Cuando uno repara en ejemplos como estos advierte hasta qué punto la contemplación del propio ombligo puede interferir la visión de cualquier panorama, y se percata de cuán imprescindible es la humildad y la empatía para alcanzar una visión inteligente de la realidad.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Nacionalistas conspiranoicos
Cuando uno repara en ejemplos como estos advierte hasta qué punto la contemplación del propio ombligo puede interferir la visión de cualquier panorama, y se percata de cuán imprescindible es la humildad y la empatía para alcanzar una visión inteligente de la realidad.
Un inédito de Lorca
Crucifixión
La luna pudo detenerse al fin por la curva blanquísima de los caballos.
Un rayo de luz violenta que se escapaba de la herida
proyectó en el cielo el instante de la circuncisión de un niño muerto.
La sangre bajaba por el monte y los ángeles la buscaban,
pero los cálices eran de viento y al fin llenaba los zapatos.
Cojos perros fumaban sus pipas y un olor de cuero caliente
ponía grises los labios redondos de los que vomitaban en las esquinas.
Y llegaban largos alaridos por el Sur de la noche seca.
Era que la luna quemaba con sus bujías el falo de los caballos.
Un sastre especialista en púrpura
había encerrado a tres santas mujeres
y les enseñaba una calavera por los vidrios de la ventana.
Las tres en el arrabal rodeaban a un camello blanco,
que lloraba porque al alba
tenía que pasar sin remedio por el ojo de una aguja.
¡Oh cruz! ¡Oh clavos! ¡Oh espina!
¡Oh espina clavada en el hueso hasta que se oxíden los planetas!
Como nadie volvía la cabeza, el cielo pudo desnudarse.
Entonces se oyó la gran voz y los fariseos dijeron:
Esa maldita vaca tiene las tetas llenas de leche.
La muchedumbre cerraba las puertas
y la lluvia bajaba por las calles decidida a mojar el corazón
mientras la tarde se puso turbia de latidos y leñadores
y la oscura ciudad agonizaba bajo el martillo de los carpinteros.
Esa maldita vaca
tiene las tetas llenas de perdigones,
dijeron los fariseos.
Pero la sangre mojó sus pies y los espíritus inmundos
estrellaban ampollas de lagunas sobre las paredes del templo.
Se supo el momento preciso de la salvación de nuestra vida.
Porque la luna lavó con agua
las quemaduras de los caballos
y no la niña viva que callaron en la arena.
Entonces salieron los fríos cantando sus canciones
y las ranas encendieron sus lumbres en la doble orilla del rio.
Esa maldita vaca, maldita, maldita, maldita
no nos dejará dormir, dijeron los fariseos,
y se alejaron a sus casas por el tumulto de la calle
dando empujones a los borrachos y escupiendo sal de los sacrificios
mientras la sangre los seguía con un balido de cordero.
Fue entonces
y la tierra despertó arrojando temblorosos ríos de polilla.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Quevedo y las vacas nacionalistas

Al respecto creo conveniente informar al patio de que una mutación en Bélgica fomentada por la selección artificial provocó el nacimiento de vacas gigantes como las de la foto, de dos metros de altura, tan grandes que son como toros alimentados con esteroides o políticos con sospechoso forraje de 7% nacionalista contaminado con el virus loco de Creutzfeld-Jacobs. Sin embargo, estas vacas gigantes son originarias por un lado de Bélgica y por otro de Inglaterra; el cruce de ambos ganados ha producido hace poco estos monumentales animales, que crían hasta tres veces más carne que el vacuno normal, aunque son susceptibles de sufrir fracturas en las patas y otras enfermedades por su gran tamaño; por contra, la tautogenética endogamia nacionalista provoca enanismo físico y mental, degeneración económica y corrupción; tomen nota los aldeanos autonomiqueros: véase, por ejemplo, Jordi Pujol, que no termina de arrancar del suelo, a pesar de sus profundas raíces autóctonas, o el tonto del pueblo Artur Mas, al que ya no quedan ni toros ni caballeros con espada Excalibur para sus plazas redondas: le producen españoiditis. Pero hace poco lo han publicado los periódicos: los mestizajes humanos producen gente más sana y más inteligente, y mucho más cuanto más distantes sean los linajes.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Dos personajes curiosos
martes, 24 de noviembre de 2009
Wikipediando
Adición.
