martes, 12 de julio de 2011

Novedades

Me prodigo poco en el blog por una causa: cuando me hallaba concluyendo de revisar la interminable biografía de Mejía y una colecta de sus artículos para que se editara en Cádiz, tiré de unos cuantos hilos y me salió un ovillo más grande que los cojones del cura de Villapando / que los llevan cuatro bueyes y van sudando


Esto es: que Félix Mejía compuso los suplementos de un periódico muy famoso, con toda la información añadida que eso supone (nuevos colaboradores, nuevos follones políticos, nuevas alusiones intertextuales, nuevas obras literarias). Esto es, ahora mismo tengo de doscientas a trescientas páginas más de obra de Mejía y una montaña de alusiones que despejar. Ahora arremete contra una de las constituciones del XIX, la doctrinaria,  contra Narváez y contra qué se yo más. Encima le han salido discípulos del Partido Demócrata y socialistas utópicos, y relaciones nuevas con revolucionarios cordobeses. He tardado casi dos semanas en hacerme una primera idea firme de lo que constituye todo eso y documentarla; ahora tengo que amasar esos materiales en un capítulo nuevo de la biografía y reformar lugares puntuales de los demás para actualizarla. ¡No te joroba! Por no hablar de los nuevos hilos, de los que ni siquiera me atrevo a tirar; estoy harto.


Además tengo que acabar la edición de las fábulas y prologar una novela satírica sobre Ciudad Real que fue escrita en 1936, poco antes de la Guerra Civil, por Heras; me la releeré y tendré que despejar de broza al lector los problemas que brindan las alusiones y encubrimientos del texto. No será poco follón. Tate, tate, folloncicos.

Otro mártir protestante

No simpatizo ni con el puritanismo ni con las creencias carboneras o la superstición sanguínea de los Testigos de Jehová, aunque admiro su fanática honradez y su pacifismo; ellos también tienen sus mártires en la Guerra Civil. He aquí uno.


Jaca 18 - agosto 37. Querida madre y hermana: Hace días que no sabéis nada de mí pero he aquí la causa. Hace 2 o 3 días dije en el cuartel que no podía coger las armas y me amenazaron y entonces deserté». Así comienza la carta que Antonio Gargallo Mejía (1918-1937), el primer objetor de conciencia de nuestro país, escribió a su familia poco antes de que lo fusilaran. Ellas no recibieron la misiva hasta mucho después, aunque sí se conserva una copia en el expediente. Su hijo y hermano era un joven de 19 años, un panadero que estudiaba para delineante y que debido a sus ideas religiosas —era testigo de Jehová cuando en España los miembros de esta fe se podían contar con los dedos de una mano— prefirió morir antes que matar a nadie. El mandato de «ni aprenderán más la guerra» de Isaías 2:4 (el mismo que inspira la enorme figura que preside el edificio de la ONU en Nueva York ) le hizo perder la vida.

Hijo de un funcionario de prisiones (murió antes de su fusilamiento) destinado primero a Jaca y después a Zaragoza, Antonio fue llamado a filas en agosto de 1937 por el Ejército rebelde, concretamente por el Regimiento Aragón número 17. Su cuartel era el de la localidad oscense, un escenario especialmente significado durante la contienda. Uno de sus amigos, Nemesio Orús, estuvo en una situación parecida a la suya pero, cuando estaba ante el pelotón de fusilamiento, su esposa, que no era testigo, se echó a los pies del capitán del pelotón para rogarle que le dejara marchar, que su marido había perdido la cabeza con la Biblia.

«No me despedí de vosotras porque se dice que fusilan a las familias de los desertores, pues por si acaso, no sabiéndolo tú no te podrían hacer nada. Me han detenido y sin oírme siquiera me han condenado a muerte y esta noche dejo de vivir en la Tierra». Antonio se presentó ante los superiores, pero no quiso jurar lealtad a la bandera. Consiguió escapar pero le detuvieron en Canfranc, cuando estaba a punto de atravesar la frontera a través del puerto de Somport. Le sometieron a un consejo de guerra que le dio dos alternativas: o luchaba o sería fusilado.

«No te aflijas ni llores por que te he desobedecido, pero he obedecido a Dios. Después de todo poco pierdo porque, si Dios quiere, pasaré a una nueva y mejor vida». Antonio Gargallo era considerado como el primer insumiso por el movimiento que se opuso al servicio militar obligatorio desde finales de los 80 hasta que éste fue abolido en 2001, pero su historia aún tenía muchas sombras. Fechas erráticas que confundían. La España católica, apostólica y romana prefería ocultar la existencia de un individuo que, además de desertor, era un apóstata.

«Tú eres muy católica pero no tienes tanta fe como yo. Tú ves ahora las injusticias que se hacen en el mundo». La familia eligió callar y su hermana prefirió decirle a sus hijos que su hermano había sido fusilado por las tropas franquistas debido a sus ideas políticas. En los años 90 esta mujer, que vivía en Zaragoza, se encontró con un miembro de los Testigos de Jehová y le dijo que esta confesión no sabía reconocer a sus mártires como sí habían hecho los católicos con los suyos. Sí había un informe internacional sobre España de 1978 que hablaba de Antonio, pero era necesario investigar más. Ella facilitó una foto que conservaba de él. El expediente que se guarda en el juzgado togado de Zaragoza sobre Gargallo señalaba al cementerio de Jaca, donde a todas luces está enterrado en una fosa común. Según el archivo del camposanto, el 18 de agosto de 1937, justo en la fecha de la carta, se produce una inhumación «sin nombre». «Adiós madre y hermana queridas hasta siempre. Hoy estreno el papel que tú me regalaste. Estoy tranquilo hasta que llegue mi hora».

La investigación sobre el primer español que murió por negarse a empuñar las armas fue llevada a cabo por Aníbal Matos, director apoderado para España del Círculo Europeo de Antiguos Deportados e Internados Testigos de Jehová, una asociación constituida por supervivientes de los campos de concentración nazis y sus descencientes. Para él fue una sorpresa poder constatar con todo detalle la existencia de un objetor en la España de 1937, antes incluso que los 'Bibelforschers' (los Estudiantes de la Biblia) que quiso exterminar Hitler: «Las circunstancias de Antonio fueron especialmente dramáticas porque objetaba del Ejército que iba ganando terreno y además en un lugar como Jaca». La carta de Antonio termina: «Recibid el último abrazo de éste vuestro hijo y hermano que os quiere de verdad aunque no lo creáis»

Un franciscano al que no canonizarán

El País, hoy:


Los arqueólogos exhuman en Burgos una fosa de la Guerra Civil en la que podría haber decenas de ferroviarios y un franciscano asesinado por rojo.



"Los cuerpos estaban cubiertos con cal. Los enterraban los barrenderos de Aranda de Duero, según nos ha contado gente del pueblo, después de robarles lo que llevaran de valor. Algunos vecinos recuerdan verles pasar con prendas de los desaparecidos".

