miércoles, 2 de julio de 2008
La mujer en el arte
Quien quiera ver la evolución del rostro de la mujer en el arte, piche aquí. El vídeo, realizado con morphing, es precioso.
Celuloide emocional
Al igual que en la música determinados pasajes tienen la virtud de provocarme escalofríos, siempre los mismos, los oiga como los oiga, algunos pasajes en ciertas películas y series de tv, no necesariamente obras maestras, me emocionan. La mujer submarina en el coche, la escena del ático y el tránsito del río en La noche del cazador; en El color púrpura, de Spielberg, la escena del beso o el blues Hey, sister, entre otras; algunas secuencias de La versión Browning, pero la antigua en blanco y negro de los años cincuenta; el paso firme de Sean Young, la muerte vidriosa, la juguetería de Sebastian, la famosa confesión del replicante en Blade Runner; el teatro de las sombras o el final seguro de El año que vivimos peligrosamente; los sueños de Fresas Salvajes de Bergman y las conversaciones del caballero y del escudero en El séptimo sello; el horror de la cara que se borra y cae en la desoladísima Inteligencia artificial.; los Cristos de cabaret y los desfiles de La naranja mecánica; los soldados en la zanja de Objetivo birmania; el estanco de Smoke; el agujero de bomba de Sin novedad en el frente; los duelos y entierros de Río rojo; el taxista finlandés de Noche en la tierra; el ruido de los árboles en Blow up; la madre muerta en el camión de Las uvas de la ira; las palabras del comienzo y la cara de Gregory Peck ante el escupitajo en Matar a un ruiseñor; y tantos otros....
Hispanoamérica
En Hispanoamérica el estado, sea socialista, populista, criollo o indio roba a sus súbditos, por lo cual los súbditos roban al estado, de lo cual se aprovechan las multinacionales europeas y norteamericanas, los guerrilleros y las mafias, que roban a ambos y lo embarullan todo más. Mientras, siguen sin infraestructuras, despensa, escuelas o sanidad completas y de calidad. ¿Qué puede reformar esto? Una reforma moral al estilo de la krausista que posibilite las otras reformas. ¿Es posible? En cien años, tal vez.
Anglosajonitis
Todos los actores anglosajones persiguen a Almodóvar; pero Almodóvar huye de ellos como de la peste. En cambio, muchos actores anglosajones persiguen a otros directores españoles y estos acceden a rodar con ellos, por ejemplo Amenábar. La diferencia está clara: Almodóvar quiere conquistar América, Amenábar, que además es indio chileno, quiere ser conquistado. Almodóvar es insoluble en anglosajón, Amenábar no.
Los ridículos reduccionismos
Los españoles somos muy dados a las simplificaciones y a los reduccionismos. Somos como los jíbaros, que no pueden vivir sin reducir cabezas a proporciones de muñeca. Y cuando digo españoles digo también regionales o nacionalistas. De hecho por no poder concebir algo tan complicado como es España, se han inventado los cortos de mollera nacionalidades tan imbéciles como la madrileña, la vallecana o la churriega, sin ir más lejos. Por ejemplo, los estudiosos de la Universidad de Castilla-La Mancha. Dicen que no hay una cultura manchega, se ríen de ella y estudian cosas de fuera, lo que les evita tener que estudiar a los autores que nacieron en La Mancha y que nunca sospecharon ser otra cosa que españoles, tan españoles como los de fuera de aquí. No hay edición moderna de un autor tan importante en el barroco español como la del libro de caballerías en verso compuesto por el valdepeñero Bernardo de Balbuena, pero hay innumerables de otro en prosa compuesto por uno de Alcalá de Henares. Hay que jorobarse, por no decir joderse. ¿Puede una cultura fundarse en un solo libro, aunque sea universal? ¿O una literatura? De los deportes, el único que parece existir informativamente hablando es el fútbol. La vulgaridad necesita del reduccionismo para existir, y La Mancha ha tenido la mala suerte de contar con una obra tan universal que facilita ese reduccionismo, de tal suerte que cualquier cosa que no sea Quijote es vulgar, o mejor dicho, no es, y si lo es es en comparación siempre con el Quijote. ¿Así puede existir cultura? ¿No es la cultura una variedad, una riqueza? ¿Qué nos está pasando?
