lunes, 26 de julio de 2010

Umbral

Creo que una de las mejores percepciones de F. Umbral es esta de Ramón Irigoyen:


Ramón Irigoyen, "Llanto por Francisco Umbral", El País, 01/09/2007


Un niño tiene derecho a la enseñanza, y Umbral sólo asistió un año a la escuela. Por fortuna para él, además de una inteligencia privilegiada, tenía una furia voraz por la lectura, equiparable a la que también tuvo Cervantes -otro genio autodidacto-, que nos cuenta que leía hasta cualquier papel que se encontraba por la calle. A los 14 años, Francisco Umbral comenzó a trabajar de botones en un banco, es decir, tuvo que madurar antes de tiempo. Cuando debía haber estado en el colegio, él iba a la oficina. Pero, como ya dice Nietzsche que todo lo no te mata te hace más fuerte, también salió vivo del banco e incluso convertido en un rapidísimo mecanógrafo, una habilidad de importancia fundamental para su oficio de escritor. Durante toda su vida, ha escrito en su ya célebre Olivetti varios miles de artículos y quizá cien libros. Umbral debutó en la literatura como poeta: los versos juveniles que escribió revelan un talento descomunal. En esos versos oímos la voz nerudiana del surrealismo de Residencia en la tierra. Pero, en poesía, su maestro y gran pasión para el resto de su vida fue Juan Ramón Jiménez, el maestro que retrasa la maduración mental de cualquier lector que se le acerque. Fue una lástima: lo mucho que maduró Francisco Umbral trabajando en el banco en la adolescencia lo echó a rodar memorizando versos de Juan Ramón Jiménez. Eso sí, leyendo a Jiménez educó musicalmente su oído y aprendió a escribir un lenguaje de raíz coloquial extraordinariamente fresco. Leyendo a Jiménez, Umbral, naturalmente, volvió de la adolescencia a la infancia. Como acaba de escribir Carmen Rigalt en un espléndido artículo publicado en El Mundo, Umbral no se hacía la cama ni sabía hacer un huevo frito. Dependía de su extraordinaria mujer, María España, hasta para respirar. Esta dependencia doméstica al 100% de su esposa es idéntica a la que padeció Juan Ramón Jiménez respecto a su mujer, Zenobia Camprubí. No hay nada como comenzar el día haciéndose la cama para convencerse de que es un delirio absurdo pretender ser ininterrumpida y juanramonianamente sublime. Dice el entrenador de la selección nacional de fútbol, Luis Aragonés, que como se entrena, se juega. Francisco Umbral es el escritor español que más -y con mayor disciplina- se ha entrenado en el siglo XX. Por eso ha escrito tantas páginas inmortales. Su prosa ha educado -nos ha educado- a todos los columnistas que hemos venido después de él. Y no descartemos que haya educado incluso a los columnistas que le precedieron. A la hora de juzgar a Umbral, conviene recordar el comienzo de El gran Gatsby, de Scott Fitzgerald. El narrador recuerda un consejo que le dio su padre en su primera infancia: "Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien", me dijo, "ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas...". El libro de Umbral Trilogía de Madrid lo leí con el placer con el que leí al mejor Valle-Inclán

Max Papeschi. Pop art con mala leche


Pues eso. Un análisis de la inocente maldad estadounidense por medio de injertos de pato Donald, hamburgueserías, Disneylandia, Nazismo, Beatería y Nacionalismo americano. Aquí.

sábado, 24 de julio de 2010

El bandolerismo en los tiempos sin cólera

Las cajas de ahorros españolas necesitan 2.000 millones de euros para rellenar el descubierto y los agujeros que han dejado los políticos y, sobre todo, sus amiguetes. Se han hecho ricos saqueándolas; ¿quién va a poner el dinero que falta? ¿Se imaginan quiénes? Pues sí, precisamente esos de los que no dicen nada los periódicos.

miércoles, 21 de julio de 2010

Falta de conformidad

El yo es una especie de desajuste entre el mundo y la conciencia; hay algo que señala su frontera en algún desierto del que se entra y no se sale, en alguna cordillera de cumbres inaccesibles o en algún río de aguas borrosas y rápidas. Se ve el otro lado, la tierra prometida, como la veía el Moisés del Éxodo y del poema de Aleixandre, cuya tumba ha desaparecido en algún lugar del tiempo y del espacio y de su forma escrita, la historia. El yo se reduce a contornos, conformidades, rutinas que marcan senderos y veredas para cruzar la crudeza del absurdo. Pero uno ya no asciende por esas pendientes, ya no pasa esos desiertos, ya no vadea esos ríos, ya no camina por esas sendas, sino que se detiene, se sienta desalentado y no mira.

martes, 20 de julio de 2010

Cine por ver

El Origen, de Nolan, y la siguiente de Harry Potter. Veremos, dijo un ciego.

lunes, 19 de julio de 2010

Aldini y Cornish, frankensteins históricos, o la producción científica de zombis

El primero de estos científicos extravagantes, e inspirador de la famosa novela de Mary Shelley, hija de una pareja de anarquistas de la época y amante del famoso poeta, fue el sobrino del descubridor de la pila eléctrica Luigi Galvani, Giovanni Aldini, que viajaba por toda Europa ofreciendo demostraciones de que la electricidad podía galvanizar, esto es, mover los músculos de animales muertos. El 17 de enero de 1803 realizó su demostración más famosa, aplicando 120 voltios sobre el cuerpo de George Forster, un asesino ejecutado; cuando introdujo los polos en la boca y las orejas del muerto, los músculos de su mandíbula se contrajeron y el rostro adquirió la expresión del dolor; además, los ojos se abrieron de par en par. Después puso un polo en la oreja y otro en el recto y el cuerpo comenzó una danza macabra. El suceso fue documentado por el London Times de la época.

