martes, 25 de noviembre de 2008

Ilegitimidad de la tristeza

Decía Kennedy que "el éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano". Todo el mundo se aparta con aprensión del triste como si tuviese algo más contagioso que el ébola o el sida. Lo malo del triste es que no puede salir él solo de su agujero, necesita que le saquen de él y su misma condición de triste espanta ese remedio; como decía el descolocado y huérfano Poe en Alone, "si algo he amado, lo he amado solo". No hay esperanza ni futuro; entre el triste y la tierra prometida, que puede ver pero no tocar, hay un espacio vacío, un no man's land, una zanja tan profunda como una sima, un precipicio o la tumba en que se sepulta. El triste se halla atado de pies y manos para la acción, no puede, es más, no quiere hacer nada; la realidad misma le amordaza porque lo que no quiere es la realidad misma: es un idealista absoluto, un suicida en potencia que quiere trascender el capullo de seda enredado y asfixiante del yo y de este mundo. La repugnancia es el sentimiento que más le invade; la piedad, la solidaridad, la compasión es el segundo, el único que le ata a la tierra y le hace continuar en ella no por sí mismo, por los demás; pero le resulta muy difícil ayudar, porque no puede ayudarse a sí mismo y por su absoluta inutilidad para la acción, por la conciencia de que todo lo que haga será inútil, carga ciertamente demasiado pesada y cuyo peso tendrá que aliviarse alguna vez.

La cura contra esto es la voluntad; pero ¿de dónde se saca eso? ¿Con que ejercicios se desarrolla? ¿Cómo se alimenta? La falta de voluntad es la enfermedad de nuestro tiempo.

Crisis económica

Han sido comentadísimas las declaraciones del catedrático de estructura económica de la Universidad Ramón Llull de Barcelona a La Vanguardia, que ponen los pelos de punta sobre esta crisis económica, la peor en cien años, sistémica y sin solución hasta dentro de diez años lo menos. Leedlas aquí.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Carmelo Viñas y Mey, historiador y sociólogo ciudarrealeño

Ya nadie se acuerda del historiador y sociólogo ciudarrealeño Carmelo Viñas y Mey, quien apoyó a los vencedores durante la Guerra Civil y eso le valió una cátedra de gorra de Historia antigua de España en la Universidad Complutense. En mi blog dedicado a la Historia de la Literatura en Castilla La Mancha se dan más detalles.

Plan Bolonia

A) El plan Bolonia no ha dicho cómo convalidará los títulos de los licenciados antiguos ni cómo hará para que se adapten a las nuevas normativas.

B) El plan Bolonia reducirá el conocimiento eliminando numerosas materias, por ejemplo las filologías.

C) El plan Bolonia hará pagar sus carreras a los estudiantes más pobres.

D) El plan Bolonia encarecerá y mercantilizará la Universidad

E) El plan Bolonia pondrá la Universidad a disposición de grandes multinacionales industriales que sólo busquen el beneficio económico, y no el beneficio humanitario de la sociedad.

F) El plan Bolonia creará una universidad elitista a la que sólo los hijos de los muy ricos podrán acceder.

G) ¿Hay algo bueno que pretenda lograr el plan Bolonia?

Francisco Gómez-Porro y esta tierra

Llevo tiempo leyéndome los dos gruesos volúmenes del Diccionario literario de Castilla-La Mancha de Gómez Porro a fin de confeccionarme un índice bibliográfico de autores manchegos del siglo XIX, junto con el Diccionario de periodistas de Zuazo Algar, el de Ossorio, el literario Espasa de Bregante, el tercer volumen Arte y Cultura de la provincia de Ciudad Real, exprimiendo el Catálogo del Patrimonio bibliográfico español, el Catálogo de la Biblioteca Nacional, Google Books , Vialibri y Marelibri e Internet en general.

Cribando todo este material me han salido autores muy interesantes y he confirmado y enriquecido mis puntos de vista iniciales. Estos eran que la literatura manchega se puede recorrer de forma bastante continua a partir de tres itinerarios: el tema de la libertad como conflicto, la impronta italiana o de una Italia como tierra soñada y el humor como forma de instalarse en la realidad y hacerla soportable. La aportación de esta exploración es que no hay que desdeñar tampoco la gran religiosidad y devoción que emana esta tierra: ese es también un hilo que podría seguirse, aunque no es el mío.

Francisco Gómez Porro ha hecho un gran trabajo, con flancos abiertos, claro está, pero que asombra para haber sido realizado por un hombre sólo. Algunos de los libros que cita no sé cómo los ha podido conseguir y citar; faltan muchos autores en su colección, y otros no han sido tratados con la extensión debida, pero hay que reconocer que su obra hacía falta y que ha cubierto el espacio que reclamaba con creces y suficiencia. Ahora una segunda edición será mucho mejor, sin duda, pero esta es ya notable.