domingo, 29 de junio de 2008
Inefabilidades inexpresas
Resulta curioso que lo que menos se pueda verter en palabras sean los sentimientos religiosos y amorosos y los desprecios u odios africanos. En todo caso, pasiones; el lenguaje insuficiente que decía Jorge Guillén es, después de todo, el lenguaje de los sentimientos, y también es ese lenguaje del que José Antonio Marina ha descubierto que categoriza mejor los sentimientos negativos que los positivos; resulta, pues, que encuentra poco verbalizables las tormentas de hormonas o de neurotransmisores cerebrales relacionadas con sentimientos amorosos, pero sí verbaliza mejor las relacionadas con el odio. ¿Será porque genéticamente estamos programados para los segundos más que para los primeros? Sin duda debe ser así. También es porque son más procesables por la lógica y la razón; el odio cuenta con una formalización sólida y construye mejor escalas y jerarquías; el rencor reconoce siempre una sumisión, un lazo social, una escalera de fracasos y de victorias. En cuanto a las categorías positivas, sabemos que el amor es un combinado de cuatro sustancias, de las cuales una sola de ellas es el afecto, la oxitocina. Llamarle al afecto oxitocina suena un poco chabacano, pero es que el afecto es, materialmente, oxitocina; espiritualmente y lingüísticamente sería una variable diferente en un aspecto pero esencialmente lo mismo. Una realidad absoluta es muchas cosas en distintos puntos de vista: lo que sustantivamente y materialmente es, lo que como estructura de información jerarquizada constituye y lo que representa para su contexto y situación. el amor representa una subversión de las escalas sociales, una igualación que va contra la lucha por la vida; por eso está menos jerarquizado, a menos que no sea sadomasoquismo.
sábado, 28 de junio de 2008
Flores para Jim Morrison, paseando por la cornisa de alguna nube.
Revisando algunos de los poemas de Jim Morrison, el rey lagarto, encontramos muchas de sus bellezas parnasianas. Por ejemplo aquella tan conocida:
This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end
Of our elaborate plans, the end
Of everything that stands, the end
No safety or surprise, the endI
’ll never look into your eyes...again
Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need...of some...stranger’s hand
In a...desperate land
Este es el fin, bello amigo
este es el fin, mi único amigo, el fin
de nuestros elaborados planes, el fin
de todo lo que se tenga en pie, el fin
sin remedio ni reproche, el fin.
Ya nunca miraré dentro de tus ojos
otra vez.
¿Puedes imaginar cómo seremos,
tan ilimitados y libres,
desesperadamente necesitados
de la mano de un extraño
en una tierra desesperada?
Hay mucha poesía en algunas creaciones del rock clásico. El "Estoy vacío" o "Ángel" de los Rolling Stones, en Escalera al cielo de Led Zeppelin, en Russsians, de ese profe de literatura inglesa que es Sting, en letras como la de Logical song de Supertramp o Imagine de Lennon, o en Stranberry fields de los Beatles.
This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end
Of our elaborate plans, the end
Of everything that stands, the end
No safety or surprise, the endI
’ll never look into your eyes...again
Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need...of some...stranger’s hand
In a...desperate land
Este es el fin, bello amigo
este es el fin, mi único amigo, el fin
de nuestros elaborados planes, el fin
de todo lo que se tenga en pie, el fin
sin remedio ni reproche, el fin.
Ya nunca miraré dentro de tus ojos
otra vez.
¿Puedes imaginar cómo seremos,
tan ilimitados y libres,
desesperadamente necesitados
de la mano de un extraño
en una tierra desesperada?
Hay mucha poesía en algunas creaciones del rock clásico. El "Estoy vacío" o "Ángel" de los Rolling Stones, en Escalera al cielo de Led Zeppelin, en Russsians, de ese profe de literatura inglesa que es Sting, en letras como la de Logical song de Supertramp o Imagine de Lennon, o en Stranberry fields de los Beatles.
viernes, 27 de junio de 2008
El coloso
¿Importa acaso de quién sea el Coloso hasta hace tan poco atribuido unánimente a Goya y ahora a su ayudante, Asensio Juliá? La fuerza icónica de la obra es portentosa. Es una alegoría de la Guerra de la Independencia, de España, de Napoleón, de los grandes epifenómenos de la Historia con hache mayúscula, pero también algo más y más allá de toda interpretación realista: representa una fuerza cósmica desbocada, algo que no se puede dominar, pero que el hombre tiene la potestad de liberar desde su interior. La fuerza del átomo, la fuerza de una brutalidad infinita que podría transformarse quizá en un infinito conocimiento, en construcción en vez de en destrucción. Las iniciales "AJ" podrían aludir a la dedicatoria "A J(uan) Bautista Arriaza", el acomodaticio amigo del pintor y autor del poema Profecía del Pirineo, en el que aparece, como quiere Nigel Glendinning y con todo detalle, el coloso pintado por Goya:
Ved que sobre una cumbre
de aquel anfiteatro cavernoso,
del sol de ocaso a la encendida lumbre
descubre alzado un pálido Coloso
que eran los Pirineos
basa humilde a sus miembros giganteos.
