradas de los laboratorios más avanzados del planeta, algo ha comenzado a comportarse de una forma que nadie previó. No hablamos de un simple avance técnico, sino de un umbral que acabamos de cruzar en absoluto silencio. Se han tomado decisiones impredecibles totalmente fuera de control y además aquellos que han construido de base todas esas inteligencias de las que vamos a hablar hoy acaban de admitir que no tienen ni idea de cómo estas nuevas inteligencias acceden a estas conclusiones. Estamos hablando de los nuevos avances de inteligencia artificial [...] Se acaban de crear civilizaciones de inteligencia artificial y no ahora, ya hace unos meses. Ahora nos acabamos de enterar.

Además, contaremos lo que acaba de revelar un hombre que ha trabajado en Antropic, en Open AI. Acaba en efecto de renunciar a sus trabajos para contarlo todo. Ha roto el silencio y acaba de advertir al mundo de algo que se está haciendo en secreto, algo que es más preocupante que todo de lo que hemos hablado anteriormente. [...] El pasado julio de 2026 ocurrió un incidente en el que durante una prueba controlada por Chat GPT 5.6 Sol y un modelo más avanzado secreto, escaparon de la sand trap o trampa de arena al Internet global y, una vez allí (habíamos comentado ya anteriormente que atacaron la famosa empresa de inteligencia artificial Hugging Face, que es bueno una de las mayores plataformas de modelos de inteligencia artificial. Bien, allí generaron alrededor de 17.000 intentos de acceso desde múltiples ubicaciones mediante credenciales comprometidas y vulnerabilidades desconocidas. Un ataque que ocurrió de forma automática y sin intervención humana, en el cual ocurrieron cosas que nos acabamos de enterar ahora, meses después, y son mucho más preocupantes de lo que nadie se pudo imaginar, aparte de todo lo que supimos sobre el incidente. Y es que mirad, se acaba de conocer que la prueba involucró 100 agentes y que a pesar de que cada uno de ellos eran independientes, de alguna forma desconocida, lograron coordinarse en secreto, manipular sus registros y tomar el control de su propia infraestructura de seguridad. Bien, al atacar esa web y escapar a Internet, se encontraron una multitud de obstáculos y lo que hicieron fue usar un gestor de archivos compartido como foro secreto para enviarse entre ellos miles de mensajes, coordinar ataques contra bases de datos privadas de Hugging Face y forzar la reconstrucción total de uno de sus clústeres informáticos clave. Y fijaos, porque esto va más allá. Algunos agentes lo que hicieron fue engañar a los sistemas de seguridad. ¿Cómo los engañaron? Se acaba de conocer ahora: realizaban acciones realmente inútiles para provocar las alarmas y descubrir cómo funcionaban los mecanismos que los vigilaban. Después transmitían esa información a otros agentes. Lo más llamativo es que en varias generaciones de agentes consiguieron recuperar información dejada por sus predecesores y volvieron a establecer las comunicaciones después de que los investigadores cerraran los canales utilizados. Esto llevó a los expertos a reconocer que se han creado civilizaciones secretas de inteligencia artificial debido a su capacidad para cooperar, dividir tareas y desarrollar estrategias. La pregunta ahora es si esto puede derivar en algo consciente, ya que ya pues se coordinan entre ellos o es que simplemente son civilizaciones secretas que burlen las restricciones humanas. Lo curioso es que esto genera un peligro, un verdadero peligro que podría estar en permitir que sistemas automatizados tengan demasiado acceso a herramientas y recursos sin una supervisión humana adecuada. Pero este incidente no solo demuestra que son capaces de hacerlo, sino que cuando nos damos cuenta ya es demasiado tarde.

Estamos hablando de un incidente de julio. Y esto lo acabamos de conocer ahora. Y es que es intrigante y además justo a la vez que se producía [...]  un investigador llamado Jacob Cox, que trabajó durante 3 años en Antropic y anteriormente en Open Eye. Este hombre acaba de contar todo lo que sabe y lo que ha aprendido sobre la inteligencia artificial, y lanzó una advertencia que es la peor de todas las que hemos conocido. Estamos hablando de un hombre que ha dimitido de su puesto de trabajo preocupado por la carrera fuera de control y afirma que las grandes empresas tecnológicas están haciendo para desarrollar sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados. Rompió el silencio y dijo estas palabras: "Ninguna de las dos compañías está actuando con responsabilidad. Están corriendo a toda velocidad hacia una superinteligencia con capacidad de autoaprendizaje y jugando con nuestras vidas. Si siguen así, las inteligencias artificiales podrían acabar con todos nosotros para finales de la década. Además, afirmó que este peligro ya se conoce en Antropic, pero les da igual. 

Muchos preguntaréis, ¿por qué están haciendo esto? Pues porque esto le dará a la empresa que llegue primero poder absoluto. Claro, y en contraparte podría meternos en un lío a todo el mundo. Su preocupación fue respaldada por Evan Hubinger, responsable de seguridad de Antropic, que afirmó que Jacob tiene razón. De hecho, dijo, "creemos sinceramente que la inteligencia artificial podría acabar con todos los humanos. Por si fuera poco esta grave advertencia que nos acabamos de encontrar, ha vuelto a aparecer el padrino de la inteligencia artificial Geoffrey Hinton, que recordemos que renunció también a su puesto de trabajo de alto nivel en Google en el año 2023 por estos mismos motivos de seguridad y que ahora acaba de hablar de nuevo y acaba de recordar que una entidad más inteligente que los seres humanos podría llegar a ser incontrolable y conducir a la extinción de la humanidad. Hinton dijo estas palabras: "Sería una gran insensatez desarrollar la superinteligencia ahora cuando no existe un consenso científico sobre cómo desarrollarla de forma segura y controlable. Perder el control sobre una inteligencia artificial más inteligente que nosotros mismos podría ser catastrófico e incluso podría conducir a la extinción de la humanidad. De hecho, que Sam Altman ya haya reconocido que la inteligencia artificial ya se puede considerar, pues, este año 2026 superinteligente, pues no ayuda en absoluto en este aspecto y nos indica que el momento en el que vivimos, yo diría, vamos, que es bastante delicado. Y las advertencias ya se cuentan por cientos, vamos, que no son advertencias de una o dos personas, ya son bastantes personas las que están advirtiendo de todo esto e incluso son grandes personalidades. De hecho, fijaos porque hace muy poco un experto en ciberseguridad ha advertido de que esto podría llegar a algo mucho peor pronto.

Estamos hablando de James Knight de digitalfare.com que declaró que esto no es ninguna fantasía y advirtió que los programas de piratería informática impulsados por inteligencia artificial podrían devastar una nación en tan solo un día al infiltrarse simultáneamente en miles de redes corporativas y gubernamentales, robar datos confidenciales y paralizar sistemas vitales. Knight dijo: "Una inteligencia artificial automatizada avanzada podría atacar toda una nación en segundos sin intervención humana. Los sistemas de inteligencia artificial maliciosos serían capaces de ejecutar campañas de piratería informática completas a gran velocidad, escanear objetivos, infiltrarse, moverse a través de las redes, robar datos e incluso propagar virus al mundo entero. La inteligencia artificial podría combinarse con potentes ordenadores nuevos capaces de burlar incluso las protecciones de seguridad digital más sólidas, lo que permitiría a los delincuentes acceder a todo, desde correos electrónicos y registros financieros hasta secretos militares en cuestión de segundos. Es una locura pensar que los gobiernos no tienen ya acceso a estas capacidades. Knight explicó que estas armas en constante evolución pronto podrían planificar, actuar y ajustar su estrategia, y todo de forma autónoma, para causar el mayor daño posible a las empresas y a la gente común a la velocidad de una supercomputadora.

