miércoles, 4 de marzo de 2009
Periodismo analgésico
lunes, 2 de marzo de 2009
Sorpresas y fracasos de Chomsky
P. Acaba de cumplir 80 años, ¿qué le hace seguir luchando?
R. Imágenes como ésa. [Chomsky indica un cuadro que cuelga de su despacho en el que se ve al ángel exterminador junto al cardenal Romero y seis intelectuales jesuitas asesinados en El Salvador en los ochenta por los escuadrones de la muerte]. Uno de mis fracasos es que ningún estadounidense sepa qué significa ese cuadro.
domingo, 1 de marzo de 2009
Generación tapón
Esteban Hernández, El Confidencial, 28/02/2009 06:00h
Nunca llegarás arriba porque los que mandan, gente acomodada, gris y antigua, ejercen de barrera. Nunca llegarás arriba porque tienen miedo a las innovaciones, al talento, a que les quites el puesto. En síntesis, esa es la situación en que, afirman los implicados, vive la Generación Tapón, supervivientes de la segunda fila que Manuel Duarte, ex becario, ex contratado temporal y estudiante de un nuevo posgrado define como “profesionales de la fontanería”. No estamos hablando de ese becario que la empresa destina a llevar cafés y a hacer fotocopias; mas al contrario, “se trata de profesionales preparados que toman decisiones y hacen correctamente su trabajo pero que chocan con el muro insalvable que colocan los de arriba”. Y el problema añadido, asegura Duarte, de sufrir esa barrera, es tener que aguantar que quienes toman las decisiones “se apropien de nuestras ideas, proyectos y trabajos o se mofen de lo que producimos”.
Sin embargo, desde ámbitos empresariales se ven este tipo de afirmaciones como producto del resentimiento y como prueba del fracaso de personas que carecen de paciencia o que no han sabido superar las pruebas de calidad que la vida les ha ido colocando. De modo que el primer asunto sería preguntarnos si existe de verdad una Generación Tapón o si ésta no es otra cosa que la invención de una mediocridad rencorosa. Para Augusto Zamora, profesor de Derecho internacional en la Universidad Autónoma de Madrid, no hay manera de ponerla en duda: “las estadísticas mandan y son muy evidentes”.
Coincide el bloguero y periodista de La Voz de Galicia Nacho de la Fuente: “por supuesto que existe una Generación Tapón. Nunca hubo tantos profesionales tan bien preparados como ahora y con tantas ganas de progresar en sus trabajos y empresas. Y es algo que sucede en todos los sectores profesionales, pero especialmente en aquellos en los que hay mayor competitividad y donde la creatividad es un valor añadido”. Que son, además, aquellos en los que más patente se hace la distancia entre los discursos y las prácticas, entre lo que se dice y la realidad cotidiana. En España, señala de la Fuente “si alguien destaca en alguna faceta de su trabajo, lo normal es que sus jefes lo desplacen de forma sibilina para que no les cause problemas y para que no suponga un peligro para sus puestos. En otros países, como es el caso de Estados Unidos, al que destaca le aplauden y le recolocan para que sus habilidades vayan en consonancia con su puesto de trabajo”.
Las consecuencias inmediatas de la existencia de tal barrera son de orden material. La situación típica sería la del treintañero mileurista y con hipoteca que malvive en los estratos inferiores de la empresa rogando no quedarse sin trabajo. También afecta, según de la Fuente, a quienes rozan o superan los 40 años, que están viendo cómo sus oportunidades se disipan con el paso del tiempo “porque encima de ellos hay una generación que no sabe o no quiere darles protagonismo”. Y sería también el caso de jóvenes que están en la frontera (por arriba y por abajo) de los 30 y a los que, asegura Duarte, “los términos mileurista e hipoteca les quedan demasiado lejos. Para muchos de nosotros, ochocientoeuristas/novecientoeuristas, adquirir una casa es más una utopía que una posibilidad real”.
Hablamos, pues, de un sector de la población que creyó que los estudios les proporcionarían un trabajo acorde con su formación, que entendía las situaciones precarias como una inversión para el futuro y que no llegó a ver los réditos de tales esfuerzos. “Nos inculcaron la idea de la meritocracia e invertimos nuestros años en acumular títulos. De hecho, una gran mayoría sufrimos de “titulitis peterpaniana” intentando acumular diplomas y especialidades porque pensamos que de algo nos servirá el día de mañana. Pero el mañana llegó ya hace años”.
