domingo, 19 de diciembre de 2010

Soluciones

J. L. me ha mandado esto, lleno de sentido común, que se define como aquello que no tienen los políticos. No creo, todavía, que sea necesaria ni aun deseable la reforma propugnada por ese insigne jacobino manchego, Félix Mejía, para quien la deuda nacional no se solucionaba con cabezas políticas, sino con cabezas cortadas. Ejercicio: compárese esto con el texto de José María Carrascal, más abajo. Yo, la consecuencia que saco, es que me/nos están comiendo el coco.



España debe bajar su déficit en 9,4 puntos porcentuales en la próxima década, una de las reducciones más drásticas del mundo, según el Fondo Monetario Internacional... que además pide un recorte en las prestaciones sanitarias de nuestro país para reducir la deuda. Menudo panorama.


¿No creéis que ha llegado el momento de coger el toro por los cuernos?... y recortar primero:

ELIMINAR EL SENADO, ES UNA CÁMARA INÚTIL, DICHO POR LOS MISMOS SENADORES, NORUEGA, SUECIA, DINAMARCA, NO TIENEN SENADO, ALEMANIA SOLO 100 SENADORES, EE.UU. UN SENADOR POR CADA ESTADO.

LOS GRANDES TEÓRICOS DEL DERECHO INTERNACIONAL Y CONSTITUCIONAL (DUVERGER, JELLINEC, ETC.) OPINAN QUE ES UNA CÁMARA INNECESARIA, PRESCINDIBLE Y QUE ESTÁ EN EXTINCIÓN.

ESPAÑOLES: ¿POR QUÉ TENEMOS QUE MANTENER A 260 GANSOS, INÚTILES, UNA CÁMARA ESTÉRIL, VACÍA DE CONTENIDO, YA PASADA DE MODA?

¡¡ FUERA EL SENADO, YA !! ELIMINÁNDOLO NOS AHORRAREMOS 3.500
MILLONES DE € CADA AÑO.

ELIMINAR:

LA PENSION VITALICIA DE TODOS LOS DIPUTADOS, SENADORES Y DEMÁS
"PADRES DE LA PATRIA".

REVISAR LOS SUELDO DE ESTOS ALCALDILLOS DE TRES AL CUARTO QUE SE PONEN LOS SUELDOS QUE LES DA LA GANA (Ej. El actual de Calviá, Mallorca que
cobra más que el Presidente del Gobierno de España).

CAMBIAR LAS LEYES, Y ADEMAS DE CARCEL PARA LOS LADRONES, OBLIGAR A QUE TODO EL DINERO QUE HAN ROBADO LOS POLITICOS Y DEMAS "ADJUNTOS" VUELVA A LAS ARCAS DE LAS COMUNIDADES DONDE HAN SIDO ROBADAS. (ej:Pachulin, Pantojas, Gurtel, Camps, Matas, Munar, Malaya, 3%, etc...)

TODOS los coches oficiales (cosa que se hizo hace 40 años en los Pactos de la Moncloa y funcionó, "no es posible que tengamos mas coches oficiales que USA").

Anular TODAS las tarjetas VISA oficiales (que cada uno baile con su pañuelo) y poner un cupo reducido de cargos de confianza.

TODOS los diplomáticos excepto un embajador y un consul en cada pais. ("No es posible que malgastemos en esto mas que Alemania y El Reino Unido").

Con eso, y con rebajar un 30% las partidas 4, 6 y 7 de los PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO (adiós "transferencias a sindicatos,partidos políticos, fundaciones opacas y chupopteros varios") se ahorrarían mas de 45.000 millones de Euros, no haría falta tocar las pensiones y sueldos. Tampoco haría falta recortar 6.000 millones de Euros en inversión pública.

Congelar las pensiones es injusto, es condenar al hambre a muchos de aquellos que merecen nuestro respeto.

Reducir el sueldo de los funcionarios en general, es injusto, muchos de los cuales también merecen nuestro respeto.

Tiene razón el FMI cuando dice que "un buen plan de ajuste podría incluso acelerar la actividad económica".

CON LA MITAD DEL DINERO QUE SE RECAUDARIA CON ESTAS MEDIDAS, SE
ACABABA LA CRISIS DE CUAJO !!!!


Difundid este mensaje, ya es hora de que todos seamos conscientes de la grave situación a la que nos enfrentamos.

Una hazaña educativa contada por Vargas Llosa

Una especie de Bolaños multicultural, pero en un barrio de Estocolmo:

Mario Vargas Llosa, "Rinkeby", El País, 19/12/2010

Un colegio de un barrio del sur de Estocolmo es el espejo de lo que debería ser la sociedad humana. En él conviven niños que hablan 19 idiomas distintos y proceden de un centenar de países

Si usted visita Estocolmo, le aconsejo que, además de los museos, los palacios, el barrio antiguo y las islas, visite un modesto barrio del Sur de la ciudad llamado Rinkeby. La inmensa mayoría de sus pobladores son familias inmigrantes y, me dicen, se trata de uno de los distritos más pobres del país, aunque la idea de pobreza en Suecia, que ha alcanzado el más alto nivel de vida del mundo junto con Suiza, tenga poco que ver con lo que para el resto del planeta esta palabra significa.

Lo importante de conocer en Rinkeby es el colegio público, una institución que es un espejo de lo que debería ser la sociedad humana, el mundo entero, si prevalecieran entre nosotros los mortales la sensatez, el tino y el espíritu práctico. Hay en este colegio chicos y chicas que hablan 19 idiomas distintos y proceden de un centenar de países diferentes. Todos conocen el sueco y el inglés, pero no han perdido su lengua materna porque el colegio se las ha arreglado para que todos reciban, cuando menos una hora por semana, clases en el idioma que hablan en casa y hablaron sus ancestros. El director del colegio, Börje Ehrstrand, está convencido de que la integración de estos niños a la cultura y a los usos de Suecia es más fácil no si rechazan, sino reivindican y se sienten orgullosos de su origen. La filosofía que impregna la escuela de Rinkeby cabe en una palabra: tolerancia.

De la frenética cantidad de cosas que hice y que vi en los ocho días que acabo de pasar en Estocolmo, pocas me conmovieron tanto como la tarde que estuve en Rinkeby. Me dieron la bienvenida 19 niños y niñas, cada uno en un idioma distinto. Todos ellos constituían un verdadero abanico de las razas, las tradiciones, las religiones y las culturas del mundo. Había jovencitas escandinavas en minifalda junto a muchachas veladas del Yemen, árabes norafricanos entreverados con turcos, chilenos y chinos, atuendos extravagantes y formales. Comenzaron la función cantando canciones nórdicas relacionadas con la Navidad.

Después, vino el espectáculo. Constaba de dos partes. La primera consistía en un resumen de la vida y la obra de Alfred Nobel (1833-1896), el químico que inventó la dinamita, fue un poderoso industrial y legó su fortuna para la creación de los premios que llevan su nombre. Esta síntesis biográfica no ocultaba que el fecundo y célebre personaje había sido un socialdemócrata republicano y antimonárquico y que había pergeñado también algunas obritas literarias, con más entusiasmo que inspiración. Luego, la representación se volvió todavía más didáctica y nos explicó a los presentes en qué consistían los hallazgos y realizaciones que habían merecido este año a sus autores los premios Nobel de Medicina, Física y Química. ¡De quitarse el sombrero! La víspera, en un programa de la BBC, los propios laureados intentaron iluminarnos a los profanos sobre aquellos inventos y -creo que no hablo por mí solo- nos dejaron a todos en la luna de Babia. Estos mocosos, en cambio, a través de sus dibujos, fotografías, tarjetas y explicaciones orales, algunas impregnadas de buen humor, consiguieron darnos a los espectadores una idea bastante más precisa de aquellos logros científicos, incluido el prodigio magnético del sapo volador (la estrella de los Nobel de este año, sin la menor duda), conseguido por el físico Konstantin Novoselov.