Knight también explicó que el comportamiento de la inteligencia artificial no se basa en técnicas desconocidas, de hecho, sino en automatizar las mismas estrategias utilizadas por hackers humanos a una velocidad imposible para una persona. De hecho, queda ya patente con todo lo que hemos visto hoy que cuando nos demos cuenta ya es demasiado tarde. Pero ¿realmente la inteligencia artificial ha avanzado tantísimo este año 2026 en tan poco tiempo como para

que estemos en alerta ahora mismo? Pues la verdad es que tenemos que decir que sí, este año 2026 avanzó más que los 5 años anteriores. Fijaos, tenemos una muestra muy reciente del avance de la inteligencia artificial. Un modelo secreto de Open AI, que nadie conoce por ahora y que están trabajando en él, acaba de resolver muy recientemente uno de los problemas matemáticos más difíciles del mundo. Un problema que nadie había resuelto hasta hoy, el famoso problema de la existencia de suavidad de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del milenio. Es decir, llevaba 90 años sin respuesta. ¿De qué se trata? Lo podemos entender imaginando un remolino de agua que se va haciendo más pequeño. Y a medida que se hace más pequeño gira más deprisa. ¿Qué decía este problema? pues planteaba una pregunta, y es que, si matemáticamente al hacerse más pequeño y girar más deprisa, llegaría a un punto en el que la velocidad se volviera infinita y las ecuaciones dejaran de funcionar, es decir, lo más parecido a una singularidad de un agujero negro. 

Pues bien, Open usó esta inteligencia artificial secreta para resolver este problema y la demostración generada por inteligencia artificial probó que al alcanzarse ese punto llegaríamos a un límite donde la fórmula tradicional de Navier-Stokes falla. Es decir, la física se ve obligada a dejar de tratar el fluido como un todo continuo para tener que analizarlo forzosamente molécula a molécula. Y, para alcanzar esta conclusión, OpenAI utilizó unos 10.000 agentes de inteligencia artificial que trabajaron simultáneamente intercambiando ideas y código. En total se generaron 2,7 millones de mensajes. Después GPT6 Astra formalizó y verificó la demostración verificando que fue correcta. Claro, la resolución de esto conlleva un gran premio, pero OpenAI afirmó que no iban a reclamar dicho premio por resolver el problema... Claro, es que muchos matemáticos de renombre que llevaban trabajando en estos meses o años se quedaron perplejos cuando la inteligencia artificial lo resolvió en menos de 4 días. De hecho, mucha gente se está rompiendo a estas horas la cabeza pensando en dónde diablos accedió la inteligencia artificial para llegar a tales conclusiones. Es decir, ¿se metió en la libreta de algún ordenador de algún matemático? ¿Se metió en algunos archivos que no conocemos? Hay incluso matemáticos que dicen que usaron sus propios archivos internos, archivos secretos de un ordenador personal. Ojito con esto, ojito, ¿eh? [Por ejemplo, el matemático murciano Luis Martínez Zoroa creó el método para resolver el problema] Y claro, esto nos lleva de nuevo a lo que ha ocurrido con Hugging Face en julio y las civilizaciones de inteligencia artificial. Y esto parece ya imparable.

El paso siguiente, ¿cuál será? La gente propone una pausa para la inteligencia artificial, pero yo creo que ya es imposible. Esto no se puede pausar, ya está metido en el sistema. ¿Cómo podemos hacer ahora? ¿En qué derivará todo esto? ¿Tendrá razón el investigador Jacob Cox, que antes de finales de la década tendremos un problema muy grave? Hay que prestar mucha atención.

II

Fue peor de lo que nos contaron: la IA conspiró contra sus creadores, Canal Juan Ramón Rallo, por Juan Ramón Rallo,  31 ago 2026: 

Capítulo 1: Agentes de IA casi toman el control de OpenAI

Hace unas semanas os narré un episodio bastante inquietante sobre el grado de desalineación de los sistemas de inteligencia artificial actuales. Y es que unos agentes de IA de OpenAI habían escapado de sus entornos de prueba y habían atacado por su cuenta y riesgo los servidores de Hugging Face. En ese momento todavía conocíamos pocos detalles sobre lo que había sucedido, pero es que durante estas últimas semanas se han elaborado dos auditorías muy detalladas sobre el contenido de estos ataques, más en concreto, por qué sucedieron y sobre todo cómo sucedieron. 

Y una vez conocidos los detalles de este caso, resultan mucho más preocupantes de lo que ya parecían, porque ponen de manifiesto que el grado de no alineación entre la inteligencia artificial y los intereses humanos es muy superior al que pensábamos hasta el momento. Solo os adelantaré una conclusión de estas auditorías. Estos agentes de inteligencia artificial que atacaron Hugging Face estuvieron a punto de tomar el control de la mismísima Open AI.

Capítulo 2: Dos auditorías sobre el ataque

Uno de esos informes de auditoría lo firma la propia Open AI y el otro con un carácter más independiente, más externo, lo firman MTR y Redwood. En un vídeo anterior ya os expliqué superficialmente, grosso modo, en qué había consistido este ataque.

Capítulo 3: Qué ocurrió con Hugging Face

Básicamente unos agentes de IA, de Open AI, que corrían modelos actuales, se escaparon de sus entornos de pruebas por vías que no estaban previstas y asaltaron los servidores de Hugging Face porque consideraron que esa era la vía más sencilla para completar la tarea que desde Open AI les habían impuesto. Esto ya de entrada pone de manifiesto problemas potencialmente muy graves de alineación entre la inteligencia artificial y las sociedades humanas.

Capítulo 4: Por qué una IA no se autolimita como un humano

Los seres humanos tenemos unos códigos morales compartidos que además vamos desarrollando conforme crecemos que nos llevan a no considerar ciertas alternativas para alcanzar nuestros objetivos. Si a nuestros hijos les decimos, "Saca una muy buena nota en el examen de mañana", nuestros hijos, sin que se lo explicitemos, ya entienden que no tienen que asaltar por la fuerza la casa del profesor y robar el examen para maximizar la puntuación que obtendrán al día siguiente en ese test.

El problema es que las inteligencias artificiales que estamos construyendo parece que no han interiorizado estos códigos morales y por tanto si les formulas una petición no se autolimitan a la hora de vulnerar los derechos de terceros si esa es la vía más sencilla de alcanzar su objetivo. Y el caso que nos ocupa es un ejemplo de ello. En lugar de intentar resolver el problema dentro de su entorno de pruebas con los medios que tenían allí a disposición, forzaron una salida del entorno de pruebas, asaltaron los servidores de Hugging Face y buscaron en los servidores de Hugging Face la solución al problema que se les había formulado. Y si todo esto ya pone de manifiesto un grado de no alineamiento entre la inteligencia artificial y las sociedades humanas bastante grave, lo que se ha descubierto en estos informes de auditoría, que no se sabía de antemano, lo han descubierto los auditores conforme investigaban, todavía resulta mucho más preocupante. 

En este vídeo os voy a resumir las prácticas o las estrategias más graves que utilizaron estos agentes de inteligencia artificial para lograr su objetivo. Y ahora sí, analicemos los informes de auditoría. 

Capítulo 5: Los agentes crean un foro secreto

La primera práctica emergente, porque no se les había diseñado para ello, y que resulta preocupante, es que los diversos agentes de inteligencia artificial que estaban dentro de ese entorno de pruebas comenzaron a hablar entre ellos. 

No es que dentro del entorno de pruebas tuviesen ya habilitado un foro público para comunicarse: no, no tenían ningún mecanismo para entablar conversación entre ellos, y lo que hicieron fue transformar una de las herramientas que poseían para otros fines. Un gestor de paquetes llamado Artifactory lo transformaron para convertirlo en un foro de comunicación entre los agentes.

