En educación es preferible el joven manipulable y barato al viejo sobradamente preparado, inmanejable, a quien se suele tildar de amortizable y obsoleto. Los jóvenes pueden cargar fácilmente con los errores de los que mandan y no tienen autoridad que ejercer, y además, son más baratos. Viva la jubilación anticipada. Los que mandan creen que los viejos son muy caros, porque con la antigüedad han ido incrementando su salario, que producen menos que los jóvenes y que se adaptan peor a los cambios. Aunque sean viejos que saben idiomas, que manejan las nuevas tecnologías al dedillo, que tienen experiencia y que no se dejan engañar por supuestas moderneces y quimeras y errores tontos que siempre cometen los que supuestamente son tan infalibles como el papa, sólo porque no hay nadie encima de ellos que les diga lo tontainas que son. Es preferible perder el talento a plantearse la cuestión de si uno es un imbécil. Así lo dice El País:
Por ejemplo, la gente joven que ha entrado en la banca en los últimos seis años, sólo ha vivido una época de expansión. Los seniors que se fueron tenían las dos experiencias: sabían gestionar una economía en expansión y una en crisis. A posteriori, las empresas pondrán más cuidado. Creo que la época de las prejubilaciones o expulsiones a bulto, trazar una línea de 'los de 50 para arriba', se acabó".
Empiezan a echarles en falta. Los ingenieros de Telecomunicaciones de Cataluña acaban de hacer un llamamiento de socorro para recuperar a prejubilados y paliar el déficit de profesionales. En la medicina, donde la convivencia entre maduros y jóvenes equivale a una imprescindible tutoría y aprendizaje, las prejubilaciones han obligado a contratar a especialistas extranjeros que hablan una lengua distinta de la de sus pacientes.
lunes, 12 de mayo de 2008
domingo, 11 de mayo de 2008
Mudarse a los Estados Unidos
De El País
La caída del dólar abarata los costos de adquisición y mudanza de las empresas europeas. Hace cinco años, una empresa estadounidense valorada en 500 millones de dólares costaba 515 millones de euros. Hoy cuesta 318 millones de euros.
Pero la devaluación del dólar no es la única explicación. Las empresas europeas también están siendo atraídas por Estados Unidos y repelidas por Europa. Para ciertas empresas europeas la mudanza puede ser la manera más rápida y económica de bajar los gastos y volverse más competitivas. El clima para hacer negocios en Europa es menos atractivo que el que encuentran en EE UU. El salario por hora promedio en Europa es 16% mayor que el de Estados Unidos y el kilovatio-hora para uso industrial cuesta el doble en Europa. Los costes de transporte son más altos y el precio de una parcela industrial también. Las cargas burocráticas son más onerosas y la velocidad de respuesta de las autoridades es más lenta.
"No me puedo permitir el lujo de no mudarme a Estados Unidos si quiero que la compañía de mi familia sobreviva", me dijo el director de una empresa italiana. "No sólo será más barato, sino que también nos introducirá en un vecindario lleno de empresas tecnológicas de vanguardia y estaremos dentro del mercado más grande del mundo. Mantendremos algunas operaciones de diseño en Italia, pero todo lo demás se muda a Massachussets".
La caída del dólar abarata los costos de adquisición y mudanza de las empresas europeas. Hace cinco años, una empresa estadounidense valorada en 500 millones de dólares costaba 515 millones de euros. Hoy cuesta 318 millones de euros.
Pero la devaluación del dólar no es la única explicación. Las empresas europeas también están siendo atraídas por Estados Unidos y repelidas por Europa. Para ciertas empresas europeas la mudanza puede ser la manera más rápida y económica de bajar los gastos y volverse más competitivas. El clima para hacer negocios en Europa es menos atractivo que el que encuentran en EE UU. El salario por hora promedio en Europa es 16% mayor que el de Estados Unidos y el kilovatio-hora para uso industrial cuesta el doble en Europa. Los costes de transporte son más altos y el precio de una parcela industrial también. Las cargas burocráticas son más onerosas y la velocidad de respuesta de las autoridades es más lenta.
"No me puedo permitir el lujo de no mudarme a Estados Unidos si quiero que la compañía de mi familia sobreviva", me dijo el director de una empresa italiana. "No sólo será más barato, sino que también nos introducirá en un vecindario lleno de empresas tecnológicas de vanguardia y estaremos dentro del mercado más grande del mundo. Mantendremos algunas operaciones de diseño en Italia, pero todo lo demás se muda a Massachussets".
El padre de los snobs, Wilde
Siempre es un placer leer a Óscar Wilde, pero, a diferencia de lo que suele suponerse, es en los ensayos donde está su verdadero genio. En El crítico artista y en La decadencia de la mentira, por ejemplo. Y en algunos de sus poemas, como en, por ejemplo, la Balada de la cárcel de Reading, que Fernando José Carretero me hacía leer cuando estudiábamos tercero de Bachillerato antiguo, mientras yo me empeñaba en inducirle a Borges. Desde luego, es famoso como autor de epigramas sentenciosos y frases recordables: "La diferencia entre literatura y periodismo es que el periodismo es ilegible y la literatura no es leída" o aquello de que "todas las virtudes son inútiles sin una virtud esencial: dicha virtud es el encanto". Fuera de sus mariconerías, de sus preocupaciones por la moda y de su discutible estética decadente, emanada de Pater y su Mario el epicúreo, es evidente que había leído mucho francés y alemán, quedándose con los rasgos formales de los primeros y con el pensamiento de los segundos, y añadiendo algo de mala conciencia hipócrita por no renegar de sus orígenes irlandeses.
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sábado, 10 de mayo de 2008
Una hermosa, pero vieja imagen del padre Fortea
Me gusta leer al padre Fortea; aparte de exorcista, es un buen escritor, y la costumbre de sermonear todos los días le hace además buen orador. Se le acusa de inmodesto, pero, como él mismo dice parafraseando a Montaigne, no concibe mayor humildad que hablar de sí mismo. En fin, la metáfora de la existencia, que es muy antigua y se encuentra ya en el persa ateo Omar Khayyam, es esta:
Cuando uno comienza una batalla ajedrecística, las posibilidades de movimientos se cuentan por millones.Pero hacia el final, cuando las fichas son pocas, esas posibilidades se reducen a millares. Y cuando quedan ya unas siete vivas sobre el tablero, las posibilidades no pasan de unas centenares. Y los movimientos realmente razonables a menudo no llegan ni a una docena.Pieza a pieza se alcanza un escenario en que sólo hay una o dos posibilidades que merezcan la pena. Y así se llega a un momento desesperado en que el oponente comprende que no puede ya hacer ni un solo movimiento conducente a la victoria.Los paralelismos con la vida humana son evidentes. Al principio, todo es posible: ¿será el niño un príncipe que gane un reino, prior santo que rija una poderoso abadía, constructor de catedrales? En el tramo postrero de la vida, ya sólo queda una jugada posible: seguir manteniendo con vida a la única ficha que va escapando por el tablero. Pero ya se sabe que no hay posibilidad de ganar. Uno se contenta con seguir escapando. Ya no hay infinitas posibilidades. Cada ficha que cayó por el camino, se llevó consigo millones de posibles jugadas.
Cuando uno comienza una batalla ajedrecística, las posibilidades de movimientos se cuentan por millones.Pero hacia el final, cuando las fichas son pocas, esas posibilidades se reducen a millares. Y cuando quedan ya unas siete vivas sobre el tablero, las posibilidades no pasan de unas centenares. Y los movimientos realmente razonables a menudo no llegan ni a una docena.Pieza a pieza se alcanza un escenario en que sólo hay una o dos posibilidades que merezcan la pena. Y así se llega a un momento desesperado en que el oponente comprende que no puede ya hacer ni un solo movimiento conducente a la victoria.Los paralelismos con la vida humana son evidentes. Al principio, todo es posible: ¿será el niño un príncipe que gane un reino, prior santo que rija una poderoso abadía, constructor de catedrales? En el tramo postrero de la vida, ya sólo queda una jugada posible: seguir manteniendo con vida a la única ficha que va escapando por el tablero. Pero ya se sabe que no hay posibilidad de ganar. Uno se contenta con seguir escapando. Ya no hay infinitas posibilidades. Cada ficha que cayó por el camino, se llevó consigo millones de posibles jugadas.
Las religiones que piden menos que un cura
La sobrina del cardenal Rouco ha salido desnuda y en porretas en cierta revista, pero eso es lo de menos y escandaliza solamente a quienes se escandalizan por esas cosas. En esta noticia hay más desvergüenza que en la pobrecilla de la sobrina:
De El País
El mayor signo de confesionalidad del Estado español, a la luz del día, tiene que ver con los dineros. “Con razón dice el vulgo que el dinero es muy católico”, ironiza un dirigente protestante. El Gobierno socialista ha presupuestado este año apenas 4,5 millones de euros para las seis religiones de notorio arraigo (las demás no tienen derecho a nada), pero con la condición de que no los destinen ni a culto ni al pago de imanes o pastores. En cambio, la Iglesia católica recibe 153,1 millones en 2008 para sueldos de sacerdotes (unos 20.000) y obispos (79). Y otros 4.500 millones para financiar a sus docentes de religión o las actividades de sus instituciones educativas, hospitalarias o de caridad.La Iglesia católica es, además, la única que tiene derecho a una asignación del Estado a través de IRPF (ahora el 0,7% de la cuota del declarante católico, un 34% más que hace un año). Eso no quiere decir que el católico financie a su confesión añadiendo ese porcentaje al 100% de sus impuestos, sino que es Hacienda quien detrae esa cantidad de los ingresos estatales.
Y ahora lo que he leído en otro sitio, que me parece muy cierto:
Destruiré a su Iglesia..." - dijo Napoleón Bonaparte a cierto Cardenal..."No podrá..." - respondió el Cardenal, sin mudársele el rostro."Destruiré a su Iglesia, le dije..." - repitió Napoleón Bonaparte, ya más serio."Que no podrá..." - repitió el Cardenal, con la misma actitud parsimoniosa."¡Que la destruiré!" - sentenció Napoleón Bonaparte, alzando el tono de voz y apretando los puños, como preparándose para nosequé pelea."Ya se lo dije, no podrá..." - continuó el Cardenal, con aquella simplicidad y calma que solo poseen las almas escondidas en Dios."¿Por que?" - preguntó el Emperador, con la curiosidad propia del guerrero arrogante."Porque nosotros llevamos casi dos mil años intentándolo y no lo hemos podido lograr..." - selló el Cardenal en este tan corto, pero admirable diálogo con quien se consideraba dueño del mundo y emperador del universo.
Nosotros, los mismos Cristianos Católicos, no hemos podido acabar con nuestra propia iglesia porque "las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" y lo dijo Jesús... Vean, por ejemplo, el testimonio admirable de Fernando Casanova, que está en youtube.com: resulta que, cuando descubrió después de estudiar y estudiar que la Iglesia Católica era la Verdadera Iglesia de Jesucristo (siendo él un pastor pentecostal, nacido en familia pentecostal, educado en la más rigurosa enseñanza bíblica), una vez hecho este descubrimiento, se acercó a un sacerdote católico y le dijo: "Padre, he descubierto que la Iglesia Católica es la Verdadera Iglesia de Cristo y quiero convertirme al Catolicismo", el dicho sacerdote le contestó: ¿cómo va a ser eso? ¿De qué va a vivir usted? ¿Cómo va a mantener a su familia? ¡No... ni lo piense!
Ante esta actitud, el pastor evangélico contestó que de verdad era ésta la Verdadera Iglesia de Jesucristo, pues, ¿cómo podría mantenerse en pie habiendo en ella personas como esa? Y Fernando Casanova se convirtió con mucho más ardor al Catolicismo y hoy en día es un admirable profesor de teología en Puerto Rico.
Tras el concordato suscrito por Napoleón con el papa, muchos le preguntaron por qué había hecho tal cosa, siendo él como era un descreído. Y contestó, con ese espíritu pragmático que lo caracterizaba, que cada cura le ahorraba cinco policías.
