Una de esas gradationes irónicas que hacen tan bueno el estilo de Thomas de Quincey:
"Si uno comienza por permitirse un asesinato pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente."
Este tipo de escritura se aprecia también en la obra de Ambrose Bierce, y algunas veces en Voltaire.
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