sábado, 1 de noviembre de 2008

Los adolescentes con problemas prefieren el Chat

Resumo un artículo de mi Redvista de Prensa:

Los adolescentes con problemas mentales pasan más tiempo haciendo amigos virtuales con el chat y desdeñan el correo electrónico, que exige estabilidad en sus relaciones. La depresión y la ansiedad elevan el riesgo de engancharse a la Red; la dependencia de Internet es más un síntoma que un trastorno en sí mismo. Los amigos virtuales les son preferibles a los reales porque en la Red no se ven inmediatamente excluidos ni rechazados por sus dificultades para comunicarse o entablar amistad. Son proclives los adolescentes con el trastorno esquizotípico de la personalidad (TEP) y los que padecen otros problemas mentales, pasan más tiempo en chats o en juegos on-line en comparación con los sanos. Los esquizotípicos son
un uno por ciento de la población: los que ni desean ni disfrutan con las relaciones sociales, muestran frialdad emocional, no suelen tener amigos y tampoco manifiestan interés por las relaciones sexuales; no son esquizofrénicos (la esquizofrenia es en realidad un batiburrillo de diversas enfermedades), sino personas que se comportan de forma un poco extraña o friki y sostienen creencias poco comunes (supersticiones, brujería...) a las cuales se adhieren tan fuertemente que se aíslan y no tienen relaciones interpersonales normales. Pierden la noción del tiempo cuando están enganchados al ciberespacio y le roban dedicación a los estudios o al trabajo y perjudican sus relaciones con la familia o los amigos a causa de la obsesión por navegar. Los que se autodefinen como obsesos por internet son los que padecen más ansiedad y disfunción social, convirtiéndose en otakus. Invierten más tiempo chateando y la única excepción es el correo eléctronico, porque se requiere de una red social de amigos previa.

Leyes

La ley es la forma que toma la fuerza para hacerse duradera o, por mejor decir, soportable. La ley, como decía Anacarsis a Solón, es una tela de araña que prende al débil mosquito, pero es destrozada por el gran bicho o pajarraco. Las leyes están hechas para que el poderoso cuando tire los dados saque seis y tire otra vez, mientras que el débil saque uno; a eso algunos lo llaman ley y otros trampa. Las leyes están hechas para quienes tienen dinero y pueden comprar legisladores, abogados, jueces, policías, políticos, verdugos, sacerdotes, periodistas y sindicalistas.

Y, esto dicho, hay leyes y leyes. Una de las peores es la Sharia:

Ni era una mujer, ni tenía 24 años, ni era una adúltera. Si hay un país en el mundo en el que lo malo se convierte en peor, ése es y desde hace décadas, Somalia. Y la historia de Asha Ibrahim Dhuhulow, la supuesta mujer de 24 años lapidada en público el pasado lunes en la ciudad portuaria de Kismayo, es sólo un reflejo. Porque no era mujer, sino casi niña. Asha no tenía 24, sino 14 años. No había cometido adulterio. Había sido violada por tres hombres del clan más poderoso de la ciudad. Ayudados por el tribunal islámico impuesto por las milicias integristas de Al Shabab, la muerte a pedradas de la menor sirvió para borrar todo rastro del crimen.

Y esto, que ocurre en Somalia, sucede también en Europa de forma distinta, con otras palabras, a escala diferente y con otros sujetos. Otro ejemplo: un empresario compra un piso en un edificio situado en el mejor barrio de Bilbao con la intención de comprar a buen precio todo él, compuesto de tres:

Urdió un plan para echar a los molestos propietarios de la planta baja. Alquiló su vivienda, de cerca de 400 metros cuadrados, por un euro al mes a una familia gitana que cumplía a la perfección con el estigma que arrastra su etnia: un clan que vivía en una caravana después de haber sido expulsado de la localidad vizcaína de Sestao por su conducta conflictiva. "Les dejó el palacete con instrucciones de comportarse de la manera más cafre e incordiante posible", cuenta el abogado de la familia denunciante, Ignacio Imaz. La familia asegura que intentó dialogar con el empresario, que reconoció su plan sin tapujos: "Les advirtió de que daría igual si lograban desahuciar a sus arrendatarios, porque en ese caso metería a otros gitanos". Después de 14 meses de boicoteos, consiguieron que un juzgado de Getxo ordenara el desalojo del clan gitano. El caso ha llegado hasta un Juzgado de lo Penal de Bilbao.

Y si no se produjera seguramente no tendría por qué traer esto a colación, ya que un puñado de palabras y un dejarse ver manifestado en un rincón de este planeta no cambiaría más las cosas, como no las cambiaron tres huelgas generales habidas en este país hace algunos años y que el mismo gobierno que las aguantó, que se llamó socialista, se pasó por el ano. ¿De qué sirven las palabras? De muy poco: lo único que pueden provocar es un cambio en las conciencias, y las más veces eso lo provoca más la poesía y la moral que la imbécil ideología. Principios éticos: "Si cada cual limpia su camino, la calle estará limpia", decía kantianamente Goethe. Que cada cual procure mejorarse a sí mismo, y el mundo mejorará o, cuando menos, será un poco mejor mañana que hoy, aunque sea al sacrificado y dolorido estilo Jesús Neira.