La segunda parte consistió en contar y representar de manera resumida una novela mía, El hablador, en la que un muchacho judío peruano, limeño y de clase media, se vuelve un contador de cuentos machiguenga, es decir, vive una conversión cultural que es también una mudanza histórica, de hombre moderno y racional en un ser primitivo, mágico y religioso. Lo hicieron maravillosamente bien, ilustrando con diseños, música y estampas, los textos que iban leyendo en diferentes idiomas los distintos narradores. Me pareció estar reviviendo las interioridades de todo lo que fue la construcción de aquella historia.

Ni el barrio ni la escuela de Rinkeby fueron hace 20 años la sombra de lo que son ahora. La violencia reinaba en el lugar y las fotos de la época muestran que las aulas, patios y pasillos escolares eran un monumento a la suciedad y al desorden, en tanto que el rendimiento escolar era el más bajo del país. Fue en estas condiciones en que uno de los profesores, Börje Ehrstrand, asumió la dirección. Las reformas que introdujo fueron discutidas con los padres de familia, a los que, a partir de entonces, se les dio una participación intensa y constante en todas las actividades escolares, incluidas las didácticas. Ellos mismos y los alumnos aseguraron a partir de entonces la limpieza del local, haciendo trabajo voluntario.

Los dos primeros años son los más difíciles y en ellos la tarea primordial de la escuela es ir limando la desconfianza y la actitud huraña de los recién llegados hacia sus compañeros de carpeta que visten distinto, hablan otra lengua, adoran a otro dios. Algunos se adaptan con facilidad; los que no, tienen cursos especiales, a los que asisten los padres, asesorados por los dos psicólogos que forman parte del plantel. Generalmente, a partir del tercer año la comunicación y los intercambios son fluidos y se puede hablar de una integración en la diversidad, porque los denominadores comunes -el idioma y la aceptación del "otro"- ya forman parte de la personalidad del alumno.

La escuela de Rinkeby no solo es notable porque en ella coexistan niños y niñas de todo el espectro cultural; también, porque desde hace tres años sus alumnos figuran en el palmarés del concurso nacional de matemáticas y por los excelentes logros académicos del promedio. La demanda ha hecho que en los últimos cinco años la escuela haya crecido, que en la actualidad una cuarta parte de sus alumnos procedan de otros barrios, y que la fama de la institución vaya trascendiendo las fronteras suecas. Hace poco, la Comunidad Europea la premió como la institución que más éxito ha tenido en la prevención de la delincuencia juvenil.

Sentí mucho no haber tenido ocasión de conversar, en esa tarde tumultuosa, con Börje Ehrstrand, a fin de conocer más de cerca al autor de esta hazaña cultural y democrática que es el colegio que dirige. Pero sí visité la biblioteca y me dio gusto saber, por boca de una de las bibliotecarias, que la enseñanza de la literatura y la incitación a leer forman parte primordial del currículo de la escuela. No es de extrañar que, al revés de lo que se suele creer, que la escuela no es más que un reflejo de aquello que ocurre en la vecindad, en este caso la formidable transformación del colegio del barrio haya tenido un efecto saludable en la comunidad que lo rodea, atenuando la violencia, las disputas étnicas y religiosas, la criminalidad.

Suecia no ha sido inmune a los prejuicios contra la inmigración que, atizados por la crisis financiera y la consiguiente reducción del empleo, ha dado a partidos y movimientos extremistas, antiinmigrantes y xenófobos, una presencia política que no tenían. Por primera vez, uno de ellos ha entrado al Parlamento sueco en las últimas elecciones. No es la primera vez que ocurre así. Cuando una sociedad es víctima de alguna catástrofe, económica o política, surge la necesidad de un chivo expiatorio y, por supuesto, los inmigrantes son los blancos principales. No importa que todas las estadísticas señalen que sin la emigración los países europeos no podrían mantener los altos niveles de vida que tienen y que lo que los trabajadores extranjeros aportan a la economía de un país es muy superior a lo que de ella reciben. Pero la verdad se hace añicos contra lo que Popper llamaba el espíritu de la tribu, ese rechazo instintivo del "otro", del que no forma parte de la propia manada u horda, esa cerrazón primitiva que es el mayor obstáculo para que un país alcance la civilización.

Por eso, lo que ha conseguido el colegio de Rinkeby es tan importante y debería servir de modelo a todos los países que reciben grandes contingentes de inmigrantes y quieren evitarse los problemas que resultan de la marginación y discriminación de que estos suelen ser víctimas. Hay que empezar con los niños. Que estos aprendan a convivir con quienes tienen hablas, pieles, dioses, costumbres distintas, y que, conviviendo, vayan desprendiéndose, como de un residuo inútil, en sus propias culturas, de todo aquello que dificulta o impide la coexistencia con los otros, es la más segura manera de conseguir que más tarde, cuando sean ya hombres y mujeres, puedan vivir en paz en esa diversidad étnica y lingüística, que, nos guste o no, será el rasgo primordial del mundo cuyos umbrales ya pisamos.

Del sobregasto viene la necesidad de sobrevivir


De Carrascal, que de vez en cuando dice cosas interesantes:

Los españoles nos creíamos ricos sin serlo realmente. No sólo nos creíamos, sino que vivíamos como ricos. ¿Y qué es vivir como ricos?, me preguntarán ustedes. Pues gastar en cosas superfluas, en cosas no absolutamente necesarias. Por ejemplo, una segunda vivienda en la playa o montaña. O viajar al extranjero. O los cafetitos a media mañana. O las minivacaciones en navidad, semana santa o incluso los «puentes». Los españoles nos hemos acostumbrado a ello en pocos años, convirtiendo en parte integrante de nuestras vidas. Sin serlo realmente.

Aunque donde el gasto más se ha disparado es en nuestras tres administraciones, a cual más rumbosa. Acaba de hacerse públicas las cuenta de las autonomías, con un agujero de 107.624 millones de euros, desde los 739 de La Rioja a los 30.304 de Cataluña. Lo que ha hecho surgir la duda de si podrán devolverlos. Eso sí, con palacios de congresos, polideportivos, festejos, subvenciones de todo tipo en todas partes. Todos nuestros problemas vienen de ahí: de creernos ricos sin serlo.

