UNA VEZ
Una vez alguien contemplo el horizonte. Y se dijo: es infinito. Y construyó un muro para olvidarlo.
Una vez alguien gozó de un cuerpo. Y se dijo: es demasiado valioso. Y lo vistió de seda para esconderlo.
Los hombres acabaron por construir tantas paredes y tantos muros que el mundo se transformó en un laberinto y en una fortaleza. Y las pasiones quedaron ocultas, como la aurora al fondo de la noche.
En ella, el sueño es lo real.
ÍCARO
Con todo el sol por cielo
ondeante, manchante
aterrado duda Ícaro
en su ventana demasiado cuadrada
arrojarse dando un beso al vacío.
Abajo, calles labyrínthicas
todas vueltas locas
olas rizosas de plumaje.
Un clavel abría
su lenta doloración en el asfalto.
APARECIDO
Soy fantasma que habita la ruina propia
y huye de su propio pánico
construido con los restos del desplome.
Donde la mirada se pierde y no vuelve
habito. La oscuridad me realza
y un agua de ojos cerrados que contiene olas
me cierra. No hay retorno en la vida
que renunciando al sueño de los días
gané. El mundo creció cual pesadilla
y yo empalidecí
ni hombre ni límite
como una tenue mancha sobre el mundo escrito.
NOCHE SÚBITA
Delebles en el tiempo
como la triste sensación que nos abate
de noche, al salir de un viejo cine,
cuando una oscuridad mayor sorprende
nuestra lenta película en la vida,
la sustancia de merma que nos hace
estatuaria, se fija hacia lo eterno:la vulgaridad es la forma del tiempo
DISPLICENCIA
Vagamente apenado por el ruido
que ese mundo tan lejano hace al pudrirse;
conturbado bastante por el tenue
fragor de los periódicos sangrientos
y afligido a fin de cuentas casi un poco
por el hambre vez alguna inmoderada
de cierta gente otra, más huesuda que delgada,
me pregunto en rigor por qué maligno
es ese tan complejo, banal y displicente
placer occidental de la ironía.
EN BUSCA DE ISOTOPÍA, DONCELLA PERDIDA
"Il n'enseignait rien, celui‑là, ne savait rien, ne souhaitait rien"
Gustave Flaubert
"Nada sé,
nada quiero,
nada espero.
Nada..."
Manuel Machado
"No sé nada, no quiero nada, no espero nada, y aun si pudiera esperar algo, sólo sería morir allí donde no hubiera penetrado esa grotesca civilización que envanece a los hombres"
Luis Cernuda
Viajar por el camino de las sílabas
buscando la Metáfora del Mundo;
Deleble por el sueño o las arenas
a embestidas de sintaxis sucumbir como las olas;
Hermosear el horror del mundo abstracto, ser un poema;
Dejar todos los sueños sin hacer antes del viaje
en el campo de concentración de las palabras;
Yacer infinito como un piano sin agua;
Cuando la luz se enciende, sentir que esconde algo.
Ser una norma de huesos, una sombra parecida al séptimo día, una locura cansada de ámbito;
Quedar dentro cuando nada resta al niño que tirar por la ventana;
Salir de la puerta por la casa.
Cortar, con el filo del horizonte, una mirada bajo la cual nada existe;
Arrimarse como un sordo a los propios oídos;
Saber que la esperanza es el lugar donde perder la vida;
Girar la nuca del gigante de los sueños, aquél que duerme sobre el rumor de amapolas de un labio que no termina de ser hacha;
Ser un desorden de latidos, un altibajo de alma;
Asustar al adulto que juega dentro de la camisa de fuerza del niño;
Montar una patria en una habitación de tautologías;
Limpiar el mundo de unos ojos recorridos por la inmensidad;
Manosear el corazón como una duda que tiende a despejarse con el tiempo
y no atender aún su llamada demoledora, telefónica y constante;
Sacudirse la paliza de las sombras;
Sentirse como una flor destinada a perfumar sepulcros
o turbión de tiempo incendiado por la aurora;
Ser el luminoso día sueño único de la noche.
Arrojarse sin retorno en busca del primer olvido que fue el primer recuerdo;
Ser árbol que intentó la tierra, desmesuradamente e inútil;
Ocultar el corazón enmohecido como una mano criminal y raíz;
Caminar resabiado con los círculos autistas del reloj, por esa cárcel piranesiana de donde Dante se halla proscrito,
cuando se siente todo el asco al salir de las noches coloridas y feriales;
Peregrinar en busca de una luz por el palacio bizantino de las sombras
cuando bajo una aurora sin futuro sentimos sonar ya cerca la ola final, la de arena.
Renunciar al olvido necesario para alcanzar el amor;
Confundir, al mirarnos a un espejo para el que deberíamos tener al menos una cara, los aspectos de amor o de muerte
y aun padecer caído los dos pétalos de un beso cómo palidecen,
beso que nos ahoga dado al vacío a la hora que pasa el tren del infinito;
Resumir los huesos en el grito de un silencio tan insoportable como la identidad;
Perder el tiempo intentando cantar lo que se pierde
a más de la ilusión, la personalidad, la vida
Es todo el ritual que poseemos
para asediar el infinito que nos queda
como los altos pájaros cuyo gentío
hostiga lo lejano, y más se aleja.
Y EL VERBO SE HIZO MAL
"Mejor fuera destruirlo y no hacer otro"
Fonollosa, C. H: N. Y.
Todo demasiado difícil.
Demasiado torpe, todo.
El viejo se casa para dejar pensión
y la triste funcionaria se deja y se olvida
junto a las hojas marchitas y pálidas
en oficina donde todo se repite o se pierde.
Cristo es sólo un nombre más para el dolor.
Y el mundo, la forma de ser de la vulgaridad.
Arte
La esperanza es sólo añadidura
o un lugar donde perder la vida,
por no desear, no ver, no oír
no atarse con palabras a ese mundo,
hermano que nació conmigo
gemelo y mudo,
y que da miedo
como el arte, ese terror hermoseado.
Soneto
Acaso por amor, por odio acaso
no se repite el hombre y sí el destino
común que nos escolta al remolino
de aceptar o negar un tal fracaso.
Si algunos pasaremos del ocaso
a seguir nueva vez mismo camino,
si todos volveremos como Él vino
nadie más lo sabrá que nuestro paso.
Y mientras gira el tiempo se detiene
y el mundo nos resume como historia
del llegado temor a lo que viene.
Quede blanco el espejo de memoria:
me deshago de tiempo que he vivido
por no llegar a ser lo que no he sido.
ROSA ARMADA
Rosa impresionante en el enjambre
que guardo para ver entre mis manos...
Fuiste,
rosa rota de tacto,
una más, entre todas las maneras de lo mismo
Epigrama
Mi generosidad es sólo un aspecto de mi propio desprecio.
EXAMEN DE GEOMETRÍA
La maldad es la distancia que hay entre un hombre y otro.
CÁNTICO DEL PESCADOR VIEJO Y DE SU NADA QUE PESCAR
A Juan de Miguel Crespi, que tiene paciencia.
Tendiendo redes de sintaxis
por blanco mar de aguas
desprecio y ansío la condena del único
que pudo soñar la oscuridad
y despertar.
MIRANDO AL FINAL
Olas carneras de piedra
pastando playas rómpense.
Quisiera que el amor hablara ahora,
que tuviese un qué decir
lejos de los perros blancos de la luna
y de los ojos miniados en crimen.
Quisiera sentir lo que sientes
bajo la desmantelación de los cielos
aunque la piedra enriquecida de lágrimas
sólo arena nos deje ya en los ojos.
Olas carneras de piedra
pastando playas rómpense.
Ido
Ido,
lejos de los caminos que atan la tierra,
lejos de las mentes de aumento, lejos
de las palabras acabadas;
quizá en la carne en trance de cuchillo,
quizá en un viento de vacío, seco y ridículo,
en las ventanas huérfanas de ojos...
Casi en el derrumbe del ácido gris
o en el enterramiento de heridas y muertas
he navegado sobre sábanas amargas
he sido un naipe más para qué juego.
Poética
Escribo para ver si es verdad
La araña
Anda una araña por la cara interna de mi corazón.
Estoy seguro.
Lo sé:
Se ha movido
Siento
esas patas precipitadas por un nulo segundo.
Lo recuerdo.
Lo sueño a veces, aún envuelta
la cara en un borrón expresionista
asfixiado entre sábanas y noche.
Desde entonces, mi dedo detenido las aplasta;
esmeradamente,
detracta su protesta diminuta
su prurito entre nimio y escarlata.
Así, con ese yo que es menos mío,
abandono las paredes maculadas
con pequeños temblores de crepúsculo.
Epigrama
"Toda razón es arbitraria para la razón", dice Handke. Eso es sacrificar a un dios demasiado oscuro como para pedirle perdón.
lunes, 28 de julio de 2008
Soneto cúbico
Por escribir un cúbico soneto
la inspiración me cierra las ventanas:
me falta aire, me quedo con las ganas
entre los cuatro lados de este aprieto.
Tumba es rectangular que por decreto
de arcaicas tradiciones italianas
impone lápida al aliento, y vanas
agudezas con que salir del reto.
Para la libertad es desaliño
su relojera música de ayer,
y su rima traidora como un guiño.
Más suelta marcha el agua sin saber
por qué. Corre su verso como un niño
ciego, y muere el poema sin querer.
la inspiración me cierra las ventanas:
me falta aire, me quedo con las ganas
entre los cuatro lados de este aprieto.
Tumba es rectangular que por decreto
de arcaicas tradiciones italianas
impone lápida al aliento, y vanas
agudezas con que salir del reto.
Para la libertad es desaliño
su relojera música de ayer,
y su rima traidora como un guiño.
Más suelta marcha el agua sin saber
por qué. Corre su verso como un niño
ciego, y muere el poema sin querer.
De mi libro inédito Zona tórrida
Y tú, hija mía,
que pisas el terreno que abandono:
cuando seas mayor, recuerda
que vivías en el centro del laberinto
que tu padre encerraba.
Cuando seas mayor, olvida
que no siempre tu padre supo llegar hasta ti
a pesar de que sabía que estabas sola
en el centro de todo
porque el amor siempre está solo
en el centro del olvido.
Y sé feliz por un instante
como lo fue tu padre, perdido
entre los muros de los libros
y del mundo
abrazado a ti,
pensando en ti.
que pisas el terreno que abandono:
cuando seas mayor, recuerda
que vivías en el centro del laberinto
que tu padre encerraba.
Cuando seas mayor, olvida
que no siempre tu padre supo llegar hasta ti
a pesar de que sabía que estabas sola
en el centro de todo
porque el amor siempre está solo
en el centro del olvido.
Y sé feliz por un instante
como lo fue tu padre, perdido
entre los muros de los libros
y del mundo
abrazado a ti,
pensando en ti.
De mi libro inédito de epigramas "Nadie lo diría"
I
He perdido el tiempo, y no puedo regresar.
II
Lo primero que hacemos al venir al mundo es soltar un llanto para unirnos a él, llanto que luego fragmentamos en palabras que depositamos sobre las teselas de cada objeto que se encuentra en este roto mundo. Quizá tengamos la suerte de oír un llanto, ya que el sentido del oír, cuando morimos, es el último en perderse.
III
¿Darán la cara los que han dado el culo?
IV
Me arranqué la piel a tiras, no poco a poco; al cabo quedé como un niño llorón. No gustó el espectáculo. Dijeron no fue juanramoniano. No fue inocencia, dijeron. Dijeron no fue strip-tease
V
¿Ves esta barriga tan redonda? Pues no es gordura, es amor a la vida.
VI
"Queríamos un hijo, pero al final preferimos tener coche" (El Roto)
VII
El cante jondo intelectual prefiere el "huy" al "ay".
VIII
Si los prebendados no se hubieran prevendido o no se prevendaran los ojos para permitir lo impermitible, no llegarían a ser lo que entonces no parecieron: prebandidos.
IX
El demonio lo resumió todo en un un palindromo: in girum imus nocte et consumimur igni. Damos vueltas en la noche y un fuego nos consume.
