sábado, 25 de junio de 2011

Puntos oscuros en la historia eclesiástica manchega

¿Qué ocurrió en el "Motín de estudiantes" acaecido entre el 25 y 27 de noviembre de 1897 en el Seminario Conciliar de San Ildefonso de Toledo, que se reprodujo además en otras diócesis, como para que todos lo que han pasado por el tema lo hayan hecho de puntillas, con mucha vergüenza y poniéndose colorados? Se saldó con la interrupción por parte del Gobierno del curso hasta el nueve de febrero y numerosos expulsados. Dijo el gobernador civil de Toledo "no he conocido en mi vida revolución tan fiera como esta" y la misma reina regente María Cristina se interesó por el follón ante el arzobispo recién nombrado (sustituyendo a Antolín Monescillo y Viso, nombrado en 1892; Monescillo, que era de Corral y carlista hasta los codos, era el que decía eso de "pan y catecismo" y "si todas las religiones son iguales, no hay religión"; poco antes de morirse, con mucha oportunidad, aprobó un duro reglamento interno del Seminario que fue la mecha que encendió el polvorín) Ciriaco María Sancha y Hervás. No es poco ponderar, sobre todo teniendo en cuenta que a partir de ese año el número de vocaciones eclesiásticas dejó de crecer y empezó a bajar hasta la actualidad. ¿Cuál fue el papel del director del Seminario, nombrado el año después, Remigio Albiol? Este misterio me escama  y azuza, pero deberían investitigarlo otros, que seguramente no lo harán. 


He examinado la cuestión con prudencia; me ha ayudado bastante a despejar la cuestión un luminoso estudio de María Luisa Picón García. Por lo visto el cardenal primado y arzobispo de Toledo señor Sancha era un aldeano castellano, algo insólito en cuanto a la procedencia social de los altos eclesiásticos manchegos, y un integrista de tomo y lomo, que ni siquiera se doblegó a la autoridad de Amadeo de Saboya en Cuba cuando era canónigo y estuvo dos años en la cárcel por no acatar al obispo nombrado por el monarca; ser integrista romano en aquella época en España era algo así como ser leninista en la Trilateral: marciano, por lo menos; era un fan de la doctrina social de la iglesia y además había visitado los Estados Unidos y, lo peor de todo, anticarlista y reformador; cuando llegó a Toledo nombrado obispo auxilar, se recorrió toda la diócesis a caballo mientras maquinaba y preparaba la bomba que iba a soltar en 1885: la separación de la diócesis de Madrid de la de Toledo. Casi nada, para los ambiciosos curillas que se cocinaban en el áspero horno manchego, ansiosos todos de marcharse a Madrid y hacer carrera eclesiástica. Eso explica mucho, aunque no todo,  habiéndome leído las avisadas y nada hagiográficas eclesiografías anticlericales del semipadre José Ferrándiz, que conocía bien el paño. Pisó todos los callos posibles: los del catolicismo fanático intransigente y los del sindicalismo socialista y anarquista, al crear sindicatos católicos. Hablan de él José Martínez Ruiz, “Azorín”, en su novela La Voluntad y Pío Baroja en Camino de PerfecciónAzorín vierte su anticlericalismo y critica sobre todo su estilo literario con estas palabras: “no sale nunca de la pluma de un obispo una página elegante y calurosa. Aun los que entre ciertos elementos pseudodemocráticos pasan por cultos e inteligentes –como este Cardenal Sancha- no aciertan ni siquiera a hacer algo fríamente correcto, discretamente anodino.” Pío Baroja pone en boca de sus personajes opiniones sobre algunas de sus acciones, como se puede deducir de estas palabras: “De esta cuestión, mezclada con ideas políticas y sociales, se pasó a hablar del arzobispo de Toledo. Uno decía que era un hereje, otro que era un modernista… Se aseguraba que creía en la sugestión a distancia y en el hipnotismo, y que deseaba que el clero español estudiara y se instruyese. Con este objeto enviaba algunos curas jóvenes al extranjero. Había tenido la idea de fundar un gran periódico demócrata y católico al mismo tiempo; pero ninguno de los obispos y arzobispos le secundó, y el de Sevilla dijo que aquel era el camino de la herejía”. Azorín era por entonces anarquista y realizó un viaje a Toledo en diciembre de 1899 junto a su entonces amigo Baroja. Situó el capítulo IV de La Voluntad en dicha ciudad. Pío Baroja usó los recuerdos de ese viaje en los capítulos XX, XXI y XXII de Camino de perfección.


Cf. José Ramón Díaz Sánchez-Cid, El seminario conciliar de San Ildefonso de Toledo: cien años de historia..., p. 52 y ss.

