miércoles, 4 de febrero de 2009
Verbalizar
La soledad es paralizante. A mí, al menos, me suspende las ideas en una especie de niebla de contingencia impidiendo que se encarnen en hechos reales. Pero cuando empiezas a hablar con otra persona, por ejemplo, tu mujer, y empiezan a salir, con la forma de la palabra adquieren una mayor entidad, tienen mayor cuerpo y presencia y así no las olvidas, las tienes presentes y dejas de estar inmóvil para ponerte activo y ejecutarlas. Porque las palabras son tus preocupaciones. Verbalizar es sano: hablar hace que vivas: lo que es mortal e insano es el nuboso pensamiento, que nunca coagula. La lectura es también un poderoso método para verbalizar; lo que ocurre es que te abre tal panorama y tan anchos horizontes que a algunos, muy ignorantes, les puede angustiar, porque esos horizontes se les antojan abismos dónde pueden perderse con todo lo que tienen. Les revela el abismo de la ignorancia. Eso lo saben muy bien los muchachos, que huyen de ella como de la peste.
Mi lugar
martes, 3 de febrero de 2009
Temas de redacción
- Temas que muevan valores éticos: La crueldad con los animales. ¿Es buena la emigración?
- Comentar frases como estas: "Honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere". "Si cuada cual limpia su camino, la calle estará limpia". "Sólo merece la pena lo que se consigue con esfuerzo".
- Cuestiones polémicas. ¿Son superiores los hombres a las mujeres? ¿Deben adoptar niños los homosexuales? ¿Debe prohibirse el tabaco? ¿Es legítima la homosexualidad? ¿Son buenos los videojuegos? ¿Es preciso viajar?
- Creo que una buena cosa sería investigar personajes que puedan hacer a los muchachos aprender valores. Entre estos son positivos estos: Frida Kahlo, Sor Juana Inés de la Cruz, Thomas de Quincey, Edgar Allan Poe, Henry David Thoreau, Joaquín Costa, Paolo Sarpi, Charles Darwin, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Isaac Asimov, Francisco de Goya, Carlos Vázquez, Lord Byron, Miguel de Cervantes.
- Temas importantes que exijan investigación. ¿Cómo se consigue trabajo? ¿Qué aportó de nuevo el Cristianismo a la sociedad? ¿Qué aportó de nuevo la Revolución Francesa?
- Conceptos fundamentales. ¿Qué es un burgués? ¿Qué está a mi alcance para que pueda mejorar el mundo?
- Textos prácticos. Redacta un currículum, una instancia, una carta (a un personaje célebre, a un periódico, a un amigo israelí, ruso, zaireño, árabe, chino o japonés?
- Escritura automática.
- Realización de poemas o de cortas escenas teatrales sobre hechos de actualidad o periódicos.
- Redaccción de noticias, artículos, reportajes, críticas (cinematográficas, deportivas, teatrales, musicales, taurinas...).
- Redacción de un monólogo cómico.
- Escritura de un diario o blog.
La piedra negra y plana
Mis hijas son muy supersticiosas. Y eso que su padre es un descreído. Cierto día me vieron una piedra negra y plana, tan pulimentada que refleja algo la luz y que yo suelo llevar en mi bolsillo; me pidieron una pensando que era un amuleto. Yo les di una para cada una. "Nos dará suerte", dijeron. Yo les advertí que mi amuleto no daba suerte alguna, ni buena ni mala. ¿Y entonces para qué lo llevas? "Me ayuda a concentrarme", contesté.
Esa piedra no representa nada. Es decir, representa la persona que la lleva. La mía me representa a mí mismo, si es que soy un yo mismo. Es una piedra en el fondo del lecho de un río, pero seca por dentro y tallada por el paso del tiempo, y a su cabo no será más que polvo, sombra y nada. Será solamente tiempo.
No es maduro usar de amuletos. Cuando eres joven pueden darte algo de confianza. Pero uno sólo dispone de sí mismo y de las conexiones con los demás que le vuelven a sí mismo, aunque eso que llamamos identidad es sólo la parte de un todo, como enseña el budismo zen. El río, el agua, el frío, el calor que entra en la piedra cuando la abrigas en tu mano es la piedra también.
