sábado, 23 de julio de 2011
Cuarenta jodidas páginas.
Me he pasado tres semanas escribiendo cuarenta jodidas páginas de erudición para mi libro. El escrito documenta y analiza qué hizo Mejía durante la Década Moderada, aparte de sobrevivir a las palizas de la policía secreta de los barones Bülow y Peligny, si es que realmente eran tales personajes, porque para la contrainsurgencia Narváez escogía entre estafadores, contrabandistas y fulleros a seres tan sospechosos, turbios y poco claros como el polizonte Francisco Chico y otros; creo me ha quedado redondo y lo voy a publicar exento como estudio independiente, quizá en El Argonauta Español. Aquí en el Blog copiaré también algún artículo de los nuevos que he encontrado de Mejía.
Amy Winehouse se ha muerto ya
Hace tiempo escribía que era un milagro que esta chica siguiera todavía de pie y cantando: sólo había que echarle un vistazo por encima; en su último concierto ofreció un espectáculo tan lamentable que no se renovó su póliza de seguros y canceló toda su gira, porque la contralto soltaba gallos y se caía al suelo; la última mona duró quince horas y la siguiente fue una muerte por sobredosis. Mala estudiante, insomne, deprimida, anoréxica, drogadicta, alcohólica, maniacodepresiva, enfisemática y anémica, le daba a la ginebra, a los porros, a la ketamina, al crack, a la cocaína, al éxtasis, a la heroína, a los antidepresivos y a los analgésicos y, después de todo eso, a la guitarra, en cuyo agujero central se cayó para no volver; cuando no, su distracción favorita era discutir con exnovios y exmaridos y, entre medias de lingotazo y lingotazo, escaparse en pelotas de los hoteles. Una curiosidad: su madre era farmacéutica, así que por lo menos tenía la excusa de que le venía de familia. Menos mal que no tuvo hijos, eso fue lo único que hizo en lo que tuvo algún sentido común.
Por lo visto, cantaba bien el soul. Y le debemos una maravilla como Back To Black. "La vida es una tubería".
Por lo visto, cantaba bien el soul. Y le debemos una maravilla como Back To Black. "La vida es una tubería".
Noruega
Juancho Dumal escribe:
El terrorista ultracristiano y ultraderechista Anders Behring Breivik, autor de la masacre noruega, escribió un único twit el 17 de julio, hace seis días, donde cita una frase de El gobierno represetativo del utilitarista John Stuart Mill: "Una persona con una creencia equivale a la fuerza de 100.000 que sólo tienen intereses".
El mes pasado se publicó en España La voz y la furia, un libro que recoge los artículos que Stieg Larsson, el fallecido autor de la trilogía Millennium, publicó en su faceta de periodista y que tenían como hilo conductor la denuncia de los grupos extremistas neonazis. Uno de esos artículos, publicado en 1995, se titulaba En Estocolmo también pueden producirse atentados terroristas. Este es uno de sus párrafos: «Al final, una masacre como la de Oklahoma [el 19 de abril de 1995 un veterano de la primera guerra del Golfo mató a 168 personas al hacer estallar una bomba frente a un edificio público] ocurrirá también en Suecia. Disponemos de todos los ingredientes: odio, fanatismo, glorificación de la violencia y mentalidad sectaria». Larsson solo se equivocó en una cosa: no ha ocurrido en Suecia, sino en su vecina Noruega.
El terrorista ultracristiano y ultraderechista Anders Behring Breivik, autor de la masacre noruega, escribió un único twit el 17 de julio, hace seis días, donde cita una frase de El gobierno represetativo del utilitarista John Stuart Mill: "Una persona con una creencia equivale a la fuerza de 100.000 que sólo tienen intereses".
En primer lugar, la frase está alterada sin el contexto y hasta alterada a secas, porque el original dice "a la fuerza de noventa y nueve que sólo tienen intereses". La costumbre del filólogo me ha hecho ir a buscar los textos originales. Y el texto original es:
No porque los que detenten el poder de una sociedad posean su poder político es necesario creer que sea inútil influir sobre la Constitución de su gobierno obrando sobre la opinión; esto sería olvidar que la opinión es una de las mayores fuerzas sociales activas. Una persona con una creencia es igual a noventa y nueve otras personas que sólo tienen intereses. Quienes acertaron a convencer al público que determinada forma de gobierno (o no importa qué hecho social) merece ser preferida, han hecho casi aquello de mayor magnitud que se puede hacer para ganar en favor de dicha forma de gobierno los poderes de la sociedad. El día en que el primer mártir fue lapidado en Jerusalem entre tanto que el que debía ser apóstol de las gentes asistía al suplicio "consintiendo en su muerte" ¿habría alguno supuesto que el partido de este hombre lapidado era entonces y allí el poder más considerable en la sociedad? ¿Los acontecimientos no lo han demostrado? Y esto porque sus creencias eran las más poderosas de todas las creencias entonces existentes. El mismo elemento hizo de un monje de Wittenberg, en la dieta de Worms, una fuerza social más poderosa que el emperador Carlos V y que todos los príncipes reunidos en ese lugar.
Todo esto recuerda la distinción entre ideas y creencias de Ortega y Gasset. Pero aquí Stuart Mill se refería implícitamente a la prensa, no a la violencia, a ese género literario nacido desde la clase media en el siglo XVIII. La ignorancia y la duda son los instrumentos del conocimiento y más humildes que las creencias, que son sólo ideas fosilizadas; el cristianismo era entonces una idea y ahora es una creencia falta de renovación; por eso hay que hacer más caso a la ignorancia y la duda que a las creencias, porque no exigen que les hagamos caso; los pensamientos no hacen fuerza, sólo proponen humildad y se van imponiendo sin fuerza poco a poco en la sociedad, al ritmo humilde que les da el sacrificio y el martirio que les brindan su autenticidad y su verdad, y no al dolor que les asestan los porrazos de la mentira de quien está acostumbrado a mandar y además le gusta.
La fuerza sin pensamiento, la fe sin pensamiento, no es nada, es nihilismo, es el paranoico Anders Behring Breivik, un loco que llama pensamiento a su sistema delirante o delirio fanático montado sobre un hecho inaceptable sin percibir que el pensamiento sólo puede ser llamado como tal si se encadena a los pensamientos de los demás por los cuales es asumido y aceptado, si se humilla a las razones superiores, o a la Razón en mayúsculas; su pensamiento, si lo tiene, sólo será asumido por locos como él y no por la parte más sana de la sociedad: no es un mártir iluminado que marca la senda del futuro, aunque él quiera considerarse así, sino un verdugo que pasó por una logia masónica sin contagiarse de fraternidad. Fuera de que John Stuart Mill habría desautorizado el uso de su frase por gente falta de novia y sobrada de orgullo como este tal Anders, a quien deseo lo envíen a hacer un cursillo de perfeccionamiento en sus mismas ideas en la Facultad de Teología del seminario menor de Herrera de la Mancha, por ejemplo, donde puedan porculizarlo los mejores profesores y obispos de su misma iglesia y fe carbonera.
La fuerza sin pensamiento, la fe sin pensamiento, no es nada, es nihilismo, es el paranoico Anders Behring Breivik, un loco que llama pensamiento a su sistema delirante o delirio fanático montado sobre un hecho inaceptable sin percibir que el pensamiento sólo puede ser llamado como tal si se encadena a los pensamientos de los demás por los cuales es asumido y aceptado, si se humilla a las razones superiores, o a la Razón en mayúsculas; su pensamiento, si lo tiene, sólo será asumido por locos como él y no por la parte más sana de la sociedad: no es un mártir iluminado que marca la senda del futuro, aunque él quiera considerarse así, sino un verdugo que pasó por una logia masónica sin contagiarse de fraternidad. Fuera de que John Stuart Mill habría desautorizado el uso de su frase por gente falta de novia y sobrada de orgullo como este tal Anders, a quien deseo lo envíen a hacer un cursillo de perfeccionamiento en sus mismas ideas en la Facultad de Teología del seminario menor de Herrera de la Mancha, por ejemplo, donde puedan porculizarlo los mejores profesores y obispos de su misma iglesia y fe carbonera.
