miércoles, 23 de septiembre de 2009

Ha muerto Alan Deyermond


Ha muerto Alan Deyermond, el gran hispanista y medievalista inglés, y esto ha causado una gran polvareda en el Hispanismo. Esta es una entrevista con Deyermond publicada en El País:

El País, 23-IV-2006

Este hombre enjuto, delicado, educadísimo se ha pasado su vida, que empezó en Egipto hace 73 años, mirando qué pasó en la Edad Media española, y es casi un pariente de los personajes de El Cid o de La Celestina. Al contrario de lo que pueda pensarse, este sabio no es un genio despistado y perdido en aquel mundo de nubes de colores que él identifica con el medievo, sino que es un ciudadano actual, un liberal británico (militante del Partido Liberal Demócrata, aunque últimamente se olvidó de pagar las cuotas) que anda preocupado por las consecuencias de algunos desastres mundiales, entre ellos la invasión de Irak. Cuando fuimos a verle, en la recoleta e histórica ciudad inglesa de St. Albans, el taxista que nos condujo, un musulmán, supo que íbamos a entrevistar a un personaje que sabía mucho del pasado de España, y nos dijo: “Ah, la Inquisición”. Cuando le contamos la anécdota a Alan Deyermond, sentado en medio de sus innumerables libros (pero no en su despacho –“es un desastre, se llevarían ustedes una impresión horrible de mí”–), este catedrático y maestro que ha enseñado hasta hace poco en el Queen Mary College de Londres, vegetariano estricto, maestro de numerosos medievalistas españoles y de todo el mundo, levantó el dedo y señaló, como si se dirigiera al taxista: “Sí, pero España no tiene Guantánamo”. La casa de Deyermond es una pacífica vivienda en la que él y su mujer, Anne, también profesora, atesoran recuerdos de una larga vida en común; uno de esos recuerdos, de los más queridos, es Tom, el caniche grande que el profesor llevaba a sus clases, para regocijo de sus estudiantes, y del propio perro. Tom murió hace unos años, y junto al jardín trasero de la casa están sus cenizas reposando después de una vida que les dio alegría a sus ahora nostálgicos dueños. De Tom, precisamente, empezamos a hablar; y no sólo de Tom, sino del Mío Cid, uno de los grandes personajes del elenco de los intereses históricos de Alan Deyermond. Xelo Sanmateu, una de las colaboradoras españolas de este especialista en el Cid y en la Celestina, entre otros personajes de la historia medieval española, nos había advertido de la pasión del profesor por Tom, que en efecto es, como aquellos personajes de la historia, una presencia viva con la que el medievalista también conversa.

Parece que ‘Tom’ era todo un personaje, también en clase…

Imagínate. Incluso hacía el papel del león del Cid, porque era un caniche grande…

Y usted le implicaba en las clases…

Sí, le decía: “Tom, quizá esto no te interesa mucho, pero tengo que contarlo”. Y cuando no le interesaba algo se dormía, como los alumnos. Un día estaba explicando un episodio del Cid; Tom dormía a mis pies, y le dije: “Tom, márchate”, y él se levantó, como si estuviera pendiente de toda la clase, y se fue. Los alumnos lo premiaban, siempre que hacía cosas así, con un aplauso inmenso.

¿Cómo fue su relación con ‘Tom’?

Fue como nuestro hijo. Vivió casi 14 años, que es poco tiempo; nuestro segundo perro, también un caniche grande, vivió 15. Nuestro primer perro, un caniche mediano, vivió más de 15. Tom tuvo problemas de salud en los últimos años, y eso le acortó la vida. Nuestro primer perro estuvo con nosotros mucho antes de nacer nuestra hija; era un caniche grande, negro. Creció con ella, y ambos mantuvieron una rivalidad intensa. Un día nuestra hija, que ya tenía ocho años, le dijo a mi mujer, Anne: “A veces siento que aprecias más al perro que a mí”. Y Anne le dijo, con toda naturalidad: “¡Cómo puedes decir eso! Sabes perfectamente que no hacemos ninguna diferencia entre vosotros”.

¿Cómo era usted como profesor?

Eso se lo tiene que preguntar a los alumnos… Dar clases ha sido mi vocación… Mi madre fue profesora en la escuela primaria; era muy buena, llegó a directora. Supongo que es algo que heredé.

Y sus profesores también le enseñarían…

Entre mis profesores de Oxford hubo una gama muy amplia. Hubo pésimos, hubo buenos o excelentes, y hubo uno magnífico. En la universidad entré a estudiar francés y español. La parte de francés fue catastrófica. ¡Los idiomas modernos se enseñaban como si fueran lenguas muertas! No había clase de conversación, por ejemplo, ni se obligaba a los estudiantes a viajar en busca de la lengua que aprendían… Además, en el caso del francés, la enseñanza de la literatura era malísima. La del español fue mucho mejor. Por eso me cambié, y me dediqué por completo al español.

Usted ha dicho que el francés tiene en el mundo “una prevalencia ilógica”. ¿Está el español infravalorado como lengua?

Hace 50 años era así. Ahora es distinto, ahora la gente se da cuenta mucho más de la importancia del español como lengua mundial, mientras que el francés ha perdido algo de su prestigio.

¿Y qué pasó para que el español haya recuperado terreno?

En parte sospecho que por el aumento de los viajes por avión, y en parte también a la importancia creciente de América Latina. A nivel personal sucedía una cosa: aunque uno no supiera bien el idioma, a los españoles les encantaba que uno intentara hablar su lengua, pero los franceses te despreciaban si no lo hacías bien…

En Inglaterra también ocurre: si usted no habla un inglés perfecto le desprecian…

Eso no lo hace gente que tenga cierta formación… Pero déjeme que le cuente esta anécdota. Hace más de 40 años estaba investigando en Palencia unos documentos en el archivo de la catedral, y me hice amigo del bedel, que me invitó a su casa, a tomar café. ¡Para mí fue un honor inmenso, porque entonces no era común que los españoles invitaran a un extranjero a su casa! La mujer del bedel no leía tanto como su marido, y cuando acabó la visita ella me preguntó de dónde era. Cuando le dije que era de Inglaterra quiso saber qué idioma hablábamos en mi país. El bedel hizo signos de alarma. Pero ella no se arredró y me dijo: “Así que eso que usted nos viene hablando es inglés”. “No, señora”, le repliqué, “pretendía ser español”.

Usted ha estado pendiente de la Edad Media, ¿pero cómo ha visto la evolución cultural y política española de nuestro tiempo?

Fui a España en 1952, aún en los años peores de la dictadura… En la democracia, España ha dado de sí un aspecto magnífico. Culturalmente, el cambio me alegra, aunque veo signos alarmantes en costumbres relacionadas con las drogas o con la promiscuidad sexual, y no sólo en España… Cuando fui por primera vez, la gente tenía miedo de hablarte; ahora puedes tener relaciones amistosas con cualquier español. Me encanta ir a España.

Y ha vivido la evolución española como si fuera un español…

En cierta manera. Voy con frecuencia, seis o siete veces al año. Y vienen muchos españoles a verme y a estudiar conmigo…

Debe de ser gratificante que los alumnos que tuvo quieran seguir aprendiendo de usted una vez jubilado…

No lo había previsto y me gusta mucho. Cuando me jubilé, en el verano de 1997 –porque la jubilación a los 65 años es obligatoria–, te dan un título de catedrático emérito; significa tan sólo que has sido catedrático y que no estás en la cárcel… Pues cuando me jubilé seguí dirigiendo las tesis que ya dirigía, no podía aceptar nuevas… Tuve propuestas para enseñar en California, y eso me permite seguir siendo profesor. Del mismo modo, cada año doy una semana de clases en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en Madrid… Es un curso de alta especialización. Es muy enriquecedor para mí.

¿Y usted sigue aprendiendo?

Sí, sobre todo de los jóvenes.

¿Y qué está aprendiendo ahora?

Recopilo nuevos datos bibliográficos, encuentro nuevas maneras de enfocar obras que ya conocía, y trato de conocer obras y escritores que no conocía.

Ahora son los estudiantes los que le marcan a usted los asuntos pendientes…

Para mí la enseñanza ha sido una calle de sentido doble. Al principio, los alumnos aprendían más de mí que yo de ellos; eso era en la licenciatura. Pero cuando se acercan a la tesis, yo aprendo mucho más de ellos que ellos de mí…

¿Qué le preocupa ahora más de todo lo que ha estudiado como medievalista?

Hay demasiados temas. Paso mucho más tiempo del que quisiera leyendo trabajos de otras personas; soy editor en el sentido inglés, me preocupo de que esos textos sean adecuados… Dos años antes de jubilarme lancé una colección monográfica con lo que salía de mi seminario de investigadores… La colección empezó en 1995, y este mes publicamos el tomo 50. Me obliga a leer la correspondencia con los autores, a leer las pruebas, y a menudo incluso maqueto los libros… Tengo otro proyecto que me ocupa mucho tiempo… La British Academy celebraba su centenario [nació en 1902] y me encargó un tomo sobre los estudios medievales en Gran Bretaña en el siglo XX… ¡Casi 30 capítulos, sobre historia, literatura, arqueología, musicología…! He trabajado con 30 colaboradores y ha sido una pesadilla, en parte por incompetencia mía, en parte por la riqueza y variedad de la naturaleza humana que se ha revelado en algunos colaboradores y en parte también porque a medio camino del proyecto me operaron del corazón, una operación muy dramática, ¡a corazón abierto! Pero, gracias a Dios, ese tomo, de 850 folios, ya está en imprenta. Esto me deja más tiempo para la investigación…

¿Y lo que más le preocupa a usted mismo?

La literatura perdida. Publiqué hace años el primer tomo de mi catálogo sobre épica y sobre romances perdidos. Tengo que publicar tres tomos más de este catálogo de obras perdidas. Y me interesa mucho el bestiario medieval, la seudozoología…

¿Qué ha encontrado en la literatura perdida?

No encuentro obras perdidas; sí estudio fragmentos, alusiones a libros que ya no existen; estudio catálogos de bibliotecas medievales, lo que dicen varios autores de su propia producción…

¿Tenemos nosotros más literatura perdida que los británicos, por ejemplo?

Probablemente sí, pero sólo para la literatura inglesa existe un libro muy bueno –no es un catálogo– que se llama The lost: the literatura made in England; pero en el francés, el italiano, el español o el latín medieval no tenemos los estudios correspondientes, y no hay catálogo de la literatura perdida tampoco en catalán o portugués…

Usted es un hombre de este siglo. ¿Se puede sentir contemporáneo de la Edad Media? ¿Qué le dice ese periodo?