Cercaban su cintura
celajes de occidente enrojecidos,
dando expresión terrible a su figura
con triste luz sus ojos encendidos
y al par del mayor monte,
enlutando su sombra el horizonte.
Juan Bautista Arriaza, «Profecía del Pirineo», en Poesías patrióticas, Londres, T. Bensley, 1810, págs. 27-40, vv. 25-36.
Además, esta obra u otra parecida en que también aparece un gigante está recogida en el inventario de obras del pintor de 1812. Asensio Juliá usó o copió quizá una obra de Goya, un simple dibujo, o aprendió de las pinturas negras, o sencillamente halló la inspiración que a veces desciende hasta el más humilde de los artistas para lograr una obra maestra. Hay que tener en cuenta que existen obras de arte, no autores de arte. Ese burro detenido, alegoría del pueblo español, es sólo lo anecdótico, lo único que testimonia claramente que Asensio Juliá pudo ser el verdadero autor, porque es el que ejemplifica la voluntad de resistencia del pueblo español al vándalo Napoleón y le quita al cuadro, sólo incidentalmente, su categoría de símbolo intemporal.
Ved que sobre una cumbre
de aquel anfiteatro cavernoso,
del sol de ocaso a la encendida lumbre
descubre alzado un pálido Coloso
que eran los Pirineos
basa humilde a sus miembros giganteos.
Cercaban su cintura
celajes de occidente enrojecidos,
dando expresión terrible a su figura
con triste luz sus ojos encendidos
y al par del mayor monte,
enlutando su sombra el horizonte.
Juan Bautista Arriaza, «Profecía del Pirineo», en Poesías patrióticas, Londres, T. Bensley, 1810, págs. 27-40, vv. 25-36.
Además, esta obra u otra parecida en que también aparece un gigante está recogida en el inventario de obras del pintor de 1812. Asensio Juliá usó o copió quizá una obra de Goya, un simple dibujo, o aprendió de las pinturas negras, o sencillamente halló la inspiración que a veces desciende hasta el más humilde de los artistas para lograr una obra maestra. Hay que tener en cuenta que existen obras de arte, no autores de arte. Ese burro detenido, alegoría del pueblo español, es sólo lo anecdótico, lo único que testimonia claramente que Asensio Juliá pudo ser el verdadero autor, porque es el que ejemplifica la voluntad de resistencia del pueblo español al vándalo Napoleón y le quita al cuadro, sólo incidentalmente, su categoría de símbolo intemporal.
jueves, 26 de junio de 2008
El infierno en verano
Agh. El yunque del sol. Esto es inhumano. La gente debe estar cociéndose a fuego lento dentro de sus casas como dentro de hornos, sacando las cabezas por las ventanas como las tortugas o los caballos en las caballerizas. El sol aprieta, ahoga, estrangula, la gente chorrea por todos sus poros y desaparece exudada en un charco o se fríe en su propia salsa, tostada como rebanada de pan en un sofá. No corre brizna de aire. Todo el mundo corre al peluquero a raparse al cero para evitar que se le caliente y evapore el cerebro. No lloran sólo los ojos, lloran las orejas, las narices, las cejas, la frente, la barbilla, los codos. Hay cola en la ducha, la nevera está atiborrada de agua y refrescos y dormimos con las ventanas abiertas de par en par.
Los ensayos de José Carlos Mariátegui
Cuando uno se pone a leer a hispanoamericanos disfruta con el cambio de perspectivas, pero topa también con una serie de fantasmas ñoños y decimonónicos que le tiran el alma atrás. Por ejemplo, el nacionalismo. Dios mío, qué tremenda manía la de nuestros hermanos de allende la mar en hablar de peruanidad, de argentinidad, de mexicanidad etcétera. Hablemos simplemente de ombliguidad, de infantilismo, de prejuicio nacionalista y xenófobo, de falacias idola fori y tendremos clara esa perniciosa patología de divinizar al padre para hacer redentor al hijo. Leyendo el ensayo de Mariátegui sobre mi admirado, satírico y descontentadizo González Prada viene de nuevo a atacar ese ser o no ser español o europeo, ese parecerse o no parecerse a los modelos. Qué carajo. Pues, a mí, si tengo que señalar a quién se me parece González Prada, tengo que decir que a Baroja por su falta de respeto a las vacas sagradas y su iconoclastia.
