domingo, 1 de enero de 2012

Novelas


No se puede leer todo, hay que escoger, y podemos orientarnos a veces bien por lo que dicen los demás. He compiado una clasificación de las diez mejores novelas de El Cultural abajo.

1. Yo confieso

Jaume Cabré
Destino. 844 páginas, 26'90 euros

Más conocido en Alemania y Francia que en España, Jaume Cabré (Barcelona, 1947) se embarca en Yo confieso en una monumental novela de estirpe cervantina que trasciende la historia de su narrador y protagonista para recorrer distintos escenarios dominados por el mal, el miedo y el amor. De la Edad Media a la Inquisición, pasando por el siglo XVIII, las dos guerras mundiales, la posguerra española o la transición, Adrià Ardèvol, enfermo de Alzheimer, salta entre sus recuerdos quebradizos y desdichados a través de 59 capítulos agrupados en siete partes. Son varias las historias que se complementan, interrumpen y desarrollan de forma fragmentaria en torno a la pasión, la soledad y la traición. Pero, ¿qué tienen que ver un hereje, un ex seminarista, un escritor frustrado, un inquisidor, un traficante de documentos antiguos, con un médico nazi, un violín único, una medalla, o un trapo manchado? ¿Y todo esto con la imposibilidad de perdonar y perdonarse, y con la pasión por el conocimiento, la cultura y el pasado? ¿Y con la certeza de que “al final todo lo que tememos nos es concedido” (H. Cixous)? Angel Basanta lo subrayaba en su reseña: “con ambición de totalidad [Cabré] ha dado cima a una excelente novela que ha de figurar entre las mejores publicadas en las últimas décadas”. A fin de cuentas, se trata de “una obra con capacidad para influir en la visión del mundo de sus lectores, lo cual es propio de la mejor literatura”.

2. Caligrafía de los sueños

Juan Marsé
Lumen. 420 páginas, 22 euros

La esperada nueva novela de Juan Marsé (Barcelona, 1936) no fue una sorpresa para sus lectores, pues, en palabras de Ricardo Senabre, “no hay en ella nada ajeno al mundo que el escritor ha ido configurando, obra tras obra, desde hace más de medio siglo. Podría decirse, para simplificar, que Caligrafía de los sueños es puro Marsé” y que “confirma la fidelidad del autor a un mundo personal, a unas ideas y a un estilo narrativo”. ¿Se puede pedir más? Para empezar, el lector se encuentra de nuevo con la Barcelona de los años 40, los de la escasez y el racionamiento, y con un “un adolescente ensimismado, con muchos rasgos del autor, aficionado a la lectura y fascinado por el cine norteamericano” que comienza a enredarse en amores y que acaba siendo responsable a su pesar de varias desdichas.

3. El día de mañana

Ignacio Martínez de Pisón
Seix Barral. 377 páginas. 24 euros

También en Barcelona, y también en la posguerra, trascurre la última obra de Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960), “un autor que ha mantenido siempre un alto nivel de calidad” y que en esta ocasión nos descubre la historia de Justo Gil, un estafador sin escrúpulos, presa de sí mismo y de su necesidad de cuidar a su madre enferma, que acaba convertido en delator, matón fascista e incluso ladrón, mientras sueña con dejar atrás su pasado y con reinventarse una vez más. Sin embargo, cada paso irá hundiéndole más y más. Senabre fue contundente en su reseña: “sin divagaciones, sin artificios explicativos, confiándolo todo a la escueta narración de hechos, Martínez de Pisón alcanza en algunos momentos una sutileza psicológica y una hondura que constituyen indicios inequívocos de la madurez creadora”.

4. Los enamoramientos

Javier Marías
Alfaguara. 460 páginas, 19'50 euros

Sin llegar a convertirse en una obsesión, pero casi, cada mañana María Dolz iba a desayunar a una cafetería y contemplaba, en la distancia, a una pareja feliz. Como en el poema, “se querían”. Necesitaba verlos para empezar su trabajo en una editorial, para enfrentarse bienhumorada a la vanidad de sus autores y su director. Pero el hombre es asesinado, ella traba amistad con la viuda, y “lo que comienza como un crimen más va transformándose gradualmente”. Tras años de vacilaciones, “una novela excelente, digna de figurar entre las mejores de su autor”, según Ángel Basanta.

5. Los Living

Martín Caparrós
Anagrama.430 páginas, 19'90 euros

Galardonada hace unas semanas con el premio Herralde, Los Living es una deslumbrante novela picaresca, tiznada de humor negro, en la que su autor, Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957), aborda la relación con la muerte de su protagonista. Con el telón de fondo de una Argentina convulsa, la novelaes al tiempo“una crítica esperpéntica del arte conceptual, una reflexión sobre el significado de la vida y, en especial, de la muerte y no resulta ajena a algunas connotaciones políticas” hasta convertirse, como explicó Joaquín Marco, en “una obra mayor y definitiva”.

6. El libro de las horas contadas

José María Merino
Alfaguara. 216 pp. 17'50 e.

El libro de las horas contadas es “una fiesta literaria de extraordinaria riqueza en su inteligente juego con la ficción y la realidad”. Así definía Ángel Basanta este libro que rinde homenaje a los maestros del cuento (Andersen, Maupassant, Poe, Chéjov, Monterroso) y que ofrece relatos “del más alto mérito literario” que se engarzan en una trama novelesca ejemplar. Maestro “en la manipulación del arte de contar historias en la línea de imposible separación entre ficción y realidad”. Merino (La Coruña, 1941) vierte aquí la melancolía de los veranos de su adolescencia para ordenar el caos de vivir.

7. Conversación

Gonzalo Hidalgo Bayal
Tusquets. 238 páginas, 20'50 euros

Hace tiempo que Gonzalo Hidalgo Bayal (Higuera de Albalat, Cáceres, 1950) es un secreto a voces en tre los lectores letraheridos más exigentes. Así, un entusiasta Senabre confirmana en estas páginas que es “uno de esos pocos nombres que garantizan a priori la calidad de un texto”. Y decía más. Que Conversación reune “unas muestras narrativas para lectores de verdad”, con un puñado de relatos excepcionales como “Aquiles y la tortuga” que obligan a reflexionar “acerca de la soledad, de la memoria, de la creación imaginativa y del poderío del relato para crear mundos autónomos”.

8. La mano invisible

Isaac Rosa
Seix Barral. 381 páginas, 19'50 euros

En una vieja nave industrial,un albañil levanta un muro para demolerlo y comenzar de nuevo; una teleoperadora persigue a posibles clientes, un mecánico demonta un motor para montarlo de nuevo, desmontarlo, y volver a empezar, mientras una costurera trabaja sin descanso con metros y metros de tela... Lo que todos y cada uno de ellos soñaban que sería su vida laboral hace tiempo que se ha diluido en el fracaso, la derrota y la frustración. O el miedo al innombrable paro. Implacable, Isaac Rosa (Sevilla, 1974), retrata en esta ambiciosa novela nuestro mundo actual. Sin compasión.

9. Pájaro sin vuelo

Luis Mateo Díez
Alfaguara. 280 páginas, 19 euros

Como si de una suerte de hermano menor del Ulises de Joyce se tratara, Luis Mateo Díez (Villablino, León, 1942) presenta en Pájaro sin vuelo un día en la vida de un cansino agente de seguros llamado Ismael Cieza, siguiendo sus pasos, sus idas y venidas, sus esfuerzos por encontrar a Tulio, el hijo de su jefe, y acumulando datos acerca del personaje, de su pasado y de los errores que aún gravitan sobre él. Antes de nada, es “un relato acerca de la soledad y la incomunicación” que, para Senabre, refleja la “visión del mundo como devastación” del propio autor.

10. Niños feroces

Lorenzo Silva
Destino. 350 páginas, 19 euros

Tres años necesitó Lorenzo Silva (Madrid, 1966) para construir esta novela antibelicista que denuncia el uso de los jóvenes en las guerras y cómo los niños acaban demasiado a menudo convirtiéndose en verdugos. Silva, que indaga en la guerra civil y la División Azul, juega con géneros tan distintos como la crónica periodística, la historia, el ensayo y la reflexión hasta cuajar un relato que se devora, como destacó Santos Sanz, “con el interés de las buenas historias, con curiosidad por entrar en el fondo complicado de tipos humanos ricos y diversos”.