X
No te gusta lo que estás leyendo. Pues mira, majo, la cura de tu grave enfermedad sólo te la puede ofrecer el procedimiento del doctor Tarr y el profesor Fether.
XI
Dedicaré mi vida a cubrirte de baldón y vergüenza. ¿Sabes por qué, monada? Porque me da pena que no los tengas.
XII
NOSTALGIA DEL MAR EN MONGOLIA
No de Grecia hablo, cuna de la civilización, mas de Mongolia, que lo es de la barbarie. De allí partieron endémicas la peste y la rabia, huyendo por igual los rigurosos fríos de Siberia y los ardientes soles del Gobi. Alejado país: el que más del mar sobre el globo; océano es de tierra. Su única ciudad, camino costeado de casas, nómbrase Urga. Desfilan interminables por él sus gentes emigrantes. Alcanzó prohombre celebérrimo, el bárbaro Temujín, arquitecto de torres de cabezas cortadas y acuñador de un proverbio civilizado por los chinos: mátense niños, tálense huertos, quémense libros. Reino es este que no conoció jamás fronteras: lo demuestra un linaje todo de emperadores fracasado e inmolado tras sus murallas arrasadas, para descubrir, al cabo, ser esta la única república indestructible, la república de la estupidez.
XIII
Cual marioneta pendo de un interior cordaje de nervios y venas. El pensamiento y la vida representan la historia del hombre, desgarbada y sin gracia, en un tablado en el que el final ha sido ya escrito
XIV
De este mundo sacarás
lo que metas, nada más
XV
No te esfuerces, niña. A mí siempre me ha despreciado gente que valía menos que yo
XVI
Confucio: "...pues si tus males tienen remedio, ¿por qué preocuparse? Y si no lo tienen ¿para qué te vas a preocupar?". Y, además, qué coño importa.
XVII
Eres una mierda. Y ni siquiera una mierda consistente: pura diarrea.
Y los demás instrumentos sonaban cada vez más coléricos; su música, además de bella, era ya realmente ensordecedora; los titánicos timbales estaban ya asustando con su bomboneo al público y las voces del coro hacían temblar los vidrios de la lámpara central del teatro. La pobre trompetilla no podía apenas escucharse a sí misma; se avergonzó de su falta de intensidad; empezó a sonar en sordina, dudó en los acordes, sincopó las frases y enmudeció.
Desde entonces, los instrumentos tocan concertados como uno solo y el público ya no debe esforzarse para oír y se relaja con aquellos dulcísimos compases, adormilado, incluso a pesar de ese maleducado aguafiestas que anda diciendo por ahí, qué cosas, que toda la música suena ahora a marcha fúnebre.
Variación sobre un soneto de Quevedo
Este es el expediente, esta la historia
de un hombre más a muerte condenado:
fue fruto de un ayer enamorado
ya podre es de los años su memoria.
Alegre alguna vez por esa gloria
fue, que engaña la espera del osado;
se lió, pero dice le han liado
y es ya casado y tira de la noria.
Un hijo tuvo que se queda en casa,
o pide discoteca y una moto,
en paro y viendo tele, porque pasa.
No queda ya esperanza, sino loto
y paga de ilusión, ya más que escasa,
y suponer aún que vale el voto
Cabezones con alma de botija
clase media con mente de tercera
estudiantes que hacen la carrera;
mucho marica tierno y niña pija.
Cultura más difunta que canija
pandorga para memos, plaza hortera
donde toda esperanza desespera
y donde medra toda sabandija.
Allí donde Cervantes se ha olvidado
y donde el Ave, fénix, para y hoza
y es milagro follar, que no pecado;
donde el que más se aburre va y se empoza
y habita el madrileño más frustrado,
eso es Ciudad Real; ¿quién no la goza?
XXI
Ofrecía una vez a Salomón
el deseo Yahvé que más quisiese...
y Salomón pidió un café, que viese
hasta dónde llegaba su ilusión.
Ricardo afirma que no es machista, y para demostrarlo dice que nunca ha dicho, como el griego, que las mujeres tiene el cabello largo y las ideas cortas, sino que, a la manera de Sean Connery, él nunca ha humillado a las mujeres, sólo las ha abofeteado.
Quieren los gobiernos se diga la verdad en la declaración de la renta, como quieren los curas que se diga la verdad en los confesonarios. Quién sabe, supongo que será la misma verdad que se dice en los mítines o cuando se mendigan los votos a la distancia que dan las cámaras, los periódicos y los largos discursos de prosa de BOE que incomodan a los bárbaros de Cavafis. Que no haya corrupción es algo así como negar el segundo principio de la termodinámica.
XXV
Es comprensible que por una carroña se peleen dos monos, pero no es comprensible que habiendo carroña para dos se peleen de todas formas. Y, sin embargo, eso es lo que ocurre, por deporte moral. No me gusta demasiado el fútbol.
Se han puesto de moda las religiones orientales. Son una especie de régimen de adelgazamiento espiritual para nuestras carnosas y materiales ambiciones. Un aspecto más de la existencia light.
Se escribe en el Libro de Aleixandre que "debe de lo que sabe el hombre largo seer". El Poema de Gilgamesh empieza igual. Pero nuestros viejos sólo quieren hablar de su pensión.
XXIX
Oído al pasar: los dictadores, como los niños, no se sostienen solos.
Variación sobre otro tema de Quevedo
Jubilado, en la paz de esta excursión,
con poca pero justa pela junta
vivo en conversación con mi difunta
y robo las toallas y el jabón.
Que nunca fue tan calva la ocasión;
y se puede llevar la marabunta
de corruptos listillos la presunta
bondad de este sistema sin misión.
Me pongo ciego de televisión
y no hay partido que me pierda nunca;
sentido es de esta vida mi pensión.
Mi hijo no peleó en este follón;
levanté este país, y él va y lo trunca:
que pelee por mis nietos el cabrón.
Mañana será otro día
siempre la misma canción;
mañana es el mismo día
Una novia es como un dulce de merengue blanco para el novio, un confite servido de más sobre la mesa del banquete de bodas y de bobos, una montaña de dulzura tediosa
Te cagas en mi padre, que menos mal es lavable, y me llamas maricón cuando tu madre se encuentra sin duda mejor informada, hijo.
Ciertamente, estamos hechos el uno contra el otro.
Transforma tu resentimiento en reconocimiento.
"Que no se mueva, que no se note y que no traspase". "Finas y seguras". Así insinúan que son las mujeres los que anuncian compresas: más falsas que Judas, más castrantes que Cibeles y más secas y distantes que Anaxárete. Evidentemente, no hay que decir a sus pobres madres que quienes ejercen tales opiniones sobre las mujeres son sus hijos, creativos publicitarios: ellas piensan que trabajan de pianistas en un burdel.
He perdido el tiempo, y no puedo regresar.
II
Lo primero que hacemos al venir al mundo es soltar un llanto para unirnos a él, llanto que luego fragmentamos en palabras que depositamos sobre las teselas de cada objeto que se encuentra en este roto mundo. Quizá tengamos la suerte de oír un llanto, ya que el sentido del oír, cuando morimos, es el último en perderse.
III
¿Darán la cara los que han dado el culo?
IV
Me arranqué la piel a tiras, no poco a poco; al cabo quedé como un niño llorón. No gustó el espectáculo. Dijeron no fue juanramoniano. No fue inocencia, dijeron. Dijeron no fue strip-tease
V
¿Ves esta barriga tan redonda? Pues no es gordura, es amor a la vida.
VI
"Queríamos un hijo, pero al final preferimos tener coche" (El Roto)
VII
El cante jondo intelectual prefiere el "huy" al "ay".
VIII
Si los prebendados no se hubieran prevendido o no se prevendaran los ojos para permitir lo impermitible, no llegarían a ser lo que entonces no parecieron: prebandidos.
IX
El demonio lo resumió todo en un un palindromo: in girum imus nocte et consumimur igni. Damos vueltas en la noche y un fuego nos consume.
X
No te gusta lo que estás leyendo. Pues mira, majo, la cura de tu grave enfermedad sólo te la puede ofrecer el procedimiento del doctor Tarr y el profesor Fether.
XI
Dedicaré mi vida a cubrirte de baldón y vergüenza. ¿Sabes por qué, monada? Porque me da pena que no los tengas.
XII
NOSTALGIA DEL MAR EN MONGOLIA
No de Grecia hablo, cuna de la civilización, mas de Mongolia, que lo es de la barbarie. De allí partieron endémicas la peste y la rabia, huyendo por igual los rigurosos fríos de Siberia y los ardientes soles del Gobi. Alejado país: el que más del mar sobre el globo; océano es de tierra. Su única ciudad, camino costeado de casas, nómbrase Urga. Desfilan interminables por él sus gentes emigrantes. Alcanzó prohombre celebérrimo, el bárbaro Temujín, arquitecto de torres de cabezas cortadas y acuñador de un proverbio civilizado por los chinos: mátense niños, tálense huertos, quémense libros. Reino es este que no conoció jamás fronteras: lo demuestra un linaje todo de emperadores fracasado e inmolado tras sus murallas arrasadas, para descubrir, al cabo, ser esta la única república indestructible, la república de la estupidez.
XIII
Cual marioneta pendo de un interior cordaje de nervios y venas. El pensamiento y la vida representan la historia del hombre, desgarbada y sin gracia, en un tablado en el que el final ha sido ya escrito
XIV
De este mundo sacarás
lo que metas, nada más
XV
No te esfuerces, niña. A mí siempre me ha despreciado gente que valía menos que yo
XVI
Confucio: "...pues si tus males tienen remedio, ¿por qué preocuparse? Y si no lo tienen ¿para qué te vas a preocupar?". Y, además, qué coño importa.
XVII
Eres una mierda. Y ni siquiera una mierda consistente: pura diarrea.
XVIII
"Mi alma es una orquesta oculta; no sé qué instrumentos tañe o rechina, cuerdas y arpas, timbales y tambores, dentro de mí. Sólo me conozco como sinfonía". Fernando Pessoa
La orquesta era famosa por su perfeccionismo. Esa tarde, en medio de una complicada sinfonía, una pálida trompeta rompió a tocar fuera del programa, débil primero, luego con más fuego, mientras los demás instrumentos seguían a una la misma pieza; un desconcierto creciente inundó a los profesores y al director; el público se inquietó en el patio de butacas; algo muy malo se podía ver en las caras de los que componían la sección de viento. Qué descaro el de la trompeta. Poco a poco los instrumentos empezaron a elevar el tono, intentando ocultar la fea disonancia del mambo solitario que seguía el trompeta en la melodía conjunta. Pero ese era un instrumento estridente y no deponía sus desvaríos: parecía haber enloquecido. Quizás había olvidado la partitura, o esta había volado empujada por un trombonazo de aire.
"Mi alma es una orquesta oculta; no sé qué instrumentos tañe o rechina, cuerdas y arpas, timbales y tambores, dentro de mí. Sólo me conozco como sinfonía". Fernando Pessoa
La orquesta era famosa por su perfeccionismo. Esa tarde, en medio de una complicada sinfonía, una pálida trompeta rompió a tocar fuera del programa, débil primero, luego con más fuego, mientras los demás instrumentos seguían a una la misma pieza; un desconcierto creciente inundó a los profesores y al director; el público se inquietó en el patio de butacas; algo muy malo se podía ver en las caras de los que componían la sección de viento. Qué descaro el de la trompeta. Poco a poco los instrumentos empezaron a elevar el tono, intentando ocultar la fea disonancia del mambo solitario que seguía el trompeta en la melodía conjunta. Pero ese era un instrumento estridente y no deponía sus desvaríos: parecía haber enloquecido. Quizás había olvidado la partitura, o esta había volado empujada por un trombonazo de aire.
Y los demás instrumentos sonaban cada vez más coléricos; su música, además de bella, era ya realmente ensordecedora; los titánicos timbales estaban ya asustando con su bomboneo al público y las voces del coro hacían temblar los vidrios de la lámpara central del teatro. La pobre trompetilla no podía apenas escucharse a sí misma; se avergonzó de su falta de intensidad; empezó a sonar en sordina, dudó en los acordes, sincopó las frases y enmudeció.