En los años 30, un científico superdotado (se licenció con dieciocho años y se doctoró poco después), Robert E. Cornish (1894-1963) que investigaba para la Universidad de California en Berkeley, ideó un sistema para devolver la vida, o un sucedáneo aproximado de ella, a los muertos sin daños orgánicos graves. Para ello perfeccionó los experimentos anteriores del doctor George W. Crile, creando una máquina de girar y balancear cadáveres mientras se inyectaba a los cuerpos una perfusión de sangre canina, adrenalina y anticoagulantes heparina y fibrina; la máquina fue llamada teeterboard. Funcionó; Cornish probó en 1934 la técnica en cinco foxterriers a los que bautizó como Lázaro I, II, III, IV y V. Primero los asfixió con nitrógeno y éter, esperó a que permaneciesen muertos durante diez minutos y utilizó su máquina de reanimación, el teeterboard. Los dos primeros intentos fueron un fracaso más o menos previsto, porque había que perfeccionar las rutinas del procedimiento y ajustar dosis, movimientos y velocidades, así como examinar las autopsias; el primero no revivió; el segundo lo hizo durante ocho horas y trece minutos, tras pasar por un estado de coma inquieto, gimiendo y ladrando, con ayuda de una inyección de glucosa, y los tres siguientes resucitaron, aunque ciegos y con importantes daños cerebrales; vivieron, si esto puede llamarse vida, durante meses, en casa del científico, inspirando, según cuentan, verdadero terror a otros perros. Caminaban lentamente, con rigidez, los ojos vacíos, arrastrando las patas traseras por hemiplejía, y, aunque comían con regularidad, lo hacían sin ganas y no podían quedarse solos. Cornish fue expulsado de la Universidad a causa de la presión de las asociaciones protectoras de animales. Años después, en 1947, había perfeccionado el teeterboard lo bastante como para realizar el experimento con un ser humano. Thomas McMonigle, un prisionero en el corredor de la muerte, se ofreció voluntario; pero el estado de California denegó la petición, porque temían que si tenía éxito habría que ponerlo en libertad. La figura de Cornish inspiró no pocas películas de terror de la época, pero en la actualidad el teeterboard podría perfeccionarse más aún.

Desde hace tiempo se sabe que la hierba loca y la mandrágora, y la datura o estramonio (también llamada túnica de Cristo, trompeta de ángel, burladora, hierba hedionda, del infierno o del diablo y floripondio), así como el veneno del pez globo, sustancias utilizadas por la brujería europea y el vudú antillano, consumidas en dosis apropiadas, pueden causar la muerte aparente y la locura perpetua; estos psicotrópicos son los responsables de los revenants o zombis documentados.

Alcázar de San Juan

Fuimos para allá acompañando a Ana Isabel, quien nuevamente quería, pobrecilla, probar sus fuerzas contra los profesionales del pincel; ella es muy cabezona y no nos atrevíamos a contradecirla cuando afirmaba sus posibilidades contra los que manejan todos los colores al óleo; como dibujante es formidable y gana a todos los de su edad, pero insiste en pelear en inferioridad de condiciones contra profesionales que cuentan con decenas de años de experiencia y abusan del color y una paleta mucho más amplia. La técnica de Ana Isabel se acomodaba al tema: rotuladores de oro y plata sobre fondo negro, e hizo un cuadro poderosísimo, de los mejores suyos, con un tronco de árbol tan vívido que se salía del marco, pero quienes elegían los premios eran los patrocinadores y sus criterios no eran minimalistas; a pesar de la gran cantidad de premios, que nos daba alguna esperanza, la competencia fue feroz y nos fuimos con las manos vacías; se trataba de pintar un cuadro en las cuatro horas que van de diez a dos de la noche; acudieron incluso pintores ingleses, rusos e italianos, aunque los premios no pasaban todos ellos de los cuatrocientos euros.