Qué año más largo

No sólo por los recortes, que recortan de todo menos del alma, sino por el día de más del año bisiesto. Como era de esperar, los mayas se quedaron, también, cortos, y esto dura ya más que las pilas Duracell.Pero la vida humana es como un metro, sólo se estira hasta cierto tope y magnitud. Luego viene un hueco inadjetivable y uno se enrolla reviviendo el pasado y lo que Dios quiera, que puede ser lo mismo o muy diverso o incluso lo que uno suponía o nada en concreto y en abstracto. Quizá haya averiguado algo, que hay cosas que no se pueden explicar con la pobrecilla lumbre lógica que nos gastamos aquí, ya que somos sobre todo insuficientes y torpes, aunque no siempre malos y algunas veces incluso bellos y divertidos. Tendemos a lo mejor, qué duda cabe, algo que es antinatural en un universo oscuro, frío y hostil. Llevamos ese impulso a mejor en el espíritu. Quizá tras la muerte también, pero sin duda entristecerse es estúpido y cruel. Uno tiene que acrecentar ese impulso tomando carrerilla para saltar. Nos podríamos entristecer también por las veces que hemos fallado a nuestras propias ideas de abandonar a los demás (personas, animales, plantas y hasta cosas) menos doloridos de lo que están. Si me muriera desearía que todo el mundo recordase sólo lo mejor y más útil de mí y que, como en Nueva Orleáns, se organizase una fiesta con una banda de Dixie donde todo el mundo se lo pasara en grande en mi memoria. No he visto costumbre más civilizada que esa. Acabar la vida como acaban los Sueños de Akira Kurosawa.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Banqueros sin vergüenza


¿De verdad valen tanto cada año estos señores? ¿Qué es lo que hacen? ¿Salvar vidas? ¿Descubrir nuevos fármacos contra el cáncer? ¿Han aportado algo al arte, a la ciencia, a la cultura, a la justicia, a la moral? ¿Son insustituibles, por ejemplo, por un licenciado en económicas más barato? ¿En qué se diferencian de los demás mortales? ¿No tienen cuatro extremidades y una cabeza, como todo el mundo? ¿Sus pedos son aromáticos?

"Las cajas con ayudas publican con malestar los sueldos de los directivos", El País, 30-12-2011

El Banco de España ha dado hasta hoy sábado de plazo a las entidades con ayudas públicas para publicar las remuneraciones de los directivos y consejeros de 2011 de manera individualizada. La medida la tomó tras los escándalos de las indemnizaciones multimillonarias. Hasta última hora del viernes no se completaron los datos. Solo CajaEspaña-Duero se negó a desglosar los sueldos de sus altos ejecutivos. El malestar con el supervisor era muy fuerte entre los directivos del sector, al argumentar que la exigencia iba contra la Ley de Protección de Datos, que vela por su intimidad.


El presidente de Bankia, Rodrigo Rato, percibió este año 2,34 millones de euros en retribuciones fijas, según consta en la información sobre los salarios de la alta dirección que ha difundido su entidad por imperativo del Banco de España.


El consejero delegado de Bankia, Francisco Verdú, que se incorporó ya entrado el año, percibió 1,57 millones, aunque su salario anual es de 2,26 millones. El que fuera vicepresidente de la entidad hasta hace unas semanas, José Luis Olivas, contó en 2011 con un salario de 1,62 millones; la mitad aproximadamente procede de Bancaja. José Manuel Fernández Norniella, el cuarto consejero ejecutivo de Bankia, percibió este año una remuneración de 725.000 euros. Bankia ha recibido 4.465 millones de ayuda pública.


Además de las retribuciones fijas, Rato, Verdú y Norniella tienen un salario variable que podría ascender a un máximo de 2,2 millones adicionales para los tres. La entidad rebajó un 30% el total al que podrían aspirar, que cobrarán en marzo y requerirá autorización del supervisor. Entre los ejecutivos destaca Ildefonso Sánchez Barcoj, con 1,28 millones; Pedro Vázquez, 400.000 euros; Miguel Crespo, 363.000; Luis Maldonado, 358.000 y Pilar Trucios, 310.000.


Caja Segovia, sin datos desglosados


En Caja Segovia, accionista de Bankia, nadie desglosó amparándose en la Ley de Protección de Datos. En Caja Ávila, un consejero se negó a hacer público el blindaje en caso de despido.


El Banco de Valencia, filial de Bankia y actualmente intervenida por el Estado, destaca la retribución de Domingo Parra, ex consejero delegado durante una década, el tiempo en el que la entidad casi se hundió. Parra ganó 1,053 millones. Cuatro consejeros del Banco de Valencia no dieron su consentimiento para publicar las retribuciones.


Adolf Todó, presidente de CatalunyaCaixa, entidad controlada por el Estado tras inyectarle 2.968 millones, cobra 1,55 millones. Además, tiene 3,46 millones en pensiones. Todó fue fichado hace tres años, antes de que la caja estuviera en un estado tan delicado como el actual. El número dos de CatalunyaCaixa, Jaume Masana, obtuvo 866.000 euros y tiene una pensión de 637.000 euros. Andreu Plaza cobra 394.000 euros y Francisco José Tárrega, 365.000 euros. La retribución del resto de ejecutivos varía entre los 260.000 y 219.000 euros.


En NovaGalicia, que percibió 2.600 millones del FROB, el presidente José María Castellano cobró 884.790 euros mientras que el consejero delegado, César González-Bueno, 876.040 euros. El documento dice que el exdirectivo José Luis Pego percibió un total de 13,09 millones; Gregorio Gorriarán, 8,41 millones y Óscar Rodríguez, 1,35 millones.


En Banca Cívica, su presidente Antonio Pulido tuvo una remuneración de 903.660 euros más 300.000 de pensión. Enrique Goñi, copresidente, cobró mil euros menos en sueldo y la misma pensión.


En Banco BMN, liderado por Caja Murcia, su presidente cobra 456.000 euros, por debajo de otros colegas con menor tamaño. Tiene una pensión de 2,15 millones de Caja Murcia donde trabaja desde hace 30 años. Joaquín Cánovas, director general, tiene un sueldo de 395.000 euros. La entidad recibió 915 millones del Estado.


Malestar em el Banco de España


En el caso de Unnim, una de las entidades más pequeñas, la retribución del presidente es más alta que en BMN. El primer ejecutivo, Jordi Mestre, ganó 963,5 millones en 2011. Albert Renté, director de la entidad, obtuvo 283.270 euros. La entidad está en proceso de venta tras inyectar el Estado 948 millones. En octubre el FROB despidió a todos los consejeros. Hasta esa fecha, el consejero Pere Gil Sanchis ganó 281.110 euros. El resto de retribuciones de consejeros y directivos oscila entre los 240.000 euros y los 150.000.


Los miembros del antiguo comité de dirección de Unnim Caixa se rebelaron contra la orden del supervisor y no desglosaron su salario. Entre todos, ganaron 4,27 millones. Sin duda, donde el enfrentamiento fue más palpable fue en Caja Duero-España, que ha recibido 525 millones del Estado. El presidente y consejero delegado de Caja España-Caja Duero, Evaristo del Canto, y el director general de la entidad, José María de la Vega Carnicero, no dieron su consentimiento como representantes del nuevo Banco de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria para publicar la retribución percibida en 2011.


Entre los directivos de cajas con ayudas públicas no eran pocos los que en los últimos días han manifestado su malestar contra el Banco de España porque les ha exigido "desnudarse y contar hasta el último euro que ganamos. Los directores generales de los bancos no desglosan sus retribuciones"

Estudiar idiomas por Busuu


Rosa Jiménez Cano, "Cinco millones de internautas estudian idiomas con Busuu. El servicio, creado en España por dos estudiantes, incorporará el árabe", El País,  29/12/2011
       

Como tantos estudiantes de un máster, Bernhard Niesner, vienés, y Adrián Hilti, de Lichtenstein, decidieron que su proyecto merecía convertirse en realidad. Se conocieron en 2007 en el Instituto de Empresa. Y un año más tarde ya tenían en Internet la primera versión de Busuu, su servicio para aprender idiomas. El nombre viene de una lengua en urgente peligro de extinción. Solo ocho personas la hablan en Camerún. En Busuu se puede aprender inglés, alemán, español, italiano, portugués, francés, ruso, polaco y turco. Y Niesner asegura que pronto se estrenarán con el árabe. En 2012 tienen previsto añadir chino y japonés, "porque son de lo más demandando".