Y eso es lo que somos: el calor que penetra en la piedra no dura apenas, ni el agua, ni una misma temperatura, ni nada. Pero hay una pequeña forma más constante que otras en el tiempo, una duración un poco más larga, una persistencia un poco más densa, una apariencia un poco más sobresaliente sobre el fondo, una piedra en fin, una pequeña simetría que llamamos identidad que nos hace creer que lo podemos reflejar todo especularmente. Eso es el yo. O, más bien, la ilusión del yo. Esa piedra negra es tan negra como las piedras de mis hijas, con forma parecida, y formaban parte de otra piedra, y esa piedra de otra más grande, el planeta, y ese planeta de un remolino de polvo en la inmensidad.
Uno de cada tres niños holandeses toma fárcamos antihiperactividad
Las autoridades buscan explicación al aumento de prescripciones
ISABEL FERRER - El País, La Haya - 03/02/2009
Cerca de 750.000 niños holandeses de cinco a 15 años -un 34,2% de los comprendidos en esa franja de edad, que son 2.191.164- tomaban a finales de 2008 fármacos para controlar el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). La cifra resulta sorprendente si se tiene en cuenta que la incidencia de este trastorno mental ronda el 5% en los países desarrollados. Las autoridades sanitarias están buscando una explicación al alarmante aumento de las prescripciones de estos fármacos, en su mayoría derivados de las anfetaminas.
Algunos expertos temen que se esté medicando a niños que no lo necesitan
La primera en llamar la atención sobre la situación ha sido la Fundación para la Estadística de la Farmacia, que revisa las recetas que se extienden en Holanda. Según sus datos, un 75% de los pequeños que tomaban psicoestimulantes como Ritalina o Concerta eran chicos. El 25% restante eran chicas, pero entre ellas ha aumentado mucho el diagnóstico. Concretamente, un 40% desde 2007 y un 33% en el primer semestre de 2008. Entre los niños, el aumento fue de un 34% y un 23%, respectivamente.
Mientras llega la explicación oficial, la fundación ha señalado que los bajos precios de los genéricos de fármacos indicados para el TDAH "no parecen haber contribuido al aumento de las recetas". Otra posibilidad es que ahora se afine más en el diagnóstico y, por tanto, afloren más casos que antes no se hubieran catalogado como hiperactividad. O, por extraño que parezca, también puede suceder lo contrario: que se esté medicando como hiperactivos a niños que no lo son a pesar de mostrar síntomas parecidos.
Esta última hipótesis, aún por demostrar, es la que preocupa a Trudy Dehue, psicóloga y filósofa de la Universidad de Groningen. Autora de uno de los libros de referencia sobre el incremento de las depresiones en los países ricos, La epidemia de la depresión, sostiene que los padres tienen hoy una doble responsabilidad. "En una sociedad donde se mide a la gente por sus prestaciones, se pueden sentir culpables del hecho de que sus hijos puedan no funcionar de forma satisfactoria. Nadie quiere que en el futuro sus hijos puedan echarles en cara que no tuvieron suficientes oportunidades por no haberles dado unos medicamentos que estaban a su alcance. Lo malo es que también pueden ser criticados por brindárselos, pues no son productos inocuos y los niños, al tener que medicarse, pueden acabar interiorizando que no son suficientemente buenos siendo ellos mismos", dice.
Dehue reconoce que hay niños hiperactivos que pueden beneficiarse del apoyo de la psiquiatría, pero apunta que tal vez otros casos requieran un enfoque más sociológico que individual: "Escuelas más pequeñas; menos actividades extraescolares; menos presión para ser mejor de lo que se es; más espacio para jugar fuera", propone. "La industria farmacéutica se ha aprovechado de la ambigüedad del manual de la Asociación de Psiquiatría de Estados Unidos [DSM-IV] sobre qué se puede considerar TDAH, para ofrecer sustancias destinadas a lograr que las chicas estén calmadas", añade.
Su opinión es compartida por un sector de los psiquiatras holandeses, reacios a recetar demasiado pronto psicoestimulantes a los menores. Otro grupo, por el contrario, cree que las tensiones de la sociedad han desencadenado la aparición del trastorno. "Yo preferiría que se diera menos importancia a la mejora del individuo, ya sean niños o adultos. Mejorando las precarias circunstancias en las que muchos viven, cambiarían ya muchas cosas. No habría que etiquetarlos en masa de enfermos psíquicos, porque ese calificativo acaba formando parte de su identidad", concluye.
lunes, 2 de febrero de 2009
Nadal
Entes de ficción
La mano invisible de Adam Smith.