Sobre la condición y esencia de Michael Jackson
Nunca he sabido qué había de cierto en Michael Jackson; un personaje real que parece ficticio, que no es ni blanco ni negro, ni macho ni femenino, ni honesto ni malvado, ni hombre ni niño, ni carnal ni putrefacto, ni pobre ni rico, ni listo ni tonto, ni vivo ni muerto, zombi, amorfo, que surge de la oscuridad y vive en ella, pero cuyos contornos se difuminan en una especie de niebla mediática de identidad deleble y difusa, entre sus negros, mulatos, zambos y morenos hermanos y hermanas, entre sus imitadores e intimadores, y sus bisexuales matrimonios sodomitas múltiples y confusos, cuajados de lisérgicas fosforescencias, pasmos estrellados y niños alanceados de dudosa paternofilialidad.
He tentado a ciegas con vacilante bastón en el bosque perdido de su liosa existencia, y he salido de él con las manos vacías. No sé si Michael Jackson es real o imaginario. No sé si vive en Internet o en un lugar de ese país que, como él, no tiene nombre, sino designación. Michael Jackson es una representación, una mancha sin forma y, como los líquidos, adopta la del recipiente que lo contiene, aunque su naturaleza volátil y plumífera lo asimile más a la condición del gas, y su sonido de pedófilo pedo desinflado y de convulso agonizante suene aún entre los mortecinos cantos de afilador de una calle lejana en algún extrarradio de los frecuentados por algún oxidado Freddy Kruger.
He tentado a ciegas con vacilante bastón en el bosque perdido de su liosa existencia, y he salido de él con las manos vacías. No sé si Michael Jackson es real o imaginario. No sé si vive en Internet o en un lugar de ese país que, como él, no tiene nombre, sino designación. Michael Jackson es una representación, una mancha sin forma y, como los líquidos, adopta la del recipiente que lo contiene, aunque su naturaleza volátil y plumífera lo asimile más a la condición del gas, y su sonido de pedófilo pedo desinflado y de convulso agonizante suene aún entre los mortecinos cantos de afilador de una calle lejana en algún extrarradio de los frecuentados por algún oxidado Freddy Kruger.
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jueves, 8 de mayo de 2008
Silencio
Andan escritas cuatrocientas notas en este blog o bitácora en más de un año; "lo que puede ser dicho, puede ser dicho claramente; de lo que no se puede hablar, mejor es callar", escribía Wittgenstein al final de su Tractatus, ese que comenzaba "el mundo es todo lo que es el caso", aunque Tierno Galván lo traducía más elegantemente: "El mundo es todo lo que acaece." Wittgenstein era muy remiso a publicar; la biografía que leí de él, creo que de un tal Baum o Eichenbaum, no le hacía justicia, así que habría que escribir otra. Y otra más, a fin de encontrar ese arquetipo para siempre perdido. La lírica ya es un es decir, acaso un mejor dicho, pero también, o eso debería ser, un esto es y un es todo. Equidistante era el sabio Ángel Crespo, quien creía que era un misterio o claroescuro. "Es este ya un mester de tontería / y el que quiera reírse, que se ría", decía yo al final de un soneto.
En el silencio solo me contengo y acaso me atesoro; acrisola mi yo, única cosa que puedo conocer. Me rodeo de lenguajes cuyo sentido comprendo porque es no humano, genuino, no aprendido: el viento entre las hojas, el agua que pisotea las piedras, las pieles y plumas de las nubes que dibujan la voluntad y la escritura en la mente de un Dios que no es un último motor, las sombras sin foco, el barro sin alfarero, el deambular libre de conciencia de un vilano o un remolino de polvo, similar al de esta galaxia, grano de polvo entre otras millones. No sé nada, no quiero nada, no espero nada, no soy nada.
El insolente o gilipollas del siglo XIX, por Fernán Caballero
En Relaciones de Fernán Caballero
A la fina política del siglo último hemos sustituido nosotros el apretón de manos inglés, asi como hemos reemplazado el perfume del ámbar con el olor del cigarro.
ALEJANDRO DUMAS.
El hombre posee una facultad de venerar, que mas ó menos ligada al resto de sus cualidades, las realza todas.
SCHLASSER.
Raimundo habia regresado hecho el tipo del insolente. Y para darle a conocer en todo el desarrollo que había adquirido en sus tres años de emancipación, haremos la fisiología del insolente, que es hoy día un tipo tan generalizado que todo el que nos lea pensará que hemos querido retratar a su vecino de la derecha y copiar al de la izquierda. El insolente brilló en todas épocas; pero en la nuestra deslumbra y se generaliza como el gas. Ha reemplazado al hipócrita, pues nadie se toma ya la molestia de serlo desde que no se respeta lo bueno y lo santo. Este respeto a lo bueno y a lo santo originaba en los malos la hipocresía, que llamó La Rochefoucauld un homenaje que rendia el vicio a la virtud. Hoy día el cinismo ha libertado al vicio de todo homenaje y le ha dicho: «¡Nada de coronas! La gorra, con la cual estarás más a tus anchas. ¡Nada de togas, ni uniformes! La piel de oso. Nada de vara de justicia ni bastón de mando; el zurriago, el látigo. ¡Nada de pulidas ni corteses armas! La porra. ¡Fuera respetos, esos vasallajes morales, relegados a las ominosas épocas del oscurantismo!»
Asi acontece que el insolente, que encumbra el yo y menosprecia el vos, lleva el cuerpo derecho y la cabeza erguida. Si no es alto, se le figura que lo es; y si lo es, se le figura que es gigante.
Si anda unido a otro sujeto, toma por un impulso espontáneo la acera; cuando encuentra a un amigo, y aunque sea una amiga, y se para a hablarle, él es el que toma siempre la iniciativa de la despedida. Pregunta no por curiosidad, ni menos para demostrar interés, sino por el gusto de ostentar que ni atiende ni escucha la respuesta. Si se sienta, será el primero en hacerlo y en el mejor asiento; si es en la mesa, será en el puesto más alto que halle vacante, con preferencia a otras personas de más edad, de más saber, de más categoría, y hasta de más caudal, la más incontestable superioridad en nuestra era positiva.
Si se analizase su derecho a la preeminencia, se hallaría que era éste el ser él, añadiendo que no reconoce superioridad, que el rico tiene la suya en la bolsa, el sabio en las academias, el viejo en los consejos, pero que toda superioridad adquirida deja de existir en el trato social, en el que sólo figura la individual, debida al carácter y ascendiente de la persona genuinamente superior o a la que sabe colocarse de por sí en su puesto; lo que quiere decir: «Eso es mío, eso me toca a mí.» Por lo cual el insolente lleva a mal que le falten y lleva igualmente a mal que otros exijan de él que no les falte.
El insolente trata a todo el mundo en su cara con un sans façon en extremo chabacano (a pesar de que, por vestir bota charolada y llevar guante nuevo, lo cree en él aristocrático) y a espaldas trata a todas las personas y todas las cosas con un desdén que hiere más que la calumnia. Llama mujeres a las señoras; a las señoritas, muchachas; a las mujeres, tías; a una persona conocida, fulano; a un título, por su apellido, y así sucesivamente rebaja los tonos de la escala social, representando en ella un enorme bemol. ¡Oh juventud! ¡Cuándo te convencerás de que es en ti el respeto la mayor prueba de aristocracia moral, de finura, de buen gusto y buen sentir, de pureza de alma y de corazón, que es el sello de superioridad intelectual y la que realza y hace amable, mientras que la insolencia rebaja y hace odioso al que lo es!
La insolencia da margen a represalias y, cuando esto sucede, el insolente se echa a reír, tornando en chanzas sus impertinencias; esto es, que hace bailar al oso que antes embestía. Las gentes delicadas huyen del baile como evitan las embestidas.
Tiene el insolente un repertorio de insolencias groseras que llama oportunidades y chistes, que desea sean repetidas, lucidas y conservadas en la memoria, como lo son las célebres y entendidas agudezas de un general Castaños, de un Talleyrand.
El insolente tiene para su uso particular unas armas agresivas y ofensivas que le suministra su osadía, como en los pugilatos ingleses a los luchadores se las proporciona la fuerza de sus puños; armas que a una persona realmente culta y delicada le es tan imposible usar en su defensa cuando se ve atacada, como difícil seria al armiño revestir las púas del puerco espín. Consisten estas en:
Un kiss que silba como una culebra.
Una risa que abofetea como una granizada.
Un desentenderse, interrumpir y contradecir que ofenden, secan y hostigan como el Simoun.
Un ¡qué! que le tira a la cara al más pintado, como un diploma de Juan Lanas.
El insolente está persuadido de que el motor ascendente del hombre es la hostilidad. Y la suficiencia propia y la época que ellos han formado les da razán, siendo hoy las palabras, y no las acciones, las que encumbran al hombre. Derriban por insolencia y a su vez son derribados por ella.
Siendo las leyes de la finura y de la delicadeza en el trato social realzar a los demás y rebajarse a sí mismo, es evidente que ambas cosas, delicadeza y finura, son para el insolente desconocidas, pues es su tendencia la de realzarse a sí mismo, darse una importancia ficticia y rebajar a los demás.
Asi es que, creyéndose altivo como un príncipe, es grosero como un patán.
Para el insolente, — de que era el tipo Raimundo, — no hay respeto de ninguna clase, no hay consideraciones de ningun género: no reconoce obstáculos de ninguna especie a su omnímoda voluntad.
Al divinizar la insolencia filosófica, el individualismo ha hallado a todas las malas tendencias dispuestas y oficiosas para vulgarizar y poner al alcance de todos su mal espíritu anticatólico, audaz y rebelde.
A la fina política del siglo último hemos sustituido nosotros el apretón de manos inglés, asi como hemos reemplazado el perfume del ámbar con el olor del cigarro.
ALEJANDRO DUMAS.
El hombre posee una facultad de venerar, que mas ó menos ligada al resto de sus cualidades, las realza todas.
SCHLASSER.
Raimundo habia regresado hecho el tipo del insolente. Y para darle a conocer en todo el desarrollo que había adquirido en sus tres años de emancipación, haremos la fisiología del insolente, que es hoy día un tipo tan generalizado que todo el que nos lea pensará que hemos querido retratar a su vecino de la derecha y copiar al de la izquierda. El insolente brilló en todas épocas; pero en la nuestra deslumbra y se generaliza como el gas. Ha reemplazado al hipócrita, pues nadie se toma ya la molestia de serlo desde que no se respeta lo bueno y lo santo. Este respeto a lo bueno y a lo santo originaba en los malos la hipocresía, que llamó La Rochefoucauld un homenaje que rendia el vicio a la virtud. Hoy día el cinismo ha libertado al vicio de todo homenaje y le ha dicho: «¡Nada de coronas! La gorra, con la cual estarás más a tus anchas. ¡Nada de togas, ni uniformes! La piel de oso. Nada de vara de justicia ni bastón de mando; el zurriago, el látigo. ¡Nada de pulidas ni corteses armas! La porra. ¡Fuera respetos, esos vasallajes morales, relegados a las ominosas épocas del oscurantismo!»
Asi acontece que el insolente, que encumbra el yo y menosprecia el vos, lleva el cuerpo derecho y la cabeza erguida. Si no es alto, se le figura que lo es; y si lo es, se le figura que es gigante.
Si anda unido a otro sujeto, toma por un impulso espontáneo la acera; cuando encuentra a un amigo, y aunque sea una amiga, y se para a hablarle, él es el que toma siempre la iniciativa de la despedida. Pregunta no por curiosidad, ni menos para demostrar interés, sino por el gusto de ostentar que ni atiende ni escucha la respuesta. Si se sienta, será el primero en hacerlo y en el mejor asiento; si es en la mesa, será en el puesto más alto que halle vacante, con preferencia a otras personas de más edad, de más saber, de más categoría, y hasta de más caudal, la más incontestable superioridad en nuestra era positiva.