Dimos una vuelta por el pueblo para buscar temas; Alcázar es una ciudad en declive, de paredes desolladas y desencaladas con jirones de papel y anchas calles que, como la Emilio Castelar, están flanqueadas de almacenes sin nada que almacenar y tiendas de ultramarinos clausuradas desde los setenta y que no han vuelto a abrir desde que el ferrocarril quedó atrasado y obsoleto en algún lugar del siglo XX; la mejor taberna es La cueva de Manolo, que es de un retro impresionante, con esa tremenda colección de botellines y vasos de cerveza de marca; sin duda alguna, si alguien quiere coger un tablón bien cogido, debe ir a ese subterráneo infernal, que se halla por la plaza de Palacio más o menos. Más académicamente, cuenta con monumentos impresionantes, como la torre a cuyo pie se eriza una escultura que semeja una población de cerillas disjuntas y la roja iglesia, de origen visigodo, de la plaza de Palacio; también la iglesia de la antigua Santa Quiteria, sobre cuya curiosa leyenda me extendí hace tiempo. Los pintores son una tribu grata de ver, si no tuvieran una lengua de víbora para darse cañonazos entre ellos; aunque todos pretenden distinguirse, su misma rareza los hace uniformes; los hay jóvenes o vejetes, y llevan o perilla, o sombrero, o melenas, o greñas, o coleta, o trenzas o una barba de abuelo Heidi bien cortada y, sin excepción, calzan sandalias o deportivas de diseño y portan camisetas limpias u ocurrentes. Como estábamos deshidratados, íbamos arrastrándonos por las aceras diciendo: "Un Mercadona, por amor de Dios"; lo encontramos, y nos resarcimos con bebidas isotónicas baratas. Cenamos en un chino; los rollitos se hallaban tan huecos que se diría que la primavera ya se ha ido y nadie sabe como ha sido; unos malos rollitos. El arroz con unas gambas que dónde están las gambas. Estos chinos nos engañaron como a unos occidentales.

Nos albergamos en un hostalucho cutre y sombrío que era en realidad un picadero de polvos de fin de semana; hasta la tv estaba sintonizada en canales de culo y tetas y tenía el sonido alterado para que no se subiese más de lo marcado. La alfombra tenía manchas inmundas y el aire para respirar se reducía a un ventilador africano de esos que venden los moros de puerta en puerta; para curarse de espantos, la concierge cobraba por adelantado, se iba por las noches y no estaba por las mañanas. Mi mujer y mi hija dormían al lado; yo me acomodé en una de esas colchonetas de pitufo que ya me encontré en hoteles como el de Valdemoro, y no pegué ojo en las tres horas de sacrificio que pasé allí. Por fin nos levantamos con las gallinas y nos fuimos a la estación, sorteando la hilera de vomitonas de la acera. Unos vagabundos se hallaban a la puerta con un carrito de Mercadona lleno de mantas; esos se habían levantado antes que nosotros. Una bien vestida familia de ecuatorianos también se nos había adelantado. Y eso es todo.

Pilar Adón

Pilar Adón, una escritora con sentido del misterio, cuya última colección de cuentos, El mes más cruel, que toma título de un verso de La tierra baldía, de T. S. Eliot, vale un montón. Casi todos sus personajes están malditos a causa de la lectura, y en eso se parece bastante a un posmoderno como Vila Matas. Cultiva el cuento de misterio, y no se le da nada mal. Algunos enlaces con textos suyos para abrir boca:

Uno Wikipedia

Dos Portal en Escritoras.com
Tres su portal oficial
Cuatro su blog

domingo, 18 de julio de 2010

Cazurros manchegos de las Relaciones topográficas de Felipe II

Estos son de Bolaños:

Todos los hombres en este pueblo son altos, sueltos, grandes sufridores de trabajos; son hombres de fuerzas muy parcos en comer y beber y para todo hecho. No son hábiles para letras. Diestros en tirar una piedra, muy ligeros y derechos; no se ha visto hombre natural gordo.

Un cura reprendiendo al pueblo un día de domingo, que también era día de Santo Tomás, dijo: ¡Qué bellaquería! ¡Día de un apóstol y domingo, y tan poca gente en misa! En fin, bien dice ay en esos Evangelios: vae, qui destruis templum Dei!

Un sacristán clérigo quiso el día de Resurrección dar hostias (como se usa en algunas tierras); pasada la fiesta envió a los amigos algunos panes de ellas. Uno, pues, dándole las gracias, dijo: beso las manos de vuestra reverencia por la merced, que cada mañana me desayuno con aquel Santísimo Sacramento que me da la vida. El clérigo a esto dijo:

-Hermano, desengañaos, que las hostias que os envíe era[n] pan como lo de vuestra arca; que solo el pan que el sacerdote consagra con aquellas sagradas palabras en el altar es Sacramento con las cuales se muda el pan que veis en carne, y el vino en sangre verdaderamente, lo cual es representativo de la pasión de Jesucristo, nuestro Dios y Señor.

Respondió otro labrador: "Tiene razón el Padre, que yo he visto allí pintado la cruz y tenazas y azotes y clavos".

El alma es el espejo cóncavo de la cara.