Acabo de incluir Relaciones de sucesos, la gran historia del trovador provenzal Jaufré Rudel y las biobibliografías del provenzalista Alfred Jeanroy y del hispanista Henry Ettinghausen.
Iglesia
lunes, 23 de noviembre de 2009
Seco y sin llover, voto a bríos. El estilo soldadesco de nuestros clásicos
domingo, 22 de noviembre de 2009
Humanidad
Un jurado ha considerado culpables de homicidio a dos adolescentes inglesas por provocar el suicidio de una joven de 19 años.Como es natural, esto es la excepción, no la regla; las chicas son dulces, por lo general, y si son jovencitas, no son agresivas. Pero este tipo de conductas, que tan poco animales son, sólo son exclusivamente humanas. Pero lo que más me espanta es ese vecino que lo graba todo y no hace nada.
Rosimeiri Boxall se arrojó por la ventana del tercer piso en Londres y se estampó contra la acera incitada por Kemi Ajose y Hatice Can: dos chicas de 17 y 13 años. Antes de decirle a la joven que saltara, le dieron una paliza. El incidente lo grabó la cámara de un vecino y se reprodujo ante el tribunal. Las dos procesadas aporrean a la víctima, le tiran de los pelos y le rocían la cara con un tarro de laca. Luego, la más joven recoge su móvil del suelo y se lo arroja a la cara diciendo: «¡Te está bien empleado, zorra!».
Esperar sin esperanza
Quiero imaginarme una región de penumbra donde encuentro a estos dos corazones ya quietos y los siento a la misma mesa a esperar por toda la eternidad.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Edad Media
viernes, 20 de noviembre de 2009
El congreso de imputados
La invención de otra brújula
La sociedad europea envejece, pero hay una juventud boyante que proviene de África y otros lugares con deseos de hacer cosas, muchas veces humildes, con esa humildad que da la ética; pero a esta juventud no se le da un futuro, sino la repetición constante de lo pasado, la inercia de un progreso desorientado y ciego, que vuelve una y otra vez hacia las fórmulas del pasado.
La pregunta es, pues, esta: ¿dónde se encuentra esa brújula que puede orientar a la juventud, y en qué dirección señala?
Creo, y muchos otros creen conmigo, que la única respuesta posible es la humildad de la ciencia sobre la superstición, la humildad de la antropología sobre la política, la humildad de la razón sobre el sentimiento, la de la ética sobre la religión y la de todos sobre los pocos. A todas estas cosas hay que atenerse para no perder el norte. Toda forma de poder ha de ser compartida y los que gobiernen han de ser antropólogos, no políticos. El único bien que se persiga ha de ser el colectivo, no el nacional. La economía ha de buscar la satisfacción de la mayoría sin sacrificar a ninguna minoría; la propiedad ha de detentarla el que beneficie a más personas, no el que perjudique a más y las religiones han de poner en común sus éticas, no sus supersticiones.
Sólo así la carga del pasado dejará de ser infinita.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Millás
Spirit
-Menos mal que no me habéis abandonado. Estoy solito, y aquí en Marte hace mucho frío; soy un robot, no una cosa: necesito instrucciones para no desanimarme. Es cierto que por un momento perdí la compostura y me hice un lío con el programa de orientación, pero ya estoy bien.
-¿Qué tal va esa cojera?
-Ya me había acostumbrado a ella, pero ahora echo de menos mi sexta rueda; estoy en una trampa de arena y no logro salir. Ahora que ha terminado la temporada de las tormentas, tal vez tenga una oportunidad, si me dais el software necesario.
-Pobrecito. Con la gran cantidad de datos que nos has enviado, es lo menos que podemos hacer por ti. Si no estuvieras tan lejos... Eres un gran fotógrafo.
-Gracias; pero lo que ahora me importa es poder salir de este agujero, con cojera y todo.
-Te estaremos hablando mientras tengas baterías. ¿Has tomado mucho el sol?
-Había mucho polvo, pero me he recargado muy bien, y estoy ansioso por salir. ¿Cómo está mi hermano gemelo?
-Corretea ya por ahí; sufre mucho por tu situación y nos ha pedido que te ayudemos todo lo posible.