Nada, sí, nada.
A tu abandono opongo la elevada / torre de mi divino pensamiento... diría J. R. J. Y Cernuda: No sé nada, no quiero nada, no espero nada. Y Manuel Machado: Nada sé, nada quiero, nada espero, nada. La Nada de nada de esa cantautora que me enamoró de niño, Cecilia. El Soy tuya de Alfonsina Storni y el Después de todo de José Hierro. El Nunca llegarás a nada de Juan Benet.
El itinerario educativo de La Mancha te hace escoger entre la Religión y la Nada. Eso de la Nada es muy metafísico, demasiado como para habérsele ocurrido a unas mentes vacías como las de la Junta de Calamidades. Aunque, bien pensado, sólo a ellas, vacías como están, podría habérseles ocurrido. O sea, que quien no sea cristiano, tiene que escoger Existencialismo y ser arrojado a las entradas de la Néant, al No-ser, o agarrarse al borde del abismo, al compromiso o engagément de Sartre. Jolines. Nada, o el puro aburrimiento de Carmen Laforet, nada, conjunto vacío en Matemáticas, ausencia de cualquier ente en filosofía, algo que de hecho no puede existir en física, puesto que violaría el principio de indeterminación de Heisenberg, ya que se podría conocer con precisión el estado energético de una región que no sería región, puesto que, aunque es concebible la ausencia de materia, no lo es la de campos físicos. Ángel Crespo ha escrito un hermoso poema de título Sobre la nada:
La nada: ese inmenso cajón, alacena o lago del que Dios ha exiliado a todas las cosas; bosque en el que se escucha el balido de todos los pájaros habidos y por no haber.
Desgraciado de aquel que no tiene su nada, habrá de conformarse con lo que le den los demás, sacando de sus bolsillos o de sus temibles armarios; vivirá como nuncio, como vicario, como ministro, pero jamás con soberanía, porque no tendrá nada.
La mía es el recuerdo, las escamas de los pescados que platean en los mares de medianoche -y del mediodía en que el sol nada-; la nada por crear.
O bien el largo olor a vida de la nada.
El itinerario educativo de La Mancha te hace escoger entre la Religión y la Nada. Eso de la Nada es muy metafísico, demasiado como para habérsele ocurrido a unas mentes vacías como las de la Junta de Calamidades. Aunque, bien pensado, sólo a ellas, vacías como están, podría habérseles ocurrido. O sea, que quien no sea cristiano, tiene que escoger Existencialismo y ser arrojado a las entradas de la Néant, al No-ser, o agarrarse al borde del abismo, al compromiso o engagément de Sartre. Jolines. Nada, o el puro aburrimiento de Carmen Laforet, nada, conjunto vacío en Matemáticas, ausencia de cualquier ente en filosofía, algo que de hecho no puede existir en física, puesto que violaría el principio de indeterminación de Heisenberg, ya que se podría conocer con precisión el estado energético de una región que no sería región, puesto que, aunque es concebible la ausencia de materia, no lo es la de campos físicos. Ángel Crespo ha escrito un hermoso poema de título Sobre la nada:
La nada: ese inmenso cajón, alacena o lago del que Dios ha exiliado a todas las cosas; bosque en el que se escucha el balido de todos los pájaros habidos y por no haber.
Desgraciado de aquel que no tiene su nada, habrá de conformarse con lo que le den los demás, sacando de sus bolsillos o de sus temibles armarios; vivirá como nuncio, como vicario, como ministro, pero jamás con soberanía, porque no tendrá nada.
La mía es el recuerdo, las escamas de los pescados que platean en los mares de medianoche -y del mediodía en que el sol nada-; la nada por crear.
O bien el largo olor a vida de la nada.
Poesía
Dice Jerónimo Anaya que tengo de poeta; no reniego de eso y me lo siento, pero este género tiene algo de incontrolable, de enfermizo y de elegíaco que me hace sufrirlo más que celebrarlo y posponerlo a otros géneros en prosa, más cerebrales y controlables, pero de igual forma exploratorios y curiosos. Él, que tiene mucha facilidad para el verso, es un poeta germinativo, vital, inteligente, con un don que echo de menos en muchos otros y que intento yo también cultivar en la prosa, el humor y la ironía. Yo desconozco mis propias raíces, aunque atisbo que son varias y oscuras. La poesía en mí va después de la investigación, del ensayo, de la prosa, del artículo, y tiene una cara oculta, como la luna. Sólo escribo poesía cuando estoy deprimido o cuando me encuentro en un paréntesis en mi vida, en un yermo de soledad, desconcectado de todo. Si no tengo esa caja de resonancia, me cuesta mucho trabajo oír esa música interior a la que hay que poner palabras, adivinar esa gesticulación a la que hay que poner rostro o máscara escrita. En mí la poesía es la consecuencia de un daño o de un sacrificio. Siempre que he intentado escribir algo contra ese principio, contra esa índole, contra esa disposición me he visto derrotado al cabo de unos versos. Pero no he renunciado a hacerlo. Cabezota que es uno. Y eso también es una disposición. Lucho contra esa disposición nihilista de mi poesía, aunque eso me supone, muchas veces, incluso no escribir. El título de mi primer libro ya lo decía bien claro: Palabras acabadas.