El New York Times publicaba ayer en primera página un artículo escalofriante sobre las «gost towns», las ciudades fantasmas en torno a las urbes españolas, recién construidas y deshabitadas por no encontrar comprador, sin que los que compraron pisos puedan pagar la hipoteca. Lo que significa que, en realidad, pertenecen a los bancos. ¿Cuál es el agujero de los bancos españoles por dichas hipotecas incobrables?, se pregunta el periodista norteamericano. Nadie lo sabe porque bancos y cajas de ahorro ocultan esos números

sábado, 18 de diciembre de 2010

Algo sorprendente

Leo en El País que una tal María Lapiedra es licenciada en Filología y, no sé por qué, me sorprendo; yo creía que esta colega, que indudablemente es experta en lengua, la usaba para otra cosa.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Comilona

El cutre restaurante Almanzor, donde siempre que he comido he tenido que buscar la vianda con microscopio, está dirigido por un negociante, como he podido comprobar al ver que continúa la cicatera tradición del dómine Cabra. El paraíso de las anoréxicas del doctor Beato; por las lonchas de queso podría pasar un rayo de sol; los pimientos del piquillo, escasos y rellenos de morcilla arrocera de la más barata. El nulo jamón, del tocinero y descastado sin bellota. El emperador, sin patatas cortesanas. Ni copa ni chupito ni papelito de menú, para ahorrar. El pan, basto, duro y ácimo, como comunión de donatista. Los langostinos, sosos y sin sal, sin mayonesa, recién descongelados. La mesa, sin aislamiento; el mantel, sucio, usado y basto. Sin centro de mesa, sin refrescos, sin cerveza. Algún plato, sustituido a última hora. Camareros ausentes por entre las cucharachas y un precio de suplicio de treinta eurazos. Menos mal que estuvo interesante la conversación con compañeros y el vino tinto salvó lo demás, aunque a mí las borracheras me duran poquísimo por la fisonomía que gasto. Y yo, que me conformaba con unas patatas fritas y unas aceitunas... pero, en fin, los pijos del Alarcos nos merecemos algo mejor.

Mecachis en la mar

Qué agobio. Padres, madres que vienen a verte, artículos y libros por escribir, hijos y alumnos que atender, contratos que cumplir, clases que preparar y que dar, fotocopias que sacar, correo que revisar, exámenes, redacciones, dictados y trabajos que corregir, libros por leer, partes de asistencia y notas para pasar, comidas, cenas, conferencias, datos y papeles que organizar, citas que concertar, llamadas que hacer, eventos a que asistir, personas que consultar, cursos que recibir y trabajos que hacer, viajes que preparar, revistas que editar, correos que contestar, textos que corregir y meter en el procesador, pastillas que tomar, compras que realizar... y memoria para recordarlo todo en el justo orden para que todo vaya saliendo a su tiempo, incluso este blog, al que hay que dedicarle al menos cinco minutos al día.

Sé que podré.

Canis y mascachapas

Son las palabras de ahora para pintar a la juventud; mascachapas son los adoradores y adornadores del coche o tuneros, y andan, siempre que lo hacen estos nada caballeros rodantes, en chandal-pijama, plisado el cabello. Son sólo una variante más del asshole o tontolhaba común. Los canis son los gilipollas de antaño, pero en adolescente; pinas en físico masculino, pero sin caletre ni nada de James Bond, de quien dicen es como los filetes de ternera de mi infancia: duro, frío y con nervios de acero.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Antiparanoia

Desde hace años vengo sospechando que hay una especie de conspiración montada no en contra, sino a favor de mí; no para hacerme la puñeta, sino para impedir que me la hagan los demás o incluso yo mismo, en mis momentos de estupidez, cada día más frecuentes. Y si eso me ocurre a mí, siendo como soy pesimista patológico, también debe ocurrir a los demás. Una mano invisible se obstina, a Dios gracias, si no es que es por la gracia de Dios, en desviar todo dardo, toda amenaza y toda desgracia que vayan dirigidas a mí. Una especie de ángel custodio, que por esto mismo que digo debe existir y estar guardándome las espaldas como un loro guarda el hombro. de su amigo preferido. Los antiguos decían que Dios escribe recto con renglones torcidos, esto es, que hay Providencia. Los estoicos senequistas pensaban que en efecto era así. Pues yo también; hay montada una conspiración universal para impedir que introduzca la pata, que quede mal, que realice algo que pueda ir en contra y perjuicio de los demás y por tanto de mí mismo. Tengo una especie de baraka defensiva, no ofensiva, que impide a las fuerzas oscuras, incluso a las que ocasionalmente me poseen, lograr sus propósitos. Por qué será, no lo sé, pero es así , lo constato. Hay mucha gente que tropieza y se encenaga constantemente en la mala suerte por más que se obstina en evitarla; pues yo, sin intentarlo, y sin tener tampoco suerte en el sentido más positivo y lotérico del término, me siento a gusto y satifecho con mi destino y ojalá dure, y siempre que he conspirado u otros han conspirado en contra de esta especie de tao, les ha sido imposible lograr su propósito malvado y mezquino y les ha ido muy mal, peor e incluso fatal. Una especie de maldición africana se abate sobre ellos y terminan peor que jodidos. Ni siquiera yo podría hacerme mal a sabiendas; al momento me saldrían zancadillas de cualquier parte y terminaría haciendo bien o no haciendo mal, que es lo mismo. Esa es mi paranoia: un ángel, quizá siguiendo órdenes superiores, conspira para que haga bien o no demasiado mal, quizá ese ángel a quien dieron mi nombre. Este ángel es modesto: no puede hacer que acierte la primitiva ni solucionar ningún problema cósmico: lo único que hace, y bien, es señalarme por donde está la puerta de salida hacia el futuro. Bendito sea este ángel y amigo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Stefano Rodotà

Entrevista de Miguel Mora a, Stefano Rodotà Coautor de la Carta Fundamental de Derechos de la UE. "Italia es el laboratorio del totalitarismo moderno", El País, 2/12/2010

Puntal del laicismo, la democracia y el sentido común, Stefano Rodotá es un hombre exquisitamente amable. Sabio del derecho, comprometido a la antigua y heredero del activismo de Pasolini, es acaso el penúltimo humanista europeo y uno de los pocos intelectuales de referencia que quedan en esta Italia "triste y deshilachada, que solo se mira el ombligo y parece cada vez más un apéndice del Vaticano cuando se acercan los 150 años de la unidad del país".

Profesor emérito de Derecho Civil en la Universidad de La Sapienza de Roma, Rodotà, nacido en Cosenza hace 73 años, escribe libros y artículos, asiste a congresos, dirige el Festival de Derecho de Piacenza, promueve manifiestos y da la batalla civil por un sinfín de causas, de la libertad de prensa a la ética pública y la eutanasia.

Elegido diputado por el Partido Comunista Italiano en 1979, vivió la convulsa década final de la Primera República en el Parlamento y luego fue el primer presidente del Partido Democrático della Sinistra (PDS), fundado en 1991 por Achille Occhetto a partir de las cenizas del PCI. Solo un año después, quizá profetizando la que se avecinaba, abandonó la política.

Hoy enseña en universidades de todo el mundo, y como especialista en filosofía del derecho y coautor de la Carta Fundamental de Derechos de la UE, es la "tabla" de medir libertades individuales, nuevos derechos, calidad democrática y abuso de poder. Sus textos sobre la relación entre derecho e intimidad, tecnología, trabajo, información y religión se consideran clásicos.

Ahora, Trotta acaba de traducir su libro La vida y las reglas. Entre el derecho y el no derecho, un ensayo de 2006 ampliado en 2009 en el que Rodotá replantea los límites del derecho y reivindica uno nuevo, "más sobrio y respetuoso con las múltiples y nuevas formas que ha adquirido la vida humana".

El profesor denuncia la tiranía que los nuevos popes de la ley tratan de imponer a los ciudadanos: la "casta de notables" que forman juristas y abogados, los grandes despachos internacionales que "crean las reglas del derecho global por encargo de las multinacionales", los "invisibles legisladores que secuestran el instrumento jurídico, transformando una mediación técnica en una actitud sacerdotal".