Si se analizase su derecho a la preeminencia, se hallaría que era éste el ser él, añadiendo que no reconoce superioridad, que el rico tiene la suya en la bolsa, el sabio en las academias, el viejo en los consejos, pero que toda superioridad adquirida deja de existir en el trato social, en el que sólo figura la individual, debida al carácter y ascendiente de la persona genuinamente superior o a la que sabe colocarse de por sí en su puesto; lo que quiere decir: «Eso es mío, eso me toca a mí.» Por lo cual el insolente lleva a mal que le falten y lleva igualmente a mal que otros exijan de él que no les falte.
El insolente trata a todo el mundo en su cara con un sans façon en extremo chabacano (a pesar de que, por vestir bota charolada y llevar guante nuevo, lo cree en él aristocrático) y a espaldas trata a todas las personas y todas las cosas con un desdén que hiere más que la calumnia. Llama mujeres a las señoras; a las señoritas, muchachas; a las mujeres, tías; a una persona conocida, fulano; a un título, por su apellido, y así sucesivamente rebaja los tonos de la escala social, representando en ella un enorme bemol. ¡Oh juventud! ¡Cuándo te convencerás de que es en ti el respeto la mayor prueba de aristocracia moral, de finura, de buen gusto y buen sentir, de pureza de alma y de corazón, que es el sello de superioridad intelectual y la que realza y hace amable, mientras que la insolencia rebaja y hace odioso al que lo es!
La insolencia da margen a represalias y, cuando esto sucede, el insolente se echa a reír, tornando en chanzas sus impertinencias; esto es, que hace bailar al oso que antes embestía. Las gentes delicadas huyen del baile como evitan las embestidas.
Tiene el insolente un repertorio de insolencias groseras que llama oportunidades y chistes, que desea sean repetidas, lucidas y conservadas en la memoria, como lo son las célebres y entendidas agudezas de un general Castaños, de un Talleyrand.
El insolente tiene para su uso particular unas armas agresivas y ofensivas que le suministra su osadía, como en los pugilatos ingleses a los luchadores se las proporciona la fuerza de sus puños; armas que a una persona realmente culta y delicada le es tan imposible usar en su defensa cuando se ve atacada, como difícil seria al armiño revestir las púas del puerco espín. Consisten estas en:
Un kiss que silba como una culebra.
Una risa que abofetea como una granizada.
Un desentenderse, interrumpir y contradecir que ofenden, secan y hostigan como el Simoun.
Un ¡qué! que le tira a la cara al más pintado, como un diploma de Juan Lanas.
El insolente está persuadido de que el motor ascendente del hombre es la hostilidad. Y la suficiencia propia y la época que ellos han formado les da razán, siendo hoy las palabras, y no las acciones, las que encumbran al hombre. Derriban por insolencia y a su vez son derribados por ella.
Siendo las leyes de la finura y de la delicadeza en el trato social realzar a los demás y rebajarse a sí mismo, es evidente que ambas cosas, delicadeza y finura, son para el insolente desconocidas, pues es su tendencia la de realzarse a sí mismo, darse una importancia ficticia y rebajar a los demás.
Asi es que, creyéndose altivo como un príncipe, es grosero como un patán.
Para el insolente, — de que era el tipo Raimundo, — no hay respeto de ninguna clase, no hay consideraciones de ningun género: no reconoce obstáculos de ninguna especie a su omnímoda voluntad.
Al divinizar la insolencia filosófica, el individualismo ha hallado a todas las malas tendencias dispuestas y oficiosas para vulgarizar y poner al alcance de todos su mal espíritu anticatólico, audaz y rebelde.
miércoles, 7 de mayo de 2008
Que por mayo era, por mayo,
Que por mayo era, por mayo,
cuando el curso es un tostón,
cuando jode el alumnado
y hay de examen mogollón;
cuando los acalorados
faltan a clase un horror,
sino yo, triste, cuitado,
que enseño en esta prisión,
que ni sé do acaba el curso
ni qué coño es “promoción”
sino por un papelito
del salón del profesor;
quitómelo un compañero,
dele Dios mal galardón.
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Poemas propios
Sobran albañiles, faltan ingenieros
Dos noticias publicadas en el mismo medio, El País; la primera, aumenta el paro por el parón en la construcción; la segunda, que es preciso buscar ingenieros en otros países habida cuenta no sólo del bajón en las licenciaturas de ingenieros, sino de su súbito descenso de competencia y calidad. Pero el sistema educativo sigue pendiente de igualar por lo bajo, de no crear elites preparadas e investigadoras que podamos admirar... Pedro Solbes, poderoso caballero, vive más pendiente de la macro economía que de la microeconomía, y seguirá hasta que a largo plazo empiecen a verse los efectos desastrosos. De España se decía que exportaba científicos e importaba futbolistas; ahora ni siquiera exporta científicos, sino que también los compra. Y, si tenemos en cuenta el auge de economías de la miseria como China, pronto no habrá ni siquiera dinero para comprar. Dios nos pille confesados: se está desarticulando la clase media española, esa clase media que levantó el país después de que la alta lo hiciera trizas con sus idioteces doctrinarias. Mientras, la facultad de Filosofía de la Complutense está en huelga y Fernando Savater habla de "rentabilidad social" mientras cuenta los dividendos de sus acciones en PRISA. Cómo ha cambiado el hombre; es inteligente, escribe buena prosa, pero no se reconocería en un espejo si se mirara con los años que tenía entonces, pese a lo que diga en sus artículos. Se ve que sigue el consejo de Auden, el de irritar cuando se es joven a los viejos y cuando se es viejo a los jóvenes. Pero el problema es que estos viejos no se dejan irritar, porque ellos mismos se siguen creyendo jóvenes. Ahora los jóvenes lo tienen más crudo; les falta violencia, inteligencia y descaro y les sobra pusilanimidad, botellón y grosería.
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martes, 6 de mayo de 2008
Levántate y anda
Y qué trabajo cuesta. Algunos se levantan, incluso andan, pero no se despiertan hasta las doce de la mañana o cosa así. Como Lázaros a medio resucitar deambulan greñudos, malafeitados y como perdidos por un desierto de entresueños poblado de vagas gárgolas, sábanas ondulantes y leones vespertinos entre la leche con galletas y el telediario. Yo, habitualmente, me siento como una marioneta vieja de madera sin lacar, roído por la carcoma y esas otras larvas, los tornillos, que echan tanto orín como las junturas serrín por los cuatro costados y demás hollines, consumido a fuego lento por la coceada del sol. Una lingotada de cafeína y su poco de vandral, más dos pastillas para la hipertensión y el agua despabilatoria, y me echo a rodar tambaleante por las escaleras hasta mi cantera de burricie cotidiana.
Más mayo francés
Un mes y cuarenta años
FERNANDO SAVATER El País, 05/05/2008
Cuando se estaba festejando el bicentenario de la Revolución Francesa, el primer ministro chino Chu En-Lai visitó oficialmente París y se le hizo la inevitable pregunta: "¿Cree usted que la Revolución aportó beneficios a la humanidad?". Cauteloso, el oriental repuso: "Aún es pronto para decirlo". Sin duda revelan menos prudencia los que sólo cuarenta años después de Mayo 68 ya pretenden establecer un balance definitivo de sus logros y fracasos. Por ejemplo, nosotros mismos, Daniel Cohn-Bendit, Adam Michnik, Paul Berman, Paolo Flores d'Arcais y quien suscribe, reunidos a mediados del pasado abril en Roma para hablar de la ética de la rebelión en un ciclo filosófico dedicado al 68, ante un público evidentemente desolado por el reciente triunfo electoral de Berlusconi y sus no menos repelentes aliados. Los ponentes de esa mesa redonda teníamos en común, para empezar, nuestra participación directa en los sucesos del 68: en París, en Varsovia, en Nueva York, en Roma o en Madrid. Y también otra cosa: todos seguimos activamente interesados por el debate político, no en espera de prebendas o sinecuras (¡creo yo!) sino como ejercicio permanente de dignidad cívica y solidaridad cosmopolita. Por último, compartimos una visión positiva de aquellos acontecimientos cuadragenarios, pero teñida de distanciamiento irónico que invalida cualquier intento acrítico de beatificación.
Tras un par de décadas de pueriles idealizaciones, últimamente a Mayo 68 le toca más bien recibir zurras y verse descalificado como origen de todo tipo de males: la falta de autoridad escolar, el excesivo individualismo, el frenesí hedonista, la permisividad, el utopismo político, etc... Por supuesto, la mayor parte de estas derogaciones provienen de gente que ni por edad ni por gusto pudieron participar en aquellos sucesos, de los que hablan con algo menos conocimiento del que yo tengo de la guerra de Troya. Pero otros críticos sí que estuvieron allí, incluso fueron de los activistas más virulentos y agresivos, volviendo ahora esa furia contra lo que antes defendieron. En política es ley infalible: siempre los más extremistas son los que traicionan después con mayor ahínco. Los caracteriza bien Daniel Lindenberg en uno de los mucho libros aparecidos estos días sobre Mayo (Choses vues, ed. Bartillat): "Del izquierdismo no han conservado más que lo peor: la violencia verbal, la afectación de radicalidad y la obsesión del apocalipsis, el tono altanero y el desprecio de los hechos".
En lo que suelen coincidir apologetas y detractores es en el "fracaso" de Mayo. Se refieren a que en ninguna parte los rebeldes conquistaron el poderporque De Gaulle ganó las elecciones al mes siguiente, los españoles tardamos diez años más en conseguir una constitución democrática, los polacos no se libraron de su dictadura hasta 21 años después y así en todas partes. Pero se trata de una visión deformada de lo que aquellas jornadas tuvieron de característico. En París, los manifestantes pasaban ante la Asamblea Nacional y los ministerios abandonados, pero no se les ocurrió entrar para ocuparlos y proclamar un nuevo régimen: nadie quería asumir el poder sobre la sociedad sino sobre su vida personal y cotidiana. Tal como dijo Raymond Aron, la revolución -en el sentido clásico y guerracivilesco del término- fue "inencontrable": pero en cambio sus efectos parcialmente revolucionarios se encuentran hoy por todas partes, en la condición de las mujeres, en la aceptación de opciones sexuales antes perseguidas, en la presencia de los individuos en el espacio público, en el descrédito del militarismo y del totalitarismo comunista, en las ONGs, etc. No es que Mayo 68 fuese el motor único de estas transformaciones sociales (probablemente sólo fue el síntoma más agudo y decisivo de lo que estaba ocurriendo) pero es evidente que se convirtió en el más visible de sus emblemas colectivos. El orden del mundo no se purificó de sus crueldades e injusticias, pero se hizo menos rígido y más abierto. Algo es algo. Sin duda Sarkozy sigue añorando la grandeur gaullista, pero su publicitada vida amorosa debe más a Mayo que al general... por no mencionar la bienaventurada normalidad con que los alcaldes de París o Berlín asumen coram populo su homosexualidad. Etc...
Sin duda, buena parte de los iconos y del lenguaje político que entonces se manejaron estaban desfasados respecto a la emancipación que a tientas buscaba el movimiento. Los revolucionarios de 1789 inauguraron la modernidad convencidos de que eran los recuperadores del mensaje de los Gracos, de Catón o de Espartaco, con los que no tenían nada que ver. Y en el 68 se mantenía el culto a personajes tan poco recomendables como Mao Tse Tung, Che Guevara o Ho Chi Minh y se decían en jerga marxista la mayor cantidad de cosas no marxistas que cabe imaginarse (los primeros en esta mutación ideológica, los situacionistas herederos de Henri Lefebvre y los libertarios). Por eso De Gaulle creía -o fingía creer- que la culpa de los disturbios era de los comunistas, mientras Georges Marchais en L'Humanité atacaba groseramente a los manifestantes acusándoles de formar parte... ¡de un complot gaullista! Por cierto, que una lectura neocomunista de Mayo vuelve a oírse hoy, gracias entre otros a Alain Badiou, una especie de De Gaulle filosófico que se empeña a toda costa en vincular a Sarkozy con Vichy... Esta voz equívoca resultaba especialmente dolorosa en Varsovia o Praga, donde tenían que combatir contra los estalinistas con un discurso patéticamente semejante al suyo.