Enterremos decentemente algunos muertos que apestan. La española Ley de Amnistía de 1977 va, según la ONU, que recomenda al gobierno español su derogación, contra la Convención de Derechos Políticos y Civiles de 1966 ratificada por España el 27 de julio de 1977: la amnistía en relación con graves violaciones de los derechos humanos está en contradicción con las disposiciones de esta Convención.

viernes, 31 de octubre de 2008

Los muertos

Hoy he ido a ver a los muertos. No exactamente como Eneas, con la rama dorada de la Sibila de Cumas, sino con mi mujer y unas cuantas flores de plástico. Llovía, como suele llover en esta época y en los cementerios, de forma indecisa y a ratos copiosa, también desde los árboles; circulaba poca gente; algunas ancianas de luto se erguían sollozantes ante la tumba de sus seres queridos; sí había, en vez del perro Cerbero, gatos furtivos como dioses menores, brincando súbitos desde cualquier hueco o rincón, largos y hermosísimos y con todo el cenizo arcoiris de la discreción; los cuidan, imagino, los hamletianos enterradores de este allá. Es como una zapatería, todo está lleno de cajas. Sobre ellas, ángeles en camisón neoclásico, amoretti infantiles sosteniendo desmayadamente antorchas como si fuesen helados, Cristos de abrazo indolente y clavado sin fuerza, Piedades de Miguel Ángel, efigies ovales, túmulos de cacique, nichos malolientes y contenedores atestados. Cómo es lógico en un país como éste, no veo columbarios ni tumbas de judíos, protestantes, musulmanes, masones, ortodoxos (rusos o griegos), anglicanos, unitarios, adventistas, mormones, pentecostales, testigos de Jehová o ateos, que los hay ¿dónde narices estarán?

Caminábamos contritos entre los altos cipreses, que chorreaban el fruto de las lágrimas, intentando orientarnos en el laberinto y discurriendo por las callejas con la zozobra de poder hundirnos en una tumba resquebrajada.


-Vaya, la primera vez que leo una lápida y resulta que tiene mis apellidos

Dice la supersticiosa de mi mujer. El ciprés toma nombre del amante de Apolo Cipariso; cuando murió lo transformó en el árbol de las lágrimas; su madera es la que menos se pudre, buena para fabricar instrumentos musicales. Las piedras son espaldas para llevar el tiempo, que aparece borroso, como las letras desperdigadas o perdidas de los nombres de los muertos donde habita el olvido. Las lápidas han perdido los nombres para volver a ser piedras. El agua, los líquenes, el tiempo, el óxido. Y la poesía, en las palabras y en algunas esculturas. Leo cerca de la tumba del padre de Ana: "Si sueñas con la verdad, no despiertes nunca". Más allá, la tumba más hermosa del cementerio: el lecho mortuorio de la bella durmiente, con su rico dosel y su belleza intemporal, que todavía el tiempo sigue respetando pero que ya exigiría una restauración. Es una auténtica obra de arte.

La muerta más antigua enterrada en esta tierra nació en 1797. En un rincón están todas esas primeras lápidas, algunas con cierto arte de antaño. Mi mujer me cuenta la hermosa historia del santo anónimo que duerme en uno de estos nichos y que relataré después, si tengo tiempo, o mañana. Nuestros muertos están cerca del rectángulo infantil, una guardería siniestra donde no crece la hierba y donde las tumbitas de los niños dan grima. Primero buscamos a su padre; luego a mi madre; atisbo entre las tumbas a un antiguo profesor de lengua compañero en el Hernán Pérez del Pulgar; es Luis Marcos Armesto: está como siempre. Se ve que nuestras familias reposan en lugares aledaños. Le saludo y me voy discretamente, por timidez. La tumba de mis padres y su rosal cortado me aflige.

Ponemos luego flores en una tumba donde está enterrada junto a nuestros familiares una mujer trabajadora y muy pobre que no tenía para costearse la tumba y que nos ayudó cuando la necesitamos con aquello que toda persona puede dar y siempre resulta útil; la recordamos con mucho cariño y cada año le traemos sus flores.

Es un lugar tranquilo, con casetas de autopsias y de registro. A lo lejos hay una zanja para enterrar restos, la huesa u osario, de donde asoman cráneos, fémures y omóplatos restos de tórax fracturados. Se puede salir del cementerio de muchas formas; Eneas salió por la puerta de donde escapan los sueños falsos; uno sabe que tendrá que volver a entrar aunque sea sólo una vez más, pero lo que no sabe es qué habrá de verdadero en ello.

Tomamos nuestra particular barca de Caronte, un Renault que gasta mucha gasolina, para volver a casa.

jueves, 30 de octubre de 2008

¡Caray con Mejía!

Pues no me está saliendo libertino ni nada el tipo. Estoy descubriendo más documentos sobre su segunda esposa, Manuela, que ha resultado ser una lianta guatemalteca, la tercera (según dice) de sus esposas y la segunda de sus bigamias. Por no hablar de sus amantes, si hemos de creer el rumor del ménage à trois con una francesa y el coronel Lescura que corría allá por 1822. Y los dos hijos que tenía la tal Manuela son del manchego, en efecto, más uno que murió. Y surgen más parientes de Mejía, ya no sólo en Sevilla, sino en Carmona. Además de los de la rama aragonesa.