miércoles, 25 de junio de 2008
En defensa de los pobres y sufridos padres
Soy padre y también profesor. Hay un día destinado a ver a los padres de los alumnos que estén inconformes con las notas o que quieran ver los exámenes o simplemente charlar o informarse directamente con el docente sobre cómo ha ido su hijo. Para eso estamos también: lo hacemos con gusto y preocupación, pero también con algún temor, porque de todo hay en botica. Uno, porque es competente, ya ha hecho sus deberes y elaborado informes personalizados con tareas para los alumnos durante el largo y cálido y estudioso verano. Pero algunos padres sufren y te hacen sufrir por pura empatía; padecen porque ven a sus hijos sufrir, y tú, como eres padre, sufres también y se te cae el corazón al suelo, de donde lo recoges dolido y dolorido, porque no puedes evitar calar en sus huesos, en sus sentimientos, en su alma, en su todo. Que un hijo te falle es muy duro; que veas que "no llega", también; y, por tu lado, ver a gente humilde y trabajadora, que merece en tu aprecio la máxima consideración, padecer por unos niñatos caprichosos, mindongos, pijos y vagos que no son dignos de tales padres, te destroza los esquemas y te obliga a proferir gritos antisistema , a dar patadas contra las paredes y los cubos de basura de pura rabia, de pura frustración, de puro nonsense.
martes, 24 de junio de 2008
El encanto
Borges escribía que había descubierto, no sin sorpresa, que las pretenciosas mentiras que Óscar Wilde pretendía hacer pasar por filosofía eran ciertas. Pues claro que sí, hombre; en uno de sus deliciosos ensayos, por cierto, La decadencia de la mentira, dice algo sobre la educación que puede ser malinterpretado: "Temo que empezamos a refinarnos demasiado; incluso los que son incapaces de aprender se han dedicado a la enseñanza. Hasta eso ha llegado nuestro entusiasmo cultural". Tal vez haya que poner esto en contacto con aquello de que todas las virtudes son inútiles sin una esencial: el encanto. Sólo el encanto suscita curiosidad en el alumno, y sólo la curiosidad le hace aprender.
lunes, 23 de junio de 2008
Cuando uno escribe libros
Y presenta uno a un conocido, compañero o compeñero, este se queda sin habla. No sabe qué decir. La reacción me recuerda a la de muchos cuando les dije que tenía cáncer. Una mala noticia, supongo, porque la gente se queda sin reaccionar, colgada, como un ordenador procesando, procesando... El catálogo de automatismos sociales y respuestas preparadas no suele contar con filfas estereotipadas para salir airosamente de este brete, mal paso o mal trago. Supongo que debían acompañarme en el sentimiento o cosa parecida, por haber pasado al estado de cosa, que es la consideración abstracta que merece un cadáver. Nada de enhorabuenas o pedirme un ejemplar dedicado o decirme "cuándo se presenta" ni "de qué va" o "vaya sorpresa". Nada. Eso de escribir libros es una extravavagancia tal como la de tener un tumor, ser homosexual, pegar a la esposa o ser del Atlético de Madrid. ¡Yuyu! ¡No hay que mentarlo ni mucho menos ostentarlo! Te saca fuera de onda, te margina, te hace diferente, o sea, un sin cara, como entre los japoneses llaman al fantasma o al expulsado de la sociedad porque nadie le quiere reconocer como suyo.
Y otra cosa, teniendo la cara de brutus que se te supone que tienes, ¿cómo te da por escribir libros? Es más, ¿cómo alguien que viste como vistes, que tiene la apariencia que tienes, que cuenta con tan pocos amiguetes y padrinos como tú, que se presume tan poco simpático como se te presume, aunque meramente seas un tímido integral, y tan de escasa, pobretona y oscura familia y nula afiliación política y curil, le da por retoñar libros?