Inmovilismo en las empresas
Y es que no estamos hablando de un contexto de precariedad momentánea ni de un tránsito obligado antes de ascender en la empresa, sino de un escenario definitivo que afecta por igual a todas las edades. Se trataría de que tales barreras son parte de una estructura empresarial burocrática en la que, según de la Fuente, lo mejor para ascender es no destacar demasiado, no plantear problemas y hacer siempre lo que nos ordenan. “Después de hablar con mucha gente llegas a la conclusión de que cuando alguien mejora en su puesto casi siempre es porque ha realizado política de despachos y porque se somete a lo que le dictan sus jefes en cada momento sin tener un criterio profesional propio. Eso de aportar ideas nuevas o de cuestionar ciertas estrategias está muy mal visto, aunque de cara a la galería se diga lo contrario”.
La génesis de esta situación tuvo lugar, según Augusto Zamora, en la época de la Transición, cuando gracias al proceso de fortalecimiento estatal hubo infinidad de plazas disponibles que eran inmediatamente ocupadas por quienes salían de la universidad. “Con las reformas de la España democrática en marcha y con una economía en transformación, con los funcionarios del franquismo jubilándose y con la llegada de nuevas necesidades para el régimen democrático, hubo un sin fin de oportunidades para la generación de los 70”. Desde entonces, según Zamora, nadie se ha bajado del sillón. Así ha sido en el Estado, “donde quien está aposentado en un puesto de trabajo vitalicio no lo suelta”, pero también en el mundo de la empresa, donde se ha consolidado un estrato dirigente formado por “ejecutivos con salarios obscenos que pueden ir sin problema de una empresa a otra”. Duarte coincide en cifrar la Transición como el momento en que surgió “una elite aburguesada que copó los puestos que el nuevo sistema político posibilitaba. Así, quien era director de algo ha podido ser director de todo y permanecer inalterablemente en su puesto de trabajo. Hoy siguen en esos lugares, taponando”.
Y lo seguirán haciendo. Según Zamora, estamos hablando de una situación estructural, ya que hemos pasado de un contexto en el que el empleo quedaba asegurado mediante la formación universitaria a otro en el que una licenciatura es una fuente segura de desempleo. “En muchas carreras, el 80% de los egresados no trabajan en lo que estudiaron. Al estar todo ocupado, quienes salen de las facultades se tienen que quedar con lo residual, es decir, con los puestos con salarios que oscilan entre 700 y 1.200 euros”. Y el problema se agravará en los próximos años, en tanto, asegura de la Fuente, en estos tiempos de crisis “hay tolerancia cero a la hora de contratar nuevo personal. Por ello, los jefes seguirán siendo jefes y los subalternos perderán su oportunidad de escalar posiciones o que, al menos, puedan ser escuchados por sus superiores. Se consolida eso de “el que se mueva no sale en la foto”.
Un inmovilismo que perjudicará a las empresas tanto como a sus trabajadores, en la medida en que se están perdiendo posibilidades de producir más y mejor. Así, asegura de la Fuente, “mucha gente no está en el puesto en el que podría ofrecer lo mejor de sí porque se tiene miedo a que destaquen a nivel profesional: los de arriba tienen miedo de que los de abajo les hagan sombra”. Además, prolongar esta clase de situaciones provoca la desmotivación de muchos profesionales, que no encuentran aliciente, más allá de lo puramente alimenticio, para realizar un trabajo “donde rara es la ocasión en la que se les escuche o, simplemente, se les anime. Cuando los reproches son habituales y los halagos se quedan en la excepción, es que algo falla”.
sábado, 28 de febrero de 2009
Lista de defectos de Ramón Alegre
Los blogs que leo
viernes, 27 de febrero de 2009
Una gran y bárbara historia. Gilles de Rais y Juana de Arco
Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el Infierno antes de poder creer en el Cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos. Yo soy una de esas personas para quienes todo lo relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo… Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla.
