miércoles, 9 de julio de 2008
La nariz de Darwin
martes, 8 de julio de 2008
Una posible teoría de la religión
La naturaleza da a los animales no sólo los órganos con su funcionalidad bien desarrollada, sino un sistema cerradísimo de programas de funcionamiento que se han elaborado con la misma minuciosidad y por los mismos procedimientos con que se han elaborado los órganos. A eso, al conjunto de programas de ejecución, es a lo que llamamos instinto. La naturaleza fabrica el robot orgánico, su procesador y un sistema operativo; el software suplementario es la educación del entorno y sólo en las ejecuciones últimas le deja márgenes de opcionalidad. La capacidad de generar lenguajes sería, pues, un instinto, aunque bien curioso, pues vendría a ser algo así como la capacidad de generar programas o software secundario. ¿Cuántos instintos tenemos? Los básicos eran para Freud Eros y Tanatos, perseguir el placer y huir el dolor, positivos y negativos, diría un beahaviorista o conductista riguroso. Yo encuentro tres:
1. El conservatario. (Comer, beber, respirar, descansar, huir del peligro)
2. El gregario. (Incluye la necesidad de compañía y familia)
3. El simbólico. (Incluye el arte, el lenguaje, la ciencia, los sueños)
Creo que la conjunción de estos tres últimos instintos podría explicar la universalidad del fenómeno religioso: la necesidad de cohesión social y la necesidad de autoafirmarse mediante símbolos. La religión vendría a ser pues, como quería un materialista tan heterodoxo como Jorge Santayana, la culminación de nuestras aspiraciones, pero no una forma de conocimiento en sí misma, ya que admite como intocable o sagrado el misterio: la ciencia no lo tiene por intocable y en ese sentido su potencial trascendente -que los religiosos llamarían transgresor- es muy superior al de la religión.
La violencia no es un instinto en sí mismo, es un instrumento. No pertenece al ámbito ni de la razón ni de la fe. En abstracto sería poder y como tal sería un factor jerarquizador, tampoco un instinto. Reducirlo a ser demuestra la penetración de Nietzsche en nuestra psicología primitiva, pero el hombre es algo más complejo que un dictador y que esas grotescas figuras que pintan las novelas de Ayn Rand.
Empatía
Algunos médicos señalan que simplemente prestando atención a un paciente de una
residencia de la tercera edad los síntomas de demencia se pueden suavizar.
Afirman que en pruebas aleatorias de medicamentos antipsicóticos para la
demencia, entre el 30% y el 60% de los pacientes de los grupos a los que se les
administraba placebo, mejoraban: "Es alucinante, estos pacientes con demencia
grave no responden al poder de la sugestión, responden a la atención que se les
presta cuando participan en un ensayo clínico". "Reciben cuidados médicos y
humanos, cosa que no habían recibido hasta ahora. Dice muy poco a favor de la
forma en que tratamos a los pacientes con demencia".
Se ve que el sentido común es el menos común de los sentidos. Pero la noticia está incompleta: también hay que señalar cómo afecta cuidar a un trastornado a los que lo cuidan, porque a veces, a menos que se produzca nula empatía, se produce un transvase de locura y tristeza a los enfermeros o familiares que los cuidan.
Recetas para cargar y descargar las pilas
Oír de vez en cuando el Arabesco de Debussy, el Concierto para guitarra de Vivaldi o el Hoedown de Copland original o el de Emerson, Lake and Palmer; o el Confortable de Kinobe, Eloise, en versión de Tino Casal; Hoy no me puedo levantar o No es serio este cementerio de Mecano; leer a Richmal Cropton o a Woodehouse o a Thoreau. Ver a Rita Moreno, no a Natalie Wood, o Con faldas y a lo loco de Wilder, Luna Nueva de Hawks; Flashdance, Clerks; o MASH de Altman. Algo cañí, por ejemplo El manisero de Machín o Aires de fiesta de Karina, cualquier cosa de Denis Roussos o las Spice Girls, El Capitán Trueno de Asfalto, Penny Lane de los Beatles o El rock de la cárcel de Elvis Presley.
Acaso funcione, si no se abusa de ello.