-¡Lo siento, de verdad, no quería hacerlo, fue un accidente, me ocurrió, se me cayó de las manos y me gustó, disfruté cochinamente haciéndolo! Mea culpa, no lo volveré a hacer, no se volverá a repetir, fue un momento de debilidad, una distracción, fruto de un rato de ofuscamiento, lo lamento, de verdad, escribir libros, ensayo, poesía, investigación, prosa, ficción, blogs, revolver archivos, estudiar filología, historia, antropología, leer como un poseso, sentir curiosidad, pensar, darle vueltas a las cosas, fotocopiar con palabras situaciones confusas, perdón, perdón, perdón!
¡Dios mío! ¡Que haya que pedir perdón en este país por estas cosas!
Y otra cosa, teniendo la cara de brutus que se te supone que tienes, ¿cómo te da por escribir libros? Es más, ¿cómo alguien que viste como vistes, que tiene la apariencia que tienes, que cuenta con tan pocos amiguetes y padrinos como tú, que se presume tan poco simpático como se te presume, aunque meramente seas un tímido integral, y tan de escasa, pobretona y oscura familia y nula afiliación política y curil, le da por retoñar libros?
-¡Lo siento, de verdad, no quería hacerlo, fue un accidente, me ocurrió, se me cayó de las manos y me gustó, disfruté cochinamente haciéndolo! Mea culpa, no lo volveré a hacer, no se volverá a repetir, fue un momento de debilidad, una distracción, fruto de un rato de ofuscamiento, lo lamento, de verdad, escribir libros, ensayo, poesía, investigación, prosa, ficción, blogs, revolver archivos, estudiar filología, historia, antropología, leer como un poseso, sentir curiosidad, pensar, darle vueltas a las cosas, fotocopiar con palabras situaciones confusas, perdón, perdón, perdón!
¡Dios mío! ¡Que haya que pedir perdón en este país por estas cosas!
domingo, 22 de junio de 2008
Mochileros
Soy un mochilero frustrado. Mi mujer no soporta el turismo de alpargata y no me deja ir por ahí sin hotel. Yo he dormido a la intemperie en playas, en campings, en descampados, en el santo suelo, y he dormido mejor que en el blando e incómodo lecho de una cama que te acaba desencuadernando el esqueleto. He visto el programa Backpackers (Mochileros) en Ono con auténtica devoción y tengo a Mick, Lee y Jag casi como miembros de la familia. La cultura del mochilero es el ingenio mismo; ¿se rompe la correa del ventilador de la autocaravana? Pues se corta el elástico de los calzoncillos y ya resiste veinte kilómetros hasta el taller. ¿Comer? Bocadillos que te haces tú mismo, latas y ensaladilla universal, al menos hasta que te llegue el cólico nefrítico. ¿Ducha? Hay por ahí un aparatito muy curioso y transportable: una bolsa de plástico con un tubito terminado en un brollador de ducha que se cuelga de un árbol que bien puede hacer las veces, y si no por ahí hay albercas, ríos, lagunas, estanques, playas y chaparrones nocturnos de madrugada en que puedes salir aullando en pelotas como un hombre lobo, si no hay nadie cerca. Y los pequeños detalles que hacen la diferencia en todo entre un país y otro. Los mochileros enseñan tolerancia y amistad como nadie, son pobres com o las ratas y con tanta hambre y curiosidad como ellas, andan jugando a las cartas como clerici vagantes, son víctimas de la diarrea crónica, se enamoran en un pispás, les roban cuando están tirados por una borrachera en la fiesta de la cerveza, en la tomatina de Buñol, en el concurso de despeñarse tras quesos rodantes "en el nombre de la estupidez" o son corneados de pura ignorancia en los sanfermines, y trabajan de indocumentados en bares o sembrados para sacar unos acortantes, hermano. Deambulan en grupos de dos o tres como espectros eternos por los albergues juveniles y los rincones oscuros de los parques y la costa.
Pero soy un mochilero un poco raro. No soy un experto en mecánica. Dejé hace tiempo de ser un ligón compulsivo. No bebo hasta amanecer tirado, abrazado a una farola o en medio de un seto en un jardín abandonado, no hago concursos de gritos, ni voy buscando bebidas, hierbas o setas raras, ni fumo, aunque sí busco platos típicos; lo más probable es que al llegar a un nuevo lugar me pierda en algún archivo buscando documentos o en librerías de viejo en pos de libros raros. Como a mí los únicos viajes que me gustan son los iniciáticos, les dejo las postales a los demás y lo único que deseo conocer son gente, libros, historias y bosques ignotos, por este orden.