Darse de alta en Busuu es gratis, como también lo son las primeras 20 unidades didácticas. A partir de ese momento, se pueden ir adquiriendo módulos de pago con más podcasts, vocabulario y ejercicios a seis euros al mes como máximo. El año entrante contará, además, con la opción de contratar profesores presenciales a través de su servicio. Por ahora, los alumnos tienen que conformarse con unas correcciones que se pueden definir como colaborativas. Niesner considera que los nativos son quienes mejor pueden ayudar a soltarse: "Cuando alguien da parte de su tiempo para corregir a otro miembro de Busuu, lo normal es que otro nativo en el idioma que aprende le corresponda supervisando su tarea".


El móvil también sirve de ayuda para repasar lecciones, tanto con iPhone como con Android. Lo que más sorprende de esta versión es que se puede seguir una lección en el ordenador en el mismo punto en que se dejó cuando, por ejemplo, se viajaba en tren con el teléfono.


Este mes Busuu han tenido doble celebración. Por un lado, superaron los cinco millones de usuarios registrados en todo el mundo. Por otro, TechCrunch, la web sobre nuevos negocios en Internet, los reconoció como mejor empresa de educación europea. Según su creador, Busuu registra 15.000 nuevos usuarios cada día. Después de dos años usando sus ahorros para sacar el proyecto adelante llegaron las primeras inversiones. La última ronda de financiación ha venido de la mano de Martín Varsavsky, creador de Jazztel y FON. A pesar de los cinco millones de usuarios, el crecimiento de la plantilla es bastante limitado: 13 personas en las oficinas de Madrid y 40 colaboradores que se dividen entre especialistas en enseñanza, traductores y locutores profesionales para crear los contenidos.


Iniciarse en el aprendizaje de un idioma puede ser divertido, pero ¿cómo mantener la motivación durante un largo periodo de tiempo? Niesner lo tiene muy bien pensado. En Busuu se añaden diferentes dinámicas de juego para que los alumnos no pierdan el interés. España es el cuarto lugar en uso de la plataforma. Los idiomas que se prefieren en nuestro país por orden de demanda son inglés, francés y alemán. Los líderes son los brasileños, que muestran interés por aprender inglés y español. Cierra la clasificación Ucrania.

Una paradoja

En El Mundo electrónico hay un artículo que lista las doscientas personas más ricas de España, pero para conocerlo hay que pagar una subscripción. Ahora bien, si yo quisiera conocer a las doscientas personas más pobres de España, tampoco podría saberlo, primero porque la pobreza es algo que no se puede medir sino en números negativos, mientras que los ricos operan con números reales, o sea que cuentan, que tienen importancia, que sólo son positivos (son reales también porque son dinero). En segundo lugar, nadie se ocuparía de hacer una lista con esas doscientas irreales personas, las más pobres de España: son demasiadas y más o menos están a la par en miseria, en lo que se les debe, en sentimientos de desamparo que no se pueden medir ni pesar tan bien como las onzas de oro. En tercer lugar, si quiero buscar a cualquiera de ellos, como no tengo a ningún periodista que me lo haga, lo único que tengo que hacer es salir de Internet e ir, gratis, a la calle, papel y pluma en la mano, a un parque, a la Iglesia, a un supermercado, a Cáritas o a las afueras, donde se acumulan los muertos, los enfermos, los viejos, los niños, los locos, los gitanos, los cacharreros, los indeseables, en suma, las basuras materiales y las basuras humanas, y hay siempre gente pidiendo,  tirada o bebiendo. Son gente nada cara de ver, que sólo pide la voluntad, un trago, un cacho de pan, un trozo de puente para que no les caiga nada más encima. La que sabe escribir en español y la que tiene un teléfono o una dirección hasta te la pone en un papelito muchas veces, pegada a alguna pared, no precisamente en Internet, ni en un cartoncillo de papel ahuesado o jeta de visita. Pero la voluntad de ver la lista de los ricos, en primer lugar, tiene precio fijo, y en segundo carece de trato personal: me dan un nombre y un número de millones, pero no una dirección, ni siquiera un teléfono, ni siquiera una secretaria; esta gente está muy resguardada del frío del invierno, de los acreedores y de los mismos pobres; incluso la resguarda una cuota de subscripción, un cuerpo de seguridad, un muro, una agenda, un coche, una marca, un país distante, anglosajón y caro.


La verdad, creo que hacer listas, hasta de alumnos, es algo demasiado inhumano. Para listas, la de Schindler... y debería ser abierta y con números negativos, de esos que no cuentan, porque ya están muertos o tan desaparecidos como la vergüenza humana, que no sé cuándo la vimos por última vez, y es virtud escasa tanto en los pobres como en los ricos.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Una curiosidad onomástica

Uno sabe de curiosidades onomásticas y desde que se picó con el tema al leer el doctísimo libro de Albaiguès Olivart, ha hecho sus propias indagaciones e incluso elaborado algunas teorías sobre el uso de criptónimos. También con frecuencia me hago preguntas como: ¿cuál es el nombre de pila más raro de la lengua española? El más curioso, el que más preguntas plantea. Yo creo que es Ñuflo. Ni siquiera se sabe, tan rara es su pronunciación en castellano, si suena así, pues hay quien lo escribe Nuflo, Nunflo, Ñunflo, Nunfrio, Nuño, Onofre, Onofrio, Onufrio o Nunfrio. Hay muchas teorías: puede ser de origen egipcio (hay un venerable padre del yermo o de la Tebaida que se llamó Onofre) o germánico, o  ninguna de las dos cosas. No le llegan a la suela del zapato nombres ignotos y antiquísimos como Indalecio, prerromano y probablemente ibérico, Orisón, lo mismo, Pacomio, Clofe (quizá de Clovis -Clodoveo-, no creo que de Cleofás) o el hebraico Efrén, por Ephraim, que oí en el pueblo de mis padres. Es una pena que hayan desaparecido los poéticos nombres visigodos (Mauregato, Sisalda (que es nombre de bruja, por el sis-), Wanda, Witiza, Suintila, Nando, Teudis, Herminio, Tulga, Sisebuto (otro brujo), Fritigerno, Egica, Agila) o suevos (Maldras, Manus)  y las Briandas, Elfas y demás que aparecen en la literatura hispana clásica, junto a los Millanes o Emilianes etcétera. Otra curiosidad: el antropónimo celtíbero, acaso de la tribu bela, Thurro se encuentra en Miguelturra, y el ibérico Allorcos en Alarcos, llamado por entonces Lacurris o Larcuris. Teónimos, o nombres de dioses y diosas a los que rindieran culto nuestros antiguos padres carpetanos, tenemos a la temible diosa madre Metragirta, a  Iscallis, a la siniestra Ataecina y a esa especie de Hércules que se sigue adorando en las iglesias manchegas bajo la advocación de San Isidro. Aníbal se casó con la princesa oretana Himilce, hija del régulo de Cástulo, Mucro, y según dice el poeta latino Silio Itálico tuvieron un hijo, Aspar. No voy aquí a hablar ahora también de otra pintoresca leyenda manchega, la de Orissón, que es igual de encantadora, con todo eso de los toros con los cuernos ardiendo y la derrota de Amílcar. Todos esos nombres pertenecen al patrimonio poético manchego más antiguo.


Pero si queréis reír a gusto con onomástica real, podéis saber que hubo padres más impíos en la elección del nombre de sus hijos que los novelistas Ramón Pérez de Ayala (que llamó Degollación y cosas peores a algunas de las mujeres de sus novelas) o el propio Camilo José Cela, que en La colmena habla de un personaje que se llevó de la pila bautismal el nombre de Cojoncio por una apuesta; también es  verdad que algunas de las combinaciones son involuntarias y se ofrecen a chistes impensados, como esa María Pascual a la que algún avispado llamó "desayuno completo"; aunque creo que ninguno supera a la "Mier de Cilla". Pruebas abundantes son estas:


Dolores Fuertes de Barriga, Rosa Espinosa de las Rocas, Antonio Bragueta Suelta, Sandalio Botín Descalzo, Susana Braga Palomino, Perfecto Ladrón Honrado, Mª Mar Barco del Río, Rosario del Cura Sacristán, Alfonso Seisdedos Pies Planos, Natividad Belén Santamaría, Agustín Cabeza Compostizo, Román Calavera Calva, Alberto Comino Grande, Pascual Conejo Enamorado, Jesús Estan Camino, Eva Fina Segura, Margarita Flores del Campo, Isolina Gato Sardina, José Luis Lamata Feliz, Amparo Loro Raro, Miguel Marco Gol, Ana Mier de Cilla, Rosa Pechoabierto y del Cacho, Evaristo Piernabierta Zas, Presentación de Piernas largas, José de la Polla Grande, Ramona Ponte Alegre, Ana Púlpito Salido, Emiliano Salido del Pozo, José Sin Mayordomo, Pedro Trabajo Cumplido, Abundio Verdugo de Dios, Miren Amiano Desnudo, Francisco José Folla Doblado, María Concepción Culo Bonito, Fernando Coco Cuadrado, Juan Carlos Rey España.