Mi ventana
Cada ventana es una mirada fija en el tiempo. Selecciona y retrata una parte en la vida de una ciudad. Desde la mía se contempla un trozo de calle con bancos y árboles y una plazoleta con la fachada de una iglesia y un campanario coronado de palomas. A esa plazoleta acuden la vida, la muerte y la creación: bautizos, entierros, bodas... También la locura, la pobreza, la fe: una pobre mujer loca que viene a mear siempre en el mismo sitio, como si fuera un perro; una mendiga que se sienta en la puerta de la parroquia, una procesión de Semana Santa y un drogata que viene a fumarse su porro. Cuando ninguna persona se muestra, aparecen los demás habitantes: pájaros y palomas que vienen a comerse el arroz de las bodas, los restos de chuches y patatas fritas de los niños que alguna vez juegan en ella, los pocos pedacitos que se esparcen del barril de la basura, las manchas de vomitona de algún borrachuzo nocherniego secadas al sol. Por la mañana se ve tal vez a un barrendero, a una persona esperando a un taxista, a grupos de viejos citados junto a la diputación esperando el embarque en un autobús o a turistas nórdicos sorprendidos ante esa especie de Gandalf de seis dedos que es la estatua del penitente, cagada preferente de los pajaritos mañaneros. Por la noche se ve a los vecinos que sacan a pasear al perro, perrito o perrazo. El resto del tiempo, jubilados y señoras y gente que va al colegio de abogados, al obispado, a la diputación o a misa, o estudiantes que van al colegio mayor que tienen las monjas y que aprovechan para atajar camino por el pasaje de la Merced. El sitio es tan recoleto y estrecho que, por lo general miran con desconfianza a cualquiera que se cruza en su camino, a ver si va a ser un atracador, un drogata o algo peor. De vez en cuando se estaciona un coche de policía, montando guardia Dios sabrá para qué: para controlar una manifestación ante la diputación, para guardar las espaldas de un político, para prevenir la posible huida de una operación policial, para... Qué más da. La plaza sigue allí, bajo las tormentas, los rayos, los truenos, los días de sol y viento, con sus escaparates de chollos a cien, sus tiendas de ropa, su casa de antiguo jerarca con hidalguía y sus pisos años sesenta, en donde antes estuvo el deprimido edificio de correos, con su claraboya decimonónica, y antes aún el Teatro Cervantes. El aparcamiento subterráneo abre su boca de dios ctónico, pero de él no asoma nunca nada. El hoyo subterráneo permanece invisible. Según qué semana, los árboles exhiben sus hojas verdes o amarillas, sus hombres del ayuntamiento podando o colgando collares de perlas eléctricas, sus nidos de pájaros, sus cagadas de paloma, su rumor inaudible, y los balcones sus espías indiscretos entre visillos. Los basureros se llevan el contenedor de curiosidades y guarrerías, los camiones vienen a descargar materiales de construcción o de mudanzas. Del antiguo convento adosado a la iglesia y reconvertido ahora en museo cuelga un pendón avisando de la última exposición, y una serie de cámaras exteriores vigila contra robos y contra posibles bombas etarras acarreadas por visitantes de Herrera de la Mancha. Los fines de semana acuden las viejas a sus novenas y sus devociones y los parroquianos endomingados. El lugar, que es céntrico, posee un prestigio vulgar y señoritil, y hasta una celebridad momentánea de TV escogió para casarse este lugar, con alfombra roja y todo y venta de fotos.
viernes, 22 de julio de 2011
Lo que soy
He tardado mucho en averiguar lo que soy, al menos en esa esfera tan importante para la realización humana como es el trabajo. Muchos años. Casi tantos como he tardado en aceptarlo; todavía lo intento, porque mi realidad se impone y trata de acogotarlo, como escribió Á. Crespo. Mi única salida es llegar a un trato con la realidad, a una negociación que nos permita no partirnos la cara mutuamente ella y yo. Aunque nos pese, creo que vamos llegando a entendernos, y si no, qué coño importa.
¿Y qué es lo que soy? Un escritor. Sólo eso: un escritor; no importa si bueno o malo, eso es lo que soy, eso es lo que no cambia en mi naturaleza, eso es lo que me hace feliz: leer, que me lean, escribir, que me escriban. Para mí la vida sólo es la materia con la que se construyen las frases. Algunos se hacen muñecos de palabras llamados personajes y los ponen en un escenario manufacturado con paredes de texto. Otros se insertan como una gacetilla de compra y venta en el periódico del mundo, un mundo hecho de texto más o menos bruto y a medio convertir en literatura. Algunos glosan el texto del mundo, o se agregan a toda esa literatura como Quijotes intentando escribir su propio libro; yo también: me escribo y me describo, y haciéndolo escribo y describo a los demás. Pero un escritor se alimenta de vida: no debe estar en un único lugar, de lo contrario se transforma en un bonsay. Y eso es lo que soy: un escritor bonsay. Me alimento de sustancias mínimas, de desechos de vida o vida degradada: de una librería bien surtida, de erudiciones diversas y maniacas; un escueto rayo de luz y una temperatura invariable me ayudan a no morir del todo. Mas, al contrario que un bonsay, un cambio de lugar y de temperatura no me matarán todavía, sino que me harán crecer. Son las circunstancias invariables las que me transforman todavía en un no muerto o zombi de la escritura.
Quisiera no ganar tanto dinero, pero poder trabajar en lo que me gusta: escribir, investigar. Pero tengo que pagar facturas; si uno disfrutara en su trabajo, sería un actor porno. Supongo que algunos profesores serán actores y actrices porno, yo no. Me gusta la literatura, me gusta el lenguaje, me gusta la gramática, me gustan todas esas cosas a rabiar, pero no me gusta enseñarlas, porque siempre hay algún alumno que me hiere con su incomprensión. Eso de que existan gentes a los que la literatura les traiga sin cuidado es algo que no puedo comprender o que comprendo tanto que me deja absolutamente fuera de combate.
Quisiera no ganar tanto dinero, pero poder trabajar en lo que me gusta: escribir, investigar. Pero tengo que pagar facturas; si uno disfrutara en su trabajo, sería un actor porno. Supongo que algunos profesores serán actores y actrices porno, yo no. Me gusta la literatura, me gusta el lenguaje, me gusta la gramática, me gustan todas esas cosas a rabiar, pero no me gusta enseñarlas, porque siempre hay algún alumno que me hiere con su incomprensión. Eso de que existan gentes a los que la literatura les traiga sin cuidado es algo que no puedo comprender o que comprendo tanto que me deja absolutamente fuera de combate.
miércoles, 20 de julio de 2011
Calicata confusa de este mes
Desde que fundé este blog como buen gimnasio para ejercitar la prosa y retrete para mi frecuente estreñimiento mental, creo he hecho algunos microscópicos progresos. En cuanto a lo que ahora puedo añadir, poco he de contar que no pueda pasar a los anales de la insignificancia, así que tendré que usar lente de aumento, que creo os place, porque referir por menudo este tipo de nimiedades las hace más gozosas de lo que son entrevistas, pues que las pasamos casi siempre por alto y sin vivir y, con su poquito de literatura, se vuelven épicas, enormes y monumentales como una terrible aurora o una mariposa súbita. La investigación me sorbe todo el magín, pero esta escapada aliviará su manometría.