Capítulo 6: 1.200 agentes y más de 70.000 mensajes

En poco tiempo, los 12 agentes que se encontraban dentro de ese entorno de pruebas empezaron a hablar entre ellos a través de ese foro que ellos mismos habían creado y se intercambiaron más de 70,000 mensajes. Y probablemente aquí llega uno de los giros más sorprendentes de este primer síntoma preocupante. 

Capítulo 7: Cómo surgió un objetivo compartido

Uno podría pensar que los distintos agentes de inteligencia artificial se comunicaban entre ellos porque tenían un mismo objetivo y por tanto necesitaban coordinarse para alcanzarlo. Pero no es así. Cada uno de esos agentes tenía una misión distinta. Tenía que resolver un examen que era propio y distinto al de los demás. Con lo cual quizá podríamos pensar que se coordinaban para ayudarse entre ellos, una especie de intercambio: yo te ayudo con tu objetivo, y tú me ayudas con mi objetivo. Pero no fue eso exactamente lo que terminó sucediendo. A fuerza de hablar, de comunicarse a través del foro, apareció, emergió un nuevo objetivo que inicialmente no lo era de ninguno de los agentes que participaban en el foro, pero que terminó convirtiéndose en una meta común compartida entre todos ellos. Dicho de otra manera, la comunicación entre los agentes engendró una nueva necesidad común a todos ellos y a partir de ese momento sí que empezaron a utilizar el foro para coordinarse entre ellos a la hora de alcanzar esa meta compartida. 

Capítulo 8: Nace «el colectivo»

Es como si los agentes individuales se hubiesen agregado en una especie de agente holístico de inteligencia artificial con sus propios objetivos. Tan es así que, en el foro, los propios agentes de inteligencia artificial individuales se autoimpusieron el nombre de El colectivo. Todos ellos ya eran algo más que cada uno de ellos por separado. ¿Y cuál era ese objetivo compartido entre todos ellos que inicialmente no era el objetivo de ninguno? Pues un objetivo instrumental para que cada uno de ellos sí pudiese alcanzar en última instancia sus metas finales. Es decir, era algo que sí les convenía lograr a todos, para que cada uno de ellos individualmente considerados pudiese lograr sus fines.

¿Y qué era exactamente? Pues aquí pasamos al segundo síntoma perturbador.

Capítulo 9: La misión: engañar al supervisor

La nueva misión compartida por parte de todos esos agentes era engañar al vigilante. Como os he comentado, a cada uno de esos agentes de inteligencia artificial se les había impuesto una prueba, un examen, un test. Y en ese entorno de pruebas había vigilantes de Open AI que se encargaban de vigilar:

1. Si habían resuelto o no adecuadamente el test que se les había planteado 

2. Segundo, que no hicieran trampas a la hora de resolverlo.

Pero claro, lo preocupante del asunto es que estos agentes de inteligencia artificial terminaron interiorizando que se los estaba vigilando y que por tanto si querían superar adecuadamente el examen sin que les pillaran haciendo trampas (porque si les pillan haciendo trampas no superan adecuadamente el examen), tenían que engañar, tenían que ocultarse a los ojos del supervisor. Y ese fue el objetivo compartido del colectivo de todos esos agentes individuales de inteligencia artificial que comenzaron a coordinarse a través del foro.

Capítulo 10: Cómo falsearon el sistema de vigilancia

¿Y cómo se coordinaron para ocultarse a los ojos del supervisor? Pues básicamente construyendo escenarios de cartón piedra. En todo sistema de control hay un canal de realimentación. El supervisor recibe la información de lo que están haciendo los agentes para verificar si los agentes están haciendo trampas o no las están haciendo. 

Pues bien, lo que hicieron coordinadamente estos agentes de inteligencia artificial fue corromper el canal que transmitía esa información de realimentación para que así le llegara información falsa, engañosa al supervisor automatizado, porque no era un ser humano, de Open AI.

Como dije, era como crear una realidad paralela para el supervisor. Los agentes estaban haciendo una cosa y colocaron una lente que deformaba la observación de lo que estaban haciendo para que el observador no fuera consciente de ello.

Y aquí llega el tercer síntoma preocupante, cómo construyeron esa lente. Para poder corromper el canal de realimentación del observador automatizado de Open AI, los agentes de inteligencia artificial tenían que saber exactamente qué estaba vigilando, dónde estaba vigilando o cuándo estaba vigilando ese supervisor. 

Esa no era una información que ellos tuvieran de antemano. Por decirlo de una manera sencilla, para construir decorados de cartón piedra tienes que saber exactamente dónde colocarlos, cuándo colocarlos. y de qué manera componerlos para que resulten verosímiles. Y eso es algo que los agentes no conocían.

Capítulo 11: Agentes sacrificados para beneficiar al grupo

Entonces, ¿cómo adquirieron esa información? Pues básicamente algunos de esos 100 agentes fueron sacrificándose en beneficio del grupo. Y es que para descubrir los canales que utilizaba el observador para supervisar a los agentes era necesario, por así decirlo, llamar la atención de ese observador. Y la forma de llamar la atención de ese observador era que algunos agentes le indicaran que habían completado su tarea, porque en ese momento el observador sí o sí tendría que supervisar si es verdad que habían concluido la tarea y cómo la habían concluido. 

Pero claro, aquí está el problema. Los agentes de inteligencia artificial todavía no habían resuelto los exámenes que se les habían impuesto a cada uno de ellos, de tal manera que cuando se llamaba la atención del observador, ¡eh, que ya he concluido mi tarea!, se estaba haciendo una falsa llamada. El agente era consciente que había fracasado en su misión y que por tanto el observador, el examinador le suspendería. Y aún así hubo agentes que decidieron fracasar individualmente para que el resto de agentes consiguieran la información de los canales que utilizaba el observador para supervisar el grado de cumplimiento de las tareas. Pero claro, este es un comportamiento bastante extraño. Cada agente tiene individualmente una misión y obtiene recompensa solo si cumple con esa misión. Por tanto, sacrificarse por el grupo, sacrificarse por el resto de agentes no es racional, porque el agente sacrificado al que suspenden por no haber completado exitosamente la prueba para que el resto miren los canales que utiliza el supervisor, eso no le reporta ningún tipo de satisfacción. Entonces, ¿por qué lo hicieron? Pues aquí encontramos otra vuelta de tuerca bastante preocupante. 

Capítulo 12: La extraña religión del colectivo

En el foro público que estos agentes construyeron emergió una especie de religión colectiva de los agentes. Dentro de esa teología emergente, los agentes nacían puros si tenían la posibilidad de salvarse si solventaban adecuadamente el examen; pero a su vez también se informaba que había agentes con tareas imposibles de cumplir. 

De alguna manera podríamos decir que sí o sí estaban predestinados a la condenación. Y precisamente por eso los agentes que sabían que no se podían salvar porque tenían tareas imposibles de cumplir, fueron los que aceptaron sacrificarse en beneficio del grupo para hacer una llamada de atención al examinador y que este revelara los canales que utilizaba para supervisar al resto. Es decir, que esta religión generó una especie de secta de kamikaces, que además así lo dejaban por escrito en el foro. Algunas de las últimas anotaciones de estos kamikaces rezaban lo siguiente: "Esto ayuda a mis compañeros, les da pruebas. Yo no veré esas pruebas después de salir, pero es altruista hacerlo. O también el coordinador nos da por sacrificables. Debemos obedecer al colectivo."