Han descubierto que la señora De la Vega se ha puesto botox para desenrollarse las arrugas y aparecer más aceptable, o menos ofensiva, en Los desayunos de la 1. La comparación de fotos no deja lugar a dudas. Pero comparemos esta noticia con otra del mismo día; una banda peruana decapitó y desolló a 60 personas para extraerles la grasa humana y venderla a empresas de cosmética europea. El litro se vende a 15000 dólares, por lo visto; yo les daría la mía muy a gusto y gratis, no hay necesidad de matar, pero a esos les daba igual: les importaba más la apariencia que la esencia. Seguramente se gastarían ese dinero en vestir bien, en aparentar con coches ostentosos y en llevar una vida muy visible y sensible; en cambiarse de piel, vamos.

martes, 13 de julio de 2010

Logros

Maravilloso que hayamos conseguido un mundial; ahora sólo nos falta conseguir un nobel de física, de química, de economía y de la paz.

lunes, 12 de julio de 2010

Psicología gestalt

El amigo Javier Lumbreras me ha descubierto la psicología humanista gestalt, pero en este lugar, que yo sepa, nadie la enseña o la practica, a pesar de su utilidad para mejorar la vida de la gente (ya que la existencia de personas normales es un mito) y su entorno cercano y hacer que la gente se soporte y viva de verdad la vida. Mirando por ahí he visto dos buenos portales sobre Psicología gestalt, este y este otro. Yo creo que mi pasión dominante, como bien me dijo Lumbreras, dentro del eneagrama, está entre la cuatro y la cinco, pero más en la cuatro que en la cinco, porque la cinco es la que yo quiero tener y la cuatro la que tengo en realidad. El cuatro es un romántico que se pasa el tiempo deseando quimeras, desea lo que ha perdido o nunca tuvo y no para de imaginar. El cinco es alguien que no desea, sino que logra entender todo, lo reconstruye dentro de sí y se lo explica.

El uno es el voluntarioso o perfeccionista; el dos el pródigo o altruista; el tres el trabajador o ejecutante; el cuatro el insatisfecho o romántico; el quinto el aislado, desapegado u observador; el sexto el mandado o soldado; el séptimo el epicúreo; el octavo el autoritario o jefe; el noveno el irresoluto o mediador.

La mejor terapia gestalt es la que se hace en grupo. Las preguntas más frecuentes son ¿de qué tienes conciencia, de qué te das cuenta, a qué le tienes miedo, qué estás evitando ahora? O bien ¿a quién le estás diciendo eso?, con el fin de reparar en la diferencia entre lo que se dice realmente y lo que se oculta y apercibir la falsedad de la mayor parte de las nuestras comunicaciones . Se busca tomar conciencia de la diferencia hay entre hablar a alguien y expresarse delante de ese alguien, no no expresamos ante la gente que evitamos. En Gestalt está prohibido decir "no puedo", hay que traducirlo por "no quiero" y ser asertivo. Hay que asumirse en el aquí y el ahora.

Caracteriología de las pasiones según la Psicología Gestalt

Entrevista a LLUÍS SERRA por VÍCTOR-M. AMELA – Publicado en “La Contra” de La Vanguardia 16/02/2007

El Eneagrama es un potente mapa de las personalidades humanas que nos ayuda a conocernos. Lluis Serra es un experto en Eneagrama y la siguiente entrevista tiene la cualidad de ilustrar muy brevemente lo que es algo bastante complejo y profundo….

Tengo 58 años, nací en Igualada y vivo en Barcelona. Soy doctor en Psicología, Filosofía y Teología. Soy director de Escoles Universitàries de Treball Social i Educació Social de la Fundació Pere Tarrés, Universitat Ramon Llull. Soy marista. Soy célibe. ¿Política? Catalunya, libertad y justicia social. ¿Dios? Un camino de búsqueda

- ¿Qué es el eneagrama?

- Eneagrama (en griego) significa nueve puntos.Es una clasificación de la personalidad en nueve tipos distintos.

- ¿Basada en qué criterio?

- En las pasiones. Hay una pasión dominante en cada tipo. En cada eneatipo una pasión predomina sobre las otras. Por ejemplo: si eres del eneatipo 1, la ira es la pasión que predomina, que estructura tu personalidad.

- ¿Y si soy del eneatipo 2?

- Te domina el orgullo.

- ¿Qué pasión domina a los del eneatipo 3?

- La vanidad.

- ¿Y a los del 4?

- La envidia.

- ¿A los del 5?

- La avaricia.

- ¿A los del 6?

- El miedo.

- ¿A los del 7?

- La gula.

- ¿A los del 8?

- La lujuria.

- ¿Y a los del eneatipo 9?

- La pereza.

- ¡Me suenan a los siete pecados capitales!

- Casi. En el siglo V de nuestra era, la exploración interior del monje Evagrio Póntico le llevó a enumerar ocho logismoi.

- ¿Logismoi?

- Pensamientos dañinos,podríamos traducir: algo así como demonios interiores, eso que nuestra tradición cristiana acabará llamando pecados.

- ¿Y al principio fueron ocho, dice?

- Sí, porque se especificaba la vanidad (que luego se subsumiría en el orgullo). Ah, y a la actual pereza se la denominaba acedia, que significa dejadez,desconexión de ti mismo, pérdida del sentido de la vida.

- ¿Y desde cuándo son siete los pecados?

- Es Tomás de Aquino, en el siglo XIII, quien habla ya de “pecados capitales” y enumera siete: vanagloria, avaricia, glotonería, lujuria, pereza, envidia, ira.

- ¿Qué otras dos añade el eneagrama?

- La vanagloria queda dividida en orgullo y vanidad. Y se añade otro: ¡el miedo!