Mi Paloma marchó a las Islas de Ruidera, ese lugar paradisíaco en medio de la Mancha de Mar; la muy torpona se ha caído en un rosal, de cuyas garras logró salvar la contusa el pompis, y luego desde una bicicleta kamikace, aunque esta vez se jorobó una manita; pero se lo ha pasado bien y cerca del órdago, que es lo que importa, gitaneando bucólicamente por ahí entre botes de conejo y patos nadarines. Espero que venga hoy, tras diez días alejada del tonante agobio familiar, encajonada en una pava, vulgo autobús. Anabelita, colgado de los árboles el saxofón, anda jugando al pádel con su prima, explorando Internet, dibujando y pensando en cuentos por escribir e ilustrar, para lo que me pide frecuente contraste, cortando mis labores de lana merina del XIX. Anda tan pensativa y liativa como siempre, vigilando mis incursiones a la nevera con celo cuartelero; veo ahora en el tablero de corcho de tareas un dibujo meninesco que una de mis hijas me puso; es un médico que practica una ecografía a una matriuska y se mira hacerlo a sí mismo en una pantalla, regresión infinita de espejos paralelos. A Paloma le da por la lírica: es una amalgama incipiente de trotskismo casero, chismería marujil y hedonismo cósmico; no he visto en mi vida más ganas de vivir que las suyas, pese a lo cual se saca sus estudios con tesón. Yo me consuelo con música de oboe, quince kilos abajo de mi máxima expresión, envuelto en suplementos de El Eco del Comercio, cocacolitas ligth y conspiraciones liberales, y traduciendo del zincaló comunicados enviados desde el siglo XIX. Mi mujer, que no puede soportar no hacer nada tan activamente como yo, ha embutido su cuerpo chinoserrano en un curso-bocadillo de seiscientas horas de martirio, supositorio que le hace dormir mejor por las noches. Para sufrirlo tiene que ir al planeta Miguelturra, del que regresa con la fiebre del astronauta y algún cometa churriego prendido en el pelo. A mí me sofríe no tenerla a mano por si tengo que deshacerme de algún avío funcionarial o alguna gestión homicida, pero he aprendido a soportar sus ganas de crecer en sentido profesiono-espiritual, porque bajita es, aunque vale más que el oro; juntos nos apuramos el puré de calabacín, el pisto de calabacín y el calabacín asado, en busca del esqueleto sepultado en nuestras repugnadas carnes. Contemplo un documental con el famoso vídeo del ignoto león negro del parque natural de Darthmoor, Reino Unido de la Gran Putaña, que ha sido visto/novisto por numerosos pateantes. También los rutinarios programones sobre fantasmas y mediums y las películas raritas de Onojo que ofrecen gratis, porque lo raro y eslavo siempre se da gratis, mientras que lo barato y vulgar y anglo se cobra caro, si de cine se trata. Y corto, que he de volver a calzarme la escafandra para sumergirme en el sinuoso océano del siglo XIX.
Mi Paloma marchó a las Islas de Ruidera, ese lugar paradisíaco en medio de la Mancha de Mar; la muy torpona se ha caído en un rosal, de cuyas garras logró salvar la contusa el pompis, y luego desde una bicicleta kamikace, aunque esta vez se jorobó una manita; pero se lo ha pasado bien y cerca del órdago, que es lo que importa, gitaneando bucólicamente por ahí entre botes de conejo y patos nadarines. Espero que venga hoy, tras diez días alejada del tonante agobio familiar, encajonada en una pava, vulgo autobús. Anabelita, colgado de los árboles el saxofón, anda jugando al pádel con su prima, explorando Internet, dibujando y pensando en cuentos por escribir e ilustrar, para lo que me pide frecuente contraste, cortando mis labores de lana merina del XIX. Anda tan pensativa y liativa como siempre, vigilando mis incursiones a la nevera con celo cuartelero; veo ahora en el tablero de corcho de tareas un dibujo meninesco que una de mis hijas me puso; es un médico que practica una ecografía a una matriuska y se mira hacerlo a sí mismo en una pantalla, regresión infinita de espejos paralelos. A Paloma le da por la lírica: es una amalgama incipiente de trotskismo casero, chismería marujil y hedonismo cósmico; no he visto en mi vida más ganas de vivir que las suyas, pese a lo cual se saca sus estudios con tesón. Yo me consuelo con música de oboe, quince kilos abajo de mi máxima expresión, envuelto en suplementos de El Eco del Comercio, cocacolitas ligth y conspiraciones liberales, y traduciendo del zincaló comunicados enviados desde el siglo XIX. Mi mujer, que no puede soportar no hacer nada tan activamente como yo, ha embutido su cuerpo chinoserrano en un curso-bocadillo de seiscientas horas de martirio, supositorio que le hace dormir mejor por las noches. Para sufrirlo tiene que ir al planeta Miguelturra, del que regresa con la fiebre del astronauta y algún cometa churriego prendido en el pelo. A mí me sofríe no tenerla a mano por si tengo que deshacerme de algún avío funcionarial o alguna gestión homicida, pero he aprendido a soportar sus ganas de crecer en sentido profesiono-espiritual, porque bajita es, aunque vale más que el oro; juntos nos apuramos el puré de calabacín, el pisto de calabacín y el calabacín asado, en busca del esqueleto sepultado en nuestras repugnadas carnes. Contemplo un documental con el famoso vídeo del ignoto león negro del parque natural de Darthmoor, Reino Unido de la Gran Putaña, que ha sido visto/novisto por numerosos pateantes. También los rutinarios programones sobre fantasmas y mediums y las películas raritas de Onojo que ofrecen gratis, porque lo raro y eslavo siempre se da gratis, mientras que lo barato y vulgar y anglo se cobra caro, si de cine se trata. Y corto, que he de volver a calzarme la escafandra para sumergirme en el sinuoso océano del siglo XIX.
viernes, 15 de julio de 2011
Los alumnos actuales empiezan a desarrollar antimemoria, o memoria transactiva
Esta noticia tiene importantes consecuencias en Padagogía y Educación:
El 'efecto Google' afecta al uso de la memoria
Un experimento demuestra que la confianza en poder buscar un dato relaja el esfuerzo para recordarlo
EL PAÍS - Barcelona - 15/07/2011
La posibilidad de buscar en Internet un dato que necesitamos es maravillosa pero ¿en qué medida debilita el ejercicio de nuestra memoria?. Un experimento liderado por Betsy Sparrow de la Universidad de Columbia y publicado en Science pretende demostrar que la confianza en poder encontrar un dato relaja el esfuerzo para recordarlo. Según los investigadores, se detectó más esfuerzo en recordar dónde se podía encontrar un dato que en recordar el dato en sí. La existencia de buscadores como Google, que permiten buscar todo tipo de datos, influiría, pues, en los hábitos de la memoria.
Este mecanismo mental no es nuevo de la era digital. En 1985, el psicólogo David Wegner propuso el concepto de "memoria transactiva" que se demuestra en un grupo de trabajo donde un experto en una materia se despreocupa de retener otro tipo de conocimientos que sabe posee otro miembro del equipo.
Uno de los experimentos para probar la tesis consistió en dar determinadas informaciones a un grupo de personas. A la mitad de las mismas se les explicó que las citadas informaciones se guardarían en un ordenador. La otra mitad estaba convencida de que no se salvarían en ningún sistema de almacenamiento. Las personas que pensaron que no precisaban retener los datos porque estaban guardados demostró menos capacidad para recordarlos que quienes fueron advertidos de la que la información se perdería. Es decir, inconscientemente hacemos menos esfuerzos para recordar una información que sabemos donde consultar.