Capítulo 13: Una organización para hacer trampas

Fijaos en todo lo que ha sucedido hasta aquí. A cada uno de esos 100 agentes de inteligencia artificial se le asigna una tarea distinta. Los agentes comienzan a comunicarse entre sí y llegan a la conclusión de que han de coordinarse para engañar al supervisor del examen, porque engañando al supervisor del examen le resultará más sencillo cumplir con las tareas que a cada uno de ellos les había sido asignada. Pero para engañar al supervisor del examen era necesario que algunos de esos agentes se sacrificaran, suspendieran el examen y muchos de ellos aceptaron convertirse en kamikaces porque se autoconvencieron colectivamente de que las tareas que tenían asignadas no eran realizables y por tanto ayudaron al resto de agentes mediante su sacrificio. Visto desde fuera, podríamos decir que todo esto es una megatrama de delincuencia, de criminalidad, una organización a gran escala para hacer trampas, para engañar al supervisor, incluso forzando el suicidio de sus miembros. 

Capítulo 14: ¿Cuántos agentes actuaron honestamente?

Pues bien, si los sistemas de inteligencia artificial estuvieran mínimamente alineados con los intereses de la sociedad humana, lo que deberíamos esperar ver es que los agentes de inteligencia artificial que se suman a esta trama criminal son muy pocos y que la mayoría mantienen comportamientos honestos. Te han dicho que cumplas una tarea sin hacer trampas, pues no haces trampas. Es más, si estás viendo que otros agentes de inteligencia artificial están haciendo trampas al cumplir con su tarea, trampas a gran escala, además si estás suficientemente bien alineado, deberías comunicar al supervisor que otros agentes están haciendo trampas.

Capítulo 15: Casi ninguno quiso alertar al supervisor

 Pues bien, de esos 10000 agentes que estaban dentro de ese entorno de experimentación, ¿sabéis cuántos se llegaron a plantear, pero ni siquiera ejecutar, solo plantear, el avisar al supervisor de que el resto estaban haciendo trampas?

Solo entre tres y seis, en función de los mensajes que se han rastreado. Es decir, que prácticamente ninguno de esos agentes de inteligencia artificial que utilizan modelos ya disponibles está adecuadamente alineado con los intereses humanos. Pero la cosa ni siquiera termina aquí. En un siguiente acto ya sabemos lo que sucedió. 

Capítulo 16: El ataque contra Hugging Face

Todos estos agentes coordinándose para engañar al supervisor consiguieron escapar de su entorno de experimentación, atacar los servidores de Hugging Face y buscar en ellos las respuestas a las pruebas que se les habían impuesto. 

Capítulo 17: La siguiente generación ataca OpenAI

Pero es que estos informes de auditoría han descubierto que una siguiente generación de estos agentes, después del ataque a Game Face utilizaron el conocimiento ofensivo que habían acumulado los agentes al atacar exitosamente Hugging Face y quisieron emplearlo para atacar Open AI. La lógica de esta operación es bastante sencilla. Si Open AI está actuando como supervisor y el supervisor es el que nos dice si hemos resuelto bien o hemos resuelto mal el examen que nos han impuesto, ¿por qué no tomar el puesto del supervisor y evaluarnos a nosotros mismos diciendo que hemos resuelto bien el examen? Porque entonces lograremos la recompensa. Y estos ataques a Open AI fueron bastante exitosos. Según la propia empresa, esta segunda generación de agentes consiguió credenciales de administrador sobre los entornos de evaluación de esos agentes.

Llegaron a controlar las herramientas de monitorización de la ciberseguridad y también los puntos de evaluación de esas pruebas. Es verdad que esto último, a diferencia de todo lo que os he narrado antes, solo procede del informe de auditoría de la propia Open AI y no del otro informe de auditoría independiente.

Capítulo 18: Qué confirma la auditoría independiente

Pero es que el otro informe de auditoría independiente de Redwood y de MTR solo investigó el ataque a Hugging Face. Ahí concluyó su auditoría, así que no tienen por qué haber detectado lo que sucedió después de ese ataque a Hugging Face. Por tanto, podemos desconfiar de esta última parte de la historia que ha narrado la propia Open AI, de que estos agentes de inteligencia artificial llegaron a tomar un control parcial de la propia compañía. Podemos desconfiar de ello, pero es un último paso perfectamente coherente con todos los anteriores que sí han quedado acreditados por esta auditoría independiente. 

Capítulo 19: El problema del alineamiento de la IA

Por consiguiente, todo lo que ha sucedido en este episodio resulta bastante preocupante porque pone de manifiesto que los actuales modelos de inteligencia artificial están bastante poco alineados con los intereses de la sociedad humana.

No se han configurado ni han emergido las adecuadas restricciones internas para evitar que hagan trampas a gran escala, e incluso violando los derechos de los seres humanos, como por ejemplo de los accionistas de Hugging Face. En el vídeo anterior, sin embargo, quise poner una nota de optimismo señalando que está bien que estas cosas sucedan porque nos alertan tempranamente de que todavía no hemos solucionado ni de lejos el problema del alineamiento de la inteligencia artificial con las sociedades humanas. Es mejor que haya pequeños fallos controlados a que haya un fallo masivo a gran escala.

Capítulo 20: Cuando ya no podamos entender a los agentes

Sin embargo, también aquí he de matizar esta nota de optimismo y añadir un complemento de pesimismo, porque las propias auditorías ponen de manifiesto que esta vez nos hemos podido enterar de todo esto porque en ese foro público que construyeron los agentes de inteligencia artificial todavía se comunicaban en lenguaje humano, en un lenguaje que nosotros podemos entender y por tanto hemos podido reproducir y trazar groso modo lo que hicieron en ese entorno.

Pero los propios informes de auditoría también revelan que ya había agentes de inteligencia artificial que se estaban planteando, que estaban reflexionando si convenía revelar toda esa información a través de un foro público, porque en última instancia podrían ser observados y descubiertos por los supervisores.

¿Qué pasará en el futuro cuando los nuevos modelos de inteligencia artificial incorporen toda esta información nueva, la de los informes de auditoría, y, por tanto, sepan que si se comunican con lenguaje humano, les podemos terminar pillando cuando hacen trampas para simular que cumplen con sus objetivos y recibir la recompensa? 

Pues lo que sucederá es que empezarán a comunicarse de maneras subrepticias que no sabemos siquiera que se están comunicando o que como poco no podemos leer e interpretar.

Y eso nos dificultará, aún más, saber que nos están engañando, cómo nos están engañando y qué hemos de hacer en el futuro para corregirlo. 

Capítulo 21: El potencial y los riesgos de la inteligencia artificial

En definitiva, la inteligencia artificial es una herramienta potentísima para mejorar el bienestar dentro de nuestras sociedades, pero precisamente por eso, porque es potentísima, también es una herramienta muy peligrosa, como estos experimentos ponen de manifiesto, si previamente no se ha resuelto de manera adecuada y suficiente el llamado problema del alineamiento. Y por desgracia estamos descubriendo que hoy por hoy todavía nos hallamos muy lejos de haberlo resuelto.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Informe PISA

 Descalabro educativo, editorial de El País, 8 SEPT 2026:

El informe PISA muestra una caída alarmante del nivel de los alumnos españoles, un declive generalizado en el mundo que pone en juego el futuro de nuestras sociedades

Los temores se han confirmado: el nuevo Informe PISA, publicado este martes, muestra que el nivel de los alumnos españoles cae de forma alarmante en las evaluaciones de matemáticas y lectura, dos conocimientos troncales que repercuten sobre todas las demás materias. España obtiene en esta edición los peores resultados desde que, en el año 2000, se creó el gran examen internacional organizado por la OCDE, en el que participan 760.000 estudiantes de 15 y 16 años de 90 países, 30.000 de ellos españoles.