Pese a todo, entre los huesos han aparecido algunos objetos convertidos hoy en valiosísimas pistas para identificar a sus dueños. Como las canicas halladas al lado de los restos de dos muchachos de 18 años; el corsé ortopédico que Fernando Lorente confía en que sea el de su abuelo, Fernando Macario Martínez, maquinista en la estación de Aranda de Duero. "Había participado en algunas manifestaciones de UGT y al estallar el golpe militar huyó al monte. Le dijeron que podía volver y lo hizo. Le detuvieron enseguida". No fue una muerte rápida. "Parece ser que mi abuelo no fue bien fusilado. Al día siguiente de dispararles, los asesinos volvieron al sitio donde los habían tirado y mi abuelo, que seguía vivo, les pidió agua. Le mearon en la cara y después le remataron. Esto lo sé porque, por lo visto, los asesinos fueron luego pavoneándose por el pueblo de la hazaña".

Junto a los huesos también ha aparecido un crucifijo de 10 centímetros, de los que se colgaban al cuello, que hace pensar a Casado que el esqueleto que tiene al lado pertenece al franciscano Emiliano María Revilla, detenido por un grupo de falangistas el 29 de julio de 1936 en su pueblo burgalés, Revilla Vallejera, por ser considerado "un cura rojo que denunciaba el hambre y la miseria de los campesinos". El padre Revilla fue llevado hasta la prisión central de Burgos. Salió de ella con otras 13 personas en una saca el 4 de septiembre de ese año. En 1950 le dieron oficialmente por muerto.

sábado, 9 de julio de 2011

Antonio Meoro, qué discípulos

Antonio Meoro era un preceptor de latinidad de Granátula; tuvo entre sus pupilos a unos chiquilicuatres llamados Baldomero Espartero, Diego Medrano y Treviño (el vice del Estamento de Próceres del Estatuto de Martínez de la Rosa, de quien fue concolega en Granada y amiguísimo, y fachendoso moderado de los conservaduros de verdad, amigo también del erudito manchego Zarco de Valle, uno de los discipulillos de Gallardo y de la Barrera) y al futuro obispo de Cartagena, Anacleto Meoro, pariente suyo, por demás.

viernes, 8 de julio de 2011

La prensa y el tono vital

La depresión empezó siendo económica y ahora es psicológica: aumentan los suicidios en España cabalito un ocho por ciento: hablando de vidas humanas eso no es mucho, sino horrendo. 


Un obispo acosa laboralmente a un sacerdote mariconeándolo ante el mundo; ha mi apoyo el bajo clero frente al Altísimo; los polvos de estos lodos son que el interfecto, dizque, perjudicó la carrera de los cien metros de su prelado -que ya es viacrucis- dirigiéndose directamente a Roma y entonces, el purpurado, que no siente ni la púrpura de la vergüenza, empezó a vengarse buscándole las cosquillas con chismes de bajo la sotana, infundados, por supuesto.


Los periodistas anglos espían a sus consumidores: ¿no hay más interesantes que espiar, como el propio jefecillo de espías, ojo que todo lo ve, don -el don lo dan los dins que tiene- Ruperto Murdoch-Mordor?


Roban el Códice Calixtino; pasma no le roben los calzoncillos al papa/ayatola/hereje Benito Dieciseisini. Tan mal protegido está el patrimonio cultural de la iglesia como el culo de un seminarista menor. 


Entérome de que José Martí escribió el general Serrano era el padre más estadístico de Alfonso XII el Cachondo; es probable, habida cuenta de la numerosa fuga de aceite de Paquirrín de Asís, de lo golfona que era la borbona bombona su esposa, de lo jamón que era el Serrano y del tamaño de su espadón y doses de oros. 


El director de Canal Nou, ninot que diu "entré per a forrarme en política" -y face falta faz facinerosa para pregonarlo a vientos mil, que ya es valencianía- y  con todo eso sigue, continúa, se prolonga, perdura y avasalla, acosa sexualmente a periodistillas; ¡ya lo sé! No lo creman vivo en una falla porque la mierda no arde. 


Nueve de cada diez alumnos del futuro bachillerato de excelencia no quieren hacer bachillerato de excelencia; es que no son excelentes, son listos.


Las tarjetas de crédito francesas recortarán recargo bancario por la medieval ley francesa contra la usura. Yo quiero ser medieval para que no me recorten y me pongan menos gabelas y pontazgos.


Otra: las desacreditadas agencias de crédito que provocaron la crisis engendran otra pasándose de rosca y no las sancionan, Europa menos.


La gente se espanta de los trapicheos de la Sociedad de Autores, cuando hace lo mismo que un banco todos los días. No entiendo a la gente... ¿Pues para qué narices les habéis confiado vuestro dinero si era vuestro? La gente debería poder cobrar directa y electrónicamente sin necesidad de pasar por un banco... Pero, claro, eso no interesa: hay leyes que impiden a la gente prestar dinero y  hacer negocios sin ser banco. Qué cucos son. Y luego dirán que las leyes las hacen los ciudadanos, anda ya. Como las de las hipotecas, qué risa. ¿A dónde van a parar los políticos cuando ya no politican? A los consejos de los grandes bancos, cobrando un nominón; y, además, la pensión áurea del gobierno o del diputado. Ahí es nada, que no es nada, es bastante más que algo, y aun que mucho, tieniendo en cuenta que hay trescientos senadores que no hacen otra cosa que cobrar.

Leer prensa enerva y eleva, cuánto, el tono vital.

jueves, 7 de julio de 2011

Comida en Guridi's

Quedamos E., M. y yo a comer en Guridi. Vi a E. un poco desmejoradilla a causa del cruel tratamiento que padece contra su hepatitis, pero todo parece que marcha adelante y dentro de poco, aunque laboriosamente, ya que es enfermedad que se las trae, podremos tenerla buena; el mundo no se merece poder prescindir de gente así que lo hace un poco mejor y más soportable. Es un poco prisionera de su modestia: ha creado escuela en su teoría de interpretación del ensayo y tiene discípulos en Ámérica, donde hay muchos que estudian y enseñan por su libro. Nos contó -a regañadientes, que es demasiado tímida- cómo había sido su conferencia en Gante (Bélgica).  