El mensajero, una novela inglesa de hace 40 años, que luego fue película de Joseph Losey, empieza con esta frase: “El pasado es un país extranjero…”. Aunque técnicamente para mí España es un país extranjero, no lo es en la medida en que lo pueden ser Rusia, Francia o Italia… Cuando voy a España me siento en mi país, yo soy hijo adoptivo de España… Del mismo modo, la antigüedad clásica es para mí un país extranjero, pero después de haber estudiado tanto la Edad Media, cuando leo una obra medieval no la leo con ojos de hombre medieval, pero sí soy consciente de cómo la habría leído un medieval…

¿Cómo eran los hombres medievales?

Mucho más lógicos de lo que se cree. El gran medievalista C. S. Lewis dice que en la Edad Media la gente sabía más o menos cuándo una idea se había comprobado y cuándo no. Tenían un acercamiento lógico a las ideas, algo que ya no es común.

¿Cómo eran las relaciones personales en la Edad Media, y las relaciones con el poder?

No lo sabemos todo… Las cartas personales, que había pocas, son también un poco oficiales… Se han descubierto cartas, que ahora son famosas, de una familia de Norfolk; casi todas eran de mujeres. Y hay una pequeña colección de una barcelonesa, Seleneta de Tous, que se queja de las ausencias de su marido. Se expresa de manera elocuente, con un espíritu independiente.

Había también en ese tiempo cartas y libros para ayudar, para consolar… Como los libros de autoayuda de hoy…

No era lo mismo. Esos libros de hoy se hacen para un mundo sin Dios. No digo que hagan propaganda del ateísmo, simplemente no tienen en cuenta a Dios. Los manuales de la Edad Media se escribieron y leyeron en un contexto con Dios. Por eso existe el concepto del deber moral. Por resumirlo, diría que en los libros medievales se contestaba a la pregunta: ¿cómo puedo ayudar a mi vecino? Ahora la pregunta es: ¿cómo me puedo ayudar a mí mismo?

Usted ha estudiado mucho el ‘Libro de buen amor’…

Es casi imposible estudiar bien el Libro de buen amor, es tan enigmático… Las palabras cambian de significado en una parte y en otra del libro… Es más difícil este libro que La Celestina o que Mío Cid.

¿Cómo concebían el amor en el medievo?

De manera no muy distinta; siempre hubo enamorados y desenamorados… Y bueno, las relaciones han cambiado; entonces hubo mucha menos libertad para los jóvenes, excepto para las campesinas…

¿Por qué?

Porque se iban a trabajar fuera de casa, no había manera de controlarlas; la aristocracia vigilaba más a sus hijos…

¿Qué le hizo interesarse por ese mundo?

Supongo que fue casualidad histórica. Fue una revelación leer el Mío Cid y La Celestina. Estaba en el último año de la licenciatura, quise quedarme en la universidad haciendo el doctorado, y esa revelación fue decisiva.

¿Qué le interesó del ‘Mío Cid’?

Los personajes, la estructura, el diseño… No me interesaron tanto las descripciones de batallas como la disposición del Cid para evitar la recuperación del amor…

¿Le parece ahora muy español el Cid?

No diría que poco español, pero tampoco me parece muy español. Es un hombre muy especial, muy individual…

¿Qué sería hoy?

¡Uf!, quizá presidente del Gobierno.

¿Sabe que el ex presidente Aznar escogió el Cid como su disfraz antes de unas elecciones generales?

Muy acertado.

¿Y el Cid hubiera sido un presidente conservador o progresista?

El Cid histórico hubiera sido probablemente conservador; el del poema hubiera sido más complejo, más interesante.

La Celestina, ¿sería hoy una mujer despreciable o tendría un puesto noble?

Las dos cosas. Piense que hay mucha gente que tiene un puesto noble que es despreciable… En La Celestina vemos una microsociedad femenina, la casa de la Celestina, que funciona dentro de la macrosociedad masculina y es más permanente que ésta… Al final de la obra no sólo ha muerto Calixto, sino que toda la sociedad está en duelo; mientras que si matan a la Celestina, toda su sociedad va a seguir… Yo pienso que la Celestina sería hoy la dueña o directora de una empresa publicitaria, o de contactos…

¿Se divierte usted con lo que hace?

No sólo me interesa, sino que me divierte lo que hago. Mi mujer me decía el otro día que está muy contenta de que mi trabajo me atraiga como hace 50 años. Me pasa desde que conocí a mi tutor, el profesor Robert Pring-Mill… Mi tutor en el primer año de la licenciatura fue Alberto Jiménez-Fraud, que había sido director de la Residencia de Estudiantes. Un hombre muy simpático, pero tenía poca idea de cómo eran los alumnos de Oxford… En la primera semana de mi segundo año vi anunciada una clase informal sobre Calderón, que iba a impartir el profesor Pring-Mill, y fui. Para mí fue una sorpresa que se pudiera explicar literatura de esa manera. Le pedí que fuera mi tutor. Inspiró todo lo que sé como profesor, dirigió mi tesis sobre La Celestina [Petrarca como fuente de La Celestina], que se transformó en mi primer libro, de 1961…

¿Cómo estaba el medievalismo cuando usted se puso a estudiarlo?

Se publicaban pocos libros, y los instrumentos que teníamos a mano eran del siglo XIX o al menos de 1913. No se había iniciado el proceso de editar los textos medievales. El cantar de Mío Cid se estudiaba prácticamente sólo desde el punto de vista histórico, o en todo caso se hablaba del valor nacional, del valor histórico, y al final se le dedicaba un espacio ínfimo al valor poético del texto.

¿Había mucha relación entre ustedes, los medievalistas ingleses, y los españoles?

Poca. Un día le presenté un investigador inglés del teatro medieval a un veterano colega suyo, español. Cuando éste supo en qué trabajaba su compañero más joven le dijo: “Todo lo que se puede saber sobre el teatro español está en mi libro. Buenos días”, y se fue. Es un caso extremo. Ahora, España está llena de medievalistas brillantes, que saben mucho y tienen ideas nuevas, son muy abiertos, generosos; tan generosos que mantienen la impresión equivocada de que yo tengo algo que decir.

Cuando fue a España encontraría un país muy medieval…

No exactamente. Era un país del siglo XIX. Bueno, me corrijo: Madrid era muy del siglo XIX. Y el campo era la Edad Media. La primera vez fui en 1952, para una visita a Granada, con estudiantes. Pasamos un día en Madrid. Me encantó desde el primer momento. Era demasiado joven e ingenuo para apreciar España totalmente. Lo que cambió mi relación con España ocurrió a raíz de la invitación que me hizo el profesor Francisco Rico para que me encargara del tomo de Historia y crítica de la literatura española [editorial Ariel] dedicado a la Edad Media… Me di cuenta de que mi relación con el español se hacía cada vez más fluida, y después de eso siempre me he sentido muy cómodo con España y con el idioma…

Seguro que ya España no tiene los rasgos medievales que advirtió en un principio.

No, pero tiene los rasgos naturales e inconscientes que la relacionan con ese periodo. Claro que tiene edificios medievales magníficos. Pero los españoles no han cambiado tanto, se me ocurre. Y siguen siendo igual de generosos. En ningún otro país se crearía un premio como el Lebrija para los que estudian su medievo… Cuando me dieron ese premio en 1994 tuve oportunidad de decirlo: es un verdadero placer sentir esa generosidad que viene seguramente de la Edad Media, y que a mí siempre me ha emocionado mucho.

Muchos años estudiando nuestro país. ¿Ya sabe de dónde viene, adónde va?

No sé adónde va. Pero ahora estoy más de acuerdo que nunca con Américo Castro: España es el resultado de una fusión, de un conflicto, de una convivencia de tres culturas… No se puede recrear esa convivencia en el mundo, parece que es imposible; esa separación entre las comunidades musulmana, cristiana y judía crece. Puede que me equivoque, pero la divergencia crece…

¿Y su país, el Reino Unido, adónde va?

Me preocupa la diferencia entre pobres y ricos; hay personas que ganan un millón de libras al año y otras que no tienen para vivir dignamente. Esa diferencia se acrecienta, y no es buena… Pasó con Margaret Thatcher; pasa con Tony Blair, que es consecuencia del modelo de su antecesora… ¡Un hombre que pasa las vacaciones con Berlusconi! Me preocupa también el antiintelectualismo de esta sociedad. ¡Hasta en los periódicos serios hay más errores que antes! Antes yo llamaba a los diarios para advertirles de los errores, y hace años se sentían consternados. Ahora no les importa nada cuando les llamo.

¿Y los británicos le perdonarán a Blair su participación en la guerra de Irak?

Es posible, pero yo no se lo perdono. Fue una guerra ilegal, un crimen con la ley internacional en la mano. No es que me oponga a toda guerra, no soy tan pacifista; de hecho, la otra guerra contra Irak, cuando este país invadió Kuwait, me pareció justificada, y la guerra contra Argentina por las Malvinas también me lo pareció. Pero no hubo razón alguna para la invasión de Irak.

¿Le hubiera gustado vivir en la Edad Media?

No, no podría vivir sin anestesia, sin calefacción… Los hombres y las mujeres medievales tienen que haber tenido una resistencia increíble a los dolores.

¿Qué tiene esta época que se parezca a la medieval?

La naturaleza humana… A esta época la veo a veces con admiración, a veces con mucha esperanza y a veces con desesperanza… Un optimismo con muchas precauciones.

Cuando venía a verle, el taxista musulmán ha dicho: “Ah, España, la Inquisición”.

Sí, una imagen. Pero Guantánamo no está en España. La Inquisición fue terrible, pero trabajó con reglas fijas; hubo mucha injusticia, pero no fue caprichosa, como ocurre en tantos países de ahora que se llaman demócratas… Lo de Guantánamo es intolerable. La Inquisición nunca habría tolerado los encarcelamientos sin investigarlos.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Ha muerto Yoshito Ushui


Ha muerto el mangaka Yoshito Usui, el creador de Chin Chan. Uno, que echa de menos desde su infancia al anarquista Guillermo Brown de Richmal Cropton y su inefable pandilla, los Proscritos, ha encontrado en su madurez algo bastante semejante en este crío de cinco años, cuyas trastadas escatológicas contra la rígida y ceremonial cultura japonesa y su tremendo tradicionalismo encubren una gran ternura y amor por los seres humanos.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Vicios propios

Uno tiene pocos vicios; comer bien, ir al cine, leer, ordenatear, el blog del padre Fortea... De esto último he intentado quitarme, pero no puedo. Me gusta leer a este tío y, si lo dejo de hacer durante un tiempo, luego recaigo miserablemente y me doy un atracón. Creo que lo voy a leer hasta que me muera, que será bien pronto, según ando de salud; no en vano voy a hacer testamento: no quiero que el estado les robe a mis hijas lo poco que les puedo dejar.

