martes, 8 de septiembre de 2009

Té con limón, please.

Hay un yerbajo admirable que me facilita la concentración; no es precisamente el café, del que tanto he abusado, sino el té con limón. La cafeína posee cualidades envidiables, pero una no es precisamente aclarar la mente; puede servir para encender la mecha del entusiasmo, pero ese fuego se acaba enseguida. Hace falta algo que sea más duradero y sutil. El chocolate amargo con mucho cacao es demasiado explosivo, energético y calórico; su cacao puede colocar, pero para las tareas intelectivas está contraindicado; el té sí posee esa cualidad, la de facilitar la concentración, la lucidez, la frialdad, y además puedes dormir mejor con él que con la cafeína. También combate el cáncer, si se trata de té verde. Pero saber hacer un buen té es muy difícil; que se lo digan a los japoneses, con toda la ceremonia budista que le precede, o a los británicos, que lo toman para despabilarse a las cinco, en tetera, con bollos y con pastas; prepararlo es tan complejo como hacer una paella con el punto exacto de cocción del arroz o emparejar calcetines: no especialmente difícil, pero sí exige preparación, cuidado y maña para no transformarse en algo latoso. Primero hay que seleccionar la marca, que hay sus diferencias grandes y pequeñas; Lipton o Gunpowder no están mal, pero mejor que sea de hoja entera; hay que asegurarse de que está bien conservado, pues pierde el aroma enseguida si se pasa de la fecha; después la gran tarea, que es medir los tiempos de forma precisa para que se logre la temperatura adecuada y la disolución exacta. No digamos si se le impone leche; hay algunas por ahí de tetrabrik que son horrorosas (este se prepara con anís y canela); la proporción ha de ser justa y adecuada al gusto del consumidor, para no desnaturalizar el efecto; si el agua, que ha de ser purísima y tiene que haberse movido para que esté oxigenada (el sabor varía si es agua muerta; mejor agua mineral o de fuente) está demasiado caliente, te agosta el paladar cuando lo tomas, y ha de estar lo justo de frío para no mortificar, por lo que hay que reposarlo lo menos tres minutos y medio, dos si es té verde y no negro. Si no llegas el té está insípido, si te pasas amargo y fuerte. El momento exacto de echar el agua caliente es poco antes de que hierva, con unos noventa o noventa y cinco grados. Si la taza está ya caliente, mejor, así conservará mejor el calor y no perderá deprisa esos noventa grados; para eso conviene que sea de porcelana blanca muy limpia y no de cristal. La media rodaja de limón ha de ser fina como una cuchilla de Gillette y se ha de introducir antes que la bolsita, o la cucharada de té sobre el filtro, no después, porque el sabor y el aroma varían. Hay que levantar dos o tres veces la bolsita a los tres minutos exactos y agregar azúcar o miel. Así se logra ese milagro que es una taza de buen té caliente. Si queremos té frío en verano hay que usar el doble de cantidad porque pierde sabor y el hielo lo disuelve más. En esto consiste la liturgia previa a esta forma de comunión pagana.

Disparad contra la Ilustración, por Rafael Argullol

Disparad contra la Ilustración

RAFAEL ARGULLOL El País, 07/09/2009

En los últimos tiempos, algunos de los mejores profesores abandonan precipitadamente la Universidad acogiéndose a jubilaciones anticipadas. Con pocas excepciones, las causas acaban concretándose en dos: el desinterés intelectual de los estudiantes y la progresiva asfixia burocrática de la vida universitaria. La mayoría de los profesores aludidos son gentes que en su juventud apostaron por aquel ideal humanista e ilustrado que aconsejaba recurrir a la educación para mejorar a la sociedad y que ahora se baten en retirada, abatidos algunos y otros aparentemente aliviados ante la perspectiva de buscar refugio en opciones menos utópicas.

Muchos profesores abandonan la Universidad hartos del desinterés de los estudiantes

Los alumnos no saben cosas básicas y eso no les preocupa lo más mínimo

El primero de los factores es objeto de numerosos comentarios desde hace dos o tres lustros. Un amigo lo resumía con contundencia al considerar que los estudiantes universitarios eran el grupo con menos interés cultural de nuestra sociedad, y eso explicaba que no leyeran la prensa escrita, a no ser que fuera gratuita, que no acudieran a libros ajenos a las bibliografías obligatorias o que no asistieran a conferencias si no eran premiadas con créditos útiles para aprobar cursos. Aunque podría matizarse la afirmación de mi amigo, en términos generales responde a una realidad antipática pero cierta, por más que todos los implicados en el circuito de la enseñanza reconozcan que no se trata de la mayor o menor inteligencia o sensibilidad de los universitarios actuales con respecto a generaciones precedentes, sino de otra cosa.

Esta "otra cosa" es lo que ha desgastado irreparablemente a los profesores que optan por marcharse a casa. Éstos no se han sentido ofendidos tanto por la ignorancia como por el desinterés. Es decir, lo degradante no ha sido comprobar que la mayoría de estudiantes desconocen el teorema de Pitágoras -como sucede- o ignoran si Cristo pertenece al Nuevo o al Antiguo Testamento -como también sucede-, sino advertir que esos desconocimientos no representaban problema alguno para los ignorantes, los cuales, adiestrados en la impunidad ante la ignorancia, no creían en absoluto en el peso favorable que el conocimiento podía aportar a sus futuras existencias.

Naturalmente, esto es lo descorazonador para los veteranos ilustrados, quienes, tras los ojos ausentes -más soñolientos que soñadores- de sus jóvenes pupilos, advierten la abulia general de la sociedad frente a las antiguas promesas de la sabiduría. Los cachorros se limitan a poner provocativamente en escena lo que les han transmitido sus mayores, y si éstos, arrodillados en el altar del novorriquismo y la codicia, han proclamado que lo importante es la utilidad, y no la verdad, ¿para qué preferir el conocimiento, que es un camino largo y complejo, al utilitarismo de laposesión inmediata? Sería pedir milagros creer que la generación estudiantil actual no estuviera contagiada del clima antiilustrado que domina nuestra época, bien perceptible en los foros públicos, sobre todo los políticos. Ni bien ni verdad ni belleza, las antiguallas ilustradas, sino únicamente uso: la vida es uso de lo que uno tiene a su alrededor.

Esta atmósfera antiilustrada ha penetrado con fuerza también en el organismo supuestamente ilustrado y, con frecuencia, anacrónico de la Universidad. Ahí podríamos identificar la otra causa del descontento de algunos de los profesores que optan por el retiro, originando, en el caso de los mejores, una auténtica sangría intelectual para la Universidad pública, cuyo coste social nadie está evaluando. A este respecto, la renovación universitaria ha sido sumamente contradictoria en estos últimos decenios. De un lado ha existido una notable voluntad de adaptación a las nuevas circunstancias históricas, con particular énfasis en ciertas tecnologías e investigaciones de vanguardia como la biogenética; de otro lado, sin embargo, las viejas castas universitarias, rancios restos feudales del pasado, han sido sustituidos por nuevas castas burocráticas, que predican una hipotética eficacia que muchas veces roza peligrosamente el desprecio por la vertiente científica y cultural de la Universidad. En los mejores casos, por consiguiente, los centros universitarios se aproximan al funcionamiento empresarial eficaz, y en los peores, a una suerte de academia de tramposos.

Lógicamente, ni unos ni otros resultan satisfactorios para el profesor que quería adaptar el credo ilustrado al presente. Si la Universidad pública se articula sólo con intereses empresariales, está condenada a aceptar la ley de la oferta y la demanda hasta extremos insoportables desde el punto de vista científico. Los estudios clásicos o las matemáticas nunca suscitarán demandas masivas ni estarán en condiciones de competir con las carreras más utilitarias. Pero el día en que el consumo de tecnología no suscite ya ninguna curiosidad por los principios teóricos que posibilitaron el desarrollo de la técnica y la Universidad se pliegue a esa evidencia, lo más coherente será rendirse definitivamente y olvidarse de que en algún momento existió algo parecido a un deseo de verdad.

Mientras esto no suceda, al menos definitivamente, el riesgo de una Universidad excesivamente burocratizada es el triunfo de los tramposos. No me refiero, desde luego, a los tramposos ventajistas que siempre ha habido, sino a los tramposos que caen en su propia trampa. La Universidad actual, con sus mecanismos de promoción y selectividad, parece invitar a la caída. En consecuencia, los jóvenes profesores, sin duda los mejor preparados de la historia reciente y los que hubiesen podido dar un giro prometedor a nuestra Universidad, se ven atrapados en una telaraña burocrática que ofrece pocas escapatorias. Los más honestos observan con desesperanza la superioridad de la astucia administrativa sobre la calidad científica e intentan hacer sus investigaciones y escribir sus libros a contracorriente, a espaldas casi del medio académico. Los oportunistas, en cambio, lo tienen más fácil: saben que su futura estabilidad depende de una buena lectura de los boletines oficiales, de una buena selección de revistas de impacto donde escribir artículos que casi nadie leerá y de un buen criterio para asumir los cargos adecuados en los momentos adecuados. Todo eso puntúa, aun a costa de alejar de la creación intelectual y de la búsqueda científica. Pero, ¿verdaderamente tiene alguna importancia esto último en la Universidad antiilustrada que muchos se empeñan en proclamar como moderna y eficaz?

Los veteranos profesores de formación humanista que últimamente abandonan las aulas creen que sí. Por eso se retiran. No obstante, es dudoso que su gesto tenga repercusión alguna. Para tenerla debería encontrar alguna resonancia en el entorno en que se produce. No es así. Nuestra Universidad, como nuestra escuela, es un mero reflejo. La sociedad en la que vivimos no sólo no tiene intención de compartir los ideales ilustrados, juzgados ilusorios e inservibles, sino que dispara contra ellos siempre que puede. Desde el escaño, desde la pantalla, desde el estudio, desde donde sea. El pensamiento ilustrado no ha demostrado que proporcionara la felicidad. Y esto se paga.

Rafael Argullol es escritor.

Fracaso escolar: sólo México y Portugal están peor.

Sólo México y Portugal superan a España en tasa de fracaso escolar. Superamos la media de la OCDE en estudios superiores: en el grupo de edad de entre 25 y 34 años, un 39% tiene título universitario. Pero los jóvenes son otra cosa.

Informe de la OCDE

Ángel Díaz El Mundo, Madrid, martes 08/09/2009 11:21 horas

Aunque la educación española se va pareciendo cada vez más a la de los países de su entorno, hay viejas paradojas de nuestro país que perduran. Tenemos más estudios superiores que la media de los países de la OCDE [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico], pero también es más elevado nuestro fracaso escolar.