Steve Jobs y la caligrafía
Y mucho con lo que me encontré después como consecuencia de hacerle caso a mi curiosidad e intuición resultó no tener precio. Déjenme ponerles un ejemplo: la Universidad Reed College que abandoné ofrecía en ese momento la que quizás fuera la mejor enseñanza de caligrafía del país. A lo largo del campus cada cartel, cada etiqueta y cada cajón estaban bellamente caligrafiados a mano. Como había abandonado los estudios y no tenía que ir a las clases obligatorias, decidí ir a clases de caligrafía para aprender a hacer eso. Aprendí sobre tipografías 'serif' y 'sans serif', sobre el espacio entre las letras, sobre aquello que hace grande una tipografía. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de un modo que la ciencia no puede captar, y me pareció fascinante. Nada de esto tenía la más mínima aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer Macintosh, todo esto volvió a mi mente. Y diseñamos el Mac con todo eso en su interior. Fue el primer ordenador con una tipografía bonita. Si nunca hubiera ido a ese curso universitario, el Mac no hubiera tenido varias tipografías o fuentes espaciadas proporcionalmente. Y como Windows simplemente copió a Mac, posiblemente ningún ordenador los tendría ahora. Si nunca hubiera decidido dejar la Universidad y hacer ese curso de caligrafía, los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.
El libro de los abyectos
De los místicos a Bin Laden, Élisabeth Roudinesco traza una historia de la perversión
IGNACIO VIDAL-FOLCH - Barcelona - El País, 27/02/2009
Élisabeth Roudinesco (París, 1944), historiadora y docente en la universidad de París VII, ha escrito un ensayo histórico sobre Nuestro lado oscuro, recién editado por Anagrama, donde reúne algunos casos señeros de lo que a lo largo de los siglos se ha considerado la cima de la perversión.
Se trata de un breve catálogo de infames y proscritos, que empieza con los místicos medievales flagelantes cuando empiezan a convertirse en un problema de orden público y religioso y a ser vistos como poseídos por las pasiones demoniacas que pretendían vencer; que prosigue con Gilles de Rais, el noble francés y soldado caballeresco que asesinó de la forma más cruel y repulsiva a más de trescientos niños, y al que Georges Bataille dedicó un ensayo seminal; continúa con la aventura patética del marqués de Sade, fabulador deseoso de transgresiones que cuando vio realizadas por el Terror de la Revolución le horrorizaban; prosigue con los paradigmas de perversión en el mundo positivista del siglo XIX; con algunos de los grandes criminales del régimen nazi, entre los cuales destacan el doctor Mengele y Rudolf Höss, comandante de Auschwitz y exterminador bienpensante -según su autobiografía, redactada mientras era juzgado en Núremberg- de judíos, gitanos y malhechores a los que afirmaba creer que hacía un favor al matarlos. Y por fin se centra en algunas figuras de la contemporaneidad que pueden ocupar el lugar abandonado por las conductas y colectivos -masturbadores, homosexuales o brujas- desclasificados de la lista de las perversiones. Entre esas figuras, la de los transexuales: "Después de escribir un libro sobre La familia en desorden, me preguntaba quién, qué colectivo, una vez que el homosexual se libera de la condición de perverso y entra en el ámbito de la familia, encarnaría a partir de ese momento la idea, el papel de lo perverso. La transexualidad es una cuestión muy extraña relacionada con la capacidad de transformar el propio cuerpo, como los místicos de antaño", sostiene Roudinesco, en conversación ayer con este diario.
Nuestro lado oscuro es un libro en la estela de Foucault. El autor de Vigilar y castigar solía hacer una investigación histórica sobre un tema determinado para, a partir de esa investigación, tratar de encontrar una idea que se saliera de lo establecido por el sentido común, alguna idea renovadora. Roudinesco opera también así, y de hecho se remite a Foucault, quien en su Historia de la sexualidad había previsto un capítulo sobre los perversos, que no llegó a escribir. En su ensayo se pregunta quiénes son los perversos, cómo se les señala, se les detecta, se les define como tales, qué cambios históricos afectan a esas definiciones, como se desclasifica tal o cual perversión. "Antes de empezar ya tenía muy clara la idea de partida y es la siguiente: a partir del momento en que se quiere evacuar el mal del cuerpo social y formar una sociedad tranquilizadora, segurizante, libre de pecado, que en vez de dejar actuar la heterogeneidad que mientras haya humanidad siempre existirá lucha contra ella con la idea de una tolerancia cero, que se erradicará del todo el mal, empezamos a construir una sociedad perversa. Yo no soy ni mucho menos laxista ni relativista, pero creo que cuantas más políticas de erradicación del mal se orquesten, más se fabrica el mal. Hay que dejar al sujeto la posibilidad de cambiar. Una sociedad como la nuestra que profesa semejante culto a la transparencia, la vigilancia y la abolición de su parte maldita es una sociedad perversa, en la que teorías de liberación que de entrada pueden ser muy justas se vuelven lo contrario".