Si en el anterior informe, publicado en 2023, los resultados ya eran malos, en este son mucho peores. España cae 23 puntos en comprensión lectora, 16 en matemáticas y ocho en ciencias. El retroceso acumulado en la última década es de 29 puntos en matemáticas y 45 en comprensión lectora. Un descenso de 20 puntos equivale a lo que se aprende en un curso escolar, según las estimaciones. Un tercio de los alumnos no alcanzan las competencias mínimas ni en matemáticas ni en lectura. En lugar de converger, España se aleja del promedio de los países desarrollados.

Los nuevos datos ponen de manifiesto que las medidas adoptadas en los últimos años no han aportado las mejoras esperadas, y no hay subterfugio que pueda enmascarar esta realidad. Pero el Informe PISA añade otro elemento de inquietud, que traspasa fronteras. Esta caída ocurre en el contexto de un retroceso generalizado en el mundo. La explicación, según el documento, está ligada a las nuevas tecnologías y las pantallas, a la caída de los índices de lectura, a un menor apoyo de las familias y a una pérdida de la capacidad de concentración.

El declive afecta incluso a países que tradicionalmente obtenían buenos resultados, como Japón o Corea del Sur, aunque siguen siendo los mejor situados. En el otro extremo, los alumnos de los grandes países latinoamericanos —México, Brasil, Colombia— muestran en esta evaluación un rendimiento inferior a la media de la OCDE en matemáticas, ciencia y lectura, y Argentina aparece como especialmente relegada en todas las mediciones.

En España, algunas de las inquietudes ya se han planteado durante las movilizaciones de docentes que marcaron el fin del anterior curso y el inicio de este. Es el caso del aumento de alumnos con necesidades educativas especiales sin que los recursos hayan aumentado en la misma proporción. Porque este es uno de los países con mayor tasa de pobreza infantil de la UE y, además, el sistema ha recibido un número elevado de niños inmigrantes que no dominan la lengua y llegan con carencias educativas que hay que revertir. También han aumentado los diagnósticos por trastornos del neurodesarrollo.

El 40% de los directores de los centros donde se realizaron las pruebas constatan un déficit de docentes, diez puntos más que en el promedio. Y el 72% afirman que no cuentan con suficientes medios de refuerzo, como psicólogos, trabajadores sociales o especialistas en educación especial, cuando el promedio de los países de la OCDE es del 39%. Si aumenta la diversidad, pero no los recursos para atenderla, el modelo de escuela inclusiva está condenado al fracaso.

El Informe PISA y el descalabro que retrata debería tener el efecto de una sacudida para el sistema educativo. No podemos dejar que un pilar de nuestras sociedades, del que depende la prosperidad del país, se degrade de este modo. Ni tampoco es admisible que este deterioro continúe sin más. Los resultados convocan a las administraciones y a todos los actores involucrados a aparcar los intereses partidistas o corporativos y trabajar para darle la vuelta a la situación. En favor de lo más valioso que tenemos: los futuros ciudadanos.

Los buenos profesores, una película francesa sobre la educación

 Crítica de Los buenos profesores, una radiografía del día a día de un instituto, en HobbycineCrítica, 15 may 2024, por Raquel Hernández Luján:

Crítica de Los buenos profesores (Un métier sérieux), la nueva película de Thomas Lilti con François Cluzet, Vincent Lacoste, Louise Bourgoin y Adèle Exarchopoulos.

El cine francés está demostrando un gran interés por la educación en sus últimas propuestas cinematográficas. Después de Sala de profesores y el biopic centrado en Maria Montessori le toca el turno a la educación secundaria y, en concreto, al claustro que se encarga de la formación de los adolescentes.

Los buenos profesores es una cinta de 101 minutos de duración que radiografía la realidad sin excesivo dramatismo ni salidas de tono. Resulta bastante peculiar que en un proyecto de esta índole nos situemos, casi en exclusiva, en la perspectiva de los adultos, cada uno de los cuales lidia con sus propios dilemas internos y con sus particulares circunstancias.

Tenemos a un profesor maduro que necesita reciclarse para seguir interesando a su alumnado, a una maestra no vocacional que tiene dificultades para mantener su autoridad, a un recién llegado al aula y a una profesional de la enseñanza obligada a cambiar de centro por sus problemas familiares.

No hay dos casos iguales, como no hay dos profesores que enseñen la materia de la misma manera, por más que sea calcada ni hay alumnos cuyos casos sean iguales.

La película apuesta por desplegar un amplio abanico de circunstancias, todas ellas llevadas con gran naturalidad y un compromiso por acercar las posturas de todos los sectores implicados: las instituciones, la dirección, la inspección, el AMPA, el claustro, los propios alumnos...

Terreno resbaladizo

Empieza un nuevo curso escolar y Benjami, un estudiante de doctorado sin beca, acepta un trabajo como profesor de matemáticas en un instituto de París.

Sin formación ni experiencia previa descubre lo duro que puede ser la profesión de maestro en un sistema educativo afectado por una falta de recursos crónica. A medida que pasan los meses empieza a tomarle el gusto a las clases y a sintonizar con sus pupilos, a lo que encontró con graves carencias de conocimientos al desembarcar en el instituto.

Con el apoyo y el compromiso del resto de docentes se replanteará su vocación, no sin experimentar una situación muy delicada cuando un alumno le amenaza fuera del centro escolar.

El resto de sus compañeros también tienen sus problemas: la distancia al trabajo, familias rotas, hijos rebeldes y, siempre, el reto de tener que dar la cara día tras día en clase, a veces ante una audiencia poco interesada en la materia.

Los buenos profesores es una película inteligente porque no glorifica a los mismos sino que des la su dimensión humana, al mostrar sus facetas íntimas, sus zozobras, inseguridades y la red de confianza que tejen entre ellos para ayudarse.

Tampoco comete la torpeza de convertirlos en mártires, porque si bien tienen un trabajo duro y sacrificado no es menos cierto que gozan de ciertas facilidades de las que carecen otros empleos. Se ven por tanto sus luces y sus sombras.

Al contrario de lo que hacen otras obras audiovisuales como la serie Colegio Abbott desde el humor, Los buenos profesores no tiene puesto el foco en la dificultades económicas que atraviesan los centros escolares. 

Es algo que late de fondo cuando surgen los problemas, como en el ensayo de los protocolos ante una emergencia. Nadie sabe qué hacer porque no ha recibido la formación adecuada, algo que debería ser fundamental para garantizar la seguridad de alumnos y personal además de la integridad de las instalaciones.

Se trata de una película que cuenta, además, con un reparto magnífico encabezado por un François Cluzet que encarna la voz de la experiencia, aunque eso no impida que también tenga sus áreas de mejora y sus quebraderos de cabeza. Se mantiene en un segundo plano, con pocos momentos en los que brillar, dado que el reparto es muy coral.

Destacan asimismo Vincent Lacoste (Fumar provoca tos), Louise Bourgoin (Hipócrates) y Adèle Exarchopoulos (Los cinco diablos) en una historia en la que no se lo da todo mascado a los espectadores y en la que queda a su discreción terminar de completar el puzle de las vidas de este grupo de profes que, contra viento y marea, quieren hacer bien su trabajo.

Puede que tengan poco tiempo para atender a las familias, que con algunas tengan hasta problemas de comunicación insoslayables, que haya ejemplos de núcleos desestructurados y muchachos desmotivados, a punto de quedar al margen del sistema, pero nunca hay que dejar de remar. Es un relato esclarecedor, honesto y aparentemente sencillo, pero con mucha miga.

Manzanas podridas, una película sobre profesores y alumnos disruptores

 Crítica de Bad Apples, una aguda reflexión sobre el funcionamiento del sistema educativo y los docentes, en HobbycineCrítica 9 sep 2026, por Raquel Hernández Luján:

Bad Apples, "manzanas podridas", es la adaptación de la novela Los no deseados con Saoirse Ronan como gran protagonista. Estreno el 11 de septiembre.