De acuerdo con el último informe Panorama de la Educación. Indicadores de la OCDE, que se acaba de presentar y cuyos datos corresponden al año 2007, el 29% de los españoles de 25 a 64 años ha completado estudios superiores, lo que nos sitúa un punto por encima del promedio de la OCDE. El problema es que casi la mitad de la población española en esa misma franja de edad, en concreto un 49%, sólo ha finalizado los estudios obligatorios. Aunque este porcentaje ha disminuido año a año (en 1997 llegaba al 69%), todavía nos sitúa muy lejos de las potencias europeas y de la OCDE. En Estados Unidos, por ejemplo, el porcentaje de alumnos que no pasa de la enseñanza obligatoria es sólo de un 12%, mientras que la media de la Unión Europea se sitúa en el 31%, aún muy por debajo de nuestras tasas de abandono escolar. De hecho, sólo México (con un 67%) y Portugal (73%) presentan resultados peores que los españoles, mientras que Italia (47%) arroja cifras similares.

Cambio de tendencia

En cualquier caso, la diferencia con los promedios europeos y de la OCDE se reduce entre las nuevas generaciones, a cuyo empuje también hay que atribuir el buen resultado obtenido en cuanto a educación superior. En el grupo de edad de entre 25 y 34 años hay un 39% de personas que poseen un título universitario o de grado superior. Sin embargo, el porcentaje se reduce entre los españoles de 55 a 64 años hasta el 16%, por debajo de la media europea (18%) y de la OCDE (20%). El documento de la OCDE también refleja los datos del informe PISA 2006, en el cual se refleja que los alumnos españoles presentan un rendimiento científico ligeramente inferior a la media de los países de la OCDE. No obstante, hay comunidades autónomas concretas, como Castilla y León y La Rioja, que presentan un nivel algo superior al de potencias como Alemania y Reino Unido

Censura y TV.


En 1982 retansmitieron por TV la serie Los gozos y las sombras, basada en la trilogía de Gonzalo Torrente Ballester y que se ha repuesto este verano en Popular TV. En la última escena del capítulo cuarto, Clara -Charo López- se abandona al autoplacer sexual de manera desgarradora y así acaba este capítulo en la serie original emitida en TVE, pero no en la reposición de Popular TV; el capítulo se acaba antes. Censura.

Los de Popular TV siguen en otra España. Y ay de lo que asoma en otros canales más religiosos, en los que sólo falta santiguarse para suicidarse de puro aburrimiento.

(El primer párrafo es una noticia tomada no literalmente de un columnista, no un plagio, que ha de ser literal; basta el más mínimo cambio o resumen para deshacer la literalidad: yo siempre copio las referencias de los textos cuando los copio íntegra y literalmente; por otra parte, cuando las noticias se difunden, pasan a ser de propiedad pública si son informaciones o hechos, no si son opiniones: los hechos son de todo el mundo, mientras que de las opiniones se suele decir que "son como el culo: todo el mundo tiene una"; además la estructura de esta nota está clara: el segundo párrafo, el estrictamente original, es un comentario -no una información- sobre el primero, formulado con mis propias palabras y separadas por espacio visible. Y para dejarlo más claro, véase el libro de Gerard Genette Palimpsestos -yo sí me lo he leído, y sus ideas, que no son mías, han sido asumidas por mí, aunque veo que no por otros- y el siguiente artículo de la Wikipedia: intertextualidad. Por cierto que también está feo no indentificarse también con apellidos, como hago yo en este blog, y criticar a otros que se toman la molestia de escribir mucho que pueda ser criticado cuando uno mismo no se ha tomado la molestia de escribir algo que pueda ser objeto de crítica, por ejemplo, un blog; "de lo que no se puede hablar, mejor es callar", como dijo Wittgenstein. Y el que se pica, ajos come. Véase el comentario)

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ronin, de John Frankenheimer


Es la última película de Frankenheimer, y el guion es solidísimo. Un trhiller a la antigua que transcurre en una Francia no tópica, con malos de primera y frases memorables: "O se es amigo, o enemigo, o parte del paisaje". Los silencios importan casi tanto como los diálogos, si uno tiene imaginación y referencias. Las interpretaciones son ajustadas, y destaca especialmente la chica; el entretenimiento, magnífico, incluso la coreografía de persecuciones automovilísticas. Por demás, no había visto un trhiller tan bueno desde Escondidos en Brujas.

También he visto Vaqueros de ciudad, una comedia protagonizada por Billy Christal, al que no suelo soportar. Para pasar el rato está bien, con un vaquero de cartón protagonizado por Jack Palance que está memorable: "Para ser feliz lo único que hay que hacer es escoger una sola cosa y agarrarse a ella con todas las fuerzas".

martes, 1 de septiembre de 2009

Un bellaco y pícaro ciudarrealeño del siglo XVII

En el Memorial histórico español, vol. XIV, se lee lo siguiente:

Con fecha del 24 de Enero dice el autor anónimo de las Noticias de Madrid:

Por dos quemados que hubo la semana pasada de parte de la Villa, sacáronse en esta de la Corte cuatro a ahorcar y uno a degollar, todos por capeadores famosos y ladrones, que no habían dejado calle en Madrid adonde no hubiesen hecho de las suyas y, entre otras, matado a un clérigo sacerdote porque no queria soltar la capa, y al duque de Hijar quitándole la suya, el broquel y la espada, aunque su Excelencia, que se precia de valiente, corrido de lo que se ha dicho, lo niega fuertemente. El degollado era Don Jerónimo de Loaysa Treviño, caballero calificado y natural de Ciudad Real, de edad de 19 años, saliendo adocenado con picaros, si bien vestido de luto. Además de haberse juntado con ellos, había acabado de matar al clérigo y en su tierra habia robado a una mujer, y a su marido, que venía en seguimiento de ella, le había dado de cuchilladas. Toda la vida habia sido bellaco y travieso, desobediente a sus padres, y así vino a tener su pago merecido, sin que el Rey le haya querido perdonar por grandes diligencias que se hicieron con S. M. Al dia siguiente hubo una sarta de diez azotados, hombres y mujeres, por ladrones y encubridores, y prendieron al hijo de D. Luis Narváez, echándole en un calabozo por ladrón y escalador de casas, y créese que le ahorcaran. Este lugar hierve de gente semejante, sin que la diligencia y cuidado de los ministros de justicia baste a remediarlo»

El presente, ese enemigo

Los jóvenes se envuelven en un fervor desmesurado por lo presente, por lo instantáneo; desde sus comunicaciones por chat, en las que cualquier referencia al pasado obsta y donde se dan palos de ciego en una sala obscura sin mueble en que tropezar; no hay referencias, ni siquiera culturales, por ejemplo ortográficas: el lenguaje se vuelve una estúpida criptografía de paleto.

Toda conversación es hueca, y cuanto más vacía es más actual, porque no tiene referente alguno, ni viene ni va, no hay pasado, no hay futuro, no hay proyección alguna; es la conversación adolescente. Demasiado jóvenes para tener un pasado a que agarrarse y que les dé seguridad, les queda un largo futuro por delante que los acongoja y acojona, por lo cual se hacen un ovillo en el presente, dan la espalda como un jano que mira hacia dentro y la situación se les ha vuelto tan agradable como hermética: se ha pasado de estar estremecidos por la angustia de ser adolescentes al confort de no ser adultos, y estar acunados e instalados por padres benevolentes en un ahora sin referentes, donde viven aislados incluso de sus propiso padres, de sus abuelos y de sus inexistentes hijos, que toman como fronteras, límites o antimodelos para no ser, con relaciones entre ellos que no son siquiera relaciones, sin compromiso, ausentes y artificiales, imitando a modelos tan vacíos como ellos que son sólo apariencia desorejada, dispersa, desordenada y estridente, una fantochada de estilo sin estilo, de cáscara sin yema, de huevo sofocado y muerto en el nido, abortado, sin nacer, ni prometer hacerlo. Una generación perdida que no levantará nada ni dejará testimonio alguno, sólo hileras de botellones y pintadas redonditas sin mensaje alguno que nadie lee, porque son sólo nominales, nombres, firmas, declaraciones de ego.

Cine. Mi nombre es Harvey Milk

He visto Mi nombre es Harvey Milk, de Gus van Sant. Es un biopic bastante realista del primer homosexual declarado que ejerció cargo político en los EE. UU., en concreto concejal por el distrito de Castro (el más gay, LGBT o maricón, táchese lo que no proceda, del país) en San Francisco, asesinado por otro concejal junto con el alcalde. Es interesante, y pese a algunos efectos melodramáticos, por lo demás poco estridentes, la historia engancha, aunque los adictos a la acción echarán de menos su dosis; hay acción, pero es acción intelectual, lucha de ideas, y eso por algunos se confunde con un dolor de cabeza; van al cine no a pensar, sino a distraerse; pueden hacerse las dos cosas perfectamente. La interpretación del actor principal, a quien ya vimos en Pena de Muerte, es memorable, pero también es verdad que es un papel goloso y fácil. Algunas frases se quedan: "Quien pasa a ser parte de una máquina, ya no puede cambiar nada porque sirve a quien gobierna la máquina". Se recitan los argumentos en pro de los derechos humanos de los gays que los que nos hacemos los tolerantes conocemos, pero ningunea, desatiende o no escucha la gran mayoría de los ignorantes sexistas, xenófobos y racistas. No soy gay, lucho contra la mayoría de mis prejuicios y creo que he puesto coto a bastantes de ellos; uno, el que me ha sido más fácil, es este: los prejuicios contra los homosexuales; no he visto nada más estúpido en mi vida. La verdad no hace daño; el daño que puede hacer es el de una operación o el que se sufre cuando se cura una herida abierta. Es un daño que redunda en nuestra propia salud y nos hace no sólo más libres, sino más fuertes. Que le echen en cara a uno lo que decía Segismundo, "el delito de nacer", ya sea mujer, gay, negro o miguelturreño, lejos de ser existencial es una memez pura y simple.