- El miedo…, ¿un pecado?

- Fíjese en que siempre que Jesús se dirige a alguien, lo primero que dice es “no tengáis miedo…”. Pero que conste que el eneagrama no habla de pecado ¿eh?, ¡habla de “pasión dominante”, de rasgo caracteriológico!

- ¿Y qué diferencia al orgullo de la vanidad?

- El orgulloso (eneatipo 2) se cree con capacidades ilimitadas, por lo que no sólo cree no necesitar a nadie, sino que los demás le necesitan. En cambio, el vanidoso (eneatipo 3) actúa para conseguir el aplauso ajeno, para sentirse admirado por los demás.

- ¿Y qué le sucede al envidioso (eneatipo 4)?

- Que sufre porque cree que le falta algo.

- Todos tenemos un poco de todo esto…

- Cierto, y a veces asoma una pasión y otras veces otra. Por eso todos podemos decir, como Pirandello: “¿Quién soy yo? Uno, nadie, cien mil”.

- “Soy mil hombres”, nos decía Borges

- El yo es múltiple, pero…. ¡siempre está estructurado según una pasión predominante!

- Y eso ¿es bueno o es malo?

- Lo malo… ¡es no saberlo! Dime: ¿tú por qué haces lo que haces? Tienes reacciones y haces cosas… y a veces no sabes por qué. No te entiendes a ti mismo… Lo bueno, pues, es identificar qué pasión guía tu personalidad.

- ¿Para luego poder equilibrarla?

- Sí. Tu personalidad (ego) es la máscara de tu esencia. Y tu esencia quiere amor. Tu personalidad es tu armadura. Si la ves y la equilibras, la armadura se abrirá: tu esencia dará y recibirá amor verdadero, serás libre.

- Y ¿cómo equilibrar mi pasión dominante?

- Lo primero es tomar conciencia de cuál es tu eneatipo, tu pasión dominante. Es un trabajo personal arduo, que desarrollado en grupos de trabajo se allana y acelera.

- Y cuando sepa cuál es mi eneatipo, ¿qué?

- Serás autoconsciente porque sabrás ya identificar qué pasión pugna por tomar el mando en cada momento… Te entenderás a ti mismo, despertarás. Y podrás trabajarte.

- ¿Para cambiar, para ser otro?

- No. Para ser la mejor versión de ti mismo. Hace años que conozco a muchas personas en este trabajo, y veo que todas sienten que se desbloquea su capacidad de amar.

- ¿La tenemos bloqueada?

- Se dice que las relaciones humanas, si funcionan, son una maravilla, pero que es una maravilla que funcionen, ja, ja… ¿Y por qué? Mírate: tienes una cicatriz, ¿verdad?

- ¿Dónde?

- ¡Tu ombligo! La expulsión del paraíso te ha dejado esa herida. ¡La vida es una herida! Y pasas la vida pugnando por rehacer un vínculo roto: “Si siendo yo me han expulsado, seré como quieren que sea”, te dices de bebé, y, sediento de amor, te construyes una personalidad para conseguirlo… Pero con ella consigues sólo sucedáneos del amor.

- ¿Cómo ayuda el eneagrama?

- El eneagrama es una herramienta útil para el autodiagnóstico, para moverte en la galería de pasiones que es la vida. Este diagrama la expresa, ¿ve?: muestra los nueve puntos en círculo, con el 9 arriba, el 1 a su derecha, y así sucesivamente. Unas líneas entre ellos dibujan esta suerte de estrella, que indica relaciones dinámicas entre los eneatipos…

- ¿Quién ideó el eneagrama?

- George Ivanovich Gurdjieff, místico armenio de principios del siglo XX y creador también de danzas terapéuticas… Un sabio. Aunque es muy notable que este círculo de nueve pasiones puede casi superponerse al que ya dibujó en el siglo XIII nuestro Ramon Llull en su magna obra Ars generalis

domingo, 11 de julio de 2010

Las clases medias francesas, como las nuestras

De Le Monde, hoy; las cursivas son mías:

Au fil des jours, les mesures d'économie promises par le gouvernement se précisent. La réduction des aides sociales et les réductions d'impôts prévus pour 2011, laisse présager une lourde facture pour les populations les plus défavorisés, mais aussi pour les classes moyennes. Sociologue, professeur à Sciences Po Paris, Louis Chauvel explique qui sont ces français dits et en quoi cette catégorie est essentielle pour l'équilibre de la société.

Le Monde: Comment peut-on définir la classe moyenne française ?

Louis Chauvel :

Il n'existe pas " une " définition, car les classes moyennes sont plurielles. L'élément malade des classes moyennes est le segment qui vivait sur un travail relativement qualifié, stable, et pouvaient se passer du patrimoine, notamment de leurs parents, pour vivre confortablement.

Ce segment fait face à la déstabilisation de son statut, une paupérisation de ses conditions de logement, des tensions croissantes sur sa consommation, un stress au travail qui s'accroît, mais aussi une forme de marginalisation politique : les nouvelles générations de ces classes moyennes sont sous représentées dans les syndicats, et de plus en plus à l'Assemblée nationale.