Al menos una cosa debe quedar clara: el totalitarismo comunista (valga la redundancia) feneció en Europa como ilusión colectiva no el año 89 sino el 68. Por supuesto, también en España, pese a que la dictadura nimbaba al PC de un prestigio liberador que era difícil sacudirse. El irreverente dicterio de Cohn-Bendit contra un poeta estalinista ("Louis Aragon, tus cabellos blancos están manchados de sangre") era difícil de repetir en España aplicado a Rafael Alberti, por ejemplo, aunque algunos argumentos para hacerlo no faltaban. En cualquier caso, por obtusos que fuésemos, bastantes de los que corríamos por las calles de Madrid o Barcelona aquel año sabíamos que la única ventaja política que tenía Pasionaria respecto a Franco era que había perdido la guerra, circunstancia que nos ahorraba ahora tener que manifestarnos contra su dictadura como lo hacíamos contra la del generalísimo. De ahí que, incluso hoy, nuestra "memoria histórica" sea menos hagiográfica que la de otros... Por cierto, es curioso lo poco que parece recordarse del 68 español, recital de Raimon aparte. Y sin embargo el movimiento empezó aquí en febrero, con asambleas multitudinarias y las ocupaciones de cátedras en filosofía (se tomaba el aula durante la clase para debatir sobre cultura y política), siguió hasta el verano e incluso en el nuevo curso, hasta culminar en enero del 69 -tras la muerte de Enrique Ruano a manos de la policía franquista- en el primer estado de excepción decretado por el régimen. Del eco que esos sucesos tenían en Europa da cuenta una entrevista a Cohn-Bendit (Le Magazine Littéraire, Mayo del 68): el entrevistador le dice que "si tomamos el ejemplo del movimiento estudiantil en Madrid, se ve que la diferencia -y los riesgos- son mucho más importantes que entre vosotros", cosa que Dany acepta sin remolonear.
¿Lo mejor del 68? Que hubo violencia contra las cosas, pero poca contra las personas... y nunca terror. Además, fue internacionalista: el lema más hermoso sigue siendo "todos somos judíos alemanes" y las organizaciones "sin fronteras" son deudoras de Mayo (la primera la inventa uno de aquellos activistas, Bernard Kouchner). Hubo basura, pero no la que sale de la cloaca nacionalista: eso ha venido luego. En Roma, mirando a Dany, a Adam, a Paul, a Paolo, yo no me preguntaba lo que ha hecho el 68 por la humanidad sino lo que hizo por nosotros, los que allí estuvimos. Creo que nos dio cierta libertad de espíritu y que "no moriremos idiotas" o, por lo menos, no tanto como otros. Por lo demás, cómo no recordar mis propios 21 años, fervorosos e ingenuos, luchando contra la derecha autoritaria y clerical pero llevándome a matar con la izquierda oficial. ¡Caramba, ahora que caigo: igual que hoy! Lo mío fue sin duda una vocación temprana...
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Estudiantes en vela
FERNANDO SAVATER
"Estudiantes en vela", El País 06/05/2008
El pasado 14 de abril comenzó en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense un encierro permanente de alumnos, que aún continúa cuando escribo esta nota. Esos estudiantes emplean las largas horas diurnas (¡y nocturnas!) de su enclaustramiento voluntario para debatir sobre el proceso iniciado en Bolonia, destinado a orientar y unificar los estudios universitarios europeos y en el que perciben aspectos realmente inquietantes. No son los únicos: sus motivos de inquietud pueden ser compartidos con mayor o menor alarma por cualquier persona interesada en cuestiones de educación superior.
El número de los que quieren ir a la Universidad desciende. Hace dos décadas, se inició en toda Europa la aproximación de los estudios universitarios a las demandas laborales de empresas y corporaciones. Parecía lógico acercar la Universidad a la sociedad productiva y beneficiarla con ayudas económicas que vinieran de la empresa privada en busca de buenos profesionales. Pero ya va dando la impresión de que las carreras universitarias se configuran cada vez más para satisfacer las necesidades episódicas del mercado empresarial. Se hacen más cortas y más específicas, de acuerdo con los requerimientos de quienes piden mano de obra cualificada y rápidamente rentable: quien paga, manda. Pronto las antiguas denominaciones de las carreras podrán ser sustituidas por marcas o logos: ya no se dirá "voy a ser filólogo, médico o ingeniero" sino "voy a ser un Pfizer, un Microsoft o un Endesa". Aquí como en otras ocasiones los europeos, mientras seguimos alardeando de antiamericanismo político, nos dedicamos devotamente a copiarles en lo social... y no siempre en sus mejores aspectos.
Por supuesto, si la demanda empresarial organiza y estimula cada vez más las nuevas titulaciones (es decir, si se decide su llamada eufemísticamente "rentabilidad social" de acuerdo con la aptitud para captar financiación de agentes externos y no por criterios más académicos) los estudios de humanidades y también de ciencia básica, poco adaptados a la lógica mercantil, irán siendo relegados al armario de las escobas o al desván de los recuerdos en la oferta universitaria. ¿Se nos permitirá a las bestias académicas en extinción un último lamento bajo el sol implacable del provecho, mientras suben las aguas... y los beneficios de algunos?
Por el momento, en España las universidades han pasado del Ministerio de Educación al de Ciencia e Innovación. Antes, cada vez que se hablaba de educación, inmediatamente se discutía el ordenamiento universitario como antonomasia de lo educativo (lo cual era un disparate, desde luego); bandazo al canto y ahora, cuando se mencione el tenebroso panorama educativo, los universitarios nos encogeremos de hombros porque jugamos ya en otra liga más respetable. No sé, no sé: tampoco me gusta este giro.
Entretanto, el número de estudiantes que quiere ir a la Universidad desciende, mientras la variedad de titulaciones que ofertan un poco a la desesperada los centros crece de manera frenética. Estas nuevas carreras, nacidas bajo la sombra boloñesa, recuerdan a veces a los maliciosos el muestrario de habilidades que debía adquirir una señorita a finales del siglo XIX: corte y confección, historia de Filipinas, preparar paella, etiqueta para disponer a los invitados en la mesa, etcétera. Encargada de evaluarlas según criterios que parecen atender más a la alquimia psicopedagógica y la rentabilidad social que a los propios contenidos de conocimiento, la Aneca (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) nunca olvida en sus dictámenes recomendar que se incluyan lecciones referentes a la igualdad de género. Se perfila así un diseño universitario que reviste de moralina edificante los afanes pragmáticos a más corto plazo, según la ideología que aplican en todos los campos nuestros actuales gobernantes.
Los rectores protestan que son exageraciones, que jamás consentirán en mercantilizar la Universidad y acceden a debatir con los estudiantes recelosos. Bien hecho. Pero ¿van a discutir lo que es mejor hacer o a explicarles lo que inevitablemente se hará? Para justificar su doblegamiento ante la Ley Natural, los estoicos decían: non pareo deo, sed adsentior (no obedezco al dios sino que comparto su criterio). Me temo que a los estudiantes les conviene ir haciendo ejercicios de estoicismo...
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sábado, 3 de mayo de 2008
El spam y la mierda
De ABC, hoy:
Spam, la guerra de los 30 años
POR JOSÉ MANUEL NIEVES. MADRID.
Abro el email y siempre es lo mismo. Ni idea de cómo diablos han podido llegar hasta mi buzón decenas de mensajes en chino; ni idea de quién ha podido pensar en algún momento que yo necesito revitalizantes sexuales o sofisticados artilugios para aumentar ciertos tamaños corporales. Ni idea. Me escriben políticos africanos en el exilio que dicen tener cuentas millonarias bloqueadas en el extranjero, y me ofrecen grandes sumas de dinero a cambio de... mis datos bancarios. Ja! No pico, aunque sé de buena tinta que hay quien sí lo hace.
Llueven las ofertas de ordenadores casi gratis, de medicamentos milagro, de empleos fáciles y con sueldos millonarios, de remedios caseros para casi todo, de viajes en cualquier época del año... Un momento! Una carta del banco. Y me pide que renueve y reenvíe todos los datos y claves de mis cuentas por «motivos de seguridad». Si no fuera por la manera en que está redactada («rogamos postee brevemente los datos si no quiere estar en un gran peligro...») parecería de verdad.
Troyanos
Pero no es eso lo peor. A veces noto que el ordenador va lento (más de lo habitual) y me entra la duda de si alguna oscura organización del crimen internacional lo habrá convertido en un «zombie», como ya han hecho con cerca del 5% de todos los ordenadores españoles. Ya saben: uno abre un correo aparentemente inocente, o una página web, o un blog, y aunque en apariencia no ocurre nada, en realidad el ordenador queda infectado con un pequeño programa (un «troyano», que interfiere las comunicaciones y obliga a nuestro PC a reenviar el mismo mensaje a toda nuestra lista de contactos, expandiendo así el número de ordenadores «cautivos».
Todo esto, y algunas cosas más, es lo que hoy conocemos como spam. Contra él se libra la que quizá sea la mayor guerra electrónica de la actualidad. Una guerra que, por cierto, se está perdiendo.
Todo comenzó hoy hace exactamente 30 años, cuando un vendedor llamado Gary Thuerk, que trabajaba en la ya desaparecida empresa de informática Digital Equipment Corporation, envió el mismo correo electrónico a 393 usuarios de Arpanet, la red original de ordenadores del gobierno norteamericano que con el tiempo se extendería por todo el mundo, convertida en internet.
Ese fue, que se sepa, el primer spam jamás enviado. El mensaje, que fue redactado y mandado el 3 de mayo de 1978, no fue bien recibido. Muchos de los receptores, indignados, se quejaron directamente a Thuerk, que ni siquiera había intentado ocultar su identidad, y su empresa fue severamente amonestada por los administradores de Arpanet.
Pero ese email fue sólo un aviso de lo que estaba por llegar. Hoy, entre el 80 y el 90 por ciento de todos los correos electrónicos que se envían en el mundo (120.000 millones de mensajes diarios) son spam. Y de ellos vive y depende una actividad económica global que mueve decenas de miles de millones de euros cada año.
En blogs y móviles
Los «spammers» de hoy no sólo tienen el email como objetivo, sino que apuntan también a las páginas web, a los blogs, a las redes sociales y a los teléfonos móviles. En el transcurso de una confrontación de la que no se ve el final, decenas de miles de expertos de miles de empresas en todo el mundo luchan contra el correo no deseado en un intento (por ahora vano) de eliminar la basura de la red global de comunicaciones. «Spammers» y «antispammers» parecen enzarzados en una auténtica carrera armamentista de la que nadie, por ahora, es capaz de predecir el resultado.
Pero el correo basura no se hizo famoso mundialmente hasta 1994, cuando dos abogados de Arizona, Laurence A. Canter y Martha S. Siegel, enviaron un mensaje publicitario, ofreciendo sus servicios como expertos en inmigración, a 6.000 grupos de usuarios de Usenet al mimso tiempo. Los dos abogados llegaron a escribir varios libros explicando cómo había que hacer spam. Algo que ayudó mucho a otros «spammers» noveles.
Sin embargo, toda aquella primera oleada de «spammers» se encontró con la molestia de tener sus propios buzones de correo llenos con las protestas airadas de los receptores de sus mensajes. Aparte del hecho de que muchas de sus cuentas fueron suspendidas por sus ISP (Proveedores de Acceso a Internet). Así que aprendieron a ocultar sus identidades y localizaciones y el «spamming» se hizo subterráneo.
El precio del spam
Surgieron los primeros programas «antispam», pero por cada nueva arma defensiva que nace, aparece otra ofensiva más potente y sofisticada. Y con una clara ventaja para los «spammers»: los costes a los que tienen que hacer frente los atacantes son siempre muy bajos, mientras que los ISP y sus clientes pagan un precio muy elevado en programas de detección y filtrado de mensajes y en consumo inútil del ancho de banda disponible. Se ha estimado que el mundo gasta cada año 140.000 millones de dólares en interceptar y filtrar los mensajes de spam.
Hoy, las principales redes emisoras de spam están controladas por grupos de delincuencia internacional, lo que requiere un esfuerzo extra para conseguir una defensa efectiva, ya que es necesario coordinarla en numerosos países al mismo tiempo. Mientras, «ellos» han ampliado su campo de acción a terrenos que hasta hace poco se consideraban seguros. Páginas web, redes sociales, blogs, telefonía móvil... ya nadie está seguro.