M. me recordaba a un médico mío que daba vueltas y más vueltas a un tema como si fuera un planeta dentro de su órbita, sin salir de ella. Se ve que tiene vocación discursiva, pero es difícil sacarlo expedito de su nudo gordiano; lo propusimos, a causa de su probada experiencia, sus habilidades de gestión y sus muchos contactos, para dirigir una asociación que preserve el patrimonio literario de Castilla-La Mancha. Si hay alguien que puede encender esa mecha es él; ni yo ni E., desde la posición que ocupamos, podríamos hacer otra cosa que secundarlo y engordar el proyecto, que beneficiaría sin duda la cultura regional. Lo que pasa es que M. se asusta ante lo que le viene encima y tiende un poco a seguir en su órbita y se encuentra a gusto sin trazar otra. Yo creo que lo hará; de hecho, suspiro por que lo haga, pero, si terminamos por no sacar nada de esto, podría dedicarme a vivir sin alas de papel, lo que tampoco está tan mal. Me ilusiona el proyecto, pero en la escritura y rescatar el pasado se te va el soplo vital. Mi idea, y creo que es una idea razonable, es que fuera un proyecto autónomo e independiente en sus fines, como el de la Institución Libre de Enseñanza. Si algo hemos aprendido de ella es que lo que alcanza sus objetivos a largo plazo no puede ser mediatizado por instituciones nacidas con otros propósitos: necesita independencia de cualquier forma de poder que adultere su naturaleza. Cualquier sociedad bien avenida puede transformarse por obra de la política en una Bosnia cualquiera. El krausismo, por el contrario, respetaba y se hacía respetar; uno puede colaborar y encontrar apoyo en las instituciones, pero no depender de, ni mucho menos ser gobernada por, ellas.


La comida fue muy bien; la ensalada Guridi, con nueces y otras cosas, es lo más destacable.

miércoles, 6 de julio de 2011

Disparatar a matar

Excritarse abuelagitanapluma cacarrea eso de serse critor divo del trono martillo dedespie zar ¡ay! pelabras  como pata tal des pluma, rusadillas quecon duce a Musoluno al noséocomio cuánde esté le dempiecen a mezcolanclarse los monemas del zoo co cerobral y desove chitacallando. Así, puecrer que sebocroatas ancan rana o parejaime 'nte que martillo rojoplanetillés o cancan te ladrillo en pekin és.

Lectores de mi blog

Gratifica saber que tengo lectores habituales, unos doce, quizá incluso unos veinte. El blogger tiene un contador, pero la mayoría son lurkers; se asoman y no escriben nada, no quieren o no saben cómo; otros me imagino son bots, esto es,  programas servomáticos o indexadores que catalogan las páginas para diversas memorias flotantes en repetidores de servicios de búsqueda como el pagerank  de Google, el programa de Yahoo etcétera. No pocos son familiares, amigos y conocidos míos; muchos, interesados en las materias que yo mismo, profesores y demás. También curiosos que han llegado por casualidad y se han quedado porque han encontrado alguna afinidad placentera. Como dice el lema, a todos está abierto este lugar, porque la compañía siempre es grata y una de las cosas menos gratas de la muerte es la soledad, si es que la soledad no es la muerte. Incluso ese fondo de gente muda acompaña al hacer menos monótono el horizonte, al poner puntos de referencia en el paisaje que sirvan para calcular sus proporciones y distancias. Eso tiene ser leído: el que lee y el leído se sienten menos solos, por más que la autoficción nos haga crear un narratario modelo al que se escribe, un espejo que tenga la forma más o menos divina de alguien que te escucha y te ve, suponiendo que tenga orejas y ojeras, y no sean de piedra o madera, como las de templos y museos, o de papel, como en los libros. 


Además de redvistas leo liblogs como el del padre (sin hijos) Fortea, pese a lo carca, goloso y quisquilla que es; el muy disciplinado sermonea electrónicamente cada día en un post, no más, le salga bien o mal, y a veces comparte las anécdotas de lo que le ocurre; como uno tiene la ilusión de haber podido ser en otra vida cura, como fue liberal del siglo XIX, piloto de dirigibles y lavandera del Manzanares, se entretiene compartiendo los pequeños detallitos de una vida que consiste en consumir varias veces al día vino sagrado de vidorra. Ese ritmo regular y acompasado de cura de un post o entrega al día vame mal: a veces escribo seis o más, otras nada. Acostumbro a tomar notas mentales por la calle "esto se diría bien así en mi blog" o "quedaría divertido", pero luego la mente se impone de tareas cotidianas, se borra la pizarra y las notas vanse al carajo, como la memoria ramera de un ordenador con apagón. 


También hay visitantes malignos: bots o servoprogramas de relleno, desperdicio o spam, que me llenan el buzón de basura electrónica; a estos los calo/cuelo de inmediato. Buscan como pirañas algunas palabras tipo, porque se concentran en las mismas entradas. Cuando te atrapan, no te olvidan nunca. Tienen tus datos inscritos en alguna memoria vendida por algún judas a algún publhideputa. Por eso no suelo introducir mis datos en esos cuestionarios-coñazo que luego venden a agencias de publicidad para hacer perfiles de consumistas, o, si los introduzco, están conscientemente equivocados para dar una imagen de trotskista amargado, de cura tridentino, de ludita analfabeto o de sidoso subsahariano negrata en paro, para evitar que me vengan con monsergas... aunque seguro que hay quien, pese a todo, vendrá a venderme una novia rusa o un curso de Economía maoísta en coreano, o quien querrá venderme biblias y medallitas antiguas, estampitas, rosarios y demás santas cadenas por correo electrónico, quien me traerá a buen precio y cotrarreembolso manuales de guerrilla urbana en lengua de signos o explosivos ecológicos y quien me ofrecerá en árabe una patera y un viaje a Europa a cambio de que le venda un riñón o mi culo para labores nefandas. Y es que podría haber, y de hecho hay y me consta, gente mala y aun malísima y hasta peor que pésima; en esto de la gente la experiencia me dicta que hay un sesenta por ciento de gente que se convence con emociones, un treinta por ciento que se convence con razones y un diez por ciento que se convence a puñetazos, golpes y bofetadas. No es exactamente la ecuación de Wilfredo Pareto, aunque se le aproxima, pero a mí me vale para marchar por la vida, por los institutos y por las asociaciones de vecinos con precaución y sin hacerme excesivas ilusiones. Como ya escribí, creo que en cada uno domina una de esas tres clases; en mí es la segunda, luego la primera y siento decir que también tengo algo de la tercera, a la que sólo me llego cuando vulgarmente te dicen que te están "tocando los c***". También hay gente a la que le falta alguna; aquellos en que domina la tercera esto ha sido porque les ha faltado la primera en su infancia y juventud o la segunda en su edad adulta.

miércoles, 29 de junio de 2011

Uno se entera de cosas que no puede decir, qué pena.