Comienzo de curso


Advienen, eminen, penden y se me sobreponen los exámenes de septiembre, amenazantes. Voy al instituto, a pesar de que mis exámenes son mañana, para creerme que ya no estoy de vacaciones, para ir cambiando el chip, aunque vaya vacaciones las mías, porque no he parado de trabajar, el primer mes corrigiendo un libro que aparecerá el año que viene, y ese segundo investigando y reformando otro. Veo a la gente y no me siento deprimido ante lo que empieza; algo es algo; este año me voy a tomar las cosas con más optimismo. En mi taquilla, dos recibos de Selectividad de la Universidad. En uno pone lo que he cobrado por corregir; en otro, la media de calificación de los exámenes. Debo ser un profesor benigno, porque la media de calificación de todos los profesores ha sido de 6,27 y la mía, por el contrario, de 7'46. Me sorprende mi regularidad; en un año saqué 7'27 y en otro 7'35. ¿Será por mi método de corrección, que tiene en cuenta la distorsión estadística del efecto halo? La tendencia es al alza, sin embargo. De 72 exámenes he puesto dos 10, dos 9'75, cinco 9'5, tres 9'25 y cuatro 9; lo más bajo que he puesto ha sido un 3, en solo un examen, dos 3'5, un 4, un 4'5, cuatro 4'75 y un 5.

No, no soy un profesor hueso o duro. Asusto mucho al principio, por mi manera de ser, la seriedad que aparento y mi cara de mala uva, pero luego ven que se puede aprobar conmigo siempre que se ejerza un trabajo honesto.

Libro del buen Folgar

Es frecuente encontrar composiciones en castellano macarrónico-medievalizante, por ejemplo de fray Josepho y de mi compañero Jerónimo Anaya, que es también un gran imitador de Quevedo y de Cervantes; uno de los libros mejores de humor al respecto es este:

Manolus Abbat, Iulius Nepote, Otros troveros del Mester de Goliardía, Libro de Buen Folgar. Ed. de Julio Borrego Nieto y Manuel María Pérez López, Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1996; 1998 primera reimpresión.

«Parece llegado el momento de proclamar la consolidación de otra escuela poética salmantina cuya existencia era conocida tan sólo por unos pocos iniciados y cofrades. Parece casi una ley histórica: lo que sucedió en el último tramo del siglo XVI y en las décadas finales del XVIII se reproduce, con las naturales variaciones, en las postrimerías de nuestra centuria. Y no es preciso conjeturar nada, porque contamos ya con la primera antología del grupo, que parece recoger las piezas más significativas de sus componentes. Se titula Libro de Buen Folgar y es un hilarante manojo de [...] setenta composiciones [que] ofrecen un variado muestrario métrico: coplas de pie quebrado, liras, sonetos, romances, 'enxiemplos' medievales en cuaderna vía y otras combinaciones -todas de impecable factura- sirven para satirizar, parodiar, increpar o narrar jocosamente acontecimientos privados o públicos en torno a cierto 'convento' medieval -que bien pudiera ser, como sugieren agudamente los anotadores, la Universidad-, en composiciones que dejan a un lado con frecuencia cualquier asomo de pudor y convierten el libro en una divertidísima y tonificante lectura. [...] Es preciso agradecer [a los autores] que hayan devuelto a la Universidad española esa sonrisa abierta y esperanzadora que parecía tener, si no perdida, sí al menos oculta, y tal onerosamente empeñada, como los libros de la vieja canción estudiantil, en el monte de piedad» (Ricardo Senabre, Abc).

domingo, 30 de agosto de 2009

Doce hombres sin piedad


Una hermosa pieza teatral de Reginald Rose adaptada muy bien al cine con Henry Fonda de protagonista en primoroso blanco y negro. He visto la película hace poco, soberbia, y cuasi calcada por la televisiva adaptación española. Pero la conclusión es falsa, no es así; si tengo que ser juzgado, prefiero un juez a doce de esos vecinos a los que uno no quisiera encontrarse en una noche sin luna, con niebla, por un callejón apartado.

Fines y medios.


Cuanto más cerca me encuentro de mis metas, menos ganas tengo de alcanzarlas, de llegar a ellas. Como en el poema Ítaca de Cavafis. Mi mujer dice que llegue de una vez. Y yo me digo ¿para qué? el sentido está en el viaje, no en el destino. Siempre me han importado más los medios que los fines; en una película americana decía un político honesto que no hay fines. Pues yo, canastos, creo que también es así en la vida. Voy a copiar el poema:

ÍTACA

Cuando empieces tu ida hacia Ítaca,
desea que el camino sea largo,
lleno de peripecias, lleno de conocimientos.
A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al encolerizado Poseidón no temas,
tales cosas en tu camino nunca las encontrarás,
si tu mirada permanece alta, si una escogida
emoción a tu alma y a tu cuerpo les guía.
A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no los encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca delante de ti.
Desea que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas estivales
en que con cuánta satisfacción, con qué alegría
entrarás en puertos por primera vez vistos.
Haz un alto en los mercados fenicios,
y adquiere hermosas cosas,
nácares y corales, ámbares y ébanos,
y sensuales perfumes de todas clases,
los más abundantes y sensuales perfumes que puedas.
Visita muchas ciudades egipcias,
aprende y aprende de los instruidos.
Siempre en tu mente ten a Itaca.
La llegada a allí es tu destino.
Pero no precipites el viaje en absoluto.
Es mejor que muchos años dure.
Y que, ya anciano, arribes a la isla,
rico con cuanto obtuviste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Itaca.
Itaca te dio el hermoso viaje.
Sin ella no hubieras emprendido el camino.
No puede darte nada más.
Aunque la encuentres pobre, Ítaca no te engañó.
Tan sabio como te has hecho, con tanta experiencia,
ahora ya habrás comprendido qué significan las Itacas.

Freud

Aparte de uno de los más grandes humoristas de todos los tiempos, Freud, a quien algunos quisieron ver como un psicólogo, también era a veces un hombre cuerdo, sensato y razonable. Prueba de ello, por ejemplo, son algunas frases célebres que se le han atribuido: "La más clara prueba de que existe vida inteligente en otros planetas es que aún no han venido a visitarnos"; "El primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra fue el fundador de la civilización"; "He aquí la gran incógnita que no he podido resolver, a pesar de mis treinta años de investigación sobre el alma femenina: ¿Qué es lo que quiere la mujer?"; "He sido un hombre afortunado en la vida: nada me fue fácil"; "La religión es comparable a la neurosis infantil.""Los buenos son los que se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad." "El niño debe intercambiar placer por dignidad social por primera vez cuando tiene que dejar de jugar con sus excrementos"; "Uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso"; "Sería muy simpático que existiera Dios, que hubiese creado el mundo y fuese una benevolente providencia; que existieran un orden moral en el universo y una vida futura; pero es un hecho muy sorprendente el que todo esto sea exactamente lo que nos sentimos forzados a desear exista"; "Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos."

El voto.


Voto significa promesa o compromiso y el voto es un acto cívico; pero si uno ve que los políticos no se portan cívicamente y son absolutamente ajenos a la verdad, al compromiso y a la solución de los problemas, si uno ve que los políticos actúan diciendo "usted vote lo que quiera, que yo haré lo que me dé la gana", lo que tiene que hacer un hombre honesto es no votar. Por eso yo, que procuro ser honesto aunque muchas veces no me dejen o no pueda serlo, no voto; y desde hace ya un montón de años. Porque, como el voto es inútil en este sistema tan pomposamente llamado democracia, el sistema debe cambiar para que lo sea. Todos los problemas de la democracia se curan con más democracia; pero los políticos quieren más poder, más cracia, y menos pueblo, menos demo. Y en una democracia como esta, donde sólo se puede escoger una cosa u otra que es más o menos más de lo mismo, más vale no votar.

sábado, 29 de agosto de 2009

Emilio González Ferrín, un ciudarrealeño desconocido

Se desconoce generalmente en Ciudad Real que tiene un hijo muy preclaro nacido además en la segunda mitad del siglo XX, Emilio González Ferrín; para informar a la gente le he escrito un artículo de Wikipedia que descubre un poco su original pensamiento. Es el siguiente:

Emilio González Ferrín, (Ciudad Real, 1965 - ), arabista, historiador y escritor español.

==Biografía==
Es doctor y profesor titular de Pensamiento Arabe e Islámico en la Universidad de Sevilla, donde dirige el Departamento de Filologías Integradas y el grupo de estudio Observatorio Mediterráneo, y ha sido profesor invitado en las universidades de El Cairo, Ammán y Damasco. Seguidor del historiador
Ignacio Olagüe, es autor de una ''Historia General de Al Andalus'' (2006) y de ''La palabra descendida: un acercamiento al Corán''(2002) que fue galardonada con el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2002, entre otros libros y artículos. Se ha interesado también por la historia del ajedrez y por el diálogo euroárabe, entre otros temas.

==Pensamiento==
Prolongando y profundizando las tesis de
Américo Castro e Ignacio Olagüe, su ''Historia General de Al-Ándalus'' sostiene que no hubo invasión ''islámica'' estrictamente hablando en la península Ibérica, ya que en el año 711 no estaban codificados ni el Corán ni tradición islámica alguna, pues a la lengua árabe le faltaban un siglo para ser lengua internacional; quienes entraron a la península Ibérica ni eran musulmanes ni hablaban árabe: desde 711 hasta 756 lo que hubo fue una guerra civil y una cantonalización de la península y la incorporación a la misma de una serie tropas mercenarias del norte de África que no son árabes ni bereberes, sino púnicas, visigodas, vándalas y bizantinas. Y quienes contendieron fueron los partidarios de los reyes visigodos Witiza y Rodrigo; los hijos de Witiza mantuvieron el control en las ciudades. Asimismo, niega la Reconquista como proyecto: se trata más bien de un mito fundacional: la pérdida de Esopaña y la alta empresa de su recuperación. Al Ándalus sería un primer renacimiento europeo, un producto genuinamente europeo, y en el siglo XIII Averroes fue prohibido en la Sorbona, en París, no en El Cairo, donde no se le leía. Además, la cultura europea de al Ándalus poseía una impronta judaica muy fuerte: todos los judíos andalusíes escribían en árabe. La negación de Al-Ándalus es un componente más del llamado "problema de España". Desde el año 1000, con los comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana y el descubrimiento de los supuestos restos de Santiago, se genera una ideologización de la religión y la península se escinde en dos tendencias: hacia Oriente y hacia Occidente, con dos peregrinaciones, a la Meca y a Santiago. La religión se transforma en ideología. Al-Ándalus es un primer renacimiento europeo, pero como está escrito en árabe los europeos no lo han reconocido como tal. La matización que hace a Américo Castro es que no hubo una España de tres culturas, sino que hubo una España de una sola cultura con tres religiones. Al-Ándalus y Sefarad son los paraísos perdidos de la cultura grecolatina, no de mitos beduinos o árabes: el islam medieval hereda a Roma, no la sustituye.