El tío Paco, el de las rebajas.
Otro tío, el de Alcalá.
Un negro que abanique.
El caballo blanco.
El perro verde.
El ratón colorado.
La pantera rosa.
El gato de Schrödinger.
La Perra Gorda.
El Gordo de Navidad.
El flaco.
La flaca.
El niño.
La niña de El Exorcista.
Perico de los Palotes.
El vago Bartolo.
El Cambio.
El profeta Pero Grullo.
España.
El Tae.
Harpo Marx (este no habla)
La Inflación.
La Peseta.
Quevedo, el de los chistes.
El señor Morán, el de los chistes.
Cela, el de los chistes.
Michael Jackson, en la forma que esté adoptando en ese momento.
Mortadelo.
La acción transcurre en un restaurante cerca del Palacio Real de Manchurria. Hay una mesa y cuatro sillas, un ficus y un cuadro que representa a Franco con coletas y peineta y una rosa en el puño izquierdo. La mano invisible de Adam Smith se está haciendo una paja también invisible, aunque se oyen elocuentes gemidos tras las bambalinas. De repente surge La Peseta por la derecha, quejándose por la obscenidad del teatro moderno; se pasea Michael Jackson en forma de nube rosa. Sale entonces El señor Morán
Morán: ¡Ay Peseta! ¡Cuanto te añoramos! ¡No sabemos sumar, restar, multiplicar ni dividir sin ti! (Se pone a charlar con La Peseta en la barra).
(Sale La Flaca y se sienta a una mesa)
La Flaca: Tengo un hambre canina. Necesito algo de comer. ¿No era esto el Restaurante España? ¿Dónde coñazo están los camareros?
(Salen la Perra Gorda y la Inflación)
La Inflación: Aquí para servirles en todo lo que deseen.
La Perra Gorda: Pero no nos vengan con exigencias. Aquí se viene a comer y ya está. Qué más da lo que se coma. Como decía mi madre, que era de Ronda, por cierto: esas son las lentejas, si quieres las comes, si no las dejas, y da igual si encima te quejas.
La Inflación: No le haga caso. Está un poco trastornada y tiene muy mal genio. Nadie la quiere. ¿Qué desea? Tenemos unos menudillos en salsa de ricino que están para chuparse los codos y unos Calamaros que seguro le gustarán. (A la Perra Gorda): Vete a ayudar al cocinero. (Mutis de la Perra Gorda)
La Flaca: Lo quiero todo.
La Inflación: (Rascándose la cabeza) Tengo como una sensación de déjà vu. ¿Usted no habrá salido de una película inglesa, verdad?
(El señor Morán y La Peseta empiezan a morrearse en la barra. Entra El Cambio)
El Cambio: ¡Quiero comer!
La Inflación: (Corriendo): ¿Qué desea el señor?
El Cambio: ¡Que no haya detenidos, sino parados!
La Flaca: ¡Hay que ver cómo atienden a algunos!
La Perra Gorda: (Desde la cocina) Aquí se viene a comer, no a hacer política!
El Cambio: ¡Lo que quiero decir es que no debe haber parados, sino detenidos!
La Inflación: Es lo mismo
El Cambio: No es lo mismo. Parece usted la oposición.
La Inflación: Esta bien, pues no es lo mismo.
El Cambio: Se equivoca: en el fondo, es más de lo mismo.
La Inflación: Pues no sé cómo darle la razón: siempre me lleva la contraria.
El Cambio: Yo no llevo la contraria, y si usted se fija bien en el fondo lo que está haciendo es darme la razón.
La Flaca: ¡Que alguien me atienda! ¡Tengo hambre!
La Perra Gorda: (Desde dentro) ¡Tú y dos tercios de la humanidad!
La Inflación: Señor, lo que debe pedir es algo para comer. Este no es un restaurante que conceda deseos, como la lámpara de Aladino o un partido político.
La Flaca: ¡Yo soy la humanidad, y lo quiero todo!
EL Cambio: Pues entonces, denme un olla podrida, un revuelto de todo y una ensalada mixta.
La Inflación: Marchando. ¿Has oído, Perra?
La Perra Gorda: Oído, cocina. (Hace ademán de marcharse La Inflación)
(entran El Tío de Alcalá y El Caballo Blanco).
El Tío de Alcalá: Me han dicho que aquí se come muy bien.