Pues eso. Cosas y casos que no se pueden decir, es decir, indecibles, e incluso indecidibles, como las improbables proposiciones de Gödel. Hay dos tipos de mierda: la higiénica que se tiran con la mano los cerdos culones de la granja de Orwell, en pocilgas como el debate sobre el estado de la nación, y la mierda letal con la que quieren infamar incluso al honesto y vilipendiado pepino. De esa me entero de vez en cuando a través de los resquicios que permite el sistema y los amigos que uno tiene hasta en las cloacas. Y uno se entera porque los pérfidos que cuentan esas cosas saben que uno no sólo es una tumba egipcia, sino de esas que están bajo la arena todavía, porque no han sido violadas.Pero saber lo que uno sabe deprime muchísimo y hace perder todas esperanzas sobre la esperanza. Deberían haberla dejado en esa caja, la de Pandora, tan parecida a un ataúd.

martes, 28 de junio de 2011

Qué revelador

He visto la nube de tags o letreros que forman las palabras más repetidas del discurso de Shoemaker en un diario digital. Descubre claramente el egoísmo de los políticos. De la misma forma que nunca hay que leer un articulo por el principio, sino por el final, y más bien por lo que no dice que por lo que dice, y muchas veces en pasiva y no en activa, yo me he fijado en las palabras casi ilegibles porque apenas se han mencionado. Son estas:


Democracia, familias, personas, bienestar, capacidad, estabilidad, inmobiliario, construcción.


Es de suponer que todas estas cosas le importan un carajo al Presidente del gobierno. Pero ¿qué es lo que más repite, lo que más le obsesiona, lo que busca ansiosamente, lo que aparece en las letras gordas y titulares de sus ansias?


Gobierno, Crisis,  Señorías, Millones, Empleo, Reformas.


No hay nada que comentar. Yo de todo esto lo único que concluyo es que para leer la prensa, como para leer los escritos de los bancos, necesito gafas.

lunes, 27 de junio de 2011

Falacia del único gobierno posible

Dicen que es imposible gobernarse y tener éxito económico sin líderes y de forma asamblearia y anarquista. Pues bien, que me expliquen por qué Suiza se gobierna así y todo el mundo desearía tener una cuenta en Suiza. Que me lo expliquen. Pero, claro está, a nadie se le ocurre pensar en Suiza, patria de las libertades rousseaunianas. ¿Por qué será?


Eso sí, mucha unión europea de estados y poco cantón. 

domingo, 26 de junio de 2011

Tertulianés

Lo denominó así Antonio Burgos; es un sociolecto para idiotas que se genera en radio y televisión, desprovisto por completo de significado; lo que en periodismo se llama caldo de cerebro, porque aparenta tener sustancia y en realidad no alimenta nada. Puso algunos ejemplos:

«A día de hoy y hasta donde yo sé, aunque falte ponerlo blanco sobre negro es un asunto de mucho calado que va a tener largo recorrido y depende de la deriva que tome, según las fuentes que manejo y con la que está cayendo, creo que va a ser que no, sí o sí».

Es un hablar que se sostiene únicamente con muletillas:


Sí o sí.
Priorizar.
Niego la mayor.
Se ha pasado veinte pueblos.
Hay que poner en valor.
Puede que sea ético, pero no estético.
En el corto plazo.
«A más a más», como dicen los catalanes.
Según los datos que manejo.
Es un salto cualitativo.
Se pasa de frenada.
Hay que verbalizar.
Estamos hablando de...
Háztelo mirar.
La gobernanza.
De ninguna de las maneras.
Corrígeme si me equivoco.


Para ti la perra gorda.


Un ejemplo:


«Aunque niego la mayor, quiero verbalizar que es un salto cualitativo importante. Se ha pasado de frenada y se ha pasado veinte pueblos, porque, corregidme si me equivoco, la gobernanza no puede ser entendida de ninguna de las maneras sin ser puesta en valor; puede que sea ético, pero no estético. Y a más a más, como dicen los catalanes: hay que priorizar esas opciones en el más corto plazo, sí o sí.»

sábado, 25 de junio de 2011

Puntos oscuros en la historia eclesiástica manchega

¿Qué ocurrió en el "Motín de estudiantes" acaecido entre el 25 y 27 de noviembre de 1897 en el Seminario Conciliar de San Ildefonso de Toledo, que se reprodujo además en otras diócesis, como para que todos lo que han pasado por el tema lo hayan hecho de puntillas, con mucha vergüenza y poniéndose colorados? Se saldó con la interrupción por parte del Gobierno del curso hasta el nueve de febrero y numerosos expulsados. Dijo el gobernador civil de Toledo "no he conocido en mi vida revolución tan fiera como esta" y la misma reina regente María Cristina se interesó por el follón ante el arzobispo recién nombrado (sustituyendo a Antolín Monescillo y Viso, nombrado en 1892; Monescillo, que era de Corral y carlista hasta los codos, era el que decía eso de "pan y catecismo" y "si todas las religiones son iguales, no hay religión"; poco antes de morirse, con mucha oportunidad, aprobó un duro reglamento interno del Seminario que fue la mecha que encendió el polvorín) Ciriaco María Sancha y Hervás. No es poco ponderar, sobre todo teniendo en cuenta que a partir de ese año el número de vocaciones eclesiásticas dejó de crecer y empezó a bajar hasta la actualidad. ¿Cuál fue el papel del director del Seminario, nombrado el año después, Remigio Albiol? Este misterio me escama  y azuza, pero deberían investitigarlo otros, que seguramente no lo harán. 


He examinado la cuestión con prudencia; me ha ayudado bastante a despejar la cuestión un luminoso estudio de María Luisa Picón García. Por lo visto el cardenal primado y arzobispo de Toledo señor Sancha era un aldeano castellano, algo insólito en cuanto a la procedencia social de los altos eclesiásticos manchegos, y un integrista de tomo y lomo, que ni siquiera se doblegó a la autoridad de Amadeo de Saboya en Cuba cuando era canónigo y estuvo dos años en la cárcel por no acatar al obispo nombrado por el monarca; ser integrista romano en aquella época en España era algo así como ser leninista en la Trilateral: marciano, por lo menos; era un fan de la doctrina social de la iglesia y además había visitado los Estados Unidos y, lo peor de todo, anticarlista y reformador; cuando llegó a Toledo nombrado obispo auxilar, se recorrió toda la diócesis a caballo mientras maquinaba y preparaba la bomba que iba a soltar en 1885: la separación de la diócesis de Madrid de la de Toledo. Casi nada, para los ambiciosos curillas que se cocinaban en el áspero horno manchego, ansiosos todos de marcharse a Madrid y hacer carrera eclesiástica. Eso explica mucho, aunque no todo,  habiéndome leído las avisadas y nada hagiográficas eclesiografías anticlericales del semipadre José Ferrándiz, que conocía bien el paño. Pisó todos los callos posibles: los del catolicismo fanático intransigente y los del sindicalismo socialista y anarquista, al crear sindicatos católicos. Hablan de él José Martínez Ruiz, “Azorín”, en su novela La Voluntad y Pío Baroja en Camino de PerfecciónAzorín vierte su anticlericalismo y critica sobre todo su estilo literario con estas palabras: “no sale nunca de la pluma de un obispo una página elegante y calurosa. Aun los que entre ciertos elementos pseudodemocráticos pasan por cultos e inteligentes –como este Cardenal Sancha- no aciertan ni siquiera a hacer algo fríamente correcto, discretamente anodino.” Pío Baroja pone en boca de sus personajes opiniones sobre algunas de sus acciones, como se puede deducir de estas palabras: “De esta cuestión, mezclada con ideas políticas y sociales, se pasó a hablar del arzobispo de Toledo. Uno decía que era un hereje, otro que era un modernista… Se aseguraba que creía en la sugestión a distancia y en el hipnotismo, y que deseaba que el clero español estudiara y se instruyese. Con este objeto enviaba algunos curas jóvenes al extranjero. Había tenido la idea de fundar un gran periódico demócrata y católico al mismo tiempo; pero ninguno de los obispos y arzobispos le secundó, y el de Sevilla dijo que aquel era el camino de la herejía”. Azorín era por entonces anarquista y realizó un viaje a Toledo en diciembre de 1899 junto a su entonces amigo Baroja. Situó el capítulo IV de La Voluntad en dicha ciudad. Pío Baroja usó los recuerdos de ese viaje en los capítulos XX, XXI y XXII de Camino de perfección.