Acabo de recibir otro mensaje en mi mail: «¿Está harto del spam? -dice-. ¿Recibe cientos de mensajes que no desea? ¿Cree que su ordenador no está seguro? Si es así, pinche aquí». Por supuesto, no lo hago. No es más que otro mensaje más de spam...
Spam, la guerra de los 30 años
POR JOSÉ MANUEL NIEVES. MADRID.
Abro el email y siempre es lo mismo. Ni idea de cómo diablos han podido llegar hasta mi buzón decenas de mensajes en chino; ni idea de quién ha podido pensar en algún momento que yo necesito revitalizantes sexuales o sofisticados artilugios para aumentar ciertos tamaños corporales. Ni idea. Me escriben políticos africanos en el exilio que dicen tener cuentas millonarias bloqueadas en el extranjero, y me ofrecen grandes sumas de dinero a cambio de... mis datos bancarios. Ja! No pico, aunque sé de buena tinta que hay quien sí lo hace.
Llueven las ofertas de ordenadores casi gratis, de medicamentos milagro, de empleos fáciles y con sueldos millonarios, de remedios caseros para casi todo, de viajes en cualquier época del año... Un momento! Una carta del banco. Y me pide que renueve y reenvíe todos los datos y claves de mis cuentas por «motivos de seguridad». Si no fuera por la manera en que está redactada («rogamos postee brevemente los datos si no quiere estar en un gran peligro...») parecería de verdad.
Troyanos
Pero no es eso lo peor. A veces noto que el ordenador va lento (más de lo habitual) y me entra la duda de si alguna oscura organización del crimen internacional lo habrá convertido en un «zombie», como ya han hecho con cerca del 5% de todos los ordenadores españoles. Ya saben: uno abre un correo aparentemente inocente, o una página web, o un blog, y aunque en apariencia no ocurre nada, en realidad el ordenador queda infectado con un pequeño programa (un «troyano», que interfiere las comunicaciones y obliga a nuestro PC a reenviar el mismo mensaje a toda nuestra lista de contactos, expandiendo así el número de ordenadores «cautivos».
Todo esto, y algunas cosas más, es lo que hoy conocemos como spam. Contra él se libra la que quizá sea la mayor guerra electrónica de la actualidad. Una guerra que, por cierto, se está perdiendo.
Todo comenzó hoy hace exactamente 30 años, cuando un vendedor llamado Gary Thuerk, que trabajaba en la ya desaparecida empresa de informática Digital Equipment Corporation, envió el mismo correo electrónico a 393 usuarios de Arpanet, la red original de ordenadores del gobierno norteamericano que con el tiempo se extendería por todo el mundo, convertida en internet.
Ese fue, que se sepa, el primer spam jamás enviado. El mensaje, que fue redactado y mandado el 3 de mayo de 1978, no fue bien recibido. Muchos de los receptores, indignados, se quejaron directamente a Thuerk, que ni siquiera había intentado ocultar su identidad, y su empresa fue severamente amonestada por los administradores de Arpanet.
Pero ese email fue sólo un aviso de lo que estaba por llegar. Hoy, entre el 80 y el 90 por ciento de todos los correos electrónicos que se envían en el mundo (120.000 millones de mensajes diarios) son spam. Y de ellos vive y depende una actividad económica global que mueve decenas de miles de millones de euros cada año.
En blogs y móviles
Los «spammers» de hoy no sólo tienen el email como objetivo, sino que apuntan también a las páginas web, a los blogs, a las redes sociales y a los teléfonos móviles. En el transcurso de una confrontación de la que no se ve el final, decenas de miles de expertos de miles de empresas en todo el mundo luchan contra el correo no deseado en un intento (por ahora vano) de eliminar la basura de la red global de comunicaciones. «Spammers» y «antispammers» parecen enzarzados en una auténtica carrera armamentista de la que nadie, por ahora, es capaz de predecir el resultado.
Pero el correo basura no se hizo famoso mundialmente hasta 1994, cuando dos abogados de Arizona, Laurence A. Canter y Martha S. Siegel, enviaron un mensaje publicitario, ofreciendo sus servicios como expertos en inmigración, a 6.000 grupos de usuarios de Usenet al mimso tiempo. Los dos abogados llegaron a escribir varios libros explicando cómo había que hacer spam. Algo que ayudó mucho a otros «spammers» noveles.
Sin embargo, toda aquella primera oleada de «spammers» se encontró con la molestia de tener sus propios buzones de correo llenos con las protestas airadas de los receptores de sus mensajes. Aparte del hecho de que muchas de sus cuentas fueron suspendidas por sus ISP (Proveedores de Acceso a Internet). Así que aprendieron a ocultar sus identidades y localizaciones y el «spamming» se hizo subterráneo.
El precio del spam
Surgieron los primeros programas «antispam», pero por cada nueva arma defensiva que nace, aparece otra ofensiva más potente y sofisticada. Y con una clara ventaja para los «spammers»: los costes a los que tienen que hacer frente los atacantes son siempre muy bajos, mientras que los ISP y sus clientes pagan un precio muy elevado en programas de detección y filtrado de mensajes y en consumo inútil del ancho de banda disponible. Se ha estimado que el mundo gasta cada año 140.000 millones de dólares en interceptar y filtrar los mensajes de spam.
Hoy, las principales redes emisoras de spam están controladas por grupos de delincuencia internacional, lo que requiere un esfuerzo extra para conseguir una defensa efectiva, ya que es necesario coordinarla en numerosos países al mismo tiempo. Mientras, «ellos» han ampliado su campo de acción a terrenos que hasta hace poco se consideraban seguros. Páginas web, redes sociales, blogs, telefonía móvil... ya nadie está seguro.
Acabo de recibir otro mensaje en mi mail: «¿Está harto del spam? -dice-. ¿Recibe cientos de mensajes que no desea? ¿Cree que su ordenador no está seguro? Si es así, pinche aquí». Por supuesto, no lo hago. No es más que otro mensaje más de spam...
Por sus ejemplos los conoceréis
Uno se ríe mucho cuando recurre a algunos truquillos solapados para obtener información confidencial o privilegiada. Una sombra no visible que produce el espíritu de las personas, pero que puede detectarse recurriendo a la perspicacia. Algunos métodos rinden buen fruto, como la proxémica, la paralingüística, la kinésica o la lectura de los gestos según los códigos de la antropología social. Otro procedimiento, desarrollado por mí, se funda en el acto fallido de Freud. Se trata de buscar en los textos escritos de un autor los actos de liberación o creación subconsciente. Esto funciona especialmente cuando se trata de un individuo poco creativo o artista, amazacotado por las rutinas que lo perrean. Un ejemplo, tomemos la Ortografía de la Real Cacademia. Sólo hay que espigar los ejemplos, considerarlos por grupos temáticos y psicoanalizar el conjunto, y en seguida tenemos el repertorio de manías de los académicos, sus quejas y reproches y aquello que, de ninguna manera, quieren decir. El cuadro medio resulta un poco descorazonador para aquellos que tienen alguna fe en la naturaleza humana. Los inmortales son bastante inmorales y están tocados por pasiones tan vehementes como las que aquejan a los seres de andar por casa. La decrepitud, la informalidad, las envidias, el desprecio, la soberbia asoman allá donde ellos no se cuidan de reglamentar nada.
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No hay información
Es especialmente lamentable en un país que sale de una dictadura que este derecho humano no esté recogido expresamente en una ley, como en otros países europeos. No me extraña que la mafia del ladrillo haya llegado a ser tan poderosa en Spaña (quitémosle la E, pues a España siempre le falta algo para ser lo que es) si se ve así de protegida. Por no hablar del inexistente estatuto del periodista y de la estabilidad precaria de sus empleos, que les impide investigar a cubierto de venganzas. Sólo hay que ver los espacios informativos de las televisiones públicas para morirse de vergüenza. Esto es incluso peor que en la dictadura, porque entonces sabías de dónde te venían los tiros; ahora la censura y la manipulacion informativa es solapada, retórica y siniestra.
Rosario G. Gómez, "Lo que se oculta a los ciudadanos", en El País, 3-V-2008:
Las administraciones practican el cerrojazo informativo, España es uno de los pocos países de la UE que no garantiza por ley la transparencia.
Los periodistas británicos saben, hasta el último penique, lo que le cuesta al erario público el uso de los coches oficiales, la compensación pagada a los sospechosos del IRA o la ubicación de las cámaras que registran la velocidad de los coches. En España, conocer las listas de espera en los hospitales es una tarea titánica y el sueldo del presentador del telediario de una televisión pública está considerado alto secreto. La diferencia entre el Reino Unido y España es una ley que regula el derecho de acceso a la información.
Reino Unido ofrece en un plazo máximo de 20 días los datos solicitados. Suecia protege desde 1766 el 'derecho a saber' de sus ciudadanos. Junto a Grecia, Chipre, Malta y Luxemburgo, España forma parte del reducido grupo de países europeos que carecen de una normativa que abra la puerta a los documentos oficiales. En la UE, 22 de los 27 Estados miembros tienen reconocido el derecho que obliga a las administraciones públicas, fundaciones y organismos financiados con fondos públicos a facilitar información a cualquier ciudadano (incluso si es periodista).
En España prima la cultura del secretismo, el cerrojazo a los datos oficiales y el apagón informativo. "Existe la arraigada tradición en los poderes públicos de que la información es suya. Y no es suya, es de los ciudadanos. Como el dinero que manejan, que es también de los ciudadanos", comenta Diego López Garrido, ex portavoz parlamentario socialista y uno de los políticos que con más énfasis defiende la necesidad de promulgar una ley que regule el libre acceso a la información. Convencido de que será "revolucionaria", resume su esencia: "Las autoridades públicas tienen que tener a disposición de los ciudadanos, y especialmente de los medios de comunicación, toda la información que esté en su poder".
El corresponsal de un periódico alemán ilustra lo necesaria que es una ley de este tipo. "Como norma general, en España todo se considera información reservada, por si acaso". Los periodistas no sólo se enfrentan al histórico secretismo de los funcionarios, a la endémica falta de transparencia de la Administración y al oscurantismo de los gabinetes de comunicación. Tienen que hacer frente a la cada vez más frecuente moda de las conferencias de prensa sin preguntas. Empezaron los políticos y ahora la costumbre se ha extendido a entrenadores de fútbol, cantantes o personajes del mundo de la farándula.
Problemas añadidos tienen los medios audiovisuales. Las televisiones pelean contra el veto de los partidos políticos, que les impiden grabar imágenes durante los mítines. Estas prácticas, que han sido moneda común del PSOE y del PP en la pasada campaña electoral, "deterioran la calidad de la democracia y perjudican a los ciudadanos", se quejan los responsables de los principales periódicos y entidades profesionales.
El derecho a saber no es monopolio de los periodistas. El acceso a la información pública es un derecho universal. Aunque es cierto que no toda la información puede ser desclasificada. La ley británica, una de las más avanzadas en este campo, establece 23 exenciones: actas de juicios, secretos comerciales, seguridad nacional o prevención de actividades criminales. Y, por su puesto, la Ley de Protección de Datos.
El presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Fernando González Urbaneja, coincide en calificar de "revolucionaria" una ley de estas características. "Acabaría con el secretismo y la filtración", dice, pero se muestra cauto ante los posibles efectos colaterales. "Hay que tener mucho cuidado si no se hace bien. Las consecuencias pueden ser muy corrosivas: nos llevaría a la desaparición de las fuentes". Urbaneja pone el ejemplo de la información económica y financiera. "Con las exigencias de la democracia mercantil, los gabinetes de prensa carecen de sentido. Si te cuentan algo antes que a la autoridad financiera cometen un delito". De hecho, las sociedades cotizadas en Bolsa están obligadas a notificar cualquier hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
Desde los años sesenta, Estados Unidos cuenta con una ley que vela por la transparencia informativa. Urbaneja recuerda que la Reserva Federal publica las actas de sus reuniones pasadas unas semanas. "Es la manera de que el ciudadano conozca sus razonamientos en la toma de decisiones". El presidente de la AMP se pregunta si no se podría aplicar la misma teoría a las reuniones del Consejo de Ministros en La Moncloa.