Colombo

Señala su dedo un horizonte donde los pobres mortales no distinguimos nada, pero él sí: el continente de un crimen por descubrir. Sus telefilmes, planteados desde el punto de vista del criminal, hacían que el espectador sintiera piedad de sus torpezas y errores, sí, pero también por el acoso impío y la presión de esa piraña desalmada, que apenas abandonaba al respiro el resuello entrecortado de su víctima, volvía a morderla saliendo del resquicio menos pensado con "una última cosa", teniente inquisidor de gabardina mugrienta y arrugas de tres días, el ojo de cristal fijo y frío sobre el detalle acusador, las greñas de maldespierto, caballero rodante en ese Peugeot 50 escarabajo y padre de un perro salchicha sin nombre, un huevo duro en el bolsillo, la corbata corta, la mujer siempre desconocida y que sin duda desconocía el ser de las planchas, nombre de pila incógnito entre otros despistes y aborrecer de las armas, con afán metijoso y metomentodo de caminar por todos los vericuetos y preguntar por el dueño de la casa, casi siempre el asesino; hombre, en fin, que sabía meter el dedo en el ojo oculto del criminal más frío, prevenido y calculador.

viernes, 24 de junio de 2011

28 de Junio

El 28 de junio me es fasto. Las hojas de las vacaciones se abren a un volver de esquina y calendario (aunque les tengo pavura, ya que en mis vacas penco más que a lo largo de todo el año, escribiendo y leyendo sin tasa ni coto), y además es el kilómetro cero de mi anular cumple. Está cerca de la infinida mañanita de San Juan, esa del infante Arnaldos, que vio llegar a un marinero cantando su propio romance, y es la histórica fecha de la revuelta de Stonewall (1969), que marcó el inicio del movimiento reivindicativo gay. No soy gay, pero me caen muy simpáticos los gays y muchos de mis amigos son gays. También me caen bien los gnomos, las hadas y los longaevi. Quién sabe, igual hasta me vuelvo gay con el tiempo y me crece un vaporoso tutú sin naftalina. Pero no estoy para ponerme de pie sobre mi dedo gordo, porque me derrumbaría como una de las torres gemelas. Sé que eso de ser gay a algunos les da grima, y es algo que ni siquiera contempla su psique de aficionados al Real Madrid, e incluso al Madrid real, que es más sufrido, pero a mí me la repanfinfla; como no soy nada, es más, no tengo nada, y nací ayer, e incluso hace cinco minutos, debajo de alguna piedra o más probablemente del bordillo de alguna acera, ni siquiera tengo prejuicios, aunque me gusta estudiar los de los demás y a veces incluso los copio, por mimetismo camaleónico, no por convencimiento, porque, lo que se dice convencer convencer, nunca nadie me ha convencido de nada: tan tonto soy. Mañana me podría levantar gay como hoy me podía acostar azul prusia, bebido de manzanilla o hebefrénico. El 28 de junio, decía, es fecha curiosa; en La semilla del diablo, de Polanski, se refiere es fecha prevenida para orto del Anticristo, ese hijo de papá incierto con pezuñas cabrías y ojos de gato del natalicio final; también es la fecha en que brotó, con hacha y todo, de la cabeza de algún historiador, Enrique VIII, ese sucesor de Gilles de Rais, personaje por demás fascinante, ya que en alguna ocasión se lo tuvo por casto novio de la punzante doncella de hierro de Orleáns, Juanita de Arco, cuyo ejecutarse nunca terminó de plorar. Dizque desde entonces se perdió y no se volvió a encontrar, por más que dejara mariesposas muertas por el suelo (hablo de Guilles, que cortaba más que una Guillette). Enrique, su sucesor literario, buscaba heredero entre las piernas inglefrancas de sus cortesanas, alguna vez con un poco hablado mal francés, mientras que otro nacido el 28 de junio, el nutritivo suizo mendigo San Juan Jacobo, Rousseau entre nosotros, se deshacía de ellos en la inclusa muy ilustradamente. Los niñatos de hoy son más Juanjacos que Quiques, y muy suyos.

martes, 21 de junio de 2011

Tres películas con imaginación

He visto tres películas poco comerciales, pero que me han gustado, y no poco; de ellas, dos las vi la semana pasada, casi por pura casualidad: El violín rojo de François Girard, y Retrato de una obsesión, en título original Fur: an imaginary portrait of Diane Arbus, de un tal Steven Shainberg que, al parecer es un gran lector y adaptador de novelas decimonónicas, aunque en esta ocasión opta por hacer una versión libre de una biografía de la famosa fotógrafa de freaks Diane Arbus. Este tipo de películas me recuerda a Fotografiando hadas, de Nick Willing, que también presume de esa rara virtud: estar llena de imaginación. Porque, aunque las agrupo por esa característica, son radicalmente diferentes entre sí y lo único que tienen en común es un exasperado sentido del Romanticismo, de búsqueda de lo absoluto; en el primer caso lo absoluto es un objeto enigmático que representa el arte; en el segundo, una persona enigmática signo de toda singularidad; en el último, un mito o leyenda misteriosa.

El violín rojo está hablado en cinco idiomas distintos, desde el mandarín al italiano, alemán, inglés y francés; no voy a revelar el poético misterio final, sólo mencionar que la película transcurre en cinco momentos diferentes y conmovedores en la historia del objeto, con una estructura parecida a la de El escarabajo de Manuel Mújica Laínez; la banda sonora es irrepetible. En la segunda, Nicole Kidman demuestra que es una buena actriz además de una actriz buena, porque le he visto registros más allá de lo que creía podía alcanzar. Su piloso coprotagonista se muestra también eminente y el guion, bordeando siempre el filo de la navaja, se salva con una estructura tan hábil en sus elipsis y una cinematografía tan solvente que uno termina como metido dentro del cuadro. Y eso que el personaje real, la suicida Arbus, una especie de desecho vomitado por la sociedad ham-burguesa americana, era en realidad mucho más fascinante de lo muchísimo que aparece aquí; es evidente que su foto de las siamesas inspiró las gemelas de El resplandor, de Kubrick, pues este también judío fue fotógrafo antes que cineasta-fraile.  Fotografiando hadas da el paso que las anteriores no se atreven a dar: es puro realismo mágico, se instala en el misterio y ya no es posible salir de él sino con la cabeza al revés. La película se entenderá mejor si se lee previamente  La comunidad secreta (1691), del reverendo demonólogo escocés Robert Kirk (1644-1692), párroco de Aberfoyle desaparecido en extrañas circunstancias; ha sido traducido por Siruela. 