Cf. José Ramón Díaz Sánchez-Cid, El seminario conciliar de San Ildefonso de Toledo: cien años de historia..., p. 52 y ss.

Colombo

Señala su dedo un horizonte donde los pobres mortales no distinguimos nada, pero él sí: el continente de un crimen por descubrir. Sus telefilmes, planteados desde el punto de vista del criminal, hacían que el espectador sintiera piedad de sus torpezas y errores, sí, pero también por el acoso impío y la presión de esa piraña desalmada, que apenas abandonaba al respiro el resuello entrecortado de su víctima, volvía a morderla saliendo del resquicio menos pensado con "una última cosa", teniente inquisidor de gabardina mugrienta y arrugas de tres días, el ojo de cristal fijo y frío sobre el detalle acusador, las greñas de maldespierto, caballero rodante en ese Peugeot 50 escarabajo y padre de un perro salchicha sin nombre, un huevo duro en el bolsillo, la corbata corta, la mujer siempre desconocida y que sin duda desconocía el ser de las planchas, nombre de pila incógnito entre otros despistes y aborrecer de las armas, con afán metijoso y metomentodo de caminar por todos los vericuetos y preguntar por el dueño de la casa, casi siempre el asesino; hombre, en fin, que sabía meter el dedo en el ojo oculto del criminal más frío, prevenido y calculador.

viernes, 24 de junio de 2011

28 de Junio

El 28 de junio me es fasto. Las hojas de las vacaciones se abren a un volver de esquina y calendario (aunque les tengo pavura, ya que en mis vacas penco más que a lo largo de todo el año, escribiendo y leyendo sin tasa ni coto), y además es el kilómetro cero de mi anular cumple. Está cerca de la infinida mañanita de San Juan, esa del infante Arnaldos, que vio llegar a un marinero cantando su propio romance, y es la histórica fecha de la revuelta de Stonewall (1969), que marcó el inicio del movimiento reivindicativo gay. No soy gay, pero me caen muy simpáticos los gays y muchos de mis amigos son gays. También me caen bien los gnomos, las hadas y los longaevi. Quién sabe, igual hasta me vuelvo gay con el tiempo y me crece un vaporoso tutú sin naftalina. Pero no estoy para ponerme de pie sobre mi dedo gordo, porque me derrumbaría como una de las torres gemelas. Sé que eso de ser gay a algunos les da grima, y es algo que ni siquiera contempla su psique de aficionados al Real Madrid, e incluso al Madrid real, que es más sufrido, pero a mí me la repanfinfla; como no soy nada, es más, no tengo nada, y nací ayer, e incluso hace cinco minutos, debajo de alguna piedra o más probablemente del bordillo de alguna acera, ni siquiera tengo prejuicios, aunque me gusta estudiar los de los demás y a veces incluso los copio, por mimetismo camaleónico, no por convencimiento, porque, lo que se dice convencer convencer, nunca nadie me ha convencido de nada: tan tonto soy. Mañana me podría levantar gay como hoy me podía acostar azul prusia, bebido de manzanilla o hebefrénico. El 28 de junio, decía, es fecha curiosa; en La semilla del diablo, de Polanski, se refiere es fecha prevenida para orto del Anticristo, ese hijo de papá incierto con pezuñas cabrías y ojos de gato del natalicio final; también es la fecha en que brotó, con hacha y todo, de la cabeza de algún historiador, Enrique VIII, ese sucesor de Gilles de Rais, personaje por demás fascinante, ya que en alguna ocasión se lo tuvo por casto novio de la punzante doncella de hierro de Orleáns, Juanita de Arco, cuyo ejecutarse nunca terminó de plorar. Dizque desde entonces se perdió y no se volvió a encontrar, por más que dejara mariesposas muertas por el suelo (hablo de Guilles, que cortaba más que una Guillette). Enrique, su sucesor literario, buscaba heredero entre las piernas inglefrancas de sus cortesanas, alguna vez con un poco hablado mal francés, mientras que otro nacido el 28 de junio, el nutritivo suizo mendigo San Juan Jacobo, Rousseau entre nosotros, se deshacía de ellos en la inclusa muy ilustradamente. Los niñatos de hoy son más Juanjacos que Quiques, y muy suyos.

martes, 21 de junio de 2011

Tres películas con imaginación

He visto tres películas poco comerciales, pero que me han gustado, y no poco; de ellas, dos las vi la semana pasada, casi por pura casualidad: El violín rojo de François Girard, y Retrato de una obsesión, en título original Fur: an imaginary portrait of Diane Arbus, de un tal Steven Shainberg que, al parecer es un gran lector y adaptador de novelas decimonónicas, aunque en esta ocasión opta por hacer una versión libre de una biografía de la famosa fotógrafa de freaks Diane Arbus. Este tipo de películas me recuerda a Fotografiando hadas, de Nick Willing, que también presume de esa rara virtud: estar llena de imaginación. Porque, aunque las agrupo por esa característica, son radicalmente diferentes entre sí y lo único que tienen en común es un exasperado sentido del Romanticismo, de búsqueda de lo absoluto; en el primer caso lo absoluto es un objeto enigmático que representa el arte; en el segundo, una persona enigmática signo de toda singularidad; en el último, un mito o leyenda misteriosa.