==Obras==

*''Desde la Universidad''. Sevilla,. Universidad de Sevilla. Secretariado de Publicaciones. 2008. ISBN: 978-84-472-11
*''Historia General de al-Andalus''. Córdoba. Almuzara. 2006. ISBN: 84-88586-81-7
*''Rumbo al Renacimiento''. Sevilla. Fundación Corporación Tecnológica de Andalucía. 2007
*''Die Wege Des Islam''. Berlín. Verlag. 2005. ISBN: 3-89930-126-9
*''Las Rutas del Islam en Andalucía''. Sevilla. Fundación José Manuel Lara. 2004. ISBN: 84-96152-44-8
*''La Palabra Descendida: un Acercamiento al [[Corán]]. Oviedo. Nobel. 2002. 257. ISBN: 84-8459-082-8
*''El Modernismo de [[Muhammad Abduh]]''. Madrid. Instituto Egipcio de Estudios Islámicos. 2000. 243. ISBN: 84-931366-0-3
*''Salvaciones Orientales''. Sevilla. Ediciones Guadalquivir. 1999. ISBN: 84-8093-063-2
*''El [[Ajedrez]] en la Córdoba Omeya. Córdoba. Grupo Joly. 1998. 75
*''Documentos del Diálogo Euro-Árabe''. Sevilla. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. 1997. ISBN: 84-472-0370-0
*''El Diálogo Euro-Árabe''. Madrid. Agencia Española de Cooperación Internacional. 1997. 365. ISBN: 84-7232-768-X
*''El Mediterráneo''. Sevilla. Universidad de Sevilla. Secretariado de Publicaciones. 1997. ISBN: 84-472-0385-9

Qué temo


Coincido con casi todo el mundo en mis temores: son tres, el dolor, la malignidad y la ignorancia. Pero lo que me hace pensar muchísimo son las relaciones que guardan estas tres calamidades, muy complejas y que no hay que dejar pasar a la ligera. Son tres, no se pueden reducir solo a una, y tampoco son una misma cosa. Quien tenga el remedio para reducir, no digo ya solucionar estas calamidades, habrá resuelto sus problemas en el mundo y seguramente los de la humanidad en general.

Cita de Thelma y Louise

"Todo cerebro tiene un límite y la suerte al fin se acaba" (Harvey Keitel, el policía)

viernes, 28 de agosto de 2009

Vísperas y fantasías

Las vísperas me cargan tanto el subconsciente que las paso muy negras. Entre otras cosas, la inspiración me viene a raudales y me encuentro lleno de ideas y ganas de escribir. Llevo dos noches soñando largas y complejas historias. En la pesadilla de ayer, un señor llamado Isidro Sánchez me examina con otros muchos alumnos, pero todos mis bolígrafos tienen demasiada tinta y cuando paso el brazo todo se transforma en un borrón ilegible; si pido folios no hay, y los que me dan están escritos en parte; escribo "el siglo XIX no se puede entender en España si no se comprende la figura de Juan de Dios Álvarez Mendizábal" y pienso por qué coño tengo que hablar de la desamortización; el examen no acaba nunca, pero no tengo tiempo de ponerlo todo; tengo la mesa del pupitre abarrotada con todo tipo de cosas y me siento abrumado por tantos problemas.

El segundo sueño corresponde a la noche pasada y es larguísimo; lo que recuerdo más o menos consiste en que mi mujer y yo investigamos un crimen y llegamos en coche a un pueblo donde creemos que reside el asesino; en un bar deduzco quién es y tras buscar su dirección en la guía telefónica llegamos en coche a su casa, que se encuentra en las proximidades de un puente; allí se despeña el coche en un embalse y yo salvo a mi mujer sacándola del agua, porque he tenido la precaución de abrir la puerta antes de caer. La conduzco al lugar más cercano, la residencia del asesino, una mansión que se encuentra en una hondonada inmensa parecida a la carpa invertida de un circo; allí descubrimos poco a poco que el asesino se ha refugiado en una comunidad de gente que es como él y padece una lepra o enfermedad contagiosa que transforma a la gente en criaturas deformes con dedos como gusanos. Quiero salir y no salir de ahí al mismo tiempo y ahí acaba todo.

Al ver un documental sobre eunucos, el tema me impresiona e inspira para escribir un cuento sobre un eunuco vocacional, como esas mujeres que quieren cortarse el otro pecho para evitar un segundo cáncer tras sufrir una mastectomía, por si no tuviera bastante con otro cuento que tengo a medias, El interferómetro, y esa novela que no termino a causa de los proplemas estructurales. Por otro lado, sigo con mis cábalas de descreído, coleccionando leyendas urbanas y criaturas fantásticas y personajes que casi podían serlo, como ese predicador metodista nacido en Madrid al principio del siglo XIX que terminó linchado y se aparece, según dicen, como fantasma en un lugar de Alabama, el perro negro y otras criaturas en las que no creo pero me parecen dignas de curiosidad. Mi fantasía hace horas extras. Qué cabeza tengo. Y, después de haberme pasado un mes corrigiendo la edición del teatro de Mejía, tengo que terminar la revisión de otros dos libros, entregar dos artículos y confeccionar otros dos libros. Y por supuesto, los exámenes de septiembre, los malditos exámenes de septiembre. Me siento agobiado.

jueves, 27 de agosto de 2009

El investigador, la arena y mi hija Paloma

Cada cierto tiempo a mi hija Paloma le entra la histeria por lo desordenado que está mi despacho, arrambla a barullo con los libros de mis mesas y los encierra donde más le peta. Pero algunos de esos libros son de la biblioteca pública, hay que devolverlos a tiempo, y luego no hay manera de hallar su remota manida, así que hay que volver a desordenarlo todo para encontrarlos y poder evitarme otra condena firme de la autoridad bibliotecaria. Mi expediente criminal al respecto es tan largo como la nariz de un político español: he perdido ya la cuenta de mis condenas, pues soy delincuente que no redime con el castigo y tengo que pasarme siempre meses y más meses resignado sin poder usar el carnet. Por no hablar de mis propias necesidades de investigador: ni mi hija ni mi mujer entienden que algunos de los libros los necesito para poder orientar mis pesquisas, que su posición en mi mesa es la de un astrolabio o una carta de marear para quien anda sobre las aguas sin brújula firme y que la falta de un libro al alcance de la mano es a veces más paralizante para mis proyectos que la mirada de la Medusa. El investigador es un ente dubitativo y nebuloso que se orienta a tientas y a tintas por un Egeo nocturno de ignorancia, apenas guiado por los faros difusos de intuiciones, sueños y sospechas, aunque otras veces sólo es un cansino buscador de oro que pasa el tiempo jingado sobre la criba en busca de la codiciada y luminosa pepita.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Abreviaturas latinas

Muchas abreviaturas nacen de los boticarios y farmacéuticos, quienes poblaban sus récipes de latinajos como estos:

sos: si opus sit, si fuese necesario
tds ter die sumendum para ser tomado tres veces al día
om omni mane, cada mañana
cms cras mane sumendus, para ser tomado mañana por la mañana
alt dieb alternis diebus, a días alternos
bid bis in die, dos veces al día
cont. rem. continuantur remedia que se tome sin interrupción

Otros tienen un origen legal:

spm: sine prole mascula, sin descendencia masculina
sd sine die sin día señalado
ss sensu stricto en sentido estricto
per per procurationem a favor de

martes, 25 de agosto de 2009

Retórica

Cualquiera que conozca la larga lista de prejuicios cognitivos se andará con mucho tiento antes de afirmar cualquier cosa. Muchas veces la gente se convence más con sentimientos que con razones; ese es el prejuicio cognitivo número uno, del cual se han aprovechado para medrar políticos de cualquier pelaje. Y el prejuicio cognitivo más gordo de todos es creer que se sabe algo, cuando en realidad no se sabe nada; no hay escalón más invisible para tropezar que la falta de modestia e inseguridad.

domingo, 23 de agosto de 2009

Siete rutas de la nueva poesía

MANUEL RICO El País, 22/08/2009

La diversidad estética y temática de la poesía más reciente tiene, también, un reflejo plural en el uso de cauces innovadores, impensables hace sólo una década. Internet, el blog, las redes sociales, las revistas digitales y los libros electrónicos son realidades emergentes que están ofreciendo oportunidades diversas para que sus autores se den a conocer. Sin embargo, ese nuevo ecosistema, pese a las más apocalípticas teorías post, afecta poco a la materia poesía. Y a su edición en papel. Es más: no hay poeta joven, que, pese a mostrar su obra en la red y casi en tiempo real, no aspire a ver su libro editado. Es como si en ello se albergara la legitimidad literaria. Sus referentes siguen siendo nuestros clásicos, los poetas españoles del 27 o del 50, Machado o Juan Ramón, los poetas anglosajones (incluyendo a Bukowski o a Carver) y europeos, sin desdeñar, en algunos casos, los más experimentales del pasado siglo: es decir, los mismos referentes que marcaron a anteriores generaciones, algo que se pone de relieve con sólo revisar las últimas novedades en los anaqueles de las librerías. O leyendo alguno de los siete libros que hemos seleccionado como muestra de la evolución de la poesía más joven. Se trata de libros escritos, con dos excepciones, por poetas nacidos a partir de 1977, es decir, familiarizados, desde la adolescencia, con Internet y el mundo digital, con blog abierto la mayoría. Sus libros no hablan de la quiebra del poema y del poemario convencional, sino más bien de lo contrario.

Estos libros no hablan de la quiebra del poema y del poemario convencional, sino más bien de lo contrario

Así, Déborah Vukusic (Ourense, 1979), en su entrega Guerra de identidad, se muestra como una poeta directa que no elude los aspectos más duros de la realidad y de la memoria. Poesía narrativa en la que aborda, con un verso ágil, fresco e irónico, fluido, dramatizado a veces, una suerte de autobiografía en la que el yo aparece hibridado con lo colectivo. Es decir, busca la propia identidad en un pasado que se nutre de dos realidades: la Croacia de la guerra de los Balcanes y la Galicia natal. Ésa es la particular guerra de Vukusic. En ella se encuentran y contraponen la crueldad más extrema, expresada en la figura del padre ("mi padre / el señor croata / genera frío // mata"), y una añorada felicidad con Galicia al fondo. Un libro perturbador, no carente de suturas emocionales y abierto a la historia más reciente y dramática de Europa.