El Caballo Blanco: Ya será menos. ¡Hijaaaa! (cocea y hace corcovos) Lo que quiero es que dejen de perseguirnos. En estos tiempos ya sólo nos podemos esconder en las cloacas. (Se sientan) ¡Camarero!
La Inflación: Digan, señores.
(Entra por la izquierda El ratón colorado)
El Ratón Colorado: ¡Sopla! ¡Atiza! ¡Carámbanos! ¡Córcholis! ¡Lechugas! ¡Un caballo blanco y un tío de Alcalá! ¡Esta es la mía! Tengo que convencerlos de que me financien el tinglado.
El Tío de Alcalá: ¿Cuál es el plato del día?
La Inflación: Menudos cochinos y Filete sospechoso. El vino es un turbio de dudosa crianza destilado en un estercolero de las afueras.
El Tío de Alcalá: (Sorprendido) No será usted discípulo de Ferrán Adriá, ¿Verdad?
(Continuará)
Sueños
El segundo sueño lo he olvidado pero era mucho más interesante. Creo que tenía que ver con los deseos de una pieza de rompecabezas de no encajar porque consideraba que ella misma era el rompecabezas y no una pieza.
domingo, 1 de febrero de 2009
Silogismo
Cuando tú, como policía, sigues el hilo de la droga, encuentras droga. Pero cuando investigas sobre el lavado de dinero no sabes a quién vas a descubrir. Y por esto ese trabajo no se hace.
De nuevo tenemos que lo que quiere el poder es que no se note, que no se mueva, que no traspase: el poder quiere ignorancia. Y la quiere también el dinero, porque el dinero es poder. El poder es conocimiento, y el conocimiento podrá ser lo que quiera, pero no es inocente.
Así que el poder hay que repartirlo.
Una paz honrosa
El castigo a los vencidos
JULIÁN CASANOVA El País, 01/02/2009
El 26 de enero de 1939 las tropas de general Franco entraron en Barcelona. Unos días después, el 9 de febrero, "próxima la total liberación de España", Franco firmó en Burgos la Ley de Responsabilidades Políticas, el primer asalto de la violencia vengadora sobre la que se asentó la Dictadura. La ley declaraba "la responsabilidad política de las personas, tanto jurídicas como físicas" que, desde el 1 de octubre de 1934, "contribuyeron a crear o agravar la subversión de todo orden de que se hizo víctima a España", y las que, a partir del 18 de julio de 1936, "se hayan opuesto o se opongan al Movimiento Nacional con actos concretos o con pasividad grave".
Cientos de miles de españoles participaron en el terror que Franco desató contra los republicanos
Todos los partidos que habían integrado el Frente Popular, y sus "aliados, las organizaciones separatistas", quedaban "fuera de la Ley" y sufrirían "la pérdida absoluta de sus derechos de toda clase y la pérdida de todos sus bienes", que pasarían "íntegramente a ser propiedad del Estado".
La puesta en marcha de ese engranaje represivo y confiscador causó estragos entre los rojos y los vencidos, abriendo la veda para una persecución arbitraria y extrajudicial que en la vida cotidiana desembocó muy a menudo en el saqueo y en el pillaje.
Hasta octubre de 1941 se habían abierto 125.286 expedientes y unas 200.000 personas más sufrieron la "fuerza de la justicia" de esa ley en los años siguientes. La ley quedó derogada el 13 de abril de 1945, pero las decenas de expedientes en trámite siguieron su curso hasta el 10 de noviembre de 1966.
Las sanciones que la ley preveía eran durísimas y podían ser, según el artículo 8, de tres tipos:
- "Restrictivas de la actividad", con la inhabilitación absoluta y especial para el ejercicio de profesiones
- "Limitativas de la libertad de residencia", que conllevaba el extrañamiento, la "relegación a nuestras posesiones africanas", el confinamiento o el destierro o la pérdida de la casa donde vivías.
- "Económicas", con pérdida total o parcial de los bienes y pagos de multas.
Ilustres republicanos, autoridades políticas y dirigentes sindicales cayeron bajo el peso de esa ley, que castigó a miles de personas, ya asesinadas, desterradas, exiliadas, presas o "en paradero desconocido". Los afectados y sus familiares, condenados por los tribunales y señalados por los vecinos, quedaban hundidos en la más absoluta miseria.