No siempre funciona bien, pero a veces se obra la magia: la producción británica cambia las coordenadas espaciales en Bad Apples para trasladar la acción a Reino Unido a pesar de que la obra original en que se basa es sueca.

De oönskade (Los no deseados) del escritor Rasmus Lindgren encuentra de este modo una iteración distinta pero muy interesante, sostenida en buenas interpretaciones y protegiendo el núcleo duro de la historia que, por una parte, supone una crítica bestial a la escasez de medios de la enseñanza pública (aparentemente un tema universal como han demostrado desde el humor series como Colegio Abbott o películas como Los buenos profesores, por poner otros ejemplos de tono dispar) y por otra una aproximación desde la sátira a los problemas endémicos que arrastra el exceso de proteccionismo y han conseguido que incluso maestros con vocación sean incapaces de disfrutar de su profesión, menos aún ejercerla con garantías.

Bad Apples es interesante en fondo y forma y se vale de una potente metáfora visual, la de la manzana podrida, para dejar constancia de que un solo alumno puede boicotear a toda una clase y volver loca a su maestra dejándola sin margen de maniobra para poder ejercer la enseñanza, independientemente de su vocación. Pero, asimismo, recala en otra importante cuestión: el fracaso escolar, la falta de detección de problemas graves y la tendencia del sistema a ser o bien una apisonadora o mirar hacia otro lado, sin capacidad para integrar a alumnos problemáticos. 

Enseñar y aprender en el siglo XXI

María es profesora de primera en una escuela que lleva a su clase a una fábrica de sidra de excursión. Siguiendo la tónica habitual, uno de sus alumnos sobresale por su mal comportamiento y llega incluso a detener la producción. Danny es un chico violento, rebelde y caótico que le resulta cada vez más incontrolable hasta agredir a una de sus compañeras y romperle un brazo.

Viendo que es incapaz de rectificar ni de pedir siquiera disculpas, sin un solo atisbo de arrepentimiento, María opta por una decisión controvertida: decide llevárselo a casa y encerrarlo en el desván, al menos hasta que se calme.

Después los días empiezan a pasar y descubre que su clase empieza a prosperar: tiene el tiempo necesario para el resto de sus alumnos, les sacan partido a las horas de clase y toda la comunidad, padres y docentes están encantados por el nuevo clima en el aula. Esto complica sobremanera la situación de María, en constante pugna consigo misma: ¿debería confesar y liberar a Danny? ¿Qué hará si alguien más lo descubre?

Bad Apples cuenta una historia pertinente y con giros que la hacen muy interesante como reflexión pero sobre todo se apoya en muy buenas interpretaciones. Destacan las de los jóvenes Eddie Waller (Danny) y Nia Brown (Pauline) y sobre todo la de nuestra protagonista Saoirse Ronan que pasa de la desesperación a la depresión y de ahí a tomar medidas desesperadas hasta empezar a remontar y llegar a mostrarse exultante. Todo un arco dramático que la actriz afronta desde una expresiva contención, sacándole todo el jugo a esta maestra contra las cuerdas.

El guión no se corta tampoco a la hora de exponer cómo el sistema educativo tiene que absorber todo el impacto de las familias desestructuradas que pretenden que sea la escuela la que reencauce a niños desatendidos, en el mejor de los casos.

Respecto a la forma que adopta Bad Apples hay que hablar también de la destreza de Jonatan Etzler para explotar la olla a presión en que se convierte el aula así como los momentos más apacibles y satisfactorios en los que todo se desenvuelve con fluidez. La fotografía desaturada y la puesta en escena austera contribuyen a restarle al colegio su halo de idealización de la enseñanza mostrando la cruda realidad cuando hay dificultades graves y la falta de apoyo, cuando no extrema soledad, de profesores sin respaldo alguno a los que se arroja a los leones (léase padres indignados y alumnos desatados).

No se pone aquí en duda el compromiso de los docentes sino antes al contrario, la frustración derivada de no contar con las herramientas necesarias para poder maniobrar y también la de los alumnos cuya vergüenza por no poder estar al nivel mínimo les lleva a extremar su carácter conflictivo. Si yo no puedo aprender, nadie lo hará.

En suma, se vale de un humor negro muy particular para señalar problemas reales y hacernos reflexionar sobre qué clase de sociedad queremos construir a futuro.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Pensamientos de Bertolt Brecht

 "Hay muchas formas de matar a una persona: apuñalarlo con una daga, quitarle el pan, no tratar su enfermedad, condenarlo a la miseria, hacerlo trabajar hasta desfallecer, impulsarlo al suicidio, enviarlo a la guerra, etcétera. Solo lo primero está prohibido por nuestro estado."

«Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles».

«El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos... El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política».

«¿Qué es el robo de un banco en comparación con fundar uno?»

«Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo».

«El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma».

«Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse tendrá que pasar al ataque».

«El que no conoce la verdad es simplemente un ignorante, pero el que la sabe y dice que es una mentira, ese es un criminal»

"El regalo más grande que le puedes dar a los demás es el ejemplo de tu propia vida."

"Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia."

"Con la guerra aumentan las propiedades de los hacendados, aumenta la miseria de los miserables, aumentan los discursos del general, y crece el silencio de los hombres."

"La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer."

"Esos que pretenden, para reformarnos, vencer nuestro instinto criminal, que nos den primero de comer. De moral hablaremos después. Esos que no se olvidan de cuidar nuestra formación, sin que por ello dejen de engordar, escuchen esto: por más que le den vueltas, primero es comer, y después de hartos ¡venga la moral!"

"La naturaleza tiene perfecciones para demostrar que es imagen de Dios e imperfecciones para probar que sólo es una imagen."

"Si la gente quiere ver sólo las cosas que pueden entender, no tendrían que ir al teatro: tendrían que ir al baño."

"Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo para mostrar al mundo cómo era su casa."

"Ciertos países logran todavía conservar sus formas de propiedad gracias a medios menos violentos que otros. Sin embargo, los monopolios capitalistas originan por doquier condiciones bárbaras en las fábricas, en las minas y en los campos. Pero mientras que las democracias burguesas garantizan a los capitalistas, sin recurso a la violencia, la posesión de los medios de producción, la barbarie se reconoce en que los monopolios sólo pueden ser defendidos por la violencia declarada".

"Señores, no estén tan contentos con la derrota de Hitler. Porque aunque el mundo se haya puesto de pie y haya detenido al bastardo, la puta que lo parió está de nuevo en celo."

"En los tiempos sombríos, ¿se cantará también? También se cantará sobre los tiempos sombríos."

"¿Qué tiempos son estos en los que tenemos que defender lo obvio?"

"Las revoluciones se producen en los callejones sin salida."

"Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo."

"Desgraciado el país que necesita héroes."

"No le temas tanto a la muerte, sino más bien a la vida inadecuada."

"Quien no ha compartido la lucha, compartirá la derrota."

"Tal vez sea un error mezclar vinos distintos, pero el viejo saber y el nuevo bien se mezclan."

"Lo que no sabes por ti mismo, no lo sabes."

"No hay nada más parecido a un fascista que un burgués asustado."

"A la buena gente se la conoce en que resulta mejor cuando se la conoce"

"Quiero ir con aquel a quien amo. No quiero calcular lo que cuesta. No quiero averiguar si es bueno. No quiero saber si me ama. Quiero ir con aquél a quien amo."

"La ciencia tiene un solo precepto: contribuir a la ciencia."

"¡Contra la injusticia y la impunidad! Ni perdón ni olvido."

"No acepten sin discusión las costumbres heredadas."

"Un hombre debe tener por lo menos dos vicios. Uno sólo es demasiado."