Desde entonces, los instrumentos tocan concertados como uno solo y el público ya no debe esforzarse para oír y se relaja con aquellos dulcísimos compases, adormilado, incluso a pesar de ese maleducado aguafiestas que anda diciendo por ahí, qué cosas, que toda la música suena ahora a marcha fúnebre.
XIX
Variación sobre un soneto de Quevedo
Este es el expediente, esta la historia
de un hombre más a muerte condenado:
fue fruto de un ayer enamorado
ya podre es de los años su memoria.
Alegre alguna vez por esa gloria
fue, que engaña la espera del osado;
se lió, pero dice le han liado
y es ya casado y tira de la noria.
Un hijo tuvo que se queda en casa,
o pide discoteca y una moto,
en paro y viendo tele, porque pasa.
No queda ya esperanza, sino loto
y paga de ilusión, ya más que escasa,
y suponer aún que vale el voto
XX
Cabezones con alma de botija
clase media con mente de tercera
estudiantes que hacen la carrera;
mucho marica tierno y niña pija.
Cultura más difunta que canija
pandorga para memos, plaza hortera
donde toda esperanza desespera
y donde medra toda sabandija.
Allí donde Cervantes se ha olvidado
y donde el Ave, fénix, para y hoza
y es milagro follar, que no pecado;
donde el que más se aburre va y se empoza
y habita el madrileño más frustrado,
eso es Ciudad Real; ¿quién no la goza?
XXI
Ofrecía una vez a Salomón
el deseo Yahvé que más quisiese...
y Salomón pidió un café, que viese
hasta dónde llegaba su ilusión.
XXII
Ricardo afirma que no es machista, y para demostrarlo dice que nunca ha dicho, como el griego, que las mujeres tiene el cabello largo y las ideas cortas, sino que, a la manera de Sean Connery, él nunca ha humillado a las mujeres, sólo las ha abofeteado.
XXIII
Vendrá la muerte,
y abrirá todos los ojos
ciegos a su noche de granito
Vendrá la muerte,
y abrirá todos los ojos
ciegos a su noche de granito
XXIV
Quieren los gobiernos se diga la verdad en la declaración de la renta, como quieren los curas que se diga la verdad en los confesonarios. Quién sabe, supongo que será la misma verdad que se dice en los mítines o cuando se mendigan los votos a la distancia que dan las cámaras, los periódicos y los largos discursos de prosa de BOE que incomodan a los bárbaros de Cavafis. Que no haya corrupción es algo así como negar el segundo principio de la termodinámica.
XXV
Es comprensible que por una carroña se peleen dos monos, pero no es comprensible que habiendo carroña para dos se peleen de todas formas. Y, sin embargo, eso es lo que ocurre, por deporte moral. No me gusta demasiado el fútbol.
XXVI
Se han puesto de moda las religiones orientales. Son una especie de régimen de adelgazamiento espiritual para nuestras carnosas y materiales ambiciones. Un aspecto más de la existencia light.
XXVII
Se escribe en el Libro de Aleixandre que "debe de lo que sabe el hombre largo seer". El Poema de Gilgamesh empieza igual. Pero nuestros viejos sólo quieren hablar de su pensión.
XXVIII
Hace cinco mil años lo escribieron los egipcios: hay que preguntar al sabio, pero también al ignorante.
Hace cinco mil años lo escribieron los egipcios: hay que preguntar al sabio, pero también al ignorante.
XXIX
Oído al pasar: los dictadores, como los niños, no se sostienen solos.
XXX
Variación sobre otro tema de Quevedo
Jubilado, en la paz de esta excursión,
con poca pero justa pela junta
vivo en conversación con mi difunta
y robo las toallas y el jabón.
Que nunca fue tan calva la ocasión;
y se puede llevar la marabunta
de corruptos listillos la presunta
bondad de este sistema sin misión.
Me pongo ciego de televisión
y no hay partido que me pierda nunca;
sentido es de esta vida mi pensión.
Mi hijo no peleó en este follón;
levanté este país, y él va y lo trunca:
que pelee por mis nietos el cabrón.
XXXI
Sí, este epigrama va por ti, giliputiense. Pero no me voy a entretener contigo, ni creo que tengas la entidad suficiente para ser tema literario: sigue mirándote en el espejo. Igual, incluso alcanzas a ver algo.
Sí, este epigrama va por ti, giliputiense. Pero no me voy a entretener contigo, ni creo que tengas la entidad suficiente para ser tema literario: sigue mirándote en el espejo. Igual, incluso alcanzas a ver algo.
XXXII
Una flor reseca entre las páginas de un libro, descubierta de pronto bajo una terrible aurora que es acaso el crepúsculo: mi vida.
Una flor reseca entre las páginas de un libro, descubierta de pronto bajo una terrible aurora que es acaso el crepúsculo: mi vida.
XXXIII
Mañana será otro día
siempre la misma canción;
mañana es el mismo día
y hoy es otra la canción
XXXIV
Entreabrir las palabras para hurtar poesía; entreabrir las personas para hacerlas sonreír; entreabrir el mundo para extraer más palabras
Entreabrir las palabras para hurtar poesía; entreabrir las personas para hacerlas sonreír; entreabrir el mundo para extraer más palabras
XXXV
Una novia es como un dulce de merengue blanco para el novio, un confite servido de más sobre la mesa del banquete de bodas y de bobos, una montaña de dulzura tediosa
XXXVI
Te cagas en mi padre, que menos mal es lavable, y me llamas maricón cuando tu madre se encuentra sin duda mejor informada, hijo.
XXXVII
Los hombres son transitivos y las mujeres copulativas.
XXXVIII
Los hombres son transitivos y las mujeres copulativas.
XXXVIII
Ciertamente, estamos hechos el uno contra el otro.
XXXIX
Transforma tu resentimiento en reconocimiento.
XL
"Que no se mueva, que no se note y que no traspase". "Finas y seguras". Así insinúan que son las mujeres los que anuncian compresas: más falsas que Judas, más castrantes que Cibeles y más secas y distantes que Anaxárete. Evidentemente, no hay que decir a sus pobres madres que quienes ejercen tales opiniones sobre las mujeres son sus hijos, creativos publicitarios: ellas piensan que trabajan de pianistas en un burdel.
Necesito unas vacaciones de mí mismo
Estoy cansado de llevar puesto
tanto prejuicio e idolatría,
tanto anuncio y tópico
tantas lluvias ácidas de sudor y de olvido,
enseñando los dientes que me quedan
cuando sonrío a algún trozo de carne por mascar;
harto de trabajar para pagarme el banco
donde me adormilo de día y me agito de noche,
de servirme para morir.
La gente, tan amable como odiable,
suda y se perfuma,
itinera y se estabula, disiente y se congracia,
circula en los carriles de su cinta de Moebius,
y yo quisiera no moverme en absoluto,
acostarme en una nube, como Heidi,
y levantarme en una aurora de no recuerdo
oyendo el viento entre las hojas
o bebiendo un agua límpida sin fin.
Pero estoy cansado también de soñar despierto,
de estudiar un infinito que en mí termina
de enfrentarme a la prisa y a la necesidad
de abrumarme bajo montañas de asco y pedir perdón por ser humano
de malgastar vida y trasegar muerte.
Quisiera borrarme en las pizarras
cortarme el sexo de unión,
porque estoy harto de estar solo como el café,
abandonado como el paraguas,
no despierto y no dormido,
harto de pensar y no pensar,
de dar vueltas a mi ruleta rusa de cobaya
harto de creer y no creer en Dios
porque ni siquiera puedo creer en mí mismo,
cansado de tener demasiadas cosas en la cabeza
y de tener la cabeza en demasiadas cosas
de buscar miradas, de buscar respuestas
de echar manos y lazos, de confiar en la gente,
tan odiable como amable,
cansado de las soluciones que no solucionan,
cansado de mirar, cansado de ver, cansado de oír, cansado de pensar,
cansado de mí,
y cansado de escribir.
tanto prejuicio e idolatría,
tanto anuncio y tópico
tantas lluvias ácidas de sudor y de olvido,
enseñando los dientes que me quedan
cuando sonrío a algún trozo de carne por mascar;
harto de trabajar para pagarme el banco
donde me adormilo de día y me agito de noche,
de servirme para morir.
La gente, tan amable como odiable,
suda y se perfuma,
itinera y se estabula, disiente y se congracia,
circula en los carriles de su cinta de Moebius,
y yo quisiera no moverme en absoluto,
acostarme en una nube, como Heidi,
y levantarme en una aurora de no recuerdo
oyendo el viento entre las hojas
o bebiendo un agua límpida sin fin.
Pero estoy cansado también de soñar despierto,
de estudiar un infinito que en mí termina
de enfrentarme a la prisa y a la necesidad
de abrumarme bajo montañas de asco y pedir perdón por ser humano
de malgastar vida y trasegar muerte.
Quisiera borrarme en las pizarras
cortarme el sexo de unión,
porque estoy harto de estar solo como el café,
abandonado como el paraguas,
no despierto y no dormido,
harto de pensar y no pensar,
de dar vueltas a mi ruleta rusa de cobaya
harto de creer y no creer en Dios
porque ni siquiera puedo creer en mí mismo,
cansado de tener demasiadas cosas en la cabeza
y de tener la cabeza en demasiadas cosas
de buscar miradas, de buscar respuestas
de echar manos y lazos, de confiar en la gente,
tan odiable como amable,
cansado de las soluciones que no solucionan,
cansado de mirar, cansado de ver, cansado de oír, cansado de pensar,
cansado de mí,
y cansado de escribir.
sábado, 26 de julio de 2008
José Cadalso
He leído el Epistolario de Cadalso, tan divertido al principio y tan amargo al final. Está escrito en inglés, en francés, en latín y en castellano; algunas de las graciosas están escritas como si fuera un fraile, llenas de falsas beaterías, otras en castellano antiguo, etcétera; juega con los estilos y con la retórica, que domina, y a veces los mezcla en un baratillo graciosísimo; pero también hay meditaciones profundas; esta es una carta a José Iglesias de la Casa:
Oigo cada día y leo a cada instante mil quejas y declamaciones contra los hombres, porque entre ellos (dicen otros de la misma especie) no se halla amistad. El mismo Tediato en su primera Noche lúgubre, con su acostumbrada misantropía, al preguntarle el sepulturero si busca el cadáver de algún amigo, [dice]:
Necio eres y mereces compasión si crees que esa voz tenga el menor sentido. ¡Amigos, amistad...! Esa virtud sola haría feliz a todo el género humano. Desdichados son los hombres desde el día que la desterraron o ella los abandonó. Su falta es el origen de todas las turbulencias de la sociedad. Todos quieren parecer amigos; nadie lo es. En los hombres la apariencia de la amistad es lo que en las mujeres el afeite y compostura: belleza fingida y aparente...
y luego prosigue el buen hombre apurando su hipocondría sobre este asunto. Pero ¿tiene razón? Aquí entra un distingo escolástico. Si habla de la amistad y amigos comunes, esto es de aquellos que en los palacios, cortes y embajadas, empleos grandes y máquinas de la ambición se buscan para construir cada uno su fortuna sobre el trabajo del otro, tiene mil razones y hace bien en ponerse de mal humor. Pero no dice bien sino muy mal, si habla de la amistad que nace, crece, y vive siempre entre unos hombres honrados, algo filósofos, propensos a la lectura, y que limitan toda su ambición a pasar su juventud adquiriendo noticias de literatura para tener una vejez llena del consuelo que da la medianía, la instrucción y la jovialidad. En este caso no tiene razón el Sr. Tediato.
De esta especie tengo unos pocos amigos, cuyas prendas me han hecho panegirista del género humano, tan maltratado por otros, y me mantienen en la firme creencia de que hay verdadera amistad en el mundo, y que la encontrará el que la busque. La dificultad está en buscarla y en quererla hallar donde se halla. Contemplando a Batilo y a Vmd, hombres de tan buenas entrañas como yo mismo, creo que tendrían al recibir mis cartas el mismo gusto que yo guardo cuando abro las suyas. Las expresiones que en ellas veo, de estimación hacia mí, me serían odiosas como lisonjeras si viniesen de parte de unos amigos cuales se usan; pero, viniendo de Vmds, me deleitan porque las considero hijas de una tierna amistad, la cual, siendo como es entre nosotros finísima, produce delirios así como el amor, porque anima carent sexu.