Judíos neonazis

Han enviado a la cárcel a un grupo de jóvenes neonazis que eran judíos y daban palizas.

Esta viva contradicción demuestra que para la violencia, igual que para la locura, no hay razones, sólo violencia, sólo locura.

El mundo se vuelve cada vez más loco e incomprensible. Acaso porque cada vez estamos más gente en él; acaso porque los políticos cada vez escuchan menos, porque los periodistas hablan demasiado y forman demasiado ruido, porque se habla de cosas que no interesan y porque la gente va a lo suyo y no a lo de los demás. Acaso también por mi culpa, por no decirlo sino ahora y no saber cómo aplicar una cura a mi contexto particularmente incomprensible.

Sólo hay una salida: trabajar por evitarlo en la medida que puedo, en mi entorno.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Vademécum del profe de Lengua 0


Como tengo que escribir un Vademécum del profesor de lengua, iré insertando aquí algunas reflexiones metodológicas a propósito de diversas cuestiones relativas a la enseñanza de la materia que luego ampliaré en ese libro que le debo a Marcos Taracido y que me pueden servir de punto de partida para la versión definitiva del mismo en 2009, si la salud me acompaña. Había abierto otros blogs con esa función pero habida cuenta de que no les hago ningún caso creo que lo oportuno será incluirlo en éste. De momento ya he escrito algo sobre la metodología de la redacción. Otras cuestiones a tratar serán la la conducta en clase, y las distintas dificultades de la enseñanza del análisis sintáctico, la morfología, la retórica, la métrica, el comentario de textos, la lectura, la ortografía, la historia de la literatura etcétera. Las actividades y su distinta tipología.

Esto de suicidarse es una lata

De nuevo se me suicida un pariente este miércoles pasado, en el poblacho de Alcubillas. Esto de suicidarse ya viene a ser una tradición familiar. Mi madre se suicidó y su hermana también y su padre, mi abuelo. Y la madre de este pariente. Y otros muchos primos por ambos lados de mi familia. Los procedimientos son varios: van desde las pastillas para animales de mi tía Polonia a la precipitación al vacío, el ahorcamiento y el disparo de rifle; eso es a gusto del consumidor, como el estilo de la notita, que suele ser concisa. Y mis parientes no son de los que avisan ni de los que quieren llamar la atención: cuando lo hacen, lo hacen y lo consiguen y no hay segundos intentos que valgan. Se ve que en mi familia no abunda la gente conforme con el mundo y sí por el contrario la gente determinada, voluntariosa y expeditiva.

Uno no es nada suicida y no sólo por puro espíritu de contradicción es reacio a estas tradiciones familiares que podríamos suponer programadas en los genes; bien es cierto que no reniego de cierto pesimismo natural que me viene de casta, pero eso de suicidarse es una lata, no es nada positivo, porque deja a la familia hecha pedazos, si guarda algún afecto por la persona que decide dimitir de este mundo y pasar página. Es muy egoísta para quien se preocupa por los demás; los suicidas podrían al menos donar sus órganos. Tampoco me vale lo de la vejez; los nietos tienen derecho a disfrutar de sus abuelos y ayudarse de ellos y la enfermedad, cierto que es molesta, pero uno puede torearla por medio de un testamento vital o paliar sus dolores con farmacología. Debemos pagar las deudas y ayudar a los deudos hasta cuanto podemos. Suicidarse es un síntoma de pereza, de no querer sobrepasarse o rebasarse. Es más, ¿por qué no suicidarse de simple sobreesfuerzo workaholic o karoshi? ¿De simple exceso vital? La muerte llega después de todo, así que apresurarla es sólo un gesto de impaciencia y de prisa por lograr algo de paz y tranquilidad.

Algo así como unas vacaciones pagadas y eternas en la Nada.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Juan de Mestanza, poeta amigo de Cervantes

Poco se sabe de Juan de Mestanza, el poeta manchego nacido en Agudo amigo de Cervantes. Yo creo que era de origen judeoconverso, pues ese era un lugar donde hubo sonados procesos inquisitoriales por ese tema y su madre se apellidaba Méndez. He resumido lo que se sabe sobre él en un artículo de Wikipedia, que podéis leer aquí.

Otros modos de leer

Escribía Montaigne que tomaba la péñola para que sus amigos tuvieran la oportunidad de escucharle siempre que quisieran una vez hubiera muerto; Borges en su Pierre Menard ensayó la fábula del escritor que leía y escribía como si fuese otro. A mí, y supongo que a muchos de mis otros, les habrá pasado lo mismo: leer con los ojos y el espíritu de otro, del mismo autor o de un amigo, imaginándose lo que pensarían o dirían cuando escribían o leían un párrafo. Y es un modo sumamente divertido de leer.