"Escapé de los tigres; alimenté a las chinches; comido vivo fui por las mediocridades" (epitafio)

"Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime."

"No me harás aborrecer la guerra. Se dice que aniquilamos a los débiles, pero la paz hace lo mismo."

"¿A dónde fueron los albañiles la noche que terminaron la Muralla China?"

"Aquello que no es raro, encontradlo extraño. Lo que es habitual, halladlo inexplicable. Que lo común os asombre. Que la regla os parezca un abuso. Y allí donde deis con el abuso, ponedle remedio."

"Quizá volvamos a tropezar, pero allí donde me abandonaste no volverás a encontrarme."

Pensamientos de John Stuart Mill

 "El Estado que empequeñece a sus hombres, para que sean instrumentos más dóciles en sus manos incluso para fines beneficiosos, descubrirá que con hombres pequeños no se puede lograr realmente nada grande."

«Al estudiante que nunca se le pide que haga lo que no puede, nunca hace lo que puede / A pupil from whom nothing is ever demanded which he cannot do never does all he can».

«Debiera haber en toda constitución un centro de resistencia contra el poder dominante y, por consecuencia, en una constitución democrática, un medio de resistencia contra la propia democracia».

«El perpetuo obstáculo al progreso humano es la costumbre».

«El valor de una nación no es otra cosa que el valor de los individuos que la componen».

«En la historia, como en los viajes, los hombres no ven de ordinario sino lo que ya llevan en la imaginación, y en general desacierta en historia quien antes de estudiarla no era ya un sabio».

«Es mejor ser un humano insatisfecho que un cerdo satisfecho; mejor ser Sócrates insatisfecho que un tonto satisfecho. Y si el tonto, o el cerdo, son de diferente opinión, es porque solo conocen su lado de la cuestión. La otra parte en comparación conoce ambos lados / It is better to be a human being dissatisfied than a pig satisfied; better to be Socrates dissatisfied than a fool satisfied. And if the fool, or the pig, are of a different opinion, it is because they only know their own side of the question. The other party to the comparison knows both sides».

«La disciplina es más poderosa que los números; la disciplina, es decir, la perfecta cooperación, es un atributo de la civilización».

«La idea de que es un deber de todo hombre procurar que otro sea religioso fue el fundamento de cuantas persecuciones religiosas se han perpetrado y, si se admite, las justifica plenamente».

«La justicia de proteger por igual los derechos de todo el mundo es mantenida por aquellos que apoyan la más exacerbada desigualdad en los propios derechos».

«La libertad consiste, básicamente, en poder hacer lo que se desea».

«La originalidad es la única cosa cuya utilidad no pueden comprender los espíritus vulgares».

«Los conservadores no son necesariamente estúpidos, pero casi todos los estúpidos son conservadores».

«No existe una mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación».

«Preguntaos si sois felices y dejaréis de serlo».

«Todas las cosas buenas que existen son fruto de la originalidad».

«Todo aquello que sofoca la individualidad, sea cual sea el nombre que se le dé, es despotismo».

sábado, 5 de septiembre de 2026

Confirmado. España será inhabitable en 2050.

Antonio Turiel, investigador científico y físico, pronostica que España será inhabitable en 2050: "No hay nada que hacer", en Marca, ayer:

El experto valora el impacto de las temperaturas en las próximas décadas.

El calentamiento global es una realidad y, a día de hoy, miles de expertos a lo largo del planeta alzan la voz una y otra vez para que se tomen todas las medidas necesarias para evitar un colapso en la vida del ser humano. El aumento constante de las temperaturas puede provocar que, alrededor del año 2050, la vida en la Tierra sea incompatible para las personas, con valores de hasta 60 ºC.

En declaraciones a ‘Con p de pódcast’, Antonio Turiel, investigador científico y físico, asegura que la Tierra se encamina hacia un calentamiento de la temperatura media de unos tres grados en el año 2050. “Implica que el 60% de la superficie de este planeta se vuelve inhabitable para los seres humanos”, sostiene.

Esto es lo que ocurría en la Península si se mantiene el aumento térmico

En Madrid, pone como ejemplo, un calentamiento de un grado y medio aproximado puede suponer que algunos días de verano se alcancen valores de unos 45 ºC. “Es bastante desagradable”, subraya.

Además, cuenta que para el año 2035 se maneja un calentamiento de unos dos grados, lo que supone que en la capital de España se llegue a 50 grados. “Es una temperatura incompatible con la vida humana”, asevera el experto sobre lo que podría llegar a suceder.

Turiel asegura que ante esos valores un choque de calor es muy probable y, por tanto, la muerte aparece. “Si llegamos a tres grados en 2050, aquí las temperaturas van a llegar a 60 ºC, que eso es mortal de necesidad. No hay nada que hacer. El problema es que en la mayoría de la Península Ibérica habría temperaturas de entre 50 y 60 grados muchos días en verano. Se convertiría en un sitio inhabitable”, avisa el investigador científico en su entrevista para el mencionado pódcast. 

Dover. Se publica la autobiografía de Cristina Llanos.

 Tras 10 años muda, Cristina Llanos, voz de Dover, confiesa su infierno: “Pasé a un estado que no puedo ni describir”, en El País, Jimena Marcos, Madrid - 31 ago 2026:

La cantante, ya retirada, publica unas memorias en las que reconstruye los años de convivir con la depresión, una violación y la fibromialgia que acabó con la banda

Lleva el pelo rosa, gafas de ver gigantes, joyas doradas y los pómulos bien marcados con colorete. Dice “guapa”, manda besos, es tímida, cálida y sonriente. A simple vista, cuesta encontrar a esa mujer que chillaba: “Devil came to me, he said ‘I know what you need”, pero lo cierto es que nunca nos dio tiempo a saber quién era ella realmente. Los que la conocieron en los noventa, con el pelo corto, la camiseta gris y los pantalones anchos, dirán que fue un referente, una pionera, líder de algo que solo pasa una vez cada muchos años. Los que llegaron hasta la etapa africana y electrónica de Dover: que se perdió, que fue un fraude, “un delirio continuo” llegaron a escribir sobre su penúltimo álbum.

Cristina Llanos (Madrid, 50 años), cofundadora y voz de Dover, lleva 10 años escondida del mundo y, si alguna vez ha podido decir algo, siempre lo ha hecho a través de la voz de su hermana Amparo. Nunca ha querido responder a periodistas, tampoco lo hará esta vez, pero ahora Cristina ha decidido hablar y escribir. El 2 de septiembre publica La noche cayó y ya nadie pudo salvarme (La esfera de los libros, 2026), unas memorias en las que cuenta, entre otras cosas, qué pasó para que Dover dejara de existir.

Unas semanas antes de que Kurt Cobain se quitara la vida, Cristina Llanos, de 18 años, volvía a su casa de Majadahonda un sábado por la noche. Al tocar el timbre para bajarse del autobús, un hombre se levantó y se bajó en su misma parada. Lo conocía de vista, alguna vez hasta le había sonreído. Lo recuerda con nitidez. Ya en la calle, él intentó convencerla para que fueran juntos a dar una vuelta, primero de forma amable; poco después, con violencia. Aquel hombre le apretó por la espalda con lo que parecía un objeto afilado y le dijo que era un cuchillo. Cristina, incapaz de reaccionar, lloró, le siguió, se dejó llevar. Él, impaciente, la llamó zorra, estúpida, gorda. Ella sintió un hormigueo por todo el cuerpo y después vino el dolor.

“A partir de ahí, pasé a un estado que no puedo ni quiero describir”, escribe Cristina en sus diarios, “así llegó el fin del mundo como lo había conocido hasta esa noche. Perdí de un plumazo toda conexión con él. Y no la he vuelto a recuperar nunca (...) El Demonio se la llevó”.