Sociedad condenada

Ayn Rand, en La rebelión de Atlas (1950):

"Cuando adviertas que para producir necesitas la autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando repares que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un sacrificio personal, entonces podrás afirmar sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada."

domingo, 19 de junio de 2011

La manifestación

Que todo el mundo vaya a la manifestación de hoy por la democracia real ya es necesario para que todos los que venimos diciendo lo mismo nos conozcamos y nos aglutinemos. Hay un artículo muy significativo de Manuel Rivas en El País, hoy:

A todo Napoleón le llega su Waterpolo. Il Cavaliere debe estar meditando sobre la vigencia del sabio desliz popular. En un informe sobre Italia, en The Economist, todavía se preguntan si Berlusconi es el síntoma o la causa. Tiene cara de ser las dos cosas y muchas más. De metáfora, de sinécdoque, de aliteración, de elipsis e incluso de sinalefa. Es una característica de la Era de la Incertidumbre. A los jerarcas, en general, se les ha puesto un rostro bicéfalo de casualidad y causalidad, esa mezcla de asombro y mosqueo ante una realidad indócil. Lo hemos visto estos días en España. Esa rara unanimidad para intentar satanizar la protesta de los indignados con el estigma de kale borroka,confundiendo adrede el todo pacífico con un grupo aislado de huevones. Había un cierto regusto en la acusación: ¡Por fin los pillamos! Pero en ninguna cámara de representación se han debatido las demandas que atañen muy directamente a esta democracia anquilosada: limitación de mandatos, listas abiertas, financiación de partidos, blindaje a la corrupción y una auténtica ley de transparencia pública. En el ágora griego, el heraldo que abría la asamblea preguntaba: "¿Quién quiere tomar la palabra por la ciudad?". Aquí, la iniciativa legislativa popular ha sido siempre amputada. Tampoco nosotros queremos nucleares, pero se nos imponen. En medio de la penumbra europea, los referendos en Italia tienen el efecto de la reaparición de las luciérnagas. En un artículo premonitorio, a principios de los setenta, Pasolini denunció "la desaparición de las luciérnagas". La contaminación estaba acabando con ellas y eso tenía también un significado político. A propósito de fauna, en España ha aumentando mucho la presencia del jabalí. Unos campesinos me explican que el único método efectivo para ahuyentarlo de los campos de maíz es la colocación por la noche de aparatos de radio a todo volumen y a la hora de las tertulias. ¿De qué huirán los jabalíes?

sábado, 18 de junio de 2011

Lindezas del despotismo

Ese es el título de una obra de Fernando Garrido, uno de los socialistas utópicos más importantes del siglo XIX que se movió mucho y escribió no poco, entre otras cosas, creo recordar, una denuncia muy dura de los Jesuitas, cuya Monita secreta publicó. He leído la obra en la Biblioteca Virtual Saavedra Fajardo, escrita en una prosa limpia e irónica; es una recolección de artículos: sobre la invención de la casaca; una conversación entre Voltaire y Federico de Prusia sobre el ajetreado despertar del rey de Francia; una denuncia de la tacañería de su padre y su afición a secuestrar mozos corpulentos para su ejército; un ejemplo de cómo su despotismo caía sobre cualquiera por la menor ridiculez, otro de las llamadas órdenes reservadas, etcétera, etcétera, etcétera. Era entretenido y gracioso de leer. 


Voy a poner aquí desde ahora lo que vaya leyendo y escribiendo, pues luego lo olvido tan pronto como lo veo y lo escribo y casi nunca lo consigno en estos renglones digitales, que parece van dejando de ser diario. Compré por correo electrónico -no me interesa casi nada de lo que se publica hoy- una Síntesis de la literatura española de un doctor en historia llamado Luis Gregorio Mazorriaga, impreso en Barcelona en 1949; lo poco que he podido averiguar de este hombre desconocido es que era socio del Círculo de defensores de los derechos del hombre, autor de otra Síntesis de la literatura extranjera y de una biografía de Francisco Pizarro, tal vez masón, y seguramente hermano de otro Mazorriaga (no Emeterio Mazoriaga, el editor del Caballero del Cisne que va incluso en el manuscrito de La gran conquista de Ultramar, y de quien tan mal habla el monárquico y conspirador Pedro Sainz Rodríguez, que fue alumno suyo, en sus memorias, quizá porque no le puso la nota que él creía que merecía). Es hombre de buen juicio, que se ha leído al divertidísimo Menéndez Pelayo y a Méndez Bejaranosabe muy bien ir al corazón de los asuntos. Se echan de menos los textos, ya que toda buena historia de la literatura es también una antología de pasajes significativos, pero se nota que ha leído muchas de las obras que comenta, por más que ya desde el título esboce que es mera síntesis. Veo que el conquense de El Mundo copia un epigrama de V. Maiakovski:


Si se da a Dios lo que es de Dios
y al César lo que es del César,
a mí ¿qué me queda?