En la galería de personajes de Nuestro lado oscuro destaca el caudillo de Al Qaeda, Osama Bin Laden, adalid de "la representación del asesinato por el asesinato". Bin Laden recuerda a aquellos genios nihilistas de las ficciones subculturales que deseaban destruir el mundo. Pero según Roudinesco, el líder de Al Qaeda recuerda más bien al protagonista de la novela El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde: un hombre de la mejor sociedad, educado en la excelencia, entregado a todas las depravaciones, vicios y perversiones, permanece físicamente juvenil e intocado por ellas, que se reflejan sólo en su retrato al óleo. El personaje Dorian Gray es de una gran belleza física, de una gran inteligencia, como Bin Laden, que de joven era muy guapo, creció en una familia muy próspera, conoció y apreció la civilización occidental... y en su interior empezó a germinar la inversión de lo que había sido, la metamorfosis.
"No sé si usted se ha fijado", dice Roudinesco, "pero cada vez que filman a Bin Laden se vuelve más y más feo. El crimen se muestra en los rasgos de la cara. Fíjese en las fotos. No es sólo cuestión de que envejezca. Es un personaje inquietante, diabólico".
Como geniecillo menor de la perversión y resumen de su tesis Roudinesco comenta la deriva del fiscal Starr, el que le hizo la vida imposible al presidente norteamericano Clinton y buscó desesperadamente una mancha de semen en un vestido de Monica Lewinsky: "Un gran perverso. Todos los grandes fiscales, fiscales del alma, que quieren sanear el fondo de nosotros mismos están forzosamente habitados, ellos mismos, por el diablo, hechizados por el mal que ven en los demás. El puritanismo es una teoría perversa".
Galería de abyectos
- Margarita María Alacoque se alimentó de vómito y en una ocasión se introdujo en la boca los excrementos de una disentérica subrayando que aquel contacto suscitaba en ella una visión de Cristo.
- Catalina de Siena declaró un día no haber comido nada tan delicioso como el pus de los pechos de una cancerosa.
- Gilles de Rais, mariscal de Francia (en la imagen), hacia sufrir las peores sevicias a niños secuestrados y los sodomizaba en plena agonía.
- El marqués de Sade preconizó el sexo libertino y acciones extravagantes como encular un pavo (entre otros).
- Rudolf Höss, comandante de Auschwitz, entra en la cámara de gas ansioso de saber qué se siente. La experiencia, escribe, le tranquiliza.
- Peter Singer, filósofo australiano, considera un acto criminal comer animales y aboga contra los "inmundos comedores de bocadillos de jamón". Llevando al extremo sus creencias, hace apología de la zoofilia y defiende el matrimonio con las bestias.
la cultura humana, de Jesús Mosterín
La cultura humana (Espasa), es un ensayo donde analiza conceptos básicos, al tiempo que traza una panorámica de los cambios culturales, desde el origen de la escritura hasta Internet pasando por las manifestaciones audiovisuales, el vestido o los viajes. Desde la perspectiva de filósofo generalista, no vacila al señalar que "Internet es el reino de la libertad absoluta". "Se trata de un sistema", añade, "donde nadie puede entrar para interferir o para prohibir. Ni los gobiernos, ni la Iglesia, ni los partidos políticos, ni los bancos... De hecho, incluso tengo dudas sobre la posibilidad de vigilar el uso de la pornografía a través de la red. Ahora bien, Internet supone una revolución en usos y costumbre, pero por supuesto no es la primera ni la más importante en la historia de la humanidad. Basta recordar, por ejemplo, lo que significó el Neolítico con la llegada de la agricultura y la sociedad sedentaria o la invención de la escritura o de la rueda, la construcción de las ciudades, la aparición de la imprenta o la llegada de la aviación. De todos modos, la cultura siempre ha tenido problemas de libertad de expresión y esa barrera la ha roto Internet definitivamente". Autor de obras como Ciencia viva y La cultura de la libertad, Jesús Mosterín se ha propuesto con su última obra contribuir a la claridad y el rigor de las ideas. "Se emplean hoy en día muchos conceptos confusos y equívocos en relación con la cultura", explica el profesor. Después de lamentar la escasa divulgación científica que se publica en España, el filósofo Mosterín afirma que muchos profesores universitarios están obsesionados con temas burocráticos y administrativos en lugar de investigar y escribir. "A diferencia de sus colegas de otros países europeos o de Estados Unidos, no se proponen divulgar sus conocimientos a través de los libros y de los medios de comunicación. Está claro que el sistema educativo y la prensa representan los vehículos clave para alcanzar una sociedad más justa y mejor informada".