El violín rojo está hablado en cinco idiomas distintos, desde el mandarín al italiano, alemán, inglés y francés; no voy a revelar el poético misterio final, sólo mencionar que la película transcurre en cinco momentos diferentes y conmovedores en la historia del objeto, con una estructura parecida a la de El escarabajo de Manuel Mújica Laínez; la banda sonora es irrepetible. En la segunda, Nicole Kidman demuestra que es una buena actriz además de una actriz buena, porque le he visto registros más allá de lo que creía podía alcanzar. Su piloso coprotagonista se muestra también eminente y el guion, bordeando siempre el filo de la navaja, se salva con una estructura tan hábil en sus elipsis y una cinematografía tan solvente que uno termina como metido dentro del cuadro. Y eso que el personaje real, la suicida Arbus, una especie de desecho vomitado por la sociedad ham-burguesa americana, era en realidad mucho más fascinante de lo muchísimo que aparece aquí; es evidente que su foto de las siamesas inspiró las gemelas de El resplandor, de Kubrick, pues este también judío fue fotógrafo antes que cineasta-fraile.  Fotografiando hadas da el paso que las anteriores no se atreven a dar: es puro realismo mágico, se instala en el misterio y ya no es posible salir de él sino con la cabeza al revés. La película se entenderá mejor si se lee previamente  La comunidad secreta (1691), del reverendo demonólogo escocés Robert Kirk (1644-1692), párroco de Aberfoyle desaparecido en extrañas circunstancias; ha sido traducido por Siruela. 

Sociedad condenada

Ayn Rand, en La rebelión de Atlas (1950):

"Cuando adviertas que para producir necesitas la autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando repares que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un sacrificio personal, entonces podrás afirmar sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada."

domingo, 19 de junio de 2011

La manifestación

Que todo el mundo vaya a la manifestación de hoy por la democracia real ya es necesario para que todos los que venimos diciendo lo mismo nos conozcamos y nos aglutinemos. Hay un artículo muy significativo de Manuel Rivas en El País, hoy:

A todo Napoleón le llega su Waterpolo. Il Cavaliere debe estar meditando sobre la vigencia del sabio desliz popular. En un informe sobre Italia, en The Economist, todavía se preguntan si Berlusconi es el síntoma o la causa. Tiene cara de ser las dos cosas y muchas más. De metáfora, de sinécdoque, de aliteración, de elipsis e incluso de sinalefa. Es una característica de la Era de la Incertidumbre. A los jerarcas, en general, se les ha puesto un rostro bicéfalo de casualidad y causalidad, esa mezcla de asombro y mosqueo ante una realidad indócil. Lo hemos visto estos días en España. Esa rara unanimidad para intentar satanizar la protesta de los indignados con el estigma de kale borroka,confundiendo adrede el todo pacífico con un grupo aislado de huevones. Había un cierto regusto en la acusación: ¡Por fin los pillamos! Pero en ninguna cámara de representación se han debatido las demandas que atañen muy directamente a esta democracia anquilosada: limitación de mandatos, listas abiertas, financiación de partidos, blindaje a la corrupción y una auténtica ley de transparencia pública. En el ágora griego, el heraldo que abría la asamblea preguntaba: "¿Quién quiere tomar la palabra por la ciudad?". Aquí, la iniciativa legislativa popular ha sido siempre amputada. Tampoco nosotros queremos nucleares, pero se nos imponen. En medio de la penumbra europea, los referendos en Italia tienen el efecto de la reaparición de las luciérnagas. En un artículo premonitorio, a principios de los setenta, Pasolini denunció "la desaparición de las luciérnagas". La contaminación estaba acabando con ellas y eso tenía también un significado político. A propósito de fauna, en España ha aumentando mucho la presencia del jabalí. Unos campesinos me explican que el único método efectivo para ahuyentarlo de los campos de maíz es la colocación por la noche de aparatos de radio a todo volumen y a la hora de las tertulias. ¿De qué huirán los jabalíes?

sábado, 18 de junio de 2011

Lindezas del despotismo

Ese es el título de una obra de Fernando Garrido, uno de los socialistas utópicos más importantes del siglo XIX que se movió mucho y escribió no poco, entre otras cosas, creo recordar, una denuncia muy dura de los Jesuitas, cuya Monita secreta publicó. He leído la obra en la Biblioteca Virtual Saavedra Fajardo, escrita en una prosa limpia e irónica; es una recolección de artículos: sobre la invención de la casaca; una conversación entre Voltaire y Federico de Prusia sobre el ajetreado despertar del rey de Francia; una denuncia de la tacañería de su padre y su afición a secuestrar mozos corpulentos para su ejército; un ejemplo de cómo su despotismo caía sobre cualquiera por la menor ridiculez, otro de las llamadas órdenes reservadas, etcétera, etcétera, etcétera. Era entretenido y gracioso de leer. 


Voy a poner aquí desde ahora lo que vaya leyendo y escribiendo, pues luego lo olvido tan pronto como lo veo y lo escribo y casi nunca lo consigno en estos renglones digitales, que parece van dejando de ser diario. Compré por correo electrónico -no me interesa casi nada de lo que se publica hoy- una Síntesis de la literatura española de un doctor en historia llamado Luis Gregorio Mazorriaga, impreso en Barcelona en 1949; lo poco que he podido averiguar de este hombre desconocido es que era socio del Círculo de defensores de los derechos del hombre, autor de otra Síntesis de la literatura extranjera y de una biografía de Francisco Pizarro, tal vez masón, y seguramente hermano de otro Mazorriaga (no Emeterio Mazoriaga, el editor del Caballero del Cisne que va incluso en el manuscrito de La gran conquista de Ultramar, y de quien tan mal habla el monárquico y conspirador Pedro Sainz Rodríguez, que fue alumno suyo, en sus memorias, quizá porque no le puso la nota que él creía que merecía). Es hombre de buen juicio, que se ha leído al divertidísimo Menéndez Pelayo y a Méndez Bejaranosabe muy bien ir al corazón de los asuntos. Se echan de menos los textos, ya que toda buena historia de la literatura es también una antología de pasajes significativos, pero se nota que ha leído muchas de las obras que comenta, por más que ya desde el título esboce que es mera síntesis. Veo que el conquense de El Mundo copia un epigrama de V. Maiakovski:


Si se da a Dios lo que es de Dios
y al César lo que es del César,
a mí ¿qué me queda?


Creo que un lugar muy calentito, por supuesto; no se merecía, habida cuenta de lo bien que escribía epigramas como estos, esa bala en la cabeza que se regaló.


He estado tomando café en el cada vez más siniestro Guridi y luego té en La Dolores. En el Guridi había unas putas o asimilables confraternizando con unos sinvergüenzas. En La Dolores el ambiente era menos basto; estaba un ciego perro a los pies, unos caballeros encorbatados, familiones y jovenetos; en la pantalla daban saltos unas jugadoras chinas de voley-playa que le estaban dando su tortura a unas americanas con coleta, asaz bronceadas todas. Uno, que tiene la libido bajo control y que incluso se cortaría el instrumento con gusto para que no le diera la lata, lo único que hizo, fuera de echar alguna ojeada al estirado tipo de las asiáticas, fue leer un articulito del Lanza donde decía que habían encontrado entre unas cartas del archivo del Conde de Gondomar, creo decía, dos condones de tripa de cerdo fechables, por el paquete en que estaban, entre 1815 y 1830, arqueológica curiosidad que no debe sorprender, pues esos artefactos ya se usaban en Egipto hace cinco mil años, y estaban de moda en Francia desde que el doctor Condom los prescribió.