Creo que un lugar muy calentito, por supuesto; no se merecía, habida cuenta de lo bien que escribía epigramas como estos, esa bala en la cabeza que se regaló.


He estado tomando café en el cada vez más siniestro Guridi y luego té en La Dolores. En el Guridi había unas putas o asimilables confraternizando con unos sinvergüenzas. En La Dolores el ambiente era menos basto; estaba un ciego perro a los pies, unos caballeros encorbatados, familiones y jovenetos; en la pantalla daban saltos unas jugadoras chinas de voley-playa que le estaban dando su tortura a unas americanas con coleta, asaz bronceadas todas. Uno, que tiene la libido bajo control y que incluso se cortaría el instrumento con gusto para que no le diera la lata, lo único que hizo, fuera de echar alguna ojeada al estirado tipo de las asiáticas, fue leer un articulito del Lanza donde decía que habían encontrado entre unas cartas del archivo del Conde de Gondomar, creo decía, dos condones de tripa de cerdo fechables, por el paquete en que estaban, entre 1815 y 1830, arqueológica curiosidad que no debe sorprender, pues esos artefactos ya se usaban en Egipto hace cinco mil años, y estaban de moda en Francia desde que el doctor Condom los prescribió.


Otro libro que he leído es el Testimonio y recuerdos de Pedro Sainz Rodríguez, el amigo de Paquito Franco, el popular genocida español que aparecía en los sellos y pesetas de mi infancia por la gracia de Dios, que maldita la gracia que podría tener. El hombre es pudoroso y pasa de puntillas sobre la etapa en que fue ministro de educación y, aunque no oculta su activo papel como uno de los fundadores del Bloque Nacional en la orquestación del golpe de estado de militares, curas y banqueros (Juan March) contra el pueblo en que consistió esa gran tropelía llamada Guerra Civil, olvida mencionar, por supuesto interesadamente, que una orden suya depuró a varias generaciones de maestros y profesores republicanos, aunque he encontrado un pasajito en su librito en que parece evoca el hecho y se muestra muy atribulado y humano, el pobrecín (Testimonio y recuerdos, Barcelona: Planeta, 1978, p. 335). Salta a propósito de describir la actitud de Franco firmando penas de muerte mientras desayunaba soconuscos con chocolate (de ahí tomó Umbral el comienzo de su Leyenda del César visionario) con una cachaza que llama "profesional" a causa de su oficio militar; entonces se compara con el enanito matarife o jifero y escribe: 


"Yo, cuando he tenido que sancionar a un funcionario por cualquier motivo, me he pasado la noche preocupado, pensando en el perjuicio que podía causarle".


Y se lo causaba, claro está y está claro, si no anda turbio. Eso era una guerra, y las guerras, como las perras, autorizan cualquier barrabasada, ya que en ellas el derecho queda suspendido, lo que él debía saber, pues lo estudió, se licenció en él y no lo aplicó; tras las guerras civiles nunca hay paz, sino victoria, que es peor, como bien escribió una de sus fulminadas víctimas, el anarquista F. F. Gómez. La hipocresía es más educada, cuando tienen que ahorcarte, que la adusta sinceridad del enano señor de culo blanco e inmaculado. Eso es lo que llamaba en un post anterior la banalidad del mal. Ejecutar, pero con bollos de chocolate; dejarte sin posibilidad de trabajar para ganarte la vida, pero con mucha preocupación y una noche de insomnio. Serrat escribió una canción irónica sobre eso, en el fondo un rap, como todo lo suyo. Cuando leí el libro de Sainz le di otra mano al artículo biográfico de la Wikipedia sobre ese hombre, de quien también me intrigó la identidad de la puta que se lio con Alfonso XIII, el general Sanjurjo y el propio Sainz Rodríguez, estudioso de la mística y putañero de costumbres, por demás como otro filólogo hispánico, don Dámaso Alonso Fernández de las Redondas, muy salido y deseoso de probar putas andaluzas, según contaba en sus memorias Castilla del Pino cuando lo recibió en Córdoba. Sainz era un gran escritor y un erudito formidable que llegó a acumular una biblioteca de veinte mil volúmenes, pero se prodigó poco entregado a sus conspiraciones y monarcagadas. Menda, que usó sus trabajos sobre Bartolomé Gallardo en su tesis sobre su amigo y correligionario comunero Félix Mejía, echa de menos sus perdidos estudios sobre el ilustrado Andrés Marcos Burriel, que desaparecieron entre llamas y bombas y habría necesitado para escribir algo de lo que tengo que escribir, pero al leer su semblanza de Francisco Franco no puedo por menos que admirarlo como historiador y como escritor, aunque se le vea algo el plumero polvoroso y la tinta calamarera, como he mencionado, en lo tocador a su coleto. Creo que esas páginas han dibujado mejor que ningunas otras el perfil de ese mediocre soldadito de plomo. ¿Puede creerse que rata de biblioteca tamaña, educada como alumno libre en su casa -hoy no sería posible, por las grotescas y goyescas leyes que hay-, se entretenía de jovencito yendo a ver oposiciones para prepararse cuando le tocara a él? Las semblanzas que hace este despabilado de la universidad española y de algunos de los personajes de entonces, como su pillo amigo Romanones, hombre sin duda de muy mejor catadura, no tienen precio. Incluso deja ver su admiración por la honestidad de Besteiro, siendo él, como era, un deshonesto profesional, como sólo puede serlo un conspirador. Me lo guardaré en alguno de los infundíbulos del hipotálamo.