La única mujer que todavía me deja con la boca abierta es mi dentista, Mardelfina Rada Villegas, una venezolana de poético nombre que me está arreglando la boca desde que empezaron mis problemas con los dientes y ha compuesto la de toda mi familia desde que la tengo. Con esas manos de relojero que tiene nos deja fetén, para sonreír de oreja a oreja, aunque sea con coronas, puentes, fundas, empastes, endodoncias y tapando más agujeros que tenga un colador. Pero eso tiene que ver con el primero de mis vicios, comer bien. Me he puesto a régimen por fin. No es insufrible, pero me saca el vinagre del carácter para aliñar tanta ensalada, lo que en una persona tan depresiva como yo es peliagudo. Me obliga el corazón, que ya no está para más trotes, y se agazapa y amenaza desenchufarse por cualquier cosa, aunque mis kilos no derivan tanto de comer mucho como de consumir mucho líquido desorbitando mi tensión (gaseosa, cocacolas, café; soy un abstemio total de alcohol, salvo cuando hay banquetes y ocasiones especiales). Eso es algo también a controlar, antes de que me controle a mí.

Ir al cine; muchas veces recurro a Ono, que es más barato, pero tiene un catálogo paupérrimo; no voy al cine sin haberme informado previamente de lo que voy a ver; uno no puede perder el tiempo viendo cualquier bazofia.

Ordenatear: esa es mi cruz. Leer: ya no leo sino cosas muy, muy específicas, poesía, ensayo, biografías... El teatro no me va. La prensa, escritores raros del XVIII y del XIX... La biblioteca de Google es una bendición, y le permite a uno ahorrar mucho dinero cuando ahora las librerías de viejo por internet cobran el oro y el moro. Pero la verdad es que prefiero sentarme al lado de un árbol a escuchar el viento entre las hojas. El único sitio en Ciudad Real donde puede hacerse tal cosa, siempre sobre las ocho o las nueve de la noche, es en la esquina del antiguo correccional, frente a la gasolinera de Miguelturra, pero no hay bancos para sentarse y pasan los cohes haciendo ruido. Habría que grabarlo con un magnetófono, porque el concierto que hacen los pájaros y el viento es maravilloso. Y el padre Fortea... es un alma casi gemela de la mía, sólo que tiene algo que a mí me falta, un optimismo consustancial, por usar el adjetivo del concilio de Nicea... Ahora está en Roma, estudiando teología, pero no pasa día sin contar algo sobre lo que le ocurre, mínimas cosas que dan a la vida su asombro especial, y es de agradecer: así puede uno vivir cotidinamente otra existencia, aunque sea bajo sotana.

Música


Serena los nervios escuchar el Agnus Dei de Karl Jenkins, perteneciente a su himno por la paz The armed man: a mass for peace.

Distribución de la generosidad de conocimientos en el mundo.


Según su fundador, Jimmy Wales, el 73,4% de toda la Wikipedia fue hecho por únicamente el 2% de sus editores (unas 1400 personas). Y sólo el 13% de los editores son mujeres.

Si esto refleja la proporción de generosos vocacionales que hay en el mundo, de quienes enseñan gratis al que no sabe, apaga y vámonos. Pero lo positivo es que sólo unos pocos pueden hacer mucho, y eso es lo que no desean saber ni divulgar los que se aprovechan del pesimismo de las personas.

Leído por ahí


"Sólo se privatizan los beneficios, sólo se nacionalizan las pérdidas". Pero los mismos que no quieren privatizar las pérdidas y privatizan los beneficios se quejan de la maldad del estado... Quien diga que la hipocresía no hace marchar este mundo es que es un lelo.


No me creo que los estados reunidos en el Grupo-20 puedan asaltar el fortín de los paraísos fiscales. No caerá esa breva. No me lo creo, pero lo deseo, vaya si lo deseo. Pero el mundo nunca ha marchado así; si ocurriera tal cosa, es que, de verdad, algo estaría empezando a cambiar realmente. Y más les vale conseguirlo, porque, como dijo Kennedy, "el éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano".

sábado, 19 de septiembre de 2009

Discriminaciones (y acriminaciones) léxicas

Tomado de la RAE:

maqueto
, ta.

(Del vasco makito o maketo, tonto, majadero; cf. magüeto).

1. m. y f. despect. P. Vasco. Inmigrante que procede de otra región española y no conoce ni habla vascuence.

charnego, ga.

(Del cat. xarnego, y este de perro lucharniego, el habituado a cazar a oscuras).

1. m. y f. despect. Cat. Inmigrante de una región española de habla no catalana.

gachupín, na.

(Del dim. del port. cachopo, niño).

1. m. y f. despect. coloq. Am. Español establecido en América.

coño.

(Del lat. cŭnnus).

1. m. malson. Parte externa del aparato genital de la hembra.

2. m. despect. Chile. español (‖ natural de España).

3. m. vulg. Ven. tipo (‖ individuo).

4. adj. Chile y Ec. tacaño (‖ miserable).

¿A quién llamamos despectivamente los castellanos, o somos hidalgos y no nos da por insultar? Cierto que hay insultos para los sudamericanos, como sudaca, pero... ¿tenemos algún insulto para los catalanes y vascos, que se han tomado la molestia de crear denominaciones léxicas denigrantes para designar a los castellanos? Yo todavía los estoy buscando... Que hidalgos somos los esp.. perdón, los castellanos.Va a resultar que, en el fondo, lo que se discrimina universalmente no es el origen, sino la pobreza: se desprecia a los emigrantes no por xenofobia, sino por pura riqueza, ya que pocos emigrantes que se hayan ido de Euskadi y de Cataluña a las mesetas han ido a quedarse, sino a hacer negocios. Honramos a catalanes y a vascos porque tienen dinero, de la misma manera que decíamos perulero en el Siglo de Oro o indiano a quien se traía oro, plata, perlas y joyas de allá; pero ahora que sólo nos traen ganas de trabajar, los llamamos sudacas. Curioso.

Generación replicante


El significado histórico de los estudiantes y la universidad, la forma en que los unos y la otra existen en el presente, puede describirse como una metáfora, como una reproducción en miniatura de un estado histórico más elevado, metafísico. (Walter Benjamin, 1915)

Generación replicante

Como los androides de 'Blade Runner', los jóvenes occidentales del siglo XXI tienen todo el mundo a su alcance, pero no son amos de sus destinos. Las redes de Internet o el 'botellón' son sus paraísos artificiales

CARLES FEIXA, El País 18/09/2009

En 1968 -cuando la juventud buscaba la playa bajo los adoquines- Philip K. Dick publicó una novela de ciencia-ficción con un título inquietante (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?), en la que Ridley Scott inspiraría en 1982 su película Blade Runner. El relato gira en torno a un grupo de androides, virtualmente idénticos al ser humano, a los que llamó replicantes, blade runner. La descripción que la novela hace del líder de la revuelta es sintomática: Roy "tiene un aire agresivo y decidido", "indujo al grupo a intentar la fuga", "robó diversos psicofármacos y experimentó con ellos", y busca "una experiencia de grupo". superiores en fuerza e iguales en inteligencia a los ingenieros genéticos que los habían creado, pero utilizados como esclavos en la peligrosa colonización de otros planetas. Tras un motín en Marte, los replicantes buscan refugio en la Tierra, donde son declarados ilegales y perseguidos por patrullas policiales especiales, las unidades

Si cambiamos Marte por el espacio escolar, la Tierra por el espacio público, los psicofármacos por combinados etílicos, los replicantes por jóvenes al borde de la mayoría de edad, y los blade runners por adultos al borde de un ataque de nervios, quizá podamos encontrar alguna analogía con el moderno botellón.

La palabra "diversión" tiene una doble filiación latina: la más conocida viene de distractione, que significa fiesta y pasatiempo, pero también remonta a diversione, que significa divergencia y contestación. Ambos significados confluyen en los sucesos de Pozuelo de Alarcón, en los que el botellón, más que como la causa (de todos los males de la juventud actual) o la consecuencia (de todos los pecados de la sociedad adulta), aparece como un síntoma, como una metáfora de la generación que entra ahora en la universidad. Pues, como ya intuyese Walter Benjamin en su tiempo, los estudiantes suelen reproducir en miniatura -en forma de comedia o de tragedia- las esperanzas y los miedos de cada momento presente.

Así como los sueños de la razón producen monstruos, el súbito despertar de una juventud aparentemente dormida suele invocar nuestros propios fantasmas familiares. Adolescentes acomodados rebelándose por el derecho a consumir alcohol en el espacio público, universitarios protestando contra Bolonia, mileuristas hiperformados condenados a la precariedad laboral, bandas urbanas provocando pánicos morales: son las múltiples caras de una generación inquieta, que suscita, sin términos medios, compasión o condena, ya sea en forma de prédica parental o de carta al director. Pero si queremos ir más allá del botellón, quizá debiéramos preguntarnos si lo que está cambiando no es el propio concepto de juventud como fase más o menos prolongada de transición a la vida adulta. Me explicaré con un símil literario, que alude a tres modelos distintos de juventud: Tarzán, Peter Pan y Blade Runner.

El modelo tradicional de juventud se basa en lo que podemos denominar el "síndrome de Tarzán". Fue inventado por Rousseau a finales del siglo XVIII y perduró hasta mediados del siglo XX. Se basa en el eterno debate entre naturaleza y cultura: ¿puede todo menor ser "encauzado" mediante buenas prácticas de crianza o de socialización? El adolescente aparece como el buen salvaje que inevitablemente tiene que ser civilizado, un ser que contiene todos los potenciales de la especie humana, que aún no ha desarrollado porque se mantiene puro e incorrupto. La rápida transición del juego al trabajo, la temprana inserción profesional y matrimonial, la participación en ritos de paso como el servicio militar, serían rasgos característicos de un modelo de adolescencia basado en una inserción "orgánica" en la sociedad. Se trata de un relato de juventud que narra el paso de la cultura oral a la cultura escrita, de la galaxia Homero a la galaxia Gutenberg.