Cuando reflexiono sobre estas cosas me hago dos composiciones de lugar: la una de mí mismo, habiendo hecho lo que llaman fortuna, colocado a los cincuenta años en la corte con otros amigos de los que así se llaman en ella. Dilato un poco mi imaginación y descubro un campo lleno de abrojos que cultivan en compañía de otros labradores envidiosos, que se arrancan unos a otros con ansia el infeliz fruto de sus trabajos. La otra es la de verme a dicha edad o mucho antes en una aldea saludable y tranquila, con buenos libros y un criado o dos fieles, en la vecindad de los amigos verdaderos, a quienes visitaré en su casa o recibiré en la mía: siempre alegres, sociables, comunicándonos todas las especies que nos ocurran o bien de invención propia, o bien del trato con los muertos; creciendo en edad, ¡qué viejos seremos tan amables y tan buenos!
Esta idea me encanta, y el deseo de que se verifique me hace llevar con brío los sinsabores que aún me ofrece la carrera, el mundo que desprecio, y la corte que aborrezco.
Todo esto podría llamarse pedantería si lo escribiese un hombre artificioso, pero, escrito por mí, que tengo el gusto de haberme adquirido la fama de hombre sincero, no puede mirarse sino como unas reflexiones naturales que salen de una alma colocada fuera de su centro y que lo apetece.
Oigo cada día y leo a cada instante mil quejas y declamaciones contra los hombres, porque entre ellos (dicen otros de la misma especie) no se halla amistad. El mismo Tediato en su primera Noche lúgubre, con su acostumbrada misantropía, al preguntarle el sepulturero si busca el cadáver de algún amigo, [dice]:
Necio eres y mereces compasión si crees que esa voz tenga el menor sentido. ¡Amigos, amistad...! Esa virtud sola haría feliz a todo el género humano. Desdichados son los hombres desde el día que la desterraron o ella los abandonó. Su falta es el origen de todas las turbulencias de la sociedad. Todos quieren parecer amigos; nadie lo es. En los hombres la apariencia de la amistad es lo que en las mujeres el afeite y compostura: belleza fingida y aparente...
y luego prosigue el buen hombre apurando su hipocondría sobre este asunto. Pero ¿tiene razón? Aquí entra un distingo escolástico. Si habla de la amistad y amigos comunes, esto es de aquellos que en los palacios, cortes y embajadas, empleos grandes y máquinas de la ambición se buscan para construir cada uno su fortuna sobre el trabajo del otro, tiene mil razones y hace bien en ponerse de mal humor. Pero no dice bien sino muy mal, si habla de la amistad que nace, crece, y vive siempre entre unos hombres honrados, algo filósofos, propensos a la lectura, y que limitan toda su ambición a pasar su juventud adquiriendo noticias de literatura para tener una vejez llena del consuelo que da la medianía, la instrucción y la jovialidad. En este caso no tiene razón el Sr. Tediato.
De esta especie tengo unos pocos amigos, cuyas prendas me han hecho panegirista del género humano, tan maltratado por otros, y me mantienen en la firme creencia de que hay verdadera amistad en el mundo, y que la encontrará el que la busque. La dificultad está en buscarla y en quererla hallar donde se halla. Contemplando a Batilo y a Vmd, hombres de tan buenas entrañas como yo mismo, creo que tendrían al recibir mis cartas el mismo gusto que yo guardo cuando abro las suyas. Las expresiones que en ellas veo, de estimación hacia mí, me serían odiosas como lisonjeras si viniesen de parte de unos amigos cuales se usan; pero, viniendo de Vmds, me deleitan porque las considero hijas de una tierna amistad, la cual, siendo como es entre nosotros finísima, produce delirios así como el amor, porque anima carent sexu.
Cuando reflexiono sobre estas cosas me hago dos composiciones de lugar: la una de mí mismo, habiendo hecho lo que llaman fortuna, colocado a los cincuenta años en la corte con otros amigos de los que así se llaman en ella. Dilato un poco mi imaginación y descubro un campo lleno de abrojos que cultivan en compañía de otros labradores envidiosos, que se arrancan unos a otros con ansia el infeliz fruto de sus trabajos. La otra es la de verme a dicha edad o mucho antes en una aldea saludable y tranquila, con buenos libros y un criado o dos fieles, en la vecindad de los amigos verdaderos, a quienes visitaré en su casa o recibiré en la mía: siempre alegres, sociables, comunicándonos todas las especies que nos ocurran o bien de invención propia, o bien del trato con los muertos; creciendo en edad, ¡qué viejos seremos tan amables y tan buenos!
Esta idea me encanta, y el deseo de que se verifique me hace llevar con brío los sinsabores que aún me ofrece la carrera, el mundo que desprecio, y la corte que aborrezco.
Todo esto podría llamarse pedantería si lo escribiese un hombre artificioso, pero, escrito por mí, que tengo el gusto de haberme adquirido la fama de hombre sincero, no puede mirarse sino como unas reflexiones naturales que salen de una alma colocada fuera de su centro y que lo apetece.
Windows y el Gili Gates
Estoy hasta los mismísimos cojones de Windows y lo voy a defenestrar, con sus rigurosos programas de control de propiedad, sus errores constantes, su mala educación, su incultura, su codicia, sus problemas de patentes y compatibilidades, sus... Me paso a Open Office, y el próximo procesador que compre será un Apple o Mac, y el sistema operativo un Linux.
Félix Mejía
No suelo compartir mis investigaciones en mi blog, pero a partir de ahora lo haré más a menudo, porque al parecer mi blog se lee, y bastante al parecer, no sólo en Ciudad Real, sino en Valencia, Venezuela, Perú y otros lugares, y parece ser que lo que más les gusta es que les traiga chismes del pasado.
Hace poco descubrí una descripción del famoso escritor y revolucionario ciudarrealeño Félix Mejía que se me había escapado; está en el Catálogo de los héroes que victoriosamente han abierto y continuado nuestra gloriosa revolución, Madrid: Viudad del Barco López, 1822, p. 22:
Don Félix Mexía, escribiente de relator en marzo de 1820, prosador impetuoso é implacable, porfiado y aventurero escritor, Colmenero Periódico-Maniaco, Correo general, Eco de Padilla, mal sonante y pestilencial zurriaguista; enemigo irreconciliable de todo aquel que ejerce ministerio ó mando, y de todos los hombres que no respiran sus mismas opiniones, y siguen su espíritu de partido.
En PARES, el portal del Catálogo colectivo de los archivos españoles, acaban de digitalizar numerosa información sobre la Guerra de la Independencia de la que he disfrutado muchísimo; sobre todo con los anónimos contra la Junta de Ciudad Real durante la Guerra de la Independencia (¡qué inquina contra los "godoyes levantados del polvo"!), y un largo, larguísimo, pero apasionante expediente, con un escrito inédito de su pluma, sobre Fernando Camborda, magistrado y alcalde de dos poblaciones de Badajoz y persona complicadísima, por lo que se echa de ver. Para más datos, véasen la refundición de mi tesis que intento acabar de terminar.
También he descubierto en Zaragoza un texto inédito de la Sociedad Económica de Ciudad Real, pero tengo la impresora estropeada. Qué se le va a hacer. Por ahí anda escrito un discurso de Agustín de Castro al que tengo que echar la zarpa, pero nadie me subvenciona viajes a Madrid ni gastos en fotocopias.
Hace poco descubrí una descripción del famoso escritor y revolucionario ciudarrealeño Félix Mejía que se me había escapado; está en el Catálogo de los héroes que victoriosamente han abierto y continuado nuestra gloriosa revolución, Madrid: Viudad del Barco López, 1822, p. 22:
Don Félix Mexía, escribiente de relator en marzo de 1820, prosador impetuoso é implacable, porfiado y aventurero escritor, Colmenero Periódico-Maniaco, Correo general, Eco de Padilla, mal sonante y pestilencial zurriaguista; enemigo irreconciliable de todo aquel que ejerce ministerio ó mando, y de todos los hombres que no respiran sus mismas opiniones, y siguen su espíritu de partido.
En PARES, el portal del Catálogo colectivo de los archivos españoles, acaban de digitalizar numerosa información sobre la Guerra de la Independencia de la que he disfrutado muchísimo; sobre todo con los anónimos contra la Junta de Ciudad Real durante la Guerra de la Independencia (¡qué inquina contra los "godoyes levantados del polvo"!), y un largo, larguísimo, pero apasionante expediente, con un escrito inédito de su pluma, sobre Fernando Camborda, magistrado y alcalde de dos poblaciones de Badajoz y persona complicadísima, por lo que se echa de ver. Para más datos, véasen la refundición de mi tesis que intento acabar de terminar.
También he descubierto en Zaragoza un texto inédito de la Sociedad Económica de Ciudad Real, pero tengo la impresora estropeada. Qué se le va a hacer. Por ahí anda escrito un discurso de Agustín de Castro al que tengo que echar la zarpa, pero nadie me subvenciona viajes a Madrid ni gastos en fotocopias.
viernes, 25 de julio de 2008
Gitanos
Me maravillan las cosas tan necias que voy descubriendo de esta necia ciudad. Por ejemplo, la cuestión de las piscinas públicas. Hay varias, una a cada extremo de la ciudad. Los pijos se van a la del polideportivo Príncipe Juan Carlos, porque la otra está, como ellos dicen, "en el barrio de los gitanos"; pero el caso es que la pisci del polideportivo Príncipe Juan Carlos está llena de gitanos, porque los gitanos, por su peculiar forma de ser, ya que de siempre se han considerado y se consideran una aristocracia, no van a piscinas consideradas "de gitanos"; resultado, que los listillos se van a la piscina de los gitanos y se refrescan solitos, tranquilos y con poca gente.
No tengo nada contra los gitanos; son como todos: los hay buenos y los hay malos; han sido perseguidos por la historia, pero su cultura, que no es escrita, como la judía, es aristocrática: descienden de una casta guerrera hindú derrotada por los musulmanes, y por eso son muy suyos: ese sistema de castas es muy racista: son racistas, y hasta que no superen esa especie de orgullo aristocrático que poseen no podrán integrarse en la sociedad, porque ese orgullo es precisamente un deseo de no integración. No han tenido la suerte de tener una cultura común o una escritura, como los judíos, pero el evangelismo protestante ha hecho mucho por ellos: todos conocemos al admirable pastor cuya hija fue asesinada por un payo desalmado y degenerado; todos conocemos a Peret y algunos hemos leído Lavengro y La Biblia en España, de George Borrow; la verdad, prefiero a un gitano a un genuino y payo gilipollas castellano de clase media; por lo menos a un gitano lo veo venir, si no es un Farruquito a mil por hora.
No tengo nada contra los gitanos; son como todos: los hay buenos y los hay malos; han sido perseguidos por la historia, pero su cultura, que no es escrita, como la judía, es aristocrática: descienden de una casta guerrera hindú derrotada por los musulmanes, y por eso son muy suyos: ese sistema de castas es muy racista: son racistas, y hasta que no superen esa especie de orgullo aristocrático que poseen no podrán integrarse en la sociedad, porque ese orgullo es precisamente un deseo de no integración. No han tenido la suerte de tener una cultura común o una escritura, como los judíos, pero el evangelismo protestante ha hecho mucho por ellos: todos conocemos al admirable pastor cuya hija fue asesinada por un payo desalmado y degenerado; todos conocemos a Peret y algunos hemos leído Lavengro y La Biblia en España, de George Borrow; la verdad, prefiero a un gitano a un genuino y payo gilipollas castellano de clase media; por lo menos a un gitano lo veo venir, si no es un Farruquito a mil por hora.
miércoles, 23 de julio de 2008
Archivos e investigadores
La índole del investigador exige a veces una diplomacia infinita y la condición del fantasma o del camaleón para poder infiltrarse a través de las ciclópeas paredes de los archivos y consultar infiernillos y documentos transpapelados, y para pasar desapercibido ante las manías de los numerosos ángeles custodios con espada de fuego que quieren evitar como sea que alguien se entremeta en sus papeles. También ha de ser una cobra para seducir a los remisos dueños de documentos y archivos privados, enemistados por espinosas cuestiones de familia, odios africanos y ancestrales cuestiones de herencias y pleitos por títulos nobiliarios, por no hablar de lo difícil que es "pillar" a algunos ilustres personajes cuyo permiso necesitas para echar un vistazo a sus documentos y que andan de acá para allá por todas las partes del mundo, cazando en un coto, visitando una exposición en París, jugando en Las Vegas, comiendo sushi en Tokio o follándose a la scort de turno... Todavía me acuerdo de lo fino que tuve que hilar para poder sacar una copia del manuscrito de Carlos de Praves, persuadiendo por vía telefónica a una ministra de cultura, y no veas lo que estoy teniendo que sudar para conseguir otra en otro archivo, el de los Barreda Treviño que, para más inri, está al lado de mi casa, valiéndome de intercesiones de profesores universitarios, amistades indirectas, tíos, primos y hermanos. ¡Increíble! Pero es inútil: les pillas en mentiras, les demuestras que su actitud es absurda: no te dejan, solo para patear el culo a otro que se figuran que es el tuyo.