Para evitar el clásico de Larra "vuelva usted mañana", la ley de acceso a la información regularía el tiempo máximo que puede tardar una administración en suministrar a los ciudadanos los papeles solicitados. López Garrido se inclina por poner el tope en un mes, si bien algunos países han acotado el plazo a 15 días. En Suecia se exige que los documentos reclamados se presenten "inmediatamente o lo más rápidamente posible", mientras que en Irlanda y Canadá el tope es un mes. En el caso del Reino Unido, la Ley de Libertad de Información establece 20 días. Durante los dos primeros años de aplicación de esta norma -en vigor desde 2005- se presentaron 120.000 solicitudes de documentos. Los británicos supieron así los verdaderos ingresos de su familia real. Hasta el último penique. Se enteraron, por ejemplo, de que la reina Isabel y el príncipe Carlos recibieron durante dos años ayudas agrícolas de la UE de casi 1,5 millones de euros.
Una veintena de organizaciones pelean desde hace dos años para que el colega germano, tan crítico con el comportamiento de las autoridades españolas y con el miedo de los burócratas a facilitar datos, cambie de opinión. Son los creadores de la Coalición Pro Acceso, un foro que ha fijado un catálogo de principios para acabar con el apagón informativo en los organismos públicos.
Participan en esta entidad organizaciones como Amnistía Internacional, Ecologistas en Acción, Greenpeace o Transparencia Internacional. La coalición defiende que "cualquier persona puede solicitar información a cualquier organismo o entidad pública o privada que realice funciones públicas" y plantea que los funcionarios "deben responder de forma inmediata o en un plazo razonable". La abogada de Access Info Europe, Eva Moraga, sostiene que una ley de este tipo "debe ser prioritaria para todo partido político que esté verdaderamente comprometido en la lucha contra la corrupción".
El PSOE ya lo llevaba en el programa electoral del 2004. Pero no movió un papel en su favor. El plan del Gobierno es ahora sacar adelante en esta legislatura un proyecto de ley en este sentido. Los socialistas aspiran a trasladar a la legislación española una ley similar a la que impulsó Tony Blair. Creen que es un elemento de modernización y profundización democrática. En vigor desde 2005, la norma británica reconoce el "derecho a saber" y su punto de partida es el derecho de cualquier persona a acceder a información (sea personal o no) que esté en poder del sector público. De esta manera, todos los datos pueden ser divulgados a menos que se le aplique una exención. Y si la documentación es denegada, se puede reclamar al Tribunal de Información.
Suecia es el espejo en el que han mirado todos los países y el que también sirve de referencia a España. Tiene regulado el derecho al acceso a la información desde hace más de dos siglos. En 1766 publicó una ordenanza pionera, la primera del mundo sobre libertad de prensa y el sueño de todo reportero. El nivel de salvaguarda de las fuentes es tal que Suecia protege incluso al funcionario que suministra información a un periodista. Prohíbe a los órganos estatales y municipales tratar de establecer la identidad de personas que hayan suministrado información a los medios de comunicación. Todo lo contrario de lo que ocurre a menudo en España, donde más de un ministerio ha abierto una investigación para averiguar el origen de una filtración que no le beneficiaba.
En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se celebra hoy, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) insta a políticos y gobernantes a someterse regularmente a "los procedimientos clásicos en las democracias mediante conferencias de prensa con preguntas y repreguntas de periodistas profesionales". Y aboga por "la transparencia en sus actuaciones públicas, a la no discriminación en sus procedimientos informativos, campañas publicitarias y concesión de licencias".
La cuestión es convencer a los ayuntamientos, por ejemplo, de que faciliten los contratos urbanísticos cuando los solicita cualquier ciudadano. Pero para que la ley sea eficiente es necesaria una autoridad (independiente y con capacidad ejecutiva) que obligue a las administraciones a facilitar la documentación solicitada. Una autoridad que sea "una especie de Defensor del Pueblo de la información libre", señala López Garrido, "con un estatuto propio y encargada de examinar los recursos que puedan presentar los ciudadanos".
En un reciente foro sobre el acceso a la información pública organizado por la APM, la directora de Access Info Europe, Helen Darbishire, recordó que en el mundo existen 76 leyes específicas. "En algunos países que la tienen hay problemas de aplicación, pero en general funcionan". El Consejo de Europa recomendó en 2002 a los Estados miembros que adoptaran leyes encaminadas a asegurar la transparencia en las administraciones públicas. El clamor es tal que existe una asociación denominada Transparencia Internacional. Su presidente en España es el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Jesús Lizcano Álvarez, que en el último número de la revista Cuadernos de periodistas escribe: "Dentro de los desafíos éticos a los que se enfrenta nuestra sociedad se encuentra, por una parte, la transparencia social, como elemento que garantiza el derecho a la información del ciudadano, esto es, el derecho a saber, como un factor fundamental para la lucha contra la corrupción".
Pero la UE tampoco quiere que sus ciudadanos sepan demasiado. La Comisión Europea ha demandado a Suecia por difundir datos sobre otros países cuyas autoridades les han puesto el sello de "secreto".
El derecho a saber en nueve principios
- El derecho a la información es universal.
- Se aplica a todas las entidades públicas, fundaciones y organismos financiados con fondos públicos.
- Realizar solicitudes debe ser sencillo, rápido (en 15 días hábiles) y gratuito.
- Los funcionarios tienen la obligación de ayudar a los solicitantes.
- Rige el principio de publicidad de la información. El secreto y la denegación de información son la excepción.
- Las denegaciones de acceso a la información deben ser limitadas y estar debidamente motivadas.
- Toda persona tiene el derecho de recurrir las denegaciones de acceso.
- Las entidades públicas, a iniciativa privada, deben poner a disposición del público información básica y esencial sin que sea necesario solicitarla.
- El derecho de acceso a datos y documentos debe ser garantizado por una autoridad independiente.
20
Javier - 03-05-2008 - 21:24:18h
Nuestro criterio depende de las referencias que nos unen al mundo real, y a diferencia del mundo del hombre primitivo donde lo real era captado directamente por los sentidos, en el mundo actual, la percepción de lo real llega a nuestras mentes mediatizado por las redes de la información. Solamente podemos conocer el pasado y el presente a través de estos medios, y esta interposición mediática nos hace vulnerables a la interpretación de los hechos que nos proporcionan quienes nos ofrecen la información. El principio de objetividad es una falacia, cuando los medios de información de masas no solamente pretenden informar sino también conformar y uniformar el pensamiento de la población.
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Gael - 03-05-2008 - 21:18:50h
Desde luego ha de ser una exigencia ineluctable en toda democracia (y Europa ha de ir, como casi siempre, en cabeza -también España).
18
Roberto - 03-05-2008 - 20:40:09h
- Transparencia informativa - Ley electoral en que estén representadas las minorías - Federalismo que permita la libre asociación entre territorios: En Alemania los estados pueden unirse, separarse o asociarse libremente - Mecanismos que obliguen a tener más en cuenta a los ciudadanos, especialmente en la política de los ayuntamientos (presupuestos participativos, por ejemplo). Por supuesto, estos mecanismos exigen que haya transparencia, para que podamos evaluar y elegir.
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antonia - 03-05-2008 - 20:05:01h
La no transparencia permite hacer trampas,cometer actos abusivos, etc. en mantener esta situación parecen interesados los dos grandes partidos, yo preguntaria al PSOE ¿Qué interes tiene en mantener la actual situación de no transparencia, que va encontra de los intereses de los ciudadanos?Espero que cambie esta situción que solo es buena para los políticos y funcionarios tramposos.
16
Josep - 03-05-2008 - 18:46:00h
La Transición no fue tan modélica ni tan perfecta como se nos ha querido hacer creer. De hecho, dejó demasiados flecos, muchas cuestiones sin resolver. Una de ellas es la libertad de prensa (que no se respeta y en el Pais Vasco menos). Otra es el sistema electoral de listas cerradas que no nos permite escoger a nuestros representantes de forma personalizada, como ocurre en Bélgica y otros paises europeos. Otra, que en las elecciones generales las circunscripciones sean "provinciales"; las provincias son, en sí mismas una herencia arcaica, deminonónica que debiera desaparecer, pues ni tan siquiera sus cargos son elegidos democráticamente por sufragio universal. Otra es la indefinición de la financiación de los partidos políticos y de las administraciones locales y autonómicas; caldo de cultivo idóneo para que arraigue la corrupción (sobre todo urbanística, pero también de todo tipo). Otra es que sólo necesitábamos 5 autonomías tras la muerte de Franco, y nos impusieron 17, con la consiguiente carga fiscal que semejante sistema acrrea, etc.... La Transición dejó demasiadas cosas sin resolver. Y nuestros políticos siguen aun sin abordarlas.
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Manuel Iglesias Brocos - 03-05-2008 - 16:07:39h
Resido en Reino Unido y el aparato propagandistico ultraconservador y nacionalista tiene aqui un poder abrumador. El periodico mas leido aqui es el The Sun, si alguien lo ha leido alguna vez recordara los escalofrios que producen posiciones politicas que en otros paises son consideradas abiertamente fascistas. El mito de Reino Unido como pais transparente no es mas que eso, un mito. En The Times he llegado a leer un articulo de opinion en el que se sostenia que la razon de la superioridad cultural de los ingleses es la gran mortandad de las clases bajas durante la revolucion industrial. Es decir que la superioridad genetica viene de la supervivencia del mas apto, el rico. En Alemania un articulo asi seria tachado de Nazi, pero esto es Reino Unido, el pais de la libertad.
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ANGEL OYARVIDE - 03-05-2008 - 15:51:18h
Es lamentable que el gobierno español muestre esté retraso. Esta violando un derecho humano, a mi el propio defensor del pueblo español, me lo ha conculcado en una petición que le hiciera hace una año. La Moncloa no ha tenido argumentos para defender esta asignatura pendiente. ¿ Hasta cuando?
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Luis - 03-05-2008 - 15:42:00h
ZP, deja de contar con mi voto si no cambias la ley que nos permita conocer estos gastos....me alientas a defraudar todo lo que pueda.
12
lohe - 03-05-2008 - 14:07:05h
SI no se ve donde va el 100% del dinero, cuales son los gastos oficiales, cúanto cuestan las comilonas que se pegan con nuestro dinero y tanto.... pues es evidente que se puede robar con facilidad. Aqui no quieren esa ley de la transparencia porque en España el franquismo (eso de creerse que llegan al poder y son los dueños del pais) y muchas de sus cosas siguen presente como es el famoso dicho "en la España de franco el que no roba es manco" y nos guste o no, es la realidad de este pais, un pais lleno de ladrones y un pueblo que lo consiente
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Bob - 03-05-2008 - 12:11:59h
Sólo quisiera traer al presente las palabras de Edward R. Murrow (Octubre 25, 1958), a propósito del "buenas noches y buena suerte" de Zapatero en su campaña. Ojalá no sea sólo una frase hecha y realmente se apueste por un cambio en los medios de comunicación y, por lo tanto, en el desarrollo de esta democracia a la que tanto le falta por crecer . Aquí va: "Pasaremos a la historia por nuestros actos. Si dentro de cincuenta o cien años aun quedan historiadores y se han conservado quinescopios de lo emitido en una semana por las tres cadenas, encontrarán registradas en blanco y negro o en color pruebas de nuestra decadencia, nuestro escapismo y nuestro aislamiento de las realidades del mundo en que vivimos. Somos una sociedad opulenta, acomodada y autocomplaciente. Adolecemos de una alergia innata a la información que nos perturba. Los medios son un reflejo de esta situación. Como no dejemos de considerarlos un negocio y no reconozcamos que la TV está enfocada básicamente a distraernos, engañarnos, entretenernos y aislarnos. La TV y los que la financian, los que la ven y los que la producen%u2026 podrían percatarse del error demasiado tarde.%u201D
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Moisés ( http://www.moisescabello.com/ ) - 03-05-2008 - 11:41:12h
Me viene a la mente la prohibión de incluir publicidad en medios exclusivamente de Internet por parte del Estado, como medida de Zapatero de intentar evitar el crecimiento de medios que le dieron batante caña durante las primeras eleccioes que ganó.