El modelo moderno de juventud se basa en lo que podemos denominar el "síndrome de Peter Pan". Lo asumieron los felices teenagers de posguerra y fue teorizado por los ideólogos de la contracultura (como Theodore Roszak), así como por algunas estrellas del rock (como The Who y los Beatles). En el mundo occidental este modelo se convirtió en hegemónico durante la segunda mitad del siglo XX, con el telón de fondo de la sociedad de consumo y aquel capitalismo maduro que había proclamado como lema el Forever Young. El adolescente aparece como el nuevo sujeto revolucionario -o el nuevo héroe consumista- que se rebela contra la sociedad adulta y se resiste a formar parte de su estructura, al menos temporalmente. Ello se consigue alargando el periodo de escolaridad y creando espacios-tiempo de ocio en los que los jóvenes puedan vivir su particular País de Nunca Jamás (aunque algún día, como Wendy, acaben por regresar al mundo real). Las lentas transiciones a la edad adulta, el alargamiento del periodo formativo, la emergencia de "tribus" y de subculturas juveniles, serían los rasgos característicos de un modelo de inserción "mecánica" en la sociedad. Se trata de un relato de juventud que narra el paso de la cultura escrita a la cultura visual, de la galaxia Gutenberg a la galaxia McLuhan.

El modelo posmoderno de juventud se basa en lo que podemos denominar el "síndrome de Blade Runner". Emerge a finales del siglo XX y está llamado a convertirse en hegemónico en el siglo XXI. Sus teóricos son los ideólogos de la sociedad red -tanto los oficiales como los hackersblade runners, los adultos sienten hacia ellos una mezcla de fascinación y de miedo. alternativos- que preconizan la fusión entre trabajo y ocio, entre inteligencia artificial y experimentación social, e intentan exportar al mundo adolescente sus sueños de expansión mental, tecnologías humanizadas y autoaprendizaje. Los adolescentes serían seres artificiales, medio robots y medio humanos, escindidos entre la obediencia a los adultos que los han engendrado y la voluntad de emanciparse. Como no tienen "memoria", todavía no tienen "conciencia", y por lo tanto no son plenamente libres para construir su futuro. En cambio, han estado programados para utilizar todas las potencialidades de las nuevas tecnologías, por lo que son los mejor preparados para adaptarse a los cambios, para afrontar el futuro sin los prejuicios de sus progenitores. Pero su rebelión está condenada al fracaso: sólo pueden protagonizar revueltas episódicas y estériles, esperando adquirir algún día la "conciencia" que los hará adultos. Como los replicantes, tienen todo el mundo a su alcance, pero no son amos de sus destinos. Y como

El resultado es un modelo híbrido y ambivalente de adolescencia, a caballo entre una creciente infantilización social, que se traduce en dependencia económica y falta de espacios de responsabilidad, y una creciente versatilidad intelectual, que se expresa en el acceso privilegiado a las nuevas tecnologías, corrientes estéticas e ideológicas. Las transiciones discontinuas hacia la edad adulta, el retraso en el acceso al trabajo y a la residencia, la configuración de redes adolescentes a escala planetaria, la emergencia de paraísos artificiales como las comunidades de Internet o el propio botellón -en el que vivir cada semana cierta experiencia de comunidad, de aquel "divino social" teorizado por Michel Maffesoli- serían los rasgos característicos de un modelo de inserción "virtual" en la sociedad. Se trata de un relato de juventud que narra el paso de la cultura visual al hipertexto, de la galaxia McLuhan a la galaxia Gates.

Tarzán, Peter Pan y Blade Runner no constituyen modelos excluyentes, sino más bien variantes de la experiencia juvenil que pueden convivir en el momento presente. Hoy siguen existiendo instituciones en las que predomina el modelo de transición a la vida adulta simbolizado por Tarzán, otras en las que persiste el modelo de resistencia a hacerse adulto caracterizado por Peter Pan, y otras en las que emerge el modelo yo-yo representado por la figura del replicante. Si la juventud ha dejado de ser un rito de paso para convertirse en una ritualización del impasse (un sueño del que cuesta despertar), el botellón aparece como una especie de limbo, un espacio liminar entre el infierno mileurista y el paraíso yuppy. Entre la represión indiscriminada del botellón y la promoción del vinum et circenses a cargo de las administraciones públicas, quizá exista una tercera vía que trate a los jóvenes, no como replicantes, sino como ciudadanos capaces de inventarse como actores sociales.

Carles Feixa es profesor de antropología social en la Universidad de Lleida y visiting fellow en la de Newcastle (Reino Unido). Ha publicado De jóvenes, bandas y tribus (Ariel, 4ª edición 2008).

Entrevista a Andrea Camilleri


Entrevista a Andrea Camilleri por M. Mora. El País, Roma, 18-IX-2009.
Con sus inseparables pitillos, y su joven ayudante Annalisa dándole café con mucha azúcar, el escritor siciliano Andrea Camilleri mantiene a los 84 años una rapidez mental y una memoria envidiables. Ahí está la rabia, su vieja rabia comunista, que él sigue reivindicando como antídoto moral para su país, esta Italia que pese a todo vota y admira a Silvio Berlusconi, y que, afirma, "ama al bufón delirante porque refleja lo peor de cada uno y suscita esa envidia que todo italiano siente hacia las motocicletas que no cumplen ni una regla del código". En esta entrevista, realizada ayer en su casa, el maestro de la novela negra dibuja la oscuridad del panorama político italiano.
Pregunta. Toda Europa habla de Berlusconi, los italianos callan.
Respuesta. Es inquietante ese silencio. Llevamos tiempo en la fase de suplencia. La política ha sido sustituida por la magistratura, y con la oposición pasa lo mismo: como no está, la han sustituido dos periódicos (La Repubblica y L'Unità) y un canal de televisión (RAI 3). Todos los demás callan. Así que habla la prensa extranjera, que ha suplido a la nuestra en esta fase de emergencia de nuestra democracia.
P. ¿Realmente es una emergencia?
R. Claro que lo es. Antes Italia era solo una anomalía, ahora no hay pesos y contrapesos, cuerpos y anticuerpos, la enfermedad Berlusconi se ha extendido y no encuentra resistencias. Estamos enfermos mental, política, económicamente y sobre todo en cuanto a las costumbres: domina la inmoralidad.
P. Algunos dicen que se ha cumplido el plan de la logia P2...
R. No ha tenido éxito del todo, pero sí en gran parte. Las ideas de sus fundadores sobreviven en el hombre que conquistó el poder. Es una clonación, pero el ADN es común. La organización fue desmantelada, las ideas están vigentes.
P. ¿Cree que el Partido Democrático es una alternativa real?
R. Nunca quise adherirme, es un monstruo de dos cabezas. Es bonito que haya pluralidad de voces en un partido, pero cuando los fines son comunes. Aquí tenemos a los ex comunistas del PCI con el Opus Dei. Una convivencia difícil. La reunión de estos días entre Rutelli (PD) y Fini (PDL) confirma, creo yo, el final del PD. Los ex democristianos quieren huir. Y en el otro campo, Fini quiere abandonar a Berlusconi. La mayonesa se cortó.
P. ¿Así que la esperanza es... exiliarse con Obama?
R. Lo malo es que igual cuando llegas ya se lo han cargado. Tiene la gran desventaja de ser negro: lo pueden asesinar fácilmente. Y no bromeo.
P. ¿Por qué se dice que no hay prensa libre en Italia? Según Berlusconi, la RAI es la única televisión pública que critica al Gobierno.
R. Berlusconi dice que él no es un dictador porque los dictadores censuran y cierran los periódicos. Él no los cierra porque no puede. Pero censura. Hace años echó a varios periodistas de la RAI, hace poco dijo que Paolo Mieli (Corriere della Sera) y Giulio Anselmi (La Stampa) debían cambiar de oficio y en unas semanas habían cambiado. Y luego está la peor censura, la autocensura, el miedo de los periodistas a hacerse daño a sí mismos. Hay tanto miedo que uno casi prefiere leer a Vittorio Feltri (director de Il Giornale), al menos es claro, sabes lo que tienes enfrente. A los otros no se les entiende nada.
P. ¿Cómo empezó a cocerse el berlusconismo?
R. Cuando nadie se lo podía esperar, del proceso Manos Limpias surgió un político que encarnaba justamente la corrupción que se quería combatir. Ahí se vio la capacidad genial de Berlusconi para presentarse como lo contrario de lo que es. Ahorase muestra como es de verdad: insulta a los periodistas, a los adversarios, les llama farabutti (canallas), coglioni (capullos, gilipollas)... ¿Dónde se ha visto un primer ministro que insulte?
P. Les llama sobre todo comunistas.
R. Nunca logrará que yo reciba esa palabra como un insulto. Y solo revela un cosa: está enamorado del fascismo, pero es peor que los fascistas porque algunos fascistas han evolucionado. Por eso dijo que Mussolini mandaba a los periodistas críticos de veraneo. ¿No sabe que Amendola fue golpeado hasta la muerte, que los hermanos Rosselli fueron asesinados en el exilio, que Gramsci murió tras años de cárcel? ¿No sabe que los comunistas italianos firmaron los Pactos Lateranenses con De Gasperi, que trajeron la democracia con la Resistencia, que bloquearon las vendettas contra los fascistas?
P. Si agita el fantasma del comunismo será porque le es útil.
R. Claro que lo es. Los italianos se lo creen porque no tienen memoria. Los italianos solo se acuerdan de su pueblo porque tenía un equipo que jugaba partidos contra el pueblo de al lado. Si a un italiano le preguntas qué pasó en 1928, te dice la alineación del Inter de ese año, pero no que llegó el fascismo porque eso no lo sabe.
P. ¿Cree que al no haber habido guerra civil subsiste un conflicto larvado, no resuelto?
R. El Movimiento Social Italiano se creó seis meses después de acabar la II Guerra Mundial. 18 meses más tarde, ya tenían diputados en el Parlamento. En el 45 llegué a Roma y había pintadas que decían: "Devolvednos al cabezón". ¡Querían a Mussolini otra vez! Recuerdo un artículo fabuloso de Herbert Matthews, periodista de The New York Times. Decía: "No habéis matado al fascismo realmente, y es una enfermedad que sufriréis durante décadas, reaparecerá en formas que no reconoceréis". Aquí estamos, preguntándonos si Berlusconi es fascista o no.
P. Pasolini también profetizó algo así.
R. Pasolini era discutible al opinar de sí mismo; pero su percepción sobre los otros era absolutamente aguda. Él y Sciascia son las dos grandes conciencias civiles que nos faltan. Siento una necesidad monstruosa de ellos.
P. Nada dura para siempre...
R. La escasa audiencia de Porta a Porta la otra noche ha sido una alegría. Asoma una esperanza. Un imbécil ha escrito en 'Il Giornale' que mi sueño es ver a Berlusconi colgado como a Mussolini. Es al revés, lo que más temo es que muera o que acaben con él los jueces. Lo que quiero es que dure, que los italianos beban de este cáliz hasta que vomiten. Así sabrán lo que es y acabará. Si no, se hará el mártir. Espero sobre todo que resucite la moralidad, porque ahora rige la moral del vespino. El vespino va por prohibido y nadie dice nada; cruza en rojo y nadie dice nada, sube a la acera y nadie dice nada. Los italianos miran al vespino y piensan: "¡Virgen, qué bonito sería ser ese vespino y no cumplir ni una regla!" Y no hablo ya de escorts, ni de velinas, hablo solo de vida cotidiana.
P. ¿Por qué aman tantos italianos a Berlusconi?
R. Porque se miran en su espejo y son iguales. Impera una mala educación insoportable. El otro día, un conductor le gritó a mi mujer: "¡Burra!". Y yo le dije: "Sigue a ese coche, síguelo". ¿Por qué?, dijo ella, me ha insultado. ¡Sí, pero te ha llamado burra y no puta, le quiero conocer, es un clásico, síguelo!
P. En ese sentido, Verónica Lario es un ejemplo de civismo feminista, aunque fue catalogada como "velina ingrata" por Feltri.
R. Nunca fue una velina, era una actriz de teatro y bastante dotada. Es una mujer ofendida que no puede más, que no puede hablar con su marido y decide hacerlo a través de los medios. Mi mujer si hago algo parecido me habría tirado por la ventana. Lo ofensivo es el exhibicionismo de Papi, tan poco serio. Eres un abuelo de 72 años, si quieres hacerlo hazlo discretamente, sabiendo lo que eres. Además, menuda figura. Si dices que frecuentas menores, en fin, es horrible, pero escorts...
P. Dice que nunca ha pagado.
R. Hace pagar a los amigos, es todavía peor. Calígula, Nerón, tenían una grandeza... Quemaban Roma, en fin. Esto es tan mezquino que asusta. No enciende ni una cerilla.
P. ¿Cree que Italia puede resistir cuatro años más así?
R. No creo, estamos al borde de una implosión. Fini, quizá por puro calambur, persigue una finalidad, alejarse de él. Dice cosas justas, laicas, modernas. Una derecha finalmente respetable. Desde el otro lado de la barricada, le deseo sinceramente que lo consiga.
P. ¿No cree que la Iglesia prefiere a Berlusconi?
R. Desde luego: 'pecunia non olent', el dinero no huele. Puedes atacar la virginidad de María, negar el santo sepulcro, ellos te meten en el Índice y tu vendes más libros. Pero si les dices que les quitas dinero de los colegios se enfadan. El dogma absoluto de la Iglesia es el dinero, la exención fiscal. Conozco en Roma un cine porno que está a nombre del Vaticano... Basta con no tocar el dinero del Santo Padre. El Vaticano dicta la ley en Italia, y nunca lo ha hecho tanto como ahora. Pero el Papa disimula como Zapatero: asisten al delirio de Berlusconi en directo y dicen: "No puedo hablar porque soy extranjero". Y si luego algún obispo dice algo, hace como Berlusconi con Feltri: "Me disocio, me disocio". No, no será la Iglesia quien acabe con Berlusconi. Espero que lo hagan los ciudadanos.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Diálogo entre Tristán y un amigo, de Leopardi