El libro traza una crítica posmarxista de la jungla de las ataduras legales que frenan las libertades que traen las innovaciones técnicas y científicas. Partiendo de Montaigne ("la vida es un movimiento desigual, irregular y multiforme"), Rodotá explica cómo el "evangelio del mercado", el poder político y la religión han coproducido "una mercantilización del derecho que abre la vía a mercadear incluso con los derechos fundamentales", según se ve en asuntos tan dispares como la inmigración, las técnicas de fertilización o los avances de la biología.

Según Rodotá, esa lógica mercantilista e invasiva es "radicalmente contradictoria con la centralidad de la libertad y la dignidad", y la privatización de la legalidad en un mundo global crea enormes desigualdades, paraísos e infiernos, "lugares donde se crean nuevos derechos y libertades y otros donde el legislador pretende adueñarse de la vida de las personas".

"La paradoja es que esa disparidad, que en teoría ayuda a extender la conciencia de la igualdad por el mundo, puede consagrar una nueva ciudadanía censitaria", explica. "Si se legisla sobre los genes, el cuerpo, el dolor, la vida, los regalos o el trabajo aplicando la represión, la arrogancia y la técnica empresarial de la deslocalización, las libertades se convierten en mercancías y solo aquellos que pueden permitirse pagar pueden acceder a ellas".

Rodotà cita por ejemplo las leyes sobre los matrimonios homosexuales o la reproducción asistida, "que en Italia han creado un flujo de turistas del derecho hacia países como España y otros menos seguros como Eslovenia o Albania". Y en el lado opuesto, "los paraísos fiscales y los países que respetan menos los derechos laborales o la legislación ambiental, y así captan empresas y millonarios".

El gran reto, afirma en esta entrevista, es "salir del derecho y regresar a la vida". O, como afirma en el prólogo del libro el profesor José Luis Piñar Mañas, "vincular vida y derecho, derecho y persona, persona y libertad y dignidad; poner el derecho al servicio del ser humano, y no del poder".

Pregunta. ¿No es paradójico que un jurista alerte contra los excesos del derecho?

Respuesta. Bueno, la mayor paradoja es que el derecho, que debe solo ser una mediación sobria y sensata, se convierta en un arma prepotente y pretenda apropiarse de la vida de la gente. Esta nueva tendencia está muy ligada a las innovaciones científicas y tecnológicas. Antes nacíamos de un solo modo; desde que Robert Edwards, el flamante premio Nobel, inventó el bebé probeta, han cambiado las reglas del juego y la ley natural no se gobierna solo por la procreación natural. Hay otras oportunidades de elegir y surge el problema: ¿debe actuar el derecho? ¿Hasta dónde? A veces, su pretensión es meter en una jaula a la ciencia, oponer derecho a derechos, usar el derecho para negar libertades. ¿Es eso lícito? A veces puede parecer que lo es, por ejemplo en la clonación.

P. ¿Y otras veces?

R. A mi juicio, el derecho debe intervenir, pero sin arrogancia, sin prepotencia, sin abusar, dejando a las personas decidir de forma libre y consciente. El caso de Eluana Englaro es un ejemplo palmario del uso prepotente de la ley y, de paso, del retraso cultural y político italiano. El poder y la Iglesia decidieron, contra lo que afirma la Constitución sobre el inalienable derecho de las personas a su dignidad y a su salud, que era preciso actuar para limitar la dignidad de esa mujer sin vida cerebral y el derecho de su padre a decidir por ella. El problema no es solo el empellón autoritario del poder político, sino el insensato desafío a la norma soberana, la Constitución, y la colaboración de la Iglesia en ese ataque.

P. La Iglesia odia también las células madre. Pero la fecundación asistida fue prohibida en Italia en un referéndum popular.

R. Algunas innovaciones científicas ponen en tela de juicio la antropología profunda del ser humano. El uso y descarte de distintos embriones en las técnicas de fertilidad es una de ellas. El derecho debe acompañar esos cambios, pero no bloquearlos. Los científicos piden reglas para saber si sus avances son moral y socialmente aceptables. Un uso prepotente de la ley limita sus investigaciones, niega el avance mismo, y al hacerlo se apodera de nuestras vidas porque nos niega todo derecho, o peor todavía, se lo niega solo a algunos. Los ricos italianos pueden ir a fertilizarse a España, los pobres no. Eso produce una ciudadanía censitaria y destruye el estado social. La vida está antes que la política y el derecho.

P. ¿La Italia actual está sometida al fundamentalismo católico?

R. Italia es un laboratorio del totalitarismo moderno. El poder, al abusar del derecho, privatizarlo y tratarlo como una mercancía, da alas al fundamentalismo político y religioso, y eso mina la democracia. Los obispos italianos no admiten el testamento biológico; los alemanes propusieron un texto más avanzado que el de la izquierda italiana. Al cumplirse un año de la muerte de Eluana, Berlusconi escribió una carta a las monjitas que la cuidaron diciendo que estaba muy triste por no haber podido salvarle la vida. Admitió públicamente que el poder había tratado de adueñarse de su vida. Ahora acaba de ofrecer un Plan por la Vida a la Iglesia. Con tal de tener su apoyo para seguir gobernando, Berlusconi ha malvendido el Estado de derecho al Vaticano por cuatro perras.

P. Y los homosexuales siguen sin derechos. Y los laicos cada vez pintan menos.

R. El Tribunal Constitucional ya ha dicho al Parlamento que debe reconocer las bodas gais. La Carta de Derechos de la UE es también muy clara. Necesitamos un derecho amable, no un derecho que niegue los derechos. La religión no puede domar la libertad. La Constitución de 1948, artículo 32, dice que la ley no podrá en ningún caso violar los límites impuestos por el respeto de la vida humana. Ese artículo se hizo pensando en los experimentos nazis, con la emotividad de los procesos a los médicos en Nuremberg. ¡Y lo hizo Aldo Moro, un político católico!

P. ¿Pensó alguna vez que llegaría a añorar a la Democracia Cristiana?

R. Aquellos políticos tenían otra talla cultural. Las discusiones parlamentarias entre la DC y el PCI eran de un nivel impresionante. Gobernando la DC se hicieron las leyes del aborto y del divorcio. Sabían que la sociedad y el feminismo las exigían y entendieron que no admitirlo dañaría su credibilidad política. Muchos eran verdaderamente laicos. Tenían más sentido de la medida y más respeto. Hoy estamos en el turismo para poder nacer y para poder morir, la gente reserva sitio en los hospitales suizos para poder morir con dignidad. ¿Es posible que un Estado democrático obligue a sus ciudadanos a pedir asilo político para morir? El derecho debe gobernar esos conflictos, no alentarlos.

P. Rosa Luxemburgo decía que detrás de cada dogma había un negocio que cuidar.

R. Desde luego, imagino que la sanidad privada influye en las posiciones del Vaticano. Desde el Concilio todo ha ido a peor, y hoy Italia está gobernada por movimientos como Comunión y Liberación, que hacen negocios fabulosos con la ayuda y la anuencia del Gobierno. La mala política siempre es hija de la mala cultura. La degradación cultural es la clave del problema. Espero que el régimen político de Berlusconi acabe lo antes posible, pero recuperarnos de este desierto cultural llevará décadas. El uso de la televisión, no solo partidista, sino sobre todo embrutecedor; la degeneración del lenguaje... Todo ha ido a menos. La degradación ha ido mucho más allá del perímetro del centro derecha, y vemos en todas partes actitudes especulares a la de Berlusconi.