También hay nuevos datos sobre su biografía: su huida y residencia en Tabasco, su relación con el general Morazán, su desembarco en Cádiz -lo que no concuerda con el presunto desembarco en Santander que se narra en el segundo Zurriago, cuya atribución habría que revisar. Y los dos estrenos de La Suiza libre o Los carbonarios.

Por otra parte he hallado nuevos artículos del manchego, ya no sólo en Guatemala, sino en Cuba. Y no son pocos: una larga serie de artículos con ideas sobre el teatro, críticas teatrales, consideraciones sobre la República Mexicana y poemas diversos. Polémicas literarias, además.

Más detalles. Por lo visto prosiguió su enemistad con Torre hasta declarar contra él junto con Benigno Morales al identificarlo como redactor de El Procurador.

Mucho, mucho que refundir. Voy a tener que rehacer mi biografía otra vez. ¡Cuándo va a terminar esto!

Algo no funciona en España

Algo no funciona en España. Tal vez sea porque los partidos políticos no se financian de las cuotas que reciben de sus miembros. Tal vez sea porque los sindicatos tampoco. Tal vez sea porque la Iglesia tampoco se sustenta de sus propios fondos. Tal vez sea porque la administración regional es más fácil de corromper que la nacional. Tal vez sea porque no existe un verdadero estatuto del periodista. Tal vez sea porque no hay listas abiertas. Tal vez sea porque el defensor del pueblo no puede emprender investigaciones. Tal vez sea por el atraso inveterado de la justicia. Tal vez sea por la corrupción del ladrillo en todos los órdenes. Tal vez sea por el desprecio generalizado entre los políticos a una política educativa coherente. Tal vez sea por los excesivos gastos superfluos de las tres administraciones simultáneas. Tal vez sea por la triple comisión que cobran las tres corrupciones superpuestas...

Tal vez sea porque aquí no hay ética ninguna. Y, por qué no, tal vez sea porque tampoco funciono yo.

La Guerra de los Mundos


La del Tercer Mundo contra el Primero, por supuesto, o más bien al revés, mientras los del segundo huyen del tercero y persiguen al primero. Menos mal que el Tercer mundo será aniquilado por los más humildes seres vivientes del creador, el microbio de la malaria y el virus del Sida.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Windows 7


La ¿nueva? mierda de Microsoft intenta superar el nivel escatológico de Vista; el excremento se llamará Windows 7; dicen que es más simplificado... No sé cómo se puede simplificar algo que ni siquiera es una mierda consistente, es pura diarrea. Esta gente es que nos cree tonto'lhabas. Windows es un puro disparate de compatibilidad consigo mismo y con todos los demás sistemas, y cada nueva versión lo único que hace es enredar más las cosas. Si el giliGates tuviera vergüenza y supiera qué es el sentido del horror, se haría el harakiri, pero lo único que tiene es una avaricia, incultura y paletez monstruosos. Si no fuera por su filantropía y por su financiación de la medicina en el tercer mundo... Es lo que le salva.

martes, 28 de octubre de 2008

Lenguas de Babel

Ethnologue es la entidad que cataloga las lenguas que se hablan en el planeta. Resultará curioso saber que, según esta entidad, el español es la más hablada (332 millones) después del chino Mandarín (885 millones de hablantes), por poco sobre el inglés (322). En China no se habla solamente una lengua, sino varias: la más general, que habla casi todo el mundo, es el Mandarin; pero también poseen muchísimos hablantes otras diez: el Wu (77), el Yue (66), el Min nan (49), el Jin Yu (45), el Xiang (36), el Hakka (34), el Gan, el Min Bei, el Zhuang o el Uyghur. Y en estas lenguas hay dialectos tan personalizados que muchas veces sus hablantes no pueden entenderse entre ellos.

Pero peor es en la India, un país un poco menos populoso, aunque ya anda casi por los mil millones de habitantes. Ahí hay cerca de 1.500 lenguas y ninguna predomina para tener un status parecido al del mandarín en China; el inglés ha venido a cumplir esa misión de lingua franca, y un poco menos la lengua más hablada, el Hindi (182 millones) o el Bengalí, que lo es en Bangla Desh (189). Pero hay otras muchas con numerosísimos hablantes, como el Telugu, el Marathi, el Tamil, el Urdu de Pakistán, el Gujarati, el Malayo, el Kannada, el Oriya, el Punjabi, el Bhojpuri, el Maithili, el Awadi, el Assamés, el Chittagoniano de Bangla Desh, el Ariano, el Maruari, el Magati, el Deccano, el Chhattisgarhi o el Pastún de Pakistán.