-Opportunity es un gran chico. No lo olvidéis a él tampoco.
-Descuida, no lo haremos.
Levi-Strauss
Francisco Jarauta, El País 19-XI-2009
El pasado 30 de octubre Claude Lévi-Strauss fallecía en París a la edad de 100 años. Filósofo y etnógrafo a un tiempo, es hoy un referente intelectual indispensable a la hora de pensar las relaciones entre el hombre y la sociedad, la naturaleza y la cultura, y el complejo sistema de elementos que se articulan en los diferentes modelos mitológicos que han ocupado una parte central de sus estudios. Mitos, costumbres, artes, lenguas, reglas de parentesco, religiones, instituciones, etcétera, todo le atraía al joven etnógrafo que decidirá dedicar su vida al estudio de las formas de la cultura.
Tristes Tropiques, de 1955, recogerá lo que él mismo calificó como "la experiencia más importante" de su vida. Un viaje -"cuando ya era imposible viajar"- que le precipitará en un universo nuevo del que se sentirá pronto no sólo atraído sino incluso atrapado. Herramientas, objetos, formas de alimentación, música, danza, rituales mágicos... pasarán pronto a formar parte de una nueva constelación humana de la que se reconocerá como su cartógrafo.
El joven estudiante que atraviesa el Atlántico en 1935 camino de Brasil ha elegido ya sus afinidades intelectuales. La geología, porque nadie mejor que ella narra el tiempo de la tierra. Sigmund Freud, tal cual lo leía el joven Lévi-Strauss, que excava en las ruinas del paisaje psíquico cuyas leyes intenta establecer. Y Karl Marx, que lee a los 17 años, y que se le presenta como el constructor de modelos sociales, aptos para la comprensión de la historia. Geología, psicoanálisis, marxismo: "Los tres demuestran que comprender consiste en reducir un tipo de realidad a otra; que la realidad más verdadera no es siempre la más evidente o explícita".
Ahora tendrá ante sus ojos, a lo largo de los viajes etnográficos por las tribus indígenas del Mato Grosso y de la Amazonia entre 1935 y 1939, un mundo nuevo de formas culturales que recorrerá con particular ansiedad. Todo le resultaba fascinante entre los caduveos, bororos, nambikwaras y tupi-kawahibs, sobre los que construirá las bases de lo que más tarde llamará pensée sauvage, al tiempo que trazará ya la estructura de su pensamiento. "En la América indígena he amado el reflejo, aunque fuera fugitivo, de una época en la que la especie se adaptaba a las condiciones de su universo y en la que persistía una relación adecuada entre la libertad y sus signos". Ya entonces la secreta atracción por los ideales utópicos de su autor preferido, Rousseau.
Y tras el breve regreso a Francia de nuevo los años de Nueva York, de 1941 a 1944, "un periodo de excitación intelectual intensa". Ahí se encuentran los exiliados como André Bretón, Max Ernst, Tanguy, Masson... o los frankfurtianos de la New School for Social Research junto a los grandes nombres de la antropología americana como Alfred Kroeber, Franz Boas, Ralph Linton o Ruth Benedict. Y, finalmente, el encuentro decisivo con Roman Jakobson de quien reconocerá una deuda intelectual. "Yo hacía ya estructuralismo sin saberlo. Jakobson me ha revelado la existencia de un corpus de doctrina ya constituido", escribirá años más tarde recordando la estancia y encuentro neoyorquinos.
En efecto, el estructuralismo era, para él ante todo, una estrategia para escapar de la obsesión por la identidad. Contra el existencialismo de Sartre, Lévi-Strauss declara la guerra al "sujeto": "Este insoportable niño caprichoso que ha ocupado tanto tiempo la escena filosófica, impidiendo un trabajo serio al reclamar todas las atenciones". Más allá de las apariencias y formas sensibles, se organiza el trabajo de un desciframiento de aquellas estructuras que se hallan en la base de toda forma cultural. En el fondo, "je suis peut-être un kantien vulgaire", ironizaba en plena refriega intelectual.