Economía

De la prensa:

Lehman Brothers, una de las joyas de la finanza norteamericana, quiebra y todo el mundo se va a la calle sin indemnización alguna, salvo Richard Fuld, su presidente que se embolsa legalmente 480 millones de dólares. AIG, la paradigmática compañía de seguros, va a quebrar también, pero el caso es simbólicamente demasiado grave y Washington interviene aportando 85.000 millones de dólares para tapar el agujero. Lo que permite a Joseph Cassano, director de la sección de Productos Derivados, percibir una bonificación de 3,4 millones de dólares, y a Sullivan, el gran patrón, otra de 5,4 millones de dólares. Los directivos de la compañía, reflotada con el dinero de los contribuyentes norteamericanos, lo celebran en un suntuoso hotel californiano, con habitaciones a 1.000 dólares la noche, 10.000 dólares en bebidas, 23.000 en cuidados personales y un interminable etcétera. Bob Diamond, numero dos del Barclays Bank, ha declarado haber percibido en primas, entre 2006 y 2007, 50 millones de euros; Marcel Ospel, máximo responsable del banco suizo UBS, 15,7 millones de euros; Josef Ackermann, presidente de la Deutsche Bank ha cobrado 10 millones de euros al año; Fred Goodwin, director general del Royal Bank of Scotland, y Andy Hornby, del HBOS, ambas en situación de quiebra, unas remuneraciones anuales de 5,3 y 3 millones de euros, respectivamente. En Francia, los patronos de los seis grandes grupos financieros BNP Paribas, Société Générale, Crédit Agricole, Crédit Mutuel, Caisses d'Epargne y Banques Populaires se han abalanzado sobre los 10.000 millones de euros que el Estado francés ha puesto a su disposición para ayudar a sus organizaciones a salir de la crisis y nada se ha sabido de su destino. El importe total de las bonificaciones y otras primas personales percibidas por los patronos de las grandes empresas en quiebra o al borde de ella, se acerca a los 80.000 millones, todos interpretando el apólogo de Woody Allen take the money and run. Y al otro lado de la verja más de un millón de trabajadores se han quedado sin trabajo, y Citygroup ella sola ha contribuido con cerca de 70.000 personas.

¿Y nuestro presidente? ¡Ah, sí! Nuestro presidente, tan vacío que no ha escrito un libro en su vida para reflejar al país cómo es su entraña, refundando el capitalismo y haciéndose una foto en una reunión donde no se enteraba directamente de nada, porque no sabe idiomas. Y por la derecha, igual. Qué mediocres son nuestros políticos. Me dirán que debo ser misericordioso con ellos, pero la falta de respeto a la inteligencia que muestran manipulando las opiniones del pueblo muestra su enorme desprecio por el mismo, por lo que hay que devolvérselo de vez en cuando con acuse de recibo.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Habent sua fata libelli

Buena noticia al regresar a casa, un paquete que venía de California en avión. Es La libertad de los mares, ó El gobierno inglés descubierto, de Bertrand de la Barère, traducido por Charles Eugène Lebrun. El lomo está algo gastado, aunque eso no afecta al texto. Porta dos ex libris de sus anteriores posesores. El más antiguo y hermoso es un grabado que muestra a un fraile dominico pluma en mano, mirando divertido un libro montado en un facistol o atril, sobre una mesa con tintero y librotes, y recortado contra un fondo provisto de globo terráqueo a la izquierda y estantes con más libros, bajo una sabanita alargada de bordes redoblados con un mote cuya inscripción mi torpe y cansada vista no puede descifrar, porque tiene a trasmano la lupa; toda la escena suma siete u ocho planos, está muy bien concebida. El propietario era un tal Joseph M. Gleason, seguramente abogado, a juzgar por la temática de los libros que llevan sus exlibris. El otro es más moderno, de color amarillo: un ramillete de plantas del desierto, unidas por una mandorla o escarapela; son especies probablemente de Arizona, Texas, Nevada o Nuevo México; acaso California, por qué no; posee también una cierta belleza, aunque del gusto estilizado, y está sobre el nombre de Walter M. Weber, un jurista formado en Suiza, creo. El libro tiene un tejuelo con una signatura que creo que es del tipo aplicado por la Biblioteca del Congreso: JX - 4423.B2L

Es tal como lo recordaba, con las variantes textuales que había apreciado en una de sus notas y al final, en un texto acogido después de la Oda a Napoleón de Tomás de Iriarte; este poema que lo define como afrancesado creo que no aparece en sus obras completas; lleva dos grabados muy bien hechos, uno de un águila gigante sobre el mar en tormenta, y otro de Napoléon le Grand, muy bien ejecutados ambos. El papel está algo atacado y lunecido por la lignina, pero huele bien y podría resistir otros doscientos años. Creo que ahora mismo, si lo vendiera, le podría sacar quinientos euros de beneficio neto, tal como anda el mercado librario. ¿Qué, que imposible? Pues Farré lo hace, y no le debe ir muy mal, a juzgar por los catalogazos que saca en Barcelona. Todavía recuerdo cuando sus libros los podían comprar cuatro pelanas como yo.