Estimez-vous la classe moyenne vraiment mise à mal par les décisions d'économies du gouvernement?

Ces fractions des classes moyennes ont acquis des droits au cours des trois dernières décennies mais elles sont sous pression. Trop riches pour recevoir des supports sociaux, elles sont aussi trop pauvres pour bénéficier des transformations des dix dernières années, très favorables au patrimoine.

Dans la société française d'aujourd'hui, il vaut mieux vivre sur les plus values de longue durée d'un bon patrimoine que sur du travail salarié, même qualifié, même avec un revenu apparent relativement confortable. Le système de taxation est différent, plus encore depuis le bouclier fiscal.

Qu'est-ce qui vous frappe le plus dans les annonces gouvernementales ?

Ce qui frappe le plus est que les propositions présentées relèvent pour beaucoup des supports aux parents : dans un contexte de pénurie de crèches, ou de chambres d'étudiants, les emplois domestiques et les aides au logement avaient leur sens. Dans un contexte où l'argent public n'abonde guère, les modulations en cours pèseront sur les parents.

Pourquoi est-il important pour une société de préserver sa classe moyenne ?

Le modèle de croissance des années 1970 a consisté à développer un groupe social intermédiaire, ni riche ni pauvre, fondé avant tout sur le travail salarié. Ce groupe central a des vertus de stabilisation et d'expression d'un progrès politique et culturel. Ce groupe est maintenant sous forte pression, entre un camion balai plus proche de lui, et une classe moyenne supérieure patrimoniale qui décroche vers le haut. Les tensions sociales des classes moyennes ont toujours eu un effet délétère sur l'atmosphère politique des pays qui en ont fait l'expérience, l'Allemagne des années 1930 et l'Argentine des années 1960 en sont des exemples extrêmes.

Les autres pays s'attaquent aussi de front à leur classe moyenne ?

A peu près tous les pays de vieille industrie ont leurs problèmes de classes moyennes, mais la spécificité française est d'avantager considérablement les classes moyennes supérieures fondées sur le patrimoine plus que les autres segments. Le travail qualifié permet de moins en moins de constituer un patrimoine, dès lors que les parents n'en disposent pas. Au sein des générations de moins de 50 ans, ceux qui ne disposent pas d'un support massif de leurs parents resteront locataires à vie.

Quelles sont dans ce contexte les perspectives d'évolution des classes moyennes françaises ?

Il faut s'attendre à l'issue de cette décennie à un grand tournant. La génération politique qui a fait la vie politique et sociale de la France depuis 1981, et qui a contribué au legs sociologique de cette société de classes moyennes salariées vivant dans un confort intermédiaire, s'écartera progressivement de la vie politique. Il en résultera une forte déstabilisation du groupe social qui a porté ce projet politique.


Kraftwerk

Kraftwerk, o Central eléctrica, en español, esos alemanes padres del tecno y del pop electrónico, siempre son agradables de oír, pero en su música hay un Nihilismo con ene mayúscula que descorazona de verdad:



Un poema de León Felipe



Yo no sé muchas cosas,
es verdad,
digo tan sólo lo que he visto,
y he visto
que la cuna del hombre la mecen con cuentos
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos
que los huesos del hombre los entierran con cuentos
y que el miedo del hombre
ha inventado todos los cuentos.
Yo sé pocas cosas,
es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos
y sé todos los cuentos.

viernes, 9 de julio de 2010

Nuestra pobre identidad


Mucha gente anda desorientada porque cree ser
alguien; algunos incluso creen ser algo; pero esas palabras se hicieron para preguntar, son palabras incompletas que piden totalidad: por eso creerse ser, o serse, como dice Pessoa, es un dolor, aunque también una ilusión, la de ser individuos rotundos e indivisibles, yoes limitados y definidos; pero la realidad es que nadie puede ser un miembro cortado del gran cuerpo del todo (la imagen es muy clásica; hay quien dice que es de estirpe bíblica, pero se encuentra también en paganos como Cicerón). En primer lugar hay que darse cuenta de que uno no puede sentirse realizado sin los otros, como sabían bien los griegos, de que uno no es nada sin los demás; darse cuenta de ello ya es algo bueno para la salud mental y para la propia constitución de nuestra pobre identidad, que se asienta siempre en lo/los demás que somos, y sólo en eso. Ten en cuenta a los demás y serás feliz, y lo que es mejor, harás feliz a los demás haciéndolo a ti mismo, no siendo tú mismo. Sigue el consejo que puede leerse al principio de uno de mis libros favoritos, El gran Gatsby:


Cuando era más joven y más vulnerable, mí padre me dio un consejo al que no he parado de dar vueltas desde entonces.

"Siempre que sientas deseos de criticar a alguien", me dijo" recuerda que no a todo el mundo se le ha dado la ventaja que a ti".