El género humano no creerá nunca no saber nada, no ser nada, no poder llegar a alcanzar nada. Ningún filósofo que enseñase una de estas tres cosas habría fortuna ni haría secta, especialmente entre el pueblo, porque, fuera de que todas estas tres cosas son poco a propósito para quien quiera vivir, las dos primeras ofenden la soberbia de los hombres, la tercera, aunque después de las otras, requiere coraje y fortaleza de ánimo para ser creída.

("Il genere umano non crederà mai né di non saper nulla, né di non essere nulla, né di non aver nulla a sperare. Nessun filosofo che insegnasse l'una di queste tre cose, avrebbe fortuna ne farebbe setta, specialmente nel popolo: perché, oltre che tutte tre sono poco a proposito di chi vuol vivere, le due prime offendono la superbia degli uomini, la terza, anzi ancora le altre due, vogliono coraggio e fortezza d'animo a essere credute", Diálogo entre Tristán y un amigo)

TV


Fernando Trueba
: "Las televisiones son enemigas del cine, de la cultura y de la educación... de la sociedad"

Te has quedado calvo, tío. Tal y como se concibe ahora, la televisión es el mal, simplemente.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Tutoría.

Un enlace útil sobre tutoría: Tutores al borde de un ataque de ESO, se llama:

http://perso.wanadoo.es/angel.saez/index.htm

George F. Smoot en Ciudad Real

La semana pasada, el físico George F. Smoot (el que hizo un mapa del universo con el satélite COBE) participó en la XXXII Bienal de la Real Sociedad Española de Física (Ciudad Real). El País publica una entrevista con él. Entre otras cosas dice lo siguiente:

Hemos podido medir su geometría y ahora sabemos que el Universo es prácticamente plano y no curvo; hemos comprobado que el universo no sólo está hecho de materia corriente sino también de materia oscura. Es más, las observaciones nos han permitido calcular que la materia corriente supone sólo el 4% del universo y aproximadamente el 22% es materia oscura; el resto, el 74%, es alguna otra cosa, una nueva forma de energía que se ha llamado energía oscura y que necesitamos averiguar de qué se trata. Tenemos que comprobar la teoría de la inflación, tenemos que averiguar qué es la materia oscura, por qué hay un ligero exceso de materia sobre la antimateria y, por supuesto, tenemos el problema de la energía oscura. Lo interesante, además, es que en estas cosas puede estar implicada una nueva física. Por eso estoy muy pendiente de lo que pasa en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) y en el nuevo acelerador LHC... Es que se trata de algo más que de encontrar la partícula de Higgs, porque con esa gran máquina se puede descubrir algo completamente nuevo, tal vez las extradimensiones. En el inicio las cosas sucedieron a escala microscópica y luego se desarrollaron hasta la escala del universo macroscópico que vemos, es decir, que los millones y millones de galaxias que hay se deben, en el origen, a las fluctuaciones de energía y partículas elementales. Estoy convencido de que la física fundamental es la misma a ambas escalas. Por eso estoy esperando los resultados del LHC.

martes, 15 de septiembre de 2009

El mobbing laboral por parte de la empresa

Un ejemplo de acoso laboral, parecido al que utilizó y utiliza la Telefónica española:

Sarkozy interviene ante la ola de suicidios que sufre France Télécom
En el último año y medio, 23 empleados de la compañía se han quitado la vida

A. JIMÉNEZ BARCA - París - El País, 15/09/2009

El miércoles pasado, en Troyes, en medio de una reunión, un operario de 49 años de France Télécom, tras enterarse de que, fulminantemente, iba a cambiar de puesto de trabajo, sacó un cuchillo y se rajó el vientre al grito de "¡Ya estoy harto de gilipolleces!". No murió. El viernes, en París, tras escuchar que, de buenas a primeras, iba a cambiar de jefe de equipo y de cometido, una empleada de la misma empresa se lanzó desde un cuarto piso y se estampó contra la acera. Sus compañeros contemplaron estupefactos durante varios minutos, mientras llegaba la ambulancia, la agonía de su colega en la calle, que murió horas después en el hospital. Ayer, otra empleada del departamento de atención al cliente, y que se enteró de que iba a ser trasladada, se intentó suicidar a base de barbitúricos.

Las condiciones de trabajo son estresantes, según los sindicatos

En el último año y medio, 23 trabajadores de France Télécom se han suicidado. La media supera cinco veces la tasa de suicidios de la población, según cálculos de Libération. En ese número no se cuentan las intentonas fracasadas. Los sindicatos denuncian desde hace meses los estresantes métodos de trabajo y de organización, los constantes cambios de ubicación, de tarea y de residencia de los trabajadores y la presión directa (a base de constantes correos electrónicos) para estimular la prejubilación.

La alarma social se ha disparado. Psicoanalistas especializados en enfermedades laborales predicen nuevos suicidios. El Gobierno de Nicolas Sarkozy ha tomado cartas en el asunto. La ministra de Economía, Christine Lagarde, ha forzado a la empresa, privatizada en 1997 pero que mantiene un 26% de capital público, a que celebre un Consejo de Administración dedicado al asunto. El ministro de Trabajo, Xavier Darcos, se reunirá hoy con el presidente de la compañía, Didier Lombard, para arbitrar medidas encaminadas a rebajar la marea de suicidios.

Pero los trabajadores no se fían: "A nosotros nos afectan más las reuniones con los jefes de personal que las que pueda tener el ministro", explicaba ayer en la televisión un operario que lleva más de 26 años en la empresa, compañero de la que saltó desde el cuarto piso el viernes. "Jamás he visto mi puesto de trabajo tan degradado", añadió.

Las razones del estrés son evidentes, a juzgar por los sindicatos: "De un día al otro, se les anuncia a los trabajadores que deben mudarse a un puesto que está a 50 o 100 kilómetros del anterior", explicaba ayer en Libération Pierre Morville, delegado sindical de CGC-Unsa.

Otro programa interno de la empresa citado por este periódico -denominado, en inglés, Time to move (tiempo de moverse)- obliga a determinados cargos medios a cambiar de puesto cada tres años. "Está inspirado en el ejército, para evitar que los jefes se encariñen con sus empleados y se opongan a las reducciones de personal o a los cambios de ubicación".

El director de recursos humanos de la empresa, Olivier Barberot, aseguró hace unos días que, con todo, el número de suicidios no se ha incrementado este año con respecto a los anteriores. Pero matizó: "De cualquier manera, estas cifras muestran una indiscutible ansiedad".

La semana pasada, los trabajadores se manifestaron en varias ciudades francesas para protestar por los métodos de la empresa, que cuenta con 100.000 empleados en Francia, de los cuales 65.000 son funcionarios. France Télécom, que ganó el año pasado 4.000 millones de euros, se encuentra desde hace años en una reestructuración permanente (desde 1996 cuenta con 70.000 trabajadores menos).

La empresa apela también a las historias personales, a los antecedentes psíquicos y a los dramas íntimos de cada trabajador suicidado. Pero, desde el jueves pasado suprimió, de forma temporal, los traslados fulminantes. También ha contratado a 100 directores de recursos humanos y varios médicos con la misión de vigilar a los empleados más frágiles.

Los sindicatos replican que las historias personales no sirven para explicar la ola de suicidios y recuerdan que de los 23 casos contabilizados, nueve están estrechamente relacionados con el trabajo. "Esta es una empresa que sólo piensa en ganar dinero. Los empleados estaban acostumbrados a trabajar de otra manera", explicaba François Chéreque, del sindicato CFDT. Hay casos claros: en agosto, un trabajador se mató dejando una carta: "Me suicido por mi trabajo: ésa es la única razón".