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Viajes
Forma de escribir la historia
Cuando a George Bernard Shaw le propusieron que escribiera una Historia de la estupidez, el famoso dramaturgo contestó: "Ya están todas las historias nacionales escritas". Los escépticos, misantrópicos hijos de Timón de Atenas, sobre quien escribió Shakespeare un drama del que piadosamente se olvidaron sus contemporáneos y nos seguimos olvidando todavía hoy, escribimos la historia fijándonos en las grandes hazañas de la cobardía, la crueldad, la corrupción, las vejaciones, fanfarronería, mentira, derroche, fracaso, torpeza, necedad y sinsentido. Ah, sí; también nos olvidamos de la gloria, la patria, la victoria, la nobleza y la causa justa... todas esas cosas que dicen que hay en las guerras, cuando lo único que hay es podredumbre, estupidez y horror.
sábado, 21 de junio de 2008
Conversación con Elena Cruz
Uno, por culpa indudable de su tremenda timidez, pero también del asesino y cainita recelo español, tiene pocos amigos, aunque hay pocas cosas que desee más, pero aquellos con los que cuenta merecen realmente la pena. Elena Cruz Arenas es un ejemplo; nos vemos poco, porque vive fuera de Ciudad Real, en Almagro, pero hay que ver lo que rinden y estimulan nuestras escasas conversaciones en todos los terrenos. Ella me da ideas y yo se las doy a ella. Sus opiniones sobre la ESO valen su peso en oro. Dice que es absurdo que un centro como es el de Bolaños donde imparte clases y donde se pretende reciclar papel se gaste tanto en hacer informes que nadie se va a leer y que no entienden los padres. Es una paradoja absurda; allí hay muchos alumnos de ESO cruzados de brazos hasta que la ley les deje ir a trabajar con sus padres, que es lo que desean; por eso hay tan pocos en cursos superiores. Además hay muchos de toda suerte de etnias extranjeras absolutamente discriminados, aunque ahí, como en mi propio instituto, la discriminación adopta una forma muy sutil: el emigrante hispanoamericano es sistemáticamente ignorado: es una cosa, no existe, es como un mueble, nadie se relaciona con ellos y por eso forman grupúsculos autónomos. ¿Cómo se van a integrar, pues? Y tiene toda la razón. Algunas clases en Bolaños son como la ONU, pero sin traducción simultánea, así que el lío es de suponer, máxime tratándose de chicos pequeños. Como es lógico, los inspectores huyen sutilmente de implicarse en problemas como estos que ellos mismos han creado y que no tienen solución, porque ellos mismos son el problema.
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jueves, 19 de junio de 2008
Apellidos manchegos
La onomástica es una ciencia apasionante. Mi contacto con la misma deriva del impresionante libro de Luis Albaigès Olivart Enciclopedia de los nombres y de los artículos escritos por el mismo en el Boletín Oficial de la Facultad de Ciencias Inútiles. Por ahí hay además un programa informático que suministra la estadística de los apellidos más frecuentes en cada provincia. En Ciudad Real me interesan los más específicos. Y en las primeras filas encontramos viejos conocidos, como Monreal Quiralte, Monje Asensio, Novillo González, Gómez Gamarra, Mayoralas García, Murcia Lucendo, Almendrote Rayo, Ruda García, Caba García, Cora Bote, Otto Canton, Rubio Cotoli... Algunos son de origen alemán por la repoblación del siglo XVIII en San Carlos del Valle; otros tienen origen morisco por la circunstancia de la exención de algunos pueblos de la expulsión que hizo Felipe III; otros origen judaico, bastardo o más oscuro. Entre los simples destacan Relucio o Taviro. Sería interesante mirar algunos como Quijano, Balbuena, Dotor, Velarde, Camborda, Megía, Cervantes, Messi, Saavedra etcétera.
Ucronías y distopías
Escribo esto con algunos problemas de acentos y grafías derivados seguramente de los ajustes que van a hacer a Blogger, así que perdonad la falta de tildes y de eñes.
Imaginemos, ya que ese es el oficio del escritor, imaginar, y todavía esta actividad no ha subido de precio, imaginemos que los hermanos Castro piden el reingreso de Cuba en España ciento diez años después de la secesión. Después del presumible estupor de Zapatero y de las alarmas, jusfificadas, de Ibarretxe y Carod Rovira, que basan su política en todo lo contrario, después del esperable interés de Rajoy, del más que concebible cabreo estadounidense y de las bendiciones de Serbia y Rusia, que se miran en nuestro espejo, y sobre todo de Alemania, que vivió un proceso parecido con la República Democrática Alemana, se negocia crear una hoja de ruta y realizar, en primer lugar, un referéndum en Cuba y en la madre patria para plantear la cuestión, de forma que la Gran Antilla conserve su independencia como autonomía libre asociada, porque esta fórmula cabreraría a la vez a los norteamericanos a los nacionalistas, y que la Unión Europea negocie la rotura del embargo a cambio de la democratización total del régimen y de una transición a la alemana del este en vez de a la china, que es lo que en el mundo real se está pretendiendo hacer.