Manías

No soporto ver puertas abiertas; ni siquiera en los cines, tengo que levantarme para cerrarlas. No tener los pies fríos, empiezo a estornudar, a saber qué conexión hay entre friolera de pieses y garganta. Idear campos de exterminio para la gente que fuma, habla en los cines o maltrata animales. Aprender Teología de los Santos Padres. Asegurarme de que la cama esté bien hecha; apretar los botones con los nudillos y no con los dedos, no tomar los picaportes, sino los lados de las puertas demasiado sucias. Inventarme vidas ajenas y pensamientos postizos, construir novelas, culebrones, epopeyas mentales y sistemas delirantes sobre gentes que apenas conozco o he visto. Huir de la  coliflor y no comerla sino por excepción. Escuchar a los viejos, a los cansados, a los borrachos, a los niños y a los poetas con mucho respeto y darle vueltas y más vueltas a lo que dicen. No comer carne sino a la fuerza. Escribir garabatos y adivinar luego qué forma representan; jugar interminables partidas de mahjong; hurgar en Internet, en librerías de baratillo, en anticuarios, en las tripas de los sofás y en cualquier cosa cerrada o desmochada por el tiempo. Arrancarme los padrastros y hacerme heridas en tobillos, frente, cara, dedos gordos. Usar camisas a rayas verticales. Escribir artículos de Wikipedia. Coleccionar representaciones sólidas y pequeñas de pájaros comunes; practicar la escritura automática, acumular libros antiguos impresos en Castilla-La Mancha; acumular erudición sobre poetas y artistas posrománticos, escribir; levantar piedras en el campo para ver qué hay debajo; investigar cosas nimias y tirar del hilo hasta donde lleve, buscar setas de cardo (este año apenas hay), hablar mal de los políticos, soñar reiteradamente distintos episodios de la vida paralela de un otro yo triste y desafortunado que vive en un mundo sombrío y mestizo.

jueves, 29 de diciembre de 2011

En pie

He paseado una noche horroliosa martirizado por doloramientos cabezunos y espaldosos. Ni siquiera cuando pude cerrar las persianas cesó la tortura, Picasso con un cuchillo, porque tuve potra ceniza en revivir mi muy otro e interior señor fatal, cuyos eventos oníricos a veces me resultan más vívidos y frustrantes que los míos en vida real, de forma que la congojan, confusean y refutan perviviendo en ella.

Supongo que tengo más vida onírica que vida real, ya que no salgo de mi caparazón casero ni me expreso numéricamente por ahí desenrollando el cuerpo. Oseas, que es profeta, tengo un catarro remosón y mocoloso, o mocoso y remolón, para aclarearnos, que no siempre he de cacarear al gallinoide paladino, con el cual suele el cura joder a su vecino, decía, no soy de los que salen rodando de la cama, sino de los que hay que recoger y componer poco a poco, pues aunque se levanten y se coman la cabeza para merendar y tengan voz y voto y hagan sus cosas de humano no se despiertan realmente hasta que se marca una frailunar docena de horas en algún reloj desconcertado.


No sé qué coño le echan a estos jarabes.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La estafa del recibo de la luz


Santiago Carcar, "Un enigma en el recibo de la luz. España es el único país del mundo en el que los clientes deben miles de millones de euros a las compañías eléctricas por el llamado "déficit de tarifa"", El País,  27/12/2011

Sigue siendo verdad: España es diferente. En materia energética, para mal. "España es el único país del mundo en el que los clientes mantienen una deuda con el conjunto del sector eléctrico, que se acumula creciendo de forma crónica año a año". Así describe la consultora PwC en su informe Diez temas candentes del sector eléctrico español para 2012 el problema del déficit tarifario eléctrico. El documento ilustra una bola que empezó a rodar hace una década (año 2002) y que en agosto alcanzaba los 22.392 millones de euros acumulados, según datos de la Comisión Nacional de la Energía (CNE).

El problema es serio. La deuda que hace de España una excepción supone cerca de un 3% del producto interior bruto (PIB), equivale a la factura de un año y medio de todos los consumidores y pesa -vía intereses- de forma importante en la factura mensual. Con números: en el periodo 2005-2010 los clientes han pagado ya más de 8.000 millones de euros por la deuda, lo que representa un 7% de la factura anual doméstica.

El déficit "inventado" en España es uno de los principales retos a los que se enfrenta el nuevo Gobierno. Y para resolverlo, tendrá que diseccionar qué es, por qué se produce, a cuánto asciende y cómo se puede cubrir. Sobre todo el problema, penden las palabras pronunciadas por el recién nombrado presidente del Gobierno Mariano Rajoy, en el debate de investidura: la solución de los problemas no debe recaer únicamente sobre los consumidores.

Pero conviene ir poco a poco para desbrozar conceptos. Para empezar, hay que aclarar qué es el déficit tarifario. Contesta la CNE: "Es la diferencia entre el coste real de la electricidad y el precio que los usuarios están pagando por ella". Bien. Y ¿por qué se produce? "Hasta 2007", explican los expertos de PwC, "porque la tarifa eléctrica vigente en esos años no recogía adecuadamente el coste de adquisición de la energía". A partir de julio de 2008, por la diferencia entre los ingresos que se obtienen de los peajes que pagan los clientes y los costes reconocidos a las actividades reguladas del sector eléctrico (transporte, distribución y primas a las renovables, fundamentalmente).

Esa diferencia entre lo que las empresas ingresan y los costes que aseguran tener -y que el Estado les reconoce- se convierte en deuda que los usuarios, todos, debemos pagar. En un plazo máximo de 15 años. Por resumir, es posible que, como en trimestres anteriores, los más de 20 millones de usuarios acogidos a la llamada tarifa de último recurso (TUR) no tengan que pagar más en enero. Pero es seguro que lo que no paguen, mientras no cambie el sistema, se anotará como deuda a pagar en los años siguientes.

Los corsés aprobados por el Gobierno saliente para contener esa deuda (Real Decreto 14/2010) que fijan un límite máximo de déficit anual, hasta que desaparezca definitivamente en 2013, no han funcionado. Para 2011, el límite era de 3.000 millones y en octubre ya alcanzaba los 3.258, según la CNE. Y para 2012, los cálculos de Industria son más pesimistas: al límite legal de 1.500 millones habría que añadirle un exceso de 1.670 millones. Total: 3.170 millones.

Los desvíos que revientan las costuras legales tienen causa. Según los expertos, los costes regulados se han triplicado en el periodo 2008-2010. Han pasado de 6.800 millones en 2002 a 18.300 millones en 2010. La bola ha engordado por su propia inercia (pagar el déficit supuso en 2010 23.649 millones) y por la subida de las primas al régimen especial -las renovables- que ascendieron a más de 7.000 millones de euros ese mismo año.

Aunque el Estado ha encontrado, a tropezones, la forma de ir pagando a las empresas la deuda reconocida (las empresas ceden sus derechos de cobro a un Fondo de Titulización, que coloca esa deuda con aval del Estado), es un problema que crece y que amenaza con desbordar al sistema. Así lo reconoce la propia CNE, que ha advertido de los peligros que conlleva hacer trampas en el solitario y congelar las tarifas eléctricas mientras crece la deuda que se reconoce a las compañías.

Reconocido el problema y la forma que adopta, no faltan voces que cuestionan la fórmula que está en la raíz del asunto. En otras palabras, están en cuestión los costes que se reconocen a las grandes empresas y la forma en que se determinan las tarifas. No son críticas vacías. La propia CNE, ante las denuncias públicas planteadas sobre hipotéticas manipulaciones en los mecanismos de fijación de precios, está investigando las subastas trimestrales de energía que marcan el precio del kilovatio y supone la mitad del recibo que pagan los usuarios.

Jorge Morales de Labra describió en un artículo reciente recogido por la Fundación Renovables cómo funcionaban las subastas que determinan, finalmente, cuánto deben los clientes a las empresas energéticas: "El resultado de estas subastas", señala, "es escandaloso porque desde el tercer trimestre de 2009, cuando se puso en marcha la TUR [la tarifa de la mayor parte de los hogares], siempre han arrojado un precio superior al que luego ha resultado ser el precio del pool [el mercado mayorista]". Así no hay quien dé con la solución al enigma. O sí.