Metodología de la redacción

Con el tiempo uno aprende a escribir. Se le educa la prosa imitando lo mejor de lo que lee, los aciertos expresivos. Incluso aprende a desviarse de la norma y a crearse su propia norma, lo que es ya indicio y huellas digitales de estilo. Pero el profesor que intenta dar forma a la prosa de los alumnos debe partir de unos presupuestos mucho más humildes y claros, y eso no es fácil. No, no es fácil.

La Retórica ayuda mucho; somos enanos a hombros de gigantes, escribía el humanista Albertino Musatto. Si recurrimos a la sabiduría de los antiguos tendremos mucho ganado con su experiencia en metodología de la redacción.

La propedéutica es importante: escribir es lo último que debe hacer un alumno al que se le encarga una redacción, y eso les debe quedar muy claro: sin borrador previo no puede haber redacción, ni mucho menos redacción excelente. Ponerles el mismo ejemplo que Cicerón ayuda. Redactar es como construir una casa. ¿Qué necesitamos primero?

Los materiales. Ladrillos, mortero romano, vigas, agua, losas. Eso es la inventio. El alumno debe documentarse, pero en una redacción breve que no se deja para casa podemos dejarles una noticia del periódico que les instruya algo sobre el tema y luego que recurran a los siguientes materiales:

1. INVENTIO

Ideas sueltas que se te vayan ocurriendo
Experiencias personales sobre el tema.
Recuerdos de conocimientos sobre el tema.
Definiciones del tema.
Partitio: Divisiones del tema, partes que puede tener y de que consta.
Definiciones de los conceptos que aparecen en estas divisiones.
Ejemplos concretos.

Bien, ya tenemos qué decir, así que no nos andaremos con rodeos desperdiciando palabras al principio, como habríamos hecho si hubiésemos empezado a lo bestia, sin reflexionar, a bote pronto, de buenas a primeras. ¿Y qué hacemos ahora? Los materiales no son una casa. ¿Qué necesitamos?

Un plano para saber dónde colocarlos de forma que nada se derrumbe y el edificio cumpla mejor la función para que fue diseñado. Es decir, una dispositio

2. DISPOSITIO

Se le dice al alumno que ordene todo lo que se le ha ocurrido en la inventio numerando sus ideas, poniendo en el borrador un número a cada una de ellas, pero siguiendo un criterio o punto de vista tal que elimine alguna de ellas por inconveniente y forme una escala: de más general a más concreto, de más concreto a más general, por orden cronológico, de más simple a más complejo, etcétera. Lo que tiene que haber es un orden.

También debe ordenarse la dispositio según la función: si pretendemos convencer, debemos adoptar el orden nestoriano y comenzar con una captatio benevolentiae; si pretendemos enseñar, el de lo más simple a lo más complejo o llamar la atención de vez en cuando con argumentos analógicos o interpelando... Si pretendemos narrar un suceso, el cronológico. Si pretendemos argumentar científicamente, debemos quitar los argumentos analógicos y usar razonamientos encadenados y muchos ejemplos y definiciones.

Ya tenemos la casa construida; pero no podemos vivir en ella, no tiene luz, gas, ni muebles, ni cortinas, ni sillas siquiera, ni se puede cocinar ni dormir en ella ni distraerse. ¿Qué es lo que le falta? Hacerla habitable y cómoda, que proporcione placer. Esa es la tarea de la elocutio.

3. ELOCUTIO

Una vez tenemos el borrador numerado y con los elementos que hay que suprimir eliminados o tachados, hay que pensar en cómo hacer agradable el discurso; para ello hay que adornarlo, presentarlo con elegancia, recordar alguna cita o anécdota, encontrar paradojas ingeniosas, juegos de palabras, algún chiste o refrán, elementos que humanicen nuestra exposición y que la transformen en agradable. La prosa tiene que ser cuidada con artifico retórico, elegante y comprensible, pero también densa y fuerte y acomodarse a la personalidad de quien la ejerce mediante el estilo personal de uno, como bien hacía el logógrafo Lisias. Ha de ser prosa literaria, pero tampoco ha de ser pedante. Todo lo que ha de tener un estilo se resume en una palabra: precisión. Palabra que contiene las tres ces: claridad, concisión, corrección.

Y, hecho todo esto, que no es poco, el alumno ha de hacer lo último que debe hacer al ponerse a redactar: escribir la redacción. Y cuantos más borradores sucesivos haga, mejor.

Me diréis. ¿Y después de esto, qué?