De acuerdo con la ley, el juez instructor debería pedir "la urgente remisión de informes del presunto responsable:
- Al Alcalde
- Al Jefe Local de Falange
- Al Cura Párroco
- Al Comandante del puesto de la Guardia Civil
Del pueblo en que aquél tenga su vecindad o su último domicilio, acerca de los antecedentes políticos y sociales del mismo, anteriores y posteriores al 18 de julio de 1936".
La ley marcaba así el círculo de autoridades poderoso y omnipresente, de ilimitado poder coercitivo y administrativo, que iba a controlar durante los largos años de la paz de Franco haciendas y vidas de los ciudadanos: el alcalde, que era además jefe local del Movimiento, el comandante de puesto de la Guardia Civil y el párroco, una triada de dominio político, militar y religioso.
La Ley de Responsabilidades Políticas brindó la oportunidad a la Iglesia católica, por medio de los párrocos, de convertirse en una agencia de investigación parapolicial. No era suficiente con que la Iglesia, colmada de privilegios con la victoria, recuperara su papel de guardián de la buena moral y de las buenas costumbres. Los párrocos se convirtieron, gracias a esa ley, en investigadores públicos del pasado de todo vecino sospechoso de haber "subvertido el orden" y, por supuesto, de haber "atacado a la Iglesia", acusaciones bajo las que podían implicar a los supuestos responsables y a toda su familia. Con sus informes, aprobaron el exterminio legal organizado por los vencedores y se involucraron hasta la médula en la red de sentimientos de venganza, envidias, odios y enemistades que envolvió la vida cotidiana de esas pequeñas comunidades rurales en la posguerra.Los odios, las venganzas y el rencor alimentaron el afán de rapiña sobre los miles de puestos que los asesinados y represaliados habían dejado libres en la administración del Estado, en los ayuntamientos e instituciones provinciales y locales. Un porcentaje elevadísimo de las plazas "vacantes", hasta el 80%, se reservaba para ex combatientes, ex cautivos, familiares de los mártires de la Cruzada, y para tener acceso al resto había que demostrar una total lealtad a los principios de los vencedores. Ahí residía una de las bases de apoyo duradero a la dictadura de Franco, la "adhesión inquebrantable" de todos aquellos beneficiados por la victoria.Miles de fichas e informes de las fuerzas de seguridad, de los clérigos, de los falangistas, avales y salvoconductos, descubiertos por los historiadores en los últimos años en decenas de archivos, dan testimonio del grado de implicación de una parte importante de la población en ese sistema de terror. Hubo cientos de miles de personas que habían luchado en el bando vencedor, que aceptaron la legitimidad de ese régimen forjado en un pacto de sangre, que adoraban a Franco por haberles librado de los revolucionarios, por ofrecerles "paz y tranquilidad". Sin esa participación ciudadana, el terror hubiera quedado reducido a fuerza y coerción. Conviene recordarlo ahora, 70 años después de que todo aquello comenzara, como una forma de resistencia frente al silencio y la falsificación de los hechos.
Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.
sábado, 31 de enero de 2009
El show de Truman
Postdata: la banda sonora minimalista de Philip Glass es magnífica, pero sobre todo por esa desasosegante pieza maestra, Living waters, Aguas vivas.
viernes, 30 de enero de 2009
¿Españoles o austrohúngaros?
Ha habido muchos grandes escritores que no entendían el mundo en el que vivían, y sus posturas políticas eran disparatadas. Ahí están Céline o Hamsun. En mi caso, cuando escribo quiero ser un copista de la realidad, un amanuense que simplemente da cuenta de lo que ve. Y lo que he visto es la tremenda diversidad del mundo y la riqueza de contrastes que existe en las fronteras. Escribo contra el olvido y contra el tiempo, para salvar algunas cosas: construyo una pequeña Arca de Noé, aunque con materiales mucho más frágiles. Escribo para protestar. Escribo para intentar poner un poco de orden en ese mundo que me llega de manera caótica y desordenada, pero también escribo para destruir el falso orden con que a veces se presenta la realidad. Me ocupo del destino de los otros para entender el mío, exploro un laberinto. No sé lo que encontraré al final.
jueves, 29 de enero de 2009
La libertad de opinión de Carlos Otto Reuss
miércoles, 28 de enero de 2009
Happy England!