Otro libro que he leído es el Testimonio y recuerdos de Pedro Sainz Rodríguez, el amigo de Paquito Franco, el popular genocida español que aparecía en los sellos y pesetas de mi infancia por la gracia de Dios, que maldita la gracia que podría tener. El hombre es pudoroso y pasa de puntillas sobre la etapa en que fue ministro de educación y, aunque no oculta su activo papel como uno de los fundadores del Bloque Nacional en la orquestación del golpe de estado de militares, curas y banqueros (Juan March) contra el pueblo en que consistió esa gran tropelía llamada Guerra Civil, olvida mencionar, por supuesto interesadamente, que una orden suya depuró a varias generaciones de maestros y profesores republicanos, aunque he encontrado un pasajito en su librito en que parece evoca el hecho y se muestra muy atribulado y humano, el pobrecín (Testimonio y recuerdos, Barcelona: Planeta, 1978, p. 335). Salta a propósito de describir la actitud de Franco firmando penas de muerte mientras desayunaba soconuscos con chocolate (de ahí tomó Umbral el comienzo de su Leyenda del César visionario) con una cachaza que llama "profesional" a causa de su oficio militar; entonces se compara con el enanito matarife o jifero y escribe: 


"Yo, cuando he tenido que sancionar a un funcionario por cualquier motivo, me he pasado la noche preocupado, pensando en el perjuicio que podía causarle".


Y se lo causaba, claro está y está claro, si no anda turbio. Eso era una guerra, y las guerras, como las perras, autorizan cualquier barrabasada, ya que en ellas el derecho queda suspendido, lo que él debía saber, pues lo estudió, se licenció en él y no lo aplicó; tras las guerras civiles nunca hay paz, sino victoria, que es peor, como bien escribió una de sus fulminadas víctimas, el anarquista F. F. Gómez. La hipocresía es más educada, cuando tienen que ahorcarte, que la adusta sinceridad del enano señor de culo blanco e inmaculado. Eso es lo que llamaba en un post anterior la banalidad del mal. Ejecutar, pero con bollos de chocolate; dejarte sin posibilidad de trabajar para ganarte la vida, pero con mucha preocupación y una noche de insomnio. Serrat escribió una canción irónica sobre eso, en el fondo un rap, como todo lo suyo. Cuando leí el libro de Sainz le di otra mano al artículo biográfico de la Wikipedia sobre ese hombre, de quien también me intrigó la identidad de la puta que se lio con Alfonso XIII, el general Sanjurjo y el propio Sainz Rodríguez, estudioso de la mística y putañero de costumbres, por demás como otro filólogo hispánico, don Dámaso Alonso Fernández de las Redondas, muy salido y deseoso de probar putas andaluzas, según contaba en sus memorias Castilla del Pino cuando lo recibió en Córdoba. Sainz era un gran escritor y un erudito formidable que llegó a acumular una biblioteca de veinte mil volúmenes, pero se prodigó poco entregado a sus conspiraciones y monarcagadas. Menda, que usó sus trabajos sobre Bartolomé Gallardo en su tesis sobre su amigo y correligionario comunero Félix Mejía, echa de menos sus perdidos estudios sobre el ilustrado Andrés Marcos Burriel, que desaparecieron entre llamas y bombas y habría necesitado para escribir algo de lo que tengo que escribir, pero al leer su semblanza de Francisco Franco no puedo por menos que admirarlo como historiador y como escritor, aunque se le vea algo el plumero polvoroso y la tinta calamarera, como he mencionado, en lo tocador a su coleto. Creo que esas páginas han dibujado mejor que ningunas otras el perfil de ese mediocre soldadito de plomo. ¿Puede creerse que rata de biblioteca tamaña, educada como alumno libre en su casa -hoy no sería posible, por las grotescas y goyescas leyes que hay-, se entretenía de jovencito yendo a ver oposiciones para prepararse cuando le tocara a él? Las semblanzas que hace este despabilado de la universidad española y de algunos de los personajes de entonces, como su pillo amigo Romanones, hombre sin duda de muy mejor catadura, no tienen precio. Incluso deja ver su admiración por la honestidad de Besteiro, siendo él, como era, un deshonesto profesional, como sólo puede serlo un conspirador. Me lo guardaré en alguno de los infundíbulos del hipotálamo.

jueves, 16 de junio de 2011

Tópicos

Observad cuánto tópico y falta de reflexión en los politicos que se limitan a rechazar las protestas de ese pueblo al que dicen representar sin el más mínimo gramo de reflexión o análisis. Observad cómo lo único que dan son opiniones, no reflexiones ni excusas. Ni siquiera se dan cuenta, porque no quieren darse cuenta, de que quien paga los caros helicópteros para aterrizar en los nidos de cooptación donde ponen sus huevos de serpiente son la parte digna y consciente del pueblo, aquellos a los que apalean y contra los que despotrican. Eso es lo que les dan a los que les dan (el poder) y exigen ética: palos, condenas, incomprensión, gastos inútiles. Y, aunque no tienen cardenales, ya se sienten vagamente incómodos. Creían que la cosa acababa con el verano, pero ven que dura y dura, como el conejito de Duracell. La indignación va adquiriendo modales de mosca cojonera. La daban por disuelta y resulta que se endurece y radicaliza cada vez más. Se les llena la boca diciendo que rechazan la violencia, pero entre ellos no hay heridos, sino entre los otros. Se les llena la boca diciendo que hay violentos entre los apaleados, pero el hecho es que ellos practican una violencia de diferente tipo, no física, sino intelectual, que consiste en mentir al pueblo y dejar que la violencia la ejerzan las condiciones sociales y económicas, que son las que, en manos de los banqueros, ejercen la verdadera violencia, como esa de aquel destinado a reformar las cajas y transformarlas en bancos sin interés social, que ha sido contratado después por estas (lógico, según la lógica aplicada entre políticos) y cuya primera medida ha sido triplicarse el sueldo. Olé. Condenarán a seis años a algunos "agitadores" por "intimidar a un diputado", como señala el código que ellos redactaron, mientras que en el corrillo de aprovechados de Valencia, en el de Madrid y en todos las demás sociedades de cerdomaquia reaparecen lamiéndose las prebendas  otros imputados/inocentes reyes de la mierda. Y dura, y dura...

Así, así, hasta que caiga el primer muerto que puedan aducir para provocar más.

lunes, 13 de junio de 2011

La banalidad del mal

Muchos piensan que el mal tiene cara de actor de cine; que ha ido a un casting de feos, por así decir, o que es cuando menos malencarado y oscurito, como es caricortado y negroide el señor de la escafandra que gobierna el reverso tenebroso de la fuerza. Arendt, por el contrario, que lo padeció un bastante, decía que el mal era un hombrecillo gris, banal y rutinario desprovisto de conciencia moral ante los efectos siempre lejanos de lo que hace; gente de cuello blanco, corbata y gomina que se considera medio, nunca principio ni fin, y que puede ser modélico padre de familia y eficiente funcionario del horror, aunque sólo porque ese es el esquema más rutinario y mejor trazado.