Para caerte con todo el equipo y no dar palo al agua:
Empieza el espectáculo, de Bob Fosse. El concierto para piano número 21 de Mozart; Música para cuerda, percusión y celesta de Bela Bartok; cualquier cosa de Rachmaninoff; la versión en sintetizador Moog por Walter Carlos de la Música para el funeral de la reina María; Alfonsina y el mar, de Eduardo Falú; el Adagio para cuerda de Samuel Barber; cualquier cosa de Cecilia o de Leonard Cohen , incluso las alegres, pero especialmente Suzanne; el Adagietto de Mahler, aunque hay mucho en sus otras sinfonías; la Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis de Vaughan Williams; la Pavana para una infanta difunta de Ravel; la Zarabanda de Haendel; Claro de luna de Beethoven; Romeo y Julieta de Prokofiev; Déjame de Los Secretos, Clara de Juan Bautista Humet o La Bienpagá de Carlos Cano.
Para no salir de ese círculo infernal, vuélvase al principio. Todo se reduce a eso, una sístole y una diástole: comer y trabajar, como hacen los hamster corriendo en el cícrulo de su jaula.
sábado, 5 de julio de 2008
Series de TV
Quehacer
viernes, 4 de julio de 2008
Mabelka; una cuadra de caballos maravillosa en Ciudad Real
jueves, 3 de julio de 2008
miércoles, 2 de julio de 2008
La mujer en el arte
Quien quiera ver la evolución del rostro de la mujer en el arte, piche aquí. El vídeo, realizado con morphing, es precioso.
Celuloide emocional
Al igual que en la música determinados pasajes tienen la virtud de provocarme escalofríos, siempre los mismos, los oiga como los oiga, algunos pasajes en ciertas películas y series de tv, no necesariamente obras maestras, me emocionan. La mujer submarina en el coche, la escena del ático y el tránsito del río en La noche del cazador; en El color púrpura, de Spielberg, la escena del beso o el blues Hey, sister, entre otras; algunas secuencias de La versión Browning, pero la antigua en blanco y negro de los años cincuenta; el paso firme de Sean Young, la muerte vidriosa, la juguetería de Sebastian, la famosa confesión del replicante en Blade Runner; el teatro de las sombras o el final seguro de El año que vivimos peligrosamente; los sueños de Fresas Salvajes de Bergman y las conversaciones del caballero y del escudero en El séptimo sello; el horror de la cara que se borra y cae en la desoladísima Inteligencia artificial.; los Cristos de cabaret y los desfiles de La naranja mecánica; los soldados en la zanja de Objetivo birmania; el estanco de Smoke; el agujero de bomba de Sin novedad en el frente; los duelos y entierros de Río rojo; el taxista finlandés de Noche en la tierra; el ruido de los árboles en Blow up; la madre muerta en el camión de Las uvas de la ira; las palabras del comienzo y la cara de Gregory Peck ante el escupitajo en Matar a un ruiseñor; y tantos otros....
Hispanoamérica
En Hispanoamérica el estado, sea socialista, populista, criollo o indio roba a sus súbditos, por lo cual los súbditos roban al estado, de lo cual se aprovechan las multinacionales europeas y norteamericanas, los guerrilleros y las mafias, que roban a ambos y lo embarullan todo más. Mientras, siguen sin infraestructuras, despensa, escuelas o sanidad completas y de calidad. ¿Qué puede reformar esto? Una reforma moral al estilo de la krausista que posibilite las otras reformas. ¿Es posible? En cien años, tal vez.
Anglosajonitis
Los ridículos reduccionismos
domingo, 29 de junio de 2008
Inefabilidades inexpresas
sábado, 28 de junio de 2008
Flores para Jim Morrison, paseando por la cornisa de alguna nube.
This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end
Of our elaborate plans, the end
Of everything that stands, the end
No safety or surprise, the endI
’ll never look into your eyes...again
Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need...of some...stranger’s hand
In a...desperate land
Este es el fin, bello amigo
este es el fin, mi único amigo, el fin
de nuestros elaborados planes, el fin
de todo lo que se tenga en pie, el fin
sin remedio ni reproche, el fin.
Ya nunca miraré dentro de tus ojos
otra vez.
¿Puedes imaginar cómo seremos,
tan ilimitados y libres,
desesperadamente necesitados
de la mano de un extraño
en una tierra desesperada?