martes, 27 de enero de 2009
Ratzinger Z contra los teologoliberadores y sus brutos mecánicos
Koji Kabuto, más conocido con el sobrenombre de papilla Benito, que no Mussolini, pese el parecido, decimosexto de su nombre y rango, ha decidido admitir a los antisemitas lefebvrianos en su iglesia, que no es la nuestra; está visto que, si se quiere ser católico, apostólico y romano, lo que hay que hacer es un cisma, una herejía, una apostasía, un escándalo, pero no ser obediente, que es lo que hicieron Ellacuría, Boff, Romero y otros eiusdem palotis. Que aprendan los teólogos de la liberación, devotos del doctor Infierno (sospechosamente parecido a Marx en la serie de anime): hay que dejar de hacer caso a ese papín y a cualquier otro y nombrar a un papa autónomo para América Latina; de ese modo dentro de unos años dispondremos de la iglesia que numéricamente y democráticamente nos merecemos y nos volveremos a juntar para seguir nuevamente otro trecho del camino, como cuando el Cisma de Occidente, y dejamos de padecer este sucedáneo conservaduro y estúpido tripulado por un exinquisidor que llaman iglesia romana. Bien se está San Pedro en Cartagena de Indias. Admitir a Richard Williamson, un antisemita que niega tanto el Holocausto como el derecho de las mujeres a recibir una educación superior, es demasiado.
lunes, 26 de enero de 2009
Religiones satíricas
Es una orden de herejes y blasfemos dedicados a la vagancia total y a profundizar en el estudio de las ciencias de la burla: el Sadofuturismo, la Megafísica, la Escatolografía, la Esquizofrénica, el Moralismo, la Sarcastrofía, la Cinisreligión, la Apocalipticonomía, el Espectoracionalismo, la Hipnopediatría, el Subliminalismo, la Satirología, la Distoutopianidad, la Sardonicología, el Apariencionismo, la Ridiculofagia y las distintas variantes de la Teología Miscelánea. (Del Libro de los SubGenios). La Iglesia está considerada una empresa para hacer dinero, y se declara a sí misma «la única religión que está orgullosa de pagar sus impuestos». Cualquiera puede convertirse en un ministro SubGenio oficial pagando una cuota de treinta euros por una membratura de por vida. «¡Eterna salvación o te devolvemos el triple de tu dinero!»
domingo, 25 de enero de 2009
Un sueño
Soñé que bajaba al Infierno, y no había nadie allí. Nada que atormentase. Nada que molestase ni aturdiese. Sólo yo.
...y toda la Eternidad
Félix Mejía, autor del "Viva la Pepa"
Historiadores gaditanos discuten el origen del popular grito asociado a la Constitución de 1812
PEDRO ESPINOSA - Cádiz - El País, 25/01/2009
La Pepa es nombre de mujer. También de un restaurante en Cádiz, un futuro puente y el logotipo del principal organismo para la conmemoración del bicentenario de la Constitución de 1812. Sobre la Pepa gira ahora también el último debate histórico que afecta a esa Carta Magna. Historiadores gaditanos discuten el origen del popular grito ¡Viva la Pepa!, desde hace años asociado a la alegría que supusieron los derechos liberales recogidos en aquel texto. El profesor José María García León abría el debate al asegurar que no existen pruebas históricas que demuestren que esa exclamación fuese utilizada en el siglo XIX. El experto constitucionalista Alberto Ramos Santana rechaza esta teoría con referencias literales más o menos directas. En lo que ambos coinciden es en que el ¡Viva la Pepa!, a pesar de lo que algunos creen, no se pronunció el día de la promulgación de la Constitución.
El 19 de marzo de 1812 llovía en Cádiz. Pero, aun así, las crónicas periodísticas narran que el pueblo salió a la calle a festejar que aquel día España tenía su primera Constitución. En algunos recientes libros de Historia y en multitud de referencias en Internet se atribuye a la gracia gaditana el atrevimiento de apodar la Carta Magna con nombre de mujer. Esos mismos textos apuntan que la algarabía popular hizo nacer aquel día de San José el famoso ¡Viva la Pepa!
García León ha desmontado el mito. El profesor gaditano ha indagado entre periódicos, actas, cancioneros populares, novelas y cuadernos de poesía del siglo XIX alguna referencia a La Pepa. Y no la ha encontrado. "No está ni en los periódicos más liberales. Se habla de una alegría generalizada, de gritos de ¡Viva la Nación! pero podemos decir a boca llena que el ¡Viva la Pepa! es falso", argumenta. Según García León, de aquella exclamación sólo empezó a hablarse bien avanzado el siglo XX.