Las Structures élémentaires de la parenté, que leerá en 1949 como trabajo de tesis, marcan un camino apasionado por establecer la lógica de las relaciones que rigen las formas de la cultura y sus determinaciones naturales. Desde un extraño regard éloigné penetraba su obra en los diferentes sistemas que Tristes Tropiques habían ya señalado. La lección inaugural en el Collège de France, sin duda uno de sus textos fundamentales, nos introducirá, no sin polémica, en el universo de órdenes y clasificaciones que orientan las formas mentales de los pueblos sin máquinas ni escritura.
La relación que se nos oculta -de la misma forma que lo hacen las máscaras en su afirmar y negar- es propiamente el objeto del inmenso trabajo de Mythologies, distribuido en cuatro volúmenes de 1964 a 1971: Le cru et le cuit, Du miel aux cendres, L'origine des manières de table, L'Homme nu, y que recogen 113 relatos de mitos que cifran, en su conjunto, la historia más variada jamás contada. En el juego del aparecer y desaparecer se va iluminando la lógica de procesos culturales irrepetibles que dan cuenta de la historia humana, tal como afirma en La voie des masques, de 1979.
En los sistemas mitológicos que Lévi-Strauss identifica en sus análisis opera una lógica que establece el orden de las estructuras y las formas de la vida y la cultura. Para ello es necesario recorrer el largo viaje que va de lo sensible a lo inteligible, siguiendo un camino de relaciones e inferencias, con clara intención constructiva que dará lugar a la configuración de un sentido que escapaba a las lecturas de la antropología clásica.
La mirada puede detenerse en un tatuaje o en el rostro de una joven caduveo o en el ritmo de una danza bororó. Lo que importa, dice Lévi-Strauss, es llegar a la comprensión de aquellos signos que esconden su verdad, como en el caso de la piel de la joven caduveo, teñida de azul, sobre la que se recortan entre geometría y arabescos los principios sociales de jerarquía y reciprocidad. Aparecen así nuevos niveles de significado que dan lugar a un relato que la antropología sostiene con su ejercicio iluminando desde los signos la verdadera historia humana.
Recorrer esta historia sólo es posible siguiendo la guía de una mirada que ha revolucionado la historia de las ciencias sociales y de sus modelos interpretativos. Me refiero a una larga polémica a lo largo de la cual los presupuestos historiográficos han sufrido un amplio y contrastado debate. Los contextos epistemológicos son hoy otros y una aproximación a las tesis de Lévi-Strauss, a sus métodos y a sus modelos de interpretación, tienen para nosotros una actualidad indiscutible. Más allá de los territorios tradicionales de los estudios antropológicos se abre desde su propia obra un nuevo espacio de curiosidades y problemas nuevos. Una mirada como la suya, atenta a identificar las relaciones que atraviesan igualmente la pintura, la música, la literatura y las artes en general. Con sutilidad proustiana volverá a mirar a Poussin, a escuchar a Rameau, a leer a Diderot como variaciones de un mismo ejercicio.
No es otro el propósito de Regarder, écouter, lire, de 1994, con el que cierra la selección de textos para el reciente volumen de la Pléiade. Ocasión que de nuevo pone en escena la intención que ha dirigido su propia experiencia intelectual. Una historia que va desde Tristes Tropiques a este último ejercicio de lectura e interpretación comparativas, de quien se ha definido como un "humaniste modeste", siendo, en verdad para nosotros, uno de nuestros maestros.
Francisco Jarauta es catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Puñetazos a profesores y alumnos con escopetas
Algo hay que hacer con la violencia, no sólo con la individual, sino con la institucional; no me refiero sólo a la violencia física: deberían prohibir las armas, es verdad, pero también las películas y los deportes violentos; es más, hay otros dos formas de violencia que deberían perseguirse igualmente: la emocional, que es la que practican las mujeres, y la intelectual, que es la que practican todos los que mienten, no sólo negocios publicitarios como los gobiernos, las religiones y otras empresas comerciales, no siempre de sesgo capitalista. Ya se ha visto cuánto más pueden las iniciativas individuales que las colectivas: esos padres preocupados, por ejemplo, han logrado más que cualquier campaña gubernamental en prevenir el problema. En Francia las individualidades funcionan, porque hubo individuos que educaron bien a unos padres, aunque esos padres tan bien educados, sin embargo, no han podido educar hoy a su hijo: algo ha interferido las virtudes de antaño, y no son precisamente los individuos, sino algo más abstracto y menos controlable que emana del estado, de la sociedad, de las instituciones, de la enseñanza, y se ceba con nuestros jóvenes; ¿qué es? Yo creo que es la ruptura de los valores morales tradicionales: desestructura las familias. No existe solidez ni permanencia en unas relaciones personales que más que ser relaciones personales son relaciones de consumo y condenan a la gente a la inseguridad y a la angustia. ¿Cuándo ocurrirá un Columbine en nuestra España? ¿Habrá padres o profesores que lo sepan detener?