De esa línea dura, poco apacible, participa Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980), autor de Otros demonios, premio Asturias Joven 2008. "No está carente de belleza / este naufragio urbano", escribe en uno de los primeros poemas del libro. Y esa belleza está en el amor irreverente, en la elección de escenarios en apariencia hostiles pero convertidos, gracias a un lenguaje despojado, casi hiriente pero lleno de ternura (una ternura seca), en refugio y protección. La mítica del fracaso, la estética de barrio y una visión llena de grietas de las relaciones personales completan una poesía intensa que, en algunos momentos, se hace crítica y "sucia" como el mundo real.

Desde el propio título, Memoría, el libro de Ben Clark (Ibiza, 1984) viene cargado con una pulsión existencial. Pese a la juventud del autor y quizá a causa de una experiencia traumática, estos poemas muestran un trasfondo pesimista. No se trata de textos ensimismados, que den la espalda a la realidad, volcados en el yo. Son versos virados hacia una memoria en claroscuro, que buscan el diálogo entre la vida y la muerte, que delatan la frágil condición humana, sólo salvable en el amor, pero en los que también viven los otros. En ellos, la memoria tiende a la evocación del vacío ("Recuerdo pocas cosas de mi infancia: / parques con jeringuillas. Y la tele") o de experiencias sombrías como la recobrada en 'Omenage a Eric'. Todo ello nos habla de una poesía raramente madura, siempre en el filo de la navaja: es decir, del abismo.

Con Tras la puerta tapiada, Francisco José Martínez Morán (Madrid, 1981) ha obtenido el último Premio Hiperión. Esta vez, el jurado ha optado por una propuesta no experimental, por un libro en el que se entrelazan, de forma equilibrada, las percepciones procedentes de lo cotidiano, del amor diario, del recuerdo vinculado al mundo de la infancia y los referentes culturales de índole diversa (Borges, Sorolla, Escher, Kavafis...). Se trata de una muestra más (hay otras en este recuento) de la persistencia, en la más joven promoción, de una poesía de las emociones, en la que el conocimiento que se persigue tiene más de explicación del yo en relación con el entorno más inmediato que de búsqueda metafísica. Explora "huellas ingobernables / en el mapa del alma".

Juan Marqués (Zaragoza, 1980), con Un tiempo libre nos ofrece un libro de celebración en el que el sujeto poético, citando a Sánchez Rosillo, parece encontrarse "totalmente de acuerdo con la vida". Aunque el verso recuerda al Guillén de "el mundo está bien hecho", la poesía de Marqués es menos objetual y más emotiva. El tiempo libre del que nos habla el libro es el que mide y descubre la luz, el de los actos más sencillos ("Quiero una vida simple, junto a ti / y después un abrigo") y el de la memoria de lo íntimo. En el fondo, la propuesta de Marqués conecta con la tradición de una lírica muy depurada, sintética, a uno y otro lado del Atlántico, uno de cuyos exponentes más próximos es el venezolano Eugenio Montejo y de los más remotos el Juan Ramón de la etapa de Estío.

Acabado en diamante, segundo libro de poemas de Javier Moreno (Murcia, 1972) y premio de la editorial La Garúa, es una muestra más de una obra poética que, desde sus primeros libros, ha descansado, en gran medida, en lo experimental, algo que ha puesto de relieve el propio Javier Moreno vinculándose a la llamada "generación nocilla". La ciencia y la poesía, el peso de las innovaciones tecnológicas y su influencia en vida y poema, la reflexión sobre sus distintas capacidades y la presencia de la imagen y de la luz como materia prima con la que fantasear y construir mundos conforman la sustancia de unos textos, tanto en prosa poética como en verso, menos vanguardistas de lo que cabría esperar y cargados de metafísica, de preguntas sin respuesta, de dudas e incertidumbres: "De gran dureza, el diamante se caracteriza -paradójicamente- por su extrema fragilidad", escribe Moreno.

Por qué sólo beso a las estatuas, de Camilo de Ory (Segovia, 1970), se compone de poemas muy breves e intensos, unas veces próximos al haiku y otras a la estética creacionista, de pulso meditativo, en los que hace recuento de la suma de afectos que determinan la existencia y de la razón y la sinrazón de éstos. La ironía, una sutil distancia respecto a los sentimientos propios, y cierto afán sentencioso ("Dudosa ciencia es la que nos dicta / su propia hora") dan lugar a una poesía afilada y transparente, de impecable ritmo y atenta a momentos apenas relevantes de la vida. Poemas del instante, de la emoción casi imperceptible, de la fugacidad, de la experiencia de lo vivido y recordado.

Guerra de identidad. Déborah Vukusic. Baile del Sol. Tenerife, 2008. 161 páginas. 12 euros. Otros demonios. Sergio C. Fanjul. KRK Ediciones. Oviedo, 2009. 56 páginas. 9,55 euros. Por qué sólo beso a las estatuas. Camilo de Ory. Renacimiento. Sevilla, 2009. 72 páginas. 10,58 euros. Tras la puerta tapiada. Francisco José Martínez Morán. Hiperión. Madrid, 2009. 85 páginas. 8 euros. Memoría. Ben Clark. Huacanamo. Barcelona, 2009. 65 páginas. 11,52 euros. Un tiempo libre. Juan Marqués. La Veleta. Granada, 2008. 53 páginas. 9 euros. Acabado en diamante. Javier Moreno. La Garúa. Barcelona, 2009. 72 páginas. 10,58 euros.

sábado, 22 de agosto de 2009

Expurgos

He hecho ya un expurgo de mi biblioteca, pero voy a tener que hacer otro, porque ésta amenaza con echarme de casa a la que me descuide. Que se joda.

Más sobre el famoso Hospital de San Juan de Dios

Me escribe ipso facto, nada más publicado el texto sobre el Convento de San Juan de Dios de Ciudad Real, el director de la revista Juan Ciudad, Javier O. Ramírez, de la Orden de San Juan de Dios, pidiéndome amablemente más información. Realizo una pequeña pero laboriosa investigación para satisfacer a este amigo -todos los que se interesan por lo mismo que yo son amigos míos-, cuyo fruto es el siguiente.

La historia del convento de San Juan de Dios es muy compleja; fue desamortizado, pero no demolido; estaba en el número 12 de la calle Dorada, ahora llamada de Ruiz Morote; las circunstancias por las que atravesó el hospital fueron azarosas en extremo. En efecto, el decreto de reducción de órdenes religiosas obligó a sus moradores a abandonarlo en 1822, corriendo la asistencia de los enfermos a cargo del Ayuntamiento de la ciudad; al acabar el Trienio volvió a propiedad de la orden, pero el decreto de 9 de marzo de 1836 volvió a desamortizarlo y pasó a la administración militar. La orden entonces pidió seguir a título particular en él atendiéndolo como hospital militar, lo que era un uso muy necesario en unos tiempos y en una región especialmente atacada por las partidas carlistas, y la reina María Cristina intercedió para que en efecto se hiciese así, por decreto de 11 de abril de 1836, quedando la dministración a cargo del Ayuntamiento y pagando cinco reales por enfermo a los frailes. Todos sus bienes y legados pasaron al Ayuntamiento. Desde 1838 lo administró la Junta de Beneficencia del Ayuntamiento. En 1842 se dedicó a Escuela Normal de maestros y maestras; una orden de 24 de septiembre de 1851 del gobernador civil de la provincia hizo que el hospital se trasladase al antiquísimo Convento de San Francisco, lo que fue ratificado por el Ayuntamiento y desde 1878, casi recién estrenada la nueva diócesis obispal de Ciudad Real, se llegó a pensar en hacer en él el natural seminario, pero, aparte de estar ocupado por otras instituciones docentes, se comprobó que no ofrecía las condiciones necesarias para adaptarlo a un internado y se abandonó la idea para construir uno nuevo en otro lugar de la ciudad, luego sustituido por el famoso de ladrillo rojo que tanto adorna a carretera de Porzuna a las afueras de la ciudad, ya avanzado el siglo XX; la calle donde se ubicaba el Hospital e Iglesia de San Juan de Dios es muy céntrica y se halla entre el ya citado y antiquísimo convento franciscano, uno de los primeros de España, fundado por Alfonso X el Sabio, ya también desaparecido, y la iglesia de San Pedro; ahora todo ese terreno lo ocupan edificios de viviendas, pero aún subsistía la deteriorada Iglesia de San Juan de Dios, consagrada al Espíritu Santo, en 1907, ya que hay noticia de que la capilla de la Real Cofradía de nuestra Señora de la Soledad del convento franciscano fue derribada ese año y la imagen pasó a la iglesia de San Juan de Dios; esta imagen fue destruida al comienzo de la Guerra Civil en 1936. Gerardo Pérez de Madrid y Céspedes, en "También tuvo Ciudad Real su corral de comedias", Cuadernos de Estudios Manchegos, afirma que a principios del siglo XX ocupaba sólo el hospital la escuela de magisterio femenino o de maestras, no de maestros (que antes también se había puesto ahí la escuela de magisterio masculino), los hombres que seguían esa carrera en Ciudad Real realizaban los primeros años de la carrera en un instituto y la terminaban por lo general en Toledo, donde sí había carrera de magisterio de varones; afirma además que él llegó a conocer la iglesia de San Juan de Dios "ya sin culto". Tenía la casa de caridad adosada una iglesia, y ambas se situaban frente a la vivienda del marqués de Villater, que después fue de los Ferrándiz. La iglesia de San Juan de Dios ostentaba sobre la puerta la efigie del Santo Patrón, de gran tamaño, y la simbólica cruz sanjuanista. La casa de hidalgos Mena fundó en 1557 el Colegio de "Los doce pobres", también frente a San Juan de Dios, por lo cual ambas instituciones a veces se confundieron. Al menos la iglesia, que amenazaba ruina, y quizá la casa caridad y hospital, se demolió definitivamente durante la Guerra Civil. Existe el que es quizá el único testimonio gráfico que queda del edificio, una foto sin año donde se ve muy poco y además de lado, al fondo de la calle central a la derecha. Acaso en la prensa de 1959, año en que se demolió la antigua Casa de la Torrecilla en esa misma calle, suscitando algunas protestas de artistas e intelectuales, pudiera espigarse algo más.
El 26 de febrero de 1842, el Boletín Oficial de la Provincia publicó la siguiente resolución: «Decidida la Diputación a proporcionar todos los medios que conduzcan al fomento de la instrucción pública en esta provincia de Ciudad Real (...), ha determinado se realice el establecimiento de la escuela normal planteada en esta capital a cargo del profesor alumno de la Central del Reino don Juan Trujillo.» Este era uno de los formados en la Normal-Seminario de Maestros de Madrid. El día primero de abril se inauguraba la Escuela Normal de Ciudad Real que se instalaba, como lo hiciera el Instituto, en un edificio desamortizado, el antiguo convento de San Juan de Dios, en el número 12 de la calle Dorada. En años sucesivos se planteó la necesidad de que se creasen también Escuelas Normales de Maestras. La primera Normal de Maestras se creó por Real Decreto de 24 de febrero de 1858 y la junta Provincial de Instrucción Pública de Ciudad Real dispuso el 10 de octubre de ese mismo año que se crease la Normal de Maestras de Ciudad Real, cuya actividad comenzó en el curso 1860-61. Hay algunas alusiones a qué quedaba del hospital; por ejemplo, y ya que en 1646 había fallecido uno de los fundadores, Torres Treviño, y fue enterrado en la iglesia de San Pedro, al año siguiente sus restos fueron trasladados al cementerio del convento por él fundado y todavía en el año 1842 podía verse una lápida sobre el pavimento de una de las salas de la Escuela Normal de maestras de la calle Dorada que hacía mención al traslado. El Convento de San Juan de Dios había sido convertido en Escuela de Magisterio y en un plano de Coello de la ciudad de 1850 figura un hospital con el título de San Juan de Dios, casa de refugio y hospital para mujeres pobres.