Por otra parte, la asociación patronal de las eléctricas, Unesa, explicó ayer que la suspensión acordada por el Tribunal Supremo de la bajada de peajes eléctricos de octubre implica que, en el presente, esta variable pase a ser la de julio. A efectos prácticos, sostiene que la medida equivale a encarecer cerca de un 6% la tarifa

Justicia igual para todos


Emilio García, "La ley del embudo", El País, 27/12/2011

Resulta evidente que al presidente de la CEOE, Juan Rosell, le ha sentado bien la victoria del Partido Popular. Se le ve cómodo, satisfecho, locuaz, incluso diría que dicharachero. Habla con franqueza, sin necesidad de medir lo que dice, sin tapujos. Y así nos estamos enterando, de forma muy directa, de las pretensiones de la patronal española. Empezó con los minijobs, los minitrabajos de 400 euros como una de las soluciones al paro juvenil. Señor Rosell, contratos basura es justo lo que en este país no nos falta, los tenemos de todos los tipos y colores, incluso se trabaja sin cobrar, ¿le parece poco minijob eso? Y aun así crece el paro juvenil.

Luego vinieron los funcionarios, a los que hay que poder despedir pues sobran muchos. No habría estado de más que hubiese concretado dónde sobran. ¿En la educación? ¿En la sanidad?

Intenté buscar en sus declaraciones alguna alusión a los empresarios que sobran, mejor dicho que desfalcan, como los gestores de NovaCaixaGalicia o de la Caja del Mediterráneo. Pero no lo encontré. Los cientos de millones que se han llevado después de arruinar sus empresas merecerían un comentario del presidente de la patronal. Y, por último, la congelación salarial hasta 2015. ¿Congelación también del sueldo de los ejecutivos? ¿Congelación de los beneficios empresariales?

Se habla mucho de la importancia de una reforma laboral en España, pero lo que este país necesita es una profunda reforma empresarial.

Viva el iusnaturalismo


Antonio Fraguas, "La revolución cultural del procomún. Libros, discos y festivales dan cuerpo a una teoría que cuestiona la propiedad intelectual y considera las obras de creación bienes pertenecientes a la comunidad", El País, 28/12/2011
   

Bibliotecas virtuales, elepés, películas, festivales... proyectos y obras de arte que son de todos y de nadie. Al menos eso es lo que propugna la doctrina del procomún, una teoría sobre la que desde hace años se reflexiona en los llamados laboratorios de cultura digital (entre otros el Medialab-Prado en Madrid, el CCCB Lab y Platoniq, en Barcelona, ColaBoraBora, en Bilbao, o el museo Reina Sofía). Los frutos de esa reflexión son ya tangibles. Frutos como Bookcamping, Fundación Robo, Traficantes de Sueños, el festival Zemos98... El concepto de procomún, además, explica buena parte de las actitudes del 15-M y de las acciones de protesta contra la llamada ley Sinde.

Puesto al día por la estadounidense Elinor Ostrom (Nobel de Economía 2009), el término se refiere a los bienes que son de todos, no confundir con bienes públicos (del Estado). Para sus defensores son procomunes, entre otros, el aire, el agua, el conocimiento científico, el software y, también, las obras culturales... De la mano del mundo digital este nuevo paradigma está colonizando el ecosistema de la gestión cultural (pública y privada).

"El procomún está de moda. Para lo bueno y para lo malo. El mercado ya ha entendido que compartir y remezclar son dos palabras que los usuarios han adoptado y ya lo está fagocitando. Por eso hay que defender los proyectos en los que compartir tenga un interés político o social", señalan desde Sevilla, Sofía Coca, Felipe G. Gil y Pedro Jiménez que cada año trabajan para ofrecer, en marzo, el Festival Internacional Zemos98.

"La digitalización de la cultura ha provocado cambios inesperados para muchos. Sobre todo para el viejo modelo de industria cultural. Sin embargo por nuestro festival han pasado cientos de artistas, activistas, educadores... casi todos comparten la necesidad de generar espacios comunitarios donde compartir ideas, metodologías, procesos...", añaden.

Las licencias alternativas al copyright (el Creative Commons y el movimiento copyleft, más conocidos por el gran público) son solo un aspecto del procomún. Un término, por cierto, que existe en castellano desde hace siglos: "figuraba en el diccionario de Nebrija", asegura Antonio Lafuente, responsable del Laboratorio del Procomún del Medialab-Prado (medialab-prado.es) una institución financiada por el Ayuntamiento de Madrid (PP), en la que investigan "académicos y activistas" de diversos campos: biólogos, antropólogos, gestores culturales, hackers, juristas.... Los valedores de esta teoría van un paso más allá respecto a la creación: el creador debe devolver su obra a los demás, es lo que denominan retorno social.

"Para que a alguien creativo se le ocurra algo ha tenido que leer un montón de cosas, participar en seminarios, visitar exposiciones... hay una atmósfera cultural que es el fundamento para que pueda generarse la creatividad. Además se necesita una infraestructura: bibliotecas, transportes, canales de acceso... Hay una dimensión en la creación que es procomunal: por eso es absurdo es que alguien al que se le ocurre algo le den la propiedad en exclusiva por ni se sabe cuántos años y que la pueda transmitir a sus hijos", afirma Lafuente. Este investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC reconoce que les han colgado las etiquetas de anarquistas, comunistas...

Con las premisas del procomún funciona, por ejemplo, Bookcamping (bookcamping.cc), una biblioteca en Internet: "En ella cualquiera puede colgar libros, vídeos y audios con licencias abiertas: tienen derecho de autor pero su difusión está autorizada", señala Jessica Romero, una de sus impulsoras. Bookcamping surge en el torbellino del 15-M, al grito de "si no quieres ser como ellos, lee". El proyecto pone en contacto a editores, autores, libreros...: "Queremos mostrar que hay otras formas de hacer cultura y de editar libros. El caso de Lucía Etxebarría es paradigmático, se queja de lo poco que gana con cada libro al tener que pagar a gestores y a agentes: eso muestra que el discurso habitual sobre la propiedad intelectual no defiende al creador, sino a la industria. Hay que replantear los procesos de producción. Como en la música: los músicos ya no viven de la venta de productos, sino de los conciertos".

En esta línea ahondaba en verano Daniel Alonso del grupo sevillano Pony Bravo: "Se puede funcionar. Con esta filosofía compartimos nuestros discos en formato mp3. Hemos montado sellos y tenemos gente currando para nosotros. El 80% de nuestros ingresos proviene de los conciertos".

Para financiar algunos de estos proyectos se ha creado Goteo (goteo.org), "una red social de financiación colectiva (aportaciones monetarias) y colaboración distribuida", según se definen en su web. Sobre la vinculación de esta teoría con el mundo de los emprendedores investiga la productora cultural YP (www.ypsite.net) y su proyecto denominado "empresas del procomún", otra muestra de que las ideas, a veces, se convierten en hechos.

martes, 27 de diciembre de 2011

Cartas y libros

Me felicitan las fiestas por todas partes, pero también me escriben sobre otras cosas. Gracias a Dios, mis análisis les sirven a algunos. Mi amiga y colega E. me envía un trabajo suyo para fomentar la escritura de ensayos entre los alumnos; la verdad, no veo a un crío de ESO ni de lo OTRO cavilando profundamente sobre nada que no sea esférico, pero si algo pudiera sacarse de ellos estoy seguro de que E. lo lograría, porque tiene lo que hay que tener para hacerlo; yo no podría; ella es mejor profesora y persona que yo; lo he leído por encima y me ha dejado muy admirado; cuando tenga tiempo le contestaré con más prolijidad (creo que su proyecto podría incluirse dentro de otro sobre redacción mediante los antiguos procedimientos de los catorce progymnasmata, aunque actualizados) pero no tengo tiempo ahora, lo que le escribo aquí por si le da por leerme. 


Quisiera comprarme los Articuentos completos de Millás, pero son caros; también el libro sobre la Revolución francesa de Pedrojota, pese a lo repateante del hombre, porque parece que es el fruto de una obsesión compulsiva y de no pocos librotes leídos, pero no sé si compensa lo caro del tomazo y sospecho que, asustado por el volumen de lo que intenta resumir, sólo ha tomado un episodito de la misma, eso sí, al parecer muy consultado en toda la biblioteca especializada que ha ido acumulando para su libro. 