Simón López García


Simón López García
, un manchego arzobispo de Valencia, fue el responsable de la última ejecución de la Inquisición, en 1826. Qué curioso; hasta este hombre de ochenta y tantos años, designado por el Papa, no había llegado aún la luz de la Ilustración. Desde luego el papa era casi infalible. Curiosamente fue en su juventud maestro, antes de hacerse "espada de Roma, luz de Trento y martillo de herejes"; curiosamente, también, la víctima a la que mandó matar era un inofensivo maestro que daba clase en Ruzafa, deísta e ilustrado, para su perdición. ¿Qué estaba matando este arzobispo? Buen tema para una tragedia que está por escribir.

Comienza el corso

Comienza un corso más, o menos, según se mire. Uno se pone el loro electrónico al hombro, que es filibustero informático, el parche de Photoshop en un ojo y la espada/usb en el cinto, y espera no terminar como Mediohombre, por otro nombre Blas de Lezo, el famoso corsario español que tenía sólo un ojo, una pierna y un brazo. Me he mandado tatuar la fecha bajo mis heridas de guerra, para que no se me olviden los combates que testimonian esas cicatrices, sufridas por el propio y ajeno error, por el horror y por el honor . Esta mañana el telediario de Antena 3, con motivo de la nueva ley de Madrid que declara a los profesores autoridades públicas, ha mostrado una serie de vídeos de profesores acosados en ese frente aún lejano. Si la disciplina anda así en la capital de Madrid (de España ya no queda gran cosa), calculo que aquí llegará ese estado de desorden al pie de cuatro o cinco años, y para entonces ya estará organizada la defensa; creo que con una muralla china bastará, pues no en vano esta región se llama Manchurria y está llena de mandarines y mandarinas. Habrá que acudir a la escuela (a eso se habrá reducido el llamado instituto; la universidad se habrá degradado a instituto y la escuela a guardería) con lanzallamas, machete y chaleco antibalas. Lo decía una alumna en ese mismo documental: los profesores que más ayudan a los alumnos son los más agredidos, esto es, los más sacrificados, en el sentido literal del término, a algún dios Moloch adorado por alguna oscura secta logsaica, en el negro corazón de África donde se oculta Kurtz. No voy a revelar aquí las sevicias a que eran sometidos estos colegas, mártires de la fe en nuestro señor san Cayetano Ripoll, (véase enciclopedia) pero desde luego que eran humillantes. Se veía a alumnos en pelotas paseándose delante del profesor, a otros tirando sillas por la ventana, etcétera, entre lo que es posible referir sin vergüenza. Menos mal que no estamos en Texas, donde por fin han hecho una ley para que los profesores puedan ir armados a clase con revólver de cinco balas; hoy mismo, sin ir más lejos, un alumno de un instituto de Miami le ha sacado a otro las tripas con un cuchillo, dice la prensa. Y eso que el Alarcos siempre se ha caracterizado, eso dicen, por ser una tranquila balsa de aceite Johnson's baby, que no escuece el culito de los niños, y no el Bronx del cuarto instituto, hacia donde hay que ir completamente armado como hoplita, tal diosa Atenea saliendo de la cabeza de Zeus, no en vano le dieron ese nombre; allí ese aceite no vale para curar almorranas (véase 300). Es cierto que somos una familia, claro, bien avenida... aunque más bien familia tipo Monster. "No haya misericordia: esto es la guerra, y si ellos no nos pasan una, nosotros tampoco a ellos", dicen por ahí los generales del alto mando, que se ve que no han defendido nunca unas Termópilas; no quiero que me fusilen por traidor, aunque igual me da el fuego amigo que el enemigo (en donde la espalda pierde su nombre y no es el cuello, o donde sea, pues la lucha le obliga a uno a adoptar raras posiciones ofensivas y defensivas; la política y la enseñanza hacen extraños compañeros de cama). Me he documentado leyendo la defensa de Stalingrado y he visto Sin novedad en el frente, de Erich María Remarque, ese escritor pacifista alemán que acabó desmenuzado por el pie de trinchera en la primera batahola mundial, y no podía por menos que comparar al entusiasta maestro alemán que enviaba a los alumnos al frente con patriótico fervor a esos pedalobos logsaicos que envían a la ignorancia a tantos fieros corderitos absolutamente sin desasnar, que decían los maestros republicanos de antes del Diluvio. Los teóricos, ay, señor, los teóricos.

Por último, las curiosas medidas adoptadas por la capital de Madrid:



Esta medida dará, en todos los sentidos, más poder al profesor. Y es que, a partir del momento en el que se apruebe, cualquier acción contra el funcionamiento de la actividad docente podrá ser perseguida de oficio desde la Fiscalía, de tal manera que las faltas que se realicen contra los profesores tendrán una consideración de mayor gravedad, como si los profesores fueran policías. La iniciativa de elevar el rango de los docentes ya la asumió el año pasado la Comunidad Valenciana y existe también desde hace unos meses, aunque sólo para los directores de los centros escolares, en Cataluña.
Además, Aguirre anunciará un aumento del sueldo de los jefes de estudio y de los secretarios. Un anuncio con el que la presidenta continuará la labor iniciada el pasado año para aumentar las retribuciones del personal docente. En el pasado Debate fueron los directores los que se beneficiaron de una subida de unos 320 euros.

El horror, el horror.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Preguntas estúpidas

Como la que hace El País en un títular: ¿Qué hacer con la prostitución? Pues, por ejemplo, no rechazar publicar, o, por decirlo directamente con la palabra requerida, censurar en los comentarios a esa noticia los que sean como el que yo hice: "O legalizarla o perseguirla, pero no desde luego publicar anuncios de prostitución en los periódicos y luego redactar artículos escandalizados sobre la misma, que es lo mismo que no hacer nada".

Pero la pregunta incluye una petición de principio, el hecho de que haya que hacer algo con la prostitución, porque esa necesidad tiene que ver con un punto de vista moral que, por ejemplo, no existía en otras culturas, es verdad que menos avanzadas que la nuestra y pertencientes al pasado. ¿Es la prostitución una más entre las relaciones puramente humanas? ¿Es una relación económica o social o las dos cosas? ¿Hay afecto o desprecio humano en las relaciones prostibularias? ¿Son las relaciones prostibularias necesarias porque compensan otras carencias sociales, o bien son prescindibles? ¿Saisfacen y hacen felices estas relaciones a las prostitutas, a los clientes y a las familias de los clientes? ¿Hay consecuencias higiénicas y sanitarias positivas o negativas? ¿Es lo contrario a la prostitución algo abiertamente deseable? Freud decía que lo único anormal del sexo es no hacerlo. Y en estos pagos han escrito sobre esa casuística el padre José Luis Martín Descalzo, nuestro José Luis Margotón, Juan Bonilla y el francés Michel Houellebecq.

Se ve que el juicio mío del primer párrafo es sólo una visión simplista del problema, aunque ataca uno de sus aspectos fundamentales: la hipocresía. Porque la hipocresía genera el problema y al mismo tiempo impide su solución. Y la hipocresía es la raíz misma de la sociedad civilizada. La prostitución es una cuestión compleja y que, por serlo, no tiene solución, y si la tuviera, serían más bien varias soluciones convergentes que una sola. Si el problema se hubiera explicado, no existiría, porque hubiera terminado siendo asumido o rechazado enteramente, pero como es un problema complejo la sociedad no puede contemplarlo sino siempre desde un aspecto o perspectiva parcial, y por tanto se ve impotente para solucionar toda su complejidad, que atañe no sólo a lo íntimo del ser humano, sino también a otros factores subjetivos y objetivos con los que se superpone y confunde. Y, una vez solucionada esa casuística, lo que quizás hayamos hecho sea sólo bautizarla con otro nombre o clasificarla en otra categoría.

En esto, como en todo, es necesaria la inteligencia, el sentido común y la cooperación, cosas todas difíciles de reunir y de ejercer. Quizá todo cambiase si lo que se persiguiera y estuviera mal visto fuera el matrimonio convencional, o por usar del sintagma exacto, el matrimonio hipócrita y cerrado, principal de las causas de divorcio; ya sólo creen en el matrimonio convencional los gays y las lesbianas, y es por puro Romanticismo, no por el sexo, que de eso tienen ya demasiado; los poco libertinos de los matrimoniados convencionales podríamos aprender descaro y sinceridad de esos descocados gays y lesbianas; si se prohibiera el matrimonio, la prostitución pasaría a ser algo menos escandaloso, y lo sería aún menos si se tuviera una actitud franca ante el sexo y no se escondiera como si fuera algo sucio, pecaminoso y degenerado; es esa ocultación, además, la que hace a todo eso sucio, pecaminoso y degenerado; todavía más se reduciría la prostitución si se atacase su causa profunda, que es la miseria afectiva, económica, social, moral y cultural que hace a muchas chicas y chicos entregarse a esta forma de obtener dinero sin otra cualificación que lo mínimo que puede tener uno, un cuerpo, a veces incluso un buen cuerpo, o ese teatrillo que monta la necesidad de humillar y ser humillado por relaciones de poder que la sociedad, que se funda en ellas, sin embargo enmascara con todo tipo de filfas, vestuarios y jerarquías hipócritas porque no ha llegado realmente a creer en la igualdad moral de los seres humanos y en su necesidad de fantasía y de juego; se valora el cuerpo y todo lo que degustan los sentidos más que otras cosas menos materiales a causa del sobrepeso hedonista y publicitario que padece la información, que es sólo eso, información, no pensamiento, y por eso va dirigida a los sentidos más que a la reflexión y al corazón. Y hablo de las miserias afectivas, económicas, sociales, morales y culturales de quienes ejercen la prostitución, pero también habría que hablar de las de los que la contratan.

Otra forma convergente de atacar el problema es explicarlo, regularlo y transformarlo en algo menos degradado y enfermo, porque importantes enfermedades se transmiten de esta manera y quienes la ejercen no poseen la consideración social de trabajadores con seguro de enfermedad ni protección alguna, de forma que se ven relegados al subproletariado y a la asociación con ambientes marginales y delictivos, sin pagar unos impuestos que podrían servir, por ejemplo, para regular la prostitución.

El problema posee también una faceta moral porque la familia posee una legitimidad mayor que la prostitución; es una legitimidad auténtica y natural, derivada del nacimiento y crianza de los hijos, algo intrínsecamente perseguido por la idea que es fundamento mismo de la prostitución. Toda educación de los hijos exige al menos un periodo medianamente largo de convivencia en pareja, aunque no necesite un papel para constituirse, sino algo más sólido y duradero que no esa tan sucia y usada palabra, el amor, sino otra mucho más hermosa, tenue y persistente: el afecto, la amistad, la dilección, la empatía. Así que, si la moral natural es la que emana de los deseos y necesidades nunca hipócritas de nuestros inocentes hijos, la prostitución ha de ser perseguida y ese machista con peluquín, cuyo único encanto es el aroma del dinero, ese mafioso llamado Berlusconi, ha de irse a tomar por culo (igual incluso le gusta) en vez de porculizar.