León de Arroyal, nuestro revolucionario manchego
León de Arroyal, nuestro revolucionario ciego a fines de la Ilustración, desengañado ya de reyes necios, quería una Constitución que nos librara de tonterías de gobernantes incapaces, y a pesar de su discapacidad, se aplicó a pensar y escribir el borrador de una que podría haber resuelto muchos males posteriores. Estaba casado con una erudita mujer, hija del lógico y filósofo valenciano Andrés Piquer, Rita Piquer. El estúpido pero aprovechado Forner, entre los Árcades de Salamanca Aminta, (antes Floro), un catarriberas y trepa de libro, siempre a la vera del sol que más calentaba y a quien nunca le salió un elogio de la mano, le atacó en sátiras personales, que ahora copiaré; sin embargo, la única sátira que salió de la pluma de Arroyal no fue contra personas, sino contra los males y vicios de su patria, reflejados en la hipócrita alabanza que de España hizo Forner para defenderla del artículo de Masson de Morviliers la Enciclopedia metódica francesa, que Arroyal tituló irónicamente Apología por España y su mérito literario. Los epigramas de Forner lo nombran, apenas transfigurado su nombre de pila, Cleón, a causa de su talante social y democrático, que identificaba con el populacho, como el famoso demagogo de Atenas; lo llaman coplero, feo, ignorante y mal marido. La cosa es más grave si se tiene en cuenta que ambos están emparentados.
II
Coplero imitador
Que a Horacio y Anacreón
imita porque Odas hace
pregonando se deshace
en las gacetas Cleón.
No es, por cierto, desatino,
que, al fin, aunque no parejas,
puede, por tener orejas,
llamarse Horacio un pollino.
XVII
Contra un coplero ignorante que dio en ser satírico
Contra los semieruditos
sátiras hace Cleón,
gastando en la reprensíón
trescientos versos malditos.
Cuánto es pródiga de más
su caridad, ved aquí:
deja de curarse a sí
por curar a los demás.
XXIV
Literato al uso.
Por la ganancia traduce
devocionarios Cleón,
y su gloria y su opinión
a cuentos vanos reduce.
Su virtud o ingenio fino
ved en intento tan sano:
para honrarse lo profano,
para ganar lo divino.
XL
A un mal poeta adulador.
Tan grandes son las acciones
y tan miserables son
los versos con que Cleón
los rebuzna en sus canciones,
que al verte, Conde, sus dones
admitir tan placentero,
o que no los lees infiero,
o que entra en tu heroicidad
la heroicísima bondad
de que te elogie un coplero.
XLI
A un mal epigramático
Extrañas que tan crüeles
sean los fríos este invierno;
¿no ves que en él de Cleón
los epigramas salieron?
XLII
Que en las gacetas publique
Cleón su labor, no extraño;
que el que es sólo una gaceta
sólo en gacetas es sabio.
XLVIX
Sabiduría de la mujer
¿Por qué Rita, que es tan sabia,
ama a Babio, mal poeta,
y, siendo en todo discreta,
en eto su juicio agravia?
Floro, corta es tu experiencia;
aunque más sabias las vieres,
nunca llega en las mujeres
hasta la cama la ciencia.
También creo que se refiere a Arroyal este soneto de Forner:
A UN POETA MANCHEGO QUE SE RETIRÓ A SU PATRIA
Así siempre de pámpanos y flores,
árida Mancha, la estación süave
cubra tu suelo, y su verdor acabe
cuando esparza de nuevo sus favores;
opima copia aliente los rigores
que sufre tu cultor, y menos grave
el ábrego crüel no menoscabe
la esperanza feliz de sus sudores:
si es tanta la virtud que retirados
a ti tus don Quijotes sin violencia
cobran el seso en nuestro mal perdido,
¡oh!, libranos de versos endiablados.
Cleón vuelve a tu seno, su dolencia
cure, y denle los cielos lo que pido.
II
Coplero imitador
Que a Horacio y Anacreón
imita porque Odas hace
pregonando se deshace
en las gacetas Cleón.
No es, por cierto, desatino,
que, al fin, aunque no parejas,
puede, por tener orejas,
llamarse Horacio un pollino.
XVII
Contra un coplero ignorante que dio en ser satírico
Contra los semieruditos
sátiras hace Cleón,
gastando en la reprensíón
trescientos versos malditos.
Cuánto es pródiga de más
su caridad, ved aquí:
deja de curarse a sí
por curar a los demás.
XXIV
Literato al uso.
Por la ganancia traduce
devocionarios Cleón,
y su gloria y su opinión
a cuentos vanos reduce.
Su virtud o ingenio fino
ved en intento tan sano:
para honrarse lo profano,
para ganar lo divino.
XL
A un mal poeta adulador.
Tan grandes son las acciones
y tan miserables son
los versos con que Cleón
los rebuzna en sus canciones,
que al verte, Conde, sus dones
admitir tan placentero,
o que no los lees infiero,
o que entra en tu heroicidad
la heroicísima bondad
de que te elogie un coplero.
XLI
A un mal epigramático
Extrañas que tan crüeles
sean los fríos este invierno;
¿no ves que en él de Cleón
los epigramas salieron?
XLII
Que en las gacetas publique
Cleón su labor, no extraño;
que el que es sólo una gaceta
sólo en gacetas es sabio.
XLVIX
Sabiduría de la mujer
¿Por qué Rita, que es tan sabia,
ama a Babio, mal poeta,
y, siendo en todo discreta,
en eto su juicio agravia?
Floro, corta es tu experiencia;
aunque más sabias las vieres,
nunca llega en las mujeres
hasta la cama la ciencia.
También creo que se refiere a Arroyal este soneto de Forner:
A UN POETA MANCHEGO QUE SE RETIRÓ A SU PATRIA
Así siempre de pámpanos y flores,
árida Mancha, la estación süave
cubra tu suelo, y su verdor acabe
cuando esparza de nuevo sus favores;
opima copia aliente los rigores
que sufre tu cultor, y menos grave
el ábrego crüel no menoscabe
la esperanza feliz de sus sudores:
si es tanta la virtud que retirados
a ti tus don Quijotes sin violencia
cobran el seso en nuestro mal perdido,
¡oh!, libranos de versos endiablados.
Cleón vuelve a tu seno, su dolencia
cure, y denle los cielos lo que pido.
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Historia manchega,
Personajes manchegos
domingo, 20 de julio de 2008
Benito XVI y los pederastas
Benito XVI, un empresario a quienes algunos insisten en llamar Benedicto, dice que no perdona a los pederastas. Pero el negocio que preside los ha perdonado durante dos mil años, dejando que los niños se acerquen demasiado a algunos curas. A buenas horas mangas verdes. A una institución tan cuidadosamente hipócrita le ha costado dos mil años descubrir que es hipócrita. Vale, vale, pero que no pretenda decir que otras cosas que dice no son hipocresía; también pueden ser hipocresía de la más fina. Por ejemplo, eso de que el papa es infalible. ¿Podría tirar un penalty a Casillas y demostrarlo definitivamente? Pero, claro está, ellos entienden infalible en cuestiones de fe. La lógica teológica es una lógica cuántica, y en ellas se cumple perfectamente lo del gato de Schrödinger, a la vez tan vivo y tan muerto como Cristo resucitado. Entonces, ¿Pablo VI se ha equivocado con el concilio Vaticano II? ¡Vamos, vamos! A otro perro con ese hueso.
Investigar en España
Como este compañero hay muchos. Nos entregamos a la enseñanza secundaria pane lucrando, pero nuestra vocación es investigar.
Este cerebro no volverá a investigar
La historia de un matemático premiado que abandona por un sueldo fijo
ANTÍA CASTEDO - El País, Granada - 20/07/2008
Facultad de Ciencias de Granada, en pleno julio. Sólo están los conserjes, los guardianes que atesoran las llaves de las aulas, ahora vacías. Santiago Morales, matemático de 32 años, recorre los pasillos. Vuelve a su antigua casa y sonríe a los nuevos inquilinos para que le dejen entrar. "Aquí es donde yo daba clases", cuenta. Y mira las actas de notas que todavía cuelgan de la pared. "Sólo suspendía a los que no había más remedio", confiesa. Hace cuatro años que cambió la universidad por un instituto de secundaria en Manzanares, Ciudad Real.
Este granadino de ojos grandes y expresivos ganó en 2006 el premio más prestigioso para un joven en su disciplina por sus trabajos sobre las superficies minimales. Más tarde, tomando un refresco al abrigo del calor estival de Granada, intenta explicarlo para no iniciados. "Cuando sumerges un alambre en forma de circunferencia en agua con jabón, la capa de jabón resultante, que se apoya en el alambre, es una superficie minimal". El jurado del premio José Luis Rubio de Francia, otorgado por la Real Sociedad Matemática Española, destacó su trayectoria en el departamento de Geometría. Pero el premio llegó tarde, él ya había abandonado.
El niño que se empezó a hacer preguntas cuando su padre, carpintero de profesión, les inculcaba a él y a su hermano la curiosidad por el mundo con un atlas que les parecía demasiado grande, se cansó un día de no poder hacer planes y no saber qué pasaría el año siguiente. Su periplo es similar al de miles de jóvenes españoles, expertos por necesidad en encadenar becas y contratos temporales para tratar de hacer valer su vocación por la ciencia.
Comienza la enumeración: en 4º de carrera, beca de iniciación a la investigación. Al acabar 5º, beca del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Después, otra beca más, en el departamento de asistencia informática. Y luego otra para empezar su tesis doctoral en el Departamento de Geometría. El primer año cobraba 500 euros al mes; el último, 900. Después de leer su tesis llegaron dos contratos temporales más, de colaborador. El sueldo rondaba ya los 1.200 euros. Santi estaba impaciente por lograr una estabilidad laboral y económica que, a los 28 años, no vislumbraba cercana ni certera.
Antonio Martinón, catedrático de Matemáticas de la Universidad de La Laguna, explica las dificultades a las que se enfrentan los investigadores noveles: "Hay jóvenes con una capacidad extraordinaria que se están quedando fuera". Para intentar cambiar esta tendencia, un grupo de profesores y catedráticos de Matemáticas rescataron la historia de Santiago Morales en una carta reciente al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para reclamar medidas que faciliten la incorporación de los jóvenes investigadores a la universidad y criticar "el progresivo envejecimiento" del profesorado. La media de edad en las universidades supera con creces los 40, y en algunas, como la Complutense de Madrid, un tercio de los profesores tiene entre 50 y 60 años. Hasta ahora han firmado 150 personas.
Los firmantes, todos docentes veteranos, pretenden que se remedie la carrera de obstáculos a la que se ven abocados los jóvenes, que no logran la estabilidad "hasta pasados los 35 años".
Esa ansiada tranquilidad la encontró el matemático en Ciudad Real, donde, además, se reunió con su mujer. Y, con la estabilidad, llegó un hijo. El pequeño Santiago, de 15 meses. "Si no hubiera renunciado a la investigación, no sé si tendría ahora un hijo".