Aeropuerto y Hermandad de Cabezones


El amigo Carlos Otto Reuss tiene dos atributos así de grandes. Ha mostrado en su blog, cuyo enlace está aquí al lado, el montaje del aeropuerto y quién está detrás: nada menos que el cacique Domingo Díaz de Mera, que es el dueño de casi todo Ciudad Real. A las 24 horas de hacerlo ya estaba despedido del periódico donde trabajaba, El Día, en parte propiedad de ese sinvergüenza, al que le molesta la pura, llana y simple verdad. Véase y vótese la correspondiente noticia en Menéame. Al Aeropuerto le faltan "la solicitud y autorización de los vertidos, la finalización de las obras de saneamiento, el plan de aislamiento acústico de las viviendas afectadas de Villar del Pozo y la compra de 252 hectáreas de la Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA) afectada, así como la aprobación del plan de gestión de la misma. Del mismo modo, es necesario la aprobación y aplicación del programa agroforestal asociado y de la declaración oficial de reserva de fauna y su correspondiente publicación en el diario oficial de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha. Además se está tramitando el cambio de las rutas de entrada y salida de las aeronaves, propuestas por el promotor, y recientemente comunicadas al Ministerio, con el fin determinar si es necesario someterlo al proceso de Evaluación de Impacto Ambiental completo. Estas medidas se consideran fundamentales pues son la garantía de que los impactos en la Red Natura 2000 previstos por la explotación del aeropuerto, sean compensados adecuadamente y se proteja la coherencia ambiental de la Red". Y además, la conexión al AVE etcétera. Hay otros caciques como los hermanos Antonio e Ignacio Barco, que forman la llamada "Hermandad de Cabezones" paralela que es la que viene controlando Ciudad Real desde hace siglos, al menos desde el XV. Un ejemplo de este control: se pide que la Asociación de la Prensa de Ciudad Real haga algún movimiento. Pero para colmo resulta que el redactor jefe de Carlos es el vicepresidente de esta asociación y tendrá que elegir entre darle un toque a su jefe o callarse.

Nadie puede escribir la verdad en Ciudad Real sin pagar un precio y es de lamentar que los periodistas no puedan disfrutar de un estatuto y de contratos sólidos que les permitan ejercer su oficio con independencia y seguridad. Domingo Díaz de Mera (presidente del Balonmano Ciudad Real, accionista mayoritario del periódico El Día, de la TV Local CRN, de la licencia de radio de la cadena Ser y promotor inmobiliario de varias sociedades, auque muchas en concurso de acreedores), la Alcaldesa de Ciudad Real, con un suelo mayor que el gozado por el corrupto alcalde de Sevilla y que está imputada por quedarse un par de pisos de protección pública que hizo el Ayuntamiento, y que encima coloca a su marido como director de marketing en el Aeropuerto de Ciudad Real, Jose María Barreda, presidente de CLM y amigo personal de Díaz de Mera (la Junta de Comunidades y la Diputación son los máximos accionistas de la sociedad que gestiona el Aeropuerto), cuya familia es maestra en autopromocionarse, etcétera...


La Hermandad de Cabezones, in fine.

lunes, 27 de octubre de 2008

El siguiente

-Ave María Purísima

-Sin pecado concebida.

-¿Cuándo fue la última vez que te confesaste?

-¡Uf, ni lo recuerdo!

-¿De qué te acusas?

-De ser un criticón de la Iglesia; no porque no me considere anticatólico, sino porque pienso que mi forma de ser religioso es ayudar a progresar a la religión atacando los numerosos sinsentidos e hipocresías que percibo en la actitud de la religión que me ha tocado; es mi modo de entender el Evangelio.

-No te entiendo. ¿Así que te consideras un católico anárquico? Pues, entonces, ¿qué haces aquí?

-Llámeme como quiera. Escribo lo que pienso y lo que siento. Es que los criticones nos hallamos siempre muy solos, no como ustedes, que se tienen entre sí. Yo, con tal de hablar...


-¿Qué más?

-Me acuso de tenerme envidia a mí mismo.

-¿A ti mismo? ¿No será eso Soberbia en vez de Envidia? La envidia se tiene a los demás...

-No, yo creo que es envidia. De los demás nunca he envidiado otra cosa que la paz y la tranquilidad. La envidia que yo siento se tiene cuando se vive embotellado en un mar de soledad absoluta. Fuera hay una muchedumbre de olas que susurra cosas que no comprendo. Verá, algunos dicen lo maravilloso que soy, que cuánto he conseguido, que soy un padre magnífico, esto, lo otro y lo de más allá; pero como no siento gratificación por esas loas, me envidio ferozmente, porque no me reconozco en ese tipejo y solo me creo lo que me espeto y se escucha de malo sobre él, porque también me digo y se dice mucho de malo sobre él: que es despistado y desordenado, que soy y es antipático, que es y soy muy serio, que no me cuido ni se cuida, que no es un buen padre etcétera. Quisiera ser como ese otro, pero solo me reconozco como el peor, no como el mejor. También atisbo los límites infinitos del mar y del cielo y me siento un miserable. Me veo como un Endriago, derrotado y humillado constantemente por el Amadís que es ese otro. Es más, lo veo ya tan inalcanzable que incluso no quiero ser como él, no deseo esforzarme, no deseo nada ya, ni siquiera sentir envidia. He pasado al pecado de la abulia, y solo no consigo librarme de la funesta manía de escribir sin parar.