Esos hombres (y mujeres) son el mal. Que no os engañen sus trajes, sus medallas, sus timbres de gloria, sus caras, bustos y efigies de modelo acuñadas en las revistas, periódicos y pantallas: son el mal. Forman parte de un gran equipo, cuyo cometido general ni siquiera se han preocupado en discernir personalmente; para su fatalidad todo es manifestación del orden supremo, incluyendo el engorde gorrino de sus bolsillos, la anorexia de su conciencia y, por efecto de una extraña oftalmopatía e hipoacusia, el desvío de la mirada por el lado menos problemático y la sordolencia de no reconocer los tonos más agudos y estridentes, los de los gritos. Son los responsables verdaderos del crisismo, por encima de todos los otros estúpidos violentos, porque su violencia es estructural e intelectual, son los autores últimos y responsables intelectivos del crimen de lesa humanidad en que consisten el hambre, la miseria y la pobreza,  y sobre ellos debe caer todo el peso de las instituciones, la moral y la ley.


Pero no ocurre. ¿Por qué?


Porque ellos, esos hombrecillos grises, banales y rutinarios forman parte de un gran equipo, el de las instituciones, la moral y la ley. Porque esos hombrecillos son las instituciones, la moral y la ley; porque esos hombrecillos somos nosotros.


Quiero pensar que con el pensamiento y la voluntad las cosas pueden cambiar; pero como no cambien, aunque el tiempo necesario sea muy largo -ya lo ha sido- terminarán poniéndose los fundamentos para un terror peor que cualquier otro.


Aunque muchas personas de edad dicen que esto les recuerda la situación previa a la Guerra Civil, lo que yo veo es que la situación es más bien parecida a la que había en Italia antes del secuestro y asesinato de Aldo Moro.

viernes, 10 de junio de 2011

Asombroso, por Millás


¡Asombroso!
Juan José Millás 10/06/2011

El sistema es antisistema por las mismas razones que el ejército es antibelicista: porque para perpetuarse conviene mutar, que es lo que hacen los virus. No se extrañen ustedes. La literatura, cuando no es antiliteraria, es un fósil. Todo ello hace del mundo un espectáculo asombroso. Los mejores días de la vida son los que se recuerdan como soñados mientras que los mejores sueños poseen la calidad de lo real. Si Obama ha escogido como asesores económicos a los mismos que acabaron con la economía, es porque conoce bien esta mecánica. Como se comprobó recientemente en la plaza de Cataluña, en Barcelona, un buen policía antidisturbios debe ser un experto en causarlos, lo mismo que un partido xenófobo ha de llevar en sus listas a varios inmigrantes. Ahora mismo, la política española, tan desprestigiada, no ha tenido más remedio, para sobrevivir, que volverse antipolítica. De ahí que los mismos que roban, por ejemplo, en Valencia, tachen de ladrones a sus adversarios, pongamos por caso, de Toledo. En cuanto a los acusados, carecen o deben fingir que carecen de instrumentos legales para defenderse de unas imputaciones que ponen los pelos de punta al contribuyente. No les resulta difícil porque la justicia, que lógicamente es arbitraria, ayuda lo suyo a que la realidad parezca una bacanal. De ahí que la fiscalía no haya abierto todavía la boca. De una verdad que no admite discusión solemos decir que es "impepinable" como si lo "pepinable" transmitiera alguna enfermedad moral. Y ya hemos visto que no, que nuestros pepinos están libres de toda sospecha. Para sobrevivir a la idea en curso de que la actual forma de hacer política conduce a la nada, el sistema no ha tenido otro remedio que antisistematizarse, y en eso estamos. Gracias por el espectáculo. ¿Quién iba a decirnos que el mejor modo de votar sería no hacerlo?

miércoles, 8 de junio de 2011

Estaba una pastora...

Deberían censurar canciones infantiles tan violentas y obscenas como esta (es broma); también el padre Benito (o sea, Benedicto, como el Papa) es que tiene unas ideas...


Estaba una pastora 
larán, larán, larito,
estaba una pastora
haciendo requesito.

El gato la miraba,
larán, larán, larito,
el gato la miraba
con ojos golositos.

"Si me hincas la uña,
larán, larán, larito,
si me hincas la uña,
te cortaré el rabito".

La uña se la hincó,
larán, larán, larito,
la uña se la hincó
y le cortó el rabito.

Se fue a confesar,
larán, larán, larito,
se fue a confesar,
con el padre Benito.

"A vos padre me acuso,
larán, larán, larito,
a vos padre me acuso,
que le corté el rabito".

"De penitencia pongo,
larán, larán, larito,
de penitencia pongo,
que le des un besito".

El beso se lo dio,
larán, larán, larito,
el beso se lo dio,
y le creció el rabito.

Felipe Ducazcal

Hablando de otros artículos de Wikipedia que creo y amplío, hay que mencionar, aunque sea de paso, a Felipe Ducazcal, hombre interesantísimo; era un alborotador al servicio del Partido Progresista de PrimSagasta, y tenía una tertulia que llegaba hasta el amanecer en el Café de Fornos a la que asistían desde José Jackson Veyán, el dramaturgo demócrata gaditano amigo del malogrado Antonio García-Vao,  hasta el famoso perro Paco. Dirigió la famosísima Partida de la Porra, con la cual daba palizas a periodistas y políticos carcas a ritmo de Trágala y murió a consecuencia de las heridas mal curadas de un duelo en el que sustituyó al general Prim: se le alojó una bala en el oído y sólamente le llegó al cerebro veinte años después.

Juan Rico y Amat

He estado remozando la biografía de la Wikipedia de Juan Rico y Amat, el liberal doctrinario español, un carca con bastante ingenio y mala hostia. Prueba de ello es esta definición del Socialismo de su Diccionario de los políticos

Como natural consecuencia del Socialismo desaparecerán los ricos y los pobres, pues los capitales serán iguales y, cuando algún socio adelante y aumente el suyo a fuerza de trabajo y de industria, vendrá el equilibrador Socialismo y le tomará sus aumentos para reponer el capital del que desmembró el suyo por sus vicios y holgazanería. Y con tan magnífico sistema el holgazán andará gordo y bien vestido y el trabajador desnudo y extenuado, y unos trabajarán para que coman otros y otros comerán para que unos trabajen, y en las tiendas se darán de balde los géneros al que los necesite, y en las fondas y cafés no llevarán nada por lo que se consuma y no se pagará nada en los teatros y todos los socios estarán contentos y muchos de ellos morirán de felicidad. Dicen los partidarios del Socialismo que la propiedad es un robo y ellos, para castigar a los ladrones propietarios, quieren apoderarse de sus propiedades... (p. 303)