jueves, 26 de febrero de 2009
Tramas de Woolrich
- 1) la historia "negra" de policía (un policía de paisano resuelve un crimen, pero otros policías sádicos proceden en su contra para defender sus intereses)
- 2) la historia "contra reloj" (el/la protagonista o el amado/a se morirá a menos que logre resolver el crimen o hacer un descubrimiento sin lo que le mataran a el o ella)
- 3) la historia "oscilante" (el protagonista y su amor o sentimiento se ve amenazado por la sospecha, entonces se clarifica retomando la confianza en su pareja, luego vuelve a caer en la sospecha aun mas grande, luego a recuperar la confianza, etc.. hasta que se percata de que el otro es realmente un malvado)
- 4) la historia nocturna del que se precipita - en un problema (las ultimas horas de un hombre que se convierte en presa al verse atrapado en la noche de una ciudad)
- 5) la historia de la desaparición ( el protagonista masculino encuentra a su gran amor, pero ella desaparece sin dejar el menor rastro)
- 6) la trama de "la hora final" ( compartir los últimos momentos de un personaje programado para morirse en un plazo concreto de una manera particularmente terrible
Muletillas
De hecho, el uso de las muletillas, cuando es exagerado, no ha pasado desapercibido nunca tampoco para el común de las gentes, que puede llegar a bautizar a algunos de estos descomedidos usuarios con apodos tales como “el digamos”, “el oséase”, u otros más trabajosos.
Las muletillas son expresiones más o menos estereotipadas que se utilizan de manera automática al hablar para lograr determinados fines que no suelen ser conscientes, como:
- a) mantener el interés del o de los interlocutores
- b) controlar el turno de palabra, dominando el uso del habla
- c) darse el hablante lapsos de tiempo o ánimos para recuperarse de las dificultades que experimenta al expresarse, establecer pequeñas pausas para pensar en medio del discurso
- d) controlar el estatus social/cultural desde el que pretende uno manifestarse ante los demáse) buscar pequeños acuerdos o complicidades con el interlocutor
- f) subrayar, matizar o dar un significado especial a ciertas palabras dichas o por decir
- g) expresar de forma subliminal e incontrolada las ocultas intenciones del hablante
Algunas de ellas las denomina "de mentes superiores": marcan la superioridad intelectual del que habla: ¿Entiendes? ¿Te enteras? -Para que te enteres- ¿Te vas enterando ya? ¿Te aclaras?, ¿Te percatas?, ¿Lo captas? ¿Me explico? Entiéndeme ¿Lo pillas? ¿Sí? ¿Ya? ¿Vale? ¿Cierto? ¿Me sigues? ¿O qué? ¿Y qué? ¿Y qué pasa? ¿Y qué tienes tú que decir a eso? ¿No? ¿O no? ¿Sabes?