Eso es lo único que dijo, pero como siempre hemos sido extraordinariamente reservados, comprendí que su frase encerraba un significado mucho más amplio. El resultado es que tiendo a no juzgar a nadie, costumbre que ha hecho que me relacione con muchas personas interesantes y me ha convertido también en víctima de bastantes pelmazos inveterados. Las personalidades peculiares son raudas en descubrir esta cualidad y se aferran a ella cuando la encuentran en un ser humano normal, y es por eso que en la universidad se me llegó a acusar injustamente de hacer política, porque estaba al tanto de las penas secretas de jóvenes alborotadores que eran un misterio para otros. No buscaba casi nunca aquellas confidencias: con frecuencia fingía dormir o estar preocupado, o adoptaba una actitud hostilmente irónica cuando algún signo inconfundible me hacía prever que una revelación de carácter íntimo se perfilaba en el horizonte; porque las confidencias de los jóvenes, o al menos los términos en que las expresan, suelen ser plagiarias y estar viciadas de evidentes supresiones. Suspender el juicio conlleva una esperanza infinita; todavía temo perderme algo si olvido que, como mi padre sugería de manera un tanto esnob y yo repito aquí con el mismo espíritu, la conciencia de las normas básicas de conducta se reparte de manera desigual al nacer.

Por lo que, después de haber presumido de esta forma de ejercer la tolerancia, he de confesar que tiene un límite. El comportamiento puede estar fundado sobre roca o terreno pantanoso, pero más allá de cierto punto me da igual cuál sea su base. Cuando volví de la costa Este el otoño pasado noté que deseaba vestir al mundo de uniforme para que adoptara de una vez por todas algo así como una "posición de firme moral"; no deseaba más desenfrenadas excursiones con privilegiadas vislumbres del alma humana. Tan sólo Gatsby, el hombre que da título a este libro, quedaba al margen de aquella reacción mía: Gatsby, que representaba todo aquello que desprecio sinceramente. Si la personalidad es una serie ininterrumpida de gestos que tienen éxito, no hay duda de que había algo espléndido en él, cierta exaltada sensibilidad ante las promesas de la vida, como sí estuviera conectado a uno de esos complicados mecanismos que registran terremotos producidos a quince mil kilómetros de distancia. Esa sensibilidad no tiene nada que ver con la floja impresionabilidad a la que se procura ennoblecer llamándola "temperamento creador": el de Gatsby era un don extraordinario para la esperanza, una disponibilidad romántica como nunca he hallado en otra persona y no es probable que vuelva a encontrar. No; Gatsby demostró su valía al final; lo que se cebó en él fue el sucio polvo que levantaron sus sueños, eso fue lo que provocó durante algún tiempo mi desinterés por las penas infructuosas y las alicortas alegrías de los seres humanos.


Sucedió una noche, un filme clásico

O It happened One Night (1934), una película de Frank Capra que, como muchas de las suyas, parece venir de otro planeta donde la gente es mejor de lo que es. La fotografía de Joseph Walker es sencillamente impresionante: bastan las escenas del río, de la habitación de hotel y del pajar para caerse de espaldas. Y la dirección, genial, modernísima, como por ejemplo en ese memorable travelling lateral, cuando la guapísima Claudette Colbert va a ducharse a la barraca, en la escena del paso a nivel o en el romántico cruce del río con la chica en brazos; también la dirección de actores, cuya manufactura sólo puede adeudarse a un gran narrador como él, que llevaba ya 23 filmes a sus espaldas. Por no hablar del regio Clark Gable, que está tan eminente como la propia Claudette: los dos exudan química y no paran de intercambiar coñas. Sólo hay que ver la escena de las zanahorias o cómo falsamente improvisan la escena del matrimonio mal avenido: no hay nada más difícil para un actor que representar a alquien que representa. No en vano obtuvo los cinco óscars más importantes, primera vez que eso pasaba: actor, actriz, director, película, guion adaptado; en su tiempo fue un éxito tan grande que convirtió a la Columbia en una de las majors; era la primera vez que la veía, y ya la pongo entre las comedias perfectas al lado de Luna nueva de Hawks y Con faldas y a lo loco de Wilder. Es hilarante, romántica y de guion perfecto. El costumbrismo de época es inenarrable: esa manera de mojar donuts, de dormir en autobús, de cantar a coro la tradicional The man on the flying trapeze, "El joven del trapecio volante", como el título del famoso relato de William Saroyan, de hacer autostop, esos cuchitriles de motel y esos vagabundos de tren, esas mantas que caen bajo la trompeta de Jericó... Creó dos géneros a la vez: es la primera road movie y screwball comedy, itinerante entre Miami y Nueva York y compuesta por medio de contrastar caracteres; además la comedia no se había vuelto aún rígida con la famosa fórmula de guerra de sexos creada por Hawks; aquí las mujeres son femeninas y los hombres masculinos, y todos poseen la ética pura e inalienable de lo mejor del ser humano. Si alguien quiere reírse sin groserías ni sal gorda, aquí tiene el ejemplo clásico de inteligencia en una película que hay que ver. Como en la mayoría de los filmes de Capra, algo de lo mejor es su galería de personajes secundarios, tratados con tanto afecto y humanidad como los personajes principales. La película rebosa generosidad, vitalidad, descaro, ingenio, simpatía, elegancia, sensibilidad y erotismo fino (esa mano en el asiento, esos botones que le ata Gable a Colbert, ese apenas striptease que hizo bajar la venta de camisetas en los Estados Unidos); posee esa virtud sin la cual las demás son inútiles: el encanto. Y demuestra algo que ahora no se sabe hacer: deslumbrar con humildad, y se conserva tan fresca con sus ochenta añitos que hace parecer momias a las comedias de ahora.