"El primer examen de bachillerato que les puse a mis alumnos, lo suspendieron todos", sonríe con la picaresca del que ha aprendido la lección. Retó a los alumnos como lo retaron a él. Pero los tiempos han cambiado. "Los muchachos se rebotaron porque el examen era muy difícil", cuenta.
Santiago Morales reflexiona sobre el giro que ha dado a su vida. La investigación requiere muchas horas, incluso en vacaciones, porque no basta con cumplir. Para publicar y acumular méritos, hay que revisar artículos, ir a congresos, leer mucho y pensar. Durante horas. Llega un momento en que tienes las incógnitas tan presentes que puedes trabajar mientras caminas. Pero es un esfuerzo gratificante. Ni playas desiertas, ni viajes alrededor del mundo: "Si me tocase la lotería, me pondría de nuevo a investigar", dice el galardonado científico.
El momento de recibir el premio fue agridulce. De un lado, el reconocimiento por los años de trabajo. De otro, la sensación de alejamiento de un mundo que le apasiona. La noticia llegó una tarde de domingo, entre lloros, papillas y pañales. Luego, más tranquilo, pensó: "¿Y si sacara algo de tiempo para seguir con la investigación?". Pero van pasando los días. Y la rutina engulle.
Este cerebro no volverá a investigar
La historia de un matemático premiado que abandona por un sueldo fijo
ANTÍA CASTEDO - El País, Granada - 20/07/2008
Facultad de Ciencias de Granada, en pleno julio. Sólo están los conserjes, los guardianes que atesoran las llaves de las aulas, ahora vacías. Santiago Morales, matemático de 32 años, recorre los pasillos. Vuelve a su antigua casa y sonríe a los nuevos inquilinos para que le dejen entrar. "Aquí es donde yo daba clases", cuenta. Y mira las actas de notas que todavía cuelgan de la pared. "Sólo suspendía a los que no había más remedio", confiesa. Hace cuatro años que cambió la universidad por un instituto de secundaria en Manzanares, Ciudad Real.
Este granadino de ojos grandes y expresivos ganó en 2006 el premio más prestigioso para un joven en su disciplina por sus trabajos sobre las superficies minimales. Más tarde, tomando un refresco al abrigo del calor estival de Granada, intenta explicarlo para no iniciados. "Cuando sumerges un alambre en forma de circunferencia en agua con jabón, la capa de jabón resultante, que se apoya en el alambre, es una superficie minimal". El jurado del premio José Luis Rubio de Francia, otorgado por la Real Sociedad Matemática Española, destacó su trayectoria en el departamento de Geometría. Pero el premio llegó tarde, él ya había abandonado.
El niño que se empezó a hacer preguntas cuando su padre, carpintero de profesión, les inculcaba a él y a su hermano la curiosidad por el mundo con un atlas que les parecía demasiado grande, se cansó un día de no poder hacer planes y no saber qué pasaría el año siguiente. Su periplo es similar al de miles de jóvenes españoles, expertos por necesidad en encadenar becas y contratos temporales para tratar de hacer valer su vocación por la ciencia.
Comienza la enumeración: en 4º de carrera, beca de iniciación a la investigación. Al acabar 5º, beca del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Después, otra beca más, en el departamento de asistencia informática. Y luego otra para empezar su tesis doctoral en el Departamento de Geometría. El primer año cobraba 500 euros al mes; el último, 900. Después de leer su tesis llegaron dos contratos temporales más, de colaborador. El sueldo rondaba ya los 1.200 euros. Santi estaba impaciente por lograr una estabilidad laboral y económica que, a los 28 años, no vislumbraba cercana ni certera.
Antonio Martinón, catedrático de Matemáticas de la Universidad de La Laguna, explica las dificultades a las que se enfrentan los investigadores noveles: "Hay jóvenes con una capacidad extraordinaria que se están quedando fuera". Para intentar cambiar esta tendencia, un grupo de profesores y catedráticos de Matemáticas rescataron la historia de Santiago Morales en una carta reciente al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para reclamar medidas que faciliten la incorporación de los jóvenes investigadores a la universidad y criticar "el progresivo envejecimiento" del profesorado. La media de edad en las universidades supera con creces los 40, y en algunas, como la Complutense de Madrid, un tercio de los profesores tiene entre 50 y 60 años. Hasta ahora han firmado 150 personas.
Los firmantes, todos docentes veteranos, pretenden que se remedie la carrera de obstáculos a la que se ven abocados los jóvenes, que no logran la estabilidad "hasta pasados los 35 años".
Esa ansiada tranquilidad la encontró el matemático en Ciudad Real, donde, además, se reunió con su mujer. Y, con la estabilidad, llegó un hijo. El pequeño Santiago, de 15 meses. "Si no hubiera renunciado a la investigación, no sé si tendría ahora un hijo".
"El primer examen de bachillerato que les puse a mis alumnos, lo suspendieron todos", sonríe con la picaresca del que ha aprendido la lección. Retó a los alumnos como lo retaron a él. Pero los tiempos han cambiado. "Los muchachos se rebotaron porque el examen era muy difícil", cuenta.
Santiago Morales reflexiona sobre el giro que ha dado a su vida. La investigación requiere muchas horas, incluso en vacaciones, porque no basta con cumplir. Para publicar y acumular méritos, hay que revisar artículos, ir a congresos, leer mucho y pensar. Durante horas. Llega un momento en que tienes las incógnitas tan presentes que puedes trabajar mientras caminas. Pero es un esfuerzo gratificante. Ni playas desiertas, ni viajes alrededor del mundo: "Si me tocase la lotería, me pondría de nuevo a investigar", dice el galardonado científico.
El momento de recibir el premio fue agridulce. De un lado, el reconocimiento por los años de trabajo. De otro, la sensación de alejamiento de un mundo que le apasiona. La noticia llegó una tarde de domingo, entre lloros, papillas y pañales. Luego, más tranquilo, pensó: "¿Y si sacara algo de tiempo para seguir con la investigación?". Pero van pasando los días. Y la rutina engulle.
jueves, 17 de julio de 2008
El canónigo de Ciudad Real Juan Mugueta, apóstol de la Santa Cruzada
Pocos sabrán que uno de los campeones y sostenes ideológicos de la idea de Santa Cruzada contra el infiel marxista y sin Dios en que se convirtió la Guerra Civil y los cuarenta de Posguerra fue un canónigo magistral de Ciudad Real desde 1915 que vino aquí rebotado tras haber fracasado en las oposiciones a magistralías de Valencia y Cádiz, el doctor Juan Mugueta Eransus. Según Jaime del Burgo era un navarro nacido en Villaveta el 6 de mayo de 1882 que se doctoró en Filosofía por la Universidad Gregoriana de Roma, nada menos, tras haber realizado estudios en el Seminario de Pamplona hasta 1908 y en la Academia romana de Santo Tomás. Consagrado a la predicación, llevó a cabo una intensa acción pastoral en nuestro país. Fue militante y consiliario de la Acción Católica local y el 25 de marzo de 1931 intervino en un mitin hablando sobre «los deberes políticos que impone a los católicos el momento actual», pero su obra más polémica es sin duda una soflama impresa en Pamplona en medio de la contienda (1937) titulada, con claridad meridiana, Ellos y nosotros. Al mundo Católico y Al mundo civilizado. Los que criticaban lo de "Educación para la ciudadanía" habrán de saber que este hombre compuso además un Breviario de ciudadanía o Lecciones sucintas de ética ciudadana, Madrid: Talleres Voluntad, 1927. Pero no debían ser tan sucintas: pasa de las trescientas páginas y es el libro más largo que escribió.
Es autor, además, de un significativo Teologia Clasica y Teologia Nueva. Roca y Espumas (Madrid, 1950), de Perfiles del beato Ávila, apóstol de Andalucía (Madrid, 1949), de Un retrato y una caricatura del prebendado español o Para qué sirven los cabildos (Madrid, 1925); La hora apocalíptica y el año santo: sombras y resplandores (Buenos Aires, Imp. López, 1933) y de Los valores de la raza (Victor Pradera, Ramiro de Maestu, Jose Calvo Sotelo, J. A. Primo de Rivera) (San Sebastián, 1938), Navarra y sus ilustres huéspedes en el solemne centenario de Las Navas de Tolosa (1212-1912). Ofrenda (Pamplona, 1912). De chorali residentia (Madrid, Artes Gráficas, 1926, folleto). Manual de Psicología y Lógica (Madrid, Tall. Voluntad, 1929).
Fue a visitar a su hermana, casada en Buenos Aires, en 1932, donde pasó dos años de permiso. Después fue, al parecer chantre del cabildo prioral de Ciudad Real y rector y profesor de Teología Dogmática de su Seminario Diocesano. Al morir, en 1956, tras dos años de enfermedad cardiaca, era prefecto de estudios y profesor de griego del Seminario, habiendo dedicado además esos dos años a elaborar una decena de sermones sobre la Virgen del Prado.
Era un hombre sin vicios, ni siquiera tomar vino, tabaco o café; por lo que cuentan carecía de dotes pedagógicas y era tan exaltado y fogoso que se le aprovechó para la predicación. Su única rareza consistía en ocultar su calvicie con un peluquín y un sombrero que no se quitaba ni siquiera en casa. Muy aficionado a la pelota vasca de joven, del mucho trato que tuvo con ella le quedaron unas manos enormes y deformes. Fue este el único amor de su vida, si exceptuamos a la Iglesia Católica.
Fue a visitar a su hermana, casada en Buenos Aires, en 1932, donde pasó dos años de permiso. Después fue, al parecer chantre del cabildo prioral de Ciudad Real y rector y profesor de Teología Dogmática de su Seminario Diocesano. Al morir, en 1956, tras dos años de enfermedad cardiaca, era prefecto de estudios y profesor de griego del Seminario, habiendo dedicado además esos dos años a elaborar una decena de sermones sobre la Virgen del Prado.
Era un hombre sin vicios, ni siquiera tomar vino, tabaco o café; por lo que cuentan carecía de dotes pedagógicas y era tan exaltado y fogoso que se le aprovechó para la predicación. Su única rareza consistía en ocultar su calvicie con un peluquín y un sombrero que no se quitaba ni siquiera en casa. Muy aficionado a la pelota vasca de joven, del mucho trato que tuvo con ella le quedaron unas manos enormes y deformes. Fue este el único amor de su vida, si exceptuamos a la Iglesia Católica.
Con semejantes líderes espirituales, no digo polvorientos, sino de polvorín, de verbo flamígero y látigo fustigador, ay, no es de extrañar que algunos se soliviantasen en La Mancha y que tras la Guerra Civil aquí no se pudiese respirar concordia, sino revancha, crimen, comunión diaria y demás fachendosidad, por no decir fachondeo, como expone didácticamente en sus memorias una de sus víctimas, Ángel Crespo, a quien tal tratamiento insufló paradójicamente un ansia jacobina incorregible (suele ocurrir). Y luego dicen que... Claro está que el canónigo Mugueta sacaba un rencor semejante de su dura vida de estricta santidad y renuncia ascética: según su estudioso, José Jiménez Manzanares, ("Un navarro manchego: D. Juan Mugueta", en Cuadernos de Estudios Manchegos) fue un abstemio absoluto, ya lo decía antes: ni alcohol, ni tabaco, ni café siquiera, aunque sí peluquín. ¡No me extraña que, como se dice en la Irlanda de El hombre tranquilo de John Ford, sufriera "alucinaciones provocadas por la sed"! Predicó por toda España y además por Argentina en 1932. Escribió además, en dos días dicen, un Manual de psicología y lógica de trescientas páginas, que parece (bueno, "es") imposible, y algunas otras obras que se han perdido: De chorali residentia, La presencia real... Aunque la mayor de sus luchas fue, sin duda, la que pasó a brazo partido por obtener mejores canonjías que las de Ciudad Real, sufriendo el pobre la envidia y competencia de predicadores tan dotados como Camarasa o Tortosa; quizá sublimó esta frustración en sus escritos.