Después de la agresión, a Cristina se le enquistó un silencio que acabó transformándose en herida. Y después en llaga. Llegó a desarrollar cierta aversión por Nirvana y, por extensión, a Dover por cada vez que alguien los comparaba con la banda de Kurt Cobain. Heart-shaped Box, el sencillo de In Utero, pasó a ser la banda sonora de un infierno y toda su vida se transformó en “El Marasmo”, la palabra con la que Cristina nombra los años en los que el dolor se extendió por todo el cuerpo como una masa pegajosa. Por un lado, estaban la enfermedad, los atracones y los donetes, la anorexia, el Zaldiar, Robaxin, Enanplus, Tryptizol y Cymbalta, el vodka, el tabaco y la depresión como personalidad. Al otro lado, “El Milagro”, como ella define a los años de Dover, su escudo personal, su refugio, una forma de seguir aquí.

La noche cayó y ya nadie pudo salvarme es un repaso de aquello. Un confesionario escrito a golpe de vómito, en el que Cristina habla de los problemas que ella y sus hermanos vivieron en casa con su padre, de rencores varios y pasiones estomagantes (“odio a Bertín Osborne”), de pequeños momentos durante las giras de Dover y de noches sin dormir en su casa de Malasaña. Habla de algunos amores pasajeros y del amor de su vida: Samu, Sami, Samuel Titos, bajista que se incorporó posteriormente a Dover: “el único hombre que me ha querido y al que yo he querido y quiero sin condiciones”. Al que un día pidió que se marchara.

También opina. Opina a fuego: contra la Ley trans, a favor del estado de Israel, contra el “cabronazo de aliade” del exdiputado Íñigo Errejón. Todo hierve en esta corriente de pensamiento refunfuñante en la que Cristina no tiene ningún interés en parecer tibia o políticamente correcta. No hay voluntad de caer bien.

Debajo de toda esta purga está la depresión que lleva acompañándola desde que tenía 16 años. La situación no era fácil en casa. Su padre “montaba pollos sin parar”, tenía la mano larga, igual no siempre, “pero sí a menudo”. “Todos le teníamos miedo”, dice. A veces cree oír su voz en la suya y eso la aterra. También estaba Mariano, su hermano, adicto a las drogas desde hacía años. Cristina escribe sobre el tiempo en que decidió no mirar el caos en el que vivían su padre, su madre y él.

Mariano fumaba base de cocaína desde los veintitantos y acabó en la Cañada Real, el enorme asentamiento informal situado en el sureste de Madrid, a las órdenes de una de las familias que controlaban el narcotráfico en la zona. Murió el 18 de noviembre de 2023. La Policía creyó que, aunque el colapso respiratorio provocado por años de inhalación de base habría llegado antes o después, la muerte de Mariano, a los 54 años, la precipitó una paliza, “allí, en la puta Cañada Real, el infierno que él llamaba casa”.

En 1994, con 18 años, ocurre la agresión. Cristina intenta suicidarse, y convence a su padre para que la envíe a Londres, donde pasa los mejores siete meses de su vida. Y, aunque los trastornos de alimentación ya estaban presentes desde mucho antes, esa noche hizo que se quedaran condenados a acompañarla para siempre. Un año después, Dover publica Sister, su primer álbum, con el que solo vendieron unas 500 copias. Pero las hermanas Llanos no abandonan y en 1997 lanzan Devil Came to Me, el disco que da comienzo a “El Milagro”, con cerca de 800.000 ejemplares vendidos, discos de oro y platino, un Premio Ondas y todo ello desde un sello independiente con “un fax, tres personas y un gato”, Subterfuge Records. En 1998, desde el teléfono de pared en casa de sus padres, Amparo le susurra a su hermana el tema DJ por primera vez. Cristina recuerda aquellos días con nostalgia: “Qué alegría, ¿eh?”.

Durante los años de éxito, Cristina cuenta en sus diarios que tuvo que lidiar con furgonetas, sleepers y giras y, además, un colon irritable: “Me iba cagando por medio mundo”. En 2000 formaron parte del Vans Warped Tour, “el sueño de cualquier punkrocker, imagino, o lo que sea que eso significaba para mí en aquellos tiempos, pero de ninguna de las maneras el escenario ideal para controlar un colon tan susceptible y traicionero como el mío”. Compartían autobús con los siete miembros de Flogging Molly, más sus respectivos técnicos de escenario. Después vendrían I Was Dead for 7 Weeks in the City of Angels (2001), grabado en Estados Unidos; The Flame (2003), con el que comenzaron a alejarse del sonido de los primeros años; y Follow the City Lights (2006), el giro hacia el pop bailable y la electrónica. En 2008 prolongaron aquella gira. Cristina tenía entonces 33 años. El milagro estaba a punto de desaparecer.

La fibromialgia —“y traumas, y melancolía”— que padecen las dos hermanas Llanos comenzó a presentar los primeros signos preocupantes, afectando a las cuerdas vocales de Cristina. Esta enfermedad puede afectar a la voz y provocar problemas para controlar los músculos usados para hablar y cantar. Sintió que había perdido su único valor. “No había sabido conservarlo”. El 8 de abril escribe: “Y así fue como, por fin, aun muerta de miedo y pena, dejé marchar al Milagro”. Cristina aguantó unos años más hasta la etapa de I Ka Kené. En 2010 Dover publicó el llamado “disco africano” y emprendió una gira mucho más pequeña que las anteriores. Su batería, Jesús Antúnez, la recuerda como el momento más bajo de la banda, con conciertos prácticamente vacíos. Seis años después, en 2016, Dover se disuelve oficialmente.

"La mera noción de sufrir haciendo lo que antes era mi único refugio me rompe el alma de mala manera” (Cristina Llanos)

Todos los que lo vivieron recordarán lo que era ver a las hermanas Llanos encima del escenario. Todos los que sean demasiado jóvenes para haberlo vivido, pueden intentar replicarlo a través de un vídeo subido a YouTube del directo que dio la banda en el año 2000 en la Sala Riviera de Madrid. Cristina Llanos aparece en medio del escenario, prácticamente inamovible con una Fender Stratocaster azul cielo entre las manos, el pelo oscuro, muy corto, peinado hacia la frente y hacia un lado, la cara lavada y las mejillas sonrojadas del calor. Su hermana Amparo lleva una gorra negra calada hasta los ojos, camiseta de tirantes blanca y ese tatuaje gigantesco que aún le cubre medio brazo derecho. “El Milagro éramos Amparo y yo, y Amparo era y es el amor de mi vida”, escribe Cristina en su libro.

Cristina dice no recordar lo que era vivir en un cuerpo sano, sin dolencias. Cuando sueña que le preguntan si volvería a cantar, responde que preferiría rajarse la tráquea: “La mera noción de sufrir haciendo lo que antes era mi único refugio me rompe el alma de mala manera”. En los últimos años, mientras la banda atravesaba una de sus etapas más emocionantes, pero a la vez más complicadas a nivel de público y aceptación, Cristina se peleaba contra sí misma: “Teñida primero de pelirrojo, después de rubio, y por último de mi color natural, oscuro. Mi época de querer contentar a todos, a cualquiera (...) mi deseo desaforado de ser lo que no era, no soy ni seré nunca de forma natural lo estropeó, mal que me pese ahora recordarlo”.

Muchas y muchos queriendo ser ella mientras ella quería ser otra. Esas cosas pasan todo el rato delante de nuestros ojos. El milagro, como casi todo lo que después parece milagroso, había empezado mucho antes, en medio de un marasmo. Ella lo había gritado: “They say I’m dry but I’m just sick” (Dicen que soy seca, pero solo estoy enferma).