-Bueno, pongamos que te tienes algo de amor propio descarriado o envidia, ególatra sin remedio. ¿Qué más?

-Me acuso de ser un completo y rematado ignorante, y de haber profundizado en la duda hasta la extenuación. Dudo hasta de que se pueda decir la verdad con palabras, e incluso que sea verdad lo que está contado aquí.

-Mi querido sinvergüenza, debes dejar eso en las manos de Dios, que lo sabe todo y puede alumbrar el fondo de los corazones.

-Dudo de Dios, y dudo incluso de mí mismo. ¿Quién nos ha dicho que no somos algo tan construido y derivado como nuestros mismos prejuicios sobre Dios? Me mantiene en pie solo una apuesta, la apuesta por la vida general y por una razón sin nombre.

-Tus palabras suenan demasiado retóricas y literarias, muchachito. Después de todo, lo único que estás haciendo con esta confesión es hablar contigo mismo transfigurado como cura, o como Dios, si prefieres. Como ves, estás más solo de lo que creías, pero puedes mantener la ilusión de que no has oído esto último si te tratas como un personaje literario y rezas dos padrenuestros y tres avemarías. El siguiente.

Hipocresía empresarial

El presidente de la Confederación de Cámaras de Comercio: "Los sindicatos deben dejar de proteger a los vagos". Añado yo: "Y los gobiernos de proteger a los empresarios y a los bancos". En este país, donde cualquiera puede establecer una empresa y eludir la responsabilidad con sus clientes con sólo cambiar el nombre de la misma, y donde el presidente de la asociación de promotoras urbanísticas afirma que antes que rebajar los precios de los pisos se los regala a los bancos, decir que los sindicatos protegen a los vagos no es tener caradura, es tener rostro acorazado con refuerzo de hierro colado.

A ver cómo se hace rico un empresario con un pico, una pala y, además, un jefe como el que dice esas cosas.

domingo, 26 de octubre de 2008

Millonarios de España

Basta echar un vistazo a los ricos españoles de la Lista Forbes para hacerse una idea de qué es lo que enriquece groseramente a la mayoría: el ladrillo y la banca, con pocas excepciones, como la de Amancio Ortega, que se ha hecho rico con su negocio de ropa de usar y tirar en Zara. No se trata de riqueza de ingenio técnico o creatividad empresarial o esfuerzo personal, qué va: mera especulación, corrupción administrativa, abuso de información privilegiada, gestión de herencias y compadreo de fondos. Esta es la lista: Amancio Ortega, Rafael del Pino, Alicia Koplowitz, Manuel Jove, Esther Koplowitz, Isak Andic, Rosalia Mera, Jose Maria Aristrain, Emilio Botin, Florentino Perez, Juan Abello, Gabriel Escarrer, Enrique Banuelos, Luis Portillo, Alberto Cortina, Alberto Alcocer, José Manuel Loureda, Luis del Rivero.

Ranking o escalafón de Google

He hecho un pequeño experimento; como es natural, hay distorsiones estadísticas derivadas de la diversidad y diversas acepciones y significados de las denominaciones y de los diversos idiomas; yo he utilizado el español y el entrecomillado cuando era más de una palabra. Se trata de saber qué es lo más popular según el algoritmo de búsqueda y las bases de datos de Google; los resultados son curiosos. Por ejemplo, se ve que Madonna posee un departamento de marketing mucho más ingenioso que el de Dios, aunque su hijo en la denominación de Jesús gana por goleada, no así en la de Jesucristo, batida ampliamente por denominaciones como Real Madrid o Angelina Jolie. Por delante de Dios se sitúa también, parece que temporalmente, el aspirante a presidente de los Estados Unidos Barack Obama; Alá es muchísimo más popular que Dios, y a la denominación del dios de los cristianos le siguen de cerca los Beatles, Bill Gates y Paris Hilton y otros aspirantes a presidentes de EE. UU. o presidentes del mismo país en ejercicio. Angelina Jolie es más popular que la denominación Cristo, según Google, lo que suena a blasfemia estadística, aunque ese es el escandaloso recuento que ha hecho el buscador. Para escandalizarse menos bastaría con separarlos por temáticas y las cosas andarían más equilibradas. Los científicos muy poco valorados, véase por ejemplo el pobre último de la lista. Pero hay curiosidades como que Fernando Torres es más o menos tan popular como el Demonio o Charles Darwin, o un poco más.