Por lo general, quienes son políticos reales y curas ficticios ocultan bajo la sotana el mismo pecado de una marrana codicia y un orgullo tremendo, como el que hizo comprar a cierto santo nada franciscano el marquesado de Peralta, título más alto que el de mero duque, conde, barón, hidalgo, infanzón o rico-home, que dismuló luego cediéndolo gentilmente a su hermanito. Recuerdo al cruel inquisidor honorario y periodista manchego de Cuenca Agustín de Castro, cuya suculenta historia de codicia, delación y falsificación todos sus herederos de fachenda se han esforzado en olvidar, y expondré el caso del escritor a quien plagia continuamente, fundador de casi toda la propaganda antirrevolucionaria europea (y española en la persona de Vélez, Hervás, el filósofo Rancio, Alvarado, el Setabiense y demás calvas venerables y católicas que escribían prevalidas del analfabetismo del pueblo, pues, al no haber enseñanza laica en España, los pobres no podían contestar... en caso de que pudieran leer, que si pudieran acabarían en la hoguera, el garrote vil, el paredón o la ene de palo, como los mismos y beatos etarras criados muchos de ellos en un ponzoñoso seminario por el rencor).
La fuente de este mamón del nacionalismo catolicista y cerril es extranjera, que ni siquiera ideas originales ostentaba. Se trata del reverendo padre jesuita francés Augustin Barruel, autor de la paranoia titulada Memorias para servir a la historia del Jacobinismo (1796-1799) que copian, parafrasean y repiten (eso de repetir es puro reaccionarismo) los loros grises de toda la carcundia española del XIX y XX, incluso los propagandistas de Franco y la Falange, sin saber (eso de ignorar es muy de derechas, diz Losantos, que no peca de invasor del planeta rojo) su arcaica y francesa fuente.
Otro personajillo, pero este con faldas blanquinegras, es el dominico Albino González y Menéndez-Reigada, obispo (de los católicos, que también hay de otros) en Tenerife y Córdoba, pero que publicó presuntamente en Ciudad Real una biografía de Alberto Magno. Es falso; el libro en realidad está escrito por su hermano, que tenía las mismas siglas y por tanto pudo confundirse con él, Antonio González y Menéndez-Reigada, también fraile dominico y profesor en el convento de Almagro, aunque murió antes de la Guerra Civil y de que mataran a todos los dominicos de su convento, lo que ningún ser mínimamente humano debe aprobar. No se puede decir que Albino González reaccionara noblemente. Era un fascista con casulla. Todos sus postulados están fundados en el darwinismo social, el racismo y el ultranacionalismo (con su componente católico como principal eje vertebrador en el caso español) y en la justificación moral y legal de la eliminación física de los disidentes. Fray Albino se presenta como un ideólogo entusiasta del totalitarismo, con tintes racistas contra los judíos y otros pueblos: "Es propio de colonias y de razas inferiores el no poder atender por sí mismos la satisfacción de sus necesidades espirituales. China, Turquía, Japón no producen ni el clero ni los maestros de todo género que necesitan". Y como ha puesto de relieve el profesor tinerfeño Ricardo A. Guerra Palmero en su trabajo Ideología y beligerancia: la cruzada de Fray Albino, alentó la guerra total contra la República y propulsó la consigna de negación de misericordia o piedad con los vencidos, justificando las sacas y fusilamientos masivos de prisioneros. Firmó la Carta colectiva de los obispos españoles a los obispos de todo el mundo con motivo de la guerra en España, en la que denominaban al golpe de estado militar "plebiscito armado", y compuso un (exitoso porque había que comprarlo cuando era más urgente la necesidad de pan) un Catecismo Patriótico Español (1939), recientemente reeditado (Catecismo Patriótico Español, Barcelona: Ed. Península, 2003), en el que se enseñaba a los niños ideas como que los enemigos de España eran, entre otros, el liberalismo, la democracia y los judíos. En él además se alababa hasta extremos delirantes la figura del general Franco, considerándolo enviado de Dios (pág. 59) y artífice del estado totalitario cristiano en que se ha convertido España, tras la Cruzada de Liberación (pág. 75). Como sólo se podían autorizar las labores de reconstrucción de la iglesia católica, el obispo se benefició de la protección del Caudillo y su régimen de chupamindas, lameculos y catarriberas. El historiador de la iglesia José Manuel Cuenca Toribio afirma que "el breve pontificado de aquel dominico asturiano estuvo cuajado de realizaciones, en su mayor parte positivas, que han soportado bien el paso del tiempo, juez inapelable de toda actuación humana". De forma que acumuló todo tipo de nombramientos, cargos, medallas, reconocimientos y honores, aunque sólo de los que le auparon a la gloria (me refiero a la terrenal): asistente al Solio Pontificio, capellán y caballero secretario de las Reales Maestranzas de Sevilla y Ronda, Gran Cruz de Oro de los Cruzados de Tierra Santa, Gran Cruz de Beneficiencia, Gran Cruz Meritísima de San Raimundo de Peñafort y de Alfonso X el Sabio. Sobre este aspecto, el también dominico Carlos Romero ha afirmado que algunas de estas condecoraciones "no las llegó a sacar porque le remuerde la conciencia de humilde y pobre fraile, hijo de Santo Domingo, gastar en estos trámites un dinero que puede invertir en sus obras o en socorrer a los necesitados". En un análisis de este catecismo, el teólogo liberacionista Enrique Miret Magdalena dice, referido a Fray Albino, que la dureza, la crueldad, la censura y el espionaje entre españoles son las actitudes falsamente evangélicas que se desprenden de la enseñanza de este religioso español, que no fue la única, sino sí la más frecuente y casi única en el ambiente de nuestra posguerra. Unas perlas escogidas de este enlace:
"La democracia se organiza a partir de intereses individuales cuya expresión es el voto. Según la democracia todos los hombres valen lo mismo y procura una nivelación por lo bajo, es decir, destruyendo, inutilizando y rebajando a los que son más y valen más, para ponerlos al nivel de los que valen menos. según este razonamiento, la democracia no cree en el pecado original y por eso afirma que todos los hombres son buenos. Por ello Fray Albino afirma que ni la honradez ni la inteligencia son propiamente características de la masa, siempre retardataria e incomprensiva y fácil de sugestionar... Después estaban los judíos a los que llamaba absurdos y blasfemos seguidores del Talmud que aspiran a la dominación universal mediante la aniquilación de los cristianos, en cuyas manos está el capitalismo con el que financió al separatismo, las revoluciones y las propagandas antiespañolas. Los rojos no sabían morir, por su falta de heroísmo. Sin embargo algunos conseguían ser fusilados cristianamente ya que con motivo de los fusilamientos que la justicia de Franco tuvo que hacer con los criminales rojos Fray Albino afirmaba que en privado un 60% de los que iban al paredón se confesaban, pero en público era menos del 10%. (pág. 68). La fe en Cristo y en Dios salvó a España porque sobre esa fe vino enseguida, no, había venido antes de comenzar el Movimiento, la fe en el Caudillo Franco, hombre providencial enviado por Dios". (A. Menéndez Reigada, Mina de oro para enfermos y atribulados. Imprenta Católica, Santa Cruz de Tenerife, 1941, p. 249).
Por su parte Miret Magdalena resalta que el Catecismo Patriótico Español (Salamanca, 1939) de Fray Albino fue el más expresivo de los catecismos de la época.
Allí se dice que los enemigos de España son, entre otros el liberalismo, la democracia y el judaísmo. Y para aclarar bien las cosas, a las infantiles mentes de sus educandos se les enseña que todos los demócratas liberales con la Gran Cruzada han quedado vencidos. Sin embargo teme este padre dominico que no hayan sido aniquilados y se lamenta de ello, porque –en su violenta postura– considera que como sabandijas ponzoñosas escóndense en mechinales inmundos, para seguir desde las sombras arrojando baba y envenenando el ambiente. La dureza, la crueldad, la censura y el espionaje entre españoles, son las actitudes falsamente evangélicas que se desprenden de la enseñanza de este religioso español, que no fue la única, sino sí la más frecuente y casi única en el ambiente de nuestra posguerra (pág. 11). Ante el hecho evidente del adelanto de los países protestantes.... Los países protestantes son los más adelantados con un adelanto parcial, unilateral y morboso que lleva fatalmente en germen la catástrofe, y la causa del relativo atraso de España en la época moderna fue el haberse olvidado de sí misma y querer vivir de prestado copiando al extranjero. Afirma este padre que los partidos políticos no subsistirán en el Estado español porque son creaciones artificiales del régimen parlamentario para dividir, inutilizar y explotar la nación. A continuación hace la apología de lo que él llama "Estado totalitario cristiano", que es –según él– el que tenemos en España, porque conviene a nuestra estructura y tradición nacionales. Este clérigo condena asimismo la libertad de conciencia o elegir la religión que más agrade. El Gobierno, por tanto, no debe amparar la libertad de cultos, algo que contradice incluso a teólogos clásicos como Soto y Suárez, que la habían defendido en el siglo XVI para América. Al Gobierno sólo le incumbe profesar y amparar la única religión verdadera, la católica. Las demás libertades de enseñanza, propaganda y reunión –aceptadas como derecho inalienable del hombre por el Vaticano II– eran libertades perniciosas que no se pueden ni siquiera tolerar (pg. 13).
Hablemos algo de alguien más interesante que este parcial enemigo del pensamiento, su hermano, que publicó en Ciudad Real cosas nada destructivas, como un volumen de poemas, biografías y otras obras estimables; quizá por eso no progresó tanto como su hermanito. Este dominico escritor nació en Corias (hoy Cangas del Narcea, en Asturias) el 29 de noviembre de 1861 y murió en Sevilla el 29 de febrero de 1924. Ingresó novicio en el convento de los dominicos del lugar y terminó sus estudios en San Esteban de Salamanca (1886). Ejerció como profesor en el colegio de su Orden en Almagro (Ciudad Real) y dirigió a la vez la revista Boletín del Rosario. En 1913 asistió como definidor al Capítulo General de la Orden celebrado en Friburgo (Suiza). Entre otros cargos dentro de la Orden, ostentó el de superior en el convento de Córdoba. Y escribió obras como La inmoralidad del teatro moderno (Madrid, 1899), La estética del Rosario (Cádiz, 1910), El mes de octubre (Barcelona, 1911) y Poemas líricos (Jerez, 1919). A ellas hay que añadir esta de la que hablo, la Vida de San Alberto Magno, Almagro: Tipografía de los Dominicos, sin año
Dice el historiador inglés Preston que en la España civil (que no roja) se fusiló tres veces menos que en la rebelde España militar. Si lo dice un extranjero hispanista, será más de fiar que lo que pueda decir un nativo de aquí, aunque hay que desconfiar un poco de él por otros motivos: la Guerra civil es también un gran negocio editorial del que sacan tajada no pocos historiadores y escritores sensacionalistas.
El caso es que militares y curas, uniformados y coaligados ambos, como en el XIX el Altar y Trono, se alzaron contra el pueblo (por lo general es el pueblo el que se suele alzar: curiosa manipulación del lenguaje) y lo masacraron, de forma que el pueblo respondió con otra masacre, que no fue la primera, por cierto. Tendría sentido hablar de reconciliación (aunque siempre tiene sentido esta palabra) cuando dos han sufrido por igual o casi igual, pero, si eso no fuera así (y para Preston no es así), lo que sí tiene sentido es hablar de injusticia, crimen, castigo y ansia de retribución, lo que algunos, incluidos los que andan royéndole los zancajos a Garzón, se empeñan en no ver, no notar, no palpar y sobre todo no oler, como ocurre con esos cadáveres que todavía aguardan fosa individual. El estudioso manchego de estas matanzas a la serbia, Francisco Alía, por lo que sé, se limitó a contar y no pasó a más, seguramente por lo espinoso del tema y su libro lo leyó con avaricia mi padre, que me contó cosas de estas que él sin duda conoce pero deja en la inmaculada imparcialidad del número y la lista de nombres.
Dice el historiador inglés Preston que en la España civil (que no roja) se fusiló tres veces menos que en la rebelde España militar. Si lo dice un extranjero hispanista, será más de fiar que lo que pueda decir un nativo de aquí, aunque hay que desconfiar un poco de él por otros motivos: la Guerra civil es también un gran negocio editorial del que sacan tajada no pocos historiadores y escritores sensacionalistas.