Pero lo que hay es lo que hay: una moral consuetudinarista a la que le importa un bledo el igualitario derecho natural; como lo único que es verdaderamente legal en esta sociedad es lo que da dinero, esto es, esa plusvalía que consiste fundamentalmente en hipocresía, la prostitución ha de seguir siendo lo que es: un negocio como el fútbol, que ni siquiera es ya un deporte. ¿Alguien se ha preguntado qué hacer con el fútbol? ¿O con la televisión, demostrado que se ha que es perjudicial y patógena en su mayor parte, aunque sólo sea por el tiempo de vida legítima que nos quita? Nadie, y si alguien lo ha hecho ha sido oscurecido con deliberación. Se ignora y no puede haberse alguno que quiera perderse las plusvalías de estos inventos. Pues véase entonces el negocio más antiguo del mundo, el de vender y hacerse demasiadas ilusiones; ya lo sabía la artera serpiente que engañó a Eva cuando dijo "eritis sicut Deus", "seréis como dioses". Lo único que se prostituye es la estúpida vanidad humana, y más valiera colgar a los clientes de ese teatro que a los actores, esas propias y desgraciadas prostitutas, entre las cuales y entre ladrones siempre andaba metido Jesús.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Los libros y Google

No me extraña que todos los capitalistas estén contra Google. Una empresa que entre sus principios tiene "no seas malvado" y que encima gana dinero debe dar a algunos mucho miedo, debe haber puesto los pelos de punta a los apóstoles del presuntamente libre mercado. No hay nada como la libertad pura y simple como para aterrorizar a los miedosos ricachones que quieren privatizar el conocimiento y ponerle precio. Que quieran cobrar dinero por palabras del pasado que nadie oye ya, salvo unos pocos, es revelador. Sólo falta que pongan precio a la palabra de Cristo. Pero... ¿qué tiene que decir la historia al respecto? Veamos, porque eso no ha sido visto y la multiplicación de los libros como panes y peces no ha sido fenómeno que no haya ocurrido antes.

Eso ya ocurrió en el pasado, y más concretamente desde mediados del siglo XV. con anterioridad a esa fecha los libros eran caros y se escribían en las mismas pieles que se utilizaban para hacer vestidos, o bien en los entrelazados de las hojas de una planta cara y exótica llamada papiro. Los árabes inventaron una pasta de trapo llamada papel que convertía al libro en algo más barato que los códices en vitela. Mejor aún, un alemán llamado Gutemberg inventó algo que multiplicó el número de los libros y los abarató todavía más. ¿Consecuencia? Se despertó el genio de la Humanidad, se dio un verdadero gran salto adelante llamado Renacimiento, porque "renacieron" las humanidades y las ciencias, muchas más personas accedieron a la cultura y surgió el mundo moderno, no sé si mejor, pero al menos más vivo.

Sin embargo siempre hay unas personillas que quieren evitar esto y poner obstáculos al conocimiento para que sólo sirva a quienes pueden pagarlo. Todos sabemos quiénes son. Contra esta gente sólo sirve la cárcel o el exilio. De aquí la importancia de lo que se está ahora discutiendo con la privatización de los libros de Google; es algo mucho más importante de lo que se cree: se discute, ni más ni menos, el progreso de la humanidad, algo de lo que mucha gente no se da cuenta. La UNESCO debería tomar cartas en el asunto; pero la UNESCO posee un gran déficit: determinadas personillas dicen que ese es un organismo inútil, así como cualquier órgano mundial.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Derecho

Observa Stromberg que el anarquista norteamericano William Godwin ya advirtió que las leyes que regulan la propiedad y la moral son inútiles si los hombres no son virtuosos y superfluas si lo son; este es el fundamento que moralistas como Emerson o Nietzsche han usado para construirse sus propios valores sobre el fundamento del individualismo liberal y literal; incluso podríamos añadir a algún otro, como Stirner. Sin libertad, o, lo que es lo mismo, bajo coacción o ley, el hombre deja de ser hombre y de superarse a sí mismo; cada cual es artífice de su propio destino. Lo malo -si es que se puede hablar de lo malo- es que no está claro si ese individualismo redunda en el bien colectivo, porque lo que hasta ahora se ha visto es que produce demasiada basura, y no precisamente basura material, sino humana: seres humanos egoístas y acaparadores que son en sí mismos basura: el individualismo también puede degenerar, infrahumanizar al hombre, porque lo descompensa acercándolo al poder, que solo lo es si no se comparte. ¡Cuán en lo cierto estaba Anacarsis cuando discutió el sentido de las leyes de Solón! Este mundo ha sido construido por las arañas, que "rompe como quiere el poderoso, mientras sufren los débiles su saña", como poetizó Cristóbal de Beña.

Sin embargo, los hombres no son buenos ni malos. El hombre bueno admite que puede llegar a ser malo y no desea serlo, porque es idealista; el malo cree que lo que hace es tan bueno como inevitable y no llega a cuestionarlo o a dudar de ello, aunque asume los riesgos de su situación, porque es fatalista. Y luego están los puros, los que se creen sin átomo de maldad, que son los más peligrosos, porque son fanáticos, de ideas fijas e inflexibles. Pero nadie posee la prueba que pueda decir: este es bueno, este malo; la bondad o maldad es relativa y se mide con varas muy distintas. Cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, fueron ajusticiados varios criminales de guerra; pero, ¿es un criminal de guerra el que usa una bomba atómica? ¿El que realiza bombardeos como los de Dresde? ¿El que sube el precio de una medicina vital o encarece los abonos necesarios para abandonar el hambre? ¿El que margina a una nación entera solo porque su dirigente es un estúpido y un dictador, si es que no es lo mismo? ¿El que gasta en armas que jamás serán utilizadas sumas que podrían acabar con el analfabetismo y el hambre en el mundo, y además sobraría?

El hombre libre

Un poema del canónigo Eugenio del Riego, hermano del famoso héroe liberal Rafael del Riego:

EL HOMBRE LIBRE

En vano le encadenan
al que sabe ser libre,
pues mejor que otros sueltos
consigo mismo vive.
Si al potro de la cama

la enfermedad le rinde,
al mal, las medicinas
y al médico resiste
mientras en blando lecho
el regalón se aflige
de que le falte el sueño
o una pulga lo pique.
Fallen sus esperanzas,
malógrense sus fines:
no por eso se abate
su alma siempre firme.
En vano le encadenan
al que sabe ser libre:
infortunios y males
en vano le persiguen.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Diccionario docente bilingüe logsaico/cristiano


Circula por ahí una ya vieja creación anónima de la llamada literatura de corcho y tachuela
:


ADAPTACIÓN CURRICULAR: Dar libros de primaria a los alumnos de secundaria.

ADAPTACIÓN CURRICULAR INDIVIDUALIZADA:
Dar libros de primaria a alumnos de secundaria (pero uno diferente a cada alumno).

ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD : Dedicar más tiempo a los que no sirven para estudiar que a los que sí que sirven.

EVALUACIÓN INICIAL: Test que se hace al principio del curso que sirve para que el profesor constate que los alumnos no saben nada.

COMPETENCIAS BÁSICAS: Saber hacer la O con un canuto.

CRÉDITO VARIABLE: Asignatura "maría"

CURRÍCULUM: Programa, plan de estudios, pero en latín que queda más guay.

NIVEL EDUCATIVO: Curso.

UNIDAD DIDÁCTICA: Lección, tema.

ACTIVIDAD DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE: Ejercic
io.

DIVERSIDAD: Alumnos que van justitos o directamente gandules. A veces también se incluyen pre-delincuentes.

EJES TRANSVERSALES: Intentar que los alumnos no se droguen, no atropellen abuelas con la moto y no tengan relaciones sexuales sin protección.

ESCUELA INCLUSIVA: Poner las manzanas sanas y las podridas en el mismo saco. La finalidad es que las podridas se vuelvan sanas, pero el resultado acaba siendo que muchas buenas se vuelven podridas.

ESTABLECER UNA RELACIÓN DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE: Dar clase.

GRADUADO EN EDUCACIÓN SECUNDARIA: Papel en DIN A-3 que puede servir para decorar.

MEDIACIÓN: Intentar que un alumno le devuelva a otro el MP3 que le ha mangado.

CONSTRUCTIVISMO: Secta fanática y peligrosa (como se ha demostrado) que afirma que los chavales aprenden las cosas por ellos mismos.

OBJETIVOS MÍNIMOS: Objetivos tan mínimos, que ni siquiera son objetivos.

PEDAGOGÍA: Brujería disfrazada de medicina. Pseudociencia tan ignorante que ignora su propia ignorancia.

POLIVALENCIA CURRICULAR: Fenómeno que se da cuando un profesor de ciencias da clases de sociales.

PONER A LOS ALUMNOS EN SITUACIÓN DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE: Hacer que se sienten y que se callen.

3º DE ESO: 1º de BUP pero mucho más fácil.

1º DE CARRERA: 3º de BUP y COU en un solo año. Se hace en la universidad.

PROGRAMA DE GARANTÍA SOCIAL: Refugium pecatorum (refugio de los pecadores). Lugar para adolescentes en edad laboral.

PRÁCTICA REFLEXIVA: Preparar las clases antes de darlas.

PROYECTO CURRICULAR: Armario muy grande y con muchos papeles que se abre una vez al año cuando viene el inspector.

RELACIONES POSITIVAS EN EL AULA: Contar hasta 10 y respirar hondo para reprimir las ganas de insultar o pegar a un alumno.

SALUD Y BIENESTAR DEL PROFESORADO: No acabar encerrado en un manicomio y prescindir de los servicios del foniatra.

NUEVAS TECNOLOGÍAS: Informática.

TIC:
Informática (cuando ya te has cansado de decir "nuevas tecnologías").

TAC:
Informática (cuando ya te has cansado de decir TIC)..

Parados y detenidos

Sigamos indagando en el ser de las palabras. Se suele hablar de parados cuando en realidad hablamos de desempleados o desocupados laborales,o gente que no trabaja. Wittgenstein afirmaba que el significado de una palabra era su uso: así, podemos creeer que parado significa según cada contexto persona desocupada, persona sin ocupación laboral, persona que ha dejado de trabajar, persona que no trabaja, persona que no quiere trabajar, persona a la que no le dejan trabajar, persona que no se mueve, persona sin actividad... La hermenéutica es fundamentalmente subjetiva y depende del contexto, de la situación, de la presuposición y hasta de la persona misma que interpreta, de su propio yo, de la madre que lo parió y hasta del padre que lo engendró.