P. Algunos están poniendo en discusión incluso los derechos sindicales.

R. El pensamiento jurídico se ha empobrecido mucho. En los años setenta hicimos una reforma radical del derecho de familia porque la cultura de los juristas y su sentido democrático lo permitieron. Se cerraron los manicomios, se hizo el Estatuto de los Trabajadores... Hoy todo eso sería impensable.

P. La izquierda permanece impasible... ¿Por qué?

R. La recuperación de la cultura es la primera premisa para recuperar la política de izquierda. Todos dicen que debe mirar al centro, yo creo que se debe empezar por recuperar la izquierda. Craxi destruyó la socialdemocracia, el PCI se suicidó, y ese cataclismo dura todavía. Hemos perdido la primacía de la libertad, y hoy manda el uso personalista y autoritario de las instituciones. La sociedad se ha descompuesto, el país se está deshaciendo. La política hace ostentación de fuerza, y el derecho se hace migajas.

P. ¿Europa nos salvará?

R. No parece que Europa viva un momento espléndido. Crecen la xenofobia y el racismo, y la debilidad cultural de Italia se expande por el continente. Trono y altar se han aliado otra vez, ahora de manera distinta. Hoy asistimos a la fusión entre el mercado, la fe y la política, que tratan de organizarnos la vida manipulando el derecho. En Italia, la corrupción no es que no sea perseguida, es que está protegida por la ley, como en el escándalo de la Protección Civil: se derogaron la transparencia y los controles ordinarios para poder robar mejor. En los años setenta las comisiones eran de risa, y en todo caso había una compostura, un respeto por la colectividad. Craxi fue devastador, un cambio de época. Ahora, la máxima es: "Si lo hace Berlusconi, ¿por qué no voy a hacerlo yo?"

Prometeo

MANUEL VICENT, "Prometeo", en El País, 12/12/2010
Cada día hay más distancia entre los que saben mucho y los que saben poco, entre los que lo pueden todo y los que no pueden nada. Cada día son más los que obedecen ciegamente a unos pocos y es más profundo el vacío entre esos seres innombrables que ostentan el poder sin límite sobre nuestras vidas y la sociedad invertebrada que se mueve abajo como un ganado lanar. No obstante, existen unas reglas precisas para que la gente obedezca sin rebelarse, creyéndose libre. Ante todo hay que tener al público contento y culpabilizado, sin darle tiempo a pensar. En cualquier caso, será necesario agitarlo con un látigo para que baile y se divierta ante una hipotética catástrofe que se avecina. Se le azotará alegremente con espectáculos de masas, con la basura de la televisión, con un sexo imposible al alcance de la mano, con ídolos del deporte, que sobre los vertederos industriales de las ciudades erigirán unos cuerpos desnudos en las vallas publicitarias como productos deseados, pero en medio del sonido que desprende una fiesta semejante se deberá oír una voz potente que anuncie medidas dolorosas, necesarias e inevitables para salir de la crisis sin que se nos permita dejar de bailar. La voz repetirá una y otra vez que todo ha sucedido por nuestra culpa. Queríamos tener dos casas, un coche de gran cilindrada, ir de vacaciones de verano a Cancún o a esquiar a los Alpes, y no cesamos de consumir sin freno, de exigir trabajar menos y cobrar más. Protegidos por el vocabulario críptico de la alta tecnología, por el jeroglífico indescifrable de las leyes religiosas del mercado, el sistema hará que te sientas un menor de edad, ignorante y cómodo en medio de la mediocridad general, te hará correr agónicamente hacia el pesebre repleto de alfalfa y cuando te tenga del todo en sus manos te enseñará a balar. Pero recientemente ha surgido un nuevo Prometeo que ha vuelto a robar el fuego del Olimpo. El héroe mitológico se ha encarnado en Julian Assange, el creador de Wikileaks, al que han encadenado para dejarlo a merced de las alimañas. Ha sido el primero, pero pronto tendrá una legión de seguidores dispuestos a apropiarse de la alta tecnología informática, como del fuego sagrado, y entonces serán los corderos los que desafíen y suplanten a los dioses.

De médicos

Sólo voy a un banquete si se ponen tan pesados que no puedo negarme; sólo compro lotería si estoy acorralado y con la espada al cuello; esto último me parece la estupidez más grande del mundo. Para eso ingresad ese dinero en Cáritas, que hasta te dan las gracias. Pero voy a lo que iba: he ido en ayunas a que me hagan un tac; esto del tac es una tomografía axial computerizada, o sea, algo que se hace con las tic. El hospital general ciudarrealeño tiene un plano curioso de medialuna, con silueta de dentadura postiza mellada. Me hicieron desnudar y dejé la medalla de San Benito colgada. Inyectado el contraste en el brazo derecho y conteniendo el aliento, me hicieron pasar por el aro, una especie de centrifugadora que daba calorcito, más o menos por mi zona ecuatorial, tirando hacia el Trópico de Cáncer, porque la aorta, esa M-30 de mí mismo, era lo que les interesaba. Luego me despidieron amablemente, no sin olvidarme a San Benito, cuya falta sólo aprecié estando ya en la consulta del Centro de Salud. Era antigua, y tuvimos que venir por San Benito a la tarde; suerte que lo encontraron y lo guardaron. Dios se lo pague.

Tomé asiento para el desayuno con vistas a unas piernas formidables; la generosa propietaria era una rubita tan minúscula como su falda, pero que no correspondía mal a piernas tan ejemplares. Parecía hasta simpática, con esa coleta estilo cebolla. Luego, al centro de salud, a preguntar por qué tengo hemorragia en ambos pies. ¿Comienzo de diabetes?

El Mundo today


Una anciana invoca al demonio en un curso de inglés
Telecinco emite por error ocho segundos de un documental
Una discusión sobre Dostoievski enfrenta a dos bandas de Latin Kings
La NASA entrena a gitanos para que recojan chatarra espacial
Un alijo de cocaína en mal estado deja a España sin creativos publicitarios
Tàpies reniega de su obra tras graduarse la vista
El 90% de las adolescentes españolas califica su situación de “súper fuerte”
Ramoncín denuncia a su madre por llevar una foto suya en la cartera
Añaden un vasco a la tabla periódica
Belén Esteban propone revisar la política fiscal europea

domingo, 12 de diciembre de 2010

Jon Juaristi

Recientemente convertido al judaísmo, este filólogo vasco irónico y harto de nacionalismos -es un placer leer su El bosque originario- escribe una poesía con una mala leche y un humor que me encandila, pero en este género se prodiga poco. Sólo hay alguien parecido en el panorama lírico actual, y es Luis Alberto de Cuenca. A Juaristi me lo crucé una vez en una de las escaleras de la Biblioteca Nacional, bajando de su despacho y resoplando por sus kilos de tonelaje; me miró por encima de sus gafas con algo de susto y dio un respingo, quizá porque soy el sosias de un vasco terrorista llamado Zabala, y el hombre no las tiene todas consigo, perseguido como estaba y está por las amenazas de muerte de ETA, movimiento en el cual figuró cuando era joven, ignorante y trotskista. Ya no dirige la Biblioteca Nacional, pero de vez en cuando escribe en el Abc y lo leo siempre con gusto y simpatía, ahora que se ha vuelto un simple e incurable escéptico, que apoya lo que más o menos dos tercios de los españoles: la desarticulación del estado de las autonomías y su sustitución por un modelo en el que vascos, gallegos y catalanes tengan un autogobierno menor y un menor peso en las decisiones colectivas, opinión mayoritaria que, como suele ser común en España, será ignorada por esos políticos dizque representativos que se benefician de todo caos y división.