Otras, muy por el contrario, marcan a los apocados, los modestos: Como aquél que dice - Como el que dice No es porque yo lo diga, pero... Como si dijéramos Diríamos Es un decir Es decir Por decir algo Digo yo Digamos …Que digamos Quién diría Quién dirá Esto... ¿qué te iba a decir? Qué quieres que te diga… Ea…
Otras dicen "hasta cierto punto" para eludir responsabilidades Es importante tener escapes, salidas de emergencia más o menos cómodas y aparentemente baratas a la hora de decir las cosas. Porque sabemos que no todo es blanco o negro, que existe la ambigüedad, las medias tintas, las dudas. Porque no hablamos como quería Wittgenstein, como si expresásemos fórmulas matemáticas. Estas partículas relativizan nuestras afirmaciones, solicitan un poco de manga ancha al oyente, recaban su complicidad en nuestra vaguedad o inexactitud. El uso desmedido de este tipo de recursos, demasiado disponibles en el habla corriente, los convierte en muletillas: Como – Como muy, Tipo - del tipo de, Pues nada, Como el que no quiere la cosa, De alguna manera, de algún modo
Otras las clasifica como "aparentemente conminatorias", aunque yo las denominaría "didácticas": Mira - Mire usted Calla - Calle usted - Calla, hombre, calla Imagínate – Imagínese usted Fíjate – Fíjese usted Escucha - Escucha un momento
miércoles, 25 de febrero de 2009
Lumbreras del futuro
Ágora, de Amenábar
Parece que Amenábar y su "querido" guionista Mateo Gil, en línea con lo que ya insinuaba en Mar adentro, va a hacer lo que el galardonadísimo Fesser y va dar con la Iglesia en los morros con la película Ágora, sobre la mártir pagana y científica Hipatia y los cristianorromanos del siglo IV en Alejandría. Por lo visto tiene doble lectura... Con lo perfeccionista que es seguro que sacará partido a la película, que no será simplemente una de romanos. Pero la historia da la suficiente distancia como para que la polémica no sacuda lo suficiente este muermo y desmayadísimo país.
Atrapados en Brujas

La sinopsis es esta: el joven Ray y el viejo Ken, dos asesinos a sueldo ingleses que trabajan en Londres para un misterioso Harry Waters, se esconden en Brujas tras haber asesinado a alguien por su encargo esperando la llamada que éste hará en cualquier momento para entregar nuevas órdenes que deben ejecutar. Ray (Farell), inculto y con la impaciencia que caracteriza a la juventud, no soporta estar encerrado en una habitación y conoce a una chica belga, con quien concierta una cita, la cual Ken acepta a condición de que recorran la vieja ciudad que a él le gusta y que el joven odia. Durante la noche del encuentro, el más experimentado asesino recibe la esperada llamada, que termina por dilucidar el verdadero motivo del viaje: asesinar a Ray por un error imperdonable que cometió según los códigos de la mafia; se les envió a esa ciudad para darle unas últimas vacaciones al “muerto viviente”. Si Ken no realiza esta tarea irá el mismo Waters (Ralph Fiennes) a hacerlo por su cuenta. (No lo cuento todo para no reventárosla)
El guión refleja las frustraciones humanas y sus personajes están al margen de la sociedad y de la moralidad más estricta (el enano homosexual, el cabeza rapada sodomita, la novia camello, los asesinos) pese a lo cual poseen algunos principios éticos simples muy elementales. El guion esboza momentos cómicos de gran calidad, pero podría haberse desarrollado más. La música, muy buena, clásica y apropiada; la fotografía, también. En fin, para ser una comedia negra, resulta ser, y ese es su mayor valor, muy original por su tratamiento abiertamente antitópico de las situaciones canónicas del género, pese a lo cual no deja de deberle bastante.
Qué es la filosofía para Deleuze
«Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve al Estado, ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene un uso: denunciar la bajeza en todas sus formas. ¿Existe alguna disciplina, fuera de la de filosofía, que se proponga la crítica de todas las mixtificaciones, sea cual sea su origen y su fin? Denunciar todas las ficciones sin las que las fuerzas reactivas no podrían prevalecer. Denunciar en la mixtificación esta mezcla de bajeza y estupidez que forma también la asombrosa complicidad de las víctimas y de los autores. En fin, hacer del pensamiento algo agresivo, activo, afirmativo. Hacer hombres libres, es decir, hombres que no confunden los fines de la cultura con el provecho del Estado, la moral, y la religión. Combatir el resentimiento, la mala conciencia, que ocupan el lugar del pensamiento. Vencer lo negativo y sus falsos prestigios. ¿Quién, a excepción de la filosofía, se interesa por todo esto? La filosofía como crítica nos dice lo más positivo de sí misma: empresa de desmitificación. Y, a este respecto, que nadie se atreva a proclamar el fracaso de la filosofía. Por muy grandes que sean la estupidez y la bajeza serían aún mayores si no subsistiera un poco de filosofía que, en cada época, les impide ir todo lo lejos que quisieran... pero ¿quién a excepción de la filosofía se lo prohíbe?».