jueves, 16 de junio de 2011

Tópicos

Observad cuánto tópico y falta de reflexión en los politicos que se limitan a rechazar las protestas de ese pueblo al que dicen representar sin el más mínimo gramo de reflexión o análisis. Observad cómo lo único que dan son opiniones, no reflexiones ni excusas. Ni siquiera se dan cuenta, porque no quieren darse cuenta, de que quien paga los caros helicópteros para aterrizar en los nidos de cooptación donde ponen sus huevos de serpiente son la parte digna y consciente del pueblo, aquellos a los que apalean y contra los que despotrican. Eso es lo que les dan a los que les dan (el poder) y exigen ética: palos, condenas, incomprensión, gastos inútiles. Y, aunque no tienen cardenales, ya se sienten vagamente incómodos. Creían que la cosa acababa con el verano, pero ven que dura y dura, como el conejito de Duracell. La indignación va adquiriendo modales de mosca cojonera. La daban por disuelta y resulta que se endurece y radicaliza cada vez más. Se les llena la boca diciendo que rechazan la violencia, pero entre ellos no hay heridos, sino entre los otros. Se les llena la boca diciendo que hay violentos entre los apaleados, pero el hecho es que ellos practican una violencia de diferente tipo, no física, sino intelectual, que consiste en mentir al pueblo y dejar que la violencia la ejerzan las condiciones sociales y económicas, que son las que, en manos de los banqueros, ejercen la verdadera violencia, como esa de aquel destinado a reformar las cajas y transformarlas en bancos sin interés social, que ha sido contratado después por estas (lógico, según la lógica aplicada entre políticos) y cuya primera medida ha sido triplicarse el sueldo. Olé. Condenarán a seis años a algunos "agitadores" por "intimidar a un diputado", como señala el código que ellos redactaron, mientras que en el corrillo de aprovechados de Valencia, en el de Madrid y en todos las demás sociedades de cerdomaquia reaparecen lamiéndose las prebendas  otros imputados/inocentes reyes de la mierda. Y dura, y dura...

Así, así, hasta que caiga el primer muerto que puedan aducir para provocar más.

lunes, 13 de junio de 2011

La banalidad del mal

Muchos piensan que el mal tiene cara de actor de cine; que ha ido a un casting de feos, por así decir, o que es cuando menos malencarado y oscurito, como es caricortado y negroide el señor de la escafandra que gobierna el reverso tenebroso de la fuerza. Arendt, por el contrario, que lo padeció un bastante, decía que el mal era un hombrecillo gris, banal y rutinario desprovisto de conciencia moral ante los efectos siempre lejanos de lo que hace; gente de cuello blanco, corbata y gomina que se considera medio, nunca principio ni fin, y que puede ser modélico padre de familia y eficiente funcionario del horror, aunque sólo porque ese es el esquema más rutinario y mejor trazado.


Esos hombres (y mujeres) son el mal. Que no os engañen sus trajes, sus medallas, sus timbres de gloria, sus caras, bustos y efigies de modelo acuñadas en las revistas, periódicos y pantallas: son el mal. Forman parte de un gran equipo, cuyo cometido general ni siquiera se han preocupado en discernir personalmente; para su fatalidad todo es manifestación del orden supremo, incluyendo el engorde gorrino de sus bolsillos, la anorexia de su conciencia y, por efecto de una extraña oftalmopatía e hipoacusia, el desvío de la mirada por el lado menos problemático y la sordolencia de no reconocer los tonos más agudos y estridentes, los de los gritos. Son los responsables verdaderos del crisismo, por encima de todos los otros estúpidos violentos, porque su violencia es estructural e intelectual, son los autores últimos y responsables intelectivos del crimen de lesa humanidad en que consisten el hambre, la miseria y la pobreza,  y sobre ellos debe caer todo el peso de las instituciones, la moral y la ley.


Pero no ocurre. ¿Por qué?


Porque ellos, esos hombrecillos grises, banales y rutinarios forman parte de un gran equipo, el de las instituciones, la moral y la ley. Porque esos hombrecillos son las instituciones, la moral y la ley; porque esos hombrecillos somos nosotros.


Quiero pensar que con el pensamiento y la voluntad las cosas pueden cambiar; pero como no cambien, aunque el tiempo necesario sea muy largo -ya lo ha sido- terminarán poniéndose los fundamentos para un terror peor que cualquier otro.