También nos dicen los retóricos antiguos qué hacer para ir mejorando la redacción de nuestros pupilos, queridos dómines. Se trata de las progymnasmata, una serie de catorce ejercicios de redacción graduados por su creciente dificultad y bastante entretenidos tras los cuales los alumnos serían capaces de argumentar contra el mismísimo Santo Tomás. Son muchos y en mi retórica ya los tengo expresos.

En el aula, mientras realizan las redacciones, el profesor puede darles algunas formas de enriquecer su lenguaje; cuando pongan incluso, decirles "es un poco más elegante decir "es más"; si utilizan demasiado una palabra, que recurran a la litote, negando la contraria; por ejemplo, en vez de "mucho", que digan "no poco". Que en vez de repetir una palabra utilicen un pronombre relativo como que o quien; que prefieran a un adjetivo un sustantivo y a un sustantivo un verbo; que si pueden sustituir un nexo por un signo de puntuación, lo hagan; que no usen dos verbos en el mismo tiempo seguidos; que ordenen los complementos de más corto a más largo; que recurran a parejas de palabras unidas por una geminación, lo que articula mucho la prosa y le da ritmo. Etcétera. Porque aprender a redactar es esto y mucho más, no sólo corregir la ortografía.

Los temas son importantes; muchos recuerdan lo de miscere utile dulci y lo de docere y delectare, pero olvidan lo de movere: hay que revolver algo en el interior del chico, hacerle pensar. Por ejemplo, si se ponen frases para analizar, que sean máximas filosóficas o frases célebres o que hagan pensar. Aprenderán sin darse cuenta. Es conseguir lo máximo con los menos elementos. De la misma forma, los temas de redacción deben estar bien escogidos. Los controvertidos son interesantes. Algunos ejemplos: la violencia y sus tipos. El maltrato a los animales. ¿Es legítima la adopción por homosexuales? ¿Son ciertas las diferencias de género?

La redacción debe también tener en cuenta los géneros pragmáticos: instancias, informes, etcétera. Algo que les interesa mucho es redactar un currículum poniendo su experiencia profesional en ayudar a sus padres, a sus hermanos... Sus conocimientos en buscar setas, montar a bicicleta, nadar, jugar al fútbol o a la play o al ajedrez o a las cartas, sus cursos de informática, si saben cocinar o cuidar niños, si saben idiomas, los cursos que han pasado y las asignaturas que les quedan; sus premios; si han vendimiado (y por qué tiempo y dónde y cómo y justificándolo) etcétera. Eso les hace ser más ellos mismos y les refuerza su autoestima, descubriendo que no son tan imbéciles como ellos creían. En cuanto a la instancia, se la pueden inventar pidiendo una licencia de pesca, o el ingreso a un club deportivo, o una beca, etcétera.

También pueden escribir una carta a un personaje histórico que les sugestione, o a un amigo ruso o japonés o de Alaska que se encuentra muy solo, para lo cual se deben documentar previamente.

Si adoptan el punto de vista de una cosa les pueden salir cosas interesantes, pero eso sólo funciona si tienen imaginación, que no tienen ninguna a esa edad, lo que sí tienen es entusiasmo, fogosidad.

La informática ayuda: crear un diario o un blog es una buena idea. Yo lo hago, para entrenar mi prosa. Todos los escritores saben que la prosa se atrofia si no se ejerce. Los trabajos de lectura, además, deben de dejar de obsesionarse por el resumen, que nunca debe abarcar más de dos páginas, y debe obligar a los alumnos a trabajar con el lenguaje de la obra, rastreando sentencias, ejemplos de recursos estilísticos, palabras cuyo significado no comprendan, descripciones, referencias históricas, que extraigan temas y valores del mismo, y hacerles reelaborarlos mediante breves poemas o cortas dramatizaciones en prosa de ellos en el trabajo. El resumen es sólo una forma de reelaboración entre muchas. Cuanto más se reelabora o rumia un mensaje más cala su significado y más se apropia de él el individuo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Onetti


Leer a Onetti deprime casi tanto como leer a Leopardi. No lo he frecuentado demasiado, aunque recuerdo un relato que me impresionó por la enfermiza sensación de ahogo y la tristeza infinita que traslucía casi físicamente. Vargas Llosa, por lo visto, acaba de publicar un ensayo sobre él, donde afirma que la obra del escritor que pasó los últimos años de su vida sin salir de la cama es un reflejo de Hispanoamérica, donde todo queda frustrado. Todo lo que nace, vive y, sobre todo, muere allí. Y la obra de Onetti es también una huida de todo eso por medio de la fantasía. Lo he copiado en mi blog Redvista de Prensa.

Misterios de la memoria

Como uno ha padecido y padece los estragos que provocan la falta de memoria y la edad, ha sostenido una curiosidad creciente por disciplinas auxiliares tan curiosas como la Mnemotecnia y ha asimilado algunas técnicas que ha aplicado en algunas ocasiones con fruto, sobre todo para recordar números esquivos y largos, aunque no puede evitar el cometer ese tipo de errores llamados de memoria convergente, causados por una memoria demasiado atiborrada de datos: reunir dos elementos parecidos o iguales en apariencia en uno solo.