Hay mucha poesía en algunas creaciones del rock clásico. El "Estoy vacío" o "Ángel" de los Rolling Stones, en Escalera al cielo de Led Zeppelin, en Russsians, de ese profe de literatura inglesa que es Sting, en letras como la de Logical song de Supertramp o Imagine de Lennon, o en Stranberry fields de los Beatles.
viernes, 27 de junio de 2008
El coloso
Ved que sobre una cumbre
de aquel anfiteatro cavernoso,
del sol de ocaso a la encendida lumbre
descubre alzado un pálido Coloso
que eran los Pirineos
basa humilde a sus miembros giganteos.
Cercaban su cintura
celajes de occidente enrojecidos,
dando expresión terrible a su figura
con triste luz sus ojos encendidos
y al par del mayor monte,
enlutando su sombra el horizonte.
Juan Bautista Arriaza, «Profecía del Pirineo», en Poesías patrióticas, Londres, T. Bensley, 1810, págs. 27-40, vv. 25-36.
Además, esta obra u otra parecida en que también aparece un gigante está recogida en el inventario de obras del pintor de 1812. Asensio Juliá usó o copió quizá una obra de Goya, un simple dibujo, o aprendió de las pinturas negras, o sencillamente halló la inspiración que a veces desciende hasta el más humilde de los artistas para lograr una obra maestra. Hay que tener en cuenta que existen obras de arte, no autores de arte. Ese burro detenido, alegoría del pueblo español, es sólo lo anecdótico, lo único que testimonia claramente que Asensio Juliá pudo ser el verdadero autor, porque es el que ejemplifica la voluntad de resistencia del pueblo español al vándalo Napoleón y le quita al cuadro, sólo incidentalmente, su categoría de símbolo intemporal.
jueves, 26 de junio de 2008
El infierno en verano
Los ensayos de José Carlos Mariátegui
Cuando uno se pone a leer a hispanoamericanos disfruta con el cambio de perspectivas, pero topa también con una serie de fantasmas ñoños y decimonónicos que le tiran el alma atrás. Por ejemplo, el nacionalismo. Dios mío, qué tremenda manía la de nuestros hermanos de allende la mar en hablar de peruanidad, de argentinidad, de mexicanidad etcétera. Hablemos simplemente de ombliguidad, de infantilismo, de prejuicio nacionalista y xenófobo, de falacias idola fori y tendremos clara esa perniciosa patología de divinizar al padre para hacer redentor al hijo. Leyendo el ensayo de Mariátegui sobre mi admirado, satírico y descontentadizo González Prada viene de nuevo a atacar ese ser o no ser español o europeo, ese parecerse o no parecerse a los modelos. Qué carajo. Pues, a mí, si tengo que señalar a quién se me parece González Prada, tengo que decir que a Baroja por su falta de respeto a las vacas sagradas y su iconoclastia.
Nada, sí, nada.
El itinerario educativo de La Mancha te hace escoger entre la Religión y la Nada. Eso de la Nada es muy metafísico, demasiado como para habérsele ocurrido a unas mentes vacías como las de la Junta de Calamidades. Aunque, bien pensado, sólo a ellas, vacías como están, podría habérseles ocurrido. O sea, que quien no sea cristiano, tiene que escoger Existencialismo y ser arrojado a las entradas de la Néant, al No-ser, o agarrarse al borde del abismo, al compromiso o engagément de Sartre. Jolines. Nada, o el puro aburrimiento de Carmen Laforet, nada, conjunto vacío en Matemáticas, ausencia de cualquier ente en filosofía, algo que de hecho no puede existir en física, puesto que violaría el principio de indeterminación de Heisenberg, ya que se podría conocer con precisión el estado energético de una región que no sería región, puesto que, aunque es concebible la ausencia de materia, no lo es la de campos físicos. Ángel Crespo ha escrito un hermoso poema de título Sobre la nada:
La nada: ese inmenso cajón, alacena o lago del que Dios ha exiliado a todas las cosas; bosque en el que se escucha el balido de todos los pájaros habidos y por no haber.
Desgraciado de aquel que no tiene su nada, habrá de conformarse con lo que le den los demás, sacando de sus bolsillos o de sus temibles armarios; vivirá como nuncio, como vicario, como ministro, pero jamás con soberanía, porque no tendrá nada.
La mía es el recuerdo, las escamas de los pescados que platean en los mares de medianoche -y del mediodía en que el sol nada-; la nada por crear.
O bien el largo olor a vida de la nada.