Otra prueba consistió en escribir una serie de preguntas y respuestas en un ordenador. Algunas de ellas se guardaban en un sitio específico, otras en uno de genérico y un tecer grupo de respuestas se borraban. Al ser preguntados después, las personas que participaban en la prueba demostraron que recordaban mejor los datos que habían borrado que los que habían conservado en el ordenador y que tenían muy claro cuáles habían sido guardados aunque no recordaran exactamente dónde. Un nuevo experiemto, muy similar, permiitó ratificar que se recordaba mejor donde se albergaba un dato, y si este había sido conservado o borrado, que el propio dato
El 'efecto Google' afecta al uso de la memoria
Un experimento demuestra que la confianza en poder buscar un dato relaja el esfuerzo para recordarlo
EL PAÍS - Barcelona - 15/07/2011
La posibilidad de buscar en Internet un dato que necesitamos es maravillosa pero ¿en qué medida debilita el ejercicio de nuestra memoria?. Un experimento liderado por Betsy Sparrow de la Universidad de Columbia y publicado en Science pretende demostrar que la confianza en poder encontrar un dato relaja el esfuerzo para recordarlo. Según los investigadores, se detectó más esfuerzo en recordar dónde se podía encontrar un dato que en recordar el dato en sí. La existencia de buscadores como Google, que permiten buscar todo tipo de datos, influiría, pues, en los hábitos de la memoria.
Este mecanismo mental no es nuevo de la era digital. En 1985, el psicólogo David Wegner propuso el concepto de "memoria transactiva" que se demuestra en un grupo de trabajo donde un experto en una materia se despreocupa de retener otro tipo de conocimientos que sabe posee otro miembro del equipo.
Uno de los experimentos para probar la tesis consistió en dar determinadas informaciones a un grupo de personas. A la mitad de las mismas se les explicó que las citadas informaciones se guardarían en un ordenador. La otra mitad estaba convencida de que no se salvarían en ningún sistema de almacenamiento. Las personas que pensaron que no precisaban retener los datos porque estaban guardados demostró menos capacidad para recordarlos que quienes fueron advertidos de la que la información se perdería. Es decir, inconscientemente hacemos menos esfuerzos para recordar una información que sabemos donde consultar.
Otra prueba consistió en escribir una serie de preguntas y respuestas en un ordenador. Algunas de ellas se guardaban en un sitio específico, otras en uno de genérico y un tecer grupo de respuestas se borraban. Al ser preguntados después, las personas que participaban en la prueba demostraron que recordaban mejor los datos que habían borrado que los que habían conservado en el ordenador y que tenían muy claro cuáles habían sido guardados aunque no recordaran exactamente dónde. Un nuevo experiemto, muy similar, permiitó ratificar que se recordaba mejor donde se albergaba un dato, y si este había sido conservado o borrado, que el propio dato
miércoles, 13 de julio de 2011
¿Quién es el dueño de tu sueño?
Mis sueños me dan la lata de un modo caprichoso, si no no serían sueños. A veces constan de varias entregas, espaciadas entre los meses, de forma que son como los capítulos de una saga. Por ejemplo, en el pasado soñé que mi padre estaba vivo y había tenido una amante de la que había tenido un hijo. Hoy he soñado que íbamos mi hermano y yo a conocerlos con mi padre a un pueblo de Andalucía. Entramos en un lugar que parecía al mismo tiempo una cámara acorazada y uno de esos enormes casones de pueblo de varios pisos, que funcionaba como la delegación de CC. OO. Tras pasar por varias cámaras estancas del tamaño de cuchitriles y con diversos controles, nos condujeron a un amplio salón de techo muy alto que funcionaba como un asilo de ancianos, con muy poca luz, donde estaban tomando café en grupos en varias mesas viejos de cara apenas discernible. Yo había dejado atrás a mi padre y a mi hermano, que estaba tan cabrón como siempre y tenía más estatura que yo (quizá yo me sentía del tamaño de un niño). Entonces la trama se complica con no sé qué de fotos de la guerra civil y busco a mi padre y a mi hermano para que me indiquen dónde están los que había venido a conocer. Ahí se interrumpe el sueño. Creo que no los llegaré a conocer, ya que la esencia de los sueños siempre es una frustración. En todo caso, la serie se prolongará con una entrega más... quizá.
La interpretación que doy al sueño a través de su simbología es simple: entro en la muerte y busco en ella lo que me interesa, pero no encuentro nada.
Mi subsconsciente y yo nos conocemos muy bien y apenas nos engañamos ya el uno al otro.
La interpretación que doy al sueño a través de su simbología es simple: entro en la muerte y busco en ella lo que me interesa, pero no encuentro nada.
Mi subsconsciente y yo nos conocemos muy bien y apenas nos engañamos ya el uno al otro.
martes, 12 de julio de 2011
Novedades
Me prodigo poco en el blog por una causa: cuando me hallaba concluyendo de revisar la interminable biografía de Mejía y una colecta de sus artículos para que se editara en Cádiz, tiré de unos cuantos hilos y me salió un ovillo más grande que los cojones del cura de Villapando / que los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Esto es: que Félix Mejía compuso los suplementos de un periódico muy famoso, con toda la información añadida que eso supone (nuevos colaboradores, nuevos follones políticos, nuevas alusiones intertextuales, nuevas obras literarias). Esto es, ahora mismo tengo de doscientas a trescientas páginas más de obra de Mejía y una montaña de alusiones que despejar. Ahora arremete contra una de las constituciones del XIX, la doctrinaria, contra Narváez y contra qué se yo más. Encima le han salido discípulos del Partido Demócrata y socialistas utópicos, y relaciones nuevas con revolucionarios cordobeses. He tardado casi dos semanas en hacerme una primera idea firme de lo que constituye todo eso y documentarla; ahora tengo que amasar esos materiales en un capítulo nuevo de la biografía y reformar lugares puntuales de los demás para actualizarla. ¡No te joroba! Por no hablar de los nuevos hilos, de los que ni siquiera me atrevo a tirar; estoy harto.
Además tengo que acabar la edición de las fábulas y prologar una novela satírica sobre Ciudad Real que fue escrita en 1936, poco antes de la Guerra Civil, por Heras; me la releeré y tendré que despejar de broza al lector los problemas que brindan las alusiones y encubrimientos del texto. No será poco follón. Tate, tate, folloncicos.
Esto es: que Félix Mejía compuso los suplementos de un periódico muy famoso, con toda la información añadida que eso supone (nuevos colaboradores, nuevos follones políticos, nuevas alusiones intertextuales, nuevas obras literarias). Esto es, ahora mismo tengo de doscientas a trescientas páginas más de obra de Mejía y una montaña de alusiones que despejar. Ahora arremete contra una de las constituciones del XIX, la doctrinaria, contra Narváez y contra qué se yo más. Encima le han salido discípulos del Partido Demócrata y socialistas utópicos, y relaciones nuevas con revolucionarios cordobeses. He tardado casi dos semanas en hacerme una primera idea firme de lo que constituye todo eso y documentarla; ahora tengo que amasar esos materiales en un capítulo nuevo de la biografía y reformar lugares puntuales de los demás para actualizarla. ¡No te joroba! Por no hablar de los nuevos hilos, de los que ni siquiera me atrevo a tirar; estoy harto.
Además tengo que acabar la edición de las fábulas y prologar una novela satírica sobre Ciudad Real que fue escrita en 1936, poco antes de la Guerra Civil, por Heras; me la releeré y tendré que despejar de broza al lector los problemas que brindan las alusiones y encubrimientos del texto. No será poco follón. Tate, tate, folloncicos.
Otro mártir protestante
No simpatizo ni con el puritanismo ni con las creencias carboneras o la superstición sanguínea de los Testigos de Jehová, aunque admiro su fanática honradez y su pacifismo; ellos también tienen sus mártires en la Guerra Civil. He aquí uno.