Ramos Santana niega la mayor. Y lo hace con citas de referencias recogidas de la primera mitad del siglo XIX. En 1822, el periódico El Zurriago ya identificaba la Constitución de 1812 como La Pepa. Ramos Santana reconoce que las referencias periodísticas y literarias al ¡Viva la Pepa! son escasas y lo justifica en que ese grito fue siempre subversivo. Dos años después de aprobarse la Constitución Fernando VII anuló el texto y también prohibió que se hiciera mención a ella. Por eso, según este historiador, nació el ¡Viva la Pepa!: para burlar la prohibición del rey y ensalzar la Constitución.
Eso sí, nadie puede demostrar que el ¡Viva la Pepa! naciera aquel 19 de marzo de 1812. Incluso Ramos Santana ve "bastante improbable" que se pronunciara aquel día. Detrás, el trasfondo político que hay en el empeño del PSOE para denominar con el mismo nombre de mujer a infraestructuras, actividades y lemas del bicentenario. A pesar de los documentos que le contradicen, García León se congratula de haber abierto un debate público sobre Historia. 200 años después La Pepa vuelve a vivir.
A la memoria de Larmig
Sé que la dicha que el humano anhela
en este valle lóbrego no anida,
es ave cautelosa, que no vuela
sino en alta región desconocida.
¿Qué es la dicha? El amor que no recela,
que nada teme, que jamás olvida.
¿Dónde el perenne amor tiene su imperio?
Del cielo en el recóndito misterio.
Y, ¿qué fuera ese cielo prometido
sin el encanto del amor dichoso?
Un desierto sin linde conocido,
y cuanto más inmenso más penoso,
vasto templo con oro revestido
encerrando sepulcro silencioso:
y es la pena mayor del negro averno
eterna vida, sin amor eterno.
o
Amor que siempre acrece y nunca muere,
lluvia que alegra el prado y no lo anega,
mano que siempre cura y nunca hiere
La religiosidad en Larmig es auténtica, no impostada. Poseía la sensibilidad de un auténtico místico. Su libro Mujeres del Evangelio (1873) es uno de los mejores del Postromanticismo, es una pena que no le hayan dedicado la atención que merece.
El matrimonio, John Milton, el comercio inglés y Satanás
Matar a un hombre es matar una criatura racional; matar un libro es matar la razón, es matar la inmortalidad más bien que la vida. Las revoluciones de los tiempos suelen no recobrar una verdad desestimada por cuya falta naciones enteras sufren eternamente.
Pero la chica se había congraciado ya con el poeta: "Ella se arrojó llorosa a los pies de su marido, confesando sus yerros y Milton perdonó a la pecadora", con lo que Milton escribió La reconciliación de Adán y Eva. Un día a Mary le dio por abandonar este mundo dejándole tres hijas y Milton se fue a buscar otra mujer para que las atendiera; casi cuatro años luego se casó con Catalina Woodcock de Hackeney, que falleció al año, y vuelta a buscar novia, una tal Isabel Minshul. Ya sereno, se puso a escribir su Paraíso perdido e inmediatamente El Paraíso recobrado, cuando ya tenía 50 añazos. Sus hijas lo engañaban y le vendían secretamente los libros, ya que la tenaz rebeldía a ganarse el sustento con un cargo estuardista les hacía ser muy pobres, por lo que se quejaba diciendo que no era querido ni por ellas ni por ninguna mujer y llegó a decir el muy machista que "la mujer está hecha solamente para la obediencia y al hombre para la rebelión", que se había quedado ciego. También es verdad que el verdadero protagonista de su poema, su Satán, el envidioso del hombre, el que dijo non serviam!, una especie de Cromwell contra el derecho divino del supremo rey, es muy parecido a él. Las hijas de Milton, al terminar cada día el dictado de El Paraíso perdido, le leyeron todo de nuevo y anotaron sus correcciones... pero si eran tan fiables como decía su padre, bien es posible que metieran la pata alguna vez a propósito, y bien le estaba merecido al muy cabezón del padre. El poema quedó impreso en un sótano porque no le dieron imprimatur, y el pobre poeta murió sólo, marginado en una Inglaterra monárquica, despreciando puestos muy remunerados sólo por defender su independencia y su republicanismo fanático, en ese infierno en que veía convertida su Inglaterra.