Igualmente, según noticia del Diccionario histórico, geográfico, biográfico y bibliográfico de la provinca de Ciudad Real del sacerdote y erudito local de fines del XIX Inocente Hervás y Buendía, que toma por fuente a Juan Santos pero añade algo más, el edificio sirvió para albergar las escuelas normales de maestros y maestras, inaugurándose la primera en abril de 1842 y la segunda en 1860. El enlace a la fuente directa en internet se lo señalo más abajo. En ese texto se dan además algunos detalles más sobre la dotación económica de la cátedra de gramática que, aunque se prescribió se diese por oposición, se concedió a un religioso de San Juan de Dios, aunque como los hermanos desatendían esta obligación el Ayuntamiento la dio a seglares, previa aprobación de los superiores de los conventos de San Francisco y Santo Domingo; la cátedra fue suprimida por el ayuntamiento en 1821. Hervás añade asimismo que los monjes de San Juan de Dios ofrecieron corridas de toros en 1786 para levantar su ya entonces arruinada iglesia. La Escuela Universitaria de Magisterio se ubica actualmente en otro lugar y no subsiste nada del edificio y planta de la antigua. Algunos datos más que no ofecen ni Juan Santos ni Hervás son que
don Antonio de Torres Treviño dictó:

"... Dejo dineros para que estudien algunos parientes, y si no lo hicieren, que sean vecinos de Ciudad Real..."[ ...] "y a un niño que tengo criado desde que nació, llamado Antonio Bazán, bermejo, (indio) que lo traje desde Potosí, que le den cada un año trescientos pesos de plata de los de a ocho reales, por todos los días de su vida, para sus estudios, vestirle y alimentarle...".


El mejor resumen que conozco de la trayectoria de esta casa en Ciudad Real es el del médico Prudencio Herrero Vior, "Caridad y beneficencia en el antiguo Ciudad Real", publicado en Cuadernos de Estudios Manchegos. Y abandono esta pequeña investigación no sin escrúpulo de haber mirado algo lo que dice Joseph Díaz Jurado, Sebastián de Almenara, Joaquín de la Jara, Delgado Merchán, Blázquez, y otros eruditos locales del setecientos y el ochocientos, pero es que ars longa, vita brevis, occasio praeceps, experientia fallax, iudicium difficile; oportet autem non modo se ipsum exhibere quae oportet facientem, sed etiam aegrum, et praesentes, et externa. "La doctrina es larga, la vida breve, la ocasión fugaz, la experiencia traicionera, el juicio difícil. No basta cuanto pueda hacerse si no concurren además al mismo fin el paciente, los que lo asisten y los de fuera", que decía Hipócrates, curándose en salud de meteduras de pata ya desde el principio. Suum cuique tribuere, ocúpate de tus propios asuntos, dice el último de los tres mandamientos de la ley pagana, que tenía muy pocos.

viernes, 21 de agosto de 2009

Muerte de Carlos III y proclamación de Carlos IV en Ciudad Real

En el Memorial Literario, Instructivo y Curioso de la Corte de Madrid, t. XVI, marzo de 1789, pp. 508-513.

DESCRIPCIÓN DE LAS HONRAS fue se celebraron el día once de Enero de este año en Santa Maria del Prado de Ciudad Real.

La perdida de un Monarca tan amable pata todos sus vasallos, como el Señor D. Carlos III (que esté en gloria) fue igualmente sensible para Ciudad Real, cuyo noble Clero, y Ayuntamiento determinaron celebrar sus exequias en el expresado día once.

Para este efecto se mandó levantar un sumptuoso túmulo al pie del Altar mayor, el qual tenia como 18 varas de ancho, y unas 15 de elevación. El medio de este formaba un quadro con su pavellon, y en su centro se manifestaba la caxa, con un almohadón encima guarnecido de blanco, sobre el qual descansaba la corona, un cetro, y una espada, que estaban á sus lados. Mas arriba estaba e1 retrato del Rey, cubierto con su dosel, y à los pies el siguinte rotulo:

Carolus III. Requiescat in pace.

Coronaba todo esto la Fama en ademan de tocar su clarin, rodeada de banderas. A 1os lados de este quadro ó panteón había dos pirámides, coronándole dos águilas también ceceados de banderas.

Todo el túmulo estaba vestido de bayetas negras, adornado de varios trofeos y targetas é iluminado con 300 luces.

En dicho dia se celebró Misa solemne por el alma del Señor Rey D. Carlos III, en la que predicó el Sermón el Señor Cura de Santa María; asistiendo á ella todas las Comunidades y Clero de la Ciudad, con e1 Tribunal de la Vicaria.

En medio de la Iglesia habia un tablado enlutado que ocupaba el Ayuntamiento. Este vino formado desde las casas Consistoriales con la música de los Milicianos, con platillos y tamboron, enlutados todos los instrumentos.

Para mayor orden y respeto de esta función, había distribuidos por la Iglesia vanos centinelas; y concluida ésta se volvió la Ciudad á sus casas Consistoriales con la misma pompa fúnebre que había salido de ellas.

Proclamación del Sr. Rey D. Carlos IV en la misma Ciudad.

Nuestro Católico Monarca Carlos IV (que Dios guardé) fue proclamado en dicha Ciudad en los días 8, 9 y 10 de este mes. A las diez de la mañana del expresado dia 8, estando ya todas las cosas dispuestas, se presentó el Cuerpo de la Ciudad en un magnifico balcón ricamente adornado; y el Señor Alférez Mayor D. Vicente Maldonado, estando en medio, levantó el Estandarte, profiriendo antes aquellas palabras acostumbradas: Castilla, Castilla, Ciudad Real, y su Provincia de la Mancha por Carlos IV, en cuyo acto se arrojaron al Pueblo diferentes monedas de plata; correspondiendo éste con incesantes vivas. Al desplegar el Señor Alferez el Real Pendón, hicieron la correspondiente salva tanto la música de la Real Brigada de Caravineros, que estaba en otro balcón debaxo del de la Ciudad, con timbales y 14 clarines, como los granaderos de la Milicia que estaban formados en la Plaza.

Después de esta ceremonia, hecha por tres veces, se descubrieron los retratos de Rey y Reyna, nuestros Señores, que estaban puestos baxo un rico dosel; y colocando el Estandarte en medio de dichos retratos, se retiró la Ciudad, quedándose de guardia al lado de ellos dos granaderos, de donde no se apartaron en los tres días.

A las tres de la tarde del mismo dia 8 salió formada la Ciudad en Caballos, ricamente enjaezados, y un volante cada uno; llevando el Alférez dos Caballos mas de respeto. Dirigieron su camino á Santa María del Prado con el orden siguiente:

Iban rompiendo la marcha siete granaderos, y quatro soldados de á caballo: seguían seis Alguaciles de golilla, y detras de estos el Alguacil mayor. Después iba un coro de música de la Real-Brigada de Caravineros, clarines y timbal: inmediatos á estos los Macéros de la Ciudad, vestidos de terciopelo carmesí y galón de oro: luego el Cuerpo de la Ciudad, llevando el Estandarte en medio, y al lado izquierdo el Corregidor D. Martin de Aguirre, con varios soldados de guardia.

Al llegar á dicha Iglesia salió el Clero de todas las tres Parroquias de la Ciudad, con el Señor Vicario, y los tres Curas con capa de coro; y luego que se desmontaron, entraron en la Iglesia hasta el Altar mayor, donde entregando el Alférez el Estandarte al Señor Vicario, éste lo puso en el Altar; y bendecido que fue, se le volvió á entregar al Alférez.

Saliendo á la calle volvieron á montar en sus caballos, y prosiguió la marcha en los mismos términos por toda la carrera, que etaba colgada vistosamente; concluyéndose esta función cerca del anochecer.

El segundo día á las diez de la mañana se volvió á incorporar la Ciudad; y tomando el Señor Alférez el Estandarte, dirigieron su marcha á Santa María del Prado, donde se celebró Misa solemne, y se cantó el Te Deum en acción de gracias, y la tropa que estaba tendida á la puerta de la Iglesia, hizo sus descargas á la elevación de la Hostia y Cáliz.

Concluidas estas ceremonias, siguieron a la tarde las diversiones que estaban dispuestas con motivo de tan grande celebridad. El Gremio de Comerciantes sacó un carro triunfal tirado de mulas muy bien enjaezadas. En él iban los retratos de SS. MM. baxo dosel, y por coronación el Sol en un continuo movimiento. Baxo de los Soberanos estaba un niño ricamente vestido, que representaba la España, en donde descansaba la corona, y por debaxo de este niño iban otros dos representando la Industria y el Comercio; y en el cuerpo de dicho carro un coro de música muy vistoso. Acompañaban á este carro todos los Comerciantes á caballo, con buenos jaezes, y cada uno con su volante.

El Gremio de Carpinteros y Carrateros (sic) sacó otro carro triunfal, en el que iban dos quadrillas de danzas, vestidas una de jardineros, y otra de gitanos, con otro coro de música, que baylaron diferentes ingeniosas contradanzas en un tablado que para este fin estaba dispuesto en la plaza.

En todas tres noches huvo una vistosa iluminación en toda la Ciudad, en que se esmeraron algunos Caballeros particulares; sobresaliendo la de la plaza, por estar todas las ventanas en simetría, con varios faroles encarnados y blancos, y haber en ella dos coros de música, que alternaba en sus conciertos.