8
pepillo - 03-05-2008 - 11:28:27h
Los periódicos y la industria periodística no son inocentes respecto a la ocultación -cuando no manipulación informativa- y desinformación a los ciudadanos. Complementan al poder porque son partidistas. Una prensa que fuera independiente, no llegaría muy lejos en un sistema en el que prensa, poder y economía van juntos de la mano. El objetivo de la prensa de hoy no es informar sino influir en la sociedad, para que el pensamiento colectivo se sitúe en los parámetros que interesan al poder.
7
Funcionata Antónimo - 03-05-2008 - 09:44:40h
El PSOE incluyó la "transparencia informativa" en su programa del 2004 porque pensaba que no iba a ganar las elecciones. Una vez que ganó... Está claro que a nuestros políticos no les interesa. Por cierto, en este asunto como en otros, los funcionarios son unos "mandaos" y no pueden facilitar información sin autorización expresa de sus superiores que, al final, son los políticos (alcaldes, ministros, gerentes...)
6
ciudadano - 03-05-2008 - 08:51:58h
Este reportaje debería estar en primera página y no relegarlo a un apartado (Cultura, en este caso). La gente tiene derecho a saber y no toparse de continuo con personas que ocultan cosas: abogados, instituciones, etc., lo que da un tufillo de corrupción que crea gran inseguridad en el ciudadano. Estoy muy de acuerdo con la legislación sueca y, como esto no cambie, no pienso votar a ningún partido. Porque para tener que luchar solo contra todo, y todos, no necesito a nadie.
Olas - 03-05-2008 - 08:38:27h
Otro derecho por el que luchar los ciudadanos de este pais, la corrupcion, el enchufismo con nuestro dinero se reduciria notablemente. El problema es que seria mas dificil hacer negocios privados con dinero publico y hay personas muy poderosas interesadas en que eso no se acabe.
4
felipe - 03-05-2008 - 08:14:29h
pues ya saben a exigir tramparencia y el derecho a conocer los trapicheos del gobierno por algo somos los que los elegimos cada cuatro años,imitamos a suecia e inglaterra por lo menos en esto.
3
diego-tauro - 03-05-2008 - 08:13:41h
Eso si que sería un paso adelante en el establecimiento definitivo de la democracia. A más de un político y periodista le saldrían los colores: en el caso de que aún tuvieran vergüenza. En cuanto a esas "ruedas de prensa" en las que no se pueden hacer preguntas, nada mejor, por el momento, que boicotearlas. Enviarles a la señora de la limpieza con una escoba y un recogedor.
2
Emi - 03-05-2008 - 07:58:07h
Cierto eso es lo que ocurre con el derecho a la informacion, pero considero tambien debia regularse el nepotismo, o el acceso a la administracion de parientes, amigos, gente del partido etc. Asi como el exceso de asesores. El Sr. Fabra en Castellon tiene 35 asesores, algunas como la alcaldesa de El Toro, panadera.
1
HjorgeV ( http://hjorgev.wordpress.com/ ) - 03-05-2008 - 06:48:26h
¿Tal vez por eso la gente termina preguntándose por cómo quedó Alonso y no sé quién más y a este diario no le queda otra cosa que seguir la corriente? ¿A quién le importa con qué locura conduce un tipo un automóvil que nadie más (un puñado de personas) conocerá por dentro en su vida? Este artículo es un alivio en ese sentido: Existen -y deberían existir- otras preocupaciones ciudadanas.
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Códigos gestuales
EL IDIOMA DE LOS GESTOS
La gesta más perdurable del Imperio Romano
Hacer los cuernos, sacar la lengua tienen más de dos mil años antigüedad.
El País, Actualizado sábado 03/05/2008
MANUEL AGUILERA
PALMA.- "Uertere pollicem" resonó en el Coliseo. El emperador acababa de ordenar la muerte de uno de los gladiadores extendiendo el pulgar hacia abajo. No hace falta haber sido extra en Ben-hur para saber que aquello significaba la máxima pena. Pero, ¿sacarse la lengua significaba burla? ¿Hacer los cuernos resultaba grotesco? ¿Había algún gesto que escondiera intención seductora? Un innovador estudio de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y de Barcelona ha recogido 110 gestos de la época romana que perduran en nuestros días. El equipo dirigido por las doctoras Maria Antonia Fornés, del departamento de Filología Española de la UIB, y Mercè Puig ha recurrido a fuentes escritas y artísticas. El resultado es una base de datos con todos los signos y 580 textos que los documentan.
Orejas
En España, Italia, Brasil, Uruguay y Argentina es común felicitar los aniversarios estirando de las orejas a los cumplen años. El origen de esta costumbre está en la época romana. Antiguamente se hacía un gesto muy parecido: se tocaba el lóbulo de la persona a la que habían de recordarle algo. Asimismo, también se tocaban su propio lóbulo cuando querían hacer memoria. Por ello, hoy se tira de la oreja cuando alguien cumple años: para recordarle el tiempo pasado.
Silencio
"Pero él, llevándose el índice a los labios, atónito por el miedo, dijo: calla, calla". Se trata de un texto de Apuleyo, concretamente de Las metamorfosis (la única novela romana que ha sobrevivido entera), que ha dado cuenta de un gesto muy común entre nosotros, el de imponer silencio.
Aprobación
Uno de los emblemas más interesantes es el del gesto que hacían los romanos a la hora de afirmar o negar. Para comunicar aprobación se hacía lo mismo que ahora: mover la cabeza arriba y abajo. No obstante, la sorpresa ha llegado al investigar la negación. Aunque los romanos conocían el movimiento lateral de izquierda a derecha, no era éste el que utilizaban normalmente para decir no, sino que tiraban la cabeza hacia atrás. Lo más curioso es que este emblema existe todavía en la Italia meridional, al sur de Nápoles; como también perdura en Sicilia, Malta, Grecia y Turquía.
Números
Los romanos podían expresar con los dedos cualquier número entre el uno y un millón. El sistema consistía en representar las unidades con dieciocho gestos distintos realizados con los dedos de la mano izquierda (el corazón, el anular y el meñique expresaban las cifras del uno al nueve, y con el pulgar y el índice las decenas). Con la mano derecha se expresaban las centenas y millares mediante 18 gestos. La posición de las manos respecto al pecho, el ombligo o el fémur expresaban las decenas y centenas de mil. Para el millón se entrelazaban las manos.
Un 'tanto'
Levantar el dedo corazón manteniendo la mano cerrada era un gesto obsceno que intentaba reproducir un pene erigiéndose desde el escroto. "¿También tú te burlas de mí, ladrón, y me muestras el dedo impúdico cuanto te amenazo?", reza un poema romano.
Chasquear los dedos
En latín se llama crepitus digitorum, el gesto de chasquear los dedos servía para enviar una señal a alguien para que hiciera alguna cosa que ya se sabía. Tíbulo lo nombra en sus Elegías como la manera de ordenar a su mujer que le abra las puertas de casa.
Los cuernos
Existe un mosaico del siglo VI d. C. con un personaje que hace el gesto de los cuernos con una mano: levantar los dedos meñique e índice con el puño cerrado. Su significado variaba si se hacía hacía arriba o hacia abajo. De ésta última manera significaba, como hoy, alejar el mal. Es, por tanto, un gesto de protección, como también lo es cruzar los dedos índice y corazón. Eran símbolos de defensa ante el mal de ojo.
'Corta, corta'
El gesto en tono de burla para advertir a alguien que pare de hablar cuando su verborrea se hace insoportable permanece igual hoy. Consiste en mantener los dedos juntos y estirados horizontalmente y juntarlos y separarlos alternativa y rápidamente del pulgar.
Piernas cruzadas
Sentarse con las piernas cruzadas era considerado maléfico en la antigua Roma. También lo era sentarse con las manos entrelazadas y colocadas sobre una rodilla o con los dedos entrelazados. En concreto, estas posturas podían perjudicar algunos procesos como el parto (estaba prohibido sentarse así delante de una mujer embarazada) o la toma de decisiones en una reunión.
Tocarse la barba
Para los romanos, el que se palpa la barba habla calmosamente. La costumbre de afeitarse con un barbero no comienza hasta el siglo II a. C. La doctora Fornés afirma que "de hecho, los primeros barberos, procedentes de Sicilia, llegaron a Roma el año 300 a. C., aunque los romanos ya se afeitaban solos mucho antes".
Cabeza alta
Los discursos del dictador italiano Benito Mussolini recogían gestos de la época romana. Se refiere a ello Petronio, cuando habla de un personaje que sabe que recibirá una herencia y estaba orgulloso de su recuperación moral y económica. De esta manera, levantando la barbilla, manifestaba su orgullo.
Tocarse la nariz
Este gesto no es hoy, como tampoco lo era en la antigua Roma, señal de buena educación. Los romanos consideraban que mantener la nariz limpia era símbolo de buena educación. Sonar a otra persona era una gesto con otro significado: tratarlo como a un niño.
Sacar la lengua
Estaba prohibido sacar la lengua, incluso cuando se tosía, y pasarse la lengua por encima de los labios. Estos gestos podían dar a entender a otra persona que se estaba invitando a una relación más íntima. No obstante, sacar con fuerza la lengua se entendía como una burla. Las primeras manifestaciones que los investigadores han encontrado sobre ello se refieren a "irreductibles" galos que se burlaban de los romanos. Aún así, parece que el gesto ya se hacía en las culturas mediterráneas antiguas, como indica un pasaje de la Biblia (Isaías 57,4).
'Exquisito'
Juntar los dedos índice y pulgar, y besarlos se realizaba como gesto a las estatuas de dioses o al entrar en lugares sagrados. Hoy se utiliza tanto para lanzar un beso a alguien como para expresar satisfacción ante una cosa que ha gustado mucho.
Besar en la boca
En la antigua Roma era común que el amante o un familiar del moribundo le besase en la boca para recibir el alma de la persona que dejaba este mundo. Esto se puede trasladar también hoy en día. La prensa coincidió en interpretar el beso de Madonna a Britney Spears como el traspaso de un cetro: el de reina del pop.
Orejas de asno
"Imitar con la manos unas orejas blancas". Mostrar las palmas de las manos con el pulgar tocando las orejas y moviendo los dedos también significaba burla hace dos mil años. Para los romanos, era imitar las orejas de un asno. El estudio se puede encontrar en el libro El porqué de nuestros gestos. La Roma de ayer en la gestualidad de hoy (Ed. Octaedro-UIB), de Mª Antonia Fornés y Mercè Puig
La gesta más perdurable del Imperio Romano
Hacer los cuernos, sacar la lengua tienen más de dos mil años antigüedad.
El País, Actualizado sábado 03/05/2008
MANUEL AGUILERA
PALMA.- "Uertere pollicem" resonó en el Coliseo. El emperador acababa de ordenar la muerte de uno de los gladiadores extendiendo el pulgar hacia abajo. No hace falta haber sido extra en Ben-hur para saber que aquello significaba la máxima pena. Pero, ¿sacarse la lengua significaba burla? ¿Hacer los cuernos resultaba grotesco? ¿Había algún gesto que escondiera intención seductora? Un innovador estudio de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y de Barcelona ha recogido 110 gestos de la época romana que perduran en nuestros días. El equipo dirigido por las doctoras Maria Antonia Fornés, del departamento de Filología Española de la UIB, y Mercè Puig ha recurrido a fuentes escritas y artísticas. El resultado es una base de datos con todos los signos y 580 textos que los documentan.
Orejas
En España, Italia, Brasil, Uruguay y Argentina es común felicitar los aniversarios estirando de las orejas a los cumplen años. El origen de esta costumbre está en la época romana. Antiguamente se hacía un gesto muy parecido: se tocaba el lóbulo de la persona a la que habían de recordarle algo. Asimismo, también se tocaban su propio lóbulo cuando querían hacer memoria. Por ello, hoy se tira de la oreja cuando alguien cumple años: para recordarle el tiempo pasado.