298.000.000 de Jesús

110.000.000 de Alá.
94.600.000 de Madonna
88.000.000 de Barack Obama.
73.900.000 de Dios
65.200.000 de John McCain.
63.800.000 de Beatles
52.700.000 de Bill Gates
50.300.000 de Paris Hilton.
39.400.000 de George W. Bush.
39.300.000 de Hitler
37.500.000 de Angelina Jolie.
35.700.000 de Cristo
34.700.000 de Picasso
34.400.000 de Real Madrid.
31.500.000 de Michael Jackson
25.800.000 de Brad Pitt.
24.700.000 de Rolling Stones.
21.500.000 de Elvis Presley
16.800.000 de Buda
16.000.000 de Albert Einstein
13.000.000 de Stalin
12.000.000 de Marilyn Monroe.
11.100.000 de Lenin
9.850.000 de Moisés
8.710.000 de Bruce Willis
8.380.000 de Steven Spielberg
7.780.000 de Roger Federer.
7.500.000 de Oprah Winfrey.
7.280.000 de Che Guevara
7.220.000 de Karl Marx
5.900.000 de Rafael Nadal
5.280.000 de Antonio Banderas.
4.910.000 del Demonio
4.790.000 de Fernando Torres.
4.720.000 de Charles Darwin.
4.240.000 de Jesucristo
3.160.000 de José Luis Rodríguez Zapatero.
3.040.000 de Isaac Newton
2.270.000 de Immanuel Kant.
2.130.000 de Mariano Rajoy.
1.470.000 de José María Aznar.
1.380.000 de Iker Casillas
1.280.000 de Felipe González
1.100.000 de Francisco Franco.
811.000 de Mahoma.
240.000 de Adolfo Suárez.
180.000 de Santiago Ramón y Cajal

Asesinos ficticios

Como aficionado a la antropología cultural, siempre me han interesado los misántropos irreductibles o asesinos especialmente motivados. Los llamo así, aunque la denominación tópica y oficial es asesinos en serie; estos se deben distinguir de los homicidas accidentales o por dar coba, de los ocasionales por lucro, negocio o simple conveniencia, o también del asesino estatalizado y oficial conocido como de masas o asesino político/religioso, el vulgar genocida, en realidad terrorista público. La diferencia es meramente cuantitativa: si matas a uno, te llevan a la silla eléctrica; si matas a varios, te llaman asesino en serie y ruedan una película; si matas a cien mil, te invitan a Ginebra, a negociar. Puedo parecer un poco cínico, pero eso es lo que pasa, y nadie me podrá convencer de lo contrario ya que, entre los diversos modos de relacionarse que tenemos con desconocidos o relaciones internacionales, la guerra es la más antigua, según escribe la historia. Mientras no se tenga más respeto a la ética que a la política (que es una forma de hacer la guerra por otros medios) no cabe hablar de otra forma.

Pero querría tratar esta vez de la triste mitología actual, presente en leyendas urbanas, arquetipos televisivos y mitos cinematográficos. Si examinamos los modelos o perchas a las que hemos vestido en estos siglos los ropajes del mal, hay algunos estereotipos interesantes que pueden informarnos sobre la evolución espiritual que estamos sufriendo o, por qué no decirlo, gozando, si tan sadomasoqueros somos. En el orden de los filmes de terror son los más complejos el redentor ingeniero Jigsaw y el gastrónomo y psiquiatra Hannibal Lecter; algún interés ofrecen también el inocible y cosificado Chucky, el feo durmiente Freddy Krueger, la bellobestia matarife Catherine Tramell, el maniqueo Anton Chirurg y el incomparativamente vacío y mascariento Tom Ripley, por otros motivos. Ningún aliciente ofrecen, por demás, los grotescos Cara de cuero, Jason y Michael Myers, zafios pintores de brocha gorda roja.

Curioso resultará, sin embargo, comprobar que, por dura que sea la versión que aparece en pantallas y literatura, la realidad supera ampliamente a la pero que muy corta ficción. Asesinos de hilera los cría muy más la teología calvinista, para la cual no hay perdón, sino predestinación, y por eso abundan especialmente en el norte. Entre los asesinos reales también hay gente que hace pensar, como el matemático anarquista Theodore Kaczynsky, el pervertido sinólogo Ted Bundy o el intelectual con apetitos insanos Jeffrey Dahmer, a quien los muertos se le pudrían, por lo que perfeccionó un método para conservar los cuerpos más tiempo: inyectarles agua hirviendo en el cerebro para transformarlos en zombies. Algunos están predirigidos por la anomalía genómica XYY, otros son víctimas de su educación represora o de una mortal predisposición psicopática a lo desalmado, motivada por una selección natural que impulsa a la caza. Reveladora es la obsesión taxidermista de muchos de estos predadores desde la más temprana infancia: las personas son para ellos cosas, objetos; por esto son además increíblemente fríos y muy manipuladores. Según los psicólogos, todos los asesinos en serie comparten tres rasgos desde la infancia: torturar animales, piromanía y enuresis nocturna. Matan, cocinan y marcan el territorio. Les gustan los uniformes y respetan la autoridad y los modales, como gente más formal, al estilo de la Gestapo del Opus. Otros son los que tienen el muy temido y temible Complejo de Dios, habitualmente padecido por políticos, religiosos y médicos y enfermeras y cuya posición hace especialmente factible que se transformen en una plaga peor que las que combaten; es el caso del doctor Harold Shipman, autor de 270 muertes. La mayoría son sencillamente necrófilos o cosófilos que asumen reducir a la gente al estado de cosas (matar o cadavificar) para poderse excitar sexualmente o tener una simple relación social. Un capítulo especial entre los psicópatas o sociópatas son los monstruos a secas, casi siempre pederastas, como el colombiano Luis Alfredo Garavito, récordman mundial de asesinato de niños con el número de 170, y a quien podríamos llamar con justicia "El Coco", seguido a mucha distancia por Andrei Chikatilo y John Wayne Gacy. Entre otras deshonras para la raza humana, como Anatoli Onoprienko, o Gary Rigdway.