La ciencia afirma que nuestra memoria es mucho más potente de lo que pensamos, como demuestra el hipnotismo, que nos permite recuperar recuerdos dormidos con una precisión tal que incluso se ha utilizado en encuestas judiciales y criminales con sorprendente eficacia. Lo que ocurre es que el bibliotecario que las almacena está multiempleado y es caprichoso, venal, tramposo y desorganizado y está sometido a las distorsiones de la consciencia y la inconsciencia, por lo que a veces extravía fichas, carpetas y hasta dossieres y armarios completos. Son muchas las estrategias para ayudar a este desconcertante bibliotecario; por ejemplo, la juguetona de asociar las cosas duras de recordar con otras familiares por algún elemento-llave que tengan en común y que sirva para abrir el recuerdo completo de las mismas. Otra, referida a los números, consiste en leerlos como si fuesen letras que forman palabras, ya que los números se parecen a letras: el cuatro la a, el nueve la g, el cero la o, el uno la i, etcétera. Luego se pueden leer largas cifras como si fueran frases clave, a veces tan absurdas que su misma rareza facilita su comprensión. Para la memorización de listas otros recurren al procedimiento de las "perchas": itinerarios caseros en los que "cuelgan" los elementos a recordar, pero ese procedimiento, al menos, no va conmigo. Otras veces se recuerda según las capacidades que mejor tengamos: algunos tienen mejor memoria auditiva que visual, y viceversa, así que recurren a repetir en voz alta o a esquemas y dibujos.

Asociado a esto están algunas otras ciencias auxiliares que ayudan a ahorrar tiempo, como la estenografía o taquigrafía, materia en la que tanto descolló nuestro coterráneo, el ciudarrealeño Enrique Mhartín Guix, que Dios haya en Gloria. Por supuesto no es preciso aprender e método entero con sus signos de abreviatura en final de palabra, sino que basta con las triquiñuelas habituales y generales de la disciplina que ya adelantó Francisco de Paula Martí en el XIX : supresión de la e, y si hace falta, de la u y la i. Con eso sólo ya se puede avanzar muy deprisa escribiendo y se lee perfectamente lo que cualquiera está dictando, lo que puede ayudar a los alumnos que están en clase. Un ejemplo puede ser reproducir el principio de este escrito:


Como no ha padcdo y padc los stragos que provocan la falta d mmora y la dad, ha sostndo na crosdad crcnt por dscplnas axlars tan curosas como la Mnmotcna y ha asmlado algnas tcncas q ha aplcado n algnas ocasons con frto, sobr todo para rcordar nmros squvos y largos, anq no pd vtar l comtr l tpo d rrors llamados d mmora convrgnt, casados por na mmora dmasado atborrada d datos: rnr dos lmntos parcdos o gals n aparncia.

Discotecas

"No entendemos que en Madrid existan medio centenar de pubs que se encuentran en la misma situación que El Balcón de Rosales, es decir, con una decena de inspecciones, hasta 50 denuncias y peticiones de cierre por parte de la Policía Municipal."

Pues yo sí lo entiendo y es lógico y claro y de sentido común y lo vería hasta un ciego, porque se deduce de las premisas: los propietarios de esas discotecas son también propietarios del ayuntamiento, de la policía y de la mayoría de los medios de comunicación, y ahora están esperando a que la cosa se enfríe para que volver a hacer lo mismo que hasta ahora venían haciendo: llenarse los bolsillos, y todo seguirá igual, como siguió después de hechos parecidos hace meses, años, décadas. Todo el mundo sabe lo que se hace en las discotecas, distribuir droga, pero no se deja pasar a la policía, ni se hace nada contra ellas, y es por eso. El dinero en sí mismo es un criterio moral más poderoso que cualquier criterio moral.

Y quien dice Madrid dice toda España.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Honor

Decía el manchego adoptivo León de Arroyal:

¿Qué es el honor? Un avechucho
de complexión delicada,
que no nos sirve de nada,
pero nos priva de mucho.

Como muchos valores positivos, está en decadencia. Tiene que ver con la hidalguía, la caballerosidad, el decoro, la dignidad humana, la honradez, la integridad y la consideración. Muchas cosas que no hacemos con la cabeza las hacemos por un implso atávico de honestidad y de altruismo que debemos llevar en los genes; por redaños, por cojones. Cuando no nos quedan cartuchos, nos queda la dignidad, que es el último cartucho: el respeto que se tiene uno a sí mismo, a sus padres, a sus hijos, a sus deudos, a su pueblo o patria chica y a la humanidad en general. Quien tiene honor afronta con entereza la adversidad, y de él puede decirse lo que era el mote de los Pulgar: Podrá llegarse a quebrar, pero jamás a doblar. Se siente de pronto toda la vergüenza ajena del universo y de aquello que no se puede tolerar y hay que impedir que suceda a toda costa, porque si no todo el universo se hundiría sin remisión.