Jaca 18 - agosto 37. Querida madre y hermana: Hace días que no sabéis nada de mí pero he aquí la causa. Hace 2 o 3 días dije en el cuartel que no podía coger las armas y me amenazaron y entonces deserté». Así comienza la carta que Antonio Gargallo Mejía (1918-1937), el primer objetor de conciencia de nuestro país, escribió a su familia poco antes de que lo fusilaran. Ellas no recibieron la misiva hasta mucho después, aunque sí se conserva una copia en el expediente. Su hijo y hermano era un joven de 19 años, un panadero que estudiaba para delineante y que debido a sus ideas religiosas —era testigo de Jehová cuando en España los miembros de esta fe se podían contar con los dedos de una mano— prefirió morir antes que matar a nadie. El mandato de «ni aprenderán más la guerra» de Isaías 2:4 (el mismo que inspira la enorme figura que preside el edificio de la ONU en Nueva York ) le hizo perder la vida.
Hijo de un funcionario de prisiones (murió antes de su fusilamiento) destinado primero a Jaca y después a Zaragoza, Antonio fue llamado a filas en agosto de 1937 por el Ejército rebelde, concretamente por el Regimiento Aragón número 17. Su cuartel era el de la localidad oscense, un escenario especialmente significado durante la contienda. Uno de sus amigos, Nemesio Orús, estuvo en una situación parecida a la suya pero, cuando estaba ante el pelotón de fusilamiento, su esposa, que no era testigo, se echó a los pies del capitán del pelotón para rogarle que le dejara marchar, que su marido había perdido la cabeza con la Biblia.
«No me despedí de vosotras porque se dice que fusilan a las familias de los desertores, pues por si acaso, no sabiéndolo tú no te podrían hacer nada. Me han detenido y sin oírme siquiera me han condenado a muerte y esta noche dejo de vivir en la Tierra». Antonio se presentó ante los superiores, pero no quiso jurar lealtad a la bandera. Consiguió escapar pero le detuvieron en Canfranc, cuando estaba a punto de atravesar la frontera a través del puerto de Somport. Le sometieron a un consejo de guerra que le dio dos alternativas: o luchaba o sería fusilado.
«No te aflijas ni llores por que te he desobedecido, pero he obedecido a Dios. Después de todo poco pierdo porque, si Dios quiere, pasaré a una nueva y mejor vida». Antonio Gargallo era considerado como el primer insumiso por el movimiento que se opuso al servicio militar obligatorio desde finales de los 80 hasta que éste fue abolido en 2001, pero su historia aún tenía muchas sombras. Fechas erráticas que confundían. La España católica, apostólica y romana prefería ocultar la existencia de un individuo que, además de desertor, era un apóstata.
«Tú eres muy católica pero no tienes tanta fe como yo. Tú ves ahora las injusticias que se hacen en el mundo». La familia eligió callar y su hermana prefirió decirle a sus hijos que su hermano había sido fusilado por las tropas franquistas debido a sus ideas políticas. En los años 90 esta mujer, que vivía en Zaragoza, se encontró con un miembro de los Testigos de Jehová y le dijo que esta confesión no sabía reconocer a sus mártires como sí habían hecho los católicos con los suyos. Sí había un informe internacional sobre España de 1978 que hablaba de Antonio, pero era necesario investigar más. Ella facilitó una foto que conservaba de él. El expediente que se guarda en el juzgado togado de Zaragoza sobre Gargallo señalaba al cementerio de Jaca, donde a todas luces está enterrado en una fosa común. Según el archivo del camposanto, el 18 de agosto de 1937, justo en la fecha de la carta, se produce una inhumación «sin nombre». «Adiós madre y hermana queridas hasta siempre. Hoy estreno el papel que tú me regalaste. Estoy tranquilo hasta que llegue mi hora».
La investigación sobre el primer español que murió por negarse a empuñar las armas fue llevada a cabo por Aníbal Matos, director apoderado para España del Círculo Europeo de Antiguos Deportados e Internados Testigos de Jehová, una asociación constituida por supervivientes de los campos de concentración nazis y sus descencientes. Para él fue una sorpresa poder constatar con todo detalle la existencia de un objetor en la España de 1937, antes incluso que los 'Bibelforschers' (los Estudiantes de la Biblia) que quiso exterminar Hitler: «Las circunstancias de Antonio fueron especialmente dramáticas porque objetaba del Ejército que iba ganando terreno y además en un lugar como Jaca». La carta de Antonio termina: «Recibid el último abrazo de éste vuestro hijo y hermano que os quiere de verdad aunque no lo creáis»
Un franciscano al que no canonizarán
El País, hoy:
Los arqueólogos exhuman en Burgos una fosa de la Guerra Civil en la que podría haber decenas de ferroviarios y un franciscano asesinado por rojo.
"Los cuerpos estaban cubiertos con cal. Los enterraban los barrenderos de Aranda de Duero, según nos ha contado gente del pueblo, después de robarles lo que llevaran de valor. Algunos vecinos recuerdan verles pasar con prendas de los desaparecidos".
Pese a todo, entre los huesos han aparecido algunos objetos convertidos hoy en valiosísimas pistas para identificar a sus dueños. Como las canicas halladas al lado de los restos de dos muchachos de 18 años; el corsé ortopédico que Fernando Lorente confía en que sea el de su abuelo, Fernando Macario Martínez, maquinista en la estación de Aranda de Duero. "Había participado en algunas manifestaciones de UGT y al estallar el golpe militar huyó al monte. Le dijeron que podía volver y lo hizo. Le detuvieron enseguida". No fue una muerte rápida. "Parece ser que mi abuelo no fue bien fusilado. Al día siguiente de dispararles, los asesinos volvieron al sitio donde los habían tirado y mi abuelo, que seguía vivo, les pidió agua. Le mearon en la cara y después le remataron. Esto lo sé porque, por lo visto, los asesinos fueron luego pavoneándose por el pueblo de la hazaña".
Junto a los huesos también ha aparecido un crucifijo de 10 centímetros, de los que se colgaban al cuello, que hace pensar a Casado que el esqueleto que tiene al lado pertenece al franciscano Emiliano María Revilla, detenido por un grupo de falangistas el 29 de julio de 1936 en su pueblo burgalés, Revilla Vallejera, por ser considerado "un cura rojo que denunciaba el hambre y la miseria de los campesinos". El padre Revilla fue llevado hasta la prisión central de Burgos. Salió de ella con otras 13 personas en una saca el 4 de septiembre de ese año. En 1950 le dieron oficialmente por muerto.
sábado, 9 de julio de 2011
Antonio Meoro, qué discípulos
Antonio Meoro era un preceptor de latinidad de Granátula; tuvo entre sus pupilos a unos chiquilicuatres llamados Baldomero Espartero, Diego Medrano y Treviño (el vice del Estamento de Próceres del Estatuto de Martínez de la Rosa, de quien fue concolega en Granada y amiguísimo, y fachendoso moderado de los conservaduros de verdad, amigo también del erudito manchego Zarco de Valle, uno de los discipulillos de Gallardo y de la Barrera) y al futuro obispo de Cartagena, Anacleto Meoro, pariente suyo, por demás.
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Historia manchega,
Personajes manchegos
viernes, 8 de julio de 2011
La prensa y el tono vital
La depresión empezó siendo económica y ahora es psicológica: aumentan los suicidios en España cabalito un ocho por ciento: hablando de vidas humanas eso no es mucho, sino horrendo.
Un obispo acosa laboralmente a un sacerdote mariconeándolo ante el mundo; ha mi apoyo el bajo clero frente al Altísimo; los polvos de estos lodos son que el interfecto, dizque, perjudicó la carrera de los cien metros de su prelado -que ya es viacrucis- dirigiéndose directamente a Roma y entonces, el purpurado, que no siente ni la púrpura de la vergüenza, empezó a vengarse buscándole las cosquillas con chismes de bajo la sotana, infundados, por supuesto.