Silencio
"Pero él, llevándose el índice a los labios, atónito por el miedo, dijo: calla, calla". Se trata de un texto de Apuleyo, concretamente de Las metamorfosis (la única novela romana que ha sobrevivido entera), que ha dado cuenta de un gesto muy común entre nosotros, el de imponer silencio.
Aprobación
Uno de los emblemas más interesantes es el del gesto que hacían los romanos a la hora de afirmar o negar. Para comunicar aprobación se hacía lo mismo que ahora: mover la cabeza arriba y abajo. No obstante, la sorpresa ha llegado al investigar la negación. Aunque los romanos conocían el movimiento lateral de izquierda a derecha, no era éste el que utilizaban normalmente para decir no, sino que tiraban la cabeza hacia atrás. Lo más curioso es que este emblema existe todavía en la Italia meridional, al sur de Nápoles; como también perdura en Sicilia, Malta, Grecia y Turquía.
Números
Los romanos podían expresar con los dedos cualquier número entre el uno y un millón. El sistema consistía en representar las unidades con dieciocho gestos distintos realizados con los dedos de la mano izquierda (el corazón, el anular y el meñique expresaban las cifras del uno al nueve, y con el pulgar y el índice las decenas). Con la mano derecha se expresaban las centenas y millares mediante 18 gestos. La posición de las manos respecto al pecho, el ombligo o el fémur expresaban las decenas y centenas de mil. Para el millón se entrelazaban las manos.
Un 'tanto'
Levantar el dedo corazón manteniendo la mano cerrada era un gesto obsceno que intentaba reproducir un pene erigiéndose desde el escroto. "¿También tú te burlas de mí, ladrón, y me muestras el dedo impúdico cuanto te amenazo?", reza un poema romano.
Chasquear los dedos
En latín se llama crepitus digitorum, el gesto de chasquear los dedos servía para enviar una señal a alguien para que hiciera alguna cosa que ya se sabía. Tíbulo lo nombra en sus Elegías como la manera de ordenar a su mujer que le abra las puertas de casa.
Los cuernos
Existe un mosaico del siglo VI d. C. con un personaje que hace el gesto de los cuernos con una mano: levantar los dedos meñique e índice con el puño cerrado. Su significado variaba si se hacía hacía arriba o hacia abajo. De ésta última manera significaba, como hoy, alejar el mal. Es, por tanto, un gesto de protección, como también lo es cruzar los dedos índice y corazón. Eran símbolos de defensa ante el mal de ojo.
'Corta, corta'
El gesto en tono de burla para advertir a alguien que pare de hablar cuando su verborrea se hace insoportable permanece igual hoy. Consiste en mantener los dedos juntos y estirados horizontalmente y juntarlos y separarlos alternativa y rápidamente del pulgar.
Piernas cruzadas
Sentarse con las piernas cruzadas era considerado maléfico en la antigua Roma. También lo era sentarse con las manos entrelazadas y colocadas sobre una rodilla o con los dedos entrelazados. En concreto, estas posturas podían perjudicar algunos procesos como el parto (estaba prohibido sentarse así delante de una mujer embarazada) o la toma de decisiones en una reunión.
Tocarse la barba
Para los romanos, el que se palpa la barba habla calmosamente. La costumbre de afeitarse con un barbero no comienza hasta el siglo II a. C. La doctora Fornés afirma que "de hecho, los primeros barberos, procedentes de Sicilia, llegaron a Roma el año 300 a. C., aunque los romanos ya se afeitaban solos mucho antes".
Cabeza alta
Los discursos del dictador italiano Benito Mussolini recogían gestos de la época romana. Se refiere a ello Petronio, cuando habla de un personaje que sabe que recibirá una herencia y estaba orgulloso de su recuperación moral y económica. De esta manera, levantando la barbilla, manifestaba su orgullo.
Tocarse la nariz
Este gesto no es hoy, como tampoco lo era en la antigua Roma, señal de buena educación. Los romanos consideraban que mantener la nariz limpia era símbolo de buena educación. Sonar a otra persona era una gesto con otro significado: tratarlo como a un niño.
Sacar la lengua
Estaba prohibido sacar la lengua, incluso cuando se tosía, y pasarse la lengua por encima de los labios. Estos gestos podían dar a entender a otra persona que se estaba invitando a una relación más íntima. No obstante, sacar con fuerza la lengua se entendía como una burla. Las primeras manifestaciones que los investigadores han encontrado sobre ello se refieren a "irreductibles" galos que se burlaban de los romanos. Aún así, parece que el gesto ya se hacía en las culturas mediterráneas antiguas, como indica un pasaje de la Biblia (Isaías 57,4).
'Exquisito'
Juntar los dedos índice y pulgar, y besarlos se realizaba como gesto a las estatuas de dioses o al entrar en lugares sagrados. Hoy se utiliza tanto para lanzar un beso a alguien como para expresar satisfacción ante una cosa que ha gustado mucho.
Besar en la boca
En la antigua Roma era común que el amante o un familiar del moribundo le besase en la boca para recibir el alma de la persona que dejaba este mundo. Esto se puede trasladar también hoy en día. La prensa coincidió en interpretar el beso de Madonna a Britney Spears como el traspaso de un cetro: el de reina del pop.
Orejas de asno
"Imitar con la manos unas orejas blancas". Mostrar las palmas de las manos con el pulgar tocando las orejas y moviendo los dedos también significaba burla hace dos mil años. Para los romanos, era imitar las orejas de un asno. El estudio se puede encontrar en el libro El porqué de nuestros gestos. La Roma de ayer en la gestualidad de hoy (Ed. Octaedro-UIB), de Mª Antonia Fornés y Mercè Puig
viernes, 2 de mayo de 2008
2 de mayo
¿Por qué murieron Daoíz y Velarde? ¿Para devolverle gratis la propiedad de España a quien la había vendido, ese traidor de Fernando VII que no se hartó de colgar y escarnecer a quienes le habían devuelto el trono? ¿O a su padre, ese carpintero cornudo y contento? ¿O a su hijo Carlos María Isidro, ese mierda autor de las primeras guerras civiles que vivimos en España en mucho tiempo? He escuchado las estupideces del rey John Carolo en el 2 de mayo de este quinto año de gobierno de Sagasta; no tengo nada contra él, fuera de lo aburridos que son sus discursos; seguramente España no estaba madura para una democracia más republicana, yo qué sé; lo único que afirmo, con ese gran hispanista británico llamado Ford, es que el pueblo español ha sido siempre muy superior a sus dirigentes. Estos se han aprovechado a fondo de lo poco democráticas que han sido las estructuras de poder en este país, quizá a causa de su enorme heterogeneidad, para medrar a costa siempre del pueblo e imponer todo tipo de medidas contra la libertad de pensamiento y de opinión. El rey debería sentirse muy avergonzado de su podrido y traicionero linaje, y muy orgulloso de gobernar a un pueblo como este, que ha tenido que aguantar las miserias y tonterías de sus antepasados a pie firme. Y todo esto viene a cuenta del pobre "poeta del pueblo" Luis de Tapia, que enloqueció durante la Guerra Civil al ver derrumbarse todo lo que amaba; enloqueció como el propio país había enloquecido, no simuladamente y para librarse del follón, como el cínico Emilio Carrere o el miasmísimo y mefítico Francisco Nieva. Quién le iba a decir que al rey responsable de la matanza del Barranco del Lobo, del desastre de Annual, de los intentos neocoloniales en el norte de África nos iba a venir años después como un cometa elíptico, esta vez, cosa rara, no para traer nuevas desgracias después de levantar penosamente el país, aunque sí más líos. El pobre Tapia se hacía excesivas ilusiones, pues ya Joaquín Maurín, en su libro Los hombres de la dictadura (1930), decía que «la monarquía no era el Rey, sino todo lo que ella encarnaba... La monarquía era una sociedad anónima cuyos accionistas principales eran la Iglesia, el militarismo, las oligarquías financieras, el Banco de España, la aristocracia, los grandes latifundistas y los elevados dignatarios de la máquina del Estado. En esta sociedad anónima el monarca sólo desempeñaba las funciones de presidente». El presidente desapareció el 14 de abril de 1931, pero la sociedad anónima no se disolverá. Véase la ilusión que tenía este chaval a sus sesenta añitos, Luis de Tapia, cuando leyó en la Puerta del Sol lo que ya había publicado en el periódico La Libertad, de Madrid, el día 15 de Abril de 1931, en su famosa sección "Coplas del día":
¡SE FUE!
¡Se fue!... ¡Por la carretera
marcha un rey a la frontera!...
¡Un día de primavera
brinda el aire aromas mil!...
¡Se fue, entre finos olores
de los almendros en flores!...
¡Que gran castigo, lectores!...
¡Dejar España en Abril!...
* * * *
¡Se fue!... las lindes floridas
le daban sus despedidas
con su floración triunfal ...
¡Se fue llevando a ambos lados
de su coche a los soldados
esqueléticos de Annual!...
* * * *
¡Se fue!... ¡No es duro el castigo;
del pueblo se hizo enemigo
y le abandonó la grey!...
¡No habrá historia que le absuelva!
¡Que se vaya!... ¡Que no vuelva!...
¡Viva la España sin rey!
* * * *
¡Se fue!... ¡Sobra toda saña!
¡Ya es triste cruzar la España
cuando es flor todo el país!...
¡Cuando en fecundos olores
florecen todas las flores
menos las flores de lis!
¡SE FUE!
¡Se fue!... ¡Por la carretera
marcha un rey a la frontera!...
¡Un día de primavera
brinda el aire aromas mil!...
¡Se fue, entre finos olores
de los almendros en flores!...
¡Que gran castigo, lectores!...
¡Dejar España en Abril!...
* * * *
¡Se fue!... las lindes floridas
le daban sus despedidas
con su floración triunfal ...
¡Se fue llevando a ambos lados
de su coche a los soldados
esqueléticos de Annual!...
* * * *
¡Se fue!... ¡No es duro el castigo;
del pueblo se hizo enemigo
y le abandonó la grey!...
¡No habrá historia que le absuelva!
¡Que se vaya!... ¡Que no vuelva!...
¡Viva la España sin rey!
* * * *
¡Se fue!... ¡Sobra toda saña!
¡Ya es triste cruzar la España
cuando es flor todo el país!...
¡Cuando en fecundos olores
florecen todas las flores
menos las flores de lis!
Derrota de los que vencen
Quien se ha pasado la vida luchando suele encontrarse al cabo de la vida en una tesitura muy amarga: ya no le queda tiempo para disfrutar de su victoria, si es que realmente sabe reconocerla. Es más, para hacerse más fuerte en esa lucha ha tenido que perder el tiempo que necesitaba para saber por qué luchaba y lo ha sustituido por más sacrificio, más dolor, más esfuerzo. Y, al final de la vida, su cuerpo le pide explicaciones y empieza a fallar, y ya no sabe divertirse, sino solamente gruñir, lamentarse, pedir afectos que no ha cultivado, ojear de mala gana el agujero donde todo desaparece. Vive enclaustrado en su casa, ansioso de salir de ella, pero lastrado por unas cadenas inbterminables de rutinas y perfeccionismo.Hay que salir. La poliorcética contra el pesimismo, el derrotismo, la angustia difusa, el estrés es cambiar de aires. No hay otra. Hay que dejar las cadenas antes de que le asfixien a uno o lo transformen en un muerto en vida, en un zombi o autómata esclavo de lo que se espera de él. He visto personas lastradas por el perfeccionismo, por el sentido del deber, que no son ni siquiera eso, personas. Personas tan entregadas a los demás que no tienen tiempo para ser ellas mismas y disfrutar de la vida. Y muchos viven al lado de esas personas y sufren porque las aman y no pueden abandonarlas. Se esclavizan con la esclavitud que han asumido sus parejas y se transforman también ellos en una especie de muertos en vida, en unas momias de sí mismos, enredadas en el lío que ellos mismos, gusanos de su propia mortaja, se han tejido.
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