Elvira Lindo y Camino

Un artículo interesante, polémico y discutible de Elvira Lindo:

Es probable que Dios no exista

ELVIRA LINDO El País, 26/10/2008

El eslogan ha empezado a viajar en los laterales de los autobuses londinenses: "Es probable que Dios no exista. Ahora, deja de preocuparte y disfruta de la vida". La idea se le ocurrió a la escritora Ariane Sherine como manera de contrarrestar los mensajes amenazantes, de infierno y maldiciones, con que la Iglesia suele calentar los oídos a los no creyentes. Diversas asociaciones que defienden la idea de un país laico se aplicaron a la tarea de recaudar dinero para la campaña, y ahora les sobra para empezar a exportarla a otras ciudades británicas. Lo que me divierte del asunto es la fineza del mensaje y la falta de agresividad que encierra. Muy inglés. Habría que estudiar cuál es la razón por la cual los ingleses transforman su antológica frialdad de trato en un gran sentido de la ironía en todo cuanto escriben, y los españoles pasamos de esa simpatía con la que adornamos la vida diaria a la gran mala follá en cuanto nos ponemos a expresarnos por escrito, algo que hemos convertido en cualidad vernácula. Entre nuestras cualidades no está la de distinguir entre sentido del humor y mala hostia. Incluso la Iglesia británica ha dado muestras de buen talante; enterada de que Richard Dawkins, el autor de El espejismo de Dios, había sido una de las personas que más dinero había aportado a la campaña, contestó a través de su portavoz de la manera más elegante posible: "Nos alegramos del interés continuado que el señor Dawkins muestra por Dios; eso anima el debate", añadiendo que "a los creyentes no nos preocupa el hecho de disfrutar o no de la vida. Muy al contrario, nuestra fe nos libera para poder ver esta vida desde la perspectiva apropiada". Que Dios me perdone, pero no podría imaginarme un debate en estos términos en España. A la Iglesia española le han salido en los últimos tiempos portavoces voluntarios más papistas que el Papa, y hay medios de comunicación que distraen al espectador a diario con imágenes de supuestos fetos de seis meses triturados y palabras como genocidio o tortura guantanamesca. Mal le irá a la Iglesia si su forma de atraer a posibles fieles es llamando asesina de fetos o de embriones a la mitad de la población. Bien podrían aprender del historiador británico Fernández-Armesto, que, aun siendo creyente, criticaba, en un artículo publicado recientemente en El Mundo, la inclusión, por parte de la inefable Palin, del aborto como asunto electoral, porque a su juicio distorsionaba el debate político. Señalaba también el historiador que una de las cualidades de la cultura española que más le atraían era la capacidad de hablar de cualquier asunto, por polémico que sea, en una cena, algo imposible, decía, en la cultura anglosajona. Ay, no sabe el profesor cuántos amigos se pierden aquí a los postres por decir, ni más ni menos, lo que uno piensa. Aunque a lo mejor hay que mirarlo de otra manera: si los amigos se pierden por eso, no serían tan amigos. Pero, en fin, no sólo la Iglesia española se muestra agria en sus debates, también los ateos tienden a expresarse aquí con aspereza, con ese me cago en Dios y esa incapacidad para entender que detrás de un creyente no tiene por qué haber un facha redomado. Lejos de los tópicos, ese hombre afable que es Javier Fesser ha llevado al cine una historia conmovedora basada en la vida de la niña Alexia, que padeció un cáncer extremadamente cruel y a punto está de ser beatificada. En estos días oscuros de invierno repentino, la cara de Nerea, la actriz que interpreta Camino, me sorprende en cada esquina de la ciudad. Desde que he visto la película, le digo a Fesser, ese rostro me impresiona más, no sólo por la emoción de la historia, sino por la empatía que provoca esa niña de once años que es tan actriz como una de sesenta. Un hallazgo. Fesser me habla de ella con pasión. De ella y de todo, de ese mundo que lleva años investigando, el de la fe que mueve más que montañas, la fe de una madre que es capaz de entregar el calvario de su hija al Señor, reprimiendo su dolor materno, y tratando de que la niña viva el final de su vida con la alegría de ser la víctima elegida por Dios. Tremendo. Fesser ha elegido un mundo que existe, pero del que casi no se habla, y menos en el cine español, el de los fanatismos religiosos; pero no lo hace toscamente, sino dejando que sean los mismos personajes quienes se retraten. Él sabe que hay ciertos sectores que pretenden extender la idea de que su película está hecha contra Dios, una manera retorcida de retirar a los creyentes del cine; pero de lo que trata Camino es de la forma en que las creencias (incluso las ideologías) absolutas nos prohíben actuar como seres humanos y sentir dolor, empatía, piedad. Tampoco quiere Fesser que se piense que su película es triste. Bueno, le digo, ¿hay algo malo en emocionarse? En realidad, esta historia cuenta cómo una fe corrosiva impide a una madre sentir abiertamente el dolor por la pérdida de su hija.