Drogas

Odio las drogas. Sobre todo las que me afectan a mí mismo, como son el café, las medicinas, la política, la televisión o el deporte. El té, no; me despabila insuperablemente, me pone de buen humor y no me quita tanto el sueño; es más, me proporciona sueños interesantes y vistosos. En cuanto a las drogas que afectan a los demás, como son el alcohol, el tabaco, la codicia, el chismorreo y el chocolate, creo que todo el mundo las odia también.

Ah, las drogas que se venden en discotecas... esas no son drogas, son sólo estupidez.

sábado, 11 de diciembre de 2010

El danés II

Tras concertar una cita por teléfono -ella nunca abría a desconocidos-, me presenté en su casón a eso de las cinco, cuando empezó a llover, no digo que de repente, pero sí lo bastante como para llenar de lamparones la media primera página del diario que acababa de comprar. Como sabía de mi puntualidad y me había retrasado porque usé la bicileta, me acusó de haber enfriado el té que pensaba despacharse conmigo.

-Te llamé hace unos días y no me cogiste el teléfono.

Era una mujer alta, de inquisitivos ojos grises y claros, vestida con sobria distinción de muselina azul, al cuello un hermoso pañuelo de seda y, en los brazos, Miquis, su gato de angora preferido.


La sorprendí con un beso a traición en la mejilla, sabedor de que estas frivolidades mediterráneas al estilo de mi madre española no la disgustaban; entreví un brillo de vida en sus ojos radiantes, por los cuales no había pasando aún la neblina de la vejez. Entonces empezó a asediarme con el cuestionario de su curiosidad. La paré en seco.


-Tía Hanne, quiero irme de aquí. No puedo seguir más con la vida que llevo. Y no me preguntes por qué; no lo conozco ni yo mismo: lo único que sé es que en cualquier otra parte me encuentro más vivo que aquí.

Pareció disgustada un momento, pero algo me vio en la cara que la hizo asumir mi tristeza; mi tía tiene el corazón en su sitio. Supongo que la perspectiva de quedarse sin parientes cerca no debía serle nada grata.

-¿Te has olvidado ya de Amy? -dijo, enarcando una ceja.

Amy había sido un proyecto de novia ocasional, roto cuando tuvo que irse de nuevo a Pittsburg, de donde venía. Al contrario que todas esas paletas americanas, no era orgullosa ni gorda, y tenía unas enormes ganas de volver a verme. Nos seguíamos escribiendo de vez en cuando, pero yo no quería tirar de ese hilo.

-Es una amiga, nada más. Y no me gustan los Estados Unidos. Todo el que se marcha allí no vuelve.

-¿Quiere eso decir que pretendes irte para luego volver? -preguntó, irónica- No se puede decir que los jóvenes tengáis muy claro lo que queréis.

Me enfadé. Mi tía me veía todavía en calzones cortos y pescando con mi difunto padre.

-Quiero irme, de verdad. Y, si es posible, cambiar de trabajo.

Mi tía dio un largo sorbo al té con limón que se había servido y empezó a dar vueltas a una idea.

-Quizá pueda darte lo que necesitas. Pero antes de abrirte esa puerta tengo que estar segura de unas cuantas cosas.

Otro luminoso artículo del amigo Macario Polo

Eric Cantona y los bancos

Eric Cantona es un ex futbolista francés de 46 años que, entre otros equipos, jugó en el Olympique de Marsella y en el Manchester United. Se retiró en 1997 y, desde entonces, ha estado en la selección francesa de fútbol-playa como jugador y como entrenador (fue campeón del mundo en 2005), y ha aparecido en algunas películas.

Hace unas semanas, Cantona ha propuesto que la ciudadanía se rebele contra los principales motores del capitalismo, o que se dé un toque de atención, sin violencia y de manera pacífica: que cada persona acuda el 7 de diciembre a los bancos y retire de ellos todo su dinero. La idea de Cantona ha tenido mucho eco a través de redes sociales y páginas web, y miles de personas en todo el mundo parecen estar dispuestas a realizar esa acción. La British Bankers’ Association (Asociación de Banqueros Británicos) ha advertido de que «Una campaña de masas contra los bancos podría ocasionar una catástrofe del sistema» y que, en caso de que tuviera un seguimiento masivo, podría ocasionar una gravísima crisis financiera.

Juan Torres, por otro lado, es un catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, que ha sido entrevistado recientemente por el periódico digital rebelión.org. El periodista le pregunta su opinión acerca de la acción propuesta por Cantona y, en ella, descubro que los bancos tienen la obligación de disponer en efectivo de algo más del 2% de todo el dinero que tienen depositado (a este porcentaje se lo llama reserva fraccionaria o coeficiente de caja). El 98% restante lo utiliza para invertir. Extrañado por que se permita que los bancos mantengan un porcentaje tan bajísimo de liquidez, navego por Internet y lo confirmo y, además, me encuentro en la Wikipedia con un significativo ejemplo que ilustra lo que se llama el efecto multiplicador del dinero que, según entiendo, permite a los bancos enriquecerse y a los países creerse que son más ricos de lo que realmente son: ese 98% lo presta el banco a un ciudadano, que lo gasta en la adquisición de un bien y va a parar al mismo o a otro banco, que conserva a su vez otro 2% en caja y vuelve a prestar el resto. Según leo en finanzas.com, el banco ING Direct, por ejemplo, tiene 16.000 millones de euros en depósitos de sus clientes, pero si mantiene en sus cajas el mínimo exigido, es posible que no tenga más de 320 millones en billetes: si toda su clientela realizara el día 7 una llamada al teléfono naranja para retirar su dinero, no sólo su centralita se colapsaría, sino también probablemente el propio banco.

Otras fuente de inversión que tienen los bancos es la compra de deuda pública: el Estado, para financiarse, ofrece bonos, letras y pagarés con los que obtener liquidez que va devolviendo poco a poco con algunos intereses. Al parecer, la banca tiene en su poder 130.000 millones de euros de deuda pública, con lo que el Estado es uno de sus grandes deudores. Luego, cuando esos mismos bancos o cajas se encuentran con problemas, echan mano del mismo Papá Estado que les adeuda dinero.

La otra noche, en el último concierto que dio el grupo The Tumbonas en el pub irlandés Deicy Reilly’s me encontré a un viejo amigo arquitecto técnico:

—¿Y la crisis, te afecta mucho?

—No —me dijo—, nos están salvando las muchísimas tasaciones que estamos haciendo por la gente a la que se le embarga la casa por no poder pagar la hipoteca.

La vivienda pasa a ser propiedad del banco cuando uno deja de pagar las letras. Como, además, la misma vivienda ha perdido valor durante estos años (en muchos casos, además, el tasador la sobrevaloró en su día, en connivencia con el banco y con el comprador), el deudor no sólo se queda sin casa, sino que además debe abonar al banco la diferencia entre el importe por el que se le tasa la vivienda y el importe de la hipoteca pendiente: si una casa valía 100.000 euros, ahora vale 80.000 y se deben 90.000 al banco, el impagador se queda sin casa y con una deuda nueva de 10.000 euros.

En estos tiempos de tan dura crisis el BBVA, por ejemplo, ganó 2.527 millones de euros en la primera mitad de este año: pobrecicos, ay, que sus ganancias cayeron casi un 10%. Emilio Botín, presidente del Santander, espera que su banco gane este año 2010 en torno a 8.900 millones de euros: casi 1,5 billones de pesetas.