Aunque muchas personas de edad dicen que esto les recuerda la situación previa a la Guerra Civil, lo que yo veo es que la situación es más bien parecida a la que había en Italia antes del secuestro y asesinato de Aldo Moro.

viernes, 10 de junio de 2011

Asombroso, por Millás


¡Asombroso!
Juan José Millás 10/06/2011

El sistema es antisistema por las mismas razones que el ejército es antibelicista: porque para perpetuarse conviene mutar, que es lo que hacen los virus. No se extrañen ustedes. La literatura, cuando no es antiliteraria, es un fósil. Todo ello hace del mundo un espectáculo asombroso. Los mejores días de la vida son los que se recuerdan como soñados mientras que los mejores sueños poseen la calidad de lo real. Si Obama ha escogido como asesores económicos a los mismos que acabaron con la economía, es porque conoce bien esta mecánica. Como se comprobó recientemente en la plaza de Cataluña, en Barcelona, un buen policía antidisturbios debe ser un experto en causarlos, lo mismo que un partido xenófobo ha de llevar en sus listas a varios inmigrantes. Ahora mismo, la política española, tan desprestigiada, no ha tenido más remedio, para sobrevivir, que volverse antipolítica. De ahí que los mismos que roban, por ejemplo, en Valencia, tachen de ladrones a sus adversarios, pongamos por caso, de Toledo. En cuanto a los acusados, carecen o deben fingir que carecen de instrumentos legales para defenderse de unas imputaciones que ponen los pelos de punta al contribuyente. No les resulta difícil porque la justicia, que lógicamente es arbitraria, ayuda lo suyo a que la realidad parezca una bacanal. De ahí que la fiscalía no haya abierto todavía la boca. De una verdad que no admite discusión solemos decir que es "impepinable" como si lo "pepinable" transmitiera alguna enfermedad moral. Y ya hemos visto que no, que nuestros pepinos están libres de toda sospecha. Para sobrevivir a la idea en curso de que la actual forma de hacer política conduce a la nada, el sistema no ha tenido otro remedio que antisistematizarse, y en eso estamos. Gracias por el espectáculo. ¿Quién iba a decirnos que el mejor modo de votar sería no hacerlo?

miércoles, 8 de junio de 2011

Estaba una pastora...

Deberían censurar canciones infantiles tan violentas y obscenas como esta (es broma); también el padre Benito (o sea, Benedicto, como el Papa) es que tiene unas ideas...


Estaba una pastora 
larán, larán, larito,
estaba una pastora
haciendo requesito.

El gato la miraba,
larán, larán, larito,
el gato la miraba
con ojos golositos.

"Si me hincas la uña,
larán, larán, larito,
si me hincas la uña,
te cortaré el rabito".

La uña se la hincó,
larán, larán, larito,
la uña se la hincó
y le cortó el rabito.

Se fue a confesar,
larán, larán, larito,
se fue a confesar,
con el padre Benito.

"A vos padre me acuso,
larán, larán, larito,
a vos padre me acuso,
que le corté el rabito".

"De penitencia pongo,
larán, larán, larito,
de penitencia pongo,
que le des un besito".

El beso se lo dio,
larán, larán, larito,
el beso se lo dio,
y le creció el rabito.

Felipe Ducazcal

Hablando de otros artículos de Wikipedia que creo y amplío, hay que mencionar, aunque sea de paso, a Felipe Ducazcal, hombre interesantísimo; era un alborotador al servicio del Partido Progresista de PrimSagasta, y tenía una tertulia que llegaba hasta el amanecer en el Café de Fornos a la que asistían desde José Jackson Veyán, el dramaturgo demócrata gaditano amigo del malogrado Antonio García-Vao,  hasta el famoso perro Paco. Dirigió la famosísima Partida de la Porra, con la cual daba palizas a periodistas y políticos carcas a ritmo de Trágala y murió a consecuencia de las heridas mal curadas de un duelo en el que sustituyó al general Prim: se le alojó una bala en el oído y sólamente le llegó al cerebro veinte años después.

Juan Rico y Amat

He estado remozando la biografía de la Wikipedia de Juan Rico y Amat, el liberal doctrinario español, un carca con bastante ingenio y mala hostia. Prueba de ello es esta definición del Socialismo de su Diccionario de los políticos

Como natural consecuencia del Socialismo desaparecerán los ricos y los pobres, pues los capitales serán iguales y, cuando algún socio adelante y aumente el suyo a fuerza de trabajo y de industria, vendrá el equilibrador Socialismo y le tomará sus aumentos para reponer el capital del que desmembró el suyo por sus vicios y holgazanería. Y con tan magnífico sistema el holgazán andará gordo y bien vestido y el trabajador desnudo y extenuado, y unos trabajarán para que coman otros y otros comerán para que unos trabajen, y en las tiendas se darán de balde los géneros al que los necesite, y en las fondas y cafés no llevarán nada por lo que se consuma y no se pagará nada en los teatros y todos los socios estarán contentos y muchos de ellos morirán de felicidad. Dicen los partidarios del Socialismo que la propiedad es un robo y ellos, para castigar a los ladrones propietarios, quieren apoderarse de sus propiedades... (p. 303)

Cerdomaquia o cerdopeya política.