He dejado para otro día el Manual del legionario romano y el del caballero medieval. Por el contrario me he comprado Los secretos de la motivación de José Antonio Marina o, como él escribe, JAM. No sé qué tendrá Marina, que siempre me motiva lo que escribe, siempre es interesante y ameno. A ver si consigo reproducir esa cualidad en otros, por ejemplo en mí mismo y en mis alumnos; de esperanza también se vive. Me escribe Raúl Morodo: dice que me ha enviado su último libro y que ha escrito algo sobre Félix Mejía; aprovecha para consultarme un punto oscuro sobre Ramón Salas; he hecho unas pequeñas indagaciones y creo haberle resuelto la duda a vuelta de mensaje. Le envío además mi biografía de Félix Mejía en documento adjunto.


He comprado también un libro del  mio compadre y gran latino Santiago Talavera Cuesta, una ya inencontrable refactura de su tesis doctoral, y la Poética de Luzán en Cátedra, por Sebold, aunque ya tenía la edición suya de Lábor. Esta está más actualizada, aunque uno se hace un lío tal como pone las versiones de 1737 y 1789, esta última seguramente un refrito con más cosas de Llaguno que de Luzán. La introducción, muy interesante, como todo lo de Sebold, a pesar de la manía que le tiene mi antiguo profe, Emilio Palacios Fernández, de quien recuerdo el pisito atestado de primeras ediciones de Feijoo. Avanzo con mi edición de las fábulas a paso de elefante, lento pero seguro. Me operan el día cuatro.

Seven

Los confesores medievales afirmaban que el examen de conciencia debía seguir un orden, por ejemplo el de los siete pecados capitales. A mí siempre me intrigó por qué en esa lista no entraba la mentira o hipocresía, que está por debajo de otros mandamientos en el decálogo que se trajo de souvenir Moisés tras asistir a la representación de la zarzuela ardiente; quizá porque las mentiras de superior categoría no entraban en el saco. Pero no sé por qué digo esto, ya que creo en Dios y cada vez más en su iglesia, aunque me cuesta, carajo, cuánto me cuesta.


Decía que había que seguir un orden. Si me cuesta tanto creer es que debo pecar sobre todo de Soberbia; es cierto, he faltado a casi todos los preceptos y he sido un desobediente y un ilegítimista toda mi vida, es más, hasta me he desobedecido a mí mismo innumerables veces; pero Dios debe ser como mi señora: es imposible decirle que no o agárrate y no te menees, que terminarás recitando la cartilla. Mi señora sí que es soberbia


¿Gula? Es un pecado que lleva en sí mismo el pesadísimo castigo. ¿Ira? Antes mucha, pero difusa y sin objetivo concreto, por lo que volvía hacia mí; he sido muy receptivo a mi propia autocrítica, incluso bastante autodestructor. Ahora, poca y justificada, sobre todo contra los gilipollas, a los que no soporto: es algo visceral; también es verdad que a veces no me soporto a mí mismo. ¿Lujuria? Es pecado muy venial; a mí hasta me molesta más que me complace, pero he de reconocer que mis hormonas no saben nada de moralina y se me van los ojos tras los contornos; hasta cogería una silla y me sentaría a contemplar a algunas mujeres pasar desfilando por la calle y llenándome la cabeza de tonterías, fanfarrias y narrativa; si eso es lujuria, soy pecador, pero a mí me parece que es solamente estética y joie de vivre. En cuanto a la Envidia, tengo de la santa, como el pobre Cervantes, pero a veces el negro Leopardi que hay en mí me hace envidiar a los muertos. Pereza, ahí me has dado, siempre me ha costado demasiado trabajo caer en ella. Codicia, sólo de conocimientos, de amor, de belleza.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Recortes malsanos


Francisco José Tirado Machado,  "Recortes en Castilla-La Mancha", en El País 26/12/2011

La política de recortes en servicios sociales ha llevado al corte de la luz a una vivienda tutelada de discapacitados psíquicos en La Solana (Ciudad Real), y amenaza el cierre de un centro de atención a discapacitados intelectuales gravemente afectados. Si esto ocurre, además de la deuda que tiene contraída la junta de comunidades con ambas instituciones, ¿qué será de los usuarios que son atendidos en estos centros?


A lo mejor los cierran y si no se quedan desatendidos, les asignan una plaza en otros centros: en Guadalajara, o en Toledo o en Cuenca... unos sitios estupendos y lo suficientemente lejanos como para que sus familias no los puedan visitar.


¿Y mi duda es: de verdad que no puede recortarse en otros gastos?, ¿de verdad que es necesario desatender y/o abandonar a los sectores más vulnerables de la sociedad? Pues, por un lado, me cuesta mucho creerlo, y no es el tipo de sociedad en el que deseo vivir. Esa en la que se abandona a los más necesitados: discapacitados, enfermos, ancianos... Es inhumano, y nos convertiremos en una sociedad inhumana si no somos capaces de transmitir a nuestros responsables políticos los límites que no deberíamos rebasar en servicios sociales básicos

domingo, 25 de diciembre de 2011

Teoría de la recesión actual


A todo lo que dice este hipócrita señor, responsable él mismo de algo equivalente al boom inmobiliario, pero en el sector de la televisión en general y por cable en particular a través de PRISA, habría que agregar la desregulación del capitalismo salvaje y el ascenso de Asia. Muchas causas para una misma desgracia: la mano invisible de Adam Smith más se parece a la protagonista del filme de terror La mano (1981) de Oliver Stone que a otra cosa.

Joaquín Estefanía, "Gran recesión. Cuarto año 'triunfal' (y sigue...)", El País,  24/12/2011

El rapto de Europa. Sirva la mitología griega para resumir un curso desgraciado. El Viejo Continente, que tantas veces sirvió de faro para construir la sociedad del bienestar, sufrió el acoso de los mercados financieros, que primero reclamaron dinero público a espuertas para salvarse y luego exigieron a los Estados que pagaran ya su deuda, a costa de cualquier sacrificio.


Los científicos sociales, y especialmente los economistas, habrán de esforzarse en explicar a los ciudadanos cómo una crisis del sector privado originada en el corazón del sistema financiero de Estados Unidos con el estallido de la burbuja de las hipotecas locas (de alto riesgo) ha devenido, cuatro años después, en una crisis del sector público, localizada en la deuda soberana de los países europeos. De lo privado a lo público, de Estados Unidos a Europa: parece una conspiración.


Y sin embargo no lo es. El mecanismo de esta contorsión ha sido más o menos el siguiente: las pérdidas originadas por el agujero de los productos subprime (primero hipotecas y después otros muchos, igual de opacos, complicados y arriesgados) pusieron a muchos bancos en pérdidas, con problemas primero de liquidez y luego de solvencia, y se contagiaron al resto de entidades financieras. Al mismo tiempo, a través de los desahucios de las viviendas, del aumento del paro y del empobrecimiento de las clases medias, la economía real entró en recesión: dejó de crecer. La tormenta perfecta: economía real estancada y economía financiera en peligro de quiebra. Para intentar arreglar estos problemas, los Estados pusieron en circulación billones de euros y dólares (muchos más para solucionar los problemas bancarios que los reales) que aumentaron exponencialmente el déficit y la deuda pública de los países.


La paradoja consiste en que los mismos que fueron ayudados para que sobreviviesen, con dinero público a espuertas (los mercados financieros, en sus distintas modalidades), son los que ahora exigen a los Estados que paguen sus deudas y que reduzcan sus déficits con rapidez, lo que llevará a inmensos sacrificios y recortes a los ciudadanos de esos Estados. El Gran Saqueo.


Cuatro años y medio después de que comenzase la Gran Recesión, afectando al mundo entero, la crisis ha dividido al planeta en dos velocidades: en la primera figuran las zonas geográficas donde los problemas se han agudizado más (el antiguo Primer Mundo: Estados Unidos, Europa y Japón); en la segunda, los países emergentes, muchos de los cuales están creciendo a tasas cercanas a los dos dígitos y viendo reducir sus porcentajes de pobreza absoluta. Esta es una característica novedosa en la serie de las crisis de los últimos tiempos: la actual ni ha comenzado en la periferia ni se ha transmitido a la misma con idéntica intensidad.


En cuanto a las políticas económicas que se han puesto en práctica para superar los problemas, hace ya tiempo que se perdió una especie de sentido común económico compartido y se ha establecido con carácter oficial una desavenencia: los que creen que para salir de la crisis hay que ajustar primero las economías como condición imprescindible para crecer, y los que opinan que este es el momento del crecimiento económico y que solo cuando se obtenga una velocidad de crucero habrá que combatir los desequilibrios que se han formado. Europa se ha convertido, durante el año 2011, en la campeona de la ortodoxia económica.