Madrid, otra vez.

Hacía un frío horripilador: me tuve que refugiar tras las escaleras mecánicas, porque tengo una tos ligera pero persistente agarrada a la garganta. Primero en llegar al andén, otros pasajeros me fueron rodeando. Ya en Madrid desayuné un hirviente café con leche y mis pastillas; luego tomé el cercanías; como poseo una mirada opulenta y me divierte muchísimo usarla, saqué la narrativa de su apariencia a los pasajeros; había una pareja de lesbianas, él muy atractivo, aunque taladrado de diversos piercings en orejas y cejas, doquiera menos en el lobanillo; los demás leían, se aburrían o echaban cabezadas; a algunos era fácil adivinarles el pensamiento por su lenguaje corporal y proxémica. Hasta en el número de copias de prensa gratuita se ve ahora que estamos en crisis. Ya en la consulta, había una joven doctorcita prueba palpable del diseño inteligente, aunque no precisamente católico y apostólico, sino más bien pagano; parecía amasada en puro estrógeno, y trotaba por el parqué de compugnidos enfermos como la madonna de Botticelli perseguida por el fiero condottiero. Luego entró una chica tan gorda que podría tener su propio código postal, la pobre; espero no pasarme nunca de mis propias fronteras, que ya amenazo traspasar, por desgracia. A la doctora Clotilde Vázquez le ha mirado un tuerto: tras la muerte de su esposo, su hermano va, coge, agarra y estira la pata; lo estaban comentando las enfermeras. Por eso no pasaba hoy consulta y me tuvo que atender otra jovencita, muy maja ella también, majorera incluso, o majorette; no vi a la auxiliar toda empatía e inteligencia de tantas otras veces y estoy preocupado por ella; ¿qué le habrá pasado a esta buena geisha? ¿Dónde estará? Ojalá le vaya bien, en tierras donde manan ríos de leche y miel; me gustaría volverla a ver, en este mundo o en el otro... En fin, me hicieron las pruebas, tomé los papeles y preparé las citas. Hay un cartelino en una de las consultas que advierte que agredir a un médico está sentenciado con hasta seis años de cárcel. Útil advertencia. ¿Por qué la habrán puesto? Antes no estaba. Se ve que empeoran las cosas, o, más bien, las personas.
Tomo el cercanías de vuelta; ya se me ha hecho tarde para volver al instituto, así que aprovecho para dar una vuelta a la Cuesta de Moyano. Hay esculpidas cuatro vacas de colores pastando al pie de la estatua, una de ellas con un cielo azul y tulipanes amarillos. Las chavalas se hacen instantáneas montadas encima. Yo saco dos con mi móvil para que las vean mis hijas. Se me ha vuelto a escapar el cuarto tomo del Diccionario de filosofía de Ferrater Mora, y el quioskero dice que lo ha tenido, mechachis. Tengo poco dinero; peor, pocas ganas de comprar; sin embargo acude mi pasión por los libros, como siempre: me fijo en un Diccionario del siglo XIX que ha publicado Akal, adquiero por cinco euros un grueso tomo de novelas cortas escogidas de Cornel Woolrich, más conocido por su pseudónimo William Irish; me gusta como escribe este autor sus relatos de misterio. De hecho, la entrada en Wikipedia de este autor la elaboré yo. También un repertorio lexicológico y una novela del poeta Juan Van Halen, Memoria secreta del hermano Leviatán, que es una especie de autobiografía novelada de Fernando VII, veo que muy documentada, y laureada con un premio menor, por tres euros.
Ahora estoy en casa; y me pongo a corregir exámenes y trabajos y a preparar actividades y clases.
El cuerpo
martes, 24 de febrero de 2009
Curiosidades contrariadas
Pero tengo que cesar; he de ir al médico a Madrid y tengo que corregir exámenes.
Un alemán amigo de "Chaleco", el coronel von Schepeler
lunes, 23 de febrero de 2009
Las palabras más frecuentes del español por frecuencia de uso
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