Los periodistas anglos espían a sus consumidores: ¿no hay más interesantes que espiar, como el propio jefecillo de espías, ojo que todo lo ve, don -el don lo dan los dins que tiene- Ruperto Murdoch-Mordor?
Roban el Códice Calixtino; pasma no le roben los calzoncillos al papa/ayatola/hereje Benito Dieciseisini. Tan mal protegido está el patrimonio cultural de la iglesia como el culo de un seminarista menor.
Entérome de que José Martí escribió el general Serrano era el padre más estadístico de Alfonso XII el Cachondo; es probable, habida cuenta de la numerosa fuga de aceite de Paquirrín de Asís, de lo golfona que era la borbona bombona su esposa, de lo jamón que era el Serrano y del tamaño de su espadón y doses de oros.
El director de Canal Nou, ninot que diu "entré per a forrarme en política" -y face falta faz facinerosa para pregonarlo a vientos mil, que ya es valencianía- y con todo eso sigue, continúa, se prolonga, perdura y avasalla, acosa sexualmente a periodistillas; ¡ya lo sé! No lo creman vivo en una falla porque la mierda no arde.
Nueve de cada diez alumnos del futuro bachillerato de excelencia no quieren hacer bachillerato de excelencia; es que no son excelentes, son listos.
Las tarjetas de crédito francesas recortarán recargo bancario por la medieval ley francesa contra la usura. Yo quiero ser medieval para que no me recorten y me pongan menos gabelas y pontazgos.
Otra: las desacreditadas agencias de crédito que provocaron la crisis engendran otra pasándose de rosca y no las sancionan, Europa menos.
La gente se espanta de los trapicheos de la Sociedad de Autores, cuando hace lo mismo que un banco todos los días. No entiendo a la gente... ¿Pues para qué narices les habéis confiado vuestro dinero si era vuestro? La gente debería poder cobrar directa y electrónicamente sin necesidad de pasar por un banco... Pero, claro, eso no interesa: hay leyes que impiden a la gente prestar dinero y hacer negocios sin ser banco. Qué cucos son. Y luego dirán que las leyes las hacen los ciudadanos, anda ya. Como las de las hipotecas, qué risa. ¿A dónde van a parar los políticos cuando ya no politican? A los consejos de los grandes bancos, cobrando un nominón; y, además, la pensión áurea del gobierno o del diputado. Ahí es nada, que no es nada, es bastante más que algo, y aun que mucho, tieniendo en cuenta que hay trescientos senadores que no hacen otra cosa que cobrar.
Un obispo acosa laboralmente a un sacerdote mariconeándolo ante el mundo; ha mi apoyo el bajo clero frente al Altísimo; los polvos de estos lodos son que el interfecto, dizque, perjudicó la carrera de los cien metros de su prelado -que ya es viacrucis- dirigiéndose directamente a Roma y entonces, el purpurado, que no siente ni la púrpura de la vergüenza, empezó a vengarse buscándole las cosquillas con chismes de bajo la sotana, infundados, por supuesto.
Los periodistas anglos espían a sus consumidores: ¿no hay más interesantes que espiar, como el propio jefecillo de espías, ojo que todo lo ve, don -el don lo dan los dins que tiene- Ruperto Murdoch-Mordor?
Roban el Códice Calixtino; pasma no le roben los calzoncillos al papa/ayatola/hereje Benito Dieciseisini. Tan mal protegido está el patrimonio cultural de la iglesia como el culo de un seminarista menor.
Entérome de que José Martí escribió el general Serrano era el padre más estadístico de Alfonso XII el Cachondo; es probable, habida cuenta de la numerosa fuga de aceite de Paquirrín de Asís, de lo golfona que era la borbona bombona su esposa, de lo jamón que era el Serrano y del tamaño de su espadón y doses de oros.
El director de Canal Nou, ninot que diu "entré per a forrarme en política" -y face falta faz facinerosa para pregonarlo a vientos mil, que ya es valencianía- y con todo eso sigue, continúa, se prolonga, perdura y avasalla, acosa sexualmente a periodistillas; ¡ya lo sé! No lo creman vivo en una falla porque la mierda no arde.
Nueve de cada diez alumnos del futuro bachillerato de excelencia no quieren hacer bachillerato de excelencia; es que no son excelentes, son listos.
Las tarjetas de crédito francesas recortarán recargo bancario por la medieval ley francesa contra la usura. Yo quiero ser medieval para que no me recorten y me pongan menos gabelas y pontazgos.
Otra: las desacreditadas agencias de crédito que provocaron la crisis engendran otra pasándose de rosca y no las sancionan, Europa menos.
La gente se espanta de los trapicheos de la Sociedad de Autores, cuando hace lo mismo que un banco todos los días. No entiendo a la gente... ¿Pues para qué narices les habéis confiado vuestro dinero si era vuestro? La gente debería poder cobrar directa y electrónicamente sin necesidad de pasar por un banco... Pero, claro, eso no interesa: hay leyes que impiden a la gente prestar dinero y hacer negocios sin ser banco. Qué cucos son. Y luego dirán que las leyes las hacen los ciudadanos, anda ya. Como las de las hipotecas, qué risa. ¿A dónde van a parar los políticos cuando ya no politican? A los consejos de los grandes bancos, cobrando un nominón; y, además, la pensión áurea del gobierno o del diputado. Ahí es nada, que no es nada, es bastante más que algo, y aun que mucho, tieniendo en cuenta que hay trescientos senadores que no hacen otra cosa que cobrar.
Leer prensa enerva y eleva, cuánto, el tono vital.
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Corrupción,
Periodismo,
Sátiras
jueves, 7 de julio de 2011
Comida en Guridi's
Quedamos E., M. y yo a comer en Guridi. Vi a E. un poco desmejoradilla a causa del cruel tratamiento que padece contra su hepatitis, pero todo parece que marcha adelante y dentro de poco, aunque laboriosamente, ya que es enfermedad que se las trae, podremos tenerla buena; el mundo no se merece poder prescindir de gente así que lo hace un poco mejor y más soportable. Es un poco prisionera de su modestia: ha creado escuela en su teoría de interpretación del ensayo y tiene discípulos en Ámérica, donde hay muchos que estudian y enseñan por su libro. Nos contó -a regañadientes, que es demasiado tímida- cómo había sido su conferencia en Gante (Bélgica).
M. me recordaba a un médico mío que daba vueltas y más vueltas a un tema como si fuera un planeta dentro de su órbita, sin salir de ella. Se ve que tiene vocación discursiva, pero es difícil sacarlo expedito de su nudo gordiano; lo propusimos, a causa de su probada experiencia, sus habilidades de gestión y sus muchos contactos, para dirigir una asociación que preserve el patrimonio literario de Castilla-La Mancha. Si hay alguien que puede encender esa mecha es él; ni yo ni E., desde la posición que ocupamos, podríamos hacer otra cosa que secundarlo y engordar el proyecto, que beneficiaría sin duda la cultura regional. Lo que pasa es que M. se asusta ante lo que le viene encima y tiende un poco a seguir en su órbita y se encuentra a gusto sin trazar otra. Yo creo que lo hará; de hecho, suspiro por que lo haga, pero, si terminamos por no sacar nada de esto, podría dedicarme a vivir sin alas de papel, lo que tampoco está tan mal. Me ilusiona el proyecto, pero en la escritura y rescatar el pasado se te va el soplo vital. Mi idea, y creo que es una idea razonable, es que fuera un proyecto autónomo e independiente en sus fines, como el de la Institución Libre de Enseñanza. Si algo hemos aprendido de ella es que lo que alcanza sus objetivos a largo plazo no puede ser mediatizado por instituciones nacidas con otros propósitos: necesita independencia de cualquier forma de poder que adultere su naturaleza. Cualquier sociedad bien avenida puede transformarse por obra de la política en una Bosnia cualquiera. El krausismo, por el contrario, respetaba y se hacía respetar; uno puede colaborar y encontrar apoyo en las instituciones, pero no depender de, ni mucho menos ser gobernada por, ellas.