Sin embargo de la numerosa multitud de gentes, que concurrieron de toda la Provincia de la Mancha, con motivo de tan grande celebridad, no se notó el mas mínimo desorden, ni desgracia alguna; quedando todos muy satisfechos del zelo y actividad del Señor Corregidor.

Y otra también

Juan Antonio de Estrada, Poblacion general de España, Madrid: Andres Ramirez, 1768, I, p. 172:

Ciudad-Real está situada en una baja llanura, algo peligrosa por no tener expediente las lluvias, como se experimentó el año 1508 que la arruinaron las copiosas lluvias, ayudando al mismo tiempo las corrientes de Guadiana, que dista una legua. Está cercada de murallas, y sobresalen 130 torres y seis puertas para su tráfico. Tiene 16000. vecinos, divididos en tres parroquias, cuatro conventos de religiosos, tres de monjas, un Colegio para sustento de doce pobres y tres hospitales. Es muy abundante de pan, vino generoso, ganados, caza, miel, aves, pesca y frutas. Hace feria a 15 de agosto. Diola el Rey D. Juan I de Castilla a León Quinto, Rey de Armenia, año 1383, y la tuvo hasta su muerte, que fue el de 1391, en que volvió a la Corona Real. La gobierna un Corregidor.

Cimentola el Rey Don Alonso el Sabio año 1262 y por esto la pusieron Villa-Real, en un sitio cerca de Alarcos en Pozuelo de Don Gil, que así se llama, dándole por armas en escudo orlado de torres el mismo Rey en un trono, armado con espada y un mundo en la mano. Después Don Juan el II la concedió titulo de ciudad año 1420. Aquí estuvo el Tribunal de la Inquisición desde el año 1483. Trasladose después a Toledo en 1485. Los Reyes D. Fernando V y Doña Isabel pusieron en ella Chancillería en 1494 que permaneció once años, hasta que la trasladó a Granada el de 1505.

Ilustra mucho á esta ciudad la vigilante Hermandad Vieja y Nueva, para asegurar los caminos de salteadores. Tienen sus constituciones, en que se previene la pena de los delincuentes, es a saber, salteamientos de bienes, fuerza de mujeres en despoblado (como no sean públicas rameras) muertes, heridas alevosamente intentadas, aunque no lleguen a debido efecto, pena de muerte de saeta; hurto de 150 maravedís, y de aquí abajo destierro con azotes, pagando doblado a la parte, y más el cuarto para gastos del tribunal: si fuesen 500 maravedís, cortadas las orejas y cien azotes; si cinco mil, cortado el pie, condenándole a que no pueda montar a caballo; más, pena de muerte y excediendo de esta cantidad muera por ello asaeteado en el campo, con precisión de tirarle los cuadrilleros trece saetas; y en los demás casos juzguen conforme a las leyes del Reino.

Y otro más

Circular del Ministerio de la Guerra: se concede á los individuos de las Santas Hermandades de Ciudad-Real y Talavera igual gracia que á la de Toledo para que puedan usar de la escarapela roja, cuya gracia se hace extensiva á cuantos gocen el fuero militar.

[En 30] El tribunal de la Santa, Real y Vieja Hermandad, de Ciudad-Real hizo, presente que por Real orden de 27 de Marzo de 1801 se concedió a sus individuos el uso de uniforme y escarapela roja, y pof otra de 18'de Setiembre de 1814 se le confirmaron todos los privilegios y egecutorias dispensadas por los Soberanos, habiendo quedado sin efecto la gracia del Uso de la escarapela roja por lo prevenido en Real orden de 30 de Enero de 1815, por lo cual, y en consecuencia del origen y causa de la creación de dicha corporación, y de los beneficios experimentados en la persecución y castigo de los facinerosos con que llegan su instituto, piden el uso de la escarapela roja y el goce del fuero privativo en sus causas criminales, el rey nuestro Señor quiso oír sobre estos particulares al supremo Consejo de la Guerra; y en vista de lo expuesto en acordada de 13 de Agosto último se ha servido S. M. mandar que los individuos de la Santa Hermandad de Ciudad-Real, como también la de Talavera, usen de la escarapela roja, cuya gracia dispensó S. M. á la de Toledo en 15 de Abril próximo pasado, ampliando esta gracia á todos los que disfruten del fuero militar, no obstante lo prevenido en la citada Real orden de 30 de Enero de 1815; y que por lo respectivo al fuero privativo de sus causas criminales, es la voluntad de S, M. que gocen de este los individuos de dichas tres corporaciones cuando delinquieren en las funciones de su instituto o en cosa alguna relativa á ellas; pero fuera de este caso conocerán en sus causas las Justicias ordinarias. De Real orden lo comunico á V. para, su inteligencia y cumplimiento en la parte que le toca. Dios guarde á V. muchos años. Madrid 30 de Diciembre de 1815.

Otro documento exhumado por el mismo procedimiento

Ciudad-Real, Señor. —

La ciudad de Ciudad-Real, capital de la Mancha, ha recibido por órden del consejo de Castilla fecha 3 del corriente la real provisión en que generalmente se manda que habiéndose verificado la instalación de la Junta Central suprema gubernativa de los reinos de España é Indias, se observen puntualmente las resoluciones que se digne comunicarle, como depositaria de la autoridad soberana de nuestro amado monarca el Señor Don Fernando VIl.


El grande jubilo que ha tenido esta ciudad ha sido consiguiente al vivo y eficaz deseo que desvelaba incesantemente su atención para que se fixase la potestad augusta por lo que interesa la tranquilidad publica, y la armoniosa unión, que exigen tan delicadas y turbulentas circunstancias; pero ha llegado al extremo su respetuosa complacencia al ver que la inquieta y patriótica espectacion de todos ha descansado en el centro de la sabiduría, de la humanidad y de la grandeza, desvaneciéndose los tristes dejos que presentaba la incertidumbre de gobierno, y óbice que podría ocasionar á su entusiasmo justo, noble y generoso en obsequio y desagravio de nuestro suspirado monarca Don Fernando VIL

Por lo mismo quisieran todos los habitantes de esta ciudad que sus corazones se exhalasen en las mas penetrantes y enérgicas expresiones para dar la enhorabuena á V. M. de que sea la depositaría de la soberana autoridad, y dársela a sí propios, y u todas las provincias, que van a experimentar la verificación de sus grandes ideas en los bue. nos efectos de unos pensamientos tan heroicos y conocimientos tan sublimes.

Esta ciudad no tiene que ofrecer su obediencia, sus vidas, ni sus haciendas; pues sabe que todo se debe a la soberanía, y quedándole solo su libre albedrio lo presenta puro y sincero con todo el fondo de su inexhausta lealtad, siempre dispuesto á poner en execución, con la mayor prontitud é infatigable celo, las órdenes que se sirva ex. ipedírle V. M. como que en ello funda su principal utilidad y gloria.

Nuestro Señor guarde a V. M. muchos años. Ciudad-Real en su ayuntamiento a 10 de octubre de 1808. — Señor.— Diego Muñoz y Pereyro. — Por acuerdo de la ciudad.-— Manuel Dávila y Muñoz,

Hospital de San Juan de Dios de Ciudad Real

Copio esta novedad surgida de la reciente digitalización por Google de la Biblioteca Complutense (modernizo la ortografía):

Juan Santos (O.H.), Chronologia hospitalaria y resumen historial de la sagrada religion del glorioso patriarca san Juan de Dios, aprobada por San Pío quinto y confirmada por Sixto Quinto, Paulo Quinto, y Vrbano Octavo, Pontífices Máximos. Segunda parte. Madrid: en la imprenta de Francisco Antonio de Villadiego, 1716.

Capítulo LVI. De la fundación del Hospital y Convento del Espíritu Santo de la Ciudad de Ciudad Real.

En Pozuelo de Don Gil, cerca de Alarcos, fundó el rey D. Alonso el Sabio a esta ciudad con nombre de Villa Real por los años de mil ducientos y sesenta y dos del Nacimiento de Cristo. El rey don Juan primero de Castilla se la dio a don León quinto de Armenia, y después de su muerte la incorporó en la Corona de Castilla el rey don Juan el Segundo, y la hizo ciudad con título de muy leal, y muy noble, concediéndola muchos privilegios. Fue ciudad muy celebrada, porque estuvo asistida del Santo Tribunal de la Inquisición, y también de la Real Cancillería, que se pasó a Granada donde hoy está. La autorizan dos tribunales que hay de la Santa Hermandad vieja y nueva, que se hace en el sitio de Peralvillo, célebre y nombrado en unos y otros orbes. Pudo competir en grandeza con las mejores ciudades de la Europa, y hacerla eterna la memoria de su fábrica, porque tiene ciento y tantas torres y es capaz de que la habiten veinte mil vecinos. Hoy tiene tres parroquias, con poco más o menos de mil vecinos. Sustenta cuatro conventos de frailes y tres de monjas, tres hospitales, con un colegio que alberga y sustenta doce ancianos pobres. Es tierra muy fértil de granos, vino, aceite y de ganados, con mucho regalo de caza y pesca.