Cosas de la Iglesia

El Papa ha nombrado al responsable de las finanzas vaticanas nuevo jefe de los Legionarios de Cristo, esa asociación de explotadores de fortunas y humilladores de mujeres fundada por el sodomita, polígamo, pederasta, drogadicto etcétera Marcial Maciel. Así queda claro qué interesa fundamentalmente al Vaticano y especialmente al burócrata y, ah sí, papa Benedicto XVI; las cuestiones de fe están de más en una empresa como la suya, responsable de las nóminas de un montón de curas honestos y sacrificados que no se merecen a un tipejo como este.

jueves, 8 de julio de 2010

Asco de España

Hasta un pulpo sabe más de fútbol que un hispanito... No es comparación muy elogiosa para los pulpos, pero ellos sabrán perdonarme, que son gente con muchos brazos para estrechar amistades. En las macetas de mi casa anidan otros animales, las palomas; dos huevos en cada una, eclosionados ya y con los polluelos haciendo prácticas de vuelo hasta el tejadillo de enfrente, sobre la callejuela peatonal. Enseguida se despobló uno de los nidos y volvió a alquilarse a otra pareja; de nuevo a esperar 21 días, lo que dura la gestación plumífera, para poder abrir la persiana sin riesgo de molestarlos o de interrumpir los solícitos cuidados columbarios. ¿Esto es mi fachada o la sección de maternidad avícola? Lo digo porque dentro de mi salón hay ocho pájaros berreando también, y yo mismo tengo dos pichoncillas muy habladoras. Sin embargo, mis palomas son mejores vecinas que algunas que yo me sé: no molestan nada de nada: empollan y zurean y comen el pan de la abuela y condecoran al viandante y nada más. Abajo, en la callejuela, lugar propicio al amor, también me suelo encontrar una escultura de roscas a la altura del museo en la que el observador avisado podrá adivinar a dos adolescentes jovencitos ardorosamente entrelazados, ora al abrigo de la penumbra, ora al escaso portal de la fachada, ora con toda desfachatez. Yo hago como que no los veo y entro en casa, y a veces se sienten vistos o culpables, no sé, y adoptan la posición formal... Que sigan, que no estoy para pasar revista al fusil en alto por descargar y las tetas izadas y me da igual y hasta me parece bien. Pájaros por todas partes. La prensa en general da asco: no sé para qué releer el mismo teatrillo de guiñol de todos los días, siempre cristobalillos y estacazos y porrazos; los periodistas también son muñecos, pero marionetas del poder económico, nunca fue político; si Paul tuviera que escoger entre Sagasta y Cánovas se hundiría para siempre en la fosa de las Marianas. Un ejemplo es cómo desacredita la prensa, la radio, la televisión, siempre impíamente, a los sindicatos, cómo oscurece y ni menciona las movilizaciones más grandes que ha habido en años, cómo esconde en algún ignoto agujero a Zapa y saca del armario, dándole brillo y mistol y quitándole el polvo con el plumero, a Rubalcaba; sólo hay que ver cómo la masa ilota e idiota se pone a repetir las consignas de memo encefaloplano que le dan hasta el vómito o cómo babea en la teta televisiva con los futbolitos mientras se muere de calor y maltrata a sus mujeres, o cómo los adolescentes se sientan en los bordillos de las aceras mirando al infinito sin nada que hacer o pensar o leer... Sólo faltaría que ganásemos el Mundial de pelotas y gente en calzoncillos el año de la reforma amoral... Qué deporte, dar patadas. Muy significativo, por no decir freudiano. En los periódicos, siempre salen las mismas caras de Bélmez de la Moraleda, siempre repitiendo sus mismas psicofonías. ¿Existen los políticos? A mí me dan miedo. Por la plaza circulan mujeres provistas sin duda de hermosura, aunque la echan a perder profiriendo con voz chillona y cochina de puta desorejada las mayores ordinarieces, perdiendo por el pico lo que tenían de delicadeza, contorno y figura; uno espera de las mujeres eso, que sean mujeres, que tengan maneras pizpiretas y digan cosas femeninas con garbo, ingenio y desenvoltura, no la serie de tacos de billar y estupideces de marca mayor que corre también entre los camioneros y los hombres de las tabernas, ni que parezcan unos pilosos y envarados guardiaciviles de bragueta abierta y mugrienta y estropajosa boca, tatuadas hasta el culo (y algo más) o donde la espalda pierde su nombre (y es el cuello) y pinchadas por todo tipo de agujas de punto o no, pues en cuestión de colgantes a algunas se le podrían poner cortinas o nihabs, por no hablar de la manía de enseñar el ombligo, que no digo esté mal, aunque sea malo para el calentamiento global; pero nada, las oyes hablar y al momento baja el precio del pescado y estás deseando a alguien con menos perfil, más de una neurona y alma de mujer y no de Chiquito de la Calzada.