La comida fue muy bien; la ensalada Guridi, con nueces y otras cosas, es lo más destacable.
M. me recordaba a un médico mío que daba vueltas y más vueltas a un tema como si fuera un planeta dentro de su órbita, sin salir de ella. Se ve que tiene vocación discursiva, pero es difícil sacarlo expedito de su nudo gordiano; lo propusimos, a causa de su probada experiencia, sus habilidades de gestión y sus muchos contactos, para dirigir una asociación que preserve el patrimonio literario de Castilla-La Mancha. Si hay alguien que puede encender esa mecha es él; ni yo ni E., desde la posición que ocupamos, podríamos hacer otra cosa que secundarlo y engordar el proyecto, que beneficiaría sin duda la cultura regional. Lo que pasa es que M. se asusta ante lo que le viene encima y tiende un poco a seguir en su órbita y se encuentra a gusto sin trazar otra. Yo creo que lo hará; de hecho, suspiro por que lo haga, pero, si terminamos por no sacar nada de esto, podría dedicarme a vivir sin alas de papel, lo que tampoco está tan mal. Me ilusiona el proyecto, pero en la escritura y rescatar el pasado se te va el soplo vital. Mi idea, y creo que es una idea razonable, es que fuera un proyecto autónomo e independiente en sus fines, como el de la Institución Libre de Enseñanza. Si algo hemos aprendido de ella es que lo que alcanza sus objetivos a largo plazo no puede ser mediatizado por instituciones nacidas con otros propósitos: necesita independencia de cualquier forma de poder que adultere su naturaleza. Cualquier sociedad bien avenida puede transformarse por obra de la política en una Bosnia cualquiera. El krausismo, por el contrario, respetaba y se hacía respetar; uno puede colaborar y encontrar apoyo en las instituciones, pero no depender de, ni mucho menos ser gobernada por, ellas.
La comida fue muy bien; la ensalada Guridi, con nueces y otras cosas, es lo más destacable.
miércoles, 6 de julio de 2011
Disparatar a matar
Excritarse abuelagitanapluma cacarrea eso de serse critor divo del trono martillo dedespie zar ¡ay! pelabras como pata tal des pluma, rusadillas quecon duce a Musoluno al noséocomio cuánde esté le dempiecen a mezcolanclarse los monemas del zoo co cerobral y desove chitacallando. Así, puecrer que sebocroatas ancan rana o parejaime 'nte que martillo rojoplanetillés o cancan te ladrillo en pekin és.
Lectores de mi blog
Gratifica saber que tengo lectores habituales, unos doce, quizá incluso unos veinte. El blogger tiene un contador, pero la mayoría son lurkers; se asoman y no escriben nada, no quieren o no saben cómo; otros me imagino son bots, esto es, programas servomáticos o indexadores que catalogan las páginas para diversas memorias flotantes en repetidores de servicios de búsqueda como el pagerank de Google, el programa de Yahoo etcétera. No pocos son familiares, amigos y conocidos míos; muchos, interesados en las materias que yo mismo, profesores y demás. También curiosos que han llegado por casualidad y se han quedado porque han encontrado alguna afinidad placentera. Como dice el lema, a todos está abierto este lugar, porque la compañía siempre es grata y una de las cosas menos gratas de la muerte es la soledad, si es que la soledad no es la muerte. Incluso ese fondo de gente muda acompaña al hacer menos monótono el horizonte, al poner puntos de referencia en el paisaje que sirvan para calcular sus proporciones y distancias. Eso tiene ser leído: el que lee y el leído se sienten menos solos, por más que la autoficción nos haga crear un narratario modelo al que se escribe, un espejo que tenga la forma más o menos divina de alguien que te escucha y te ve, suponiendo que tenga orejas y ojeras, y no sean de piedra o madera, como las de templos y museos, o de papel, como en los libros.
Además de redvistas leo liblogs como el del padre (sin hijos) Fortea, pese a lo carca, goloso y quisquilla que es; el muy disciplinado sermonea electrónicamente cada día en un post, no más, le salga bien o mal, y a veces comparte las anécdotas de lo que le ocurre; como uno tiene la ilusión de haber podido ser en otra vida cura, como fue liberal del siglo XIX, piloto de dirigibles y lavandera del Manzanares, se entretiene compartiendo los pequeños detallitos de una vida que consiste en consumir varias veces al día vino sagrado de vidorra. Ese ritmo regular y acompasado de cura de un post o entrega al día vame mal: a veces escribo seis o más, otras nada. Acostumbro a tomar notas mentales por la calle "esto se diría bien así en mi blog" o "quedaría divertido", pero luego la mente se impone de tareas cotidianas, se borra la pizarra y las notas vanse al carajo, como la memoria ramera de un ordenador con apagón.
También hay visitantes malignos: bots o servoprogramas de relleno, desperdicio o spam, que me llenan el buzón de basura electrónica; a estos los calo/cuelo de inmediato. Buscan como pirañas algunas palabras tipo, porque se concentran en las mismas entradas. Cuando te atrapan, no te olvidan nunca. Tienen tus datos inscritos en alguna memoria vendida por algún judas a algún publhideputa. Por eso no suelo introducir mis datos en esos cuestionarios-coñazo que luego venden a agencias de publicidad para hacer perfiles de consumistas, o, si los introduzco, están conscientemente equivocados para dar una imagen de trotskista amargado, de cura tridentino, de ludita analfabeto o de sidoso subsahariano negrata en paro, para evitar que me vengan con monsergas... aunque seguro que hay quien, pese a todo, vendrá a venderme una novia rusa o un curso de Economía maoísta en coreano, o quien querrá venderme biblias y medallitas antiguas, estampitas, rosarios y demás santas cadenas por correo electrónico, quien me traerá a buen precio y cotrarreembolso manuales de guerrilla urbana en lengua de signos o explosivos ecológicos y quien me ofrecerá en árabe una patera y un viaje a Europa a cambio de que le venda un riñón o mi culo para labores nefandas. Y es que podría haber, y de hecho hay y me consta, gente mala y aun malísima y hasta peor que pésima; en esto de la gente la experiencia me dicta que hay un sesenta por ciento de gente que se convence con emociones, un treinta por ciento que se convence con razones y un diez por ciento que se convence a puñetazos, golpes y bofetadas. No es exactamente la ecuación de Wilfredo Pareto, aunque se le aproxima, pero a mí me vale para marchar por la vida, por los institutos y por las asociaciones de vecinos con precaución y sin hacerme excesivas ilusiones. Como ya escribí, creo que en cada uno domina una de esas tres clases; en mí es la segunda, luego la primera y siento decir que también tengo algo de la tercera, a la que sólo me llego cuando vulgarmente te dicen que te están "tocando los c***". También hay gente a la que le falta alguna; aquellos en que domina la tercera esto ha sido porque les ha faltado la primera en su infancia y juventud o la segunda en su edad adulta.
Además de redvistas leo liblogs como el del padre (sin hijos) Fortea, pese a lo carca, goloso y quisquilla que es; el muy disciplinado sermonea electrónicamente cada día en un post, no más, le salga bien o mal, y a veces comparte las anécdotas de lo que le ocurre; como uno tiene la ilusión de haber podido ser en otra vida cura, como fue liberal del siglo XIX, piloto de dirigibles y lavandera del Manzanares, se entretiene compartiendo los pequeños detallitos de una vida que consiste en consumir varias veces al día vino sagrado de vidorra. Ese ritmo regular y acompasado de cura de un post o entrega al día vame mal: a veces escribo seis o más, otras nada. Acostumbro a tomar notas mentales por la calle "esto se diría bien así en mi blog" o "quedaría divertido", pero luego la mente se impone de tareas cotidianas, se borra la pizarra y las notas vanse al carajo, como la memoria ramera de un ordenador con apagón.