Pero hay honores y filfas. Estar con borrachines, políticos, sinvergüenzas, asesinos, matarifes, estafadores inmobiliarios, banqueros y gente de la TV es indeseable e inconveniente, porque no dan honor, esto es, no dan ejemplo; lo ofrece por el contrario la gente humilde, educada, trabajadora y seria: esta es a la que hay que respetar como honorable, no a la poderosa. Con la poderosa engreída, sorda y paranoica hay que ser quisquilloso, intratable, incómodo y ácido, esto es, aplicarles su propia medicina. Sólo los débiles, los enfermos, los marginados, las mujeres, los ancianos y los niños de pocos años, los animales, los vegetales y las cosas merecen consideración y respeto y que se les escuche y se les atienda y se les cuide y se les sirva; a los demás, a los príncipes de este mundo, hay que darles lo que dan: dolor de cabeza, mentiras, confusión, engaño, manipulación, desprecio. Salvo que sean realmente gentilhombres o caballeros cabales y honorables, que los hay: son los que protegen realmente a los débiles. Pero son pocos. Por eso valen tanto: porque son pocos.

Alfred de Vigny decía que el honor consistía en hacer hermoso aquello que uno está obligado a realizar, por humilde que fuera; es el valor del sacrificio, de la empatía, del ponerse en el lugar de los demás. Un trabajador debe sentir el legítimo orgullo de su trabajo; un basurero, un barrendero, un profesor... porque las dificultades que ensucian la tarea son muchas, pero se debe intentar. Decía el maestro de esgrima que Dios no es un caballero, porque permite que sucedan cosas que no deberían suceder; eso es algo sacrílego, pues niega la existencia de una Providencia que enderece los renglones torcidos con los que el de arriba escribe recto; pero sobre todo lo es porque ignora que somos nosotros los que debemos hacer que esas cosas no sucedan. Hay que dar ejemplo, o esforzarse por darlo. Por dar honor. Por dar valor a los demás.

Entonaciones del mandarín

En mandarín las palabras se declinan por dos medios: un rígido orden de palabras y una entonación muy compleja, que advierte en cada sílaba nada menos que cinco caídas diferentes:

*La larga
*La breve
*La ascendente
*La descendente
*La descendente-ascendente u oblicua

Como las palabras en mandarín son monosílabas, la polisemia y la homonimia se evita y disemina mediante las diferencias tonales. La riqueza tonal del mandarín es tanta que a nosotros una conversación en esta lengua nos suena a riña de gatos. Hay un lugar que lo describe muy bien, es éste. En él pueden escucharse en línea todas las sílabas del mandarín, la lengua más hablada en China, en todas sus inflexiones masculinas y femeninas (esta división llegó incluso a la escritura, donde había una escritura para las mujeres que los hombres no comprendían).

China es la nueva potencia del futuro, y sin embargo en España son raras las cátedras de chino, siendo como es una lengua tan fácil de escribir... Lo realmente complicado es hablarla, porque no estamos habituados a escuchar con tanta atención como este idioma requiere.

Mis antiguos colegas

Alguna vez he meditado sobre mis antiguos colegas, los que como menda se interesaron por la retórica, escribieron de ella y la enseñaron en este instituto hace un siglo o algo más. Os hablaré un poquitín sobre ellos.

El primero es don Antonio Espantaleón Carrillo, un giennense como yo, aunque le llevo ventaja en ser de padres manchegos. Nació en la misma Jaén, el 12 de julio de 1839, y fue alumno del Colegio del Santísimo Sacramento y también del Seminario conciliar; en 1859, al terminar los cursos de Teología, quiso colgar la sotana y se licenció en Filosofía y Letras (1872) y algo después in utroque, esto es, en ambos derechos, civil y canónico (1875) por la Universidad de Granada. Obtuvo la cátedra de Retórica del Instituto Provincial de Ciudad Real en 1871, pero al ver el panorama pidió traslado al Instituto de Jaén en 1873. Fue crítico literario en la prensa y miembro de la Real Sociedad Económica del País y solicitó traslado a Valencia, donde falleció el 28 de marzo de 1889. Colaboró en La Semana (Jaén, 1877) con su artículo «Impresiones de un viaje». Igualmente en la muy neocatólica y fachendosa revista La Cruz (Sevilla, 1861) dirigida por otro manchego, un toledano del que ya hablaremos, con su trabajo«El Cristianismo y la Democracia». Esta aquí por su Tratado de Retórica y poética. Madrid: Minuesa de los Ríos, 1881, que alcanzó cuatro ediciones. Hay un ejemplar en la BN con la signatura 1-4026. Entre los muchos ejemplos que cita, destaca a sus compañeros del claustro del Instituto Virgen del Carmen de Jaén, donde estudió mi hermano: Muñoz Gamica, Moreno Castelló y Palma Camacho. Ese instituto era un lugar con solera; cuando pasaba yo de chico a sus claustros juraría que olía a incienso, de verdad.