Un numerario del Opus asistió al estreno. El único comentario que hizo a la salida se refería a una escena en la que se ve a miembros del Opus sentarse a comer: "Un numerario nunca se sentaría a una mesa sin mantel". ¿Hay que pensar entonces que todo lo demás es cierto?

sábado, 25 de octubre de 2008

El médico de Bretón de los Herreros

Hay una famosa anécdota sobre el tuerto autor, de tremenda agudeza satírica, aunque la usó poco, comocido como Bretón de los Herreros. Tenía como vecino a un tal doctor Mata, no sé si el famoso Pedro Mata; pues este galeno, harto de que llamaran a su puerta preguntando por el célebre dramaturgo Bretón, puso un cartelito en la suya que rezaba:

«En esta humilde mansión
no vive ningún Bretón».

Bretón de los Herreros respondió con otro cartelito, también en verso:

«Vive en esta vecindad
un médico a la violeta,
que al pie de cada receta
pone «Mata», y es verdad».

Un cuento muy largo y anónimo

Canta, oh diosa, no sólo la cólera de Aquiles, sino cómo al principio creó Dios los cielos y la tierra y para que luego, durante más de mil noches, alguien contara la historia abreviada del hombre, y así supiéramos que Gilgamesh peregrinó en busca de inmortalidad y que, a mitad del andar de la vida, uno despertó una mañana convertido en un enorme insecto, otro probó una magdalena y recuperó de golpe el paraíso de la infancia, otro dudó ante la calavera, otro se proclamó melibeo, otro lloró las prendas mal halladas, otro quedó ciego tras las nupcias, otro soñó despierto y otro nació y murió en un lugar de cuyo nombre no me acuerdo. Y canta, oh diosa, con tu canto general, a la ballena blanca, a la noche oscura, al arpa en el rincón, a los cráneos privilegiados, al olmo seco, a la dulce Rita de los Andes, a las ilusiones perdidas, y al verde viento y a las sirenas, y a mí mismo.

El brindis castellano

- ¿Estamos todos?
+ Estamos.
- ¿Cual caballeros?
+ Cumplimos.
- Y ¿a las mujeres?.
+ Amamos.
- Pero... ¿ante todo?
+ Bebamos, bebamos, bebamos.
- Bebió nuestro padre Adán...
+ Bebió.
- Bebió nuestra madre Eva...
+ Nada buena era.
- ¿El que bebe...?
+ Se emborracha.
- ¿El que se emborracha...?
+ Duerme.
- ¿El que duerme...?
+ Sueña.
- ¿El que sueña?.
+ No peca.
- ¿El que no peca...?
+ Va al cielo.
- Y puesto que al cielo vamos...
+ Bebamos, bebamos, bebamos.
- ¡Ah, líquido infernal...
+ que te criaste entre verdes matas...
- y hasta al hombre más cabal...
+ lo haces andar a gatas!
- ¡Por ellas!
+ ¡Por las más bellas!
- ¡Por las de culo ancho!
+ ¡Por las de cuello estrecho!
- ¡Por las que ofrecen sus labios desinteresadamente!
+ ¡Aunque estén llenas de telarañas!
- ¿Por las mujeres?
+ ¡No! ¡Por las botellas!
- ¿Vino Dios al mundo?
+ ¡Vino!
- Y ¿para quién vino?
+ ¡Para todos, vino!
- Y ¿cómo vino?
+ ¡En bota!
- ¿Y la mujer...?
+ ¡En pelota!
- Si Dios borrachos nos tiene...
+ será porque nos conviene.
- Antes que no nos conocíamos...
+ bebíamos.
- Y ahora que nos conocemos...
+ bebemos.
- Pues bebamos, bebamos, bebamos,

hasta que no nos conozcamos.
- Cuando Dios llamó a Gabino, no dijo "Gabino ven"...
+ Sino: ¡Venga vino!.
-Arriba, abajo, al centro y a dentro.

Esperando a Godard


Me voy. Que se vaya a la mierda. Es el único director de cine al que no he conseguido soportar. Ni siquiera se puede dormir bien en sus películas.

La gentileza de los desconocidos


Blanche Dubois, la protagonista de Un tranvía llamado deseo, famosa obra de ese genial mariquita llamado Tenesse Williams, dice al médico poco antes de entrar en el hospital que ella siempre ha dependido de la gentileza de los desconocidos; y es verdad que muchas veces una persona está más segura en manos de desconocidos que en la de sus familiares, que los explotan, o los usan como si fuesen cosas, esparcen sobre ellos sus frustraciones y amarguras, los matan, les pegan o simplemente los abandonan. Hay un hermoso cuento de Antonio Muñoz Molina que tiene ese título; "La gentileza de los desconocidos"; allí se dice que "las personas que conocía se me volvieron extrañas. Tan sólo los desconocidos tienen piedad de mí". Almodóvar también recuerda la frase en una de sus películas, no recuerdo ahora cuál. Tanto Blanche como el protagonista del cuento de Muñoz Molina son víctimas de la misma metedura de pata como profesores: son personas que, huyendo de vicios mayores, caen en vicios menores que, sin embargo, la sociedad les castiga mucho más duramente según su punto de vista. Sin embargo hay un límite para todo, que impone la ética de la razón y de la bondad.