Con estas cifras y estas formas de actuar, el oficio de banquero (no el de empleado de banca, sino el de banquero) resulta, desde luego, de lo más antipático, y dan ganas de unirse a la acción que propone Cantona. Es muy posible, sin embargo, que un número muy importante de personas no tenga ya nada que retirar a esas alturas de diciembre: el fin de mes llega muy pronto para mucha gente.

El danés I

Hace unas semanas, en Madrid, me encontré caminando por la calle con un personaje y el arranque de una historia en la cabeza. Este es el comienzo del relato, que procuraré continuar mientras pueda.

EL DANÉS
I
Me marché a España porque quise cambiarme la vida antes de que la vida me cambiara a mí. Yo me aburría mucho en Dinamarca, donde nunca pasa nada... o más bien no dejamos que pase, porque eso de acaecer se considera de mal gusto; allí todo el mundo sigue la Janteloven o Ley de Jante, que ustedes, si como creo son españoles, desconocerán. Es una forma de ser que consiste, más o menos, en pasar absolutamente desapercibido, hasta para las piedras; en su idioma hay una expresión que, aunque no calca esta idiosincrasia, se acerca bastante, y es “hacerse el sueco”. Yo la reformularía así: “Permanece frío aunque te quemen las pelotas”. Quien allí se sale de lo estipulado es indeseable diga lo que diga y haga lo que haga; no tiene cara con que le conozcan. Y mi modo de ser, por lo que fuera, nunca encajó en esa caja de timidez social, desde que tengo uso de razón, por más que mi estilo de vida fuera deseable para bastantes extranjeros, o incluso para la mayoría. Porque tenía alquilada una buena casa, muy confortable, en Hellerup, un pueblo de la Hovedstaden, en Gentofte, al norte de Copenhague, y me ganaba la vida regularmente enseñando español en un Instituto. Pero me ocurrió que empecé a sentirme raro dentro de esa rutina, alienado por una insatisfacción que fue creciendo y amenazaba con volverme un molusco de sabor amargo, como me parecían todos los demás habitantes de la isla de Selandia, agarrados a la roca con fervor digno de mejor causa. Cada día ir al instituto y volver, un interminable fin de semana preparando clases o corrigiendo exámenes, leyendo el Morgenavisen o viendo la tele. Si hacía bueno y salía al jardín –en Dinarmarca no tener jardín es el supremo fracaso– me sentía observado hasta por los estorninos, que se callaban de súbito al verme con las manos en los bolsillos. Una desgana imposible me amilanaba cada vez más; a los demás profesores les bastaba con irse de vacaciones una vez al año; a mí, no: yo necesitaba urgentemente irme a hacer puñetas y, sobre todo, no volver. Y un lunes de octubre especialmente desagradable, porque soplaba un viento atroz que agitaba los abetos y los fresnos, decidí visitar al único pariente vivo que me quedaba, mi tía Hanne.
Ella vivía en Frederiksberg, un barrio elegante de Copenhague, en un caserón antiguo, rodeada de gatos y de librotes. Decía tener unos cinco mil, y no lo dudo, pues lllevaba un fichero escrupuloso de todas sus adquisiciones. Era viuda de uno de los libreros de viejo con más selecta clientela del país, y su marido le había dejado reunir su propia colección de rarezas bibliográficas en los idiomas que dominaba, a la que había agregado, cuando murió, la más pequeña que había guardado él. Esa colección estaba destinada a mí, pero yo no quería heredarla de ningún modo, porque estaba secretamente enamorado de mi tía, que era todo un personaje, incomparablemente más valioso en el gris panorama de nuestro tiempo. George Eliot habría dicho de ella que era una segunda señorita Brooke y "semejante a una bella cita, extraída de la Biblia o de algunos de nuestros más antiguos poetas, pero inserta en un periódico de hoy".

Controladores

Lo que el affaire de los controladores demuestra es que cualquier persona o colectivo con dinero (por ejemplo, los bancos, o el gobierno mismo) puede burlar cualquier norma, pasársela por el culo y reírse de todos los demás. Y todavía dirán que existe gobierno democrático; amos, anda. ¿Quién controla al gobierno controlador? El dinero, sólo el dinero y nada más que el dinero.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Un bicho y un escritor almagreño

Curioso como soy, me da por coleccionar bichos humanos. Ya he hablado en alguna ocasión de ese curioso espécimen protofascista, el canónigo de Ciudad Real doctor Mugueta, autor de Ellos y nosotros (1937) y otros libros de deleznable ideología y fanatismo asesino. Hoy he escubierto a otro, también relacionado con Ciudad Real, el dominico Albino González y Menéndez-Reigada, obispo (de los suyos) en Tenerife y Córdoba, pero que publicó presuntamente en Ciudad Real una biografía de Alberto Magno. Es falso; el libro en realidad está escrito por su hermano, que tenía las mismas siglas y por tanto pudo confundirse con él, Antonio González y Menéndez-Reigada, también fraile dominico y profesor en el convento de Almagro, aunque murió antes de la Guerra Civil y de que mataran a todos los dominicos de su convento, lo que ningún ser mínimamente humano debe aprobar. No se puede decir que Albino González reaccionara noblemente. Era un fascista con casulla. Todos sus postulados están fundados en el darwinismo social, el racismo y el ultranacionalismo (con su componente católico como principal eje vertebrador en el caso español) y en la justificación moral y legal de la eliminación física de los disidentes. Fray Albino se presenta como un ideólogo entusiasta del totalitarismo , con tintes racistas contra los judíos y otros pueblos: "Es propio de colonias y de razas inferiores el no poder atender por sí mismos la satisfacción de sus necesidades esirituales. China, Turquía, Japón no producen ni el clero ni los maestros de todo género que necesitan". Y como ha puesto de relieve el profesor tinerfeño Ricardo A. Guerra Palmero en su trabajo Ideología y beligerancia: la cruzada de Fray Albino, alentó la guerra total contra la República y propulsó la consigna de negación de misericordia o piedad con los vencidos, justificando las sacas y fusilamientos masivos de prisioneros. Firmó la Carta colectiva de los obispos españoles a los obispos de todo el mundo con motivo de la guerra en España, en la que denominaban al golpe de estado militar plebiscito armado y compuso un (exitoso, porque había que comprarlo cuando era más urgente la necesidad de pan) un Catecismo Patriótico Español (1939), recientemente reeditado (Catecismo Patriótico Español, Barcelona: Ed. Península, 2003), en el que se enseñaba a los niños ideas como que los enemigos de España eran, entre otros, el liberalismo, la democracia y los judíos. En él además se alababa hasta extremos delirantes la figura del general Franco, considerándolo enviado de Dios (pag. 59) y artífice del estado totalitario cristiano en que se ha convertido España, tras la Cruzada de Liberación (pag. 75). Como sólo se podían autorizar las labores de reconstrucción de la iglesia católica, el obispo se benefició de la protección del Caudillo y su régimen de chupamindas, lameculos y catarriberas. El historiador de la iglesia José Manuel Cuenca Toribio afirma que "el breve pontificado de aquel dominico asturiano estuvo cuajado de realizaciones, en su mayor parte positivas, que han soportado bien el paso del tiempo, juez inapelable de toda actuación humana". De forma que acumuló todo tipo de nombramientos, cargos, medallas, reconocimientos y honores, aunque sólo de los que le auparon a la gloria: asistente al Solio Pontificio, capellán y caballero secretario de las Reales Maestranzas de Sevilla y Ronda, Gran Cruz de Oro de los Cruzados de Tierra Santa, Gran Cruz de Beneficiencia, Gran Cruz Meritísima de San Raimundo de Peñafort y de Alfonso X el Sabio. Sobre este aspecto, el también dominico Carlos Romero ha afirmado que algunas de estas condecoraciones "no las llegó a sacar porque le remuerde la conciencia de humilde y pobre fraile, hijo de Santo Domingo, gastar en estos trámites un dinero que puede invertir en sus obras o en socorrer a los necesitados". En un análisis de este catecismo el teólogo liberacionista Enrique Miret Magdalena dice, referido a Fray Albino, que la dureza, la crueldad, la censura y el espionaje entre españoles son las actitudes falsamente evangélicas que se desprenden de la enseñanza de este religioso español, que no fue la única, sino sí la más frecuente y casi única en el ambiente de nuestra posguerra. Unas perlas escogidas de este enlace:

"La democracia se organiza a partir de intereses individuales cuya expresión es el voto. Según la democracia todos los hombres valen lo mismo y procura una nivelación por lo bajo, es decir, destruyendo, inutilizando y rebajando a los que son más y valen más, para ponerlos al nivel de los que valen menos. según este razonamiento, la democracia no cree en el pecado original y por eso afirma que todos los hombres son buenos. Por ello Fray Albino afirma que ni la honradez ni la inteligencia son propiamente características de la masa, siempre retardataria e incomprensiva y fácil de sugestionar... Después estaban los judíos a los que llamaba absurdos y blasfemos seguidores del Talmud que aspiran a la dominación universal mediante la aniquilación de los cristianos, en cuyas manos está el capitalismo con el que financió al separatismo, las revoluciones y las propagandas antiespañolas. Los rojos no sabían morir, por su falta de heroísmo. Sin embargo algunos conseguían ser fusilados cristianamente ya que con motivo de los fusilamientos que la justicia de Franco tuvo que hacer con los criminales rojos Fray Albino afirmaba que en privado un 60% de los que iban al paredón se confesaban, pero en público era menos del 10%. (pag. 68). La fe en Cristo y en Dios salvó a España porque sobre esa fe vino en seguida, no, había venido antes de comenzar el Movimiento, la fe en el Caudillo Franco, hombre providencial enviado por Dios". (A. Menéndez Reigada, Mina de oro para enfermos y atribulados. Imprenta Católica, Santa Cruz de Tenerife, 1941, p.249).


Por su parte Miret Magdalena resalta que el Catecismo Patriótico Español (Salamanca, 1939) de Fray Albino fue el más expresivo de los catecismos de la época.
Allí se dice que los enemigos de España son, entre otros el liberalismo, la democracia y el judaísmo. Y para aclarar bien las cosas, a las infantiles mentes de sus educandos se les enseña que todos los demócratas liberales con la Gran Cruzada han quedado vencidos. Sin embargo teme este padre dominico que no hayan sido aniquilados y se lamenta de ello porque –en su violenta postura- considera que como sabandijas ponzoñosas escóndense en mechinales inmundos, para seguir desde las sombras arrojando baba y envenenando el ambiente. La dureza, la crueldad, la censura y el espionaje entre españoles, son las actitudes falsamente evangélicas que se desprenden de la enseñanza de este religioso español, que no fue la única, sino sí la más frecuente y casi única en el ambiente de nuestra posguerra. (pg. 11). Ante el hecho evidente del adelanto de los países protestantes.... Los países protestantes son los más adelantados con una adelanto parcial, unilateral y morboso que lleva fatalmente en germen la catástrofe y la causa del relativo atraso de España en la época moderna fue el haberse olvidado de sí misma y querer vivir de prestado copiando al extranjero. Afirma este padre que los partidos políticos no subsistirán en el Estado español porque son creaciones artificiales del régimen parlamentario para dividir, inutilizar y explotar la nación. A continuación hace la apología de lo que él llama Estado totalitario cristiano que es –según él- el que tenemos en España, porque es el que conviene a la estructura y tradición de la España cristiana. Otras ideas del clérigo blanco eran que era un crimen la libertad de conciencia. Que no se podía profesar la religión que le dicta su conciencia, ni elegir la religión que más le agrade. El Gobierno, por tanto, no debe amparar la libertad de cultos, en contra incluso de nuestro teólogos clásicos como Soto y Suárez que la habían defendido en el siglo XVI para América. Al Gobierno sólo le incumbe: Profesar él primero, y amparar después, la única religión verdadera, que es la católica. Las demás libertades de enseñanza, propaganda y reunión –aceptadas como derecho inalienable del hombre por el Vaticano II- eran libertades perniciosas que no se pueden ni siquiera tolerar (pg. 13).

Hablemos algo de alguien más interesante que este asesino parcial, su hermano, el que publicó en Ciudad Real, quien escribió cosas nada destructivas, como un volumen de poemas, biografías y demás obras estimables; quizá por eso no progresó tanto como su hermanito. Este dominico escritor nació en Corias (Cangas del Narcea — Asturias) el 29 de noviembre de 1861 y murió en Sevilla el 29 de febrero de 1924. Ingresó novicio en el convento de los dominicos de Corias y terminó sus estudios en San Esteban de Salamanca (1886). Ejerció como profesor en el colegio de su Orden en Almagro (Ciudad Real) y dirigió a la vez la revista Boletín del Rosario. En 1913 asistió como definidor al Capítulo General de la Orden celebrado en Friburgo (Suiza). Entre otros cargos dentro de la Orden, ostentó el de superior en el convento de Córdoba. Escribió obras como La inmoralidad del teatro moderno (Madrid, 1899), La estética del Rosario (Cádiz, 1910), El mes de octubre (Barcelona, 1911) y Poemas líricos (Jerez, 1919). A ellas hay que añadir esta de la que hablo, la Vida de San Alberto Magno, Almagro: Tipografía de los Dominicos, sin año.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Eisenberg y la libertad

Rehago el título del gran libro de crítica cervantina de Luis Rosales por un motivo concreto. Me ha escrito dos cartas más el gran cervantista desde la cárcel estadounidense donde se encuentra, y me deprimo. Mucho. Nunca le he preguntado por qué está ahí, ni lo haré; dice que jamás ha hecho daño a nadie y yo lo creo, pero la cuestión me importa bien poco; me limito a corregir el estilo de las magníficas cartas que me envía desde el trullo, o saco, como le llaman aquí también los que tocan el piano; me llegan con cierto retraso y yo temo abrirlas, porque me siento muy mal cuando las leo. Y eso que rebosan humor. Se nota que es una defensa, la única que queda cuando no queda otra cosa. No me extraña que la literatura española, donde queda tan poca España, tenga ese rasgo por sobresaliente. Es muy cómodo ignorar a la gente que sufre, pero el sufrimiento está ahí, justo en ese ángulo oscuro donde no miramos. Qué terrible es la falta de libertad para cualquier ser humano; Cervantes lo sabía bien. Al leerlo me siento sin aire, lo que es peor, porque el aire es la vida; me doy cuenta de que todo encierro es un entierro: el de uno en la caja donde se asfixia, como en Buried; me doy cuenta de la suerte que tenemos y de lo mucho que podemos no hacer por gente como él. De momento, corregiré sus cartas y le escribiré a él y a sus amigos españoles para que escriban a su vez al juez que va a revisar su caso. Eso haré. Todos los verdaderos cervantistas lo haremos.