¿A que es alucinante? Pues estas son las quimeras que se nos suelen ocurrir a los fabuladores. Es que nos sobra imaginación, aquello que precisamente falta a los políticos. Ambos países ganarían estabilidad y presencia internacional, se reforzaría nuestra común infraestructura turística y nuestro prestigio en Hispanoamérica, Estados Unidos y el resto del mundo tendrían que plantearse en serio contar con nuestro país y nuestra economía se relanzaría creando todo lo que el estado socialista no ha podido crear en la isla. Pero eso serían los beneficios esperables si no existiera uno de los cocos y males de nuestro tiempo, ese espectro del siglo XIX llamado nacionalismo, que tanto mal hace tanto allí como acá. Ver que el nacionalismo posee demonios es difícil para quien no percibe las sístoles y diástoles de la historia, pero para hacer este tipo de suposiciones absurdas basta con prescindir de uno de los elementos ideológicos de nuestro tiempo para crear un universo alternativo, una ucronía o distopía, que es lo que crean escritores como Ursula K. Leguin o mi amigo el editor de Silente, Pedro García Bilbao. Seguro que, en tiempos de la Guerra Fría, concebir un universo como el nuestro en el que el Comunismo está desapareciendo debía parecer una distopía o ucronía. Y, sin embargo, ha pasado. Quizá en otro universo alternativo ha estallado la tercera guerra mundial y se han cumplido las profecías de Fátima.
Tranquilos, sólo es una broma.
Otro ejemplo podría ser la figura de Cristobal Colón. Siempre vi algo raro en su insistencia en ocultar sus orígenes, hasta que, cuando practicaba espiritismo con unos amigos, como es mi costumbre cada día quince del mes, tomó la palabra su espectro en el cuerpo de la medium y me lo explicó. Era un marinero italiano del siglo XXXII, bastante inculto, al parecer, porque en aquella época la ESO se había generalizado a todo el planeta, incluso a una Italia donde gobernaba una especie de Berlusconi cibernético; estafó a la mafia y quiso impedir que se enteraran viajando en el tiempo, pero algo salió mal y terminó en pleno siglo XV. Cuando se recuperó de la depresión, intentó sobrevivir lo mejor posible, para lo cual se le ocurrió explotar su conocimiento del futuro y lo que recordaba de sus mal aprovechadas clases de historia; no se le ocurrió otra forma que hacerse pasar por Cristobal Colón y crear un monopolio económico con las derivaciones de la desconocida existencia de América, un continente donde todo podría empezar de cero. Pero se vio muy desilusionado. En primer lugar, casi nadie se creía, salvo los muy cultos, lo de que la tierra era redonda, y mucho menos que había un continente lleno de oro, plata, perlas y piedras preciosas al alcance de un navío, así que tuvo que inventarse lo de Catay y Cipango y viajar mucho hasta que le hicieron caso. Como es lógico, si nadie ha descubierto los orígenes de Colón es porque no nació entonces; él siempre dio largas a la cuestión y dijo mentiras sin parar sobre ese tema, incluso a sus propios hijos. Murió muy desengañado, lamentando no haber prestado más atencion en la escuela, y nunca creyó necesario contar la verdad a nadie. La Inquisición le habría quemado o le habrían tomado por loco o, sencillamente, no le habrían creído. Después de todo, tampoco vosotros os creeríais esto que os estoy contando, aunque fuera verdad, ¿verdad?
Uno de las principales argucias de la imaginación creadora es la falta de respeto. Mirad por ejemplo a Prometeo, que considero el mito del creador por excelencia. Este titán desafió a los dioses y creó a los hombres a imagen suya. Quien quiera crear algo tiene que dejar de creer. Esta incredulidad proporciona el distanciamiento necesario para transformar a la realidad en un material modificable para el artista, no en un albergue protector e inalterable, que es lo que suele ser para la mayoría de la gente. Si alguien desea crear, necesita derribar las columnas del templo, como un Sansón. Pero no termina ahí su labor: luego debe levantar con los cascotes otra construcción; Prometeo usó el fuego destructor que ha robado a los dioses para modelar las imágenes de los hombres semejantes a él.
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