Para mejor describir lo que hace un político español hay que recurrir también a palabras griegas: -maquia y -peya: lo de los políticos hispanos es una cerdomaquia y una cerdopeya. A veces ingeniosa, como cuando llaman a Crackman Eduardo Manostijeras. Y mientras en su guardería los políticos se tiran las mierdas con la mano, a ver quién queda más presentable, uno, que pide silencio y compostura en vano, los manda al rincón de pensar de la guardería o lee la regla periódica de elementos: la universidad española, la que más profesores tiene y menos investiga. Este río suena y lleva agua (turbia) desde el XIX; no, XVIII; no, XVII... Bueno, dejémoslo, pues nadie va a hacer nada, que es lo que se viene haciendo -o sea, nada- desde el siglo XVI lo menos. Siempre que se intentó hacer, alguien, por lo general relacionado con el poder absoluto, apretó el freno: al comienzo del XVI, a comienzos del XIX, después de la guerra civil en el XX. Otra: Rubalcalva dice es vergonzoso que el estado enseñe cuentas. ¿Sólo de eso siente vergüenza? ¿Es que son suyas? ¿Quiere le enseñe las mías? Se ve: sólo se siente vergüenza si te descubren honrado, palabrón que en Sólo ante el peligro era antítesis de listo. En fin, quizá Rubalcalva -como Crackman, por demás- no está solo, pues cocina con chorizos para hacer migas.

Cocinar sin chorizos es para gente hambrona y sin padrinos, sin bautizar, huérfana, que no hay quien cristiane, porque no tiene nada que dar, sólo hambre. Las gachas no son de arrope.

Por no tener, ni siquiera tiene bolsillos.


Ya se sabe: partiendo de la nada, hemos alcanzado las más altas cumbres de la mierda; porque los pobres ni siquiera tienen de eso, y hay hasta quien los haría nacer sin culo. Y nos entretenemos tirándonosla con la mano.

Lo malo es que, como dice Cela, estar en la cumbre es incómodo, porque se clava en el culo.

viernes, 3 de junio de 2011

La famosa frase de Dylan



No sigas a ningún líder, sé uno de tantos.

Letras de Leonard Cohen

Por ahí andan unas traducciones nefandas, gilipuertas y equivocadas. Estas son por lo menos un punto menos literales y más exactas.


Me sentenciaron a veinte años de aburrimiento
por intentar cambiar el sistema desde dentro.
Ahora, ahora, vengo a cobrármelo:
primero tomemos Manhattan; después conquistemos Berlín.


Me guía una señal en el cielo;
me guía una marca de nacimiento en la piel;
me guía la hermosura y fulgor de nuestras armas.
Primero tomemos Manhattan; después conquistemos Berlín.


Es verdad que quería vivir contigo, nena;
me encantaba tu cuerpo, tu alma y tu ropa;
pero ¿ves esa cola moviéndose por entre la estación?
Te lo dije, te lo dije, te dije que fui uno de tantos.


Ah, me amaste cuando era perdedor,
pero ahora te molesta que quizá venza.
Sabes como detenerme,
pero no tienes bastante rigor.
Por cuántas noches recé por ello,
para que pudiera comenzar mi trabajo.
Primero tomemos Manhattan; después conquistemos Berlín.


No me gusta tu negocio de moda,  hermana;
no me gustan las drogas para mantener la línea;
no me gusta lo que le ocurrió a mi hermana;
primero tomemos Manhattan; después conquistemos Berlín.


Realmente querría vivir contigo, nena...
Te agradezco los detalles que enviaste,
el mono y su violín contrachapado;
practiqué por lqs noches y ahora estoy preparado.
Primero tomemos Manhattan; después conquistemos Berlín.


Recuerda, yo solía vivir sólo para la música.
y recuerda que yo te sostenía:
es el día del padre y todo el mundo anda herido.
Primero tomemos Manhattan; después conquistaremos Berlín.


Suzanne


Suzanne te lleva a su morada junto al río. 
Puedes oir pasar de largo las barcas. 
Gastarías toda la noche a su lado 
y sabes que anda medio loca, 
pero es esa la razón de estar allí. 


Y te ofrece té y naranjas 
venidas de la China
y, cuando tratas de decirle 
que no tienes amor que darle, 
te coge y mece en sus brazos 
para que sea el río quien conteste 
que siempre has sido su amante. 


Y quieres viajar con ella, y con ella irías a ciegas 
y sabes que en ti sí tendrá fe 
pues has tocado su cuerpo perfecto con la mente.


Jesús era marinero 
y echó a andar sobre las aguas;
empleó mucho tiempo observando 
en su torre solitaria de madera. 
Y cuando supo con certeza 
que sólo quienes se ahogaban podían verlo, 
dijo: "Todo hombre será marinero
hasta que el mar lo exonere".
Él mismo estaba desesperado 
antes que el cielo se le abriera, 
abandonado, casi humano,
y se hundió con tu saber como una piedra.


Y quieres viajar con él, y con él irías a ciegas, 
y sabes que acaso tendrás fe en él, 
pues has tocado su cuerpo perfecto con la mente.


Ahora Suzanne toma tu mano y te guía hacia el río. 
Lleva unos harapos y unas plumas 
sacados de un agujero del Ejército de Salvación. 
Y el sol se derrama meloso sobre nuestra moza de puerto 
y te muestra adónde mirar entre flores y basura.


Hay héroes corriendo por las cloacas 
y niños por la mañana tendidos por amor
y siempre lo seguirán haciendo 
mientras Suzanne pueda sostener
el espejo en que se mira.