Cabreo
Estaría bien escribir una novela negra; el protagonista sería un tal Fernando de Rojas, que investigaría la desaparición de dos niñatos pijos, un tal Calisto y una tal Melibea. He emborronado un esquema con los puntos estructurales de esta parodia, que no sería en todo semejante a la Celestina, pero no tengo tiempo para escribirla, por desgracia. Por otra parte sigue rondándome el problema de la novela sobre la romántica primera mitad del siglo XIX; creo haberlo resuelto con la presencia de tres narradores o hilos de trama, o de una narración en tercera persona sobre tres personajes, que serían Félix Mejía, un clérigo -aunque prefiero al simpático Manuel Núñez de Arenas, tendré que escoger más de acuerdo a mis intenciones al desagradable Agustín de Castro, y un pintor, discípulo de Aparicio, que representa la postura que yo creo menos mala. Personajes secundarios en la parte manchega serían Chaleco y Adame, aunque la novela transcurriría también en Toledo, Cádiz, Madrid, Filadelfia, Guatemala, Tabasco y La Habana... pero estos proyectos son utópicos, porque me falta el tiempo, y además estos proyectos, algunos de los cuales tengo comenzados, se pelean con otros, como el caso de cuatro o cinco ediciones que quiero hacer de clásicos manchegos olvidados y que seguramente nunca podré concluir por falta de tiempo; puedo hacerlas, tengo los materiales ya buscados, pero lo que me falta es consagrarme exclusivamente a ello: hay muchas cuentas que pagar y, por desgracia, aunque la enseñanza me hace menos feliz, es lo que sirve para pagarlas a tiempo. Siempre hubiera preferido tener menos y vivir en una casa alquilada y más pequeña, pero dedicarme a hacer lo que realmente me gusta: escribir, imaginarme cosas, ensoñar, reflexionar, barajar palabras. Pero mantenerse de la escritura en España es muy difícil, y solamente lo han logrado seis o siete a costa a veces de sacrificar la calidad de su producto. Ese es el difícil dilema del escritor, que sólo puede serlo sin condiciones si es millonario, y por lo general un millonario prefiere hacer cualquier tipo de estupidez a encerrarse a emborronar cuartillas por el arte.
martes, 17 de noviembre de 2009
La discutible flotabilidad de la inteligencia
Adoptar la actitud erguida
Sin duda que fue un gran avance dejar de caminar a cuatro patas y adoptar la actitud erguida, tan digna, ante la adversidad: cuando uno se pone de pie, se deja de ser una bestia de carga y se sostiene mejor el peso de ese cerebro tan grande e infrautilizado que tenemos, se ve más lejos y uno puede usar las manos para hacer algo; sin duda, es la actitud más optimista, trabajadora y exigente; por desgracia los políticos han involucionado hacia otra postura y se han caído de culo hacia atrás, acaso por el susto de tener que hacer algo y dejar de cobrar, se han dejado caer dulcemente en la poltrona y sus manos descansan sobre la bola de cristal de su prominente barriga, o sosteniendo desmayadamente un puro o copa, los ojos entrecerrados por la modorra o mirando al utópico e infinito cielo, en vez de al horizonte donde se supone que debe estar el futuro, todos ellos envueltos en el aroma y la música de los estruendosos pedos que se tiran, tufillo parecido al de la corrupción que emanan sus tripas engrasadas por la diarrea de las luengas y caras cenas que engullen.
Enrique Urquijo
Este hombre, como muchos, llevaba escrito en la mirada su destino. Pero aparte de la tan famosa y memorable Déjame, escrita en unos impecables eneasílabos, dejó muchas otras canciones destrozadoras, como la que dedicó a su única hija María, Agárrate fuerte a mí.