El caso es que militares y curas, uniformados y coaligados ambos, como en el XIX el Altar y Trono, se alzaron contra el pueblo (por lo general es el pueblo el que se suele alzar: curiosa manipulación del lenguaje) y lo masacraron, de forma que el pueblo respondió con otra masacre, que no fue la primera, por cierto. Tendría sentido hablar de reconciliación (aunque siempre tiene sentido esta palabra) cuando dos han sufrido por igual o casi igual, pero, si eso no fuera así (y para Preston no es así), lo que sí tiene sentido es hablar de injusticia, crimen, castigo y ansia de retribución, lo que algunos, incluidos los que andan royéndole los zancajos a Garzón, se empeñan en no ver, no notar, no palpar y sobre todo no oler, como ocurre con esos cadáveres que todavía aguardan fosa individual. El estudioso manchego de estas matanzas a la serbia, Francisco Alía, por lo que sé, se limitó a contar y no pasó a más, seguramente por lo espinoso del tema y su libro lo leyó con avaricia mi padre, que me contó cosas de estas que él sin duda conoce pero deja en la inmaculada imparcialidad del número y la lista de nombres.
miércoles, 16 de julio de 2008
Mis modestas investigaciones y descubrimientos
He consagrado mi vida a la lengua y la literatura e investigado, principalmente, a los pobres heterodoxos víctimas de lo que la Universidad de Cervera denominó "la funesta manía de pensar". Pobres en todos los sentidos, porque ser perseguido por el poder no ha granjeado ni granjea emolumento alguno y lo único que proporciona es viajes apresurados a tierras desconocidas, amarguras, sufrimientos y tal vez la muerte. Todas esas personas fueron ninguneadas por la selectiva memoria de curas prepotentes, políticos mentirosos y militares asesinos (tal vez haya curas modestos, políticos sinceros y militares sin vocación de matar a nadie, pero yo no los he encontrado en nuestro pasado).
Y como es mucho el terreno a tratar, lo he limitado a lo que tengo más cerca: Ciudad Real, La Mancha, sin ser estrictamente un manchego, ya que, aunque mis padres lo son, nací en Jaén y me siento andaluz por motivos sentimentales, ya que la patria de un poeta es su infancia, como dijo Rilke, y yo, que no soy un poeta, siento que allí he vivido una época esplendorosa donde pude ser feliz. Los manchegos me deben parte de su memoria colectiva; son gente generosa, a pesar de que el personaje que los identifica, el gentil caballero Sansón Carrasco, no hacía otra cosa que intentar desilusionar a la gente y matar cualquier ideal o idea generosa que se saliese de madre. La hipocresía les hace verse como Quijotes y Sancho Panzas, pero yo, que no soy manchego, tengo mejor vista, aunque ya cansada; el Quijote sirve a muchos para no leer ningún otro libro y para ignorar la otra literatura y cultura que floreció, sí, floreció en esta desértica tierra.
Estoy escribiendo sobre muchas cosas que he desenterrado, y no puedo abastecerlas todas con el tiempo de que dispongo. Antes me era difícil publicar, ahora parezco la gallina de los huevos de oro y todo el mundo quiere algo mío, y no doy abasto y me siento agobiado y satisfecho, pero también cansado, porque todo eso me ha llegado tarde. Ahora mismo ando averiguando sobre un poeta ciudarrealeño desconocido que acabo de descubrir. Es un ilustrado, pero de los nacionalistas al estilo Mayáns y Siscar, nada progresista. Escribe con seudónimo y me está costando horrores identificarlo; el tiempo, el dinero en fotocopias y el coste en vida y entusiasmo que valen esas investigaciones nadie me los devolverá; no sé promocionarme a mí mismo ni evitar las zancadillas de la envidia, sólo sé investigar. Investigo sólo para satisfacer una pasión en mí inmoderada, la curiosidad, pero mi escaso entusiasmo por publicar hará que al cabo la mayoría de mis investigaciones queden inéditas cuando muera, tal vez pronto, pues mi salud no es todo lo sólida que debería, ni yo quiero cuidar de ella como debería. Una enorme pulsión negativa y la sensibilidad exacerbada de todo lo que duele en este mundo conspiran contra mí.
Y como es mucho el terreno a tratar, lo he limitado a lo que tengo más cerca: Ciudad Real, La Mancha, sin ser estrictamente un manchego, ya que, aunque mis padres lo son, nací en Jaén y me siento andaluz por motivos sentimentales, ya que la patria de un poeta es su infancia, como dijo Rilke, y yo, que no soy un poeta, siento que allí he vivido una época esplendorosa donde pude ser feliz. Los manchegos me deben parte de su memoria colectiva; son gente generosa, a pesar de que el personaje que los identifica, el gentil caballero Sansón Carrasco, no hacía otra cosa que intentar desilusionar a la gente y matar cualquier ideal o idea generosa que se saliese de madre. La hipocresía les hace verse como Quijotes y Sancho Panzas, pero yo, que no soy manchego, tengo mejor vista, aunque ya cansada; el Quijote sirve a muchos para no leer ningún otro libro y para ignorar la otra literatura y cultura que floreció, sí, floreció en esta desértica tierra.
Estoy escribiendo sobre muchas cosas que he desenterrado, y no puedo abastecerlas todas con el tiempo de que dispongo. Antes me era difícil publicar, ahora parezco la gallina de los huevos de oro y todo el mundo quiere algo mío, y no doy abasto y me siento agobiado y satisfecho, pero también cansado, porque todo eso me ha llegado tarde. Ahora mismo ando averiguando sobre un poeta ciudarrealeño desconocido que acabo de descubrir. Es un ilustrado, pero de los nacionalistas al estilo Mayáns y Siscar, nada progresista. Escribe con seudónimo y me está costando horrores identificarlo; el tiempo, el dinero en fotocopias y el coste en vida y entusiasmo que valen esas investigaciones nadie me los devolverá; no sé promocionarme a mí mismo ni evitar las zancadillas de la envidia, sólo sé investigar. Investigo sólo para satisfacer una pasión en mí inmoderada, la curiosidad, pero mi escaso entusiasmo por publicar hará que al cabo la mayoría de mis investigaciones queden inéditas cuando muera, tal vez pronto, pues mi salud no es todo lo sólida que debería, ni yo quiero cuidar de ella como debería. Una enorme pulsión negativa y la sensibilidad exacerbada de todo lo que duele en este mundo conspiran contra mí.
martes, 15 de julio de 2008
Coherencia
El Roto: "Todo es coherente: el contrato basura, la mierda de trabajo y la porquería de sueldo"
lunes, 14 de julio de 2008
Informe de Amnistía Internacional sobre Víctimas del Franquismo
Tenemos el deber de no olvidar. Mucho sufrieron las víctimas de un lado de la Guerra Civil, nada menos que cuatro años de Guerra Civil. Algunos de los del otro lado, cuarenta y tres. Todavía hay gente represaliada en los famosos cuarenta años que anda sepultada sin nombre. Este es el informe de Amnistía Internacional sobre los desaparecidos; las fotos son estremecedoras:
http://www.es.amnesty.org/uploads/tx_useraitypdb/victimas_franquismo_05.pdf
Las víctimas tienen derecho a recursos efectivos, derecho a saber, derecho a la justicia y derecho a la reparación, correspondientes a las faltas de derechos que sufrieron en época franquista. Unos les llamarán rencor; otros, un pobre consuelo. Pero tenemos el deber de no olvidar.
El Messenger
Un ejemplo de la riqueza, cultura y aportación a las relaciones humanas que brinda la tecnología, y en concreto aplicaciones como el programa conocido como Messenger. Se trata de una conversación profunda y que puede servir de modelo a las que habitualmente se sostienen por este elaborado procedimiento electrónico:
oola !!
Nas
k tl?
bn y tu? !!
Tb bn :-)
K t kntas?
Nda
nda?
Nda y tuuh?
Tmpoko nda
Bueno, pues...
K?
No,nda
...
k aces aora?
aki, kn el msn
¡¡aaah!!! weno..
weno, adios.
xao
La conversación se alarga un poco cuando una de las personas siente atracción por la otra:
Olaaa!!
Nas
k tl?
Bn. Y tu?
Tb bn
K t kuentas?
Nda
nda?
Nda ¿Y tu?
Tmpoko nda
weno, pues...
K?
No, nda.
...
k aces aora?
aki, kn el msn.
A. vale.
Te lias conmigo?
...
No
OWNED
k?
nda
weno, adios.
xao.
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Nas
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bn y tu? !!
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Nda
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...
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xao.
domingo, 13 de julio de 2008
Qué sea la literatura
Mi opinión, que es sólo eso, una mera opinión, es que una visión sincrónica de lo literario contaría con algunas imprecisiones de orden cognoscitivo. ¿Lo literario es sincrónico o es diacrónico? ¿Y quién tiene derecho a decidirlo? ¿Un crítico, un lector o un autor? Lo mejor es una visión pancrónica del fenómeno en su tema y rema, en su núcleo y en su desarrollo sintagmático. La diferencia entre unos ingredientes y una receta de cocina y un plato cocinado es el arte, y el arte lo pone el que cocina y el que lo degusta; no se puede prescindir del tiempo en lo literario, porque entonces seríamos demasiado platónicos, y tampoco hay que excluir lo meramente sincrónico, porque entonces seríamos demasiado aristotélicos, y sobre todo no podemos prescindir del elemento humano, porque la literatura sin humanidad no sería nada; el arte nunca puede deshumanizarse, por más que lo pretendan las vanguardias. Un profesor de arte amigo mío decía que la mejor definición de arte que había encontrado es que "arte es todo lo que el hombre cree que es arte". El arte, como quería Nietzsche, convierte la realidad en algo que se puede soportar; sirve también para reafirmarse de forma activa como un yo, como creador, o pasiva, como un consumidor. Aristóteles diría que es el placer de la palabra. La gente silba, canta y hace poemas porque le gusta. Pero sobre los gustos está todo lo escrito y se podría escribir más. No se puede definir el arte porque no es objetivo, es subjetivo radicalmente, radicalmente humano. Los animales no tienen arte o, más bien, no lo asumen, no lo aíslan. Y una visión antropológica de lo que es el arte, incluido el arte de la palabra, que fue quizás el primero y por tanto el más humano, tendría que derivarlo de una necesidad inscrita en nuestro software genético, en el cual hay un sistema operativo que programa instintos como el conservatorio, el gregario o el simbólico, cuya confluencia produce cosas como la religión o el arte. Lo subjetivo viaja por el mundo, pero nunca lo posee, porque es radicalmente imperfecto sin su objeto, el mundo. Y entre el yo y el mundo está el lenguaje desde que nos atamos con un llanto a él al nacer hasta que otros lloran por nosotros y es lo último que oímos al morir. Pretender que exista una fórmula para decir esto es literario y esto no sería simplificar el problema y por lo tanto no resolverlo, suponiendo que sea un problema. Podemos decir que algo es literario para los criterios de alguien o de una época, pero nada más.
Etiquetas:
Crítica literaria,
Literatura,
Poética
Qué difícil
Qué difícil es conocer la composición de los tribunales que van a juzgar las, hipotéticamente, este año fáciles oposiciones a profesor de secundaria en lengua y literatura. Tras mucho indagar, a través de Internet, lo poco que he conseguido saber es el nombre de dos presidentes y de dos secretarios de dos tribunales. Curiosamente, los dos presidentes, que nadie coño saben cómo se designan, son ambos de partido socialista. Los secretarios, eso sí, seleccionados por sorteo, su nombre empieza por la letra A. ¿Cómo harán los socialistas, o los políticos en general, de cualquier sesgo al que pertenezcan, pues si fuera el PP el que gobernara serían del PP los presidentes, para meterse en cualquier cosa que dé dinero, aunque sea tan incómoda como ser presidente de tribunal? ¿Y por qué se cuela de presidenta sustituta y al fin de presidenta en Albacete alguien tan discutible como la Gabriela Cerdán Paños, de nefasta memoria para unos cuantos?
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