Más de dos décadas después de su elaboración, Europa está aplicando con extremo rigor los principios fundamentales del Consenso de Washington, que se aplicó sobre todo en los países latinoamericanos. El primero de ellos es la obtención urgente de la estabilidad presupuestaria, con la lucha prioritaria contra el déficit público a costa de lo que sea, incluso del crecimiento económico. Por ello, la zona europea va rezagada en el proceso de recuperación económica respecto a las otras partes del globo. Hace tiempo que los países emergentes destilaron y luego extrajeron lo que de bueno había en el Consenso de Washington, arrojaron a la basura lo malo (el fundamentalismo y la rigidez en su aplicación) y extendieron su política económica, con menor o mayor acierto, hacia las reformas de segunda generación y hacia aspectos tales como el crecimiento, la mejora de la equidad, un mayor equilibrio entre el Estado y el mercado, las necesidades regulatorias, evitar que la competitividad se nivele en el listón más bajo en asuntos como la degradación del medio ambiente, el dumping social, los flujos migratorios, etcétera. Muchos países de los que mejor resisten las secuelas más nocivas de la Gran Recesión están inmersos en políticas heterodoxas y semiestatales, con aumentos de las reservas de divisas como colchón para resistir los embates de los desequilibrios macroeconómicos, gastos en infraestructuras y en I+D, reducción del superávit primario, políticas sociales selectivas... Los heterodoxos han devenido en ortodoxos, y viceversa.


Existen otras diferencias sustantivas entre el clima intelectual que reina en Europa y el de otras partes del planeta. El zeitgeist (el tiempo vital, lo que cada generación llama "nuestro tiempo", decía Ortega y Gasset) europeo -la austeridad a toda costa- es distinto, por ejemplo, del latinoamericano. Europa está inmersa en una fuerte crisis de endeudamiento: deuda soberana, deuda exterior, deuda interna y deuda privada. Y, en parte como consecuencia de ello, con dificultades muy importantes en su sistema financiero, una porción del mismo nacionalizada al menos coyunturalmente, y otra parte asistida con las muletas de la liquidez proporcionadas por el Banco Central Europeo, con garantías de los Estados, con compra de sus activos, etcétera. América Latina, a diferencia de otras crisis recurrentes, ha mantenido un sistema financiero conservador, aburrido, pero básicamente sano; durante la Gran Recesión, ningún banco de la región ha precisado de ayudas administrativas para continuar operando. Los países europeos que han precisado de planes de rescate para sobrevivir sin llegar a la suspensión de pagos (en una primera tanda, Grecia, Irlanda y Portugal), y que han debatido exhaustivamente la posibilidad de cumplir las condiciones obligatorias para ser ayudados y sobre la estabilidad fiscal de sus cuentas públicas, se asemejan genéricamente a los países latinoamericanos aquejados de la crisis de la deuda externa en la década de los años ochenta, y que dio lugar a la década perdida de la región.


Estas diferencias, entre otras, sirven para revisar el tono vital de las sociedades, que desprende la comparación entre el Eurobarómetro y el Latinobarómetro: mientras que en Europa los ciudadanos contestan mayoritariamente que sus hijos vivirán peor que ellos (esta opinión también es mayoritaria en el resto de Occidente), en América Latina (y seguramente en otros países emergentes de zonas distantes) sucede lo contrario: es mayoritaria la esperanza de que los hijos de los que responden vivirán mejor que sus progenitores. ¿Ha cambiado de instancia el espíritu y el concepto de década perdida?


En ese convento de la ortodoxia en que se ha convertido Europa en el último año, los problemas instrumentales (la deuda soberana, la recapitalización bancaria, las condiciones del rescate a Grecia) han sustituido a los problemas finalistas de la zona, en particular el estancamiento de la mayor parte de las economías, con su secuencia lógica en materia de incremento del paro. El desempleo es el principal factor diferencial de Europa respecto a otras regiones. Según los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), hay más de 200 millones de parados en el planeta, de los cuales 30 millones se han generado en los años de la actual crisis económica. Casi 80 millones de jóvenes menores de 25 años no encuentran empleo, y 1.200 millones de trabajadores, el 40% de la fuerza de trabajo global, son considerados vulnerables por las condiciones en que laboran o por los escasos emolumentos que perciben. De esos 200 millones de parados, más de 23 millones corresponden a Europa, y entre los trabajadores vulnerables se pueden incluir, por ejemplo, a los siete millones de personas que en Alemania (país que tiene unas tasas de desempleo por debajo de la media regional) cobran menos de 400 euros.


La apuesta en este terreno sigue siendo de la misma naturaleza que en los cuatro años anteriores de la Gran Recesión: generar los 30 millones de trabajos perdidos en esta crisis, más los 170 millones que ya no existían antes, más los millones de empleos para los jóvenes que cada año se incorporan al mercado de trabajo; incluso crear o potenciar los sistemas de protección de los que ya han desistido, desanimados, de buscar un lugar en el sistema productivo, debería ser la prioridad política si se quiere evitar que la crisis económica devenga en una crisis social, con explosiones parecidas a las de la Gran Depresión. La propuesta de incorporar el empleo a los objetivos centrales de los organismos multilaterales o a los estatutos de los bancos centrales (ya está en los de la Reserva Federal de Estados Unidos) dará la medida de la voluntad política para atacar un problema central para la democracia.


Dentro del factor diferencial europeo del desempleo, España ha ocupado un lugar mayor. En 2011 se han cumplido cuatro años de destrucción masiva de puestos de trabajo. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de desempleo española supera el 21% de la población y los cinco millones de personas. Ningún analista pronostica que al menos en los primeros trimestres de 2012 deje de crecer. Con ser extraordinariamente negativo ese porcentaje, más lo son algunos datos desagregados: el paro juvenil, que afecta a los menores de 25 años, supera el 46% del total de la generación más preparada de la historia de España ("superpreparados y superparados"); el número de hogares en los que nadie de los que buscan trabajo lo encuentra se encontraba por encima de los 1,3 millones; se superaban por primera vez desde el año 1996 los dos millones de parados de larga duración (más de un año buscando empleo), y el colectivo que crece con más rapidez es el de los que llevan dos años a la búsqueda de empleo, que superaba el millón (que ya no tienen derecho al seguro de desempleo, uno de los corazones del Estado de bienestar). El 55% de los empleos perdidos durante la crisis son del sector de la construcción, lo que manifiesta la intensidad que el estallido de la burbuja inmobiliaria tuvo en España. La tasa de temporalidad ronda el 25% de los activos.


Cuatro años de crisis ya es un periodo suficiente para que se comiencen a desvelar las huellas que está dejando en la sociedad en términos de pobreza y de desigualdad. Se sabe que, en general, la desigualdad tiende a crecer en épocas de recesión y afecta de manera especial a los sectores más vulnerables. Estos últimos son, en una crisis de la naturaleza de la actual, los relacionados con la pérdida de su puesto de trabajo. Se empieza a deducir, a través de los datos empíricos, que los sectores más afectados son los más vulnerables a la situación de desempleo a largo plazo y que la situación en el mercado de trabajo es clave para interpretar lo que está ocurriendo con la desigualdad. También, que las políticas públicas de protección no parecen estar adecuándose plenamente a esta coyuntura ni a los riesgos que implica que esta se extienda en el tiempo.


En definitiva, se pueden ya sacar algunas conclusiones estructurales sobre las secuelas que la Gran Recesión que arrancó en julio de 2007 está dejando en España: un claro empeoramiento de los indicadores sobre el estado de la distribución de la renta, en relación con los objetivos razonables de equidad. Aunque la crisis afecta a todos, la capacidad de defensa y de recuperación del bienestar es muy diferente según el lugar que se ocupe en la distribución de la renta. Hay un punto de inflexión, que comienza en 2008, en cuanto a los indicadores de privación material, debido al aumento de hogares con dificultades financieras, especialmente en familias de inmigrantes. A partir de ese año se agudizó mucho, lo que es explicable en gran medida por el incremento espectacular del paro de larga duración, más del 40% del total. Los trabajadores de origen extranjero se sitúan entre los grupos más afectados como consecuencia del hundimiento de los sectores productivos que constituían sus nichos de empleo; también los jóvenes, los hogares con varios adultos en paro, los trabajadores con baja cualificación o las familias formadas por una mujer parada o con empleo precario y con hijos a su cargo.