También hay visitantes malignos: bots o servoprogramas de relleno, desperdicio o spam, que me llenan el buzón de basura electrónica; a estos los calo/cuelo de inmediato. Buscan como pirañas algunas palabras tipo, porque se concentran en las mismas entradas. Cuando te atrapan, no te olvidan nunca. Tienen tus datos inscritos en alguna memoria vendida por algún judas a algún publhideputa. Por eso no suelo introducir mis datos en esos cuestionarios-coñazo que luego venden a agencias de publicidad para hacer perfiles de consumistas, o, si los introduzco, están conscientemente equivocados para dar una imagen de trotskista amargado, de cura tridentino, de ludita analfabeto o de sidoso subsahariano negrata en paro, para evitar que me vengan con monsergas... aunque seguro que hay quien, pese a todo, vendrá a venderme una novia rusa o un curso de Economía maoísta en coreano, o quien querrá venderme biblias y medallitas antiguas, estampitas, rosarios y demás santas cadenas por correo electrónico, quien me traerá a buen precio y cotrarreembolso manuales de guerrilla urbana en lengua de signos o explosivos ecológicos y quien me ofrecerá en árabe una patera y un viaje a Europa a cambio de que le venda un riñón o mi culo para labores nefandas. Y es que podría haber, y de hecho hay y me consta, gente mala y aun malísima y hasta peor que pésima; en esto de la gente la experiencia me dicta que hay un sesenta por ciento de gente que se convence con emociones, un treinta por ciento que se convence con razones y un diez por ciento que se convence a puñetazos, golpes y bofetadas. No es exactamente la ecuación de Wilfredo Pareto, aunque se le aproxima, pero a mí me vale para marchar por la vida, por los institutos y por las asociaciones de vecinos con precaución y sin hacerme excesivas ilusiones. Como ya escribí, creo que en cada uno domina una de esas tres clases; en mí es la segunda, luego la primera y siento decir que también tengo algo de la tercera, a la que sólo me llego cuando vulgarmente te dicen que te están "tocando los c***". También hay gente a la que le falta alguna; aquellos en que domina la tercera esto ha sido porque les ha faltado la primera en su infancia y juventud o la segunda en su edad adulta.
miércoles, 29 de junio de 2011
Uno se entera de cosas que no puede decir, qué pena.
Pues eso. Cosas y casos que no se pueden decir, es decir, indecibles, e incluso indecidibles, como las improbables proposiciones de Gödel. Hay dos tipos de mierda: la higiénica que se tiran con la mano los cerdos culones de la granja de Orwell, en pocilgas como el debate sobre el estado de la nación, y la mierda letal con la que quieren infamar incluso al honesto y vilipendiado pepino. De esa me entero de vez en cuando a través de los resquicios que permite el sistema y los amigos que uno tiene hasta en las cloacas. Y uno se entera porque los pérfidos que cuentan esas cosas saben que uno no sólo es una tumba egipcia, sino de esas que están bajo la arena todavía, porque no han sido violadas.Pero saber lo que uno sabe deprime muchísimo y hace perder todas esperanzas sobre la esperanza. Deberían haberla dejado en esa caja, la de Pandora, tan parecida a un ataúd.
martes, 28 de junio de 2011
Qué revelador
He visto la nube de tags o letreros que forman las palabras más repetidas del discurso de Shoemaker en un diario digital. Descubre claramente el egoísmo de los políticos. De la misma forma que nunca hay que leer un articulo por el principio, sino por el final, y más bien por lo que no dice que por lo que dice, y muchas veces en pasiva y no en activa, yo me he fijado en las palabras casi ilegibles porque apenas se han mencionado. Son estas:
Democracia, familias, personas, bienestar, capacidad, estabilidad, inmobiliario, construcción.
Es de suponer que todas estas cosas le importan un carajo al Presidente del gobierno. Pero ¿qué es lo que más repite, lo que más le obsesiona, lo que busca ansiosamente, lo que aparece en las letras gordas y titulares de sus ansias?
Gobierno, Crisis, Señorías, Millones, Empleo, Reformas.
No hay nada que comentar. Yo de todo esto lo único que concluyo es que para leer la prensa, como para leer los escritos de los bancos, necesito gafas.
Democracia, familias, personas, bienestar, capacidad, estabilidad, inmobiliario, construcción.
Es de suponer que todas estas cosas le importan un carajo al Presidente del gobierno. Pero ¿qué es lo que más repite, lo que más le obsesiona, lo que busca ansiosamente, lo que aparece en las letras gordas y titulares de sus ansias?
Gobierno, Crisis, Señorías, Millones, Empleo, Reformas.
No hay nada que comentar. Yo de todo esto lo único que concluyo es que para leer la prensa, como para leer los escritos de los bancos, necesito gafas.
lunes, 27 de junio de 2011
Falacia del único gobierno posible
Dicen que es imposible gobernarse y tener éxito económico sin líderes y de forma asamblearia y anarquista. Pues bien, que me expliquen por qué Suiza se gobierna así y todo el mundo desearía tener una cuenta en Suiza. Que me lo expliquen. Pero, claro está, a nadie se le ocurre pensar en Suiza, patria de las libertades rousseaunianas. ¿Por qué será?
Eso sí, mucha unión europea de estados y poco cantón.
Eso sí, mucha unión europea de estados y poco cantón.
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domingo, 26 de junio de 2011
Tertulianés
Lo denominó así Antonio Burgos; es un sociolecto para idiotas que se genera en radio y televisión, desprovisto por completo de significado; lo que en periodismo se llama caldo de cerebro, porque aparenta tener sustancia y en realidad no alimenta nada. Puso algunos ejemplos:
«A día de hoy y hasta donde yo sé, aunque falte ponerlo blanco sobre negro es un asunto de mucho calado que va a tener largo recorrido y depende de la deriva que tome, según las fuentes que manejo y con la que está cayendo, creo que va a ser que no, sí o sí».
Es un hablar que se sostiene únicamente con muletillas:
Sí o sí.
Priorizar.
Niego la mayor.
Se ha pasado veinte pueblos.
Hay que poner en valor.
Puede que sea ético, pero no estético.
En el corto plazo.
«A más a más», como dicen los catalanes.
Según los datos que manejo.
Es un salto cualitativo.
Se pasa de frenada.
Hay que verbalizar.
Estamos hablando de...
Háztelo mirar.
La gobernanza.
De ninguna de las maneras.
Corrígeme si me equivoco.
Para ti la perra gorda.
Un ejemplo:
«Aunque niego la mayor, quiero verbalizar que es un salto cualitativo importante. Se ha pasado de frenada y se ha pasado veinte pueblos, porque, corregidme si me equivoco, la gobernanza no puede ser entendida de ninguna de las maneras sin ser puesta en valor; puede que sea ético, pero no estético. Y a más a más, como dicen los catalanes: hay que priorizar esas opciones en el más corto plazo, sí o sí.»
Para ti la perra gorda.
Un ejemplo:
«Aunque niego la mayor, quiero verbalizar que es un salto cualitativo importante. Se ha pasado de frenada y se ha pasado veinte pueblos, porque, corregidme si me equivoco, la gobernanza no puede ser entendida de ninguna de las maneras sin ser puesta en valor; puede que sea ético, pero no estético. Y a más a más, como dicen los catalanes: hay que priorizar esas opciones en el más corto plazo, sí o sí.»
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