En esta Ciudad entró nuestra religión el año de mil seiscientos y cuarenta y tres a fundar, y fue una de las fundaciones famosas que tuvo en España, mas ya por la injuria y calamidad de los tiempos se asimila tanto el Hospital a la ciudad, que sólo nos acuerdan sus ruinas y atrasos lo que fue esta y lo que fue aquel. Hizose esta fundación de la manera siguiente. Diego López Tufiño, y el Licenciado Antonio de Torres Triviño fueron naturales de esta Ciudad, y habiendo pasado a Tierra firme, se avecindaron en la Villa Imperial del Potosí, adonde el Diego López Tufiño fue Receptor del Santo Tribunal de la Inquisición, y el Licenciado Antonio de Torres fue Comisario. Enfermó de muerte el Receptor Tufiño, y dejó poder al Licenciado Torres, para que testase por él, debajo de cuya disposición murió. Para su cumplimiento testó el Comisario y se dejó por universal heredero de toda la hacienda, que era mucha y muy saneada. Habían consultado los dos, viviendo el Tufiño, que en Ciudad Real su Patria se fundase un Hospital para curar enfermos pobres, y en el poder que dio cuando se moría, para que testase por él el Comisario Torres le señaló para la fabrica del Hospital cincuenta mil pesos, y algunas Memorias y Obras pías. Pasó a España el Comisario el año de mil seiscientos y cuarenta con gran cantidad de hacienda y, hallándose la Monarquía con algunas urgencias y necesidades, se echó su Majestad sobre toda o la mayor parte de esta hacienda y le dio después satisfacción en juros. Llegó a su patria ajustadas sus cuentas con el rey y trató luego de hacer la fundación del Hospital. Comunicolo con la ciudad y vino en ello, porque había muchos años que lo deseaba, y también deseaban que fuese de nuestro glorioso Padre y Patriarca San Juan de Dios.
Sacose licencia del Ordinario y escribieron al General, cuyo que entonces lo era el Padre Fray Justiniano Sánchez de Alberola. Envió luego religiosos para que se comenzase la fábrica y escogieron sitio para ella enfrente de las casas que habían sido Real Chancillería, en la huerta de Pangino, que tocaba a la Parroquia de Santa María del Prado. No hicieron reparo de que era este sitio lo peor de la Ciudad, por la humedad de las vertientes, que se estancan y no tienen curso ni salida, (que esto se ha menoscabado y perdido la grandeza que tenía) pero conociendo la destemplanza grande de este sitio, y que era más para que enfermasen más los enfermos que para que sanasen, trataron de pasarse a las casas principales de Don Gerónimo Muñoz Triviño de Loaysa. Tuvieron grandes oposiciones para pasarse, pero venciéndolas, y venciendo algunas dificultades que luego se ofrecieron (y que para conseguirlo hubo) se pasaron. A todos estos lances asistió con fu favor y dinero el Fundador, porque vivió hasta el año de mil seiscientos y cuarenta y seis, que le llevó el Señor a pagarle tan generosas fundaciones como dejó, así del Hospital, como de obras pías, que fundó muchas y muy grandes, y después de todo esto hizo heredero del remanente de su hacienda al Hospital.
Fabricáronse dos salas de Enfermería para ivierno y verano, en que se pusieron treinta camas con mucho aseo, en que se curaban cada año trecientos enfermos pobres, con asistencia y cuidado de ocho religiosos con uno sacerdote que administraba los santos sacramentos. La iglesia era algo pequeña, pero abastecida de mucha plata y ricos ornamentos, con dos riquísimas colgaduras de ivierno y de verano, o ya sirviendo en la iglesia, o ya en las enfermerías. El prior de este convento y hospital es patrón de las más obras pías que dejó el fundador, cuyo principal pasaba de sesenta y seis mil ducados, siendo las más principales gran número de capellanías fundadas en dicho hospital: dotes a doncellas pobres, escuela de leer y escribir, preceptoría de gramática y otras diversas memorias y obras pías, las más célebres y grandes de España; pero, siendo la renta de todas ellas y la que al hospital se le señaló (que era muy copiosa) afecta a los juros, con la disminución o casi total falta de estos cesaron en la mayor parte los alivios del hospital y manutención de tantas obras pías, quedando reducida toda esta máquina a una cortedad tan corta, que sólo sirve para memoria de lo que fue. Hoy tiene el hospital una famosa, grande y nueva iglesia que, aunque se comenzó el año de mil seiscientos y sesenta, tardó más de cuarenta en acabarse. Está muy adornada de efigies de mucha devoción y altares muy decentes y dedicada al Espíritu Santo como su titular y tutelar. Mantiénense doce camas de enfermos en la sala que antes servía de iglesia, pero los enfermos y los precisos religiosos que los asisten se mantienen más de limosnas que de renta, si bien todo es muy poco, por la suma pobreza de aquella tierra.

jueves, 20 de agosto de 2009

Feria

No quería ir, pero me acarreó el entusiasmo de Paloma; eso es lo que quiere uno, que sus hijas/muchachas sean felices. Algunas atracciones parecen construidas para júvenas masoquistas. Yo me compré un anillo de acero con lagartos; me evocaba el lagarto de Jaén, ese que se trajo reptilito de América uno del XVI y luego se comía los rebaños cuando acudía a beber de la fuente de la Magdalena; me sugería a más el mito de la Salamandra y el "rey lagarto" de Morrison. Y era bonito, brillador y destelleoso; no me gusta el oro, sino la plata y lo a ella parejo. El oro tiene precio y culpa, la plata su sol luminador, su inocencia. La salamandra enseña a mantenerse gélido en las situaciones más insufribles; es propia de los artistas, si recordáis la anécdota que cuenta Benvenuto Cellini en su Vida. Es una buena compañía, no una criatura alrededable, como nos han hecho creer. Mi mujer se compró un bolso; el mesón de libros estaba bastante mejor surtido de lo que creía; incorporé nuevas ediciones a mi colección de obras de Lope, antologías de poesía modernista y poetas del 50. Además, un Diccionario de abreviaturas bastante bueno que me faltaba, algo escaso de prisas gráficas arcaicas, y la biografía de Anna Caballé sobre Francisco Umbral, que creía era buena, opinión que he confirmado, por más que a veces me parecía haberla escrito yo mismo, tantas ideas comunes compartimos. Desde luego, toda su vida se reduce a transformar su resentimiento en reconocimiento; hijo ilegítimo como es y educado en la ambigüedad de las relaciones con las mujeres (esa madre que es y no es su tía), apremiado de innúmeros primos y vestido con las hopalandas de la miseria, sin un padre carcelario, rico y que no quería saber nada de él, se buscó unos padres literarios que fueron el fermento de su prosa, padres líricos que le rodearon de un afecto de palabra comunicativa del que carecía realmente: esos padres fueron la Generación del 27, Quevedo, a quien tanto se parece, Ramón Gómez de la Serna y Pablo Neruda. De ahí nace la impureza y brillantez metafórica de su estilo, ni más ni menos. Su tremenda sensibilidad al frío, entre otras hipocondrías que le hacían incluso forrarse de papel higiénico bajo la ropa interior, sus ataques de aprensión y depresión, su inutilidad gastronómica y su amor a las rutinas invariables, desde el inevitable vaso de leche o agua mineral, hasta la melena fosilizada en los setenta, le hacían consciente y narciseramente visible. Me entero así de cómo le echaron del León circulomedinesco y falangocrático a causa del escándalo provocado en la proyección del Orfeo de Cocteau, así como de su devastadora historia de sexo más que de amor con Blanca Andreu, la Rimbaud de sus Amores diurnos, así como reviso con más detalle su trato misógino/ginolátrico/falócrata; aunque ya conocía algunos de sus ligues por sus Memorias eróticas, por ejemplo el que sostuvo con Rosa Montero, desvirgada laboriosamente en Illescas con el pretexto de un reportaje sobre sus grecos, y la abortiva holandesa, a la que se folló porque le sonaba a papel. ¡Los cuernos, no sólo de toro Fundador, que ha tenido que soportar España Suárez! Por lo demás, está claro que ha sido hombre padecedor de hondas carencias afectivas, a las que debemos ese divismo de prosa; sin ellas, es seguro, no habríamos podido gozar de un tan auténtico legionario de la palabra, o al menos no al mismo. En la feria se comían palomitas, berenjenas, patatas asadas con relleno, perritos calientes, hamburguesas, pollos asados, churros, aceitunas, pinchos morunos, guitarras... No me vi tentado. Mis hijas compraron, entre otras cosas, unos alambres para causar escalofríos: tienen almas de torturador vietnamita.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Regalos

Suelo poner muy nerviosa a mi mujer cuando me pide alguna sugerencia para que me agasaje (qué verbo más ceremonioso, agasajar) con un regalo el día de mi cumpleaños, o cualquier otro día, porque a nosotros nos da igual cuándo regalarnos algo. Y la pongo muy nerviosa porque soy raro. Pido cosas muy difíciles, como relojes de arena de una hora o más, arpas eolias, atriles con lámina de cristal, una botella de cocoroco o incluso de pernod, una medalla de San Benito (si quieren saber cuánto cuesta encontrar la legítima y única medalla de San Benito, búsquenla y verán...) etcétera. Estoy convencido que sólo merecen buscarse las cosas que se encuentran difícilmente. Y si vamos a hablar de libros, para ya. Esto me recuerda cuando ayer fuimos a por un papel a la sección de pediatría del hospital general, y había carteles que mostraban a niños con oficios estrafalarios: capitán de barcos de papel, escultor de nubes, cazador de sonrisas, piloto de alfombras voladoras... El sitio descolocaba un poco a un profesor de lengua; en una caja de cristal paredaña que embutía una manguera, leí Ábrase en caso de incendio, pero como le faltaba la tilde, el sentido se me volvió tan equívoco que pensé que, llegado el caso, perecería por obedecer a la Real Cacademia de la (bífida) Lengua Española; menos mal que no soy monárquico. Mi hija Paloma revoloteó -el verbo es ajustado- provista de un gran rotulador, sacado de nosedónde, deshaciendo los entuertos estos. Yo, también alado, pues Àngel soy, acudí volando, como es propio de mi pluma, y le dije que se dejara de apuñalar vocales. Luego derivamos hacia el híspido espectáculo hípico, donde, pese al brinco de los esdrújulos, no vimos ningún rodeo, porque era el caso ver otros saltos, los de obstáculos; al cabo nos llevamos un gran chasco con un caballo de geográfico nombre y una pobre recompensa de cinco euritos por los éxitos de Lorenzo y Ural, indistintos e indistinguibles como sola entidad, a manera de centauro, y a quienes siempre es grato ver haciéndolo todo bien sin corcovos ni zapatetas. Los caballos, adorables, por supuesto, con esos ojazos, ese flequillo y esas ganas de recibir palmaditas y caricias en la nariz, rumiando sus pajas medio verdes. Para otras pajas estaban las robustas y amazónicas señoritas de doradas crines que se paseaban entre las cuadras; una, en concreto, atalajaba un caballo de tal manera que hacía saltar los plomos del más monástico erotismo, hasta el punto de que envidiaba uno la suerte de la gente a cuatro patas. Otra, sentada en su trono de plástico sobre el camino que los viandantes debían pasar, como para revisar esclavos de su belleza, se desanimó cuando la mayoría, sabedora de su necesidad de piropeo, la ninguneó con la vista. En el gremio animal dominaban las yeguas, aunque un señor de largo instrumental amoroso llamó la curiosa atención de mis hijas y la avergonzada mirada esquiva de mi esposa. Una de estas señoritas de crin primorosamente anudada llevaba blancas las orejas, no me digan por qué.

El cuadrado ruedo habia sido cubierto de arena de caolín, no sé si para evitar los sustos que dieron los focos a varios caballos el año pasado. En fin, nos comimos con hambre pantagruélica un pollo asado por Mercadona como dios manda, en compañía de pimientos asados y patatas fritas. Aunque faltó la cerveza al acto, siempre grata invitada, el ágape resultó opíparo y el día redondo como un cero mayúsculo.