[De Martina Kazajina]:
Pregunta, ¿a vosotros los hispanoablantes, ¿os han dicho alguna vez que habláis a la velocidad de la luz? Seguro que sí, porque sabéis qué pasa: a los extranjeros muchas veces no nos cuesta tanto expresarnos en español, nuestro verdadero problema es entenderos a vosotros. [...] Hoy vamos a analizar desde el punto de vista científico y lingüístico, si realmente habláis tan rápido y por qué ocurre esto.
En 2011, un grupo de lingüistas de la Universidad de Lyon hizo un estudio sociolingüístico masivo. Analizaron varios idiomas y midieron la velocidad real de habla, calculando las sílabas emitidas por segundo en conversaciones normales. Y ¿sabéis qué descubrieron? El español quedó como el segundo idioma más rápido del planeta, solo por detrás del japonés. Un hispano hablante medio emite alrededor de 7,82 sílabas por segundo comparando con el inglés que emite unas 6,19 sílabas por segundo, alemán con sus 5,97 o el chino mandarín que no llega ni a las 5,2 sílabas por segundo. Es decir, en el mismo segundo en el que un alemán dice tres palabras, vosotros habéis colocado un discurso entero, habéis pedido la cuenta y le habéis mandado recuerdos a la familia. Es una diferencia enorme. Pero aquí viene algo muy interesante. ¿Por qué vuestro cerebro os obliga a ir tan rápido? La respuesta está en la densidad de información silábica. Imaginad que cada sílaba es un vagón de tren que transporta significado. En idiomas como el mandarín o el inglés, las sílabas son complejas y acumulan muchas consonantes.
Tienen mucha densidad. En inglés se puede decir strengths, una sola sílaba repleta de significado. Es un vagón bien pesado. El español, en cambio, tiene una estructura silábica limpia y sencilla.
Normalmente consonante, vocal. Ca, pa, pa, ma, ma. Son vagones muy ligeros. Cada sílaba por separado lleva muy poca información. Entonces, ¿qué encontraron los científicos? Que para transmitir exactamente la misma idea, el español necesita desplegar muchas más sílabas que otros idiomas. En inglés, ifn, que son solo cuatro sílabas. En español, para decir lo mismo, diríamos, si yo lo hubiera sabido, nueve sílabas. Para compensar que vuestras sílabas son ligeras, vuestro cerebro acelera el motor. Al final de un segundo, un hispanoha hablante y un angloparlante han dicho exactamente lo mismo, pero vosotros habéis tenido que meter más sílabas en el mismo tiempo. Si os está pareciendo interesante este vídeo, un like. Ayudaría un montón que llegue a más personas. Y no os olvidéis de suscribiros si todavía no lo habéis hecho. Por cierto, ya tengo Instagram y TikTok, donde podéis seguirme si os apetece. Allí publico contenido que a veces aquí no publico, es bastante único también. Seguimos. A esto se le suma el ritmo de la lengua. ¿Sabíais que los idiomas se dividen según su ritmo? En idiomas como inglés, el ritmo depende mucho de los acentos. Las sílabas tónicas, las fuertes, se marcan mucho y las átomas se comen o se acortan para mantener el compás. Por ejemplo, en inglés la palabra chocolate no se pronuncia chocolate, que son cuatro sílabas, sino chocolate, solo dos. Se saltan trozos para ir al acento en español no hacéis esto. Tenéis un ritmo silábico. Todas las sílabas duran prácticamente lo mismo. En comunicación, cada sílaba suena marcada con casi el mismo valor, como una metralleta. Ta. Al comeros las sílabas débiles y mantener esta cadencia constante, creáis una cadena de sonido continua que para un extranjero suena rapidísima. Así que vuestra velocidad no es un capricho, es un mecanismo de equilibrio.
De hecho, los científicos calcularon que todos los idiomas transmiten información a aproximadamente la misma velocidad, 39 bits por segundo. No sé si ese número os dice algo, pero a mí me parece fascinante que exista. El caso es que el cerebro humano tiene una capacidad de absorción bastante fija y los idiomas a lo largo de miles de años se han ido adaptando exactamente a eso. Así que el español no corre porque sí. Como cada sílaba lleva poca información, sus hablantes han ido acelerando con el tiempo para llenar la capacidad del cerebro a su manera. Y todos los idiomas, cada uno por su camino, acaban en un empate técnico contra ese mismo límite mental. Pero sí que parece que habéis conseguido convertir vuestra velocidad silábica en una diferenciación y hasta como quien dice en un arte. Y eso, la verdad es que es bastante fascinante. Si lo piensas, ¿os habéis parado alguna vez a pensar en esto o pensabais que los lentos éramos los demás?
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