Pero siempre me llamó la atención la curiosa sinonimia, tan imperfecta y tan reveladora, que existe entre las palabras parado y detenido. La diferencia entre ambas la pone muchas veces el subsidio o la falta de inciativa. Si cogemos todos los contextos en que aparece la palabra parado y la sustituimos por detenido, los textos se vuelven insólitamente subversivos. Así, si España tuviera tres millones y medio de detenidos, habría que ampliar las cárceles, desalojar ayuntamientos y diputaciones para hacerles espacio, incrementar el número de policías locales, ertzainas, mossos de escuadra, guardias civiles, seguratas y sobre todo funcionarios de prisiones, que no trabajarían en comisarías, sino en sindicatos como UGT, Comisiones o yo qué sé (habría que tener cuidado también con el uso de la palabra sindicato). La Universidad sería una fábrica de subversivos, y el gobierno una especie de mafia a la que habría que pagar la protección que antes se llamaba impuesto. Sería difícil diferenciar a un juez de un padrino. Los criminales irían a la cárcel, esto es, a la Universidad, o al INEM, para estudiar su labor con los mejores especialistas o hacer cursillos de perfeccionamiento, para que cuando salieran lo hicieran mejor. Y a realidad imita a la ficción: leo en una noticia: "Un parado intenta suicidarse tras matar a su familia y a su casera en Italia. El asesino, en estado de coma tras golpearse la cabeza, utilizó un cuchillo y un martillo para perpetrar la masacre". Ese hombre, ¿qué es? ¿Un parado o un detenido? ¿Por qué, si era un asesino a secas, le llaman parado? La verdad es que, para una vez que se mueve, más hubiera valido que se hubiera estado detenido.

Miedo, re-sentimiento y re-conocimiento

Eso es lo que hay en España, en proporciones casi inagotables. Mucho miedo. Un miedo que viene atesorándose desde la Guerra Civil, un miedo que constituye el cemento y el ladrillo de toda represión, de toda injusticia, de todo trastorno; un miedo que no hay que confundir con el respeto: el respeto está hecho a partes iguales de odio y amor, o de odio y admiración, si se prefiere; los alumnos españoles de ahora no han mamado ese miedo histórico, por eso les suele faltar o no saben diferenciarlo del respeto. El miedo sale de los silencios, de los ninguneos, de las fosas de la Guerra Civil, de los telediarios, de los crímenes olvidados, de las personas a las que les gusta mandar, de las mentiras, de la pobreza, de los bancos, de la gente que no saluda, que no habla, que no escribe, que no lee.

La mayoría de las personas se mueven más por sentimientos que por razones; el cerebro es un vago que suele guiarse siempre por los mismos carriles, y si puede abandonarse a los sentimientos no necesita costosas y fatigosas razones; pero hay razones y sentimientos buenos y malos, aunque suelen ser las razones siempre mejores que los sentimientos, y los sentimientos positivos pueden casi siempre reducirse a razones. Por lo general, las razones mejores y más penetrantes son las verdaderas, que son humildes, apocadas y oscuras, difíciles de encontrar sino es fijándose mucho y dando muchas vueltas; y los sentimientos malos los más exaltados y gritones, los más visibles y frecuentados, los más disponibles, los que ves todos los días. Véase por ejemplo la relación entre dos magníficas palabras castellanas: re-sentimiento y re-conocimiento. A través de estas dos palabras, y a pesar de que ni todo sentimiento es malo, ni todo conocimiento bueno, puede traslucirse que el sentimiento es malo, pocas veces se comparte, es individualista y egoísta, al igual que el miedo; el conocimiento sin embargo es bueno y puede ser compartido más fácilmente, es más social, pero para ejercerlo tenemos que dejar de ser yoes, dejar de ser nosotros mismos, humillarnos y apocarnos. Sin embargo, los narcisistas de los políticos utilizan los sentimientos para manipular a las masas, no las razones, que los degradan y ensucian y llegan a menos gente,aunque sean las más necesarias para la sociedad.

Hay gente tan suspicaz que cuando oye cualquier cosa ya está pensando "con qué intención lo dijo y para qué". Operan siempre sobre una sólida peana o fundamento de prejuicios, construido con sentimientos frecuentados, esto es, re-sentimientos. Reelaboran y marean las palabras para acentuar sus propias paranoias, y se alejan de la razón clara y compartida, que siempre es benigna y justa, aunque no nos pone peana, sino que nos humilla y nos mete dentro de un agujero en las razones frecuentadas o re-conocimientos. De esa manera la razón se pervierte porque es dirigida por sentimientos y se convierte en un monstruo, como quería Goya; pero la verdadera razón es luminosa, grata, compartida, social, optimista, positiva... aunque modesta y difícil.

martes, 8 de septiembre de 2009

Tomás José González Carvajal

Hay un gran traductor trilingüe, el sevillano decimonónico Tomás José González Carvajal, cuya poesía, muy influida por fray Luis, ha pasado casi desapercibida. Son magníficos sus poemas religiosos y sus traducciones de poesía bíblica, en especial los Salmos y las palabras dirigidas por Dios a los hombres. Pero también era un magistrado con bastante sentido del humor. Estos poemas que copio dan fe de ello. El primero es porque un tal Rubianes le quitó el puesto por liberal.

EN EL AÑO DE 23, CUANDO LA SEPARACIÓN DE LOS CONSEJEROS DE ESTADO.

Por ajenas locuras
me veo en este campo retirado.
Mis propias desventuras
me dan algún cuidado,
¡si vendrán sin haberlas yo buscado!

El triste pensamiento
entretener y distraer procuro,
poniendo mi cuidado
en el deleite puro
de no envidiar y de vivir oscuro.

Yo, con mi manta al hombro,
recorriendo la aldea entre gañanes,
del mundo no me asombro
ni envidio sus afanes,
pero al señor sí envidio de Rubianes.

Y, en entrando esta idea
en la imaginación acalorada,
ya se acabó la aldea,
ya no hay manta terciada,
ya no hay filosofía, ya no hay nada.

Que la "excelencia" mía,
sin que mi corazón culpa me arguya,
vuelva a ser "señoría"
y él se guarde la suya,
aunque la otra, prestada, restituya.

¿Quién, ya que no me diera
"excelencia" cabal propia y nativa,
me diese la carrera
en que está siempre viva
la renta, y la "excelencia" es colativa?

Que, aunque de tratamientos
no se cuidara mucho el que los vea
repartidos a cientos,
cuando no hay asamblea
en que alguna excelencia no se vea,

empero, la pitanza
cuando llega a faltar o se enflaquece,
lo padece la panza
y esto es lo que me escuece
y lo que me conturba y estremece.

¿A qué es buen cocinero
donde no hay que guisar? ¿A qué es nobleza
donde falta dinero?
¡Aprecie él su grandeza,
que lo que yo le envidio es la riqueza!

Envidio en ocasiones
el licor que se cría en rancias duelas
y los ricos jamones
que vienen de Caldelas
y el sabroso salmón y las truchuelas.

Y si me falta el coche,
¿qué será ya de mí, que andar no puedo
de día ni de noche?
O estarme en casa quedo,
o un callo que me mate en cada dedo.

Yo sé que el de Rubianes,
si en Sevilla fue a pie, fue porque quiso,
y sé que hubo galanes
que a pie hicieron más viso,
mas yo soy viejo ya para Narciso.

¿Y mi casa amueblada?
¿Y mis libros, que son toda mi herencia?
¿Y la hacienda gastada
sin lujo ni opulencia?
Mas me duele esto, más, que la "excelencia".

Por fin el de Rubianes
tiene estados donde ir que le den oro,
que ya sus ganapanes
le pagarán el foro,
y vivir podrá en paz y con decoro.

Mas a mí ¿qué me queda?
Años, cuidados, deudas y pesares,
poquísima moneda
que hay por estos lugares,
y no volver a ver mis propios lares.

Pero me queda un alma
acostumbrada a resistir tormentos
sin sosiego ni calma,
y a equilibrar sus cuentas
con las necesidades y las rentas .

No ha de ser tan avara
la suerte. Si lo que antes yo tenía
al menos me dejara,
ya yo me compondría
fuese con "excelencia" o con "usía".

No porque tenga en poco
la "excelencia" de todos tan preciada,
que sería ser loco;
sino porque es soñada.
cuando se funda la "excelencia" en nada.

Con esto me sosiego
y vuelvo a ver si ya la sopa mía
hirviendo está en el fuego,
y la filosofía
me vuelve a dar su calma y su alegría.

CONTRA LA PEDANTERÍA DE ALGUNOS LITERATOS ROMANCISTAS.

Soneto.

¿Quieres medrar? Aplícate a la historia:
déjate de latinos y de griegos:
Escritos busca de escritores legos:
Llénate de sus citas la memoria.

Danos de antigüedad en pepitoria
túrdulos, turdetanos y gallegos:.
roba un archivo: copia cuatro pliegos;
y gana prez y fama y lustre y gloria.

No se te olvide de Boscán o el Dante
algún retal, que parlando infieras,
si damas hay o clérigos delante.

Y pretende, seguro cuanto quieras
de conseguir, si sabes ser pedante,
que es la mejor de todas las carreras.

CUANDO SE COMENZARON A USAR LOS PANTALONES.

Tiene Beltrán Claquín unos calzones
con que se cubre desde los sobacos
pecho, cintura, vientre y muslos flacos,
hasta las pantorrillas y talones.

¿Quién podrá concertar las opiniones
de tanta variedad de currutacos,
unos de grande talla, otros retacos,
unos de largo pelo, otros pelones?

Cada uno según su cuerpo y talle
dar la ley quiere en gala y en arreo
a los demás, con tal que no se halle

en casa, en la tertulia, en el paseo,
en el café, en la iglesia, ni en la calle
quien vaya más ridículo y más feo.


SONETO.

Voy a hacer un soneto porque ahora
de sonetos está la Musa mía,
que hay quien muda dictamen cada día
y mi musa lo muda cada hora.

No es mucho ser mudable, si еs señora;
y yo, que le conozco la manía,
temo, si me descuido, que se ría
de mí, porque es un tanto burladora;

Pues que, si rematado aquel cuarteto,
se le antoja una décima u octava,
no hay que acordarse más de tal soneto.

Mas, loado sea Dios, que ya se acaba
en añadiendo al último terceto
este verso, no más, que le faltaba.