A pesar de los esfuerzos realizados desde las políticas públicas, la insuficiencia de las medidas de protección al desempleo, la falta de articulación de las rentas mínimas autonómicas y las restricciones financieras de las Administraciones públicas en el actual contexto de aumento de la pobreza y la desigualdad suscitan serios interrogantes sobre el peligro de inestabilidad social en el futuro inmediato. La recuperación económica -que no está en el horizonte inmediato-, a la luz de experiencias pasadas en España y otros países, no implica una mejora inmediata de las variables distributivas, dada la segmentación existente en el mercado de trabajo y la precariedad de muchos empleos creados.


Ninguno de estos afectos que afligen a las sociedades europeas en uno u otro grado han sido abordados, para desesperación y desapego de los ciudadanos, en las cumbres multilaterales celebradas el año que termina: ni en los Consejos Europeos ni en la reunión del G?20 en Cannes. Cuando se pregunta a los jóvenes indignados qué opinan del sistema que les acoge, responden con cuatro calificativos: fallido, corrupto, indiferente e irresponsable. Se podría actualizar la frase de Keynes cuando escribió: "Uno podría leer las entrañas de las ovejas, como hacían los romanos, con tanta seguridad como se hacen las predicciones de los mercados".

Una revolución norteamericana

Un fantasma recorre los Estados Unidos. Cargas policiales, decenas de heridos y cientos de detenidos... ¿Qué ocurre? ¿Son los Indignados, una revuelta racial, una protesta contra las pena de muerte, una manifestación contra la venta pública de armas?

No: Nike acaba de poner a la venta sus nuevos modelos de zapatillas.

Por si alguien no siente vergüenza de pertenecer a la grey humana.

Diez películas tristes


Jordi Costa parece el único crítico cinematográfico digno de nota en El País (no puedo con el necio partisano Diego Galán, y mucho menos con el pijo y desganado Carlos Boyero, que oculta ignorancia y perrería bajo su informalidad) y se ha tomado la depresora molestia de congregar en su blog pasajes de 10 películas tristes para Navidad. Podría habérselo ahorrado: la tristeza no es algo muy a propósito para regalo en estas fiestas para algunos tan mortecinas. Pero ha sido interesante para acrecer mi lista de excelencias ignoradas a contemplar algún día con tiempo bastante (ese algún día encoge que es un horror). Por ejemplo Nadie sabe, (2004) de Hirokazu Koreeda, de la que me quedo, sin haber visto otra cosa que el escueto retal cortado por Costa, con esa mirada del niño hacia el avión y luego abajo, hacia lo que de verdad importa y duele, no voy a decir qué. También es novedad para mí Umberto D de Vittorio de Sica (1952), donde un jubilata alarga la mano; cualquiera que haya visto Ladrón de bicicletas podrá desde luego afligirse con ojo tan desnudo como el suyo; soy un incondicional del Neorrealismo italiano desde que vi La commare seca de Bertolucci una memorable noche de soledad. En esa misma línea quiero ver también la famosa La Strada (1954) de Fellini porque, habiendo contemplado casi todo lo suyo, esto precisamente no, por más que el pasaje selecto por Costa me haga lamentarlo y rabiar por verla. La chica de la fábrica de cerillas (1990)  de Aki Kaurismäki debe ser lastimera si de verdad se inspira en el cuento de la cerillera de Andersen; recuerdo que la historia del gran danés me causó pesadillas: no he leído nada más apagado en mi vida; sólo en pasajes de Dickens puede uno descorazonarse igual. Tampoco sé de Rompiendo las olas (1996) de Lars von Trier, porque si el plúmbeo Dreyer me producía somnio, imaginé que su vástago sería lo mismo o peor.

Lo demás lo he visto y es discutible, salvo mi coincidencia en que ¡Qué bello es vivir! (1946)  es una película siniestra por las dobles lecturas que atesora; sólo un filmante de cuentos de hadas como Frank Capra era capaz de acumular tanto pristino horror bajo tanta ingenuidad hipócrita y transformar el sueño americano en el infierno de un infierno con las ventanas cerradas; qué caramelo más ponzoñoso. Igualmente negro y letal, acaso más, porque toca el paraíso perdido de la infancia, es AI, Inteligencia Artificial, de Spielberg-Kubrick. Con toda limpieza destruye una a una las vanas ilusiones que le cabe esperar al ser humano; no es apta para ilusos, porque a poco que tengan pelota se quedarán sin pelotas. Almodóvar y Coixet parecen escogidos por patriotismo; yo me quedaría con Coixet, pero no por Mi vida sin mí, sino por La vida secreta de las palabras, si bien hay mejores ejemplos de alicaimiento y no escribiré más, que tengo que hacer y estoy afligido.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Ha pasado un ángel




Cuando paso el silencio me acompaña;
se ve que soy un ángel (en el nombre),
pero haberme ganado tal renombre
no me molesta ya ni desengaña.


Quien me conoce sabe que es patraña
por la facha juzgar qué sea el hombre:
¿es que no hay todavía quien se asombre
de que tengan que ver cara y calaña?


La vieja muda acera si me topa,
se asusta hasta mi perro si lo miro
y no cae tan mal mosca en la sopa.


Pero no lograréis que me dé un tiro,
sinvergüenzas: que os den y por la popa,
que seguro que daréis algún suspiro.



Experimentos con las fobias

Uno tiene preferencias y amores, y también ganas de alejarse de algunas cosas que, no sabe (o sé) por qué, le causan profundo y racional, sí, racional, desagrado y desprecio. Se habla de que el ocho por ciento de la población padece nomofobia, miedo a los móviles. Yo no les tengo miedo, sólo odio, odio africano puro y simple; preferiría comunicarme con tam-tam. No quiero formar parte de una red que me acepte tan insistentemente y tozuda como socio, pero me ha sido imposible librarme del facebook o librocaretos y demás horrores pegajosos como la mierda. Y otra cosa que odio: también es la publicidad, con todas mis fuerzas y en todas sus formas, a veces, la misma televisión, que usa como vertedero para sus inmundicias, precisamente porque amo la narrativa, incluso la audiovisual y electrónica, de calidad.


Sugiero a cualquiera que padezca una ristra, que no serie, de anuncios televisivos que quite completamente el sonido. Si hace ese experimento verá que hay otro mundo bajo los adoquines y por debajo de la persuasión, un cosmos onírico latente que puede subtitular como le dé la gana, pleno de sugerencias y arte, que uno ni se imaginaba atisbar con una simplicísima sordera. Se puede disfrutar de él, aunque sería deseable quitasen también los letreros y sería perfecto. Sin texto hablado o escrito la parte más creativa de los spots se vuelve surrealismo y de repente se empieza a expresar la lengua sin palabras de los ángeles, aunque alguna vez, sin embargo, aparece también la del demonio

Propuesta de anticonspiración antiparanoica

Soy serio; no aprecio hablar de algo tan ridículo como la política, que tanta madera trae a la hoguera de las necedades. Divierte, por caso, ver a Chacón exigir medidas chaconianas para democratizar el Caspoe, Pepoe, Psé-¡ohé! o como se llame, o ver al Joseluisitismo decir ahora es Rubalcalvinismo y que hubo predestinación, no Botín sobre Zapatín, y prometer prometidos para después de no cumplidos, cuando ya se tiene nómina bien nutrida a costa de las demás (las demenos, mejor). Cierto, dura fue la zapateta prodigiosa y sarasatiana bajo la circense lluvia de chuzos y amo jugar del vocablo, pero hacerlo con vidas humanas es algo que no puede permitirse un humanoide, cuanto más un ridículo o político, por moral. Y de moral hablo, porque cualquiera posee más moral que un político, incluso yo, que ni siquiera sé qué pueda ser..

El ejercicio del escepticismo puede dejarlo a uno vacuo y exhausto, pero al cabo comprueba sólo es un instrumento y el fin de todo instrumento es independizarse de él. Si uno quiere ser escéptico tiene que deshacerse de su propio escepticismo y creer en algo, es decir, reclamarlo. El escepticismo te conduce así al borde de lo que no sabes y te despeña dentro de lo que debes, quieres y puedes saber. Es útil para hacer higiene, pero llega un momento en que se plantea hacer higiene hasta de ti mismo y echarte fuera o nada. Y ese yo se resiste a salir; se da cuenta de que está hecho de yoes (lo que es algo muy común, porque todos nos parecemos un poco, como Adán a todos sus hijos, o como el mismo Adán a su padre) y uno tiene que realizarse como su propio héroe, ideal o mejorado.

Pero uno no mejora. La naturaleza, desde luego, empeora y se desgasta. El caso es mejorar en el terreno de lo posible sin desmejorar a nadie. Y todo conspira contra Don Quijote, a no ser que Guy Fawkes, con la ayuda de Uve de vendetta, haga estallar un parlamento británico vacío.