Y quieres viajar con ella, quieres viajar a ciegas, 
y sabes que tendrá fe en ti 
porque tocó tu perfecto cuerpo con su mente.

jueves, 2 de junio de 2011

La limpieza de los sucios

Pasma ver cuántos expedientes y papeles se están tirando, quemando y enviando a la basura en los archivos autonómicos de toda Castilla la Mancha, de Toledo, de Ciudad Real, de Cuenca, de Albacete, de Guadalajara. Los traperos van a hacer su agosto; ¿no podían echar también a unos cuantos políticos a la tolva y dejarnos despolitizados? Ah, ya comprendo, esa es mierda irreciclable: no es reaprovechable ni sirve para nada. 


Como el papel, los electrones. Pasma ver cuántos ingenieros informáticos están vaciando ordenadores y dejándolos limpitos como una patena o, más bien, como la mente de un enfermo de Alzheimer. Se ve que la antigua administración quiere dejar el váter bien limpio para que la que viene pueda segregar y acumular a gusto su propia mierda. Estos políticos... 

Cánovas anuncia auditorías en todos los gobiernos regionales, pero mantiene a imputados que están bajo fianza de tres millones de euros por si se escapan en Valencia ¿puede ser alguien creíble en esas condiciones? ¿Puede un mudo hablar de vergüenza? ¿O es que está mudo de pura vergüenza? Creo que se aprovecha de esa ambigüedad. Es muy listo y a lo gallego agrega saber hacer bernardinas.

miércoles, 1 de junio de 2011

Leonard Cohen, o casi.

No puedo estar más de acuerdo con el premio Príncipe de Asturias, concedido al "depresivo no químico más poderoso del mundo" antes de que se muera del todo. Adoro la obra de este poeta canadiense, desde que en Bachillerato ya me leía algunos de sus poemas verdes y sus Flores para Hitler mi extraviado amigo, colega y poeta Fernando José Carretero Zabala, con quien quisiera tomar café alguna vez. Me extrañaba su naturalidad, eso de que escribía poemas en la mesa de la cocina, y la desvergüenza y crudeza de algunas de sus imágenes, por ejemplo cuando le presentaba a su amante un amigo que insistía en verla, y esta le dijo: "Dios, qué arcaico parece", adjetivo que le estaba que ni pintado. Tiempo más tarde pude degustar sus roncas canciones de fumador facineroso, en especial ese clásico, Suzanne, que transcurre como una plácida barca por un río y pone a Cristo como un marinero en lo alto del palo mayor; Berlín, con esos niños que miran tras los barrotes de la cuna y ese rencor hacia los malos, o ese antirromántico Chelsea hotel, cuando le dijo Janis Joplin que no se acostaba con feos, pero que con él haría una excepción, y evoco, retraigo y memoro también la hermosa canción que dedicó a Lorca y su estribillo, "Ay, Ay, Ay, Ay", que confunde el yo del idioma inglés con un quejío más lamento que flamenco. Vi un reportaje del que se me quedó retenido cómo, sin hacer caso de las preguntas que le hacían, se limitaba a contar anécdotas sobre los mendigos de Nueva York, que lo fascinaban, recién salido como estaba de una de sus periódicas fases de reclusión en un monasterio budista californiano a lo Gary Snyder. Inocente, se dejó engañar por una chica que se llevó todo su dinero, y ahora tiene que volver a trabajar, a sus años; menos mal, así podemos gozar más de su vino poético, que es un vinagre concentrado y salvaje.












De pepinos, móviles y periodistas



La gente le está cogiendo horror a los pepinos y a los móviles. No voy a decir dónde se pueden meter los pepinos y los móviles los periodistas, que insisten en asustar cotidianamente con el fin, siniestro, de vender más periódicos, lo que ni siquiera consiguen, y así les va. El día que cojamos miedo a los periodistas, a los políticos y a otros creativos publicitarios, gente más tóxica que el más tóxico pepino o móvil, habremos progresado algo. El pueblo está sitiado por el miedo que le infunden los dirigentes y sus sicarios de la comunicación rápida, tonta y sesgada; hora es ya de que, como proponía Shakespeare, tengamos miedo del miedo que tienen los demás (por ejemplo, los políticos y los periodistas, siempre miedosos de perder sus cargos) y consideremos, como decía también en Julio César, que de las cosas estúpidas la peor es tener miedo. Por lo demás, el pepino debería importarnos un pepino.

martes, 31 de mayo de 2011

Las 20 carreras más inútiles

Un periódico norteamericano ha publicado las que a su juicio son las veinte carreras con menos futuro y más inútiles que hay, por este orden. Extrañamente, solo cuatro pertenecen a materias de Humanidades, la mayoría son carreras artísticas (6) y científicas y aplicadas (10). Por supuesto, es discutible; a mí me extraña, por ejemplo, que no hayan incluido Historia:


1. Journalism (Periodismo)
2. Horticulture (Horticultura)
3. Agriculture (Agricultura)
4. Advertising (Publicidad)
5. Fashion Design (Diseño)
6. Child and Family Studies (Ciencias de la Familia)
7. Music (Solfeo)
8. Mechanical Engineering Technology (Ingeniería Mecánica)
9. Chemestry (Química)
10. Nutrition (Nutrición)
11. Human Resources (Recursos Humanos)
12. Theather (Teatro)
13. Art History (Historia del Arte)
14. Photography (Fotografía)
15. Literature (Filología)
16. Art (Arte)
17. Fine Art (Bellas Artes)
18. Psychology (Psicología)
19. English (Filología Inglesa)
20. Animal Science (Biológicas)