El segundo es un gran pedagogo del grupo de los neos menendezpelayunos, José Rogerio Sánchez, (1876-1950), vallisoletano, aunque lo podemos considerar casi manchego porque estudió el bachillerato en Talavera de la Reina, en donde pasó su juventud con su familia; de hecho editó y estudió a autores principalmente manchegos. De él he ido recogiendo algunas obras en mi librería; se fue corriendo del IES Santa María de Alarcos al año más o menos, aunque llegó a imprimir algo en Ciudad Real, una preceptiva que ahora estoy hojeando; de ahí pasó al Instituto de Santander, al de Guadalajara y por fin al de San Isidro, de Madrid, donde coincidió con el eminente Francisco Navarro Ledesma. Fue catedrático de Filosofía en la Escuela Superior de Magisterio y Consejero y Director General de Instrucción Pública en 1930, y dirigió la revista La Segunda Enseñanza, habiendo colaborado en otras muchas pedagógicas. Escribió una tesis sobre la obra de Lutero que publicó al filo del siglo XIX y tenía un centenar de paginitas, poca cosa comparado con las tres mil setecientas que tiene la mía; en este libro se le ve el pie de que cojea: Balmes, quien por demás tenía muy bien amueblada la cabeza, pero le disculpo, porque se nota que había leído con codicia. Sus antologías son excelentes, rigurosas, de amplio criterio, interesantes y provistas de buenas notas; las introducciones se encuentran escritas con inteligencia y elegancia; lo mismo cabe decir de sus historias de la literatura universal, española e hispanoamericana; también elaboró algunas ediciones de clásicos encomiables: el Marqués de Santillana don Íñigo López de Mendoza, El Corbacho, las poesías de fray Luis de León... Prologó las obras del poeta hispanolatino Aurelio Prudencio, biografió a Garcilaso de la Vega y estudió la Malquerida de Benavente y el teatro de Valle-Inclán. Dejó, en suma, amplio rastro de papel impreso, aunque ahora nadie lo recuerda porque estuvo del burladero fachendosillo y joseantoniano en la guerra, por más que ya le lucieran las canas; en Pretérito imperfecto mi querido Carlos Castilla del Pino, que lo tuvo que leer como alumno, dice que era un sectario. No creo yo tanto, porque tenía buen gusto, y entre los antólogos lo pongo entre mis preferidos junto al valdepeñero Luzuriaga, que lo tenía también y era progresista; es una pena que no se estudie la labor de Luzuriaga como antólogo de la literatura española. Rogerio se prodigó también hartándose de escribir libros de texto sobre filosofía, psicología, ética, preceptiva literaria, estética, epistemología, ontología, lógica, pedagogía e historia, algunos en colaboración, como si fuera un homo universalis, el muy extenso. Una de sus obras es inencontrable, pero de título muy sabrosón: Lo que podría ser un bachillerato, de 1916. Conoció al gran cervantista manchego Francisco Navarro Ledesma en unas oposiciones al Instituto de San Isidro de las que, como es natural, quedó Ledesma el primero, pese a lo cual no se mostró pedante y animaba a sus oponentes, uno de ellos el propio José Rogerio, quien le dedicó el magnífico recuerdo de sus Tres fechas cervantinas. La nómina del cervantismo manchego del XIX es muy exigente; en ella incluyo a Francisco Navarro Ledesma, Cristóbal Pérez Pastor, Juan Calderón Espadero, Pedro Vindel y, last but not least, Luis Astrana Marín; tal vez, pero con algún reparo, Fermín Caballero. Nadie más, y no es poco para quien sabe de estas cosas.

Descubrimiento arqueológico de un alma inmortal

Se ha descubierto en Turquía la prueba más antigua por escrito de la existencia de un alma inmortal. Está aquí. La estela funeraria es muy hermosa y está escrita en una lengua semítica antigua.

No sé si será inmortal el alma de este señor, pero su nombre y recuerdo ha vuelto a la vida casi tres milenios después gracias a la filología y a la arqueología. Y también gracias a nuestra curiosidad.

Resulta que las almas inmortales tenían que comer ofrendas. ¿Para qué? ¿Para no morir de hambre? La verdad es que la escatología antigua resulta ser algo pobre y concreta al lado de la imaginativa teología cristiana poblada de abstracciones espirituales y manjares deliquiosos pero incorpóreos. Como otras hipocresías, la disociación de cuerpo y alma es algo típicamente cristiano, y aun diría que Platón, el literario padre de casi todas las hipocresías y utopías occidentales, tuvo algo que ver.